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Dermografismo: causas y tratamiento

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El dermografismo es una de las formas de urticaria más frecuente. Su nombre hace referencia al efecto parecido a "escribir sobre la piel" que se da al rascarla, con la aparición de lesiones lineales.





¿Qué es el dermografismo?

El dermografismo consiste en la aparición de marcas o ronchas en la zona de la piel en la que se ha rascado o arañado previamente. Se trata de una susceptibilidad exagerada a la aparición de erupciones en la piel cuando existe un estímulo como el rascado.

Las erupciones también pueden aparecer cuando se somete a la piel a estímulos de contacto intensos como un secado vigoroso tras el baño. En ocasiones, las lesiones cutáneas que aparecen al ser rascadas dan lugar a la aparición de muchas más.

En general las lesiones son muy superficiales pero pueden extenderse y hacerse más profundas.

El dermografismo puede aparecer a cualquier edad, siendo más frecuente en adultos jóvenes. El inicio suele ser gradual y no suele estar asociado a ninguna patología, aunque ocasionalmente, pueden presentar una afectación tiroidea.

La duración del dermografismo se puede alargar durante años. Lo normal es que se produzca una reducción progresiva de las lesiones de la piel después de uno o dos años desde la aparición del dermografismo.

Puede aparecer de forma aislada, si bien en ocasiones acompaña a otras formas de urticaria, como las que se desencadenan por estímulos externos como el frío o la presión o el ejercicio físico.



Tipos de dermografismo

El dermografismo se puede clasificar en:

  • Dermografismo simple. Las lesiones que se producen tras rascar la piel son asintomáticas, desapareciendo en unos minutos.
  • Dermografismo sintomático. Se trata de casos menos frecuentes en los que las lesiones pruriginosas pueden persistir más de una hora.


¿Qué causa el dermografismo?

La histamina es el mediador químico liberado en la piel en los casos de dermografismo, junto a otras sustancias relacionadas con el sistema inmune como ciertos anticuerpos. Se han observado casos en los que el dermografismo es desencadenado por la alergia a algún medicamento, por la concurrencia de determinadas infecciones o la presencia de parásitos intestinales.

Suele ser más frecuente en pacientes atópicos, pudiendo ser desencadenado por acciones sencillas tales como arañazos, fricción con la ropa u objetos sólidos. Esta afección cutánea puede exacerbarse con el frío, el agua caliente y el ejercicio, especialmente si existen áreas de contacto como en el judo, el rugby, etc.

En el dermografismo pueden participar causas emocionales. Los brotes de prurito y la aparición de erupciones tras el rascado pueden tener lugar en forma de brotes, relacionados a su vez con situaciones de preocupación excesiva o estrés.



Síntomas habituales del dermografismo

Los síntomas del dermografismo incluyen las erupciones de la piel tras el rascado y el prurito o picor intenso. Esta sintomatología suele empeorar cuando se dan condiciones de calor, el uso de prendas de vestir ajustadas que oprimen alguna parte del cuerpo, permanecer largo tiempo sentados en asientos incómodos, cuando se realizan gestos o actos de contacto como aplaudir, etc.

Para realizar el diagnóstico el dermatólogo solo tiene que rascar con algún objeto no punzante, como un bolígrafo, la superficie anterior del antebrazo del paciente. Cuando existe dermografismo, se producirá la aparición de las erupciones en los siguientes 5-10 minutos en una intensidad que puede ser variable.



Cómo tratar el dermografismo

El principal tratamiento para el dermografismo consiste en la administración de fármacos antihistamínicos. Para los casos en los que el paciente presente prurito y éste interfiera en sus actividades cotidianas, los antihistamínicos H1 de primera y segunda generación como la hidroxicina y la cetirizina han demostrado ser eficaces para tratar este síntoma y reducir el número de lesiones en la piel, por lo que constituyen los medicamentos de primera elección. El tratamiento debe prolongarse durante varios meses en la mayor parte de pacientes con síntomas.

Además, deben evitarse los baños o duchas excesivamente calientes, que el chorro de agua salga a demasiada presión, el secado del cuerpo vigoroso y la utilización de ropa ajustada o gruesa.

Cuando no existen síntomas el dermografismo no precisa de ningún tratamiento, simplemente intentar evitar los desencadenantes conocidos que pueden exacerbarlo.

A nivel preventivo es útil la utilización diaria de emolientes, especialmente cuando la piel está muy seca.

Gestionar bien el estrés también puede ayudar a reducir la liberación de histamina por parte de los mastocitos de la piel y reducir el dermografismo.