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Cómo Reconocer a una Persona que Padece Síndrome de Diógenes
Artículo especializado

Cómo Reconocer a una Persona que Padece Síndrome de Diógenes

Cuando pensamos en el síndrome de Diógenes, nos viene a la cabeza esa imagen de los bomberos intentando acceder a una casa repleta de basura, objetos y desperdicios y unos vecinos molestos por las condiciones insalubres que origina a la comunidad. Y es que las personas que sufren el Síndrome de Diógenes acumulan objetos inservibles, como basura, y no siguen pautas de higiene y autocuidado. Se trata de personas, mayormente ancianos, que viven recluidos en su hogar, aislados de la sociedad y que permanecen, voluntariamente, en condiciones de pobreza extrema por no tener conciencia de lo que poseen , pues reúnen grandes cantidades de dinero en rincones de la casa y también en cuentas en el banco.   Todos tenemos cierta tendencia a guardar las cosas por si acaso, por si en algún momento las podemos necesitar, pero ¿cómo se llega a este extremo?, ¿qué debe suceder para entrar en un bucle de este tipo y encima no ser consciente? ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Factores de riesgo del síndrome de Diógenes Poseer ciertos rasgos de personalidad , como ser huraño, desconfiado, introvertido, hostil, dominante o independiente. Tener dificultad para establecer vínculos con las personas, pero no con los animales u objetos. Mantener traumas o acontecimientos vitales no superados , como pérdidas afectivas, muertes de personas importantes, rechazo de familiares, jubilación indeseada, pérdida de estatus… Tener conductas que se puedan agravar con el tiempo, como el coleccionismo. Vivir en soledad y tener falta de contacto con el mundo exterior. Padecer algún trastorno mental o patología previa. C onvivir con una persona acumulador a o con síndrome de Diógenes, ya que cuando dos personas de edad avanzada conviven juntas, fácilmente uno de ellos puede arrastrar al otro a esa situación. Esto hace que podamos diferenciar el trastorno entre : Los que carecen de patología psiquiátrica y han sido los acontecimientos estresantes de la vida los que le han llevado a tal situación. Los que sufren de trastornos psiquiátricos y la apatía que los caracteriza, ha hecho que les impida deshacerse de objetos y residuos llegando al extremo de la acumulación, como: -Trastornos de personalidad, principalmente el obsesivo-compulsivo (TOC). -Esquizofrenias y otros trastornos psicóticos -Drogodependencias, especialmente el alcoholismo. -Depresión -Demencias ¿SABÍAS QUE… Cuando los vecinos visualizan y denuncian las condiciones en las que vive la persona, ya han pasado varios años desde que la sintomatología se inició. Esto quiere decir que, durante mucho tiempo, el problema fue de puertas hacia dentro y, día a día, fue aumentando hasta sobrepasar los límites de la vivienda. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. ¿Cómo evoluciona el síndrome de Diógenes? Al principio lo que predomina es una acumulación pasiva , un abandono parecido al comportamiento del adolescente que acumula ropa sobre las sillas o platos sin fregar. Después, la acumulación empieza a tener un orden anormal sin seguir ningún criterio lógico ni racional. Al final, acaba acumulando activamente  y ya no solo no se desprende de los residuos que él mismo genera, sino que se desplaza al exterior a recogerlos, como por ejemplo, en contenedores. ¿Cómo se puede ayudar a alguien que sufre síndrome de Diógenes? Para poder ayudarlos, al tratarse de un adulto y mientras no se encuentre incapacitado por enfermedad psiquiátrica o demencia, es necesario contar con su consentimiento . El problema está en que, al no tener conciencia de enfermedad y además, tener una personalidad paranoide, que les lleva a pensar que son los demás los que tienen el problema y solo quieren hacerle daño quitándole sus preciados objetos, suelen rechazar la ayuda social y el tratamiento que se les ofrece, y terminan volviendo rápidamente al estilo de vida anterior. Pero si aceptan trabajar conjuntamente en su mejoría y están predispuestos a cambiar, la intervención o tratamiento a seguir debería incluir las siguientes pautas : Tratar el mal estado nutricional e higiénico. Limpiar a fondo la basura acumulada. Intervenir en su dieta para ganar peso y mitigar los efectos negativos sobre el organismo que haya producido el llevar una alimentación inadecuada. Mejorar su higiene personal para que no produzca rechazo al presentarse ante los demás. Instaurar medidas preventivas para que el cuadro no vuelva a repetirse. Contactar con una institución geriátrica donde se pueda ubicar al afectado, y si esto no es posible, recurrir a una asistenta a domicilio para recibir un apoyo social. Implicar a los parientes más cercanos y hacerles comprender que se trata de una enfermedad y no un deterioro de la edad. Hacer un seguimiento periódico mediante visitas domiciliarias y coordinarse con los servicios sanitarios. Trabajar a nivel psicológico mediante terapia. Corregir los pensamientos acerca de la pronta llegada de una nueva situación de pobreza extrema y la necesidad de acumular. Elaborar los traumas no superados. Reconstruir su historia rescatando los aspectos funcionales. Tratar la patología mental asociada. Utilizar tratamiento farmacológico cuando se requiera. Sobre todo en adicciones, obsesiones muy fuertes para ayudar a controlar la ansiedad y si hay delirios. Si estás dudando acerca de si un familiar pudiera estar desarrollando éste tipo trastorno, es importante observar si alguno de los factores de riesgo que hemos mencionado arriba está empezando a aparecer. Habitualmente, los primeros síntomas observables son un comportamiento huraño y el aislamiento voluntario con reclusión en el hogar. Por ello es importante vigilar a los mayores que viven solos y considerar el hecho de visitarlos más a menudo, porque este tipo de comportamientos, podría ser una excepcional estrategia preventiva para el desarrollo del trastorno. No obstante, hay que tener en cuenta que el síndrome de Diógenes puede confundirse fácilmente con otras formas de acumulación , como el Trastorno por acumulación.  Este último se diferencia del primero, en que la conducta no traspasa los límites de la vivienda, con lo cual, no son una molestia para los vecinos, no tienen porqué abandonar la higiene, la limpieza y el autocuidado, está relacionado con personas jóvenes y son conscientes de que padecen una enfermedad, pero buscan excusas sentimentales para no desprenderse de los objetos. SÍNDROME DE DIÓGENES TECNOLÓGICO Por cierto, ¿sabías que existen acumuladores tecnológicos, también llamados info-obsesivos, que l o que acumulan es información o archivos digitales ? Estos sienten la necesidad de estar a la última en noticias, avances y tendencias y son incapaces de desprenderse de la información archivándola y ordenándola compulsivamente. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Terapias para el Síndrome de Asperger
Artículo especializado

Terapias para el Síndrome de Asperger

Si conoces a Sheldon Cooper, el personaje de la serie televisiva The Big Bang Theory , seguramente te hagas una idea de lo que implica padecer la enfermedad del síndrome de Asperger (AS). ¿Qué es el AS? Es un trastorno del espectro autista , que empieza a ser visible a partir de los dos o tres años de edad. Esto es debido a que los niños con AS, mantienen las habilidades tempranas de lenguaje intactas y no manifiestan dificultades hasta que empiezan a gatear o caminar, mostrando un desarrollo motor tardío y torpe, que hace sospechar de algo inusual. ¿Cuál es su principal característica? El principal distintivo de las personas con AS, es que tienen interés por muy pocas cosas y muestran una preocupación o inquietud obsesiva hacia un objeto o un tema en particular , lo que les dificulta enormemente, el participar en actividades y conversaciones que no vayan en la línea de su vocación obsesiva, y les facilita el desarrollo de un talento anormal especializado en un área en particular. De hecho, se cree que científicos como Albert Einstein, artistas como Miguel ángel y músicos brillantes como Beethoven, pudieron padecer este tipo de enfermedad. ¿Tiene otros síntomas? Gran parte de los rasgos característicos de la enfermedad se empiezan a detectar en los primeros años de edad. Los niños con AS: Quieren saberlo todo sobre su tema de interés y para ello reúnen grandes cantidades de información factual sobre su tema favorito. Por ello, algunos niños con AS se convierten en auténticos expertos en aspiradoras, marcas y modelos de automóviles o incluso objetos tan peculiares como freidoras. Hablan incesantemente sobre su tema de interés, pero la conversación no lleva a ningún sitio, pues exponen una colección de hechos y estadísticas al azar, sin punto o conclusión alguna. Presentan una tendencia a hablar de manera demasiado formal o monótona y a interpretar las figuras retóricas e ironías de manera literal. A menudo, esta monotonía en la forma de hablar también hace que carezcan de la capacidad para modular el volumen de su voz y, por ello, es habitual que tengan que darles un toque de atención, por ejemplo, cada vez que entran en una biblioteca o un cine. Poseen un lenguaje corporal prácticamente inexistente. Por lo general no hacen contacto visual al hablar con los demás y, si lo hacen, su mirada es peculiar y rígida, teniendo también dificultad para utilizar las expresiones faciales y los gestos. Tienen rutinas o rituales repetitivos que se niegan rotundamente a cambiar o flexibilizar, como, por ejemplo, vestirse en un orden especifico. Desarrollan un comportamiento anormal que implica movimientos repetitivos y extraños, como, por ejemplo, el giro de la mano o los dedos. Carecen de empatía, y eso les lleva a tener comportamientos sociales y emocionales inadecuados que les incapacita para interactuar exitosamente con los demás. Son torpes físicamente y les falta coordinación. La mayoría de niños que padecen esta enfermedad, tienen antecedentes de retrasos en el desarrollo en las habilidades motoras. ¿Qué lo diferencia del autismo? A diferencia del gran retraimiento del resto del mundo que es característico en el autismo, los niños con AS están aislados debido a sus malas habilidades sociales y pocos intereses . De hecho, los niños con AS es posible que se acerquen a otras personas, pero que la conversación normal no sea posible debido al comportamiento inadecuado o excéntrico , o a la dificultad para mantener temas de conversación en común. ¿Cuáles son sus causas? La causa exacta que provoca el Síndrome de Asperger aún se desconoce, pero la investigación actual señala que las anomalías cerebrales son las responsables de los síntomas del AS. Durante el desarrollo fetal, se produce una migración anormal de células embriónicas que afectan a la estructura del cerebro y a las conexiones entre neuronas responsables del pensamiento y el comportamiento, dando lugar a esta enfermedad. También se considera que existen mutaciones genéticas que determinarían la aparición o no de determinados síntomas y su grado de gravedad , pero tampoco se sabe con certeza cuáles son estas mutaciones y si se trata de un único gen o si hay varios genes implicados. Lo que sí está claro es que el AS tiene un fuerte carácter hereditario, lo que significa que los hijos de padres con este problema tienen grandes probabilidades de desarrollarlos. ¿Cómo se diagnostica? Es difícil hacer un diagnóstico preciso e invariable, porque todavía no existe una evaluación normalizada. Además, a esto se suma, que muchos médicos consideran que el AS no es un trastorno separado, sino un autismo de alto funcionamiento y lo ven como el extremo leve del espectro autista con síntomas que difieren, sólo en el grado de intensidad. No obstante, la mayoría de médicos coinciden en que hay un grupo de comportamientos que alertan de un posible diagnóstico de AS: Contacto ocular normal, aunque mirada extraña. No darse la vuelta cuando se les llama por su nombre. Retraimiento. No usar gestos para señalar o mostrar. Falta de juego interactivo. Falta de interés en los demás. El diagnóstico de AS es un p roceso en dos etapas: Evaluación del desarrollo del niño con un médico de familia o pediatra. Evaluación con un equipo (psicólogo, neurólogo, psiquiatra, terapeuta del lenguaje y otros profesionales expertos). Al final, el médico observa los resultados de las pruebas de cada profesional, las combina con los antecedentes de desarrollo del niño y los síntomas actuales, y genera un diagnóstico. ¿Existen tratamientos? El tratamiento ideal del AS coordina terapias que abordan sus tres síntomas principales : Malas habilidades de comunicación. Capacitación sobre habilidades sociales: es una forma de terapia grupal que enseña a los niños con AS las habilidades que necesitan para interactuar más exitosamente con otros. Los niños con AS pueden ser capaces de aprender reglas no escritas de la socialización y la comunicación cuando se les enseña de una forma explícita y memorial. Terapia especializada del habla/lenguaje:  es un tipo de terapia que ayuda a los niños que tienen problemas con la pragmática del lenguaje y el intercambio de la conversación normal. Los niños con AS pueden aprender a hablar a un ritmo más natural, así como a utilizar e interpretar los gestos, contacto visual, tono de voz, humor y sarcasmo. Rutinas obsesivas o repetitivas. Terapia cognitivo conductual: es una terapia que abarca diversas técnicas encaminadas a reducir los problemas de comportamiento, tales como la interrupción, berrinches, arrebatos de rabia..., a manejar sus emociones para hacer frente a la ansiedad y a disminuir sus intereses obsesivos y rutinas repetitivas. Torpeza física. Terapia ocupacional: es una terapia física que facilita y mejora el desempeño en las actividades diarias (auto mantenimiento, trabajo, estudio, deportes, etc.) de los niños con problemas de integración sensorial o mala coordinación motora. Y además… Medicamentos, para enfermedades coexistentes como depresión y ansiedad. Capacitación y apoyo para padres, para enseñarles las técnicas de comportamiento que pueden utilizar en casa.
Cómo Tratar el Trastorno Límite de la Personalidad
Artículo especializado

