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Impétigo: qué debes saber

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Cuidado con el impétigo, pues es contagioso por contacto directo o a través de objetos compartidos. Se trata de una infección superficial de la piel, frecuente en niños, pero que también verse en personas mayores con defensas bajas (inmunodepresión), aunque es más raro. Las formas más frecuentes de impétigo están producidas por bacterias sensibles a los antibióticos, y se curan con facilidad cuando se diagnostican y tratan correctamente.

Se trata de una infección superficial de la piel, frecuente en niños, pero que también verse en personas mayores con defensas bajas (inmunodepresión), aunque es más raro.

Dos tipos de impétigo

Clásicamente se distinguen dos formas clínicas: el impétigo contagioso y el impétigo ampolloso, porque están provocados por bacterias diferentes y porque tienen un aspecto clínico relativamente característico. A la hora de la verdad y del tratamiento, las diferencias no son importantes.

  • El impétigo contagioso (no ampolloso o simple), está provocado por estreptococos (más frecuentemente) o estafilococos, bacterias que en la mayoría de las personas forman parte de la flora normal de la piel. Se caracteriza por picor, granitos con líquido en su interior (vesículas), que se rompen rápidamente formando costras amarillentas con un aspecto que recuerda a la miel. Suele aparecer alrededor de la boca, en la nariz y en los brazos o piernas. A veces se acompaña de ganglios inflamados. Es muy contagioso y puede aparecer en brotes que afectan a niños de la misma familia o de la misma clase. Se suele ver más en verano, con el aumento del calor y la humedad. Es muy raro que cause complicaciones, aunque en algún caso puede infectar a los tejidos blandos y provocar una celulitis.
  • El impétigo ampolloso está producido por una bacteria llamada estafilococo, que produce una sustancia capaz de provocar ampollas en la piel. Produce ampollas con líquido más grandes, de hasta 2 cm, que forman costras y se resuelven sin dejar cicatriz.

¿Se tratan igual?

La distinción entre los dos tipos de impétigo no suele cambiar el tratamiento. Habitualmente es suficiente con tratar las lesiones con una pomada antibiótica (mupirocina o ácido fusídico, generalmente), aunque en casos más graves o extensos puede llegar a ser necesario dar antibióticos por vía oral (en jarabes o pastillas). También es importante la higiene con jabones antisépticos, y limpiar las costras con una solución desinfectante. Muy rara vez los niños con impétigo tienen fiebre u otros síntomas generales, salvo el prurito.

Al ser muy contagioso, quien lo sufre debe extremar la higiene y evitar el contacto directo o a través de las toallas o pañuelos, para no contagiar a otros niños. Es causa de baja escolar en colegios y guarderías hasta que se trata y deja de ser contagioso.

¿Qué es la glomerulonefritis secundaria a un impétigo?

Se trata de una complicación muy rara pero muy grave. En la glomerulonefritis las bacterias del impétigo provocan una lesión en el riñón. Puede provocar un aumento de la presión sanguínea, y aparición de hematuria (sangre en la orina). Debe sospecharse si los niños afectados por impétigo presentan cambios de color de la orina.

¿Qué especialista es el indicado para diagnosticar y tratar un impétigo?

Es una infección de fácil diagnóstico, y tanto el pediatra como el médico de familia, o el dermatólogo pueden manejar el impétigo. Ante dudas sobre el diagnóstico puede solicitarse un cultivo de las lesiones o un análisis de sangre. El impétigo es una enfermedad de niños sanos, por lo que habitualmente no hay que descartar que el niño esté “bajo de defensas”.