Atención médica sin papeleos ni letra pequeña

Angiología y Cirugía Vascular

La especialidad
Artículos especializados
Enfermedades
Síntomas
Otros contenidos
Cómo Afecta la Giardiasis a los Niños y Bebés
Artículo especializado

Cómo Afecta la Giardiasis a los Niños y Bebés

La Giardia lamblia es el parásito más frecuentemente encontrado en Occidente. Se estima que un 6% de los adultos está infectado. En el caso de los niños, sobre todo los que acuden a guarderías, podemos hablar de entre un 20-50% de menores de tres años que son portadores del parásito. Aunque la mayoría de ellos, estarán asintomáticos (no desarrollarán síntomas de Giardiasis), pueden transmitir el parásito a otros. Esta infección es una de las principales causas de diarrea prolongada . ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Qué es la Giardia? La Giardia lamblia ( Giardia intestinalis ) fue descubierta en 1681 por Antonie van Leeuwenhoek. El descubrimiento fue de lo más casero, ya que descubrió al parásito en sus propias heces. Es un protozoo flagelado que puede presentar dos formas: trofozoít o (que vive en la superficie de la mucosa del intestino delgado, concretamente en el duodeno) y quiste (es una forma especial del parásito que le otorga resistencia y capacidad de diseminación). En el intestino, los trofozoítos se adhieren a las vellosidades intestinales y se forman los quistes que son expulsados en las heces. Los quistes sobreviven en el agua hasta tres meses y esto provoca que, al ser ingeridos por el hombre por beber directamente el agua, en los alimentos contaminados o con el contacto de manos sucias (transmisión fecal-oral), lleguen fácilmente al intestino donde dan lugar, de nuevo, a los trofozoítos y, por lo tanto, se inicia la multiplicación y reproducción del parásito en el intestino delgado. El parásito puede infestar también a gatos, perros, roedores y otros animales. ¿Qué es la giardiasis y cómo se transmite? La giardiasis es una enfermedad intestinal muy frecuente, sobre todo en las áreas con poca higiene y aguas contaminadas . Aunque la infección se adquiere generalmente por tomar agua o ingerir alimentos contaminados, también puede ser transmitida de persona a persona, por una mala higiene y un incorrecto lavado de manos. En el caso de los niños en los países donde las condiciones de salubridad del agua son correctas, el peso más importante del contagio es la transmisión interpersonal o fecal oral . Las guarderías reúnen las condiciones ideales para ello, ya que el contacto físico entre los niños es muy estrecho. ¿Qué síntomas provoca? Los síntomas pueden ser variados, pero lo más frecuente en que tras la ingesta de los quistes y un periodo de incubación entre siete y 14 días, aparezca diarrea acuosa explosiva y maloliente. No suele acompañarse ni de moco ni de sangre. Además, el niño puede presentar poco apetito, náuseas, gases, retortijones y fiebre. En otros casos, la diarrea suele ser diferente y se caracteriza por heces pastosas matinales o tras las comidas de color amarillento o mostaza claro. Pueden alternarse, durante meses, episodios de diarrea intermitente y estreñimiento. Si esto se prolonga durante muchas semanas, podremos observar pérdida de peso, retraso del crecimiento, pérdida de apetito y abdomen distendido (ligeramente hinchado). En algunos casos, el niño puede presentar reacciones alérgicas en el piel o dolor articular como consecuencia de tener el parásito en su intestino. En el 16% de los casos se puede cronificar, ocasionando diarrea crónica que puede repercutir en la calidad de vida y en el estado de salud del niño, como veremos. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Cómo se diagnostica? La Giardia lamblia es un parásito que vive en el intestino, por lo que lo más lógico es que su diagnóstico se realice mediante un examen en fresco al microscopio de las heces . Para que el diagnóstico sea fiable y no se nos pase por alto el parásito, lo más recomendable es analizar tres muestras fecales de dos o tres días de intervalo durante un periodo no superior a 10 días.  Además, también disponemos de la detección del antígeno en las heces, basado en técnicas de enzimoinmunoanálisis. Con estas dos técnicas es prácticamente imposible que se nos pase por alto una Giardiasis. ¿Cómo se trata? El tratamiento más frecuente es metronidazol durante siete días. Siempre lo debe pautar el pediatra en función del peso del niño y tras tener la confirmación del diagnóstico. Hasta el 50% de las Giardiasis son silentes o sin apenas síntomas. En estos casos, la infección se cura por sí sola. Pero hay que tener en cuenta que estos niños son transmisores del parásito. ¿Qué repercusión puede tener en el niño la giardiasis? Una giardiasis crónica, de larga evolución que no se diagnostica y trata correctamente, puede tener repercusiones en el niño o bebé. En los niños, el diagnóstico de todas la parasitosis en general, y de la giardiasis en concreto, es fundamental para evitar estas complicaciones: Retraso del crecimiento: la diarrea crónica causa un déficit en la absorción de los nutrientes esenciales para el desarrollo y crecimiento del niño. Por lo tanto, una Giardiasis crónica puede manifestarse como escasa ganancia de peso o retraso en el crecimiento. Síndromes de malabsorción : podemos tener síntomas de carencias de nutrientes concretos. La anemia ferropénica (o por falta de hierro) es un hallazgo habitual en la analítica. Intolerancia a la lactosa (el azúcar de la leche): hasta un 40% de los niños que han padecido una giardiasis puede tener una intolerancia temporal a la lactosa. Esto se manifiesta con diarreas persistentes tras el tratamiento. La recomendación actual es evitar la lactosa durante el mes siguiente al tratamiento para dar tiempo a la mucosa intestinal a que se recupere y pueda llevar una dieta normal. Prevención La mejor estrategia para evitar la giardiasis a nivel poblacional es el control de la potabilidad del agua que se suministra en la red. No hay ningún fármaco o vacuna eficaz para prevenirla. En los casos de aguas sospechosas, el clorado del agua no es suficiente, ya que los quistes de giardia son resistentes. Las medidas más efectivas son la ebullición del agua durante un minuto o añadir dos a cuatro gotas de lejía o 0,5 ml de una solución de yodo al 2% y esperar unas horas antes de tomarla. En los alimentos, la cocción los deja libre de quistes. Para su consumo crudo, se deben lavar bien con agua y unas gotas de lejía. El lavado de manos es fundamental para evitar el contagio de persona a persona, especialmente, en educadores y cuidadores en las guarderías. Las normas de higiene son fundamentales y deben empezar en la familia: Lavado de manos con agua y jabón tras ir al baño. Lavado de manos tras cambiar pañales. Lavado de manos antes de preparar la comida y antes de comer. No tragar agua al nadar. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Tipos de Hemorroides y Cuándo Operarlas
Artículo especializado

Tipos de Hemorroides y Cuándo Operarlas

¿Qué son las hemorroides y por qué han tenido que pasarte justamente a ti?  Para empezar, y para que no te sientas solo, te diremos que es uno de los problemas sanitarios más comunes entre las personas adultas de mediana edad. Las hemorroides (también llamadas coloquialmente “almorranas”) son dilataciones venosas localizadas en las paredes del recto y del ano . Las principales causas que promueven su aparición son: La dieta y las consecuencias que puede tener, como el estreñimiento crónico debido a un consumo pobre de fibra. Los esfuerzos que se producen al defecar aumentan la presión de sangre en los vasos hemorroidales, y esto puede causar la aparición de hemorroides. Malos o inadecuados hábitos higiénicos , como puede ser permanecer demasiado tiempo sentado en la taza pues aumenta la presión en la zona llamada “cojín anal”. El sedentarismo o la práctica de determinadas modalidades deportivas, como la equitación o el ciclismo. Embarazo y parto : se debe a la presión del útero aumentado de tamaño sobre los vasos hemorroidales, añadido al problema frecuente de estreñimiento, causado por la relajación de los músculos pelvianos y de la pared abdominal (a su vez, provocados por acción del aumento de los niveles de la hormona progesterona) que ocurren durante este proceso fisiológico de la vida de la mujer. Enfermedades como la hipertensión arterial, infecciones anales , abuso de laxantes irritantes, etc. Predisposición hereditaria. Tipos, signos y síntomas Las hemorroides pueden ser internas (están presentes en el canal anal y no pueden verse, llegando a tamaños considerables) o externas (son las que se prolapsan -caen- a través del esfínter anal al defecar y después vuelven a su posición habitual por sí mismas o tras empujarlas uno mismo a través del ano). Las hemorroides son a menudo asintomáticas, pero otras veces presentan diversos síntomas, que dependerán de su localización, de su tamaño o extensión, y de la presencia o no de posibles complicaciones. Los síntomas más comunes y fácilmente controlables son: El picor o prurito anal: es el síntoma más típico y se debe a la inflamación. Irritación o escozor anal : puede ser constante o aparecer en el momento de la defecación. Dolor : si éste es persistente, se recomendará al paciente consultar al médico. Hemorragia : es el sangrado que se produce durante la defecación, en forma de sangre fresca de color rojo brillante que recubre las deposiciones o en forma de gotas de sangre que manchan la taza de inodoro y/o el papel higiénico. Otros signos/síntomas más graves serían: Incontinencia fecal: incapacidad para cerrar el esfínter (musculatura circular) anal. Prolapso anal o protusión hemorroidal : es la salida de las hemorroides al exterior del ano. Es frecuente tras la defecación. No suele ser dolorosa salvo complicación por infección, trombosis o estrangulamiento de la hemorroide. Trombosis hemorroidal: se manifiesta con la aparición de dolor intenso y constante, acompañado de un bultoma (una bola) del tamaño de una uva. ¿Cómo se tratan? Los pacientes acuden a diario a las oficinas de farmacia solicitando medicamentos para el tratamiento de las hemorroides. Es necesario realizar un cuidadoso interrogatorio por parte del farmacéutico y, ante cualquier duda o sospecha de complicación, es necesaria la remisión al médico para que valore el cuadro clínico. Debido a que es frecuente que la persona se avergüence del padecimiento de esta enfermedad, es usual la automedicación y también que se consulte a menudo primero al farmacéutico antes que al médico. Es importante que la dispensación de productos para tratarlas esté acompañada de consejos adecuados para su buena utilización y que se eduque en la adopción de determinados hábitos higiénicos y dietéticos que pueden prevenir o paliar la aparición de hemorroides. Medidas higiénicas Es conveniente lavar la zona anal con agua templada o fría (con o sin jabón neutro) tras cada deposición, para evitar irritaciones. También se pueden usar toallitas húmedas especialmente destinadas a este uso, indicando limpiar con pequeños toquecitos, porque el hecho de frotar puede agravar los síntomas. Realizar el secado de la zona anal con celulosa o algodón, evitando el papel que pueda producir irritación. Debido a que el exceso de lavado puede provocar que desaparezca el manto graso natural de la piel de la zona tratada, es recomendable el uso de vaselina o pomadas antihemorroidales para evitar irritaciones. Realizar baños de asiento en un bidé con agua tibia durante 10 min varias veces al día. Medidas dietéticas Incremento de la ingesta de alimentos ricos en fibra en la dieta, así como la ingesta de abundantes líquidos al día. Se puede utilizar un laxante estimulante durante uno o dos días para aliviar el estreñimiento hasta que actúen las medidas anteriormente mencionadas. Medidas farmacológicas Existen numerosos principios activos a utilizar: Medicamentos anestésicos locales (para calmar el dolor), como la lidocaína o la benzocaína. Corticoides tópicos (para la inflamación), como la hidrocortisona. Principios antipruriginosos (para calmar el picor), como el fenol o el mentol. Medicamentos vasoconstrictores, como la efedrina. Preparados antisépticos (para evitar la infección) como la hexetina. Preparados emolientes (para hidratar la piel), como el “bálsamo de Perú”. Protectores de la piel, como el óxido de zinc y el caolín. Medidas quirúrgicas Hay circunstancias en las que el médico aconsejará un tratamiento quirúrgico encaminado a reforzar el mecanismo de sujeción natural de los vasos hemorroidales o a extirpar el problema. Las opciones son: Ligamento de las hemorroides : se coloca una banda elástica en la base de la hemorroide, y, al causar el cese de la circulación sanguínea en ella, ésta se seca a los pocos días y se desprende, dejando una cicatriz. Suele realizarse sin anestesia y de forma ambulatoria, aunque puede requerir varias sesiones de tratamiento. La fotocoagulación con infrarrojos o con láser (contrariamente a la creencia popular, no son menos dolorosas), la electrocoagulación, la escleroterapia (se interrumpe el riego sanguíneo de la hemorroide mediante la inyección de una sustancia química en su base) o la criocirugía no mejoran los resultados obtenidos con la técnica anterior. La anopexia circular mecánica : es una intervención donde se usa una grapadora o bien una sutura mecánica, recolocando y fijando las hemorroides en el interior del ano. La hemorroidectomía: es la intervención quirúrgica consistente en la extirpación completa de las hemorroides. Es la técnica de elección en los casos de fracaso de las ligaduras, en los casos de existencia de trombosis hemorroidal o si nos hallamos ante un caso grave de hemorroides (las denominadas hemorroides de grado IV). Se realiza bajo anestesia y suele requerir una hospitalización y un período de inactividad laboral. ¿SABÍAS QUE…? Las cremas y pomadas pueden utilizarse en las hemorroides internas y externas. Deben aplicarse por la mañana y por la noche y tras cada deposición. Si precisan aplicarse interiormente, se introducirán con la cánula que se incluye en el envase. Los supositorios se recomiendan para las hemorroides internas. La inserción es más fácil cuando el paciente está tumbado o de cuclillas. Las personas que no mejoren de sus síntomas en una semana, las que presenten incontinencia fecal y en las que se aprecie una protusión (abombamiento) de la hemorroide fuera del ano, se aconseja su remisión al médico especialista. Los niños deben derivarse siempre al médico. No es un buen consejo la automedicación. Puede existir interacción entre los medicamentos añadidos y los tratamientos ya administrados habitualmente. Las hemorroides no producen cáncer . No existe ninguna relación entre las hemorroides y el cáncer.
Dieta en la Gastroenteritis
Artículo especializado