Cómo Tratar el Trastorno Límite de la Personalidad

La persona con Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) camina día a día por la vida buscando el equilibrio como un funambulista en la cuerda floja. Abajo se extiende un abismo contra el que batalla por no caer y necesita de una barra que lo estabilice para no precipitarse hacia lo más profundo. Buscando su lugar… Durante muchos años, el TLP se había considerado el cajón de sastre de la psiquiatría. Son tan variadas sus manifestaciones y los trastornos que se vinculan con él, que en principio no encajaba en ninguna de las dos grandes categorías diagnósticas tradicionales, ni en las neurosis ni en las psicosis, ya que tenía elementos de ambas. Por eso, cuando en 1980 se creó como categoría con entidad propia en el DSM (manual que compila y define los trastornos psiquiátricos), se denominó trastorno límite (o borderline). Es irónico que esta desubicación tanto tiempo sostenida dentro de la psiquiatría se corresponda también con una gran desubicación a nivel vital en las personas con TLP. ¿Qué es? El TLP es un síndrome complejo y heterogéneo que está sobre todo asociado con la inestabilidad emocional y el control de impulsos . Afecta al 2% de la población adulta, y es el trastorno más frecuente en poblaciones clínicas ya que requiere de ingresos y consultas diversas tanto por la gravedad de sus síntomas como por los trastornos que tiene asociados: trastornos del estado de ánimo (depresión, trastorno bipolar, etc.), de ansiedad, de alimentación, de abuso de sustancias y elevada tasa de suicidio, cuestiones todas ellas que generan una amplia demanda asistencial. A pesar de que se ha tendido a considerar un trastorno más propio del sexo femenino , se sabe que afecta a ambos sexos por igual, aunque se diagnostica más a mujeres por motivos culturales. La edad de inicio se sitúa a finales de la adolescencia o principios de la edad adulta, aunque frecuentemente aparezcan síntomas ya durante la infancia (entre los 8-11 años). ¿Qué síntomas lo caracterizan? Los síntomas fundamentales en los que se manifiesta el trastorno son: Intentos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado. Relaciones interpersonales intensas e inestables, marcadas por una alternancia entre la idealización y la devaluación. Alteración de la identidad: autoimagen y sentido de uno mismo inestable. Impulsividad en (como mínimo) dos áreas potencialmente dañinas para sí mismo, p.ej. abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida, relaciones sexuales compulsivas, derroche económico… Comportamientos intensos, amenazas de suicidio o autolesiones. Inestabilidad afectiva: cambios en el estado de ánimo que oscila en horas o días. Sentimientos crónicos de vacío. Ira intensa o dificultades para controlarla. Ideas paranoides debidas a estrés o síntomas disociativos. Es importante remarcar que el diagnóstico de TLP siempre debe realizarlo un profesional (psiquiatra o psicólogo) ¿Causas? El origen del TLP es una mezcla de distintos factores y circunstancias genéticas, bioquímicas, neurofisiológicas, pero también de factores aprendidos y modulados desde la infancia a la adultez a nivel familiar y social. Los factores de riesgo incluyen: Comunicación deficiente en la familia. Abandono o miedo al abandono en la niñez o en la adolescencia. Vida familiar disociada. Abuso sexual, físico o emocional. ¿Falsos mitos? “ Son personas destructivas”: es importante ayudar a comprender a la persona qué hay detrás de las conductas autodestructivas para trabajar sobre ellas y sustituirlas por  otras menos nocivas. Los motivos de las conductas autodestructivas son diversos: ansiedad, miedo, autocastigo por haber fracasado, enfado hacia otros… A veces puede ser una manera desesperada de pedir ayuda o de reflejar lo mal que se sienten, otras son una forma de espiar la culpa (“soy mala persona”, “no valgo para nada”) y otras es una manera de sentirse vivos o sentir dolor por algo tangible. Aunque parezca contradictorio, la autolesión, las conductas abusivas o autodestructivas conducen a una aparente calma temporal o incluso una euforia que interrumpe el profundo malestar sentido. Detrás de la destrucción hay un intento (fracasado) de construcción. “ Son personas manipuladoras ”: parte importante de la “mala prensa” del TLP son las conductas manipuladoras. Es importante entender que detrás de actitudes aparentemente egoístas, se esconde un intento de hacer frente a emociones difíciles de tolerar y habitualmente son otro intento más de calmarse. Detrás del enfado hay miedo. En último término, quien paga las peores consecuencias de esas supuestas manipulaciones son justamente las personas con TLP. “ Nunca cambiarán ”: es cierto que es difícil mejorar si no se buscan las condiciones para poder hacerlo, por eso es tan necesario buscar no sólo ayuda terapéutica sino una ayuda de calidad.  Detrás de unos pobres resultados terapéuticos se esconden más habitualmente deficiencias en el tratamiento más que una incapacidad de la persona para mejorar. No hay casos perdidos, sino casos mal trabajados. ¿Es todo malo? Son tantas las reacciones negativas que generan las personas con TLP que hay una tendencia a pasar por alto sus aspectos positivos. No sólo tienen una gran capacidad empática sino también una sensibilidad especial, una especie de sexto sentido que les permite detectar en qué estado emocional se encuentran las personas de su alrededor, por lo que son capaces de hacerlas muy felices en los momentos buenos. Al ser personas intensas, tanto lo malo como lo bueno se acentúa. Tienden a ser personas inteligentes. ¿Tratamiento? Cada persona es un mundo, por lo que la psicoterapia requiere abordar aspectos específicos para las necesidades de cada una . Sería como hacer un traje a medida. No obstante, algunos aspectos que habitualmente se trabajan en psicoterapia con esta problemática son: la identidad y la diferenciación con los demás, las emociones y su regulación emocional, los límites y las relaciones personales, el autocuidado, etc. ¿Pronóstico? En los últimos años se está cambiando la forma de entender el curso del trastorno. Ha pasado de ser considerado como algo “incurable” a aparecer múltiples propuestas de tratamiento con resultados, cuanto menos, reveladores. Es cierto que no son tratamientos cortos, ya que es necesario modificar aspectos básicos de la personalidad, pero hay luz al final del túnel. Todo lo aprendido se puede desaprender. Lo más urgente es crear la tranquilidad y estabilidad necesarias para establecer con qué aspectos se identifican de sí mismos y diferenciarlos de aquellos que están más relacionados con el aprendizaje o la falta de habilidades y recursos. Hay que llenar huecos para, poco a poco, ir integrando la personalidad y descubriendo a la persona. En la edad madura tienden a mejorar los síntomas. Si bien la tendencia puede ser ir hacia la cuerda en cuanto aparezca, hay muchas formas de caminarla: el funambulista puede ir armado con cuerdas, atalajes y sujeciones varias, casco y paracaídas, o incluso motores a reacción que hagan decidir el propio vuelo y hacer que el equilibrio sea más una realidad que una excepción.
Entendiendo el Trastorno Bipolar
Artículo especializado

