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Espondilitis Anquilosante
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¿Qué es la espondilitis anquilosante?

La espondilitis anquilosante es un tipo de artritis que se da en la columna vertebral, produciendo la inflamación de las vértebras, así como la zona articular que une la columna con la pelvis. Se conoce también por los nombres de espondilitis reumatoide, espondiloartritis anquilosante, enfermedad de Bechterew y espondilitis deformante. Suele ser más frecuente en hombres que en mujeres, sus causas no son conocidas, pero en la mayoría de los casos el factor genético y climático influyen. Es una enfermedad que pertenece a la especialidad de reumatología y es considerada como grave.
La causa de la espondilitis anquilosante no es certera al 100%, pero sí se ha descubierto que el factor genético afecta al 90% de los pacientes.

Tipos de espondilitis

Se diferencian tres tipos de espondilitis:

  • Lumbar: localizada en la zona lumbar, a la altura de los riñones.
  • Cervical: el foco de la enfermedad está en el cuello, lo que afecta a las cervicales y se puede extender a la clavícula y a los hombros.
  • Anquilosante: en este caso afecta a la columna vertebral, provocando su rigidez, y a los huesos y articulaciones de los hombros, a la cadera  e incluso a los talones y rodillas.

Causas de la espondilitis anquilosante

La causa de la espondilitis anquilosante no es certera al 100%, pero sí se ha descubierto que el factor genético afecta al 90% de los pacientes, al tener un gen hereditario, el HLA-B27 en su organismo

Síntomas de la espondilitis anquilosante

Los síntomas varían según cada paciente y el grado de la enfermedad, siendo los más habituales:

  • Dolor y rigidez en la zona baja de la espalda.
  • Sensación de cansancio.
  • Dolor en articulaciones.
  • Incremento del dolor de espalda por las mañanas.
  • Dolencia en la zona de cuello, hombros, clavícula y cadera.

Tratamiento para la espondilitis anquilosante

El tratamiento para esta enfermedad se basa en la toma de medicamentos específicos para tratar los síntomas y dolores, tales como analgésicos e inhibidores.

Es muy conveniente que el paciente, además, realice terapia fisioterapéutica para reducir los dolores y fortalecer su cuerpo, ya que el fisioterapeuta le indicará los ejercicios más adecuados a realizar.

Por último, aunque no es muy frecuente, el paciente puede acabar requiriendo de una intervención quirúrgica si sus huesos y articulaciones están muy dañados y requieren una reconstrucción, una prótesis o incluso ser reemplazados.

Pruebas complementarias del tratamiento de espondilitis anquilosante

El médico realizará una exploración física al paciente midiendo bajo puntos de presión su reacción, así como la limitación de movimientos de la columna.

También se realizará un diagnóstico por imagen, mediante una resonancia magnética para conocer el alcance de la enfermedad y el estado en el que se encuentra, completando ambas exploraciones con una analítica de sangre para buscar la presencia del gen HLA-B27 o analizar los factores que causan dicha inflamación en las articulaciones.

Factores desencadenantes de la espondilitis anquilosante

Los factores que desencadenan este tipo de artritis son principalmente dos: la herencia genética al tener el gen HLA-B27 (siendo el desencadenante más común), y también por las condiciones del medioambiente donde habite el paciente, ya que los gérmenes de este pueden provocar que se desarrolle o no la enfermedad.

Factores de riesgo de la espondilitis anquilosante

En este tipo de enfermedad los factores de riesgo son: el sexo, ya que es más frecuente en hombres que en mujeres, la edad, al iniciarse en la juventud o al inicio de la etapa adulta, y, por último, la herencia genética, ya que si en los antecedentes familiares existe el gen HLA-B27), se puede heredar y genera mayor riesgo de padecerla.

Complicaciones de la espondilitis anquilosante

  • Uveítis: alteraciones en el órgano de la vista por la inflamación del globo ocular.
  • Anomalías cardíacas: sobre todo por la inflamación de la arteria aorta.
  • Fracturas óseas: debido al exceso de compresión y a que los huesos se vuelven más finos.

Prevención de la espondilitis anquilosante

La espondilitis anquilosante no se puede prevenir, pero sí diagnosticar a tiempo, por ello, se recomienda a los pacientes que conozcan los antecedentes médicos de sus familiares que se realicen chequeos médicos periódicos.

Especialidades a las que pertenece la espondilitis anquilosante

La especialidad médica que trata la espondilitis anquilosante es la reumatología.

Preguntas frecuentes:

¿Qué significa anquilosante?

El término anquilosante significa rígido, por tanto, en esta enfermedad lo que se produce es la rigidez de la columna vertebral.

¿Qué esperanza de vida tiene una persona con espondilitis anquilosante?

La espondilitis anquilosante no es una enfermedad terminal, pero bien es cierto que reduce la vida de quien la padece en unos 10 años, ya que en muchas ocasiones se derivan otras enfermedades fruto de ella.

¿Hay ejercicios para la espondilitis anquilosante?

Sí. Hay una serie de ejercicios terapéuticos que deben ser guiados por un terapeuta para que el paciente sienta mejoras en su día a día.

¿A qué afecta la espondilitis anquilosante?

Afecta principalmente a la columna vertebral, pero también puede afectar a otros huesos y articulaciones del cuerpo.

