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Estiramientos de aductores después del trabajo

Fisioterapia en el Trabajo

En aquellos sectores donde trabajar frente al ordenador es la norma, es importante implementar prácticas que ayuden a contrarrestar los efectos negativos del sedentarismo. Una de las áreas más afectadas son los músculos aductores, que pueden volverse rígidos y provocar molestias si no se estiran adecuadamente. Estos músculos, ubicados en la parte interna del muslo, son esenciales para mantener una postura correcta y facilitar el movimiento. En esta guía te contamos cuáles son los mejores ejercicios para estirar los aductores y cómo realizarlos durante la jornada laboral. ¡Compártela con tu equipo!



Estiramientos de aductores después del trabajo

Mejores ejercicios para estirar aductores


Los estiramientos de aductores son esenciales para mejorar la flexibilidad y reducir la tensión muscular. Estos son algunos de los ejercicios que se pueden realizar, sin complicaciones ni material, en cualquier sitio:


  1. Estiramiento de la mariposa: Siéntate en el suelo con la espalda recta. Junta las plantas de los pies y sujeta los tobillos con las manos. Deja que las rodillas caigan hacia los lados, acercando los talones lo máximo posible a los muslos. Mantén la posición durante 20-30 segundos, respirando profundamente.
  2. Estiramiento de la rana: Ponte de cuclillas, como si fueras a realizar una sentadilla, pero coloca tus manos firmemente en el suelo y, con tus codos, empuja a las rodillas estirando todos los aductores. Mantén la posición durante 20-30 segundos.
  3. Estiramiento de la mariposa tumbado: Acuéstate de espaldas con las rodillas dobladas y las plantas de los pies en el suelo. Junta las plantas de los pies y deja que las rodillas caigan hacia los lados. Relaja los músculos y deja que la gravedad haga el trabajo. Mantén esta posición de 30 segundos a 1 minuto.

¿Por qué estirar el aductor después del trabajo?


El estiramiento de los aductores después del trabajo impacta positivamente en la salud y el bienestar de las personas por varias razones. En primer lugar, pasar largas horas sentado puede causar que estos músculos se acorten y se tensen, derivando en un desequilibrio muscular y afectando a la postura general. Unos músculos aductores tensos pueden contribuir a problemas como el dolor de espalda baja y la disfunción pélvica.


Además, el estiramiento post-trabajo puede mejorar la circulación sanguínea y aliviar la tensión acumulada durante el día. Esto no solo ayuda a prevenir lesiones, también mejora la movilidad general y la flexibilidad, haciendo que los movimientos cotidianos sean más fluidos y cómodos.


Realizar pausas activas para estirar puede reducir el estrés y mejorar la concentración, proporcionando un momento de relajación que puede aumentar la productividad y la satisfacción laboral.


Estiramientos de aductores sentado


Estar en la oficina puede limitar el espacio disponible para el ejercicio, pero hay estiramientos efectivos que se pueden realizar mientras se está sentado:


  • Siéntate en el suelo con las piernas estiradas y separadas una de la otra. Inclina el tronco hacia una de las piernas, lo máximo que puedas, mientras diriges los brazos hacia el pie. Mantén unos segundos y repite hacia la otra pierna.
  • Similar al ejercicio anterior, sentado en el suelo y con las piernas estiradas y separadas la una de la otra, eleva un brazo y deja caer el otro. Inclina el tronco hacia el lado contrario del brazo elevado. Mantén unos segundos y repite hacia el otro lado.

Mejores ejercicios de elongación de aductores


Además de los estiramientos básicos que hemos visto hasta ahora, existen ejercicios de elongación para mejorar la flexibilidad de los aductores a un nivel más profundo.


  • Elongación de aductores con banda elástica: Coloca una banda elástica alrededor de ambos tobillos. Acuéstate de lado y levanta la pierna superior hacia el techo, manteniendo la pierna inferior estable. Siente el estiramiento en el aductor mientras la banda ofrece resistencia. Realiza 10-15 repeticiones y cambia de lado.
  • Puente de glúteos con apertura de rodillas: Acuéstate boca arriba con las rodillas dobladas y los pies en el suelo. Levanta las caderas hacia el techo, formando una línea recta desde los hombros hasta las rodillas. Mientras mantienes esta posición, abre y cierra las rodillas sin mover las caderas. Realiza 10-15 repeticiones, manteniendo el control del movimiento.