Entendiendo el Trastorno Bipolar

Grandes personalidades del mundo de la literatura (como Virginia Woolf, Edgar Allan Poe o Ernest Hemingway), del cine (Marilyn Monroe o Vivien Leigh), de la música (Kurt Cobain o Frank Sinatra), del arte (Vincent Van Gogh), de la política (Winston Churchill o Abraham Lincoln) han sufrido trastorno bipolar. Coloquialmente se usa (y abusa) equivocadamente el término “bipolar” para referirse a las personas que son impredecibles y que cambian de opinión o de emociones a menudo. No obstante, poco o nada tiene que ver el trastorno con esta forma de entenderlo: conozcámoslo un poco más. ¿Qué es? El trastorno bipolar, antiguamente llamado “psicosis maniaco-depresiva”, forma parte de los trastornos del estado de ánimo, y se caracteriza por cambios de humor que oscilan entre dos polos opuestos, uno muy alto y uno muy bajo. Afecta a alrededor del 1,5% de la población y no hay diferencias entre sexos. Se da en todas las culturas y grupos étnicos. Habitualmente empieza al final de la adolescencia o principios de la adultez y aunque puede aparecer en niños o personas mayores, es mucho menos frecuente. Requiere de un tratamiento a largo plazo. ¿Síntomas? El estado de ánimo “normal” ( eutimia ) se combina con episodios maníacos (o hipomaníacos) y depresivos , por lo que según en qué fase esté la persona tendrá unos síntomas u otros: Episodio maníaco (es cuando el estado de ánimo es más alto). Los episodios maníacos se caracterizan por un alto descontrol y los síntomas pueden llegar a ser peligrosos para el propio paciente o para otras personas. Euforia. Irritabilidad. Agitación o alta actividad motriz. Disminución de la necesidad de dormir. Aumento de la líbido (impulso sexual). Gastos excesivos y/o inapropiados. Planes irrealizables. Aumento de energía, capacidad para hacer muchas cosas. Cambios en los hábitos alimentarios, p.ej. descontrol de horarios. Fuga de ideas o mayor productividad de pensamiento. Hablar demasiado y demasiado rápido. Aumento de la sociabilidad. Sentimientos de grandeza, comportamiento extravagante. Implicación excesiva en actividades placenteras que tienen un alto potencial para producir consecuencias graves. Pueden darse síntomas psicóticos, p.ej. alucinaciones o delirios. También se puede dar un episodio hipomaníaco , que sería como un estado maníaco, pero menos grave. Incluso al principio puede resultar agradable para la persona, y habitualmente no necesita de hospitalización. Puede ser la fase previa al episodio maníaco o un episodio en sí mismo. Entre los síntomas habituales encontramos: Aumento de la autoestima. Sentimientos de grandiosidad. Hiperactividad. Aumento de la sociabilidad. Locuacidad. Dormir menos. Gastar más de lo habitual. Falta de autocrítica. Optimismo exagerado. Aumento de la líbido. Aumento de la emotividad. Episodio depresivo (estado de ánimo bajo -depresión mayor-). El episodio depresivo es más largo y más profundo cuanto más larga y profunda es la fase maníaca o hipomaníaca previa, por lo que cuanto más se reduzcan los picos, más estable estará la persona. Por eso es importante tratar los síntomas hipomaníacos cuanto antes. Se caracteriza por: Tristeza, vacío o desesperanza. Baja autoestima. Falta de energía y de motivación. Bajo nivel de actividad y lentitud. Cambios en el sueño: o dormir poco (insomnio) o demasiado (hipersomnia). Cambios en el apetito: comer demasiado o demasiado poco. Tendencia al aislamiento. Disminución de la líbido. Falta de concentración. Sentimientos de culpa. Ideación suicida. Episodio mixto : puede ocurrir que se dé simultáneamente un estado de depresión y de manía. Por ejemplo, se pueden dar sentimientos de grandiosidad con pensamientos suicidas o de culpa intensa. En este estado es más elevado el riesgo de cometer suicidio, ya que se junta una tristeza muy profunda con la dificultad para controlar los impulsos. ¿Otras complicaciones? Alto riesgo de suicidio. Se estima que un 15% de las personas con trastorno bipolar se acaban suicidando. Problemas financieros. Problemas legales. Abuso de alcohol o drogas. Dificultades en las relaciones familiares, de pareja y con las amistades. Dificultades laborales. ¿Tipos? Existen fundamentalmente dos tipos básicos de trastorno bipolar: Trastorno bipolar tipo I: se diagnostica cuando se han dado uno o más episodios depresivos mayores y al menos un episodio maníaco (o mixto). Trastorno bipolar tipo II: se diagnostica cuando se han dado uno o más episodios depresivos mayores y al menos un episodio hipomaníaco. Alrededor del 10% de los casos con trastorno bipolar tipo II se acaban convirtiendo en tipo I. Dentro de los trastornos bipolares también encontramos el trastorno ciclotímico (o ciclotimia), que sería una versión más leve, y estaría compuesto por uno o más episodios de hipomanía con uno o más episodios de depresión leve o moderada (no llegan a cumplirse criterios necesarios para diagnosticar episodio depresivo mayor). ¿Causas? El trastorno bipolar es una alteración de los mecanismos que regulan el estado de ánimo . Estos mecanismos se deben tanto a factores genéticos (herencia, vulnerabilidad biológica) como a factores ambientales (acontecimientos estresantes que activan el problema). No hay una causa única que haga que se desarrolle el trastorno; es siempre debido a la interacción de diversos factores. ¿Tratamiento? El trastorno bipolar es una de las enfermedades mentales más incapacitantes , pero también de las más abordables terapéuticamente. El tratamiento combinado, es decir, psicoterapia y medicación, hace que sea posible llevar una vida autónoma y gratificante . Dentro del tratamiento farmacológico destaca el litio, que fue el primer estabilizador del estado de ánimo aprobado para tratar episodios maníacos y depresivos. También existen algunos anticonvulsivos como el ácido valproico o la lamotrigina, que también se usan como estabilizadores. Es importante no abandonar la medicación cuando la persona se encuentra bien, ya que se podría producir una nueva crisis. Por otro lado, el tratamiento psicológico incide en los siguientes aspectos: Aceptar y conocer el diagnóstico sin hacer de él un estigma. Es importante remarcar el papel que tiene la actitud que tome la persona en el pronóstico de la patología. Si se toman las medidas adecuadas, lo que se “cronificará” será la estabilidad y no la enfermedad. Evitar hábitos que puedan facilitar las crisis, como el consumo de drogas o estimulantes. Fomentar hábitos que promuevan la estabilidad: pautas de sueño adecuadas y alimentación equilibrada. Aprender a manejar el estrés. Averiguar los factores de riesgo: qué situaciones habitualmente producen síntomas, cuáles son los activadores habituales y cómo se les puede hacer frente de una forma efectiva para no se llegue a producir una crisis. Aprender a detectar las señales de alerta para poder intervenir terapéuticamente. Los episodios depresivos o maníacos no aparecen de repente y, además, no todos los afectados experimentan los mismos síntomas. Se trata de que cada persona conozca cuáles son sus manifestaciones para saber cuándo pedir ayuda. Orientación familiar: es importante que los familiares entiendan el trastorno, cómo influye en la familia y cómo puede ésta influir sobre el trastorno. Reducir sentimientos de culpa y recriminaciones.
Qué Debes Saber sobre la Depresión Posparto
Artículo especializado

Qué Debes Saber sobre la Depresión Posparto

¿Por qué me siento tan triste si acabo de tener un bebé? Se suponía, por lo que me había contado la gente, que ésta iba a ser una de las etapas más bonitas de mi vida, cansada sí, pero también llena de ilusión. Entonces ¿por qué no me siento feliz?, ¿qué está sucediendo para que no pueda hacer frente a este momento con el tiempo que lo llevaba esperando? En este artículo te ayudamos a diferenciar si lo que te sucede forma parte del estrés y cansancio normales de la maternidad , o bien estás a travesando una depresión posparto . Y te informaremos sobre qué hacer al respecto. ¿Qué es la tristeza posparto? En los primeros días después del parto, un 80% de las mujeres experimentan, en mayor o menor grado, un sentimiento de tristeza conocido como “Baby Blues” o “tristeza puerperal”. Se trata de una tristeza relacionada con los cambios propios de la nueva situación, las nuevas responsabilidades, la sensación de desconocimiento, el agotamiento, los cambios hormonales, etc. y es completamente normal, pasajera, no requiere tratamiento y remite de forma espontánea a los pocos días, o máximo, a las dos semanas. ¿Qué es la depresión posparto? La depresión posparto es un trastorno del estado anímico que afecta a más de un 10% de las mujeres que dan a luz. Surge durante el primer año posterior al nacimiento del niño, siendo el periodo de más probabilidad durante los tres primeros meses de vida. Los síntomas son muy intensos y no tienen una duración determinada, más bien depende de lo que haga la persona para conseguir superarlo. Por tanto, una de las señales que nos podría hacer sospechar que estamos sufriendo este tipo de trastorno es la prolongación de la sintomatología en el tiempo. ¿Cómo sé si la tengo? Síntomas comunes a todas las depresiones: Extrema tristeza, sensación de vacío y desesperanza. Llanto constante o sin motivo aparente. Dificultad para salir de la cama por cansancio. Padecer dolores y molestias físicas. Sentir angustia o ansiedad. Evitar a familia y amigos. Sentir pereza y desgana. Comer demasiado o muy poco. Dormir en exceso o no poder dormir. Sentimiento de culpa excesiva. Dificultad para concentrarse o tomar decisiones. Pérdida de interés en actividades que antes resultaban agradables. Síntomas específicos de la depresión posparto: Sentimiento de incapacidad para cuidar de ti misma o del bebé. Miedo a quedarse a solas con el niño. Sentimientos negativos hacia el bebé. Preocupación excesiva o mínima por el bebé. Si estás sintiendo alguno de estos síntomas, posiblemente estés atravesando una depresión posparto . Que no te dé vergüenza, coméntalo con la familia y habla con tu médico. Detectarlo a tiempo es primordial para evitar problemas más graves en el futuro. Recuerda que la relación con la madre los primeros meses de vida es de vital importancia para el desarrollo del niño. Si la madre tiene depresión, no podrá construir un apego seguro y el niño posiblemente crecerá con dificultades para relacionarse con su entorno. ¿Cuáles son las causas de la depresión posparto? El motivo por el que aparece la depresión posparto está relacionado con la combinación de varios factores: Hormonales : durante el embarazo se dan cambios en los niveles de estrógeno y progesterona, y después del parto el cuerpo los tiene que reequilibrar provocando un descenso brusco hormonal que puede afectar a nuestro estado de ánimo. Genéticos : la genética puede influir en que se desencadene una depresión posparto, así que pregunta a tu madre u otras mujeres de la familia si tuvieron alguno de los síntomas arriba mencionados. Psicológicos: los trastornos anímicos previos al embarazo, pueden reaparecer o agudizarse después del parto. Medioambientales : la presencia de estresores psicosociales después del parto, como no contar con la ayuda de la pareja, no tener apoyo social o tener problemas económicos, pueden ser las bases para desarrollar una depresión posparto. Además, hoy en día las mujeres somos independientes, realizamos trabajos que nos gustan, tenemos aficiones y hacemos deporte; y pasar de esto a estar todo el día metidas en casa con el bebé, entregando un 80% del tiempo a sus cuidados y sin apenas relacionarnos durante el día con ningún adulto, puede resultar completamente enloquecedor. Es en este contexto de renuncias donde todavía se hace más comprensible el aumento de mujeres que padecen este tipo de trastorno . ¿Cualquier mujer puede sufrir una depresión posparto? Algunas mujeres tienen más propensión que otras a desarrollar una depresión posparto. Entre los factores de riesgo más importantes destacan: Antecedentes de depresión u otros trastornos mentales. Antecedentes en la familia de depresión u otros trastornos mentales. Problemas durante el embarazo. Ansiedad o sentimientos negativos respecto al embarazo. Una experiencia de parto traumática. Nacimiento prematuro, enfermedad o ingreso del recién nacido. Tener más de un bebé. Un embarazo no deseado o no planeado. Dificultad para amamantar al bebé. Ser soltera. Falta de apoyo social. Violencia doméstica. Dificultades laborales o económicas. Consumo de alcohol o drogas. Acontecimientos vitales adversos como, fallecimientos recientes, problemas de pareja, enfermedad de algún familiar, cambio de domicilio, etc. Debemos tener en cuenta que el hecho de que padezcamos uno o varios factores de riesgo, no significa que vayamos a sufrir una depresión posparto; de hecho, hay muchas mujeres con varios factores de riesgo que no se deprimen, y otras con solo un factor o quizás ninguno, que padecen una depresión severa. ¿Existe tratamiento? El tratamiento de una depresión posparto es igual que el de cualquier otra depresión que cursa a lo largo del ciclo vital. Lo aconsejable es acudir a un psicoterapeuta y, en caso de sintomatología muy severa, tomar medicación para que estabilice las sustancias químicas que afectan al estado de ánimo. También existen los grupos de apoyo en los que se reúnen mujeres que están pasando o han pasado por una depresión posparto como acompañamiento en la lucha contra el trastorno. ¿Se pueden tomar antidepresivos durante la lactancia? Todos los medicamentos que tomamos llegan al bebé a través de la leche materna , por eso, los bebés lactantes cuyas madres toman antidepresivos, acostumbran a ser más irritables o tener más dificultad para dormir o alimentarse. Pero existen estudios que indican que los bebés cuyas madres sufren depresión y no reciben tratamiento, también pueden presentar los mismos síntomas. ¿Puedo hacer algo para prevenirlo? Va a resultar terapéutico para la madre con una ligera depresión, y preventivo para todas las mujeres, el te ner contacto con otras mujeres en situación parecida , para charlar y compartir experiencias. Para ello son estupendos los grupos de preparación al parto que continúan reuniéndose en el posparto, los grupos de gimnasia (o pilates o yoga) con bebés o grupos de crianza. Mireia Galán Especialista en Psicología Clínica y Psicoterapeuta familiar y de pareja Psicóloga consultora de Advance Medical
Cómo Detectar y Tratar la Bulimia
Artículo especializado

