1. Home
  2. Contenidos de salud
  3. Dificultad para Respirar

Dificultad para Respirar

Atención presencial cuando la necesites
Videoconsulta para resolver tus dudas
Un médico te llama en menos de una hora
Chat médico 24 horas los 365 días del año
Regístrate

¿En qué consiste la dificultad para respirar?

La dificultad para respirar también es denominada disnea y consiste en la incapacidad de obtener suficiente cantidad de oxígeno para respirar, originando una sensación de ahogamiento.

La dificultad para respirar puede ser aguda cuando sus síntomas duran unos días, o crónica, cuando supera los tres meses de duración.

Tipos de dificultades para respirar

La dificultad para respirar puede ser aguda cuando sus síntomas duran unos días, o crónica, cuando supera los tres meses de duración. También se diferencia entre disnea de reposo y de esfuerzo, según el momento en el que se produce. O denominarse ortopnea nocturna, cuando se origina al permanecer tumbado desapareciendo al incorporarse, o platipnea cuando empeora al estar sentado o de pie. Es importante distinguir las diferentes tipologías para poder diagnosticar y actuar rápida y certeramente.

Posibles causas de la dificultad para respirar

La dificultad para respirar puede tener diversas causas:

  • Trastorno de estrés o crisis de ansiedad.
  • Ejercicio físico intenso.
  • Ascenso a grandes alturas.
  • Obesidad.
  • Embarazo avanzado.
  • Tabaquismo.
  • Contaminación o presencia de partículas de polvo en el ambiente.
  • Asma.
  • Apnea del sueño.
  • Vegetaciones.
  • Bocio tiroideo o agrandamiento de la glándula tiroides.
  • Fractura de costillas.
  • Inflamaciones como epiglotitis, laringitis, o traqueítis.
  • Obstrucción de las vías respiratorias por atragantamiento.
  • Reacción alérgica.
  • Intoxicación con monóxido de carbono.
  • Difteria o infección de las vías respiratorias.
  • Neumonía.
  • Neumotórax.
  • Bronquitis.
  • Broncoespasmo o estrechamiento de las vías respiratorias.
  • Hipoxemia o disminución de oxígeno en sangre.
  • Líquido entre los pulmones y la pared torácica.
  • Inflamación de los pulmones (causada por radioterapia, por ejemplo).
  • Embolia pulmonar o coágulos de sangre.
  • Ataque cardíaco.
  • Miocardiopatía.
  • Arritmias cardíacas.
  • Pericarditis o inflamación del tejido que rodea el corazón.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Presión arterial baja.
  • Enfermedad pulmonar como cáncer de pulmón, edema pulmonar, embolia pulmonar, hipertensión, sarcoidosis, tuberculosis, EPOC...etc.

Diagnóstico de la dificultad para respirar ¿Qué puede ser?

El médico deberá efectuar un diagnóstico cuanto antes, ya que la situación del paciente podría agravarse rápidamente hasta llegar a producirse en los casos más graves una parada respiratoria.

Primero se evalúan los signos vitales (fiebre, tensión arterial, pulso, saturación de oxígeno...etc), mientras se revisan los antecedentes médicos y se pregunta al paciente sobre la sintomatología.

La exploración física se centra en los pulmones, auscultando con un fonendoscopio o estetoscopio para encontrar signos de congestión, sibilancias o sonidos extraños, y también en el corazón, para detectar posibles soplos. Además, se revisa todo el cuerpo en general para detectar otras afecciones, por ejemplo, se comprueba si hay hinchazón de piernas, esto ayuda a detectar una insuficiencia cardíaca o un coágulo de sangre.

Algunas pruebas complementarias que se pueden realizar según el caso de dificultad respiratoria son:

  • Pruebas de sangre: como gasometría arterial. Mediante una toma de sangre arterial se comprueba el nivel de saturación de oxígeno en sangre y se mide la cantidad de oxígeno y de dióxido de carbono que hay presente en la sangre.
  • Radiografía de tórax: imagen de rayos X para observar las estructuras internas del tórax y los pulmones.
  • Tomografía computarizada del tórax: extracción de imágenes a través de un escáner para comprobar si hay problemas respiratorios relacionados con la radioterapia o la quimioterapia.
  • Ecocardiografía: para generar imágenes del corazón.
  • Electrocardiograma: para registrar la actividad eléctrica del corazón.
  • Test de esfuerzo: para evaluar el rendimiento físico.
  • Broncoscopia: visualización de las vías respiratorias hasta los pulmones a través de la introducción de un tubo con una micro cámara.
  • Gammagrafía: inyección en vena de un medio de contraste para descartar coágulos. Se realiza si hay sospecha de embolia pulmonar.
  • Espirometría: prueba que consiste en respirar fuerte por un tubo para verificar la función y la capacidad pulmonar.
  • Pruebas de alergia: si hay evidencia de que la falta de aire es causa de una reacción alérgica

Tratamiento de la dificultad para respirar ¿Qué hacer?

El tratamiento a pautar cuando aparece una deficiencia respiratoria dependerá de la causa que la origina, pero antes que nada, conviene que el paciente mantenga la calma y que permanezca sentado o semisentado. Algunos tratamientos habituales pueden ser:

  • Primeros auxilios si la dificultad respiratoria es grave.
  • Extracción de un cuerpo extraño de las vías respiratorias si fuera el caso.
  • Técnicas de relajación y meditación, sobre todo si el origen de la falta de respiración es un cuadro ansiolítico. Si el estrés es crónico, conviene acudir a sesiones de psicología o psicoterapia.
  • Si existe hiperventilación, respiración a través de una bolsa.
  • Dejar de fumar.
  • Adelgazar, con dieta equilibrada y deporte, si la causa es el sobrepeso.
  • Uso de un inhalador o nebulizador para administrar medicamentos directamente a los pulmones (especialmente para casos de asma, bronquitis crónica, EPOC...etc.)
  • Farmacología: se prescriben analgésicos como la morfina para actuar en el sistema nervioso central, ansiolíticos para controlar el dolor y la ansiedad, diuréticos para eliminar los líquidos del cuerpo en casos de insuficiencia cardíaca, antibióticos si se presenta infección (como en el caso de una bronquitis o una neumonía), anticoagulantes, si existen coágulos de sangre, broncodilatadores para abrir las vías respiratorias, inyección de adrenalina en episodios graves de reacción alérgica, o esteroides para reducir la inflamación.
  • Fisioterapia respiratoria para mejorar la oxigenación y facilitar la expectoración de secreciones.
  • Ventilación pulmonar asistida u oxigenoterapia mediante cánulas nasales o mascarilla facial, cuando el nivel de oxígeno en sangre es bajo.
  • Cirugía turbinada para expandir las paredes nasales.
  • Ultrafiltración para eliminar exceso de líquido en la sangre.
  • Traqueotomía, crear un orificio en la tráquea para facilitar la entrada de aire.
  • Sesiones de quimioterapia o radioterapia si hay presencia de tumores o cáncer.

Cuando se manifiestan problemas respiratorios a consecuencia de enfermedades ya diagnosticadas, se debe seguir el tratamiento previamente pautado por el especialista.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la disnea?

La disnea es la dificultad para respirar, manifestada como una sensación de falta de aire y ahogo.

¿Qué es el asma?

El asma es una enfermedad crónica que provoca inflamación y estrechez de las vías respiratorias y, como consecuencia, los pulmones reciben menos aire, dificultando así la respiración.

¿Qué hacer en caso de falta de aire?

Ante un episodio de falta de aire o incapacidad respiratoria hay que mantener la calma, sentarse cómodamente, comprobar que no hay obstáculos obstruyendo la nariz o boca (retirando la prótesis dental en caso de tenerla), desabrocharse la camisa o desprenderse de ropa ajustada y, buscar compañía por si se necesita ayuda o surgen complicaciones. Conviene abanicarse el rostro con cualquier objeto al alcance, como un cuaderno, y abrir la ventana de la habitación para airear el ambiente. Si el episodio no mejora al cabo de media hora, se debe acudir a urgencias. Si es un problema de falta de respiración crónico conviene estar preparados, tener a mano la medicación, el inhalador o el oxígeno pautado por el médico, modificar la posición hasta encontrar una que permita mejorar la entrada de aire, seguir algún método de relajación como escuchar música y, realizar la técnica de respiración con los labios fruncidos (este método consiste en inhalar lentamente por la nariz en dos tiempos agrandando el abdomen, después se fruncen los labios, como si se fuese a silbar o a apagar una vela) y, por último, se debe exhalar lentamente a través de los labios en cuatro o más tiempos, repitiendo todo el proceso las veces que resulte necesario hasta mantener una respiración normal.  

¿Qué son las sibilancias?

Las sibilancias son un silbido agudo producido al respirar. Es un síntoma de la existencia de un problema respiratorio, como un estrechamiento o una pequeña obstrucción de las vías respiratorias. Sus causas pueden ser asma, neumonía, bronquitis, reflujo gastroesofágico, insuficiencia cardíaca, tabaquismo...etc.

¿Qué es la apnea?

La apnea es un trastorno que obstruye las vías respiratorias durante segundos y repetidas veces por hora. La más común es la apnea del sueño y suele ir acompañada de ronquidos. Durante la apnea se pausa la respiración, pero el corazón continúa latiendo.

