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Cómo Saber si Tengo Sepsis
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Cómo Saber si Tengo Sepsis

La sepsis o septicemia es una situación médica grave en la cual se produce una respuesta inmunitaria severa y fulminante ante una infección, independientemente de su origen. Puede aparecer de manera imprevisible y su evolución suele ser rápida, de ahí que suponga una emergencia médica. La gran mayoría de infecciones no van a acabar en una sepsis , pero antes los síntomas de mala evolución que describiremos es importante acudir cuanto antes a los servicios de emergencias más cercanos. Cómo reacciona el cuerpo ante una infección Ante la presencia de una infección, ya sea de origen bacteriano, vírico o fúngico (hongos), el organismo libera a la sangre una serie de sustancias químicas que forman parte del sistema inmunitario y cuya misión es ayudar a combatir la infección. Estas sustancias desencadenan una reacción inflamatoria generalizada en todo el organismo . Dicha reacción facilita que se formen coágulos en los vasos sanguíneos y que se puedan producir hemorragias a diferentes niveles. Estos sucesos hacen que la circulación sanguínea se vea alterada y los órganos se vean afectados, dado que se compromete el aporte de nutrientes y oxígeno a las células, lo cual puede causar daños severos e irreparables. En los casos más graves de sepsis, se produce una insuficiencia de uno o más órganos . Suele ser una concatenación de lesiones que van haciendo que los órganos fallen y, en el peor de los casos, se da una disminución de la presión sanguínea y un descenso de la frecuencia cardíaca el paciente puede entrar en un estado de shock séptico. Rápidamente se ven afectados los riñones, los pulmones y/o el hígado y la situación puede llegar a ser mortal. Causas de una sepsis Existen diversos tipos de microorganismos que pueden causar sepsis, bacterias, hongos y virus ; con todo, las bacterias suelen ser los principales agentes infecciosos que pueden desencadenar un cuadro de sepsis. Es frecuente que sea difícil establecer cuál es el agente causante de la infección y, consiguientemente, de la sepsis. Los casos más graves de sepsis suelen ser el resultado de una infección generalizada, de todo el organismo, que se disemina a través del torrente sanguíneo. Los principales focos de origen de una sepsis son: Infección pulmonar. Infección de las vías urinarias. Infección cutánea. Infección de la cavidad abdominal (apendicitis, peritonitis). Manipulación de vasos sanguíneos (vías venosas periféricas o centrales, cateterismos). Quiénes son más vulnerables Afortunadamente, no todas las infecciones van a derivar en una sepsis (de hecho, la gran mayoría de infecciones se resuelven sin problema) ni todos los pacientes van a tener el mismo riesgo de padecer una sepsis. Aquellas p ersonas con mayor riesgo de sufrir una sepsis son : Neonatos y niños. Ancianos. Diabéticos. Inmunodeprimidos (pacientes con SIDA, pacientes oncológicos). Insuficiencia hepática. Insuficiencia renal. Incidencia En España se diagnostican unos 50.000 casos de sepsis cada año , es decir, unos 104 casos por cada 100.000 habitantes. De estos casos, 17.000 personas fallecen anualmente por culpa de una sepsis, más muertes que las debidas al cáncer de mama, de colon o de páncreas, así como 13 veces más que por accidentes de tráfico. La pronta instauración de un tratamiento es fundamental, dado que, tras cuatro horas de haberse instaurado un choque séptico, las probabilidades de supervivencia caen por debajo de un 50%. Asimismo, el coste económico aproximado por el tratamiento y la hospitalización de un paciente con sepsis es de unos 17.000 euros por persona. A nivel mundial, cada año mueren ocho millones de personas por un cuadro de sepsis , y se diagnostican entre 20 y 30 millones de caso anualmente. En la última década el número de pacientes se ha duplicado y los estudios estiman que la tendencia será que el aumento prosiga. En los países en vías de desarrollo la sepsis es la causante de la muerte de 6 millones de recién nacidos. El aumento de las cifras globales de casos de sepsis puede ser debido a un mayor y mejor registro de los casos, a la existencia de una población más longeva y con mayor prevalencia de patologías crónicas, a la mayor resistencia de las bacterias a antibióticos, así como un uso más habitual de tratamientos inmunosupresores, como en pacientes oncológicos o trasplantados. Qué síntomas nos alertan Los síntomas más habituales de una sepsis pueden ser: Fiebre. Escalofríos. Respiración acelerada. Taquicardia. Palidez y sudoración. Malestar general intenso o sensación de muerte. Confusión, somnolencia, incoherencia. Estos síntomas son frecuentes en otro tipo de afecciones, por lo cual la sepsis es difícil de diagnosticar , especialmente en sus etapas iniciales, y pese a existir un contexto de infección. Al acudir a un centro de urgencias se realizarán diversas pruebas para valorar si existe una sepsis, entre ellas una analítica de sangre, alguna prueba de imagen (radiografía, escáner), cultivos de sangre y un estricto control de las constantes del paciente para monitorizar la frecuencia cardíaca, la tensión arterial, la frecuencia respiratoria y la saturación de oxígeno en sangre. Tratamiento En caso de establecer un diagnóstico de sepsis los pacientes, debido a su estado grave, suelen ser tratados en las unidades de cuidados intensivos (UCI), para poder tener al paciente más controlado y tomar medidas para mantener estables las constantes del paciente . El objetivo del tratamiento es acabar con la infección, preservar los órganos vitales y evitar una caída de la presión arterial que pueda precipitar el daño en otros órganos. El tratamiento suele ser con una cobertura antibiótica amplia y un correcto aporte de líquidos por vena. En casos graves puede ser preciso intubar al paciente, realizar diálisis o bien someter al paciente a una intervención quirúrgica. Muchos pacientes que logran superar una sepsis se recuperan por completo , pero siempre dependerá del estado basal del paciente. Si son personas más añosas o con enfermedades crónicas, algunos órganos pueden presentar daños permanentes, como los riñones, el corazón o los pulmones. Los estudios también indican que el padecer una sepsis grave puede causar una alteración en el sistema inmunitario que haga que estas personas sean más proclives a padecer futuras infecciones.
