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Qué Comer Antes de una Carrera
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Qué Comer Antes de una Carrera

En unas semanas tienes una carrera, estás entrenándote, pero ¿también estás adaptando tu alimentación? Por desgracia, la mayoría de veces la respuesta que escuchamos los especialistas es “no”. Pues bien, vamos a explicar por qué es tan importante y cómo puede afectar al rendimiento en la carrera. Una adecuada alimentación de cara a la competición será un factor primordial a aplicar , para encarar bien la competición deportiva. Cabe decir que dicha tarea se debe implantar fuera de los periodos competitivos, con el fin de llegar a las competiciones con un buen dominio de la planificación alimentaria y por tanto un óptimo estado nutricional.  Asimismo, se deberían analizar detalladamente las características que ofrece la competición para adaptar y personalizar la alimentación en función de ellas. Se tendrán en cuenta detalles importantes como: horario previsto, duración total de la prueba, previsión del tiempo (temperatura y humedad), lugar de desarrollo de la actividad, distancia a recorrer, tiempos de desplazamientos… Cuidado con cometer estos errores… También se intentará, en la medida de lo posible, no probar ni añadir ningún alimento o suplemento nuevo, que se desconozca la reacción digestiva que pueda originar su ingesta . Otro error que puede suceder es realizar una sobrealimentación previa a la competición con un exceso de alimentos que pueda provocar problemas gastrointestinales a lo largo de la prueba. Hay que destacar que las horas previas a una competición suelen ser momentos de gran tensión y ansiedad para el deportista , por lo que es muy importante que cualquier comida que se ingiera se esté bien familiarizado, que sea de su agrado, bien tolerada y de fácil digestión. Reservas a punto Cuando uno se enfrenta a una carrera o competición superior a 45 minutos hay que tener en cuenta que el principal combustible que se va a utilizar para cubrir las necesidades energéticas va a ser el glucógeno muscular y hepático y la glucosa circulante en sangre. Debido a que las reservas de glucógeno no son infinitas y se agotan con el tiempo es muy importante disponer a nuestro cuerpo de unos niveles de glucosa óptimos y unas reservas de glucógeno llenas de cara a la actividad deportiva. Los hidratos de carbono cumplen un papel fundamental para hacer frente dichas reservas de glucógeno. Por ello la dieta previa al esfuerzo estará formada prácticamente por alimentos ricos en  hidratos de carbono de absorción lenta  con un  índice glucémico  bajo-moderado para asegurarnos de que los niveles de glucemia en sangre asciendan progresivamente sin producir picos altos y de esta manera mantener los niveles de glucosa por encima de los niveles basales durante el mayor tiempo posible.  No deben faltar alimentos como: pan, patatas horneadas, pasta, arroz cocido, cereales, algo de fruta u otros hidratos en donde el porcentaje de azúcares simples sea el caso. También debemos incluir una parte pequeña de proteínas de alto  valor biológico , bajas en grasas y de fácil digestión (pollo o pescado a la plancha, huevo cocido…). Las proteínas disminuyen el índice glucémico de los alimentos por lo que así potenciaremos lo descrito anteriormente.  Durante todo el día y especialmente después de la última comida es importante mantenerse bien hidratado . Beber agua ( no es necesaria una bebida isotónica ) a pequeños sorbos hasta el momento del inicio de la carrera nos mantendrá en óptimas condiciones para competir. La comida previa Podemos dividir las horas previas a la competición en dos partes : tres horas antes, y 30 a 60 minutos antes a la prueba. Veremos cómo el tipo y la cantidad de comida serán diferente en cada caso.  Una vez sepamos los horarios precisos del inicio de la prueba se establecerá la última comida de dos a tres horas antes de la competición. Así nos aseguramos una adecuada digestión y asimilación de nutrientes fuera del ambiente competitivo. Es muy importante no encontrarnos con un ayuno prolongado de cara a la actividad deportiva para así prevenir una posible  hipoglucemia reactiva o de rebote .  Dicha comida deberá cumplir las siguientes premisas : Alimentos de fácil digestión. Preparaciones ricas en hidratos de carbono. Evitar un exceso de fibra alimentaria. Prescindir de alimentos muy grasos. Evitar los alimentos formadores de gases o con efectos laxantes.  La presencia de fibra y grasa en una comida retrasan significativamente el vaciado gástrico y por tanto el tiempo de digestión, ¡así que vigilad con moderar su aportación en la comida previa! Ejemplo de desayuno si la carrera es por la mañana: Bol de licuado de almendra (sin azúcares añadidos) con copos finos de avena, plátano troceado y canela en polvo (se puede tomar en caliente). Tostada de pan blanco con tomate, pavo ahumado y aceite de oliva extra virgen. Ejemplo de comida si la carrera es por la tarde: Ensalada de arroz. Muslo de pollo al horno con boniato asado. Compota de manzana con yogur natural a temperatura ambiente. Después de estas tres horas previas a la prueba ya no se recomienda tomar ningún alimento sólido , para que se vacíe completamente el estómago y la primera porción del intestino delgado, y así evitar cualquier tipo de molestia digestiva. De 30 a 60 minutos antes de la competición… Entonces, y según el caso, se recomienda tomar algún tipo de bebida isotónica o bien bebidas ricas en hidratos de carbono para asegurar y mantener una buena hidratación, además de contribuir a un aporte energético extra. También podría servir ingerir una fruta madura como el plátano o un gel comercial de glucosa o compota de frutas. Esta aportación se debe dar siempre en pequeñas cantidades para prever la aparición de sensación de hambre antes o durante de la competición. A unque dependiendo de la distancia de la carrera puede no ser necesaria. En distancias cortas simplemente con haber desayunado bien tendría que ser suficiente. De nuevo, cualquier alimento/suplemento o bebida deportiva que se tome se tendrá que haber probado con anterioridad para estar seguros de que nos sienta bien.
Cenas Saludables en Familia
Artículo especializado

Cenas Saludables en Familia

Compromisos, reuniones, la escuela, el gimnasio… todos los miembros de la familia tenemos mil gestiones durante el día y, cuando llega la hora de cenar la pereza suele apoderarse de nosotros propiciando cenas rápidas a base de pan con embutido y productos procesados que tenemos en nevera o congelador. ¿No os suena? Aprovechar la última comida del día para conectar con la familia y hacer una cena saludable, libre de distracciones, es fundamental para nuestra salud tanto física como emocional ya que ayuda a prevenir el sobrepeso y otros trastornos de la conducta alimentaria, sobre todo en adolescentes. Por eso, es muy importante recuperar y transmitir a los hijos la importancia de una cena saludable, sin presión y sin agobios, haciéndoles partícipes del proceso de elaboración de los platos (batir huevos, hacer una vinagreta para la ensalada, etc.) para que aprecien mejor el resultado final y disfruten de una comida saludable y real, lejos de pizzas, frankfurts y hamburguesas. ¿Qué alimentos debe contener una cena saludable? Según la guía que representa el “plato de Harvard”, creado por expertos en nutrición de la escuela de salud pública de Harvard, una comida saludable debe contener los siguientes alimentos, ya sea combinados en un mismo plato o en 2 platos (primer plato +  segundo plato) Vegetales : ensaladas, verduras al horno, cocidas, purés de verduras, conservas de verduras… deben representar casi el 50 % de nuestra cena ya que son una gran fuente de minerales y vitaminas antioxidantes y fibra que resultan indispensables para el buen funcionamiento de nuestra microbiota intestinal. Además, podemos complementar estas verduras con tubérculos (patatas, chirivía o boniato) ya sea añadidos al puré, asados al horno o hervidos. Proteínas saludables : representando el 25% de nuestro plato, entre las proteínas más saludables encontramos las legumbres (¡sí! se pueden comer en la cena sin problemas), carne magra de aves (pollo, pavo), pescados blancos (merluza, bacalao, rape…), pescados azules (salmón, atún, caballa... incluso en conserva y en aceite de oliva) y huevos (en forma de tortilla o huevo duro). Las carnes rojas se deberían consumir en menor frecuencia (1 vez a la semana) y, por último, se recomienda evitar al máximo el consumo de carnes procesadas (salchichón, chorizo, mortadela, Frankfurt, fiambres, bacon, etc.) Cereales integrales: arroz, quinoa, trigo sarraceno, pan, pasta… son cereales que deberíamos consumir en su forma integral ya que nos aportarán un plus de fibra que puede ayudar a mejorar nuestro tránsito intestinal. Además, al ser alimentos ricos en hidratos de carbono, nos pueden ayudar a complementar las necesidades energéticas de nuestro día a día, sobre todo si realizamos actividad física. La cantidad de cereales representada en la cena dependerá mucho de nuestra edad, peso, y nivel de actividad física, aunque se recomienda, en líneas generales, que este grupo de alimentos ocupe ¼ de nuestro plato ya sea como acompañamiento de carnes, pescado, huevos, legumbres o mezclándolos con vegetales (por ejemplo, una ensalada de arroz con pollo).   Grasas saludables: al cocinar o aliñar nuestros platos, es importante utilizar aceite de oliva y evitar las grasas saturadas presentes en pizzas, panecillos de hamburguesa u otros platos precocinados. Además, una buena forma de incluir grasas saludables a nuestra cena es añadiendo frutos secos, semillas o incluso aguacate en las ensaladas. Frutas o lácteos: estos alimentos son de libre elección en el postre ya que dependerá de cuántas raciones de frutas o lácteos hayamos consumido a lo largo del día. Por lo general se recomienda un consumo de unas tres raciones de fruta diarias y no hay un consenso sobre el consumo ideal de lácteos, aunque puede variar entre unas dos a cuatro raciones de lácteos (yogur, leche o queso).  En definitiva, el postre de la cena puede ser el “comodín” que te permita llegar a estas ingestas recomendadas ¿Cómo organizar cenas saludables en familia? El principal problema que nos encontramos a la hora de realizar una cena familiar equilibrada es la falta de planificación. Sin ella, el tiempo juega en nuestra contra y será más probable recurrir a la opción fácil que no siempre es la opción más sana.  Por ello, mis dos recomendaciones principales son: Hacer un plan semanal de cenas para poder mantener una alimentación equilibrada Teniendo en cuenta que ya hemos mencionado qué grupos de alimentos deben formar parte de un plato saludable, el siguiente paso es planificar las cenas en base a lo que hayamos comido ese día, ya que se recomienda variar la alimentación e intentar no repetir el mismo grupo de alimentos que hemos tomado al mediodía. Por ejemplo, si hemos comido paella con pescado y ensalada, sería interesante no repetir paella y decantarnos por algún plato que contenga huevo o pescado o carne y un acompañamiento de vegetales a los que podemos añadir patata. A grandes rasgos, un ejemplo de esquema semanal de cenas podría ser el siguiente: LUNES MARTES MIÉRCOLES JUEVES VIERNES SÁBADO DOMINGO Ensalada de tomate Tortilla de patatas Crema de calabacín, patata y puerros Filetes de merluza al horno Caldo de verduras con pasta Pollo a la plancha con ensalada Salteado de verduras con arroz integral Salmón al horno Ensalada verde con huevo duro Pizza casera con tomate y mozarela Ensalada con pollo, picatostes de pan y pasas Humus de garbanzos con palitos de zanahoria Wok de verduras variadas (pimiento, calabacín, cebolla, etc.) con gambas y fideos de arroz Disponer de alimentos básicos que nos permitirán ahorrar tiempo y energía a la hora de elaborar nuestras cenas semanales. Hay ciertos alimentos que deberíamos tener siempre presentes en la nevera o en nuestra despensa que nos pueden facilitar la tarea de “ponerse a cocinar” cuando llegamos cansados a casa: Bolsas de ensalada preparadas y tomates cherry : imprescindibles en todas las comidas ya que además de aportar vitaminas minerales y fibra, son un recurso muy fácil para acompañar carnes o pescados. Además, añadiéndole huevo duro o una lata de atún tendremos un plato único completo. Verduras en conserva, congeladas o preparadas para microondas: ideales para complementar la ensalada. Verduras y hortalizas frescas : se pueden tener preparadas en forma de pisto (calabacín, cebolla, zanahorias, berenjenas), hervidas (menestra) o al horno el día anterior. En todo caso también podemos optar por consumir verduras en forma de purés que podemos congelar en raciones individuales. Legumbres cocidas o tofu : se pueden añadir a la ensalada o hacer cremas tipo humus para acompañar verduras, obteniendo así un plato completo. Estas opciones son ideales si hay algún miembro de la familia que sea vegetariano Arroz, quinoa o pasta integrales : se pueden comprar en raciones individuales y preparadas para cocer al microondas o se pueden cocer el día anterior y guardarlas en la nevera Conservas de pescados en aceite de oliva : el atún, la ventresca o las sardinas son una fuente de proteínas y ácidos grasos omega 3 y un recurso muy fácil para completar una ensalada. No obstante, el atún en lata puede contener pequeñas cantidades de mercurio así que se recomienda no superar un consumo de 10 latas pequeñas (52 gramos) semanales Huevos cocidos : son un comodín ideal para potenciar la proteína en las ensaladas. Para optimizar el tiempo, se pueden cocer varios huevos a la vez, marcar la cáscara con un rotulador para identificar que están cocidos y guardarlos en la nevera. Hay que tener en cuenta que deben ser refrigerados no más tarde de dos horas después de su cocción y que los podemos conservar en la nevera una semana como máximo. Pescado y marisco : lo ideal es tener este grupo de alimentos congelados y descongelarlos en la nevera de un día para otro. Además, en los supermercados podemos encontrar mariscos precocidos como gambas que se pueden descongelar al momento o añadir directamente a la sartén para mezclar con verduras o añadir a las ensaladas. Carnes : el pollo y el pavo a la pancha se pueden incluir en las ensaladas o cocinarlos al horno con verduras obteniendo así un plato completo Fruta y yogures : además de utilizarlos como postre, se pueden incluir en ensaladas. Si no sabes qué tomar de postre, recuerda que hay que consumir al menos tres piezas de fruta al día, así que, partiendo de esta recomendación, haz un repaso mental y si te falta añadir una ración de fruta ¡lo puedes hacer en el momento de la cena sin problemas!
Riesgos en la Salud Debido a la Obesidad
Artículo especializado