Dieta en la Gastroenteritis

Muy pocos se libran de haber sufrido una o varias gastroenteritis a lo largo de su vida. Este proceso agudo, que mejora de forma espontánea al cabo de uno a tres días, aparece de repente y nos deja bien “tocados”. A pesar de lo frecuente que es, ¿sabemos por qué pasa, qué medidas tomar y qué dieta seguir durante y después de un episodio? A continuación, resolvemos ésta y otras dudas relacionadas con la gastroenteritis. ¿Qué es? La gastroenteritis es una infección con inflamación del revestimiento interno del estómago y del intestino delgado y grueso . Es un proceso agudo que mejora de forma espontánea al cabo de uno a tres días. Esta afección provoca una alteración transitoria de la capacidad del intestino para regular la absorción y la secreción de sales y agua, así como un rechazo de alimentos, lo que produce síntomas como diarrea, vómitos, fiebre y dolor abdominal. A veces, puede prolongarse en el tiempo como consecuencia del desarrollo de una intolerancia a la lactosa o una sensibilización a las proteínas de la leche de vaca. Generalmente es debida a una infección producida por un microorganismo (virus, bacterias o parásitos), pero también puede ser causada por la ingestión de ciertos fármacos o toxinas químicas o incluso algunas enfermedades pueden ocasionar un cuadro sintomático similar. La causa más frecuente de gastroenteritis es la de origen vírico en los países industrializados, normalmente los norovirus, o los rotavirus. ¿Quién puede padecer gastroenteritis? La gastroenteritis vírica puede afectar a cualquier persona, aunque son los menores de cinco años y los ancianos quienes presentan mayor riesgo de padecerla. También las personas con un sistema inmunitario debilitado son más propensas a contagiarse. ¿Qué virus la provocan? Los principales virus causantes de la gastroenteritis vírica aguda son: Norovirus: circulan de forma habitual en la población general, especialmente durante los meses invernales, entre noviembre y abril. Rotavirus: son la principal causa de gastroenteritis en lactantes y niños menores de dos años. Los adultos también se pueden infectar por la transmisión de los menores a los adultos. Astrovirus : tiene una distribución mundial y transitan durante los meses fríos del año. Adenovirus. Torovirus y coronavirus. ¿Cómo se transmite? Los virus que provocan la gastroenteritis vírica se transmiten de distintas maneras, pero en general lo hacen de persona a persona por la ruta fecal-oral. También a través de las siguientes situaciones: Comiendo alimentos o ingiriendo líquidos contaminados . Sobre todo, ocurre cuando ingerimos productos crudos o poco cocidos. Por ejemplo, crustáceos y moluscos bivalvos, por contaminación fecal de las aguas en que viven. El contagio del alimento puede producirse también por un manipulador infectado. Tocando objetos contaminados y luego llevándose las manos o los dedos a la boca o a través de superficies contaminadas, especialmente sobre las que existe contacto frecuente con las manos (barandillas, pasamanos, botones de ascensores, etc). Mediante el contacto directo con una persona infectada. Por ejemplo, cuidando el afectado o compartiendo alimentos o cubiertos. En lugares cerrados y concurridos como residencias de ancianos, guarderías, escuelas y cruceros, así como que provoquen brotes en restaurantes. ¿Qué síntomas tiene? Los síntomas surgen entre cuatro y cuarenta ocho horas después del contacto con el virus y suele desaparecer por sí solo al cabo de uno y tres días, aunque puede llegar a durar hasta diez, siempre en función del tipo de virus causante. En general, pueden ser los siguientes: Dolor abdominal. Falta de apetito. Pérdida de peso. Diarrea, que puede llegar a ser líquida. Náuseas y vómitos. Cefalea. Dolores musculares y articulares. Transpiración o piel transpirada. Fiebre, escalofríos y/o sudoración. Cansancio. ¿Puede complicarse? La complicación más importante de la gastroenteritis aguda suele ser la  deshidratación , siendo más frecuente en los lactantes y ancianos, y en personas debilitadas por otras enfermedades. Esta ocurre cuando la cantidad de líquido que sale del cuerpo es mayor que la que entra y puede darse cuando no se toma la cantidad suficiente de líquido o cuando se pierde más líquido corporal de lo habitual. La deshidratación puede ser lenta o rápida y eso determinara el grado de gravedad del paciente, pudiendo necesitar un ingreso hospitalario. Los niños pequeños y los bebés tienen más probabilidades de deshidratarse porque sus cuerpos son más pequeños y tienen menores reservas de líquidos. ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico de la gastroenteritis se realiza a partir de la sintomatología del paciente y, si es necesario, se efectúa un cultivo de las heces para conocer el germen causante. A menudo no es necesario recurrir a ningún tipo de medicación salvo, si es preciso, algún analgésico para tratar el dolor y/o la fiebre, o antieméticos para mejorar las náuseas y vómitos. El papel de la dieta Dieta líquida : el primer paso en caso de sufrir una gastroenteritis es la prevención de la deshidratación mediante una dieta líquida. Se deberán reponer sales minerales mediante la ingesta de líquidos adicionales ricos en sales y azúcar. Se puede recurrir a bebidas como: agua con limón casero, infusiones digestivas o relajantes (manzanilla, hinojo, melisa, tila, tomillo, hierbaluisa) con miel y limón, zumos de fruta sin pulpa, licuados de fruta y verdura, caldos vegetales desgrasados, soluciones de suero oral o bebidas isotónicas comerciales, opciones distintas para beber abundantes líquidos a lo largo del día. Este líquido debe ingerirse en cantidades pequeñas (de 60 a120 ml) cada 30 o 60 minutos. Con bebés o niños pequeños, puede usarse una cucharita o una jeringa. Dieta blanca: a medida que los vómitos y/o la diarrea van cesando se iniciará una dieta blanda que incluya alimentos astringentes y sin residuos (sin fibra), con el fin de normalizar el funcionamiento intestinal. Recomendaciones para seguir una dieta blanda Masticar muy bien cada bocado y comer despacio para favorecer la digestión. Realizar comidas frecuentes , pero de pequeño tamaño. Evitar alimentos ricos en fibra : verduras, frutas, legumbres, frutos secos, frutas desecadas y cereales integrales (muesli, pan, arroz, pasta...). Preferir la fruta cocida o al horno sin piel, en almíbar sin el jugo, o bien en forma de zumos colados no ácidos y sin endulzar. Evitar sustancias irritantes del aparato digestivo como especias, condimentos picantes, cigarrillo, alcohol o cafeína. Incrementar la cantidad de alimentos ricos en  pectina , fibra soluble con efecto astringente: manzana rallada y oscurecida (oxidada), pera cocida, patata hervida "chafada", membrillo, boniato asado, plátano maduro… Escoger cocciones magras y suaves  como hervidos o al vapor, evitando frituras y guisos fuertes. Utilizar aceite en crudo y con moderación para no entorpeces la digestión. ALIMENTOS ESTRELLA Arroz y derivados: agua de cocción del arroz, preparaciones a base de arroz, sémola de arroz y similares por tener propiedades astringentes. Sémola de trigo y derivados de la harina de trigo refinada : son ingredientes fáciles de digerir y casi no aportan fibra. Manzana rallada y oscurecida (oxidada): por contener taninos tiene un efecto astringente y antiinflamatorio. El membrillo también es una fruta rica en taninos. Zanahorias cocidas: son fuente de pectina o fibra soluble que favorece la adecuada formación de heces y contribuye a frenar la diarrea. Calabaza y calabacín hervidos o al vapor : son buenas hortalizas a incluir si la diarrea empieza a ir a menos o no se produce, pues son alimentos fáciles de digerir, ricos en potasio y en agua que favorecen la hidratación. Proteínas magras : se escogerán carnes como pollo, pescado blanco o pavo, en sus cortes más magros para facilitar la digestión.
Dieta Aconsejada Para el Hígado Graso
Artículo especializado

