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Causas, Síntomas, Tratamiento y Prevención de la Gripe
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Causas, Síntomas, Tratamiento y Prevención de la Gripe

La gripe es una enfermedad aguda de causa vírica que afecta, sobre todo, a la vía respiratoria. Suele acompañarse de un cortejo de síntomas variable que la convierte en un síndrome caracterizado por una afectación repentina del estado general (fiebre, escalofríos, cefalea, dolor osteomuscular, fatiga, astenia y debilidad) y síntomas respiratorios (tos, mucosidad y dolor al tragar u odinofagia). Aparece en forma de brotes de diferente virulencia de un año para otro. Existen algunos colectivos de personas especialmente lábiles ante estas epidemias: ancianos, inmunocomprometidos o pacientes con patología crónica respiratoria cuya infección puede acarrearles consecuencias graves. Qué la provoca El virus causante de la gripe pertenece a la familia Orthomyxoviridae y se distribuye en tres géneros: influenza A, B y C. Los virus A y B son los más importantes en seres humanos.  Los brotes epidémicos son debidos a variaciones antigénicas del virus A, generalmente durante el invierno, de forma repentina y con una duración aproximada de dos o tres meses. El virus influenza B provoca brotes menos graves y menos extensos. El virus influenza C es poco frecuente y produce infecciones asintomáticas o muy leves. Cómo se transmite La transmisión de la gripe de persona a persona se produce por vía aérea, ya sea a través del habla, de la tos, de estornudos o de las gotas desprendidas al respirar o hablar. Tras la infección, el virus incuba en el receptor durante uno a cuatro días, tras los cuales empiezan a aparecer los síntomas. El contagio puede darse desde el momento de la infección del individuo (aunque aún no hayan aparecido síntomas) y hasta siete días después de estar asintomático. Una persona infectada puede transmitir la enfermedad, aunque esté totalmente asintomática. Cómo se diagnostica El diagnóstico de la gripe es absolutamente clínico por los síntomas que nos indica el paciente. No suele requerirse la realización de análisis, excepto en casos especiales en los que se recogen muestras en las primeras 48-72 horas del inicio de los síntomas coincidiendo con la máxima carga viral excretada por el paciente. Cómo se manifiesta Una vez instaurada la gripe, cursa como un cuadro banal de dos a cinco días (en casos no complicados). Puede prolongarse más días en determinados colectivos como niños, ancianos e inmunodeprimidos. En pacientes complejos se asocia a un mayor riesgo de complicaciones graves, siendo las más frecuentes las respiratorias (neumonía y empeoramiento de enfermedades de base como asma o EPOC), seguidas de las neurológicas, cardíacas y musculares. ¿Qué factores contribuyen a la aparición de complicaciones? Podríamos citar los adultos mayores de 65 años, las embarazadas, los pacientes de cuaquier edad con enfermedades crónicas y los inmunodeprimidos (incluyendo a los pacientes oncológicos en tratamiento con quimioterapia). Cómo se trata A pesar de no existir un tratamiento específico, suelen recomendarse unas medidas generales que deben seguirse y que incluyen: hidratación abundante, reposo relativo y un tratamiento sintomático consistente en antipiréticos, antitusígenos, antihistamínicos y/o analgésicos, en función de los síntomas predominantes. En caso de pacientes graves emplearemos antivirales que deberán ser iniciados antes de las 48 horas de la aparición de los primeros síntomas. Con ellos conseguiremos acortar la duración de los síntomas, pero no evitar la aparición de posibles complicaciones. La medicación antiviral impide la replicación del virus, por ejemplo, el oseltamivir y el zanamivir. Pueden pautarse en individuos que, aun habiendo sido vacunados contra la gripe se encuentran en situación de alto riesgo. Tienen una efectividad aproximada del 80% en la prevención de la infección. Estos mismos fármacos pueden emplearse como tratamiento siempre y cuando se inicie antes de las 48 horas de la instauración de los primeros síntomas, como se ha mencionado. Prevención En cuanto a las medidas profilácticas debemos mencionar la vacuna que se sintetiza anualmente con una composición específica que contiene varias cepas víricas. Su recomendación se extiende a diferentes colectivos poblacionales como las personas con factores de riesgo para complicaciones, las personas que pueden transmitir la infección a las personas frágiles y las profesiones que impliquen contacto de riesgo (sanitarios, veterinarios, trabajadores sociales…). La eficacia de la vacuna dependerá de varios factores siendo primordial el estado basal del paciente y su respuesta inmune. La vacuna debe administrarse anualmente en los grupos de riesgo y, deseablemente, antes de que se inicie el brote dado que su efecto no es inmediato (tarda dos semanas en hacer efecto). Generalmente se inicia la campaña de medicación a principios de otoño. En adultos consistirá en una dosis única administrada de forma intramuscular o subcutánea en el músculo deltoides mientras que en el colectivo infantil se administran dos dosis separadas por un intervalo de cuatro semanas, y se prefiere la administración en la cara anterior del muslo. Tras la administración de la vacuna antigripal no es infrecuente padecer un cuadro pseudocatarral leve y autolimitado.
Xerostomía
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Xerostomía

Llamamos xerostomía a la sensación de boca seca descrita por una persona ante la disminución o ausencia de saliva en la cavidad oral. También es conocida como asialorrea o hiposalivación . Son múltiples las causas que pueden ocasionar este síntoma, entre ellas la diabetes mellitus, el síndrome de Sjögren o ciertos tratamientos oncológicos (ya sea quimio o radioterapia). El papel de la saliva Antes de profundizar en este síntoma debemos recordar el protagonismo de la saliva en el interior de la boca. La saliva se produce en las glándulas salivares . La síntesis diaria de saliva alcanza los 500 mililitros, de los cuales 200 son secretados durante el proceso de la deglución e ingestión de los alimentos, y los 300 restantes en situaciones de no ingestión. Además de proteger la mucosa que recubre el interior de la boca, tiene un efecto humectante que permite la función de limpieza mediante el arrastre de las bacterias. Asimismo, interviene en la regulación del pH intraoral que interferirá en la formación de caries y enfermedad periodontal (la disminución del pH aumenta el riesgo de infecciones intraorales). Cómo afecta la xerostomía La xerostomía es un síntoma frecuente en adultos. Su incidencia aumenta con la edad, siendo mucho más frecuente en mujeres que en hombres. En personas mayores de 60 años alcanza una incidencia del 20% (muy probablemente asociada a la ingesta de fármacos). Ante la detección de una posible boca seca se deben descartar sus principales causas: una alteración localizada en las glándulas salivares o en el centro salivar del sistema nervioso central, un efecto secundario de un tratamiento o bien una causa sistémica . Así, deberemos descartar enfermedades crónicas (diabetes mellitus no controlada, anemia hemolítica, una infección o una alteración autoinmune…). Para su estudio la clasificamos en dos subgrupos: reversible e irreversible . Xerostomía reversible: sería secundaria y, por tanto, mejoraría al suspender el agente que la provoca (medicamentos como antihistamínicos, antihipertensivos, diuréticos y quimioterápicos, tabaco, alcohol, estrés, ansiedad…). Xerostomía irreversible: sería primaria y como consecuencia de una lesión irreparable. Sería el ejemplo de pacientes con diagnóstico de síndrome de Sjögren o en tratamiento con radioterapia por una patología neoplásica local (la afectación glandular estará relacionada con la dosis recibida). Haremos mención especial al síndrome de Sjögren por ser una enfermedad autoinmune crónica con afectación sistémica caracterizada por la presencia de sequedad ocular (xeroftalmía) y oral (xerostomía) secundarias a la infiltración de las glándulas exocrinas secretoras. Se pueden afectar otras glándulas como las del área nasal, faríngea, laríngea y genital. Puede presentarse a cualquier edad, pero ocurre con mayor frecuencia en mujeres entre los 40 y 50 años. ¿Cómo se traduce la disminución de síntesis de saliva en la boca? La falta de humectación intrabucal puede provocar diversas manifestaciones como dificultad en la masticación, deglución o el habla, alteraciones en el gusto, halitosis, grietas, sobreinfecciones, caries, gingivitis ... ¿Cómo actuamos ante una posible xerostomía? Para su estudio se realiza una sialometría o medición de la cantidad de saliva . Una vez confirmada la disminución en la síntesis de saliva debemos estudiar el posible origen. Para ello descartamos las principales causas mediante el empleo de otras pruebas diagnósticas como el ultrasonido, la resonancia magnética, la tomografía computarizada, la biopsia glandular, la sialografía... Asimismo, podremos estudiar la composición de la saliva. Mediante un estudio cualitativo analizaremos los diferentes componentes y sus concentraciones. Cuando encontramos la causa desencadenante abordamos su tratamiento específico. Sin embargo, no siempre podemos conocerla, en cuyo caso realizaremos un tratamiento sintomático para mejorar los síntomas del paciente. Para ello prescribiremos sustancias sialogogas (inductoras de la secreción de saliva) y agentes humectantes o sustitutos salivales . Destacaremos el Xylitol por su efecto humectante y bacteriostático añadido. Otros consejos a tener en cuenta serían: Asegurar una buena hidratación oral de forma constante mediante sorbos de agua. Evitaremos bebidas azucaradas, irritantes orales (café, alcohol, tabaco) y las bebidas ácidas (que puedan ocasionar cambios en el pH). Hidrataremos la mucosa labial con protectores labiales. Siempre que sea posible evitaremos la ingesta de fármacos que afecten a la secreción salival. Evitaremos la exposición a ambientes de baja humedad (aire acondicionado o calefacción central) Utilizaremos humidificadores, sobre todo por las noches, para evitar aumentar la sequedad basal. Insistiremos en la importancia de la higiene oral y de las revisiones periódicas al odontólogo. 
Los Analgésicos y sus Efectos Secundarios
Artículo especializado

