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Reduce el Estrés Controlando tu Mente
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Reduce el Estrés Controlando tu Mente

Es bien conocida la estrecha conexión que hay entre el cuerpo y la mente , pero cuando hablamos de estrés, esta relación se hace particularmente evidente. Ya que nadie es capaz de vivir toda una vida entera sin estrés, aprendamos a gestionarlo. Aprendamos a manejar psicológicamente lo que está a nuestro alcance para que el cuerpo no termine por enfermar. ¿Qué es el estrés? En Física, el estrés se define como la reacción a una fuerza externa : Si hay mucho estrés, un objeto se rompe o cambia de forma. De la misma manera, el ser humano también puede “romperse” o cambiar al verse sometido a una presión externa. El estrés es la reacción física y emocional que experimentamos al enfrentarnos a un cambio que amenaza o desafía nuestras vidas. Esta reacción automática y natural del organismo, puede tener efectos positivos o negativos, por lo que pueden definirse dos tipos de estrés: Eutrés o estrés positivo : se produce cuando la presión externa es manejable y genera activación y estimulación positiva. P.ej. bajar una pista de esquí o vestirnos para nuestra boda. Mejora la capacidad cardíaca, la resistencia, agudiza el pensamiento e incluso puede servir para combatir infecciones. Distrés o estrés negativo :  es lo que comúnmente entendemos por estrés, es decir, cuando sentimos que no conseguimos adaptarnos a las presiones y exigencias de una situación, que las demandas del entorno exceden nuestra capacidad de afrontamiento y sentimos que está en peligro nuestra estabilidad física o psicológica. Según la duración de esta vivencia, diferenciamos entre: Estrés agudo : acotado en el tiempo. Da lugar a: -Emociones negativas: Fundamentalmente ansiedad, tristeza e irritabilidad. -Problemas estomacales o intestinales. -Problemas musculares (dolor de espalda, de cabeza, de mandíbula, etc.) -Sobreexcitación temporal (aumento de presión arterial y de la tasa cardíaca, mareo, dificultad para respirar, sudoración, etc.) Estrés crónico : el mantenimiento sostenido del estrés agudo puede provocar importantes consecuencias a nivel fisiológico: alergias, úlceras, disfunción sexual, hipertensión, problemas de peso, cáncer, enfermedades cardíacas, pensamientos suicidas, etc. A nivel emocional puede provocar sentimientos de desesperanza e impotencia. ¿Qué podemos hacer? La sintomatología que presenta el estrés es, a nivel psicológico, información. Es como si el cuerpo nos dijera: “o paras tú o te paro yo”. Nuestro organismo está haciendo un esfuerzo importante por adaptarse a una situación, pero se ve sobrepasado, así que alerta a través de los síntomas de que es necesario hacer un replanteamiento en nuestra forma de gestionarlo. El estrés pueden desencadenarlo muy diversas situaciones , pero no a todos nos afecta de la misma forma. Lo primero que se tendría que calibrar es el margen de maniobra ante el problema, es decir, qué es cambiable y qué no y trazar hojas de ruta para producir dichos cambios.  Las últimas investigaciones muestran que lo que más estrés genera no es, por ejemplo, un exceso de trabajo, sino la falta de percepción de control sobre situaciones cotidianas. Aliados del estrés Crea opciones : empieza por responder esta pregunta: “ Supongamos que esta noche mientras duermes sucede un milagro y a pesar de que la situación que genera tu malestar sigue produciéndose, tú no notas ese malestar, te encuentras bien. ¿Cómo te darías cuenta? ¿Qué harías diferente? ¿Cómo sabrías que el milagro se ha producido? ¿Cómo se darían cuenta las personas en torno a ti? ”. Establece objetivos en cada una de las áreas importantes de tu vida (familia, trabajo, hobbies, salud…) que sean: -Específicos. -Medibles. -Alcanzables. -Relevantes. -Con un tiempo determinado. Dirige tu foco atencional: conecta con las cosas que sí están funcionando, no sólo con las que no. Organiza el tiempo de una manera diferente. Programa tu agenda de forma que cada cosa tenga su momento y vive cada minuto en el presente sabiendo que tendrás tiempo para lo demás. Haz las cosas más lentamente, la rapidez facilita la ansiedad. Prioriza: haz las cosas de una en una (de forma seriada), no a la vez (en paralelo). Afronta el problema en vez de aplazarlo. La procrastinación acaba aumentando el estrés. Delega lo que sea posible delegar, pero sin ser irresponsable. Respeta tus limitaciones: marca límites. Potencia tu bienestar. Crea un espacio propio en tu día, aunque sea breve. Haz lo que más te guste.   Refuerza tu sociabilidad. Comunícate y comparte con los demás. Atiende a lo corporal: practica ejercicio físico regularmente, cuida la alimentación, atiende la higiene del sueño, evita drogas, alcohol o estimulantes. Ejercita técnicas de relajación, visualización, respiración o meditación. Despliega habilidades sociales. P.ej. aprendiendo a decir no a determinadas exigencias externas. Crea rituales de desconexión para separar las diferentes actividades del día a día. P.ej. escuchando una canción que simbolice algo que tenga sentido para ti. Anticipa posibles dificultades para poder responder antes y mejor. Sé sistemático y constante con lo que te funcione. Evalúa tus esfuerzos: recompénsate en tus mejorías y rectifica lo que no te está sirviendo. Sé flexible. Saltarse las propias normas en algún momento también puede ser muy saludable. Enemigos del estrés Hay algunas formas de pensar que generan más estrés . Aprende a eliminarlas: El perfeccionismo. La exigencia excesiva. El pensamiento absolutista o blanco-negro. El pensamiento catastrófico. La generalización excesiva: Elimina de tu vocabulario las palabras “todo”, “nunca”, “siempre”, “nadie”… Lectura de mente de los otros (sin que haya evidencia). TE PROPONEMOS UN PEQUEÑO EXPERIMENTO Antes de dormir dedica dos minutos para responder a estas tres preguntas durante un par de semanas: ¿Qué pequeña cosa he hecho hoy de la que estoy satisfecho? ¿Qué pequeña cosa ha hecho hoy alguien conmigo/por mí de la que estoy satisfecho o agradecido? ¿De qué forma mi respuesta ante eso hace más probable que se repita en el futuro? ¿Qué otra pequeña cosa he hecho hoy de la que estoy satisfecho? ¿Cambia algo en tu perspectiva del problema?
10 Recetas para Ser Más Positivo
Artículo especializado

10 Recetas para Ser Más Positivo

El pensamiento positivo vende y no porque funcione, sino porque nos recuerda que nuestra vida puede mejorar con tan sólo empezar a pensarlo. Desde los libros tan vendidos de autoayuda, hasta las frases hechas y “retuiteadas”, ejemplifican que la cultura occidental actual vive bajo la opresión del optimismo permanente que transmite que hay que tener un buen estado de ánimo y pensamientos positivos para poder actuar correctamente; pero la realidad es que el comportamiento es independiente y no requiere de pensamientos y un estado anímico alto para poder ejecutarse.   Pasa a la práctica En otras culturas, estar deprimido no tiene relación con dejar de ir a trabajar o dejar de hacer cosas, sin embargo, en la nuestra, como en la mayoría de los países desarrollados, hemos aprendido que estar desanimado es justificación suficiente para no continuar. Con ello quiero decir que el verdadero pensamiento positivo tiene mucho más que ver con comportarse positivamente que con limitarse a pensar bien; por ello, en este artículo queremos ofrecer unos consejos prácticos , tangibles y al alcance de todos para que, mediante el comportamiento, consigas ser más positivo: Duerme lo suficiente : mientras dormimos, el cuerpo libera sustancias químicas que ayudan a mitigar las preocupaciones, los malos recuerdos, la tensión, la irritabilidad y además, reducen el estrés. Y es que las personas que no duermen bien o no las suficientes horas pierden parte de su capacidad para tener una mente positiva porque no realizan el “reset” diario que este proceso supone. ¡Desacelera! : cuanto más rápido haces las cosas, menos disfrutas del momento y menos cosas positivas puedes percibir. Así que baja revoluciones, ves más lento y disfruta de los aspectos positivos, que habitualmente pasan desapercibidos, por dejarnos llevar por el ritmo acelerado de la vida. Rodéate de gente positiva : como los bostezos, el optimismo también es contagioso, así que procura rodearte de compañías positivas y evita, dentro de lo posible, a las personas pesimistas, notarás que resulta muy beneficioso para tu estado de ánimo y para enfocar el mundo con una actitud positiva. Fake it you feel it (simula ser feliz hasta que lo seas): este es el lema de alcohólicos anónimos, que anima a sus miembros a aparentar fortaleza y paz hasta que ambos sentimientos sean reales. Los sentimientos dependen de las acciones, por ello si quieres sentir diferente, tienes que hacer algo diferente. Numerosas investigaciones demuestran que sólo con sonreír, nuestro estado de ánimo cambia. Cuida tu lenguaje no verbal: prueba a ser positivo con los hombros agachados y la cabeza mirando hacia abajo y seguramente te resulte bastante complicado, y es que el lenguaje corporal tiene mucha influencia sobre el estado de ánimo. Así que toma consciencia de recolocarte cada mañana y salir al mundo, poniéndote bien recto, con los hombros hacia atrás, pecho y barbilla altos y los brazos extendidos. Practica ejercicio : los expertos aseguran que hacer ejercicio es igual de bueno que tomar antidepresivos para mejorar el estado de ánimo y ser más positivo. Media hora al día de actividad física generan tal cantidad de endorfinas que lo convierten en el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés. Compra un poco de felicidad : gasta tu dinero en experiencias y no en cosas. Aprende a invertir dinero aquello que te haga feliz como estar en contacto con la familia, los amigos, mejorar la salud y el bienestar, viajar, formarte, resolver conflictos domésticos o de pareja… Recuerda que se positivo depende de lo que haces y no de lo que tienes o piensas. Practica la resiliencia:  este concepto que es originario de la física y la ingeniería hace referencia a la capacidad de la materia para volver a su forma original tras someterse a una presión elevada y en las personas se aplica de igual forma. Aprende de las circunstancias adversas y sobreponte a los traumas, sentirás que sales fortalecido y con una mirada más positiva. Descubre el gris: evita el pensamiento polarizado, es decir, el todo o nada. Las cosas no son sólo blancas o negras; entre ambos extremos hay muchos matices de gris. Intenta hacer una lista con todos los resultados que pueden darse entre ambas opciones y verás que la situación no es tan dramática como creías. El optimismo reside en rescatar la parte buena de todas las opciones y no solo de la mejor. Líbrate de la negatividad : limita y corrige los estímulos que recibes diariamente para poder enfocarte positivamente a lo largo de la jornada. Si ves o escuchas las noticias tres veces al día lo normal es que te sientas negativo porque todo lo que captas por los sentidos influye directamente en el estado de ánimo. Recuerda que lo importante no es si ves el vaso medio lleno o medio vacío. Lo importante es si lo estás llenando o vaciando . Los sentimientos y el positivismo dependen de las acciones y no a la inversa.    
Claves para Aumentar tu Autoestima
Artículo especializado

