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Accidente de Moto
Artículo especializado

Accidente de Moto

Guillermo tiene 28 años, trabaja en una oficina y en su tiempo libre juega en un equipo de baloncesto. El día de su cumpleaños iba en moto por la ciudad cuando inesperadamente un coche chocó contra él. El golpe le fracturó un hueso de la pierna izquierda (peroné), otro hueso del tobillo (astrágalo)  y varios ligamentos. Tuvo que ser operado de urgencia. Después de 10 semanas con la pierna inmovilizada retiran los tornillos utilizados en la primera intervención y le dan el alta. El médico considera  que Guillermo recuperará la movilidad del tobillo sin necesidad de hacer rehabilitación. Aun así, él decide venir a consulta con el fin de agilizar el proceso de recuperación. En la exploración observamos que Guillermo necesita una muleta para caminar, su pierna está inflamada, con edema y la cicatriz por la que han sacado los tornillos está reciente. TRATAMIENTO 1ªFASE. Edema e Inflamación Durante las primeras semanas nuestro objetivo principal de tratamiento es: Disminuir el edema : con el fin de mejorar la circulación y nutrir a los tejidos para que el proceso de regeneración sea más rápido. Recuperar la movilidad de todas las articulaciones del pie, del tobillo y de la pierna. Tratar la musculatura de la pierna  afectada por todo el proceso quirúrgico y el periodo de inmovilización. Además del tratamiento en consulta, enseñamos a Guillermo a realizar ejercicios de movilidad del tobillo para su domicilio y le recomendamos utilizar baños de contrastes (agua fría/agua caliente) al finalizar el día. Pasadas 3 semanas: Guillermo camina con normalidad sin muletas. La inflamación ha disminuido. La movilidad de la articulación está recuperada en un 80%. La cicatrización ha mejorado. Es la época de verano, Guillermo tiene pagado desde hace meses un viaje con excursiones a pie durante varias horas. Aunque su evolución es positiva, la articulación del tobillo todavía no está preparada para realizar esfuerzos de este nivel, aun así, él decide realizar el viaje. En este caso, adaptamos  los ejercicios de rehabilitación a la nueva situación y le damos algunas recomendaciones: Utilizar bastón y tobillera para realizar las excursiones a pie. Realizar baños de contraste al finalizar el día para combatir la tensión muscular y la inflamación. Guardar reposo en caso de que la zona se inflame más de lo normal o exista un aumento de dolor en la zona del tobillo. Después de 3 semanas, Guillermo vuelve a la consulta. Nos cuenta que en términos generales ha podido disfrutar de sus vacaciones aunque el tobillo se ha resentido varios días y en alguna ocasión ha tenido que guardar reposo. 2ªFASE. Potenciación y Estabilidad Ha pasado mes y medio desde que comenzamos la rehabilitación, la progresión del tobillo de Guillermo es muy buena pero aún sigue teniendo limitaciones cuando intenta correr o al bajar escaleras. En las próximas semanas el objetivo de tratamiento irá destinado a: Seguir trabajando la movilidad de la articulación. Comenzar con ejercicios resistidos para fortalecer la musculatura afectada. Trabajar la estabilidad del tobillo con ejercicios de equilibrio en carga. Además del tratamiento en consulta enseñamos a Guillermo ejercicios para su domicilio. Ejercicios con gomas elásticas:   Realizar movimientos de flexión y extensión del tobillo. Realizar movimientos hacia ambos lados del tobillo: eversión/ inversión. Ejercicios de estabilidad: Puntillas y talones en el sitio Equilibrio con la pierna izquierda apoyada en suelo. Ejercicio en escalón para ganar movimiento en la flexión de tobillo. 3ªFASE. Adaptación al terreno de juego. Guillermo ha tenido una evolución muy buena, podemos decir que funcionalmente la articulación de su tobillo está recuperada pero no nos olvidamos de que antes del accidente jugaba en un equipo de Baloncesto. Es importante preparar física y mentalmente a Guillermo para que pueda volver a jugar como lo hacía antes del accidente. El objetivo en estas sesiones es: Trabajar la confianza para que pueda comenzar a jugar. Entrenar el gesto deportivo : carrera, salto y tiro a canasta de forma progresiva. Realizaremos seguimientos en consulta cada 15 días hasta que Guillermo pueda jugar un partido de Baloncesto con normalidad. Artículo escrito por Patricia de Maya. (Fisioterapeuta)
Bruxismo
Artículo especializado

Bruxismo

Pilar tiene 52 años acude a la consulta porque desde hace un año tiene dolor en la mandíbula , cuando tiene que masticar comida sólida nota que no tiene fuerza para morder y en la visita al dentista se ha dado cuenta de que tenía limitada la apertura de la boca. Por motivos laborales, pasa mucho tiempo frente al ordenador  y tiene largas reuniones de trabajo hablando en diferentes idiomas. Por las noches cuando duerme aprieta los dientes a la vez que mueve la mandíbula, de forma que produce un rechinar de dientes que en ocasiones le despierta. Para realizar funciones tan vitales como hablar, comer y deglutir necesitamos que la articulación de nuestra mandíbula funcione correctamente y, si alguna de sus estructuras se altera, este equilibrio se rompe y produce síntomas como dolor, bloqueo o sobrecarga muscular. Al proceso de apretar o rechinar los dientes le llamamos Bruxismo . En la mayor parte de los casos el bruxismo es una forma de liberar procesos de estrés . Además, si añadimos factores posturales y un sobreuso de la musculatura masticatoria, tendremos el cóctel perfecto para desencadenar síntomas en la zona mandibular. Esto mismo le ocurre a Pilar, el bruxismo provoca que los músculos encargados de cerrar la boca estén en tensión de forma que cuando en el dentista quiere abrir la boca siente que no puede porque los músculos del cierre se lo impiden. Esta tensión muscular activa los puntos gatillo y producen un dolor difuso en las zonas cercanas a la articulación. [caption id="attachment_331664" align="alignnone" width="300"] Imágenes tomadas del libro Travell & Simons Myofascial Pain & Dysfunction: the trigger point manual. 2002[/caption]   La postura frente al ordenador, con la cabeza proyectada hacia delante y las conversaciones en otro idioma también provocan sobrecarga muscular que se añade a todos los factores anteriores. Lo primero que hacemos cuando comenzamos el tratamiento es explicar a Pilar que debe hablar con su dentista para que le realice una férula de descarga , de esta forma, evitaremos el roce entre sus dientes y la presión que se produce al apretar la mandíbula se distribuya entre toda la superficie de la férula, así los músculos del cierre sufrirán menos sobrecarga. Continuamos explicando a Pilar que necesita corregir la postura en el ordenador, su cabeza debe quedar encima de los hombros y evitar tener la cabeza proyectada hacia delante. Una vez explicadas las recomendaciones pasamos a realizar las técnicas manuales para relajar los tejidos blandos de la zona mandibular, realizamos movilizaciones de la articulación para conseguir que la boca se abra correctamente y tratamos la columna cervical con ejercicios de movilidad articular y estiramientos. Para terminar la sesión enseñamos a Pilar, ejercicios para que los realice en casa todos los días hasta la próxima sesión. Ejercicios para realizar en el domicilio: Abrir y cerrar la boca posicionando la lengua en el paladar justo detrás de los dientes superiores. De esta forma la mandíbula se moverá en un eje centrado. Posicionar un palo entre los dientes superiores y los inferiores para mantener la boca abierta durante 1minuto. Este ejercicio sirve para estirar los músculos del cierre de la boca. Inflar los carrillos con la boca cerrada y aguantar 20 segundos. Con este ejercicio pretendemos dar flexibilidad a la musculatura de la cara. Poner los pulgares en los puntos gatillo activos de la mandíbula, desencadenar el dolor y esperar durante un minuto a que desaparezca. Repetir este ejercicio 6 veces al día. Recorrer la lengua a lo largo de toda la encía para movilizar la articulación de la mandíbula. Este ejercicio sirve para liberar rigideces articulares que se producen cuando Pilar aprieta los dientes. En la siguiente sesión Pilar tiene menos dolor y puede abrir la boca con más facilidad. Sigue teniendo la sensación de que la musculatura se cansa cuando habla en las reuniones y la apertura de la boca aún sigue limitada. Realizaremos 6 sesiones de tratamiento, una a la semana, hasta conseguir los objetivos propuestos Quitar el dolor. Conseguir que pueda abrir la boca sin limitación. Reducir la sensación de fatiga muscular cuando lleva un tiempo hablando. Artículo escrito por Patricia de Maya. (Fisioterapeuta)
Whiplash
Artículo especializado

