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Los Beneficios de Caminar
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Los Beneficios de Caminar

Los beneficios que proporciona una actividad tan sencilla y fácil de realizar como caminar son múltiples. Caminar es una actividad que no tiene limitaciones en cuanto a edad y desde los más pequeños hasta los más mayores pueden salir a pasear por una ciudad, por la playa, por el campo o por la montaña. No es necesario disponer de una gran equipación, ya que unas zapatillas adecuadas y ropa que sea cómoda que permita moverse sin problemas y adaptada a la climatología es suficiente. Los motivos que llevan a alguien a plantearse caminar como un hábito más en la rutina diaria son diversos. Pueden ser tanto a nivel de salud como social o incluso psicológico , pero sea por la razón que sea la que “mentaliza” al individuo para recorrer kilómetros, será bienvenida porque todo serán beneficios. Objetivos de caminar Perder peso: para muchas personas andar es el inicio de un programa para perder peso y es que, al caminar, el impacto que reciben nuestras articulaciones es menor que el que puede suponer correr o actividades y deportes de mayor exigencia, en los que hay que desplazarse con los pies. No hay que olvidar que el sobrepeso exige a nuestro cuerpo un mayor esfuerzo y desgaste, y ello repercute en nuestras articulaciones que pueden verse afectadas de manera negativa, por eso iniciarse andando está recomendado cuando el sobrepeso es un problema para la salud. Además, y como eje de un programa para perder peso, al andar se queman calorías . Evidentemente, dependerá del ritmo al que corramos, pero siempre será mejor andar lento que quedarse sentado en el sofá de casa delante de la televisión. No hay que olvidar que no solo la velocidad a la que se ande ayuda a aumentar el consumo de calorías, sino que la pendiente del recorrido también va a tener una influencia importante. No es lo mismo andar en plano que cuando existen cuestas y desniveles que obligaran al organismo a un mayor esfuerzo. Mejorar la salud cardiaca: es, sin lugar a dudas, uno de los focos en los que los facultativos se centran en el momento en que se aconseja realizar actividad física. Ser personas activas además de seguir una dieta equilibrada y variada , son factores que mejoran la salud cardiovascular de la población general El corazón y las patologías relacionadas con éste se encuentran en todas las listas de morbimortalidad del mundo occidental, y conseguir reducir estas cifras está en las manos de cada quien, son decisiones individuales las que van a permitir tener una mejor salud cardiovascular. Nuestro corazón late a diario de media unas 100.000 veces y para que ello sea así debe estar “en forma”. Este órgano no deja de ser un músculo, un músculo con una extrema importancia para la vida, pero un músculo que necesita estar en condiciones óptimas para responder ante circunstancias tan diferentes como salir corriendo tras un autobús o subir escaleras. Ganar fuerza en brazos o piernas: los ejercicios que se realizan van dirigidos a potenciar la musculatura situada en esas localizaciones. Lo mismo debería ocurrir cuando la meta es ganar “fuerza” en el corazón, pero en este caso en lugar de levantar peso lo que se recomienda es realizar ejercicio de tipo aeróbico y caminar lo es. Para evitar sentirse fatigado el sistema cardiovascular debe de estar en condiciones favorables para ofrecer la respuesta adecuada. Si lo entrenamos se conseguirá disminuir esa fatiga y a su vez se estará preparado para situaciones más exigentes que puede ser simplemente pasar del sedentarismo a levantarse para realizar las tareas diarias. Los vasos sanguíneos también notarán estos efectos y, al estar en mejores condiciones, se previene también la aparición de la temida hipertensión arterial . Andar a una frecuencia cardiaca de entre 45-55% de la Frecuencia Cardiaca Máxima (calcula la con la siguiente formula 220-edad) es un buen consejo para empezar a andar y obtener beneficios, dedicarle 30 minutos al día es suficiente. Por otro lado, calzarse unas zapatillas y desconectar es otro de los beneficios que aporta andar. Son momentos en los que uno le puede dedicar minutos a sus pensamientos, ideas o simplemente deleitarse con el paisaje del lugar escogido para andar. Son minutos u horas en las que la mente se evade o pone en orden pensamientos que en otro momento no le es permitido. Además de los beneficios más orgánicos, no debemos olvidar aquellos en los que salir a caminar se convierte en una actividad social . Cada vez hay más clubes y grupos en los que gente conocida o no quedan para dedicarse un rato a “sumar salud”. Unirse a un grupo será una manera de abrir el abanico de amistades y conocidos que genera complicidades y permite realizar actividades que de otro modo siendo un único individuo quizá nunca se hubiera hecho.
Qué Debes Saber sobre la Faringitis
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Qué Debes Saber sobre la Faringitis

La faringitis es la inflamación de la garganta o faringe causada por una infección bacteriana o vírica. Su principal síntoma es el dolor de garganta. Sin embargo, no debe confundirse con una amigdalitis, a pesar de que a veces se usan indistintamente. ACLARANDO CONCEPTOS Dolor de garganta: es la manera de llamar a la amigdalitis y faringitis en términos corrientes, no médicos.     Amigdalitis: inflamación de las amígdalas, que son las estructuras localizadas en ambas partes posteriores de la lengua dentro de los pilares amigdalinos. Faringitis : inflamación de la faringe, conducto de paredes musculares que conecta la boca con el esófago y que forma parte del tubo digestivo y contribuye a la respiración y a la fonación pues comunica con las fosas nasales, las trompas de Eustaquio y la laringe. Las causas de la faringitis La principal causa de faringitis son los virus en un 40-60%, sobre todo rinovirus, adenovirus, enterovirus, herpes virus (herpangina), VEB (virus Epstein-Barr), coronavirus, influenzavirus asociados a otra sintomatología de la vía respiratoria (tos, mocos, etc). La faringitis vírica es la más frecuente en niños de edades comprendidas entre los 12 meses y los 5 años. En menores de 2-3 años es muy poco frecuente la etología bacteriana. La causa más frecuente de faringitis bacteriana es la bacteria estreptococo S.ß-hemolítico del grupo A (s.Pyogenes) que ocasiona el 20-30% de los casos, seguidas de estreptococo de los grupos C y G (5%) (Mycoplasma y Chlamydia pneumoniae) así como (ArKanobacterium Haemolyticum). ¿Hay diferentes tipos de faringitis? Clasificaremos principalmente entre faringitis viral y faringitis bacteriana. Los síntomas se solapan muchas veces como puede verse en la tabla adjunta: Viral Bacteriana Inicio Paulatino Brusco Edad <3 años 5-15 años Estacionalidad No Invierno-Primavera Fiebre Variable Muy elevada Tos Sí No Síntomas catarrales Frecuentes Ausentes Conjuntivitis Sí No Erupciones No Escarlatina Dolor garganta No-leve Intensa Supuración Amígdala Posible-escaso Si, amarillo Vesículas / Aftas Posible No Diarrea Frecuente No Dolor abdominal No A veces Puntos rojos en el paladar y la campanilla No Frecuente ¿Cómo se diagnostica? Es muy importante en caso de sintomatología de faringitis vírica no utilizar antibióticos ya que esto va a convertirlos en menos efectivos a lo largo de la vida del paciente. Nuestro pediatra de referencia efectuará, en el caso de faringitis bacteriana, un test diagnóstico consistente en una prueba de detección rápida del antígeno de estreptococo. Este test puede realizarse en la misma consulta y sus resultados son inmediatos. Es una prueba no invasiva para nuestros pequeños pacientes y en caso de resultado positivo nos recetará un tratamiento a base de antibiótico. No es necesario efectuar siempre pruebas diagnósticas ya que la clínica de nuestros pacientes en la mayoría de los casos es indicativa del tipo de faringitis al que nos enfrentamos. Tratamiento de la faringitis El objetivo del tratamiento de la faringitis va a ser principalmente mejorar la sintomatología y a la vez eliminar la bacteria en caso de la faringitis bacteriana, causante de nuestra enfermedad: En la faringitis vírica, la experiencia de los padres o cuidadores principales pueden ser suficientes a la hora de establecer unas pautas básicas de control de síntomas: medida de la temperatura corporal, vigilar el estado general, mantener una hidratación adecuada, y alimentarlos frecuentemente con pequeñas cantidades. En estos casos, lo más habitual es que los niños prefieran alimentos de baja consistencia o bien líquidos como sopa, leche, yogur o purés , que facilitarán el paso de los mismos por la faringe inflamada. Es importante no olvidarse del control de la temperatura con la administración de ibuprofeno (Dalsy®) y paracetamol (Apiretal ®). Los productos homeopáticos existentes en el mercado también son muy efectivos para el tratamiento de la faringitis. Estos son: echinacea, própolis y cobre en gránulos… Los remedios caseros tampoco deben descartarse. Una infusión de manzanilla, un poco de miel diluida en leche caliente o una infusión templada de tomillo para hacer gárgaras, son efectivas y muy bien aceptadas. En cuanto a la faringitis bacteriana, la trataremos con un antibiótico siempre prescrito por nuestro pediatra. El de primera elección va a ser la Amoxicilina por vía oral durante 10 días en la mayoría de los casos o la penicilina V oral en casos seleccionados. En caso de alergia a la penicilina se utilizará Azitromicina o Claritromicina oral según pauta prescrita. Otras cuestiones prácticas Esta enfermedad no es hereditaria y, como cualquier enfermedad adquirida leve, su curación será siempre de corta duración, entre 8 y 10 días. Es una enfermedad muy contagiosa , aunque de poca gravedad, si se trata adecuadamente, por lo que se aconseja que los niños y adultos afectados permanezcan en casa durante dos o tres días evitando así su contagio tanto a adultos como a niños. La transmisión es siempre vía ora l, a través de la saliva, por lo tanto, unas medidas de higiene adecuadas como el lavado frecuente de manos, los pañuelos de un solo uso y la ventilación de la habitación evitarán su contagio. En caso de infecciones de repetición o resistencia al tratamiento, nos derivarán al otorrinolaringólogo (por ser el especialista en garganta, nariz y oído) para descartar causas estructurales o asociación a enfermedades de otras estructuras de la vía respiratoria o digestiva como pueden ser otitis, reflujo gastroesofágico, rinitis, sinusitis, etc. La faringitis en una enfermedad leve pero que causa malestar, sobre todo en el caso de los niños. Con nuestras indicaciones esperamos ésta sea más llevadera.
Hiperhidrosis: Tratamiento, Beneficios y Contraindicaciones
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Hiperhidrosis: Tratamiento, Beneficios y Contraindicaciones