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Esta pruebas de imagen se realizan mediante campos magnéticos que dan lugar a imágenes, las cuales van a ser tratadas por un ordenador hasta dar resultados en dos o tres dimensiones Preparación La prueba de factor reumatoide, al ser una prueba de laboratorio, no precisa de ninguna preparación previa . Se va a realizar una extracción de sangre venosa, la cual se enviará al laboratorio de inmunología, donde se estudiará la presencia o no de factor reumatoide y el nivel sanguíneo que presenta. El paciente no tiene que acudir en ayunas para realizar la prueba. Cómo se analiza el factor reumatoide El factor reumatoide se analiza buscando anticuerpos Ig M , y dentro de ellos los que se producen frente a los anticuerpos Ig G normales del organismos en una muestra de sangre que se habrá obtenido por punción venosa. Esta punción se suele realizar en la venas del codo. Sustancias ingeridas como la metildopa  o haber administrado una vacuna al paciente pocos días antes pueden alterar el resultado de la prueba. Complicaciones de un factor reumatoide muy elevado Las complicaciones del factor reumatoide elevado no existen, simplemente la presencia de un factor elevado nos marca probabilidad de que exista una enfermedad. Dicha enfermedad debe sospecharse por la clínica del paciente. Así, el factor reumatoide se encuentra elevado en enfermedades como la artritis reumatoide y el síndrome de Sjöegren, y puede ser positivo en otras enfermedades reumáticas, como las enfermedades mixtas del tejido conectivo, infecciones como tuberculosis, la hepatitis C, la sarcoidosis, la crioglobulinemia o la dermatomiositis. Tuberculosis: infección bacteriana causada por un germen llamado Mycobacterium tuberculosis . La bacteria suele atacar los pulmones, pero puede también dañar otras partes del cuerpo. Hepatitis C: inflamación del hígado. Crioglobulinemia:   presencia de proteínas anormales en la sangre. Dermatomiositis: enfermedad del tejido conectivo, caracterizada por una inflamación de los músculos y de la piel. Resultados Se considera un valor normal del factor reumatoideo hasta titulaciones de 1:80. Por encima de estos valores se consideran título positivo. De todas formas, aunque el valor sea negativo, no siempre se puede descartar por ello el diagnóstico de síndrome de Sjöegren o de artritis reumatoide, y en casos en que el resultado sea positivo, este se puede dar por otras causas también. Los resultados estarán a disposición del médico en una semana , el reumatólogo será la persona más adecuada para hacer una correcta interpretación de estos resultados Preguntas frecuentes ¿Qué es la artritis? La artritis es la inflamación de una articulación con síntomas de enrojecimiento, aumento de tamaño y calor, además de rigidez articular y dolor intenso. Las causas pueden ser autoinmunes, como la artritis reumatoide, pero también infecciosas o por acúmulo de cristales, como ocurre en la artritis gotosa; la psoriasis también puede dar lugar a un tipo de artritis. ¿Qué es la artrosis? La artrosis es un enfermedad degenerativa que se produce por el desgaste de los cartílagos articulares dando lugar a un roce entre los huesos que no se debería producir. Sus síntomas son dolor y deformidad articular, pero no suele acompañarse de enrojecimiento, ni calor, lo cual la diferencia de la artritis. Aunque es una enfermedad degenerativa puede aparecer con frecuencia en personas de unos 50 años. También puede ser más precoz en articulaciones dañadas por una lesión previa como una fractura. Presenta como síntoma el dolor , que se dará al movilizar la articulación y se calmará en reposo. También presenta rigidez de predominio matutino que mejora al calentar la articulación. ¿Qué ejercicios son buenos para la artritis? El ejercicio es bueno para la artritis , ya que va a permitir mantener el movimiento articular y en lo posible la fuerza muscular. Serán buenos movimientos de levantamiento de brazos sin peso, los movimientos de flexo-extensión articular en manos y en muñecas, movimientos de rotación interna y externa de los codos y de las muñecas o balanceo de los brazos hacia atrás y adelante en todo su recorrido articular. En posición tumbado se debe separar, levantar,  girar, abrir y cerrar las piernas. Igualmente doblaremos y extenderemos la rodilla y los pies. También procederemos a realizar movimientos de flexoextensión del cuello así como giro en ambos sentidos. Para fortalecer los músculos se van a realizar ejercicios de flexo-extensión articular con pequeños pesos de entre 500 gr y 1 Kg, que se deberán desarrollar en días alternos y no más de 10 minutos. ¿Qué es el reúma? 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Cualquier patología que afecta a una articulación limitará su movilidad y, por tanto, la calidad de vida de quien la sufre, que será mayor o menor en función de la gravedad de dicha afectación. Es lo que ocurre en la espondilitis anquilosante , una enfermedad crónica de carácter inflamatorio que afecta básicamente a la columna vertebral y a la articulación sacroilíaca y produce un anquilosamiento entre vértebras que se sueldan entre sí, además de posibles cuadros de sacroiliitis, espondilitis, espondiolodiscitis, entesitis y artritis. ¿Por qué se produce? Las causas son, a día de hoy, poco específicas. Algunos expertos hablan de una posible relación entre ciertos gérmenes intestinales y la enfermedad , pero este es un tema que aún ha de seguir estudiándose. Hay indicios, eso sí, que indican que esta relación puede existir. Por otro lado, parece que hay un componente genético , como el que se conoce como HLAB27. Es un presente en un pequeño porcentaje de la población general (8% de los caucásicos), aunque no significa que todas las personas que presentan este gen desarrollarán la enfermedad, ya que sólo el 10% de los portadores llegarán a sufrirla. De hecho, se aconseja hacer un estudio genético únicamente a las personas que presentan sintomatología de espondilitis anquilopoiética (síntomas inflamatorios de articulaciones). Afecta de manera más habitual a gente joven entre 20-30 años y es raro su inicio pasados los 45 años. Su prevalencia es mayor en hombres que en mujeres. ¿Cuáles son sus síntomas? La espondilitis puede cursar con brotes y se caracteriza por un dolor especialmente localizado en la zona lumbar o en la parte central de la columna vertebral, de aparición nocturna, que despierta al paciente y le obliga a levantarse en muchas ocasiones. El hecho de no ser un dolor mecánico sirve para realizar el diagnóstico diferencial con otras patologías relacionadas con problemas de la columna como las artrosis o discopatías. Acompañando a este dolor, el paciente refiere una rigidez matutina que puede durar entre 30 minutos y horas y, por tanto, limita en gran medida sus posibilidades de realizar una vida en condiciones normales. Otra zona típica de afectación son las articulaciones sacrolíacas, y en este caso se caracteriza por un dolor en la zona de los glúteos que puede confundirse con un dolor parecido a la ciática ya que se irradia a la parte posterior de las extremidades inferiores. Afectación más allá de las articulaciones Además de las articulaciones propiamente dichas, la espondilitis provoca alteraciones en otras estructuras como son los tendones ocasionando entesitis , que es la inflamación de la zona de inserción del tendón en el hueso. No es propiamente una afectación articular, pero sí que llega a limitar la movilidad, el tendón de Aquiles o el esternón son localizaciones donde pueden aparecer molestias. Existen también manifestaciones extra articulares, enfermedades inflamatorias que no afectan a estructuras óseas, sino que se encuentran en otras localizaciones. La presencia de dolor, ojo rojo, sensibilidad a la luz (fotofobia), disminución de la visión o visión borrosa debe hacer pensar en una uveítis que requiere de un diagnostico precoz porque puede conducir a ceguera. La Enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa , que afectan al intestino, son posibles patologías también asociadas a la espondilitis que causan diarreas o pérdidas de peso sin motivo justificado. Por último, pero no menos importante, lesiones cutáneas de extensión variable que afectan a zonas articulares (rodillas y codos) de manera más importante, pero que pueden afectar también a la cabeza son signos de psoriasis una enfermedad autoinmune que ocasiona descamación. ¿Cómo se diagnostica? La sintomatología típica de esta enfermedad, los dolores nocturnos localizados en la zona central-lumbar son bastante indicativos de dicha patología, pero serán las pruebas complementarias las que ayuden al diagnóstico. El diagnóstico por la imagen es determinante ya que se observa en las radiografías, la existencia de lesiones típicas en las vértebras y articulaciones sacroilíacas, aunque hay casos en que se necesiten otras pruebas como una resonancia magnética. ¿Cómo se trata? En cuanto al abordaje terapéutico, éste debe ser combinado e incluir