Los Analgésicos y sus Efectos Secundarios

Los medicamentos analgésicos son uno de los grupos farmacológicos de mayor consumo en España , pero… ¿sabes realmente lo que estás tomando cuando optas por uno o por otro? Sobre el dolor… Se define “dolor” como una experiencia sensitiva y emocional desagradable , de gran complejidad, asociada a una lesión corporal real o potencial, que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que están dotados de un sistema nervioso central. Según el tiempo de evolución, podemos distinguir: Dolor agudo: es aquel que dura poco tiempo, como consecuencia de un evento agudo como, por ejemplo, una caída con fractura ósea asociada, un dolor de muelas, un lumbago tras un mal gesto, migrañas, dolores menstruales, etc… Dolor crónico: es aquel que tiene una duración de meses, como podría ser, por ejemplo, el dolor de origen oncológico (tumoral). Clasificación de los medicamentos analgésicos Un analgésico es un medicamento para calmar o aliviar el síntoma de dolor. Existen diversos tipos de analgésicos en el mercado y cada uno de ellos cuenta con unas ventajas, pero también con unos riesgos y contraindicaciones . Podemos clasificarlos en analgésicos primarios y analgésicos secundarios. Veamos cuáles son. Analgésicos primarios Son de amplio espectro, es decir, útiles para tratar numerosos tipos de dolor. Incluyen: Analgésicos-antitérmicos puros:   Paracetamol. No provoca irritación gástrica, pero puede causar hepatotoxicidad (lesión de hígado) en caso de intoxicación masiva aguda (más de 10g). La dosis máxima es de 4 g/día. Las reacciones adversas son raras, pero puede provocar aumento del nivel de transaminasas en sangre, erupción cutánea, hipotensión (“bajón de tensión”), hipoglicemia (“bajón de azúcar”), etc. Analgésicos-antiinflamatorios: Aspirina® o AAS, ibuprofeno, ketoprofeno, dexketoprofeno, etc. que se incluirían en el subgrupo de los “AINE (antiinflamatorios no esteroideos)” y, por otro lado, el subgrupo de los “ICOX selectivos”, como el celecoxib y rofecoxib,etc. Los AINEs pueden provocar diarreas, náuseas, vómitos, dolor abdominal, úlceras pépticas (estómago-intestino), perforación o hemorragia gastrointestinal, flatulencia, estreñimiento, hipertensión arterial, erupción cutánea, fatiga, somnolencia, cefalea (dolor de cabeza), vértigo, mareo… Los del grupo ICOX son mejor tolerados a nivel gástrico, reduciéndose el riesgo de hemorragias y úlceras digestivas, pero pueden provocar insomnio, mareo, hipertensión arterial, rinitis, tos, dolor abdominal, diarrea, flatulencia, vómitos, erupción cutánea y prurito (picor) o edema (retención de líquidos), entre otros ejemplos… Pirazolonas: Metamizol o Nolotil ®. Algunos ejemplos de efectos secundarios indeseados que puede provocar el metamizol son hipotensión , reacciones anafilácticas (alergia), coloración roja de la orina, así como un cuadro grave de la sangre llamado “agranulocitosis”. Opiáceos menores: Tramadol. Puede provocar mareos, cefaleas, confusión, somnolencia, náuseas, vómitos, estreñimiento, sudoración, fatiga o sequedad bucal. Opiáceos mayores: unos naturales, como la morfina, otros artificiales-sintéticos, como el fentanilo. Actúan imitando el poder de los opiáceos endógenos que genera de forma natural nuestro organismo. Son los fármacos analgésicos más potentes conocidos.  Pueden provocar confusión, insomnio, alteraciones del pensamiento, cefalea, contracciones musculares involuntarias, somnolencia, mareos, broncoespasmo, dolor abdominal, náuseas, vómitos, sudoración, rash cutáneo, astenia (cansancio), prurito (picor)… Analgésicos secundarios o adyuvantes Son fármacos que no son analgésicos cuando se administran aisladamente, pero potencian la acción de cualquier analgésico en asociación.  Algunos ejemplos son: Corticoides. Antidepresivos: amitriptilina, etc. Anticonvulsivantes: carbamazepina (sobre todo en el dolor de tipo neuropático), etc. Decálogo de consejos en la toma de analgésicos La toma de analgésicos por la vía oral es siempre la de elección, en un principio. Las formas de liberación sostenida son útiles en el dolor crónico. La vía parenteral (intramuscular, intravenosa, etc.) es útil en caso de intolerancia oral o cuando sea preciso un efecto farmacológico rápido. La vía rectal presenta una absorción más errática en comparación con otras vías de administración. La tolerancia oral de los antiinflamatorios tipo AINE mejora con la ingesta previa de alimentos (reduce el riesgo de padecer trastornos gastrointestinales adversos). No te automediques. Consulta siempre con tu médico la idoneidad de tomar un determinado analgésico. Su elección debe realizarse siempre de modo individualizado. Ten presentes las interacciones potenciales que podrían existir con los fármacos que ya tomas por otras prescripciones. Sal de la consulta teniendo claro las dosis (cantidad), el intervalo de administración (cada 6-8-12 horas) y/o el tiempo de duración del tratamiento analgésico prescrito. Se desaconseja por completo el consumo de alcohol y fármacos, con especial repercusión con algún tipo de analgésicos (opioides). Observa la aparición de potenciales reacciones adversas y/o falta de respuesta al tratamiento y consúltalo con tu médico, para que pueda prescribirte una alternativa.
Tratamiento de la Tortícolis
Artículo especializado

Tratamiento de la Tortícolis

Hoy en día casi toda la población sufre o ha sufrido alguna vez dolores musculares a causa de una contractura muscular . Las zonas más susceptibles son la espalda y el cuello, de hecho, la mayoría de las pacientes que acuden a la consulta del fisioterapeuta de forma frecuente suelen ser por lumbalgias, cervicalgias o tortícolis. En este artículo, vamos a hablar concretamente de la torticolis: qué es, causas, prevención y su tratamiento, porque, ¿quién no se ha despertado alguna vez sin poder mover el cuello? A continuación, explicaremos y aclararemos cuáles son las causas de este bloqueo cervical y qué podemos hacer para prevenir su aparición. ¿Qué es la torticolis? La tortícolis o ‘’cuello torcido’’ es un bloqueo que afecta a la movilidad de la columna cervical. Provoca que la cabeza quede en una posición de inclinación y rotación hacia el lado opuesto ocasionando dolor, debido a una contracción involuntaria de la musculatura de la región . Existen diferentes tipos de tortícolis dependiendo de su forma de aparición. No todas son adquiridas por una mala postura o gesto, sino que también podemos nacer con ella. Diferentes tipos de tortícolis, ¿cuáles son? Congénita: se da en el recién nacido y es por un acortamiento del músculo esternocleidomastoideo, que provoca la inclinación hacia el lado afecto y una rotación contraria. Sus causas son descritas como una mala postura dentro del útero, traumatismos obstétricos o una falta de riego sanguíneo en la zona. El bebé debe ser tratado con ejercicios y estiramientos para corregir la desviación del cuello y evitar deformaciones posteriores como la plagiocefalia (aplanamiento de la parte posterior del cráneo). Adquirida: es la tortícolis más común, y se da de forma más frecuente en personas adultas de edades entre los 30 y 60 años. El acortamiento muscular del cuello es debido al estrés, tensiones musculares prolongadas o por un latigazo cervical. Los músculos más afectados son el esternocleidomastoideo, los escalenos, trapecio superior y el elevador de la escápula. ¿Cuáles son las causas y factores desencadenantes de la torticolis común? La aparición de la torticolis en el adulto suele ser por estrés o por una fuerte contractura en la musculatura cervical debido a una sobrecarga continua en la zona. La realización de un mal gesto o una mala postura, como el quedarse dormido en el sofá, son factores que pueden desencadenar la aparición de una tortícolis , pero no son la causa directa ya que si mantenemos nuestra musculatura sana y flexible no tendríamos por qué sufrir este tipo de bloqueos. A continuación, explicamos con más detalle cada punto: Causas directas: Estrés: Cuando sufrimos estrés o preocupación tensamos la musculatura de tal manera que, si se prolonga durante mucho tiempo, ésta puede provocar una contractura de la musculatura del cuello suficientemente aguda como para bloquear la movilidad de la articulación. Sobrecargas: La contracción mantenida o repetitiva de la musculatura de una región como en este caso, el cuello, puede provocar también un acortamiento por fatiga. Trabajos con posturas mantenidas como el estar sentado durante muchas horas delante de un ordenador pueden propiciar la aparición de una tortícolis. Factores desencadenantes: Como hemos comentado anteriormente, cuando ya sufrimos tensiones musculares por estrés o sobrecargas debido a nuestra actividad laboral o un mal gesto repentino, como es el giro rápido de la cabeza o el quedarse dormido en una superficie poco ergonómica, pueden acabar de agravar la situación de la musculatura con una contracción involuntaria que impide el movimiento libre del cuello. Tratamiento en fisioterapia y prevención El tratamiento de la tortícolis puede variar en función de la causa que la provoque, pero por lo general se recomienda reposo, toma de analgésicos y fisioterapia para disminuir el dolor y la inflamación. Estas lesiones se resuelven fácilmente si se aplica un tratamiento adecuado, no obstante, si los episodios se van repitiendo y no se tratan pueden acabar en una hernia discal , por lo que será importante abordar la lesión y evitar que vuelva a aparecer con medidas preventivas. Tratamiento en fisioterapia: Existen una variedad de técnicas que pueden utilizarse para aliviar el dolor y devolver la elasticidad a la musculatura que está acortada. El ejercicio terapéutico y los estiramientos serán un complemento muy importante para la terapia física que realizará el fisio. Si acudes a un fisioterapeuta por una tortícolis, podrás experimentar la combinación de las siguientes herramientas durante el tratamiento: Calor local. Electroterapia. Masaje. Movilizaciones pasivas. Estiramiento pasivo. Tratamiento puntos gatillo / Punción seca. Manipulación vertebral. ¿Qué puedo hacer para prevenir la tortícolis? La prevención es siempre la vía para evitar la aparición de una lesión o enfermedad, en el caso de la tortícolis, deberás tener en cuenta los siguientes puntos : Utilizar mobiliario ergonómico en el trabajo: sillas, altura de la mesa, posición de la pantalla del ordenador, etc. Realizar descansos cada hora para mover las articulaciones y estirar la musculatura del cuello si estamos en una posición estática durante mucho tiempo. Realizar ejercicio físico para mantener fuerte la musculatura: se suele recomendar actividades como yoga o pilates porque ayudan a reforzar la musculatura estabilizadora de la columna y se trabaja la flexibilidad. Acudir al fisioterapeuta cuando la tensión muscular en las cervicales nos provoque molestia o dolor, antes de que ésta se tense más y aparezca la tortícolis.
Diagnóstico y Alimentación en la Hipoglucemia
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Diagnóstico y Alimentación en la Hipoglucemia