Cómo Actuar ante un Shock Anafiláctico
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Cómo Actuar ante un Shock Anafiláctico

Si has escuchado en algún momento que un shock anafiláctico es un cuadro clínico muy grave y quieres saber más acerca de lo que es y qué sucede a quienes lo sufre n, continúa leyendo... En un Servicio de Urgencias podemos ver tres tipos de reacciones alérgicas agudas: la urticaria, el angioedema, y la más grave de ellas, la anafilaxia, que a su vez se subdivide en shock anafiláctico y reacciones anafilactoides. Aunque estas últimas (reacciones anafilactoides) se producen por mecanismos inmunitarios diferentes (no mediadas por IgE), pueden generar unos síntomas difíciles de distinguir respecto a los que aparecen en el curso de un shock anafiláctico. ¿Qué es? Se define anafilaxia como “una   reacción adversa de causa inmunológica desencadenada por el contacto del paciente, previamente sensibilizado, con diferentes agentes externos (medicamentos, alimentos, picaduras de insecto…). Es decir, debe existir una primera exposición previa al agente, donde se produzca la sensibilización del sujeto a la sustancia, y, en un segundo tiempo, en una segunda exposición, se puede producir la anafilaxia. Es un cuadro clínico posible en los adultos y también en pediatría. ¿SABÍAS QUE…? La palabra anafilaxia fue introducida en la literatura médica por dos autores, Paul Portier y Charles Richet, en 1902. Ambos realizaron un crucero por el Mediterráneo, invitados por el Príncipe Alberto I, oceanógrafo y científico aficionado, que les animó a llevar a cabo un estudio de toxicidad del veneno de la anémona marina, por tener conocimiento de lo dolorosa que era su picadura. Al volver, inyectaron a perros toxina de anémona y observaron que uno de ellos, a los 22 días de la primera inyección y después de recibir la segunda dosis, presentó de inmediato un cuadro de shock, mortal en pocos minutos. Cuáles son sus causas Fármacos (antibióticos betalactámicos, tetracicilinas, vancomicina, sulfamidas, etc.). Alimentos (huevo, leche, almejas, chocolate, frutos secos…) Venenos de himenópteros (abejas, avispas, hormigas) Látex. Anafilaxia de causa física (inducida por el ejercicio físico, la exposición masiva al frío…) Idiopática (sin causa aparente). Otros. Signos y síntomas El comienzo de las reacciones anafilácticas es brusco , pocos minutos tras la exposición al agente, siendo la rapidez de aparición de los síntomas la indicativa de la gravedad: a menor tiempo de latencia, mayor gravedad. La mayoría de las reacciones alérgicas suelen tener como síntoma predominante la afectación cutánea , pero lo que indica su pronóstico y puede ocasionar la muerte, en minutos, es la aparición de hipotensión o compromiso respiratorio, es decir, una reacción multisistémica aguda (generalizada). A nivel cutáneo aparece la urticaria y/o angiodema en el lugar de exposición (boca, piel…) o angioedema en el tracto gastrointestinal después de la ingestión de ciertas comidas. Los síntomas de una reacción sistémica son :   Sensación febril y de enfermedad, mareo. Sensación de plenitud en boca y garganta. Edema (hinchazón) de laringe o glotis y lengua. Estridor laríngeo (ruidos al respirar). Congestión nasal y rinorrea (mucosidad líquida nasal). Prurito (picor) generalizado. Conjuntiva ocular congestiva (inflamada) y edema ocular (hinchazón). Broncoespasmo, disnea (sensación subjetiva de falta de aire), tos y sibilancias (se oyen “pitos” al respirar). Disfagia (dificultad para tragar), vómitos, dolor abdominal, diarrea (a veces sanguinolentas). Ansiedad. Y, ya en el nivel más grave, hipotensión arterial, taquicardia (aumento de frecuencia cardiaca), palpitaciones, arritmia o, incluso, infarto de miocardio. El síndrome crónico de anafilaxia recurrente idiopática que, como se ha indicado, no presenta una causa aparente, se manifiesta en forma de urticaria o angioedema asociado a obstrucción grave de las vías respiratorias, disnea aguda o hipotensión que puede llegar al síncope (desmayo). Suele ocurrir en pacientes atópicos. Se debe diferenciar la anafilaxia explicada hasta el momento del cuadro denominado angioedema hereditario, en el que hay historia de parientes fallecidos por causa no bien esclarecida. No es característico que se asocie con urticaria. La respuesta a los fármacos mencionados más abajo  (adrenalina, corticoides y antihistamínicos) es pobre. Tratamiento El tratamiento va a depender de la severidad de la reacción , pero es una verdadera emergencia médica que requiere una atención inmediata y adecuada por parte del Médico de Urgencias, pues corre peligro la vida. Todo médico, con independencia de la especialidad a que habitualmente se dedique, debe estar preparado para hacer frente a esta situación. Es de vital importancia valorar, primero, el compromiso de la vía aérea, la respiración y la estabilidad hemodinámica (del aparato cardiovascular), obligando a realizar intubación traqueal si se sospecha edema de glotis (garganta hinchada) y canalización de vías sanguíneas para aporte de fluidos y medicamentos. Si se produce una parada cardiorespiratoria se iniciarán maniobras de RCP (reanimación cardiopulmonar). El fármaco de elección en casos de anafilaxia es la adrenalina (tiene acción vasopresora y contrarresta farmacológicamente los efectos de los mediadores químicos que actúan sobre el músculo liso, los vasos sanguíneos y otros tejidos corporales). El oxígeno se utilizará si hay disnea, cianosis (amoratamiento de labios) o sibilancias. Los síntomas cutáneos de urticaria y angioedema moderado se tratarán con antihistamínicos y glucocorticoides. Generalmente, si se utilizan corticoides por vía general (intravenosos o intramuscular) al inicio del cuadro, se debería continuar con una pauta corta y descendente de corticoides por vía oral. Otros medicamentos que pueden ser utilizados son la dopamina endovenosa (vasopresor), broncodilatadores como el salbutamol (Ventolín®) inhalado, glucagón endovenoso (hormona)… Prevención Habrá que intentar identificar el agente causal mediante una historia clínica cuidadosa . Se informará de la conveniencia de evitar su contacto con el paciente. En caso de picadura de himenópteros es preciso el tratamiento desensibilizante. Otra forma de prevención es una correcta indicación de fármacos, utilizando preferentemente la vía oral, y, en caso de inyección, observando al paciente durante 30 minutos. En caso de alergia, se recomienda llevar siempre información referente a la sensibilidad, y los pacientes predispuestos deben aprender a autoinyectarse la adrenalina subcutánea. La corticoterapia de mantenimiento en los casos de anafilaxia idiopática maligna (con más de seis crisis al año) está indicada de forma profiláctica. Pronóstico Si tras los primeros cuidados médicos el paciente no mejora de su sintomatología, será trasladado a la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos). Si mejora, se mantendrá en observación 8-12 horas y si en ese momento sigue manteniéndose estable, podrá ser dado de alta con antihistamínicos orales y corticoterapia durante tres o cuatro días. En los niños la causa de la muerte, generalmente, es producida por el edema de glotis. En los adultos, en cambio, la causa de la muerte suele ser secundaria a la combinación de edema de laringe y arritmias cardiacas. Dra. Gemma Cardona Médico consultor de Advance Medical
Utilidad de los Test Genéticos
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Utilidad de los Test Genéticos

El test genético es una prueba médica que ayuda a conocer si hay una mutación determinada en el ADN (organizado en forma de genes) de un individuo, la identifica y determina si ésta se asocia a una enfermedad concreta. Cada individuo tiene un conjunto de genes, con una función determinada. La alteración de algunos de estos genes (mutación) puede aumentar la susceptibilidad de padecer una enfermedad, de presentarla o de que ésta sea de mayor o menor gravedad. El estudio genético indica si la persona, una vez identificada la mutación, es portadora o no. Esto significa si ha heredado la alteración que le hace tener un mayor riesgo de sufrir una enfermedad. El  hecho de ser portador no quiere decir que vaya a desarrollarla necesariamente sino que existe una mayor predisposición que en el resto de la población. El procedimiento para el paciente es muy sencillo ya que se hace generalmente con una simple analítica en sangre, otras veces con muestras de células de piel o saliva.  