tanto terapia farmacológica como actividad física. La batería de fármacos actuales son tres: los corticoides, los antiinflamatorios, los fármacos modificadores de la enfermedad (FAME) y las terapias biológicas . Los dos primeros actúan reduciendo la sintomatología, básicamente el dolor y la inflamación, pero no tienen efecto sobre el curso de la patología, mientras que los FAME sí pueden ser útiles en los casos en que existen manifestaciones extraarticulares. Siempre será el especialista quien decida la opción terapéutica más adecuada a cada caso. Además del tratamiento farmacológico es esencial mantenerse activo, hay que evitar al máximo el sedentarismo siempre adaptándose a las características individuales, sobre todo al ser una enfermedad que cursa a brotes. Es recomendable conseguir realizar sesiones de ejercicios en los que se combinen ejercicios de tipo aeróbico con ejercicios cuyo objetivo es el trabajo muscular para tonificar y fortalecer la musculatura. Antes de empezar siempre hay que realizar unos minutos de calentamiento para que el cuerpo se vaya adaptando de manera progresiva. En cuanto a los ejercicios de tipo aeróbico, andar, bicicleta o nadar se pueden incluir en la rutina y además todos ellos pueden ayudar a expandir la caja torácica. Respecto al trabajo muscular, conviene centrarse en grupos musculares grandes y en movilizar aquellas zonas más afectadas por la propia espondilitis. Es importante buscar el consejo de un profesional. Complementario a esta terapia, es importante no olvidar que una dieta adecuada es otra recomendación conveniente, sobre todo para evitar el sobrepeso y la obesidad que empeorarían la sintomatología articular. En aquellas personas en las que la enfermedad se presenta también en el intestino es necesario consultar con un especialista.
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Cansancio, decaimiento, debilidad, fatiga… Estos son algunos de los sinónimos que se asocian al agotamiento, que se define como la “acción de agotar o agotarse”, siendo agotar “cansar extremadamente”. En cualquier caso, no es un estado positivo, y debe valorarse adecuadamente para conocer el origen y poder realizar acciones para combatirlo y revertirlo, así como para evitar de nuevo su aparición. Aquí nos centraremos en el agotamiento causado por el estrés y por el sobreentrenamiento . Algunas causas… Largas y densas jornadas laborales, la práctica de actividad física o estados emocionales complejos pueden ser algunas de las causas que lleven a la presencia de esta sintomatología. No sólo se refleja en la existencia de cuadros en los que una persona se queja de molestias físicas, sino que también afecta a la esfera psicológica . Síndrome del quemado La existencia de agotamiento asociado al ámbito laboral, el archiconocido estrés laboral, tiene nombre propio, y se conoce como el síndrome del “quemado”, que fue mencionado por primera vez por el psiquiatra estadounidense Herbert Freudenberger en los años 70 refiriéndose a aquellas profesiones del campo sanitario. Hoy en día, sin embargo, cualquier profesional puede sufrirlo. Este estrés laboral se acompaña de la incapacidad del trabajador para reaccionar ante ciertas situaciones, que no deberían generar dificultades de antemano, pero que no es capaz de gestionar . Los síntomas son de diversa índole siendo el primero una total falta de energía, acompañado de falta de eficiencia en el trabajo y, como consecuencia, de un bajo rendimiento laboral. Llegar a este punto no sólo va a depender del trabajador, de su carácter y sus expectativas laborales, sino también de la misma empresa por la falta de claras directrices por su parte o estilos de mando excesivamente rígidos. El diagnóstico puede venir dado por indicadores relacionados con la apatía, la falta de compromiso laboral y la sensación de estar “perdiendo el tiempo” en el trabajo, si se compara con épocas anteriores en las que el trabajo le resultaba interesante y gratificante, pasando ahora a ser indiferente. Además, estos pueden ir acompañados de síntomas más físicos como cefaleas, problemas para dormir o trastornos gástricos. La labilidad emocional (con reacciones exageradas a situaciones normales) es otro de los síntomas que pueden hacer levantar sospechas y que, sumado a alguno de los anteriores, puede requerir de una consulta con el especialista. Tomar medidas Abordar la problemática es necesario para conseguir revertir el proceso. En este sentido, acudir a un profesional que ofrezca las herramientas adecuadas es completamente necesario, pero hay algunas pautas que se pueden seguir: Buscar momentos de ocio para reducir la “carga”: la actividad física solo o en grupo y una vida social más plena son algunas de las opciones a este nivel. Proponerse nuevos retos y metas, ya que de este modo se obliga a salir de la rutina. La perfección no existe, así que se trata de sentirse bien con el trabajo bien hecho. Por parte de las empresas también pueden realizarse acciones que ayuden a prevenir estas situaciones, como realizar talleres dentro de sus agendas formativas para gestionar situaciones de estrés. Síndrome del sobreentrenamiento Pero no sólo el campo laboral puede ocasionar síntomas de agotamiento; la práctica de actividad física también. En el deportista se habla de síndrome de sobreentrenamiento. Excesiva carga de entrenamiento, falta de descanso, déficit de progresión… pueden ser algunas de las causas que generen esta fatiga que merma las capacidades del deportista. Tanto el amateur como el profesional pueden revelar síntomas que hagan pensar en este síndrome. Hoy en día, hay muchos deportistas amateurs que se exigen como los profesionales, a nivel de marcas y rendimiento sin tener presente que ellos no sólo se dedican a la práctica deportiva, sino que habitualmente existe un compromiso laboral, que les impide seguir programas de entrenamiento adecuados a las horas de descanso necesarias. Cuando la disminución del rendimiento se asocia a cambios en el apetito o la presencia de desmotivación, hay que pensar en que quizás ha habido un hecho o una suma de estos que han generado estas circunstancias hasta entonces ajenas a la vida diaria. Aunque también es cierto que los síntomas son muy individualizados y subjetivos y que no puede generalizarse. Algunos de los síntomas más objetivos que pueden ayudar a su diagnóstico son: Mayor frecuencia cardiaca y tensión arterial en reposo. Mayor número de infecciones por la existencia de una función inmunológica deprimida. Y ello debería valorarse por un profesional. Ejercitarse produce en el organismo una serie de reacciones metabólicas que generan radicales libres y la presencia de estrés oxidativo y, como consecuencia, aparece un envejecimiento temprano , que aumenta el riesgo de lesiones y enfermedades. En aquellas situaciones en los que los niveles de exigencia física asociada al deporte son excesivamente elevados el estrés oxidativo es también mayor y por tanto el riesgo previamente mencionado también lo será. Las lesiones músculo-esqueléticas suelen ser las más frecuentes asociadas a esta elevada exigencia física. El tratamiento de esta situación compleja de gestionar para un deportista, consiste en básicamente en la reducción de la carga e intensidad del entrenamiento o el descanso. Hay que añadir que es importante reconocer cual o cuales han sido el origen, a modo de prevención posterior.
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Puede que no sepamos exactamente qué es ni por qué se produce, pero seguro que te suena que se manifiesta con dolor e inflamación del primer dedo del pie. Pues bien, la gota es una enfermedad producida por el depósito de cristales de urato monosódico (comúnmente hablamos de ácido úrico) en las articulaciones, las zonas de su alrededor y el tejido subcutáneo. Se trata de un proceso crónico, a pesar de que las manifestaciones clínicas no siempre están presentes. Al principio de la enfermedad los síntomas se dan en forma de crisis de gota. Se producen diversos episodios de artritis (inflamación de la articulación), de duración variable, y entre los cuales existen periodos más o menos prolongados en los que no se presentan síntomas. La hiperuricemia El depósito de cristales de ácido úrico se debe a la existencia de una hiperuricemia prolongada , es decir, la existencia de unos niveles elevados de ácido úrico en la sangre. La hiperuricemia es, por lo tanto, una condición necesaria para que aparezca la gota, aunque no es la única. Puede existir una hiperuricemia asintomática, es decir, la presencia de concentraciones elevadas de ácido úrico en ausencia de manifestaciones clínicas de inflamación articular. Hablamos de hiperuricemia cuando los niveles en sangre son superiores a 7 mg/dL. La prevalencia de hiperuricemia se estima cercana al 10%. Aproximadamente un 10% de las personas con hiperuricemia acaban padeciendo gota. Por otro lado, de los pacientes que tienen gota, un 80%- 90% presentan niveles elevados de ácido úrico. Tipos de gota Desde un punto de