Uno de los temas más tratados en nutrición debido a sus consecuencias negativas en nuestro metabolismo y en la salud en general, es el control glucémico y el papel que juega la insulina en su regulación. Estos conceptos ya son conocidos por muchas personas que sufren algún tipo de diabetes, que es la enfermedad más común en la que hay una alteración de la respuesta de la insulina ante la ingesta de glucosa (azúcar presente en los alimentos que contienen hidratos de carbono). No obstante, personas metabólicamente sanas también pueden experimentar en algún momento de su vida alguna situación en la que sus valores de glucosa en sangre (glucemia) estén alterados y disminuyan a valores menores de lo recomendado : estaremos, pues, ante una situación de hipoglucemia. ¿Qué ocurre en mi cuerpo ante una hipoglucemia? Una hipoglucemia es una disminución de los valores de glucosa en sangre por debajo de la normalidad , considerándose normales valores entre 70 y 100 mg/dl en ayunas.  Cuando una dieta es baja en carbohidratos (y, por lo tanto, en glucosa), nuestro organismo pone en marcha una serie de mecanismos compensatorios, ahorrando glucógeno para situaciones de “emergencia “en las que las células gluco-dependientes (células del tejido nervioso, eritrocitos, células de la retina o de la médula renal) puedan utilizar la glucosa como fuente de energía.  No obstante, puede haber situaciones extremas en las que estas células queden desprovistas de glucosa ocasionando una serie de síntomas: Sudoración fría. Taquicardia. Sensación de hambre de aparición brusca. Palidez. Sensación de mareo y de debilidad. Temblores y nerviosismo. Irritabilidad o ansiedad (alteraciones del comportamiento). Dificultad para hablar, confusión mental y pérdida del conocimiento (si la hipoglucemia es muy severa y se produce un coma hipoglucémico). Hay que destacar que, si la hipoglucemia es muy severa y se prolonga durante muchas horas, puede producir consecuencias irreparables como daño cerebral, coma o muerte . ¿Cómo sé si tengo una hipoglucemia? En personas no diabéticas, la hipoglucemia se diagnostica ante la denominada “tríada de Whipple” , que implica: Valores glucémicos muy bajos. A la hora de establecer cuál es el nivel de glucemia a partir del cual se define una hipoglucemia en adultos, existen dos criterios: según la American Diabetes Association se define para valores inferiores a 70 mg/dl y según la Sociedad Española de Diabetes para valores inferiores a 60 mg/dl. Sintomatología propia de una hipoglucemia. Mejoría de los síntomas ante la estabilización de la glucemia hacia valores normales. En base a esta tríada , debemos tener en cuenta que hay personas que pueden experimentar: Hipoglucemias asintomáticas, aún teniendo valores muy bajos de glucemia. Hipoglucemias sintomáticas, cuya aparición se puede dar a valores muy diferentes de glucosa ya que depende de cómo haya sido la glucemia en los días previos (a glucemias altas, los síntomas aparecen a niveles de glucosa superior a lo normal) o de si se trata de una persona que haya tenido hipoglucemias frecuentes, en cuyo caso experimentará síntomas a niveles muy inferiores a los normales. También es importante saber que, en niños, las hipoglucemias se manifiestan más tarde si están jugando o si están muy concentrados en algo. ¿Cómo actuar? Por todo lo expuesto en el punto anterior, ante la sospecha de una hipoglucemia es indispensable determinar los niveles de glucosa con un medidor específico en el que se deberá depositar una pequeña gota de sangre del dedo, que se extrae con una aguja especial llamada lanceta. Dicha medición debe realizarla tu médico de cabecera, aunque también hay farmacias que disponen de utensilios para ello. Además, hay que tener en cuenta el historial de glucemias de cada persona y en qué momento del día se está realizando la medición para determinar el tipo de hipoglucemia que se está experimentando para actuar en consecuencia. ¿Quién y en qué situaciones se da una hipoglucemia? Una hipoglucemia se puede dar en múltiples situaciones y personas (tanto adultos como niños), por ello, existen diferentes criterios para su clasificación . Según el tiempo de aparición: Hipoglucemia reactiva o postprandial: aparece a las dos o cuatro horas después de comer algún alimento rico en hidratos de carbono. Hipoglucemia basal o en ayunas: aparece en las primeras horas de la mañana o después de un ayuno prolongado y puede estar relacionada con alguna enfermedad. Según su causa de aparición: Hipoglucemias por descompensaciones metabólicas transitorias (por ejemplo, el aumento de la sensibilidad a la insulina en la fase precoz del embarazo). Hipoglucemias por neoplasias pancreáticas (insulinoma), endocrinopatías (hiperinsulinismo), hepatopatías, neoplasias extrapancreáticas, hipoglucemia autoinmune, sepsis con fallo multiorgánico, errores congénitos del metabolismo. Hipoglucemias reactivas idiopáticas (sin causa conocida), Hipoglucemias por alteraciones funcionales del aparato digestivo. Hipoglucemia neonatal, que se puede dar de forma transitoria durante los primeros 5-7 días de vida del niño y es debida a una falta de reservas energéticas, a un agotamiento precoz de dichas reservas y a una inmadurez del sistema hipotálamo-hipofisario. Hipoglucemias iatrogénicas (por sobredosis de fármacos: insulina, hipoglucemiantes orales, ácido acetilsalicílico). Según su gravedad: Hipoglucemia severa: cuando se precisa de otra persona para administrar alimentos o medicación hiperglucemiante ya que el paciente puede experimentar coma, convulsiones o alteraciones neurológicas. Hipoglucemia moderada: cuando se experimenta alteración de la función motora, confusión o conducta inadecuada, pero el paciente está suficientemente consciente para autotratarse. Hipoglucemia leve: cuando es el propio paciente el que tiene la necesidad de tomar alimento, sin presentar alteración neurológica. No obstante, en personas sanas, los mayores desencadenantes de una hipoglucemia pueden ser: la toma en exceso de una medicación hipoglucemiante, una incorrecta alimentación o un exceso de actividad física que puede reducir los niveles de glucemia. De hecho, la hipoglucemia puede ocurrir hasta 12 horas después de haber hecho ejercicio. Tratamiento y pautas de alimentación ante una hipoglucemia reactiva El objetivo principal ante una hipoglucemia es reestablecer los niveles normales de glucosa en sangre . Si se sospecha de una hipoglucemia reactiva postprandial se deberá iniciar una pauta dietética consistente en la toma de 15 gramos de azúcar simple y repetir la medición de la glucemia una vez transcurridos 15 minutos después de esta ingesta (algunas personas utilizan la regla mnemotécnica del “15/15” como recordatorio). Si la glucemia sigue baja (<70 mg/dl), se debe repetir la ingesta de 15 gramos de azúcares hasta que los valores se normalicen. Ideas para consumir 15 gramos de azúcares: 150 ml o ¾ de vaso de refresco azucarado. Un vaso (200 ml) de zumo de fruta o de bebida isotónica (con azúcares). Un vaso de agua con tres cucharaditas o dos sobres de azúcar (15 gramos en total). 2-3 pastillas de glucosa o gel de glucosa. Una gelatina de frutas. Además, en estas situaciones hay que evitar ciertos alimentos que, aunque contengan azúcares, también contienen grasas que dificultan que los azúcares pasen de forma rápida al torrente sanguíneo. Entre estos alimentos destacamos: los dulces o caramelos, helados, galletas, chocolates, bollería industrial, cruasanes, etc.) Por último, una vez que se han estabilizado los valores de glucemia, se deben ingerir carbohidratos complejos (arroz, pasta, pan, yogur o fruta) y llevar a cabo una alimentación saludable el resto de los días, manteniendo los controles de glucemia que haya establecido su médico.
Preguntas y Respuestas antes de una Operación
Artículo especializado

