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Cómo Escoger el Mejor Centro Médico
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Cómo Escoger el Mejor Centro Médico

Vamos a ser prácticos en nuestra exposición. Ante una patología que pueda requerir varias visitas médicas de control y la realización de pruebas diagnósticas frecuentes lo deseable es que te controles en un centro médico cercano a tu domicilio. Es un privilegio que puedas realizarte las pruebas diagnósticas en el mismo centro médico donde te visitará posteriormente el especialista pues podrá acceder a las pruebas en la siguiente visita sin arriesgarse a que no las haya recibido a tiempo. Sin embargo, ello no es posible en todas las localidades, y es entonces cuando tenemos que plantearnos elegir un centro médico que cumpla la mayoría de nuestras expectativas . Equipo sanitario y técnico Que cuente con un equipo sanitario y técnico excelente en todos los aspectos que podamos necesitar es uno de los principales motivos para la elección del centro médico. ¿Qué podemos exigir como usuarios? Podríamos renunciar a muchas de las cualidades que mencionaremos a continuación, pero no a la dotación técnica y profesional del centro sanitario que debe pasar por diferentes aprobaciones. Un hospital privado es mucho más que una habitación propia, luminosa, amplia y con buenas vistas y un menú a la carta (ambas situaciones exquisitas, por supuesto). Cuando debemos ingresar en un hospital por un problema de salud nos reconfortará saber que estamos en un centro médico con tecnología puntera (en el propio centro). Ello nos evitará desplazamientos en ambulancia para realizarnos pruebas en otros centros concertados) y un equipo médico especializado en nuestra patología y actualizado. Por supuesto, el resto de equipo sanitario: enfermería, auxiliares de clínica, celadores, técnicos, etc. debe mantener el mismo nivel de calidad, por así decirlo. Queremos recibir el mejor de los cuidados desde el punto de vista médico y humano . Queremos poner nuestro problema médico en manos de un equipo multidisciplinar que estudie nuestro caso y lo valore desde los diferentes enfoques terapéuticos ofreciéndonos el tratamiento personalizado más indicado.  Enfatizando la relevancia del tratamiento valoraremos que la clínica disponga de muchas especialidades médicas, quirófanos, uci y equipos de radiodiagnóstico de alta tecnología: gammacámaras, TAC, resonancia magnética, mamógrafo, ecografía… Qué más valoramos Desde el recepcionista o la administrativa a nuestra llegada al centro, ya que el trato sea impecable. En ese momento de tensión ante una visita médica anhelamos, como usuarios, recibir una atención exquisita (nos cuesta tolerar una falta de empatía, simpatía y cordialidad en ese momento). En la sala de espera necesitaremos confort con sofás cómodos, buena temperatura ambiental, poco ruido y un ambiente tranquilo. Por supuesto, esperamos que la espera no sea excesiva (aquí añadiremos que tampoco nos gusta que al programar la visita nos indiquen baja disponibilidad de horas). La apariencia externa es la primera impresión que recibimos como pacientes al acceder a un centro médico. No podemos negar que una superficie amplia y luminosa con correctas indicaciones, ascensores, parking en el mismo edificio y, obviamente, una limpieza absoluta ser nuestros principales requisitos para sentirnos confortables. Claro está, también valoraremos que disponga de muchas camas . La privacidad de una habitación individual será valorada y preciada entre los ítems de calidad. Una habitación amplia, luminosa, con vistas, cama para acompañante (normalmente es el sofá reconvertido), taquilla grande y con llave, baño impecable… Agradeceremos una limpieza frecuente y una asistencia relativamente rápida cuando lo solicitemos. Una variedad amplia en el menú sería lo deseable, aunque podemos encontrarnos con restricciones de salud que nos impedirían disfrutarlo. Aunque hemos expuesto todas las cualidades que valoramos como usuarios en un centro hospitalario tengo que confesarte que, en la mayoría de encuestas se da prioridad a la resolución y manejo de la patología médica frente a la propia instalación hospitalaria, si bien es justamente ese ítem el que marca la diferencia más acusada entre la sanidad pública y la privada. Debemos tener siempre presente que nuestros mejores expertos se han formado en nuestras universidades y han hecho la residencia en nuestros hospitales públicos, donde han tenido la oportunidad de formarse en su especialidad. Es cierto que, posteriormente, debemos imponernos una actualización frecuente para estar al día en los avances médicos. Quizás optemos, incluso, por acotar nuestra práctica clínica a una determinada parcela de nuestra especialidad, pero siempre pensando en nuestro paciente como principal beneficiario de nuestro saber. Con esa motivación abrimos la puerta de nuestra consulta cada día.