Riesgos en la Salud Debido a la Obesidad

En la actualidad, la obesidad y el sobrepeso son un problema de salud pública con proporciones epidémicas a nivel mundial y, más concretamente, en España se estima que la obesidad afecta al 16,9% de la población mayor de 15 años. El hecho de disminuir esta incidencia de obesidad se traduce también en una disminución de gasto médico para tratar las múltiples enfermedades asociadas a este desorden: cardiopatías, diabetes, hipertensión, etc. Por ello, es importante conocer qué es realmente la obesidad y cuáles son sus consecuencias para la salud para poder revertir sus complicaciones a corto y largo plazo. Diagnóstico de obesidad El término obesidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se aplica a personas cuyo índice de masa corporal (IMC) es mayor de 30 , es decir, es un valor numérico que sólo tiene en cuenta dos parámetros (peso y altura) según la fórmula: peso (kg)/altura (m 2 ). Además, la obesidad en sí, puede subclasificarse en diferentes grados, entendiendo la obesidad extrema como el grado más complejo y problemático de todos ellos. IMC 30-34,9 Obesidad de tipo I 35-39,9 Obesidad de tipo II 40-49,9 Obesidad de tipo III (mórbida) >50 Obesidad de tipo IV (extrema) Sin embargo, debido a su simplicidad, este valor es poco preciso para conocer los riesgos metabólicos que puede padecer una persona (dislipemias, hipertensión, etc.). Por ello, aunque ayuda mucho como clasificación previa, también es importante determinar la distribución de la grasa en el organismo ya que la grasa visceral (acumulada en la zona abdominal) se asocia a un mayor riesgo de alteraciones metabólicas. Para ello, se realiza la medición del Perímetro de cintura (PC) que permite estimar, de manera indirecta, la localización dicha grasa. Una vez conocido este parámetro, se establece como límite máximo un PC de 102 cm en los hombres y de 88 cm en las mujeres. Comorbilidades y riesgos para la salud Entendiendo que una comorbilidad es el efecto de una enfermedad derivada de otra enfermedad primaria, en el caso de la obesidad, sus comorbilidades asociadas se clasifican según si son metabólicas, mecánicas o psico-sociales, según el siguiente esquema: Metabólicas Mecánicas Psico-sociales Diabetes Mellitus 2 Hipoventilación Depresión Dislipidemias (alteraciones de los valores de colesterol y triglicéridos) Apnea del sueño Ansiedad Hipertensión arterial Miocardiopatía Alteraciones conductuales Cardiovasculares Insuficiencia cardíaca Mayor riesgo adiciones Neoplasias Osteoartrosis Discriminación social Colelitiasis Hígado graso Ovario poliquístico No obstante, de todas las alteraciones mencionadas, la diabetes tipo 2 y el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) se presentan con mayor frecuencia en personas con obesidad que algunos tipos de neoplasias o el síndrome del ovario poliquístico, cuya incidencia es menor, aunque existente. Además, hay que destacar que estas comorbilidades se pueden presentar aisladas (se puede padecer diabetes, pero no hipertensión) o combinadas entre sí, como es el caso del denominado “síndrome metabólico” que conlleva el riesgo de padecer diabetes y patología cardiovascular a la vez. Para su diagnóstico, es necesario que la persona padezca al menos tres de los siguientes factores de riesgo: Perímetro de cintura (Pc) elevado. hipertensión arterial (valores?140/90 mm Hg). Hiperglucemias (glicemia ? 100 mg/dl). Colesterol HDL por debajo de los valores normales (? 40 mg/dl en hombre y ? 50 en mujer). Triglicéridos elevados (? 150 mg/dl). Por último, es importante destacar que en ciertos grupos de población como las embarazadas, es importante el control del exceso de peso, ya que además de aumentar la incidencia de ciertas patologías como la diabetes gestacional, el sobrepeso y el exceso de azúcar en la sangre de la madre, propicia la producción de insulina, aumentando así el riesgo de obesidad del futuro hijo a los 10 años de vida. Por ello, la prevención de la obesidad infanto-juvenil debe tenerse en cuenta ya desde el embarazo . Mortalidad asociada a la obesidad y el sobrepeso Además de las mencionadas patologías asociadas al exceso de peso, hay que tener en cuenta que la enfermedad coronaria es la principal causa de muerte en individuos con sobrepeso y obesidad y que, en personas con un IMC de 35, se duplica la mortalidad por cualquier causa. De hecho, a partir de un IMC de 25 ya se empieza a elevar la morbilidad por cualquier causa ya sea metabólica, oncológica o cardiovascular, por ello es importante intervenir en la reducción del sobrepeso en los estadios menores para prevenir daños futuros como la hipertensión o la intolerancia a la glucosa. Soluciones multifactoriales para un problema multifactorial El hecho de reducir el problema de la obesidad a un balance energético (se come más de lo que se gasta) es reduccionista e inútil ya que se ha demostrado que la obesidad es una consecuencia de múltiples factores asociados a ella, entre los que destacan el estilo de vida (alimentación, ejercicio, hábitos tóxicos) y los factores biopsicosociales (educación, estatus económico, relaciones sociales, estrés, etc.) Por este motivo, es importante tomar conciencia de cuáles son las causas del aumento de peso de cada individuo y modificar los hábitos para prevenir la obesidad y sus complicaciones , dado que es un factor de riesgo cardiovascular, independientemente de los valores que revelen los análisis de sangre. La clave para la identificación y prevención del sobrepeso y la obesidad radica en realizar una valoración multidisciplinar por parte de especialistas (nutricionistas, médicos, psicólogos y entrenadores) para implementar cambios en los hábitos de vida que se puedan mantener en el tiempo. NO EXISTEN LOS OBESOS METABÓLICAMENTE SANOS Si bien es cierto que las personas obesas pueden presentar una mayor incidencia de comorbilidades metabólicas, en los últimos años se ha acuñado el concepto de “Obesos Metabólicamente Sanos” para referirse a aquel grupo de personas que, aun teniendo un IMC mayor o igual a 30 kg/m 2 , no presentan más de dos de las siguientes complicaciones metabólicas y que, además, no toman medicación para sus tratamientos: Diabetes tipo 2. Hipertensión. Dislipemia (elevada concentración de lípidos o grasas en sangre). Sin embargo, recientes estudios indican que las personas obesas consideradas metabólicamente sanas, es decir, aun teniendo la presión arterial normal y una analítica sin alteraciones, presentan igualmente un riesgo cardiovascular elevado similar al del resto de obesos que presentan algún trastorno metabólico.
Dieta para Combatir la Piel Rosácea
Artículo especializado

