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Microhábitos para la vuelta al trabajo: pequeños cambios que sí marcan la diferencia
Psicología

Microhábitos para la vuelta al trabajo: pequeños cambios que sí marcan la diferencia

Después de las vacaciones, muchas personas sienten que es el momento perfecto para recuperar rutinas, organizarse mejor o empezar a cuidarse más. Con esa motivación llegan también las listas de propósitos: hacer ejercicio cinco días a la semana, comer siempre saludable, dormir ocho horas, meditar todos los días o dejar de mirar el móvil antes de dormir. El problema es que intentar cambiar demasiadas cosas al mismo tiempo suele generar el efecto contrario. Cuando los objetivos resultan difíciles de mantener, es fácil abandonar a los pocos días y sentir que todo el esfuerzo ha servido de poco. La psicología del comportamiento propone un enfoque diferente: empezar por cambios muy pequeños, fáciles de repetir y sostenibles en el tiempo. Son los llamados microhábitos , acciones sencillas que, mantenidas de forma constante, pueden producir mejoras importantes en el bienestar. Por qué septiembre es un buen momento para incorporar nuevos hábitos Los cambios de etapa favorecen la creación de nuevas rutinas. La vuelta al trabajo , el inicio del curso escolar o el regreso a unos horarios más estables hacen que muchas personas revisen cómo organizan su día y estén más abiertas a introducir pequeños cambios. Los investigadores en comportamiento conocen este fenómeno como el «efecto del nuevo comienzo» (fresh start effect) . Diversos estudios muestran que momentos como el inicio de un mes, un cumpleaños o la vuelta de las vacaciones aumentan la motivación para modificar hábitos cotidianos. Aprovechar ese impulso inicial puede facilitar que los nuevos comportamientos encuentren un espacio dentro de la rutina. Qué es un microhábito y por qué funciona mejor que los propósitos grandes BJ Fogg, investigador de comportamiento humano en la Universidad de Stanford y autor de Tiny Habits, define un microhábito como un comportamiento que se realiza al menos una vez al día, tarda menos de treinta segundos y requiere un esfuerzo mínimo. La simplicidad es deliberada: cuanto más pequeña es la acción, menos resistencia genera el cerebro y mayor es la probabilidad de que se repita. Lo que hace que los microhábitos funcionen no es la acción en sí, sino la repetición. Cada vez que se realiza un comportamiento en el mismo contexto y con la misma señal, el circuito neuronal que lo sostiene se refuerza. Con suficiente repetición, el comportamiento deja de requerir decisión consciente y se vuelve automático. Ahí es donde el hábito está instalado de verdad. La diferencia con los propósitos grandes es estructural. Proponerse “hacer deporte todos los días” activa la resistencia del cerebro, que detecta una exigencia alta y responde con procrastinación. Proponerse “ponerme las zapatillas de deporte nada más llegar a casa” es tan pequeño que el cerebro no lo percibe como una amenaza. Y una vez puestas las zapatillas, el siguiente paso sale solo. El error más frecuente al intentar cambiar de hábitos en septiembre La motivación suele ser intensa durante los primeros días después de las vacaciones. Sin embargo, confiar únicamente en ella puede jugar en contra. Uno de los errores más habituales consiste en querer transformar toda la rutina de golpe: cambiar la alimentación, empezar un nuevo deporte, dormir antes, organizar mejor el trabajo y reducir el tiempo frente a las pantallas, todo al mismo tiempo. El cerebro necesita tiempo para automatizar nuevos comportamientos. Introducir demasiados cambios a la vez aumenta la carga mental y hace más difícil mantenerlos cuando aparece el primer día complicado. Avanzar paso a paso suele ofrecer mejores resultados que perseguir cambios radicales durante unas pocas semanas. Microhábitos para cuidar el bienestar físico en el trabajo Los pequeños gestos repetidos a lo largo del día también influyen en la salud física. Algunas ideas fáciles de incorporar son: Levantarse y caminar dos o tres minutos cada hora. Rellenar la botella de agua al comenzar la mañana y después de comer. Utilizar las escaleras cuando sea posible. Realizar algunos estiramientos suaves entre reuniones. Preparar una pieza de fruta o un tentempié saludable antes de salir de casa. Dedicar unos minutos a caminar durante la pausa del almuerzo. Ninguno de estos hábitos transforma la salud por sí solo. Su verdadero valor aparece cuando pasan a formar parte de la rutina diaria. Microhábitos para favorecer la concentración y el bienestar mental La salud mental también se construye a través de pequeñas acciones cotidianas. Algunos microhábitos que pueden ayudar son: Comenzar la jornada identificando la tarea más importante del día. Hacer una pausa breve antes de responder automáticamente a todos los correos. Reservar unos minutos sin notificaciones para realizar tareas que requieren concentración. Terminar la jornada anotando las prioridades del día siguiente. Dedicar unos minutos a respirar profundamente antes de una reunión especialmente exigente. Estos pequeños espacios permiten reducir la sensación de saturación y favorecen una mayor claridad mental durante la jornada. Cómo anclar un microhábito a una rutina que ya existe Uno de los recursos más eficaces para mantener un nuevo hábito consiste en asociarlo a una acción que ya forma parte del día a día. Por ejemplo: Beber un vaso de agua después de encender el ordenador. Levantarse a estirar cada vez que termina una reunión. Caminar cinco minutos después de comer. Preparar la fruta del día siguiente al recoger la cocina por la noche. El cerebro aprende con mayor facilidad cuando un comportamiento nuevo se vincula a otro que ya está automatizado. Cuándo el bienestar necesita algo más que microhábitos Los microhábitos pueden marcar una diferencia importante en el bienestar cotidiano. Sin embargo, existen situaciones en las que el malestar persiste a pesar de mantener una rutina saludable. El cansancio constante, las dificultades para dormir, la ansiedad mantenida o la sensación de desbordamiento durante varias semanas pueden indicar que conviene buscar apoyo profesional. Contar con orientación especializada permite comprender mejor lo que está ocurriendo y encontrar estrategias adaptadas a cada situación. En Savia, salud digital Mapfre, ayudamos a las empresas a cuidar la salud física y emocional de sus equipos mediante nuestros Programas de Bienestar , que combinan acciones de prevención, promoción de hábitos saludables y acceso a profesionales de distintas especialidades.
