Contenido Artículos especializados Cómo cuidar la Dermatitis Atópica en Bebés y Niños

Dr. Jorge Romaní

Especialista en Dermatología

Médico colaborador de Advance Medical

La dermatitis atópica se considera una manifestación en la piel de la llamada enfermedad atópica, una condición muy frecuente en el mundo desarrollado. Combina manifestaciones de tipo alérgico como asma o rinoconjuntivitis con sensibilidad en la piel que provoca picor y eccemas. Suele tener una base genética, y depende en gran manera del estilo de vida.

La dermatitis atópica se considera una manifestación en la piel de la llamada enfermedad atópica, una condición muy frecuente en el mundo desarrollado.

¿Por qué es tan frecuente en nuestro medio?

Se cree que los hábitos de higiene, que nos previenen de muchas enfermedades infecciosas, provocan una maduración distinta del sistema inmunitario, que hace que seamos más sensibles al ambiente. Se ha demostrado que los niños criados en granjas, o alejados del centro de las ciudades, con más contacto con animales y plantas desde la infancia, tienen menos atopia. Por el contrario, la higiene diaria con jabón, y el desarrollo en un ambiente menos contaminado hacen que nuestra piel y mucosas (los bronquios, la nariz, etc. sean más sensibles y manifiesten inflamación ante el contacto con desencadenantes.

¿Entonces la dermatitis atópica es una alergia?

No se considera una alergia estrictamente. Aunque los niños atópicos tienen otras manifestaciones alérgicas, la dermatitis atópica tiene brotes ante desencadenantes tanto exógenos o externos (polvo, sequedad, proteínas de la leche) como internos (estrés), y no es tan fácil de estudiar mediante pruebas de alergia como, por ejemplo, el asma.

¿Cómo es la piel de los niños atópicos?

La piel del niño atópico es más sensible, y padece una pérdida de la función de retención de agua que hace que tienda a la sequedad. Además, tiene una mayor tendencia a sobreinfectarse. Como el picor es el síntoma habitual, y éste produce una necesidad de rascarse, la piel se va engrosando y endureciendo mediante un proceso llamado “liquenificación”. Es una piel arrugada, más gruesa y seca, que tiene propensión a agrietarse y formar fisuras. La dermatitis atópica se manifiesta durante la primera infancia en la cara, sobre todo en las mejillas, o en el área del pañal. Posteriormente afecta mucho a las zonas de flexura de los codos y las rodillas, a los párpados, y finalmente cualquier zona del cuerpo. El síntoma habitual es el picor muy intenso, que puede motivar trastornos de atención y del sueño, y disminuir el rendimiento escolar.

¿Cuál suele ser la evolución?

En general, los niños con dermatitis mejoran a medida que se hacen mayores. Un pequeño grupo persiste en la edad adulta, con una forma llamada “dermatitis atópica del adulto”. Suelen ser los niños con asma bronquial más grave, y con historia de otros problemas alérgicos. La dermatitis del adulto puede ser la forma más grave e incapacitante de la enfermedad.

¿Cómo se cuida la piel de un niño atópico?

  • No bañarle cada día: se desaconseja bañar a un niño atópico cada día. Es preferible bañarlo a días alternos, y siempre con agua a temperatura tibia y sin jabones. Especialmente desaconsejables son los geles o aceites que tienen muchos detergentes o tensioactivos y forman mucha espuma. Los productos adecuados son los syndet (sin detergentes) que hacen poca espuma y limpian por arrastre.
  • Hidratar su piel: hay que entender que la piel de estos niños tiene poca tendencia a retener agua. Cuando nos bañamos, la capa córnea de la piel se humedece e hidrata, pero inmediatamente debemos aplicar una sustancia hidratante para evitar que el agua se evapore. Esta es la función de las cremas hidratantes: añadir una capa de grasa que evite la pérdida de agua. Por ello, hay que secar poco al niño y sin frotar al salir del baño, y aplicar la hidratante entonces, sin esperar. Existen innumerables cremas hidratantes para la piel atópica, y no siempre las más caras son las mejores. Hay que tener en cuenta que, cuanto más grasas sean, más hidratarán, aunque su cosmética será peor y tendrán menos facilidades de aplicación. El uso de hidratantes que contienen urea, ácido láctico, avena u otros productos también se recomienda, y es mejor seguir las indicaciones del dermatólogo o el pediatra que fiarse de la presión de la publicidad y las campañas de marketing.
  • Evitar que sude y pase calor: debe vestirse por capas, con algodón en contacto con la piel, y poner o sacar ropa en función del entorno. Los niños atópicos tienen tendencia a sudar y a manifestar picor cuando se acaloran.
  • Humidificar el ambiente: es conveniente hacerlo, sobre todo en invierno cuando la calefacción y los lugares cerrados mantienen el aire seco. También es conveniente proteger al niño de ambientes con polvo y humo.
  • En cuando a la alimentación, es cierto que algunos niños pequeños pueden tener brotes de dermatitis atópica en relación con alimentos como proteínas de la leche de vaca o huevos, y que en ocasiones los pediatras la manejan introduciendo el alimento más tarde. En esto, cada pediatra puede tener un criterio diferente, y es conveniente seguir las indicaciones de un solo profesional. Los probióticos pueden ayudar a madurar el sistema inmunológico y en ocasiones son recetados en pastillas o suplementos para los niños atópicos, según indicaciones del pediatra o el dermatólogo.

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