Dieta Aconsejada Para el Hígado Graso

La enfermedad hepática por hígado graso no alcohólico (EHGNA) o lo que comúnmente se denomina “ hígado graso ” es una patología multifactorial que debuta con acumulación excesiva de grasa en el hígado (esteatosis) en ausencia de causas secundarias como el consumo excesivo de alcohol, en cuyo caso se denominaría esteatosis hepática alcohólica. ¿Cómo se manifiesta? Esta enfermedad se puede manifestar de dos formas: Hígado graso no alcohólico (HGNA) o esteatosis hepática simple (cuando hay grasa en el hígado, pero ausencia de infamación). Esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) (cuando además de grasa en el hígado existe inflamación que puede causar fibrosis, cirrosis o cáncer de hígado).   La prevalencia de EHGNA a nivel mundial es del 20-30 % de la población y afecta al 95% de personas con obesidad , al 70% de  diabéticos tipo 2 y al 50% de pacientes con dislipemia , enfermedades que, a su vez, se relacionan con la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico. Por ello, es muy importante diagnosticar de forma precoz este trastorno y modificar sus factores de riesgo (dieta y estilos de vida) para evitar la progresión de la enfermedad, cuya consecuencia más grave es la cirrosis que puede requerir un trasplante de hígado. ¿Qué signos hacen sospechar de una enfermedad de hígado graso? Hay ciertas personas y situaciones clínicas que pueden presentar mayor susceptibilidad para desarrollar una EHGNA. Entre los signos más destacados que nos alertan sobre una posible enfermedad de hígado graso, encontramos: Sobrepeso u obesidad. Resistencia a la insulina. Aumento de las transaminasas ALT (alanina aminotransferasa) a valores entre 50-150 U/l con cifras de AST (aspartato aminotransferasa)  menores que las de ALT. Bajos valores de colesterol HDL. Elevados valores de colesterol LDL. Aumento de la hemoglobina glucosilada (HbA1c). Personas con antecedentes familiares de diabetes tipo 2. Alteraciones hepáticas en ausencia de una ingesta excesiva de alcohol (consumo diario menor de 30 g en hombres y menor de 20 g en mujeres). ¿Cómo se diagnostica la HGNA? Debido a que muchas veces la enfermedad de hígado graso es asintomática o dichos síntomas son muy difusos (fatiga, malestar general, cansancio, pesadez, dolor e hinchazón en el lado superior derecho abdominal), es importante hacer un diagnóstico precoz a aquellas personas que puedan ser más susceptibles de desarrollarla. Los métodos diagnósticos más utilizados en estudios clínicos son: Ecografía abdominal : es el método más empleado por ser no invasivo, ampliamente disponible y de bajo coste. Resonancia magnética , aunque es de mayor sensibilidad que la ecografía, se utiliza en menor medida debido a su elevado coste. Medición de la alaninoaminotransferasa (ALT) mediante analítica de sangre: se trata de una enzima hepática cuyo examen permite determinar si estamos ante una lesión hepática alcohólica o ante una HGNA. Biopsia hepática: a través de esta prueba podemos diferenciar la esteatosis simple (HGNA) de la esteatohepatitis (EHNA) aunque sólo se recomienda realizarla en aquellos pacientes que tienen alto riesgo de tener EHGNA con fibrosis avanzada. Tratamiento y prevención del hígado graso La aparición de la EHGNA está muy relacionada con la resistencia insulínica , por ello, el mejor tratamiento parar tratar y prevenir esta patología consiste principalmente en medidas no farmacológicas basadas en dieta (para la disminución de peso) y ejercicio físico . Sin embargo, una vez se haya desarrollado cirrosis debido a la esteatosis hepática no alcohólica, el trasplante de hígado es una opción terapéutica, con buenos resultados. Además, como prevención, debemos tener en cuenta que: Ciertos fármacos pueden predisponer el desarrollo de la enfermedad: amiodarona, diltiazem, esteroides, estrógenos sintéticos, tamoxifeno y tratamiento antirretroviral. Se debe controlar la diabetes tipo 2 con modificaciones del estilo de vida y tratamiento farmacológico si fuera necesario. Se deben reducir los niveles de colesterol y triglicéridos . De hecho, el colesterol libre hepático tiene una mayor participación que los triglicéridos en el desarrollo de la esteatohepatitis no alcohólica (HGNA). La cirugía bariátrica podría ser una alternativa cuando las modificaciones de estilo de vida (dieta y ejercicio) y el tratamiento farmacológico no hayan sido efectivas en personas con obesidad mórbida (IMC mayor a 40) y en ausencia de cirrosis hepática. Esta intervención podría reducir la inflamación, la esteatosis y podría incluso regresar la fibrosis hepática. ¿Cómo debe ser la alimentación para controlar el hígado graso? Una dieta adaptada a la EHGNA no debe diferir mucho de una dieta equilibrada , aunque sí hay una serie de alimentos prohibidos o restringidos como las grasas saturadas y los azúcares simples que interfieren mucho en la regulación de la insulina. Sin embargo, también se debe priorizar el consumo de fibra y antioxidantes, componentes que tienen un efecto directo en el manejo nutricional de esta enfermedad. A continuación, nombramos las principales características alimentarias a tener en cuenta: Si existe sobrepeso u obesidad, se debe llevar a cabo una reducción de 600-800 calorías o una restricción calórica de 25-30 kcal/kg de peso corporal ideal para lograr una pérdida de peso del 5-10% del peso inicial siempre y cuando esta reducción sea gradual (entre 0,5 y 1 Kg/semana) La fracción de carbohidratos (arroz, pasta, patata, pan) debe ser reducida a un máximo de 45% del total de calorías, evitando el consumo de azúcares simples, presentes en el azúcar blanco o moreno, en aditivos edulcorantes (como jarabe de maíz o fructosa) y en alimentos procesados azucarados como bollería, dulces, refrescos o zumos envasados. Cuando se consuman cereales, se debe priorizar su versión integral (pan, arroz, pasta, etc.). Además, si tomamos cereales de desayuno, debemos optar por aquellos sin azucarar (copos de avena, trigo o muesli).    Se deben consumir al menos dos raciones de vegetales al día: una ración en la comida y otra en la cena. Se deben consumir dos o tres piezas de fruta al día. No obstante, se debe evitar la toma de zumos de fruta, aunque sean caseros, ya que en estas presentaciones se excluye la fibra, componente básico en la regulación de la resistencia a la insulina. Se deben consumir legumbres (garbanzos, lentejas, alubias, soja) entre dos y tres veces por semana y alternar su consumo con otras proteínas magras como las carnes blancas, pescados blancos, pescado azul y huevos. Se debe evitar el consumo de grasas saturadas (leche entera, nata, quesos grasos, embutidos) y más concretamente, evitar el consumo de grasas “trans” presentes margarinas, galletas y otros dulces ultraprocesados que contengan aceite de coco o de palma. Se debe aumentar el consumo de ácidos grasos omega-3 presentes en pescado azul y frutos secos y utilizar el aceite de oliva virgen para aliños y cocciones. Se deben ingerir alimentos ricos en vitamina A, C, E y selenio como, por ejemplo, pescados azules, tomate, espinacas, brócoli, pimientos, nueces y aguacate Suprimir cualquier tipo de bebida alcohólica . El agua debe ser la bebida de prioridad. Existen algunos estudios que sugieren que las dietas vegetarianas mejoran la resistencia a la insulina y favorecen la pérdida de peso. Por ello, se ha demostrado cierta mejora de la enfermedad de hígado graso con la sustitución de carnes y pescados por legumbres como la soja. Y, por último. y no menos importante… la práctica de ejercicio físico mejora la insulino-resistencia y la esteatosis hepática. Por ello, se recomienda realizar una actividad cardiovascular (caminar, correr, bicicleta, nadar, etc.) durante un mínimo de 30 minutos con una frecuencia de tres a cinco veces por semana.
Gastroscopia: Qué Debes Saber
Artículo especializado

Gastroscopia: Qué Debes Saber

¿Te ha indicado el médico hacerte una gastroscopia? ¿Qué es esta prueba, en qué consiste y cuáles son sus complicaciones? ¿Qué debes de saber el día previo a realizarte este estudio? ¿Y los días posteriores? A continuación, todo lo que necesitas saber sobre esta prueba complementaria. ¿Qué es la gastroscopia? La gastroscopia, también conocida como fibrogastroscopia o endoscopia digestiva alta, es una prueba médica complementaria que utiliza un sistema óptico para poder ver el interior del tubo digestivo superior (esófago, estómago y primera porción del intestino delgado). La herramienta utilizada, el endoscopio, consiste en un tubo de fibra óptica largo y flexible, con una cámara conectada a un vídeo, que permite ir viendo el interior del tubo digestivo. Es de utilidad tanto a nivel diagnóstico como terapéutico. ¿En qué consiste la técnica y cuál es su utilidad? Para realizar este procedimiento, el endoscopista utiliza cámaras de vídeo especialmente diseñadas y lentes de pequeño tamaño (de 1,9 mm a 4 mm), así como  instrumental de pequeño calibre que puede introducirse en el interior del tubo digestivo a través de unas canalizaciones interiores que presenta el endoscopio. Esto permitirá al médico: Inyectar aire o líquido para distender el tubo digestivo para una mejor visualización, así como lavar la zona a inspeccionar. Aspirar y tomar muestras de la superficie del tubo digestivo a estudiar. Introducir micropinzas y microtijeras para la realización de diferentes procedimientos: Biopsiar , es decir, tomar muestras de tejido para su posterior estudio microscópico. Cauterización de varices o lesiones hemorrágicas activas. Extracción de pequeños cuerpos extraños que se hayan ingerido accidentalmente o pólipos de la mucosa digestiva. Asimismo, como técnica terapéutica, permite resolver determinados problemas sin necesidad de realizar cirugía abierta del abdomen o del tubo digestivo. Esto conlleva una reducción de los riesgos y complicaciones, lo cual permitirá una recuperación mucho más rápida y mejor tolerada por el paciente. ¿Qué riesgos conlleva la realización de este procedimiento? Las complicaciones son poco habituales y, de presentarse, no suelen ser importantes. Sin embargo, ningún procedimiento médico está exento de complicaciones debido a la variabilidad entre los pacientes o por acontecimientos no esperados durante el procedimiento. Algunas de estas posibles complicaciones, de rara aparición como ya se ha comentado, son: Hemorragia digestiva alta , secundaria principalmente a la realización de biopsias y manipulación de tejidos. Laceraciones o desgarros de la pared digestiva. Complicaciones secundarias a la anestesia general , en el caso de que ésta haya sido necesaria. ¿Dónde y cómo se lleva a cabo el procedimiento? La prueba se realiza en unas salas preparadas especialmente para ello, no son quirófanos. Lo primero que se hace es colocar una vía venosa periférica al paciente para poder administrar medicamentos relajantes y/ o sedantes de vida media corta (su efecto en el organismo es de unos minutos de duración). Por tanto, lo más habitual es que el paciente se encuentre despierto durante la prueba, pero en un estado de adormecimiento y relajación que impedirá que sienta dolor. El endoscopio se introduce por la boca, previa aplicación de un spray de lidocaína (anestésico local) en la garganta para minimizar todavía más las molestias de la intervención. En algunos casos, puede ser necesaria la anestesia general, dependiendo del estado de salud del enfermo y del tipo de intervención a realizar.  No obstante, lo más frecuente es que sólo requiera anestesia local y una suave sedación. La demora de la prueba es de aproximadamente entre 10 y 15 minutos . Sin embargo, si el endoscopista debe realizar algún tipo de biopsia, extracción de pólipos o cauterización de alguna zona sangrante, el procedimiento se puede extender hasta los treinta minutos. ¿Qué debes tener en cuenta el día previo a realizarte una fibrogastroscopia? Antes de la realización del estudio, debes tener en cuenta que la preparación para una fibrogastroscopia es esencial en el éxito de la prueba. En primer lugar, el estómago vacío . Por tanto, no debes consumir alimentos sólidos durante las ocho horas anteriores a la práctica del examen. Respecto a la ingesta de líquidos, lo recomendable es que no bebas con una anterioridad inferior a cuatro horas. En casos excepcionales de imperiosa necesidad, puedes beber agua en cantidades inferiores a 100 ml (dos dedos de un vaso o taza). Si eres fumador, abstente de fumar durante las tres horas previas a la práctica del examen. En el caso de que estés tomando algún tipo de medicación, debes de preguntar a tu médico si continúas tomándolo o lo interrumpes. En algunos casos, es habitual interrumpir el tratamiento con fármacos anticoagulantes, con aspirina o con antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, diclofenaco, naproxeno...). Recuerda informar siempre al médico de si padeces algún tipo de alergia o intolerancia a fármacos , así como en el caso de que estés embarazada o sufras algún tipo de dolencia cardíaca o pulmonar. ¿Y tras finalizar el procedimiento, qué te espera ese día y los posteriores? Tras el desarollo de la técnica, y después de unas horas de vigilancia, te podrás desplazar a tu domicilio si no ha habido ninguna complicación. ¡Y recuerda!, a ser posible intenta acudir siempre acompañado a la realización de este tipo de estudios invasivos. Durante los siguientes tres días, puedes presentar molestias abdominales o escozor en la garganta como principales síntomas. Si se presentas otro tipo de sintomatología más importante como dolor intenso o persistente más de tres días, vómitos, sangrado por la boca, dificultad para tragar o fiebre, debes consultar o acudir al médico para identificar rápidamente una posible complicación.
Hábitos Saludables Para Aliviar la Enfermedad de Crohn
Artículo especializado