Sudoración por las Noches: Causas
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Sudoración por las Noches: Causas

Despertarse en mitad de la noche con la ropa o las sábanas empapadas puede resultar desconcertante. En ocasiones ocurre después de una noche especialmente calurosa o por haber utilizado demasiadas mantas. Sin embargo, cuando la sudoración aparece con frecuencia o resulta más intensa de lo habitual, es normal preguntarse si existe alguna causa médica detrás. Los sudores nocturnos pueden tener explicaciones muy diversas. A veces están relacionados con factores ambientales o cambios hormonales; en otras ocasiones pueden ser el primer síntoma de una enfermedad que conviene valorar con un profesional sanitario. Conocer por qué aparecen y aprender a identificar las señales de alerta ayuda a actuar con mayor tranquilidad y a consultar cuando realmente es necesario. Qué son los sudores nocturnos y por qué se producen Los sudores nocturnos , conocidos médicamente como hiperhidrosis nocturna , son episodios de sudoración excesiva que ocurren durante el sueño y que van más allá de lo que explicaría el calor ambiental. La distinción es importante: sudar porque la habitación está a 30 grados en verano es una respuesta fisiológica normal. Sudar de forma empapada con el aire acondicionado puesto y en pleno invierno es otra cosa. El mecanismo es el mismo en ambos casos: el hipotálamo, la región del cerebro que actúa como termostato del cuerpo, detecta que la temperatura interna ha subido y activa las glándulas sudoríparas para refrigerar el organismo. La diferencia está en por qué se activa ese mecanismo. Cuando lo que dispara la señal no es el calor exterior, puede haber una causa hormonal, emocional, farmacológica o médica detrás. Los especialistas distinguen dos tipos. Los sudores nocturnos primarios ocurren sin una causa médica identificable y suelen estar relacionados con el estrés o con una tendencia constitucional a sudar más. Los secundarios tienen una causa subyacente concreta: una enfermedad, un cambio hormonal o un medicamento. Identificar el tipo es el primer paso para saber cómo actuar. Principales causas de la sudoración nocturna Cambios hormonales Es la causa más frecuente. En mujeres, los sudores nocturnos son uno de los síntomas más habituales de la perimenopausia y la menopausia: el descenso de estrógenos altera la regulación de la temperatura corporal y provoca los conocidos sofocos , que también ocurren de noche. Pero los cambios hormonales no son exclusivos de esta etapa: el ciclo menstrual, el embarazo y el postparto también pueden generar episodios de sudoración nocturna . En hombres, los niveles bajos de testosterona (lo que se conoce como andropausia) pueden producir un efecto similar. Estrés y ansiedad El sistema nervioso autónomo, que regula la sudoración, es muy sensible al estado emocional. Cuando el estrés o la ansiedad se mantienen durante el día, el cuerpo puede seguir en estado de activación durante la noche. Eso se traduce en sudoración aunque no haya ninguna causa física que lo justifique. Es uno de los mecanismos más comunes y, al mismo tiempo, uno de los que más se pasan por alto. Medicamentos Varios fármacos de uso habitual tienen la sudoración nocturna como efecto secundario reconocido. Los antidepresivos, especialmente los inhibidores de la recaptación de serotonina, encabezan la lista. También pueden producirla algunos antidiabéticos, fármacos para la presión arterial, terapias hormonales, antipsicóticos y ciertos analgésicos. Si los sudores nocturnos comenzaron al poco de iniciar un nuevo tratamiento, esa relación merece comentarse con el médico. Infecciones Algunas infecciones tienen la sudoración nocturna como síntoma característico. La tuberculosis es el ejemplo clásico, pero también pueden producirla infecciones bacterianas, la endocarditis o el VIH. En estos casos, los sudores nocturnos suelen ir acompañados de otros síntomas como fiebre, pérdida de peso o cansancio pronunciado. Alteraciones del tiroides El hipertiroidismo , que ocurre cuando la glándula tiroides produce más hormona de la necesaria, estimula de forma excesiva el sistema nervioso simpático. Las glándulas sudoríparas se activan más de lo normal, tanto de día como de noche. Además de sudoración, el hipertiroidismo suele manifestarse con palpitaciones, pérdida de peso sin causa aparente e intolerancia al calor. Diabetes e hipoglucemia nocturna En personas con diabetes que siguen tratamiento con insulina u otros hipoglucemiantes, una bajada de azúcar durante la noche puede activar la sudoración como respuesta de alerta del organismo. Despertar sudado y con sensación de confusión o debilidad puede ser una señal de hipoglucemia que conviene valorar. Apnea del sueño La apnea obstructiva del sueño, que provoca interrupciones repetidas de la respiración durante la noche, genera un esfuerzo físico y un estado de activación que puede traducirse en sudoración. Suele acompañarse de ronquidos intensos, cansancio durante el día y sensación de sueño no reparador. Factores que pueden aumentar los sudores nocturnos Además de las causas principales, hay factores del estilo de vida que pueden intensificar o desencadenar los episodios de sudoración nocturna en personas que ya tienen cierta predisposición. Alcohol y cafeína: ambas sustancias tienen efecto vasodilatador y pueden elevar la temperatura corporal, lo que activa el mecanismo de sudoración. Consumirlos en las horas previas al sueño aumenta la probabilidad de sudar durante la noche. Comidas copiosas o muy especiadas por la noche: la digestión genera calor. Una cena abundante o con alimentos termogénicos, como el picante o el jengibre, puede elevar la temperatura corporal lo suficiente para activar la sudoración durante las primeras horas de sueño. Ropa o ropa de cama inadecuada: los tejidos sintéticos o poco transpirables retienen el calor y la humedad. Incluso en personas sin ninguna causa médica, este factor puede ser suficiente para provocar sudoración durante la noche . Temperatura del dormitorio: una habitación por encima de los 18-20 grados dificulta que el cuerpo baje su temperatura interna durante el sueño, que es lo que fisiológicamente necesita para descansar bien. El calor ambiental es la causa más frecuente y la más fácil de resolver. Tabaco: la nicotina estimula el sistema nervioso simpático y puede alterar la regulación térmica, especialmente en fumadores habituales. Cuándo preocuparse por la sudoración nocturna La mayoría de los episodios de sudoración nocturna tienen causas benignas y se resuelven al identificar y modificar el factor que los provoca. Pero hay situaciones en las que consultar con un médico es lo más prudente. Conviene buscar valoración médica cuando la sudoración nocturna es frecuente o intensa, cuando aparece sin una causa ambiental clara, cuando interrumpe el sueño de forma habitual o cuando se acompaña de alguno de estos síntomas: fiebre, escalofríos, pérdida de peso sin explicación, cansancio persistente, tos que no cede, inflamación de los ganglios, dolor localizado o cambios en el apetito. La combinación de sudores nocturnos con pérdida de peso involuntaria y cansancio es la que más habitualmente lleva a los médicos a descartar causas que requieren atención prioritaria. Si esos tres síntomas coinciden, la consulta médica no debería postergarse. También merece atención si los sudores nocturnos comenzaron de forma repentina sin ningún cambio aparente en los hábitos o en la medicación, o si persisten durante varias semanas sin mejoría. Cómo reducir la sudoración nocturna Cuando la causa está identificada y tiene tratamiento específico, la sudoración mejora al tratarla. Pero hay medidas generales que ayudan a reducir los episodios con independencia de la causa. Mantener el dormitorio fresco y bien ventilado: una temperatura de entre 16 y 19 grados favorece el descenso de la temperatura corporal que el sueño requiere. El ventilador o el aire acondicionado a temperatura moderada puede marcar una diferencia significativa en noches calurosas. Elegir ropa de cama y pijama de fibras naturales: el algodón, el bambú y el lino transpiran mucho mejor que los tejidos sintéticos. Permiten que la humedad se evacúe y reducen la sensación de calor acumulado. Evitar alcohol, cafeína y cenas copiosas en las horas previas al sueño: reducir estos factores de forma coherente con el descanso mejora la calidad del sueño en general y puede reducir la sudoración nocturna de forma notable. Gestionar el estrés antes de dormir: una rutina de desconexión en los treinta o cuarenta minutos previos al sueño (sin pantallas, sin trabajo, sin conversaciones que activen el sistema nervioso) ayuda a que el cuerpo llegue a la cama en un estado de menor activación. Ducharse con agua templada-fresca antes de dormir: baja la temperatura corporal de forma directa y facilita la conciliación del sueño, especialmente en noches de calor. Revisar la medicación con el médico: si los sudores nocturnos coinciden con el inicio de un nuevo tratamiento, comentarlo con el profesional puede abrir la posibilidad de ajustar la dosis o explorar alternativas. Cuando la sudoración nocturna es frecuente, molesta o va acompañada de otros síntomas, tener acceso rápido a un médico marca la diferencia entre resolver el problema a tiempo o dejarlo avanzar sin diagnóstico. En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de Telemedicina permite a los empleados consultar con un médico desde cualquier dispositivo, en el momento que lo necesiten y sin desplazamientos. Una evaluación inicial puede aclarar si los sudores nocturnos tienen una causa sencilla o si requieren un estudio más completo.