Hay personas con una tendencia exagerada al sudor ante mínimos estímulos como el calor o los nervios. Pero la hiperhidrosis o exceso de sudoración no suele ser el resultado de ninguna enfermedad, sino de una forma de ser de algunos. Puede tratarse de un problema molesto, invalidante y con un impacto sobre las relaciones sociales y la autoestima, ya que quienes lo sufren suelen manchar la ropa o tienen un olor corporal desagradable. En la actualidad, hay todo un abanico de opciones terapéuticas. Sudoración profusa: ¿es una enfermedad? La hiperhidrosis no suele considerarse una enfermedad. Sin embargo, hay personas que pueden sudar profusamente por un trastorno del sistema nervioso o por un tumor , por lo que una visita inicial con un dermatólogo o un neurólogo descartará estas posibilidades. En general, más del 90% de las hiperhidrosis no tienen una causa conocida, comienzan en la adolescencia y pueden persistir toda la vida. ¿Qué consecuencias tiene? En las manos, las personas con un exceso de sudor manchan de tinta el folio donde escriben, y pueden tener inhibición social al rehuir estrechar la mano de otra persona. Además, la sudoración aumenta con los nervios, y no es fácil de parar por voluntad propia. En los casos muy exagerados, la persona moja cualquier utensilio y le caen gotas de sudor de las manos, con los problemas sociales y laborales que esto puede comportar. En los pies o axilas, el sudor provoca cambios en el olor corporal por aumento de las bacterias de la zona, lo cual puede ser molesto y dificultar las relaciones sociales. Estas personas tienen que cambiarse de ropa con más frecuencia, y pueden manifestar inhibición social y mala aceptación de su autoimagen. ¿Hay una solución? Existen toda una serie de tratamientos que pueden mitigar o solucionar el problema, y los pasamos a enumerar, desde los más clásicos hasta los más modernos. Antitranspirantes:  Es probable se hayan probado ya muchos desodorantes y antitranspirantes, pero antes de pensar en tratamientos más complejos, deben emplearse los antitranspirantes de hexacloruro de aluminio, que pueden conseguirse en farmacias. Tienen un gran poder astringente (secante) y pueden mantener la piel seca durante horas. Para algunos pacientes puede ser suficiente aplicarlos cada dos días. Si se usan con demasiada frecuencia y cantidad pueden secar e irritar la piel. Iontoforesis:  Es un tratamiento que se realiza con un aparato que se adquiere en algunas farmacias o de venta online. Consiste en una pequeña cubeta que se llena de agua mezclada con sales químicas, y se conecta a la corriente eléctrica. Se genera un fenómeno de movimiento de iones con el campo eléctrico que hace penetrar sustancias en la piel, reduciendo la salida del sudor. Hay que sumergir manos y pies durante unos minutos. No destruye las glándulas del sudor, y es un tratamiento conservador y reversible. Esto también supone que hay que irlo realizando con cierta frecuencia para mantener la zona tratada lo suficientemente seca, y que si se deja de realizar la zona vuelve a sudar igual que antes. Es un tratamiento que puede servir para manos y pies, sumergiéndolos en la cubeta unos minutos, pero difícilmente para otras zonas del cuerpo. Toxina botulínica:  Las inyecciones de toxina botulínica (Botox) en zonas que sudan, como manos o axilas, pueden reducir la capacidad de las glándulas para producir sudor. Esto es debido a que la toxina interfiere con la conducción nerviosa a nivel de la glándula. Con el tiempo, y repitiendo las inyecciones a intervalos periódicos, la zona llega a desarrollar una cierta atrofia de las glándulas, sudando cada vez menos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el efecto del tratamiento es temporal, reversible, y hay que irlo repitiendo. Tiene como inconveniente que la toxina puede provocar disminución de la fuerza muscular en la zona, y que las inyecciones son dolorosas. Además, es un tratamiento costoso. Simpatectomía:  Consiste en una operación que se realiza mediante toracoscopia, con cirugía mínimamente invasiva, llegando hasta una zona próxima a la médula espinal, donde se destruye un ganglio que es el responsable de la inervación vegetativa en la zona axilar. Al hacerlo, la axila deja de sudar inmediatamente, y en general de forma definitiva. Sin embargo, la técnica es una intervención quirúrgica con los riesgos que ello comporta. Como efecto secundario más típico, en algunos pacientes puede haber sudor compensatorio en otra zona del cuerpo (sudoración “de rebote”), como el pecho o la espalda. Es una técnica que funciona únicamente para el sudor de las manos , y no existe su equivalente para los pies o las axilas. Para conocerla y llevarla a cabo el paciente debe ser valorado por un cirujano torácico. Microondas:  Se trata del tratamiento más novedoso y que se perfila como la técnica de elección para la zona axilar, tanto por la eficacia como por los escasos efectos secundarios. Consiste en aplicar energía electromagnética (como los aparatos de microondas), provocando la disolución y vaporización de las glándulas del sudor en las axilas. Calienta la capa existente entre la piel y la grasa, donde están situadas las glándulas, hasta que son destruidas, sin afectar a la piel, la grasa ni los músculos. Además, destruye el pelo axilar, por lo que es un método de depilación permanente de la zona. El tratamiento es indoloro, y los resultados son inmediatos. En general, se realiza en una o dos sesiones de una hora y media de duración. No interfiere con la vida diaria, no es necesario el ingreso en un hospital como en el caso de la simpatectomía, ni comporta una baja médica. Otras opciones de tratamiento Además de los tratamientos mencionados, existen algunas otras opciones. Algunos medicamentos por vía oral reducen la actividad del sistema nervioso vegetativo y disminuyen la sudoración periférica. Sin embargo, pueden comportar efectos secundarios como mareos o alucinaciones. Además, se han probado diferentes láseres con la intención de destruir las glándulas sudoríparas sin dañar otras estructuras de la piel, pero no han llegado al grado de desarrollo de las microondas. En resumen: cómo dejarse aconsejar En general, en una primera visita a un dermatólogo se recomendarán en primer lugar los métodos poco costosos y menos invasivos, como los antitranspirantes y la iontoforesis, para pasar a un método más costoso como el Botox o las microondas si los primeros fracasan. La simpatectomía por toracoscopia se contempla como la última opción, ya que incluye una intervención quirúrgica con lo que ello comporta de riesgos, postoperatorio e interferencia con la vida diaria. En cualquier caso, las opciones y rutas terapéuticas deben de ser el fruto de un acuerdo entre médico y paciente.
Control del Valor de las Transaminasas
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Control del Valor de las Transaminasas

Te encuentras bien, pero en una analítica de control rutinaria te hallan los valores de transaminasas elevados… ¿Qué puede significar? ¿Qué son las transaminasas? Las transaminasas son unas enzimas (proteínas) cuya función es esencial para la producción de los aminoácidos (unidades básicas), necesarios para la síntesis de proteínas en el hígado. La aspartatoaminotransferasa (AST o GOT): se encuentra en el hígado, miocardio, músculo esquelético, riñones, cerebro, páncreas, pulmones y células de la sangre (leucocitos y eritrocitos), en orden decreciente de concentración. La alaninoaminotransferasa (ALT o GPT): se encuentra principalmente en los hepatocitos (células del hígado) y, dado que se expresa en muy pequeña cantidad en otros tejidos, se considera más específica de daño hepatocelular. Ambas están presentes en el suero sanguíneo en concentraciones inferiores a 30-40 UI/L, aunque los valores considerados de normalidad pueden variar entre laboratorios. Además, en ocasiones, se recomienda utilizar límites superiores diferentes del rango de referencia en función de la edad o del sexo. En general, a más edad, menor límite de normalidad y el punto de corte es más alto en hombres que en mujeres. La elevación plasmática de las transaminasas, fenómeno denominado hipertransaminasemia , es un indicador sensible del daño hepatocelular, aunque no específico. ¿Es muy frecuente? Entre el 1-9% de la población asintomática puede presentar elevación en sangre de las transaminasas.  Muchos de los casos se detectan de forma accidental cuando se solicitan analíticas sanguíneas para estudio de otros motivos. La esteatosis o esteatohepatitis no alcohólica es la causa más frecuente de hipertransaminasemia en adultos y son factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecerla, enfermedades como la diabetes o la obesidad. La enfermedad hepática como complicación se presenta en el 3% de embarazos . Incluye desde alteraciones bioquímicas anodinas hasta casos de insuficiencia hepática grave, pudiendo comprometer incluso la vida de la gestante y/o el feto. ¿Por qué pasa? Cualquier tipo de lesión celular hepática puede producir valores anormales en forma de elevaciones ligeras de las aminotransferasas. Valores de hasta 300 UI/L son inespecíficos y pueden aparecer en cualquier trastorno hepático.  Las elevaciones intensas por encima de 1000 UI/L se producen casi exclusivamente en los trastornos asociados a lesión hepatocelular extensa como  hepatitis víricas (VHB, VHC, VHA…), lesión hepática isquémica (por falta de oxígeno en el hígado) a causa p.ej. de una hipotensión  prolongada o una insuficiencia cardiaca, así como también, lesiones hepáticas inducidas por toxinas o fármacos. De todos es conocida la asociación entre alcohol y daño hepático. Además del daño hepático directo existen otros factores que pueden alterar los niveles de transaminasas como son el hipotiroidismo (tiroides poco funcionante), el ejercicio físico o la patología muscular, entre otros ejemplos. Causas hepáticas comunes Causas hepáticas poco frecuentes Causas extrahepáticas Alcohol.  Hepatitis autoinmunes.    Celiaquía. Cirrosis.  Hemocromatosis.   Miopatía. Hepatitis B crónica. Déficit de alfa 1 antitripsina.    Hipotiroidismo Hepatitis C crónica. Enfermedad de Wilson. Ejercicio intenso. Hepatitis vírica aguda (VIH, VHA…)  Enf. vías biliares… Esteatosis/esteatohepatitis. Fármacos/tóxicos. ¿Cómo reconocerla? A la elevación sérica de transaminasas les pueden acompañar otros signos y síntomas clínicos, que pueden dar pista y ayudar en el diagnóstico de la causa, como pueden ser: Ictericia (tono amarillento de piel y mucosas). Acolia (heces blancas, sin pigmentación). Coluria (orina muy oscura, similar a la bebida de cola). Prurito (picor en la piel). Fiebre. Rash cutáneo (erupción). Artromialgias (dolores articulares y musculares). Anorexia (pérdida de apetito) y pérdida de peso. Diarrea… Diagnóstico El estudio debería comenzar siempre por una exhaustiva entrevista médica y una exploración física minuciosa del paciente. Son importantes aspectos como: Profesión u ocupación. Consumo de fármacos o productos de herboristería. Hábitos tóxicos (alcohol, drogas y tabaco). Hábitos sexuales. Viajes recientes a países endémicos. Tatuajes, piercings o acupuntura. Antecedentes médico-quirúrgicos de interés (enfermedades sistémicas conocidas como diabetes, obesidad, enfermedad tiroidea, insuficiencia suprarrenal, enfermedad inflamatoria intestinal, anemia hemolítica, leucemia, linfoma, infecciones, insuficiencia cardiaca… antecedentes de intervención quirúrgica, necesidad de transfusión, etc). Antecedentes familiares de hepatopatía , enfermedad autoinmune y otras enf. hereditarias (enfermedad de Wilson, hemocromatosis…). A partir de ahí, no existe una batería de pruebas establecida para el estudio del paciente con transaminasas elevadas. Deberá realizarse una aproximación diagnóstica individualizada a cada caso, basada en los hallazgos de la evaluación inicial. Antes de indicar cualquier otra prueba diagnóstica complementaria, es recomendable repetir el estudio analítico de los niveles de transaminasas en sangre, entre dos y ocho semanas después del primer análisis. Mientras tanto, se recomendará al paciente suprimir todas aquellas causas frecuentes y potencialmente reversibles  de daño hepático. Se solicitará un hemograma más  bioquímica que incluya glucosa, perfil lipídico, estudio de la coagulación y proteinograma (albúmina),  bilirrubina total y directa, fosfatasa alcalina, gammaglutamil transpeptidasa (GGT), serologías a hepatitis A, B y C, hormonas tiroideas, estudio del hierro… En algunos casos, son las pruebas de imagen las que dan el diagnóstico definitivo y en la mayoría se utilizan para completar el estudio: Ecografía abdominal : útil para evaluar el tamaño, morfología y ecogenicidad del hígado, el calibre y contenido de la vía biliar, los vasos sanguíneos hepáticos y exploración de la existencia de tumores.  Está recomendada para confirmar la esteatosis hepática (hígado graso). Scáner o tomografía (TC) y resonancia magnética (RM) pueden proporcionar excelentes imágenes del hígado y son particularmente útiles en la detección de metástasis y abscesos (infecciones encapsuladas). Biopsia hepática: tiene una especial relevancia en la evaluación del paciente con alteración de la bioquímica hepática persistente y de etiología no aclarada. Aporta información tanto diagnóstica como pronóstica y ayuda en la toma de decisiones en el manejo terapéutico de muchas patologías. ¿CUÁNDO DERIVAR AL ESPECIALISTA AL PACIENTE CON HIPERTRANSAMINASEMIA? Cuando el estudio inicial realizado en atención primaria es negativo y persiste la alteración analítica, haciéndose necesario la realización de otras pruebas complementarias diagnósticas. Cuando el estudio inicial es negativo pero la sospecha diagnóstica de cierta patología es alta. Cuando haya sospecha de fallo hepático agudo. Cuando haya que decidir acerca de un tratamiento específico. Tratamiento El tratamiento irá encaminado a intentar bajar los niveles de transaminasas en sangre, y será el tratamiento específico de la causa en aquellos casos en que sea posible (por ejemplo, un tratamiento con interferón pegilado en el caso de infección por virus VHC). Se recomendará al paciente suprimir todas aquellas causas frecuentes y potencialmente reversibles de daño hepático, como puede ser, por ejemplo, la eliminación en la medida de lo posible de determinados fármacos que puedan resultar hepatotóxicos o el consumo de productos fitoterápicos , se aconsejará a bstinencia etílica y control de hipertensión arteria l, diabetes, hipercolesterolemia u obesidad, entre otros ejemplos.
Dopamina: Funciones e Indicaciones
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Dopamina: Funciones e Indicaciones