Hábitos Saludables Para Aliviar la Enfermedad de Crohn

De momento, no existe una cura médica para la enfermedad de Crohn . La meta es suprimir la respuesta inflamatoria. Esto permite que el tejido intestinal sane y se alivian los síntomas. Una vez se controlan los síntomas, la terapia médica y dietética se utiliza para disminuir la frecuencia de los brotes de enfermedad y mantener los períodos de remisión. ¿Qué es? La enfermedad de Crohn es una de las principales del grupo de Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII). Es un proceso inflamatorio crónico del tracto intestinal que, aunque puede afectar a cualquier parte del tracto digestivo desde la boca hasta el ano, afecta de forma más común a la porción más baja del intestino delgado (íleon) o el intestino grueso (colon y recto). Una de las complicaciones que se pueden dar es la desnutrición (existe una alta prevalencia), debido a la mala absorción de los nutrientes a nivel intestinal cuando la enfermedad está activa; y también puede haber déficit vitamínico y/o mineral, por lo que se debe tener muy presente seguir una correcta alimentación y suministrar suplementos si fuese necesario. ¿Qué síntomas da? Debido a que la enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier parte del intestino, los síntomas pueden ser muy distintos entre un paciente y otro. Dolor abdominal. Retortijones frecuentes. Diarrea (puede empezar lentamente o de repente). Necesidad de ir al baño con frecuencia. Sangrado rectal. Anemia (que puede causar mareos o cansancio). Pérdida de apetito. Pérdida de peso. Fiebre. Durante los períodos de síntomas activos, los pacientes también pueden experimentar fatiga (cansancio extremo), lesiones en la piel, en los ojos, o dolores en las articulaciones. En niños y adolescentes puede haber retraso en el crecimiento.  ¿Cuáles son las causas de la enfermedad de Crohn? Se desconoce la causa exacta, los estudios actuales se concentran en una reacción autoinmunitaria (el propio sistema inmunitario ataca las células sanas del cuerpo) donde las bacterias en el tubo digestivo pueden desencadenar de manera equivocada una reacción del sistema inmunitario. Esta respuesta del sistema inmunitario causa inflamación, lo que genera los síntomas de la enfermedad. A veces puede ser hereditaria . Las investigaciones han demostrado que, si padres o hermanos tiene la enfermedad de Crohn, se podría tener mayor probabilidad de llegar a padecer la enfermedad. ¿Cuál es el tratamiento de la enfermedad? La enfermedad de Crohn con medicinas (que no curan la enfermedad, pero sí disminuyen los síntomas), reposo intestinal y cirugía. No hay un único tratamiento que funcione para todos los casos de la enfermedad. El tratamiento intenta disminuir la inflamación intestinal, evitar brotes de los síntomas y mantenerlo en remisión. Como parte del tratamiento también debe tenerse en cuenta la alimentación, hacer cambios puede ayudar a reducir los síntomas. A pesar de esto, no hay una dieta especial y estándar para la enfermedad . Cada persona es diferente, por lo que la tolerancia dependerá del momento de la enfermedad en que se encuentre y de la zona afectada. ¿Qué pautas de alimentación se pueden seguir? La alimentación será distinta cuando una persona se encuentre en una fase activa de la enfermedad, diferenciando un brote severo, moderado o leve; y cuando se encuentre en una fase de remisión. Durante la fase activa se recomienda: Distribuir la comida en varias tomas de menos cantidad y evitar las comidas copiosas . Una adecuada distribución de los alimentos a lo largo del día ayudará a controlar los síntomas de la enfermedad. En los períodos de brote, se aconseja controlar el c ontenido de lactosa, grasas y fibra dietética. Identificar los alimentos a los que asocian los síntomas. Identificar los alimentos que causan menor sintomatología. Evitar el alcohol , la cafeína, la fructosa, el azúcar y los edulcorantes artificiales si hacen sentir peor. En muchas ocasiones, en fase de brote severo o cuando existe hospitalización por complicaciones debidos a la propia enfermedad, se prescribe una dieta enteral (NE) por vía oral (sin fibra y sin lactosa). Consejos específicos sobre los lácteos Dentro de los alimentos de consumo diario en una alimentación saludable, se aconseja tomar lácteos y alimentos con fibra (verduras, frutas y cereales integrales), pero estos pueden ocasionar problemas de digestión al consumirlos o incluso aumentar los síntomas en las fases de actividad de la enfermedad. La intolerancia a la lactosa es una situación muy frecuente en nuestro medio, y su prevalencia es más elevada aún en las personas afectadas por enfermedad de Crohn. Sin embargo, dado que las personas con intolerancia a la lactosa tienen una menor densidad ósea, la tendencia actual es mantener el consumo de lácteos, en la medida en que su tolerancia lo permita. Es recomendable consultar con el médico especialista para saber si se puede consumir fibra y lactosa. En caso de no tolerar bien los lácteos: se puede tomar leche sin lactosa o bebidas vegetales como la de soja o avena, pero enriquecido en calcio. Los quesos y yogures contienen menos lactosa por lo que su tolerancia puede ser mayor. Los quesos suelen contener mayor fracción grasa, y eso los convierte en más calóricos. En caso de estar con bajo peso, puede ser una buena opción rica en calcio y además ayudará a aumentar las calorías de la dieta. En caso de no tolerar ningún lácteo: se puede aumentar el consumo de otros alimentos ricos en calcio, siempre que estos sean bien tolerados. Un ejemplo son los pescaditos pequeños con espina o sardinas en lata (consumir con las espinas), los frutos secos (almendras, nueces, avellanas), y las semillas de sésamo. Otras alternativas pueden ser: bebidas de soja o de arroz enriquecidas con vitamina D y calcio. Consejos específicos sobre la fibra Si los alimentos muy ricos en fibra provocan molestias se pueden tomar medidas para mejorar su digestibilidad: Preparar las legumbres en cocciones sencillas , evitando los guisos grasos. Si igualmente enteras no se toleran bien, se pueden tomar trituradas, y si aún así dan molestias se puede pasar el puré por el chino. Tomar las frutas masticándolas bien, o bien hornearlas para mejorar su tolerancia. Probar la tolerancia a los diferentes tipos de verduras y mediante diferentes formas de cocción, ir probando una por una y en pequeñas cantidades. Las verduras y frutas que generalmente dan más problemas son las coles, coliflor, brócoli , etc. y los cítricos, aunque eso no significa que en todos los casos vayan a ser mal tolerados. Durante la fase de remisión se recomienda: Los consejos dietéticos son los mismos que para la población sana, es decir, seguir una dieta variada y equilibrada, suficiente para cubrir las necesidades de macro y micronutrientes. Sólo se deben excluir aquellos alimentos que por propia experiencia no se toleran bien. En caso de brote moderado-severo En caso de brote leve Consejos generales Dieta sin fibra Bajo contenido en grasas transformadas Dieta sin lactosa (en personas intolerantes) o con muy escasa cantidad Dieta de fácil digestión Restricción de fibra insoluble y residuos Dieta controlada en grasas transformadas (bollería, pastelería, precocinados comerciales) Moderar el contenido en lactosa   Alimentos que suelen tolerarse bien En caso de brote moderado-severo En caso de brote leve Lácteos Leche sin lactosa o vegetal diluida (eliminación total de la leche solo si hay diarreas, flatulencia, dolor abdominal) Bebidas vegetales, prioridad en el consumo de queso y yogur. Exclusión completa en intolerantes a la lactosa Carne y pescado Carne de ternera picada, pollo sin piel, pavo, conejo Pescado blanco magro Todo tipo de carne Pescado blanco magro Gambas y langostinos Huevos Tortilla de claras (probar tolerancia a la yema) Tortilla, huevo duro (muy cocido) Pan, cereales Tostadas no integrales, biscotes, sémola de arroz, sopa de tapioca, arroz hervido, maicena, pasta de sopa pequeña muy cocida Pan tostado no integral, biscotes, pan de molde, arroz hervido, pasta muy cocida, maicena, sémola de arroz, cereales sencillos sin azúcar ni fibra Patata Puré de patata Puré de patata Embutido Jamón dulce sin grasa, pechuga de pavo cocido Jamón dulce o curado sin grasa, pechuga de pavo cocida Fruta Manzana o pera al horno o hervida, pera o melocotón en almíbar sin líquido, membrillo Zumo de uva o manzana caseros, manzana al horno o hervida, plátano maduro, membrillo Verdura Verduras en puré, verduras tiernas hervidas. Bebida Agua, agua de arroz o zanahoria, caldo vegetal Agua, agua de arroz o zanahoria, caldo vegetal Cocciones Cocido y papillote Cocido, papillote, plancha, horno, grill, parrilla, guiso suave   Alimentos que NO suelen tolerarse bien Verduras Cebolla, coles, coliflor, pimientos, puerros, rábanos Legumbres Guisantes, lentejas, habas, garbanzos, habichuelas, judías, patatas fritas Pan y cereales Centeno, pan muy fresco Fibra insoluble procedente de cereales integrales Frutas Albaricoque, melocotón, ciruelas, cerezas, higos, melón Huevo Huevos duro y frito Lácteos Leche entera, queso graso Pescado Pescado azul frito o en aceite Carne Tocino, carnes grasas (cerdo, cordero, pato) y fritas. Embutidos, sesos, callos, pollo frito Bebidas Bebidas con gas, bebidas con cacao Tomar suficiente cantidad de líquidos, se aconseja tomar pequeñas cantidades de agua de forma frecuente a lo largo de todo el día, para asegurar una correcta hidratación. Grasas Alimentos grasos como mantequilla, nata, manteca, embutidos grasos, etc. Preparaciones grasas como frituras, salsas, etc. Otros Evitar los picantes y los edulcorantes, pueden ocasionar diarreas (caramelos, chicles, bebidas Light o Zero… ).  Evitar bollería  
¿Tengo la Helicobacter Pilory?
Artículo especializado