Preguntas y Respuestas antes de una Operación

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una cirugía mayor es todo procedimiento realizado en el quirófano, que comporte la incisión, la manipulación y/o la sutura de un tejido humano que generalmente requiere de anestesia para el control del dolor . Tipos de cirugía Los procedimientos quirúrgicos se clasifican generalmente por la urgencia con la que deben ser practicadas, el tipo de procedimiento, o la zona del cuerpo implicada, entre otros ejemplos. Así : Basado en el tiempo : las alternativas incluirían la cirugía electiva, que se realiza para corregir una condición que no es mortal y se lleva a cabo en base a la aceptación del paciente y la disponibilidad del cirujano, así como de la instalación quirúrgica.  La cirugía de emergencia, en cambio, es aquella que debe realizarse con prontitud para salvar incluso la vida del paciente. Basado en el pronóstico : la cirugía exploratoria se realiza para ayudar o confirmar el diagnóstico. La cirugía terapéutica trata una condición previamente diagnosticada. La cirugía estética se hace para mejorar subjetivamente la apariencia de una estructura normal. Basado en la zona del cuerpo implicada . Basado en el grado de invasividad : la cirugía mínimamente invasiva implica una incisión externa más pequeña para insertar instrumentos miniaturizados dentro de una cavidad o estructura corporal.  Por el contrario, la cirugía abierta (como p.ej. la laparotomía) requiere una incisión grande para acceder al área de interés. Basado en los equipos utilizados o en las técnicas quirúrgicas : la cirugía con láser implica el uso del mismo en lugar del bisturí para cortar un tejido. La microcirugía implica el uso de un microscopio de operación para que el cirujano pueda ver pequeñas estructuras. La cirugía robótica utiliza un robot para controlar la instrumentación bajo la dirección del cirujano. Basado en el tipo de procedimiento : existe la amputación, la resección, la reimplantación, el trasplante… LOS TÉRMINOS DE UNA OPERACIÓN Los nombres de la cirugía de la escisión a menudo empiezan con el nombre del órgano que se va a extirpar y terminan con el sufijo - ectomía (hepatectomía). Los nombres de los procedimientos que implican cortar en un órgano o en un extremo del tejido terminan en -otomía (tenotomía, corte de tendones). Los nombres de los procedimientos para la formación de una abertura permanente o semipermanente, llamada estoma, en el extremo del cuerpo terminan con -ostomía (colostomía). El término que denomina la reconstrucción, la cirugía plástica o cosmética de una parte del cuerpo comienza con el nombre de ésta y termina en -plastia . (rinoplastia). La reparación de la estructura anormal dañada o congénita termina con el sufijo -rrafia ( herniorrafia, reparación de una hernia). El preoperatorio Previo a la intervención quirúrgica, en la consulta del cirujano, recibirás las instrucciones para el día de la cirugía y podrás recibir respuesta a cualquier pregunta que se te pueda plantear. Cualquier prueba pre-operatoria será solicitada por tu anestesista, con el que también se mantiene una entrevista, previa a la intervención.  Idealmente, todo hospital o clínica debe contar con un servicio de anestesia, con especialistas que realicen la historia clínica anestesiológica al paciente, para recabar la información clínica pertinente, asegurarse de que se haga la valoración individual de cada caso y de que se soliciten las pruebas preoperatorias. Generalmente se solicitan, de forma rutinaria: Una analítica sanguínea (que incluya, principalmente, un hemograma y las pruebas de coagulación). Una Rx de tórax . Un electrocardiograma (ECG). El médico o la enfermera te informará de la preparación y de las restricciones de alimentación previas a la cirugía. Es muy importante que sigas las instrucciones o, de lo contrario, tu operación se podría retrasar o incluso cancelar por ello. El día de la cirugía (decálogo de consejos) Toma una ducha la mañana de la cirugía, sin usar después lociones, cremas o talcos sobre la piel. Es importante la llegada al centro médico con puntualidad, en la hora que te fue informada. Intenta no fumar el día del procedimiento. Fumar puede interferir con la anestesia, provocando náuseas, sobre todo en el periodo de recuperación. Debes llevar contigo tus documentos identificativos y las tarjetas del seguro médico/Seguridad Social, así como todos aquellos medicamentos que habitualmente tomas y que es posible que puedas necesitar durante tu estancia en el hospital (inhaladores, insulina...) Cuando llegues al centro médico, serás registrado por el personal hospitalario. Es mejor que dejes tus joyas y objetos personales de valor en el domicilio, evitando así acontecimientos inesperados y desagradables. No obstante, destacar que tus pertenencias serán almacenadas con seguridad hasta que estés listo/a para volver a casa. Evita ese día el uso de esmaltes de uñas y maquillajes y si eres usuario/a de lentes de contacto, es mejor que ese día acudas con gafas. Lleva ropa cómoda y que se pueda quitar fácilmente.   Es una buena idea acudir acompañado, por si se precisa algún tipo de ayuda (traslado en coche al hospital…). Si el intervenido va a ser un niño, llevar consigo el peluche o similar que le haga sentirse más cómodo y tranquilo. El personal hospitalario intentarán mitigar la ansiedad normal de familiares y amigos mientras dure o después del procedimiento. Y harán todo lo posible por manteneros informados. Postoperatorio En esta etapa, es importante controlar y supervisar al paciente que ha sido operado. Esto se lleva a cabo durante algunas horas, en una sala con monitorización que se conoce como Área de Recuperación. Algunos enfermos necesitan ser vigilados intensivamente en el postoperatorio inmediato y son trasladados a salas especializadas en cuidados intensivos, de las cuales son responsables los médicos anestesistas  (suelen llamarse coloquialmente REAs o Áreas de reanimación. La convalecencia La cantidad de tiempo que cada uno empleará en su recuperación varía de paciente a paciente .  Te enviarán a casa tan pronto como el equipo médico que te supervisa sienta que es seguro darte el alta del centro médico. Si en la fase de rehabilitación sientes mucho dolor, o se manifiestan signos de alarma (fiebres, supuración por herida quirúrgica…) debes ponerte en contacto con tu médico o, en su defecto, llamar al 112 o acudir a un servicio de urgencias. Para que las cicatrices cutáneas de la intervención quirúrgica queden lo más discretas posible, se debe realizar una adecuada atención de las heridas hasta su completa cicatrización, manteniendo la limpieza y asepsia de las mismas de una forma rigurosa.
Dolor de Corazón
Artículo especializado

Dolor de Corazón

El dolor de pecho o dolor torácico es una de las consultas más habituales, tanto en las consultas de atención primaria como en las urgencias de los hospitales. No obstante, tan sólo en una pequeña proporción de los casos, este dolor suele revestir una situación de gravedad para los pacientes. ¿Cómo es este dolor? El dolor torácico agudo podría definirse como toda sensación álgica (de dolor) por debajo de las clavículas y por encima del diafragma. El objetivo principal sobre este síntoma consiste en diferenciar las causas que potencialmente pueden tener gravedad y las causas que no. Para los profesionales médicos, este motivo de consulta representa un gran desafío diagnóstico debido a las múltiples causas por las que se puede desencadenar dolor en esta localización. Por tanto, resultará imprescindible una correcta interpretación de las causas y del significado de los síntomas del paciente. Qué tener en cuenta ante un dolor torácico Además de las características del dolor y del resto de síntomas acompañantes, son importantes otras consideraciones como: La edad y sexo del paciente. Los antecedentes personales y familiares. El sobrepeso y la obesidad. El consumo de tabaco y alcohol. El consumo de otras sustancias tóxicas. La presencia de otras enfermedades que tenga el paciente, principalmente: La hipertensión arterial. La diabetes mellitus. La hipercolesterolemia (aumento de colesterol en sangre). Algunas causas Existen una infinidad de causas de dolor torácico agudo que, debido a su gran variabilidad, solemos agrupar en función del órgano o aparato del cuerpo humano al que afectan. Cada causa tiene su tratamiento específico. Entre las de mayor frecuencia y a destacar, unas más graves y otras más banales, encontramos: Cardiovasculares Isquémicas: disminución o incluso detención de la circulación sanguínea a través de las arterias, lo cual conlleva a un estado de sufrimiento y muerte celular por falta de oxígeno. En este tipo, potencialmente graves, destacan: Cardiopatía isquémica : infarto agudo de miocardio y angina de pecho. Valvulopatías: problemas en el cierre y apertura de las válvulas que regulan la entrada y salida de sangre en las cámaras del corazón. Policitemias o anemias severas: aumento o disminución significativo de las células sanguíneas encargadas del transporte de oxígeno, es decir, los glóbulos rojos. No isquémicas : no se produce destrucción celular por falta de aporte de oxígeno, pero pueden ser potencialmente graves igualmente. A destacar: Pericarditis: inflamación del pericardio, que es una doble membrana fibrosa que recubre el corazón. Angiopatías de la aorta : problemas relacionados con la principal arteria que distribuye la sangre por todo el organismo, la aorta. Valvulopatías. Pulmonares Infecciones de vías respiratorias bajas: bronquitis agudas y neumonías principalmente. Neumotórax: presencia de aire entre ambas pleuras pulmonares, que puede ser generado por múltiples causas. Tromboembolismo pulmonar: obstrucción de una de las arterias pulmonares por un coágulo de sangre procedente del sistema venoso. Osteomusculares Traumatismo torácico. Costocondritis : inflamación de los cartílagos costales. Hernia discal cervical o torácica. Trastornos articulares : artrosis (desgaste crónico) o artritis (inflamación aguda) a nivel cervical e intercostal. Contracturas y espasmos musculares . Digestivas Trastornos relacionados con el esófago (conducto del aparato digestivo que comunica la cavidad oral con el estómago y que atraviesa el tórax medialmente): espasmos, reflujo, hernia de hiato, esofagitis...) Úlceras gástricas y duodenales . Perforación de víscera hueca (esófago, estómago o intestino). Trastornos relacionados con el hígado, la vesícula biliar o el páncreas . Psicógenas y por consumo de tóxicos Estados de ansiedad o depresión , acompañado normalmente de aumento de la frecuencia respiratoria. Consumo de cocaína y anfetaminas , entre otras drogas. Muchos casos de diagnóstico incierto Debido a la gran variedad de causas mencionadas, hasta en más de la mitad de los casos, y a pesar de un estudio exhaustivo, no se logra establecer un diagnóstico de certeza ni en las consultas de atención primaria ni en las urgencias hospitalarias. Esto nos lleva a pensar que, cuando la causa de un dolor torácico es verdaderamente una emergencia (causas cardiovasculares y pulmonares principalmente), sí que existe una mayor facilidad para establecer un diagnóstico con las pruebas complementarias de las que se disponen habitualmente en los centros hospitalarios . Entre las causas que con más frecuencia contribuyen a este alto porcentaje de casos con diagnóstico inicial incierto están: Origen psicógeno , debido mayoritariamente a la sintomatología ansiosa y/o depresiva. Origen respiratorio , causado principalmente por infecciones de vías respiratorias bajas con un posible componente de irritación pleural o, simplemente, por el esfuerzo continuado de toser. Origen osteomuscular de causa no traumática , principalmente debido a alguna alteración en los cartílagos intercostales o en las inserciones musculares desencadenadas por malos gestos, sobresfuerzo físico, tos... Qué nos alerta de que es grave Por último, los signos y síntomas clínicos que pueden revestir gravedad en un dolor torácico de aparición reciente (en los últimos minutos u horas) y, por tanto, se deben valorar inmediatamente en un centro de urgencias hospitalarias serían: Dolor de características opresivas , es decir, como una presión en el pecho. Sensación de mareo o inestabilidad , acompañado o no de sudoración y/o náuseas. Pulso arrítmico o sensación de palpitaciones . Dificultad para respirar y aumento en la frecuencia respiratoria , o sea, respiraciones rápidas y poco profundas. Cambios en la presión arterial , ya sea por debajo de 100/60mmHg o por encima de 140/90mmHg. Empeoramiento del estado general repentino o del nivel de concienci a. Como inicialmente se ha comentado, estos últimos signos y síntomas clínicos mencionados representan una baja proporción de los casos que se nos presentan con dolor torácico en la práctica habitual. No obstante, todo paciente debe conocerlos y tener en cuenta que, ante la aparición de alguno de ellos, se debe solicitar ayuda inmediatamente o acudir a unas urgencias hospitalarias.
Prednisona, Indicaciones y Precauciones
Artículo especializado