Whiplash

Miguel tiene 32 años circula por la carretera con su coche y al reducir su velocidad el coche situado detrás impacta contra él. A las pocas horas empieza a sentirse aturdido, con sensación de mareo y malestar general . Se dirige al médico y tras hacer una prueba radiológica le diagnostican esguince cervical agudo , (se descarta la existencia de una fractura cervical).El médico le prescribe el uso de un collarín durante la primera semana y para las siguientes semanas probar a quitarlo progresivamente. Junto a esta indicación le receta analgésicos y antiinflamatorios. La palabra whiplash significa en castellano latigazo . Cuando nuestro cuerpo recibe un impacto, la fuerza del rebote hace que la zona del cuerpo que impacta vuelva a su posición de forma brusca. En el caso de un accidente de coche, cuando recibimos el impacto desde atrás toda nuestra columna (pelvis, la parte del tronco y de las cervicales) se desplaza primero hacia delante (frenados por el cinturón de seguridad) y después hacia detrás (frenado por el reposacabezas), este movimiento de vaivén se denomina latigazo cervical o whiplash . En este vaivén, las articulaciones vertebrales se lesionan, sus movimientos van más allá de sus límites y el sistema neurovegetativo se altera (mareos, inflamación, inestabilidad). Las consecuencias inmediatas de este impacto son: Esguince cervical: Los ligamentos encargados de estabilizar las articulaciones cervicales están distendidos , los músculos de la zona se  contraen para proteger las estructuras cervicales y como reacción se produce una inflamación en la parte dañada.  Los síntomas serán de inestabilidad cervical, mareos y malestar generalizado. Rectificación cervical: La contracción mantenida de los músculos (sobre todo los de la parte anterior del cuello) por  causa del impacto mantiene la columna cervical en una posición rectificada. Los síntomas principales serán sensación de rigidez en el cuello y dolor. Bloqueo en la zona dorsal: Las vertebras dorsales en el impacto rebotan contra el asiento y quedan bloqueadas , sentiremos rigidez en la espalda. Además, la musculatura dorsal se contrae por el impacto y produce  dolor. Dolor y pérdida de movilidad en las articulaciones de la zona lumbosacra. El primer punto de apoyo cuando se produce el impacto es la pelvis, seguidamente las dorsales y finalmente la cervicales que finalizan con el movimiento de latigazo. La pelvis al igual que la zona dorsal también estará bloqueada, es decir, su movilidad de verá reducida y presentará síntomas de dolor. FISIOTERAPIA Miguel decide acudir a la clínica de fisioterapia para aliviar sus síntomas. Comenzamos el tratamiento de fisioterapia dejando una semana de reposo utilizando el collarín . De esta forma permitimos que la inflamación de los tejidos disminuya y el proceso de regeneración empiece su curso. DÍA 1: En esta primera sesión Miguel nos cuenta que tiene mareos y sensación de inestabilidad y mucho dolor en la zona de la espalda. Realizamos una exploración física y observamos: Limitación de los movimientos cervicales: cuando gira el cuello hacia la izquierda tiene dolor y  limitación de movimiento. Perdida de flexibilidad en la zona dorsal: cuenta que tiene sensación de rigidez en la espalda. Dolor en la zona lumbar izquierda: sobre todo cuando se levanta de la silla. EN EL TRATAMIENTO DE FISIOTERAPIA Tratamos la musculatura superficial de la espalda y cuello para reducir la tensión de los músculos con masaje, estiramientos y técnicas neuromusculares. Realizamos técnicas para recuperar la movilidad de la zona dorsal y lumbar, en este caso utilizaremos manipulaciones vertebrales y técnicas articulatorias destinadas a liberar las zonas de menor movilidad y restablecer el sistema neurovascular. Tratamos la zona cervical de manera más específica , valoramos y tratamos la musculatura cervical profunda (largo del cuello) con técnicas miofasciales. Una vez relajada la musculatura realizaremos movimientos pasivos y suaves con la cabeza para recuperar la movilidad limitada. DÍA 2 : Ha pasado una semana y Miguel acude a la consulta para una segunda sesión. Nos cuenta que los mareos y la sensación de inestabilidad se han reducido, aunque en ocasiones puntuales sigue sintiendo algún mareo. El dolor en la zona lumbar ha mejorado, la sensación de rigidez en la espalda también pero aún tiene dolor en la zona dorsal. Para comenzar a tratar a Miguel volvemos a revisar la movilidad de su columna: Realizamos test de movilidad para la zona dorsal y lumbar : Pedimos a Miguel que mueva su tronco hacia delante y hacia los lados. Observamos que la movilidad ha mejorado con respecto a la primera sesión, pero aún quedan zonas que se mueven menos. Realizamos test de movilidad para la zona cervical: Miguel debe flexionar el cuello hacia delante, hacer giros en ambos sentidos y realizar inclinaciones del cuello. Comprobamos que el giro y la inclinación del cuello hacia la izquierda aún están limitados. Según la exploración EL TRATAMIENTO DE FISIOTERAPIA de hoy está centrado en: Recuperar la movilidad de las articulaciones dorsales y lumbares con manipulaciones vertebrales y técnicas de estiramientos. Reducir las sensaciones de mareo e inestabilidad, realizando técnicas craneales y trabajando los tejidos del cuello con masaje, técnicas miofasciales y estiramientos.   Restablecer el ritmo craneosacro. Al terminar la sesión de hoy mandamos a Miguel deberes para casa, deberá hacer ejercicios de movilidad cervical de forma suave todos los días al levantarse, después de las comidas y antes de dormir. Ejercicio 1:  Sentado con el tronco bien posicionado realizaremos 10 giros de cuello suaves hacia ambos lados haciendo una parada de 2sg en el centro. Ejercicio 2:  Sentado con el tronco bien posicionado realizaremos 10 inclinaciones del cuello hacia los hombros (oreja derecha hacia hombro derecho y oreja izquierda hacia hombro izquierdo) de forma lenta parando en los límites de movimiento que más cuesta realizar, en este caso, el giro y la inclinación hacia la izquierda. DÍA 3: Ha pasado una semana desde la 2ª sesión. Miguel nos cuenta que se siente mucho mejor. La inestabilidad y los mareos han desaparecido. Los movimientos cervicales están al 90% de su movilidad. La zona dorsal y lumbar no causa dolor. En esta 3º sesión vamos a revisar los movimientos de la columna cervical, dorsal y lumbar con los test de movilidad realizados en las sesiones anteriores. Observamos que la parte dorsal y cervical aún tienen limitados sus movimientos y la musculatura aun sigue con tensión. En EL TRATAMIENTO DE FISIOTERAPIA realizaremos: Manipulaciones vertebrales en la zona dorsal. Técnica neuromuscular para relajar los músculos dorsales. Estiramientos del los músculos cervicales. Técnicas miofasciales a nivel del tronco y cuello. Después de esta sesión decidimos dar el alta a Miguel. Recomendamos que siga con los ejercicios cervicales en su domicilio y además que añada los siguientes: Ejercicio 1:  Sentados en una silla, comenzaremos a flexionar la cabeza y seguidamente el tronco hasta llegar a tocar con las manos el suelo. Para volver a la posición de partida, volveremos a levantar la cabeza seguida del tronco hasta la posición inicial. (2 o 3 veces al día) Ejercicio 2:  Tumbados en el suelo, posicionamos los brazos estirados de forma de hagan una cruz con nuestro tronco. La cabeza y la zona lumbar deberá estar bien posicionada una vez que tengamos una postura correcta, comenzaremos a respirar profundamente sin perder la posición inicial durante 10 ciclos respiratorios. Ejercicio 3:  Realizaremos estiramientos de los músculos pectorales apoyando los antebrazos en el marco de una puerta y desplazando el cuerpo hacia delante, en cada espiración aumentaremos la tensión del estiramiento. (5 respiraciones o 2 minutos). Artículo escrito por Patricia de Maya. (Fisioterapeuta)
Dolor de Cabeza y Cuello
Artículo especializado

Dolor de Cabeza y Cuello

Marisa tiene 58 años, visita la consulta porque desde hace un mes y medio tiene un dolor muy fuerte en la zona derecha y alta del cuello , este dolor se acompaña con dolor de cabeza. En este tiempo, ha tomado medicación prescrita por el médico: antiinflamatorios y relajante muscular pero el dolor no ha cesado. Le preguntamos si asocia ese dolor a alguna situación concreta, caída, malas posturas en el sillón, cargas pesadas…y nos cuenta que una semana antes de aparecer el dolor en el cuello tuvo una caída en la calle, llevaba una bolsa en la mano derecha y al subir un bordillo, tropezó y cayó de frente parando el golpe con las manos, la cabeza y las rodillas. A las pocas horas tenía un fuerte dolor en los dedos de la mano derecha y sentía que no podía moverlos con normalidad. Dada la situación decide ir a Urgencias, allí le realizan una radiografía y detectan una fractura de su dedo meñique. Le ponen un vendaje y le recomiendan guardar reposo. A las 3 semanas, la fractura del dedo está perfectamente consolidada y la movilidad recuperada. En cuanto a dolor en el cuello, como no fue inmediato a la caída Marisa no puede relacionarlo. En ocasiones después de un golpe, caída o traumatismo el cuerpo comienza a expresar los síntomas después de unos días. Cuando realizamos la exploración, observamos que: La movilidad de las cervicales en la zona más alta está limitada en el lado derecho. Uno de los músculos en la zona derecha de la cabeza tiene su punto gatillo activo, cuando presionamos la zona, el dolor en el cuello se intensifica y automáticamente Marisa nos describe como ese dolor aparece de la misma forma que ha sentido estos días atrás. La mayoría de los músculos del cuerpo, tienen zonas específicas de tensión, se llaman Puntos gatillo miofasciales. Cuando el músculo sufre un aumento de tensión , estos puntos pueden activarse y dar dolor en la misma zona del punto o producir un dolor referido cercano a otras zonas del cuerpo. En el caso de Marisa, la limitación de movilidad en las cervicales más altas y el aumento de tensión en los músculos de alrededor, ha originado la activación de uno de estos puntos gatillos en el cuello refiriendo el dolor a la zona de la cabeza. Imágenes tomadas del libro Travell & Simons Myofascial Pain & Dysfunction: the trigger point manual. 2002 En la primera sesión de tratamiento No tenemos una radiografía cervical para descartar cualquier tipo de lesión en las cervicales de Marisa, por eso, debemos tener precaución a la hora de realizar el tratamiento. Nuestro objetivo principal será: Valorar la movilidad de las articulaciones de la columna vertebral de Marisa, concretamente la zona cervical y dorsal y tratar con técnicas articulares las zonas que están más limitadas. Valorar el estado de tensión de la musculatura de todo el miembro superior (mano, brazo, hombro) y tratar con técnicas manuales la musculatura afectada. Identificar los puntos gatillos activos en la zona del brazo y del cuello y tratarlos con técnicas manuales. Revisar la movilidad del dedo meñique para evitar futuras secuelas. Tras realizar el tratamiento el dolor en la zona del cuello remite y la movilidad cervical está recuperada en un 90%. Recomendamos a Marisa realizar ejercicios de movilidad para toda la columna y volver a consulta una semana después. Ejercicios cervicales Con una buena posición de tronco, girar la cabeza a ambos lados de forma lenta y llegando al final del recorrido. Con la misma posición de tronco, hacer inclinaciones de cabeza a ambos lados cuidando de no mover los hombros. Con el tronco recto, mirar hacia el suelo y al frente sin llevar la cabeza hacia atrás. Realizar estos ejercicios 10 repeticiones dos veces al día. En la segunda sesión de tratamiento Marisa nos cuenta que se encuentra mejor, el dolor de cuello ha disminuido pero aún sigue sintiendo molestias, sin embargo el dolor de cabeza ha remitido casi por completo. Volvemos a valorar la movilidad cervical, la tensión muscular en todo el brazo derecho y revisamos los puntos gatillo que estaban activos en la anterior sesión. Observamos que aún siguen activos y que la intensidad del dolor es mucho menor que en la primera sesión. Tratamos la tensión muscular del brazo y del cuello con técnica manuales. Movemos de forma suave y controlada las articulaciones del cuello Tratamos los puntos activos de la musculatura cervical. Recomendamos a Marisa realizar los ejercicios cervicales en su domicilio durante los siguientes 15 días. Después de un mes, Marisa nos informa de que se encuentra bien, sus dolores han cesado al 100% y puede realizar su vida con total normalidad. Artículo escrito por Patricia de Maya. (Fisioterapeuta)
¿Cómo Tratar Una Lumbalgia?
Artículo especializado

¿Cómo Tratar Una Lumbalgia?