Artículos relacionados Ver todos
Tratamientos del Cáncer de Pulmón
Contenido de salud

Tratamientos del Cáncer de Pulmón

Definición El tratamiento del cáncer de pulmón es un conjunto de técnicas y fármacos aplicados al paciente con la intención de eliminar el tumor, disminuir su crecimiento y reducir los síntomas que provoca. La indicación del tipo de tratamiento requerido para cada paciente se evalúa de forma multidisciplinar, con la participación de varios especialistas médicos (médico oncólogo, cirujano torácico, médico especialista en radioterapia... etc.) ¿Cómo es el tratamiento del cáncer de pulmón? El tratamiento del cáncer de pulmón se basa en la aplicación de tres pilares básicos: cirugía, radioterapia y quimioterapia. La combinación y el momento de aplicación de cada uno de estos tratamientos varían según el tipo de tumor y la extensión que tenga este. Cirugía: se puede realizar una lobectomía (extirpación de uno de los lóbulos o partes en las que se divide el tejido pulmonar), cuando el tumor está en una fase muy inicial. Otra opción en esas situaciones es realizar una segmentomía, que es la resección de parte de un lóbulo pulmonar, cuando las circunstancias físicas del paciente determinan que no aguantaría retirar más tejido pulmonar.  Estas cirugías se pueden realizar por medio de una toracotomía, cirugía abierta en la que se hace una incisión grande en el tórax. Está tomando protagonismo de forma progresiva la cirugía vid eoasistida, conocida como VATS ( Video-Assisted Thoracic Surgery ), con mayores ventajas para el paciente (menos dolor, mejor preservación de función pulmonar y menos estancia hospitalaria), ya que se realiza con pequeñas incisiones en la pared del tórax y presenta iguales resultados en supervivencia. Otra posibilidad quirúrgica, según lo avanzado de la enfermedad, es la neumonectomía (resección de un pulmón).  En la cirugía también se extraen los ganglios linfáticos regionales (estaciones del sistema de defensa en forma nodular).  A nivel paliativo (no curativo), se pueden realizar intervenciones de extracción de metástasis (crecimiento de tumor en otros sitios del organismo) a nivel cerebral, a veces combinado con la radioterapia. Quimioterapia : la aplicación de una asociación de varios fármacos quimioterápicos se ha visto que es más eficaz en el tratamiento. La quimioterapia se utiliza de forma neoadyuvante (antes de la cirugía), a veces junto con la radioterapia, para disminuir el tamaño del tumor y posibilitar que este sea resecable (que se pueda operar), o de forma adyuvante (después de la cirugía), aumentando el éxito de eficacia del tratamiento. Por último, se utiliza en pacientes con tumores inoperables combinada con la radioterapia. Radioterapia: al igual que la quimioterapia, es una técnica terapéutica utilizada según la evolución de la enfermedad, antes de la cirugía y después de esta, también en tumores no resecables como tratamiento asociado a la quimioterapia, y como tratamiento paliativo (no curativo) cuando la enfermedad está extendida y existe metástasis en cerebro, huesos… etc. Nuevas terapias dirigidas: se recogen aquí nuevos tratamientos que en los últimos años se han desarrollado con distintos fármacos, que tienen una acción más selectiva en pacientes que presentan en el estudio del tejido tumoral, la presencia de distintas mutaciones (alteraciones de los genes), o expresión de receptores específicos en la membrana celular (anticuerpos monoclonales antiangiogénicos, inhibidores de la enzima tirosin-kinasa… etc.) Este tipo de terapias se pueden administrar de forma conjunta con la quimioterapia o radioterapia en pacientes seleccionados. ¿Para quién está indicado? La indicación del tratamiento del cáncer de pulmón viene determinada por las características de las células que producen el tumor. Así, el esquema de tratamiento se aplica según se trate de tumores llamados microcíticos o no microcíticos, por las diferencias en la respuesta al tratamiento, y en la evolución y localización del tumor. De forma general se puede decir que siempre que la enfermedad está limitada, se intenta un tratamiento quirúrgico de la lesión tumoral, con aplicación antes y después de la operación de quimioterapia y/o radioterapia, según las características del tumor y de la clasificación de su estadio (clasificación TNM de extensión del tumor).  El tratamiento de tumores no operables será con quimioterapia y radioterapia de forma conjunta o secuencial, con intención inicial curativa, y cuando la enfermedad es extensa, de forma paliativa  para mejorar la sintomatología y el pronóstico de vida. Se asociará a las terapias moleculares dirigidas cuando el tipo de tumor así lo permita. ¿Por qué se realiza? El tratamiento del cáncer de pulmón se realiza con fines curativos y paliativos, con el fin de aumentar la supervivencia y calidad de vida de los pacientes, teniendo en cuenta que el cáncer de pulmón es la primera causa de muerte por un tumor, cuya supervivencia media a los 5 años es del 15%. Riesgos del tratamiento de cáncer de pulmón Los riesgos del tratamiento del cáncer de pulmón van asociados a la aplicación de cada técnica terapéutica, cirugía, radioterapia... etc.  La cirugía del cáncer de pulmón es una operación compleja que puede llegar a tener un riesgo vital importante. Los riesgos  dependen de la extensión de la cirugía y de la salud de base del paciente: sangrado o hemorragia, infección de la herida quirúrgica, infección del tejido pulmonar exento de tumor (neumonía), dolor en la zona de incisión, fatiga posterior a  la cirugía... etc. Por la zona de aplicación de la radioterapia, uno de los riesgos que puede tener este tratamiento es la aparición de esofagitis (inflamación del tejido del esófago), que dificulta la deglución, o neumonitis (inflamación del tejido pulmonar exento de tumor), que llevará a poder tener mayores problemas en la respiración. La quimioterapia puede producir síntomas iniciales como náuseas, vómitos, dolores musculares y articulares, cansancio, diarrea o estreñimiento, alteración en la producción de células de la sangre por la médula ósea… etc. Preparación El paciente debe firmar un documento, consentimiento informado, en el que se le explica el tratamiento, sus riesgos y alternativas. Además, debe informar al médico de las posibles enfermedades que padezca, alergias a medicamentos o tratamientos crónicos que toma, así como de si es portador de marcapasos o de alguna prótesis. Antes de la cirugía, se le realiza un estudio preanestésico con radiografía de tórax, analítica de sangre y electrocardiograma, que es evaluado por el médico anestesista. Debe mantener un ayuno de 8 horas antes de la intervención quirúrgica. No debe llevar elementos metálicos para la realización de la cirugía o aplicación de la radioterapia. Antes de la administración de cada ciclo de quimioterapia, el médico evalúa cómo están las defensas del paciente y si tiene anemia (falta de glóbulos rojos), determinando así si se le puede administrar la siguiente dosis quimioterápica. Cómo es la recuperación del tratamiento de cáncer de pulmón La recuperación de los tratamientos aplicados es muy progresiva, debido a la importante función que realizan los pulmones para el organismo. La mayor limitación que se puede presentar es que la función de la respiración pulmonar disminuye, tanto por el propio cáncer, como por los tratamientos aplicados para su destrucción. Eso lleva a que el paciente pueda llegar a tener limitaciones en cuanto al desarrollo de su vida habitual, en mayor o menor grado según la afectación del tumor y las patologías pulmonares que puedan afectar al paciente antes del diagnóstico del tumor, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Además, la cirugía del cáncer de pulmón es una operación importante que precisa de un tiempo de recuperación de en torno a 2-3 meses.  Así mismo, ha de tenerse en cuenta que los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia, muchas veces aplicadas de forma conjunta, pueden aparecer incluso una vez finalizados los tratamientos, lo que puede repercutir en la recuperación real del paciente. Estos tratamientos, además, se administran por ciclos en períodos largos de tiempo, lo que hace que la recuperación real del paciente se tenga que realizar de forma muy progresiva. Resultados Los resultados de la efectividad del tratamiento se van evaluando por el médico oncólogo según avanza el tratamiento. Para ello se realizan nuevas pruebas de imagen como TAC, resonancia magnética, gammagrafía ósea... etc. cuyos resultados el médico explica al paciente en las sucesivas consultas de revisión. A pesar de la intención curativa y del aumento de esperanza de vida de los tratamientos utilizados, por el momento, el cáncer de pulmón sigue siendo la primera causa de muerte por cáncer. La supervivencia media a los 5 años es del 15%. Preguntas frecuentes ¿Cuáles son los factores de riesgo que pueden causar cáncer de pulmón?   El tabaco es principal factor de riesgo para el desarrollo de un tumor pulmonar. Otros factores que pueden influir en el desarrollo del cáncer de pulmón son: patología pulmonar previa, factores medioambientales (exposición a asbesto, gas radón… etc.), sexo (varones, aunque está aumentando en mujeres), predisposición genética (se sabe que existe pero no se conocen con exactitud los distintos mecanismos de transmisión hereditaria), haber recibido radioterapia previa, consumición importante de alcohol… etc. ¿Cómo se detecta el cáncer de pulmón? El diagnóstico se realiza mediante: Pruebas de imagen como la radiografía de tórax, el TAC… etc. Visión directa del tumor mediante fibrobroncoscopia o mediastinoscopia (introducción de un tubo flexible con una cámara por la boca o mediante una incisión en el tórax respectivamente) o para toma de una muestra de tejido mediante estas. Toma de biopsias (muestra de tejido) mediante la realización de punción transparietal (a través de la pared torácica) para su análisis en el laboratorio.  Análisis de la presencia de células tumorales en el esputo o en el derrame pleural (cuando existe líquido en la pleura, que es una membrana que recubre los pulmones). ¿Cómo es el marcador tumoral para el cáncer de pulmón? No existe un marcador tumoral específico para ayudar al diagnóstico del cáncer de pulmón. ¿Cómo se puede prevenir el cáncer de pulmón? La abstención tabáquica es el mejor modo de prevención del cáncer de pulmón, ya que aproximadamente el 85-90% de los casos son atribuibles al tabaco.
Edema Pulmonar
Enfermedad