Cómo Tratar la Epicondilitis
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Cómo Tratar la Epicondilitis

Aunque se asocia a deportes de raqueta, por el movimiento que estos requieren (de ahí que también se la denomine “codo de tenista”), la epicondilitis es una lesión que también puede afectar a profesionales de otros sectores. Carpinteros, pintores o carniceros pueden sufrirla debido al uso de esta articulación para el desempeño de sus trabajos.   El codo es una articulación en la que están implicados los huesos de brazo y antebrazo, así como músculos, tendones y ligamentos. Tanto el componente esquelético, húmero, radio y cúbito como el tejido blando se encargan de proporcionar movilidad y sujeción a esta articulación, que interviene en muchos movimientos, no sólo deportivos, sino también del día a día. Cuando estos movimientos son repetitivos pueden ocasionar una lesión que, según dónde se localice, tendrá una u otra denominación. Si se localiza en la parte exterior del codo estaremos hablando de una epicondilitis lateral , mientras que si el dolor es en la zona interior, se denominará epitrocleitis o epicondilitis medial .   La afectación se circunscribe a la zona del epicondilo lateral, es decir, a la protuberancia que existe en la parte distal del húmero. Es ahí donde se insertan, a través de los tendones, los músculos extensores del antebrazo, y son estos músculos los afectados, sobre todo el extensor radial corto del carpo. Este interviene en movimientos de extensión de la muñeca, así como de supinación del antebrazo, es decir, un movimiento que el tenista realiza constantemente en la pista y en especial con el golpe de revés. Esta repetición es la que causa microroturas del tendón de este músculo, que provoca dolor y que puede llegar a imposibilitar la realización adecuada del movimiento.   Síntomas Su inicio puede ser de carácter leve, con pequeñas molestias que no limitan el movimiento, pero sí que resulta hasta cierto punto incómodo. Además de estos síntomas se puede percibir una disminución en la capacidad de sujeción del grip o empuñadura de la raqueta con pérdida de fuerza lo que da cierta inseguridad en el momento del golpear la bola o en actividades cotidianas como dificultad para sujetar una jarra por el asa.   Cómo se trata El tratamiento se realiza a diferentes niveles, por un lado minimizar los síntomas y recuperar el tendón, y por otro lado hay que corregir aquellas causas que han podido ser el origen de la lesión. De inicio pautaremos antiinflamatorios , para reducir la inflamación asociada a las microrupturas del tendón junto con descanso. Es evidente que para según a quien afecte esta patología el tener que detener su actividad puede suponer un problema y por ello en ocasiones se pueden valorar opciones un poco más “invasivas” como puede ser la infiltración de corticosteroides en la zona afectada. El fisioterapeuta será un aliado importante para una correcta evolución de este cuadro clínico, ultrasonidos, trabajo manual con la aplicación de diferentes técnicas de masaje entre otras, ayudarán a mejorar la sintomatología.   Qué ha podido causarla Como se ha comentado, es indispensable realizar un abordaje terapéutico, pero es necesario conocer las causas que han podido ocasionar la lesión. En deportistas es esencial valorar tanto la técnica como el material que se usa. Una buena técnica es básica en la práctica de cualquier deporte y los deportes de raqueta no pueden ser menos. Una mala volea de revés sería una maniobra deportiva que aumentaría el riesgo de sufrir una epicondilitis, de ahí la importancia de conocer la técnica y aplicarla correctamente. Cuando se vuelve a jugar tras una epicondilitis, es importante valorar este gesto deportivo y si es necesario que sea un profesional el que lo supervise, ya que de ese modo va a disminuir el riesgo de recidiva.   Ejercicios para prevenir Como prevención, es necesario trabajar la musculatura extensora también para reducir el riesgo de lesión. Una rutina que incluya ejercicios específicos para los músculos del antebrazo que suele ser una musculatura que no se trabaja de manera concreta, sino que suele formar parte de un programa de trabajo muscular general. Algunos de los ejercicios podrían ser:   Sentado, con los brazos encima de los muslos, coger con la palma de la mano pequeños pesos o mancuernas. La muñeca quedará por encima de la rodilla y por tanto la mano quedará “colgada” por debajo de ésta con la palma de la mano mirando hacia el techo. Para alcanzar esta posición quizás necesitas mantenerte algo encorvado hacia delante. Con la mano ligeramente abierta dejar rodar la mancuerna por la palma de la mano hasta los dedos impidiendo que esta caiga, recogerla de nuevo y realizar una flexión palmar de la muñeca, consiguiendo de ese modo que los músculos del antebrazo se activen. Son movimientos muy cortos y concretos pero intensos por lo que se recomienda ser muy progresivo. Empezar con poco peso y pocas repeticiones. Del mismo modo que se ha trabajado un grupo muscular del antebrazo hay que trabajar el lado contrario, es decir, en este caso las palmas de la mano miraran al suelo. Con una mancuerna en cada mano en esta ocasión con la palma de la mano mirando hacia el suelo, se realizará también una flexión activando de nuevo la musculatura, pero en esta ocasión será la musculatura extensora la que trabajará. La misma premisa respecto al peso recomendada anteriormente sirve en este caso, poco peso y progresión para evitar molestias. Además de un trabajo especifico y el conocimiento y adaptación de la técnica si fuera necesario, valorar si el material con el que se juega es el adecuado es esencial. Cada persona tiene características físicas concretas y, por tanto, la raqueta deberá adaptarse a ello . El tamaño del grip o el peso de la raqueta, son características a tener en cuenta, además del cordaje.  