Cómo Detectar y Tratar la Bulimia

Podemos afirmar que el acto nutricional no es sólo una experiencia de gratificación fisiológica , sino que también es, en su origen, una experiencia emocional de sosiego y conexión con el otro. Ser nutrido es ser cuidado y, en última instancia, querido. A medida que vamos creciendo aprendemos a establecer una relación autónoma con la alimentación y pasamos a ser nosotros quienes nos auto-nutrimos, comprando, preparando e ingiriendo la comida que consideramos apropiada. El acto de nutrirse tiene una función relacional, hetero y auto reguladora de las emociones , por lo tanto, es susceptible de verse alterado y desorganizado cuando aparecen conflictos emocionales y psicológicos. Vamos a hablar a continuación de uno de los trastornos de la alimentación más conocido, la bulimia nerviosa. ¿Qué es la bulimia? El síndrome bulímico es un trastorno que se caracteriza por un modelo de alimentación anormal , con episodios de ingesta voraz seguidos de la puesta en marcha de maniobras que buscan eliminar las calorías ingeridas, acto seguido la persona que padece dicho síndrome se siente malhumorada, triste y eventualmente con sentimientos de autocompasión . El trastorno presenta su máxima incidencia entre mujeres de 19 a 25 años. Podemos diferenciar dos tipos de bulimia: El purgativo : la persona se provoca regularmente el vómito o usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso. El tipo no purgativo: se utilizan otras conductas compensatorias inadecuadas, como el ayuno o el ejercicio intenso. ¿Cómo lo detectamos? Hay una serie de rasgos característicos de este síndrome que pueden ayudarnos mucho si sospechamos que algún familiar o amigo puede padecerlo. Nos centraremos en tres grandes criterios: Preocupación continua por la comida acompañada de un deseo irrefrenable por comer, finalmente, la persona acaba por sucumbir a este deseo presentando periodos de gran ingesta en poco tiempo. Intentos por contrarrestar el aumento de peso mediante métodos purgativos y no purgativos tal y como hemos explicado anteriormente. La persona que padece el trastorno se fija como objetivo el alcanzar un peso por debajo del adecuado para su masa corporal y/o del que tenía antes de padecer el síndrome, por la misma naturaleza de la patología, dicho objetivo no se consigue mientras dure la misma. A diferencia de la anorexia nerviosa, la persona que padece bulimia presenta una conducta desordenada en relación a la alimentación, más adelante también en otros aspectos de la vida. La frecuencia y duración de los atracones varían en función del estado de ánimo. Tratamiento Dimensión física : lo que buscamos con el tratamiento es mejorar el estado físico del paciente, lo que incluye la estabilización del peso, rehidratación y normalización electrolítica, corrección de anomalías físicas (erosión de la mucosa digestiva, dilatación gástrica, etc.). Dimensión psicológica : tratar eventuales trastornos de la personalidad concomitantes, evitar abusos de sustancias y/o conductas auto-líticas, así como la facilitación de la toma de conciencia y resolución de los conflictos emocionales que causan la inestabilidad del estado de ánimo. ¿Qué podemos hacer para ayudar a la persona que lo padece? Comprensión, compasión, vinculación, escucha, apoyo… son algunas de las actitudes que debemos tener hacía la persona que padece dicho trastorno. Si verdaderamente queremos ayudarle, es importante que nos sienta capaces de recoger y contener su angustia sin juicio . Hemos de tener en cuenta que, aunque las causas que producen el trastorno son variadas, éste no es más que una disfuncional manera de lidiar con algún tipo de sufrimiento mental y emocional. Por ello, hemos ser capaces de apoyar a la persona e insistir en la importancia de la búsqueda de ayuda externa para que se lleve a cabo un adecuado tratamiento. Consideraciones Es muy importante tener en cuenta que la persona que sufre dicho trastorno necesita una ayuda que aborde su forma de vivir, de sentir, de relacionarse y que incida en cambiar los aspectos de la vida y de su mundo interno que se le hacen más dolorosos e inaceptables. Por ello, si tenemos un caso cercano debemos asegurarnos de que el profesional que lo abordará está capacitado para tratar dicho trastorno.
Superar una Ruptura
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Superar una Ruptura

Los conflictos de pareja y las rupturas en particular son, cada vez más, una de las principales problemáticas que traen a consulta nuestros pacientes . Y es que cuando el que ha sido el amor de tu vida te deja o terminas con la persona con la que lo has compartido todo los últimos meses o años, te vuelves un poco loco. Y decimos loco en el sentido de que experimentas sensaciones contradictorias hacia la persona que te ha hecho daño o que ya no quieres en tu vida, o al menos no como pareja; porque según la neurociencia, una ruptura amorosa, devuelve a tu cerebro a la etapa inicial de la relación (cuando parece más bien una obsesión) y de nuevo se reactivan los mismos circuitos que en la fase de enamoramiento, pidiendo más y más de la otra persona, como si de una adicción se tratara, lo que explicaría los mensajes y llamadas al ex, sobre todo cuando estamos desinhibidos por el alcohol y el sexo post ruptura. En terapia vemos a mucha gente sufrir por temas de desamor y, sobre todo, alarmados y angustiados por llevar varios días experimentando emociones como tristeza, ira o rabia; pero lo cierto es que aunque vivimos en una sociedad en la que está mal visto el dolor y el sufrimiento y transmite que siempre deberíamos estar con la sonrisa puesta, las emociones negativas no sólo no son “malas” sino que además tienen una función:  ayudarnos a procesar la realidad de la pérdida, pues fomenta la introspección y ayuda a adaptarnos mejor a la nueva situación. Pasar el duelo… El duelo es el proceso psicológico que nos permite adaptarnos a las pérdidas, y en la ruptura de pareja en particular no sólo hay que digerir el haber perdido a la persona que queremos o que habíamos querido tiempo atrás, sino también la pérdida de parte de nuestra identidad como persona emparejada, lo que hace que nos sintamos algo confusos sobre quienes somos; amigos en común, que algunos se han posicionado con el otro; actividades compartidas, que se realizaban en pareja; y proyectos futuros que se desvanecen rompiendo nuestro camino o guía de vida a seguir. Todo esto hace que el p roceso de duelo por separación sea uno de los más duros y dolorosos que podamos experimentar, pero conocer las fases y algunos consejos sobre cómo sobrellevarlo, pueden evitar que caigas en situaciones que provoquen aún más dolor del ya esperado y ayudarte a avanzar hacia la recuperación, hacia la sensación de “haber pasado página”. Primera fase: negación En esta fase, es posible que te niegues a aceptar que la relación ha terminado y probablemente llores con frecuencia. Suelen aparecer síntomas relacionados con la ansiedad como el insomnio, los mareos y la hiperventilación, relacionados, seguramente, con el shock de la noticia. Recomendación: No reprimas el llanto . Cuando censuramos nuestras emociones o no las atendemos debidamente, el cuerpo siente la necesidad de expresarlas somatizándolas (dolor de cabeza, estómago, picores…) y al hacerlas visibles, te obliga a prestarles la atención que realmente requieren. Exprésate , habla contigo mismo y con los demás. Poner palabras a lo que sientes alivia la tensión emocional. Y si esto no es posible, plantéate escribir un diario de lo que piensas o sientes para ayudarte a procesar la información que no acabas de comprender. No te envíes mensajes a ti mismo explicándote la situación como algo pasajero, pues te alejará todavía más de la realidad. Segunda fase: ira No todo el mundo pasa por esta fase , pero si este es tu caso, seguramente sientas que tu ex te ha traicionado y te ha tratado de forma injusta. Además, es el momento de buscar el por qué a todo lo que te ha hecho y al no conseguir respuesta, es posible y bastante común, que aparezca agresividad, ansiedad y la necesidad de venganza o castigo. También es probable que a la par, o continuadamente, vivas una “segunda adolescencia” y empieces a salir de copas, a hacer muchas actividades y a sentir la necesidad de empezar a ligar y a gustar, lo que refleja la necesidad de cambios en otras áreas de la vida. Recomendación: Intenta evitar que el sentimiento de ira pase a la acción . Es fácil arrepentirse de los actos desarrollados bajo esta emoción, ya que la razón queda completamente anulada. Practica deporte, técnicas de relajación o meditación para descargar tensión. Recuerda que el odio sólo genera malestar al que lo sufre. Intenta pensar más en tu bienestar que en el malestar del otro, porque si no, seguirás enganchado emocionalmente, pero ahora de forma negativa. Ten en cuenta que cuando no perdonamos y tenemos rencor, el proceso de duelo se cronifica. Tercera fase: negociación Es el momento en el que tu cerebro vuelve al principio de la relación y te empuja impulsivamente a buscar acuerdos y soluciones para que tu ex pareja vuelva . En esta fase, es normal que aparezca la tentación de meterse en las redes y rastrear a la otra persona, escribir mensajes, mails, whatsapp o llamadas a la madrugada. Recomendación: Distanciarse hasta estar más estable. Las conductas de aproximación suelen hacer que la persona se aleje todavía más y además nos producen frustración por no conseguir lo que queremos, que vuelva. Evita al máximo los estímulos o situaciones que te recuerden a él o ella (lugares que compartisteis, fotos, canciones…). Si observas que estás a punto de “caer en la tentación”, ponte inmediatamente a hacer otra cosa. Cuarta fase: culpa Los sentimientos de culpa pueden aparecer, fundamentalmente por hacernos principales responsable del final de la relación y también por presiones sociales apoyadas en creencias de que el matrimonio o las parejas deben durar para toda la vida. Recomendación: No te culpabilices , no eres el completo responsable de que la relación haya finalizado. Una relación es siempre cosa de dos, y hacerse responsable de la parte en la que uno se ha podido equivocar está bien y es necesario para no volver a cometer los mismos errores en el futuro, pero siempre debe de ir acompañado de un perdón y una atribución de parte de la responsabilidad al otro. Aprende a lidiar con el chantaje emocional de las personas que te rodean que inconscientemente por sus creencias te culpabilizan de que la relación haya finalizado. Quinta fase: desesperanza Es la fase más desagradable porque el estado de ánimo y la autoestima se derrumban y comienza una tristeza profunda que te deja sin ganas para hacer nada. Esta tristeza, viene acompañada de pensamientos catastróficos y alarmistas del tipo: “no me voy a enamorar nunca más” y “nadie me va a querer,” que provocan que se desajusten los hábitos de comida y sueño. Recomendación: Permítete estar triste porque es el estado de ánimo en el que te toca estar. La tristeza nos “obliga“ a pararnos y atender eso que tenemos en la cabeza y que nos genera esa emoción. Es como si nos dijera “siéntate, aíslate un rato y asimila qué te pasa y qué tienes que hacer”. Si no lo haces, el resultado es que la tristeza no termina de desaparecer y te acompaña durante todo el proceso sin entender el por qué. Mantente activo . La tristeza a veces es un poco “tramposa” y te incita a quedarte en casa, sin arreglar, comiendo mal, etc., y además te ancla todavía más en los pensamientos negativos. Si te dejas arrastrar por esto, difícilmente saldrás de esta etapa y posiblemente caerás en un espiral de autodestrucción. Lo ideal es combinar ratos de reflexión inundados por la tristeza, con momentos de acción y distracción. Encuentra modelos de rol , es decir ejemplos de hombres o mujeres, que hayan pasado por una situación de ruptura sin mucha dificultad, para que sus historias de motivación puedan ayudarte a continuar. Asigna un nuevo significado a la palabra separación . Una ruptura no es necesariamente sinónimo de fracaso, sino que puede convertirse en sinónimo de esperanza, aprendizaje y nuevas oportunidades Rodéate de los que te quieren y explica cómo te sientes sin monopolizar la conversación. El objetivo es que te desahogues y te sientas arropado por lo demás, pero también distraerte y desviar el foco. Sexta fase: aceptación Llega el momento en el que sientes que vas recuperando fuerzas, los pensamientos negativos no son tan habituales y empiezas a asimilar que la persona ya no forma ni formará parte de tu vida; es en esta etapa en la que empiezas a iniciar nuevas rutinas sin él o ella y comienzas a hablar con normalidad y seguridad de tu relación pasada.  Recomendación: Disfruta de tu independencia y de que el tiempo vuelve a ser tuyo por completo. Para ello haz una lista con tareas que vayan de sencillas (comer solo, tomar un café solo, ir al supermercado solo…) a complejas (viajar solo, ir al cine solo, salir a bares solo…) e intenta ir asumiéndolas para tomar consciencia de que no necesitas a nadie para lograr la cosas. Sal de casa , conoce gente, retoma amistades, recupera aficiones, descubre nuevas inquietudes, adopta nuevos hábitos, ponte metas que te ilusionen y sobretodo, haz aquellas actividades que no hacías sólo porque tu pareja no las compartía contigo. Esto te permitirá ocupar el exceso de tiempo libre que ahora sientes y aumentará tu satisfacción personal. Y por fin… la superación Llegados a este punto, ya estás preparado para analizar y evaluar los errores cometidos en la relación y así poder aprender de ellos . Esto puede hacer que te plantees tu estilo de vida y la manera en cómo te relacionas con los demás para cambiarlas cara el futuro. Recomendación: Darle un sentido a la ruptura y obtener de ella un aprendizaje con el que salgas fortalecido. Hay que tener en cuenta que las etapas del duelo no suelen presentarse de forma ordenada o incluso pueden solaparse o retroceder a una fase anterior que se creía superada, pero si estás pasando por esta situación y crees que el duelo ya debería haber finalizado, te animo a que te pongas en contacto con un profesional para ayudarte a salir de la etapa en la que te hayas quedado estancado.
Reduce el Estrés Controlando tu Mente
Artículo especializado