¿Por qué aburrirse también ayuda a rendir mejor? Lo que dice la neurociencia
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¿Por qué aburrirse también ayuda a rendir mejor? Lo que dice la neurociencia

Vivimos en una época en la que cualquier momento de espera parece una oportunidad para hacer algo más. Contestar un mensaje mientras esperamos el ascensor. Revisar el correo durante un trayecto corto. Consultar las redes sociales en la cola del supermercado. El silencio, la pausa o el aburrimiento se han convertido en experiencias cada vez menos habituales. Sin embargo, el cerebro necesita precisamente esos momentos para hacer parte de su trabajo más importante. Lejos de ser tiempo perdido, los periodos de inactividad favorecen procesos esenciales como la consolidación de la memoria, la creatividad, la regulación emocional o la capacidad para resolver problemas. Cada vez más investigaciones en neurociencia coinciden en una idea: descansar mentalmente también forma parte del rendimiento. Qué ocurre en el cerebro cuando no hacemos nada Durante mucho tiempo se pensó que el cerebro «descansaba» cuando dejábamos de concentrarnos en una tarea. Hoy sabemos que ocurre algo muy distinto. Cuando la atención deja de estar dirigida a una actividad concreta, entra en funcionamiento la llamada red neuronal por defecto (Default Mode Network) , un conjunto de áreas cerebrales que continúa trabajando mientras la mente divaga. Los investigadores han observado que esta red participa en procesos como la organización de recuerdos, la integración de experiencias, la planificación del futuro y la búsqueda de soluciones creativas a problemas cotidianos. En otras palabras, el cerebro aprovecha esos momentos aparentemente improductivos para ordenar información que después utilizará cuando volvamos a concentrarnos. Por eso muchas personas encuentran una idea mientras caminan, se duchan o simplemente miran por la ventana. Parece una casualidad pero en realidad es el resultado de un trabajo que el cerebro sigue realizando entre bastidores. Por qué cada vez nos cuesta más aburrirnos Si el tiempo de inactividad o de aburrimiento es tan valioso, ¿por qué lo evitamos de forma tan sistemática? La respuesta tiene varias capas. La primera es cultural En la mayoría de las organizaciones, la visibilidad del trabajo se mide por la actividad: cuántas reuniones se tienen, cuántos correos se responden, cuántas tareas se cierran. El espacio para pensar, para no hacer nada aparente, rara vez aparece en ninguna métrica de rendimiento. La segunda es tecnológica Las pantallas y las notificaciones han colonizado todos los espacios que antes quedaban vacíos. La sala de espera, el trayecto al trabajo, los cinco minutos entre reuniones. Cada espacio del día se llena de estímulos que, aunque parecen ligeros, impiden que la red neuronal por defecto entre en funcionamiento. El cerebro siempre tiene algo a lo que atender, y nunca llega a ese estado de calma activa donde ocurre lo más interesante. La tercera es perceptiva El aburrimiento genera incomodidad. Y la cultura del alto rendimiento ha instalado la idea de que la incomodidad es siempre una señal de que algo va mal. Tolerar ese malestar breve, en lugar de llenarlo de inmediato con el móvil o con otra tarea, requiere un esfuerzo real. Qué beneficios concretos produce el tiempo de aburrimiento o inactividad Creatividad y resolución de problemas La psicóloga británica Sandi Mann , investigadora de la Universidad de Central Lancashire, ha estudiado durante años la relación entre aburrimiento y creatividad. Sus investigaciones muestran que, cuando desaparecen los estímulos externos, el cerebro empieza a generar ideas propias y busca nuevas formas de resolver situaciones. Ese proceso explica por qué muchas ideas aparecen precisamente cuando dejamos de pensar de forma consciente en un problema. Consolidación de la memoria y el aprendizaje El cerebro necesita períodos de reposo para trasladar la información del almacenamiento a corto plazo al de largo plazo. Los profesionales que acumulan reunión tras reunión sin pausas intermedias procesan y retienen peor lo que ocurre en cada una de ellas. Las pausas entre bloques de trabajo intenso mejoran directamente la calidad del aprendizaje y la toma de decisiones posterior. Regulación emocional La red neuronal por defecto también interviene en el procesamiento de las emociones. Sin espacios de calma, las emociones se acumulan sin ser procesadas. Eso se traduce en mayor reactividad, menor tolerancia a la frustración y decisiones más impulsivas. Un equipo que nunca descansa mentalmente es un equipo más irritable y con peor criterio en los momentos que más importan. Recuperación de la capacidad de concentración La concentración sostenida es un recurso finito. Cuando se agota sin reposición, el rendimiento en tareas complejas cae de forma significativa. Las pausas reales, sin estímulos digitales, permiten que ese recurso se recargue. Una pausa de diez minutos entre bloques de trabajo puede sostener el rendimiento durante horas. Ignorarla suele costar mucho más al final del día. Qué ocurre cuando el cerebro permanece siempre ocupado La fatiga cognitiva es el estado que aparece cuando el cerebro lleva demasiado tiempo funcionando a pleno rendimiento sin recuperación. Y hay un dato que conviene entender bien: la fatiga cognitiva no la produce tanto la cantidad de horas trabajadas como la densidad de interrupciones y cambios de tarea a lo largo del día. Un estudio de Gloria Mark en la Universidad de California demostró que, tras una interrupción, el cerebro tarda una media de 23 minutos en recuperar el nivel de concentración previo . En una jornada laboral con notificaciones constantes, eso supone que la concentración real nunca llega a recuperarse del todo entre una interrupción y la siguiente. Las consecuencias de la fatiga cognitiva acumulada son concretas y medibles: más errores en tareas que normalmente se hacen bien, decisiones más impulsivas y menos reflexivas, menor capacidad para priorizar, irritabilidad que afecta al clima del equipo, y una sensación de agotamiento al final del día que no guarda proporción con lo que se ha conseguido hacer.  Muchos profesionales describen ese estado como estar ocupado todo el día sin haber avanzado en nada que importe. Cómo incorporar pausas que realmente ayuden al cerebro Las pausas más beneficiosas no siempre implican dedicar largos períodos de tiempo. Pequeños cambios durante la jornada pueden marcar una diferencia importante. Levantarse unos minutos entre tareas: caminar brevemente o cambiar de espacio ayuda a reducir la carga cognitiva acumulada. Evitar llenar cada pausa con el teléfono móvil: si cada momento libre se ocupa revisando mensajes o redes sociales, el cerebro continúa recibiendo estímulos de forma constante. Permitir unos minutos de tranquilidad favorece una recuperación más completa. Mirar al exterior: observar un paisaje, una ventana o un espacio abierto durante unos minutos contribuye a relajar la atención y facilita que el cerebro reorganice la información procesada durante la jornada. Alternar periodos de concentración con descansos: trabajar durante bloques de tiempo definidos e introducir pausas entre ellos suele resultar más eficaz que mantener varias horas seguidas de actividad ininterrumpida. El bienestar también necesita espacios para desconectar Las organizaciones dedican cada vez más esfuerzos a mejorar la productividad de sus equipos. Sin embargo, mantener un buen rendimiento también implica cuidar la salud mental y favorecer hábitos que permitan recuperarse entre las exigencias del día a día. Crear una cultura que respete las pausas, reduzca la hiperconectividad y promueva un equilibrio saludable entre concentración y descanso beneficia tanto a las personas como a la organización. En Savia, salud digital Mapfre, ayudamos a las empresas a desarrollar entornos de trabajo más saludables a través de nuestros Programas de Bienestar . Contar con iniciativas orientadas a la salud física y emocional contribuye a prevenir la fatiga mental, mejorar la calidad de vida de los equipos y favorecer un rendimiento más sostenible a largo plazo.