Prednisona, Indicaciones y Precauciones

Antes de profundizar en el tema vamos a aclarar algunos conceptos muy divulgados , y poner en contexto a la prednisona/prednisolona (a continuación, veremos la diferencia), que pertenecen al grupo de corticoides de acción intermedia. En primer lugar, abordaremos el tándem prednisona-prednisolona . ¿Es lo mismo o no? Siendo puristas deberíamos decir que la prednisolona es el metabolito activo de la prednisona. La prednisona que tomamos vía oral sería el profármaco o precursor que, en el hígado, se transforma en prednisolona que sería el fármaco activo. Si contemplamos otras vías de administración diferentes a la oral, como la oftálmica, nasal, tópica, intramuscular o endovenosa emplearemos la prednisolona, directamente por ser activa de forma inmediata. En segundo lugar, vamos a aclarar el concepto corticoide/corticoesteroide , ambos términos equivalentes se refieren a un tipo de hormona sintetizada en las glándulas suprarrenales (situadas sobre los riñones) a partir del colesterol. Estas sustancias pueden sintetizarse artificialmente y tienen innumerables aplicaciones terapéuticas. Los corticoides, en general, de clasifican en tres grupos según su vida media en sangre: Corticoides de acción corta como la cortisona (su efecto dura entre ocho y 12 horas) Corticoides de acción intermedia como la prednisona, la prednisolona y la metilprednisolona (su efecto dura entre 18 y 36 horas). Corticoides de acción prolongada, como la dexametasona (su efecto dura entre 36 y 54 horas). Se indican en infinidad de enfermedades siendo sus principales funciones la antiinflamatoria, la inmunosupresora (por ejemplo, en enfermedades autoinmunes o para evitar el rechazo en trasplantes de órganos) y la antineoplásica coadyuvante (se administran junto a fármacos antineoplásicos para minimizar sus efectos). Tienen un papel estrella en el tratamiento urgente de una anafilaxia o reacción alérgica grave y en un episodio de asma agudizado, por ejemplo. Centrándonos en la prednisona… La definiríamos como un glucocorticoide de acción intermedia que al ser ingerido vía oral se transforma en el hígado en prednisolona (o forma activa). La posología de la prednisona se calcula en función del peso del individuo y según la patología a tratar. Para procesos graves calcularemos dosis elevadas al inicio, mientras que al mejorar o en procesos leves emplearemos dosis bajas. En caso de tratamientos crónicos o prolongados la dosis inicial debe ser supervisada y reducida en cuanto los síntomas mejoran hasta conseguir la dosis mínima eficaz de mantenimiento . Cuándo se utiliza En el momento actual, la prednisona es uno de los fármacos de elección para procesos inflamatorios y cuando está previsto un tratamiento de larga duración. Está comercializada en comprimidos de diferentes posologías (5, 10 y 30 mg) según la dosis que precisemos prescribir. Se emplea para múltiples enfermedades entre las más relevantes: Enfermedades reumáticas : polimialgia reumática, lupus eritematoso sistémico, artritis… Enfermedades pulmonares : asma persistente grave, agudizaciones de enfermedades crónicas respiratorias... Enfermedades hematológicas : anemia hemolítica autoinmune, púrpura, leucemia linfoblástica, linfomas, mieloma múltiple… Enfermedades digestivas : colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, hepatitis. Enfermedades renales y dermatológicas . Enfermedades oculares : conjuntivitis alérgica, queratitis, iritis… Tratamiento inmunosupresor en trasplantes : cuando una persona es trasplantada se instaura un tratamiento con corticoides para que el cuerpo no genere rechazo al nuevo órgano. Coadyuvante en el tratamiento con quimioterapia o radioterapia (para minimizar efectos adversos). Como curiosidad, ¿sabías que en situaciones de extraordinario estrés físico, por ejemplo, en enfermedades febriles, accidentes o intervenciones quirúrgicas, puede ser preciso aumentar temporalmente la dosis diaria de corticoides para conseguir el mismo efecto ? En general, en los tratamientos con corticoides nos guiamos por los siguientes principios: Mínima dosis necesaria. Menor tiempo posible. Máximo intervalo entre dosis. Reducción de dosis ante el control de síntoma s (en cuanto la enfermedad mejora reducimos la dosis de forma paulatina hasta llegar a la dosis de mantenimiento necesaria o hasta finalizar el tratamiento). ¡Y ojo!, en caso de que el paciente sea deportista debemos advertirle de que la prednisona contiene un componente que puede dar positivo en un resultado analítico de control de dopaje. ¿Tiene contraindicaciones? Como el resto de fármacos, el tratamiento con prednisona tiene unas contraindicaciones absolutas, sobre todo en tratamientos prolongados. No deben emplearse en caso de Infecciones víricas agudas (como varicela o herpes zoster) o cuando el paciente precise una vacunación profiláctica . Así mismo, por los efectos adversos que puedan aparecer se recomienda cautela en los pacientes diabéticos, osteoporóticos, hipertensos, con glaucoma o ulcus péptico. ¿Y reacciones adversas? En tratamientos de corta duración con prednisona la incidencia de aparición de reacciones adversas es baja. En tratamientos prolongados las reacciones adversas más frecuentes asociadas a la prednisona serían: típica cara de luna llena, hiperglucemia, aumento de peso, aumento de colesterol, aumento de triglicéridos, retención de líquidos, hipertensión, disminución de potasio, mala cicatrización de las heridas, estrías, acné, hiperpigmentación, aumento del riesgo de trombosis, osteoporosis y aumento del riesgo de fracturas, malestar abdominal (en casos graves úlcera gastroduodenal y pancreatitis), insomnio, euforia, cambios de personalidad, depresión, trastornos de las hormonas sexuales (alteraciones menstruales, aumento de vello), impotencia… ¿Has oído hablar alguna vez del síndrome de la retirada? Los tratamientos prolongados con corticoides hacen que no se secreten los endógenos. Por ello su retirada brusca puede ocasionar una deprivación de los niveles que puede causar síntomas como: dolor abdominal, náuseas, cefalea, fiebre, dolor articular o muscular, malestar general e hipotensión . Para evitarlo, en caso de tratamientos de más de tres semanas de duración, deben suspenderse gradualmente. ¿Los corticoides interaccionan con otros fármacos? Debemos tener precaución respecto al resto de tratamientos que realice el paciente como anticoagulantes, antidiabéticos (la prednisona reduce los efectos de los antidiabéticos y puede ocasionar hiperglucemia), antiinflamatorios (aumenta el riesgo de úlcera gastroduodenal), relajantes musculares, diuréticos, etc. El tratamiento con prednisona durante el embarazo o la lactancia Como puedes imaginar durante el embarazo el tratamiento debe limitarse a los casos absolutamente necesarios . El uso de corticoides sólo se acepta cuando no existe otra alternativa terapéutica más segura. Durante la lactancia sería una medicación compatible si está médicamente justificada.  Cuando la madre precisa una dosis alta de tratamiento puede ser interesante minimizar el paso a leche al bebé esperando tres o cuatro horas para amamantar tras la toma de la dosis . La Academia Americana de Pediatría la contempla como medicación compatible con la lactancia, pero siempre supervisada médicamente. Estoy segura de que todos nosotros tendremos contacto con algún corticoide en algún momento de nuestra vida ya sea por un episodio alérgico, por una crisis asmática, por una infiltración de una articulación dolorosa o por un proceso inflamatorio rebelde. Existe un amplio repertorio y constituye un grupo terapéutico muy socorrido en nuestra práctica médica diaria .
Cómo Afecta la Navidad a la Salud
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Cómo Afecta la Navidad a la Salud

El efecto más evidente de que la Navidad ha pasado es el lamento de muchos por los kilos de más. Y es que, hayamos o no notado el resultado en la báscula, lo cierto es que la mayoría comparte la sensación de haber comido y bebido más de lo que debería. También hemos hecho menos ejercicio, sufrido alguna que otra discusión familiar… Todo ello, se puede acabar traduciendo en kilos sí, pero también en cansancio, cierto malestar, sensación de hinchazón, ojeras, piel apagada, ganas de volver a la rutina… Los estragos de las comidas De ahí que el inicio de una dieta sea el propósito de Año Nuevo para muchos de nosotros, junto con el de dejar de fumar o ingerir alcohol y el de iniciar una actividad deportiva. Y es que la Navidad deja huella pues, aunque nuestro propósito inicial sea intentar no desbordarnos en el consumo calórico cuando nos sentamos en una mesa preparada con todo lujo de detalles y con unos aperitivos y platos irrepetibles durante el resto del año, nuestro propósito se desvanece para dar paso a una placentera degustación. A ello le añadimos el maridaje de caldos que tenemos reservados para estas ocasiones especiales y, por supuesto, la copa que acompañará a nuestros polvorones. Debemos confesar que es así. Podríamos tener la iniciativa de ir al gimnasio o salir a correr al día siguiente de la comilona pero, teniendo en cuenta que hemos ido a dormir más tarde, seguro que encontramos cualquier excusa para no hacerlo. ¡Cuidado!, estoy generalizando cuando estoy segura de que alguno de vosotros ni os habéis excedido ni habéis faltado a vuestra sesión deportiva. Os felicito. Tengo que confesar que formáis parte del 5% de la población disciplinada en esos días. El 95% restante nos hemos excedido, no hemos hecho deporte y, muy probablemente, hemos bebido más que nunca. Por ello, ahora nos toca a nosotros volver a la disciplina . Cómo revertir los efectos “navideños” La primera conducta que seguir es tratar de beber abundante agua fuera de las comidas para intentar tener menos apetito y desvincularnos un poco de las calorías. Sería ideal conformarnos con un desayuno equilibrado (unas tostadas con pechuga de pavo y un café con leche desnatada). Si no aguantas hasta la hora de la comida puedes tomar una manzana a media mañana (si la comes con piel la fibra te beneficiará y aumentará tu sensación de saciedad). Para comer ya sabes que nos toca ensalada o menestra o verdura hervida con carne, pescado o pollo hervidos o a la plancha. Reduce el pan. Una naranja de postre sería una buena opción. A la hora de la merienda puedes tomar un yogur desnatado o un té o una tostada con queso fresco bajo en calorías (ni se te ocurra comerte el roscón que sobró). Sería ideal si pudieras aprovechar estas dos o tres horas que faltan hasta la hora de la cena. Si bien irte de rebajas sería una buena opción, aún sería mejor irte al gimnasio o a callejear haciendo footing . No te darás ni cuenta y ya será la hora de cenar donde podrás degustar una sabrosa ensalada verde con una buena cucharada de aceite de oliva. Volver a los buenos hábitos Si quieres hacer las cosas bien, deberías mantener una dieta equilibrada hasta finales de enero (verás que el pantalón vuelve a cerrar como lo hacía en noviembre y ello va a suponer tu principal motivación). A partir de febrero las cosas se normalizan y puedes hacer una dieta mucho menos estricta. Nuestra dieta mediterránea nos permite combinar frutas, verduras, legumbres y todo tipo de proteinas de forma totalmente equilibrada. Tan sólo debes controlar tu ingesta de bebidas azucaradas o gaseosas, pan y bollería y el contenido de hidratos de carbono de la dieta. Por supuesto, si tienes alguna patología de base, tipo dislipemia (hipercolesterolemia y/o hipertrigliceridemia), diabetes, hipertensión arterial o hiperuriemia, las medidas dietéticas a seguir deben ser específicas y supervisadas por tu médico de familia.  Asimismo, si con dieta no consigues controlar tus parámetros sanguíneos dentro de la normalidad es muy probable que tu médico te haya prescrito una medicación específica. En este aspecto debo recordarte que no te olvides de tomar tu medicación y seguir los consejos de tu médico. Si bien nos excedemos un poco con la dieta, no podemos pasar por alto nuestro tratamiento médico crónico. Para reflexionar… Si he conseguido que llegues hasta el final del artículo me doy por satisfecha. Tan sólo he pretendido concienciarte de las compensaciones a nuestros excesos y recordarte que no sólo tú te excedes. No podemos olvidar que unos kilos de más tras cada periodo vacacional sin conducta correctiva posterior pueden traducirse en un acúmulo de 6-10 kg al final del año y como consecuencia de ello en un aumento de un par de tallas de pantalones. Mi consejo es que el dinero de los pantalones nuevos lo inviertas en el gimnasio o en un buen calzado deportivo. Tu perfil metabólico lo agradecerá y tu aspecto físico te hará sentirte mucho mejor. Además, las próximas Navidades podremos seguir degustando las delicias elaboradas por nuestros seres queridos sabiendo que somos capaces de compensarlo posteriormente. Por si acaso, es probable, que el año que viene te lo vuelva a recordar.
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Periodontitis
Enfermedad