Lo que se estudia en el laboratorio es el ADN del individuo y si existen las alteraciones genéticas (genes específicos) descritas y asociadas con enfermedades hereditarias. ¿Cómo se interpreta? Aunque la realización de la prueba es sencilla, su interpretación, por el contrario, es complicada y precisa ser hecha por un especialista, quien además debe tener otros datos como la historia médica y familiar del paciente. El objetivo del test genético es establecer un plan preventivo para disminuir el riesgo de que el paciente desarrolle la enfermedad, por ejemplo, un cáncer de ovario. Para ello es fundamental tener otros datos que nos ofrezcan una imagen global de la situación de la persona estudiada. Es decir, por sí sola la información genética puede no ser concluyente. Entre otros factores, hay enfermedades de causa multifactorial (además de la genética intervienen otros actores) y de herencia poligénica (intervienen varios genes) lo cual hace que sea necesaria la valoración cuidadosa de cada caso y del riesgo del paciente antes de tomar medidas específicas de tratamiento. Aclarando conceptos Existe gran confusión en este campo, y por ello proliferan empresas en Internet que hacen de forma económica un test genético, con el problema de que la interpretación no la realiza un especialista y pueden crear situaciones erróneas y confusas al solicitante. En Europa están prohibidos los diagnósticos genéticos directos al consumidor. Según la Ley de Investigación Biomédica “el diagnóstico genético requiere un proceso de consejo genético previo y posterior”. En otras palabras , es el médico quien recomienda o indica el test genético tras el estudio en consulta del paciente con el asesoramiento pertinente. Actualmente, los hospitales universitarios de un gran número de ciudades españolas disponen de las llamadas Unidades de Consejo Genético , cuya función es el asesoramiento, la valoración y la indicación de pruebas genéticas en aquellos casos que lo consideren pertinente. ¿En qué áreas se aplica? Los tests genéticos se indica sobre todo en: Estudio diagnóstico de enfermedades de clara causa genética y hereditarias como la fibrosis quística. Prevención y detección precoz en oncología, para descartar cánceres con un componente genético claro como el cáncer de ovario o el de mama. En recién nacidos, para la determinación precoz de un panel de enfermedades genéticas. En familiares de pacientes diagnosticadas de enfermedades hereditarias, por ejemplo, la miocardiopatía hipertrófica o la paraparesia espástica familiar. Test genéticos y oncología Uno de los avances más interesantes en los últimos años en el área de la oncología ha sido el estudio de la genética y su asociación con determinados tipos de tumores. El conocimiento de los paneles genéticos (genes mutuados y el cáncer con el que se asocia) permite desarrollar diferentes estrategias, especialmente para la prevención y desarrollo de este tipo de tumor en los pacientes que sean portadores de esa mutación determinada. Por ejemplo, en mujeres con una mutación determinada que se ha demostrado que aumenta el riesgo de cáncer de ovario, la realización de una ooforectomía (quitar los ovarios) lo elimina completamente. Por tanto, la realización de test genéticos en cánceres hereditarios se ha ido incorporando a la práctica médica habitual. ¿Cuándo se realiza? Se sospecha que puede haber un cáncer hereditario en aquellas con antecedentes médicos personales o familiares especiales. Entre ellos se incluyen: la presencia de varios casos de cáncer en la familia y/o si han aparecido a edades tempranas; haber presentado varios tipos de cáncer el mismo paciente, ser de un determinado grupo étnico que tienen mayor susceptibilidad, etc.   ¿Qué tipos de cáncer son los más frecuentemente hereditarios? Cáncer de mama hereditario: implicados los genes BRCA1 y BRCA2. Cáncer de colon: gen APC. Cáncer de piel (melanoma maligno). Cáncer de ovario: genes BRCA1, BRCA2. Cáncer medular de tiroides: gen RET. Otros tipos de cáncer más raros: feocromocitoma-paraganglioma (genes, SDHC, SDHB, SDHA y SDHAF2), neoplasia endocrina múltiple (Gen MEN1), retinoblastoma (gen RB1). Las acciones que se pueden llevar a cabo de carácter preventivo se han de individualizar en cada caso, pero en líneas generales incluirán cirugía (mastectomía profiláctica, por ejemplo), quimioterapia (fármacos para reducir el riesgo) y diagnóstico precoz (pruebas de detección tempranas, por ejemplo colonoscopia en cáncer de colon).
La Varicela en Adultos
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La Varicela en Adultos

Casi todos los niños han pasado la varicela, pero si no se ha tenido en la infancia, puede afectar a adultos jóvenes y entonces es más virulenta y puede complicarse. La varicela, en su estado natural, por eso, suele curar sin ningún tipo de secuelas, salvo algunas cicatrices con poco impacto estético. La varicela es la principal enfermedad producida por el virus varicela-zóster, y es una infección infantil bien conocida. En su forma natural, se pasa durante la primera infancia o la pubertad, en general entre el primer año de vida y los nueve años.  Se manifiesta con fiebre y una erupción generalizada en forma de vesículas (granitos con líquido) que van formando costras, y ocasionan un intenso picor. Cuando no se ha pasado de niño, puede afectar a adultos jóvenes, en cuyo caso es más virulenta, pudiendo ocasionar complicaciones incluso graves como la encefalitis o la neumonía. También puede ser más peligrosa cuando la pasan niños de menos de dos años. Por todo ello, y aunque en general es benigna y cura sin tratamiento, hace años que se vacuna a la mayoría de los niños de los países desarrollados con una preparado de virus atenuados, y se evita pasar una enfermedad que provoca molestias o secuelas. ¿Cómo se manifiesta? El tiempo de incubación (el que transcurre entre el momento del contagio y el inicio de los síntomas) es de 12 a 20 días. Habitualmente, uno empieza con fiebre, vómitos, dolor de cabeza o pérdida de apetito durante dos o tres días, y es entonces cuando aparecen los primeros signos de la enfermedad en la piel : lesiones rojas en forma de granitos que en 24 horas se transforman en vesículas (granitos con líquido en su interior), y que poco a poco se van secando y formando costras. Cada lesión va sufriendo la misma evolución, y es típico ver estos granitos en diferentes fases, lo que se conoce como “patrón en cielo estrellado”. Es muy típico que afecten primero a la cabeza, y que luego se extiendan a todo el cuerpo, incluso a los genitales. También es habitual que el picor sea intenso hasta que la enfermedad va remitiendo y toda la erupción se va secando. ¿Cuándo deja marcas y cicatrices? La varicela no deja cicatrices por sí misma, pero sí lo hace cuando los granitos se sobreinfectan por bacterias normales de la piel. En este caso las costras se hacen más aparentes y hay mucho enrojecimiento alrededor de las lesiones. Por ello, es habitual que los médicos receten antibióticos en pomada a aplicar en las lesiones más inflamadas o que crean más costras. Cuando hay sobreinfección, las lesiones pueden dejar cicatrices en general poco aparentes, de un tamaño de 3-4 milímetros, redondas, y un poco hundidas. Estas persisten para siempre, aunque en algunos casos pueden ser corregidas con cirugía. Asimismo, los pacientes que tienen tendencia a formar queloides (unas cicatrices más duras y dolorosas), pueden tenerlos como resultado de la varicela, generalmente en el pecho y en la parte superior de la espalda. ¿Tiene tratamiento o se cura sola? Cuando la enfermedad se pasa a las edades habituales, generalmente es poco extensa y cura sola sin ninguna complicación . Sin embargo, en bebés muy pequeños, adultos, o personas inmunocomprometidas (con las defensas bajas), en los que la enfermedad tiende a ser más virulenta, se puede emplear un antivírico, el Aciclovir, en forma de pastillas, jarabe o incluso administrado por vía endovenosa. Es fundamental que este medicamento se empiece a administrar pronto, idealmente en las primeras 24-48 horas, porque es más eficaz para frenar la replicación del virus en estas fases. Además de plantear el tratamiento antivírico con Aciclovir, es necesario tratar el picor con antihistamínicos y la posible sobreinfección por bacterias con antibióticos en crema. En los adultos, ¿cómo se manifiestan las complicaciones? La neumonía por varicela es rara , afectando a dos casos por cada 400 varicelas, y puede sospecharse cuando el paciente tiene dificultad para respirar, opresión en el pecho, tos (también con sangre) y fiebre. Suele aparecer entre el primer y el sexto día tras el inicio de la erupción. La confirmación suele realizarse mediante una radiografía del pulmón, en la que se observan lesiones en forma de manchas provocadas por la infección del pulmón por el virus. Es muy importante diagnosticarla pronto, antes de que el paciente pueda sufrir un fracaso respiratorio que comporte un ingreso en la UCI para ventilación mecánica. Además de la edad adulta, otros factores de riesgo para tener una neumonía por varicela son el ser fumador, presentar una historia de contacto estrecho con el paciente que le ha contagiado (por ejemplo, cuando es su pareja o su hijo), sufrir una enfermedad pulmonar crónica previa, y tener fiebre que dura más de tres días. La encefalitis por varicela , por su parte, debe sospecharse ante un fuerte dolor de cabeza, pérdida del nivel de conciencia, cambios de personalidad, alteraciones del habla, convulsiones o pérdida del equilibrio. Es importante diagnosticarla rápido para iniciar tratamiento lo más pronto posible y evitar secuelas permanentes. El método diagnóstico de elección es el electroencefalograma, o la resonancia magnética craneal.