¿Quién no ha sufrido un ataque de lumbago o lumbalgia alguna vez? Seguramente muy pocos afortunados pueden decir que no. Y es que esta patología es una de las más recurrentes y por la que más pacientes acuden a consulta. Dado que hay tanta gente que la sufre, vamos a hacer un repaso y a explicar cómo tratarla. La palabra lumbalgia significa dolor (algia) en la zona lumbar y realmente su aparición es el resultado de una ecuación muy sencilla: ( sedentarismo + mala alimentación + sobrepeso ) x malas posturas (falta de higiene postural). Aparte, también hay otros factores que hacen que ésta aparezca, como por ejemplo fracturas vertebrales, dismetrías… Además, como fisioterapeutas, nos encontramos con el handicap de que muchos tratamientos estandarizados se basan en tratamiento farmacológico el cual por desgracia actúa solo sobre el síntoma y no sobre el mecanismo lesional (que es el que nosotros intentamos tratar), cronificando la patología y dificultando su curación. ¿Cómo se debería actuar ante un ataque de lumbago? Lo primero y fundamental, aunque parezca obvio, es mantener la calma. Claro que duele y claro que molesta que no podamos hacer vida normal, pero por suerte tiene solución. Una vez estamos tranquilos hay varias opciones, algunas de las cuales las vamos a descartar, como verás: Llamar al fisioterapeuta rápidamente. Lejos de lo que algunos piensan no haremos nada en esta fase aguda, ya que hay tanto dolor que no se puede trabajar la zona y tampoco se pueden prescribir ejercicios de potenciación, por lo que a no ser que se haga una imposición de manos, no tiene sentido llamarle para tratar in-situ, por lo que esta opción queda descartada. Utilizar tratamiento farmacológico , es decir, el antiinflamatorio que vuestro medico os suela prescribir para paliar dolores musculares. Una vez ya estamos más o menos bien (ha pasado la fase aguda), acudir al fisioterapeuta y seguir sus pautas. Si el dolor es tan intenso que nos limita completamente, tumbarse en la cama en la posición más cómoda para mantener un reposo relativo con un máximo de 48 horas. Numerosos estudios indican que mantener la musculatura activa ayudará a que la musculatura no se enfríe y no se atrofie. Además, añadir calor ayudará a disminuir el dolor. Además, como en la opción 2, se trata de, una vez hemos superado la fase aguda, pedir hora con el fisioterapeuta de confianza ¿CALOR O FRÍO? La respuesta es sencilla, al aplicar calor se produce una vasodilatación que aumenta el aporte de nutrientes y oxígeno a la musculatura, además de un incremento de la elasticidad del tejido conectivo, y por último se aumenta el metabolismo … ayudando así a una más rápida curación. Respecto al frío hay muy pocos estudios que lleguen a evidenciar una mejoría del paciente aplicándolo, y el motivo es porque pese a que produce un efecto de analgesia, la musculatura se contractura y al rato vuelve a doler y de manera más intensa. En otras palabras, sería como un remedio para un par de minutos. Hemos superado la fase aguda, ¿qué hacemos? Bueno la parte más dura ya está conseguida, felicidades, ahora toca la parte de acudir al fisioterapeuta . En este punto, empezaremos a tratar la zona ya sea con masoterapia, estiramientos, terapia manual… Hay muchas técnicas y muchos métodos, cada uno tiene el suyo y todos son efectivos. No obstante, sí que hay una cosa en común en todos ellos y es el trabajar la musculatura paravertebral y lumbar pues eso propiciará que no haya recaídas en un futuro. Respecto a cuántas sesiones deberíais hacer… aquí dependerá de la valoración que realice el fisioterapeuta, no obstante, una al mes nunca esta demás para tratar todo el cuerpo en general. RECUERDA… El reposo ha de ser relativo, no absoluto, el motivo es porque si no hacemos absolutamente nada conseguiremos una atrofia y debilidad de la musculatura estabilizadora, por lo que todavía dolerá más al incorporarse. Una vez se está bien, trabajar la musculatura abdominal y lumbar ayudará a prevenir futuras recaídas . Si la lumbalgia dura más de seis días se recomienda consultar con profesional sanitario para que este puede estudiar que es lo que está pasando. SOLUCIÓN A PROBLEMAS CON LA LUMBALGIA La lumbalgia dura ya seis meses: en este caso, deberías ponerte en contacto con un traumatólogo para que realice un estudio y vea el origen de la lesión. Una vez localizado trabajar de manera multidisciplinaria con los diferentes profesionales para abordar la lesión. Pacientes que se presentan en fase aguda en la consulta del fisioterapeuta: no podemos hacer nada en esta fase. Pacientes que toman medicación y no hacen nada para tratar la lesión: hay que recordar que el tratamiento farmacológico tratará el síntoma, no la lesión, por lo que es importante acudir al fisioterapeuta una vez superada la fase aguda. Pacientes que una vez están bien no potencian la musculatura paravertebral y abdominal: si no se potencia es probable que hay una recaída. Pacientes que se quedan días y días en la cama pensando que así se les irá el dolor… pero el reposo absoluto es contraproducente ya que atrofia la musculatura e incentiva la lesión.
Osteopatía: Tipos, Lesiones, Beneficios y Contraindicaciones
Artículo especializado