Reduce el Estrés Controlando tu Mente

Es bien conocida la estrecha conexión que hay entre el cuerpo y la mente , pero cuando hablamos de estrés, esta relación se hace particularmente evidente. Ya que nadie es capaz de vivir toda una vida entera sin estrés, aprendamos a gestionarlo. Aprendamos a manejar psicológicamente lo que está a nuestro alcance para que el cuerpo no termine por enfermar. ¿Qué es el estrés? En Física, el estrés se define como la reacción a una fuerza externa : Si hay mucho estrés, un objeto se rompe o cambia de forma. De la misma manera, el ser humano también puede “romperse” o cambiar al verse sometido a una presión externa. El estrés es la reacción física y emocional que experimentamos al enfrentarnos a un cambio que amenaza o desafía nuestras vidas. Esta reacción automática y natural del organismo, puede tener efectos positivos o negativos, por lo que pueden definirse dos tipos de estrés: Eutrés o estrés positivo : se produce cuando la presión externa es manejable y genera activación y estimulación positiva. P.ej. bajar una pista de esquí o vestirnos para nuestra boda. Mejora la capacidad cardíaca, la resistencia, agudiza el pensamiento e incluso puede servir para combatir infecciones. Distrés o estrés negativo :  es lo que comúnmente entendemos por estrés, es decir, cuando sentimos que no conseguimos adaptarnos a las presiones y exigencias de una situación, que las demandas del entorno exceden nuestra capacidad de afrontamiento y sentimos que está en peligro nuestra estabilidad física o psicológica. Según la duración de esta vivencia, diferenciamos entre: Estrés agudo : acotado en el tiempo. Da lugar a: -Emociones negativas: Fundamentalmente ansiedad, tristeza e irritabilidad. -Problemas estomacales o intestinales. -Problemas musculares (dolor de espalda, de cabeza, de mandíbula, etc.) -Sobreexcitación temporal (aumento de presión arterial y de la tasa cardíaca, mareo, dificultad para respirar, sudoración, etc.) Estrés crónico : el mantenimiento sostenido del estrés agudo puede provocar importantes consecuencias a nivel fisiológico: alergias, úlceras, disfunción sexual, hipertensión, problemas de peso, cáncer, enfermedades cardíacas, pensamientos suicidas, etc. A nivel emocional puede provocar sentimientos de desesperanza e impotencia. ¿Qué podemos hacer? La sintomatología que presenta el estrés es, a nivel psicológico, información. Es como si el cuerpo nos dijera: “o paras tú o te paro yo”. Nuestro organismo está haciendo un esfuerzo importante por adaptarse a una situación, pero se ve sobrepasado, así que alerta a través de los síntomas de que es necesario hacer un replanteamiento en nuestra forma de gestionarlo. El estrés pueden desencadenarlo muy diversas situaciones , pero no a todos nos afecta de la misma forma. Lo primero que se tendría que calibrar es el margen de maniobra ante el problema, es decir, qué es cambiable y qué no y trazar hojas de ruta para producir dichos cambios.  Las últimas investigaciones muestran que lo que más estrés genera no es, por ejemplo, un exceso de trabajo, sino la falta de percepción de control sobre situaciones cotidianas. Aliados del estrés Crea opciones : empieza por responder esta pregunta: “ Supongamos que esta noche mientras duermes sucede un milagro y a pesar de que la situación que genera tu malestar sigue produciéndose, tú no notas ese malestar, te encuentras bien. ¿Cómo te darías cuenta? ¿Qué harías diferente? ¿Cómo sabrías que el milagro se ha producido? ¿Cómo se darían cuenta las personas en torno a ti? ”. Establece objetivos en cada una de las áreas importantes de tu vida (familia, trabajo, hobbies, salud…) que sean: -Específicos. -Medibles. -Alcanzables. -Relevantes. -Con un tiempo determinado. Dirige tu foco atencional: conecta con las cosas que sí están funcionando, no sólo con las que no. Organiza el tiempo de una manera diferente. Programa tu agenda de forma que cada cosa tenga su momento y vive cada minuto en el presente sabiendo que tendrás tiempo para lo demás. Haz las cosas más lentamente, la rapidez facilita la ansiedad. Prioriza: haz las cosas de una en una (de forma seriada), no a la vez (en paralelo). Afronta el problema en vez de aplazarlo. La procrastinación acaba aumentando el estrés. Delega lo que sea posible delegar, pero sin ser irresponsable. Respeta tus limitaciones: marca límites. Potencia tu bienestar. Crea un espacio propio en tu día, aunque sea breve. Haz lo que más te guste.   Refuerza tu sociabilidad. Comunícate y comparte con los demás. Atiende a lo corporal: practica ejercicio físico regularmente, cuida la alimentación, atiende la higiene del sueño, evita drogas, alcohol o estimulantes. Ejercita técnicas de relajación, visualización, respiración o meditación. Despliega habilidades sociales. P.ej. aprendiendo a decir no a determinadas exigencias externas. Crea rituales de desconexión para separar las diferentes actividades del día a día. P.ej. escuchando una canción que simbolice algo que tenga sentido para ti. Anticipa posibles dificultades para poder responder antes y mejor. Sé sistemático y constante con lo que te funcione. Evalúa tus esfuerzos: recompénsate en tus mejorías y rectifica lo que no te está sirviendo. Sé flexible. Saltarse las propias normas en algún momento también puede ser muy saludable. Enemigos del estrés Hay algunas formas de pensar que generan más estrés . Aprende a eliminarlas: El perfeccionismo. La exigencia excesiva. El pensamiento absolutista o blanco-negro. El pensamiento catastrófico. La generalización excesiva: Elimina de tu vocabulario las palabras “todo”, “nunca”, “siempre”, “nadie”… Lectura de mente de los otros (sin que haya evidencia). TE PROPONEMOS UN PEQUEÑO EXPERIMENTO Antes de dormir dedica dos minutos para responder a estas tres preguntas durante un par de semanas: ¿Qué pequeña cosa he hecho hoy de la que estoy satisfecho? ¿Qué pequeña cosa ha hecho hoy alguien conmigo/por mí de la que estoy satisfecho o agradecido? ¿De qué forma mi respuesta ante eso hace más probable que se repita en el futuro? ¿Qué otra pequeña cosa he hecho hoy de la que estoy satisfecho? ¿Cambia algo en tu perspectiva del problema?
El Día a Día de una Persona que Sufre TOC
Artículo especializado

El Día a Día de una Persona que Sufre TOC

¿Recuerdas a Jack Nicholson en la película Mejor imposible? Saltaba por la calle para evitar pisar las líneas de los adoquines, se lavaba cada mano con un jabón nuevo distinto, para comer fuera siempre llevaba su propio juego de cubiertos de plástico… La repetición de estos rituales le hacía difícil vivir el día a día con normalidad. Pues bien, este ejemplo nos va muy bien para entender qué es un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Y es que lavarse las manos continuamente para evitar posibles contagios, comprobar una y otra vez antes de salir de casa si se ha cerrado bien el agua o el gas, no pisar las juntas de las baldosas por lo que pueda ocurrir, rechazar cualquier contacto para no exponerse a infecciones o posibles enfermedades, repetir gestos o pensamientos concretos para que no le pase nada mal a alguien… son sólo algunos ejemplos de cómo la cotidianidad de una persona con trastorno obsesivo compulsivo (TOC) puede verse afectada.  La repetición de estas acciones lleva aún a más repetición, lo que satura el día a día de la persona y lo convierte en un auténtico torbellino emocional que acaba arrastrando no sólo a la persona que lo padece sino también a su entorno. Una auténtica tiranía del pensamiento que puede llevar al bloqueo y la parálisis de las capacidades personales y familiares si no se toman medidas . ¿Qué caracteriza a un TOC? El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es un trastorno mental que está caracterizado por dos elementos: Las  obsesiones  (pensamientos que invaden a la persona frecuentemente y que generan ansiedad) Las  compulsiones  (acciones mentales o conductas repetitivas, que se llevan a cabo para reducir la ansiedad producida por las obsesiones). Según la American Psychiatric Association (APA), entre un 1,1 y un 1,8% de la población mundial presenta TOC, aunque los últimos estudios calculan que podría llegar incluso hasta un 5%. No hay diferencias importantes entre sexos, aunque las mujeres pueden verse ligeramente más afectadas en la edad adulta, y los varones durante la infancia. Entre los trastornos que más comúnmente pueden acompañar al TOC encontramos la depresión mayor, ataques de pánico, abuso de sustancias, fobias específicas, etc. ¿Cómo empieza? Suele iniciarse en la adolescencia o principios de edad adulta , si bien puede aparecer también en edades tempranas (a partir de los 6 años). Aunque tradicionalmente se ha considerado un trastorno de inicio progresivo, cada vez hay más evidencia de que es activado por algún acontecimiento o situación externa estresante. Todas las personas conviven en mayor o menor medida con pequeñas manías (p.ej. si me pongo mi jersey rojo aprobaré el examen), que son un intento de controlar algo que nos asusta, y de forma puntal no representa ningún problema. Según esta misma lógica, las obsesiones nacen para librarse del miedo (miedo a lo desconocido, al fracaso, a que pase algo malo, etc.). Son un intento de “controlar” la realidad, lo que es en sí una característica humana normal, ya que necesitamos hacer previsible y manejable lo que nos rodea (p.ej. si hago tal cosa, evitaré tal problema). Sin embargo, es justamente al repetirse de forma excesiva y rígida la conducta (ritual) -por la seguridad y sensación de control que genera esa repetición-, cuando empieza a instaurarse el trastorno. Se crea entonces una dinámica circular , como el pez que se muerde la cola, ya que lo que se hace para defenderse confirma que es necesario defenderse aún más: El miedo original ha pasado a un segundo plano y los intentos de solución se convierten en el problema. El TOC está sostenido en una lógica no-ordinaria, y aunque parece aparentemente absurda incluso para quien lo sufre (tengo que lavarme cinco veces seguidas las manos para no contagiarme), es una lógica muy coherente en sí misma (no me he contagiado porque me lavado las manos cinco veces). ¿Qué rasgos caracterizan el pensamiento TOC? Perfeccionismo. Hiperresponsabilidad. Baja tolerancia a la incertidumbre. Sobreestimar la importancia de los pensamientos. Sobreestimar la probabilidad y la gravedad de las consecuencias negativas. Querer decidir los propios pensamientos. ¿Qué experiencias pueden influir en un TOC? Haber tenido algún referente en la infancia con TOC. Estilos educativos que remarquen el exceso de responsabilidad y perfeccionismo. Formación moral o religiosa demasiado estricta. ¿Cómo se mantiene el problema? La persona empieza a desplegar algunos intentos de solución para gestionar su trastorno, pero paradójicamente son esos intentos de solución los que perpetúan y alimentan el trastorno. Serían los siguientes: Evitación : evitar lo que asusta tiene un efecto tranquilizador a corto plazo. Pero como el hecho de evitar la situación concreta confirma justamente su peligrosidad, aumenta el miedo a medio y largo plazo. Petición de ayuda y seguridad a personas próximas : como en la evitación, este intento de solución ayuda a corto plazo ya que en el momento la persona se siente protegida, pero a medio-largo plazo confirma la propia incapacidad para ocuparse de su vida, lo que agrava los síntomas. Algunas personas con TOC no utilizan esta estrategia por desconfianza hacia los demás. Control : ejecución de una secuencia ritualizada de acciones para combatir el miedo o gestionar el impulso hacia el bienestar a través de diferentes tipos de rituales. ¿Hay distintos tipos de TOC? El trastorno tiene diferentes manifestaciones en función de qué tipo de rituales son más habituales . Básicamente hay tres tipos de rituales: Reparatorios : tras haberse sometido a algún estímulo supuestamente peligroso, la persona necesita contrarrestar a través del ritual, necesita hacer algo para evitar lo que le asusta. Ej. Lavarse las manos repetidamente para evitar un contagio. Propiciatorios : son aquellos rituales que propician que pasen cosas buenas o evitan desgracias. Ej. Si no me levanto con el pie derecho, algo malo pasará. Preventivos : los rituales están basados en la precaución. Ej. Comprobar que se ha cerrado la llave del gas repetidamente antes de salir de casa. ¿Es posible prevenir el TOC? La única manera sería detectar su inicio , es decir, el momento en el que un comportamiento se transforma en problema. Es entonces justamente cuando el comportamiento se hace inevitable (es imposible no tenerlo) o irrefrenable (es imposible frenarlo una vez ha aparecido). La fase inmediatamente posterior sería cuando se empieza a ritualizar , es decir, cuando una acción o pensamiento se utiliza como antídoto para reducir el miedo.   ¿Qué hacer ante un TOC? Para poder manejar el problema de forma distinta, es necesario entender cómo funciona y hacer algo diferente . Si hacemos cosas estratégicamente diferentes a las que mantienen y agravan el problema (soluciones intentadas), se altera la evolución del mismo, lo que se traduce en una mejoría directa del trastorno. No obstante, el tratamiento del TOC no es únicamente el tratamiento de los síntomas. Es importante también atender a la dinámica familiar, restablecer el equilibrio previo de la persona y reconectar con el mundo exterior. Es importante que este proceso de cambio esté supervisado por un psicoterapeuta especializado. ¿Es posible la recuperación? Todo lo que se puede construir se puede destruir. El TOC ha construido un equilibrio patológico en la persona que puede volverse a restaurar con la ayuda terapéutica adecuada . Desde la psiquiatría se puede prescribir medicación que ayude a mejorar algunos de los síntomas y por tanto el bienestar de la persona, restituyendo el equilibrio químico del organismo.  Desde la psicología se abordaría el equilibrio funcional de la patología a través de la psicoterapia. Uno de los modelos terapéuticos con mejores resultados en este trastorno es la terapia breve estratégica con un 88% de éxito terapéutico . Esta terapia es un modelo basado en comprender cómo funciona y se mantiene un problema y a partir de ahí reestructurar la organización psicológica problemática y modificarla por una nueva más saludable.
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Síndrome de Tourette
Enfermedad