vista del origen de la enfermedad, la gota puede ser primaria, sin que haya ningún factor externo que la cause, sino una alteración del metabolismo del ácido úrico que haga que el organismo lo produzca más o lo excrete menos, y secundaria, por factores externos, ya sean alimentarios o diversas enfermedades. Algunas de las causas de la gota secundaria son: Dieta rica en purinas. Alcohol. Actividad física intensa. Psoriasis. Enfermedad de Paget. Enfermedades hematológicas y neoplásicas. Quimioterapia citotóxica. Enfermedad renal crónica. Deshidratación. Ciertos fármacos (tiacidas, diuréticos de asa, salicilatos, ciclosporina). Intoxicación por plomo. Enfermedades endocrinas (hiperparatiroidismo, hipotiroidismo). Cómo se diagnostica El diagnóstico de la gota suele ser clínico , con la presencia de la inflamación de la articulación, frecuente en el primer dedo del pie (crisis de podagra), que se aprecia tumefacto, rojo y muy doloroso al tacto. Se pueden realizar pruebas de imagen para valorar el nivel de afectación de la articulación si se dan episodios repetidos de artritis aguda. El diagnóstico de certeza nos lo daría la visualización de cristales de ácido úrico en el líquido sinovial, pero a la práctica esta prueba rara vez se realice, a menos que los síntomas no mejoren con el tratamiento y se sospeche la acumulación de otro tipo de cristales. Los pacientes con gota de larga evolución pueden presentar acúmulos de cristales de ácido úrico en las zonas que rodean las articulaciones y el tejido subcutáneo. Son los llamados tofos y se localizan con frecuencia en el codo, la oreja o la zona del tendón de Aquiles. El papel de la dieta De cara al tratamiento de la gota y la hiperuricemia, la alimentación es esencial . Se habla mucho de alimentos que pueden agravar la gota, pero la realidad es que existe poca evidencia sobre este tema. De todos modos, lo que sí se sabe con certeza es: Alimentos con un efecto nocivo : Carne roja. Marisco. Pescado (más el azul que el blanco). Alimentos con un elevado contenido de fructosa (salvo las cerezas). Alimentos con efecto protector : Lácteos. Legumbres. Frutos secos. Café, incluido el descafeinado. Otras medidas a tener en cuenta para reducir el riesgo de gota e hiperuricemia son: Reducir el consumo de alcohol. Combatir el sobrepeso y la obesidad. realizar una actividad física moderada y adecuada a cada uno. Cómo se trata El objetivo del tratamiento farmacológico de la gota se focaliza en eliminar la inflamación mediante la disolución de los cristales de ácido úrico del líquido articular y los tejidos afectados , así como la prevención de las crisis de gota. Se logrará disolver estos cristales en la medida en que se reduzcan los niveles en sangre de ácido úrico. La primera opción para corregir los niveles en sangre de ácido úrico son las medidas higienicodietéticas. Si después de unos tres a seis meses no se ha logrado descender los niveles de ácido úrico de manera significativa, deberá añadirse entonces el tratamiento farmacológico para reducir de la uricemia. Esto no implica que no se deba seguir manteniendo las medidas no farmacológicas indicadas previamente. Los principales fármacos empleados para la reducción de los niveles en sangre de ácido úrico son: Alopurinol. Febuxostat. Benzobromarona. El tratamiento reductor del ácido úrico en sangre debe mantenerse a largo plazo para conseguir la completa disolución de los cristales y evitar la recurrencia de la hiperuricemia. El tratamiento de las crisis agudas de gota se basará en el control del dolor. Los principales fármacos que se emplean para el control de estas crisis son: AINE (antiinflamatorios no esteroides), como ibuprofeno, diclofenaco, dexketoprofeno. Antiinflamatorios del grupo COXIB, como rofecoxib, lumiracoxib y etoricoxib. Corticoides, ya sea vía oral o incluso intraarticulares. Colchicina: es un fármaco muy empleado en el tratamiento de los ataques de gota a pesar de que la evidencia científica de que se dispone es escasa. Pese a que se ha demostrado su eficacia desde un punto de vista sintomático cuando se usa a dosis bajas, es frecuente que cause alteraciones digestivas, como náuseas, dolor abdominal y diarreas. Asimismo, al iniciar un tratamiento reductor de la uricemia con frecuencia se pueden desencadenar crisis agudas de gota, por lo que es recomendable no comenzar el tratamiento durante un ataque agudo y, con frecuencia, se realiza un tratamiento preventivo de nuevas crisis agudas mediante el uso de colchicina. Si sospechas que puedes tener gota, no te automediques . Consulta con tu médico y, si es posible, pide visita con un reumatólogo.
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Definición La mesa basculante es una prueba médica que se emplea para estudiar la sintomatología de un paciente que sufre desvanecimientos, síncopes y/o desmayos, de forma que estudia la respuesta del corazón ante los cambios de tensión y gravedad, para poder determinar el origen de los síntomas. Es una especie de camilla sobre la cual el paciente debe recostarse, y es asegurado con el uso de cinturones, ya que la camilla oscila de hasta los 60 grados. Tipos de pruebas realizadas sobre la mesa basculante A la hora de someter al paciente a la prueba de la mesa basculante, se le realizan otras pruebas complementarias, y a la vez se mantiene controlado en todo momento su salud: Esfigmomanómetro, utensilio para medir la presión arterial. Electrocardiograma, mediante el cual se realiza el estudio cardíaco y la conducción eléctrica. Vía intravenosa, se le pone al paciente por si es necesario realizar una analítica durante la prueba o ante la necesidad de suministrarle algún fármaco. Mediante estos tres elementos, el médico tiene controlado al paciente durante la prueba, y a la vez le permite evaluar la sintomatología para determinar o descartar una enfermedad cardiovascular. Preparación La prueba de la mesa basculante se suele realizar en la unidad cardíaca del centro médico, de manera ambulatoria y sin necesidad de ingreso. Es una prueba que tiene una duración larga , entre una y dos horas, por lo que el paciente debe planificarse. A su vez, el paciente debe llevar toda la documentación médica necesaria así como el volante para la prueba. No puede comer ni beber durante las 4 horas previas a la prueba, y, en caso de tomar medicación, debe comunicárselo al médico por si es necesario suspender  para realizar la prueba. Cómo se realiza una prueba sobre mesa basculante El paciente recibirá una bata hospitalaria y tendrá que tumbarse sobre una especie de camilla, la mesa basculante, de forma horizontal y boca arriba. Colocarán en sus brazos, piernas y tórax diferentes sensores para el electrocardiograma, una vía intravenosa en uno de los brazos, y en el otro el esfigmomanómetro , para la medición de la presión arterial. Para evitar que el  paciente sufra una posible caída de la mesa basculante, se le asegurará con cinturones, de forma que no se mueva cuando la camilla se incline. La prueba consta de dos partes: En primer lugar se colocará la camilla a 30 grados, con la cabeza más elevada que los pies; tras 5 minutos se aumentará la inclinación a 60 grados, teniendo que permanecer en esta posición 45 minutos. Si aparecen síntomas de mareo, náuseas u otros, deberá comunicarlo. En caso de que se observen alteraciones cardiacas, la segunda parte de la prueba no se realizará. En la segunda parte de la prueba, en caso de que se realice, se inyecta vía intravenosa adrenalina, similar a la que fabrica de forma natural el cuerpo humano. La mesa se inclinará de nuevo 60 grados teniendo que permanecer 15 minutos. Si aparecen síntomas debe comunicarlo, y en caso de alteración cardiaca, la prueba finalizará. Complicaciones de la prueba de la mesa basculante Al realizar la prueba sobre la mesa basculante se busca recrear situaciones en las que el paciente tiene un sintomatología maligna, por tanto las principales complicaciones que suelen aparecer son: Mareo. Taquicardia. Hipertensión. Náuseas. Vómitos. Bradicardia. No obstante, la prueba se realiza bajo supervisión médica y en un centro hospitalario, donde se cuenta con el material necesario para dar solución si se presenta alguna complicación. Esta prueba está contraindicada en pacientes con enfermedades de corazón graves, y aunque no esté contraindicada, no se suele realizar a mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, ya que los resultados se pueden presentar alterados. Resultados El personal médico encargado de hacer la prueba y por tanto de interpretar los resultados ha de estar especializado, ya que es una prueba bastante difícil de interpretar. Los resultados se pueden ir observando a medida que va avanzado la prueba, pero requiere de más tiempo para observar con detenimiento y dar un diagnóstico completo. Una vez que el especialista haya analizado todos los datos, pondrá el tratamiento adecuado al paciente. Los resultados más comunes de la mesa basculante suelen ser: Bajada de tensión arterial tras alteraciones en el