Osteopatía: Tipos, Lesiones, Beneficios y Contraindicaciones

En nuestro país, el ámbito de la osteopatía no está del todo definido. Se trata de una disciplina cuyos estudios no están reglados en forma de diplomatura independiente (a diferencia de otros países como Francia). Es por ello que, en España, no es preciso disponer de otros estudios para realizar un curso específico de esta formación. Vamos a ver qué hay que tener en cuenta al acudir al osteópata. ¿Qué es exactamente? La osteopatía se podría definir como una disciplina terapéutica que engloba un conjunto de intervenciones manuales (sobre todo manipulaciones) y cuya finalidad sería identificar y resolver las disfunciones del aparato locomotor y/o de las vísceras. Se basa en el holismo, un principio que interpreta que el cuerpo funciona como una unidad. Contempla que todos los sistemas del cuerpo trabajan conjuntamente y están relacionados entre sí y, por tanto, los trastornos en un sistema pueden afectar el funcionamiento de los otros. Basándose en este principio el osteópata aborda manualmente las disfunciones del cuerpo, que actuarían como estímulos para aquellos órganos y vísceras con función alterada provocando una respuesta orientada a recuperar la normalidad del cuerpo de forma global. Se trataría, pues, de manipular el cuerpo desde fuera para esperar una respuesta interna que regule el buen funcionamiento de forma integral. Con cautela… Debemos ser cautelosos en cuanto a la opción osteopática. En primer lugar, porque debemos ser valorados médicamente para conocer nuestra patología antes de solicitar un tratamiento y, en segundo lugar, porque los tratamientos de la osteopatía no tienen una indicación adaptable a todo tipo de público y patología. Esto significa que haya que acudir con reparos al osteópata, sino que hay que asegurarse de que lo hacemos a uno bien referenciado, conocedor de la patología a tratar y de las limitaciones terapéuticas, como ocurre en el resto de especialidades. ¿Cuándo es recomendable acudir a un osteópata? Mi recomendación es que, si tienes unos problemas osteomusculares, acudas inicialmente a la visita de un traumatólogo para que te valore y estudie. Normalmente se requiere alguna prueba complementaria para afinar el diagnóstico. Una vez dispongas de un diagnóstico definitivo, tu médico te indicará las opciones terapéuticas indicadas en tu caso. En general, en fase aguda suele recomendarse tratamiento sintomático. Posteriormente, estaría indicada la recuperación osteomuscular. Es aquí donde podríamos contemplar un proceso de rehabilitación, fisioterapia u osteopatía. Elegir una u otra opción dependerá básicamente del proceso a tratar: no es lo mismo el abordaje de una lumbociatalgia aguda con un dolor invalidante irradiado a la pierna que el tratamiento de una contractura crónica por posturas forzadas. El primer caso es competencia absoluta del traumatólogo mientras que el segundo sería del fisioterapeuta y/o del osteópata, según tu elección. ¿Qué campos de acción tiene la osteopatía? Ya sabemos que el tratamiento osteopático incide en el masaje y las manipulaciones físicas del tejido muscular y huesos (sobre todo la columna vertebral como cervicalgias, dorsalgias y lumbalgias agudas y crónicas y tendinopatías como el codo de tenista y de golfista).  Otros campos serían el sistema visceral y el cráneo (su pretensión es abarcar todo tipo de patologías como pueden ser migrañas, vértigos, desarreglos hormonales y menstruales, dolores intercostales, dolores pélvicos, esguinces, etc.). El motivo más frecuente de consulta en osteopatía es el dolor vertebral. ¿Cuál es la base de los tratamientos del aparato locomotor?   Como hemos comentado, el principio de la osteopatía se basa en buscar el origen del dolor que no siempre coincide con la zona donde tenemos los síntomas. Para un osteópata, en muchas ocasiones la zona dolorosa es un reflejo del dolor originado en otra zona (ubicada por encima o por debajo de la región que presenta los síntomas). Por ello persiguen tratar las zonas “ origen ” para aliviar el dolor reflejado en la zona del dolor. No existe suficiente evidencia científica que soporte esta base. Sin embargo, ¿quién no conoce a alguien que haya acudido a un osteópata con buenos resultados? Por supuesto, tengo que añadir que las manipulaciones osteopáticas deben contraindicarse en procesos que afecten a la densidad ósea por el alto riesgo de fractura con consecuencias fatales como pueden ser: cáncer óseo, enfermedad reumática, fracturas y luxaciones, malformaciones del esqueleto y osteoporosis. En cuanto a la osteopatía para el tratamiento de patología visceral pretende abordar síntomas de hernia de hiato, estreñimiento, trastornos digestivos biliares (vesícula biliar), trastornos menstruales (dolor menstrual o desarreglos). Normalmente esta terapia se basa en masaje centrado en la pared abdominal y de resultados científicamente inciertos. Tenemos que hacer especial mención a la opción de la osteopatía durante el embarazo cuya finalidad, más que terapéutica de alivio de síntomas, va encaminada a la adaptación progresiva de los cambios físicos y fisiológicos que se suceden durante el embarazo. Es una opción, aunque te aconsejo que lo consultes con tu ginecólogo, si es tu caso. Respecto a la osteopatía craneal persigue el alivio de síntomas y la disminución de la intensidad de dolor en las crisis de la migraña, la cefalea, la sinusitis, la rinitis, etc. Se basa en la liberación de la tensión de los músculos cráneo-cervicales y el masaje de las zonas gatillo. Por tanto, como ocurre con cualquier otra praxis, el osteópata debe asumir sus competencias y limitaciones. Este tipo de opciones terapéuticas no eximen de la visita médica de la especialidad oportuna para controlar la evolución de la patología. Es decir, si vas a un osteópata no quiere decir que dejes de ir al médico. Garantías Para finalizar quería mencionarte la RESOLUCIÓN 2/2009 aprobada por el Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España sobre la resolución de la Osteopatía en relación al ejercicio profesional del Fisioterapeuta. Defiende, muy celosamente, que el ejercicio de la Osteopatía debería exigir la titulación de Diplomado o Graduado Universitario en Fisioterapia como requisito indispensable. Manifiesta, a su vez, que toda regulación profesional de la Osteopatía debería recoger en su postulado la obligatoriedad de la obtención previa del título oficial vigente para el ejercicio profesional de la Fisioterapia. Si bien muchos fisioterapeutas titulados e incluso médicos optan por practicar la osteopatía y se forman para ellos, también se ponen a aplicar esta técnica otras personas sin conocimiento previo en esta competencia (por tratarse de un estudio de acceso directo). Así, un osteópata puede tener amplios conocimientos y una base sólida (respaldada por una Licenciatura o una Diplomatura) o bien puede ocurrir que su formación sea exclusivamente un curso de Osteopatía específico sin ninguna base previa. En España, la Osteopatía no está reconocida como una actividad profesional independiente. Su práctica terapéutica no está incluida en el Código de la Sanidad Pública y el Código de la Seguridad Social. Algunas universidades la incluyen como asignaturas de distintos estudios de grado como Fisioterapia y Podología.  
Autochequeos Que Pueden Salvar Vidas
Artículo especializado

Autochequeos Que Pueden Salvar Vidas

Tu cuerpo “habla” y dice mucho acerca de tu estado de salud. Acostumbrarse a practicar autochequeos y aprender a identificar aspectos que pueden conducir al diagnóstico precoz de una enfermedad importante es una práctica conveniente. Además, los autochequeos son rápidos y fáciles. Además de observar con frecuencia las características de nuestro propio cuerpo, no dejes de consultar jamás con tu médico aquellos signos o síntomas que hayas podido identificar como problemáticos. Diagnosticar una enfermedad a tiempo es clave para aumentar su probabilidad de curación. Los autochequeos que te proponemos en este artículo van encaminados a detectar cualquier lesión en la piel, las mamas, mucosas, así como cambios en órganos como riñones, corazón, etc. Toma nota: Autoexamen de la tensión arterial (TA): Puedes tomarte la TA en la oficina de farmacia o en casa, si dispones del aparato. Los valores considerados normales no superan el nivel 140/90 (140 de TA sistólica o “alta” y 90 de TA diastólica o, coloquialmente denominada “baja”). Si superas estos valores de forma crónica y mantenida supondría el diagnóstico de una hipertensión arterial, que debe ser atendida porque puede dañar tus arterias, corazón o cerebro. Autoexamen de las mamas: es quizá el chequeo más extendido en la población femenina. Se puede realizar cada mes, siendo el momento idóneo la primera semana del ciclo menstrual . En el caso de las mujeres menopáusicas, se puede realizar el examen idealmente el mismo día de cada mes. Lo primero es la exploración visual de las mamas en el espejo. Colócate de pie, de frente en el espejo, con los brazos en posición natural a los lados del cuerpo y observa la forma, el tamaño y la piel de las mamas (mira si hay cambios en ella como “hoyuelos”, arrugas, abolladuras o que luzca como una piel de naranja). Es importante que revises si el pezón se ve alterado (hundido). Acto seguido, presiona cada uno de los pezones con los dedos y verifica si existe secreción. Luego acuéstate boca arriba y, con los dedos de una mano, palpa suavemente, realizando círculos imaginarios y siguiendo el esquema de las agujas del reloj, la mama del costado contrario, así como también la axila . Recuerda que a veces se pueden palpar “bultos” que no son alarmantes. Autoexploración de los ganglios linfáticos a nivel de cuello, ingles, axilas, etc. nos puede ayudar a detectar, por ejemplo, problemas de tipo oncológico a tiempo. Sin embargo, no todo “bulto” en la axila será un ganglio. También podría ser un forúnculo (o infección de un folículo piloso) o un simple quiste, por ejemplo. ¡No te alarmes precozmente! Valorar el aspecto del rostro , especialmente los ojos: mírate con detenimiento al espejo con una luz adecuada. Observa cómo son tus labios, la lengua (en ella se puede valorar el grado de hidratación de una persona), la dentadura…. Y, especialmente, revisa la zona ocular, que incluye los párpados, si los ojos están irritados, su forma: “ojos saltones” pueden sugerir enfermedad del tiroides; un “ojo más cerrado” puede ser el primer signo de una enfermedad neuromuscular denominada miastenia gravis. Por otro lado, tener demasiadas “bolsas” en los párpados no siempre se deberá a un problema de cansancio o a un simple problema estético, sino que puede deberse también a un problema renal. Valorar el aspecto de la orina : la orina es un desecho del organismo que sirve para regular la homeostasis (equilibrio) interna y deriva de la filtración de la sangre por parte de los riñones. La simple y sencilla observación directa de la orina puede aportar muchos detalles de importancia como, por ejemplo, aspectos relacionados con: El color: si es demasiado amarilla puede revelar que se halla demasiado concentrada y la necesidad de ingerir más líquidos, si es rojiza o marronácea puede reflejar la presencia de sangre en la misma, como sería el caso, por ejemplo, de una infección de orina o una glomerulonefritis (enfermedad del riñón)… La cantidad (orinar frecuentemente puede indicar la presencia de infecciones de orina, diabetes, alteraciones hormonales de la hipófisis, etc). Al contrario, orinar poco puede ser debido a enfermedades cardiopulmonares, de la función renal o retenciones vesicales, entre otros ejemplos). Valorar el aspecto de las heces : El color: los colores problemáticos serían el blanco, que puede sugerir enfermedad del hígado, el rojo y el negro, y éstos dos últimos indican la presencia de sangre en las heces, que se debe estudiar. La consistencia: heces demasiado duras sugieren estreñimiento y heces demasiado blandas, diarreas. Tanto unas como otras pueden ser signo de enfermedades digestivas (como celiaquía), inmunológicas (alergia e intolerancia alimentaria), oncológicas (cáncer de colon)… Valorar características de nuestra piel (cambios de coloración, número, tardanza en cicatrizar, tamaño o regularidad de los bordes en lunares o manchas cutáneas). En el caso de que observes alteraciones, consulta sin dilación con el dermatólogo.  
Los Beneficios de Caminar
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Los Beneficios de Caminar