Cómo afecta el verano a enfermedades dermatológicas como rosácea, psoriasis o acné
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Cómo afecta el verano a enfermedades dermatológicas como rosácea, psoriasis o acné

Para muchas personas, el verano significa más horas al aire libre, vacaciones y tiempo de descanso. Para otras, supone también una preocupación añadida: cómo reaccionará su piel durante los meses de más calor. El aumento de las temperaturas, la exposición solar, la humedad o la sudoración pueden modificar el comportamiento de algunas enfermedades dermatológicas . Rosácea, psoriasis y acné son tres ejemplos frecuentes de afecciones que suelen experimentar cambios durante esta época del año. Entender qué ocurre y saber cómo actuar puede ayudar a prevenir brotes, reducir molestias y disfrutar del verano con mayor tranquilidad. Cómo afecta el verano a la salud de la piel El verano combina varios factores que afectan directamente a la piel: temperatura alta, radiación solar intensa, sudoración excesiva y cambios de hábitos. Cada uno de ellos actúa de forma diferente según la condición de cada persona, pero hay un patrón que suele repetirse: la piel inflamada necesita más atención cuando hace calor. Más allá de lo estético, hay muchas enfermedades dermatológicas que tienen un impacto real en el bienestar emocional, la concentración y la calidad del descanso. Y eso, en el contexto laboral, se nota. ¿Por qué la rosácea empeora con el calor? La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente a la zona central del rostro: mejillas, nariz y frente. Se caracteriza por enrojecimiento, sensación de calor y, en muchos casos, pequeñas lesiones similares al acné. El verano es especialmente difícil para quienes la padecen. El calor es uno de los factores que más claramente desencadena los brotes, junto con los cambios bruscos de temperatura, la exposición solar y la sudoración. Pasar del aire acondicionado del trabajo al calor exterior varias veces al día puede ser suficiente para provocar una reacción. Una encuesta de la Sociedad Nacional de Rosácea reveló que el 95% de los pacientes con rosácea sabían poco o nada sobre sus signos y síntomas antes del diagnóstico . Sin embargo, debido a sus efectos enrojecidos, similares al acné, en la apariencia personal, puede causar importantes problemas psicológicos, sociales y laborales si no se trata. Además, el estrés (otro desencadenante conocido) suele ir de la mano con ciertas dinámicas laborales en los meses previos a las vacaciones, lo que añade una presión extra sobre la piel. Psoriasis: el verano tiene dos caras La psoriasis es una enfermedad crónica que provoca la acumulación de células en la superficie de la piel, formando placas rojizas y escamas que causan picor e irritación. Afecta a entre el 2% y el 3% de la población y cursa en forma de brotes. A diferencia de la rosácea , la psoriasis tiene una relación más ambivalente con el verano. La luz ultravioleta, de hecho, es uno de los tratamientos más utilizados: más del 90% de los pacientes notan una mejoría cuando se exponen al sol de forma moderada y progresiva. El agua del mar, la mayor humedad ambiental y la reducción del estrés durante el periodo vacacional también contribuyen a aliviar los síntomas. Sin embargo, el verano también esconde riesgos. Una quemadura solar puede desencadenar nuevas lesiones, un fenómeno conocido como efecto Koebner . El alcohol y el tabaco, más presentes en el ocio veraniego, empeoran la psoriasis . Y el calor excesivo combinado con la sudoración puede irritar las zonas afectadas. La clave está en aprovechar los beneficios del sol sin excederse. Acné en verano: qué ocurre realmente cuando aumenta la temperatura Existe la creencia muy extendida de que el sol mejora el acné porque reseca los granitos. Es un mito que conviene desmontar porque lo que ocurre en realidad es que la radiación ultravioleta puede producir una leve mejoría inicial, pero a medio plazo la piel se inflama más, los poros se obstruyen con más facilidad y el resultado suele ser peor. En verano, el calor estimula las glándulas sebáceas, que producen más grasa. Esa grasa, mezclada con el sudor y las células muertas, obstruye los poros y crea el entorno ideal para que las bacterias proliferen. Por eso, durante los meses más calurosos, aumentan las consultas por brotes no solo en el rostro, sino también en la espalda, el pecho y los hombros (lo que se conoce como bacné) debido a la fricción con la ropa mojada o los trajes de baño. ¿Qué tienen en común estas tres enfermedades dermatológicas? Las tres son enfermedades crónicas. No desaparecen en verano, pero sí cambian. Y las tres tienen algo en común: sin seguimiento médico adecuado, es fácil normalizar los síntomas, suspender los tratamientos o tomar decisiones que empeoran la situación. También comparten el impacto emocional. Vivir con una enfermedad de la piel visible tiene consecuencias sobre la autoestima, la interacción social y el estado de ánimo. En verano, cuando la ropa deja más piel al descubierto y el entorno social es más activo, ese impacto puede intensificarse. Muchas personas con enfermedades dermatológicas no consultan con un médico a tiempo porque les parece una molestia menor, porque no quieren pedir una baja, o simplemente porque pedir cita en verano puede complicarse. La consecuencia es que los brotes se alargan, los tratamientos se abandonan y los síntomas empeoran. En Savia, salud digital Mapfre, ofrecemos a tu empresa acceso a consultas de telemedicina con especialistas. Tus empleados pueden consultar sus dudas dermatológicas desde cualquier lugar, sin desplazarse, sin esperas y en el momento que más lo necesiten. Una piel sana también es parte del bienestar integral de tu equipo.