¿Tengo la Helicobacter Pilory?

Si alguna vez has sentido inflamación o sensación de quemazón en la parte superior del abdomen, es posible que la causa sea alimentaria: algún exceso, comidas pesadas o picantes, etc. No obstante, si ese malestar es intermitente, dura varios días y va acompañado de náuseas o pérdida de peso a corto plazo, podría tratarse de una úlcera gástrica , en cuyo caso deberías consultar con el médico especialista en sistema digestivo para valorar si el culpable de todo esto es el denominado Helicobacter Pylori. Sobre la bacteria y de sus consecuencias El Helicobacter pylori (H. pylori) es una bacteria que habita exclusivamente en nuestro estómago ya que es altamente resistente al PH ácido de los fluidos gástricos . Dicha bacteria se encuentra, aproximadamente, en dos tercios de la población mundial y es asintomática en el 70 % de los casos. Sin embargo, el H. pylori puede provocar una infección , muy común en los países en vías de desarrollo, que puede empezar en la niñez y cuyos síntomas no aparecen hasta la edad adulta. Esta infección se debe a los daños que provoca esta bacteria en el revestimiento de la mucosa gástrica que protege el estómago y el duodeno, permitiendo así que los ácidos estomacales irriten dicha mucosa y se originen inflamaciones gástricas (gastritis) e incluso úlceras de estómago y del intestino delgado. De hecho, el H. pylori es responsable de más de la mitad de las úlceras pépticas en todo el mundo. Además, recientemente se ha clasificado esta bacteria dentro del grupo I de carcinógenos ya que su infección puede ser un factor de riesgo para desarrollar cáncer gástrico , según la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer. En definitiva, la infección por H. pylori puede producir diferentes patologías según la severidad y duración de dicha infección, entre las que encontramos: gastritis aguda (duración de unos días), o gastritis crónica (permanente) que, a su vez, puede ocasionar úlceras gástricas y duodenales, cáncer gástrico y linfoma MALT (cuyo acrónimo en inglés significa "tejido linfoide asociado a mucosas"). Síntomas de la infección por Helicobacter Pylori Cuando existe una infección por H. pylori, los principales síntomas que se pueden sufrir son: Hinchazón abdominal. Mayor sensación de saciedad tras la ingesta de alimentos. Dolor ardiente que se presenta con el estómago vacío (o entre comidas) de aparición intermitente que puede durar días o semanas. Cambios en las heces. Náuseas y/o vómitos. Pérdida de peso. Falta de apetito. Debilidad. Anemia. Eructos y regurgitación. ¿Cómo se diagnostica una úlcera causada por esta bacteria? Ante la aparición de los signos de sospecha de infección que hemos mencionado, es necesaria una evaluación completa del paciente por parte del médico para valorar si los síntomas de gastritis son debidos a un uso continuado de AINES (antiinflamatorios no esteroideos) o debidos a la presencia de H. pylori. Entre los test no invasivos para evaluar la presencia de H.pylori, encontramos : Prueba de sangre: su principal objetivo es la detección de anticuerpos contra el H.pylori. Prueba de aliento: el paciente ingiere una solución con urea que, ante la presencia de la bacteria, será transformada en dióxido de carbono, gas detectable por el aire expirado al cabo de 10 minutos. En dicha prueba, se recomienda que el paciente no tome antibióticos ni inhibidores de la bomba de protones (protectores de estómago) en las dos semanas anteriores a ésta. Prueba en heces : es necesaria para detectar antígenos de H . pylori. Además, según el caso, el médico puede ordenar una endoscopia a través de la cual se realizará una biopsia para analizar el tejido esófago-gastro-duodenal y confirmar la presencia de H. pylori ¿Cuál es su tratamiento? El único tratamiento que erradica la bacteria H. pylori es la terapia con una combinación de antibióticos específicos (claritromicina, tetraciclina y/o metronidazol) administrados entre siete y 14 días. No obstante, aunque los antibióticos pueden curar el 80-90% de las úlceras causadas por H. pylori, también es necesario combinar los antibióticos con la toma de otros medicamentos que ayuden a reducir la secreción de ácido en el estómago y a favorecer la cicatrización de la úlcera. Estos medicamentos se denominan comúnmente “antiácidos” y entre ellos encontramos los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, pantoprazol, etc.) Tras cuatro semanas de tratamiento, se deberán realizar nuevamente las pruebas de aliento o de heces para confirmar que la bacteria ha sido eliminada ¿Qué alimentación puede ayudar a mejorar los síntomas de infección? Aunque el tratamiento principal se lleve a cabo mediante la medicación pautada por el médico, también podemos mejorar la sintomatología derivada de esta infección (gastritis, úlceras, irritación, etc.) mediante una dieta de protección gástrica (o dieta “blanda”), cuyas principales premisas son: Evitar comidas copiosas. Realizar pequeñas ingestas de alimentos varias veces al día (seis o siete). Comer despacio, masticando bien y reposando tras las comidas. Beber suficiente agua o infusiones (ni muy frías ni muy calientes). Evitar los zumos de frutas , las bebidas con gas, el café, el té, el cacao y el alcohol. Preparar los alimentos con poca sal, sin especias picantes y con poco aceite (evitar fritos y rebozados). Evitar los alimentos ultraprocesados (dulces, galletas, bollería salsas, snacks, patatas chips) y los fiambres y embutidos (pavo, jamón dulce, salchichón, etc.) Tomar los cereales refinados (arroz, avena, maíz, etc.) en vez de integrales. Priorizar la ingesta de vegetales y frutas cocidas al vapor, hervidas o al horno o en forma de purés frente a verduras y frutas crudas. Optar por el consumo de carnes blancas (pollo o pavo) y pescado blanco frente a la ingesta de pescado azul (atún salmón, etc.), marisco y carnes rojas (ternera). Evitar la ingesta de leche entera y probar la tolerancia a yogures o quesos frescos. Evitar la yema de huevo o, según tolerancia, ingerir el huevo muy cocido (en forma de tortilla o huevo duro). Probar la tolerancia a legumbres cocidas o en forma de puré. ¿Qué puedo hacer para evitar una infección por h. pylori? La principal forma de transmisión de la bacteria de H. pylori de una persona a otra es por medio de la boca (concretamente la saliva ) o del contacto con vómitos o heces. A su vez, éstas pueden contaminar aguas o alimentos, por lo que resulta indispensable una correcta higiene y preparación de los alimentos para minimizar los riesgos de infección. En general, las principales acciones que nos pueden ayudar a prevenir una infección por H.pylori son: Lavarse las manos con agua y jabón después de usar el baño y antes de comer. Comer alimentos correctamente lavados, higienizados y cocinados. Beber agua de fuentes limpias y seguras.
Hernia de Hiato: Preguntas con Respuesta
Artículo especializado