Dieta para Combatir la Piel Rosácea

La piel es el más fiel reflejo de lo bien o lo mal que nos alimentamos. Y en el caso de la rosácea, además, se ha demostrado que tiene una incidencia más alta en personas con intolerancias y alergias alimentarias. Aquí vamos a intentar desgranar la relación entre alimentación y rosácea , poniendo en contexto este trastorno, con otras de sus posibles causas y las indicaciones dietéticas que pueden ayudar. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Qué es la rosácea? La rosácea es una afección inflamatoria y crónica en la piel que se caracteriza por un enrojecimiento, principalmente en las mejillas o parte central de la cara y suele estar acompañado de pequeñas pústulas, haciendo que a veces se confunda con el acné. La rosácea es muy común y cualquier persona puede padecerla, pero existe una mayor susceptibilidad en mujeres, entre los 30-50 años y en especial de origen caucásico con piel clara. Qué causa esta enfermedad todavía se desconoce, pero se presupone que existe una predisposición genética porque se ha observado que aumenta la probabilidad de desarrollarla si algún familiar también la padece. Se sabe que produce una dilatación en los vasos sanguíneos de la cara y un aumento del flujo sanguíneo pero no se conoce porque se desencadena el proceso. Actualmente se investigan algunas posibles causas que pueden provocarla y se relaciona con múltiples factores que pueden intervenir como: Factores alimenticios (el consumo de alimentos muy calientes, picantes y beber alcohol provoca vasodilatación y puede desencadenar o favorecer su aparición) Factores infecciosos (se ha relacionado con un ácaro -Demodex Folliculorum- que coloniza habitualmente la piel de la cara, ya que en personas con rosácea se encuentra en mayor número. También se ha relacionado, aunque su vinculación no es tan clara, con una bacteria (Helicobacter pylori). Factores psicológicos (se desencadena más en personas que sufren estrés y ansiedad o que tienden a ruborizarse). Factores ambientales: ambientes calurosos o cambios bruscos de temperatura, después de realizar un ejercicio intenso, provocan un aumento de la temperatura corporal y una dilatación en los vasos sanguíneos de la cara, aumentando el flujo. La exposición solar, por efecto de los rayos ultravioletas, se ha visto que desencadena brotes e incluso en algunos casos puede empeorar la rosácea. El motivo es aún desconocido, haciendo indispensable el uso diario de crema protectora solar. Algunos medicamentos tienen una acción vasodilatadora y pueden desencadenar un brote o aparición de la rosácea. ¿Qué papel juega la dieta? Una buena aportación hídrica y llevar una alimentación equilibrada que favorezca el buen funcionamiento del aparato digestivo y que asegure el aporte de nutrientes como ácidos grasos poliinsaturados, vitaminas, minerales y otras sustancias antioxidantes son imprescindibles para la buena integridad de la piel. Aunque no se ha podido comprobar científicamente si existe una relación directa entre alimentación y rosácea, se ha demostrado que las personas con rosácea tienen una i ncidencia más alta en intolerancias y alergias alimentarias.  Por este motivo, se recomienda descartar si se es intolerante a la histamina, ya que una acumulación en el plasma provoca efectos adversos como urticaria, sarpullido, edema e inflamación. La histamina está presente en muchos alimentos de forma natural. También hoy en día se debate descartar la sensibilidad o intolerancia al gluten ya que la enfermedad celíaca puede cursar con síntomas extraintestinales provocando afecciones en la piel, como la rosácea y el acné. Por todo ello es muy importante llevar siempre a mano un d iario donde se anote cuando aparezca una reacción : información sobre los síntomas, alimentos que se ha comido para descartar cualquier intolerancia o alergia, cantidad de exposición solar y nivel de estrés o ansiedad; para poder identificar los factores que pueden desencadenar su aparición y tener un mejor control de la enfermedad. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Aconsejamos Consumir cinco raciones de verdura y fruta al día (dos raciones de verdura + tres raciones fruta) por su gran aporte en fibra y antioxidantes. Consumir los cereales integrales ya que contribuyen a incrementar el porcentaje diario de fibra y regulan el tránsito intestinal (cereales de desayuno integral, pan integral, arroz integral...) Potenciar el consumo de grasas insaturadas en especial, los ácidos grasos omega 3 y omega 6 por su acción antiinflamatoria. Se recomienda consumir pescado un mínimo de cuatro veces por semana, dos de ellas pescado azul (ver recuadro). Potenciar el consumo de antioxidantes (ver recuadro). Desaconsejamos (por precipitar episodios de flushing o enrojecimiento facial) Bebidas estimulantes Bebidas calientes y comidas muy calientes Comida muy condimentada o picante Alcohol Cambios bruscos de temperatura (ambientes calurosos, después de realizar un ejercicio intenso, frío y viento, sauna, baño con vapor) Exposición solar Tabaco Antioxidantes y grasas insaturadas Antioxidantes Vitamina C:  Interviene en la síntesis y reparación del colágeno, fotoprotector biológico, neutraliza los radicales libres y refuerza el sistema inmunitario. Como es una vitamina que se destruye con el calor (termolábil) y la exposición a la luz, se recomienda consumir los alimentos ricos en vitamina C en crudo para evitar la pérdida con los procesos de cocción. Naranja, limón, mandarina, fresa, kiwi, patata, brécol, col, pimiento rojo y verde, espinaca, tomate, col, coliflor, acelga, endibias. Vitamina E:  Protege las membranas celulares y la capa dérmica impidiendo la oxidación de las grasas y refuerza el sistema inmunitario. Es sinérgico con el selenio. Cereales fortificados, frutos secos, germen de trigo, aceites vegetales en crudo (oliva, girasol, semilla de trigo, maíz, soja), copos de avena, hígado y mantequilla. Vitamina del complejo B:  Intervienen en los procesos de renovación celular. Cereales integrales, legumbres, frutos secos, plátano, levadura de cerveza, hígado y carne. Zinc: Colabora en el sistema de defensa del cuerpo, forma parte del crecimiento celular y participa junto con la vitamina A en la regeneración del tejido cutáneo, síntesis del colágeno y elastina, componentes importantes en del tejido conjuntivo de la piel. Su déficit limita el crecimiento y la regeneración de los tejidos, por eso es ampliamente utilizado en el tratamiento de lesiones dermatológicas con componentes inflamatorios. Mariscos (ostras y crustáceos), carnes rojas, derivados lácteos y huevos, y los cereales integrales. Selenio: Desempeña importantes funciones de desintoxicación celular. Es un protector frente al envejecimiento cutáneo. El selenio y la vitamina E, otro poderoso antioxidante, son sinérgicos Carnes, huevos, marisco, ciertas setas y cereales. Pigmentos Naturales Hay una serie de pigmentos en los alimentos que resultan tener actividad antioxidante. Los más destacados son: Carotenoides (betacaroteno) El organismo es capaz de transformar en vitamina A, de ahí su denominación "provitamina A" que posee conjuntamente las propiedades de la vitamina A y la de los antioxidantes que actúan sobre los radicales libres. La vitamina A es esencial para el crecimiento, mantenimiento y reparación de las células de las mucosas, epitelios y piel. Frutas y verduras amarillas o anaranjadas (zanahoria, calabaza, boniato, melocotón, cereza, nectarina, tomate, pimiento...), verduras de hoja verde (acelga, espinaca, berro...) Polifenoles Té verde Grasas insaturadas Ácidos grasos Omega 3 y Omega 6 Acción inmunomoduladora y antiinflamatoria. Ayudan a fortalecer la barrera protectora y a restablecer la membrana celular de la piel ante situaciones de estrés como quemaduras solares, pérdida de elasticidad o sequedad. Alimentos ricos en omega 3: lino (semillas), semillas de calabaza, nueces y pescado azul ( sardina, arenque, salmón, atún…) Alimentos ricos en omega 6: aceite de girasol, maíz, soja, sésamo. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
El Vegetarianismo Más que una Moda
Artículo especializado

El Vegetarianismo Más que una Moda

Cada vez más personas apuestan por adoptar estilos de vida saludables y tener así una mejor calidad de vida. Paralelamente a esta tendencia, el vegetarianismo ha ido resurgiendo y teniendo una presencia al alza a nivel mundial. Aglutina valores que no son meramente nutricionales, sino que también introduce aspectos culturales, sociales y medioambientales . Un poco de historia… Desde los inicios de la Humanidad el hombre ha necesitado buscar fuentes alimentarias para su propia evolución como especie mediante la recolección de raíces, frutos, especies marinas e incluso con suerte cazando algún que otro animal. Se fue desarrollando, así, una alimentación omnívora que le permitió desenvolverse e ir descubriendo nuevos alimentos y formas de consumirlos. La evidencia sugiere que los fundadores de la dieta no basada en carne vienen de la antigua India en el siglo VI a.C., vinculada en gran medida a dos religiones: hinduismo y budismo. No comer carne no era una cuestión de gustos, sino que estaba asociado a fundamentos filosóficos y a la necesidad del respeto por la vida animal. También en el antiguo Japón hubo prohibiciones en el consumo de carne de animales salvajes, siguiendo una dieta a base de legumbres y verduras, y muy ocasionalmente pescado, durante unos 1200 años en el periodo Nara, y luego se cambió con el emperador Meji. Asimismo, el famoso Pitágoras fue uno de los primeros filósofos occidentales que promovió un estilo de vida vegetariano. Y así con el paso del tiempo numerosos personajes históricos, revolucionarios y hombres célebres han impulsado en la sociedad dicha tendencia a introducir nuevas preocupaciones asociadas a los recursos que se utilizan para el consumo humano y con ello valores que abarcan aspectos éticos, morales y medioambientales. En qué consiste El estilo de vida vegetariano promueve una forma de alimentarse en la que no tiene cabida ningún alimento de origen animal, apuesta por infligir siempre el menor  daño  posible al entorno y excluir a los animales del negocio productivo . Todo lo que se consume tiene que venir de la tierra. Su alimentación se basa principalmente en vegetales, frutas, semillas, cereales integrales, legumbres, productos y derivados de la soja y gluten. Sin embargo, los vegetarianos no sólo rechazan los alimentos de origen animal, sino cualquier producto o material procedente de animales.  Asimismo, no existe una única dieta vegetariana, sino que todo depende de qué alimentos se consuman : Veganismo : seguido por los vegetarianos estrictos. No consumen ningún alimento de origen animal, ni  derivados lácteos , leche o  miel . Ovolácteovegetarianismo : incluyen huevos y lácteos en su alimentación. Es la dieta vegetariana más seguida en occidente. Ovogetarianismo/lactovegetarianismo : únicamente consumen huevos o lácteos respectivamente, como alimentos de origen animal. Crudivorismo : es una dieta que puede considerarse vegana, ya que únicamente consumen alimentos crudos y no procesados. En este caso, la alimentación se basa en frutas, verduras, frutos secos, semillas, cereales y legumbres germinados. Pueden existir casos en los que se incluyan lácteos no pasteurizados y carne y pescados crudos. Frugivorismo : basada en frutas, frutos secos y semillas. Incluye aquellos frutos que se clasifican como verduras, como el  tomate  o el  aguacate . El resto de vegetales están excluidos. Otras dietas vegetarianas : existen personas que se autodenominan vegetarianas pese a consumir pescado o marisco, lo cual es un error conceptual ya que por definición el pescado no entra dentro de los preceptos del vegetarianismo. Evitar carencias A diferencia de lo que mucha gente cree, ser vegetariano no es sinónimo de comer saludable ni estar sano . Independientemente de la dieta vegetariana que se practique ante todo se debe asegurar una alimentación variada, equilibrada y, muy importante, planificada por un especialista en nutrición que preste especial atención a los nutrientes esenciales que se ven limitados para no crear deficiencias y a largo plazo implicar el estado de salud. Las personas que sigan dietas vegetarianas deben enfocarse en incluir correctamente los siguientes nutrientes para poder cubrir adecuadamente sus necesidades nutricionales:   Proteínas: al no contar con proteínas de origen animal, éstas deben ser sustituidas por otras de origen vegetal que cumplan una función similar, como las legumbres, la soja, la quínoa, los frutos secos o el tempeh. Cabe mencionar que la proteína de origen vegetal no es de alto valor biológico (como la animal), y suele tener aminoácidos limitantes, distintos dependiendo del alimento. Por ello se recomienda la combinación de distintas fuentes vegetales en una misma comida, para garantizar el aporte de todos los aminoácidos esenciales. Combinaciones de alimentos para mejorar la calidad del aporte proteico: Legumbres + cereales integrales = Garbanzos con espinacas y arroz. Legumbres o cereales + frutos secos = Salteado de quínoa con verduras y piñones. Legumbres o cereales + productos de soja o seitán = Ensalada de lentejas con tofu.   Hierro: reemplazable por verduras de hoja verde (espinacas, acelgas, lombarda, perejil, brócoli) y legumbres. Hay que tener en cuenta que el hierro que contienen se absorbe en menor cantidad. Un medio ácido mejora la absorción por lo que se recomienda tomarlos junto a alimentos ricos en vitamina C. Vitamina B12 : en personas que practican el veganismo durante varios años seguidos sin lácteos ni huevos, se recomienda tomar alimentos enriquecidos en esta vitamina y suplementarla mediante un complejo semanal de vitamina B12 con un aporte de 2000 microgramos. Calcio : en las dietas veganas donde no se incluyen lácteos, podemos obtener este nutriente de verduras de hoja verde como el brócoli y las espinacas, así como de las judías blancas, col rizada garbanzos, soja y sus derivados como el tofu, y bebidas vegetales enriquecidas en calcio. Junto al calcio debemos asegurarnos la presencia de vitamina D. En una dieta vegetariana su principal ingesta proviene de bebidas enriquecidas con esta vitamina. Pero la mejor forma de no tener deficiencia es mediante una exposición de 15-20 minutos diarios al sol. Zinc : es importante para el crecimiento de los niños y reforzar el sistema inmune. Este mineral se encuentra en: leche, quesos, yogur, huevo (especialmente en la yema), hojuelas de avena, cebada en grano entero, soja, cereales del desayuno fortificados, germen de trigo y tofu. Ácidos grasos Omega 3 : las dietas vegetarianas son generalmente ricas en ácidos grasos omega 6 y pueden contener cantidades insuficientes de ácidos grasos omega 3. Se tendrá en cuenta incluir las fuentes de origen vegetal: semillas lino, chía, amapola, aceite de linaza y de soja.
Causas y Tratamientos de la Pérdida de Peso
Artículo especializado