Las consultas dermatológicas más frecuentes en verano (y cómo actuar a tiempo)
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Las consultas dermatológicas más frecuentes en verano (y cómo actuar a tiempo)

Cada verano, los dermatólogos ven cómo su agenda se llena de consultas similares. Quemaduras que podrían haberse evitado, hongos que se detectan tarde, reacciones al sol que se confunden con picaduras. La mayoría de estos problemas tienen algo en común: llegan con retraso. El calor invita a normalizar lo que molesta, a esperar a que “se pase solo”. Y cuando al fin se consulta, el problema ya está más avanzado de lo necesario. Saber identificar las señales de alerta puede ayudar a actuar antes de que una molestia puntual termine convirtiéndose en un problema más difícil de tratar. Las quemaduras solares en el verano Las quemaduras solares son la consulta dermatológica más común del verano . Se producen por una exposición excesiva a la radiación ultravioleta sin protección adecuada, y van desde el enrojecimiento leve hasta la aparición de ampollas y dolor intenso. Lo que muchas personas no saben es que cada quemadura deja una huella en el ADN de la piel. Las quemaduras repetidas, especialmente en las mismas zonas, aumentan de forma acumulativa el riesgo de desarrollar cáncer de piel, a veces décadas después. En el momento, la quemadura duele y molesta. A largo plazo, es un factor de riesgo que merece tomarse en serio. ¿Cuándo solicitar una consulta dermatológica ?  Presencia de ampollas o áreas de la piel levantadas. Dolor intenso que impide el descanso o el roce con la ropa. Aparición de síntomas sistémicos como fiebre, escalofríos, mareos o náuseas. Afectación de una superficie corporal extensa, especialmente en niños o personas mayores. Hongos en verano: por qué aumentan en piscinas, playas y vestuarios El calor y la humedad son el entorno ideal para los hongos . Por eso, en verano aumentan significativamente las consultas relacionadas con infecciones fúngicas, especialmente el pie de atleta , los hongos en uñas y la pitiriasis versicolor. El pie de atleta aparece con más frecuencia en personas que van descalzas por piscinas, vestuarios o zonas de ducha compartidas. Se manifiesta como picor intenso, piel agrietada entre los dedos y, en algunos casos, mal olor. Si no se trata a tiempo, puede extenderse a las uñas, donde es mucho más difícil de eliminar. La pitiriasis versicolor es otra infección fúngica frecuente en verano. La provoca un hongo que habitualmente vive en la piel pero que, con el calor y la humedad, puede crecer de forma descontrolada y producir manchas de color rosado o anaranjado en el tronco y los brazos. Es más llamativa en verano porque el contraste con la piel bronceada la hace más visible. ¿Cuándo consultar? Ante cualquier picor persistente, cambio en el aspecto de las uñas o manchas en la piel que no desaparecen con las medidas habituales de higiene. Alergia al sol: cómo reconocer una reacción de la piel No todo el mundo tolera el sol de la misma manera. La alergia al sol , también llamada fotodermatosis , es una serie de reacciones anómalas de la piel ante la radiación ultravioleta. Las más frecuentes son la urticaria solar y el eritema polimorfo solar. La urticaria solar aparece en minutos: ronchas rojas que pueden surgir tanto en zonas expuestas como en otras partes del cuerpo. El eritema polimorfo solar suele afectar más a mujeres jóvenes y se manifiesta como erupciones en cara, escote y brazos tras varias horas de exposición. Hay que tener en cuenta que ciertos medicamentos, como algunos antibióticos, antidepresivos, antiinflamatorios o diuréticos, pueden aumentar la sensibilidad al sol y provocar reacciones similares. Las personas polimedicadas o de mayor edad son especialmente vulnerables a este tipo de fotodermatosis secundaria. Si aparecen ronchas o erupciones tras la exposición solar, si los síntomas se repiten o si se está tomando algún medicamento y se nota una reacción inusual, es recomendable solicitar una consulta dermatológica para evaluar. Foliculitis y granos por sudor En verano también aumentan las consultas por foliculitis , es decir, la infección de los folículos pilosos que se manifiesta como pequeños granitos con pus. Es frecuente tras la depilación y también como consecuencia del sudor acumulado en zonas con ropa ajustada o húmeda. Los granos por sudor, conocidos como miliaria, aparecen cuando el sudor queda atrapado en los poros obstruidos. Son especialmente frecuentes en zonas de pliegues y en personas con tendencia a sudar mucho. Generalmente se resuelven solos con una buena higiene, pero pueden complicarse si hay una infección bacteriana añadida. La ventaja de consultar antes de que se complique La mayoría de estos problemas tienen solución sencilla cuando se detectan a tiempo. El error más habitual es esperar demasiado: dejar que el hongo crezca, que la quemadura se infecte o que la reacción alérgica se repita sin identificar la causa. En Savia, salud digital Mapfre, tu equipo de trabajo tiene acceso al servicio de telemedicina con médicos especializados desde cualquier dispositivo y en cualquier momento. A través de la plataforma, los usuarios pueden realizar videoconsultas médicas de manera inmediata, cómoda y desde cualquier lugar donde se encuentren disfrutando de sus vacaciones. Poder mostrar una erupción cutánea a un profesional a través de la pantalla, resolver dudas sobre medicamentos fotosensibles o recibir una pauta de tratamiento en tiempo real aporta una tranquilidad absoluta al equipaje veraniego. Cuidar la salud de la piel de forma preventiva es la clave para asegurar un verano libre de complicaciones.