Hernia de Hiato: Preguntas con Respuesta

Hiato, del latín  hiatus , aplicado en anatomía significa orificio o hendidura en alguna parte del cuerpo. En el diafragma tenemos un orificio natural o hiato a través del cual el esófago llega al estómago, separando la cavidad torácica de la cavidad abdominal. Cuando se forma una hernia de hiato, esta barrera anatómica no cumple su función y se crea una abertura en el diafragma , provocando que la parte superior del estómago suba a la cavidad torácica. ¿Qué relación tiene con el reflujo? Esta situación, que se estima que afecta al 20% de la población, suele favorecer el reflujo del contenido gástrico hacia el esófago, debilitando la pared del esófago por su acidez, llegando incluso con el tiempo, en algunos casos, a dañar las células epiteliales del esófago, dando lugar al esófago de Barret, donde el tejido del esófago se reemplaza por un tejido similar al del revestimiento intestinal. Este efecto dañino, si no se pone remedio, puede derivar a una displasia , situación que predispone al cáncer de esófago. Sin embargo, aunque el reflujo gastroesofágico suele asociarse con la hernia de hiato, la mayoría de las personas que padecen una hernia de hiato no presentan síntomas. Y cuando se manifiestan, los más comunes suelen ser acidez o ardor de estómago, dolor torácico, tos seca, dificultad para tragar alimentos y halitosis o mal aliento. Cuando estos síntomas aparecen o persisten se debe acudir al médico especialista (gastroenterólogo) para que valore el caso y el tipo de tratamiento más adecuado. En la mayoría de los casos la toma de medicación o la combinación de los mismos, junto con una modificación de algunos hábitos del estilo de vida, ayudan a controlar los síntomas. Se suelen administrar fármacos que reduzcan la producción de ácido y que facilitan el vaciamiento gástrico. Si los síntomas persisten y no mejoran con la medicación se suele recurrir a la cirugía, como mejor opción. ¿Qué causas tiene la hernia de hiato? En la mayoría de los casos la causa es desconocida, aunque se cree que ciertos esfuerzos físicos realizados de forma repentina pueden provocar un debilitamiento de la musculatura del diafragma y favorecer su aparición. También existen factores de riesgo que predisponen a su aparición como la propia edad (por el envejecimiento del músculo diafragmático), fumar, sufrir estreñimiento (por el esfuerzo ejercido para evacuar) y estar obeso (por la presión que ejerce la grasa en los músculos del abdomen). En niños también puede darse, pero su causa suele ser hereditaria. ¿Qué papel juega la dieta? En cuanto a la dieta, ciertas recomendaciones dietéticas pueden ayudar a reducir las molestias, teniendo en cuenta la propia tolerancia individual. Evitar las comidas abundantes : es preferible realizar cinco o seis comidas a lo largo del día, masticar despacio y de manera relajada, dedicando un mínimo de 30 minutos a cada comida. Procurar no beber mucho durante las comidas o justo después de las mismas, pues retrasan la digestión al diluir los jugos gástricos. Cenar dos o tres horas antes de acostarse y evitar tumbarse después de las comidas. Si de todas formas notas molestia sería aconsejable que levantases la cabecera de la cama unos 15-20 cm, para permitir que la gravedad mantenga el contenido del estómago en su interior. No utilizar ropa que te oprima el abdomen. Evitar el cinturón apretado. Introducir alimentos de fácil digestión y evitar aquellos considerados irritantes. Aunque en algunos casos depende de la tolerancia individual (ver tabla) Cocinar con técnicas de cocción saludables que utilicen poca grasa : hervido, vapor, plancha, horno, etc. Los alimentos muy calientes o muy fríos pueden provocar molestias. Introducir según tolerancia individual Evitar tomar alimentos y bebidas que disminuyan la fuerza de los músculos del esófago como: Alcohol contenido en bebidas alcohólicas y bebidas gaseadas Alimentos carminativos (favorecedores de la expulsión de gases), como menta, ajo o cebolla. Provocan una estimulación de la secreción gástrica, por lo que deben tomarse según tolerancia. Chocolate. Alimentos de elevado contenido graso (fritos, aceite, mantequilla o margarina, carnes grasas, etc). Evitar alimentos o bebidas que irritan el esófago como : Cítricos y zumos (tomate, naranja, uva…). Café o té (sustituir por achicoria, malta o infusiones). Pimienta, guindilla, especias y alimentos condimentados. Entre las hierbas aromáticas el eneldo, laurel, tomillo y romero, entre otras, favorecen la digestión. Derivados del tomate. Alimentos muy salados o en escabeche por su acción irritativa. Vinagre de vino (mejor utilizar el vinagre de manzana). Evitar ciertas hortalizas : nabo, rábano, ajo y cebolla y aquellas que causan muchos gases (col, coliflor). Se recomienda tomar con mayor frecuencia los siguientes alimentos: Alimentos ricos en proteínas , pero con bajo contenido en grasa (carnes magras, leche desnatada, quesos bajos en grasa, etc). Alimentos ricos en hidratos de carbono y bajo contenido en grasa (pan, cereales, pasta, arroz, patata, etc.). Alimentos ricos en mucílagos . Este tipo de fibra suaviza la mucosa, sus fuentes alimentarias son: calabaza, calabacín y borraja.
Exceso de Ganas de Orinar
Artículo especializado

Exceso de Ganas de Orinar

La polaquiuria es el término médico que define el aumento en el número de micciones al día . Es decir, la necesidad de ir frecuentemente al lavabo, generalmente con diuresis (volumen de orina) normal o escasa. Hay que diferenciarla de la poliuria , que es un aumento en la cantidad de orina que se caracteriza por volúmenes de orina muy por encima de lo normal, pero sin mayor frecuencia en ir al baño.  Es importante esta diferencia pues las causas que provocan la poliuria pueden ser otras.  Si el exceso de ganas de orinar se da por la noche, obligando a levantarse, se denomina nicturia . ¿Causas? La polaquiuria no es una enfermedad, es un síntoma. En muchas ocasiones aparece con un conjunto de síntomas secundarios a la enfermedad que los produce. Por ejemplo, puede acompañarse de necesidad urgente para orinar, dolor pélvico, incontinencia , etc. Las causas de la polaquiuria son múltiples, en su mayoría, secundarias a enfermedades del tracto urinario, si bien pueden darse en otros tipos de enfermedades. Infecciones de las vías urinarias y aparato genital: cistitis, prostatitis. Tumores e hipertrofia benigna de próstata. Tumores y enfermedades de la vejiga (cistitis rádica, hiperactividad del músculo detrusor de la vejiga). Lesiones de la médula espinal que afectan a la inervación de la vejiga. Otras enfermedades urológicas como la estenosis de uretra (estrechez), el cistocele (caída de la vejiga) o litiasis (piedras). Situaciones fisiológicas: embarazo (por aumento de presión sobre la vejiga). Medicamentos y sustancias que aumentan la diuresis (café, alcohol). Secuelas de radioterapia o cirugía sobre la zona pélvica. Partos múltiples, generalmente se acompaña de incontinencia. Diabetes tipo I , se acompaña de sed intensa y de un aumento en el volumen de la diuresis: poliuria. ¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico es relativamente sencillo. Se ha de realizar una entrevista detallada al paciente para ver si se trata de una polaquiuria real. Se indaga sobre los factores que la pueden favorecer (por ejemplo, consumo importante de cafeína o fármacos), si existen otros síntomas acompañantes que orienten hacia su origen (fiebre, sangre en la orina) y si el paciente tiene otras enfermedades o antecedentes que puedan estar relacionados. Las exploraciones básicas a realizar son: Exploración física. Analítica en sangre y en orina. Cultivo de orina. En función de la sospecha diagnóstica se puede ampliar el estudio con exploraciones más específicas y dirigidas: Pruebas para estudio del tracto urinario/genital : ecografía, TAC, uretrocistografía, cistoscopia, cistometría, etc Pruebas neurológicas (sospecha de lesión neurológica): TAC, RM, electromiograma. ¿Cómo se trata? El tratamiento depende de la causa, no se trata el síntoma sino la enfermedad que lo provoca. Así, el tipo de indicación terapéutica puede variar mucho. En los casos más sencillos, debidos a abuso de sustancias o fármacos , simplemente se elimina o restringe su consumo. Los antibióticos estarán indicados en los casos en los que haya sospecha de infección como cistitis o prostatitis. En relación a los problemas de próstata agrandada , pueden estar indicados fármacos para disminuir el tamaño. Casos más complejos (neurológicos, secuelas quirúrgicas, tumores) necesitarán tratamiento especializado que puede incluir cirugía, tratamiento oncológico, dispositivos de neuroestimulación, entre otros.
Consultas online

Telemedicina 24h.
Olvida los riesgos, las esperas y desplazamientos.

Videoconsulta, Chat médico, consultas telefónicas... Tú decices.

Ver consultas online
1

Regístrate ahora y prueba un mes GRATIS de Savia Premium

Acceso ilimitado a nuestros servicios para que pruebes la experiencia Savia al completo.

Registrarte gratis
2

Después sigue con tu cuenta gratis o hazte Premium

Al acabar el mes, puedes disfruta Savia con la cuenta gratis o hacerte Premium por 59€ al año (o 10€ al mes) para tener consultas online inlimitadas.

Comparar todos los planes
Contenidos sobre enfermedades
Somos conscientes de que los conceptos médicos pueden resultar confusos si no te los explican con claridad. Para evitar esto, le hemos pedido a nuestros profesionales que preparen estas fichas en donde podrás acceder a información relevante sobre enfermedades que te ayudará a entender de una manera sencilla por qué se producen y por qué es necesario su tratamiento.
Ver todas las enfemedades
Embolia
Enfermedad

Embolia

¿Qué es la embolia? La embolia es la obstrucción de un vaso sanguíneo por un trombo que se ha formado en otra parte del organismo , dando lugar a una falta de riesgo de la zona afectada. Las embolias pueden ser grasas, en este caso son secundarias a fracturas de huesos largos de gran tamaño, como puede ser el fémur, embolias de líquido amniótico como complicación del parto y, embolia ateromatosa, que es la más frecuente y se produce cuando una placa de ateroma se desprende dando lugar a una obstrucción en otra zona. Tipos de embolia Los tipos de embolia se pueden clasificar: Según el lugar donde se produce: embolia arterial o venosa, conforme afecte a una arteria o una vena. Según el órgano que afecte: embolia cerebral, embolia arterial cardiaca, o embolismo pulmonar. Según la causa: embolia grasa, embolia de líquido amniótico o embolia ateromatosa. Causas de la embolia La causa de la embolia es la obstrucción de la vena o la arteria por un coágulo de sangre, una placa de ateroma u otros factores. Esta causa no se genera en la zona que se obstruye, sino en otra localización del cuerpo y, a través del torrente sanguíneo, se desplaza hasta obstruir una determinada zona. Síntomas de la embolia El síntoma de la embolia, cuando esta es arterial, son los derivados de la falta de riego sanguíneo que se produce en la zona. En las embolias cerebrales se producen los ictus con afectación diferente según la zona dañada, pero, en general, con una hemiparesia. En el caso de embolias en una extremidad, se produce una cianosis (coloración azulada) de la zona afecta con un dolor intenso, que precisa retirar el émbolo lo antes posible para recuperar el riego sanguíneo y de esta forma recuperar la extremidad. En los casos de embolias en arterias cardiacas, da lugar a un infarto de miocardio . En las embolias pulmonares se produce una alteración en el riego sanguíneo pulmonar , lo que provoca una fatiga intensa y dolor en la zona torácica. Las embolias venosas profundas producen un aumento de tamaño, enrojecimiento, dolor y presencia de un cordón venoso en la zona afectada. Tratamiento de la embolia El tratamiento de la embolia es la retirada o lisis del coágulo, para restituir el flujo sanguíneo necesario . Se administran sustancias trombolíticas como la estreptoquinasa. También se puede realizar una embolectomía, extracción del coágulo por medio de una sonda que se introduce en la arteria afectada, tratando de disolver o extraer el émbolo. Además, se puede situar en la arteria un stent mediante una sonda. En algunos casos puede ser necesario realizar un by-pass, que es una técnica quirúrgica que realiza un nuevo recorrido para evitar la zona obstruida. Como tratamiento preventivo posterior, puede ser conveniente el uso de tratamientos anticoagulantes o de fármacos que evitan la agregación plaquetaria, como es el caso del ácido acetilsalicílico a bajas dosis. Pruebas complementarias de la embolia Entre las pruebas complementarias a realizar se encuentran las pruebas de imagen de la zona afectada mediante TAC o angiografía , también se puede realizar eco-doppler. Entre las pruebas analíticas está el dímero D, estudio del factor VIII y estudios de activación del plasminógeno. Factores desencadenantes de la embolia El factor desencadenante de la embolia es un coágulo de sangre o una embolia grasa o ateromatosa que obstruye una arteria . Factores de riesgo de la embolia Son factores de riesgo para una embolia la fibrilación auricular, la hipercoagulabilidad sanguínea (aumento del número de plaquetas), el parto en los casos de embolias por líquido amniótico y las fracturas de huesos largos como el fémur o húmero. Complicaciones de la embolia Las complicaciones de la embolia son el daño que se puede producir en la zona afectada por la falta de riego , dando lugar a una isquemia que puede concluir en la pérdida de la función del órgano o de una falta de él. En los casos de embolias cerebrales puede quedar una hemiparesia, una afasia (alteración en el habla), en las embolias de arterias cardiacas un infarto de miocardio y, en las extremidades, puede llegar a producirse una gangrena del área afectado. Prevención de la embolia El control adecuado del colesterol, de la glucemia y de la hipertensión, junto con el tratamiento anticoagulante y antiagregante plaquetario, son las medidas preventivas más importantes. Especialidades a las que pertenece Las embolias son tratadas en la parte quirúrgica por cirugía vascular y, en la parte médica de control de factores de riesgo, por medicina de familia, donde el médico debe realizar un control exhaustivo de los mismos. Preguntas frecuentes ¿Cuáles son los síntomas de la trombosis cerebral? Los síntomas de la trombosis cerebral dependen de la zona afectada por la misma. Los más comunes son la hemiparesia de una zona del cuerpo, derecha o izquierda, puede asociarse o no a alteración del habla, lo que se conoce como afasia. En los casos de hemiparesia se suele asociar a desviación de la comisura bucal y dificultad en la movilidad del párpado, en otras ocasiones, si la afectación es a otro nivel, se puede producir alteración al tragar, lo que da lugar a atragantamientos frecuentes del paciente y, puede aparecer también, en forma de vértigo mantenido. ¿Qué diferencia hay entre un ictus y un derrame cerebral? Realmente no hay diferencia entre ambas, es una forma más científica o más vulgar de denominar el daño neurológico a nivel cerebral, que se produce por una rotura de un vaso en cuyo caso se conoce como ictus o derrame hemorrágico o bien por obstrucción de un vaso conociéndose entonces como ictus por embolia . ¿Qué es lo que provoca una trombosis? La trombosis se provoca por el cierre u obstrucción de una arteria o vena. Las causas más frecuentes son las placas de ateromas, seguida de coágulos de sangre que se producen en la mayoría de los casos como consecuencia de una fibrilación auricular. ¿Cuáles son los tipos de embolia? Los tipos de embolia dependen de la causa del émbolo que lo produce. Émbolos grasos cuando se forma por grasa, émbolos por coágulos sanguíneos o embolia de líquido amniótico . ¿Qué es un coma inducido y para qué sirve? El coma inducido es la situación en la cual se procede a sedar de forma profunda al paciente , con el fin de reducir el consumo de oxígeno y otras sustancias por parte del cuerpo, permitiendo que el cerebro y el resto del organismo tengan una mejor recuperación. Se usa en especial en los casos de traumatismos cerebrales, para que haya un menor consumo de oxígeno por parte del cerebro y este tenga una menor inflamación como respuesta al trauma, permitiendo una recuperación óptima del paciente.
Flebitis
Enfermedad