Claves para Aumentar tu Autoestima

La autoestima es el resultado final de la suma de opiniones que tiene una persona de sí misma (apariencia física, aptitudes, éxitos profesionales, personales, vida afectiva…), que le ayuda a aceptarse tal y como es, a protegerse de las críticas negativas y a creer en sus propias aptitudes para hacer frente a la vida. ¿Pero cómo se construyen estas opiniones?, ¿de dónde viene que la percepción de nosotros mimos sea negativa o positiva? Así se construye La autoestima se construye con el contacto con las personas y depende del trato y los mensajes recibidos por los que nos han educado. Los padres en primer lugar, la familia, los amigos y los profesores después, todos, a su manera, tienen una influencia sobre la percepción que tenemos de nosotros mismos, porque los mensajes escuchados a una temprana edad, se graban profundamente y se acaban transformando en nuestro diálogo interior, haciendo que nos sintamos seguros de nosotros mismos o escondiendo al resto nuestra identidad por miedo al rechazo. No es inmutable Pero si los primeros años de vida ejercen un papel tan importante en el desarrollo de una autoestima saludable, ¿es posible hacer algo como adultos para cambiarlo?, ¿se puede aumentar la autoestima a pesar de no tener unas buenas bases? La respuesta es sí e indudablemente.  En la madurez, el entorno adquiere un papel muy importante que se va sumando a las influencias experimentadas en la infancia, así, los éxitos, los errores, los fracasos…, pueden ir modificando la sensación de autoconfianza, autoeficacia, dignidad y en definitiva, seguridad en uno mismo. Y aunque nuestras figuras educadoras nos hayan dado elementos importantes positiva o negativamente para el desarrollo de una autoestima sana, sólo a nosotros como adultos nos corresponde tomar la decisión de realizar maniobras para poder cambiarlo. Así se puede potenciar Por ello, viendo que la autoestima es algo que podemos desarrollar a lo largo de toda la vida y que, a la par, tiene un claro valor de supervivencia, te proponemos, mediante estas pautas y consejos, empezar a potenciarla: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. La fuerza de voluntad, el autocontrol y la disciplina favorecen tener una buena autoimagen; por ello, hacer de inmediato aquello que se debe hacer, y no dejarlo para más tarde, aumenta considerablemente la autoestima. Se trata de pasar a la acción y no quedarse “enganchado” en el pensamiento ya que puede ser autodestructivo. La motivación llegará a medida que avances en la acción y el beneficio recaerá directamente sobre la autoestima. “No esperes a tener ganas de ir al gimnasio para apuntarte; apúntate y vendrán las ganas de continuar”. Utiliza la “lupa” para rescatar lo positivo. Hay personas con tendencia a ignorar o desvalorizar los aspectos positivos y únicamente subrayan lo que ha ido mal. Si eres uno de ellos, complementa tu pensamiento con la otra cara de la moneda y fíjate en los aspectos que han funcionado bien. Esto te ayudará a romper con esa actitud negativa que obstaculiza que te enfrentes a nuevas experiencias y tu autoestima se verá reforzada. “La buena noticia es que la manera de pensar se puede modificar, sólo requiere que empieces a entrenar” Muéstrate tal y como eres. No tengas miedo a expresar emociones profundas y comparte con los demás, lo bueno y lo malo de ti. Descubre al resto esa “cara oculta” que sólo tu conoces y escondes a los demás. Relacionarte emocionalmente con libertad, favorece que los demás empaticen contigo y recibas el sosiego de que el otro capta tu estado interno, a la par que se fortifica la autoestima. Piensa: “¿Qué aspectos tuyos te gustaría revelar a los demás?” Afronta los cambios en vez de rechazarlos. Acepta que la vida es cambio y no está bajo tu control que las cosas fluyan a tu gusto. Resistirse, quejarse y resignarse no hacen más que estancarte en un momento temporal sin conseguir evolucionar. Si un cambio viene a ti, tienes que encontrar la forma de cambiar con él, si no, el sufrimiento estará garantizado y la autoestima se verá tocada. “Si tu empresa está avanzando en su expansión internacional, puedes quedarte parado/a o mejorar tu nivel de inglés de una vez por todas”. Enfréntate a los conflictos en vez de evitarlos . No sirve de nada ignorar el conflicto, ya que lejos de desaparecer, crece la incertidumbre hasta que éste se resuelve. Así que soluciona las cosas cuanto antes y enfréntate a las emociones desagradables que genera, de este modo, no tendrás que arrastrarlas durante tiempo hasta reunir la valentía de hacerlo. “Soluciona ese problema con la compañera de trabajo que llevas arrastrando desde hace años, enfréntate para que la emociones que acompañan a la retención del conflicto puedan desaparecer”. Asume riesgos calculados en vez de elegir exclusivamente la seguridad . Si quieres evolucionar y sentirte competente es necesario salir de la zona de confort. Si no lo haces, seguramente siempre te quedes en el momento actual por temor a fracasar. Correr riesgos es algo necesario para poder alcanzar nuestras metas y conocer donde están nuestros límites. “Atrévete con ese proyecto que llevan tiempo proponiéndote, puede salir bien y conseguir una meta o fallar y aprender de ello”. No te compares con los demás . En las comparaciones, tendemos a exaltar las cualidades de los otros y a minimizar las propias; este proceso llevado a cabo de forma continuada provoca que la autoestima baje. Es más útil reconocer las fortalezas y las debilidades que tenemos y aprender a pedir ayuda cuando lo necesitemos. “No soy mejor, no soy peor, simplemente soy yo”. Regálate tiempo . Haz actividades que te gusten para conocerte mejor, podrás averiguar cuáles son tus habilidades, desarrollarlas y sentirte bien contigo mismo. También es importante dedicar un poco de tiempo a salir y simplemente divertirse llanamente. “Apúntate a ese taller de manualidades que siempre has querido y desarrolla tu habilidad para crear” Cuida a las personas de tu entorno. Cuando una persona es empática con los demás y trata acorde a ello, recibe valoraciones acompañadas de adjetivos como amable, servicial, atento, educado, cercano, etc. Todos ellos recaen directamente sobre la autoestima porque nuestro autoconcepto depende en gran medida de cómo nos ven los demás. “Cuidar hacia fuera es cuidar hacia dentro”.
Ansiedad: Síntomas y Tratamiento
Artículo especializado

Ansiedad: Síntomas y Tratamiento

“Tengo ansiedad” es una frase que hemos escuchado y que seguramente hemos pronunciado alguna vez. De un tiempo a esta parte se utiliza bastante pero no siempre quienes lo hacen presentan los mismos síntomas. ¿Hablamos en todos los casos de ansiedad? ¿Hay una ansiedad normal y otra que no lo es? Tras la lectura de este artículo seguro que el concepto de ansiedad y su contexto nos quedará mucho más claro. Y es que cuando hablamos de ansiedad, hemos de saber en primer lugar que es un término utilizado ampliamente tanto en psicología como en psiquiatría sin que por ello tenga siempre implicaciones patológicas.  A veces, la ansiedad es parte de un síndrome o trastorno , ya sea ocupando un lugar primario, como en las neurosis de ansiedad o trastornos de la ansiedad, o bien ocupando un lugar secundario como sería el caso de una reacción ansiosa a una enfermedad somática. ¿Ansiedad normal o ansiedad patológica? La ansiedad puede presentarse también como una reacción normal a una situación estresante . Aquí es cuando la gente de a pie solemos usar más la frase mencionada al iniciar el artículo. A lo largo de la vida todos pasamos por etapas que puedan ser generadoras de ansiedad, ya sea debido a los momentos vitales de cambio y adaptación propios de toda historia de vida (primera infancia, adolescencia, entrada en la adultez, etc.) o bien debido a las vicisitudes del propio vivir (una ruptura, un cambio de trabajo, una pérdida, etc.) Según Walter Cannon, eminente fisiólogo de Harvard de gran relevancia en la primera mitad del siglo XX, la ansiedad normal representa una preparación para la acción en respuesta a una situación de emergencia o bien para la anticipación a dicha situación.  Hoy en día, se considera que una cantidad optima de ansiedad es aquella que nos permite responder adecuadamente a situaciones que requieren de una respuesta activa como las derivadas de la vida profesional o social, sin embargo, si esa cantidad se excede, la ansiedad deviene una emoción que dificulta y limita la vida. Otro signo de que vivimos una ansiedad patológica es cuando ésta surge sin causa adecuada y persiste sin una razón consciente que la justifique. En este caso, es importante acudir a un profesional, ya que es posible que las causas que la producen, de ser psicológicas, respondan a conflictos inconscientes sin resolver que merecen ser tratados con psicoterapia. Ansiedad vs miedo Los síntomas de la ansiedad son parecidos a los del miedo y pueden ser muy variados: respiración agitada, palpitaciones, sensación de desvanecimiento, de pérdida de apetito, nauseas, temblores, sudoración, etc. Sin embargo, la diferencia principal entre miedo y ansiedad es que en el primero las causas que lo producen son reconocibles mientras que en la ansiedad del tipo patológico no hay causa aparente . La ansiedad es un mecanismo arcaico, y el ser humano primitivo precisaba de él para enfrentarse al peligro o huir de él y aunque en la actualidad los miedos del hombre y la mujer modernos se han vuelto mucho más complejos, la respuesta fisiológica básica sigue siendo la misma, ya que las sociedades humanas han evolucionado mucho más rápido que nuestro cerebro.   A pesar de que antes hemos descrito la ansiedad como una especie de miedo sin causa, hemos de matizar que sería más preciso decir que la causa original es desconocida, aunque a veces se focalice la atención sobre posibles causas concretas que hacen la ansiedad más manejable, como podrían ser la locura, la muerte o una enfermedad . Ansiedad necesaria Si hablamos de ansiedad no patológica rápidamente todos tenemos en mente alguna situación en la que hemos experimentado su presencia debido a la vivencia de alguna situación que conllevaba un cierto grado de estrés emocional y/o físico. Como hemos dicho antes, cierto grado de ansiedad es necesario , entendido como un empuje para la acción adaptada necesaria para el crecimiento y la evolución de todo individuo. Sin embargo, cierto es que, atendiendo a las necesidades actuales y a las presiones a las que nos somete la sociedad moderna, es difícil mantenernos en este umbral de la ansiedad óptima y no caer en situaciones de ansiedad sostenida que puedan convertirse en estrés y llevarnos a enfermar. Poniendo remedio al exceso de ansiedad Para mantener a raya la ansiedad es importante: Hacer revisión de vida . Hemos de ser capaces de evaluar con precisión cuales son nuestros límites y capacidades, qué tipo de vida queremos vivir y si realmente estos dos puntos pueden combinarse en una ecuación que dé como resultado una experiencia de crecimiento y plenitud. Cuidar las relaciones: añadir a la ecuación el factor relacional, ya que está sobradamente demostrado que aquellas personas que son capaces de establecer relaciones satisfactorias y que gozan, por lo tanto, de una estima social genuina fruto de su propia capacidad para entender y amar al prójimo mantienen unos niveles de bienestar y equilibrio psicofisiológico mayores que aquellos con una vida relacional deficiente. Es importante matizar que no estamos hablando de convertirnos en Vicente Ferrer, sino de ser capaces de mantener y cuidar de las relaciones en los círculos cercanos (familia, amistades, pareja, trabajo, etc.). Sin olvidar, por supuesto, la relación consigo mismo. Incluir otros ansiolíticos naturales: estos son el deporte, la alimentación equilibrada y el buen descanso, así como el cuidado de nuestro entorno. La vida en las ciudades está llena de elementos supra-estimulantes que colapsan nuestros sentidos y llenan nuestra mente de estímulos de forma indiscriminada. Por ello es importante tomar conciencia y dedicar tiempo al cultivo de la relajación, a pasar tiempo en entornos naturales, a la meditación, a la lectura, etc. Estos consejos han de ser conjugados de manera personal dando lugar a una estrategia que sea fruto de la propia reflexión y de la propia experimentación para poder obtener un resultado a medida.
Vivir con Agorafobia
Artículo especializado