Síndrome de Tourette

¿Qué es el síndrome de Tourette? El síndrome de Gilles de la Tourette o síndrome de Tourette (ST), es un trastorno neurológico que se suele manifestar en la niñez , caracterizado por la realización de movimientos repetitivos o sonidos involuntarios (tics o espasmos). Son ejemplos de estos espasmos: parpadeo constante, muecas, contracción de la nariz, dar pisotones, gruñir, gritar, insultar, saltar, toser, ladrar, etc. Aunque los síntomas varían de una persona a otra, la mayoría de casos son leves, y los tics suelen desaparecer con el paso de los años, generalmente al alcanzar la mayoría de edad. Tipos de tics Cabe destacar que, dentro de los diferentes tipos de tics, estos pueden ser movimientos (tics motores o motrices) o sonidos (tics vocales). Los tics motores suelen comenzar antes que los vocales. Los diferentes tipos de tics se clasifican principalmente en: Tics simples: son tics repentinos y breves que implican un número limitado de músculos. Por ejemplo: hacer muecas o gruñir. Tics complejos: son movimientos coordinados que involucran varios grupos musculares. Por ejemplo: tocar reiteradamente a alguien o gritar. Los tics pueden ser, a su vez, persistentes o crónicos o, por el contrario, tics transitorios. Causas de un síndrome de Tourette No se conoce la causa exacta del síndrome de Tourette ya que es un trastorno complejo , probablemente, de origen genético o heredado y potenciado con ciertos factores ambientales. Algunas investigaciones apuntan a un desequilibrio en los neurotransmisores del cerebro. Síntomas de un síndrome de Tourette Los síntomas específicos del ST son los denominados tics (movimientos o sonidos repentinos), breves e intermitentes. Estos pueden ser leves o graves. Cuando son graves, pueden interferir en la comunicación, la funcionalidad habitual y la calidad de vida del paciente. Antes de aparecer los tics, la persona puede sentir un incómodo impulso premonitorio como cosquilleo o tensión y, cuando aparece el tic, se siente alivio. El niño puede llegar a controlar el tic si hace un gran esfuerzo, pero esto puede impedirle concentrarse en otro aspecto como prestar atención en clase o mantener una conversación. Tratamiento de un síndrome de Tourette El síndrome de Tourette no tiene tratamiento. Los tics suelen desaparecer con el paso de los años. El tratamiento se pauta exclusivamente cuando los tics son graves e interfieren con la vida cotidiana de quien lo padece, para aliviar estos síntomas tan molestos. Existen algunos medicamentos que pueden ayudar a controlar los tics, estos deben ser pautados por el médico según cada paciente, debido a sus posibles efectos secundarios: Medicamentos bloqueadores o que disminuyen la dopamina: la flufenazina, el haloperidol, la risperidonea, la pimozida o la tetrabenazina. Inyecciones de toxina botulinica o bótox: una inyección en el músculo afectado puede reducir un tic simple o vocal. Medicamentos contra el déficit de atención o hiperactividad: estimulantes como el metilfenidato y medicamentos para aumentar la atención y la concentración. Inhibidores adrenérgicos centrales: fármacos como la clonidina y la guanfacina pueden controlar la conducta, los impulsos y los ataques de ira. Antidepresivos: la fluoxetina (Prozac y Sarafem, entre otros). Medicamentos anticonvulsivos: topiramato. Para reducir los tics, se recomienda realizar actividades tranquilas y focalizadas, y acudir a grupos de apoyo o seguir terapias como: Terapia del comportamiento: mediante intervenciones cognitivas conductuales para controlar los tics e identificar los impulsos premonitorios. Psicoterapia: para aumentar su autoestima y ayudar a afrontar el ST, así como otras condiciones que pueden afectar a la conducta como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, la depresión o la ansiedad y las obsesiones. Estimulación cerebral profunda (DBS): solo en casos de tics graves que no responden a otro tratamiento. Este método proporciona estimulación eléctrica, mediante un dispositivo implantado en el cerebro, a zonas específicas que controlan el movimiento. Este método todavía requiere más investigaciones para determinar si es un tratamiento seguro y eficaz para el ST. Además, es muy importante que los padres del niño hablen con sus profesores y su entorno, para que apoyen y entiendan la situación y tratar de que el niño no se sienta avergonzado, frustrado o estresado. Pruebas complementarias de un síndrome de Tourette No existe una prueba específica para diagnosticar el síndrome de Tourette. El diagnóstico se basa en la historia clínica de los síntomas y antecedentes familiares. Para que alguien reciba el diagnóstico del Síndrome de Tourette, debe cumplir los siguientes criterios durante al menos 1 año: Tener 2 o más tics motores y al menos 1 vocal. No tienen por qué ocurrir a la vez, y pueden surgir muchas veces al día, todos los días o sólo esporádicamente durante el año. Haber empezado antes de los 18 años. No estar relacionados los síntomas con el consumo de medicamentos, drogas u otras patologías como enfermedad de Huntington, convulsiones o encefalitis postviral. No obstante, los síntomas de esta enfermedad pueden imitar a los de otras enfermedades, por ello y para descartar otras afecciones, el médico puede solicitar pruebas complementarias como: análisis de sangre o estudios de diagnóstico por imágenes tales como resonancia magnética, tomografía computada o electroencefalograma. Factores desencadenantes de un síndrome de Tourette Los factores desencadenantes de tics más graves o frecuentes en este trastorno, son el estrés o la ansiedad, la emoción y la preocupación. También pueden empeorar al enfermar. Factores de riesgo de un síndrome de Tourette Los siguientes factores de riesgo pueden relacionarse con el Síndrome de Tourette, aunque todavía se requieren más investigaciones: Antecedentes familiares Fumar durante el embarazo Complicaciones durante el embarazo Bajo peso al nacer Infecciones Sexo masculino (tienen más probabilidades de desarrollarlo que el sexo femenino) Complicaciones de un síndrome de Tourette Normalmente, las personas con síndrome de Tourette pueden llevar una vida sana y activa, pero con frecuencia, afecta al comportamiento, a la conducta y a la autoestima. Entre las enfermedades que suelen asociarse con el síndrome de Tourette destacan: Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) Trastorno del espectro autista Trastornos del sueño Dificultades de aprendizaje Trastornos de ansiedad o depresión Dolor relacionado con los tics, en especial, dolor de cabeza Dificultad para manejar la ira Prevención de un síndrome de Tourette Este síndrome no se puede prevenir, pero sí se puede ayudar al paciente a disminuir los tics y a sobrellevar este molesto problema explicando y comunicando a su entorno acerca del síndrome, con el fin de aumentar la comprensión y recibir apoyo sobre los síntomas, y reducir las burlas y el estrés del paciente . A veces, el tratamiento de otras afecciones concurrentes como TDAH o TOC, puede ayudar a reducir los tics. Especialidades a las que pertenece Las especialidades médicas a las que pertenece el Síndrome de Tourette es la neurología (médicos especializados en trastornos cerebrales y del sistema nervioso), también la psiquiatría y psicología. Preguntas frecuentes ¿Qué cromosoma afecta en el síndrome de Tourette? Todavía se están realizando estudios para determinar las causas y origen del ST, unos estudios lo relacionan con un cromosoma mientras que otros creen que es afectado por otro, según cada caso examinado. El gen responsable del ST parece localizarse en el cromosoma 18q22. También se han identificado mutaciones que afectan al gen SLITRK1, en un pequeño número de personas, situado en el brazo largo del cromosoma 13 (13q31.1), que codifica una proteína que es activa en el cerebro. Además, es posible que una mutación en el gen HDC pueda ser la causa de los síntomas típicos del ST, este gen interfiere en la producción de histamina. ¿Qué son los tics motores? Los tics motores o motrices son aquellos movimientos involuntarios, repentinos, rápidos y recurrentes que tiene una persona, especialmente en niños y adolescentes. Pueden afectar a un grupo complejo de músculos, aunque generalmente comienzan por la cara y músculos del cuello y, si progresan, se extienden a las extremidades superiores y posteriormente, a las inferiores. Son tics motores el parpadeo constante de ojos, encogimiento de hombros, incluso autolesiones como arañarse, etc. ¿Qué es el Síndrome de Rett? El síndrome de Rett es un trastorno neurológico y del desarrollo infantil de origen genético, caracterizado por una evolución normal durante los primeros meses de edad, pero seguido de un mal desarrollo del cerebro, con movimientos anormales de las manos y la pérdida de tono muscular. Además, presenta una disminución progresiva de habilidades motoras y de comunicación. Este síndrome puede causar también convulsiones y discapacidad intelectual. El Síndrome de Rett es poco frecuente y afecta principalmente a niñas alrededor de los 2 años de edad . ¿Cuáles son los diferentes tipos de autismo? Existen diferentes tipos de trastorno de autismo: Autismo o síndrome de Kanner: es una enfermedad en la que existe una limitada conexión emocional con el resto de individuos, el individuo es poco sociable, como si estuviese en su propio mundo. Aparecen durante los 3 primeros años de vida. Quien lo padece suele mostrar comportamientos repetitivos y se estresan o agitan ante ruidos o luces brillantes. Síndrome de Asperger: es el más difícil de diagnosticar. Individuos con este síndrome presentan una inteligencia media-alta pero un déficit serio en sus habilidades sociales y de comportamiento. No suelen ser empáticos, tienen poca coordinación, se obsesionan con algunos temas y no entienden las ironías. Trastorno desintegrador infantil o síndrome de Heller: se diferencia de los anteriores en que suele aparecer a los 2 años de edad de forma repentina y regresiva y el niño puede llegar a darse cuenta. Es menos frecuente que el autismo, pero con un pronóstico peor. Síndrome de Rett: se presenta sobre todo en niñas sobre los 2 años de edad. Tiene un proceso degenerativo y progresivo del sistema nervioso con alteraciones en el habla, la motricidad, etc. Trastorno generalizado del desarrollo no especificado: se denomina así a los síntomas clínicos del espectro autista que son demasiado heterogéneos y no se pueden categorizar en ninguna de las tipologías anteriores. ¿Cuál es la diferencia entre Autismo y Asperger? La diferencia principal entre ambas patologías radica en que, en el autismo, las alteraciones son muy evidentes durante los 3 primeros años de vida, mientras que en el Asperger no hay evidencia tan clara y se tarda más en diagnosticar. Existen otras diferencias clave como: Autismo: tienen una inteligencia por debajo de lo normal, un desarrollo físico adecuado, presentan retraso en el lenguaje y un vocabulario limitado, no tienen interés en las relaciones sociales, etc. Asperger: tienen una inteligencia por encima de lo normal, presentan retraso motor y torpeza a nivel general, un lenguaje normal incluso con un vocabulario culto, buena memoria, sí desean relacionarse y tener amigos, pero tienen dificultades sociales, desarrollan intereses obsesivos, etc.
Trastorno Obsesivo Compulsivo
Enfermedad