Conoce Todos los Tipos de Leucemia
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Conoce Todos los Tipos de Leucemia

¿Qué sucedería si existe una reproducción sin control de las células encargadas de producir los leucocitos?. La respuesta: pues que se originaría una leucemia. Y lo que sucedería no es otra cosa que una gran cantidad de glóbulos blancos, en diferentes grados de maduración, accedería a la sangre. Te explicamos qué es una leucemia y los diferentes tipos que existen . ¿Qué son los leucocitos? Los leucocitos son las células comúnmente llamadas “glóbulos blancos” y forman parte fundamental de las defensas del organismo frente a infecciones externas. Los leucocitos se originan en la médula ósea, que es un tejido esponjoso que se encuentra en el interior de la mayoría de los huesos. En esa zona se originan unas células inmaduras llamadas blastos . Estos blastos sufren un proceso de maduración mediante el cual se acaban transformando en un tipo concreto de leucocitos, como son por ejemplo los linfocitos, o los neutrófilos o los monocitos. Cada uno de ellos tendrá una función particular dentro de la defensa del organismo frente a infecciones. Tipos de leucemia Como ya hemos comentado, dentro de los glóbulos blancos o leucocitos, podemos diferenciar varios tipos. Si la proliferación de células afecta a las células que producirán los linfocitos, hablamos de una leucemia linfática y, por el contrario, si afecta a las células que madurarán a otros tipos de glóbulos blancos (neutrófilos, basófilos, etc.) hablamos de leucemia mieloide. Por otro lado, es muy importante conocer el grado de madurez que tienen las células mutadas que se reproducen sin control. Debemos saber que las células inmaduras (blastos) no tienen poder efectivo frente a las infecciones. En un individuo sano, la gran mayoría de células que circulan por su torrente sanguíneo son células maduras, que están listas para luchar contra las infecciones. En el caso de un individuo con una leucemia, las células que se reproducen sin control van sustituyendo paulatinamente a las células normales que circulan por la sangre. Así pues, si la leucemia va sustituyendo células normales por células inmaduras, el individuo no tendrá capacidad de luchar contra las infecciones y aparecerá una leucemia aguda. Si, por el contrario, la leucemia va originando células maduras, se tratará de una leucemia crónica, en la que el individuo no será tan frágil frente a las infecciones. Así pues, en función del tipo de células que está proliferando y de su grado de madurez, podremos diferenciar 4 tipos de leucemias Leucemia mieloide crónica Qué es Este tipo de leucemia se presenta en personas de mediana edad (habitualmente entre 30-70 años) y está relacionada en el 95% de las ocasiones con una mutación en un cromosoma llamado Cromosoma Philadelphia. Diagnóstico En la mayoría de ocasiones, solemos detectar la existencia de este tipo de leucemia de forma accidental en una analítica de control, puesto que suele ser asintomática hasta que ya se encuentra muy evolucionada. Lo que observamos en la analítica es una elevación muy acusada del número de leucocitos (si un individuo normal no suele tener más de 11.000 leucocitos, un paciente con leucemia frecuentemente sobrepasará los 20.000). Síntomas Cuando la leucemia produce sintomatología, ésta suele ser muy inespecífica, como cansancio, debilidad, pérdida de peso, falta de apetito o sudoración profusa. En algunas ocasiones también se puede detectar una esplenomegalia (aumento del tamaño del bazo). Si no se realiza el diagnóstico en esta fase, en algunas ocasiones la leucemia crónica puede ir progresando hasta desarrollar una leucemia aguda. Esta evolución de la enfermedad no se produce en todos los pacientes y, en caso de producirse, lo hace en un tiempo muy variable, en algunas ocasiones incluso al cabo de varios años tras iniciarse la enfermedad. Una vez existe sospecha de una posible leucemia, se realizan una serie de pruebas que confirmarán el diagnóstico: Hemograma y frotis de sangre periférica: en el que se aprecia un aumento de los glóbulos blancos, con presencia de células inmaduras que no suelen aparecer en individuos sanos, y con disminución de glóbulos rojos. Biopsia de médula ósea: nos dará el diagnóstico definitivo. Se detectará una médula ósea hipercelular, con un incremento de células mieloides muy superior al número de células eritroides (precursores de los glóbulos rojos, que también se producen en la médula ósea). Tratamiento El tratamiento de estos pacientes ha evolucionado mucho en los últimos años. En la actualidad, el primer tratamiento que se ofrece a los pacientes con leucemia mieloide crónica es mediante el uso de fármacos. En gran parte de los casos, estos fármacos consiguen controlar la enfermedad, si bien no consiguen erradicarla por completo y considerar al paciente completamente curado. El único tratamiento curativo es el trasplante de médula ósea, pero dado que se trata de un procedimiento no exento de riesgos, suele considerarse como tratamiento de segunda elección y utilizarse sólo en aquellos casos que no respondan al tratamiento farmacológico. Leucemia mieloide aguda Qué es Es uno de los tipos de leucemia más frecuente, afectando principalmente a personas entre 60-75 años. Se detectan entre 1.000-1.500 nuevos casos en España anualmente. En este caso suele provocar una clínica similar al de la leucemia mieloide crónica, pero dada su rápida evolución, en poco tiempo comienza a presentar síntomas como dolores óseos, hemorragias o problemas de coagulación, esplenomegalia, o aparición de adenopatías, entre otros. Diagnóstico, tratamiento y pronóstico El diagnóstico es similar al de la leucemia mieloide crónica y su tratamiento puede ir desde el uso de quimioterapia a la necesidad de un trasplante medular. El pronóstico es muy variable en función del subtipo de células que estén involucradas. Leucemia linfática crónica Qué es Se produce en personas de edad avanzada, siendo la media de edad en el momento del diagnóstico de 60-70 años. Afecta a alrededor de 1.400 nuevas personas cada año en España. Síntomas En gran parte de los pacientes (75%) no suele producir sintomatología y únicamente provoca un aumento de la susceptibilidad a padecer infecciones. Diagnóstico, tratamiento y pronóstico El diagnóstico es similar al del resto de leucemias y su pronóstico muy variable según el caso, yendo desde casos indolentes que no necesitan ni siquiera tratamiento y que no afectan a la esperanza de vida del paciente, hasta casos agresivos que precisan de tratamiento médico, quimioterapia o incluso trasplante de médula ósea. Leucemia linfática aguda Qué es La leucemia linfática aguda es una enfermedad que suele afectar a los niños, siendo el tipo de cáncer más común entre las personas menores de 20 años. Síntomas La sintomatología es común al resto de leucemias, igual que su diagnóstico. Tratamiento El tratamiento se basa en el uso de quimioterapia y en algunos casos puede precisar de la realización de un trasplante de médula ósea. Pronóstico El pronóstico es muy variable en función del subtipo de leucemia linfática, pero en líneas generales, la supervivencia en niños se sitúa en torno a un 70% comparado con una supervivencia del 30-40% en los adultos.