electrocardiograma : el problema por tanto se origina por una alteración cardíaca y suele ser la causa de los desmayos. Bajada de tensión arterial tras unos minutos sin haber alteraciones en el electrocardiograma: suele estar ocasionada por un síncope vasovagal (pequeño desmayo provocado por una frecuencia cardíaca lenta y vasos sanguíneos dilatados, ya que llega menos flujo de sangre al cerebro), al tener una postura sostenida durante mucho tiempo. Baja de tensión momentánea: suele ser originada por la hipotensión ortostática (descenso excesivo de la tensión arterial cuando una persona se pone de pie), provocada por la posición mantenida más que por el efecto cardíaco. Tras analizar los resultados, el médico fijará un tratamiento al paciente. Preguntas frecuentes ¿Cuánto dura la prueba de la mesa basculante? La prueba de la mesa basculante consta de dos partes, la primera con una duración media de 1 hora y la segunda de media hora (hora y media en total). En función del paciente y de los síntomas que presente a lo largo de la prueba, así será su duración, variando   entre media hora y dos horas. ¿Es dolorosa la prueba de la mesa basculante? Es una prueba médica no dolorosa, pero puede provocar efectos secundarios como náuseas, vómitos y desmayos, entre otros síntomas;  y dolor local a la hora de poner la vía intravenosa al paciente . ¿Qué es el tilt-test? Tilt-test, es el nombre que recibe en inglés la prueba médica de la mesa basculante .
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Lupus, ¿Qué Debes Saber?
Ante todo, debemos saber que el nombre completo de esta enfermedad es lupus eritematoso sistémico (LES). En España, nueve de cada 10.000 la sufren, siendo mucho más frecuente en mujeres (90%), y la edad de inicio alrededor de los 30-35 años . Sus síntomas son más leves en los pacientes de mayor edad. Sus principales características son: Es una enfermedad sistémica (puede afectar a cualquier órgano del cuerpo). Es crónica (cursa con períodos de exacerbaciones y remisiones). Tiene una base autoinmune (el sistema inmunitario ataca las células sanas del cuerpo por error). Esta alteración puede darse en otras enfermedades relativamente frecuentes como la enfermedad celíaca, la diabetes tipo 1, la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple. ? ¿Cuál es la causa del LES? Se trata de una enfermedad multifactorial en la que influyen los factores genéticos y hormonales, las alteraciones inmunológicas y los agentes ambientales (infecciones, radiación ultravioleta y exposición a ciertos fármacos). ¿Qué síntomas ocasiona? Su presentación es muy variable y dará síntomas diferentes dependiendo del órgano afectado. Principalmente, se afectan los riñones, la piel y las mucosas, el sistema músculo esquelético, el sistema cardiopulmonar y el sistema nervioso . Las manifestaciones más frecuentes son las lesiones cutáneo-mucosas, las articulares y las hematológicas. En fase inicial de la enfermedad (cuando aún no ha dado síntomas) es posible detectar los autoanticuerpos circulantes en sangre. Estos son los síntomas más frecuentes y sus principales características: Lesiones cutáneas lúpicas: según las características de las lesiones cutáneas encontraremos el lupus discoide, el lupus subagudo cutáneo, etc. El exantema malar o en alas de mariposa: es la lesión cutánea por excelencia. Se trata de un enrojecimiento típico que afecta a las mejillas y nariz. Otras lesiones cutáneas no específicas son : fotosensibilidad (enrojecimiento tras exposición al sol), alopecia, úlceras orales, urticaria, fenómeno de Raynaud y vasculitis. Manifestaciones músculo-esqueléticas : artralgias (dolores articulares), artritis (inflamación de las articulaciones) y mialgias (dolores musculares) son las más comunes, sobre todo en manos. Manifestaciones sistémicas : malestar general, astenia (cansancio extremo), la fiebre o la pérdida de peso, pleuritis, pericarditis, endocarditis. Manifestaciones renales : en uno de cada tres pacientes en forma de nefritis lúpica. Manifestaciones neuropsiquiátricas: cefalea, crisis comiciales/convulsivas, alteraciones cognitivas, psicosis, neuropatías periféricas… Manifestaciones hematológicas : las principales son la disminución de las series hemáticas como anemia. ¿Necesitamos realizar una analítica específica para detectar el LES? Existen algunos parámetros que se encuentran típicamente elevados en el LES. Sin embargo, no son específicos de esta enfermedad y se pueden encontrar en otras enfermedades. Es el caso de los anticuerpos antinucleares (llamados ANA), presentes en otras enfermedades autoinmunes como la esclerosis sistémica, la dermatomiositis, la polimiositis, la artritis reumatoide, las tiroiditis, etc. Una curiosidad, unos ANA positivos no son específicos de LES, pero un LES sin ANA es poco probable. Existen otros anticuerpos, los anti DNA , que son muy específicos de LES. Su título se correlaciona con su severidad y con la progresión de la enfermedad renal. Es decir, la presencia de anti DNA sugiere LES, además, cuanto mayor es el número o título de estos anti DNA más severa y rápidamente progresiva será la enfermedad. Por ello decimos que tienen un valor predictivo, orientándonos de la evolución que tendrá. Los Anticuerpos anti-Sm: son patognomónicos de la enfermedad, sólo se encuentran en el LES. ¿Cómo llegamos al diagnóstico de LES? El diagnóstico de LES no es sencillo dada la variabilidad de síntomas posibles, en función del órgano afectado. Ante la sospecha, es cuando debe solicitarse una analítica específica como estudio complementario dirigido. En la actualidad para llegar al diagnóstico de LES nos basamos en unas tablas que contemplan las principales manifestaciones clínicas, datos analíticos y marcadores serológicos. La presencia de al menos cuatro de los criterios descritos en esa tabla confirma el diagnóstico de LES. No debemos olvidar que, al confirmar el diagnóstico, hemos de conseguir que el paciente entienda y acepte su enfermedad, de forma que siga el tratamiento fielmente para evitar la progresión de la misma. ¿Cuál sería el tratamiento del LES? El LES cursa con síntomas clínicos muy diferentes. El tratamiento, por tanto, varía a lo largo de la evolución y según el síntoma u órgano a tratar. También influye el grado de severidad. En el tratamiento del LES se ve implicado el reumatólogo (como principal médico responsable), pero trabaja en colaboración con otros especialistas que controlan el resto de afectaciones sistémicas, como el dermatólogo para tratar las lesiones cutáneas, o el nefrólogo para el control renal. Es fundamental advertir al paciente que debe evitar la exposición solar pues las lesiones cutáneas empeoran sustancialmente al ser expuestas (son fotosensibles). El objetivo principal sería mantener la enfermedad inactiva o con la menor actividad posible y evitar la progresión del daño orgánico. Para mejorar la supervivencia, debemos emplear el mínimo de tratamientos posibles para minimizar los efectos secundarios. La presencia de manifestaciones graves en órganos importantes (renales, neurológicas, cardiopulmonares o hematológicas) requiere del uso de dosis altas de corticoides asociadas a inmunosupresores (cuya finalidad es atenuar la respuesta autoinmune del cuerpo frente a nuestros propios tejidos). ¿Qué evolución tiene el LES? También va a depender del órgano afectado y del grado de severidad. Los pacientes afectados de LES tienen una morbimortalidad mayor que la población general (el riesgo de muerte en los pacientes con LES es de dos a tres veces mayor que en la población general). ¿Hay factores que marcan un mal pronóstico? Entre los factores asociados a una mayor mortalidad podríamos citar la presencia de enfermedad renal, la hipertensión arterial y unos anticuerpos llamados antifosfolípido . Vamos a añadir, sin embargo, que la remisión de la enfermedad se consigue en algunos pacientes, permitiendo incluso llegar a retirar el tratamiento que se había instaurado con intención crónica. Por ello es fundamental contar con la implicación del paciente.
Síndrome de Fibromialgia
Artículo especializado
Síndrome de Fibromialgia