Integrar o implementar estiramientos de aductores en la rutina diaria de los empleados ayuda a combatir el sedentarismo y promueve la salud musculoesquelética. Son herramientas simples pero poderosas. En Savia Empresas queremos cuidar la salud y bienestar de tus empleados a través de planes de bienestar personalizados como las sesiones de Fisioterapia o de Entrenamiento Personal. Te ayudamos a crear un lugar de trabajo donde la salud y el bienestar sean una prioridad, infórmate sin compromiso.

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Dos semanas durmiendo hasta tarde, moviéndote más, sin silla de oficina ni pantalla fija durante horas. Y de repente, el lunes de vuelta, ocho horas seguidas en la misma postura. El cuerpo lo nota casi de inmediato: tensión en el cuello, pesadez en los hombros, rigidez en la zona media de la espalda… La espalda alta es una de las zonas más afectadas por el trabajo de oficina y una de las que más se resiente con la vuelta brusca a la rutina sedentaria tras el verano. La buena noticia es que unos pocos estiramientos bien elegidos, hechos en el propio puesto de trabajo, pueden marcar una diferencia real en cómo termina el día. Por qué la espalda alta acumula tanta tensión en el trabajo La zona de la espalda alta , que comprende la región dorsal y la musculatura de cuello y hombros, es la que más carga soporta cuando se trabaja frente a un ordenador. Mantener los brazos extendidos hacia el teclado durante horas acorta los músculos pectorales y tensa los de la espalda alta , que trabajan de forma continua para sostener la postura. A eso se suma la tensión que genera la concentración sostenida: muchas personas aprietan los hombros hacia las orejas sin darse cuenta cuando están bajo presión, lo que acaba traduciendo el estrés mental directamente en contractura muscular. Un ensayo clínico publicado en el Brazilian Journal of Physical Therapy con 142 trabajadores de oficina demostró que quienes incorporaron estiramientos regulares en su jornada redujeron de forma significativa las molestias en cuello y hombros a lo largo de seis meses. El efecto, además, fue acumulativo: cuanto más constante era la práctica, mejor el resultado. Tras el verano, ese proceso se acelera porque el cuerpo ha estado acostumbrado a moverse con más libertad y vuelve de golpe a una demanda postural estática que no ha practicado en semanas. Cuándo y con qué frecuencia estirar La frecuencia importa tanto como la técnica. Un solo estiramiento al final del día tiene un impacto limitado. Lo que produce resultados reales es interrumpir el sedentarismo de forma regular a lo largo de la jornada. Una pauta razonable es levantarse y dedicar entre dos y tres minutos a estirar cada hora u hora y media de trabajo continuado. Eso no requiere salir del despacho ni perder tiempo: la mayoría de los estiramientos que funcionan para la espalda alta se pueden hacer de pie junto a la silla o incluso sentado. El momento en que más se nota el beneficio es justo antes de que aparezca la tensión, no después. Esperar a que la contractura esté instalada para estirar es menos efectivo que interrumpir el ciclo antes de que el músculo llegue a ese punto de saturación. Estiramientos de espalda alta que funcionan en el trabajo Apertura de pecho con manos entrelazadas: de pie o sentado, entrelaza las manos detrás de la espalda a la altura de los glúteos. Lleva los hombros hacia atrás y hacia abajo, abre el pecho y mantén la posición entre 20 y 30 segundos. Este estiramiento contrarresta directamente el acortamiento de los pectorales que produce trabajar con los brazos hacia delante. Retracción de escápulas: sentado con la espalda recta, lleva los omóplatos hacia la columna como si quisieras juntarlos, mantén dos o tres segundos y suelta. Repite diez veces. Es el movimiento contrario al que hace el cuerpo cuando está encorvado frente al ordenador y activa la musculatura dorsal de forma muy directa. Flexión lateral de cuello: sentado, inclina la cabeza hacia un lado llevando la oreja hacia el hombro, sin levantar este. Mantén 20 segundos y cambia de lado. Alivia la tensión acumulada en el trapecio superior, que es el músculo que más se carga con la postura de teclado y ratón. Rotación de cuello: con la cabeza en posición neutra, gira lentamente hacia un lado hasta donde llegues sin forzar. Mantén cinco segundos, vuelve al centro y repite al otro lado. Tres veces por lado son suficientes para recuperar movilidad cervical tras un bloque largo de trabajo. Estiramiento del dorsal en silla: sentado, levanta un brazo, dóblalo por el codo y lleva la mano hacia la espalda. Con la otra mano, empuja suavemente el codo hacia abajo. Mantén 20 segundos por lado. Trabaja el dorsal ancho y la zona lateral de la espalda alta, que se tensiona con la postura de teclado prolongada. Movilización de escápula en círculos: de pie o sentado, lleva los hombros hacia arriba, hacia atrás, hacia abajo y hacia delante trazando un círculo lento y amplio. Cinco círculos en cada dirección. 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En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de Fisioterapia y Rehabilitación permite a los empleados consultar con un fisioterapeuta especializado a través de videoconsulta, sin desplazamientos y en el momento que lo necesiten. Para valorar una contractura persistente, recibir una rutina de estiramientos personalizada o resolver dudas sobre ergonomía, el acceso es inmediato. Infórmate sin compromiso.