Vivir con Agorafobia

¿Imaginas un mundo a tu alrededor que cada vez se va haciendo más y más pequeño? ¿Que los sitios donde ibas habitualmente se hacen inaccesibles para ti? ¿Que dejas de hacer cosas que antes disfrutabas o de ver a personas que te importan por miedo a que te pase algo malo? Este es el día a día de una persona con agorafobia. Una cotidianidad limitada y empequeñecida por el miedo . ¿Qué es la agorafobia? La agorafobia es uno de los trastornos de ansiedad que más frecuentemente nos aparecen en consulta. Se calcula que hasta un 4% de la población puede presentarlo en diferentes grados y es más habitual en mujeres. La palabra agorafobia proviene del griego, de ágora (plaza pública) y fobia (temor), por lo que habitualmente se define el trastorno como el miedo a los espacios abiertos. Sin embargo, como veremos más adelante, es mucho más que eso. La agorafobia está representada por el miedo a estar solo o a alejarse de los lugares que se consideran seguros. El miedo aparece cuando la persona se siente amenazada en un lugar donde cree que le puede pasar algo y que no podrá escapar. Así pues, las situaciones temidas son muy variadas: En espacios abiertos (parkings, mercados…), En una multitud (manifestación, concierto…) En algún sitio alejado (una excursión por la montaña) En espacios cerrados (tiendas, cines…) Medios de transporte (avión, tren, barco, autopistas…) Espacios muy pequeños (ascensores) En situaciones en las que irse se vería mal visto a ojos de los demás (una reunión profesional, una comida con gente que no conozca el problema…). Es decir, cualquier lugar donde se pueda v er comprometida la propia seguridad y no se pueda escapar . Los motivos por los que la persona puede desear escapar no siempre son por miedo a tener un ataque de pánico, a pesar de que es el miedo más habitual. También puede ser por miedo a tener algún problema médico (p.ej. un ataque al corazón) y que no le puedan asistir o a perder el control (p.ej. volverse loco) o que le ocurra alguna situación embarazosa (p.ej. miedo a la incontinencia o miedo a caerse en personas mayores). Es importante remarcar que para tener miedo a cualquiera de las situaciones anteriores no es necesario haberla sufrido antes. Basta con tener miedo a sufrirla. Todo lo que es imaginado puede ser real. ¿Cómo afecta? La agorafobia puede afectar a diversas áreas vitales (p.ej. laboral, social, etc.) y en diversos niveles de gravedad. Sin embargo, no sólo afecta a la vida de la persona que la padece, el entorno más próximo también se resiente enormemente. La relación de pareja se desequilibra debido a la gran dependencia de la persona con agorafobia de la ayuda de su compañero. Esta dependencia puede aumentar hasta convertir la relación de pareja en una relación meramente asistencial “enfermo-enfermero”. También puede generarse una estrecha dependencia de la persona respecto a su familia de origen. Los padres pueden representar puntos de referencia y apoyo permanente. Así pues, el entorno más cercano, muy preocupado por las limitaciones crecientes de la persona tiende a mostrarse cada vez más disponible y solícito , lo que aún aumenta más el problema. Contra más ayuda recibe la persona, más se confirma la supuesta peligrosidad de las situaciones y más incapaz se siente. A pesar de todo, la persona sabe que su miedo es irracional , pero no puede dejar de pensar que algo le ocurriría si abandonara el lugar seguro. Por eso finalmente, más que en un trastorno, la agorafobia se acaba convirtiendo en muchos casos en un estilo de vida . El agorafóbico se adapta a su miedo, que acaba cristalizado en el centro de su existencia. ¿Cómo se mantiene y aumenta el problema? La persona con agorafobia intenta contrarrestar sus miedos básicamente a través de dos intentos de solución: Evitando la situación temida. Buscando la ayuda de personas que conozcan su problema y la acompañen. Es justamente a través de estas dos estrategias que el miedo se empieza a ampliar, no sólo en intensidad sino también en la variedad de situaciones que generan inseguridad. El mundo poco a poco se va convirtiendo en un lugar más pequeño y con menos opciones, llegando a limitar por completo la vida de la persona . Los casos más graves, no sólo no salen de casa, sino que no salen incluso de la propia habitación. ¿Qué hacer? Es muy importante poder contrarrestar lo antes posible los intentos de solución comentados anteriormente para o bien no desarrollar el trastorno o bien minimizarlo en lo posible.   Exponerse de forma gradual ayudará, no sólo en situaciones reales sino también a través de técnicas en imaginación. Es también importante que sea la persona quien decida tomar las riendas de la situación de forma autónoma durante la vivencia de las situaciones que generan miedo. Si la ansiedad experimentada es demasiado elevada, hasta el punto de entrar en pánico o necesitar abandonar la situación, es importante recurrir a un psicoterapeut a especializado que guíe el proceso de cambio hasta su resolución completa. La terapia breve estratégica ha investigado ampliamente los trastornos de pánico y tiene un elevado índice de éxito terapéutico. Esta terapia es un modelo basado en comprender cómo funciona y se mantiene un problema y a partir de ahí reestructurar la organización psicológica problemática y modificarla por una nueva más saludable. Por otro lado, desde la psiquiatría puede prescribirse medicación ansiolítica y también antidepresiva que atenúe algunos síntomas del trastorno. Hay medicación específica de acción rápida para los accesos de máxima ansiedad en situaciones concretas. Es muy importante no automedicarse y que los fármacos siempre estén indicados y supervisados por un facultativo. Es posible salir de los propios límites e intentar vivir en un mundo más amplio y confortable. Es posible reestructurar la propia vida y vivir sin pánico.
Aprende a Manejar tus Emociones
Artículo especializado

