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Estiramientos de psoas después del trabajo

Fisioterapia en el Trabajo

Termina tu jornada laboral, te levantas de la silla y notas una rigidez extraña en la zona de la pelvis, como si te costara «estirarte» del todo o como si algo tirara hacia dentro. ¿Te suena esta sensación?


Lo que sucede es que pasar muchas horas sentado, con poca movilidad, hace que ciertos músculos se acorten sin que apenas lo notemos. Uno de los más afectados es el psoas ilíaco, un músculo profundo que conecta la zona lumbar con las piernas y que influye directamente en la postura y el bienestar general. Por eso, incorporar estiramientos de psoas en tu día a día es clave para influir positivamente en tu postura y en tu bienestar general.


Con el tiempo, esta tensión (a menudo silenciosa) acaba tirando de tus vértebras lumbares hacia adelante, convirtiéndose en la causa real de muchos dolores de espalda que solemos achacar erróneamente a la silla del trabajo o a la edad.


Cuidar este músculo, es fundamental para recuperar la agilidad perdida y transformar por completo la energía de un profesional al final del día.


Estiramientos de psoas después del trabajo

Beneficios de realizar ejercicios para el psoas después del trabajo


El psoas cumple una función clave en el equilibrio del cuerpo. Cuando se mantiene en tensión durante largos periodos, pueden aparecer molestias que van más allá de la zona lumbar.


Regalarle unos minutos a este músculo al cerrar el ordenador es la mejor inversión para tu salud física a largo plazo:


  • Al liberar la tensión acumulada, permites que la zona lumbar recupere su curvatura natural de forma inmediata, reduciendo drásticamente las molestias al caminar o al estar de pie después de trabajar.

  • Más allá de evitar el dolor, estos movimientos ayudan a que la zona abdominal se libere de la presión mecánica, favoreciendo una mejor respiración diafragmática y mejorando incluso los procesos digestivos que suelen volverse lentos tras el sedentarismo. 

  • El simple hecho de estirar el psoas conscientemente ayuda a que el cerebro reciba la señal de que la jornada laboral ha terminado, facilitando una transición mucho más saludable hacia tu tiempo de descanso.

Para nadie es un secreto que, durante la jornada laboral, el sedentarismo es frecuente. Pequeños hábitos, como los estiramientos para el psoas, pueden ayudar a prevenir molestias que, con el tiempo, se vuelven recurrentes. 


Mejores ejercicios para el estiramiento del psoas ilíaco


Cuando el psoas lleva horas en tensión, no responde bien a movimientos bruscos. Lo que necesita es tiempo, control y una ejecución consciente.


Uno de los estiramientos para el psoas más efectivo y sencillo de realizar en casa es la zancada profunda, también conocida como posición del caballero.


Estiramiento psoas en zancada (posición del caballero)


Para empezar a liberar la zona:


  1. Da un paso largo hacia adelante con una pierna.
  2. Apoya la rodilla de la pierna de atrás en el suelo (mejor sobre una superficie acolchada).
  3. Mantén el tronco completamente erguido, evitando arquear la zona lumbar.
  4. Desplaza la cadera suavemente hacia delante.

En este punto deberías notar una apertura clara en la parte frontal de la cadera de la pierna que queda atrás.


Mantén la posición durante unos 30 segundos, respirando de forma profunda y constante. Controlar la respiración ayuda a que el músculo reduzca la tensión de forma progresiva.


Al cambiar de lado, es habitual notar diferencias entre una pierna y otra. Esa asimetría es una señal de cómo el cuerpo se adapta a las posturas que solemos mantener durante el día.


Este ejercicio permite activar el estiramiento sin necesidad de tumbarse, por lo que puede integrarse fácilmente en pausas durante el trabajo.


Cómo estirar el psoas en la cama


Sales del trabajo, llegas a casa, te tumbas en la cama y sientes ese cansancio acumulado en la zona lumbar o en las caderas. Aprovecha ese momento, sin necesidad de levantarte, para liberar tensión.


Estirar el psoas en la cama es una forma sencilla y muy efectiva de relajar la musculatura de manera pasiva, dejando que el propio cuerpo haga el trabajo.


Estiramiento con pierna colgando


  1. Túmbate boca arriba muy cerca del borde del colchón.
  2. Flexiona una rodilla y llévala hacia el pecho, sujetándola con ambas manos.
  3. Deja que la otra pierna cuelgue de forma natural por fuera de la cama.

En esta posición, no necesitas empujar ni forzar porque la gravedad se encarga de estirar el psoas de la pierna que queda suspendida.


A medida que mantienes el ejercicio, notarás cómo la zona frontal de la cadera empieza a soltarse. Si respiras de forma lenta y profunda, el cuerpo irá “cediendo” poco a poco, reduciendo la sensación de rigidez.


Este tipo de estiramiento también favorece la liberación de la zona lumbar, permitiendo que la columna descanse sin la presión que genera un psoas acortado durante el día.


Realizarlo antes de dormir puede ayudarte a cerrar la jornada con una sensación más ligera y a preparar el cuerpo para un descanso más reparador.