Edema Pulmonar

¿Qué es un edema pulmonar? El edema pulmonar, edema agudo de pulmón o congestión del pulmón, es una enfermedad producida por la acumulación de líquido en los pulmones afectando al sistema respiratorio y disminuyendo la capacidad de respiración. El líquido se acumula en los sacos de aire de los pulmones (alvéolos). El edema pulmonar puede aparecer de repente. Es una urgencia médica que precisa de atención rápida porque puede llegar a ser mortal si no recibe tratamiento. Tipos de edemas Los tipos de edema son: Edema pulmonar cardiogénico : el corazón recibe sangre del sistema respiratorio por el ventrículo derecho y de ahí pasa a los pulmones. Cuando existen problemas aparece la insuficiencia cardiaca, donde el corazón no consigue evacuar de manera eficaz la sangre que recibe del sistema sanguíneo. Esto provoca un aumento de presión en los pulmones haciendo que el líquido pase de los vasos sanguíneos a los alvéolos. Edema pulmonar no cardiogénico: cuando el causante no es el mal funcionamiento del corazón sino del sistema sanguíneo. La sangre no es capaz de mantenerse dentro de los vasos sanguíneos invadiendo el interior de los alvéolos de líquido. Causas del edema pulmonar La causa del edema pulmonar es cualquier situación que eleve la presión capilar de los pulmones.También puede ser entre otras por: Infarto agudo de miocardio. Arritmia cardiaca. Aumento de la presión arterial. Hipoxemia (disminución de oxígeno en sangre) por altura. Sobrecarga de líquidos administrados necesidades terapéuticas unidas a un mal funcionamiento renal. Traumatismos graves. Problemas cardiacos. Tabaco y drogas. Altitudes superiores a 2500 m. Síntomas del edema pulmonar El síntoma principal es la disnea , dificultad para respirar sensación de asfixia bien en reposo o al realizar alguna actividad física. Otros síntomas son: Dificultades para hablar. Sensación de sangre o espuma con sangre en la boca. Ruido de tipo ronquera al respirar. Sudoración. Ansiedad. Palidez en la piel o coloración azulada. Inflamación de piernas y abdomen. Respiración rápida. Taquicardia. No tolerar estar tumbado Disminución de orina. Malestar general. Molestias en el pecho. Fiebre. Tratamiento del edema pulmonar El tratamiento depende de la gravedad, pero en cualquier caso tiene tres objetivos fundamentales que son: Administración de oxígeno para mejorar la función pulmonar con una mascarilla o con un respirador en casos más graves. Administración de diuréticos que permiten eliminar líquidos a través de la orina para disminuir la presión pulmonar (venocapilar). Medicación para dilatar las venas y por tanto disminuir la cantidad de sangre que llega al corazón. Si la causa es por alguna enfermedad el tratamiento será específico de esa patología. Pruebas complementarias del edema pulmonar Las principales pruebas complementarias del edema pulmonar son: Exploración física, auscultación pulmonar, saturación de oxígeno, toma de tensión arterial y frecuencia cardiaca. Radiografía de tórax. Electrocardiograma. Ecocardiograma. Análisis de orina y sangre. Factores desencadenantes del edema pulmonar Cuando el corazón no es capaz de bombear la sangre de los pulmones al resto del organismo. Esto produce un aumento de la presión de los vasos sanguíneos haciendo que el líquido pase a los sacos de aire (alvéolos) en los pulmones. Por lo tanto, el intercambio de oxígeno entre los vasos sanguíneos y los alvéolos se reduce y causa dificultad para respirar. El factor desencadenante se debe a cualquier situación que eleve la presión pulmonar. Factores de riesgo del edema pulmonar Entre los principales factores de riesgo destacamos: Tensión arterial elevada. Fumar en exceso. Consumo de drogas. Dieta rica en grasa y exceso de sal. Estrés. Antecedentes familiares de cardiopatías. Padecer enfermedades que comprometan las funciones respiratorias, cardiacas y renales. Abandono de medicación habitual de determinadas patologías que puedan provocar edema pulmonar. Sobrecarga de líquidos administrados de manera terapéutica. Anemias graves. Deportes de altitud. Enfermedades de las válvulas del corazón. Complicaciones del edema pulmonar La complicación del edema pulmonar es la muerte por paro cardiorrespiratorio. Prevención del edema pulmonar Hacer una dieta cardiosaludable, baja en grasa y sal. Tomar la medicación adecuadamente en caso de padecer alguna enfermedad con riesgo de provocar un edema pulmonar o problemas cardiacos. Hacer ejercicio físico regularmente. Especialidades a las que pertenece La especialidad médica para tratar el edema pulmonar son los neumólogos y cardiólogos. Preguntas frecuentes ¿Qué puede producir un edema pulmonar? El edema pulmonar lo puede producir cualquier enfermedad o situación que produzca un aumento de la presión pulmonar. Los vasos sanguíneos y los alvéolos no hacen de manera eficaz el intercambio de oxígeno, llenándose, estos últimos, de líquido. ¿Qué es tener líquido en los pulmones? Tener líquido en los pulmones significa que los alvéolos están llenos de líquido. ¿Qué es la trombosis pulmonar? La trombosis pulmonar es la obstrucción, de manera súbita, de una arteria de los pulmones. Generalmente es causado por un coágulo de la pierna que emigra y circula por el torrente sanguíneo hasta el pulmón. Provoca bajos niveles de oxígeno en sangre y por tanto lesiones en algunos los órganos por falta de oxígeno. También puede causar daños permanentes en el pulmón afectado. ¿Qué es un enfisema pulmonar? El enfisema pulmonar es una enfermedad pulmonar obstructiva donde los alvéolos están dañados y no pueden coger el oxígeno necesario. Esto hace que sea más difícil recuperar la respiración tras el ejercicio y que se tenga tos crónica. El causante principal es el tabaco . ¿Qué es un infarto pulmonar? El infarto pulmonar llamada también embolia pulmonar, es la obstrucción de uno o más vasos grandes pulmonares que impide que la zona afectada tenga riego sanguíneo . Puede manifestarse con sensación de ahogo, dolor torácico, mareo, coloración azulada de la piel, tos con esputos de sangre, fiebre. Es una enfermedad grave que puede provocar la muerte súbita del paciente.    
Hiperreactividad Bronquial
Enfermedad