Qué incluir en tu botiquín de viaje este verano
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Qué incluir en tu botiquín de viaje este verano

Las vacaciones suelen empezar semanas antes de subir a un avión, coger el coche o preparar la maleta. Revisamos reservas, itinerarios, documentación y hasta el tiempo que hará en el destino. Sin embargo, hay algo que muchas veces dejamos para el último momento (o directamente olvidamos): pensar qué haremos si surge un problema de salud durante el viaje. Un dolor de garganta, una quemadura solar, una molestia digestiva o una pequeña herida pueden alterar unos días que llevábamos meses esperando. Por eso, preparar un botiquín de viaje adecuado sigue siendo una de las mejores formas de viajar con tranquilidad. Y hoy, además, ya no se trata solo de qué medicamentos llevar. También de saber cómo acceder a orientación médica cuando estamos lejos de casa. Por qué conviene preparar un botiquín antes de viajar Cuando viajamos cambiamos hábitos, horarios, alimentación y entorno, y nuestro cuerpo tiene que adaptarse. Dependiendo del destino y del tipo de viaje, pueden aparecer situaciones tan habituales como: Molestias digestivas por cambios en la alimentación. Picaduras de insectos. Rozaduras o pequeñas heridas. Quemaduras solares. Deshidratación. Resfriados o infecciones respiratorias leves. Dolores musculares tras largas caminatas o trayectos. Por eso, contar con un botiquín básico permite actuar de forma rápida ante problemas menores y evitar desplazamientos innecesarios en busca de una farmacia o centro médico, especialmente cuando nos encontramos en lugares desconocidos. Qué no debe faltar en un botiquín de viaje No existe un único botiquín válido para todos los viajes porque las necesidades pueden variar según el destino, la duración o las características de cada persona. Aun así, hay algunos elementos que suelen resultar útiles en la mayoría de los casos. Medicación habitual Si sigues algún tratamiento médico, este debe ser siempre el primer elemento de tu botiquín . Además de llevar la cantidad necesaria para toda la estancia, es recomendable incluir una pequeña reserva por si se producen retrasos o cambios en el viaje. Material para pequeñas heridas Las rozaduras, cortes superficiales o ampollas son algunas de las incidencias más frecuentes durante las vacaciones. Por eso conviene incluir: Tiritas de distintos tamaños. Gasas estériles. Antiséptico. Esparadrapo o vendas básicas. Protección solar La exposición al sol suele aumentar durante el verano y muchas personas subestiman sus efectos. En el botiquín no deberían faltar: Protector solar adaptado al tipo de piel. Crema calmante para después de la exposición solar. Protección labial con filtro solar. Productos para picaduras y alergias leves Dependiendo del destino, los insectos pueden convertirse en compañeros habituales del viaje. Llevar repelente y algún producto para aliviar la picazón o la irritación puede evitar molestias innecesarias. Medicación para molestias frecuentes Siempre siguiendo las recomendaciones de un profesional sanitario, muchas personas incluyen productos para situaciones habituales como: Dolor de cabeza. Malestar muscular. Fiebre. Molestias digestivas . Mareos durante los desplazamientos. Recuerda: La composición del botiquín debe adaptarse a las necesidades de cada persona y al tipo de viaje que vaya a realizar. Errores comunes al preparar un botiquín de vacaciones Confiar en que «ya encontraré una farmacia»: No todos los destinos tienen el mismo acceso a servicios sanitarios o farmacéuticos. Además, encontrar determinados medicamentos puede resultar complicado fuera de nuestro país. Llevar medicamentos caducados: Es habitual reutilizar el botiquín de años anteriores sin revisar fechas de caducidad o estado de conservación. Antes de viajar, conviene comprobar que todo está en condiciones adecuadas. Olvidar la medicación habitual: Uno de los descuidos más frecuentes y también uno de los más problemáticos. La recomendación es preparar la medicación con varios días de antelación y llevarla siempre en el equipaje de mano cuando sea posible. Automedicarse ante cualquier síntoma: Internet puede ofrecer información útil, pero no sustituye una valoración profesional. Cuando los síntomas son persistentes, aparecen dudas o el malestar empeora, buscar orientación médica sigue siendo la opción más segura. Qué hacer si surge un problema de salud durante el viaje Aunque llevemos el botiquín de viaje mejor preparado del mundo, habrá situaciones que requieran algo más que una tirita o un analgésico: una reacción alérgica inesperada, una infección que no mejora, un síntoma que genera preocupación… En estos casos, muchas personas dudan entre esperar, acudir a urgencias o buscar ayuda por su cuenta. Tener acceso a orientación médica profesional permite tomar decisiones con mayor tranquilidad y evitar tanto la infravaloración como la preocupación innecesaria. Telemedicina: apoyo médico cuando estás lejos de casa Viajar ya no significa quedarse sin acceso a atención sanitaria. La telemedicina permite consultar con profesionales médicos desde prácticamente cualquier lugar, resolver dudas sobre síntomas, recibir orientación sobre tratamientos o saber cuándo es necesario acudir a un centro sanitario presencial. En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de telemedicina facilita el acceso a atención médica online sin desplazamientos ni esperas , algo especialmente útil cuando nos encontramos fuera de nuestro entorno habitual. Viajar con tranquilidad también forma parte del plan y, aunque la mayoría de los viajes transcurren sin incidentes importantes, dedicar unos minutos a preparar un botiquín adecuado puede marcar la diferencia cuando aparece un imprevisto. Al final, la mejor forma de disfrutar del descanso es saber que estamos preparados para aquello que no podemos planificar.
Por qué dormimos peor en verano y cómo afecta a nuestra salud
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Por qué dormimos peor en verano y cómo afecta a nuestra salud

El aumento de las temperaturas durante los meses de verano transforma por completo las dinámicas del día a día, incluyendo uno de los pilares más importantes de la salud humana: el descanso nocturno . Es habitual experimentar dificultades para conciliar el sueño o sufrir múltiples despertares a lo largo de las noches calurosas. Esta falta de descanso reparador puede convertirse en un factor que condiciona la energía, el estado de ánimo y la capacidad de concentración durante la jornada profesional. Para las organizaciones que priorizan el cuidado de sus equipos, entender la relación entre el sueño y el calor es fundamental . El descanso nocturno constituye el taller de reparación biológica del organismo; cuando este falla de manera continuada, el bienestar general y el rendimiento laboral se ven directamente comprometidos. Por qué dormimos peor en verano La arquitectura del sueño humano está íntimamente ligada a la temperatura del entorno y a la termorregulación corporal. Para que el cerebro inicie las fases de sueño profundo , el cuerpo necesita disminuir su temperatura interna aproximadamente un grado centígrado. Cuando la temperatura ambiental de la habitación supera los 22 o 24 grados, el organismo debe activar mecanismos de enfriamiento como la sudoración y la vasodilatación periférica. Este esfuerzo físico continuo mantiene al sistema nervioso en un estado de alerta moderada, impidiendo que el cuerpo alcance los niveles de relajación necesarios.  El resultado es un aumento del insomnio por calor, caracterizado por un sueño fragmentado, superficial y con una notable reducción de las fases REM (etapa del ciclo del sueño fundamental para el procesamiento emocional, la consolidación de la memoria y la salud mental) y de sueño profundo , esenciales para la restauración cognitiva y celular. Para entenderlo de forma más fácil: con altas temperaturas, el cuerpo pasa la noche trabajando en lugar de descansando . Aunque la persona no sea consciente, su organismo ha estado corriendo una carrera de fondo para enfriarse, lo que explica por qué se despierta por la mañana con la sensación de no haber dormido “absolutamente nada”. Cómo afecta la falta de sueño a nuestra salud y rendimiento Los efectos de una noche de mal descanso se manifiestan de forma inmediata a la mañana siguiente. Cuando esta situación se prolonga debido a las olas de calor, las consecuencias impactan así: 1. Desgaste de la capacidad cognitiva y atencional La privación de sueño profundo afecta directamente a la corteza prefrontal del cerebro. Un profesional que experimenta una baja calidad del sueño en verano presenta dificultades para procesar información compleja, tomar decisiones ágiles y mantener la atención focalizada, lo que eleva de forma considerable la probabilidad de cometer errores operativos. 2. Alteración del estado emocional y del clima laboral Existe una relación bidireccional entre el descanso y la gestión de las emociones. La falta de sueño reduce la tolerancia a la frustración y aumenta la reactividad ante los problemas cotidianos. En el entorno de trabajo, esto se traduce en una mayor propensión a los malentendidos y a la tensión interpersonal, afectando de manera directa al clima del equipo. 