Rodillas al pecho


Después de liberar una pierna, puedes complementar el ejercicio con un movimiento más global:


  1. Lleva ambas rodillas hacia el pecho.
  2. Abrázalas suavemente sin generar tensión en los hombros.
  3. Mantén la posición durante unos segundos.

Este gesto ayuda a relajar la zona lumbar y a equilibrar la musculatura después del estiramiento anterior.


Mejores ejercicios para estirar el psoas


Además de los estiramientos más básicos, existen otras variantes que puedes incorporar según tu nivel de movilidad y cómo responda tu cuerpo.


Una de las más recomendadas es la postura del puente, un ejercicio que no solo estira y también activa.


  1. Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo.
  2. Eleva la cadera hacia el techo de forma progresiva.
  3. Activa los glúteos al subir, manteniendo el control del movimiento.

A diferencia de otros estiramientos, este ejercicio trabaja desde el equilibrio muscular. Mientras el psoas se alarga, los glúteos (que suelen estar poco activados tras muchas horas sentado) empiezan a recuperar su función.


Este tipo de activación es clave porque muchas molestias las atribuimos a la falta de estiramiento, pero algunas nacen de descompensaciones mantenidas en el tiempo.


Más allá del ejercicio concreto, hay algo que marca la diferencia: la regularidad.


Dedicar unos minutos al día, con movimientos controlados y una respiración consciente, ayuda a que el cuerpo recupere su movilidad sin necesidad de forzarlo. Aun así, hay momentos en los que la rigidez se mantiene o aparece de forma recurrente. Cuando esto ocurre, es habitual que los estiramientos en casa no sean suficientes o que surjan dudas sobre si se están realizando correctamente.


A veces, la ayuda de un profesional es justo lo que necesitas para dejar de poner parches al dolor y entender, de una vez por todas, por qué aparece y cómo hacer que no vuelva.


En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de fisioterapia para empresas está pensado para acompañar este proceso desde una perspectiva práctica y personalizada. A través de sesiones adaptadas a cada persona, es posible identificar desajustes, tratar contracturas profundas y mejorar la higiene postural en el día a día.


El cuerpo no se queja sin motivo. Infórmate sin compromiso.