Los beneficios que proporciona una actividad tan sencilla y fácil de realizar como caminar son múltiples. Caminar es una actividad que no tiene limitaciones en cuanto a edad y desde los más pequeños hasta los más mayores pueden salir a pasear por una ciudad, por la playa, por el campo o por la montaña. No es necesario disponer de una gran equipación, ya que unas zapatillas adecuadas y ropa que sea cómoda que permita moverse sin problemas y adaptada a la climatología es suficiente. Los motivos que llevan a alguien a plantearse caminar como un hábito más en la rutina diaria son diversos. Pueden ser tanto a nivel de salud como social o incluso psicológico , pero sea por la razón que sea la que “mentaliza” al individuo para recorrer kilómetros, será bienvenida porque todo serán beneficios. Objetivos de caminar Perder peso: para muchas personas andar es el inicio de un programa para perder peso y es que, al caminar, el impacto que reciben nuestras articulaciones es menor que el que puede suponer correr o actividades y deportes de mayor exigencia, en los que hay que desplazarse con los pies. No hay que olvidar que el sobrepeso exige a nuestro cuerpo un mayor esfuerzo y desgaste, y ello repercute en nuestras articulaciones que pueden verse afectadas de manera negativa, por eso iniciarse andando está recomendado cuando el sobrepeso es un problema para la salud. Además, y como eje de un programa para perder peso, al andar se queman calorías . Evidentemente, dependerá del ritmo al que corramos, pero siempre será mejor andar lento que quedarse sentado en el sofá de casa delante de la televisión. No hay que olvidar que no solo la velocidad a la que se ande ayuda a aumentar el consumo de calorías, sino que la pendiente del recorrido también va a tener una influencia importante. No es lo mismo andar en plano que cuando existen cuestas y desniveles que obligaran al organismo a un mayor esfuerzo. Mejorar la salud cardiaca: es, sin lugar a dudas, uno de los focos en los que los facultativos se centran en el momento en que se aconseja realizar actividad física. Ser personas activas además de seguir una dieta equilibrada y variada , son factores que mejoran la salud cardiovascular de la población general El corazón y las patologías relacionadas con éste se encuentran en todas las listas de morbimortalidad del mundo occidental, y conseguir reducir estas cifras está en las manos de cada quien, son decisiones individuales las que van a permitir tener una mejor salud cardiovascular. Nuestro corazón late a diario de media unas 100.000 veces y para que ello sea así debe estar “en forma”. Este órgano no deja de ser un músculo, un músculo con una extrema importancia para la vida, pero un músculo que necesita estar en condiciones óptimas para responder ante circunstancias tan diferentes como salir corriendo tras un autobús o subir escaleras. Ganar fuerza en brazos o piernas: los ejercicios que se realizan van dirigidos a potenciar la musculatura situada en esas localizaciones. Lo mismo debería ocurrir cuando la meta es ganar “fuerza” en el corazón, pero en este caso en lugar de levantar peso lo que se recomienda es realizar ejercicio de tipo aeróbico y caminar lo es. Para evitar sentirse fatigado el sistema cardiovascular debe de estar en condiciones favorables para ofrecer la respuesta adecuada. Si lo entrenamos se conseguirá disminuir esa fatiga y a su vez se estará preparado para situaciones más exigentes que puede ser simplemente pasar del sedentarismo a levantarse para realizar las tareas diarias. Los vasos sanguíneos también notarán estos efectos y, al estar en mejores condiciones, se previene también la aparición de la temida hipertensión arterial . Andar a una frecuencia cardiaca de entre 45-55% de la Frecuencia Cardiaca Máxima (calcula la con la siguiente formula 220-edad) es un buen consejo para empezar a andar y obtener beneficios, dedicarle 30 minutos al día es suficiente. Por otro lado, calzarse unas zapatillas y desconectar es otro de los beneficios que aporta andar. Son momentos en los que uno le puede dedicar minutos a sus pensamientos, ideas o simplemente deleitarse con el paisaje del lugar escogido para andar. Son minutos u horas en las que la mente se evade o pone en orden pensamientos que en otro momento no le es permitido. Además de los beneficios más orgánicos, no debemos olvidar aquellos en los que salir a caminar se convierte en una actividad social . Cada vez hay más clubes y grupos en los que gente conocida o no quedan para dedicarse un rato a “sumar salud”. Unirse a un grupo será una manera de abrir el abanico de amistades y conocidos que genera complicidades y permite realizar actividades que de otro modo siendo un único individuo quizá nunca se hubiera hecho.
Rotura de Menisco, ¿Cómo la Tratamos?
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Rotura de Menisco, ¿Cómo la Tratamos?

¿Alguna vez te has girado bruscamente y has notado un dolor agudo en alguno de los laterales de la rodilla? Pues podría tratarse de un pequeño pinzamiento meniscal. Sobre la rodilla… Sabemos que la rodilla es una articulación compleja dotada de importantes estructuras ligamentosas que le confieren estabilidad y de dos estructuras cartilaginosas amortiguadoras llamadas meniscos:   menisco medial o interno y menisco lateral o externo . La articulación de la rodilla está compuesta por tres huesos: fémur, tibia y rótula. La rodilla es una articulación cuyo movimiento principal es la flexo-extensión, pero de manera accesoria posee también un movimiento de rotación que solo aparece cuando la rodilla está flexionada. Los meniscos son unos discos de tejido cartilaginoso con forma de media luna ubicados dentro de la articulación de la rodilla, entre el fémur y la tibia. El menisco medial se encuentra en la cara interna y el lateral en la cara externa de la articulación. ¿Sabías que el menisco absorbe el 40% de la carga que soporta la articulación? Lesiones meniscales Las lesiones meniscales son muy comunes, siendo más frecuentes en varones que en mujeres (ocho veces más frecuente en varones que en mujeres). La mayoría de los pacientes son deportistas jóvenes entre 18 y 45 años y más de la mitad, jugadores de futbol. El mecanismo lesional más característico es aquel provocado por una pequeña flexión y rotación de la rodilla estando el pie fijo en el suelo. Es decir, un giro de la rodilla estando ésta un poco flexionada. Se lesiona con más frecuencia el menisco interno que el externo. La lesión meniscal puede asociarse a otras lesiones de rodilla en una tercera parte de los casos (sobre todo las que afectan al ligamento cruzado anterior). Hablamos de lesiones complejas de rodilla para referirnos a aquellas que implican a diferentes estructuras. Voy a mencionarte alguna que, seguro, has oído alguna vez: Tríada de O´Donoghue: se la conoce como triada desgraciada por tratarse de una lesión importante de la rodilla que puede poner en peligro la vida profesional de un deportista. Implica la lesión de tres estructuras: la rotura del ligamento cruzado anterior, el menisco interno y el ligamento lateral interno. Supone tratamiento quirúrgico ineludiblemente y un tiempo prolongado de recuperación. Pentada desgraciada : aún más grave que la anterior dado que consiste en la lesión del ligamento cruzado anterior, el ligamento lateral interno, el ligamento lateral externo y los dos meniscos. Por tanto, si tan sólo te has roto el menisco debes considerarte afortunado. ¿Cómo se clasifican las lesiones meniscales? Las lesiones meniscales se clasifican en función del trazo de la lesión o en función de la ubicación de la lesión dentro del menisco. Así, podemos encontrar: desgarros longitudinales (los más frecuentes), rotura en asa de cubo (afecta a todo el borde interno meniscal), desgarros en pico de loro o en raqueta, roturas transversales u horizontales, desinserciones periféricas y quistes meniscales (más frecuentes en el menisco externo). ¿Cómo se llega al diagnóstico de una lesión meniscal? Es fundamental estar atentos a la información facilitada por el paciente en cuanto a la descripción del mecanismo lesional y los síntomas que notó inmediatamente después. Si has pasado por ello recordarás que, tras la rotación en semiflexión, aparece un dolor en la interlínea de la rodilla (interna o externa) junto con una impotencia funcional que nos dificulta cargar sobre ella. Es posible que tengamos, incluso, la rodilla bloqueada en semiflexión sin posibilidad de extenderla. Debemos realizar una exploración integral de la rodilla donde comprobaremos si existe líquido intraarticular, si la rodilla está estable y si existe bloqueo articular. Mención aparte tienen las maniobras específicas de exploración meniscal cuya positividad nos ayudará en el diagnóstico, pero no serán concluyentes. Mencionaremos el signo de McMurray, realizado en todas las exploraciones de rodilla. Desencadena dolor y posible chasquido en la interlínea articular afectada al forzar la extensión-rotación de la rodilla desde la flexión. Normalmente, en urgencias realizamos una radiografía para descartar una lesión ósea cuando además ha habido una contusión directa pero los meniscos no pueden visualizarse en una radiografía por lo que, cuando la sospecha de la lesión meniscal es alta, solicitaremos una resonancia magnética por ser la prueba prínceps para el estudio de las estructuras no óseas de la rodilla. Es importante que sepas que la resonancia no se realiza en urgencias, se hace de forma programada. Tratamiento Una vez tengamos la confirmación diagnóstica debemos pensar en el tratamiento más indicado según los hallazgos de la resonancia. Existen diferentes alternativas terapéuticas a largo plazo, pero normalmente en fase aguda se realiza un tratamiento sintomático con un vendaje , antiinflamatorio vía oral y deambulación en descarga (con muletas). No olvidemos que, en muchas ocasiones, el menisco sólo sufre una inflamación aguda reversible (llamada meniscitis) por el traumatismo. En este caso, la resonancia será negativa y tan sólo precisaremos tratamiento de la fase aguda. En función de la lesión hallada en la resonancia las alterativas terapéuticas podrían ser: Rehabilitación si la lesión meniscal es poco relevante o en una persona poco deportista. Infiltración local si la lesión es superficial. Artroscopia para revisión de la articulación y reparación meniscal (si el menisco está roto). Dicha reparación puede ser una sutura del menisco (cuando la lesión es periférica) o una resección del fragmento (meniscectomía parcial). Actualmente, la tendencia quirúrgica es conservadora. A pesar de que la resección meniscal soluciona la fractura, a largo plazo puede conllevar un proceso artrósico de ese compartimento de la rodilla. La resección completa del menisco (actualmente casi en desuso excepto en lesiones amplias) puede multiplicar la carga articular del compartimento hasta un 700% ocasionando daños secundarios en el cartílago articular. Tras la cirugía siempre se indicará un tratamiento rehabilitador hasta la total recuperación, siendo posible la reincorporación laboral a las pocas semanas. Si has llegado hasta aquí te habrá quedado claro que debemos evitar las rotaciones bruscas de rodilla. Por favor, ten cuidado al levantarte de la silla.
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Osteopenia
Enfermedad