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Bursitis de Codo
Enfermedad

Bursitis de Codo

¿Qué es la bursitis en el codo? La bursitis de codo es la inflamación de la bolsa sinovial de dicha articulación . Las bolsas sinoviales presentan líquido en su interior y son las encargadas de amortiguar el roce de huesos y tendones. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Tipos de bursitis en el codo Existen dos tipos de bursitis de codo: Bursitis profunda: producida por la inflamación de la bursa profunda, que se encuentra en la zona más honda de la articulación, cubriendo los músculos o la relación entre músculos y huesos. Bursitis superficial: se encuentra situada en la parte superficial de la articulación, sobre los epicóndilos y el olécranon, es la que con mayor frecuencia se inflama en el codo. Causas de la bursitis en el codo Las causas de la bursitis son las enfermedades inflamatorias como gota, condrocalcinosis, artritis reumatoide, y enfermedad por depósito de cristales de hidroxiapatita. Se puede producir también por la ejecución de movimientos repetitivos, por apoyo continuo sobre los codos (codo de estudiante) o por traumatismos en la zona. Síntomas de la bursitis en el codo Los síntomas de la bursitis son la presencia de inflamación en la zona, dolor, enrojecimiento y, en la exploración, puede notarse un bulto blando al tacto . En algunas ocasiones, sobre una bursitis se puede producir una infección, dando lugar a dolor intenso, enrojecimiento y calor local, pudiendo presentar el paciente fiebre. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Tratamiento de la bursitis en el codo El tratamiento de la bursitis tiene una parte de tratamiento local, otra de tratamiento medicamentoso y, por último, una parte de tratamiento quirúrgico, según la evolución del proceso. Tratamiento local: se pone hielo sobre la zona afectada para mejorar la inflamación. Tratamiento médico: se inicia el tratamiento con fármacos antiinflamatorios tipo ibuprofeno seguido, si no mejora, de corticoides orales y también se debe tratar la enfermedad de base. Es decir, en los casos de artritis reumatoidea puede ser necesario tratamiento con metotrexate, en los casos de enfermedades por depósito de cristales tratamiento con colchicina, etc. En pacientes que presentan infección, se requiere tratamiento antibiótico y puede ser necesario retirar líquido para aliviar los síntomas. En algunos casos puede ser necesario el tratamiento quirúrgico, consistente en la extirpación quirúrgica de la bolsa, aunque este no suele ser frecuente. También se pueden realizar ejercicios que fortalezcan la zona y eviten parte del dolor. Pruebas complementarias de la bursitis en el codo Las pruebas complementarias para el estudio de la bursitis son análisis de sangre , para conocer posibilidades de enfermedades inflamatorias o gota y, también se puede realizar un análisis del líquido extraído . Pruebas de imagen como radiografía simple del codo, sobre todo para descartar que el dolor esté relacionado con otros factores implicados, ecografía y resonancia magnética, para realizar estudios de las bursitis profundas . Factores desencadenantes de la bursitis en el codo Los movimientos repetitivos o los procesos en los cuales se produce un apoyo continuado sobre la articulación , pueden dar lugar a una bursitis en el codo. Factores de riesgo de la bursitis en el codo Los factores de riesgo para la bursitis son las enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide , la gota, las enfermedades por depósito de cristales de hidroxiapatita y la condrocalcinosis. Complicaciones de la bursitis en el codo La complicación de la bursitis del codo es una bursitis infecciosa , esta puede dañar la articulación de forma importante y, en estos casos, es necesario un tratamiento antibiótico.   