Dolor, cansancio, alteraciones en el estado de ánimo… son síntomas que refieren las personas con fibromialgia , un síndrome que no fue reconocido como enfermedad hasta 1992 y que afecta, y mucho, a la calidad de vida de quienes lo sufren. Te explicamos cómo se llega al diagnóstico y en qué consiste el tratamiento. ¿Por qué se le llama síndrome? Por tratarse de un conjunto de síntomas entre los que destacan el dolor crónico musculoesquelético generalizado junto con fatiga, insomnio o mala calidad de sueño, y alteraciones en el estado de ánimo. El síndrome de fibromialgia (SFM) es más frecuente en mujeres (les afecta 10 veces más que a hombres) y en el rango de edad entre los 30 y los 50 años. En su inicio costó catalogarlo por la diversidad e inespecificidad de sus síntomas, y fue reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 1992. El dolor Su causa es desconocida, aunque su principal síntoma, el dolor, se asocia a la llamada sensibilización central. Existe una fuerte relación entre la fibromialgia y una alteración en la modulación del dolor, que explica la respuesta dolorosa aumentada que aparece ante estímulos de baja intensidad. Dicho de otra manera, estas personas sufren más dolor que el resto de la población con el mismo estímulo. Y este bajo umbral de tolerancia al dolor ocasiona una hiperestesia o hipersensibilidad ante mínimos estímulos. [ Por otro lado, se aboga por una predisposición genética y ambiental , siendo más frecuente en hijos de progenitores con fibromialgia y en aquellas personas con mala calidad de sueño, obesidad, inactividad física e insatisfacción laboral y personal. ¿Cómo se confirma el diagnóstico? El diagnóstico del SFM es absolutamente clínico. No existe ninguna prueba que lo confirme. Para etiquetar de fibromiálgica a una persona debemos basarnos en los síntomas, junto con una exhaustiva exploración física y una analítica (básicamente para descartar otras causas como enfermedades reumáticas). Entonces, ¿los dolores generalizados sin causa aparente equivalen a fibromialgia? La respuesta es: no. Existen unos criterios diagnósticos que deben tenerse en cuenta. Hasta hace pocos años el dolor se valoraba mediante la exploración sistemática de los llamados “ puntos gatillo ”, que son un total de 18, y son unos lugares anatómicos específicos cuya palpación provoca un dolor local o irradiado. Si una persona tenía dolor al palpar un mínimo de 11 de los 18 puntos se consideraba una exploración positiva y sugestiva de fibromialgia. En 2010 se definieron unos criterios diagnósticos que debían estar presentes durante al menos tres meses con una intensidad similar y sin otra causa que los justificara.  Se valoraba un índice de dolor generalizado y una escala de gravedad de síntomas . Posteriormente, fueron modificados con la introducción de unos cuestionarios en forma de autoencuesta que debía cumplimentar el paciente. ¿QUÉ MÉDICO ME LLEVA? Normalmente es controlado por el reumatólogo, aunque durante el seguimiento pueden intervenir el traumatólogo, el rehabilitador, la clínica del dolor e incluso el psiquiatra (por asociarse a oscilaciones en el estado de ánimo). ¿Cuándo sospecharemos el diagnóstico de SFM? Dolor: es generalizado, de inicio insidioso e intermitente (pero progresivo). Debe tener una duración de tres meses y sin otra causa aparente. Es de predominio muscular, aunque puede ser articular. Son frecuentes la cefalea y la dismenorrea (dolor menstrual). Fatiga: presente en el 90% de los pacientes, es el síntoma más comúnmente asociado. Puede ser más incapacitante que el propio dolor. Alteraciones del sueño: insomnio de primera o segunda fase (cuesta coger el sueño o se despiertan durante la noche) o sueño no reparador (se despiertan con sensación de “no descanso”). Distimia: alteraciones en el estado de ánimo como depresión y/o ansiedad son frecuentes (tres de cada cuatro pacientes). Otros síntomas:  disfunción sexual (hasta en un 97% de los pacientes), síndrome del intestino irritable, sequedad ocular, palpitaciones, bruxismo, acufenos (pitidos), sobrepeso u obesidad, etc. ¿Qué pruebas podemos solicitar antes estos síntomas? Ante un posible SFM podemos encontrarnos con una exploración física normal. No obstante, solicitamos una analítica completa para descartar otras enfermedades. Diversas entidades pueden cursar con un dolor similar, por ejemplo, enfermedades musculo esqueléticas (artritis reumatoide, espondilo artritis, lupus eritematoso sistémico o poli mialgia reumática) o neurológicas (esclerosis múltiple o neuropatías periféricas). Algunos fármacos pueden causar dolor generalizado como esta tinas, inhibidores de la bomba de protones y bifosfonatos. ¿Cómo abordamos el tratamiento del SFM? El tratamiento debemos enfocarlo en la reducción de síntomas para mejorar el entorno médico del paciente. Disponemos de un tratamiento farmacológico y de un tratamiento no farmacológico, pero no existe un tratamiento estándar ni específico. Centrándonos en los síntomas predominantes de cada paciente individualizaremos su tratamiento. En cuanto a las medidas no farmacológicas podríamos mencionar: Concienciación del paciente y comprensión de su enfermedad: debemos fomentar una actitud positiva por su parte, pues influye fuertemente en la respuesta al tratamiento. Ejercicio físico: mejorando el bienestar físico y psicológico conseguiremos disminuir el dolor y mejorar la calidad de sueño. Es preferible el ejercicio aeróbico de baja potencia (caminar, trotar, nadar, aquagym, pilates, bailar, pedalear, etc). Tres sesiones a la semana de 30 minutos de duración son suficientes. Otras actividades aconsejadas serían: yoga, taichi, meditación o masaje corporal. Psicoterapia: el estado de ánimo influye en la evolución de la enfermedad. El tratamiento farmacológico debe abordar aquellos síntomas invalidantes, pero empleando la mínima dosis eficaz y durante periodos de tiempo controlados. No hay ningún fármaco aprobado con indicación específica para la fibromialgia. Por ello, el tratamiento será sintomático: Analgésicos y antiinflamatorios para el dolor. Relajantes musculares o antidepresivos para mejorar el descanso y el estado de ánimo. Otros: los fármacos anticonvulsivantes (gabapentina y pregabalina) han demostrado eficacia en el control de algunos síntomas.  A pesar de que los síntomas suelen persistir y fluctuar a lo largo del tiempo debemos fomentar que el paciente tenga una vida activa y recurra al tratamiento médico sólo cuando sus síntomas se intensifiquen. La convivencia con el SFM es más fácil si el paciente es conocedor de su patología y de su abordaje. Asimismo, el optimismo y una buena calidad de sueño van a influir positivamente en el control de la enfermedad.
Tratamiento de Sífilis
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Tratamiento de Sífilis
Definición El tratamiento de la sífilis se basa en la administración de una serie de fármacos antibióticos que tienen como fin eliminar la bacteria ( Treponema Pallidum ) que produce esta enfermedad infecciosa de transmisión sexual, con el fin de restringir sus manifestaciones clínicas y su evolución. ¿Cómo es el tratamiento para la sífilis? El tratamiento se instaura según el tiempo de evolución de la enfermedad y las manifestaciones clínicas que presenta el paciente en el momento del diagnóstico. El primer tratamiento de la sífilis es un antibiótico : la penicilina G Benzatina, en una única dosis, o en varias, según la fase de la infección en el momento del diagnóstico, administrada por vía intramuscular. Se pueden utilizar además otros antibióticos alternativos igualmente efectivos, que se pueden administrar también en pacientes alérgicos a penicilinas. ¿Para quién está indicado? El tratamiento está indicado a todos los pacientes a los que se les diagnostica la enfermedad , sea cual sea la fase en la que se encuentren. Además, todas las parejas sexuales que ha tenido un paciente diagnosticado de sífilis (primaria, secundaria o latente) en los últimos 90 días, deben considerarse posiblemente infectados por la bacteria, incluso si inicialmente en los análisis no se detecta presencia de enfermedad (son seronegativos), por lo que deben ser tratados en todos los casos. El seguimiento y tratamiento se amplía a todos los contactos sexuales de los últimos dos años, de los pacientes a los que se les diagnostica una sífilis terciaria. ¿Por qué se realiza? El tratamiento se realiza siempre con fines curativos y para prevenir la transmisión de la enfermedad a otras personas con las que el paciente pueda mantener contacto sexual. Riesgos del tratamiento de sífilis Los riesgos del tratamiento de la sífilis van asociados a los posibles efectos secundarios derivados de la toma de los fármacos . En el caso de la penicilina puede aparecer: Hipersensibilidad: reacciones alérgicas, erupciones en la piel, picor. Raramente reacciones alérgicas graves (shock anafiláctico). Dolor en el punto de inyección, inflamación o infección local. Alteraciones digestivas: diarrea, náuseas, vómitos. Raramente una diarrea grave llamada colitis pseudomembranosa. Alteraciones en las células de la sangre (glóbulos rojos, glóbulos blancos, etc.). Preparación El paciente no debe hacer una preparación especial para el tratamiento. Salvo informar al médico siempre de las posibles enfermedades que pueda padecer, si realiza tratamientos farmacológicos crónicos o si presenta reacciones alérgicas a algún fármaco. Cómo es la recuperación del tratamiento de sífilis En el 50% de los pacientes se produce a las 6 horas del inicio del tratamiento, una reacción llamada “Reacción de Jarisch-Herxheimer”, que consiste en la aparición de fiebre, adenopatías (inflamación de ganglios del sistema inmune), dolor de cabeza, dolores musculares, taquicardia (aceleración del ritmo del corazón) y erupción cutánea. Esta reacción se produce por la destrucción de la bacteria en la sangre. Desaparece en 24 horas y se puede tratar