Seguro que la primera palabra que asocias a la dopamina es la enfermedad de Parkinson y, efectivamente, es así. Esta enfermedad se caracteriza por una disminución en los niveles de dopamina. Pero, ¿a qué no sabías que la dopamina también es llamada la hormona del placer? En realidad, está implicada en múltiples funciones. Pertenece a la familia farmacológica de las catecolaminas y funciona como un neurotransmisor en el sistema nervioso central . Es imposible abordar todos los mecanismos fisiológicos en los que se ve implicada, pero haremos hincapié en los más importantes. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Qué es un neurotransmisor? Es una sustancia química que transmite la información de neurona a neurona. La dopamina se sintetiza en diferentes áreas del sistema nervioso, especialmente en la sustancia negra y en el hipotálamo (desde donde regula la secreción de la prolactina de la hipófisis). Las neuronas dopaminérgicas (cuyo neurotransmisor primario es la dopamina) están presentes mayoritariamente en el sistema nervioso central y en el hipotálamo. ¿Cuál es la principal función de la dopamina en el organismo? La dopamina participa en múltiples funciones cerebrales entre las que mencionaremos el aprendizaje y la memoria, la motivación y la recompensa ante estímulos placenteros (induce a la repetición de las conductas que nos comportan placer como la alimentación, el sexo y las drogas), el sueño , el humor , la atención, la actividad motora y  la regulación de la secreción de prolactina (inhibe su producción a nivel de la hipófisis). Por ello podemos asociar niveles bajos de dopamina a problemas de memoria y movimiento, apatía, anhedonia (dificultad para experimentar placer y satisfacción), insomnio y déficit de atención. En contraposición, niveles elevados de dopamina se asocian a hiperactivación, ¿Qué ocurre con el tandem dopamina-memoria? Los desórdenes de dopamina en el cerebro afectan a las funciones neurocognitivas (memoria, aprendizaje y atención). Diferentes estudios asocian un nivel bajo de dopamina con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (famoso TDAH). Abogan por la relación entre TDAH y la disminución de receptores de dopamina cerebral y la alteración de su neurotransmisión. ¿Sería esa la explicación del déficit de atención característico de estos pacientes ante actividades que consideran aburridas, repetitivas y que les despierta poco interés? Numerosos estudios de investigación están enfocados en esta línea. Por otro lado, existen estudios que relacionan los síntomas Positivos de la Esquizofrenia (Delirios y Alucinaciones) con niveles elevados de dopamina. Así, algunos antipsicóticos son inhibidores de los receptores de dopamina (disminuyen los niveles de dopamina) y mejoran dichos síntomas. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Qué decir del tándem dopamina-motivación y recompensa ante estímulos placenteros? Ello explicaría, por ejemplo, la dependencia generada por las drogas de abuso. Efectivamente, la dopamina regula la recompensa ante estímulos. ¿De qué manera? Cuando una persona ingiere drogas de abuso con asiduidad éstas actúan modificando la liberación de dopamina por parte de las neuronas. Se traduce en un aumento del estímulo y la obtención de una sensación de euforia-bienestar. Por ejemplo, la cocaína y las anfetaminas aumentan la liberación de dopamina y su consumo genera sensación de bienestar y placer, al inicio. Sin embargo, existe una tolerancia fisiológica ante la cual el organismo deja de reaccionar de forma tan generosa por lo que el individuo responde aumentando la dosis y en busca de la sensación de placer inicial (son los principios de dependencia: la persona precisa consumir para obtener una sensación de bienestar y tolerancia: cada vez precisa más dosis para obtener la misma sensación). Ello refuerza muy fuertemente el consumo y adiestra al usuario a mantener el hábito con dosis crecientes buscando la falsa sensación de bienestar . ¿Cómo explicamos la influencia dopamina-humor? La dopamina está relacionada con la serotonina (endorfina más famosa). Ambas actúan de forma sinérgica en la regulación del estado de ánimo, el sueño, el apetito y el movimiento. Si los niveles de ambos parámetros están disminuidos también estará disminuido el estado de ánimo, la motivación, la apetencia, etc. Por ello, una manera de objetivar la evolución de una depresión en tratamiento médico puede ser la monitorización de los niveles de serotonina en sangre. Muchos antidepresivos actúan aumentando los niveles de serotonina y dopamina. El éxtasis sería un ejemplo de droga de abuso que aumentaría ambos niveles. ¿Respecto a la dopamina-sueño? La protagonista sería la melatonina u hormona encargada de regular los cambios de actividad cerebral en función del ciclo de sueño-vigilia. Se libera durante la noche. Durante el día es la dopamina quien se encarga de inhibir la producción de melatonina, y ello ocasiona nuestro despertar. Por tanto, si tenemos baja la dopamina tendremos sensación de sueño diurno. ¿Dopamina-movimiento? Es uno de los síntomas más evidentes en la enfermedad de Parkinson , caracterizada por una disminución progresiva de neuronas dopaminérgicas que conlleva a: rigidez, movimientos lentos y temblores. La levodopa (L-Dopa) es uno de los medicamentos utilizados para aumentar los niveles de dopamina y restablecer el movimiento normal en las personas con Parkinson. Se trata de un aminoácido precursor de la dopamina. Se convierte en dopamina en el sistema nervioso central gracias a la actuación de un enzima específico, reponiendo la deficiencia de dopamina que origina esta enfermedad. La dosis es difícil de ajustar. Seguro que has asociado que una dosis demasiado elevada de levodopa puede causar movimientos incontrolados como temblores y sacudidas mientras que una dosis demasiado baja puede ocasionar movimientos lentos o bradicinesia . Como ya hemos mencionado, la dopamina juega un papel en la adicción y el control de impulsos. Por ello, algunas personas con Parkinson tratadas con dopamina desarrollan comportamientos adictivos, que pueden incluir el juego compulsivo, comportamientos repetitivos o hipersexualidad (todo ello relacionado con niveles elevados de dopamina). Así, en caso de tratamiento con levodopa debemos encontrar la dosis óptima para evitar fluctuaciones. ¿Y qué hacemos para mantener nuestra dopamina en niveles adecuados para el buen control del estado de ánimo, la motivación, el movimiento...? Aunque te sorprenda, un alto nivel de estrés está relacionado con bajos niveles de dopamina. ¿Cuál es el mejor deporte para elevar los niveles de dopamina? La meditación. Puedes encontrar mucha literatura al respecto… La buena calidad y cantidad de sueño, la práctica de ejercicio de forma regular y una dieta rica en antoxidantes y pobre en grasas saturadas contribuyen muy positivamente en el mantenimiento de los niveles fisiológicos y óptimos de dopamina. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Drenaje Linfático, ¿Funciona?
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Drenaje Linfático, ¿Funciona?