Causas y Tratamientos de la Pérdida de Peso

Si bien es cierto que muchas personas luchan para frenar su aumento de peso a lo largo de los años o en un momento concreto de su vida, también existe otra situación contraria en la que alguien puede experimentar una disminución de peso involuntaria y de forma gradual o repentina . Esta situación no es inusual en adultos ya que representa el 1,3-3% de los pacientes hospitalizados en Medicina Interna y el 13% de las personas mayores en consulta ambulatoria. ¿Qué se conoce como pérdida de peso involuntaria? Cuando una persona no está realizando ninguna dieta de pérdida de peso ni ha experimentado fluctuaciones importantes de peso previamente y, sin causa aparente, pierde el 5% de su peso corporal normal en un período de seis a 12 meses o en un período inferior, se considera que dicha pérdida es clínicamente importante ya que se asocia con un incremento de la morbimortalidad. Si es tu caso, te recomendamos acudir a tu médico para que realice las pruebas diagnósticas adecuadas para valorar su etiología y actuar en base a sus causas. No obstante, a continuación, te detallamos más información acerca de los principales factores que pueden provocar una disminución de peso y sus posibles tratamientos. Causas de la pérdida de peso Ante una disminución de peso relevante, debemos plantearnos qué factor o factores influyen en ella ya que en la mayoría de los casos no hay una única causa. Las principales causas son: Orgánica. Psiquiátrica. Farmacológica. Idiopática (de causa desconocida). Psicosocial (cuando la ingesta dietética es inadecuada, deben investigarse factores como la falta de recursos económicos para obtener alimentos). Fisiológica debidas al envejecimiento (sequedad de boca, pérdida de piezas dentarias, alteración del gusto, etc.) En la siguiente tabla se recogen de forma más específica estas causas y algunas de sus enfermedades asociadas : Orgánica Enfermedades gastrointestinales: malabsorción intestinal, celiaquía, enfermedad de Crohn, úlceras pépticas, otras patologías que cursen con diarreas crónicas. Neoplasias: gastrointestinales, hepáticas, renales. Enfermedades infecciosas crónicas: VIH, tuberculosis, virus de hepatitis C, infecciones pancreáticas y pulmonares. Enfermedades pulmonares: EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Enfermedades neurológicas: Parkinson, ACV (accidente cerebrovascular), ictus, ELA (esclerosis lateral amiotrófica). Enfermedades endocrinas: hipertiroidismo, alteraciones de las glándulas suprarrenales, diabetes mellitus. Enfermedades cardíacas: insuficiencia cardíaca grado III-IV. Enfermedades renales: insuficiencia renal aguda. Psiquiátrica Depresión. Estrés agudo. Ansiedad. Fase maníaca del trastorno bipolar. Psicosis paranoide. Anorexia nerviosa. Farmacológica Uso de drogas de forma crónica: alcohol, marihuana, opiáceos   anfetaminas, cocaína. Fármacos: anticomiciales, uso excesivo de laxantes, quimioterapia, antipsicóticos, antitiroideos, hipoglucemiantes e insulinas, fármacos utilizados en insuficiencia cardíaca y Parkinson, algunos productos de herboristería. Manejo diagnóstico de la pérdida de peso Para conocer los factores que pueden estar condicionando la pérdida de peso, es muy importante que el especialista realice una correcta anamnesis del caso para conocer el historial de la persona y hacer las pruebas diagnósticas oportunas que permitan realizar un correcto diagnóstico y, en base a éste, pactar un tratamiento adecuado El abordaje diagnóstico inicial se debe hacer en Atención Primaria (AP) con el objetivo de determinar si existe alguna patología orgánica grave o si la causa es psicológica o de causa desconocida . En todo caso, el diagnóstico debe comprender los siguientes aspectos: Anamnesis detallada : en ella, se deben recoger datos como el historial de peso y sus fluctuaciones en de los últimos años así como la intencionalidad de perder peso o dietas hechas anteriormente. También se debe realizar una valoración del estado nutricional a través de un registro de ingestas y de actividad física habitual , así como evaluar si existe una pérdida del apetito y la causa que la ha originado. En la mayoría de las veces, hay asociados estados de depresión (debido a la pérdida de familiares, rupturas sentimentales, etc.), ansiedad o estrés que comportan una pérdida de apetito. En estos casos el médico debe derivar al paciente al psicólogo o psiquiatra para que establezca un tratamiento que restaure la normalidad psicológica y la persona pueda recuperar su peso habitual. En esta anamnesis también es importante tener en cuenta las características de dos grupos de población con situaciones especiales: En las personas mayores es muy frecuente el deterioro cognitivo y la depresión , así como un uso crónico de medicación. Además se deben tener en cuenta los aspectos psicosociales (falta de recursos económicos) y fisiológicos (dificultad para tragar, falta de piezas dentales, etc.) que pueden conllevar una alimentación deficitaria Durante la adolescencia, se pueden desarrollan trastornos del comportamiento alimentario (anorexia, bulimia, etc.) que pueden dar lugar a una pérdida excesiva y descontrolada de peso. En estos casos es imprescindible el abordaje psicológico para su tratamiento. Analítica básica incluyendo: bioquímica de sangre con glucosa, función renal y hepática, electrolitos e iones calcio y fósforo, reactantes inespecíficos (proteína C reactiva y velocidad de sedimentación globular), lactato deshidrogenasa, albúmina, TSH, serología para VIH, test de sangre oculta en heces y bioquímica de orina. Exploraciones generales : estado general de la persona (incluyendo sensaciones de cansancio o astenia), y exploración de piel y otros órganos: sistema ocular, otorrino, cavidad oral, tiroides, estado cardiopulmonar, abdominal, neurológico, músculoesquelético y exploración de mama o próstata si fuera necesario Pruebas complementarias (mediante aparatos de diagnóstico por imagen): radiografía de tórax, ecografía abdominal, tomografía computarizada (TC) torácica, abdominal o craneal, colonoscopia, endoscopia, mamografía, Tratamiento de la pérdida de peso El tratamiento a seguir debe ser prescrito en base a la causa que ha originado la disminución de peso , por lo que se puede considerar que la terapia puede ser farmacológica, psicológica o nutricional. Si la causa es desconocida o el peso es consecuencia de un mal estado de nutrición sin causa psicológica ni orgánica, podemos llevar a cabo una alimentación hipercalórica que nos permita restaurar un peso saludable. ¿Cuáles son las bases de una alimentación para ganar peso de forma saludable? Estructurar la ingesta de alimentos en diferentes tomas durante el día según el apetito de cada persona. No es necesario que en cada comida principal haya mucho volumen o cantidad de comida en el plato: lo importante es comer alimentos saludables con elevada densidad calórica como las grasas saludables presentes en frutos secos, aceite de oliva o aguacate. Evitar alimentos hipercalóricos poco saludables: productos de bollería, postres azucarados, alimentos precocinados con grasas saturadas (pizzas, empanadas, etc.), patatas chips, refrescos azucarados, etc. Consumir alimentos vegetales como frutas y verduras, que deberían estar presentes cinco veces al día. Realizar una adecuada ingesta de proteínas (en torno a los 1.2 gr de proteínas/Kg de peso corporal) ya sea de origen animal (pescados, carnes, huevo) como de origen vegetal (lentejas, garbanzos, alubias, etc.) Incluir cereales integrales y féculas en la mayoría de ingestas del día: pan integral, copos de avena, arroz integral, pasta, quinoa, patata o boniato. Tomar los lácteos enteros (leche, yogures y quesos). Enriquecer los platos con frutas desecadas, frutos secos, aguacate, aceite de oliva, leche en polvo (en purés), aceitunas, pan rallado o huevo rallado. Se puede beber, además de agua, batidos de frutas enteras con leche. Por último, y no menos importante, es indispensable llevar a cabo unos hábitos de ejercicio físico que nos permitan mantener una adecuada proporción de masa muscular y masa grasa. Por ello es necesario combinar actividades aeróbicas con ejercicios de fuerza muscular correctamente pautados por un profesional de la actividad física.
Trucos Para Superar Airosa la Menopausia
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Trucos Para Superar Airosa la Menopausia

