Las vacaciones suelen empezar semanas antes de subir a un avión, coger el coche o preparar la maleta. Revisamos reservas, itinerarios, documentación y hasta el tiempo que hará en el destino. Sin embargo, hay algo que muchas veces dejamos para el último momento (o directamente olvidamos): pensar qué haremos si surge un problema de salud durante el viaje.
Un dolor de garganta, una quemadura solar, una molestia digestiva o una pequeña herida pueden alterar unos días que llevábamos meses esperando. Por eso, preparar un botiquín de viaje adecuado sigue siendo una de las mejores formas de viajar con tranquilidad.
Y hoy, además, ya no se trata solo de qué medicamentos llevar. También de saber cómo acceder a orientación médica cuando estamos lejos de casa.
Cuando viajamos cambiamos hábitos, horarios, alimentación y entorno, y nuestro cuerpo tiene que adaptarse.
Dependiendo del destino y del tipo de viaje, pueden aparecer situaciones tan habituales como:
Por eso, contar con un botiquín básico permite actuar de forma rápida ante problemas menores y evitar desplazamientos innecesarios en busca de una farmacia o centro médico, especialmente cuando nos encontramos en lugares desconocidos.
No existe un único botiquín válido para todos los viajes porque las necesidades pueden variar según el destino, la duración o las características de cada persona. Aun así, hay algunos elementos que suelen resultar útiles en la mayoría de los casos.
Si sigues algún tratamiento médico, este debe ser siempre el primer elemento de tu botiquín.
Además de llevar la cantidad necesaria para toda la estancia, es recomendable incluir una pequeña reserva por si se producen retrasos o cambios en el viaje.
Las rozaduras, cortes superficiales o ampollas son algunas de las incidencias más frecuentes durante las vacaciones. Por eso conviene incluir:
La exposición al sol suele aumentar durante el verano y muchas personas subestiman sus efectos. En el botiquín no deberían faltar:
Dependiendo del destino, los insectos pueden convertirse en compañeros habituales del viaje.
Llevar repelente y algún producto para aliviar la picazón o la irritación puede evitar molestias innecesarias.
Siempre siguiendo las recomendaciones de un profesional sanitario, muchas personas incluyen productos para situaciones habituales como:
Recuerda: La composición del botiquín debe adaptarse a las necesidades de cada persona y al tipo de viaje que vaya a realizar.
Aunque llevemos el botiquín de viaje mejor preparado del mundo, habrá situaciones que requieran algo más que una tirita o un analgésico: una reacción alérgica inesperada, una infección que no mejora, un síntoma que genera preocupación…
En estos casos, muchas personas dudan entre esperar, acudir a urgencias o buscar ayuda por su cuenta. Tener acceso a orientación médica profesional permite tomar decisiones con mayor tranquilidad y evitar tanto la infravaloración como la preocupación innecesaria.
Viajar ya no significa quedarse sin acceso a atención sanitaria. La telemedicina permite consultar con profesionales médicos desde prácticamente cualquier lugar, resolver dudas sobre síntomas, recibir orientación sobre tratamientos o saber cuándo es necesario acudir a un centro sanitario presencial.
En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de telemedicina facilita el acceso a atención médica online sin desplazamientos ni esperas, algo especialmente útil cuando nos encontramos fuera de nuestro entorno habitual.
Viajar con tranquilidad también forma parte del plan y, aunque la mayoría de los viajes transcurren sin incidentes importantes, dedicar unos minutos a preparar un botiquín adecuado puede marcar la diferencia cuando aparece un imprevisto. Al final, la mejor forma de disfrutar del descanso es saber que estamos preparados para aquello que no podemos planificar.