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Como Superar el Trastorno por Estrés Postraumático

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Haber vivido o presenciado un acontecimiento impactante, terrorífico o peligroso no sólo afecta en el momento en el que éste tiene lugar, sino que puede dejar secuelas en forma de síntomas que se manifiestan poco después o pasados incluso meses o años. Es el conocido como trastorno por estrés postraumático (o TEPT), que sufren algunas personas tras experimentar un suceso así.
Después de un evento traumático, debido al estrés experimentado, el cuerpo secreta hormonas y químicos que desequilibran nuestro estado mental

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas, por lo general, se manifiestan poco después del evento traumático, pero podrían no hacerlo hasta pasados algunos meses o años, e incluso aparecer y desaparecer de forma intermitente durante muchos años. Para que podamos hablar de un diagnostico TEPT, los síntomas deben prolongarse durante más de cuatro semanas, producir angustia e interferir con la vida laboral y particular de la persona. Su duración suele ser de unos seis meses, aunque en algunas personas puede volverse crónico si no hacen algo para superarlo o no piden ayudan profesional. El tiempo, en este caso, no lo cura, si no que lo cronifica.

Existen cuatro clases de síntomas TEPT:

Síntomas de reviviscencia  

  • Volver a vivir mentalmente el acontecimiento traumático. “Flashbacks” una y otra vez, incluso con síntomas físicos como palpitaciones o sudoración.
  • Tener pesadillas durante la noche.
  • Tener pensamientos atemorizantes.

Síntomas de hipervigilancia y reactividad

  • Sobresaltarse fácilmente y estar a la defensiva.
  • Sentirse tenso y nervioso.
  • Expresar arrebatos de ira.
  • Tener dificultad para dormir.

Síntomas de evasión

  • Evitar los lugares, situaciones, personas y objetos que desencadenan el recuerdo del evento traumático.
  • Evitar hablar o pensar sobre sobre el acontecimiento traumático.

Síntomas cognitivos y del estado de ánimo

  • Dificultad para recordar detalles de la experiencia traumática.
  • Pensamientos negativos sobre uno mismo y sobre el mundo.
  • Sentimientos de culpa y dificultad para expresar sentimientos.
  • Pérdida de interés en las actividades que antes eran placenteras.

Si, al principio, los síntomas son muy intensos, pero solo duran unas semanas y después desaparecen, estaríamos hablando de un estrés agudo y no de un postrauma.

¿Por qué algunas personas lo experimentan y otras no?

Hay personas más propensas que otras a padecer este tipo de trastornos porque existen factores, tanto de riesgo como de protección, que aumentan o disminuyen la probabilidad de desarrollarlo.

Factores de riesgo

  • Tener antecedentes de enfermedad mental o consumo de drogas.
  • Haber tenido una experiencia traumática en la niñez.
  • Tener lesiones físicas derivadas del hecho traumático.
  • Ver a personas gravemente heridas o muertas.
  • Tener poco o ningún apoyo social después del acontecimiento traumático.
  • Lidiar con un exceso de estrés después del suceso (pérdida de un ser querido, del trabajo, la vivienda, lesiones, dolor, etc.)
  • Tener sentimientos de miedo extremo e impotencia.

Factores de protección

  • Apoyarse en otras personas, como familia y amigos.
  • Rescatar el aprendizaje derivado de la experiencia traumática.
  • Valorar las decisiones tomadas a la hora de enfrentar el peligro.
  • Actuar y responder de manera eficaz a pesar del miedo.

¿Cuáles son las causas?

Después de un evento traumático, debido al estrés experimentado, el cuerpo secreta hormonas y químicos que desequilibran nuestro estado mental. Lo habitual es que el cuerpo se recupere y regrese a los niveles normales, pero por alguna razón, en las personas con TEPT, el cuerpo sigue secretando hormonas y químicos del estrés, aunque el peligro ya haya desaparecido, desarrollando, de esta forma, el trastorno.

Experiencias y situaciones que pueden causar TEPT

  • Soldado, veterano, prisionero de guerra o víctima de guerra.
  • Víctima de violación o violencia doméstica.
  • Pérdida inesperada de un ser querido.
  • Superviviente de abuso o ataque sexual, físico o verbal.
  • Persona con una enfermedad potencialmente mortal.
  • Víctima de bullying.
  • Superviviente de un evento inesperado, como un ataque terrorista o un accidente de tráfico.
  • Empleado que responde a eventos traumáticos, como un bombero o un policía.
  • Superviviente de un desastre natural, como un incendio, huracán o terremoto.
  • Persona que sufre ansiedad, depresión o un trastorno mental.