Aprende a Manejar tus Emociones

Las emociones son como las arenas movedizas. Es amenazante entrar demasiado en ellas porque nos pueden engullir. Nos sentimos incapaces de hacer nada salvo rendirnos ante ellas y dejarnos arrastrar. Justamente de esa impotencia percibida es de donde nace el deseo de intentar controlarlas, domarlas. Pero contra más las intentamos domar, más nos dominan. Por eso, manejar las emociones significa aprender a gestionarlas, no a controlarlas . Es importante no dejarse arrastrar por ellas sino utilizarlas para crear nuevos elementos que podamos integrar en nosotros mismos: utilicemos las arenas y aprendamos alfarería. Tipos de emoción Según su origen : Primarias: Respuestas emocionales fundamentales o iniciales ante los estímulos externos. Pueden ser positivas o negativas. No están mediatizadas o influidas socialmente. Ej. Tristeza ante una pérdida o miedo ante una amenaza. Secundarias: Reacciones ante procesos emocionales primarios. Se utilizan para evitar otros sentimientos más amenazantes o dolorosos. Son secundarias en el tiempo y en la secuencia de procesos internos. Ej. Expresar enfado cuando lo primero que se sintió fue miedo. Las emociones, cuando no se hacen conscientes y se incorporan en uno mismo, cambian rápidamente en otras emociones. P.ej. los celos en enfado y el enfado en miedo (a perder la relación). Instrumentales: Son aquellas que se experimentan y expresan porque la persona ha aprendido que producen un efecto sobre los demás o sirven para conseguir un objetivo. P.ej. Enfado para no tener que comprometerse con cierta responsabilidad. Puede haberse aprendido inconscientemente y al ver que tiene efecto se convierte en una emoción habitual. Según qué las activa: Relacionadas con el exterior (el mundo): P.ej. El miedo a la oscuridad nos alerta que algo peligroso podría estar acechando. Es importante identificar la información que aportan y la tendencia de acción adaptativa. Relacionadas con el interior (sí mismo). P.ej. El miedo a la capacidad de destrucción del propio enfado. Es importante explorar su significado y las relaciones internas que están generando. Según el tiempo de respuesta (la velocidad variará según la intensidad de la experiencia que se está produciendo en ese momento y las experiencias asociadas al pasado): Rápida: respuesta biológicamente adaptativa. Lenta: como consecuencia de la reflexión y la toma de decisiones. Si no hay un alto estrés o vulnerabilidad personal estará mediada por la evaluación cognitiva, por lo que será menos reactiva. Según el grado en el que nos damos cuenta: Conscientes. Inconscientes. Las emociones como proceso Las emociones son un proceso que empieza y termina, y está compuesto de las siguientes fases : Identificación de la emoción. Darse cuenta conscientemente. Apropiarse: integrar la experiencia emocional dentro de uno mismo. Expresión a través de la acción: manifestación. Terminación. Tras la terminación un nuevo sentimiento emerge, así que el ciclo vuelve a empezar . El peor  malestar emocional tiene lugar cuando la persona se queda atascada en alguna de estas fases, impidiendo terminar el ciclo. Es importante aceptar la transitoriedad de las emociones: vienen y van, cambian con el tiempo, así que lo mejor es abrirse a ellas y aceptarlas para evitar enquistamientos. ¿Qué hacemos cuando lo hacemos mal? En la mala gestión emocional hay dos tendencias básicas : Evitación : o no atendemos la emoción (nos quedamos atascados en una fase del proceso) o no le damos la importancia que requiere o la enmascaramos con otra emoción. Baja regulación (manejo): no intervenimos correctamente sobre la emoción, por lo que aparecen diferentes problemas emocionales. Tipos de desregulación emocional: Por falta de activación: la persona no activa estrategias de regulación a pesar de notar emociones negativas: Ej. La persona con depresión que se abandona. Por falta de eficacia: la persona hace cosas que no sirven. P.ej. tras un acontecimiento traumático, la persona recurre a lo que normalmente le hace sentir bien pero ahora no ayuda. P.ej. ir a la discoteca. Por uso de estrategias disfuncionales: la persona hace intentos para autorregularse que se convierten en otro problema en sí: Ej. Uso de alcohol o drogas para sentirse bien. Entonces, ¿qué deberíamos hacer? Emoción viene de la palabra latina emotio , que significa movimiento, ir hacia. Las emociones nos mueven de un estado a otro, transforman nuestra forma de entender la realidad y de posicionarnos en el mundo. Funcionan como brújula interior ya que informan de cuáles son nuestras necesidades y motivaciones y nos dirigen hacia metas. No atenderlas o no escucharlas lo suficiente nos desconecta de nosotros mismos y de nuestro entorno. Evolucionar emocionalmente significa aprender a reconocer las emociones, atenderlas, experimentarlas y traducirlas en mensajes comprensibles y acciones constructivas. Las emociones no son ya solamente reacciones sino una fuente de información acerca de cómo funcionamos y cómo podríamos funcionar mejor. Deben entenderse como señales. Así pues, el desarrollo emocional requiere descodificar lo que nos quieren decir las emociones. Esta comprensión es en sí misma transformadora ya que nos lleva a hacer cambios nos sólo externos sino también internos.   Por otro lado, la maduración emocional también implica gestionar la intensidad de las emociones y hacer que se experimenten en sus niveles más facilitadores . Para ello resultan de utilidad las habilidades de regulación. Habilidades de regulación y afrontamiento Algunas técnicas de regulación pueden facilitar : Habilidades de regulación de la atención : la persona aprende a focalizar su atención sobre su realidad externa e interna de ese momento en lugar de focalizarse en sus pensamientos. Es decir, se centra en las sensaciones de ese momento, las tendencias a la acción y la tensión muscular. Ayudan a permanecer en el presente. Ej. Mientras sentimos enfado, si uno presta atención al calor de su cara, la presión de sus mandíbulas, sus puños apretados y la propia respiración, el enfado empieza a transformarse. El mindfulness estaría estrechamente vinculado a esta modalidad. Regulación de la respiración: cuando una persona siente malestar, los patrones de respiración se alteran. Inconscientemente se retiene la respiración, se respira superficialmente o se hiperventila. Hay muchas técnicas que ayudan a mejorar la respiración, pero el mero hecho de prestar atención a la respiración focaliza las sensaciones que se están produciendo en ese momento y limpia la mente de rumiaciones, facilitando la autorregulación. Proporciona también un poderoso efecto de autocuidado. Relajación muscular : focalizar la atención explícitamente en la tensión y la relajación muscular también es facilitador. Autonutrición y otras habilidades de afrontamiento reguladoras de la emoción: desarrollar sentimientos de empatía y compasión hacia uno mismo alivia el malestar. Poder también darse permiso para desconectar de la emoción y hacer actividades que distraigan en momentos concretos puede ser muy terapéutico (ej, paseando o dándose un baño). Entrenamiento asertivo : no sólo genera cambios hacia uno mismo sino también hacia los demás.
Influencia de Internet en la Salud
Artículo especializado

Influencia de Internet en la Salud

Es innegable: el uso de Internet se ha convertido en un instrumento fundamental también en la salud . La transmisión del conocimiento sanitario ha beneficiado a profesionales y usuarios en cuanto a la resolución inmediata de dudas que puedan surgir. Arma de doble filo En efecto, lo es, pues Internet también puede convertirse en peligrosa . El exceso de información (recordemos que no toda con validez científica) puede ocasionar una preocupación innecesaria al lector, y podríamos catalogarla como infoxicación (o información tóxica para el paciente). En aquellas personas con aprensión podría crear, incluso, un efecto negativo de interiorización de síntomas (podríamos hablar, en este caso, de cibercondríacos). El arte de la medicina contempla, justamente, la valoración integral del paciente. Por ello, no podemos limitarnos a la interpretación de un signo o un síntoma aislados, sino que precisamos procesar y valorar la totalidad de la información médica obtenida del paciente (interrogatorio, exploración, pruebas diagnósticas…) antes de emitir una orientación diagnóstica o recomendar un tratamiento. Con ello quiero decir que ni todo dolor torácico es un infarto ni todo dolor en la pantorrilla es una ruptura fibrilar. El diagnóstico, la interpretación de síntomas o del resultado de una prueba diagnóstica, así como el tratamiento recomendado debe delegarse al médico. Si bien existen muchas otras cuestiones consultables que pueden saldar muchas otras dudas. Recordemos que, aproximadamente el 85% de los pacientes consulta sobre temas de salud en Internet. ¿Qué podríamos consultar como usuarios de forma fidedigna? Por ejemplo, podemos consultar la ficha técnica de un fármaco para descartar si el síntoma que notamos es achacable a un tratamiento recientemente iniciado. Podemos consultar si la lesión vesiculosa de nuestra hija podría ser una varicela. Podemos ver imágenes de radiodiagnóstico que pueden despertar nuestra curiosidad, pero ¿todo ello nos evitará la consulta médica? En mi opinión la respuesta sería no. Ello no quiere decir que no podamos evitarnos el desplazamiento para acudir a la consulta médica. Las herramientas actuales de Internet apuestan a nuestro favor y nos facilitan el acceso al médico. ¿Podemos consultar con el médico sin necesidad de desplazarnos a su consulta? Aquí sí que voy a contestarte con un rotundo SÍ . En la actualidad nos es posible acceder al médico a través de la Telemedicina (práctica de la medicina a distancia) que, a su vez, puede ser en forma de videoconsulta o teleconferencia, por chat médico o mediante una pregunta online. No olvidemos la vía telefónica, ampliamente empleada tanto en la sanidad pública como en la privada. El uso de la Telemedicina nos permite acceder al médico para formular nuestra pregunta , así como compartir documentos médicos o imágenes para que se nos interpreten de forma inmediata durante la consulta telemática. Es un privilegio que nos aporta infinidad de ventajas (inmediatez, ahorro de tiempo y dinero en transportes, comodidad, privacidad…) y que tan sólo nos exige tener conexión a Internet y una webcam (en caso de que deseemos realizar una videoconferencia desde el ordenador). Recordemos que actualmente también podemos realizar teleconsultas accediendo por vía app. ¿Hasta dónde llega la teleconsulta? Además de permitirnos el contacto directo con el doctor, nos facilitará obtener una orientación diagnóstica, un consejo médico, la interpretación de una analítica con asteriscos… Asimismo, en la actualidad existen diferentes laboratorios médicos que ponen a disposición del usuario una línea médica telefónica atendida por un personal sanitario especializado en líneas médicas específicas y abiertas a todos los usuarios que empleen dicho tratamiento durante las 24 horas del día. Por otro lado, la Cibermedicina nos lleva a otras fuentes de información en temas de salud como los foros específicos de pacientes afectos de enfermedades, sobre todo crónicas. El hecho de compartir información, consejos o experiencias con personas que padezcan tus mismos síntomas rompe la barrera del aislamiento y confiere un apoyo emocional muy positivo. Estos foros son una estupenda herramienta tanto para el paciente como para los familiares. Otras aportaciones del binomio Internet-salud serían la obtención del resultado de una prueba, la monitorización de parámetros médicos registrados periódicamente, el acceso a nuestro historial médico en todo momento, la posibilidad de concertar hora de visita sin precisar la llamada telefónica (en ocasiones eterna), etc. En conclusión… Ciertamente, la tecnología ha abierto grandes puertas a la medicina . Con la incorporación de la escopia con finalidad diagnóstica o terapéutica se consiguió el abordaje quirúrgico de las áreas anatómicas sin necesidad de incisión quirúrgica o, por ejemplo, el diagnóstico de una lesión colónica sin necesidad de ingerir el contraste. Desde la incorporación de la Telemedicina se puede decir que hemos acercado la consulta médica al ámbito confortable del paciente, a su propio domicilio. Nos aproximamos a nuestros pacientes en el tiempo y en la distancia sin renunciar a los ítems de calidad, profesionalidad y trato humano imprescindibles en nuestra práctica habitual.
Depresión en la Adolescencia
Artículo especializado