Trastorno Obsesivo Compulsivo

¿Qué es el trastorno obsesivo compulsivo? El trastorno obsesivo compulsivo es un tipo de desorden de ansiedad que se caracteriza por la aparición de pensamientos repetitivos no deseados y compulsiones excesivas e irracionales generando inquietud, ansiedad y temor . Dentro de los problemas de ansiedad, es uno de los trastornos que se presentan con mayor frecuencia y, muchas veces, altera las relaciones sociales, de trabajo y estudio. Se manifiesta de forma frecuente en la infancia y la adolescencia con una evolución progresiva. Es una enfermedad común y crónica que si no se trata adecuadamente puede afectar a la calidad de vida de la persona que lo padece. Tipos de trastorno obsesivo compulsivo Existen tres tipos de trastorno obsesivo-compulsivo: Trastorno obsesivo-compulsivo relativo a los pensamientos obsesivos. Trastorno obsesivo-compulsivo relativo a conductas obsesivas. Trastorno obsesivo-compulsivo relativo tanto a los pensamientos obsesivos como a las conductas obsesivas. Otros trastornos obsesivo-compulsivo (TOC) frecuentes son: TOC de relaciones/amor: obsesiones y dudas constantes sobre relaciones, frecuentemente hacia la pareja. TOC sexual: pensamientos y obsesiones sobre su sexualidad y conducta sexual hacia los demás. TOC religioso: miedo profundo a pecar, blasfemar, a no ser lo suficientemente “buena persona”, tienen dudas sobre si sus acciones son por voluntad propia o voluntad de Dios. TOC de contaminación: miedo excesivo a la contaminación o contagio de alguna enfermedad, por lo que se desencadena una obsesión por la limpieza e higiene personal. TOC agresivo: pensamiento convertido en obsesión acerca de que el paciente puede hacerle daño a las personas que lo rodean. TOC de perfección, orden y simetría: obsesión y compulsión sobre la forma rígida y correcta con que debería ser o hacer algo, obsesiones sobre el orden y clasificación de las cosas. TOC somáticos: pensamientos obsesivos sobre su salud. Causas del trastorno obsesivo compulsivo No se conocen las causas exactas del trastorno obsesivo compulsivo, pero se han identificado algunos factores entre los cuales se encuentran alteraciones en el lóbulo frontal, factores genéticos o alteraciones en la secreción de serotonina. La mayoría de veces puede ser una combinación de causas y un factor desencadenante que origina la aparición de los síntomas. Síntomas del trastorno obsesivo compulsivo Entre los síntomas generales se encuentran la sensación de angustia, agitación, nerviosismo, mareos, taquicardia, insomnio, cefalea, náuseas, sequedad de la boca, visión borrosa, sudoración, parestesias, sensación de desrealización y despersonalización . Las obsesiones se manifiestan con ideas, impulsos y pensamientos repetitivos que causan miedo y ansiedad . Las compulsiones tienen como síntomas las conductas repetitivas, rígidas y estructuradas que tratan de controlar las obsesiones . Tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo El tratamiento se basa principalmente en dos vertientes, farmacológico y conductual. Tratamiento farmacológico: los antidepresivos de la clase de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina son los únicos antidepresivos recomendados en conjunto con terapia conductual para el tratamiento de este síndrome. Es importante recalcar que entre las limitaciones del tratamiento se encuentra el hecho de que al omitir el mismo, los síntomas vuelven a aparecer por lo que deben ingerirlo de por vida. Tratamiento cognitivo conductual: este ha demostrado menor índice de recaídas que el tratamiento farmacológico. Existen diferentes métodos, entre los cuales destacan la exposición con prevención de respuesta en el que se utilizan rituales neutralizadores o la terapia de aceptación, compromiso en el que el objetivo es la aceptación de las sensaciones de ansiedad para que esta no interfiera en su vida. Actualmente, es cada vez más frecuente utilizar también el mindfulness o técnica de atención plena como tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo, permitiendo reconocer las experiencias internas para no magnificarlas, sino más bien aceptarlas, resistiéndose a cambiarlas por compulsiones. Pruebas complementarias del trastorno obsesivo compulsivo Aunque no existe una prueba específica para diagnosticar este trastorno , el médico especialista, después de realizar pruebas o test de salud mental, puede sugerir alguna prueba especial como puede ser un electroencefalograma, resonancia magnética cerebral, niveles de serotonina o pruebas hormonales para poder confirmar diagnósticos diferenciales. Factores desencadenantes del trastorno obsesivo compulsivo Existen muchas teorías sobre qué desencadena este trastorno. La más aceptada es que pueden existir factores genéticos o físicos que predisponen al individuo a padecer esta enfermedad, y sea un factor ambiental el detonante en la aparición de los síntomas. Algunos de los detonantes pueden ser: Enfermedades agudas o crónicas Fallecimiento de personas queridas Abandono Víctimas de abuso físico, sexual o emocional Cambios significativos en los que no existe sentido de control, como puede ser cambios de país en niños Niveles de estrés excesivos Factores de riesgo del trastorno obsesivo compulsivo. Los factores de riesgo de esta enfermedad son los mismos factores desencadenantes . Complicaciones del trastorno obsesivo compulsivo El trastorno obsesivo compulsivo se puede complicar con depresión, problemas en su entorno social y familiar hasta casi presentar un aislamiento global. Prevención del trastorno obsesivo compulsivo No existe manera de prevenir la enfermedad con alguna medida farmacológica conductual , pero es importante al momento de presentar los síntomas, acudir al especialista oportunamente para su tratamiento. Especialidades a las que pertenece El trastorno obsesivo compulsivo pertenece a la especialidad de psiquiatría y psicología , aunque también en ocasiones puede colaborar neurología. Preguntas frecuentes ¿Qué son los pensamientos obsesivos? Son pensamientos recurrentes, persistentes e intrusivos que causan ansiedad en un individuo con preocupación excesiva sobre un problema de la vida real.   ¿Qué es una persona bipolar? Es una persona con una enfermedad mental en la cual existen marcados y extremos estados de ánimo como pasar de la alegría a la tristeza sin razón aparente. ¿Qué es la rumiación mental? Es un tipo de pensamiento estático y cerrado sobre un tema en el que la persona es incapaz de eliminar el proceso repetitivo de pensamiento, con lo cual hace que crezcan los niveles de ansiedad. ¿Qué son los trastornos disociativos? Son trastornos mentales en los cuales existe falta en la continuidad de los pensamientos, acciones e identidad, ocasionando problemas con su reconocimiento como persona y en su entorno de forma involuntaria.    ¿Qué es la escisión en psicología? La escisión en psicología es la división o separación del pensamiento entre lo bueno y lo malo . Es considerado un mecanismo de defensa, el cual se manifiesta por la incapacidad que tiene el individuo para percibir ciertos componentes positivos y negativos de una situación.
Síndrome Serotoninérgico
Enfermedad