Sofocos, disminución de la libido, irritabilidad… ninguna mujer querría pasar por eso y, de hecho, no siempre se experimentan todos los síntomas ni de la misma manera. Pero todas, antes o después, llegaremos a la menopausia. Por tanto, en lugar de lamentarnos, tratemos de aceptarla y conocerla. Cuanto más sepamos sobre los cambios que vamos a experimentar en la menopausia, mejor podremos afrontarlos y combatirlos. Cese de la menstruación La menopausia es un proceso biológico , como lo fue la adolescencia, etapa de transición entre dos estados hormonales distintos que tendrá efectos físicos y emocionales variados en cada mujer. Se produce cuando cesa la función ovárica en la mujer, algo que sucede alrededor de los 50 años . La consecuencia del fallo ovárico es la desaparición de las reglas, pero a nivel fisiológico afecta desde dos puntos de vista: por un lado, el ovario agotado deja de producir óvulos, con lo que finaliza la edad reproductiva y, por otro, deja de fabricar estrógenos, y es ese déficit de estrógenos el responsable de toda la sintomatología de la menopausia. Síntomas Hay mujeres que no refieren ningún síntoma, y el tránsito a ese “nuevo estado hormonal” se produce progresivamente. Pero la mayoría experimenta algunos cambios que se pueden clasificar según sean: Síntomas vasomotores : es el síntoma más popular y más llamativo, formado por un cuadro agudo de vasodilatación cutánea, con sensación de calor que viene del interior del cuerpo, ascendiendo del abdomen o tórax a la cara, con rubor y sudoración en ocasiones. Son los llamados sofocos, y pueden darse antes de que desaparezca la menstruación, cuando las reglas se retrasan, y permanecer durante un periodo variable. Frecuentemente son más intensos el primer año y van decreciendo en intensidad de forma progresiva. Síntomas locales : son más progresivos pero que tarde o temprano todas las mujeres los acusan. A nivel de la mucosa vulvar y vaginal el déficit estrogénico tiene como consecuencia adelgazamiento y deshidratación, lo cual provoca atrofia, sequedad, pérdida de elasticidad y, por lo tanto, dolor o molestia con las relaciones sexuales y picor. Esta atrofia afecta a todo el sistema genitourinario provocando también síntomas urinarios, más propensión a cistitis, disminución de la capacidad vesical con lo que aumenta la frecuencia urinaria o se han de levantar por la noche a orinar, y si hay tendencia a la incontinencia urinaria con los esfuerzos ésta se acentúa, igual que si había un poquito de prolapso de la vejiga o el útero, al debilitarse los tejidos también suele empeorar. Síntomas generales : algunos más evidentes, como cambios de humor o del estado de ánimo, con tendencia a la irritabilidad, ansiedad o depresión. Disminución de la líbido, alteraciones del sueño… Por suerte, no afectan a todas las menopáusicas. Otros no tan palpables, pero que afectan silenciosamente : en el momento en que dejamos de tener estrógenos se acelera el proceso de descalcificación progresiva del hueso que lo debilita y aumenta el riesgo de fractura, se llama osteoporosis. Y simultáneamente dejamos de beneficiarnos del efecto protector que tenían los estrógenos sobre el sistema cardiovascular equiparándonos a los hombres en incidencia de infarto, angina, hipertensión… Suena muy poco glamuroso visto así, y ninguna de nosotras quisiera tener que pasar a ese nuevo estado. Pero hay que asumirlo como una nueva etapa y centrarnos en todo lo que podemos hacer para sobrellevarlo de la manera más digna y saludable posible y encararlo positivamente. Trucos para llevarlo lo mejor posible Estas son mis recomendaciones generales para todas las mujeres postmenopáusicas, y las premenopáusicas, que todavía tienen más margen de maniobra para anticiparse a los cambios: Evita el sobrepeso : al entrar en la menopausia el metabolismo se organiza diferente y es muy frecuente ganar algo de peso, así que deberemos vigilar más que nunca nuestra dieta y nuestros hábitos para mantener un peso adecuado. De esta manera contribuimos a mantener a raya los problemas cardiovasculares y evitaremos la sobrecarga de las articulaciones aliviando o evitando los dolores articulares, que son frecuentes en las menopáusicas. Dieta adecuada: más que nunca debemos ser cuidadosas con lo que comemos, favorecer un aporte adecuado de calcio con lácteos, cereales, frutos secos y semillas para evitar la osteoporosis. Disminuir la ingesta de grasas animales para contrarrestar el aumento inevitable de los niveles de colesterol que conlleva la edad y evitar el sobrepeso. No abusar de la sal, que será un factor de riesgo más de hipertensión, y asegurarnos un aporte suficiente de vitaminas. Ejercicio físico : previene la hipertensión y la diabetes, y es importante para mantener la forma física, la densidad de los huesos y bajar los niveles de colesterol “malo”. Nos ayudará a evitar ese incremento de peso muchas veces inherente a este estado hormonal nuevo. Además, en la postmenopausia cambia la distribución de la grasa corporal asemejándonos más al patrón masculino: la grasa se acumula más en el abdomen y cintura, y menos en caderas y nalgas… ¡No queremos eso!, y la única forma de mantener la línea femenina será haciendo algo de ejercicio físico. Ejercita también la musculatura del suelo pélvico: los ejercicios de Kegel o los abdominales hipopresivos son el tratamiento de la incontinencia urinaria de esfuerzo leve que puede empezar a manifestarse en esta fase. Tomar el sol , sin excesos: las radiaciones solares son nocivas, pero para el mantenimiento de la densidad ósea es necesaria la vitamina D que obtenemos de la luz solar. Se recomiendan 15 minutos diarios, que mejor si los hacemos coincidir un paseo al aire libre, que nos hará segregar endorfinas para combatir la tendencia a la ansiedad y depresión, más frecuente en la menopausia. Hidratación : bebe suficiente líquido para mantener una buena función renal y contrarrestar la sequedad de la piel y las mucosas que tarde o temprano todas notaremos. Y también incide en la hidratación vaginal, pues la atrofia que conlleva la menopausia provoca dolor con las relaciones sexuales, y con la disminución de la líbido que, a menudo, se asocia suman un “pack” que favorecerá la reducción de la cantidad y calidad de las relaciones y a empeorar la atrofia (las mujeres que mantienen una vida sexual activa y frecuente se atrofian mucho menos). Para mejorar este aspecto hay variedad de cremas y aceites hidratantes y lubricantes que se convertirán en esenciales. Mantén un buen estado de ánimo : el cataclismo hormonal pasa factura y puedes estar más irritable, susceptible, decaída, con baja autoestima… Es importante hablarlo con tu familia, que ellos sepan cómo te sientes favorece empatizar y comprender. El ejercicio, pasar tiempo al aire libre, tener vida social, mantener costumbres saludables en definitiva, te hará sentir mejor. Y sin lugar a dudas evita hábitos no saludables : tabaco, alcohol y cafeína en exceso no ayudan y contribuyen a la osteoporosis y a los sofocos. Estos consejos deberían ser norma universal para todas nosotras , pero hay veces que no es suficiente y hace falta un tratamiento médico. A ese respecto me gustaría romper una lanza a favor del desprestigiado tratamiento hormonal:  no se puede recomendar en todos los casos, pero hay mujeres que lo necesitan y se pueden beneficiar mucho de sus efectos. Si tu ginecólogo lo recomienda no lo rechaces sin tener la información necesaria. Sobre el tratamiento hormonal sustitutivo En la década de los 90 se puso de moda la administración de hormonas a todas las mujeres menopáusicas como si fuese el elixir de la eterna juventud, y se vio que, en función del contexto, dosis y duración del tratamiento, aumentaba el riesgo de sufrir cáncer de mama, de ovario, tromboembolismos… en las mujeres tratadas más de 10 años. Ante este hecho nos pasamos al extremo contrario y se dejó de tratar a muchas mujeres a las que les hacía falta. Y los extremos nunca son buenos. Este tratamiento consiste en administrar los estrógenos (y progesterona si es necesaria) que nuestros ovarios han dejado de fabricar, y es el único tratamiento altamente efectivo para paliar los sofocos, además de contribuir al mantenimiento de la masa ósea, la líbido y la salud cardiovascular. La recomendación actual es que hay que tratar a las mujeres con menopausia precoz y a todas aquellas a las que los síntomas de la menopausia merman su calidad de vida, siempre bajo control médico , a la mínima dosis efectiva y por un tiempo limitado. Con esas consideraciones este tratamiento es seguro y beneficioso. Otro nivel en el que los estrógenos son altamente efectivos es si se aplican de forma tópica vaginal para pacientes con atrofia. En este caso el efecto es local, la absorción sistémica prácticamente nula y, por tanto, muy seguros. No todas las pacientes sufren el mismo grado de atrofia ni les afecta de la misma manera, pero para las que las cremas hidratantes no las conforten suficientemente, los tratamientos con pomadas de estrógenos y el láser son la alternativa. En su lugar… Existen tratamientos fitoterápicos como las isoflavonas de soja, la cimicífuga racemosa, el trébol rojo, la salvia o el lúpulo, de los que no existe suficiente evidencia científica sobre su efecto en el manejo de los síntomas de la menopausia, pero pueden ser una alternativa para las mujeres que no quieren o no pueden tomar el tratamiento hormonal, ofreciendo un alivio leve en la frecuencia y/o intensidad de los sofocos por lo que pueden resultar útiles en algunas ocasiones.
Cómo Eliminar el Anisakis
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Cómo Eliminar el Anisakis

Sin duda el pescado es un alimento muy interesante para el consumo humano, por su contenido nutricional. Sin embargo también puede ocasionar problemas de salud, por el riesgo asociado que conlleva la presencia de ciertos contaminantes. La infestación de parásitos como el anisakis es uno de ellos. Según los últimos datos, en España hasta un 36% del pescado tiene anisakis, especialmente el que viene del cantábrico (50%) y siendo más raro el del Mediterráneo (6%). ¿Qué es el anisakis? El anisakis simplex, conocido comúnmente con el nombre de anisakis, es un parásito , en concreto, un gusano nematodo que mide hasta 3 cm de largo y un poco menos de 0,1 mm de diámetro, es blanquecino y casi transparente . En su etapa adulta habita en los mamíferos marinos (ballenas, delfines, focas…), reproduciéndose en su interior y liberando al mar sus huevos a través de las heces, lo que conlleva que llegue en a la cadena alimentaria de otros peces y, por tanto, al consumo humano. En los humanos la parasitación se limita a la infección por la larva y no continua su desarrollo en el interior de nuestro organismo, ya que lo elimina tras sufrir las secuelas de la infección. Cuando una persona se alimenta de un pescado contaminado con anisakis, se produce lo que médicamente se conoce con el nombre de anisakiasis , que es capaz de producir las siguientes reacciones: Gastroenteritis: puede empezar hasta uno o dos días después de haber comido el pescado contaminado. Síntomas: dolor de estómago, vómitos, náuseas, diarrea, estreñimiento... y en casos graves obstrucción intestinal. No suele dar fiebre. Alergia: empieza minutos o, como mucho, horas después de comer el pescado. Puede quedarse en una leve urticaria o complicarse, llegando a casos extremos con un shock anafiláctico. También es posible una combinación de ambos cuadros : síntomas gástricos y después urticaria. Medidas preventivas y dietéticas La prevención es la principal medida dietética para hacer frente al parásito. No todo el pescado está igual de contaminado, sino que el parásito suele concentrarse en la ventresca y zona abdominal , mientras que escasea en la cola. También es importante conocer qué pescados presentan mayor riesgo: Los pescados más comúnmente contaminados (de más de 65 cm) son: merluza, besugo, bacaladilla, pescadilla, gallineta, bacalao, jurel, abadejo… Los que no requieren calor en su preparación y se consumen crudos, ahumados, marinados, en vinagre, en salazón como: boquerón, salmón, anchoa y sardina. Los cefalópodos : pulpo, sepia y calamar. Los crustáceos : langostinos, gambas, cangrejos y langostas. El riesgo es mínimo con los bivalvos como: mejillones, almejas, ostras… No tienen anisakis los peces de agua dulce como: truchas, percas, carpas… El principal enemigo del anisakis es la temperatura. Por eso, se recomienda mantener el pescado en una congelación prolongada durante cinco días a -20?C o bien someterlo a cocciones que superen los 60ºC para asegurar la muerte del parásito. ¿QUÉ PASA CUANDO COMPRAMOS PESCADO PREPARADO O COMEMOS FUERA? La legislación europea y española obliga a que los productos de la pesca no se pongan a la venta con parásitos visibles. En España, en concreto, se exige a los establecimientos que sirven comida a los consumidores finales o a colectividades o que elaboran estos productos para su venta al consumidor final, garantizar que los productos de la pesca para consumir crudos o tras una preparación que sea insuficiente para destruir los parásitos, hayan sido previamente congelados en las condiciones mencionadas antes. Si no dispone de esta información, el consumidor siempre la puede solicitar. El control de la temperatura siempre es más fácil en el caso de la congelación. En el caso de comprar pescado congelado, es mejor ultracongelado porque se eviscera en alta mar y la posibilidad de parasitación es menor. Para asumir una temperatura positiva es más difícil su control, sobre todo porque en muchas ocasiones no disponemos de un termómetro que nos informe sobre la temperatura. Por este motivo conviene tener en cuenta algunas recomendaciones fundamentales para cocinarlo de manera segura: Pescado al horno. Si queremos asar una pieza entera, se debe cocinar a 200ºC durante 20 minutos por cada kilo de pescado. Para saber si está cocinado, se debe girar ligeramente la cabeza del pescado, y si ésta se desprende con facilidad de la espina central con la que se une al cuerpo, significa que el interior del ejemplar ha superado los 60ºC y ya está cocinado. Pescado a la parrilla. Se debe abrir la pieza por la mitad, a una alta temperatura colocándolo sobre un foco directo de brasa. Se regula la distancia en función del tamaño del pescado: cuanto mayor sea el tamaño, alejarlo más de la fuente de calor. De esta manera se evita que se cocine en exceso el exterior y quede crudo el interior. El pescado está cocinado cuando la espina adquiere un color blanquecino y se separa con facilidad de su carne. Pescado a la plancha. Mediante dicha técnica las porciones de pescado se incorporan directamente en la superficie lisa de la plancha con elevada temperatura, superior a 150°C. No es necesario incorporar mucha grasa, sino que un toque de aceite será suficiente para un cocinado rápido. Cuanto más gruesas sean las piezas, menos temperatura tendrá la plancha, así evitamos que se cocine demasiado por fuera dejando crudo el interior. La manera de comprobar si el pescado está cocinado y ha superado los 60ºC es presionarlo y observar si las láminas de las que se compone se separan con facilidad. Si es así, significa que ya está hecho. Pescado empanado o rebozado y frito. De todas las técnicas culinarias, ésta es la que presenta más dificultades para saber si la carne está hecha dado el grosor del empanado o rebozado, ya que puede ocurrir que la superficie esté dorada y el interior quede crudo. La temperatura del aceite no debe estar demasiado alta. La mejor manera de asegurarse es dar a todas las tajadas el mismo tiempo de cocción: unos cinco minutos por cada lado, a una temperatura de 170ºC. La práctica cada vez más extendida de destripar los pescados en alta mar y arrojar sus vísceras al agua, y la moda del consumo de pescado crudo o poco cocinado como en el sushi hacen que sea un tema actual en nuestra sociedad. Pero por ello no debe ser motivo de prescindir su consumo dado que el pescado ofrece un valor nutricional muy importante para la salud humana. Presenta un contenido nutricional muy completo siendo una fuente importante de ácidos grasos omega 3, indispensables para la prevención de enfermedades cardiovasculares y la respuesta inflamatoria. También aporta proteínas de alto valor biológico y un contenido significativo en minerales como: calcio, yodo y selenio . Deberíamos aportarlo al menos entre dos y tres veces por semana.
Las Propiedades del Ajo
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Las Propiedades del Ajo