Prevención de la bursitis en el codo Para prevenir la bursitis del codo es conveniente evitar movimientos repetitivos de estirar y flexionar el codo , también el permanecer apoyado sobre el codo durante periodos muy largos, ya que, esta acción traumatiza la zona del codo y produce la inflamación de la bolsa . Especialidades a las que pertenece La bursitis es tratada por el especialista en reumatología y, en los casos en que se necesita cirugía, se trata por parte de traumatología. Los casos leves pueden ser tratados por el médico de familia con antinflamatorios. Preguntas frecuentes ¿Cómo se llama el líquido del codo? El líquido del codo se llama líquido sinovial . Cuando se produce una inflamación de la bolsa sinovial se conoce como bursitis. Cuando la bursitis se produce en la zona del olécranon se denomina bursitis olecraniana. ¿Qué es el Olécranon del codo? El olécranon es la extremidad del cúbito que articula en el codo del hueso humeral, tiene forma piramidal. Si se palpa el codo, es la zona dorsal que sobresale, al ser una zona ósea prominente, es fácil que sobre ella se produzca una fractura al caer. En este caso se precisa, en la mayoría de ocasiones, cirugía para proceder a la fijación de la misma. ¿Qué huesos forman la articulación del codo?   La articulación del codo está formada por tres huesos: el húmero, es el hueso largo del brazo, en su extremo distal articula con el cúbito y el radio, que son los dos huesos que tiene el antebrazo. Los huesos cúbito y radio articulan entre sí , y ambos articulan también con el húmero. Aunque la articulación del codo es solo una, tiene tres superficies articulares: la radio cubital, la radio humeral y la cúbito humeral. ¿Cuáles son las bolsas serosas? Las bolsas serosas del codo son las bolsas superficiales y las bolsas profundas. Las superficiales comprende la bolsa olecraniano que recubre el olécranon y, las bolsas profundas son las que recubren las inserciones musculares de músculos que se insertan en los diferentes huesos del codo. ¿Qué es la epicondilitis? La epicondilitis es la inflamación de la zona de inserción de los músculos en el epicóndilo , que forma parte del húmero. El dolor se produce en la zona externa del codo, suele deberse a la inflamación en el tendón extensor radial corto del carpo. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Osteopenia
Enfermedad

Osteopenia

¿Qué es la osteopenia? La osteopenia es una disminución de la densidad mineral ósea por la que el hueso se vuelve más poroso, disminuyendo su masa, en la que todavía no se han presentado cambios definitivos en su estructura. La osteopenia es una alteración de diagnóstico densitométrico, es decir, se establece con la realización de una densitometría ósea al paciente, determinando con ello lo que es, según los resultados de esta prueba, la disminución de la densidad ósea comprendida entre 1 y 2.5 desviaciones estándar por debajo del valor de referencia de la población normal. Se puede considerar un paso previo a la osteoporosis, aunque no todo el mundo que presenta osteopenia va a desarrollar una osteoporosis en el futuro. Junto con la osteoporosis, la osteopenia es la enfermedad ósea más frecuente. Afecta en su mayoría a mujeres mayores de 50 años, aumentando su prevalencia según aumenta la edad. La osteopenia es una alteración de una gravedad leve-moderada, siendo un factor de riesgo que se suma a la osteoporosis, la edad, riesgo de caídas... etc, para el padecimiento de fracturas óseas. Causas de la osteopenia La osteopenia viene determinada por el pico máximo de masa ósea que cada individuo tiene y que se suele alcanzar a en torno a los 25-30 años. A partir de los 40 años la masa ósea va disminuyendo, habiendo un desbalance en los procesos de destrucción y producción de hueso que se producen durante toda la vida adulta, determinado por factores genéticos y la disminución de estrógenos en mujeres postmenopáusicas. Síntomas de la osteopenia La osteopenia en sí misma, como la osteoporosis, no produce síntomas claramente achacables a su padecimiento , salvo cuando se producen fracturas o microfracturas óseas. Tratamiento para la osteopenia El tratamiento de la osteopenia está basado en la indicación de realización de medidas generales como realizar ejercicio (andar, correr, nadar...) y administrar en la dieta un adecuado aporte de calcio y vitamina D. Cuando se determina analíticamente que existe déficit de estos dos componentes, el médico puede indicar un tratamiento específico según la carencia que