Flebitis

¿Qué es la flebitis? La flebitis es la inflamación de las paredes de una vena , ya sea superficial o profunda. Dicha inflamación puede llevar asociada la formación de un coágulo en dicha zona. Tipos de flebitis Los tipos de flebitis son: Flebitis superficial: es la que se forma en las venas superficiales de las piernas, es poco peligrosa, y se ve fácilmente con un enrojecimiento y aumento de calor de la zona inflamada. Flebitis profunda: es la que afecta a las venas más profundas, tienen mayor riesgo para el paciente, suele precisar tratamiento anticoagulante para evitar que los coágulos profundos puedan desplazarse a otras zonas. Causas de la flebitis La causa de la flebitis puede ser la inmovilización, las venas dilatadas previamente, y las inyecciones intravenosas de ciertas sustancias, en especial, los antibióticos. Síntomas de la flebitis Los síntomas principales de la flebitis son dolor localizado, inflamación, enrojecimiento y, en el caso de las flebitis profundas, puede acompañarse de celulitis e incluso fiebre. Tratamiento de la flebitis El tratamiento de la flebitis es a base de analgésicos, antinflamatorios y ácido acetilsalicílico . En flebitis profundas, puede ser necesario además un tratamiento anticoagulante, con heparina de bajo peso molecular, seguido del uso de fármacos anticoagulantes durante los seis meses posteriores. Pruebas complementarias de la flebitis Las pruebas complementarias de la flebitis, además de pruebas analíticas para el control de la coagulación , son pruebas de imagen como el eco-doppler y la ecografía, también se pueden realizar pletismografías para ver el flujo sanguíneo. Factores desencadenantes de la flebitis Son factores desencadenantes de la flebitis todos aquellos procesos que dan lugar a la inmovilización del paciente , ya sea por cirugías o por traumatismos en los miembros inferiores. También se pueden producir en las extremidades superiores en caso de tratamientos con sustancias intravenosas, que pueden dañar las venas. Es especialmente importante en los casos de uso de antibióticos. Factores de riesgo de la flebitis El principal factor de riesgo de la flebitis es la inmovilidad, otros factores de riesgo será la presencia de venas varicosas, el embarazo, el consumo de anticonceptivos y el sobrepeso. Complicaciones de la flebitis Las complicaciones de la flebitis son la trombosis secundaria sobre la zona afectada, el hecho de que un trombo sobre una zona de flebitis puede desplazarse dando lugar a una embolia pulmonar y, por último, el síndrome postflebítico que es la inflamación y dolor permanente tras un episodio de flebitis aguda. Prevención de la flebitis La prevención de la flebitis es evitar la inmovilidad, de forma que aquellas personas que vayan a realizar viajes largos de avión o de coche deben moverse tras 2 o 3 horas de permanecer sentado, debiendo beber abundante agua para prevenir la deshidratación y no usar ropa ajustada durante el viaje, ya que puede impedir el movimiento sanguíneo de forma adecuada. En las personas hospitalizadas es necesario promover la movilización precoz para evitar esta complicación. Especialidades a las que pertenece La especialidad a la que pertenece es la cirugía vascular y, el nivel preventivo, puede ser labor tanto de las enfermeras en ámbito hospitalario, que deben evitar la inmovilidad del paciente, como de las recomendaciones preventivas por parte de todo el personal de atención primaria que deben dar las normas oportunas para los viajes largos a sus pacientes. Preguntas frecuentes ¿Qué es la flebitis mecánica? La flebitis mecánica es la producida por el uso de un catéter endovenoso. Muchas son las causas que pueden dar lugar a este proceso, unas son dependientes de ciertos medicamentos como son los antibióticos, especialmente abrasivos para las venas y, en otras ocasiones, el hecho de manipular una vía o que esta esté mal fijada puede dar ocasionar una flebitis. ¿Qué es la flebotrombosis? La flebotrombosis o tromboflebitis es una zona de inflamación de la vena. Sobre esta zona inflamada se produce un trombo venoso por la formación de un coágulo sanguíneo, lo que interrumpe el retorno venoso, haciendo que la zona duela, se ponga roja y se inflame . Secundariamente se puede infectar y producir una celulitis. Las tromboflebitis profundas tienen como efecto secundario la posibilidad de dar lugar a una trombosis pulmonar. ¿Qué hacer para mejorar la insuficiencia venosa? La mejora de la insuficiencia venosa puede realizarse evitando estar de pie durante mucho tiempo, en los casos de profesiones en que esto es necesario, se pueden usar medias de compresión. También es bueno realizar ejercicios poniéndose de puntillas y de talones de forma reiterada, esto facilita que la sangre se mueva por las contracciones musculares, no quedando en las zonas inferiores y evitando la formación de las varices. Tampoco es bueno permanecer sentado durante mucho tiempo, esto también produce un estasis venoso que favorece las varices. Los múltiples embarazos también facilitan la aparición de varices. No obstante, una parte de la producción de la insuficiencia venosa, es genética. Esta parte no puede ser controlada por el paciente, aunque las anteriores recomendaciones hacen que el proceso de insuficiencia venosa sea menor. ¿Por qué se forman coágulos en la sangre? Los coágulos en la sangre se forman para evitar las hemorragias. Cuando nos realizamos una herida y esta sangra, se forma un coágulo que evita que la herida siga sangrando. Los coágulos patológicos se pueden producir porque la sangre se aglutina al pasar por una zona parcialmente obstruida, pero también puede producirse en zonas de vasos con placas ateromatosas o zonas con inflamación de los vasos. ¿Qué secuelas deja una embolia pulmonar? La embolia pulmonar es la obstrucción de una arteria pulmonar secundaria a una tromboflebitis profunda. Los síntomas principales son la disnea y la disminución de la oxigenación pulmonar. Como secuela de una embolia pulmonar se puede producir un daño o infarto pulmonar, y esta zona del pulmón deja de realizar su acción de intercambio gaseoso de forma adecuada. Pese a ello, en la mayoría de ocasiones, no se producen secuelas tras una embolia pulmonar.
Angioma
Enfermedad