A pesar del uso frecuente del ajo en la cocina de numerosas culturas, como la mediterránea, su importancia nutritiva en la dieta cotidiana es prácticamente insignificante. Esto se debe fundamentalmente a su empleo como saborizante en pequeñas cantidades y no como alimento. Descubramos más acerca de este bulbo. ¿Qué sabemos del ajo? Esta planta, de nombre botánico Allium sativum , es un bulbo perteneciente a la familia de las Liliaceae al igual que la cebolla, el puerro, la cebolleta y la charlota; todas ellas de característico aroma y sabor un tanto fuerte y picante.   El ajo es cultivado desde tiempos inmemoriales por el hombre, y se cree que es originario de las estepas de Asia Central y fue cultivada en China, Mesopotamia y en Egipto desde hace miles de años.  En la actualidad, es muy apreciado como condimento, y se cultiva en casi todo el mundo, principalmente en Asia, donde se obtiene más del 80% de la producción mundial. El origen del cultivo del ajo por el hombre es muy antiguo, su uso se remonta a miles de años en la historia de la humanidad. Los primeros vestigios documentados datan los 2500 a C en el antiguo Egipto. Los faraones daban ajos a los trabajadores de sus pirámides para que se mantuvieran sanos y fuertes, tal como atestiguan los grabados encontrados en diferentes pirámides como también en el papiro de Ebers (1.700 a.C.), considerado uno de los documentos escritos más antiguos del mundo. Fue muy apreciado por los romanos y griegos. En la Edad Media el ajo fue considerado remedio y protección contra las pestes y epidemias . A partir del siglo XVII el ajo fue consumido sólo por las clases bajas, ya que la alta sociedad lo rechazaba por su fuerte olor. Su valor nutritivo y componentes bioactivos El ajo presenta distintos componentes, entre ellos, agua, fructosa, compuestos azufrados, fibra y aminoácidos libres. Contiene altos niveles de vitamina C y A , y bajos en vitaminas B. Asimismo, posee un alto contenido de compuestos fenólicos, polifenoles y fitoesteroles. En cuanto a los minerales, tiene concentraciones importantes de potasio, fósforo, magnesio, sodio, hierro y calcio. También presenta contenido moderado en selenio y germanio, pero dicha concentración va a depender del suelo donde crecen los bulbos. Las propiedades medicinales del ajo se atribuyen principalmente a su alto contenido en compuestos azufrados , sustancias bioactivas con importantes aplicaciones en el campo de la salud. Estos son los principales compuestos azufrados del ajo y sus posibles acciones biológicas: Aliína: hipotensora, hipoglucemiante. Ajoeno (ajocisteína): previene la formación de coágulos, ayuda a disolverlos. Es anti-inflamatorio, vasodilatador, hipotensor y antibiótico. Alicina y Tiosulfinatos: antibiótica, anti fúngica, antiviral. Aril mercaptano: hipocolesterolemiante, previene la aterosclerosis, tiene acción antitumoral. Es antidiabético e hipotensor. Sulfuro de dialilo y afines : hipocolesterolemiante, aumenta la producción de enzimas desintoxicantes. Se le atribuyen propiedades anticancerígenas. Previene de los daños químicos del ADN. S-alil-cisteína y compuestos al glutámico. Sustancias hipercolesterolemiantes, antioxidantes, y quimioprotectores frente al cáncer. Favorecen la acción desintoxicante del hígado frente a sustancias químicas.   El componente activo mayoritario en el ajo es la aliína , una sustancia inodora y estable en el interior del diente de ajo. Si se mantienen los bulbos a baja temperatura la aliína se mantiene inalterable, mientras que cuando el ajo es machacado, triturado o cortado, la aliína se transforma en alicina por la acción de la enzima aliínasa. Esto sucede también con otros compuestos azufrados responsables todos ellos del distintivo olor de ajo.   Las propiedades del ajo En los últimos 30 años se han realizado numerosos estudios, tanto in vitro como in vivo, sobre la química y las propiedades farmacológicas del ajo. A continuación, detallaremos las propiedades más documentadas y utilizadas en el campo de la salud:    Actividad antioxidante La oxidación causada por los radicales libres contribuye al proceso de envejecimiento. El ajo contiene antioxidantes que sostienen los mecanismos de protección del cuerpo contra la oxidación. Se ha demostrado que dosis elevadas de suplementos de ajo aumentan las enzimas antioxidantes del ser humano reduciendo considerablemente el estrés oxidativo. Actividad hipolipemiante y antiaterogénica El ajo ejerce un importante papel en la prevención de la enfermedad cardiovascular, reduciendo los niveles de lípidos en sangre tanto el colesterol como los triglicéridos. Ayuda a reducir el LDL-colesterol (colesterol “malo”), a inhibir su oxidación. Actividad antihipertensiva Se ha podido demostrar un efecto hipotensor moderado de la presión arterial con dosis de 600-900 mg/día. Este efecto antihipertensivo probablemente se debe a su efecto vasodilatadoR.   Actividad inmunomoduladora El ajo tiene varios efectos que aumentan la inmunidad, como la estimulación y la proliferación de linfocitos y macrófagos, células inmunitarias encargadas de reconocer sustancias extrañas y producir anticuerpos para su destrucción. También se ha demostrado que el ajo aumenta la actividad de las “células asesinas” naturales (protectores frente a agentes patógenos).   Actividad antimicrobiana y antifúngica Se ha demostrado, in vivo, que la alicina, los ajoenos y trisulfuro de dialilo son activos contra bacterias de amplio espectro. También se ha comprobado su efectividad antifúngica frente a Candida y otros hongos, con una eficacia similar a principios activos medicamentosos actuales.    Actividad anticarcinogénica y antitumorogénica Estudios epidemiológicos y ensayos realizados en animales han demostrado que el consumo de ajo ejerce un efecto protector en la incidencia de determinados cánceres, como el gástrico, colo rectal y de mama. Dicho efecto parece deberse a diversos mecanismos como: ser captador de radicales libres, incrementar los valores de glutatión (antioxidante propio), ayudar en mecanismos de reparación de ADN, entre otros más. ¿Cómo se toma? Además de su uso culinario, el ajo puede encontrarse en forma de suplemento (cápsulas o perlas) para poder manifestar su efecto terapéutico.   Interacciones y contraindicaciones Las dosis que se pueden utilizar en la cocina no suelen presentar problemas. Otra cosa es la suplementación de la dieta con ajo, y en este caso es conveniente saber que el extracto de ajo tiene algunas interacciones con algunos medicamentos, así como contraindicaciones en situaciones concretas: Reduce el efecto hipotensor de los fármacos antihipertensivos (inhibidores ECA). Aumenta el riesgo de hemorragia de los fármacos antitrombóticos y antiplaquetarios (pentoxifilina y ticlopidina). Potencia los efectos antitrombóticos de la vitamina E.   Aumenta el riesgo de hemorragia de los anticoagulantes (warfarina o heparina). Reduce la toma de suplementación en pacientes que han de ser intervenidos quirúrgicamente unos 10 días antes de la intervención.   A dosis altas puede producir gastritis, náuseas, vómitos y diarrea porque aumenta la producción de ácido clorhídrico. Está contraindicado en pacientes con úlcera péptica y gastritis. Está contraindicado en el embarazo y la lactancia dado que se le atribuyen acciones abortivas, actividad uterínica y afectación al ciclo menstrual. En el caso de la lactancia su consumo altera el olor de la leche y por tanto la conducta de los lactantes.  
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Enfermedad de Addison
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Enfermedad de Addison

¿Qué es la enfermedad de Addison ? La enfermedad de Addison es un trastorno que sucede cuando no se produce suficiente cantidad de hormonas en las glándulas suprarrenales . Suele haber un déficit de hormona cortisol y de aldosterona. Tipos de insuficiencia suprarrenal Existen algunas tipologías de este trastorno, que se pueden diferenciar en: Insuficiencia Suprarrenal Primaria o Enfermedad de Addison: cuando se lesiona la corteza y no produce suficientes hormonas adrenocorticales. Suele ser una enfermedad autoinmune. Insuficiencia Suprarrenal Secundaria: es la falta de producción de hormonas adrenocorticotrópica de la hipófisis. A veces se pone de manifiesto cuando se deja de tomar de repente un tratamiento a base de corticoesteroides. Insuficiencia Suprarrenal Aguda o Crisis de Addison: la diferencia con la enfermedad de Addison radica en que los síntomas aparecen de forma repentina a consecuencia de una tensión física provocada por una enfermedad, lesión o infección, y puede llegar a provocar la muerte si no se trata a tiempo. Causas de la enfermedad de Addison La enfermedad de Addison es causada por una lesión en la corteza de las glándulas suprarrenales, ya sea originada por una enfermedad autoinmunitaria, un tumor, una infección o una hemorragia . Síntomas de la enfermedad de Addison Los síntomas de esta enfermedad se suelen desarrollar progresivamente, entre ellos destacan: Disminución del apetito y pérdida de peso Fatiga extrema Náuseas, vómitos y diarreas Hiperpigmentación u oscurecimiento de la piel Presión arterial baja Ganas de consumir sal Hipoglucemia Dolor de abdomen y muscular Irritabilidad y depresión Caída del vello Pérdida de deseo sexual Deshidratación Fiebre baja Tratamiento de la enfermedad de Addison El tratamiento para los pacientes sintomáticos consiste en la toma de medicamentos orales de por vida, para el reemplazo de corticosteroides y mineralocorticoides para controlar los síntomas, corrigiendo los niveles de hormonas. Si se entra en crisis suprarrenal, se debe inyectar hidrocortisona inmediatamente . Y, se suele necesitar tratamiento también para la baja presión arterial. Se pautan, además, algunas recomendaciones, como aumentar el consumo de sal en la dieta, especialmente cuando se realice deporte o ejercicio intenso, en verano, si se padece diarrea, vómitos o algún trastorno gastrointestinal. A menudo, el médico puede corregir la dosis del tratamiento según si el paciente se encuentra afectado por alguna enfermedad menor, infección, cirugía, parto, etc. El médico debe enseñar al paciente a auto-inyectarse corticosteroides, por si fuera necesario en situaciones de estrés. Es recomendable llevar siempre encima una pulsera identificativa de alerta médica y un kit de inyección. Es recomendable, también, realizar meditación para aprender técnicas de reducción del estrés y evitar una crisis de Addison . Pruebas complementarias de la enfermedad de Addison Algunas de las pruebas complementarias que se pueden realizar incluyen: Análisis de sangre, para detectar los niveles de hormonales y electrolitos. Análisis de orina, para determinar la excreción de la hormona cortisol. Pruebas por imágenes como radiografía abdominal o tomografía computarizada de abdomen para determinar el tamaño de la glándula. Prueba de estimulación de ACTH (hormona adenocorticotropa), para medir el nivel de cortisol antes y después de la inyección de la hormona. Prueba de hipoglucemia inducida por insulina, en caso de existir sospecha de ser un trastorno de la hipófisis. Factores desencadenantes de la enfermedad de Addison Se desconoce el verdadero desencadenante de esta enfermedad. Puede producirse por una destrucción de las glándulas suprarrenales debido a un cáncer u otra enfermedad , por el uso de algunos esteroides o medicamentos antifúngicos, o por una reacción autoinmune, entre otros. Factores de riesgo de la enfermedad de Addison Son factores de riesgo el estrés físico o padecer otra enfermedad como, por ejemplo, una infección, un traumatismo, una deshidratación, una situación emocional, etc . Complicaciones de la enfermedad de Addison Algunas complicaciones de la enfermedad de Addison pueden ser: Diabetes Anemia perniciosa Tiroiditis crónica Hipofunción ovárica o insuficiencia testicular Hipertiroidismo Y, si no se trata adecuadamente, puede producirse un shock hipotensivo, una insuficiencia respiratoria e, incluso, la muerte del paciente. Prevención de la enfermedad de Addison No hay forma de prevenir la enfermedad de Addison. No obstante, se recomienda realizar revisiones periódicas y, resulta conveniente prever situaciones que aumenten el estrés (como cirugías, lesiones, etc.) para intervenir de forma rápida, portar siempre un kit de inyección, y llevar una pulsera o cualquier identificación médica para poder recibir un tratamiento de emergencia en caso de necesitarlo. Especialidades a las que pertenece La especialidad médica a la que pertenece es la endocrinología, esta se encarga de estudiar el sistema endocrino y las enfermedades derivadas de un mal funcionamiento del mismo. Preguntas frecuentes ¿Qué órganos afecta la enfermedad de Addison? La enfermedad de Addison afecta a las glándulas suprarrenales, estos órganos pequeños se sitúan encima de los riñones y están formados por una corteza externa y la médula interna. Se encargan de secretar hormonas y, cuando no producen suficientes, sucede este trastorno denominado enfermedad de Addison. ¿Cómo se mide el cortisol? El nivel de la hormona esteroidea cortisol (producida por la glándula suprarrenal) se mide a través de un análisis de sangre, también se puede hacer mediante un análisis de orina o de saliva. Los resultados de laboratorio pueden variar, pero normalmente, unos valores normales de cortisol en adultos a las 8 am, sobre una muestra de sangre, suelen ser de 5 a 25 microgramos por decilitro o 140 a 690 nanomoles por litros. Un valor por encima de lo normal puede indicar alguna enfermedad como enfermedad de Cushing o tumor, y unos valores por debajo, enfermedad de Addison o hipopituitarismo, entre otras. ¿Qué es la aldosterona y para qué sirve? La aldosterona es una hormona esteroidea y mineralocorticoide, producida por las glándulas suprarrenales, sirve para regular el metabolismo de los electrolitos, aumentando la presión en sangre, manteniendo sodio en el cuerpo y liberando potasio. La enfermedad de Addison suele generar una disminución de aldosterona. ¿Qué hacen las glándulas suprarrenales? La función principal de las glándulas suprarrenales es regular diferentes componentes del metabolismo y producir hormonas que son imprescindibles para la vida, como el cortisol o las hormonas sexuales. ¿Qué es la insuficiencia adrenal? Una insuficiencia adrenal es un trastorno endocrino y hormonal causado por una producción insuficiente de hormonas suprarrenales, como cortisol o aldosterona.
Hipotiroidismo en el Embarazo
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Hipotiroidismo en el Embarazo