Está más o menos en boca de todos, pero si tuviéramos que explicarlo pocos podrían hacerlo correctamente. Pues bien, el drenaje linfático se puede definir como una serie protocolizada de maniobras manuales muy suaves que, basadas en un profundo estudio de la anatomía y fisiología del sistema linfático, se realizan para drenar o desplazar la linfa que por cualquier causa patológica se encuentra estancada ( edema ), a territorios linfáticos sanos para su evacuación hacia el torrente venoso. Un paseo por el sistema linfático Previamente a adentrarnos en el drenaje linfático y sus características, definimos el sistema linfático como un sistema complejo formado por una serie de órganos y una red de vasos linfáticos. Cada órgano que constituye dicho sistema posee funciones bien definidas y diferenciadas. Los vasos linfáticos se encargan de llevar la linfa que se origina a nivel de los tejidos hacia el sistema venoso y la reincorpora a la circulación sanguínea. Estos vasos se encuentran presentes en prácticamente todo el organismo (excepto sistema nervioso central, médula ósea y cartílagos). Poseen forma de dedo de guante y se comunican entre sí formando una red de pequeños vasos denominados capilares linfáticos. La linfa es un líquido de color ligeramente amarillento formado en su mayor proporción (90%) por agua. Asimismo, está constituida por proteínas, que desde el torrente circulatorio han pasado a los tejidos, grasas, restos de células muertas, de bacterias y de células presentes en la sangre como los linfocitos. La linfa se depura y es filtrada por los nódulos linfáticos también denominados ganglios linfáticos antes de retornar a la circulación general. Desde los capilares sanguíneos sale a los tejidos una cierta cantidad de líquido que, en condiciones normales (90%), es reabsorbido, en su mayor parte, por los propios capilares. El resto (10%) se elimina a través de los vasos linfáticos. En todo el organismo se forman de uno a dos litros de linfa. A lo largo del recorrido de los vasos linfáticos presentan engrosamientos que corresponden a los ganglios o nódulos linfáticos . Estos ganglios constituyen una parte fundamental del sistema linfático ya que poseen funciones importantes en la defensa del organismo (inmunidad). Se sitúan a lo largo de todo el organismo, siendo especialmente abundantes en cuello, axilas e ingles. Poseen una forma variable (redondeado, alargado o con forma de habichuela) y un tamaño que oscila entre 0,5 y 1 cm y que puede aumentar debido a procesos infecciosos o tumorales. Otros órganos linfáticos son: La médula ósea. Las amígdalas. El timo. El bazo ¿Qué funciones tiene? Defensa: en los ganglios linfáticos, los linfocitos se reproducen para dar respuesta a los antígenos. Absorción de grasas: la mayor parte de las grasas son absorbidas por el sistema linfático y transportadas posteriormente hacia la sangre. Intercambio capilar: recupera sustancias que el flujo sanguíneo ha perdido en el intercambio capilar. Efectos del drenaje linfático El masaje de drenaje linfático tiene los siguientes efectos en nuestro organismo: Acción simpaticolítica : se refiere a todas aquellas sustancias que reducen o suprimen por completo la acción del Sistema Nervioso Simpático (sistema que nos pone en alerta, nos prepara para la acción, para la lucha, la huida o la pelea). Con la inhibición del sistema nervioso simpático se permite que el sistema nervioso parasimpático actúe con mayor fuerza (logrando o consiguiendo con esta acción la relajación del paciente). Acción analgésica: el drenaje linfático manual produce analgesia a través de varios mecanismos, entre los que podemos mencionar estos tres: Al disminuir la presión local de la inflamación o acumulación de líquidos, las terminaciones nerviosas libres dejan de ser estimuladas. El masaje representa un estímulo para los  mecanoreceptores, que van a hacer que se inhiba la transmisión de impulsos nocioceptivos (impulsos de dolor) que viaja por ciertas terminaciones nerviosas (terminaciones nerviosas gruesas). Es decir: el cerebro da prioridad al estímulo del masaje y ”olvida” el estímulo doloroso. Como se ayuda a evacuar sustancias del tejido conectivo, se facilita también la evacuación de sustancias tóxicas cuyo acúmulo produce la estimulación de las terminaciones nerviosas del dolor. Relajación: como se ha mencionado, el drenaje linfático tiene efecto simpaticolítico. Al aumentar la actividad del sistema parasimpático se produce un estado de relajación, y cualquier terapia que produzca relajación va a inducir a la sedación del paciente. Acción Inmunitaria : las maniobras del masaje de drenaje linfático favorecen los mecanismos inmunológicos del organismo, al estimular el movimiento de la linfa y la acción de los ganglios linfáticos. Acción Drenante: es la acción más importante del drenaje. Por un lado, el efecto drenante se basa en la evacuación de sustancias y líquido del tejido superficial, y secundariamente se va a favorecer la circulación linfática más profunda, porque favorece el automatismo de los linfangiones al hacer que los vasos linfáticos se llenen de linfa. INDICADO ESPECIALMENTE EN… Acné. Celulitis (la grasa acumulada retiene agua como si fuera una esponja). Edemas faciales. Varices. Fibromialgia. Linfedema. Edemas por embarazo (prevención de estrías, descarga de las piernas). Edemas linfoestáticos (en los edemas de brazo tras extirpación mamaria). Edema del sistema nervioso (migrañas, dolores de cabeza, vértigo). Edemas postoperatorios y para mejorar la presentación de cicatrices. Enfermedades crónicas de las vías respiratorias (rinitis, sinusitis, faringitis, amigdalitis...) Edemas de origen traumático : hematomas, luxaciones, distensiones musculares, desgarros musculares, siendo muy indicado para la recuperación de los deportistas. Artritis, artrosis y afecciones de las partes blandas (capsulitis, tendinitis, etc.) Linfedema congénito o adquirido. Edemas en la menstruación. Distonía neurovegetativa (nervios, ansiedad). Úlceras de decúbito. Hematomas. ¿Tiene contraindicaciones? Contraindicaciones relativas En determinados casos, la utilización o no del drenaje linfático deberá ser evaluada en función de la situación médica de cada paciente: Hipotensión arterial. Enfermedades de la glándula tiroides: hipertiroidismo e hipotiroidismo. Dolores pélvicos. Enfermedades autoinmunoalérgicas, como lupus o artritis reumatoide. Inflamaciones agudas, como gota, reuma o cólico nefrítico. Nevus (lunares). Post-tromboflebitis y post-trombosis. Procesos abdominales dolorosos: menstruaciones copiosas o dolor abdominal. Edemas por insuficiencia cardíaca congestiva. Insuficiencia cardíaca descompensada. Síndrome del seno carotídeo. Patología renal. Contraindicaciones absolutas Edemas linfodinámicos por desnutrición (pocas proteínas en sangre). Flebitis, trombosis o tromboflebitis. Infecciones agudas por el peligro de propagación por vía linfática. Descompensación cardíaca. Varices tortuosas y con relieve. Crisis asmática por su efecto vagotónico. La formación del especialista en drenaje linfático requiere del conocimiento de todas las circunstancias en las cuales esta técnica no es adecuada, así como el tratamiento óptimo en cada caso. De ahí la importancia de acudir a profesionales especializados (fisioterapeutas o enfermeros/as), tanto si se trata de técnicas manuales como mecánicas.
Dolor Torácico
Artículo especializado

Dolor Torácico

El dolor de pecho o dolor torácico es una de las consultas más habituales, tanto en las consultas de atención primaria como en las urgencias de los hospitales. No obstante, tan sólo en una pequeña proporción de los casos, este dolor suele revestir una situación de gravedad para los pacientes. ¿Cómo es este dolor? El dolor torácico agudo podría definirse como toda sensación álgica (de dolor) por debajo de las clavículas y por encima del diafragma. El objetivo principal sobre este síntoma consiste en diferenciar las causas que potencialmente pueden tener gravedad y las causas que no. Para los profesionales médicos, este motivo de consulta representa un gran desafío diagnóstico debido a las múltiples causas por las que se puede desencadenar dolor en esta localización. Por tanto, resultará imprescindible una correcta interpretación de las causas y del significado de los síntomas del paciente. ¿Qué tener en cuenta ante un dolor torácico? Además de las características del dolor y del resto de síntomas acompañantes, son importantes otras consideraciones como: La edad y sexo del paciente. Los antecedentes personales y familiares. El sobrepeso y la obesidad. El consumo de tabaco y alcohol. El consumo de otras sustancias tóxicas. La presencia de otras enfermedades que tenga el paciente, principalmente: La hipertensión arterial. La diabetes mellitus. La hipercolesterolemia (aumento de colesterol en sangre). Algunas causas Existen una infinidad de causas de dolor torácico agudo que, debido a su gran variabilidad, solemos agrupar en función del órgano o aparato del cuerpo humano al que afectan. Cada causa tiene su tratamiento específico. Entre las de mayor frecuencia y a destacar, unas más graves y otras más banales, encontramos: Cardiovasculares Isquémicas: disminución o incluso detención de la circulación sanguínea a través de las arterias, lo cual conlleva a un estado de sufrimiento y muerte celular por falta de oxígeno. En este tipo, potencialmente graves, destacan: Cardiopatía isquémica: infarto agudo de miocardio y angina de pecho. Valvulopatías : problemas en el cierre y apertura de las válvulas que regulan la entrada y salida de sangre en las cámaras del corazón. Policitemias o anemias severas : aumento o disminución significativo de las células sanguíneas encargadas del transporte de oxígeno, es decir, los glóbulos rojos. No isquémicas: no se produce destrucción celular por falta de aporte de oxígeno, pero pueden ser potencialmente graves igualmente. A destacar: Pericarditis : inflamación del pericardio, que es una doble membrana fibrosa que recubre el corazón. Angiopatías de la aorta : problemas relacionados con la principal arteria que distribuye la sangre por todo el organismo, la aorta. Valvulopatías. Pulmonares Infecciones de vías respiratorias bajas : bronquitis agudas y neumonías principalmente. Neumotórax : presencia de aire entre ambas pleuras pulmonares, que puede ser generado por múltiples causas. Tromboembolismo pulmonar : obstrucción de una de las arterias pulmonares por un coágulo de sangre procedente del sistema venoso. Osteomusculares Traumatismo torácico. Costocondritis : inflamación de los cartílagos costales. Hernia discal cervical o torácica. Trastornos articulares : artrosis (desgaste crónico) o artritis (inflamación aguda) a nivel cervical e intercostal. Contracturas y espasmos musculares. Digestivas Trastornos relacionados con el esófago (conducto del aparato digestivo que comunica la cavidad oral con el estómago y que atraviesa el tórax medialmente): espasmos, reflujo, hernia de hiato, esofagitis...) Úlceras gástricas y duodenales. Perforación de víscera hueca (esófago, estómago o intestino). Trastornos relacionados con el hígado, la vesícula biliar o el páncreas. Psicógenas y por consumo de tóxicos Estados de ansiedad o depresión , acompañado normalmente de aumento de la frecuencia respiratoria. Consumo de cocaína y anfetaminas , entre otras drogas. Muchos casos de diagnóstico incierto Debido a la gran variedad de causas mencionadas, hasta en más de la mitad de los casos, y a pesar de un estudio exhaustivo, no se logra establecer un diagnóstico de certeza ni en las consultas de atención primaria ni en las urgencias hospitalarias. Esto nos lleva a pensar que, cuando la causa de un dolor torácico es verdaderamente una emergencia (causas cardiovasculares y pulmonares principalmente), sí que existe una mayor facilidad para establecer un diagnóstico con las pruebas complementarias de las que se disponen habitualmente en los centros hospitalarios. Entre las causas que con más frecuencia contribuyen a este alto porcentaje de casos con diagnóstico inicial incierto están: Origen psicógeno , debido mayoritariamente a la sintomatología ansiosa y/o depresiva. Origen respiratorio , causado principalmente por infecciones de vías respiratorias bajas con un posible componente de irritación pleural o, simplemente, por el esfuerzo continuado de toser. Origen osteomuscular de causa no traumática , principalmente debido a alguna alteración en los cartílagos intercostales o en las inserciones musculares desencadenadas por malos gestos, sobresfuerzo físico, tos... ¿Qué nos alerta de que es grave? Por último, los signos y síntomas clínicos que pueden revestir gravedad en un dolor torácico de aparición reciente (en los últimos minutos u horas) y, por tanto, se deben valorar inmediatamente en un centro de urgencias hospitalarias serían: Dolor de características opresivas , es decir, como una presión en el pecho. Sensación de mareo o inestabilidad , acompañado o no de sudoración y/o náuseas. Pulso arrítmico o sensación de palpitaciones. Dificultad para respirar y aumento en la frecuencia respiratoria, o sea, respiraciones rápidas y poco profundas. Cambios en la presión arterial , ya sea por debajo de 100/60mmHg o por encima de 140/90mmHg. Empeoramiento del estado general repentino o del nivel de conciencia. Como inicialmente se ha comentado, estos últimos signos y síntomas clínicos mencionados representan una baja proporción de los casos que se nos presentan con dolor torácico en la práctica habitual. No obstante, todo paciente debe conocerlos y tener en cuenta que, ante la aparición de alguno de ellos, se debe solicitar ayuda inmediatamente o acudir a unas urgencias hospitalarias. Dr. Roberto San Rafael Ibáñez Especialista en Medicina Comunitaria Médico colaborador de Advance Medical
Causas y Tratamiento del Dolor de Estómago
Artículo especializado