Depresión en la Adolescencia

Quienes conviven con un adolescente en casa pueden confirmarlo: son como montañas rusas que hoy están bien y mañana ya no. Un día son los seres más cariñosos del mundo y al siguiente sólo nos transmiten mal humor y cierto desprecio. Otros días, incluso, parecen sumidos en una tristeza infinita en la que parece que incluso se sienten a gusto… Aquí nos centraremos en la depresión en la adolescencia y la juventud, y procuraremos sobre todo explicar cómo diferenciar entre los afectos depresivos o la tristeza normal propia de esta etapa y los signos de alarma que nos pueden llevar a detectar una depresión. Entendamos la adolescencia En primer lugar, es importante entender que la adolescencia es un periodo caracterizado por muchos cambios que discurren a mucha velocidad. Algunos teóricos de la materia lo comparan con los tres primeros años de vida de un bebé, ya que sólo en estas dos etapas se dan tantos cambios psicofisiológicos en tan poco tiempo. En la adolescencia las necesidades cambian, aumenta su necesidad de autonomía ligada a la sexualización del cuerpo y a la constitución de la propia identidad . Y todo ello empieza a consolidar su propia manera de relacionarse consigo mismos y con el mundo.  Es así como el adolescente inicia un proceso de negociación, difícil muchas veces, con sus padres para poder transformar ese vínculo y acabar convirtiéndolo en lo que más adelante será su manera adulta de relacionarse. Como un duelo… En 1958 Freud comparaba la adolescencia con el proceso de duelo ya que el joven debe renunciar a la representación infantil idealizada de los padres para que ésta dé paso a nuevas representaciones más ajustadas a la realidad, es decir, el adolescente empieza a cuestionarse, a criticar y a querer ser él mismo. Para que esto tenga lugar, quienes conviven con el adolescente deben estar capacitados para tolerar un cierto grado de caos y desorganización, ya que su función será la de facilitar este proceso. Debido a este proceso de pérdida y cambio de la adolescencia, el joven presenta una cierta fragilidad de la relación consigo mismo que puede llevarle a manifestar expresiones sintomáticas sin que por ello sufra ningún trastorno . Del mismo modo, es normal la aparición de afectos depresivos en ciertos momentos sin que debamos pensar que padece una depresión.  De hecho, para que podamos hablar de depresión en la adolescencia se deben dar los siguientes indicadores de manera continuada (DSM-IV): Humor depresivo o irritabilidad en el adolescente Disminución marcada del interés o del placer por las actividades Pérdida o ganancia de peso significativa Insomnio o hipersomnia Cambios en su manera de comportarse y pensar Fatiga o pérdida de energía Sentimiento de desvalorización o culpabilidad excesivos Disminución de su capacidad para pensar y/o concentrarse Pensamientos de muerte o ideas suicidas Si se dan la aparición de estos indicadores de manera continuada será recomendable acudir lo antes posible a un profesional ya que si no se trata la depresión pueden pasar entre 6 o 9 meses hasta la primera mejoría y repetirse los episodios en el futuro o bien volverse crónica   Prevenir la depresión: puntos a estimular para una adolescencia saludable El grupo de amigos En la consulta, vemos con frecuencia adolescentes sin grupos de iguales , esto constituye un signo de alarma. Un adolescente saludable tiene su grupo de amigos, esto es indispensable, pues los ha de poder desempeñar un rol en el grupo de iguales. Es un soporte saludable para el proceso que los convertirá en adultos ya que les permite contrastar sus criterios con otros que no sean los padres y que cobran una importancia primordial en su vida. La capacidad para ilusionarse Es importantísimo que el joven pueda sentirse ilusionado con lo que hace, que pueda desarrollar sus intereses que son sólo suyos y que le ayudan a constituir un saludable sentimiento de identidad. Las actividades ilusionantes son estructurantes, es importante detectar sus áreas de interés y estimularlas sin ser invasivos, pues necesita sentir que es él quien decide, cuándo y dónde. La discrepancia, el sentido crítico y la capacidad de negociación Como adultos de referencia hemos de estimular la capacidad crítica del adolescente y su fortaleza interna a través de la negociación de las situaciones conflictivas invitándole a que sea él quien proponga soluciones acordes con los intereses de todos. Es importante evitar los ultimátums y la rigidez. El adolescente necesita de un marco seguro y estable con la suficiente flexibilidad para encontrar su espacio y ubicar también toda la conflictiva propia de esta etapa. La existencia de referentes fuera del seno familiar El adolescente está en una etapa clave para aprender a relacionarse con el mundo y a abordarlo sin temor, para ello es importante que sea capaz de establecer relaciones de confianza fuera de los círculos familiares . Hay que permitirle ir hacia lo desconocido con confianza y seguridad, y ello sólo se conseguirá haciéndole saber que como padres confiamos en él y en sus capacidades. Un ejemplo de esto sería la relación con un tutor de confianza, un mejor amigo, un entrenador, el profesor de música, etc… Consejo para padres Hemos de tener claro que nuestra función como adultos de referencia es la de proveer al adolescente de un entorno emocionalmente seguro y de estimular su desarrollo , esto se consigue confiando en él y apoyándolo en la difícil empresa de ser el mismo, con sus gustos, sus intereses y su propia manera de relacionarse con el mundo.
Cómo Influyen las Emociones en la Salud
Artículo especializado

Cómo Influyen las Emociones en la Salud

¿Alguna vez te ha dolido la cabeza cuando has estado muy estresado? ¿Te ha salido alguna vez un sarpullido en una época de mucha ansiedad? Desde hace siglos, se ha aceptado como cierto el antiguo dicho “mens sana in corpore sano”. La mente está conectada con el cuerpo a través de las emociones y los pensamientos. La mente interpreta lo que siente el corazón y lo traslada al cuerpo. Si habitualmente codifica emociones agradables, el cuerpo tendrá más posibilidades de estar sano. Por el contrario, si alimentamos el cerebro con emociones negativas, predisponemos al cuerpo a la enfermedad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 90% de las enfermedades tienen un origen psicosomático , es decir, que un proceso psíquico tiene influencia en lo corporal. Cuando hablamos de hábitos saludables hablamos de no fumar, no beber, hacer ejercicio, dormir bien… Pero, ¿a qué esperamos para incluir también en la lista el bienestar emocional? El lenguaje de las emociones Una emoción es un estado afectivo que experimentamos como respuesta subjetiva a una situación vivida. Da lugar a pensamientos, actitudes, creencias sobre el mundo y produce toda una serie de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos). Existen emociones positivas (alegría, gratitud, admiración…) y negativas (miedo, tristeza, enfado…), pero no existen emociones buenas y malas ya que todas son portadoras de información y, por tanto, todas son útiles. Tienen una función adaptativa, por ejemplo, el miedo nos lleva a la protección, y la tristeza nos lleva a la reestructuración personal. Entender qué nos está diciendo la emoción tiene una traducción corporal . Estudios recientes apuntan que tener una actitud alegre reduce el riesgo de padecer enfermedades cardíacas hasta un 22%, ya que, al padecer menos estrés, las personas optimistas tienen una presión arterial y ritmo cardiaco saludables. El modelo biopsicosocial de la salud El modelo biopsicosocial de la salud fue descrito en 1977 por G. L. Engel e implica un giro radical respecto al modelo biomédico que todavía hoy es imperante en muchos ámbitos. Entiende el c uerpo como un todo interconectado entre sí y con el entorno que le rodea . La enfermedad es un aviso de que algo falla en el sistema, es un desequilibrio bio-psico-socio-medioambiental, a diferencia del modelo biomédico, que únicamente se fija en el órgano enfermo. Ejemplo: volvamos a la pregunta sobre el dolor de cabeza con la que abríamos este artículo. Tenemos un complicado problema laboral que nos produce muchas emociones negativas, y acabamos generando estrés. Esto modifica nuestro sistema nervioso, altera las secreciones de hormonas, trastoca la adrenalina, disminuye la serotonina, etc. A raíz de este desequilibrio, se produce insomnio, y el insomnio genera dolores de cabeza. Si tratamos el dolor de cabeza con un analgésico, tal y como haría el modelo biomédico, solucionamos el síntoma, pero no la causa, por lo que el cuerpo seguirá en desequilibrio y enfermando. El modelo biopsicosocial atendería a todo el sistema, no sólo el cuerpo como global, sino también a las emociones y pensamientos propios de lo psicológico y la relación con lo social, representado por la empresa y por el ámbito familiar, y relacional de la persona fuera de ella. La psiconeuroinmunología  También conocida como psico-neuro-inmuno-endocrinología, es considerada por muchos el paradigma de la medicina del futuro. Estudia la interacción de la psique (mente, emociones) con los tres sistemas responsables de mantener la homeostasis del organismo : el sistema nervioso, el endocrino y el inmune. Las emociones y pensamientos son el resultado de actividades eléctricas y químicas de las neuronas, por lo que, si cambiamos nuestras emociones y pensamientos, también cambiamos nuestro cerebro. Y, si cambia nuestro cerebro, también cambia nuestra biología. La psiconeuroinmunología demuestra cómo las emociones se transforman en moléculas que influyen en el sistema inmunológico y otros mecanismos de curación del cuerpo. Por tanto, no es sólo que las emociones influyan a nivel preventivo (si tengo emociones positivas tengo más probabilidades de estar sano). También influyen en el proceso de sanación o mejoría. ¿Qué hacer para que las emociones pueden ayudar a mi salud? Conecta con cosas, personas, actividades que te hagan sentir bien. Decide con qué te quedas y con qué no. Seguir con lo negativo no sólo nos hace infelices, sino que nos puede llegar a enfermar. Entrénate en visualización : es el proceso a partir del cual utilizamos nuestros sentidos para crear imágenes y sensaciones en nuestra mente. Es un antiguo sistema de sanación, y se asienta en la idea de que el inconsciente no distingue entre lo real y lo imaginado. Si imaginamos que estamos en el paraíso y lo llegamos a sentir vívidamente, nuestro cuerpo segrega la misma química que si estuviéramos en el mismísimo Edén. Podemos utilizar este sistema para acciones más concretamente relacionadas con lo orgánico, por ejemplo, visualizando cómo se desinflama un órgano o cómo cicatriza una úlcera. La constancia es fundamental. Sé concreto y separa tus problemas : busca a cada problema una solución, no juntes todo en una “coctelera emocional” sin opción a actuar. Relájate, medita, haz boxeo … Encuentra tu forma de “bajar revoluciones”. Cultiva el humor . Vive conscientemente a tiempo presente, que es donde sí puedes intervenir. El pasado pasó y el futuro aún no está aquí. Si las emociones te sobrepasan, consulta a un psicoterapeut a.
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Anorexia Nerviosa
Enfermedad