¿Qué es el hipotiroidismo en el embarazo? El hipotiroidismo en el embarazo es el descenso de la hormona tiroidea , que se produce por la alteración de la producción de la misma en el tiroides durante el embarazo. Esta situación puede favorecer los abortos, así como la eclampsia (hipertensión arterial en el embarazo), y puede producir en casos de hipotiroidismo severo, alteraciones en el desarrollo cerebral del niño. Obliga a que el control durante el embarazo sea más estricto, sobre todo en las mujeres cuyo hipotiroidismo fuera conocido previamente, ya que la demanda de hormona tiroidea es más alta durante la gestación. Tipos de hipotiroidismo en el embarazo Los tipos de hipotiroidismo no son diferentes en el embarazo que en las pacientes que no están embarazadas: Hipotiroidismo primario: es la causa más frecuente de hipotiroidismo. En ella, se produce una falta de producción por alteración de la glándula tiroides. Es el caso de la tiroiditis de Hashimoto, causa más común de este proceso. Hipotiroidismo secundario: es el que se produce por falta de hormona hipofisaria, conocida como TSH. Al no producirse en cantidad suficiente, no estimula tiroides y este no produce hormona tiroidea. Hipotiroidismo terciario: hay falta de la hormona tirotropina que se produce en el hipotálamo, provocando una falta de producción de TSH y de T4. Causas de hipotiroidismo en el embarazo La causa del hipotiroidismo en el embarazo no difiere de las causas sin embarazo. La más frecuente es la enfermedad de Hashimoto , es una enfermedad autoinmune inflamatoria que daña la glándula tiroidea. Puede darse también en pacientes que presentan un hipotiroidismo congénito. En este caso se debe aportar la T4 desde la infancia, o en pacientes que han tenido poco aporte de yodo. En muchos casos es necesario dar un aporte de yodo suplementario en pacientes embarazadas, y también en aquellas que hayan tenido previamente una extirpación de tiroides por alguna causa. Síntomas de hipotiroidismo en el embarazo Los síntomas de hipotiroidismo en el embarazo son cansancio, dolor muscular, anemia por descenso de los glóbulos rojos, riesgo de insuficiencia cardíaca y como síntoma principal propio del embarazo, la preeclampsia, es decir, el aumento de la presión arterial durante el embarazo. Estos síntomas se dan en los hipotiroidismos severos, en los casos leves pueden no existir síntomas o ser achacables al propio embarazo . Tratamiento de hipotiroidismo en el embarazo El tratamiento del hipotiroidismo durante el embarazo es similar a todos los hipotiroidismos. Se realiza mediante la suplementación con hormona tiroidea . Se puede necesitar un aumento de entre el 25 y 50 % de las dosis previas, si la paciente ya estaba siendo tratada, debido a la mayor demanda de esta hormona durante el embarazo. Pruebas complementarias del hipotiroidismo en el embarazo La prueba complementaria es la analítica de sangre con determinación de TSH y hormona T4 que se realiza desde el inicio del embarazo. En los casos de hipotiroidismo previo, se hace analítica previa al embarazo y, cada 8 semanas, es necesario llevar a cabo un nuevo control analítico para reajustar la dosis en función de las diferentes necesidades de hormona durante el embarazo . Puede ser necesaria la realización de una ecografía de la zona tiroidea para valorar el tiroides. No se realizan otras pruebas de imagen durante el embarazo. Factores desencadenantes del hipotiroidismo en el embarazo Los factores desencadenantes en el hipotiroidismo en el embarazo no difieren de los factores de riesgo sin el embarazo. En los casos de hipotiroidismo primario, la causa más frecuente será la enfermedad de Hashimoto, y la falta de yodo en el aporte alimenticio, por ello, en muchos casos, se da suplemento de yodo durante este estado. En los casos de hipotiroidismo secundario, la causa más común es el adenoma hipofisario (tumor benigno en las células de la glándula hipófisis). Los casos terciarios se dan por alteraciones a nivel del hipotálamo. Factores de riesgo del hipotiroidismo en el embarazo La falta de aporte de yodo es un factor de riesgo del hipotiroidismo en el embarazo . Complicaciones del hipotiroidismo en el embarazo Las complicaciones de hipotiroidismo en el embarazo son la dificultad para conseguir un embarazo en los casos mal controlados, la probabilidad de aborto en el primer trimestre, cuando la hormona no se encuentra en valores normales, y el riesgo de preeclampsia. Prevención del hipotiroidismo en el embarazo La prevención del hipotiroidismo durante el embarazo es la suplementación con yodo en aquellos casos que se crea necesario, y controles a lo largo del embarazo con tratamiento precoz y monitorizado de los hipotiroidismos que aparezcan. Especialidades a las que pertenece La especialidad a la que pertenece es la endocrinología, pero, si la paciente no tiene previamente hipotiroidismo, las analíticas con monitorizaciones hormonales son pedidas en primer lugar por obstetricia. El obstetra deriva al endocrino en los casos necesarios. Preguntas frecuentes ¿ Qué significa TSH baja y t4 normal? Cuando la TSH está baja y la T4 normal, indica una normalidad en la producción de hormona tiroidea, que puede haber estado precedida de una situación de hipertiroidismo. Por tanto, es necesario un nuevo control analítico pasado un periodo de unas 8 semanas, que permitan confirmar la normalidad en la producción de hormona tiroidea y descarten un hipertiroidismo. ¿Qué parte del cuerpo afecta el hipotiroidismo? El hipotiroidismo afecta a múltiples órganos al ser una hormona reguladora. En primer lugar, puede afectar neurológicamente, produciendo estados depresivos y bradipsiquia. También, al sistema digestivo produciendo estreñimiento y dispepsia, o al muscular produciendo una astenia y falta de fuerza, al sistema de control de peso produciendo un aumento del mismo, defectos en control de la temperatura con una intolerancia al frío, la piel se altera y el pelo y las uñas se vuelven quebradizos y, puede haber enlentecimiento del pulso. En casos muy extremos se puede llegar a sufrir un coma por esta causa. ¿Cuál es el nivel normal de prolactina en la mujer? El nivel de prolactina puede variar a lo largo de la vida, siendo más alto durante la lactancia y en el embarazo. En situación normal, los niveles deben estar por debajo de 25 nanogramos por mililitro y, en caso de embarazo, pueden variar entre 80 y 400 nanogramos por mililitro . ¿Cuál es el especialista que trata el hipotiroidismo? El especialista que diagnostica, controla y trata el hipotiroidismo es el endocrinólogo . ¿Cuál es el hipotiroidismo primario? Se entiende por hipotiroidismo primario a la falta de producción de la hormona tiroidea originado en una alteración en la glándula tiroides , funcionando correctamente el eje hipotálamo-hipofisario. Si quieres descubrir todos los consejos y cuidados que debe de tener una mujer embarazada, haz nuestro test sobre el embarazo .
Obesidad Mórbida
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Obesidad Mórbida