Causas y Tratamiento del Dolor de Estómago

El dolor de estómago es uno de los motivos principales de consulta en la práctica clínica diaria , tanto en atención primaria como en las urgencias de los centros hospitalarios. Se trata de un síntoma inespecífico, dado que existen multitud de procesos que pueden producirlo, desde formas leves y autolimitadas hasta otras que pueden ser causa de gravedad. Para llegar a un diagnóstico del síntoma “dolor de estómago”, es importante llevar a cabo una buena entrevista clínica por parte el médico y tener en cuenta una serie de factores como: La edad y sexo del paciente. Los antecedentes patológicos y otros episodios previos de dolor abdominal.   El tratamiento farmacológico que realiza. Además, es necesario conocer las características de este dolor , por lo que siempre deberemos de tener en cuenta los siguientes datos para cuando el médico nos pregunte: En qué momento se inició y de qué manera: brusca o progresiva. La localización dentro de los diferentes cuadrantes abdominales; localizado o difuso. La intensidad. El tipo de dolor: continuo o fluctuante. La irradiación, es decir, si el dolor se desvía hacia alguna otra parte. Otros síntomas acompañantes como: Náuseas o vómitos. Diarreas o estreñimiento. Fiebre. Distensión o rigidez abdominal. Molestias a nivel urinario. Mareos, sudoración, escalofríos y tiritonas. La dispepsia o sensación de incomodidad a nivel estomacal es el motivo de consulta más frecuente por dolor estomacal. Este síntoma se puede manifestar de diferentes maneras como: dolor a nivel central del abdomen alto (epigastralgia), ardor de estómago, náuseas o vómitos, hinchazón abdominal tras la ingesta, regurgitación de la comida, etc. Las causas más habituales asociadas a estos síntomas, que asimismo actúan como desencadenantes, son: Gastroenteritis aguda : es la inflamación de la mucosa gástrica e intestinal, generalmente producida por causas infecciosas (virus o bacterias). Los síntomas habituales, además de la epigastralgia, son las deposiciones líquidas acompañadas de náuseas y vómitos. También puede haber fiebre asociada. Hinchazón abdominal funcional: se trata de un aumento del gas dentro del intestino, lo cual genera distensión a nivel de las paredes intestinales. Esto provoca sensación de plenitud y presión a nivel gastrointestinal. Las causas son múltiples, siendo las más frecuentes las alteraciones en la microflora intestinal generadoras del gas y la ingesta de determinados alimentos flatulogénicos (productos lácteos, alubias, lentejas, brócoli, repollo, coliflor, ajo, cebolla, bebidas gaseosas y cerveza, entre otros). Helicobacter Pylori : bacteria gastrointestinal presente en más del 50% de la población en España, aunque sólo en una pequeña proporción da síntomas de dispepsia. En estos casos y sólo cuando exista sospecha diagnóstica tras un correcto abordaje clínico, se aconseja testar la presencia de esta bacteria y, en el caso de positividad, realizar el tratamiento para erradicarla. Antiinflamatorios no esteroideos (AINES): grupo de fármacos muy utilizados para el alivio del dolor y la inflamación (ibuprofeno, diclofenaco, dexketoprofeno…) En ocasiones, es necesario su empleo durante un tiempo prologando, lo que favorece la aparición de efectos secundarios a nivel gastrointestinal. Se aconseja suspender estos fármacos y añadir un fármaco protector estomacal, con posterior evaluación de la respuesta en unas semanas. Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): se trata de una entidad muy frecuente en nuestro medio, que afecta a un 10-20% de personas en el mundo occidental. Aparece cuando el reflujo del contenido del estómago produce dispepsia u otros síntomas y/o complicaciones. Ansiedad y estrés: está científicamente demostrado que el aparato gastrointestinal está comunicado directamente con nuestro cerebro a través de miles de conexiones neuronales. Es por esto que el estrés mental y la ansiedad puede generar alteraciones a nivel del ritmo deposicional (estreñimiento o diarreas), dolor de estómago, pérdida del apetito, náuseas o flatulencias. ¿Y la apendicitis aguda? Una mención especial merece la causa más frecuente de dolor abdominal quirúrgico; la apendicitis aguda . Se trata de una inflamación a nivel del apéndice cecal, localizado en el tramo inicial del intestino grueso. Inicialmente, produce un dolor a nivel alto del abdomen acompañado de náuseas y vómitos que, posteriormente, se termina focalizando en el lado derecho del bajo abdomen. Asimismo, se acompaña de fiebre y mal estado general importante. La edad habitual de presentación de esta enfermedad es en niños , adolescentes y ancianos. Buenos hábitos Cabe destacar que todo dolor estomacal o sintomatología gástrica se va a beneficiar de unos correctos hábitos dietéticos , evitando alimentos como los flatulogénicos (mencionados anteriormente), café, alcohol, temperaturas extremas de alimentos y bebidas, pimienta, mostaza, vinagre, embutidos, chocolate y bollería entre otros. Además, es importante fraccionar las tomas en cinco veces al día, comer lentamente y masticar bien los alimentos. Por último, e igual de importante que adquirir unos buenos hábitos dietéticos para el control de la sintomatología estomacal, es recomendable el abandono del consumo tabáquico y realizar ejercicio aeróbico constante cuatro o cinco días por semana.
Dolor de Extremidades, ¿Por Qué?
Artículo especializado

Dolor de Extremidades, ¿Por Qué?

El dolor es un síntoma, no una enfermedad, y la Real Academia de la Lengua Española lo define como una “ sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior ”. Esta sensación puede tener mayor o menor importancia, pero en términos generales interfiere en la realización normal de las actividades diarias y, por tanto, requiere de un correcto diagnóstico y tratamiento. Tipos de dolor El origen de esta molestia puede ser muy variado, y a grandes rasgos podría dividirse: Dolor traumático: es aquel que ocurre de manera violenta o inesperada debido al efecto mecánico de un objeto que provoca daño físico y lleva a la aparición de dolor. Contusiones, golpes o caídas forman parte de las causas que ocasionan dolor. En el ámbito deportivo, el traumatismo suele ser debido a una contusión con un contrario o con elementos relacionados directamente con el deporte practicado (pelota, stick, etc.) o por una caída durante la práctica de actividad física. Dolor no traumático: su origen no está asociado con un trauma, sino que puede ser debido a un proceso orgánico como una neoplasia, una infección o un problema en el sistema circulatorio , por ejemplo. El dolor también puede clasificarse en función de otras variables como la localización (si afecta a una articulación se habla de artralgia y si afecta a un músculo, es una mialgia), duración (agudo o crónico) y según su intensidad hablamos de dolor leve, moderado o severo. Traumatismos Los traumatismos son una de las causas más frecuentes de dolor en las extremidades. Un gran número de pacientes con lesiones traumáticas se quejan de dolor, que suele limitar su movilidad . En la mayoría de situaciones el dolor se acompaña, además, de edema (hinchazón) y en los casos más graves de lesión del tejido blando o tejido óseo como rupturas parciales o completas. El tratamiento inicial ante cualquier traumatismo es el protocolo conocido como RICE que se corresponde a las siglas en inglés R (Rest-reposo), I (Ice-hielo), C (Compression-compresión) y E (Elevation-elevación). De esta actuación cabe destacar la “I”, que corresponde a la crioterapia. El hielo en un traumatismo tiene una doble función: reductora de la inflamación y analgésica, porque ayuda a minimizar el dolor. Evidentemente, la terapia farmacológica es también una opción terapéutica de primer orden, de manera que los analgésicos y los fármacos antiinflamatorios ayudarán a mejorar la evolución de la lesión, siempre bajo supervisión médica. Y si no ha habido traumatismo… ¿por qué pueden doler? En cuanto al dolor de origen no traumático, es esencial conocer el origen para poder realizar un tratamiento adecuado. El diagnóstico requiere de una completa anamnesis (cuestionario) para conocer cual puede o pueden ser las causas que han llevado a la aparición del síntoma. Preguntar sobre los hábitos de la persona es un primer paso para descartar diferentes causas. La práctica deportiva es un origen bastante habitual. Sin ser necesario realizar grandes sesiones de entrenamiento, la simple fatiga puede ocasionar dolor, sobre todo la mialgia, dolor a nivel muscular. Las más que conocidas “agujetas” no son más que microlesiones musculares que ocasionan dolor, en general leve, y que puede durar hasta 72 horas después del ejercicio, pero que pueden llegar a impedir una correcta deambulación o el uso de la extremidad afectada. Dependiendo de la modalidad practicada, el dolor puede variar de localización e irá disminuyendo con el paso de las horas y cierto descanso. Pasar muchas horas en la misma posición (sentados o de pie): la actividad laboral de quien sufre dolor también puede indicar cuál puede ser su origen. Pasar muchas horas sentado (trabajo “de oficina”) puede ocasionar la aparición de dolores. Y quien está muchas horas de pie acaba también quejándose de molestias en las extremidades inferiores, sobre todo relacionadas con problemas vasculares (la típica consulta es: “se me cargan las piernas”). Utilizar prendas compresivas, además de movilizar las extremidades es una recomendación frecuente y que ayuda a mejorar los síntomas, tanto si se está sentado como de pie en la misma posición muchas horas. Paralelamente, hay que valorar si existe o no una patología real a nivel circulatorio, que requiera de una intervención más allá de la terapia conservadora o farmacológica. Las articulaciones son el foco de molestias en personas que pasan horas sentadas no sólo a nivel de las extremidades inferiores, sino que, aunque inicialmente no se piense en ellas, también en extremidades superiores como las muñeca, sobre todo cuando se trabaja con ordenador y ratón. T rabajos relacionados con el movimiento de cargas refieren molestias en la mayoría de consultas a nivel articular: omalgia (dolor en el hombro), gonalgia (dolor en la rodilla) o epicondilitis-epitrocleitis (dolor en el codo). En estos casos habrá que hacer una aproximación terapéutica, pero también una valoración laboral porque en muchas ocasiones hay que replantearse la situación en la que se encuentra el individuo. El motivo es que el dolor puede acabar cronificando y provocar una situación compleja que tendría que abordarse desde un punto de vista más amplio, y no únicamente terapéutico. Los antecedentes patológicos también han de tenerse en cuenta, pues existen patologías que, como síntoma, cursan con dolor. Es el caso de infecciones localizadas en las extremidades que se manifiestan con rubor y edema, y que pueden acompañarse también de dolor. Otras afecciones que cursan con dolor en las extremidades son aquellas de origen neurológico, como por ejemplo cervicalgias, que pueden irradiarse a extremidades superiores en forma de parestesias (sensación de hormigueo y adormecimiento).
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Somos conscientes de que los conceptos médicos pueden resultar confusos si no te los explican con claridad. Para evitar esto, le hemos pedido a nuestros profesionales que preparen estas fichas en donde podrás acceder a información relevante sobre enfermedades que te ayudará a entender de una manera sencilla por qué se producen y por qué es necesario su tratamiento.
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Periodontitis
Enfermedad