con fármacos antitérmicos o corticoides, durante 3 días. Se deben vigilar también otras posibles complicaciones derivadas de la administración del tratamiento como posibles alergias, etc. El paciente puede tener la zona donde se ha aplicado la inyección durante los 2 primeros días algo dolorida . Resultados La efectividad del tratamiento se evalúa por la mejora clínica y mediante controles analíticos que se deben realizar a los 3, 6 , 12 y 24 meses, o cada 6 meses hasta que analíticamente se objetive la negativización de la enfermedad. Se considera que el tratamiento no ha sido efectivo cuando aparecen nuevos síntomas relacionados con la sífilis, o si las determinaciones analíticas no objetivan una disminución bacteriana en el organismo. Siempre que se realiza el diagnóstico de sífilis hay que hacer también pruebas analíticas para determinar si además, el paciente presenta infección por el virus del sida (VIH), ya que frecuentemente estas infecciones pueden ir asociadas. Preguntas frecuentes ¿Cómo se transmite la sífilis? La transmisión de la sífilis se produce tras un contacto sexual con una persona infectada durante la fase primaria y secundaria de la enfermedad (el riesgo es de alrededor del 30%), o por vía transplacentaria de la madre al feto (sífilis congénita). Más raramente se produce la transmisión por vía hematógena (por la sangre). El germen penetra en la piel, habitualmente a través de una abrasión o herida superficial. ¿Qué quiere decir VDRL positivo? El VDRL (Venereal Disease Research Laboratory) es una determinación analítica de la sangre , dentro de las pruebas llamadas serológicas no treponémicas (anticuerpos o proteínas que el sistema de defensa del paciente fabrica contra la enfermedad pero que son inespecíficas). Cuando el VDRL es positivo en un paciente, en un alto porcentaje puede ser debido a que padezca sífilis, pero esta determinación también puede estar aumentada en otras enfermedades (lupus, artritis reumatoide, enfermedades del hígado, etc.) por lo que se debe confirmar el diagnóstico de sífilis realizando otras determinaciones analíticas más específicas para sífilis (serología treponémica). Los porcentajes de positividad en las distintas fases son: 5% en sífilis primaria, 100% en sífilis secundaria, 95% en sífilis latente precoz y 70% en sífilis latente tardía y terciaria. ¿Qué es la sífilis primaria? La sífilis primaria es la fase inicial de manifestación de la enfermedad sifilítica tras el periodo de incubación. Se manifiesta con la aparición de una lesión ulcerada, no dolorosa, indurada (dura a la palpación), llamada chancro sifilítico,  que aparece frecuentemente en el pene en los varones, o en los labios mayores en la vulva de la mujer, aunque en un 5% de los casos puede aparecer en otras localizaciones, dependiendo de las prácticas sexuales del sujeto (ano, boca). Esta úlcera cura espontáneamente entre 1 - 6 semanas. ¿Cómo se realiza el diagnóstico de la sífilis? En la fase inicial de la sífilis cuando hay presencia de úlceras, se puede identificar la bacteria al obtener muestras del exudado de estas, analizándolas mediante cultivos microbiológicos. Además, se puede diagnosticar mediante un análisis de sangre (pruebas serológicas), bien para confirmar la infección, o bien para realizar el seguimiento y comprobar la efectividad del tratamiento. Puede estar indicado si existen síntomas de afectación neurológica, la realización de un estudio analítico del líquido cefalorraquídeo (que rodea la médula espinal), realizando su extracción mediante una punción lumbar. En las mujeres embarazadas, con el fin de prevenir la transmisión de la enfermedad al feto, se realizan controles analíticos para detectar la posible presencia de la infección. ¿Cuáles son los síntomas de la sífilis? Los síntomas de la sífilis son distintos dependiendo de la etapa de manifestación, según su evolución y de si la enfermedad no ha sido tratada médicamente. En la sífilis primaria aparece una úlcera no dolorosa habitualmente en los órganos sexuales externos, acompañada de inflamación de los ganglios linfáticos regionales (estaciones del sistema inmune en la ingle), que puede durar de 1 a 6 semanas y cura de forma espontánea. En la sífilis secundaria, que aparece en el 50% de los pacientes por extensión de la enfermedad, se manifiestan síntomas como fiebre, malestar general, mialgias (dolores musculares), adenopatías generalizadas (aumento del tamaño de los ganglios linfáticos). En un 80% de los pacientes aparece una erupción cutánea con lesiones rojas redondeadas que pueden estar sobreelevadas. Aparecen en el tronco y se van extendiendo al resto del cuerpo pudiendo afectar a palmas y plantas, a la cara, el cuero cabelludo, mucosas (revestimientos de orificios como la boca). Puede durar desde semanas hasta un año. También puede haber afectación de otros órganos como el hígado (hepatitis), el riñón (glomerulonefritis),  etc.. Después de la sífilis secundaria y en un 50% tras la primaria, puede aparecer un periodo asintomático de duración variable llamada sífilis latente . Por último, puede desarrollarse una sífilis terciaria (en un tercio de los paciente no tratados anteriormente), en la que se producen síntomas derivados de la afectación neurológica (neurosífilis, con afectación de las meninges (membranas que recubren el sistema nervioso), demencia,etc.), afectación cardiovascular (insuficiencia aórtica (malfuncionamiento de una válvula del corazón),etc.), o aparición de gomas (formaciones nodulares o con forma de placas redondeadas que pueden afectar a los huesos, piel, pero también a cualquier otro órgano y producir su destrucción).
Prueba del Sida
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Prueba del Sida
Definición Es el resultado de analizar una muestra de sangre , saliva, u otras secreciones por medio de un test que mide los anticuerpos que genera el organismo frente al VIH. La prueba de detección del VIH muestran si una persona ha contraído la infección por ese virus. VIH significa virus de la inmunodeficiencia humana. Este es el virus causante del SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). El SIDA es la fase más avanzada de la infección por el VIH. Esta prueba permite detectar la infección por el VIH pero no determina cuando la persona se ha infectado . Tipos de pruebas del SIDA Para la detección de SIDA  existen varias pruebas: Anticuerpos :  mide la cantidad  de anticuerpos contra el VIH que hay en la sangre o saliva. Estos  anticuerpos son proteínas producidas por la persona y sirven para combatir la enfermedad por este virus. El cuerpo de una persona puede tardar de 3 a 12 semanas en producir suficientes anticuerpos para poder detectar la infección por el VIH. Técnica de cribado  EIA/ELISA :  son la más usadas. Se  obtiene una muestra de sangre para determinar la presencia de anticuerpos. Un resultado negativo significa que no se hallaron anticuerpos, pero si el resultado es positivo, se vuelve a repetir la prueba una segunda vez,  y si de nuevo es positiva se realiza la técnica de confirmación, o técnica de Western Blot, la cual determinará la presencia de anticuerpos, y si el resultado es positivo se confirma la presencia de VIH. Pruebas de combinación o detección de anticuerpos y antígenos : permiten detectar anticuerpos y antígenos del VIH en la sangre. El cuerpo de una persona puede tardar de 2 a 6 semanas en producir suficientes antígenos y anticuerpos para hacer una prueba de combinación, que permita detectar la infección por el VIH. Prueba de ácido nucleico : examinan la presencia del VIH en la sangre. Permite detectar la infección por este virus entre 7 y 28 días después de contraerla. Esta prueba es muy costosa y no se usa regularmente para exámenes de detección del VIH, a menos que la persona haya tenido una exposición de alto riesgo, o una posible exposición y presente los primeros síntomas de infección por el VIH. Existen dos tipos de prueba de detección del VIH que se pueden realizar en casa: Home-access de detección del VIH : es un estuche de recolección de muestras en la casa.  Consiste en pinchar un dedo, tomar una muestra de sangre, y enviarla al laboratorio para su análisis, luego la persona llamará al día siguiente al laboratorio para saber el resultado.  