Anorexia Nerviosa

¿Qué es la anorexia nerviosa? La anorexia nerviosa o, anorexia, como se la denomina comúnmente, es un trastorno de desorden alimentario cuya principal característica recae en tener un peso extremadamente bajo (por debajo de lo que se considera saludable), a consecuencia de la propia restricción alimentaria del individuo por miedo a engordar. La persona anoréxica tiene una percepción distorsionada de su peso y su cuerpo, lo que la lleva a evitar el aumento de peso, ingiriendo menos cantidad de comida, provocando el vómito después de comer, o tomando laxantes o diuréticos. La anorexia es una enfermedad común grave que, aunque puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente en mujeres adolescentes de clase social media y media-alta, también es común en bailarinas, gimnastas y modelos. Tipos de anorexia Existen dos tipos distintos de anorexia: Tipo restrictivo : es una anorexia o bajada drástica de peso ocasionada por la restricción de comidas y la realización intensa de ejercicio. Tipo bulímico : también denominado purgativo o compulsivo. La reducción de peso se consigue provocando vómitos o ingiriendo laxantes después de darse atracones de comida. Causas de la anorexia nerviosa La anorexia nerviosa puede desencadenarse por la combinación de diferentes factores genéticos, psicológicos y socioculturales como: Depresión. Ansiedad. Obesidad. Pérdidas afectivas. Trastorno obsesivo compulsivo. Insatisfacción personal o corporal. Sucesos traumáticos. Sentimiento de perfeccionismo. Antecedentes familiares. Cultura del país con respecto a los patrones de belleza. Presión por parte de grupos sociales. Síntomas de la anorexia nerviosa Los síntomas de la anorexia a menudo pueden pasar desapercibidos durante bastante tiempo porque el propio enfermo los trate de ocultar. Algunos síntomas físicos presentados son: delgadez extrema, cansancio, mareos, desmayos, ausencia de menstruación, piel seca, dolor de abdomen , presión arterial baja, deshidratación, sensación de frío constante, callosidades en los nudillos por la provocación de los vómitos, anemia, estreñimiento, caída del cabello, problemas dentales y arritmias, entre otros. En cuanto a los síntomas emocionales y de conducta, puede presentarse un régimen estricto o saltarse las comidas poniendo excusas, preocupación por los alimentos, sobre todo los de alta carga calórica, mentir acerca de la comida, acudir al baño siempre inmediatamente después de comer para provocar los vómitos, miedo a engordar, quejarse del aspecto y peso, distorsión de la imagen corporal , irritabilidad, tristeza , falta de apetito sexual, vestirse con muchas capas de ropa, mirarse continuamente al espejo, aislamiento social, baja autoestima...etc. Tratamiento de la anorexia nerviosa El tratamiento más urgente de la anorexia nerviosa es la r ealimentación para intentar alcanzar cuanto antes un aumento del peso (es posible que se necesite una sonda nasogástrica para recibir los alimentos). Educación nutricional para volver a coger buenos hábitos alimenticios y tratar de recuperar la normalidad biológica en los indicadores sanguíneos y regreso de la menstruación. Posteriormente, se tratan de resolver los problemas psicológicos con un psicoterapeuta o grupo de apoyo. Es un proceso largo, ya que primero hay que hacer entender al paciente que tiene una enfermedad y luego proceder a mejorar su autoestima y el resto de problemas psíquicos que se presenten. Si la desnutrición o los desórdenes psíquicos son graves, se debe hospitalizar al paciente para controlar los signos vitales, la deshidratación y otras afecciones, aunque el tratamiento continúe después en el domicilio. También pueden prescribirse algunos medicamentos antidepresivos como parte de ayuda complementaria al tratamiento. Pruebas complementarias de la anorexia nerviosa Algunas pruebas son determinantes para el diagnóstico y ayudan a determinar si existen otras complicaciones derivadas de la anorexia: Análisis de sangre con hemograma completo: para hacer un recuento de la células sanguíneas, medir la cantidad de albúmina y electrolitos, y comprobar la función hepática, renal y tiroidea. Análisis de orina. Evaluación psicológica. Radiografías o pruebas de densidad ósea. Electrocardiografía. Factores desencadenantes de la anorexia nerviosa Algunos de los factores que pueden desencadenar la anorexia nerviosa son el exaltamiento de la delgadez en la mujer que promueve l a cultura occidental y la presión de determinados grupos sociales , algunos actos, como ponerse a dieta, cambiar de casa o de instituto, terminar una relación sentimental, la muerte de un familiar y el estrés emocional. Factores de riesgo de la anorexia nerviosa Las niñas y mujeres adolescentes son más propensas a sufrir esta enfermedad. El paciente que haya tenido un pariente que ha sufrido anorexia en alguna ocasión, corre más riesgo de padecerla por los cambios en los genes específicos y, si ya se ha padecido anorexia previamente o no se reconoce el problema, también es más fácil sufrir recaídas. Complicaciones de la anorexia nerviosa La anorexia puede tener muchas complicaciones, algunas de ellas especialmente graves: No reconocer la enfermedad y convertirla en un estilo de vida. Disminución de glóbulos blancos y aparición de infecciones. Pérdida del conocimiento. Arritmias. Convulsiones. Deshidratación. Debilitamiento de los huesos. Caries dental. Fallecimiento. Prevención de la anorexia nerviosa Algunas recomendaciones útiles para prevenir la anorexia son: Tener buenos hábitos alimentarios: comer siguiendo unos horarios preestablecidos, hacerlo sentado…etc. No aislarse socialmente. Mantener la comunicación con la familia. Evitar mirarse al espejo con frecuencia. Eludir la báscula y pesarse constantemente. Acudir a psicoterapia individual, familiar o con grupos de apoyo. Especialidades a las que pertenece la anorexia nerviosa El diagnóstico y tratamiento de la anorexia nerviosa es multidisciplinar, normalmente es realizado de forma coordinada por la los especialistas en medicina familiar, medicina interna, psiquiatría, psicología, endocrinología y ginecología. Preguntas frecuentes: ¿Cuáles son los tipos de anorexia? En los tipos de anorexia nerviosa se puede diferenciar un subtipo restrictivo , en el cual el enfermo disminuye de peso mediante dietas, una restricción alimentaria y la realización de ejercicio físico intenso o, un subtipo bulímico , compulsivo o purgativo, en el que el enfermo recurre a atracones de comida para después desprenderse de lo comido provocándose vómitos o tomándose laxantes. ¿Qué tipo de enfermedad es la anorexia? La anorexia es un trastorno de la conducta alimentaria, habitualmente con origen neurótico o psiquiátrico. ¿Cuáles son las principales causas de la anorexia? Las principales causas de la anorexia tienen un origen psicológico (trastornos obsesivos, depresión, insatisfacción personal…), s ociocultural (patrones de belleza establecidos en países occidentales y presión de grupos sociales a los que pertenece el individuo) y/o genético (antecedentes en familiares de primer grado). ¿Qué es la anorexia nerviosa purgativa? La anorexia nerviosa purgativa consiste en darse atracones de comida para posteriormente purgarse o eliminar los alimentos ingeridos mediante la toma de diuréticos, laxantes o la provocación auto inducida de vómitos. ¿Qué es la bulimia? La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria consistente en la toma recurrente y descontrolada de grandes cantidades de comida (atracones), que después provocan en el enfermo un fuerte sentimiento de vergüenza o culpabilidad , derivando en la auto provocación de vómitos o la toma de laxantes para tratar de eliminar los alimentos y calorías ingeridos.  
Insomnio
Enfermedad