Periodontitis

¿Qué es la periodontitis? Una enfermedad también conocida como piorrea y enfermedad periodontal , que pertenece a la especialidad de odontología y es considerada una dolencia de tipo grave. Tipos de periodontitis La periodontitis se puede dividir en tres tipos: Crónica : este tipo de periodontitis surge por malos hábitos como el consumo de tabaco, sumados a una gran acumulación de placa bacteriana y sarro debido a una mala higiene bucodental. Aguda : en este caso la periodontitis aparece de manera brusca, dañando el tejido blando, sin necesidad que haya un exceso de placa bacteriana o sarro. Es frecuente en adolescentes. Úlcero necrosante : es la periodontitis más grave. Es muy dolorosa y además de sangrado e inflamación de las encías puede desarrollar más síntomas, como úlceras en la boca, fiebre y malestar general. Causas de la periodontitis La periodontitis surge a causa de que se acumula placa bacteriana entre los dientes y encías. Esto se debe a que la placa, principalmente formada por bacterias , se adhiere al diente y a la encía debido a la acumulación de restos de comida. Esta placa bacteriana si no se retira, se acumula y endurece formando el sarro, el cual solo se puede retirar mediante el instrumental del dentista. El sarro, si no es retirado, provoca la gingivitis, que es la inflamación de las encías, y si esta no se trata, las bacterias llegan al tejido blando y al hueso de la mandíbula , debilitando el agarre de los dientes, lo que provoca la periodontitis. Síntomas de periodontitis Los signos y síntomas de la periodontitis son: Inflamación de las encías. Aumento de la sensibilidad de las encías. Retracción de las encías. Color brillante de las encías. Aparición de pus en los dientes y encías. Mal aliento. Los dientes se mueven y duelen al comer. Tratamiento para la periodontitis El tratamiento aplicado para la periodontitis varía según la gravedad y/o lo avanzada que esté la enfermedad. Si aún no ha profundizado mucho el tratamiento puede consistir en el raspado y alisado radicular , dos técnicas empleadas para la eliminación de sarro, además de la toma de antibióticos para la infección bacteriana. Sin embargo, si la enfermedad está muy avanzada se debe recurrir a la cirugía. La intervención quirúrgica variará según la necesidad de cada paciente. Puede ser una cirugía para realizar un raspado y alisado radicular más profundo, realizar un injerto óseo o del tejido blando , regenerar los tejidos, o estimular su regeneración. Pruebas complementarias del tratamiento de periodontitis Lo primero que llevará a cabo el médico será una evaluación física de la boca del paciente para ver la presencia de sarro , sangrado y/o debilidad de los dientes. Esto, sumado a los síntomas que le comunique el paciente, le permitirá elaborar un diagnóstico. No obstante, para cerciorarse y ver hasta qué profundidad ha llegado la infección , el médico pedirá pruebas de diagnóstico por imagen, como una radiografía dental. Factores desencadenantes de periodontitis La periodontitis es la infección de la encías que llega hasta el tejido blando y el hueso donde se soportan los dientes, siendo el principal factor desencadenante de esta enfermedad una gingivitis no tratada, puesto que la gingivitis es la enfermedad previa a la periodontitis y sus síntomas son la inflamación de las encías debido a la acumulación de sarro entre estas y los dientes. Factores de riesgo de periodontitis Los principales factores de riesgo que pueden aumentar que el paciente desarrolle periodontitis son: Edad :  cuanto mayor es la edad del paciente más probabilidad hay de padecer la enfermedad. Genética : esta enfermedad muchas veces está relacionada con los antecedentes familiares. Historial médico del paciente : la periodontitis puede ser causada por otras enfermedades que tenga el paciente que dañen el sistema inmunitario o que sean crónicas, como la diabetes. Si el paciente padece gingivitis y no se ha puesto en tratamiento. Hábitos de vida : el consumo de tabaco y otras sustancias sumado a una mala higiene bucal puede aumentar el riesgo de esta enfermedad. También una mala alimentación. Complicaciones de la periodontitis Pérdida de los dientes por su caída. Infección bacteriana. Anomalías en el corazón y los pulmones si las bacterias se van al torrente sanguíneo. Prevención de la periodontitis Tener una correcta higiene bucal. Cepillarse los dientes tras cada comida. Hacer uso del hilo dental y el enjuague bucal. Realizar revisiones dentales periódicas. Acudir al dentista a eliminar el sarro y la placa bacteriana. Especialidades a las que pertenece la periodontitis El especialista médico encargado de tratar la periodontitis es el odontólogo. Preguntas frecuentes ¿Qué precio tiene un curetaje dental? El curetaje dental se realiza dividiendo la boca en 4 cuadrantes, siendo el precio de cada cuadrante entre 60 € y 80 € . ¿Qué es la periodontitis agresiva? Es un tipo de periodontitis similar a la crónica , pero cuya aparición es brusca y ataca de manera muy rápida al tejido blando de la mandíbula sin haber excesiva presencia de sarro y/o placa bacteriana. ¿Qué es la profilaxis dental? La profilaxis dental se emplea tanto para mantener una buena higiene dental mediante la práctica periódica como para evitar el avance de la gingivitis y la periodontitis mediante la eliminación de las bacterias, el sarro y la placa en profundidad. ¿Qué es un especialista en endodoncias? El especialista en endodoncias es el endodoncista y es el médico encargado de mantener y/o recuperar el estado óptimo de salud de la parte perirradicular (alrededor de la raíz) del diente. ¿Qué diferencia hay entre un empaste y una endodoncia? El empaste se realiza tras la eliminación de una caries en la parte superficial del diente, mientras que la endodoncia se realiza en la zona del nervio del diente, extrayendo la pulpa dental.
Rinitis
Enfermedad