Hiperreactividad Bronquial

¿Qué es la hiperreactividad bronquial? La hipersensibilidad o hiperreactividad bronquial (HRB) es la respuesta anormal y exagerada de la vía respiratoria y la mucosa bronquial y responsable del origen de broncoespasmo. No es una enfermedad por sí misma. Se refiere a que los bronquios reaccionan más de lo habitual frente a muchos estímulos, como infecciones, alergias, aire frío, contaminación, ejercicio, tabaco, etc. La hiperreactividad bronquial es una característica, un rasgo del asma. Puede ser debida a alguna alergia y también puede aparecer como resultado de infecciones de los bronquios y persistir durante mucho tiempo. Suele ser más frecuente en niños y adolescentes, aunque puede ocurrir a cualquier edad, también en personas que realizan alguna actividad física frecuente. Es una afección muy común, la gravedad va a depender de las causas que la provocan, ya que, si no se trata adecuadamente, puede derivar a complicaciones más serias. Tipos de hiperactividades No se conocen variantes de esta enfermedad. Causas de la hiperreactividad bronquial No está claro por qué algunas personas contraen hiperreactividad bronquial y otras no, sin embargo, es probable que se deba a una combinación de factores ambientales y genéticos (hereditarios). La hiperreactividad bronquial puede también presentarse en algunos pacientes (aunque no todos) con la fiebre del heno , fibrosis quística, bronquitis crónica e incluso puede detectarse en algunas personas sin enfermedad respiratoria. También puede aparecer de forma transitoria tras infecciones respiratorias o exposiciones a irritantes. La causa que produce la hiperreactividad bronquial en los pacientes con asma se desconoce, aunque parece que, en parte, puede ser debida a una ruptura de la integridad de la mucosa bronquial ocasionada por una inflamación persistente, principalmente a base de eosinófilos, que se detecta en todos los pacientes asmáticos, incluso en los más leves. Síntomas de la hiperreactividad bronquial Los síntomas pueden incluir: Falta de aire. Dolor u opresión en el pecho. Tos con o sin producción de esputo (flema). Problemas para dormir causados por falta de aire, tos o silbido al respirar. Retracción o tiraje de la piel entre las costillas al respirar. Dificultad para respirar que empeora con el ejercicio o la actividad. Un pitido o silbido al respirar que puede oírse al exhalar. Tos o silbido al respirar que empeora con un virus respiratorio, como un resfrío o influenza, presión torácica y sensación de tirantez, entre otros síntomas. Tratamiento de la hiperreactividad bronquial El tratamiento para la hiperreactividad bronquial puede ser el mismo que para el asma. El tratamiento, generalmente, implica aprender a reconocer los desencadenantes, tomar medidas para evitarlos y controlar la respiración para garantizar que los medicamentos diarios para el asma mantengan los síntomas bajo control. Los medicamentos adecuados dependen de una serie de cuestiones, como la edad, los síntomas, los desencadenantes de la hiperreactividad bronquial y lo que sea más efectivo para mantener los síntomas bajo control. Los medicamentos preventivos de control a largo plazo reducen la inflamación de las vías respiratorias que produce los síntomas . Los inhaladores de alivio rápido (broncodilatadores) abren rápidamente las vías respiratorias inflamadas que restringen la respiración. En algunos casos, es necesario tomar medicamentos contra la alergia. Existen diversos medicamentos que tienen efecto antiinflamatorio en la mucosa bronquial, pero los más potentes y eficaces son los corticoides (cortisona) inhalados. Para el tratamiento inmediato, se utilizan broncodilatadores, que normalmente se administran por vía inhalatoria. Pruebas complementarias de la hiperreactividad bronquial Las pruebas complementarias para el diagnóstico de la hiperreactividad bronquial pueden incluir : pruebas de alergias, examen de sangre o piel para ver si una persona es alérgica a ciertas sustancias, gasometría arterial (normalmente se lleva a cabo sólo con pacientes que están sufriendo un ataque de asma grave), radiografía de tórax y pruebas de la función pulmonar, entre otras pruebas. Factores desencadenantes de la hiperreactividad bronquial En las personas con vías respiratorias sensibles, los síntomas pueden desencadenarse por la inhalación de sustancias llamadas alérgenos o desencadenantes . Los más comunes incluyen: animales (caspa o pelaje de mascotas), ácaros del polvo, ciertos medicamentos (ácido acetilsalicílico o aspirina y otros AINE), cambios en el clima (con mayor frecuencia el clima frío), químicos en el aire o en los alimentos, moho, polen y humo del tabaco, entre otros desencadenantes. Factores de riesgo de la hiperreactividad bronquial Entre los factores que aumentan el riesgo de padecer hiperreactividad bronquial están: tener un pariente consanguíneo (como padre o hermano) con asma, tener una afección alérgica, como dermatitis atópica o rinitis alérgica (fiebre del heno), ser fumador, exposición al tabaquismo pasivo, y exposición a desencadenantes en el ámbito laboral, como los productos químicos utilizados en las industrias de la agricultura, la peluquería y la fabricación, entre otros factores. Complicaciones de la hiperreactividad bronquial Las complicaciones de la hiperreactividad bronquial pueden incluir: Signos y síntomas que interfieren en el sueño , el trabajo o las actividades recreativas. Estrechamiento permanente de los tubos bronquiales que afecta la forma en que se puede respirar. Efectos secundarios del consumo a largo plazo de algunos medicamentos que se utilizan para estabilizar el asma grave. Prevención de la hiperreactividad bronquial La mejor forma de prevenir la hiperreactividad bronquial es evitar los factores que puedan desencadenar los síntomas. Especialidades a las que pertenece La hiperreactividad bronquial pertenece a la especialidad de neumología, está es la rama de la medicina que está dedicada a la evaluación, prevención, diagnóstico y tratamiento de las patologías del aparato respiratorio. Preguntas frecuentes: ¿Qué es el asma? El asma es una afección en la que se estrechan y se hinchan las vías respiratorias, lo cual produce mayor mucosidad. Esto podría dificultar la respiración y provocar tos, silbido al respirar y falta de aire. ¿Es lo mismo hiperreactividad bronquial que asma? La hiperreactividad bronquial es una característica, un rasgo del asma. Por lo que podría ser lo mismo. ¿Qué es la hiperreactividad bronquial por frío? Se refiere a que los bronquios reaccionan más de lo habitual frente a los estímulos del frío. ¿Qué remedios naturales hay para la hiperreactividad bronquial? El té de jengibre es una gran alternativa para aliviar la hiperreactividad bronquial de manera natural. La cebolla también contiene un flavonoide llamado quercetina que ayuda a relajar los bronquios y disminuir la constricción de las vías respiratorias. El belcho (efedra) contiene efedrina y seudoefedrina, sustancias broncodilatadoras que expanden las vías respiratorias para ayudar a respirar más fácilmente. Pero se recomienda que si el paciente tiene algún síntoma respiratorio acuda al médico. ¿Qué remedios caseros hay para el asma? El ajo era usado como un medicamento natural mucho antes de ser usado como condimento. Gracias a sus propiedades antiinflamatorias, ha sido considerado como uno de los remedios caseros más eficaces contra el asma. Tomar jugo de limón mezclado con agua ayuda a evitar que la mucosidad se acumule en los bronquios, mejora la respiración y limpia el aparato respiratorio de bacterias y gérmenes que podrían dificultar el paso del aire. La cúrcuma es una especia con propiedades antiinflamatorias y expectorantes, lo que la convierte en una gran opción para curar el asma naturalmente. El té de jengibre es una gran alternativa para aliviar el asma de manera natural. Aunque existen estos remedios naturales, lo más recomendable es acudir al médico.
¿Qué Hacer Para No Roncar?
Artículo especializado

¿Qué Hacer Para No Roncar?

¿Te desesperas porque tu acompañante de cama no para de roncar y eres incapaz de dormir? ¡No te desanimes! Puede solucionarse. Y mejorar tu calidad de vida pero, sobre todo, la de tu acompañante. El ronquido esencial es un síntoma nocturno muy frecuente, producido por una dificultad del paso del aire por la orofaringe (parte alta de las vías respiratorias) . La elevación de la resistencia de las vías aéreas superiores y su vibración durante el sueño son las que producen el tan molesto, antisocial y desesperante sonido del ronquido en todo el trayecto de la vía aérea superior. Éste puede dar lugar a despertares que conllevan una fragmentación de la arquitectura del sueño, provocándose con ello secundariamente, por ejemplo, una somnolencia diurna importante en el paciente. Principales causas del ronquido El sobrepeso y la obesidad. La edad avanzada (con el aumento de edad hay pérdida de tonicidad muscular). Cualquier otra razón de pérdida de tonicidad muscular (por ejemplo, las enfermedades neuromusculares). Las alteraciones anatómicas de la vía respiratoria: la existencia de pólipos nasales, rinitis (inflamación), infecciones catarrales simples, hipertrofia (exuberancia) del tejido adenoideo (también llamadas vegetaciones) y amigdalar, la dismorfia septal (o desviación del tabique nasal), la retro o micrognatia (mentón pequeño o retraído), la macroglosia (lengua demasiado grande). Ingesta de alcohol. Fumar. Ingesta de medicamentos tipo hipnóticos (pastillas para dormir) o antihistamínicos, a la hora de acostarse. El estrés y el cansancio. Apnea obstructiva El ronquido es el precursor del denominado Síndrome de las Apneas Obstructivas del Sueño (SAOS). Es la pausa respiratoria causada por la obstrucción o colapso de la vía aérea superior a nivel de la nasofaringe u orofaringe. Tiene como característica que cuando la persona se duerme y pierde el tono muscular, los músculos y las estructuras que rodean la vía aérea superior (entre las cuales están el velo del paladar, la úvula o  “campanilla“, los pilares de la faringe, las amígdalas, las adenoides o “vegetaciones” y la lengua) se relajan, bloquean totalmente la vía aérea y limitan o, más bien, evitan el paso del aire y, consecuentemente, con ello se impide la respiración. Esta suspensión respiratoria involuntaria es por lapsos de por lo menos 10 segundos , pero a veces llegan hasta casi los dos minutos. La hipopnea se describe cuando la faringe no se cierra del todo, pero, aun así, se produce en ella una constricción parcial lo suficientemente importante como para provocar una desaturación (bajada) del nivel de oxígeno en sangre, de tal forma que provoca despertares en el paciente y, por consiguiente, alteraciones en la arquitectura normal del sueño. CURIOSIDAD Se aceptan como normales en el ser humano hasta cuatro suspensiones (apneas/hipopneas) de más de 10 segundos de duración, por hora de sueño. Decálogo de síntomas para reconocer y diagnosticar un SAOS Roncar habitual y pesadamente más de 5 noches por semana. Dejar de respirar al dormir , y cuando se vuelve a respirar, hacerlo entre jadeos y ruidos, a veces hasta con movimientos musculares. Tener excesiva somnolencia diurna (porque no se duerme bien de noche), por lo que el paciente “cabecea” o dormita en todas partes. Despertar con cefalea (dolor de cabeza), con la garganta reseca o dolorida. Dormirse por las noches antes de que pasen 5 minutos después de poner la cabeza  sobre la almohada. Dificultad de levantarse por las mañanas y hacerlo muy cansado/a. Tener problemas de concentración en las tareas a realizar. Tener problemas de memoria. Bajada del rendimiento en el trabajo. Disminución de la libido en ambos sexos y, en los varones, presentar problemas de disfunción eréctil. El SAOS se diagnostica mediante la polisomnografía y es una enfermedad potencialmente mortal, cuando no se controla. Los casos con resultado de muerte suelen ser, generalmente, por isquemias cardiacas o cerebro-vasculares (infartos de corazón o ictus). ¿Cómo se trata? El tratamiento del ronquido se basa en el tratamiento de la causa que lo provoca. Por ejemplo: Perder peso. Realizar actividades físicas que aumenten el tono muscular. Evitar alcohol y tranquilizantes. Establecer una rutina de sueño. Dormir de costado en lugar de en posición supina (boca arriba). Dormir con uno o varios cojines extra que eleven la altura de la cabeza, por lo menos 10 centímetros. Un ejemplo de tratamiento del SAOS sería un aparato o equipo denominado CPAP (consiste en un dispositivo que emite aire a presión positiva continua, evitando así el colapso de la vía aérea superior, a través de una mascarilla que se encaja en la cara del paciente). Los especialistas del sueño concuerdan, en general, en que el tratamiento del ronquido, y en especial del SAOS, debe tratarse de manera multidisciplinaria (varias especialidades médicas integradas y coordinadas), siendo muchas veces necesario combinar distintos tipos de tratamiento en un solo paciente para lograr los resultados adecuados.
Infección Pulmonar
Artículo especializado