Osteopenia

¿Qué es la osteopenia? La osteopenia es una disminución de la densidad mineral ósea por la que el hueso se vuelve más poroso, disminuyendo su masa, en la que todavía no se han presentado cambios definitivos en su estructura. La osteopenia es una alteración de diagnóstico densitométrico, es decir, se establece con la realización de una densitometría ósea al paciente, determinando con ello lo que es, según los resultados de esta prueba, la disminución de la densidad ósea comprendida entre 1 y 2.5 desviaciones estándar por debajo del valor de referencia de la población normal. Se puede considerar un paso previo a la osteoporosis, aunque no todo el mundo que presenta osteopenia va a desarrollar una osteoporosis en el futuro. Junto con la osteoporosis, la osteopenia es la enfermedad ósea más frecuente. Afecta en su mayoría a mujeres mayores de 50 años, aumentando su prevalencia según aumenta la edad. La osteopenia es una alteración de una gravedad leve-moderada, siendo un factor de riesgo que se suma a la osteoporosis, la edad, riesgo de caídas... etc, para el padecimiento de fracturas óseas. Causas de la osteopenia La osteopenia viene determinada por el pico máximo de masa ósea que cada individuo tiene y que se suele alcanzar a en torno a los 25-30 años. A partir de los 40 años la masa ósea va disminuyendo, habiendo un desbalance en los procesos de destrucción y producción de hueso que se producen durante toda la vida adulta, determinado por factores genéticos y la disminución de estrógenos en mujeres postmenopáusicas. Síntomas de la osteopenia La osteopenia en sí misma, como la osteoporosis, no produce síntomas claramente achacables a su padecimiento , salvo cuando se producen fracturas o microfracturas óseas. Tratamiento para la osteopenia El tratamiento de la osteopenia está basado en la indicación de realización de medidas generales como realizar ejercicio (andar, correr, nadar...) y administrar en la dieta un adecuado aporte de calcio y vitamina D. Cuando se determina analíticamente que existe déficit de estos dos componentes, el médico puede indicar un tratamiento específico según la carencia que se establezca de vitamina D y calcio en el paciente. En principio, los fármacos que se utilizan para el tratamiento de la osteoporosis no están aprobados para su uso en el tratamiento de la osteopenia, reservándose a los casos de diagnóstico de osteoporosis asociados a un aumento real de riesgo de fracturas. Pruebas complementarias del tratamiento de la osteopenia Se puede realizar una analítica de sangre con determinación de calcio, fósforo y fosfatasa alcalina, entre otros. La prueba complementaria de referencia para poder decir que un paciente tiene osteopenia es la densitometría ósea o DEXA ( Dual Energy X-Ray Absorptiometry ), prueba precisa que utiliza una mínima radiación y es un estudio rápido de realizar. Se establecen los  valores en columna lumbar y cadera, de tal manera que se indica que existe osteopenia cuando los resultados de su índice “T-score” son entre -1.0 y -2.4, desviaciones estándar en comparación a una población de referencia con una densidad mineral ósea normal. Factores de riesgo que pueden desencadenar la osteopenia Los principales factores de riesgo para el desarrollo de la osteopenia son : El déficit de estrógenos asociado a la menopausia. La edad, a partir de los 50 años sobre todo. Cuanto mayor edad tenga el individuo, más riesgo existe de que este padezca osteopenia. Antecedentes familiares de osteopenia, osteoporosis o fracturas óseas. Toma de determinados fármacos como glucocorticoides sistémicos, heparina, anticonvulsivante...etc. Padecimiento de enfermedades como hipogonadismo (testículos u ovarios no funcionales), hiperparatiroidismo, artritis reumatoide, síndrome de malabsorción, enfermedad celíaca...etc. Alimentación deficiente y alteraciones alimentarias derivadas de patologías como anorexia o bulimia. Complicaciones de la osteopenia Desarrollo de osteoporosis. Fracturas óseas, siendo más frecuentes en columna, cadera y antebrazo. Desarrollo de alteraciones biomecánicas como pérdida de altura, deformidad en la columna, dorso-lumbalgias,  etc. Prevención de la osteopenia Realización de ejercicio físico aeróbico como caminar a paso vivo, correr, montar en bicicleta o saltar, por ejemplo. Garantizar una exposición solar diaria en manos, cara y brazos al menos durante 10-15 minutos al día, dos a tres veces por semana. Evitar el consumo de tabaco. Dieta variada y que contenga suficiente aporte de calcio (1gr/día en mujeres premenopáusicas; 1.2-1.5 gr/día durante el embarazo y la lactancia y 1.5 gr/día en mujeres postmenopáusicas). Evitar tóxicos como el alcohol y un exceso de ingesta de café. Especialidades a las que pertenece la osteopenia La osteopenia puede ser valorada y diagnosticada por el médico de atención primaria, el médico reumatólogo y el traumatólogo . En ocasiones, en las revisiones ginecológicas de las paciente en edad postmenopáusica, el ginecólogo también valora realizar una densitometría para diagnosticar la influencia de este proceso fisiológico en los huesos. Preguntas frecuentes ¿Qué debe comer una persona con osteopenia? Es recomendable comer alimentos ricos en calcio como leche, quesos, yogures, yema de huevo, frutos secos, legumbres, espinacas, grelo, brócoli, acelga, cardo, col lombarda...etc. También alimentos que contengan vitamina D como el pescado azul (salmón, sardinas o caballa) ¿Qué es la osteopenia periarticular? Es la pérdida de densidad mineral ósea producida alrededor de las articulaciones. ¿Cuál es el médico especialista en osteopenia? El reumatólogo es el médico especialista en osteopenia y osteoporosis. ¿Qué diferencia hay entre la osteopenia y la osteoporosis? La diferencia entre osteoporosis y osteopenia es la cuantía o importancia de la pérdida total de masa ósea del hueso. Así, se considera osteopenia la disminución de la densidad ósea comprendida entre 1 y 2.5 desviaciones estándar por debajo del valor de referencia de la población normal, y osteoporosis una densidad ósea inferior a 2.5 desviaciones estándar respecto al pico de masa ósea en adultos sanos. ¿Qué es el reuma? El término reuma no es un término médico, es una denominación coloquial para referirse al conjunto de patologías que afectan al aparato locomotor.
Desgarro Muscular
Enfermedad

Desgarro Muscular

¿Qué es un desgarro muscular? El desgarro muscular, tirón muscular o distensión muscular se produce cuando un músculo o un tendón se estira en exceso provocando una rotura parcial. Además, se suele producir también un hematoma debido a la rotura de los vasos sanguíneos que lo recubren. El dolor puede ser leve o intenso y cuando intentamos contraer el músculo podemos tener dificultad o impedimento. Se puede producir durante un esfuerzo grande como levantar objetos, mientras se realiza ejercicio físico, al saltar o correr. Afecta sobre todo a los músculos de las piernas y la parte baja de la espalda y es una lesión que, dependiendo del grado de afectación, puede ser leve o grave. Tipos de desgarros musculares Según la gravedad de la lesión el desgarro muscular puede ser: De primer grado : cuando hay leves daños en las fibras musculares. De segundo grado: cuando hay rotura parcial de las fibras musculares. De tercer grado: cuando hay rotura total de las fibras musculares. Causas de un desgarro muscular Las casas pueden ser: No calentar los músculos lo suficiente antes de realizar un ejercicio. Esfuerzo demasiado intenso y/o prolongado por un sobreentrenamiento . Abusar de los estiramientos sin que se haya calentado la musculatura. Estirar los músculos cuando ya están tensos o rígidos. Cuando no se deja suficiente tiempo de recuperación entre una sesión y otra de entrenamiento. Cansancio muscular o fatiga. Musculatura débil. Traumatismos o contusiones con objetos. Síntomas de un desgarro muscular Los síntomas en los desgarros musculares leves o de primer grado no tienen por qué impedir nuestras actividades diarias. Suelen causar: Sensibilidad en la zona afectada. Tensión muscular. Los síntomas en los desgarros de segundo y tercer grado causan: Dolor muscular intenso. Inflamación de la zona que rodea al músculo. Rigidez muscular. Hematomas debido a la rotura de vasos sanguíneos. Dolor que empeora con el movimiento lo que impide continuar con nuestras actividades diarias. Los síntomas de los desgarros de tercer grado producen: Dolor agudo. Inflamación importante de la zona. Pérdida de la funcionalidad muscular. Protuberancia o desigualdad en la zona afectada. Tratamiento de un desgarro muscular En los desgarros el tratamiento puede ser: Proteger la lesión de más daños. Dejar en reposo el músculo durante 48-72 horas y reanudar poco a poco el movimiento para no perder masa muscular. Frío local para bajar la inflamación y el hematoma. Después de los tres primeros días se puede aplicar calor. Comprensión sobre la zona para reducir la inflamación. Elevar la zona lesionada por encima del corazón para reducir la inflamación. Analgésicos y antiinflamatorios para el dolor y la inflamación. Cirugía en caso de lesión grave con un período largo de reposo y recuperación. Rehabilitación con un fisioterapeuta para fortalecer el músculo o ligamento dañado a través de una serie de ejercicios y técnicas. Masaje en la zona para evitar la formación de fibrosis (nudos) durante la cicatrización del músculo. Esta debe ser dada por un médico o un fisioterapeuta. Pruebas complementarias de un desgarro muscular En un principio no es necesario realizar pruebas, con una exploración física por parte del médico o fisioterapeuta se puede diagnosticar un desgarro muscular. En caso de lesión grave, aparición de complicaciones o que no sea efectivo el tratamiento, se puede realizar una radiografía, resonancia magnética o una ecografía muscular. Factores desencadenantes de un desgarro muscular Estiramiento excesivo de un músculo o tendón. Factores de riesgo de un desgarro muscular Los factores de riesgo son: Falta o exceso de entrenamiento. Tensión emocional. Rigidez muscular. Falta de riego sanguíneo. Alteraciones bioquímicas en el interior del músculo. Complicaciones de un desgarro muscular Rotura total del músculo o tendón que requiere de intervención quirúrgica. Fibroesclerosis cicatrizal (cicatriz muscular rica en tejido fibroso y que tiene menos elasticidad y contractilidad). Formación de un quiste en la zona donde estaba el hematoma que no deja cicatrizar correctamente el músculo. Esto ocurre cuando no se ha dejado el músculo en reposo el tiempo suficiente. Calcificación del hematoma. Tromboflebitis (formación de un coágulo que obstruye un vaso de la pierna debido a una inmovilización prolongada). Prevención de un desgarro muscular  Calentar antes y después de realizar un ejercicio o hacer deporte. Descansar entre series de ejercicios. Beber muchos líquidos, sobretodo bebidas isotónicas. Evitar el sobreesfuerzo cuando hay fatiga muscular. Especialidades a las que pertenece El desgarro muscular es tratado por el médico traumatólogo, rehabilitador y los fisioterapeutas. Preguntas frecuentes: ¿Por qué se puede producir un desgarro muscular? Un desgarro muscular se puede producir por un estiramiento excesivo de un músculo o tendón. También por un traumatismo o choque con algún objeto. ¿Qué es un espasmo lumbar? El espasmo lumbar son unas contracciones que se producen de forma involuntaria, el riego sanguíneo aumenta y da lugar a una inflamación y dolor. Las causas pueden ser una hernia de disco, una lesión deportiva, falta de cuidado de los músculos, o la vida sedentaria. ¿Qué es un dolor sordo en la espalda? El dolor sordo de espalda es un dolor constante o en forma de golpes rítmicos continuos. Suele ser difícil de describir y de localizar. ¿Qué se puede tomar para el dolor muscular? Para el dolor muscular se puede tomar, siempre bajo prescripción médica, antiinflamatorios y analgésicos. También es útil el reposo y combinar frío y calor local. ¿Qué se puede tomar para el dolor de espalda? Para el dolor de espalda se puede tomar, bajo prescripción médica, antiinflamatorios, analgésicos, relajantes musculares o la combinación de analgésicos y relajantes musculares como el “Voltaren”. Es muy efectivo darse un baño relajante o acudir a que un profesional realice un masaje a la persona.  
Bursitis
Enfermedad