Detección y Tratamiento de la Sífilis
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Detección y Tratamiento de la Sífilis

La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por una bacteria llama Treponema pallidum . Su fuente de infección son las lesiones en piel y mucosas que se producen en las personas infectadas, aunque también se puede encontrar en saliva, semen, sangre y en secreciones vaginales. Su transmisión se produce por contacto directo con las lesiones durante las relaciones sexuales, y muy raramente hay contagio a través de los besos o sexo oral. El periodo de incubación dura entre dos y cuatro semanas y la fase de transmisibilidad, es decir, el periodo en el que se puede producir el contagio, es entre la primera y la segunda fase. Las fases de la sífilis Fase primaria : se produce a las dos semanas del contagio y cursa con aparición de una única lesión erosiva ulcerada, superficial e indurada, pero no dolorosa en el punto de contagio. Esta lesión se denomina chancro sifilítico y normalmente aparece en la boca, en el ano o en genitales. Además, también suelen aparecer adenopatías regionales indoloras. Al mes, el chancro tiende a desaparecer. Fase secundaria : es el estadio más florido. Este periodo sucede entre las seis y ocho semanas de la desaparición del chancro, y en él la bacteria se disemina por la sangre y aparecen síntomas generalizados: fiebre, odinofagia, anorexia, artromialgias, linfadenopatías generalizadas y lesiones cutáneas maculo-papulares exantemáticas en la zona de las palmas de las manos y las plantas de los pies. Estas lesiones en las áreas intertriginosas se agrandan y se erosionan dando lugar a placas infecciosas que también se pueden encontrar en las mucosas; son los llamados condilomas planos. Fase tardía : aparece entre 10 y 30 años desde el contagio. Se caracteriza por la presencia de unos granulomas o gomas en la piel, mucosa y aparto musculo-esquelético. También manifestaciones viscerales cardiovasculares y neurológicas. ¿SABÍAS QUE…? Se denomina sífilis benigna a la sífilis primaria y secundaria porque cursa con lesiones curables que no dejan secuelas. La sífilis tardía es grave y cursa con lesiones destructivas que, aunque se curan con el tratamiento, pueden provocar secuelas graves. Cómo se diagnostica El diagnóstico de la infección por Treponema pallidum se basa en dos tipos de métodos: Métodos directos : consiste en la visión directa del patógeno con un microscopio de campo oscuro o mediante inmunofluorescencia directa en las muestras de lesiones cutáneas (chancro o condilomas). Serología : Test no treponémicos (test reagínicos). Son test inespecíficos por lo que cuando se positivizan hay que confirmarlos con un test treponémico. Son VDRL (Venereal Disease Research Laboratory) y RPR (Rapid Plasma Reagin Test). Estos test tardan en positivizarse aunque los títulos de anticuerpos se correlacionan con la actividad de la enfermedad y se negativizan tras el tratamiento. Test treponemicos: estos tests se positivizan los primeros y son positivos de por vida. Son FTA-ABS (Fluorescent Treponemal Antibody Absorbed) y TP-TA (Treponema Pallidum Particle Agglutination). Cómo se trata El tratamiento para la sífilis en todos los estadios de la infección es el mismo: la penicilina , antibiótico de elección para esta bacteria. El tipo de preparado, la dosis y la duración del tratamiento varían en función del estadio de la enfermedad. En la sífilis es i mportante tanto el diagnostico como el tratamiento precoz y la identificación de los contactos . Los contactos confirmados se tratarán con penicilina. La realización de test serológicos repetidos a los tres y seis meses son fundamentales para asegurar un tratamiento adecuado de la enfermedad. Tanto para la sífilis como para el resto de enfermedades de transmisión sexual es de vital importancia la información y, sobre todo, la prevención. La sífilis congénita Es la enfermedad en el recién nacido , que se infecta con Treponema pallidum a través de la placenta o durante el parto. Se puede diferenciar entre sífilis congénita precoz y tardía Sífilis congénita precoz : los síntomas aparecen antes de los dos años de vida. Es una infección diseminada, con lesiones muco-cutáneas, osteocondritis, anemia, hepatoesplenomegalia y afectación del SNC. Sífilis congénita tardía : aparecen diversos síntomas a partir de los dos años de edad. Cursa con queratitis intersticial, deformación de huesos y dientes, sordera por afectación del VII par craneal, neurosífilis. Para prevenir la sífilis congénita es f undamental el diagnóstico precoz en la mujer embarazada , por eso se realiza screening de esta infección en la analítica del primer trimestre y si la paciente tiene factores de riesgos deberá repetirse la determinación en el tercer trimestre.
Qué Debes Saber sobre el Sida
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Qué Debes Saber sobre el Sida

Hoy en día, gracias a los avances en la medicación, la mayoría de personas infectadas por el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) no llegan a desarrollar el sida. El sida no es sinónimo de infección por el VIH sin más, sino que solamente hace referencia al estadio final de la infección por este virus. Cómo se contrae El VIH o virus de la inmunodeficiencia humana es un virus de la familia de los retrovirus. Se conocen solamente dos variedades de este virus, el VIH-I, que es el más habitual, y el VIH-II, que solamente se ha descrito en África. El VIH se puede contraer por diversas vías: Transmisión sexual: es actualmente la principal vía de transmisión actual y se puede dar tanto en Relaciones heterosexuales como homosexuales. Transmisión sanguínea : por el uso de jeringuillas compartidas en personas adictas a drogas intravenosas, pinchazos con material quirúrgico o médico con sangre de una persona portadora del VIH. Transmisión materno-fetal o vertical : el VIH se puede trasmitir de la mujer infectada al feto durante el embarazo o en el momento del parto; asimismo, también se puede transmitir mediante la lactancia. Cómo actúa El VIH ataca a un tipo concreto de células de defensa , los linfocitos CD4, y es esta afectación del sistema inmunitario lo que conlleva las infecciones secundarias graves y potencialmente mortales o los tumores malignos que pueden desarrollarse cuando el sistema inmunitario es muy deficitario. Cómo se desarrolla La infección por el VIH se desarrolla en general a lo largo de tres fases: Infección aguda o primoinfección. Fase asintomática. Enfermedad avanzada o sida. Habitualmente la infección aguda no mata a la persona que se infecta, sino que el virus permanece aletargado en el organismo y se convierte en una infección crónica que puede permanecer en este estado, sin causar síntomas, durante años hasta que, sin un tratamiento adecuado, el sistema inmunitario comienza a fallar y surgen las complicaciones de la fase de sida. En la infección aguda no se dan apenas síntomas, a lo sumo los propios de cualquier infección viral inespecífica como pueden ser fiebre, malestar general, cansancio, inflamación de los ganglios o una leve afectación hepática. En la fase avanzada de la enfermedad, la llamada propiamente sida , la persona tiene los síntomas propios de infecciones oportunistas (infecciones poco frecuentes que solamente se dan en personas con un sistema inmunitario comprometido) o bien de otras enfermedades causadas directamente por el virus. Los síntomas que causan estas infecciones varían mucho en función de los microorganismos que las causan y de los órganos que se ven afectados. Algunas de estas infecciones oportunistas y enfermedades que definen la fase de sida son: Tuberculosis pulmonar o diseminada. Candidiasis en las mucosas —oral, esofágica, genital— o diseminada. Meningitis por parásitos, como el criptococo. Diarreas por infección del tubo digestivo por Cryptosporidium. Infecciones oculares como la queratitis por citomegalovirus. Infecciones cerebrales como la toxoplasmosis cerebral. Tumores característicos del sida, como son el sarcoma de Kaposi o los linfomas cerebrales. Cómo se diagnostica El diagnóstico de la infección por el VIH se realiza de manera rápida y fiable mediante un análisis de sangre . Se realiza una serología, es decir, se busca la presencia de anticuerpos contras el VIH. Si el resultado es positivo implica que la persona presenta una infección por el VIH, que no es lo mismo, insistimos, que padecer la fase de sida. El diagnóstico de sida se establece cuando existe una serología positiva confirmada y alguna de las infecciones oportunistas o de los tumores que definen esta fase. Toda serología positiva se confirma siempre mediante un segundo análisis. Hoy en día existen kits de detección rápida de los anticuerpos del VIH que permiten, con