Insomnio

Actualizado el 10/01/2022 Dormir es una de las actividades que junto con la alimentación y un entorno confortable son esenciales para la vida y la salud. Las alteraciones del sueño ?y, especialmente, el insomnio? provocan serias consecuencias para la salud y el bienestar. De este modo, no solo es importante descansar el tiempo suficiente, sino que el sueño sea de calidad. ¿Qué es el insomnio? El insomnio es el trastorno de sueño más frecuente. Se caracteriza por la dificultad para conciliar el sueño, permanecer dormido durante la noche o despertar antes de la hora prevista. Se trata de un trastorno con un alto componente subjetivo que también podría definirse como la insatisfacción con la cantidad o la calidad del sueño, ya que el insomnio da lugar a la sensación de cansancio y fatiga al día siguiente. Se considera como insomnio crónico cuando los problemas de sueño se prolongan durante más de un mes. El insomnio afecta a una de cada tres personas adultas, siendo más frecuente en las personas mayores, en las mujeres y en personas con enfermedades psiquiátricas y problemas psicológicos. Más de la mitad de los problemas de insomnio se acaban cronificando. En ocasiones, puede tratarse de un síntoma de otra enfermedad y puede ser causa de múltiples trastornos que afectan a la calidad de vida. Además, es conocido que la deprivación de sueño comporta un riesgo metabólico, con mayor incidencia de resistencia a la insulina y diabetes. Finalmente, los estudios muestran que el insomnio crónico se asocia con un mayor riesgo de depresión, ansiedad, abuso de sustancias, suicidio, accidentes de tráfico y una posible disfunción inmunológica. Causas del insomnio Las causas más frecuentes de insomnio incluyen: Las alteraciones emocionales reactivas y enfermedades psiquiátricas. Patologías que originan molestias físicas como dolor, malestar, excitación, parestesias, picores, etc. El consumo habitual de sustancias estimulantes como café, té, cola, etc., pueden provocar insomnio en personas sensibles. También las bebidas alcohólicas pueden producir alteraciones del sueño con insomnio y sueño superficial. Los trabajos por turnos y las circunstancias ambientales (ruidos, calor, incomodidad, etc.) pueden ser causa de insomnio. El síndrome de las piernas inquietas con una irresistible necesidad de moverlas constituye una de las causas más frecuentes de insomnio. Se relaciona con déficit de hierro, neuropatías periféricas e insuficiencia renal crónica. El tratamiento con algunos fármacos como anticonvulsivantes, broncodilatadores (teofilina), antidepresivos (bupropión, fenelcina, fluoxetina, venlafaxina), descongestivos (fenilpropanolamina, seudoefedrina), ?-bloqueantes, esteroides (prednisona), estimulantes (dextroanfetamina, metanfetamina, metilfenidato). Finalmente, un número reducido de casos no tienen una causa identificable del insomnio. Se trata de insomnio esencial o funcional. El tratamiento estará enfocado a paliar los síntomas, generalmente con medicación hipnótica. Síntomas de los trastornos del sueño y del insomnio El insomnio determina la falta de energía y disminución de la concentración de la persona, además de alteraciones del comportamiento e irritabilidad motivados por la falta de descanso. Cuando existe un trastorno del sueño, los síntomas que permiten sospechar de su presencia incluyen: Apneas o interrupciones de la respiración. Ronquidos frecuentes. Somnolencia durante el día. Dificultad para conciliar el sueño. Interrupciones frecuentes del sueño. Por otro lado, los síntomas del insomnio suelen incluir: Problemas de concentración. Alteraciones del comportamiento. Pruebas para el diagnóstico del insomnio Las pruebas que se suelen llevar a cabo para diagnosticar el insomnio son: La Polisomnografía. Se trata de la prueba más habitual para el estudio de los trastornos de sueño. En ella se lleva a cabo el registro de diferentes variables fisiológicas como la actividad cerebral, la frecuencia respiratoria, los niveles de oxígeno en sangre, el ritmo cardiaco y la actividad muscular y ocular mientras se duerme. La polisomnografía permite detectar las anomalías que se producen en las diferentes fases del sueño. Además del insomnio, permite el diagnóstico de otras patologías como apnea obstructiva, narcolepsia y síndrome de piernas inquietas, entre otras. Test de latencia de sueño múltiple. Es utilizada para detectar los casos de hipersomnia. Se somete al paciente a cinco periodos diarios de dos horas para dormir. Si el sueño aparece antes de cinco minutos y se entra en fase REM antes de tres minutos se trata de hipersomnia. Actinografía. Se utiliza para averiguar la estructura del sueño durante varios días. Se sitúa un reloj que incorpora un velocímetro para detectar los movimientos de brazos y piernas a lo largo del día y de la noche. Tratamiento para el insomnio El tratamiento del insomnio contempla la adquisición de buenos hábitos de sueño y, en ocasiones, el uso de tratamientos farmacológicos. De este modo, si no es posible determinar claramente la causa del insomnio, se deberá recurrir a un tratamiento sintomático combinado que debe incluir siempre medidas de higiene de sueño y terapia cognitivo-conductual. También puede incluir tratamiento farmacológico a corto plazo. Higiene del sueño Las medidas contempladas dentro de la higiene del sueño incluyen unos hábitos correctos de sueño: Acostarse y levantarse a horas similares. Hacer ejercicio durante el día No dormir por el día. No realizar actividades activadoras ni tomar bebidas excitantes en las últimas horas de la tarde. No comer en exceso antes de acostarse. Mantener una habitación cómoda sin estímulos. La terapia conductual consiste en indicar al paciente que intente mantenerse despierto, dando lugar a pérdida de ansiedad por el sueño. Las terapias de control de estímulos y de relajación también pueden ser de ayuda. Tratamiento farmacológico El tratamiento farmacológico puede ir dirigido a tratar una enfermedad de base, como es el caso de ansiolíticos o antidepresivos. Las benzodiazepinas y los fármacos hipnóticos se pueden utilizar para los trastornos del sueño solo si se requiere una respuesta inmediata a los síntomas, el insomnio es severo y las medidas no farmacológicas no producen los efectos deseados. Por último, los neurolépticos, de efecto sedante, pueden ser usados en pacientes con insomnio refractario al tratamiento. El uso de melatonina parece tener efecto en el insomnio de personas mayores de 55 años, sobre todo cuando tienen alteraciones de los ritmos circadianos. Factores desencadenantes del insomnio Los factores desencadenantes del insomnio suelen ser  el estrés y las enfermedades mentales  como depresión y ansiedad. Complicaciones y consecuencias del insomnio La presencia de insomnio puede provocar: Cambios de humor. Dificultad para la concentración. En el insomnio familiar letal se puede producir la muerte del individuo (es una enfermedad neurológica en que el insomnio es solo un síntoma). Preguntas frecuentes ¿Cuánto aguanta una persona sin dormir antes de enfermar? No hay datos concretos que nos permitan conocer cuánto se puede estar sin dormir antes de caer enfermo. Se conocen casos de soldados durante la segunda guerra mundial que estuvieron sin dormir hasta cinco días, sin presentar graves trastornos posteriores. También hay datos de una persona que estuvo sin dormir hasta 11 días. Las personas que sufren insomnio no están sin dormir y muchas de ellas tienen microsueños de minutos que pueden ser reparadores. ¿Dormirse enseguida, despertándose muchas veces es insomnio? El despertarse muchas veces es una forma de insomnio, en el que el sueño está fragmentado. No obstante, todos tenemos microdespertares a lo largo de la noche. Solo cuando tras despertarse el paciente no se vuelve a dormir rápidamente podemos hablar de insomnio. ¿Es verdad que cuanto más mayores nos hacemos, menos dormimos? Cuando vamos cumpliendo años se observa una tendencia a dormir menos, además de variar el patrón de sueño. Así, un adulto de más de 60 años puede dormir cinco horas y estar descansado. Además, en personas mayores el patrón de sueño se altera. En general, comienzan a tener sueño antes y se despiertan más temprano. ¿Cuántas horas se necesita dormir? En general se dice que hay que dormir entre 7 y 8 horas, pero estas cifras varían a lo largo de la vida. Los bebés pueden dormir hasta 20 horas y los adultos por encima de 65 años pueden dormir tan solo cinco horas. Además, hay personas que necesitan dormir menos. Lo importante es si el paciente presenta síntomas de cansancio y si se encuentra bien durante el día. ¿Qué es el insomnio crónico? Se habla de insomnio crónico cuando el paciente tiene problemas para dormir de más de un mes de duración. Se produce en la mayoría de los casos en personas de edad avanzada o en personas con problemas de salud mental. También puede producirse en situaciones de estrés y normalizarse al desaparecer la situación estresante. ¿Qué especialidad se encarga del diagnóstico y tratamiento del insomnio? La especialidad que trata el insomnio es la medicina del sueño, en la que pueden participar profesionales de diferentes especialidades como psiquiatría y psicología. Bibliografía Sociedad Española del Sueño. Insomnio. Consultado: 28/12/2021 . Sociedad española de Medicina de Familia y Comunitaria. Recomendaciones de valoración clínica y tratamiento inicial del insomnio en Atención Primaria. Consultado: 28/12/2021 . López de Castro F et al. Abordaje terapéutico del insomnio. Medicina de Familia. SEMERGEN 2012; 38(4): 233-240. DOI: 10.1016/j.semerg.2011.11.003 . Buysse DJ. Insomnia. JAMA. 2013; 309(7): 706-16. Doi: 10.1001/jama.2013.193 . Bollu PC, Kaur H. Sleep Medicine: Insomnia and Sleep. Mo Med 2019; 116(1): 68-75. PMID: 30862990; PMCID: PMC6390785 .
Psicología Infantil
Enfermedad

Psicología Infantil

Actualizado el 10/01/2022 La psicología infantil está centrada en el estudio del comportamiento de los niños, teniendo en cuenta el desarrollo físico, cognitivo, social y afectivo, que se produce en las primeras etapas de la vida. ¿Qué es la psicología infantil? La Psicología Infantil aborda el comportamiento, el desarrollo y las necesidades psicológicas de niños, adolescentes y de sus familias. De este modo, se encarga del estudio y tratamiento de los problemas psicológicos que se pueden producir dando lugar a patologías como autismo, hiperactividad, adicciones, acoso, etc. Desarrollo infantil Determinadas situaciones relacionadas con el desarrollo de los niños y adolescentes pueden influir en su comportamiento: Factores ambientales . El entorno en el que crece el niño es un factor clave a la hora de desarrollar su carácter y funcionamiento. Son clave el entorno familiar y escolar. Existen niños especialmente susceptibles en los que pequeños cambios son suficientes para alterar su comportamiento. Otros presentan una gran capacidad de adaptación, incluso ante situaciones graves. Factores biológicos. Las alteraciones durante el embarazo y el parto y los antecedentes familiares de enfermedades mentales son factores que influyen en el comportamiento de los niños. De igual modo, la  genética puede condicionar de manera importante el desarrollo y el comportamiento del niño, así como la predisposición a padecer determinadas patologías psicológicas. De este modo, el análisis de los factores ambientales y biológicos puede permitir comprender su comportamiento y la presencia de trastornos en el ámbito social, emocional y afectivo o en el aprendizaje. Función de un psicólogo infantil Los psicólogos infantiles trabajan para prevenir y tratar patologías y trastornos a través de la investigación, la educación y la atención directa al paciente. Entre sus funciones también está promover conductas que mejoren la salud psicológica y física y tratar el comportamiento y los aspectos emocionales que tienen lugar en los más jóvenes. La intervención psicológica infantil se sirve de técnicas diferentes a las utilizadas con adultos. El psicólogo infantil debe partir de un conocimiento profundo en otras áreas de la psicopatología, incluyendo la psicología evolutiva, de la educación y el desarrollo neurocognitivo, entre otras. Evaluación psicológica El proceso de evaluación psicológica debe utilizar unas herramientas psicométricas adaptadas a las características de los pacientes en edad infantil. Una de las evaluaciones previas necesarias es el grado de desarrollo neurocognitivo del niño. Además, para llevar a cabo una evaluación psicológica se deberá tener en cuenta que los tiempos de trabajo son menores, puesto que los niños son más propensos al agotamiento y la pérdida de atención. Trastornos psicológicos más comunes en niños Los trastornos psicológicos más habituales en niños tienen una repercusión directa en su manera de comportarse, aprender y manejar las emociones, lo que suele causar problemas en sus actividades y suele ser motivo de preocupación en sus padres. Entre los trastornos más comunes destacan: Problemas de ansiedad. Depresión. Trastornos de la conducta. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Trastorno obsesivo-compulsivo. Trastorno por estrés postraumático. Otras afecciones que afectan el aprendizaje, el comportamiento y las emociones de los niños incluyen las discapacidades del aprendizaje y del desarrollo y patologías como el autismo. Además, se cuentan también el consumo de sustancias, especialmente en adolescentes, y las autolesiones. Técnicas de la psicología infantil Es importante tener en cuenta que las habilidades comunicativas de los niños, especialmente los de menor edad, son limitadas. Esto es todavía más notorio cuando se trata de describir e identificar emociones, afectos y sentimientos. De este modo, se hace indispensable que el psicólogo infantil domine las herramientas y técnicas psicológicas necesarias para trabajar con los más jóvenes interaccionando con ellos de una forma natural. En este sentido, se pueden utilizar técnicas basadas en el dibujo, los juegos, así como la representación y expresión corporal. Preparación Es importante la implicación de la familia y, en su caso, de los educadores del niño a la hora de afrontar una terapia o evaluación psicológica infantil. De este modo, los padres o adultos a cargo del niño deberán acudir previamente a una cita con el psicólogo infantil para preparar la estrategia. Duración de las terapias psicoterapéuticas infantiles La duración de las terapias en psicología infantil puede ser muy variable y dependerá de la patología y las características de partida de cada niño. A grandes rasgos, las terapias infantiles suelen durar unos meses hasta que se nota una mejoría en el niño, y posteriormente tendrán lugar citas concretas para revisar que la evolución es la adecuada. En cualquier caso, la realización de una evaluación psicológica ante un comportamiento anormal o llamativo para los padres o educadores no conlleva necesariamente la presencia de una patología o trastorno psicológico ni la necesidad de una terapia. Preguntas frecuentes ¿En qué se diferencian la psicología infantil y la de adultos? La psicología analiza la situación psicológica y emocional del individuo para generar pautas de mejora que puedan redundar en un mayor bienestar y calidad de vida, enfrentando trastornos y patologías. La psicología infantil tiene en cuenta, además, el entorno y las circunstancias biológicas del niño haciendo un especial hincapié en el desarrollo físico y emocional. ¿Son especiales los psicólogos para niños? Los psicólogos infantiles están especializados en la rama de la psicología infantil, por tanto, conocen el desarrollo de los niños y cómo abordar los trastornos y patologías que se pueden dar en esta etapa de la vida. ¿Qué técnicas o terapias utiliza la psicología infantil? La psicología infantil desarrolla terapias mediante juegos o de manera colectiva con la participación de los padres o familiares para que el niño se sienta a gusto durante su puesta en marcha y pueda comportarse de forma espontánea. ¿Cuál es la edad mínima recomendada para ir al psicólogo? No existe una edad mínima recomendada para acudir al psicólogo. Ante disfunciones en el desarrollo y el comportamiento de los pequeños siempre es recomendable consultar con un profesional. ¿Qué es la psicología infanto-juvenil? La psicología infanto-juvenil es aquella que centra su estudio y tratamiento en pacientes desde su nacimiento hasta llegar a la etapa adulta. ¿De qué modo ha afectado la pandemia de la COVID-19 a la psicología infantil? Los niños y adolescentes constituyen un colectivo especialmente vulnerable ante situaciones estresantes inesperadas de carácter global como la pandemia de la COVID-19. Entre los principales riesgos a los que han estado expuestos destaca el estrés psicosocial. La cuarentena, la hospitalización del niño o un familiar son situaciones que pueden generar altos niveles de estrés. Además, la limitación de acceso a los servicios de salud mental durante los momentos más graves de la pandemia ha agravado los problemas psicológicos previos del niño o provocado nuevos problemas. Este hecho ha sido especialmente grave en el caso de colectivos con patologías como la diversidad funcional o el autismo. Bibliografía Asociación Española de Psicología del niño y adolescente. Asociación Española de Pediatría. En Familia. Comportamiento en niños preescolares: algunas dificultades. Consultado: 27/12/2021 . Parrish C et al. Pediatric medical psychology. Int Rev Psychiatry 2020; 32(3): 284-297. Doi: 10.1080/09540261.2019.1705258 . Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. La salud mental de los niños. Tipos de afecciones. 22/03/2021. Consultado: 27/12/2021 . Plataforma de Asociaciones de Psiquiatría y Psicología Clínica por la Salud Mental de la Infancia y Adolescencia de España. Salud Mental en la Infancia y la Adolescencia en la era del COVID-19. 2020. Consultado: 27/12/2021 .
Depresión
Enfermedad