se establezca de vitamina D y calcio en el paciente. En principio, los fármacos que se utilizan para el tratamiento de la osteoporosis no están aprobados para su uso en el tratamiento de la osteopenia, reservándose a los casos de diagnóstico de osteoporosis asociados a un aumento real de riesgo de fracturas. Pruebas complementarias del tratamiento de la osteopenia Se puede realizar una analítica de sangre con determinación de calcio, fósforo y fosfatasa alcalina, entre otros. La prueba complementaria de referencia para poder decir que un paciente tiene osteopenia es la densitometría ósea o DEXA ( Dual Energy X-Ray Absorptiometry ), prueba precisa que utiliza una mínima radiación y es un estudio rápido de realizar. Se establecen los  valores en columna lumbar y cadera, de tal manera que se indica que existe osteopenia cuando los resultados de su índice “T-score” son entre -1.0 y -2.4, desviaciones estándar en comparación a una población de referencia con una densidad mineral ósea normal. Factores de riesgo que pueden desencadenar la osteopenia Los principales factores de riesgo para el desarrollo de la osteopenia son : El déficit de estrógenos asociado a la menopausia. La edad, a partir de los 50 años sobre todo. Cuanto mayor edad tenga el individuo, más riesgo existe de que este padezca osteopenia. Antecedentes familiares de osteopenia, osteoporosis o fracturas óseas. Toma de determinados fármacos como glucocorticoides sistémicos, heparina, anticonvulsivante...etc. Padecimiento de enfermedades como hipogonadismo (testículos u ovarios no funcionales), hiperparatiroidismo, artritis reumatoide, síndrome de malabsorción, enfermedad celíaca...etc. Alimentación deficiente y alteraciones alimentarias derivadas de patologías como anorexia o bulimia. Complicaciones de la osteopenia Desarrollo de osteoporosis. Fracturas óseas, siendo más frecuentes en columna, cadera y antebrazo. Desarrollo de alteraciones biomecánicas como pérdida de altura, deformidad en la columna, dorso-lumbalgias,  etc. Prevención de la osteopenia Realización de ejercicio físico aeróbico como caminar a paso vivo, correr, montar en bicicleta o saltar, por ejemplo. Garantizar una exposición solar diaria en manos, cara y brazos al menos durante 10-15 minutos al día, dos a tres veces por semana. Evitar el consumo de tabaco. Dieta variada y que contenga suficiente aporte de calcio (1gr/día en mujeres premenopáusicas; 1.2-1.5 gr/día durante el embarazo y la lactancia y 1.5 gr/día en mujeres postmenopáusicas). Evitar tóxicos como el alcohol y un exceso de ingesta de café. Especialidades a las que pertenece la osteopenia La osteopenia puede ser valorada y diagnosticada por el médico de atención primaria, el médico reumatólogo y el traumatólogo . En ocasiones, en las revisiones ginecológicas de las paciente en edad postmenopáusica, el ginecólogo también valora realizar una densitometría para diagnosticar la influencia de este proceso fisiológico en los huesos. Preguntas frecuentes ¿Qué debe comer una persona con osteopenia? Es recomendable comer alimentos ricos en calcio como leche, quesos, yogures, yema de huevo, frutos secos, legumbres, espinacas, grelo, brócoli, acelga, cardo, col lombarda...etc. También alimentos que contengan vitamina D como el pescado azul (salmón, sardinas o caballa) ¿Qué es la osteopenia periarticular? Es la pérdida de densidad mineral ósea producida alrededor de las articulaciones. ¿Cuál es el médico especialista en osteopenia? El reumatólogo es el médico especialista en osteopenia y osteoporosis. ¿Qué diferencia hay entre la osteopenia y la osteoporosis? La diferencia entre osteoporosis y osteopenia es la cuantía o importancia de la pérdida total de masa ósea del hueso. Así, se considera osteopenia la disminución de la densidad ósea comprendida entre 1 y 2.5 desviaciones estándar por debajo del valor de referencia de la población normal, y osteoporosis una densidad ósea inferior a 2.5 desviaciones estándar respecto al pico de masa ósea en adultos sanos. ¿Qué es el reuma? El término reuma no es un término médico, es una denominación coloquial para referirse al conjunto de patologías que afectan al aparato locomotor.