3. Impacto en la salud física y el sistema inmune El descanso deficiente altera los niveles de hormonas como el cortisol y la grelina, incrementando la sensación de fatiga física crónica y modificando el apetito. Asimismo, debilita las defensas naturales del cuerpo, haciendo que el trabajador sea más vulnerable a los efectos del estrés térmico y al agotamiento físico general. Consejos para dormir mejor cuando hace calor No siempre podemos controlar la temperatura exterior, pero sí podemos preparar mejor el entorno y la rutina para facilitar el descanso. Mantener la habitación fresca durante el día: Cerrar persianas o cortinas en las horas de más calor ayuda a evitar que la habitación acumule temperatura. Por la noche, si el ambiente lo permite, ventilar puede favorecer la circulación del aire. Evitar cenas pesadas y alcohol antes de dormir: Las comidas muy pesadas obligan al cuerpo a trabajar más durante la digestión. El alcohol, aunque puede dar sensación inicial de somnolencia, altera la calidad del sueño y favorece despertares. Duchar el cuerpo con agua templada: Una ducha templada antes de dormir puede ayudar a relajar el cuerpo. El agua demasiado fría puede generar el efecto contrario, activando la respuesta corporal para conservar temperatura. Elegir ropa ligera y tejidos transpirables : Dormir con prendas ligeras de algodón o tejidos transpirables puede ayudar a absorber el sudor y mejorar la sensación térmica durante la noche. Mantener horarios lo más regulares posible: En verano es normal cambiar rutinas, pero el cuerpo agradece cierta estabilidad. Acostarse y levantarse a horas similares ayuda a regular el ritmo de sueño. Reducir pantallas y luz intensa antes de dormir: Las noches más largas socialmente y la exposición a pantallas pueden retrasar la sensación de sueño. Bajar estímulos antes de acostarse ayuda al cuerpo a entrar en modo descanso. El descanso también forma parte del bienestar Cuando hablamos de bienestar, solemos pensar en alimentación, ejercicio o salud emocional. Pero el sueño es la base de todo lo demás.  Dormir bien ayuda a regular el estado de ánimo, la energía, la concentración y la capacidad de recuperación. Por eso, en verano, cuidar el descanso es una parte fundamental de la salud diaria. En Savia, salud digital Mapfre, los programas de bienestar están pensados para acompañar a las personas en hábitos que impactan directamente en su calidad de vida, incluyendo el descanso, la gestión del estrés y la prevención del agotamiento. El calor puede hacer que dormir sea más difícil. Pero entender qué ocurre en el cuerpo permite tomar mejores decisiones: preparar el entorno, ajustar rutinas y prestar atención a las señales de cansancio acumulado. El verano se disfruta mucho más cuando el descanso acompaña. Y dormir bien sigue siendo una de las formas más sencillas (y más importantes) de cuidar la salud.
Planificación de vacaciones en la empresa: errores comunes que afectan al clima laboral
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Planificación de vacaciones en la empresa: errores comunes que afectan al clima laboral

La planificación de las vacaciones suele verse como un rompecabezas logístico, pero en realidad es una de las pruebas de fuego para el clima laboral. Un error en este proceso puede transformar el descanso de unos en el agotamiento de otros.  Cuando la carga de trabajo no se redistribuye adecuadamente, el equipo que se queda asume una presión que suele derivar en estrés y errores, empañando el beneficio del descanso para quienes regresan. La gestión de vacaciones en la empresa representa un proceso estratégico que pone a prueba la equidad, la transparencia y la salud emocional de toda la plantilla. Por eso, gestionar los descansos de forma efectiva implica mirar más allá de un calendario para entender la cultura de cuidado que sostiene a la organización. Por qué la planificación de vacaciones genera conflictos El conflicto surge principalmente de la percepción de injusticia. Cuando los criterios de asignación resultan opacos o se basan en la improvisación, el equipo tiende a interpretarlos como favoritismo, deteriorando profundamente el clima laboral .   Así que estamos ante un reto de gestión de expectativas donde cada profesional busca recuperar su energía mental y física. Sentir que el propio descanso recibe la misma valoración que el de los demás es fundamental para mantener la cohesión del equipo y la motivación a largo plazo. Errores comunes en la gestión de vacaciones de empleados Para mejorar la gestión de vacaciones de los empleados , resulta clave identificar aquellos fallos que suelen pasar desapercibidos: Falta de anticipación: Confirmar los turnos a última hora impide que las personas organicen su vida personal, generando una ansiedad evitable. Criterios de elección arbitrarios: Basar la prioridad solo en la rapidez de la solicitud suele dejar a los mismos perfiles en desventaja año tras año. Sobrecarga de quienes permanecen en sus puestos: Planificar las ausencias requiere también organizar de forma realista las tareas de quienes se quedan, evitando que el beneficio de unos suponga el agotamiento de otros. Presencialidad digital: Fomentar que se respondan correos durante el descanso anula la recuperación real de la salud emocional. Cómo afecta una mala planificación al clima laboral Cuando la organización de las vacaciones se percibe como deficiente, el impacto se extiende mucho más allá de un simple desajuste en el calendario. El clima laboral se ve afectado por una serie de consecuencias en cadena que comprometen la rentabilidad y el bienestar a largo plazo: El fenómeno del resentimiento estructural La mala gestión de las vacaciones suele ser la chispa que activa el sentimiento de agravio comparativo. Si un empleado siente que sus preferencias son sistemáticamente ignoradas frente a las de otros compañeros, su vínculo de lealtad con la empresa se debilita. Este resentimiento afecta a la comunicación diaria y a la disposición para colaborar en proyectos futuros, instalando una cultura de «mínimos» donde el compromiso desaparece. Sobrecarga por «presunción de capacidad» Uno de los efectos más dañinos ocurre en los equipos que permanecen activos. A menudo se comete el error de presuponer que el personal restante puede absorber el 100% de las tareas de los ausentes sin ajustes previos. Esto genera: Agotamiento por proximidad : El equipo que se queda experimenta un pico de estrés severo justo cuando el resto descansa.   Aumento de la tasa de error : La fatiga acumulada por cubrir puestos ajenos reduce la atención al detalle y la calidad del servicio. Caída del compromiso : El trabajador percibe que la empresa valora el descanso de unos a costa del bienestar de otros. El «efecto rebote» o burnout post-vacacional Una planificación que no prevé una vuelta progresiva anula los beneficios del descanso en tiempo récord. Si el profesional regresa y encuentra una montaña de tareas acumuladas y correos urgentes sin filtro, el cortisol se dispara de forma inmediata. Esta transición brusca provoca que la energía recuperada se agote en la primera semana, perpetuando un ciclo de cansancio crónico que afecta a la salud emocional de la plantilla.   Fragmentación de la cohesión del equipo Los conflictos por las fechas de salida crean bandos internos. La competencia por los periodos más cotizados puede transformar un equipo unido en un grupo de individuos que velan únicamente por su interés particular. Restaurar esa confianza y ese espíritu de colaboración tras un verano de tensiones requiere una inversión de tiempo y recursos en gestión de equipos que se podría haber evitado con una política de transparencia previa. Qué tener en cuenta para una gestión más equilibrada La gestión saludable de las vacaciones requiere pasar de la logística a la estrategia de personas.  Auditoría de cargas de trabajo: Antes de validar las salidas, es fundamental definir qué procesos se pueden pausar, cuáles se pueden delegar y qué objetivos son realistas para el personal que se queda.   Transparencia radical en los criterios: Publicar y consensuar las reglas del juego (rotación, antigüedad, necesidades familiares) elimina la sospecha de favoritismo. Cultura de desconexión efectiva : El bienestar real solo se alcanza cuando la empresa garantiza que el descanso será respetado al 100%, sin llamadas ni correos de «emergencia» que interrumpan la recuperación neuronal.   El papel del bienestar en la planificación de vacaciones El descanso de calidad constituye una inversión directa en la sostenibilidad del talento. Una organización que gestiona las vacaciones con sensibilidad protege su activo más valioso: la capacidad cognitiva y emocional de sus personas.  El equilibrio físico y mental es el verdadero motor de la productividad empresarial.  En Savia, salud digital Mapfre, ayudamos a las compañías a implementar este enfoque a través de nuestro Programa de Bienestar .  Acompañamos a tus empleados en la gestión del estrés y facilitamos herramientas que mejoran el clima laboral, asegurando que la planificación de los descansos se convierta en una oportunidad para fortalecer la cultura de la empresa y no en un foco de conflicto. Infórmate sin compromiso.