Bursitis

¿Qué es la bursitis? Se denomina bursitis a la inflamación de las bursas sinoviales, que son estructuras a modo de bolsas situadas próximas a articulaciones y que contribuyen a la función de almohadillado entre huesos, tendones y músculos. La incidencia de las bursitis varía según la bursa que se vea afectada. Existen en el organismo 150 bursas descritas . La bursitis del hombro, el codo y la rodilla son las más frecuentes. Las asociadas a una infección se dan con mayor frecuencia en varones entre 40-50 años, con profesiones donde se ejerce presión sobre las bursas y en las que coexisten factores de riesgo predisponentes. La bursitis es una patología que puede causar mucho dolor, aunque no se considera una patología grave. En aquellas personas en las que se le asocia la bursitis a una infección, es importante detectarlas cuanto antes y poner el tratamiento adecuado para evitar complicaciones. Tipos de Bursitis Las bursitis se pueden dividir según la localización de la bursa afectada: Aquellas que se producen en bursas superficiales : olécranon (codo), prepatelar o infrapatelar superficial (rodilla). Aquellas que se producen en bursas profundas : subacromial o subdeltoidea (hombro), iliopsoas (ingle-cadera), trocantérea (parte lateral superior del muslo), isquiopubiana (parte inferior de la pelvis), infrapatelar profunda (rodilla), poplítea (parte posterior de la rodilla), anserina (parte interna de la rodilla), retrocalcánea (tobillo), metatarsofalángica (parte distal del pie). También se pueden clasificar dependiendo de si se asocia a una infección , bursitis séptica , o no, bursitis aséptica . Por último, según el tiempo de duración se clasifican en agudas (de pocos días de duración), o crónicas (de larga evolución o bursitis de repetición). Causas de la bursitis En las bursitis sépticas, la causa es la infección producida por una bacteria , en el 80-90% de los casos el Staphylococcus aureus. Las bursitis asépticas se producen tras traumatismos o movimientos repetidos con aumento de presión en la zona de la bursa, por acúmulo de sustancias, como microcristales de ácido úrico, por ejemplo, por presencia de cuerpos extraños que se han introducido hasta la zona de la bursa, o por el padecimiento de ciertas enfermedades sistémicas (que afectan a todo o a parte del organismo). Síntomas de la bursitis Las bursitis se pueden presentar de forma progresiva o de forma brusca. Aparecen como una zona inflamada, dolorosa, caliente y con coloración roja de la piel . En el caso de las bursitis profundas no son tan evidentes los síntomas externos, aunque sí el dolor. Este dolor suele aumentar con los movimientos de la articulación más próxima y puede llegar a limitarlos. En las bursitis de origen infeccioso puede aparecer fiebre. Tratamiento para la bursitis El tratamiento de las bursitis asépticas se basa en la aplicación de frío local , el reposo relativo de las articulaciones adyacentes evitando las actividades que favorezcan la bursitis, aunque no se recomienda el reposo de forma prolongada. Además, se puede realizar un vendaje elástico de la articulación y la punción y aspiración del líquido que está aumentado en la bursa para disminuir la presión y con ello el dolor. Se puede asociar un tratamiento farmacológico con antiinflamatorios y analgésicos . Si estas medidas no mejoran los síntomas, se plantea la posibilidad de realizar infiltraciones con glucocorticoides (inyectándose con una aguja en las zonas próximas), cuya acción es disminuir la inflamación de forma local y más potente. En las bursitis sépticas es importante realizar un tratamiento antibiótico precoz para tratar la infección, que en el caso de pacientes de riesgo o si existen complicaciones, se administra por vía intravenosa. Si a pesar del tratamiento no hay una buena evolución, se plantea un abordaje quirúrgico abierto o por vía endoscópica (introduciendo una pequeña cámara en un tubo flexible en la articulación junto con los utensilios quirúrgicos precisos), para la extracción de la bursa. Pruebas complementarias para el diagnóstico de la bursitis Para el diagnóstico de la bursitis el médico realiza al paciente una historia clínica y una exploración física adecuadas . En ocasiones solo con eso el médico puede realizar un diagnóstico de la patología. Cuando el médico lo ve necesario para determinar el posible origen de la bursitis, se puede realizar una punción con una aguja en la zona de la inflamación para extraer líquido y analizarlo, realizando cultivos y detectando la presencia de bacterias y otro tipo de análisis. También se pueden realizar pruebas de imagen , sobre todo en regiones más profundas del organismo, donde no se puede realizar un diagnóstico concreto solo con la exploración física. Estas pruebas suelen ser ecografía, resonancia magnética o TAC. La radiografía simple aporta menos información para el diagnóstico de esta patología. Factores desencadenantes y de  riesgo de la bursitis Los factores de riesgo descritos para que se pueda desencadenar una inflamación de la bursa son: Tener un antecedente de traumatismo, sobre todo si se producen de forma repetida, aunque sean de mínimo impacto. Padecer lesiones en regiones donde se localizan las bursas, desencadenadas por actividades profesionales o recreativas (deporte, etc.), sobre todo cuando se repiten  movimientos o se ejercen presiones constantes sobre determinadas regiones. El haber padecido un episodio previo de bursitis , lo cual puede favorecer a que se repita dicho episodio, porque se mantengan las mismas circunstancias favorecedoras, etc. En pacientes i nmunodeprimidos , con un sistema de defensas alterado, pueden ser más frecuentes sobre todo las bursitis sépticas. Cuando el paciente ha sido sometido a cirugías en regiones próximas a la localización de una bursa. Si el paciente ha tenido un tratamiento local de infiltraciones con corticoides para el tratamiento de una patología tendinosa, articular... etc. Pacientes que padezcan enfermedades como la diabetes mellitus, EPOC, enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple, alcoholismo, o pacientes con insuficiencia renal sometidos a hemodiálisis. También puede ser un factor de riesgo padecer enfermedades reumatológicas como la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico, la artritis psoriásica o la gota. Complicaciones de la bursitis Padecimiento de bursitis de repetición convirtiéndose la enfermedad en una patología crónica. Extensión de la infección en las bursitis sépticas con aparición de abscesos (acúmulos de pus), artritis séptica (infección dentro de la articulación), o osteomielitis (infección en el hueso). Prevención de la bursitis Evitar los movimientos repetitivos y la presión constante y contínua sobre la bursa. Es aconsejable realizar estiramientos y calentamiento del aparato locomotor previo a la realización de ejercicios o actividades intensas con movimientos repetitivos. Mantener una higiene postural adecuada y no forzar los movimientos ni posiciones corporales. Hacer descansos y cambios posturales frecuentes. Se pueden utilizar rodilleras, coderas, etc para disminuir el impacto de traumatismos repetidos originados en el trabajo, realizando deporte, etc. Especialidades a las que pertenece la bursitis La bursitis puede ser diagnosticada y tratada por el médico de atención primaria. Si la evolución no es buena o si se sospecha de un posible origen infeccioso que requiere la realización de pruebas complementarias urgentes o específicas, el paciente debe ser valorado por el traumatólogo. Preguntas frecuentes: ¿Qué es la bursitis subacromial? La bursitis subacromial es una causa frecuente de dolor en el hombro producida por la inflamación de la bursa localizada por debajo del acromion, que es una parte de la escápula u omóplato. Puede producir un dolor agudo que implique la limitación de los movimientos del hombro. ¿Qué es el hombro congelado? El hombro congelado o capsulitis adhesiva es una inflamación de la cápsula de la articulación del hombro que produce su endurecimiento y la aparición de adherencias y retracción de los ligamentos de la articulación. Se manifiesta con dolor e impotencia funcional, es decir, limitación del movimiento de la articulación del hombro. ¿Qué es el síndrome de pinzamiento subacromial? El pinzamiento subacromial es una compresión de los tendones que forman el llamado manguito de los rotadores (inserción tendinosa de tres músculos en el hombro), que se produce por la disminución en el espacio que hay entre este y el acromion, por aumento de las estructuras blandas que se encuentran en ese espacio (bursa o tendones con inflamación) o de la parte ósea (calcificaciones). Produce dolor y limitación del movimiento del hombro. ¿Qué es una capsulitis en el hombro? La capsulitis de hombro es una inflamación de la cápsula que rodea la articulación del hombro a modo de envoltura de tejido conectivo. Produce dolor y alteración del movimiento del hombro por dolor. ¿Qué es una trocanteritis de cadera? La trocanteritis de la cadera o bursitis trocantérea es una inflamación de esta bursa, producida por la fricción excesiva de los tendones de los músculos del glúteo medio y el tensor de la fascia sobre la cara externa del fémur, en una región de este hueso llamado trocánter. Produce dolor de aparición constante o con la presión de la zona.
Tendinitis rotuliana
Enfermedad