Periodontitis

¿Qué es la periodontitis? Una enfermedad también conocida como piorrea y enfermedad periodontal , que pertenece a la especialidad de odontología y es considerada una dolencia de tipo grave. Tipos de periodontitis La periodontitis se puede dividir en tres tipos: Crónica : este tipo de periodontitis surge por malos hábitos como el consumo de tabaco, sumados a una gran acumulación de placa bacteriana y sarro debido a una mala higiene bucodental. Aguda : en este caso la periodontitis aparece de manera brusca, dañando el tejido blando, sin necesidad que haya un exceso de placa bacteriana o sarro. Es frecuente en adolescentes. Úlcero necrosante : es la periodontitis más grave. Es muy dolorosa y además de sangrado e inflamación de las encías puede desarrollar más síntomas, como úlceras en la boca, fiebre y malestar general. Causas de la periodontitis La periodontitis surge a causa de que se acumula placa bacteriana entre los dientes y encías. Esto se debe a que la placa, principalmente formada por bacterias , se adhiere al diente y a la encía debido a la acumulación de restos de comida. Esta placa bacteriana si no se retira, se acumula y endurece formando el sarro, el cual solo se puede retirar mediante el instrumental del dentista. El sarro, si no es retirado, provoca la gingivitis, que es la inflamación de las encías, y si esta no se trata, las bacterias llegan al tejido blando y al hueso de la mandíbula , debilitando el agarre de los dientes, lo que provoca la periodontitis. Síntomas de periodontitis Los signos y síntomas de la periodontitis son: Inflamación de las encías. Aumento de la sensibilidad de las encías. Retracción de las encías. Color brillante de las encías. Aparición de pus en los dientes y encías. Mal aliento. Los dientes se mueven y duelen al comer. Tratamiento para la periodontitis El tratamiento aplicado para la periodontitis varía según la gravedad y/o lo avanzada que esté la enfermedad. Si aún no ha profundizado mucho el tratamiento puede consistir en el raspado y alisado radicular , dos técnicas empleadas para la eliminación de sarro, además de la toma de antibióticos para la infección bacteriana. Sin embargo, si la enfermedad está muy avanzada se debe recurrir a la cirugía. La intervención quirúrgica variará según la necesidad de cada paciente. Puede ser una cirugía para realizar un raspado y alisado radicular más profundo, realizar un injerto óseo o del tejido blando , regenerar los tejidos, o estimular su regeneración. Pruebas complementarias del tratamiento de periodontitis Lo primero que llevará a cabo el médico será una evaluación física de la boca del paciente para ver la presencia de sarro , sangrado y/o debilidad de los dientes. Esto, sumado a los síntomas que le comunique el paciente, le permitirá elaborar un diagnóstico. No obstante, para cerciorarse y ver hasta qué profundidad ha llegado la infección , el médico pedirá pruebas de diagnóstico por imagen, como una radiografía dental. Factores desencadenantes de periodontitis La periodontitis es la infección de la encías que llega hasta el tejido blando y el hueso donde se soportan los dientes, siendo el principal factor desencadenante de esta enfermedad una gingivitis no tratada, puesto que la gingivitis es la enfermedad previa a la periodontitis y sus síntomas son la inflamación de las encías debido a la acumulación de sarro entre estas y los dientes. Factores de riesgo de periodontitis Los principales factores de riesgo que pueden aumentar que el paciente desarrolle periodontitis son: Edad :  cuanto mayor es la edad del paciente más probabilidad hay de padecer la enfermedad. Genética : esta enfermedad muchas veces está relacionada con los antecedentes familiares. Historial médico del paciente : la periodontitis puede ser causada por otras enfermedades que tenga el paciente que dañen el sistema inmunitario o que sean crónicas, como la diabetes. Si el paciente padece gingivitis y no se ha puesto en tratamiento. Hábitos de vida : el consumo de tabaco y otras sustancias sumado a una mala higiene bucal puede aumentar el riesgo de esta enfermedad. También una mala alimentación. Complicaciones de la periodontitis Pérdida de los dientes por su caída. Infección bacteriana. Anomalías en el corazón y los pulmones si las bacterias se van al torrente sanguíneo. Prevención de la periodontitis Tener una correcta higiene bucal. Cepillarse los dientes tras cada comida. Hacer uso del hilo dental y el enjuague bucal. Realizar revisiones dentales periódicas. Acudir al dentista a eliminar el sarro y la placa bacteriana. Especialidades a las que pertenece la periodontitis El especialista médico encargado de tratar la periodontitis es el odontólogo. Preguntas frecuentes ¿Qué precio tiene un curetaje dental? El curetaje dental se realiza dividiendo la boca en 4 cuadrantes, siendo el precio de cada cuadrante entre 60 € y 80 € . ¿Qué es la periodontitis agresiva? Es un tipo de periodontitis similar a la crónica , pero cuya aparición es brusca y ataca de manera muy rápida al tejido blando de la mandíbula sin haber excesiva presencia de sarro y/o placa bacteriana. ¿Qué es la profilaxis dental? La profilaxis dental se emplea tanto para mantener una buena higiene dental mediante la práctica periódica como para evitar el avance de la gingivitis y la periodontitis mediante la eliminación de las bacterias, el sarro y la placa en profundidad. ¿Qué es un especialista en endodoncias? El especialista en endodoncias es el endodoncista y es el médico encargado de mantener y/o recuperar el estado óptimo de salud de la parte perirradicular (alrededor de la raíz) del diente. ¿Qué diferencia hay entre un empaste y una endodoncia? El empaste se realiza tras la eliminación de una caries en la parte superficial del diente, mientras que la endodoncia se realiza en la zona del nervio del diente, extrayendo la pulpa dental.
Rinitis
Enfermedad