Angioma

¿Qué es un angioma? Un angioma es la proliferación o acumulación de los vasos sanguíneos . En la piel, suele darse en los capilares más finos, se conocen como angiomas planos y se dan especialmente en la cara y el cuello. Aparecen generalmente en el momento del nacimiento o en el primer año de vida, en caso de hemangiomas que afectan a órganos profundos suelen darse a partir de arteriolas de un calibre mayor que los capilares dérmicos. Tipos de angioma Existen diversos tipos de angioma: Angioma cavernoso: es un angioma más profundo, con un aspecto más azulado y el tejido donde se concentra tiene una apariencia esponjosa. Angioma mancha vino de oporto: es un angioma plano que se encuentra en la cara, está formado por capilares dilatados. Se asocia al síndrome de Sturge-Weber y pueden ser de tamaños variados, desde muy pequeños hasta ocupar la mitad del cuerpo. Angioma flammeus, también conocido como mancha salmón y como pico de la cigüeña: es una mancha que aparece en los recién nacidos, es hereditaria y se presenta en la nuca o en la zona media frontal. Cuando se sitúa en la zona frontal suele desaparecer por sí misma, en el caso de la nuca suele mantenerse. Angioma fresa: aumento de los vasos sanguíneos que se producen en la superficie de la piel, se presentan en la cara o en el cuello. Causas de un angioma La causa del angioma es la proliferación vascular de vasos pequeños de la dermis y de las arteriolas en el resto de órganos. En ambos casos da lugar a una masa de vasos que es el angioma . Síntomas de los angiomas El síntoma principal del angioma es el aspecto que da en la piel, con una mancha más rojiza o azulada , en los casos de angiomas en órganos internos se debe valorar si hay alteración en el normal funcionamiento del órgano, esta es la causa de tratarlo para lograr su desaparición. Otros síntomas se pueden presentar por las complicaciones en los mismos, como la ulceración o el sangrado y en algunos casos también se pueden infectar. Tratamiento de un angioma El tratamiento de un angioma puede realizarse mediante láser, tratando de quemar la zona, eliminando la proliferación vascular y también se puede tratar inyectando corticoides. En la mayoría de casos, no se trata, ya que suele disminuir de forma natural hasta su total desaparición. Los que aparecen en el nacimiento, llegan a regresar de forma espontánea hasta el 50 % de los casos . Pruebas complementarias de los angiomas En pacientes con angiomas planos y superficiales no es necesario ninguna prueba complementaria para estudiarlos . En pacientes con hemangiomas profundos, es necesario realizar ecografías o TAC para su control y seguimiento. Factores desencadenantes de angiomas No se conocen los factores desencadenantes de los angiomas . Factores de riesgo de angiomas No se conocen factores de riesgo de angiomas, salvo la edad, ya que son más frecuentes en niños y en el primer año de vida . Los angiomas flammeus suelen ser hereditarios. Complicaciones de angiomas Los hemangiomas presentan como complicaciones el sangrado, la ulceración de los mismos y las infecciones . En estos casos se debe acudir a un dermatólogo para  valoración. Prevención de angioma Los angiomas no son prevenibles. Especialidades a las que pertenece La especialidad a la que pertenece el angioma es dermatología, aunque los angiomas que pueden afectar a otros órganos como los angiomas renales, pertenecen a urología y los angiomas hepáticos a digestivo. Preguntas frecuentes ¿ Qué es el epitelioma basocelular ? El epitelioma basocelular es una lesión maligna que se desarrolla a partir de la capa de células basales de la piel y que se puede presentar en cualquier parte del cuerpo, pero sobre todo en zonas expuestas al sol como la cara y el cuello. Se relaciona con la exposición a la luz ultravioleta. Puede aparecer como un bulto o, por el contrario, como una lesión que no cicatriza. Es una lesión que puede reaparecer aún cuando se quita correctamente y puede ser agresiva localmente. En algunos casos puede ir hacia otros órganos, pero es menos frecuente. ¿Qué es el carcinoma espinocelular ? El carcinoma espinocelular es una lesión maligna, que parte de la capa queratinocítica de la piel y suele afectar a las zonas expuestas al sol. Se puede iniciar con una placa o una zona enrojecida que se convierte en lesión que no cura. Puede ser hiperqueratósica, ulcerarse e invadir el tejido circundante. No es frecuente que se disemine, pero puede suceder. ¿ Qué es un hemangioma ? Un hemangioma es una angioma o proliferación vascular, en general, de vasos de pequeño calibre que se desarrollan en forma de masa y que se transparentan a través de la piel, dando un aspecto rojizo o azulado, dependiendo de su profundidad. ¿ Qué es un angioma plano ? El angioma plano es la proliferación de vasos sanguíneos de pequeño calibre, que no sobreeleva la piel, sino que tiene un aspecto plano. Suele ser superficial y se sitúa preferentemente en la cara o el cuello. Se desarrolla en el primer año de vida del niño o aparece en el nacimiento, y en la mayoría de los casos desaparece sin tratamiento. ¿ Qué es un angioma en el ojo ? Un angioma en el ojo es una proliferación de vasos sanguíneos que se encuentran situados en este área. Puede dar lugar a un aumento de la presión intraocular, lo que origina un glaucoma si aumenta de tamaño, y también puede comprimir el nervio óptico. Los hemangiomas retinianos necesitan tratamiento con láser para no afectar a la visión.
Trombosis
Enfermedad

Trombosis

¿Qué es la trombosis? La trombosis consiste en la coagulación y formación de un trombo de sangre en el interior de las venas o el corazón. Los trombos son depósitos intravasculares compuestos por fibrina, hematíes, plaquetas y leucocitos. La formación del trombo es la consecuencia del desequilibrio entre los diferentes mecanismos que intervienen en la trombogénesis . Al desprenderse parte del trombo, puede viajar por todo el torrente sanguíneo formando un émbolo. Es un serio problema de salud pública en España, ya que presenta una mortalidad del 12% aproximadamente, con una alta incidencia de presentación en edades superiores a 65 años.  Los esfuerzos están en la prevención, ya que es 100% prevenible . Tipos de trombosis Existen diferentes tipos de trombosis: En relación al nivel de oclusión: Ocluyente: cuando el vaso queda totalmente obstruido. Mural: cuando la obstrucción del vaso es parcial. En relación a la ubicación del trombo: Trombosis de precipitación: producida principalmente en las arterias y el corazón, se basa en el desprendimiento de las plaquetas. Trombosis por coagulación: se forma en las venas y es producida por una mezcla de fibrina y plaquetas. Trombosis hialina: se crea en capilares, producida igualmente por fibrina y plaquetas. Causas de la trombosis La trombosis puede ser causada por múltiples factores: Enlentecimiento del flujo de sangre, la causa más frecuente es la inmovilización del cuerpo. Lesiones en la pared vascular causadas por heridas. Aumento de la coagulación sanguínea. Enfermedades neoplásicas que originan trombos. Síntomas de la trombosis Los síntomas de trombosis dependen de su localización, siendo las más frecuentes la trombosis venosa profunda, tromboflebitis y tromboembolismo pulmonar. Trombosis venosa profunda: se caracteriza por dolor, aumento de volumen o hinchazón en el miembro afectado, acompañado de sensibilidad al tacto y enrojecimiento de la piel. Tromboembolismo pulmonar: se presenta con dificultad para respirar, taquicardia, dolor torácico, hemoptisis (tos con sangre) e hipotensión arterial. Tromboflebitis: es una trombosis en una vena superficial, prácticamente presenta los mismos síntomas de la trombosis venosa profunda pero además existe calor, sensibilidad y visualización del trayecto venoso inflamado. Tratamiento de trombosis El tratamiento es a base de anticoagulantes, que pueden ser vía oral como la warfarina o acenocumarol, por vía subcutánea, como las heparinas sódicas o heparinas de bajo peso molecular como hibor o clexane, o los nuevos anticoagulantes orales entre los cuales destacan dabigatrán (Pradaxa), rivaroxabán (xarelto), apixaban (eliquis) o edoxaban (lixiana). La duración del tratamiento varía según la localización, profundidad de la trombosis y la historia clínica del paciente. Existen otras modalidades terapéuticas como el tratamiento trombolítico o fibrinólisis, dirigida por un catéter hasta el sitio de la trombosis y, por último, el tratamiento quirúrgico, que consiste en la colocación de filtros o embolectomías cuando los trombos son muy grandes o aparecen en sitios complicados. Pruebas complementarias de la trombosis Entre las pruebas complementarias de la trombosis destacan: Ecografía: se realiza sobre la zona en la que se sospecha trombosis, normalmente en miembros inferiores o superiores. Análisis de sangre: se mide una sustancia denominada DÍMERO D, la cual se encuentra elevada en paciente con trombosis, sobretodo en tromboembolismo pulmonar. También, antes del inicio del tratamiento con anticoagulantes, es importante realizar pruebas de coagulación y en casos en donde se sospeche alteraciones en la coagulación por problemas hereditarios, los marcadores que el especialista considere necesario. Tomografía computarizada o Resonancia magnética, para visualizar las venas, en ocasiones en 3D, y demostrar si tienen coágulos. Factores desencadenantes de la trombosis Los factores desencadenantes suelen ser los siguientes: Enlentecimiento de la circulación sanguínea. Daño en el endotelio (capa interna) de los vasos sanguíneos. Hipercoagulabilidad, es la mayor tendencia a formar coágulos. Factores de riesgo de la trombosis Son múltiples los factores de riesgo y, en ocasiones, los pacientes presentan más de uno de ellos: Trastornos de la coagulación hereditarios, lo que hace que la persona propensa al presentar otro factor de riesgo puede aumentar su incidencia de presentación, en ocasiones por si solas no producen trombosis. Reposo prolongado, al no ayudar la musculatura a la circulación sanguínea. Heridas o cirugías asociadas a procesos de cicatrización y activación de los factores de coagulación. Medicación hormonal, las píldoras anticonceptivas y la terapia de reemplazo hormonal favorecen en el organismo una activación del sistema de la coagulación, que puede propiciar una trombosis. Obesidad, el aumento del tejido lipídico conduce a un estado pro inflamatorio en el cuerpo con activación del sistema procoagulante, además del aumento de la presión en las venas de pelvis y piernas. Fumar, la nicotina es una sustancia procoagulante que afecta sobretodo a pacientes que ya tienen algún otro factor de riesgo. Neoplasias, ciertos tipos de cáncer como el de ovario o vejiga, excretan sustancias procoagulantes que pueden producir trombosis. Del mismo modo, el tratamiento con quimioterapia puede producir riesgo de trombosis. Insuficiencia cardiaca, el estasis venoso, la función cardiaca y pulmonar limitada hacen que este tipo de pacientes sean más propensos a sufrir trombos a nivel pulmonar. Enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedades como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn con componente hereditario, al crear un estado inflamatorio, activan el sistema de coagulación produciendo trombosis sobre todo en el área intestinal y pulmonar. Edad, se ha evidenciado un aumento significativo de la incidencia de trombosis a partir de los 60 años. Complicaciones de la trombosis La complicación con mayor mortalidad es la embolia, esta es la migración del trombo al torrente sanguíneo, pudiendo llegar a los pulmones, cerebro o corazón.  Otra complicación muy severa es la sepsis (infección generalizada) que se origina cuando las bacterias colonizan el coágulo y este se transforma en un émbolo circulando por todo el torrente sanguíneo . Prevención de la trombosis La trombosis es una enfermedad que se puede evitar si se realizan las siguientes medidas de prevención: Uso de medias de compresión para acelerar el flujo sanguíneo en los vasos profundos de las extremidades inferiores. Caminar o realizar ejercicios moderados con las piernas. No fumar. Evitar estar sentado por tiempo prolongado, como por ejemplo durante viajes en avión o coche, realizando pequeñas paradas con recorridos para evitar el estasis sanguíneo. Ingerir la medicación que el médico indique para evitar la hipercoagulabilidad. Si se tiene reposo en cama, es importante mover las extremidades. Especialidades a las que pertenece Las especialidades a las que pertenece la trombosis son angiología y cirugía vascular, también medicina interna y, en ocasiones, hematología. Preguntas frecuentes ¿Qué produce la trombosis? La trombosis se produce por un aumento en la tendencia a formar coágulos y estos a su vez pueden migrar a diversas partes del cuerpo. ¿Qué es una tromboflebitis en la pierna? La tromboflebitis en la pierna es un proceso inflamatorio en una vena superficial que hace que se formen coágulos. ¿Cuál es la vitamina k y para qué sirve? Es una vitamina soluble que desempeña un papel importante en la coagulación, formación de huesos y prevención de una enfermedad cardiaca. En la coagulación, la vitamina K es fundamental para la síntesis de varios factores de la cascada de la coagulación. Algunos de los medicamentos que se utilizan como anticoagulantes orales, como la warfarina y el acenocumarol, son antagonistas de la vitamina K, por tanto, si se consume, puede haber variabilidad en la dosis respuesta del medicamento. ¿Qué es la tromboflebitis? La tromboflebitis es un proceso inflamatorio de una vena superficial en la que se produce trombosis a nivel de una o más venas. ¿Qué es el signo de Homans? Es un signo clínico para el diagnóstico de trombosis venosa profunda y consiste en la aparición de dolor en la pantorrilla cuando se hace dorsiflexión del pie en pacientes con trombosis.