Espondilosis
Enfermedad

Espondilosis

¿Qué es la espondilosis? La espondilosis, también conocida como osteoartritis o artritis vertebral , es un proceso degenerativo y progresivo de los discos intervertebrales , que puede provocar la pérdida de estructura y función espinal normal. Es una patología que está caracterizada principalmente por el desgaste de los discos que se encuentran entre las vértebras de la columna. Dicha pérdida de volumen provoca episodios de dolor que pueden llegar a ser incapacitantes. Los discos intervertebrales son los que dan soporte a la columna al proveer amortiguación natural para mantener diferentes posturas. Este trastorno puede afectar las diferentes regiones de la columna como son cervical (cuello), torácica (parte media de la espalda), y lumbar (parte baja de la espalda). Es una enfermedad muy común, es más frecuente en hombres que en mujeres y  en personas entre los 40 a 60 años. Tipos de espondilosis Los tipos de espondilosis se clasifican según la zona de la columna vertebral más afectada por la enfermedad, como son: Espondilosis cervica l: es la condición que afecta a los discos intervertebrales en la parte alta de la espalda, así como a los huesos del cuello. Se caracteriza por dolor de cabeza, de hombros y cuello, siendo un padecimiento común en personas que soportan más estrés en la zona, como los deportistas. Espondilosis lumbar: es la que afecta el área lumbar de la espalda o parte baja. Este tipo de espondilosis es un tanto más común, debido a que tiene una estrecha relación con las lesiones deportivas. La mayoría de los dolores en esta zona tienen otros orígenes, aun cuando se demuestre la existencia del desgaste discal. Es muy común en mujeres, ya que tiene una relación directa con el periodo de gestación. Espondilosis dorsal: es un tipo muy poco común de esta condición, afectando la zona torácica. Los dolores o molestias de esta zona  son debidos principalmente a la edad, la mala postura o a trabajos muy pesados. Causas de la espondilosis La espondilosis, como muchas de las otras condiciones degenerativas que afectan a huesos y articulaciones, es producto de una vida de presión anormal y desgaste excesivo de la estructura ósea, debido a potenciales abusos físicos y al envejecimiento. Los discos actúan como amortiguadores entre las vértebras de la columna vertebral. Hacia los 40 años, los discos vertebrales de la mayoría de las personas comienzan a deshidratarse y a encogerse, lo que crea mayor contacto de los huesos entre las vértebras. La distribución inadecuada de la presión sobre la columna vertebral, las malas posturas por largos periodos de tiempo, las hernias en los discos, el crecimiento excesivo de huesos y la deshidratación de los discos, podrían ser otras causas. Síntomas de la espondilosis El principal síntoma de la espondilosis es el dolor en las diferentes zonas de la espalda, cercana al área desgastada, que puede parecer una distensión muscular. El dolor puede ser leve o profundo, y tan intenso, que incluso el paciente no puede moverse. Los síntomas a menudo se presentan de manera lenta con el tiempo, pero pueden comenzar o empeorar súbitamente. La inflamación o hernia de los discos vertebrales puede provocar dolor de cabeza, de espalda o inmovilidad de la zona afectada, lo cual también puede causar espasmos musculares y una crisis de dolor. Tratamiento de la espondilosis El objetivo del tratamiento de la espondilosis es aliviar el dolor, ayudar a mantener las actividades habituales tanto como sea posible, y evitar lesiones permanentes a la médula espinal y los nervios. Entre las opciones más comunes de tratamiento tenemos: la fisioterapia , que contribuye a reducir la incomodidad sufrida y a aliviar las tensiones entre los discos vertebrales, masajes especializados, quiropráctica, osteopatía, y las terapias de compresas frías en casa. El uso de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios es común cuando el dolor se agudiza. En el último de los casos y solo cuando el paciente experimenta limitaciones en el movimiento, dolor insoportable o pérdida de la sensibilidad, el médico podría contemplar la opción quirúrgica. La cirugía para espondilosis se basa en aliviar la presión existente en la médula espinal y los nervios. Pruebas complementarias del diagnóstico de la espondilosis Para el diagnóstico y el tratamiento de la espondilosis se realizan pruebas como: radiografías , ya que con esta prueba el desgaste o la hernia discal serán visibles fácilmente. También puede realizarse una resonancia magnética o una tomografía axial computarizada, en las cuales el médico o especialista puede definir si el desgaste de los discos es el causante del dolor. Factores de riesgo de la espondilosis Entre los factores que aumentan el riesgo de tener la espondilosis están: la edad , ya que mientras más se envejece más riesgo se tiene de padecer esta enfermedad, los trabajos que requieren hacer movimientos repetitivos del cuello, adoptar una postura incómoda, el sobrepeso , tener una mala nutrición, ya que la descalcificación ósea es un factor principal para sufrir esta enfermedad, predisposición genética, tabaquismo y las lesiones traumáticas anteriores parecen aumentar el riesgo de espondilosis, entre otros factores. Complicaciones de la espondilosis  Si la médula espinal o las raíces nerviosas se comprimen gravemente como resultado de espondilosis el daño puede ser permanente. Otras complicaciones podrían incluir: Incapacidad para retener las heces o la orina. Pérdida de la función o sensibilidad muscular. Equilibrio deficiente. Prevención de la espondilosis Para prevenir esta enfermedad es necesario: Mantener una buena postura al sentarse o estar de pie. No levantar objetos pesados o hacerlo de manera apropiada. No fumar o tomar alcohol en exceso. Mantener un peso saludable. Hacer ejercicio periódicamente. Especialidades a las que pertenece Las especialidades médicas a las que pertenece la espondilosis son la ortopedia , que es la especialidad médica y quirúrgica dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y lesiones del sistema musculoesquelético. La neurocirugía, que se ocupa del diagnóstico y tratamiento de trastornos del cerebro, la médula espinal, la columna vertebral y los nervios periféricos de todas partes del cuerpo. Preguntas frecuentes ¿Qué es la espondilosis lumbar baja? La espondilosis lumbar baja es la que se da cuando el desgaste de los discos intervertebrales se encuentra en la región lumbar, la cual comprende entre las vértebras L1 a L5. ¿Cuáles son los signos de la espondilosis? La espondilosis presenta signos degenerativos en el cuerpo vertebral, con deformaciones y osteofitos (espolones óseos) que son proyecciones de hueso en forma de pico de loro. ¿Cuál es la zona lumbar de la espalda? La zona lumbar de la espalda comprende entre las vértebras L1 y L5. ¿Cuál es la zona cervical de la espalda? La zona cervical de la espalda comprende entre las vértebras C1 a C7.