Rinitis

¿Qué es la rinitis? La rinitis es una inflamación de la mucosa nasal (su revestimiento interno), que produce síntomas característicos como congestión nasal, moqueo (rinorrea), estornudos y picor (prurito). Cuando esta inflamación se extiende a la mucosa de los senos paranasales (estructuras en forma de cavidad que se encuentran en el macizo facial), se denomina rinosinusitis. La rinitis más frecuente es la de origen alérgico afectando hasta a un 30% de las personas adultas. Este tipo de rinitis se asocia muy frecuentemente como síntoma acompañante en los pacientes diagnosticados de asma . Se puede considerar esta patología como de gravedad moderada, ya que supone una alteración en la calidad de vida del paciente muy importante, interfiriendo en su desarrollo laboral, personal, etc. Tipos y causas de la rinitis Hay distintas clasificaciones de la rinitis. Se pueden dividir los tipos de rinitis en : Rinitis alérgica : producida por una reacción exagerada del sistema de defensa a nivel de la mucosa de la nariz en respuesta a la toma de contacto con sustancias que producen esta reacción al inhalarlas (epitelios de animales, ácaros, inhalantes domésticos, pólenes, etc..). Dependiendo del tipo de sustancia que produce la alergia podrá presentarse de forma estacional o perenne. Rinitis no alérgicas : se producen por distintas causas. En este grupo podemos encontrar: Rinitis infecciosas producidas por un microorganismo como virus o bacterias. Rinitis vasomotoras: se producen por una hiperfunción del sistema nervioso (parasimpático). Rinitis ocupacionales: son debidas a una respuesta en la mucosa nasal ante agentes presentes en el trabajo (animales, graneros, maderas, látex, agentes químicos...etc.). Pueden ser debidas a una reacción alérgica o no. Rinitis producidas por alteraciones hormonales (durante el embarazo, la menopausia, toma de anticonceptivos, en los pacientes que presentan alteraciones tiroideas, etc.) Rinitis desencadenadas por la toma de fármacos como antiinflamatorios, reserpina, metildopa, inhibidores de la ECA, betabloqueantes, anticonceptivos orales, vasoconstrictores, clorpromazina, etc. Rinitis emocionales: desencadenadas principalmente por el estrés y la estimulación sexual. Rinitis seca anterior: la inflamación de la mucosa se produce en los ? anteriores de la fosa nasal y se desencadena por factores ambientales de sequedad, contaminación, aire acondicionado, etc. Rinitis crónica atrófica: también denominada ocena. Es un estado más avanzado de una rinitis seca en el que se ha producido una alteración de la mucosa nasal persistente. Rinitis no alérgica con eosinofilia (NARES): en esta hay un aumento de eosinófilos en la mucosa nasal (un tipo de células de defensa) de forma perenne. Síntomas de la rinitis Los síntomas principales de las rinitis son congestión nasal, moqueo (rinorrea), estornudos, picor (prurito), sangrado nasal (epistaxis) y dolor de cabeza (cefalea). Puede ser uní o bilateral Dentro de cada una de las rinitis, pueden presentarse ligeras diferencias entre los síntomas que presentan. Así en algunas predomina la congestión nasal y dificultad para la respiración por la nariz, esto se da por ejemplo en la rinitis producida por una infección vírica en el catarro común, en el que aparece un moqueo (rinorrea) inicialmente acuosa y después más viscosa con disminución del olfato, con enrojecimiento en la zona nasal, acompañado de fiebre y malestar general. En la rinitis alérgica la congestión es el síntoma predominante acompañado de estornudo en salvas, picor nasal y/o ocular y rinorrea acuosa, apareciendo más frecuentemente en personas jóvenes. Así mismo, la rinitis vasomotora también establece como su síntoma principal la obstrucción nasal acompañada de crisis de moqueo o rinorrea clara con episodios de estornudos, apareciendo en pacientes de edades medias. En la rinorrea crónica no alérgico con eosinofilia (NARES), se presenta la obstrucción nasal con principal síntoma, sin picor ni estornudos. Esta enfermedad se asocia frecuentemente a la presencia de pólipos nasales (crecimiento de tejido anormal en la mucosa de la nariz) y asma. En la rinitis crónica hipertrófica aparece obstrucción nasal alternante, “habla” nasal y moqueo denso. En otras rinitis el síntoma más predominante es la sequedad nasal. Así pasa, por ejemplo, en la rinitis seca anterior en la que pueden aparecer costras nasales y sangrado (epistaxis) frecuente). En la rinitis crónica atrófica (ocena) además es característico que se produzca mal olor, aparecen costras en la mucosa y dificultad para oler. Tratamiento para la rinitis La consideración inicial fundamental es el evitar los desencadenantes que puedan estar asociados. Además, se aconseja lavados nasales con suero fisiológico. El tratamiento farmacológico puede basarse en antihistamínicos orales, para alivio de los estornudos el picor y la rinorrea. Además, pueden indicarse en ocasiones antihistamínicos tópicos, que mejoran los síntomas excepto la sensación de obstrucción nasal. Otra alternativa a nivel tópico son los descongestionantes tópicos (oximetazolina, fenilefrina, etc.), cuya principal desventaja es que no se pueden utilizar durante más de 7 días ya que pueden producir un efecto rebote. El tratamiento de primera línea en la rinitis alérgica son los corticoides tópicos (por ejemplo, mometasona, fluticasona, etc), empleados mientras duren los síntomas aunque sin cronificar su uso ya que pueden alterar la mucosa y además absorberse de forma sistémica . Los corticoides orales en ciclos cortos se utilizan en casos muy severos de rinitis alérgica. Otros tipos de fármacos son el bromuro de ipratropio, la inmunoterapia específica subcutánea, etc. El cromoglicato disódico está indicado en mujeres embarazadas y niños. La cirugía está indicada en aquellos casos que se precise la corrección de deformidades anatómicas, extirpación de pólipos , etc. Pruebas complementarias del tratamiento de la rinitis Rinoscopia anterior . Se trata de la visualización del aspecto de la mucosa nasal en la mitad anterior de las fosas nasales, con objetivación del moco, detección de pólipos, cuerpos extraños que se hayan podido meter, etc. Analítica de sangre y junto con las características de presentación y manifestación de la rinitis, se valora el aumento de eosinófilos. Pruebas cutáneas alérgicas (Prick-test) que confirman el diagnóstico por posible origen alérgico Estudio microbiológico de las secreciones nasales para detectar los microorganismos que pueden estar produciendo la infección y síntomas de rinitis. Pruebas de imagen como radiografías de cavum para descartar al aumento de las adenoides (vegetaciones) en los niños. En caso de sospechar patologías primarias que, de forma secundaria, produzcan la rinitis, se realizan otras pruebas de imagen como TAC o Resonancia Magnética, descartando así la presencia de tumores, pólipos, etc. Endoscopia nasal , con la introducción de un pequeño tubo flexible con una cámara en su extremo y una luz permite una visión directa del trayecto nasal Rinomanometría (estudio del flujo de aire que pasa a través de las fosas nasales a diferentes presiones durante la inspiración y la espiración), rinometría acústica (prueba que valora la geometría de las fosas nasales basándose en la reflexión de una onda acústica), que se realizan en casos seleccionados. Factores desencadenantes de la rinitis Los factores desencadenantes pueden ser la toma de ciertos medicamentos (IECAs, AINEs, anticonceptivos u otros tratamientos hormonales, beta-bloqueantes, inhibidores de la 5-fosfodiesterasa…), traumatismos o cirugía en la nariz, alteraciones hormonales, exposiciones ambientales o laborales a sustancias (cambios de temperatura, exposición al humo del tabaco, a fuertes olores, etc.) Factores de riesgo de la rinitis Factores genéticos predisponentes (tener familiares de primer grado con rinitis). Padecer otras enfermedades que se asocian a la aparición de rinitis (asma, dermatitis atópica, etc.). Exposición a sustancias que provocan la reacción anómala del sistema inmune y la aparición de los síntomas (polvo de semillas, madera o textiles, productos químicos, epitelio de los animales, ácaros, alimentos etc.) Complicaciones de la rinitis Pueden aparecer por la obstrucción y aumento de secreciones son: Desarrollo de infecciones como otitis, sinusitis, etc. Aparición de pólipos nasales . Hipertrofia de cornetes. Deformación de la boca con paladar ojival . Alteración de la calidad de vida (interferencia en la vida laboral, escolar, actividades de ocio, etc.) Insomnio. Aparición de halitosis (mal olor del aliento) Irritación de la piel de las aletas nasales (sus lados), al hacer fricción y roce de forma continua con pañuelos Irritación ocular con aparición de conjuntivitis asociada . Prevención de la rinitis Evitar la exposición a todas aquellas sustancias que actúan como alérgenos y desencadenan la sintomatología de la rinitis (polen, epitelio de perros...etc.) Uso de vacunas (inmunoterapia) destinadas a disminuir la reacción exagerada del sistema inmune en las alergias. Adecuada higiene de manos para evitar la transmisión de enfermedades infecciosas de vías altas que producen rinitis (catarros, sinusitis, etc). Especialidades a las que pertenece la rinitis La rinitis es una patología cuyo diagnóstico inicial y tratamiento puede realizarlo el médico de atención primaria. Si él detecta alguna alteración grave, será remitido al médico especialista en otorrinolaringología. Preguntas frecuentes: ¿Qué es la alergia? La alergia es una alteración en el sistema inmune que puede detectar si una sustancia de anómala es un agente lesivo para el organismo, reaccionando de forma exagerada y activando una cascada de procesos inflamatorios dispares en el organismo que se convierte en algo lesivo para el propio cuerpo. ¿Es la rinitis un síntoma de la alergia? Dentro de las manifestaciones de alergias a sustancias que se inhalan puede manifestarse la rinitis de forma frecuente como síntoma de una alergia. ¿Puedo desarrollar alergia en cualquier momento de mi vida? Sí, en cualquier momento de la vida se puede producir una respuesta anómala del sistema de defensa ante cualquier agente (alimentos, químicos, pólenes…) aunque suele ser una alteración que se presenta de forma más frecuente desde la edad infantil. No se sabe con certeza por qué hay alergias que se originan cuando la persona tiene más edad, pero se ha asociado a posibles alteraciones hormonales o por disfunciones del sistema inmunológico . ¿Qué es la rinoconjuntivitis? Es la asociación de rinitis y conjuntivitis (inflamación de la mucosa nasal y la conjuntiva ocular “el blanco de los ojos”) que aparecen frecuentemente asociados cuando el paciente presenta alergia a una determinada sustancia (polvo, pólenes, etc.). Aparece congestión nasal, moqueo persistente acuoso, lagrimeo, ojo rojo, picor nasal y ocular. ¿Qué es la rinitis crónica? Es la aparición de los síntomas de rinitis de forma persistente debido a la repetición sucesiva de episodios de rinitis aguda que generan fenómenos inflamatorios que no desaparecen de la mucosa de la nariz. Aparece obstrucción nasal intermitente/persistente , disminución del olfato y moqueo.
Paperas
Enfermedad