una gota de sangre obtenida mediante un pinchazo en el dedo, detectar la presencia de anticuerpos del VIH en unos 20 minutos. Las serologías pueden ser negativas y, sin embargo, haber infección, sobre todo si el contagio puede haber sido reciente. Existe un periodo de latencia, llamado periodo ventana, que dura de tres a 12 semanas y durante el cual no se detectan anticuerpos del VIH. En casos de una sospecha de infección se puede intentar determinar la presencia de un antígeno —una molécula específica del virus a la que se unen los anticuerpos— del VIH llamado p24, que en caso de infección será positivo, aunque todavía no haya suficientes anticuerpos como para detectarlos en la serología. Tratamiento Una vez se ha diagnosticado la infección por VIH es esencial evaluar con un análisis completo de sangre el estado inmunitario de la persona , así como la carga viral, es decir, la cantidad de virus que se detectan en sangre. Estos valores son los que tomaremos como referencia para valorar el éxito de los tratamientos antirretrovirales. Los grupos de fármacos para el tratamiento del VIH han evolucionado enormemente . Mientras que los primeros fármacos causaban muchos efectos secundarios bastante intolerables y se precisaba tomar un gran número de pastillas diarias, hoy en día el tratamiento ha mejorado sustancialmente, con una menor cantidad de medicamentos diarios y una mejor seguridad de estos fármacos. Uno de los principales avances en el tratamiento han sido los resultados del estudio START, que demostró que cuanto antes se dé tratamiento antirretroviral a los pacientes mayor tiempo se mantienen estos sanos y ganan una mayor esperanza de vida. ¿Vacuna? Asimismo, se e stá pendiente de los resultados de una vacuna terapéutica que se ha comenzado a probar en 2016. No se trata de una vacuna preventiva en sentido estricto, ya que se aplica a personas ya infectadas y no busca prevenir la enfermedad, sino que el sistema inmune reproduzca la respuesta al virus que tienen personas que controlan la enfermedad por sí mismas sin necesidad de medicación, personas cuyo propio sistema inmune mantiene a raya la infección por el VIH. Medidas de prevención La prevención del contagio por el VIH pasa por tomar medidas de protección al mantener relaciones sexuales. El preservativo sigue siendo el método más eficaz de prevención tanto para hombres como mujeres. En caso de ser adicto a drogas intravenosas no se deben compartir nunca las jeringuillas. La transmisión vertical se puede prevenir con el tratamiento con antirretrovirales durante el embarazo, el parto y la lactancia. Conviene mencionar la aparición de la PrEP o profilaxis preexposición como herramienta de prevención del VIH. En 2012 se aprobó en Estados Unidos el uso de la toma de fármacos antirretrovirales como mecanismo preventivo del contagio del VIH después de que algunos estudios demostraran su seguridad y eficacia. Desde entonces, este uso de los fármacos antirretrovirales como medida preventiva se ha aprobado en otros países, permitiendo el acceso a dicha medicación a las personas con más riesgo de infectarse. En España el uso de esta medicación todavía no está aprobado. Ante la sospecha de un posible contagio es esencial hacerse la prueba de detección del VIH y en caso de ser positiva ponernos en contacto con un servicio de enfermedades infecciosas.
Cómo Identificar y Prevenir la Astenia Infantil
Artículo especializado

Cómo Identificar y Prevenir la Astenia Infantil

La astenia es un síntoma que se asoma con frecuencia a las consultas del pediatra de atención primaria. Es muy frecuente en adolescentes, pero también en niños. La astenia es fatiga o cansancio no justificado por un esfuerzo físico o mental. Es un síntoma, no una enfermedad en sí misma. ¿Qué es la astenia? Se define astenia como la sensación de falta de energía o motivación para realizar nuestras actividades diarias. Serían sinónimos: cansancio, fatiga o agotamiento. No hay que confundir astenia con somnolencia y apatía, aunque éstas pueden acompañar al niño asténico. El cansancio aparece de forma fisiológica tras un esfuerzo físico o mental y se recupera durmiendo y bajando el nivel de actividad. La astenia es un cansancio inusual y extremo que disminuye el rendimiento físico e intelectual y requiere un excesivo reposo. Puede acompañarse de otros síntomas en los niños o adolescentes, como irritabilidad, falta de motivación, bajo rendimiento escolar o somnolencia. Causas de astenia La sensación de cansancio puede ser debida a una gran variedad de causas, por lo que no debemos subestimar al niño o adolescente que se queja de que está fatigado permanentemente sin una causa que lo justifique. En muchas ocasiones, son causas banales pero, en otras, podemos encontrarnos con diagnósticos importantes. De hecho, las causas más frecuentes de astenia son: la actividad excesiva, el estrés o la sobrecarga de trabajo y el desorden del sueño (típico en los adolescentes que duermen poco por realizar otro tipo de actividades en la noche). Cuando un niño se queja de cansancio debemos analizar su estilo de vida, realizar una exhaustiva exploración física y emocional , rendimiento escolar, sobrecarga de extraescolares y solicitar alguna prueba complementaria, como una analítica de sangre o una prueba de imagen de los pulmones y/o el abdomen. Las enfermedades que pueden manifestarse con astenia pueden ser: Infecciones (como la mononucleosis infecciosa o la tuberculosis). Anemia. Depresión. Enfermedad cardíaca. Hipotiroidismo. Trastornos del sueño. Diabetes. Enfermedades reumatológicas (como lupus o artritis reumatoide). Trastornos inmunológicos. Hepatitis. Enfermedades renales. Cáncer. Embarazo (no es una enfermedad, pero hay que descartar su diagnóstico en adolescentes). Si hablamos de astenia y niños no podemos olvidar dos entidades: la astenia primaveral y el síndrome de fatiga crónica. Astenia primaveral Sentir más cansancio en primavera también es cosa de niños. Esta sensación se relaciona con el cambio horario, el aumento de la temperatura (llega el calor) y los cambios en la luz diurna. Los síntomas más frecuentes de la astenia primaveral en niños son: Falta de energía y sensación de cansancio. Cambios de humor, como tristeza, sin motivo aparente. Irritabilidad. Pérdida de apetito. Problemas de sueño. Este trastorno no suele durar más de dos semanas y, aunque no hay un tratamiento específico, podemos mejorar la adaptación de los niños a la nueva estación con estas sencillas pautas: Exponerse al sol: el sol y su luz en fundamental para regular los ritmos circadianos (o día y noche de nuestro cuerpo). Que el niño disfrute del sol y que se despierte con su luz le puede ayudar a mejorar o aliviar la astenia primaveral y los problemas de sueño asociados. Ejercicio físico: la actividad física es clave para nuestro bienestar físico y emocional. Aunque la astenia primaveral provoque cansancio, la práctica de ejercicio diario, moderado, de unos 30 minutos, es muy beneficioso. Dormir suficiente: los niños deben dormir unas 10 horas al día. Respetar esas horas de sueño es fundamental para superar la astenia primaveral. Hidratarse bien: tomar líquidos suficientes, sobre todo agua, parece que ayuda a mantenerse mejor en primavera, cuando las temperaturas ya empiezan a subir. Alimentación equilibrada: el cansancio puede aliviarse comiendo. Por eso ofrece cinco comidas al día con tentempiés saludables como frutos secos, fruta y alimentos integrales. Evita los azúcares y las grasas saturadas. Tomar omega 3: ofrece alimentos ricos en omega 3 como el salmón. Síndrome de fatiga crónica Es muy poco frecuente en niños y muy difícil de diagnosticar. Es un síndrome que engloba componentes físicos y psicológicos . Los síntomas son muy variados y pueden ir desde el dolor articular, la cefalea, el cansancio y la desmotivación. La causa todavía no se sabe con certeza, pero se apunta a posibles desencadenantes: Infecciones: parece que virus como el Epstein-Barr (mononucleosis infecciosa) pueden incrementar el riesgo de padecer síndrome de fatiga crónica. Problemas del sistema inmune. Estrés. Hipotensión o tensión arterial baja. Antecedentes familiares. Se sospecha fatiga crónica si la sensación de cansancio es inexplicable por otras causas y dura seis meses o más. Y, además, se asocian problemas de concentración, cefalea, dolores articulares o musculares, ganglios inflamados y tener un sueño no reparador. Todavía no sabemos la cura para este síndrome, pero se recomienda un cambio hacia hábitos más saludables como ejercicio regular, descanso adecuado y dieta equilibrada. Las técnicas de manejo del estrés o acudir a un psicólogo o terapeuta son herramientas que pueden ser muy útiles. En algunos casos se pueden prescribir fármacos antidepresivos.