Infección Pulmonar

En la práctica habitual hablamos de neumonía para referirnos a la infección que afecta a la vía respiratoria baja. Sin embargo, debemos diferenciar el término neumonía del término bronquitis, ambos procesos relacionados con una infección respiratoria. La neumonía hace referencia a la afectación del parénquima pulmonar y suele ser de causa bacteriana, mientras que la bronquitis se refiere a la afectación de la vía respiratoria y suele ser de causa vírica. Tipos de neumonía La neumonía, por excelencia, es la llamada neumonía adquirida en la comunidad (NAC) o neumonía extrahospitalaria, que afecta a la población general. Se trata de una infección aguda pulmonar que se manifiesta por signos y síntomas de infección respiratoria baja. Otras neumonías específicas serían la neumonía en pacientes inmunodeprimidos y la neumonía nosocomial. La neumonía adquirida en la comunidad abarca el protagonismo por su gran incidencia y la morbimortalidad que acarrea. Un alto porcentaje de pacientes (sobre todo en la edad senil) precisa ingreso hospitalario e incluso en la unidad de cuidados intensivos no siendo despreciable el número de muertes que ocasiona. Diagnóstico El diagnóstico de neumonía se sospecha ante un paciente que presenta determinados síntomas como pueden ser: fiebre, escalofríos, tos persistente, mucosidad purulenta (amarilla o verdosa y espesa), dolor en el costado, disnea o falta de aire, mal estado general… En la auscultación podemos encontrar la presencia de moco.  Es frecuente que el paciente acuda a la visita médica tras varios días de presentar síntomas y después de haberse automedicado de forma sintomática sin evidenciar mejoría clínica. Tras la exploración, la prueba que solicitaremos para llegar al diagnóstico será una radiografía de tórax (siempre solicitamos dos proyecciones diferentes), donde evidenciaremos una lesión radiológica aguda compatible (en forma de infiltrado). Podremos valorar su localización, su extensión y la presencia de posibles complicaciones como pueden ser un derrame pleural. Si existe afectación del estado general nos ayudaremos de otras pruebas complementarias para el diagnóstico como puede ser una analítica sanguínea, una muestra del esputo, un hemocultivo o una broncoscopia. Quiénes tienen más riesgo de sufrirla El germen más frecuentemente encontrado en los aislamientos es el Streptococcus pneumoniae (o neumococo). Los pacientes más sensibles a este germen son: fumadores, pacientes respiratorios crónicos, con enfermedades avanzadas, edad senil, esplenectomizados (pacientes sin bazo) o pacientes tratados con corticoides. En esta población de riesgo está indicada la administración de la vacuna frente al neumococo de forma profiláctica. Existen otros posibles agentes causales de neumonía adquirida en la comunidad como pueden ser algunos virus (varicela, gripe…), el Mycoplasma , la Chlamydia , la Legionella , la Pseudomona o el Staphylococcus . Mención especial requiere la infección por legionella (bacteria gram negativa), cuyo único reservorio es el agua, especialmente la estancada a temperaturas entre 25 y 45ºC. Se transmite por inhalación de aerosoles o microaspiraciones de agua, y penetra en el organismo por vía aérea. Un foco temido es el sistema de agua hospitalario por suponer un riesgo para los pacientes hospitalizados. Los controles periódicos que deben realizarse son muy exhaustivos. La neumonía nosocomial es aquella adquirida en el hospital en las 48-72 horas tras el ingreso, siempre que se haya excluido un proceso infeccioso pulmonar ya presente antes. Es la segunda causa de infección hospitalaria tras la infección urinaria y la primera causa de infección en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital. Neumonía en inmunodeprimidos La neumonía en pacientes inmunodeprimidos puede tener características especiales, siendo posible encontrar unos agentes causales atípicos. Los síntomas pueden consistir en malestar general, escalofríos, fiebre, rigidez, tos, disnea y dolor torácico. Sin embargo, los pacientes inmunocomprometidos pueden no tener fiebre ni signos respiratorios y tienen menos cantidad de mucosidad purulenta. En algunos casos, el único signo de alarma es la fiebre sin un foco infeccioso aparente. La presentación atípica hace sospechar de una infección micótica o micobacteriana o viral oportunista. El tratamiento dependerá del estado inmunitario del paciente y del germen patógeno que cause la infección. Tratamiento Una vez confirmado el diagnóstico, se inicia inmediatamente un tratamiento antibiótico empírico. No siempre será necesario un ingreso hospitalario para el control evolutivo. En la mayoría de la población se realiza tratamiento ambulatorio. En pacientes de riesgo o con gran afectación del estado general estará indicado el ingreso hospitalario para la administración de antibiótico endovenoso y el seguimiento clínico de los síntomas. Es importante recalcar que la pauta antibiótica en caso de neumonía (infección respiratoria baja) es mucho más larga que la de una infección de vía respiratoria alta. Asimismo, puede estar indicada la combinación de dos antibióticos de familias diferentes. A pesar de que el tratamiento antibiótico aporta una gran mejoría clínica es posible notar cansancio y afectación del estado general hasta tres semanas después de finalizar el tratamiento. En general, la eficacia del tratamiento antibiótico no puede evaluarse hasta pasadas las primeras 48-72 horas, por lo que no es necesario modificarlo si no existe empeoramiento. La duración del tratamiento depende de varios factores específicos como la gravedad del paciente, la rapidez en la respuesta clínica y el microorganismo causal.
Dificultad para Respirar
Síntoma

Dificultad para Respirar

¿En qué consiste la dificultad para respirar? La dificultad para respirar también es denominada disnea y consiste en la incapacidad de obtener suficiente cantidad de oxígeno para respirar, originando una sensación de ahogamiento. Tipos de dificultades para respirar La dificultad para respirar puede ser aguda cuando sus síntomas duran unos días, o crónica, cuando supera los tres meses de duración. También se diferencia entre disnea de reposo y de esfuerzo, según el momento en el que se produce. O denominarse ortopnea nocturna, cuando se origina al permanecer tumbado desapareciendo al incorporarse, o platipnea cuando empeora al estar sentado o de pie. Es importante distinguir las diferentes tipologías para poder diagnosticar y actuar rápida y certeramente . Posibles causas de la dificultad para respirar La dificultad para respirar puede tener diversas causas: Trastorno de estrés o crisis de ansiedad. Ejercicio físico intenso. Ascenso a grandes alturas. Obesidad. Embarazo avanzado. Tabaquismo. Contaminación o presencia de partículas de polvo en el ambiente. Asma. Apnea del sueño. Vegetaciones. Bocio tiroideo o agrandamiento de la glándula tiroides. Fractura de costillas. Inflamaciones como epiglotitis, laringitis, o traqueítis. Obstrucción de las vías respiratorias por atragantamiento. Reacción alérgica. Intoxicación con monóxido de carbono. Difteria o infección de las vías respiratorias. Neumonía. Neumotórax. Bronquitis. Broncoespasmo o estrechamiento de las vías respiratorias. Hipoxemia o disminución de oxígeno en sangre. Líquido entre los pulmones y la pared torácica. Inflamación de los pulmones (causada por radioterapia, por ejemplo). Embolia pulmonar o coágulos de sangre. Ataque cardíaco. Miocardiopatía. Arritmias cardíacas. Pericarditis o inflamación del tejido que rodea el corazón. Insuficiencia cardíaca. Presión arterial baja. Enfermedad pulmonar como cáncer de pulmón, edema pulmonar, embolia pulmonar, hipertensión, sarcoidosis, tuberculosis, EPOC...etc. Diagnóstico de la dificultad para respirar ¿Qué puede ser? El médico deberá efectuar un diagnóstico cuanto antes, ya que la situación del paciente podría agravarse rápidamente hasta llegar a producirse en los casos más graves una parada respiratoria . Primero se evalúan los signos vitales (fiebre, tensión arterial, pulso, saturación de oxígeno...etc), mientras se revisan los antecedentes médicos y se pregunta al paciente sobre la sintomatología. La exploración física se centra en los pulmones, auscultando con un fonendoscopio o estetoscopio para encontrar signos de congestión , sibilancias o sonidos extraños, y también en el corazón, para detectar posibles soplos. Además, se revisa todo el cuerpo en general para detectar otras afecciones, por ejemplo, se comprueba si hay hinchazón de piernas, esto ayuda a detectar una insuficiencia cardíaca o un coágulo de sangre. Algunas pruebas complementarias que se pueden realizar según el caso de dificultad respiratoria son: Pruebas de sangre: como gasometría arterial. Mediante una toma de sangre arterial se comprueba el nivel de saturación de oxígeno en sangre y se mide la cantidad de oxígeno y de dióxido de carbono que hay presente en la sangre. Radiografía de tórax : imagen de rayos X para observar las estructuras internas del tórax y los pulmones. Tomografía computarizada del tórax : extracción de imágenes a través de un escáner para comprobar si hay problemas respiratorios relacionados con la radioterapia o la quimioterapia. Ecocardiografía : para generar imágenes del corazón. Electrocardiograma : para registrar la actividad eléctrica del corazón. Test de esfuerzo : para evaluar el rendimiento físico. Broncoscopia : visualización de las vías respiratorias hasta los pulmones a través de la introducción de un tubo con una micro cámara. Gammagrafía : inyección en vena de un medio de contraste para descartar coágulos. Se realiza si hay sospecha de embolia pulmonar. Espirometría : prueba que consiste en respirar fuerte por un tubo para verificar la función y la capacidad pulmonar. Pruebas de alergia: si hay evidencia de que la falta de aire es causa de una reacción alérgica Tratamiento de la dificultad para respirar ¿Qué hacer? El tratamiento a pautar cuando aparece una deficiencia respiratoria dependerá de la causa que la origina, pero antes que nada, conviene que el paciente mantenga la calma y que permanezca sentado o semisentado. Algunos tratamientos habituales pueden ser: Primeros auxilios si la dificultad respiratoria es grave. Extracción de un cuerpo extraño de las vías respiratorias si fuera el caso. Técnicas de relajación y meditación, sobre todo si el origen de la falta de respiración es un cuadro ansiolítico. Si el estrés es crónico, conviene acudir a sesiones de psicología o psicoterapia. Si existe hiperventilación, respiración a través de una bolsa. Dejar de fumar. Adelgazar, con dieta equilibrada y deporte, si la causa es el sobrepeso. Uso de un inhalador o nebulizador para administrar medicamentos directamente a los pulmones (especialmente para casos de asma, bronquitis crónica, EPOC...etc.) Farmacología: se prescriben analgésicos como la morfina para actuar en el sistema nervioso central, ansiolíticos para controlar el dolor y la ansiedad, diuréticos para eliminar los líquidos del cuerpo en casos de insuficiencia cardíaca, antibióticos si se presenta infección (como en el caso de una bronquitis o una neumonía), anticoagulantes, si existen coágulos de sangre, broncodilatadores para abrir las vías respiratorias, inyección de adrenalina en episodios graves de reacción alérgica, o esteroides para reducir la inflamación. Fisioterapia respiratoria para mejorar la oxigenación y facilitar la expectoración de secreciones. Ventilación pulmonar asistida u oxigenoterapia mediante cánulas nasales o mascarilla facial, cuando el nivel de oxígeno en sangre es bajo. Cirugía turbinada para expandir las paredes nasales. Ultrafiltración para eliminar exceso de líquido en la sangre. Traqueotomía, crear un orificio en la tráquea para facilitar la entrada de aire. Sesiones de quimioterapia o radioterapia si hay presencia de tumores o cáncer. Cuando se manifiestan problemas respiratorios a consecuencia de enfermedades ya diagnosticadas, se debe seguir el tratamiento previamente pautado por el especialista. Preguntas frecuentes ¿Qué es la disnea? La disnea es la dificultad para respirar , manifestada como una sensación de falta de aire y ahogo. ¿Qué es el asma? El asma es una enfermedad crónica que provoca inflamación y estrechez de las vías respiratorias y, como consecuencia, los pulmones reciben menos aire, dificultando así la respiración. ¿Qué hacer en caso de falta de aire? Ante un episodio de falta de aire o incapacidad respiratoria hay que mantener la calma, sentarse cómodamente, comprobar que no hay obstáculos obstruyendo la nariz o boca (retirando la prótesis dental en caso de tenerla), desabrocharse la camisa o desprenderse de ropa ajustada y, buscar compañía por si se necesita ayuda o surgen complicaciones. Conviene abanicarse el rostro con cualquier objeto al alcance , como un cuaderno, y abrir la ventana de la habitación para airear el ambiente. Si el episodio no mejora al cabo de media hora, se debe acudir a urgencias. Si es un problema de falta de respiración crónico conviene estar preparados, tener a mano la medicación, el inhalador o el oxígeno pautado por el médico, modificar la posición hasta encontrar una que permita mejorar la entrada de aire, seguir algún método de relajación como escuchar música y, realizar la técnica de respiración con los labios fruncidos (este método consiste en inhalar lentamente por la nariz en dos tiempos agrandando el abdomen, después se fruncen los labios, como si se fuese a silbar o a apagar una vela) y, por último, se debe exhalar lentamente a través de los labios en cuatro o más tiempos, repitiendo todo el proceso las veces que resulte necesario hasta mantener una respiración normal.   ¿Qué son las sibilancias? Las sibilancias son un silbido agudo producido al respirar. Es un síntoma de la existencia de un problema respiratorio, como un estrechamiento o una pequeña obstrucción de las vías respiratorias. Sus causas pueden ser asma, neumonía, bronquitis, reflujo gastroesofágico, insuficiencia cardíaca, tabaquismo...etc. ¿Qué es la apnea? La apnea es un trastorno que obstruye las vías respiratorias durante segundos y repetidas veces por hora . La más común es la apnea del sueño y suele ir acompañada de ronquidos. Durante la apnea se pausa la respiración, pero el corazón continúa latiendo.
Enfisema Pulmonar, ¿Qué Debes Saber?
Artículo especializado