Rinitis

¿Qué es la rinitis? La rinitis es una inflamación de la mucosa nasal (su revestimiento interno), que produce síntomas característicos como congestión nasal, moqueo (rinorrea), estornudos y picor (prurito). Cuando esta inflamación se extiende a la mucosa de los senos paranasales (estructuras en forma de cavidad que se encuentran en el macizo facial), se denomina rinosinusitis. La rinitis más frecuente es la de origen alérgico afectando hasta a un 30% de las personas adultas. Este tipo de rinitis se asocia muy frecuentemente como síntoma acompañante en los pacientes diagnosticados de asma . Se puede considerar esta patología como de gravedad moderada, ya que supone una alteración en la calidad de vida del paciente muy importante, interfiriendo en su desarrollo laboral, personal, etc. Tipos y causas de la rinitis Hay distintas clasificaciones de la rinitis. Se pueden dividir los tipos de rinitis en : Rinitis alérgica : producida por una reacción exagerada del sistema de defensa a nivel de la mucosa de la nariz en respuesta a la toma de contacto con sustancias que producen esta reacción al inhalarlas (epitelios de animales, ácaros, inhalantes domésticos, pólenes, etc..). Dependiendo del tipo de sustancia que produce la alergia podrá presentarse de forma estacional o perenne. Rinitis no alérgicas : se producen por distintas causas. En este grupo podemos encontrar: Rinitis infecciosas producidas por un microorganismo como virus o bacterias. Rinitis vasomotoras: se producen por una hiperfunción del sistema nervioso (parasimpático). Rinitis ocupacionales: son debidas a una respuesta en la mucosa nasal ante agentes presentes en el trabajo (animales, graneros, maderas, látex, agentes químicos...etc.). Pueden ser debidas a una reacción alérgica o no. Rinitis producidas por alteraciones hormonales (durante el embarazo, la menopausia, toma de anticonceptivos, en los pacientes que presentan alteraciones tiroideas, etc.) Rinitis desencadenadas por la toma de fármacos como antiinflamatorios, reserpina, metildopa, inhibidores de la ECA, betabloqueantes, anticonceptivos orales, vasoconstrictores, clorpromazina, etc. Rinitis emocionales: desencadenadas principalmente por el estrés y la estimulación sexual. Rinitis seca anterior: la inflamación de la mucosa se produce en los ? anteriores de la fosa nasal y se desencadena por factores ambientales de sequedad, contaminación, aire acondicionado, etc. Rinitis crónica atrófica: también denominada ocena. Es un estado más avanzado de una rinitis seca en el que se ha producido una alteración de la mucosa nasal persistente. Rinitis no alérgica con eosinofilia (NARES): en esta hay un aumento de eosinófilos en la mucosa nasal (un tipo de células de defensa) de forma perenne. Síntomas de la rinitis Los síntomas principales de las rinitis son congestión nasal, moqueo (rinorrea), estornudos, picor (prurito), sangrado nasal (epistaxis) y dolor de cabeza (cefalea). Puede ser uní o bilateral Dentro de cada una de las rinitis, pueden presentarse ligeras diferencias entre los síntomas que presentan. Así en algunas predomina la congestión nasal y dificultad para la respiración por la nariz, esto se da por ejemplo en la rinitis producida por una infección vírica en el catarro común, en el que aparece un moqueo (rinorrea) inicialmente acuosa y después más viscosa con disminución del olfato, con enrojecimiento en la zona nasal, acompañado de fiebre y malestar general. En la rinitis alérgica la congestión es el síntoma predominante acompañado de estornudo en salvas, picor nasal y/o ocular y rinorrea acuosa, apareciendo más frecuentemente en personas jóvenes. Así mismo, la rinitis vasomotora también establece como su síntoma principal la obstrucción nasal acompañada de crisis de moqueo o rinorrea clara con episodios de estornudos, apareciendo en pacientes de edades medias. En la rinorrea crónica no alérgico con eosinofilia (NARES), se presenta la obstrucción nasal con principal síntoma, sin picor ni estornudos. Esta enfermedad se asocia frecuentemente a la presencia de pólipos nasales (crecimiento de tejido anormal en la mucosa de la nariz) y asma. En la rinitis crónica hipertrófica aparece obstrucción nasal alternante, “habla” nasal y moqueo denso. En otras rinitis el síntoma más predominante es la sequedad nasal. Así pasa, por ejemplo, en la rinitis seca anterior en la que pueden aparecer costras nasales y sangrado (epistaxis) frecuente). En la rinitis crónica atrófica (ocena) además es característico que se produzca mal olor, aparecen costras en la mucosa y dificultad para oler. Tratamiento para la rinitis La consideración inicial fundamental es el evitar los desencadenantes que puedan estar asociados. Además, se aconseja lavados nasales con suero fisiológico. El tratamiento farmacológico puede basarse en antihistamínicos orales, para alivio de los estornudos el picor y la rinorrea. Además, pueden indicarse en ocasiones antihistamínicos tópicos, que mejoran los síntomas excepto la sensación de obstrucción nasal. Otra alternativa a nivel tópico son los descongestionantes tópicos (oximetazolina, fenilefrina, etc.), cuya principal desventaja es que no se pueden utilizar durante más de 7 días ya que pueden producir un efecto rebote. El tratamiento de primera línea en la rinitis alérgica son los corticoides tópicos (por ejemplo, mometasona, fluticasona, etc), empleados mientras duren los síntomas aunque sin cronificar su uso ya que pueden alterar la mucosa y además absorberse de forma sistémica . Los corticoides orales en ciclos cortos se utilizan en casos muy severos de rinitis alérgica. Otros tipos de fármacos son el bromuro de ipratropio, la inmunoterapia específica subcutánea, etc. El cromoglicato disódico está indicado en mujeres embarazadas y niños. La cirugía está indicada en aquellos casos que se precise la corrección de deformidades anatómicas, extirpación de pólipos , etc. Pruebas complementarias del tratamiento de la rinitis Rinoscopia anterior . Se trata de la visualización del aspecto de la mucosa nasal en la mitad anterior de las fosas nasales, con objetivación del moco, detección de pólipos, cuerpos extraños que se hayan podido meter, etc. Analítica de sangre y junto con las características de presentación y manifestación de la rinitis, se valora el aumento de eosinófilos. Pruebas cutáneas alérgicas (Prick-test) que confirman el diagnóstico por posible origen alérgico Estudio microbiológico de las secreciones nasales para detectar los microorganismos que pueden estar produciendo la infección y síntomas de rinitis. Pruebas de imagen como radiografías de cavum para descartar al aumento de las adenoides (vegetaciones) en los niños. En caso de sospechar patologías primarias que, de forma secundaria, produzcan la rinitis, se realizan otras pruebas de imagen como TAC o Resonancia Magnética, descartando así la presencia de tumores, pólipos, etc. Endoscopia nasal , con la introducción de un pequeño tubo flexible con una cámara en su extremo y una luz permite una visión directa del trayecto nasal Rinomanometría (estudio del flujo de aire que pasa a través de las fosas nasales a diferentes presiones durante la inspiración y la espiración), rinometría acústica (prueba que valora la geometría de las fosas nasales basándose en la reflexión de una onda acústica), que se realizan en casos seleccionados. Factores desencadenantes de la rinitis Los factores desencadenantes pueden ser la toma de ciertos medicamentos (IECAs, AINEs, anticonceptivos u otros tratamientos hormonales, beta-bloqueantes, inhibidores de la 5-fosfodiesterasa…), traumatismos o cirugía en la nariz, alteraciones hormonales, exposiciones ambientales o laborales a sustancias (cambios de temperatura, exposición al humo del tabaco, a fuertes olores, etc.) Factores de riesgo de la rinitis Factores genéticos predisponentes (tener familiares de primer grado con rinitis). Padecer otras enfermedades que se asocian a la aparición de rinitis (asma, dermatitis atópica, etc.). Exposición a sustancias que provocan la reacción anómala del sistema inmune y la aparición de los síntomas (polvo de semillas, madera o textiles, productos químicos, epitelio de los animales, ácaros, alimentos etc.) Complicaciones de la rinitis Pueden aparecer por la obstrucción y aumento de secreciones son: Desarrollo de infecciones como otitis, sinusitis, etc. Aparición de pólipos nasales . Hipertrofia de cornetes. Deformación de la boca con paladar ojival . Alteración de la calidad de vida (interferencia en la vida laboral, escolar, actividades de ocio, etc.) Insomnio. Aparición de halitosis (mal olor del aliento) Irritación de la piel de las aletas nasales (sus lados), al hacer fricción y roce de forma continua con pañuelos Irritación ocular con aparición de conjuntivitis asociada . Prevención de la rinitis Evitar la exposición a todas aquellas sustancias que actúan como alérgenos y desencadenan la sintomatología de la rinitis (polen, epitelio de perros...etc.) Uso de vacunas (inmunoterapia) destinadas a disminuir la reacción exagerada del sistema inmune en las alergias. Adecuada higiene de manos para evitar la transmisión de enfermedades infecciosas de vías altas que producen rinitis (catarros, sinusitis, etc). Especialidades a las que pertenece la rinitis La rinitis es una patología cuyo diagnóstico inicial y tratamiento puede realizarlo el médico de atención primaria. Si él detecta alguna alteración grave, será remitido al médico especialista en otorrinolaringología. Preguntas frecuentes: ¿Qué es la alergia? La alergia es una alteración en el sistema inmune que puede detectar si una sustancia de anómala es un agente lesivo para el organismo, reaccionando de forma exagerada y activando una cascada de procesos inflamatorios dispares en el organismo que se convierte en algo lesivo para el propio cuerpo. ¿Es la rinitis un síntoma de la alergia? Dentro de las manifestaciones de alergias a sustancias que se inhalan puede manifestarse la rinitis de forma frecuente como síntoma de una alergia. ¿Puedo desarrollar alergia en cualquier momento de mi vida? Sí, en cualquier momento de la vida se puede producir una respuesta anómala del sistema de defensa ante cualquier agente (alimentos, químicos, pólenes…) aunque suele ser una alteración que se presenta de forma más frecuente desde la edad infantil. No se sabe con certeza por qué hay alergias que se originan cuando la persona tiene más edad, pero se ha asociado a posibles alteraciones hormonales o por disfunciones del sistema inmunológico . ¿Qué es la rinoconjuntivitis? Es la asociación de rinitis y conjuntivitis (inflamación de la mucosa nasal y la conjuntiva ocular “el blanco de los ojos”) que aparecen frecuentemente asociados cuando el paciente presenta alergia a una determinada sustancia (polvo, pólenes, etc.). Aparece congestión nasal, moqueo persistente acuoso, lagrimeo, ojo rojo, picor nasal y ocular. ¿Qué es la rinitis crónica? Es la aparición de los síntomas de rinitis de forma persistente debido a la repetición sucesiva de episodios de rinitis aguda que generan fenómenos inflamatorios que no desaparecen de la mucosa de la nariz. Aparece obstrucción nasal intermitente/persistente , disminución del olfato y moqueo.
Paperas
Enfermedad