¿Qué es la obesidad mórbida? La obesidad mórbida es un exceso de peso de la persona en la que el índice de masa corporal o IMC se encuentra por encima de 40. Se define el IMC como el peso en kilogramos dividido por la altura en metros al cuadrado. La obesidad mórbida se considera la forma más extrema de obesidad. Tipos de obesidad mórbida Existen diferentes tipos de obesidad: Obesidad mórbida grado 3 o de alto riesgo, con IMC igual o mayor a 40. Obesidad mórbida grado 4 o extrema, con IMC por encima de 50. Obesidad grado 1 y 2, no se considera obesidad mórbida, en el grado 1 el IMC se encuentra entre 30 y 34.9 y en el grado 2, de 35 a 39.9. Causas de la obesidad mórbida Aunque la causa principal de la obesidad mórbida se produce por un mayor consumo de calorías ingeridas frente a las calorías gastadas, son múltiples las causas que dan lugar a este proceso. Causas genéticas: este es el caso de la enfermedad o síndrome de Prader Willi y el síndrome de Bardet Biedl, hay que tener en cuenta que hay asociación de obesidad familiar, hay familias de obesos. Esto hace pensar en una causa genética, pero también las familias comparten las mismas formas de comer, por lo que este factor también hay que tenerlo en cuenta. Factores ambientales: como son el consumo de ciertos alimentos y la cantidad de ellos, así como la falta de ejercicio físico. Problemas psicológicos de estrés, depresión o traumas: ya sea en la infancia o en la edad adulta, estos pueden colaborar en que la comida se establezca como una compensación. Secundario a enfermedades endocrinas: como el síndrome de Cushing, el hipotiroidismo o el uso de esteroides, puede dar lugar también a aumento de peso. Síntomas de la obesidad mórbida El síntoma principal de la obesidad mórbida es el aumento excesivo de peso, que se traduce en una disminución de movilidad, en una alteración de las articulaciones, mayor riesgo de diabetes mellitus, de enfermedades cardiovasculares como hipertensión, cardiopatía isquémica e ictus y, también puede producir síndrome de apnea del sueño. Otro problema asociado es el aislamiento social, que se produce por la falta de movilidad del paciente, pero también por el rechazo que un paciente siente por parte de la sociedad que le rodea, que considera que la obesidad se debe a una falta de interés del paciente por si mismo. Tratamiento de la obesidad mórbida El tratamiento de la obesidad mórbida lleva un conjunto de terapias para apoyar al paciente en la mejora de su situación. En primer lugar es necesario indicar una dieta y unos buenos hábitos alimenticios, así como ejercicios que el paciente pueda realizar para ayudarle a mejorar de su situación. Es preciso tratamiento psicológico y psiquiátrico de posibles alteraciones en esta esfera, como son la depresión y la ansiedad, además del apoyo psicológico necesario para mejorar los hábitos de vida del paciente. Suele ser necesario recurrir a tratamiento quirúrgico de la obesidad mórbida, que se puede clasificar en tres tipos de cirugía: restrictiva, cirugía malabsortiva y cirugía de restricción y malabsorción combinadas. Son cirugías restrictivas la banda gástrica, en la cual, se sitúa una banda de silicona para reducir el estómago, dando lugar a una saciedad más rápida. Manga gástrica, en ella se procede a dar una forma de manga al estómago, dando lugar a un menor tamaño del mismo y creando una saciedad con una menor cantidad de alimento ingerido. La cirugía malabsortiva o la derivación biliopancreática, en la cual se procede a disminuir el tamaño del estómago y a conectar este directamente con la segunda parte del intestino delgado, donde se secretan los jugos pancreáticos y biliares, evitando la absorción de alimentos en las zonas más próximas del intestino delgado. El bypass gástrico con Y de Roux, se une el estómago con la parte más distal del intestino, es, por tanto, restrictiva y malabsortiva. Pruebas complementarias de la obesidad mórbida Las pruebas complementarias para lo obesidad mórbida son una analítica de sangre para conocer los niveles de azúcar, colesterol y el recuento celular del paciente, radiología de tórax, espirometría y estudio de apnea obstructiva del sueño. El electrocardiograma permite conocer alteraciones cardiacas desconocidas hasta ese momento. Por último, es necesario también, el estudio del sistema gastroduodenal por medio de endoscopia, para planear de forma adecuada la posibilidad de una cirugía bariátrica. Factores desencadenantes de la obesidad mórbida El factor desencadenante principal de la obesidad mórbida es el desequilibrio entre las calorías consumidas y las calorías gastadas por parte del paciente. Factores de riesgo de la obesidad mórbida Los factores de riesgo para la obesidad mórbida son la presencia de esta dolencia dentro del grupo familiar, en la cual parecen estar implicados factores genéticos asociados a alteraciones en el consumo de ciertos alimentos muy calóricos y a una disminución del ejercicio físico. Complicaciones de la obesidad mórbida Las complicaciones que lleva aparejada la obesidad mórbida son alteraciones cardiovasculares como hipertensión arterial, mayor riesgo de ictus y de infartos cardiacos, problemas respiratorios con disnea intensa y apnea del sueño, dolores articulares, mayor tasa de gota, alteraciones de la salud mental tipo depresión y ansiedad, y enfermedades endocrinológicas como la diabetes mellitus y litiasis biliar. La mortalidad de este tipo de pacientes se presenta elevada respecto a lo que les corresponde por edad. Prevención de la obesidad mórbida La prevención de la obesidad mórbida se realiza con una alimentación equilibrada mediterránea, con consumo de frutas y verduras frescas, y hábitos de vida saludables con ejercicio diario que permite consumir parte de las calorías ingeridas. No se deben consumir bebidas azucaradas, ni refrescos de forma habitual, tampoco bollería industrial, ni comida rápida. Especialidades a las que pertenece Los especialistas implicados en el tratamiento de la obesidad mórbida son varios; endocrinos y nutricionistas, psiquiatras, neurólogos y cirujanos generales son los más implicados en el tratamiento y el control de la obesidad mórbida. Es importante contar con una unidad de fisioterapia que establezca un régimen de ejercicio acorde al paciente. Preguntas frecuentes ¿ Cuáles son los tipos de obesidad ? Los tipos de obesidad se clasifican en diferentes grados, en función del índice de masa corporal: grado 1, obesidad leve, IMC entre 30 y 34.9. grado 2, obesidad moderada, IMC entre 35 y 39,9. grado 3, obesidad mórbida, IMC por encima de 40. grado 4, obesidad extrema, IMC por encima de 50. El riesgo para los pacientes aumenta según aumenta el IMC. A mayor IMC, mayor riesgo para la salud del paciente. ¿ Cuáles son los riesgos de la obesidad grado 1 ? La obesidad grado 1 aumenta el riesgo de padecer enfermedades endocrinológicas como la diabetes, elevación de los niveles de colesterol y triglicéridos, lo que puede derivar a un mayor riesgo cardiovascular y de sufrir dolores articulares. Dentro de la obesidad, es la que menor riesgo presenta, aunque esté elevada respecto a un paciente con normopeso. ¿ Cuándo se considera obesidad mórbida ? La obesidad se considera obesidad mórbida cuando el IMC supera el nivel de 40, cuando supera el nivel de 50 se considera una obesidad extrema. ¿ Qué es androide y ginoide ? Los términos androide y ginoide respecto a la obesidad marcan la zona donde de forma preferente se va a acumular la grasa. La distribución androide es una distribución a nivel abdominal y de grasa visceral. La distribución ginoide es la que se localiza principalmente en la zona de las piernas, glúteos y muslos. La obesidad androide es la que presenta más riesgo de enfermedades cardiovasculares. ¿ Qué se puede hacer para evitar la obesidad infantil ? Para evitar la obesidad infantil, es importante controlar los hábitos alimenticios de los niños, su alimentación debe de ser rica en frutas y verduras y pobre en grasas, evitando especialmente la bollería industrial. Es importante también estimular la realización de ejercicio físico, controlando que no permanezcan sentados durante mucho tiempo.
Pancreatitis
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Pancreatitis

¿Qué es la pancreatitis? La pancreatitis es un proceso inflamatorio de la glándula pancreática (páncreas), de gran tamaño. Se ubica detrás del estómago y se encarga de fabricar jugos digestivos o enzimas que ayudan a descomponer los alimentos en la parte superior del duodeno o intestino delgado. El páncreas también es el encargado de producir insulina y glucagón, dos hormonas que ayudan a controlar los niveles de azúcar en sangre y que constituyen la principal fuente de energía del organismo. La pancreatitis se desencadena por la activación inapropiada de las enzimas pancreáticas, resultado de una autodigestión del páncreas. La inflamación puede ser súbita (aguda) o progresiva (crónica). Es más frecuente en hombres que en mujeres y suele aparecer entre los 30 y los 60 años. Es una enfermedad grave. Los casos leves de pancreatitis pueden desaparecer sin tratamiento , pero los casos graves pueden causar complicaciones potencialmente mortales. Tipos de pancreatitis Existen dos tipos de pancreatitis: Pancreatitis aguda : es un proceso inflamatorio agudo del páncreas con afectación variable de otros tejidos próximos y de órganos distantes, que se se produce generalmente por los cálculos biliares (piedras  en la vesícula biliar) o a un consumo excesivo de alcohol, fenómenos que pueden provocar una autodigestión del páncreas por las enzimas que produce. Tiene pocos días de duración. Pancreatitis crónica : es un proceso inflamatorio persistente (crónico) del parénquima y/o sistema ductal del páncreas, que tiene como consecuencia fibrosis y compromiso de sus funciones. Se debe generalmente a una repetición de la pancreatitis aguda. La ingesta  prolongada y excesiva de alcohol también puede ser la causa de la pancreatitis crónica. Causas de la pancreatitis La pancreatitis tiene lugar cuando las enzimas digestivas se activan mientras están en el páncreas, lo que irrita las células del páncreas y provoca inflamación. Cuando el páncreas funciona normalmente, las enzimas que segrega no se vuelven activas hasta alcanzar el duodeno. Pero, cuando el páncreas está inflamado, las enzimas se activan precozmente (mientras todavía están dentro del páncreas) y empiezan a atacar sus estructuras internas.   El tejido que recubre el interior del páncreas , encargado de fabricar enzimas, se lesiona debido a la actividad enzimática y, por lo tanto, deja de producir nuevas enzimas. Las causas principales de la pancreatitis en más de un 80% de los casos están provocadas por cálculos (piedras) biliares inadvertidas y el abuso del alcohol. Otras causas menos frecuentes son la genética, los traumatismos, o el consumo de algunos medicamentos, drogas o toxinas. Otro motivo es cualquier tumor o inflamación que obstruya el conducto que drena el páncreas. Síntomas de la pancreatitis Los síntomas de la pancreatitis incluyen: dolor en la zona abdominal superior , dolor abdominal que se extiende a la espalda, taquicardia, dolor abdominal que empeora después de comer, náuseas, fiebre, dolor con la palpación al tocarse el abdomen, vómitos, pérdida de peso de forma involuntaria, sangrado pancreático, que se manifiesta en manchas cutáneas similares a moratones en los costados o cerca del ombligo y heces de aspecto aceitoso y mal olor.   Tratamiento para la pancreatitis En los dos tipos de pancreatitis, no hay un tratamiento curativo . El de la pancreatitis aguda se enfoca en “dejar descansar” el páncreas mediante una dieta absoluta (no tomar nada) entre 2 y 4 días. Esto suele implicar la colocación de sonda nasogástrica y la administración de analgésicos intravenosos e hidratación por vena. En la pancreatitis crónica, el tratamiento es analgésico y se administran fármacos que ayuden a que las enzimas pancreáticas realicen adecuadamente su función. Hay que tener en cuenta que, en estos casos, con cada brote habrá más daños que irán limitando el funcionamiento del páncreas. Pruebas complementarias del tratamiento de la pancreatitis Para el diagnóstico y tratamiento de la pancreatitis es necesario realizar pruebas como: análisis de sangre para detectar niveles elevados de enzimas pancreáticas, tomografía computarizada para detectar cálculos biliares, ecografía abdominal para detectar cálculos biliares e inflamación del páncreas , o resonancia magnética para detectar anomalías en la vesícula, el páncreas y los conductos. Factores desencadenantes de la pancreatitis No se conoce un factor específico que pueda desencadenar este trastorno. Factores de riesgo de la pancreatitis Entre los factores que aumentan el riesgo de tener pancreatitis están: alcoholismo, cálculos biliares, ciertos medicamentos, fibrosis quística, antecedentes familiares de pancreatitis, niveles altos de calcio en la sangre, niveles altos de triglicéridos en la sangre , cáncer de páncreas, tabaquismo, sobrepeso y obesidad. Complicaciones de la pancreatitis Las complicaciones de la pancreatitis incluyen: Pseudoquistes. Insuficiencia renal . Problemas respiratorios . Diabetes. Desnutrición. Cáncer de páncreas . Prevención de la pancreatitis Para prevenir la pancreatitis es necesario: Evitar el sobrepeso . No tomar alcohol . Evitar el consumo de tabaco . Especialidades a las que pertenece la pancreatitis La pancreatitis pertenece a la especialidad de gastroenterología. La gastroenterología es la parte de la medicina que se ocupa del estómago y los intestinos y sus enfermedades, así como del resto de los órganos del aparato digestivo. Preguntas frecuentes ¿Cuál es la función del páncreas? El páncreas  es el encargado de fabricar jugos digestivos o enzimas, que ayudan a descomponer los alimentos en la parte superior del intestino delgado. El páncreas también es el encargado de producir insulina y glucagón, dos hormonas que ayudan a controlar los niveles de azúcar en sangre, la principal fuente de energía del organismo. ¿Por qué se inflama el bazo? El bazo se puede inflamar debido a muchas enfermedades , como infecciones, enfermedad hepática y algunos tipos de cáncer que pueden causar un aumento de tamaño del bazo. ¿Cuál es la función del bazo? El bazo forma parte del sistema linfático , que combate las infecciones y mantiene el equilibrio de los líquidos del cuerpo. Contiene los glóbulos blancos que luchan contra los gérmenes. El bazo también ayuda a controlar la cantidad de sangre del organismo y destruye las células envejecidas y dañadas. ¿Qué pasa si se rompe el bazo? Al romperse el bazo se produce un sangrado de este órgano, con lo consiguiente se produce una hemorragia interna. En algunas ocasiones, en el momento del traumatismo puede no ocurrir una rotura completa del bazo, si no una laceración o una rotura pequeña que produzca un pequeño sangrado. Existen otras causas de rotura de bazo aparte del traumatismo; esto puede ocurrir en enfermedades que produzcan una inflamación importante del bazo, de manera que se rompa la membrana que lo rodea, y por consiguiente aparece su hemorragia.