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Actualizado el 10/01/2022 La depresión es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga total de enfermedad. Se estima que el 5% de los adultos de todo el mundo (280 millones) padecen depresión. Se trata de una enfermedad mental que puede causar gran sufrimiento a la persona afectada y alterar sus actividades cotidianas. En el peor de los casos, puede llevar al suicidio. Sin embargo, existen tratamientos eficaces para la depresión, ya sea leve, moderada o grave. ¿Qué es la depresión? La depresión o síndrome depresivo es un trastorno afectivo en el que la persona experimenta una afectación en los sentimientos y pensamientos con un estado de ánimo de tristeza, irritabilidad y una sensación de vacío. Se produce una pérdida del disfrute o del interés en actividades de manera continuada durante al menos dos semanas. La edad de presentación más frecuente es entre los 15 y 45 años, dándose con mayor frecuencia en mujeres y en personas con acontecimientos vitales y situaciones psicosociales desfavorecidas. Tipos Los episodios depresivos pueden clasificarse en leves, moderados o graves, en función de la intensidad de los síntomas, así como de las repercusiones en el funcionamiento de la persona. Entre un 20 y un 30% de los trastornos depresivos se convierten en crónicos. Existen diferentes clasificaciones de los trastornos afectivos. En ocasiones es difícil distinguir entre los diferentes trastornos depresivos, pero se puede hacer una distinción entre: Depresión mayor:  episodio único o recidivante grave, cuya duración es mayor de dos semanas. Episodio depresivo. Puede ser leve, moderado y grave. La duración también es mayor de dos semanas. Trastorno distímico: trastorno que perdura en el tiempo más de dos años. Trastorno bipolar . Los episodios depresivos se alternan con periodos de episodios maníacos. Causas La depresión es el resultado de las interacciones complejas que se establecen entre factores biológicos, psicológicos y sociales. En la depresión suele acontecer una disfunción de los neurotransmisores. En ocasiones, dicha alteración aparece de forma endógena con una clara influencia genética sin haber factores desencadenantes externos. En otras, las circunstancias vitales desfavorecidas, cambios hormonales, enfermedades neurológicas inflamatorias o infecciones pueden influir en la aparición de la depresión. Síntomas Los síntomas de la depresión se pueden dividir en cuatro grandes grupos: Síntomas relacionados con el estado de ánimo: Aparece un estado de ánimo triste. En los casos más graves puede transformarse en una anestesia afectiva o falta de sentimientos. Falta de interés. Imposibilidad de disfrute. En muchos pacientes el estado de ánimo cambia a lo largo del día, notando mejoría al finalizar la tarde. Síntomas biológicos o somáticos: Alteraciones del sueño como insomnio e hipersomnia. Disminución del apetito y de peso. Disminución del apetito sexual. Alteraciones del comportamiento: Disminución de la atención y la concentración. Afectación de la conducta y del cuidado personal. Agitación psicomotriz o inhibición (síndrome catatónico). Pensamientos depresivos: Percepción negativa de la propia vida. Baja autoestima y desesperanza. Pensamientos delirantes de culpa, ruina o enfermedad. De forma infrecuente, alucinaciones, especialmente auditivas. Ideas y pensamientos relacionados con la muerte y el deseo de que la vida se termine. Tratamiento para la depresión En función de la intensidad y las características de los episodios depresivos se pueden dispensar tratamientos psicoterapéuticos o/y farmacológicos. En cuanto a los primeros, se pueden implementar diferentes estrategias como la activación conductual, la terapia cognitivo-conductual y la psicoterapia interpersonal. En relación con los psicofármacos, se pueden utilizar medicamentos antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos. La elección del fármaco la realiza el médico según las características clínicas del paciente. En cualquier caso, los antidepresivos no son el tratamiento de primera elección para casos de depresión leve. Tampoco están indicados en casos de depresión infantil ni como tratamiento de primera elección en adolescentes. Finalmente, uno de los retos del tratamiento es la adherencia terapéutica, ya que una parte importante de los pacientes abandona el tratamiento y otro porcentaje significativo no lo cumple como le ha sido prescrito. Pruebas complementarias para el diagnóstico de la depresión Aunque en la práctica se usan poco, los médicos pueden utilizar cuestionarios de evaluación de la depresión que pueden ser útiles para confirmar el diagnóstico y valorar la gravedad. También pueden ser útiles para el seguimiento clínico y evaluar la respuesta al tratamiento. Pruebas complementarias como análisis de sangre y las pruebas de imagen, se reservan solo para los casos en los que se sospecha que existe una enfermedad de base que es la causante de los síntomas depresivos. Factores de riesgo para la depresión Existen factores psicosociales que se pueden relacionar con un mayor riesgo de padecer depresión: Estado civil. Existe una mayor frecuencia de trastornos afectivos en personas separadas o divorciadas. La depresión mayor es más frecuente en varones solteros y en mujeres casadas. Nivel socioeconómico. Se observa una mayor incidencia de trastornos depresivos en niveles socioeconómicos bajos. Consumo de alcohol y de drogas. Puede favorecer la aparición de depresión. Predisposición genética. Tener antecedentes de familiares con depresión. Complicaciones de la depresión Existe una relación entre la depresión y la salud física. Por ejemplo, las enfermedades cardiovasculares pueden producir depresión, y, a su vez, la depresión aumenta el riesgo de patologías cardiovasculares. Otras complicaciones que se pueden derivar de la depresión incluyen: Deterioro de las relaciones sociales, familiares y laborales. Adicciones (alcohol y drogas). Cronificación de la enfermedad, recaídas. Prevención de la depresión Entre las estrategias que se han mostrado eficaces para prevenir la depresión se encuentran los programas escolares para promover un modelo de afrontamiento positivo entre niños y adolescentes. De igual modo, las intervenciones dirigidas a los padres de niños con problemas de conducta pueden reducir los síntomas depresivos de los padres y mejorar los resultados de sus hijos. Otras actuaciones que pueden ayudar a prevenir la depresión incluyen: Realizar ejercicio físico, especialmente en personas mayores. Una alimentación sana y variada. Unos hábitos de descanso adecuados. Tener una vida social activa. Programar las actividades de la vida diaria, evitar el estrés y la sobrecarga laboral. Disfrutar de espacios para uno mismo y para el ocio. Preguntas frecuentes ¿Hay distintos grados de depresión? Sí, puede haber distintos grados de intensidad en los que se presentan los síntomas de la depresión. La depresión leve debe ser tratada en primera instancia con tratamientos no farmacológicos. ¿En qué consiste un test de depresión? Se trata de formularios con preguntas que el médico hace al enfermo para ayudar al diagnóstico de la depresión y evaluar la progresión del paciente frente al tratamiento. Los más frecuentemente utilizados son el Beck Depression Inventory, el Hamilton Rating Scale for Depression o el Montgomery Asberg Depression Rating Scale. ¿Cómo saber si tengo depresión? La mejor forma de saber si se tiene depresión es atender a los síntomas de la depresión y consultar con el médico. ¿Qué es la depresión crónica? La depresión crónica es aquella que presenta una duración mayor de dos años. Habitualmente se presenta con una intensidad leve en forma de distimia. ¿Qué especialidades médicas se encargan de la depresión? La depresión es una patología que puede ser tratada y diagnosticada por el médico de familia y el especialista en psiquiatría. En la parte psicoterapéutica del tratamiento participa el psicólogo . Bibliografía Organización Mundial de la Salud. Depresión. 13/09/2021. Consultado: 29/12/2021 . Ministerio de Sanidad. Guía de Práctica Clínica sobre el Manejo de la Depresión en el Adulto. 2014. Consultado: 29/12/2021 . Sociedad Española de Psiquiatría. La depresión es, más que nunca, un reto para la salud pública en Europa. 17/02/2015. Consultado: 29/12/2021 . Sociedad Española de Medicina Interna. Depresión. Consultado: 29/12/2021 . Schramm E et al. Review of dysthymia and persistent depressive disorder: history, correlates, and clinical implications. Lancet Psychiatry 2020; 7(9): 801-812. Doi: 10.1016/S2215-0366(20)30099-7 .