Síndrome Serotoninérgico

¿Qué es el síndrome serotoninérgico? El síndrome serotoninérgico es un síndrome inducido por drogas que se caracteriza por un conjunto de efectos adversos causados por el aumento de su concentración en el sistema nervioso central. La serotonina es un neurotransmisor que produce el cuerpo y que es necesario para el buen funcionamiento del organismo por diversas razones ya que se encarga de regular ciertos procesos fisiológicos.  El exceso de serotonina provoca el síndrome serotoninérgico. En el sistema nervioso central la serotonina es un neurotransmisor con muchos efectos, entre ellos: modificación del humor, sueño, vómitos y dolor . Muchas drogas tienen influencia sobre la neurotransmisión serotoninérgica. Dentro de este tipo de sustancias podemos incluir los antidepresivos, los ansiolíticos, las drogas antimigrañosas, y los antieméticos. El exceso de estimulación de la serotonina sobre los receptores postsinápticos a nivel central y periférico tiene efectos negativos para el organismo. Pueden llegar a ser muy graves e incluso mortales. Tipos de síndromes más comunes No existen diferentes tipos de síndromes comunes para esta patología. Causas del síndrome serotoninérgico La acumulación excesiva de serotonina en el organismo crea los síntomas del síndrome serotoninérgico. En circunstancias normales, las neuronas del cerebro y de la médula espinal producen serotonina que ayuda a regular la atención, el comportamiento y la temperatura corporal. En otras neuronas del cuerpo, principalmente de los intestinos , también producen serotonina. Si bien es posible que tomar un solo medicamento que aumenta los niveles de serotonina puede causar el síndrome de la serotonina en personas vulnerables, este trastorno aparece con más frecuencia cuando se combinan ciertos medicamentos. Otra causa del síndrome de la serotonina es la sobredosis intencional de medicamentos antidepresivos. Las drogas ilegales y los suplementos dietéticos también pueden estar asociados con el trastorno. Síntomas del síndrome serotoninérgico Los síntomas del síndrome serotoninérgico comienzan a las pocas horas de la sobredosis o la interacción entre fármacos que aumentan la presencia de serotonina. Los síntomas pueden incluir: ne rviosismo o inquietud, confusión, frecuencia cardíaca acelerada y presión arterial alta , pupilas dilatadas, pérdida de coordinación muscular o espasmos musculares, rigidez muscular, sudoración intensa, diarrea, dolor de cabeza, escalofríos, fiebre alta, convulsiones, latidos del corazón irregulares, inconsciencia o piel de gallina, entre otros síntomas. Tratamiento del síndrome serotoninérgico Para tratar el síndrome serotoninérgico adecuadamente es necesario tener una historia farmacológica actualizada del paciente. Por lo general, las formas más leves del síndrome de la serotonina desaparecen a las 24 o 72 horas de haber suspendido el medicamento que aumenta la serotonina y mediante la administración de medicamentos para bloquear los efectos de la serotonina que ya están en el organismo. Esto último solo si fuera necesario. Los casos graves requieren hospitalización inmediata y cuidados intensivos, pues el paciente puede sufrir hipertermia severa, rabdomiólisis o insuficiencia respiratoria. Para el tratamiento, incluso en casos leves, es habitual la administración de benzodiazepinas para disminuir la agitación, los movimientos pseudo convulsivos y la rigidez muscular. La correcta hidratación , el control de la inestabilidad autonómica o de la fiebre es habitual como medida de apoyo. Sin embargo, los síntomas del síndrome de la serotonina provocados por algunos antidepresivos podrían tardar varias semanas en desaparecer por completo. Estos medicamentos permanecen en el organismo durante más tiempo que otros medicamentos que pueden provocar el síndrome de la serotonina. Pruebas complementarias del síndrome serotoninérgico Ninguna prueba individual puede confirmar un diagnóstico del síndrome serotoninérgico. Para asegurarse de que los síntomas son a causa del síndrome de la serotonina y no debido a otro problema, el médico puede usar las pruebas para hacer lo siguiente: medir los niveles de los medicamentos que toma el paciente, controlar los signos de infección y, verificar las funciones del organismo que pueden estar afectadas por el síndrome de la serotonina. El médico puede ordenar que se realicen algunas pruebas para descartar otras causas y excluir otros trastornos, como son: análisis de sangre y de orina, radiografía de tórax, tomografía computarizada o punción lumbar. Factores desencadenantes del síndrome serotoninérgico El factor desencadenante principal es un sobreconsumo de medicamentos o una alteración en la dosis diaria de un medicamento. Factores de riesgo del síndrome serotoninérgico Los factores que aumentan el riesgo de padecer este síntoma incluyen: El uso terapéutico de fármacos . Ingerir recientemente un medicamento que se sabe que eleva los niveles de serotonina o haber aumentado la dosis (autoenvenenamiento). Cuando se utiliza más de un medicamento que eleva los niveles de serotonina. Tomar los suplementos de hierbas. Usar una droga ilegal que se sabe que eleva los niveles de serotonina. Complicaciones del síndrome serotoninérgico El síndrome serotoninérgico leve, por lo general, no causa ningún problema una vez que los niveles de serotonina regresan a la normalidad. Si se deja sin tratar, el síndrome serotoninérgico grave puede ocasionar: Acidosis metabólica Rabdomiólisis Convulsiones Lesión aguda en el riñón Espasmos musculares Pérdida de consciencia Muerte Prevención del síndrome serotoninérgico Para prevenir este trastorno es necesario: No alterar las dosis de medicamentos No tomar medicamentos sin prescripción médica Evitar el consumo de sustancias ilegales Preguntas frecuentes: ¿Qué es la serotonina? La serotonina es un neurotransmisor que produce el cuerpo y que es necesario para el buen funcionamiento del organismo por diversas razones ya que se encarga de regular ciertos procesos fisiológicos. En el sistema nervioso central, la serotonina es un neurotransmisor con muchos efectos: modificación de humor, sueño, vómito y dolor. ¿Qué pasa con el exceso de serotonina? El exceso de serotonina provoca el síndrome serotoninérgico, explicado a lo largo de este artículo. ¿Qué es un recaptador de la serotonina? Un recaptador de la serotonina o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina son los antidepresivos recetados con mayor frecuencia. Pueden aliviar los síntomas de la depresión de moderada a grave, son relativamente seguros y suelen causar menos efectos secundarios que otros tipos de antidepresivos. ¿Qué es la serotonina baja? Tener la serotonina baja puede ocasionar cambios importantes en la salud mental de la persona: ansiedad, depresión, problemas para dormir, apatía, falta de energía, entre muchos otros síntomas. ¿Qué es el síndrome neuroléptico? El síndrome neuroléptico se caracteriza por el estado mental alterado , la rigidez muscular, la hipertermia y la hiperactividad autonómica que se produce cuando se usan ciertos fármacos neurolépticos.  
Anorexia Nerviosa
Enfermedad

Anorexia Nerviosa

¿Qué es la anorexia nerviosa? La anorexia nerviosa o, anorexia, como se la denomina comúnmente, es un trastorno de desorden alimentario cuya principal característica recae en tener un peso extremadamente bajo (por debajo de lo que se considera saludable), a consecuencia de la propia restricción alimentaria del individuo por miedo a engordar. La persona anoréxica tiene una percepción distorsionada de su peso y su cuerpo, lo que la lleva a evitar el aumento de peso, ingiriendo menos cantidad de comida, provocando el vómito después de comer, o tomando laxantes o diuréticos. La anorexia es una enfermedad común grave que, aunque puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente en mujeres adolescentes de clase social media y media-alta, también es común en bailarinas, gimnastas y modelos. Tipos de anorexia Existen dos tipos distintos de anorexia: Tipo restrictivo : es una anorexia o bajada drástica de peso ocasionada por la restricción de comidas y la realización intensa de ejercicio. Tipo bulímico : también denominado purgativo o compulsivo. La reducción de peso se consigue provocando vómitos o ingiriendo laxantes después de darse atracones de comida. Causas de la anorexia nerviosa La anorexia nerviosa puede desencadenarse por la combinación de diferentes factores genéticos, psicológicos y socioculturales como: Depresión. Ansiedad. Obesidad. Pérdidas afectivas. Trastorno obsesivo compulsivo. Insatisfacción personal o corporal. Sucesos traumáticos. Sentimiento de perfeccionismo. Antecedentes familiares. Cultura del país con respecto a los patrones de belleza. Presión por parte de grupos sociales. Síntomas de la anorexia nerviosa Los síntomas de la anorexia a menudo pueden pasar desapercibidos durante bastante tiempo porque el propio enfermo los trate de ocultar. Algunos síntomas físicos presentados son: delgadez extrema, cansancio, mareos, desmayos, ausencia de menstruación, piel seca, dolor de abdomen , presión arterial baja, deshidratación, sensación de frío constante, callosidades en los nudillos por la provocación de los vómitos, anemia, estreñimiento, caída del cabello, problemas dentales y arritmias, entre otros. En cuanto a los síntomas emocionales y de conducta, puede presentarse un régimen estricto o saltarse las comidas poniendo excusas, preocupación por los alimentos, sobre todo los de alta carga calórica, mentir acerca de la comida, acudir al baño siempre inmediatamente después de comer para provocar los vómitos, miedo a engordar, quejarse del aspecto y peso, distorsión de la imagen corporal , irritabilidad, tristeza , falta de apetito sexual, vestirse con muchas capas de ropa, mirarse continuamente al espejo, aislamiento social, baja autoestima...etc. Tratamiento de la anorexia nerviosa El tratamiento más urgente de la anorexia nerviosa es la r ealimentación para intentar alcanzar cuanto antes un aumento del peso (es posible que se necesite una sonda nasogástrica para recibir los alimentos). Educación nutricional para volver a coger buenos hábitos alimenticios y tratar de recuperar la normalidad biológica en los indicadores sanguíneos y regreso de la menstruación. Posteriormente, se tratan de resolver los problemas psicológicos con un psicoterapeuta o grupo de apoyo. Es un proceso largo, ya que primero hay que hacer entender al paciente que tiene una enfermedad y luego proceder a mejorar su autoestima y el resto de problemas psíquicos que se presenten. Si la desnutrición o los desórdenes psíquicos son graves, se debe hospitalizar al paciente para controlar los signos vitales, la deshidratación y otras afecciones, aunque el tratamiento continúe después en el domicilio. También pueden prescribirse algunos medicamentos antidepresivos como parte de ayuda complementaria al tratamiento. Pruebas complementarias de la anorexia nerviosa Algunas pruebas son determinantes para el diagnóstico y ayudan a determinar si existen otras complicaciones derivadas de la anorexia: Análisis de sangre con hemograma completo: para hacer un recuento de la células sanguíneas, medir la cantidad de albúmina y electrolitos, y comprobar la función hepática, renal y tiroidea. Análisis de orina. Evaluación psicológica. Radiografías o pruebas de densidad ósea. Electrocardiografía. Factores desencadenantes de la anorexia nerviosa Algunos de los factores que pueden desencadenar la anorexia nerviosa son el exaltamiento de la delgadez en la mujer que promueve l a cultura occidental y la presión de determinados grupos sociales , algunos actos, como ponerse a dieta, cambiar de casa o de instituto, terminar una relación sentimental, la muerte de un familiar y el estrés emocional. Factores de riesgo de la anorexia nerviosa Las niñas y mujeres adolescentes son más propensas a sufrir esta enfermedad. El paciente que haya tenido un pariente que ha sufrido anorexia en alguna ocasión, corre más riesgo de padecerla por los cambios en los genes específicos y, si ya se ha padecido anorexia previamente o no se reconoce el problema, también es más fácil sufrir recaídas. Complicaciones de la anorexia nerviosa La anorexia puede tener muchas complicaciones, algunas de ellas especialmente graves: No reconocer la enfermedad y convertirla en un estilo de vida. Disminución de glóbulos blancos y aparición de infecciones. Pérdida del conocimiento. Arritmias. Convulsiones. Deshidratación. Debilitamiento de los huesos. Caries dental. Fallecimiento. Prevención de la anorexia nerviosa Algunas recomendaciones útiles para prevenir la anorexia son: Tener buenos hábitos alimentarios: comer siguiendo unos horarios preestablecidos, hacerlo sentado…etc. No aislarse socialmente. Mantener la comunicación con la familia. Evitar mirarse al espejo con frecuencia. Eludir la báscula y pesarse constantemente. Acudir a psicoterapia individual, familiar o con grupos de apoyo. Especialidades a las que pertenece la anorexia nerviosa El diagnóstico y tratamiento de la anorexia nerviosa es multidisciplinar, normalmente es realizado de forma coordinada por la los especialistas en medicina familiar, medicina interna, psiquiatría, psicología, endocrinología y ginecología. Preguntas frecuentes: ¿Cuáles son los tipos de anorexia? En los tipos de anorexia nerviosa se puede diferenciar un subtipo restrictivo , en el cual el enfermo disminuye de peso mediante dietas, una restricción alimentaria y la realización de ejercicio físico intenso o, un subtipo bulímico , compulsivo o purgativo, en el que el enfermo recurre a atracones de comida para después desprenderse de lo comido provocándose vómitos o tomándose laxantes. ¿Qué tipo de enfermedad es la anorexia? La anorexia es un trastorno de la conducta alimentaria, habitualmente con origen neurótico o psiquiátrico. ¿Cuáles son las principales causas de la anorexia? Las principales causas de la anorexia tienen un origen psicológico (trastornos obsesivos, depresión, insatisfacción personal…), s ociocultural (patrones de belleza establecidos en países occidentales y presión de grupos sociales a los que pertenece el individuo) y/o genético (antecedentes en familiares de primer grado). ¿Qué es la anorexia nerviosa purgativa? La anorexia nerviosa purgativa consiste en darse atracones de comida para posteriormente purgarse o eliminar los alimentos ingeridos mediante la toma de diuréticos, laxantes o la provocación auto inducida de vómitos. ¿Qué es la bulimia? La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria consistente en la toma recurrente y descontrolada de grandes cantidades de comida (atracones), que después provocan en el enfermo un fuerte sentimiento de vergüenza o culpabilidad , derivando en la auto provocación de vómitos o la toma de laxantes para tratar de eliminar los alimentos y calorías ingeridos.