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Los síntomas de la fatiga muscular suelen presentarse de forma progresiva: Pérdida de fuerza y potencia : Dificultad notable para realizar movimientos que antes resultaban sencillos.   Sensación de pesadez y rigidez : Los músculos se sienten tensos o «cargados», especialmente al inicio o al final del turno laboral.   Aparición de espasmos o temblores : Contracciones involuntarias que indican un agotamiento de la comunicación entre el sistema nervioso y el músculo.   Molestias localizadas o dolor sordo : Una sensación de incomodidad que persiste incluso después de cesar la actividad física. Alteración de la coordinación : Aumento de la torpeza motriz, lo que en entornos industriales o de carga eleva el riesgo de accidentes laborales. ¿Qué tomar para el cansancio muscular? Cuando aparece cansancio muscular , muchas personas buscan una solución rápida: café, suplementos, bebidas energéticas o vitaminas. Sin embargo, lo primero es revisar lo básico. 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Algunas medidas habituales son: Descanso y recuperación : El descanso permite que el músculo repare el esfuerzo acumulado. Esto no implica dejar de moverse por completo, sino alternar actividad y recuperación de forma equilibrada. Pausas activas durante el trabajo : Levantarse, movilizar cuello, hombros, espalda y piernas ayuda a reducir la tensión acumulada. Pequeñas pausas de movimiento pueden cambiar mucho cómo llega el cuerpo al final del día. Estiramientos suaves : Los estiramientos pueden aliviar la rigidez, especialmente cuando el problema viene de posturas mantenidas. Deben realizarse sin rebotes, sin dolor y acompañados de respiración tranquila. Fortalecimiento progresivo : Muchas molestias aparecen cuando algunos músculos trabajan demasiado y otros participan poco. En esos casos, fortalecer glúteos, core, espalda o piernas puede ayudar a repartir mejor la carga. 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Estiramientos de psoas después del trabajo
Estiramientos de psoas después del trabajo
Termina tu jornada laboral, te levantas de la silla y notas una rigidez extraña en la zona de la pelvis, como si te costara «estirarte» del todo o como si algo tirara hacia dentro. ¿Te suena esta sensación? Lo que sucede es que pasar muchas horas sentado, con poca movilidad, hace que ciertos músculos se acorten sin que apenas lo notemos. Uno de los más afectados es el psoas ilíaco , un músculo profundo que conecta la zona lumbar con las piernas y que influye directamente en la postura y el bienestar general. Por eso, incorporar estiramientos de psoas en tu día a día es clave para influir positivamente en tu postura y en tu bienestar general. Con el tiempo, esta tensión (a menudo silenciosa) acaba tirando de tus vértebras lumbares hacia adelante, convirtiéndose en la causa real de muchos dolores de espalda que solemos achacar erróneamente a la silla del trabajo o a la edad. Cuidar este músculo, es fundamental para recuperar la agilidad perdida y transformar por completo la energía de un profesional al final del día. Beneficios de realizar ejercicios para el psoas después del trabajo El psoas cumple una función clave en el equilibrio del cuerpo. Cuando se mantiene en tensión durante largos periodos, pueden aparecer molestias que van más allá de la zona lumbar. Regalarle unos minutos a este músculo al cerrar el ordenador es la mejor inversión para tu salud física a largo plazo: Al liberar la tensión acumulada, permites que la zona lumbar recupere su curvatura natural de forma inmediata, reduciendo drásticamente las molestias al caminar o al estar de pie después de trabajar. Más allá de evitar el dolor, estos movimientos ayudan a que la zona abdominal se libere de la presión mecánica, favoreciendo una mejor respiración diafragmática y mejorando incluso los procesos digestivos que suelen volverse lentos tras el sedentarismo.  El simple hecho de estirar el psoas conscientemente ayuda a que el cerebro reciba la señal de que la jornada laboral ha terminado, facilitando una transición mucho más saludable hacia tu tiempo de descanso. Para nadie es un secreto que, durante la jornada laboral, el sedentarismo es frecuente. Pequeños hábitos, como los estiramientos para el psoas , pueden ayudar a prevenir molestias que, con el tiempo, se vuelven recurrentes.  