Arritmia: Qué Debes Saber
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Arritmia: Qué Debes Saber

El corazón de una persona con un ritmo cardiaco regular y cuya frecuencia cardiaca sea de 70 latidos por minuto (lpm) late 100.800 veces en un día. Esta cifra variará en función de las actividades que se realicen a lo largo del día, pero también de otras circunstancias, como veremos, dando lugar a lo que se conoce como arritmias. Pero lo que es evidente es que nuestro corazón late constantemente y sin parar día a día. ¿Qué puede causar una arritmia? La frecuencia cardiaca es variable ya que depende de distintas circunstancias, tanto internas como externas. Un susto, un hecho inesperado … pueden provocar un sobresalto que acelera de manera repentina y transitoria el corazón, pero una enfermedad también puede ser el origen de este cambio de ritmo cardiaco. El origen de los cambios de la frecuencia cardiaca puede ser múltiple y algunos podrá controlarlos el propio organismo, mientras que otros requerirán de actuaciones externas como el uso de fármacos o de cirugía. Diagnóstico El diagnóstico de una arritmia puede hacerse con un simple electrocardiograma en reposo, aunque a veces es necesario realizar otro tipo de pruebas diagnósticas como pruebas de esfuerzo , sobre todo recomendadas en personas deportistas. La práctica de actividad física comporta una exigencia física a la que el corazón puede no estar adaptado, hacer una prueba en la que se esté monitorizando constantemente los cambios del ritmo, ayudará a controlar lo que puede suceder durante la realización de las diferentes modalidades deportivas. Tras su hallazgo, pueden requerirse otras pruebas como un ecocardiograma para valorar de manera más concreta la patología existente y llegar a un diagnóstico. Tipos de arritmias Las arritmias pueden dividirse según el ritmo cardiaco ya que existen las arritmias lentas y las rápidas , que como indican su nombre van a tener velocidades de latido cardíaco completamente diferentes. Arritmias lentas o bradicardias Las arritmias lentas son las que se conocen como bradicardia s y la frecuencia suele situarse por debajo de 60 lpm en reposo , que es el que se considera el límite bajo, aunque existen circunstancias en las que este ritmo más lento es normal. En deportistas o en momentos de relajación y descanso, nuestro pulso puede enlentecerse y no estamos sufriendo ninguna arritmia patológica. La bradicardia del deportista no es más que una adaptación a la carga de entrenamiento que se realiza de forma regular, y uno de los ejemplos más conocidos es el de Miguel Induráin , ciclista que en los años 90 fue campeón hasta en cinco ocasiones del Tour de Francia, de manera consecutiva. Este ciclista tenía un latido cardiaco en reposo, para él normal, de 28 lpm y nunca en su larga carrera deportiva tuvo problemas cardiacos por esta razón. Cuando la bradicardia se acompaña de síntomas como mareos o pérdida de conocimiento , si que será necesario acudir al especialista, el cardiólogo, para que haga una valoración del cuadro y determinar el tipo de tratamiento que pueda necesitarse. En aquellos casos en los que la bradicardia afecta de manera importante a la vida del paciente, impidiendo que pueda desarrollar una vida normal y ocasionando trastornos en su salud, el tratamiento será el implante de un marcapasos . Este dispositivo, que se coloca en el pecho del paciente, es el encargado de mantener un ritmo estable, impidiendo que las pulsaciones bajen por debajo de la frecuencia establecida y evitando así síncopes y otros síntomas asociados. Taquicardias Por otro lado, cuando la frecuencia cardiaca se sitúa por encima de 100 lpm en reposo , se habla de taquicardia . Las personas que las sufren en la mayoría de ocasiones notan cómo su corazón se acelera. Puede ser transitorio o de manera continuada durante un periodo de tiempo más o menos largo. Esta sensación es realmente incómoda e, incluso, puede acompañarse de una sensación de disnea (falta de aire) y cierta molestia o dolor que genera angustia. El tratamiento puede ser farmacológico o quirúrgico . En aquellas ocasiones en las que el tratamiento no sea el quirúrgico, los fármacos serán el tratamiento de elección, fármacos antiarrítmicos que controlarán la aparición de los cambios de latido cardiaco. Respecto a la intervención quirúrgica, la técnica es la denominada “ ablación por radiofrecuencia ”. Con el paciente sedado pero consciente, se introduce un catéter por vía femoral hasta el corazón, constantemente monitorizado. En un primer momento se realiza un estudio electrofisiológico, que provoca la aparición de la arritmia, de modo que puede comprobarse la localización y dónde debe hacerse la ablación. Una vez realizada la intervención, el paciente queda en observación unas horas y tras éstas, si no hay complicaciones, se le da el alta hospitalaria. Esta es, en la actualidad, una técnica ampliamente utilizada por los especialistas y que da resultados muy positivos. Fibrilación auricular Entre las arritmias rápidas la más frecuente es la fibrilación auricular , mientras que la más maligna por ocasionar una muerte súbita es la fibrilación ventricular . En este último caso, debido al elevado riesgo de muerte, una de las recomendaciones es la implantación de un desfibrilador automático. Este dispositivo es muy parecido a un desfibrilador externo, monitoriza de manera constante el latido cardiaco del enfermo y en el momento en el que detecta un cambio que puede ocasionar una fibrilación, produce una descarga para revertir el ritmo anómalo.