Tendinitis rotuliana

¿Qué es la tendinitis rotuliana? La tendinitis rotuliana también conocida como rodilla de saltador o tendinopatía rotuliana, es una inflamación del tendón rotuliano , que es el tejido que une la rótula a la tibia. Es una lesión que se produce por sobrecarga, movimientos repetitivos muy continuados y saltos que causen daños o irritación en los tejidos . Afecta fundamentalmente a deportistas y es muy común en jugadores de baloncesto, voleibol, tenis y también en corredores. Sin embargo, se puede presentar en personas con menos actividad deportiva por deformidades de los ejes de la pierna, ya sea en el plano frontal o por defectos de rotación del fémur y la tibia, sobre todo en la pisada. Es una afección grave , y aunque parezca menor puede empeorar progresivamente ya que si no se trata a tiempo y adecuadamente puede causar un daño importante y requerir cirugía.   Tipos de tendinitis rotuliana No existen tipos de tendinitis rotuliana ya que éste es uno de los tipos de tendinitis que existe. Pero si existen estadios para medir el grado de dolor y la intensidad de la lesión: Estadio 1: El dolor se produce sólo después de realizar la actividad, sin menoscabo funcional. Estadio 2: Dolor durante y después de realizar la actividad, aunque el paciente sigue siendo capaz de llevar a cabo satisfactoriamente su deporte. Estadio 3: Dolor prolongado durante y después de realizar la actividad, cada vez con mayor dificultad en el desempeño a un nivel satisfactorio. Estadio 4: Rotura completa del tendón que requiere de una reparación quirúrgica. Causas de la tendinitis rotuliana Las causas de la tendinitis rotuliana más frecuentes son los microtraumatismos repetitivos , como los que se producen al saltar de forma reiterada y continua o al correr sobre superficies duras, especialmente si se hace con un calzado que no es el adecuado y que no amortigua lo suficiente el impacto del cuerpo sobre el suelo. También los golpes directos sobre el tendón rotuliano, los músculos pocos flexibles, la obesidad o algunas enfermedades crónicas que debilitan el tendón. Cuando se extiende la rodilla, el cuádriceps tira del tendón del cuádriceps que a su vez tira de la rótula. Luego, la rótula tira del tendón rotuliano y la tibia, y permite que la rodilla se enderece . Al flexionar la rodilla, en cambio, los músculos de la corva tiran de la tibia, y esto hace que la rodilla se flexione. En la rodilla de saltador , el tendón rotuliano está dañado. Dado que este tendón es fundamental para enderezar la rodilla, el daño en él hace que la rótula pierda el soporte . Síntomas de tendinitis rotuliana Los síntomas de la tendinitis rotuliana son: dolor directamente sobre el tendón rotuliano (o, más específicamente, debajo de la rótula), rigidez en la rodilla , en particular al saltar, arrodillarse, agacharse, sentarse o subir las escaleras, dolor al flexionar la rodilla , dolor en el cuádriceps , debilidad en la pierna o la pantorrilla con problemas de equilibrio, aumento de la temperatura , sensibilidad excesiva o hinchazón alrededor de la parte inferior de la rodilla. Tratamiento para tendinitis rotuliana El tratamiento para la tendinitis rotuliana v a a depender del grado de la lesión y de la intensidad del dolor . Se determina si la lesión es leve o moderada: Reposo de las actividades o adaptación a un régimen de entrenamiento que reduzca en gran medida los saltos o los impactos. Colocación de hielo en la rodilla para aliviar el dolor y la inflamación. Se debe comprimir la zona mediante un vendaje elástico con el fin de reducir el edema y la hemorragia producidos por la lesión. Elevación de la rodilla cuando el paciente sienta dolor (por ejemplo, colocando una almohada debajo de la pierna). Medicamentos antiinflamatorios , como ibuprofeno, para minimizar el dolor y la hinchazón. Automasaje para relajar el cuadriceps. Ejercicios de mínimo impacto para ayudar a fortalecer la rodilla. Una banda o sostén para rodilla puede ayudar a minimizar el dolor y a aliviar la presión en el tendón rotuliano. Programas de rehabilitación que incluyan fortalecimiento muscular, centrados en los grupos musculares que soportan el peso, como el cuádriceps y los músculos de la pantorrilla. Inyecciones especializadas para desensibilizar las terminaciones nerviosas y reducir la inflamación. En raras ocasiones, cuando hay dolor persistente o el tendón rotuliano está gravemente dañado, la rodilla de saltador requiere cirugía . La cirugía incluye la extracción de la parte dañada del tendón rotuliano, la extracción del tejido inflamatorio de la zona inferior (o polo inferior) de la rótula o la realización de pequeños cortes en los costados del tendón rotuliano para aliviar la presión de la zona media. Tras la cirugía, el paciente debe ser sometido a un programa de rehabilitación que incluye masajes y ejercicios de fortalecimiento durante varios meses. Pruebas complementarias del tratamiento de tendinitis rotuliana Las pruebas diagnósticas de la tendinitis rotuliana comienzan con un examen físico de la rodilla . El médico solicitará al paciente que corra, salte, se arrodille o se agache para determinar el nivel de dolor. Además, es posible que recomiende una radiografía , que en estos casos no es muy específica. El ultrasonido o ecografía y una imagen por resonancia magnética (IRM) son más apropiadas para detectar cambios estructurales en el tendón. Factores desencadenantes de la tendinitis rotuliana No existen factores desencadenantes de la tendinitis rotuliana. Factores de riesgo de la tendinitis rotuliana Los factores de riesgo de la tendinitis rotuliana son: realizar cierto tipo de deportes como el baloncesto, voleibol, fútbol, la actividad física de correr y saltar, aumento en la frecuencia e intensidad de las actividades deportivas , calzado inadecuado , la rigidez muscular de los muslos (cuádriceps), desequilibrio muscular y la obesidad . Complicaciones de la tendinitis rotuliana Desgarros del tendón rotuliano. Roturas de tendón, ante movimientos bruscos que implican una operación quirúrgica. Prevención de la tendinitis rotuliana Estiramiento de los músculos. Realizar prácticas deportivas con un calzado adecuado que permita amortiguar el impacto sobre el suelo. Calentamiento adecuado antes y después del ejercicio, que incluya estiramiento de cuádriceps y de los músculos de la parte inferior de la pierna. Fortalecer los músculos. Especialidades a las que pertenece la tendinitis rotuliana Las especialidades a la que pertenece la tendinitis rotuliana es la traumatología y ortopedia . Esta especialidad es la que se dedica al diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y prevención de lesiones y enfermedades del sistema musculoesquelético del cuerpo humano. Preguntas frecuentes ¿Qué es la pata de ganso? La pata de ganso es una estructura tendinosa localizada a nivel de la rodilla, formado por la inserción de los tendones de tres músculos que son: recto interno (que recorre la cara interna del muslo desde la cadera a la rodilla y su movimiento afecta a ambas articulaciones, pertenece al grupo de los músculos aductores), sartorio (músculo de la región anterior del muslo, que se extiende desde la parte exterior del hueso ilíaco hasta la interior de la tibia en la pierna y permite flexionar la rodilla y separar y rotar la cadera hacia el exterior) y semitendinoso (que es un músculo flexor de rodilla y extensor de la cadera). ¿Qué ejercicios debo realizar cuando tengo tendinitis rotuliana? Los ejercicios que se deben realizar para la tendinitis rotuliana son aquellos que tienen como objetivo fortalecer el músculo , como son: Fortalecimiento muscular del cuádriceps , sin olvidar la cadera: Ayudan a recuperar la fuerza y aumenta el flujo sanguíneo. Estiramiento del cuádriceps : Principalmente de forma estática (no implica ningún movimiento) que favorece la recuperación, prepara la musculatura y alivia el dolor. Ejercicios isométricos : Son una forma de ejercitar los músculos que implica la contracción estática sin ningún movimiento visible en el ángulo de la articulación. Por ejemplo, las sentadillas en la pared son un ejercicio isométrico perfecto para fortalecer el cuádriceps sin dañar las rodillas. La electroestimulación : Consiste en la aplicación de corriente eléctrica de forma controlada. Esto permite estimular y hacer trabajar a los músculos sin producir extrema tensión en los tendones. Bandas elásticas : También son una alternativa que ayuda a fortalecer los músculos y proteger los tendones. ¿Qué es el ligamento rotuliano? El ligamento rotuliano también conocido como tendón rotuliano o tendón patelar es la continuación del tendón del cuádriceps que pasa por debajo de la rótula . Se inserta, por un lado, en la rótula y, por otro, en la tuberosidad tibial. Une dos estructuras óseas y se trata de un cordón fibroso que mide unos 4 y 5 cm de largo, algo menos de 3cm de ancho y 1 cm de grosor. El tendón rotuliano junto con el tendón del cuádriceps femoral participa en el movimiento de la rodilla y hacen posible la extensión de la pierna cuando se contrae el músculo del cuadriceps. Es una estructura fundamental que permite mantenernos de pie frente a la gravedad, necesario para caminar, correr y saltar. ¿La tendinitis se cura? Sí, la tendinitis tiene grandes posibilidades de curarse . Para ello debe seguir un tratamiento adecuado y ser debidamente tratada. ¿Cuánto tiempo de recuperación requiere una tendinitis rotuliana? El tiempo de recuperación que requiere una tendinitis rotuliana es de 4 a 5 semanas aproximadamente , aunque en algunas ocasiones puede durar meses. Lo ideal es no hacer deportes o actividades que puedan agravar la rodilla y empeorar las afecciones.