Del beneficio al rol estratégico: Cómo el bienestar transforma la agenda de RRHH
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Del beneficio al rol estratégico: Cómo el bienestar transforma la agenda de RRHH

¿Estamos ante una transformación del concepto de salud laboral? Ofrecer fruta en la oficina o un descuento en el gimnasio ya no es suficiente para responder a las necesidades reales de las plantillas. Y las empresas lo saben. El bienestar ha dejado de ser un «extra» de conciliación para convertirse en un pilar central de la estrategia de negocio, y así lo abordaron y debatieron Alfredo Hernández , Director de Desarrollo de Negocio en Savia ; Carmen Espeso, Global Head of HR en Kairos ; y Patricia Iglesias, Chief People & Culture Officer en Techsoulogy en el último webinar organizado y moderado por RRHH Digital. A partir de las conclusiones de este encuentro, y los datos de la “ Radiografía del bienestar laboral en la empresa española ”, analizamos cómo convertir la salud, de una vez por todas, en una palanca de competitividad real. ¡Te lo contamos! El bienestar como expectativa básica, no como un plus Los datos del estudio de Savia –basado en 1.000 encuestas a profesionales en España– son esclarecedores: el bienestar laboral es una expectativa básica del empleado . De hecho, el 70% de las personas considera importante que su empresa ofrezca estos servicios . Tal y como señalaba Carmen Espeso, Global Head of HR en Kairos , « los beneficios ya no son un extra; son un elemento esencial de la propuesta de valor de las organizaciones «. Diseñar una estrategia de salud sólida influye directamente en la atracción y fidelización del talento, disminuye la rotación y baja los índices de absentismo laboral. En los próximos años, un mal enfoque en esta área puede penalizar tanto como un salario poco competitivo . Derribar la brecha entre demanda y oferta laboral Pero a pesar de la alta demanda, la realidad del mercado español muestra una brecha significativa: el 68% de los encuestados afirma no recibir ningún servicio de bienestar por parte de su compañía actual . La causa de esa distancia, para Patricia Iglesias, Chief People & Culture Officer en Techsoulogy , está en el factor cultural y financiero: « El problema es pensar que el bienestar sigue siendo un gasto y no una inversión «. Para romper esta inercia, Recursos Humanos necesita apoyarse en herramientas de People Analytics y métricas claras, ya que sin datos objetivos que demuestren el retorno de las iniciativas, resulta muy complejo justificar y lograr los presupuestos necesarios. ¿Estaremos, por fin, ante la eliminación de las políticas homogéneas? Ante un mercado laboral diverso, las soluciones estándar de «café para todos» han dejado de funcionar. El 73% de las personas espera que los servicios de salud se adapten a sus necesidades individuales y a su momento vital . Es lógico pensar que no podemos plantear las mismas medidas para un desarrollador junior de 26 años que para un perfil senior con cargas familiares. Alfredo Hernández, Director de Desarrollo de Negocio en Savia, destacó que, afortunadamente, «l a tecnología ya permite esa personalización «. El verdadero reto estratégico ahora es cultural: pasar de un catálogo estático a un ecosistema flexible donde se potencie la escucha activa de la plantilla . Precisamente, fruto de esa escucha activa y de entender que las familias de los empleados han cambiado , Hernández anunció una de las grandes novedades de la plataforma: el nuevo servicio de chat veterinario de Savia . Las mascotas son una parte fundamental del hogar y su salud impacta de lleno en la tranquilidad emocional y la concentración del trabajador. Confidencialidad y seguridad psicológica El bienestar emocional y la salud mental ganan peso en las corporaciones, pero su implantación todavía despierta una preocupación en el empleado: la privacidad y la gestión de sus datos personales . Para que los trabajadores utilicen servicios sensibles como la asistencia psicológica o las videoconsultas médicas, sin miedo a exponerse, las empresas deben construir un entorno de seguridad psicológica a través de las siguientes acciones o pautas: Separar de forma estricta los datos médicos del control directo de la organización.   Trabajar con proveedores externos especializados que garanticen contractualmente el anonimato y la confidencialidad. Comunicar de forma 100% transparente qué información se recoge y con qué finalidad exacta. ¿De quién es la responsabilidad del burnout? Otro de los grandes debates del webinar giró en torno al origen del estrés laboral y el burnout . Tradicionalmente se ha tratado como un problema individual del trabajador , pero el enfoque moderno exige un cambio de visión . El bienestar en el entorno corporativo es algo sistémico . Para Iglesias, Chief People & Culture Officer de Techsoulogy , existe una corresponsabilidad indudable : el empleado debe trabajar en su autoconocimiento y aprender a poner límites prácticos, pero la organización tiene la obligación de diseñar entornos saludables, equilibrar de forma sensata las cargas de trabajo y auditar el tipo de liderazgo que ejercen sus mandos intermedios . Es importante ser conscientes de que un liderazgo deficiente impacta de lleno en la salud mental de los equipos. Si queremos que la salud deje de ser una acción puntual y se consolide como una palanca estratégica de competitividad, debe vincularse directamente a los KPIs del negocio –como la productividad o el absentismo– y contar, por supuesto, con el respaldo de la alta dirección.  Para conocer los servicios más demandados por los profesionales –como fisioterapia y psicología– y profundizar en las conclusiones de la “Radiografía del bienestar laboral en la empresa española” , descarga de forma gratuita el informe completo e impulsa la transformación de tu compañía.

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