¿Los niños reaccionan de manera diferente que los adultos?

En niños muy pequeños (menores de 6 años) los síntomas son muy diferentes a los que pueden presentar los adultos:

  • Hacerse pipi en la cama.
  • Tener dificultad para dormir.
  • Olvidarse de cómo hablar o no poder hacerlo.
  • Pasar a ser dependiente de los adultos y no querer quedarse solo.

En niños de primaria (entre los 7 y 12 años) los síntomas se hacen más visibles, pero continúan siendo diferentes a los de los adultos:

  • Mostrar la experiencia traumática en el juego, el dibujo, cuentos, etc.
  • Tener pesadillas durante la noche.
  • Estar irritables y agresivos.
  • Intentar evitar ir al cole, hacer las tareas escolares o juntarse con sus amigos.

En el caso de los adolescentes (a partir de los 12 años) los síntomas son similares a los de los adultos, pero posiblemente con:

  • Conductas disruptivas, irrespetuosas o destructivas.
  • Pensamientos de venganza.
  • Ansiedad, depresión y retraimiento.

¿Qué tratamientos existen?

Los principales tratamientos son la psicoterapia, los medicamentos o una combinación de ambos.

  • Psicoterapia: las psicoterapias centradas en el trauma representan el tipo de tratamiento para el TEPT más recomendado. “Centrado en el trauma significa que el tratamiento gira en torno al recuerdo del evento traumático o su significado para, mediante diferentes técnicas (visualizar, hablar, pensar, modificar creencias poco útiles sobre el trauma, etc.) conseguir procesarlo y que deje de dar síntomas.
  • Medicamentos: los medicamentos que han demostrado ser útiles en el tratamiento del TEPT son algunos de los mismos utilizados para los síntomas de la depresión y la ansiedad. La mayoría son antidepresivos que afectan a los niveles químicos del cerebro para reestablecer el estado de ánimo.

¿Qué estrategias puedo utilizar para superarlo?

  • Tener un afrontamiento activo: esto significa aceptar el impacto del trauma sobre nuestras vidas y emprender una acción directa para mejorar las cosas. Esta forma de afrontar nos coloca en una posición de poder y nos ayuda a sentirnos menos indefensos. Quizás no podemos tener la misma vida que antes del acontecimiento traumático, pero eso no significa que tengamos que dejar de vivir. Crear una nueva vida, activa y acorde a las limitaciones postraumáticas, nos pondrá en el camino de la recuperación.
  • Entender la recuperación como un proceso: la recuperación es un proceso continuo, cotidiano, que se produce poco a poco y no de repente. Curarse no significa olvidar los eventos ocurridos, si no, no sentir dolor ni malos sentimientos al pensar en ellos.
  • Aprender sobre el trauma y el TEPT: aprender que los síntomas del TEPT son comunes nos hace darnos cuenta de que no estamos solos, que no somos débiles y que tampoco estamos locos. El problema lo compartimos con miles de personas y conocer acerca de él y como funciona nos ayuda a poder afrontar los síntomas de una manera más eficaz.
  • Hablar con otros: es importante que no nos aislemos y nos esforcemos por estar con personas que nos hagan sentir bien. Hablar de lo sucedido repetidamente ayuda al cerebro a procesar la información traumática y volver al equilibro anterior. Todo lo que trabajes de día, no tendrá que trabajarlo tu cerebro de noche, así que reconstruye la historia, cuenta cómo te sientes y lo que piensas al respecto, y verás cómo los síntomas empiezan a desaparecer.
  • Practicar métodos de relajación: al principio puede aumentar el estrés por el hecho de reducir el contacto con el mundo exterior y centrar la atención en las sensaciones perturbadoras, pero realizar técnicas de relajación en pequeñas cantidades, puede ayudarnos a reducir las reacciones negativas.  Ejercicios como la relajación muscular, respiración, meditación, natación, estiramientos, yoga, escuchar música, etc., pueden ser muy útiles en el proceso de recuperación.