Paperas

¿Qué son las paperas ? Las paperas o parotiditis es una enfermedad infecciosa producida por un virus (virus de la parotiditis) del grupo de los llamados Paramixovirus. Antes de que existiera la vacuna frente a este virus en el calendario vacunal infantil, la infección predominada sobre todo en invierno y primavera, con aparición de epidemias cada 2 - 5 años. Era una enfermedad habitual que aparecía en los niños. En la actualidad, más del 50%  de los casos se dan en adultos jóvenes. Salvo que existan complicaciones, no es una enfermedad grave. Tipos de paperas Primaria por infección vírica o secundaria por sobreinfección por bacterias en pacientes con las defensas bajas (inmunodeprimidos). Causas de las paperas La causa de las paperas o parotiditis es el desarrollo de una infección producida por un virus  de la familia de los Paramixovirus. La transmisión de la infección se realiza entre una persona enferma y una sana por medio del contagio al contacto con pequeñas gotitas de saliva o moco que contiene el virus. Síntomas de las paperas Tras un periodo de incubación de entre 15 - 25 días , puede existir una fase llamada prodrómica en la que existen síntomas como malestar general, fiebre y dolores musculares. Después pueden aparecer los síntomas más característicos con afectación de las glándulas parótidas (situadas en cada lado de la cara justo antes de las orejas) que se presentan inflamadas (una o las dos a la vez) y otras glándulas salivares, con dolor que aumenta al tomar líquidos ácidos y sensación de tumefacción y fiebre . Tratamiento para paperas No existe un tratamiento específico para las paperas. Los fármacos que se pautan van destinados al control de los síntomas. Se indica llevar una dieta blanda, evitando alimentos ácidos que provocan mayor salivación. Se pautan fármacos antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, etc.) y aplicación de compresas frías en la región parotídea (por delante de la oreja). En el caso de complicaciones también se trata de forma sintomática según el tipo de complicación. Pruebas complementarias del diagnóstico tratamiento de paperas El diagnóstico de la parotiditis se basa mayoritariamente en la exploración física y la entrevista clínica por parte del médico . Pueden realizarse pruebas complementarias como analítica de sangre con la realización de una serología para detectar los anticuerpos específicos contra el virus (pequeñas proteínas del sistema de defensa que se producen para luchar contra el virus). También se puede detectar la presencia de pequeñas partes del virus (antígenos) o realizar un cultivo de células para detectar la presencia del virus en ellas. Factores desencadenantes de las paperas El principal factor de riesgo para padecer paperas es no estar vacunado de la triple vírica. S e trata de una vacuna incluida en el Sistema Nacional de Salud para niños . Factores de riesgo de las paperas No estar vacunado frente al virus que produce la parotiditis, incluida en la vacuna triple vírica. Estar en contacto con una persona que padece la enfermedad. Estar en centros cerrados como colegios, etc. Época del año: invierno. Complicaciones de las paperas Las complicaciones más frecuentes son: Meningitis: afectación del sistema nervioso central con inflamación e infección en las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal.Es la complicación más frecuente. Raramente deja secuelas, siendo la más frecuente la sordera. Orquitis y/o epididimitis : infección e inflamación de los testículos y el epidídimo (estructura que hay sobre los testículos). Puede causar infertilidad en los varones. Pancreatitis: aparición de dolor abdominal por presencia de inflamación de la glándula pancreática por la infección. Prevención de las paperas La prevención fundamental es la vacunación con la vacuna de la triple vírica que contiene la vacuna frente al virus de la parotiditis. Cuando se tiene contacto con un paciente diagnosticado de parotiditis se precisa siempre extremar las medidas de higiene, siendo algo fundamental el lavado de las manos. Especialidades a las que pertenecen las paperas La parotiditis o paperas es una enfermedad que habitualmente es diagnosticada y tratada por el pediatra de atención primaria o el médico de familia. Si existen complicaciones puede ser preciso la derivación del paciente a revisión hospitalaria o a consulta de especialistas de urología, neurología, etc., según la complicación que se dé . Preguntas frecuentes ¿Cuánto tiempo duran las paperas? Tras el periodo de incubación la inflamación de las glándulas parótidas tardan entorno a 3 días, generalmente primero una parótida y la otra 1 - 2 días después. Los síntomas ceden lentamente en 3 - 7 días. ¿Cuál es la vacuna contra las paperas? La vacuna contra las paperas o parotiditis está incluida en la vacuna llamada triple vírica en la que , además de producirse la inmunización contra este virus, también se vacuna al paciente contra el virus de la rubéola y el virus del sarampión, incluidas en la misma vacuna. Esta vacuna forma parte del calendario de vacunación infantil del Sistema Nacional de Salud español. ¿Cuál es el periodo de contagio de las paperas? El periodo de transmisión se da desde 7 días antes hasta 9 días después del inicio de los síntomas. ¿Cómo se contagian las paperas? El contagio se produce por el contacto con pequeñas gotitas de saliva o moco que contienen el virus de un paciente que tiene la enfermedad (al estornudar, toser, etc.) ¿Cuál es el efecto de la vacunación? La vacuna contra las paperas incluida en la triple vírica está compuesta por virus atenuados , es decir, virus a los que se les ha modificado para que no produzcan la enfermedad pero cuya estructura sí pueda ser detectada por el sistema inmunológico del organismo. Esto provoca en él una reacción de defensa en la que se producen anticuerpos (pequeñas proteínas capaces de reconocer la estructura del virus y “presentarselas” a las células de defensa del cuerpo para que actúen contra él). Así, en el organismo queda la memoria de esos anticuerpos y si en un momento futuro tras la vacunación el cuerpo toma contacto con el virus real, el sistema de defensa del organismo está preparado para reconocerlo, atacar y destruir antes de que produzca la infección.
Diátesis Hemorrágica
Enfermedad

Diátesis Hemorrágica

¿Qué es la diátesis hemorrágica? Las diátesis hemorrágicas son un conjunto de desórdenes en diferentes patologías donde ocurre un trastorno de la coagulación de la sangre que se manifiesta principalmente por una ausencia de coagulación y por hemorragias importantes. La predisposición del organismo a sangrar de forma anómala, puede ser debido a una alteración congénita o adquirida de cualquiera de los elementos que participan en el mecanismo fisiológico de la hemostasia como vasos sanguíneos, plaquetas y factores de coagulación. Es una enfermedad poco común, pero es grave si no se tratan las causas que desencadena la hemorragia de forma rápida, ya que puede llegar a ser mortal. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Tipos de diátesis Los tipos de diátesis pueden ser hereditarios o adquiridos y, muchas veces, es una manifestación común de una gran variedad de trastornos: Trastornos adquiridos: trombocitopenias (las más habituales), anticuerpos adquiridos frente a factores de la coagulación, fármacos, púrpuras vasculares y trastornos mixtos. Trastornos hereditarios: ocasionadas por una anomalía, déficit de factores de la coagulación, trastornos fibrinolíticos, trastornos plaquetarios (Enfermedad de Glanzmann), telangiectasias hemorrágicas vasculares y trastornos del tejido conectivo. Causas de la diátesis hemorrágica Las causas de la diátesis hemorrágica dependen de la etiología de la enfermedad: Diátesis causada por un trastorno de la hemostasia de plaquetas. Este tipo incluye patologías tales como trombocitopenia. Los factores de desarrollo pueden ser una disminución de la inmunidad, enfermedad renal y hepática, daño por virus, tratamiento quimioterapéutico y exposición a la radiación. Una enfermedad causada por alteraciones en los procesos de coagulación de la sangre, puede ser un trastorno de la fibrinólisis, el uso de anticoagulantes y fármacos fibrinolíticos, varios tipos de hemofilia, etc. Permeabilidad alterada de la pared vascular, causada por la falta de ácido escorbútico, angiectasia hemorrágica o vasculitis. Una enfermedad causada por la hemostasia de plaquetas , enfermedad de Von Willebrand, síndrome trombo hemorrágico, enfermedad por radiación, hemoblastosis, etc. Hemorragias debidas a trastornos de coagulación de la sangre. También asociadas a cambios en los procesos y compuestos orgánicos de la formación de plaquetas y hemorragias que se desarrollan como resultado de daño vascular. Síntomas de la diátesis hemorrágica Los síntomas de la diátesis hemorrágica son: Pequeñas manchas azuladas (similares a los hematomas). Erupción en la parte anterior del tobillo, las caderas o el exterior de los antebrazos. Si la erupción se combina con necrosis se forman úlceras. Sangrado en cualquier tejido y órgano como:  hemorragias cutáneas (petequias, equimosis, púrpura, hematomas), hemorragias por mucosas (epistaxis, gingivorragias, hematuria, hemorragias y hemorragia digestiva), hemorragia musculoesquelética (hemartrosis, hematoma intramuscular, retroperitoneal) o hemorragia intracraneal. Tratamiento de la diátesis hemorrágica El tratamiento de la diátesis hemorrágica va a depender siempre del tipo de enfermedad que tenga el paciente y que produce la hemorragia. Los complementos de vitaminas (vitamina K, P, C) en caso de daño a las paredes de los vasos sanguíneos. Hormonas glucocorticoides (medicamentos hormonales de la corteza suprarrenal) con una disminución en el número de plaquetas. La prednisolona a partir de 1 mg /kg al día se usa con mayor frecuencia, con la posibilidad de aumentar la dosis en 3-4 veces, el tratamiento puede durar de 1 a 4 meses. También se puede administrar factores coagulantes. En casos de diátesis hemorrágicas muy sintomáticas y profusas, se debe realizar una transfusión sanguínea como: Transfusión de plasma que contiene todos los factores que coagulan, permitiendo restablecer el nivel de todos los factores. Transfusión de plaquetas y de eritrocitos o hematíes, se usa en casos extremos como la anemia severa y coma anémico. Tratamiento quirúrgico: la cirugía para extirpar el bazo (esplenectomía) se lleva a cabo con una hemorragia importante, ya que puede aumentar la vida útil de las células sanguíneas. Pruebas complementarias de la diátesis hemorrágica Para las pruebas complementarias del diagnóstico de la diátesis hemorrágica es fundamental realizar una correcta historia clínica al paciente, que incluya la presencia de enfermedades crónicas, el uso a largo plazo de medicamentos, antecedentes hereditarios, si tiene malos hábitos, historia de cáncer, etc. Características de la diátesis (tipo, cuantía, localización de la hemorragia, tiempo de latencia, relación con traumatismo previo). Entre las pruebas que se deben realizar son; análisis de sangre como hemograma completo y bioquímica, análisis de orina , recuento de plaquetas y los tiempos de coagulación. Se puede hacer punción de la médula ósea para evaluar su estado. Factores desencadenantes de la diátesis hemorrágica No existen factores desencadenantes específicos de la diátesis hemorrágica. Factores de riesgo de la diátesis hemorrágica Los factores de riesgo de la diátesis hemorrágica pueden ser: antecedentes familiares, elevado consumo de fármacos, ciclo menstrual anormal, historia previa de sangrado en la niñez , enfermedades renal o hepática, enfermedades inmunológicas, virus, tratamiento con quimioterapia, infecciones drogas, cáncer, sangrado en el post parto, exceso de anticoagulante, deficiencia de los factores de coagulación, o intoxicación como la exposición a un veneno. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Complicaciones de la diátesis hemorrágica Las complicaciones de la diátesis hemorrágica incluyen: Anemia severa. Hemorragia interna. Trastornos de la inmunidad y manifestaciones alérgica. Riesgo de infección por VIH. Inmovilidad de la articulación acompañado de entumecimiento y parálisis. Prevención de la diátesis hemorrágica La diátesis hemorrágica es muy difícil de prevenir, pero existe alguna medida que se puede llevar a cabo para garantizar su desarrollo y evitar complicaciones. Alimentación saludable, con una nutrición adecuada y equilibrada. Consumir complementos vitamínicos ricos en vitamina K. Realizar tratamiento oportuno de las enfermedades antiinflamatorias. Evitar la exposición al sol. Acudir de forma regular al médico ante algún signo de sangrado. Especialidades a las que pertenece La especialidad a la que pertenece la diátesis hemorrágica es la hematología, ésta se encarga de tratar y diagnosticar las enfermedades de la sangre o hematológicas. Preguntas frecuentes ¿Qué es una citología? La citología es una técnica que consiste en observar el comportamiento de las células a través del microscopio para estudiar su morfología. Es empleada en numerosas especialidades médicas y quirúrgicas. ¿Cuáles son las principales enfermedades de la sangre? Las principales enfermedades de la sangre son: anemia, hemofilia, leucemia, hemocromatosis, mieloma múltiple, trombocitopenia inmune primaria, policitemia y talasemia. ¿Qué es una diátesis hemorrágica trombopénica? La diátesis hemorrágica es la alteración de los trombocitos . La funcionalidad plaquetaria está alterada con recuento plaquetario normal. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.