Enfisema Pulmonar, ¿Qué Debes Saber?

Este nombre viene del griego, ” emphysema”, que significa soplar o insuflar aire , algo que está relacionado con esta enfermedad respiratoria. Afecta a personas mayores de 40 años y más frecuentemente a hombres. La causa más directamente asociada es el tabaquismo e implica un problema de salud pública debido a su elevada prevalencia y su traducción económica y social. ¿Qué es el enfisema? Es una enfermedad englobada dentro de la entidad “enfermedad pulmonar obstructiva crónica” (EPOC ) junto a la bronquitis crónica. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica tiene repercusión sistémica y evolución progresiva. Se caracteriza por la presencia de una obstrucción crónica al flujo aéreo asociada a una reacción inflamatoria frente a partículas nocivas o irritantes (la principal el tabaco). Cursa con episodios de empeoramiento llamados exacerbaciones que pueden implicar un ingreso hospitalario y empeoramie n to progresivo basal del paciente. Factores de riesgo El principal factor de riesgo es la exposición al humo de tabaco: entre el 80-90% de los pacientes con EPOC son fumadores . Otros factores que pueden influir son: genéticos (como el déficit de la proteína α 1 -1-antitripsina , encargada de la proteger el tejido pulmonar), exposición laboral, contaminación ambiental, edad, infecciones en edades tempranas, etc. Se postula que la enfermedad se inicia con un proceso inflamatorio (inducida por el humo del tabaco debido a su contenido en oxidantes) que produce un estrechamiento de las vías respiratorias, sobre todo distales. Evoluciona con la destrucción del tejido elástico de las paredes de las vías respiratorias distales o bronquiolos (la disminución de la capacidad elástica del pulmón provoca el colapso de las vías aéreas distales). ¿POR QUÉ EL TABACO? El humo del tabaco y otros contaminantes provocan la liberación de productos químicos que dañan las paredes de los alvéolos. La lesión progresa con el tiempo dificultándose la expulsión de aire y afectando a la oxigenación. ¿Cómo se traduce esta afectación microscópica del pulmón? Durante la inspiración , el aire entra en el alveolo, pero la falta de elasticidad en la pared hace que se dificulte su salida quedando atrapado durante la espiración y dando lugar a la creación de unos espacios de atrapamiento aéreo llamados bullas, características del enfisema . Es decir, en caso de enfisema, si comparamos el alveolo con un globo comprobaríamos que, debido a la enfermedad, sería posible la entrada de aire, pero se vaciaría con dificultad quedando un remanente de aire en cada inspiración y comprometiendo la oxigenación. La pérdida progresiva de la elasticidad pulmonar y la destrucción de la estructura pulmonar provocaría el colapso de las pequeñas vías aéreas durante la respiración, conduciendo a una obstrucción respiratoria y a una retención de aire poco oxigenado en los pulmones. Según la causa desencadenante podríamos hablar de: Enfisema pulmonar hereditario : es el caso del déficit de α 1 -1-antitripsina que afecta a una de cada 2.500 personas. Se trata de una proteína sintetizada en el hígado cuya misión es la protección del tejido pulmonar. Enfisema pulmonar adquirido : en este caso la producción de α 1 -1-antitripsina es normal, pero existe un proceso inflamatorio de base por la exposición a irritantes que conlleva a la destrucción de las fibras elásticas del espacio alveolar. Por curiosidad, según el área pulmonar afectada encontraremos cuatro tipos de enfisema: panacinar, centrolobulillar, paraseptal (se asocia con neumotórax espontáneo) e irregular. Según la gravedad de los síntomas podríamos hablar de: leve, moderado, grave y muy grave. ¿Qué síntomas encontramos al inicio de la enfermedad? Al inicio los síntomas pueden estar ausentes o ser mínimos. Sospecharemos esta enfermedad ante una persona fumadora de más de 40 años y algunos de estos síntomas: Tos crónica: puede ser intermitente o persistente y productiva o no (acompañada o no de mucosidad). Esta tos no se acompaña de fiebre ni síntomas gripales. Expectoración : tendrán un aumento en el volumen diario de expectoración o una sobreinfección de la misma (sospechada por un cambio de color, haciéndose amarilla o verdosa). Disnea : sensación de falta de aire o dificultad para respirar. Cuando la enfermedad evoluciona se añaden otros síntomas derivados de la progresión de la lesión como puede ser la taquipnea (aumento de la frecuencia respiratoria) para compensar el atrapamiento aéreo y la disminución de oxigenación. La función pulmonar empeorará con la progresión de la enfermedad y se harán más evidentes y frecuentes los síntomas de disnea, tos y expectoración. ¿Qué pruebas se realizan para confirmar el diagnóstico? Espirometría : es una medición de los volúmenes estáticos pulmonares. Soplamos en un tubo y se miden varios parámetros en el aire espirado. Este estudio permite valorar el grado de severidad de la enfermedad, en función de uno de los parámetros que valora: el FEV 1 (flujo espiratorio máximo en el primer segundo). Cuanto más bajo es el flujo espiratorio más aire nos queda atrapado en el pulmón y más grave es el enfisema. Gasometría arterial: para comprobar la oxigenación. Pruebas de imagen: radiografía de tórax y tomografía axial computarizada (TAC). Con ellas comprobamos las áreas afectadas y su extensión y descartamos otras patologías. ¿Qué otras patologías provocan síntomas respiratorios? Las infecciosas (como la tuberculosis), cancerígenas, asma bronquial (en personas más jóvenes con tos crónica de predominio nocturno y disnea de intensidad variable), bronquiectasias (con expectoración abundante y purulenta), etc. ¿Qué tratamiento se recomienda a los pacientes afectados de enfisema? El objetivo del tratamiento es evitar la progresión de la enfermedad y estabilizar los síntomas para conseguir mayor calidad de vida y reducir los ingresos hospitalarios de repetición y la mortalidad. Para ello se utilizarán medidas farmacológicas, no farmacológicas y cuidados especiales. La elección del tratamiento será individualizada, en función de los síntomas, los valores de la frecuencia, la gravedad de las exacerbaciones y la espirometría. Sin embargo, en todos los pacientes debemos incidir en el cese del hábito tabáquico (si es preciso se ofrece ayuda para potenciar la deshabituación tabáquica) De entre los tratamientos farmacológicos el tratamiento por excelencia lo constituyen los fármacos broncodilatadores . No modifican el deterioro de la función pulmonar, pero mejoran los síntomas, reducen la frecuencia y gravedad de las exacerbaciones y mejoran la calidad de vida. La vía de administración de elección es la inhalatoria dado que minimiza los efectos secundarios. En fase avanzada de la enfermedad se puede precisar oxigenoterapia y programas de rehabilitación respiratoria. Como ves, se trata de una patología claramente asociada al tabaco. Si estás pensando en dejar de fumar tienes un buen argumento para dejar de hacerlo. Esta es una de las enfermedades incurables asociadas al tabaco. Las otras son de pronóstico igual o peor. Por favor, reflexiona.
¿Qué es la EPOC?
Artículo especializado