Si este es positivo para el VIH, el laboratorio hará una prueba de seguimiento con la misma muestra de sangre para confirmar el resultado inicial. La prueba casera OraQuick de detección del VI H: tiene un tira reactiva y   un tubo con una solución. La tira reactiva se usa para obtener una muestra de saliva, después esa tira se introduce en el tubo de prueba, y   los resultados están listo en minutos. Cuando se obtiene un resultado positivo en estas pruebas caseras se deberá acudir a un centro de salud para una confirmación profesional. Preparación Para realizarse la prueba del SIDA No se necesita ningún tipo de preparación especial,, es un análisis de sangre común. Se puede realizar en una consulta, hospital, centro médico o en un laboratorio clínico. No se necesita estar en ayunas, ni ingreso hospitalario . Cómo se realiza la prueba del sida La prueba del SIDA Se realiza como un examen de sangre común. Se acude a un centro sanitario y se realizará la extracción de sangre, que posteriormente se enviará al laboratorio para aplicar la técnica más adecuada . Complicaciones de la prueba del sida La prueba contra el VIH es una prueba bastante sencilla, por lo que no existen complicaciones. En algunos casos puede que la toma de muestra de la sangre se coagule o dañe y tenga que tomarla de nuevo . Resultados Por lo general, los resultados de una prueba contra el VIH pueden obtenerse al cabo de algunos días o semanas. Los resultados de algunas pruebas rápidas de anticuerpos contra el VIH pueden obtenerse en 30 minutos. Según los resultados de la prueba, el paciente podrá discutir con su médico las mejores opciones para tratamiento . Preguntas frecuentes ¿Qué es ELISA? El ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas o ELISA se trata de una técnica de laboratorio que permite detectar pequeñas partículas llamadas antígenos. Los antígenos son fragmentos de proteínas. La identificación es específica, es decir, consigue que pequeños segmentos de proteínas destaquen y no puedan ser confundidas con otras . ¿Dónde puedo realizarme la prueba del sida? Las pruebas del VIH están disponibles en muchos hospitales, clínicas, centros de salud comunitarios, y organizaciones de servicio del SIDA . ¿Dónde puedo realizarme la prueba del sida de manera gratuita? La prueba del SIDA puede realizarse de forma gratuita y confidencial en los centros sanitarios de la red pública: tanto en centros de atención primaria, como de planificación familiar, o centros de enfermedades de transmisión sexual (ETS). También se puede hacer en laboratorios de análisis clínicos y en algunas ONGs . ¿Es 100% fiable la prueba del sida? Ninguna prueba de diagnóstico será 100 por cien fiable. Para tener un diagnóstico más específico y fiable es recomendable realizarse la prueba del VIH con ELISA .   ¿No se detecta el sida con un análisis de sangre normal? No, en un análisis normal de sangre no se puede detectar si el paciente tiene VIH, se necesita una prueba más específica para hacer un diagnóstico .
Reconstrucción Ligamentos del Tobillo
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Reconstrucción Ligamentos del Tobillo
Definición La reconstrucción de ligamentos de tobillo es un procedimiento quirúrgico que se realiza para reparar, ajustar o fortalecer uno o más ligamentos del tobillo que estén rotos o desgarrados. Los ligamentos son tejidos conectivos fibrosos que unen los huesos entre sí, con la función de unir estructuras y mantenerlas estables. El objetivo de la cirugía es mejorar la estabilidad general de la articulación, apretando o reparando los ligamentos que pueden haberse estirado por torceduras, esguinces, otras lesiones, o degeneración. Durante la cirugía, se vuelven a unir los dos ligamentos, o parte de un tendón lateral alrededor del tobillo, y  se puede utilizar para reparar el ligamento desgarrado. ¿Cómo es una reconstrucción de ligamentos de tobillo? La reconstrucción de ligamentos de tobillo se realiza por un cirujano ortopédico, que es un médico que se especializa en la cirugía de los huesos, ligamentos y tendones. Es una cirugía ambulatoria, bajo anestesia general o en algunos casos con anestesia regional (se adormece sólo la pierna afectada donde se realizará la cirugía). Existen varias técnicas para realizar este procedimiento, entre las más específicas están: El procedimiento de Brostrom que consiste en realizar una incisión en forma de “C” sobre la parte lateral del tobillo, se localizan los ligamentos laterales del tobillo y se reparan mediante suturas especiales o anclas diseñadas para colocar dentro de uno de los huesos del tobillo, como el hueso peroné. Al colocar estas suturas en los ligamentos afectados le aporta fuerza a la reparación de este. Otra técnica es mediante una artroscopia de tobillo , que se hace realizando una incisión pequeña en el tobillo, introduciendo una pequeña cámara con instrumentos para visualizar y reparar la lesión, con la diferencia de que se hacen incisiones más grandes para poder reparar los ligamentos.  Otro método es utilizar un tendón para sustituir los ligamentos rotos, se hace tomando una porción de los tendones de la parte fuerte del tobillo, la cual se entrelaza con la fíbula (uno de los huesos de la pierna) o el peroné (hueso largo que está en la parte externa o fuera del tobillo).  Esta cirugía dura aproximadamente 2 horas, pero dependerá del grado de la lesión de los ligamentos. ¿Para quién está indicada? La reconstrucción de ligamentos de tobillo se indica en pacientes con inestabilidad del tobillo o esguinces repetidos, que pueden ser crónicos severos, persistentes y sintomáticos. También está indicada cuando existen fracasos de cirugías previas y mala calidad en los tejidos blandos o pacientes hiperlaxos (se refiere a mayor flexibilidad de las articulaciones, músculos, cartílagos y tendones de las personas deportistas con peso elevado). ¿Por qué se realiza? Una reconstrucción de ligamentos de tobillo se realiza cuando los restos de ligamentos son muy débiles o insuficientes, cuando no se pueden volver a unir los extremos del ligamento mediante una sutura, algo que solo es posible en lesiones recientes, y se lleva a cabo una sustitución del ligamento por tejido propio, denominada reconstrucción de ligamento. Riesgos de una reconstrucción de ligamentos de tobillo Los riesgos que se pueden encontrar son: reacciones alérgicas a la anestesia, infecciones, lesión a nervios y estructuras vasculares, inestabilidad funcional, pérdida de amplitud de los movimientos, sangrado y formación de coágulos. Preparación Antes de la cirugía es necesario evitar tomar medicamentos anticoagulantes, como la aspirina y/o sintrom (medicamento relacionado con enfermedades cardiacas o vasculares). No fumar en los días previos a la cirugía. No debe tomar o beber nada antes del procedimiento si su médico se lo indica. Es necesario realizar todos los estudios necesarios: examen físico completo, análisis de sangre, electrocardiogramas y alguna prueba específica para decidir qué procedimiento se va a realizar. Cómo es la recuperación de una reconstrucción de ligamentos de tobillo Después del procedimiento, el paciente deberá permanecer en observación el tiempo que el médico indique. El paciente puede estar con un yeso o con una férula por unas dos semanas. Sentirá algo de dolor y molestias , especialmente los primeros días, que pueden mejorar con analgésicos. Mantener la pierna elevada el tiempo que el médico le indique, ya que puede ayudar a reducir la inflamación y el dolor. Es recomendable el uso de muletas para no apoyar el tobillo por varias semanas. Pueden pasar hasta 6 semanas antes de poder apoyar de nuevo el tobillo. Después de 12 semanas el paciente podrá volver a realizar sus actividades cotidianas. La recuperación total se espera entre los 6 y 12 meses post cirugía. Resultados Los resultados de una reconstrucción de ligamentos del tobillo suelen ser satisfactorios en cuanto a la reparación anatómica. También podemos decir que los resultados de la cirugía pueden variar basándose en la severidad de la lesión inicial. Los pacientes que persisten con inestabilidad después de cirugía pueden mejorar con fisioterapia o utilizando una tobillera. También pueden ser necesarias nuevas cirugías para reconstruir los ligamentos. Aunque es un procedimiento que tiene grandes resultados, en algunos casos, puede que el ligamento no se cure adecuadamente, provocando que el paciente presente dolor o incomodidad al realizar trabajos físicos. Preguntas frecuentes ¿Cuál es el tiempo de recuperación de una reconstrucción de ligamentos de tobillo? La recuperación puede variar según el tipo de procedimiento utilizado. En la mayoría de los casos se obtiene una recuperación total del tobillo entre los 6 y 12 meses después de la cirugía. ¿Podré volver a hacer deporte? Sí. Para que la terapia tenga éxito, es imprescindible un tratamiento posterior personalizado basado en fisioterapia y medicina deportiva. Por eso, los pacientes deben cumplir una fase de rehabilitación de varios meses para poder recuperar la capacidad total para practicar deporte . ¿Qué es la técnica de Brostrom? Es la cirugía que se realiza con más frecuencia para la reconstrucción de ligamentos de la rodilla y el tobillo . Es la técnica de elección para la inestabilidad crónica de tobillo, que consigue unos buenos resultados funcionales y de regreso al deporte, con una buena estabilidad del tobillo. El tiempo de recuperación con la utilización de esta técnica es de 1 a 2 meses. ¿Cómo se lesionó un ligamento de tobillo? Ocurre cuando los ligamentos se estiran o se desgarran y no se pueden volver a unir sin intervención . Una ruptura parcial se produce cuando parte del ligamento se rompe. Una ruptura completa se produce cuando todo el ligamento se rompe.