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Esto reduce drásticamente la carga sobre las rodillas, la cadera y la columna, minimizando el riesgo de lesiones y facilitando la recuperación. Es un mito pensar que este tipo de entrenamiento es «demasiado suave». El deporte de bajo impacto puede ser tan exigente como tú decidas, elevando las pulsaciones y trabajando la musculatura profunda, pero siempre con un enfoque preventivo. Es la opción ideal para quienes buscan longevidad física y bienestar mental tras una jornada de oficina, asegurando que el ejercicio sea un aliado y no un foco adicional de fatiga. Beneficios del deporte de bajo impacto Tras varias horas de inactividad, hay músculos que prácticamente “se desconectan”. Los glúteos o los estabilizadores del core, por ejemplo, tienden a inhibirse cuando pasamos mucho tiempo sentados. Al activarlos de forma progresiva, el cuerpo recupera parte de su equilibrio natural. 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¿Alguna vez te has parado a pensar cuántas horas al día pasan tus pies encerrados en un zapato mientras trabajas? Ya sea que pases la jornada de pie, caminando de un lado a otro o sentado frente a un escritorio, el calzado es el único punto de contacto entre tu cuerpo y el suelo.  Es el cimiento sobre el cual se apoya toda tu estructura ósea. Sin embargo, a menudo priorizamos la estética o el protocolo corporativo por encima de la salud biomecánica, olvidando que un zapato inadecuado es capaz de alterar la alineación de tus rodillas, cadera y, por supuesto, de tu columna vertebral. En los últimos años, ha cobrado mucha fuerza el concepto de calzado respetuoso o barefoot . Esta tendencia nos propone volver a la esencia: zapatos que permiten al pie moverse como si fuera descalzo, con punteras anchas que no comprimen los dedos y suelas planas (sin « drop «) que no alteran nuestro centro de gravedad. 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Cuando usamos un calzado con una amortiguación excesiva o un tacón pronunciado, obligamos a nuestra pelvis a inclinarse hacia adelante, generando  una tensión extra en las vértebras de la zona baja. Si tienes problemas lumbares , un calzado adecuado debería: Favorecer una pisada estable. Evitar desniveles excesivos entre talón y antepié. Permitir que el pie se adapte al suelo sin rigidez. Cuando el apoyo mejora, la carga sobre la zona lumbar se reduce de forma progresiva. Calzado adecuado para evitar la fascitis plantar La fascitis plantar es, probablemente, una de las dolencias más incapacitantes en el entorno laboral , especialmente si tu trabajo requiere estar mucho tiempo de pie. Ese dolor punzante en el talón al dar los primeros pasos, después de estar sentado, es una señal clara de que la fascia (el tejido que sostiene el arco del pie) está sufriendo. Para combatir la fascitis, es vital evitar el calzado excesivamente plano y rígido o, por el contrario, los que tienen un soporte de arco artificial que «duerme» la musculatura del pie. El calzado adecuado , tanto si tienes fascitis plantar como si la quieres evitar , debe permitir que el pie se expanda y trabaje. En este sentido, la transición hacia un calzado más barefoot o respetuoso , realizada de forma progresiva, puede ayudar a fortalecer la musculatura intrínseca del pie, aliviando la tensión sobre la fascia y devolviendo la elasticidad a tu pisada. Calzado adecuado hallux rigidus El hallux rigidus es una forma de artrosis degenerativa que afecta a la articulación en la base del dedo gordo, limitando su movilidad y causando dolor al caminar. En el entorno laboral, un zapato de puntera estrecha o con una suela que no flexione correctamente puede convertir cada paso en un suplicio. Las características del calzado adecuado para hallux rigidus más recomendables son: Suela que permita una transición fluida al caminar. Espacio suficiente en la parte delantera del pie. Evitar presión directa sobre la articulación. Calzado adecuado para hernias discales Cuando hay una hernia discal , cualquier factor que aumente la carga sobre la columna puede empeorar los síntomas. Un zapato que no absorbe bien el impacto o que altera la postura puede hacer que cada paso genere más presión, más carga, sobre los discos intervertebrales. Por eso, en estos casos, se recomienda un calzado adecuado para hernias discales que contenga: Amortiguación equilibrada (ni excesiva ni inexistente). Estabilidad en la pisada. Evitar cambios bruscos en la altura del talón. El objetivo es reducir el impacto que llega a la columna en cada movimiento. Elegir bien el calzado es importante, pero no siempre resuelve el problema por sí solo. 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¿Has sentido alguna vez una punzada persistente entre los omóplatos? Aunque parezca una molestia pasajera, es en realidad una señal de que los nudos musculares han tomado el control de tu jornada. Ignorar esta tensión tiene consecuencias reales: de hecho, el 62% de los empleados que acuden a fisioterapia lo hacen específicamente para reducir el estrés y la fatiga laboral. ¿Por qué se hacen los nudos musculares? Lo que comúnmente llamamos « nudos » son, técnicamente, puntos gatillo: pequeñas zonas de fibras musculares que se quedan atrapadas en un estado de contracción permanente. Pero, ¿por qué se hacen los nudos musculares justo cuando estamos en entornos exigentes como la oficina o teletrabajando? La causa principal suele ser la sobrecarga postural . Mantener la misma posición frente a la pantalla durante horas obliga a músculos, como los trapecios, a trabajar de forma isométrica (sin descanso). A esto debemos sumar el estrés : cuando el sistema nervioso detecta una carga de trabajo excesiva, activa una respuesta de tensión muscular defensiva. Masaje para nudos musculares: alivio en el lugar de trabajo Si te preguntas cómo quitar nudos musculares de forma segura, la intervención de un fisioterapeuta –como los profesionales de Savia, salud digital de Mapfre – es la opción más efectiva. Sin embargo, si necesitas una acción inmediata, existen t écnicas de masaje para nudos musculares que puedes aplicar tú mismo: Presión focalizada : Localiza el punto de mayor tensión con los dedos y presiona de forma firme y constante durante 30-60 segundos. Esto ayuda a «desactivar» el nudo al forzar la llegada de sangre oxigenada. Técnica de la pelota de tenis : Coloca una pelota entre tu espalda y el respaldo de la silla. Realiza pequeños movimientos circulares; esto funciona como un masaje profundo sin necesidad de levantarte de tu sitio. Estiramiento y calor : Tras presionar los nudos musculares , realiza un estiramiento suave para reeducar las fibras. Además, aplicar un poco de calor local también ayudará a dilatar los vasos sanguíneos y relajar la zona. Aunque el automasaje ayuda, contar con servicios de fisioterapia marca la diferencia: el 21% de los trabajadores considera este beneficio imprescindible para su desempeño diario. Nudo y contractura muscular: prevención y tratamiento Lo que empieza como un simple nudo muscular (un punto gatillo localizado) puede derivar en una contractura más compleja si no se trata. Mientras que el nudo es una fatiga de fibras específicas, la contractura implica una inflamación y un endurecimiento de una zona mayor del músculo, limitando seriamente la movilidad. Para que la prevención sea efectiva, puedes y debes romper el círculo vicioso del dolor con estas claves: Pausas activas : Intenta realizar entre 10 o 15 minutos de movimiento por cada 90 minutos de trabajo. No basta con dejar de teclear; es importante que movilices el cuello y los hombros para bombear sangre a esos posibles nudos musculares . Hidratación : Un músculo deshidratado tiene más papeletas para «anudarse». Beber agua de forma constante es la forma más fácil de prevenir una contractura. Gestión del estrés : Aprender a relajar los hombros conscientemente varias veces al día evita que nuestro sistema nervioso envíe la orden de contracción permanente. Si la molestia persiste, no esperes a que el nudo se convierta en una lesión crónica. Desde Savia, facilitamos a las empresas la integración de servicios de fisioterapia como un beneficio tanto digital como presencial, permitiendo que cada profesional resuelva sus molestias de forma inmediata y personalizada. Invierte en bienestar, gana en rendimiento: Infórmate sin compromiso .

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