Osteomielitis
Enfermedad

Osteomielitis

¿Qué es la osteomielitis? La osteomielitis es la infección de un hueso y la médula ósea, que se caracteriza por la destrucción progresiva inflamatoria del tejido óseo y que suele producirse principalmente por bacterias piogenas (que producen pus) así como, en algunos casos, por micobacterias y/u hongos. Involucra y afecta las diferentes estructuras óseas como el periostio, la cavidad medular, el endostio y en ocasiones vasos sanguíneos y nervios . Periostio : membrana de tejido conjuntivo, adherida exteriormente a los huesos, que sirve para su nutrición y regeneración. Cavidad medular : es el espacio interno de la diáfisis (parte tubular de un hueso largo), que contiene a la médula ósea amarilla grasa Endostio : membrana vascular delgada del tejido conjuntivo que rodea la superficie interior del tejido óseo que forma la cavidad medular de los huesos largo. Las infecciones pueden llegar al hueso a través del torrente sanguíneo o pueden diseminarse a través del tejido que lo rodea. Es más común en gestantes, niños y adultos de edad avanzada, aunque puede afectar a personas de todas las edades. Afecta más a los hombres que a las mujeres. La población con mayor riesgo incluye a las personas cuyo sistema inmunológico se encuentra debilitado. En niños con mayor frecuencia resultan afectados los huesos largos de brazos y piernas. En los adultos, la osteomielitis es más probable que se manifieste en los huesos de la columna vertebral. La destrucción ósea puede ser muy extensa si no se hace un diagnóstico rápido y se inicia el tratamiento. Tipos de osteomielitis Los tipos de osteomielitis incluyen: Osteomielitis aguda : es aquella que evoluciona en menos de dos semanas.  Es la infección bacteriana piógena (produce pus) localizada en huesos a partir de un área previamente infectada del organismo y que se denomina foco primario. El foco primario puede estar en intestino, oído medio, o a partir de piel: forúnculo, ántrax, celulitis...etc. Osteomielitis crónica : es la que evoluciona en más de cuatro semanas o que no responde al tratamiento antibiótico y requiere cirugía para su curación. Son los enfermos que una vez pasado el período agudo, con tratamiento o sin él, presentan supuración piógena crónica del hueso, siendo característica la presencia de secuestro, cavidades y fístulas. Osteomielitis no hematógena : la que ocurre por inoculación directa, tras un traumatismo o cirugía o por diseminación a partir de un foco contiguo, generalmente celulitis. Causas de la osteomielitis Las causas de la osteomielitis son principalmente bacterianas, debido al   Staphylococcus aureus . Los tipos de gérmenes que normalmente se encuentran en la piel o en la nariz de las personas sanas, provocan la mayoría de los casos de osteomielitis. Dependiendo de la forma en la que el hueso se infecta y de la edad de la persona, otros tipos de bacterias pueden también causar esta enfermedad. Las bacterias pueden infectar a los huesos de varias maneras, pudiendo llegar al hueso a través del torrente sanguíneo proveniente de otras áreas infectadas del cuerpo. Otra forma de contraer la osteomielitis es por una infección directa, cuando la bacteria entra en los tejidos del cuerpo a través de una herida y viaja hasta el hueso. Un hueso también puede infectarse cuando el riego sanguíneo al área del hueso se interrumpe. Esto puede ocurrir en las personas mayores que sufren de arteriosclerosis, lo cual es un estrechamiento de los vasos sanguíneos, o si hay una asociación con la diabetes. Síntomas de la osteomielitis Los síntomas de la osteomielitis incluyen: fiebre y/o escalofríos, dolor severo en el área del hueso infectado, irritabilidad o letargo en niños pequeños, hinchazón, así como calor y enrojecimiento sobre la zona de la infección. A veces la osteomielitis no produce signos ni síntomas o tiene signos y síntomas que son difíciles de distinguir de otros trastornos . Tratamiento para la osteomielitis La osteomielitis aguda requiere de tratamiento antibiótico que debe ser iniciado sin demora, aunque idealmente se debería obtener una muestra de material infeccioso previamente y comenzar el tratamiento en las primeras 72 horas desde el inicio del cuadro, pues en ese período el hueso aún conserva