¿Qué es la EPOC?

Como indican sus siglas, se trata de una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Podríamos decir que es una enfermedad progresiva con afectación sistémica caracterizada por una obstrucción al flujo aéreo y directamente relacionada con el tabaco. Cursa con periodos de exacerbación o empeoramiento de los síntomas (sobre todo en invierno coincidiendo con las infecciones respiratorias agudas). Factores de riesgo Afecta a la población fumadora , aunque debemos incluir a un pequeño porcentaje de fumadores pasivos que debutan con la enfermedad. El principal factor de riesgo es, rotundamente, la exposición al humo del tabaco . Existen otros factores estrechamente relacionados como pueden ser el déficit de alfa1 antitripsina (enfermedad genética), la exposición a irritantes (por ejemplo, en el entorno laboral), la contaminación ambiental, o las enfermedades respiratorias previas (enfisema y bronquitis crónica), entre otros. Es una enfermedad muy prevalente que supone un alto gasto sanitario y cuyo pronóstico empeora por la presencia de otras enfermedades que pueda presentar el paciente (comorbilidades) como pueden ser la cardiopatía, las arritmias, la hipertensión arterial , la diabetes, la patología tiroidea, la obesidad… ¿Ante qué síntomas sospecharemos esta enfermedad? En estadios iniciales los síntomas son escasos y de intensidad leve. Sospecharemos EPOC en aquellos pacientes adultos fumadores que presenten estos síntomas: Tos de carácter crónico: no siempre es productiva (con producción de mucosidad o esputo). Por ello siempre insistimos en acudir a visita médica ante un cuadro de tos persistente de tiempo de evolución que no mejora con el tratamiento convencional. Expectoración:  es fisiológica si es transparente o mucosa. Sin embargo, si es espesa y/o cuantiosa debe valorarse pues puede enmascarar una patología respiratoria de base. Así mismo, la expectoración con sangre debe despertarnos una alarma, pues puede deberse a un simple esfuerzo al toser, pero también, puede tratarse de la manifestación de una enfermedad relevante. Disnea:  sería la sensación de falta de aire. Todos presentamos algo de disnea al realizar una actividad física. Sin embargo, nos referimos a la disnea persistente que empeora con el ejercicio y obliga al cese de su realización. Se establecen diferentes grados de severidad en función de la limitación funcional que suponga para el paciente siendo el grado 0 el más leve y el grado IV el más limitante.  Otros posibles síntomas que podríamos encontrarnos serían: cianosis o color azulado de las mucosas (por poca oxigenación), sibilancias (pitidos al respirar), fatiga extrema, retención de líquidos (sobre todo en tobillos), … La espirometría Es importante indagar sobre los antecedentes personales y familiares y sobre los hábitos tóxicos (tabaco, alcohol…). La exploración física aporta poca información al inicio de la enfermedad para confirmar el diagnóstico. Una de las primeras pruebas que vamos a solicitar va a ser una espirometría , que es una exploración de la función respiratoria que mide los flujos y los volúmenes respiratorios. Se emplea para el diagnóstico y el seguimiento evolutivo de la patología respiratoria.  La espirometría simple se realiza haciendo inspirar profundamente y soltar todo el aire que se pueda. Mide el volumen máximo inspirado y espirado. A veces se solicita una espirometría forzada (tras la inspiración profunda el paciente mantiene la espiración alargándola hasta no poder más), que mide el aire espirado en relación al tiempo. Con la espirometría tendremos claramente catalogado el tipo de patología respiratoria, aunque pueden ser precisas otras pruebas complementarias para definir el grado y/o finalizar el estudio, como pueden ser una radiografía de tórax, un electrocardiograma y un TAC torácico . Asimismo, podremos hacer el despistaje de otras enfermedades respiratorias que pueden manifestarse con síntomas similares como pueden ser el asma, las bronquiectasias o la insuficiencia cardíaca. ¿Cómo se trata? Una vez clasificado el paciente según su gravedad (EPOC leve, moderado, grave y muy grave) procederemos al abordaje terapéutico incidiendo en la eliminación del hábito tabáquico y tratando los síntomas respiratorios. Todo ello estará enfocado en la mejoría de su calidad de vida. Recodemos que el abandono del hábito tabáquico supone un punto de inflexión muy importante dado que influye en el pronóstico y la evolución de la enfermedad. Es muy probable que el paciente precise un tratamiento con corticoides (inhalados o vía oral) con finalidad antiinflamatoria para mejorar la función pulmonar y reducir el número de agudizaciones. Otros tratamientos implicados pueden ser los broncodilatadores , la oxigenoterapia o los mucolíticos. Es importante el adiestramiento del paciente en cuanto a la diferenciación de su medicación de base y la de rescate (que debe emplearse sólo en caso de aumento puntual de síntomas). Es fácilmente deducible que si el paciente precisa más medicación de rescate ello significa que su medicación de base no es suficiente o bien que su enfermedad está evolucionando. En estadios avanzados de la enfermedad el paciente puede requerir unos cuidados más específicos, no sólo médicos sino también de soporte psicológico, social o familiar. Ante todo, debe sentirse arropado y en situación de confort.
Transplante de Pulmón
Contenido de salud