Mejores ejercicios para el estiramiento del psoas ilíaco Cuando el psoas lleva horas en tensión, no responde bien a movimientos bruscos. Lo que necesita es tiempo, control y una ejecución consciente. Uno de los estiramientos para el psoas más efectivo y sencillo de realizar en casa es la zancada profunda, también conocida como posición del caballero. Estiramiento psoas en zancada (posición del caballero) Para empezar a liberar la zona: Da un paso largo hacia adelante con una pierna. Apoya la rodilla de la pierna de atrás en el suelo (mejor sobre una superficie acolchada). Mantén el tronco completamente erguido, evitando arquear la zona lumbar. Desplaza la cadera suavemente hacia delante. En este punto deberías notar una apertura clara en la parte frontal de la cadera de la pierna que queda atrás. Mantén la posición durante unos 30 segundos, respirando de forma profunda y constante. Controlar la respiración ayuda a que el músculo reduzca la tensión de forma progresiva. Al cambiar de lado, es habitual notar diferencias entre una pierna y otra. Esa asimetría es una señal de cómo el cuerpo se adapta a las posturas que solemos mantener durante el día. Este ejercicio permite activar el estiramiento sin necesidad de tumbarse, por lo que puede integrarse fácilmente en pausas durante el trabajo . Cómo estirar el psoas en la cama Sales del trabajo, llegas a casa, te tumbas en la cama y sientes ese cansancio acumulado en la zona lumbar o en las caderas. Aprovecha ese momento, sin necesidad de levantarte, para liberar tensión. Estirar el psoas en la cama es una forma sencilla y muy efectiva de relajar la musculatura de manera pasiva, dejando que el propio cuerpo haga el trabajo. Estiramiento con pierna colgando Túmbate boca arriba muy cerca del borde del colchón. Flexiona una rodilla y llévala hacia el pecho, sujetándola con ambas manos. Deja que la otra pierna cuelgue de forma natural por fuera de la cama. En esta posición, no necesitas empujar ni forzar porque la gravedad se encarga de estirar el psoas de la pierna que queda suspendida. A medida que mantienes el ejercicio, notarás cómo la zona frontal de la cadera empieza a soltarse. Si respiras de forma lenta y profunda, el cuerpo irá “cediendo” poco a poco, reduciendo la sensación de rigidez. Este tipo de estiramiento también favorece la liberación de la zona lumbar, permitiendo que la columna descanse sin la presión que genera un psoas acortado durante el día. Realizarlo antes de dormir puede ayudarte a cerrar la jornada con una sensación más ligera y a preparar el cuerpo para un descanso más reparador. Rodillas al pecho Después de liberar una pierna, puedes complementar el ejercicio con un movimiento más global: Lleva ambas rodillas hacia el pecho. Abrázalas suavemente sin generar tensión en los hombros. Mantén la posición durante unos segundos. Este gesto ayuda a relajar la zona lumbar y a equilibrar la musculatura después del estiramiento anterior. Mejores ejercicios para estirar el psoas Además de los estiramientos más básicos, existen otras variantes que puedes incorporar según tu nivel de movilidad y cómo responda tu cuerpo. Una de las más recomendadas es la postura del puente, un ejercicio que no solo estira y también activa. Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Eleva la cadera hacia el techo de forma progresiva. Activa los glúteos al subir, manteniendo el control del movimiento. A diferencia de otros estiramientos, este ejercicio trabaja desde el equilibrio muscular. Mientras el psoas se alarga, los glúteos (que suelen estar poco activados tras muchas horas sentado) empiezan a recuperar su función. Este tipo de activación es clave porque muchas molestias las atribuimos a la falta de estiramiento, pero algunas nacen de descompensaciones mantenidas en el tiempo. Más allá del ejercicio concreto, hay algo que marca la diferencia: la regularidad. Dedicar unos minutos al día, con movimientos controlados y una respiración consciente, ayuda a que el cuerpo recupere su movilidad sin necesidad de forzarlo. Aun así, hay momentos en los que la rigidez se mantiene o aparece de forma recurrente. Cuando esto ocurre, es habitual que los estiramientos en casa no sean suficientes o que surjan dudas sobre si se están realizando correctamente. A veces, la ayuda de un profesional es justo lo que necesitas para dejar de poner parches al dolor y entender, de una vez por todas, por qué aparece y cómo hacer que no vuelva . En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de fisioterapia para empresas está pensado para acompañar este proceso desde una perspectiva práctica y personalizada. A través de sesiones adaptadas a cada persona, es posible identificar desajustes, tratar contracturas profundas y mejorar la higiene postural en el día a día. El cuerpo no se queja sin motivo. Infórmate sin compromiso.

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