una adecuada irrigación sanguínea y el antibiótico llega mejor al foco infeccioso. En la osteomielitis crónica, además del uso de antibióticos de forma prolongada , en muchas ocasiones, se requiere cirugía, limpiando la zona afectada del material infeccioso, desbridando los tejidos muertos para facilitar la llegada del antibiótico, y rellenando los defectos óseos. También se puede aplicar un tratamiento antibiótico local en el hueso afectado. Pruebas complementarias del tratamiento de la osteomielitis Para el diagnóstico y tratamiento de la osteomielitis es necesario un análisis de sangre que puede revelar niveles altos de glóbulos blancos y otros factores que pueden indicar que el organismo está combatiendo una infección. Si la causa de la osteomielitis es una infección de la sangre , el análisis puede revelar qué gérmenes son los causantes. Otras pruebas importantes son las radiografías, que pueden revelar el daño en el hueso, o exploración por tomografía computarizada (escáner) y la resonancia magnética, así como la biopsia ósea. Factores desencadenantes de la osteomielitis No se conoce un factor específico que pueda desarrollar la osteomielitis. Factores de riesgo de la osteomielitis Los factores que aumentan el riesgo de la osteomielitis incluyen traumas, fracturas óseas graves o heridas punzantes profundas, ya que abren una vía para que las infecciones ingresen al hueso y al tejido que lo rodea. Otros factores de riesgo son los trastornos de la circulación, las afecciones que requieren vías intravenosas o sondas y los trastornos que afectan el sistema inmunitario . Las personas que se inyectan drogas intravenosas tienen más probabilidades de tener osteomielitis porque habitualmente usan agujas no estériles y no desinfectan la piel antes de las inyecciones. Gestantes y niños son de igual modo más propensos a esta enfermedad, así como las personas con diabetes, osteoartritis, neoplasias (tumores) o prótesis articulares. Complicaciones de la osteomielitis Las complicaciones de la osteomielitis incluyen: Muerte ósea (osteonecrosis). Alteración del crecimiento. Artritis séptica. Cáncer de piel. Prevención de la osteomielitis La prevención de la osteomielitis no siempre es posible porque no es una infección predecible, está más asociada a tomar medidas de protección para la salud que disminuyan los factores de riesgo, como: Evitar caídas o lesiones osteomusculares en niños y ancianos. Cuidado de fracturas óseas expuestas o que se puedan ver a través de la piel. Prevenir las infecciones de la piel debidas a diabetes mellitus. Desinfectar bien las heridas y tenerlas limpias y secas. Especialidades a las que pertenece la osteomielitis La osteomielitis pertenece a la especialidad de traumatología y ortopedia , es la parte de la medicina que se dedica al diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y prevención de lesiones y enfermedades del sistema musculoesquelético del cuerpo humano. Este complejo sistema incluye los huesos, las articulaciones, los ligamentos, los tendones, los músculos y los nervios que le permiten a una persona moverse, trabajar y ser activa. Preguntas frecuentes ¿Qué bacteria causa la osteomielitis? La bacteria más común que causa la osteomielitis es la Staphilococcus aureus , aunque existen otros tipos de micobacterias que también la pueden causar. ¿Qué es la osteomielitis maxilar? La osteomielitis maxilar es una infección odontógena de etiología bacteriana donde los agentes causales son los de la cavidad oral, como   Staphylococcus aureus entre otros. Afecta principalmente al maxilar inferior, y en raras ocasiones puede afectar al superior; esto es debido a que este tiene una mayor vascularización. ¿Qué es un absceso de Brodie? El absceso de Brodie es un absceso intraóseo relacionado con un foco de osteomielitis piógena sub-aguda definida por cierta características clínicas, radiológicas y patológicas. ¿Qué es la osteoesclerosis? La osteoesclerosis es una lesión consistente en un engrosamiento del hueso, aumento de su densidad, con posible disminución del espacio medular y la consiguiente atrofia de la médula ósea. ¿Qué es la pseudoartrosis? La pseudoartrosis es una articulación falsa que se forma después de una fractura cuyos fragmentos óseos no se han consolidado.