Paperas

¿Qué son las paperas ? Las paperas o parotiditis es una enfermedad infecciosa producida por un virus (virus de la parotiditis) del grupo de los llamados Paramixovirus. Antes de que existiera la vacuna frente a este virus en el calendario vacunal infantil, la infección predominada sobre todo en invierno y primavera, con aparición de epidemias cada 2 - 5 años. Era una enfermedad habitual que aparecía en los niños. En la actualidad, más del 50%  de los casos se dan en adultos jóvenes. Salvo que existan complicaciones, no es una enfermedad grave. Tipos de paperas Primaria por infección vírica o secundaria por sobreinfección por bacterias en pacientes con las defensas bajas (inmunodeprimidos). Causas de las paperas La causa de las paperas o parotiditis es el desarrollo de una infección producida por un virus  de la familia de los Paramixovirus. La transmisión de la infección se realiza entre una persona enferma y una sana por medio del contagio al contacto con pequeñas gotitas de saliva o moco que contiene el virus. Síntomas de las paperas Tras un periodo de incubación de entre 15 - 25 días , puede existir una fase llamada prodrómica en la que existen síntomas como malestar general, fiebre y dolores musculares. Después pueden aparecer los síntomas más característicos con afectación de las glándulas parótidas (situadas en cada lado de la cara justo antes de las orejas) que se presentan inflamadas (una o las dos a la vez) y otras glándulas salivares, con dolor que aumenta al tomar líquidos ácidos y sensación de tumefacción y fiebre . Tratamiento para paperas No existe un tratamiento específico para las paperas. Los fármacos que se pautan van destinados al control de los síntomas. Se indica llevar una dieta blanda, evitando alimentos ácidos que provocan mayor salivación. Se pautan fármacos antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, etc.) y aplicación de compresas frías en la región parotídea (por delante de la oreja). En el caso de complicaciones también se trata de forma sintomática según el tipo de complicación. Pruebas complementarias del diagnóstico tratamiento de paperas El diagnóstico de la parotiditis se basa mayoritariamente en la exploración física y la entrevista clínica por parte del médico . Pueden realizarse pruebas complementarias como analítica de sangre con la realización de una serología para detectar los anticuerpos específicos contra el virus (pequeñas proteínas del sistema de defensa que se producen para luchar contra el virus). También se puede detectar la presencia de pequeñas partes del virus (antígenos) o realizar un cultivo de células para detectar la presencia del virus en ellas. Factores desencadenantes de las paperas El principal factor de riesgo para padecer paperas es no estar vacunado de la triple vírica. S e trata de una vacuna incluida en el Sistema Nacional de Salud para niños . Factores de riesgo de las paperas No estar vacunado frente al virus que produce la parotiditis, incluida en la vacuna triple vírica. Estar en contacto con una persona que padece la enfermedad. Estar en centros cerrados como colegios, etc. Época del año: invierno. Complicaciones de las paperas Las complicaciones más frecuentes son: Meningitis: afectación del sistema nervioso central con inflamación e infección en las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal.Es la complicación más frecuente. Raramente deja secuelas, siendo la más frecuente la sordera. Orquitis y/o epididimitis : infección e inflamación de los testículos y el epidídimo (estructura que hay sobre los testículos). Puede causar infertilidad en los varones. Pancreatitis: aparición de dolor abdominal por presencia de inflamación de la glándula pancreática por la infección. Prevención de las paperas La prevención fundamental es la vacunación con la vacuna de la triple vírica que contiene la vacuna frente al virus de la parotiditis. Cuando se tiene contacto con un paciente diagnosticado de parotiditis se precisa siempre extremar las medidas de higiene, siendo algo fundamental el lavado de las manos. Especialidades a las que pertenecen las paperas La parotiditis o paperas es una enfermedad que habitualmente es diagnosticada y tratada por el pediatra de atención primaria o el médico de familia. Si existen complicaciones puede ser preciso la derivación del paciente a revisión hospitalaria o a consulta de especialistas de urología, neurología, etc., según la complicación que se dé . Preguntas frecuentes ¿Cuánto tiempo duran las paperas? Tras el periodo de incubación la inflamación de las glándulas parótidas tardan entorno a 3 días, generalmente primero una parótida y la otra 1 - 2 días después. Los síntomas ceden lentamente en 3 - 7 días. ¿Cuál es la vacuna contra las paperas? La vacuna contra las paperas o parotiditis está incluida en la vacuna llamada triple vírica en la que , además de producirse la inmunización contra este virus, también se vacuna al paciente contra el virus de la rubéola y el virus del sarampión, incluidas en la misma vacuna. Esta vacuna forma parte del calendario de vacunación infantil del Sistema Nacional de Salud español. ¿Cuál es el periodo de contagio de las paperas? El periodo de transmisión se da desde 7 días antes hasta 9 días después del inicio de los síntomas. ¿Cómo se contagian las paperas? El contagio se produce por el contacto con pequeñas gotitas de saliva o moco que contienen el virus de un paciente que tiene la enfermedad (al estornudar, toser, etc.) ¿Cuál es el efecto de la vacunación? La vacuna contra las paperas incluida en la triple vírica está compuesta por virus atenuados , es decir, virus a los que se les ha modificado para que no produzcan la enfermedad pero cuya estructura sí pueda ser detectada por el sistema inmunológico del organismo. Esto provoca en él una reacción de defensa en la que se producen anticuerpos (pequeñas proteínas capaces de reconocer la estructura del virus y “presentarselas” a las células de defensa del cuerpo para que actúen contra él). Así, en el organismo queda la memoria de esos anticuerpos y si en un momento futuro tras la vacunación el cuerpo toma contacto con el virus real, el sistema de defensa del organismo está preparado para reconocerlo, atacar y destruir antes de que produzca la infección.
Diátesis Hemorrágica
Enfermedad

Diátesis Hemorrágica

¿Qué es la diátesis hemorrágica? Las diátesis hemorrágicas son un conjunto de desórdenes en diferentes patologías donde ocurre un trastorno de la coagulación de la sangre que se manifiesta principalmente por una ausencia de coagulación y por hemorragias importantes. La predisposición del organismo a sangrar de forma anómala, puede ser debido a una alteración congénita o adquirida de cualquiera de los elementos que participan en el mecanismo fisiológico de la hemostasia como vasos sanguíneos, plaquetas y factores de coagulación. Es una enfermedad poco común, pero es grave si no se tratan las causas que desencadena la hemorragia de forma rápida, ya que puede llegar a ser mortal. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Tipos de diátesis Los tipos de diátesis pueden ser hereditarios o adquiridos y, muchas veces, es una manifestación común de una gran variedad de trastornos: Trastornos adquiridos: trombocitopenias (las más habituales), anticuerpos adquiridos frente a factores de la coagulación, fármacos, púrpuras vasculares y trastornos mixtos. Trastornos hereditarios: ocasionadas por una anomalía, déficit de factores de la coagulación, trastornos fibrinolíticos, trastornos plaquetarios (Enfermedad de Glanzmann), telangiectasias hemorrágicas vasculares y trastornos del tejido conectivo. Causas de la diátesis hemorrágica Las causas de la diátesis hemorrágica dependen de la etiología de la enfermedad: Diátesis causada por un trastorno de la hemostasia de plaquetas. Este tipo incluye patologías tales como trombocitopenia. Los factores de desarrollo pueden ser una disminución de la inmunidad, enfermedad renal y hepática, daño por virus, tratamiento quimioterapéutico y exposición a la radiación. Una enfermedad causada por alteraciones en los procesos de coagulación de la sangre, puede ser un trastorno de la fibrinólisis, el uso de anticoagulantes y fármacos fibrinolíticos, varios tipos de hemofilia, etc. Permeabilidad alterada de la pared vascular, causada por la falta de ácido escorbútico, angiectasia hemorrágica o vasculitis. Una enfermedad causada por la hemostasia de plaquetas , enfermedad de Von Willebrand, síndrome trombo hemorrágico, enfermedad por radiación, hemoblastosis, etc. Hemorragias debidas a trastornos de coagulación de la sangre. También asociadas a cambios en los procesos y compuestos orgánicos de la formación de plaquetas y hemorragias que se desarrollan como resultado de daño vascular. Síntomas de la diátesis hemorrágica Los síntomas de la diátesis hemorrágica son: Pequeñas manchas azuladas (similares a los hematomas). Erupción en la parte anterior del tobillo, las caderas o el exterior de los antebrazos. Si la erupción se combina con necrosis se forman úlceras. Sangrado en cualquier tejido y órgano como:  hemorragias cutáneas (petequias, equimosis, púrpura, hematomas), hemorragias por mucosas (epistaxis, gingivorragias, hematuria, hemorragias y hemorragia digestiva), hemorragia musculoesquelética (hemartrosis, hematoma intramuscular, retroperitoneal) o hemorragia intracraneal. Tratamiento de la diátesis hemorrágica El tratamiento de la diátesis hemorrágica va a depender siempre del tipo de enfermedad que tenga el paciente y que produce la hemorragia. Los complementos de vitaminas (vitamina K, P, C) en caso de daño a las paredes de los vasos sanguíneos. Hormonas glucocorticoides (medicamentos hormonales de la corteza suprarrenal) con una disminución en el número de plaquetas. La prednisolona a partir de 1 mg /kg al día se usa con mayor frecuencia, con la posibilidad de aumentar la dosis en 3-4 veces, el tratamiento puede durar de 1 a 4 meses. También se puede administrar factores coagulantes. En casos de diátesis hemorrágicas muy sintomáticas y profusas, se debe realizar una transfusión sanguínea como: Transfusión de plasma que contiene todos los factores que coagulan, permitiendo restablecer el nivel de todos los factores. Transfusión de plaquetas y de eritrocitos o hematíes, se usa en casos extremos como la anemia severa y coma anémico. Tratamiento quirúrgico: la cirugía para extirpar el bazo (esplenectomía) se lleva a cabo con una hemorragia importante, ya que puede aumentar la vida útil de las células sanguíneas. Pruebas complementarias de la diátesis hemorrágica Para las pruebas complementarias del diagnóstico de la diátesis hemorrágica es fundamental realizar una correcta historia clínica al paciente, que incluya la presencia de enfermedades crónicas, el uso a largo plazo de medicamentos, antecedentes hereditarios, si tiene malos hábitos, historia de cáncer, etc. Características de la diátesis (tipo, cuantía, localización de la hemorragia, tiempo de latencia, relación con traumatismo previo). Entre las pruebas que se deben realizar son; análisis de sangre como hemograma completo y bioquímica, análisis de orina , recuento de plaquetas y los tiempos de coagulación. Se puede hacer punción de la médula ósea para evaluar su estado. Factores desencadenantes de la diátesis hemorrágica No existen factores desencadenantes específicos de la diátesis hemorrágica. Factores de riesgo de la diátesis hemorrágica Los factores de riesgo de la diátesis hemorrágica pueden ser: antecedentes familiares, elevado consumo de fármacos, ciclo menstrual anormal, historia previa de sangrado en la niñez , enfermedades renal o hepática, enfermedades inmunológicas, virus, tratamiento con quimioterapia, infecciones drogas, cáncer, sangrado en el post parto, exceso de anticoagulante, deficiencia de los factores de coagulación, o intoxicación como la exposición a un veneno. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Complicaciones de la diátesis hemorrágica Las complicaciones de la diátesis hemorrágica incluyen: Anemia severa. Hemorragia interna. Trastornos de la inmunidad y manifestaciones alérgica. Riesgo de infección por VIH. Inmovilidad de la articulación acompañado de entumecimiento y parálisis. Prevención de la diátesis hemorrágica La diátesis hemorrágica es muy difícil de prevenir, pero existe alguna medida que se puede llevar a cabo para garantizar su desarrollo y evitar complicaciones. Alimentación saludable, con una nutrición adecuada y equilibrada. Consumir complementos vitamínicos ricos en vitamina K. Realizar tratamiento oportuno de las enfermedades antiinflamatorias. Evitar la exposición al sol. Acudir de forma regular al médico ante algún signo de sangrado. Especialidades a las que pertenece La especialidad a la que pertenece la diátesis hemorrágica es la hematología, ésta se encarga de tratar y diagnosticar las enfermedades de la sangre o hematológicas. Preguntas frecuentes ¿Qué es una citología? La citología es una técnica que consiste en observar el comportamiento de las células a través del microscopio para estudiar su morfología. Es empleada en numerosas especialidades médicas y quirúrgicas. ¿Cuáles son las principales enfermedades de la sangre? Las principales enfermedades de la sangre son: anemia, hemofilia, leucemia, hemocromatosis, mieloma múltiple, trombocitopenia inmune primaria, policitemia y talasemia. ¿Qué es una diátesis hemorrágica trombopénica? La diátesis hemorrágica es la alteración de los trombocitos . La funcionalidad plaquetaria está alterada con recuento plaquetario normal. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.