Transplante de Pulmón

Definición  El trasplante de pulmón es un procedimiento quirúrgico que consiste en reemplazar uno o ambos  pulmones enfermos, que no funcionan correctamente, por un pulmón sano generalmente de un donante fallecido o con muerte cerebral. El trasplante de pulmón se reserva para las personas que han probado otros tratamientos o medicamentos, pero cuyas enfermedades no han mejorado.  ¿Cómo es un trasplante de pulmón?  El trasplante de pulmón se realiza bajo anestesia general, por lo que el paciente estará totalmente dormido. La cirugía se lleva a cabo con el uso de un sistema de circulación extracorporal. La máquina reemplazará temporalmente la función del corazón y los pulmones durante la cirugía, para mantener la circulación sanguínea a través del cuerpo y el intercambio de oxígeno y de dióxido de carbono. El cirujano hace un corte quirúrgico en el tórax para extraer el pulmón enfermo. Las vías respiratorias principales del pulmón enfermo y los vasos sanguíneos que se encuentran entre ese pulmón y el corazón se conectarán al pulmón donado. Si es un trasplante doble de pulmón, el cirujano trasplantará un pulmón por completo y luego empezará el procedimiento con el segundo. Una vez terminada la cirugía, se sutura la incisión y se insertan sondas pleurales durante varios días para drenar el aire, el líquido, y la sangre fuera del tórax, permitiendo que los pulmones se vuelvan a expandir totalmente. El paciente será desconectado del sistema de circulación extracorporal, y el corazón y pulmones reanudarán sus funciones normales.   Un trasplante simple de un pulmón generalmente puede tardar entre 4 y 8 horas , mientras que un trasplante doble de pulmón puede llevar entre 6 y 12 horas. ¿Para quién está indicado?   El trasplante de pulmón está indicado para pacientes menores de 65 años que tengan una enfermedad pulmonar grave, como son: Daño a las arterias del pulmón debido a una anomalía en el corazón por un defecto congénito. Destrucción de las vías respiratorias grandes y del pulmón. Fibrosis quística. Afecciones pulmonares en las cuales los tejidos pulmonares resultan inflamados o cicatrizados. Presión arterial alta en las arterias de los pulmones o sea,  hipertensión pulmonar. ¿Por qué se realiza? El trasplante de pulmón se realiza porque:   Los pulmones dañados pueden dificultar que el cuerpo reciba el oxígeno que necesita para sobrevivir. El daño pulmonar generalmente puede tratarse con medicamentos o con dispositivos de respiración especial. Sin embargo, cuando estas medidas ya no ayudan o si la función de los pulmones pone en riesgo la vida, es necesario realizar un trasplante pulmonar. Riesgos de un trasplante de pulmón  Entre los riesgos de un trasplante pulmonar están: Los pacientes pueden tener una reacción desfavorable a la anestesia. Formación de coágulos de sangre. Daño a los riñones, el hígado u otros órganos próximos a los pulmones. Rechazo del nuevo pulmón, lo cual puede suceder de inmediato, dentro de las primeras 4 a 6 semanas, o con el paso del tiempo. Que el pulmón trasplantado no funcione para nada.  Problemas a nivel del lugar en donde se fijaron los nuevos vasos sanguíneos y vías respiratorias. Diabetes, adelgazamiento de los huesos o niveles altos de colesterol a raíz de los medicamentos administrados después del trasplante. Alteraciones de la unión de los bronquios o de las venas y arterias. Parálisis del diafragma. Preparación  Para la preparación de un trasplante de pulmón, antes del procedimiento es necesario que: El médico realice examen médico completo, analíticas de sangre generales y específicas para valorar hacer el trasplante, electrocardiograma y radiografía de tórax y pruebas diagnóstica de imagen, como ecografía del pulmón. Pruebas para determinar el pronóstico del  paciente y asegurarse de que es apto para el trasplante de pulmón. Es necesario que el paciente realice una evaluación psicológica. El paciente debe seguir cualquier dieta que su equipo de trasplantes le recomiende. No puede ingerir alcohol bajo ninguna circunstancias. No debe fumar días previos a la cirugía. El paciente tendrá que intentar mantener su peso en el rango apropiado. Seguir el programa de ejercicios que su médico le recomiende. El paciente debe estar en ayunas al menos 8 horas antes del procedimiento. Se recomienda evitar tomar medicamentos anticoagulantes y antiinflamatorios antes o después del procedimiento, para evitar el riesgo de sangrado excesivo. La paciente debe informarle a su médico si se encuentra en estado de embarazo o si cree  que pueda estarlo. Cómo es la recuperación de un trasplante de pulmón La recuperación de un trasplante de pulmón, después del procedimiento conlleva: Durante las primeras 24 a 48 horas, el paciente necesitará permanecer en la sala de cuidados intensivos para que los médicos y enfermeros puedan controlar la situación cuidadosamente, para asegurar que el paciente no desarrolle infecciones y que su corazón y pulmones  estén trabajando bien.  El paciente podría permanecer en el hospital de 7 a 21 días después del trasplante. El período de recuperación inicial para el trasplante de pulmón es de aproximadamente 6 meses.  El primer año después del trasplante, cuando las complicaciones quirúrgicas, el rechazo y la infección suponen la mayor amenaza, es el período más crítico. Resultados  Los resultados de un trasplante de pulmón son muy beneficiosos, pudiendo mejorar considerablemente la calidad de vida de la persona que ha obtenido un nuevo órgano, si bien depende de la condición médica que causa  la necesidad de un trasplante. El pronóstico tras un trasplante de pulmón es variado. Algunos pacientes hacen una buena restauración, viviendo a lo largo de años y teniendo una vida activa, otros jamás pueden recobrar una salud completa. Preguntas frecuentes ¿Se puede vivir con un solo pulmón?  Sí es posible vivir con un solo pulmón, si el otro se encuentra completamente sano. Aunque la respiración no sea tan eficaz, es posible llevar una vida relativamente normal con un solo pulmón o incluso con parte de uno, con la excepción de que la realización de ciertas actividades físicas estarán relativamentes disminuidas.  ¿Qué tengo que hacer para ser donante de órganos?  Para ser donante de órgano hay que conocer la voluntad de la persona para serlo. Se suele solicitar una tarjeta de donantes que no tiene valor legal, sino únicamente testimonial. Esto significa que en el momento de fallecer, si es candidato para ser donante de órganos, la familia va a tener que firmar el consentimiento para proceder a la extracción. ¿Cuál es el porcentaje de éxito de un trasplante de pulmón?  El porcentaje de éxito tras un trasplante de pulmón alcanza casi el 80% al año y el 50% a los 5 años .  ¿Cuánto alarga la esperanza de vida un trasplante de pulmón?  La esperanza de vida de un trasplante de pulmón en algunos pacientes ha llegado a 10 años o más. Solo la mitad de los pacientes que se realizan el procedimiento siguen con vida después de 5 años. ¿Es muy larga la recuperación tras un trasplante de pulmón?  Sí, la recuperación de un trasplante de pulmón es muy larga . El paciente deberá permanecer en observación cuidadosa durante un año después de realizarse el trasplante, debido a que durante este tiempo es más probable el rechazo al pulmón.
DLCO
Contenido de salud

DLCO

Definición La DLCO (prueba de difusión de monóxido de carbono) es una prueba de función pulmonar, en la cual se estudia la difusión de los gases a través de los alvéolos pulmonares hacia la sangre. Los alvéolos pulmonares es la zona donde el oxígeno pasa del pulmón a la sangre. ne Tipos de DLCO Los tipos de DLCO son:   Respiración única: tras una respiración normal, al paciente, se le hace respirar una mezcla de oxígeno (O2), monóxido de carbono (CO) y helio (He), se le pedirá que contenga la respiración durante 10 segundos y después se mide el CO que espira. Reinhalación: el paciente respira durante unos 15 segundos en una bolsa con CO y helio y se mide la cantidad de CO que queda al final.  Respiración múltiple o respiración estable: se usa en niños que no pueden contener la respiración durantes 10 segundo, se les hace respirar de forma normal de aire con una cantidad conocida de CO y helio . De todos ellos solo se usa en la práctica clínica habitual el de respiración única, al ser el menos invasivo , el más fácil de realizar, más reproducible y con menos efectos secundarios, dando la misma información que el resto de métodos más complejos. Preparación En la preparación de la DLCO lo más importante es no fumar, al menos en las 24 horas previas a la misma. Tampoco se deberán realizar comidas pesadas, que puedan dificultar movimientos respiratorios inmediatamente antes de la prueba. Si el paciente usa inhaladores se debe poner en conocimiento del médico, quien le indicará cómo debe actuar. Cómo se realiza la DLCO La DLCO se realiza haciendo: El paciente respira aire que contiene una cantidad de CO conocido, y un gas trazador como el helio del cual también conocemos la cantidad exacta. Tras respirar este aire se le indica al paciente que contenga la respiración durante 10 segundos. Posteriormente se le indica que expulse el aire rápidamente. Se procede a analizar este aire exhalado para comprobar la cantidad de CO y de helio que quedan en él, esto permite conocer la cantidad de CO que se ha quedado en el pulmón. Complicaciones de la DLCO No presenta complicaciones en su realización, al ser una prueba sencilla . Si bien hay que tener en cuenta que puede ser difícil de realizar para niños y personas con alteración mental, así como en personas con fibrosis pulmonar, enfermedades respiratorias de base o tras un ejercicio importante . Resultados Los resultados de la prueba se valoran en función de una referencia, que son los hallados en personas de igual talla, peso, edad y sexo, considerándose normales si son entre el 80 y 120 por ciento de estos valores normales. Se encuentran valores por debajo de lo normal en enfermedades como el enfisema pulmonar, la enfermedad intersticial pulmonar (endurecimiento del pulmón) y el tromboembolismo pulmonar (trombo en arteria pulmonar). Se encuentra aumentado en policitemias (aumento de glóbulos rojos), hemorragias alveolares, insuficiencia cardiaca y asma. Los resultados de las pruebas e starán disponibles en unas dos semanas , y en función de ellos, el especialista puede realizar otras pruebas que completen el estudio y ayuden al diagnóstico. Preguntas frecuentes ¿Cuáles son los valores normales de DLCO? Se consideran valores normales, los que se encuentran entre el 80 y 120 por ciento de los valores teóricos. Estos valores teóricos son los que se encuentran en personas de la misma edad, peso, talla y sexo que el paciente a estudiar, sin patología conocida. ¿Qué mide la espirometría? En la espirometría forzada se mide: CVF (capacidad vital forzada) indica la máxima cantidad de aire exhalado, con el máximo esfuerzo y rapidez, después de inhalar lo más profundo que se pueda. FEV1 (volumen espiratorio forzado en el primer segundo) es el aire que se puede exhalar en el primer segundo, con el máximo esfuerzo posible. FEV1/CVF a partir de las dos mediciones anteriores se da un índice, que se comparan con los que serían esperable, en una persona de las mismas características físicas. PEF (FLUJO ESPIRATORIO FORZADO) es el flujo que sale durante la parte media de una espiración forzada. FEM (flujo espiratorio máximo) es el volumen de aire que espira durante una espiración forzada. La espirometría simple mide: VC (volumen corriente) la cantidad de aire que se mueve en una respiración normal. VRI (volumen de reserva inspiratorio) volumen de aire que se inhala de más, durante una inspiración forzada. VRE (volumen de reserva espiratorio) volumen de más que se espira en espiración forzada. CV (capacidad vital) es la máxima cantidad de aire que una persona puede expulsar, después de un inhalación forzada. CI (capacidad inspiratoria) máxima capacidad que se puede inhalar, en una inspiración profunda. CRF(capacidad funcional residual) aire residual que queda en los pulmones tras una respiración normal. CPT (capacidad pulmonar total) es la cantidad de aire total que pueden contener los pulmones. ¿Qué es la capacidad pulmonar? La capacidad pulmonar es la cantidad total de aire que pueden contener los pulmones , es la suma de la capacidad vital y el volumen residual. ¿Qué es la perfusión pulmonar? La perfusión pulmonar es la cantidad de sangre que se encuentra en los pulmones , gran cantidad de ella se encuentra alrededor de los alvéolos pulmonares que es la zona donde se realiza el intercambio de gases a la sangre. ¿Qué es la capacidad vital y cómo se mide? La capacidad vital es la máxima cantidad de aire que una persona puede expulsar después de una inhalación forzada. Para medir la capacidad vital, se le indica al paciente que inhale todo el aire que pueda, y después que eche todo el aire de forma continua y lenta. Este parámetro es la suma de volumen total, el volumen de reserva inspiratorio y el volumen de reserva espiratorio.