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Listeriosis
Enfermedad

Listeriosis

¿Qué es la listeriosis? La listeriosis es una infección producida por la bacteria “listeria monocytogenes” presente en animales, es una zoonosis. Es una infección poco frecuente con una morbilidad de unos 30%, pero una mortalidad elevada en grupos de riesgo que puede llegar al 70%. En los casos de infección en recién nacidos la mortalidad ronda el 50%. La listeria se puede adquirir a través de carnes, leche y monocytogenes de verduras contaminadas por animales enfermos, que no son correctamente tratadas, o también por aguas contaminadas. ¿Por qué se desarrolla la listeriosis? La listeria se desarrolla por la contaminación de ciertos alimentos, entre ellos, la leche cruda y los quesos que con ella se fabrica, carne cruda o mal cocinada, verduras crudas, embutidos, paté. La listeria se adquiere por vía gástrica, por la ingestión de estos productos contaminados , también por contacto con animales contaminados por esta bacteria en las granjas.  Estos productos contaminados por la “listeria monocytogenes” dan lugar al contagio en las personas . Las mujeres embarazadas que sufren la enfermedad pasan la misma a través de la placenta al feto, ya que, en la placenta, pueden aislarse listerias. Causas de la listeriosis La causa de la listeriosis es la infección por consumo de leche cruda o carnes mal preparadas , también se puede encontrar la listeria en ciertas verduras y en aguas contaminadas. Las personas que ingieren la bacteria pueden desarrollar la enfermedad, siendo más sensibles a las mismas las personas mayores de 50 años , los inmunodeprimidos, las mujeres embarazadas, los fetos y los recién nacidos. Síntomas de la listeriosis La infección por la bacteria da lugar a una infección gastrointestinal , que puede estar acompañada de fiebre, en algunos casos, en especial en personas inmunodeprimidas, puede dar lugar a septicemia, en mujeres embarazadas la infección en el feto puede dar lugar a partos prematuros o muertes al nacer . Los bebés recién nacidos son más sensibles a la bacteria y pueden sufrir meningitis con mayor frecuencia. En los casos de recién nacidos afectados en el momento del parto o cercano a él, pueden sufrir la muerte hasta en el 50% de los casos. En las infecciones durante el primer trimestre de embarazo se suele producir un aborto . En los adultos puede ocasionar gastroenteritis, neumonías, septicemia, meningitis y encefalitis. Puede dar lugar también a letargo, pérdida de apetito, ictericia, dificultad respiratoria, vómitos, erupción cutánea y shock, son los síntomas más frecuentes en los recién nacidos afectados por esta bacteria. Los niños que sobreviven tras una afectación fetal de la listeria pueden tener daños cerebrales y del sistema nervioso central a largo plazo asociados a retraso en el desarrollo, pudiendo dar lugar a minusvalías permanentes en estos niños. Diagnóstico de la listeriosis El diagnóstico de la listeria se debe hacer mediante la búsqueda de la bacteria en orina, en heces, en sangre, en el líquido cefalorraquídeo y, en mujeres embarazadas, se debe buscar en el líquido amniótico. Prevención de la listeriosis La prevención de la listeria pasa por el cocinado efectivo de las carnes y por un control de garantía de la zoonosis en animales, para que la bacteria no pueda contaminar los alimentos que se obtienen de estos. Es necesario lavarse bien las manos después de manipular alimentos crudos o tocar animales de granja que puedan estar contaminados, y desinfectar los utensilios que se utilizan para manipular estos alimentos   Tratamiento de la listeriosis El tratamiento de la listeria se realiza mediante antibióticos , entre ellos, el tratamiento más eficaz es la ampicilina y trimetopim sulfametoxazol. ¿Es contagiosa la listeriosis? No, la listeriosis no es contagiosa persona a persona , solo se contagia por ingestión de leche cruda, carnes mal cocidas, embutidos y verduras o aguas contaminadas por la listeria. Sin embargo , sí se produce una transmisión vertical de la madre al feto a través de la placenta. Grupos de riesgo Los grupos de riesgos para la listeria y su mortalidad son en primer lugar los adultos mayores de 50 años , siendo más peligrosa según aumenta la edad del paciente. Pacientes inmunodeprimidos , como enfermos con tratamientos anticancerígenos, con tratamientos inmunosupresores y con tratamiento corticoideo y, también, pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes. El último grupo de riesgo son las mujeres embarazadas que, durante el primer trimestre de embarazo pueden sufrir un aborto, en casos más avanzados pueden sufrir un parto prematuro y, en la época próxima al parto, el feto puede infectarse tanto a nivel intraútero como en el momento del parto. Estos niños tienen un riesgo de mortalidad de hasta el 50% de los casos. Las madres que están embarazadas van a transmitir a través de su sangre la infección a la placenta, produciendo una corioamnionitis y, a través de esta, se va a transmitir la infección al feto.
Embolia
Enfermedad

Embolia

¿Qué es la embolia? La embolia es la obstrucción de un vaso sanguíneo por un trombo que se ha formado en otra parte del organismo , dando lugar a una falta de riesgo de la zona afectada. Las embolias pueden ser grasas, en este caso son secundarias a fracturas de huesos largos de gran tamaño, como puede ser el fémur, embolias de líquido amniótico como complicación del parto y, embolia ateromatosa, que es la más frecuente y se produce cuando una placa de ateroma se desprende dando lugar a una obstrucción en otra zona. Tipos de embolia Los tipos de embolia se pueden clasificar: Según el lugar donde se produce: embolia arterial o venosa, conforme afecte a una arteria o una vena. Según el órgano que afecte: embolia cerebral, embolia arterial cardiaca, o embolismo pulmonar. Según la causa: embolia grasa, embolia de líquido amniótico o embolia ateromatosa. Causas de la embolia La causa de la embolia es la obstrucción de la vena o la arteria por un coágulo de sangre, una placa de ateroma u otros factores. Esta causa no se genera en la zona que se obstruye, sino en otra localización del cuerpo y, a través del torrente sanguíneo, se desplaza hasta obstruir una determinada zona. Síntomas de la embolia El síntoma de la embolia, cuando esta es arterial, son los derivados de la falta de riego sanguíneo que se produce en la zona. En las embolias cerebrales se producen los ictus con afectación diferente según la zona dañada, pero, en general, con una hemiparesia. En el caso de embolias en una extremidad, se produce una cianosis (coloración azulada) de la zona afecta con un dolor intenso, que precisa retirar el émbolo lo antes posible para recuperar el riego sanguíneo y de esta forma recuperar la extremidad. En los casos de embolias en arterias cardiacas, da lugar a un infarto de miocardio . En las embolias pulmonares se produce una alteración en el riego sanguíneo pulmonar , lo que provoca una fatiga intensa y dolor en la zona torácica. Las embolias venosas profundas producen un aumento de tamaño, enrojecimiento, dolor y presencia de un cordón venoso en la zona afectada. Tratamiento de la embolia El tratamiento de la embolia es la retirada o lisis del coágulo, para restituir el flujo sanguíneo necesario . Se administran sustancias trombolíticas como la estreptoquinasa. También se puede realizar una embolectomía, extracción del coágulo por medio de una sonda que se introduce en la arteria afectada, tratando de disolver o extraer el émbolo. Además, se puede situar en la arteria un stent mediante una sonda. En algunos casos puede ser necesario realizar un by-pass, que es una técnica quirúrgica que realiza un nuevo recorrido para evitar la zona obstruida. Como tratamiento preventivo posterior, puede ser conveniente el uso de tratamientos anticoagulantes o de fármacos que evitan la agregación plaquetaria, como es el caso del ácido acetilsalicílico a bajas dosis. Pruebas complementarias de la embolia Entre las pruebas complementarias a realizar se encuentran las pruebas de imagen de la zona afectada mediante TAC o angiografía , también se puede realizar eco-doppler. Entre las pruebas analíticas está el dímero D, estudio del factor VIII y estudios de activación del plasminógeno. Factores desencadenantes de la embolia El factor desencadenante de la embolia es un coágulo de sangre o una embolia grasa o ateromatosa que obstruye una arteria . Factores de riesgo de la embolia Son factores de riesgo para una embolia la fibrilación auricular, la hipercoagulabilidad sanguínea (aumento del número de plaquetas), el parto en los casos de embolias por líquido amniótico y las fracturas de huesos largos como el fémur o húmero. Complicaciones de la embolia Las complicaciones de la embolia son el daño que se puede producir en la zona afectada por la falta de riego , dando lugar a una isquemia que puede concluir en la pérdida de la función del órgano o de una falta de él. En los casos de embolias cerebrales puede quedar una hemiparesia, una afasia (alteración en el habla), en las embolias de arterias cardiacas un infarto de miocardio y, en las extremidades, puede llegar a producirse una gangrena del área afectado. Prevención de la embolia El control adecuado del colesterol, de la glucemia y de la hipertensión, junto con el tratamiento anticoagulante y antiagregante plaquetario, son las medidas preventivas más importantes. Especialidades a las que pertenece Las embolias son tratadas en la parte quirúrgica por cirugía vascular y, en la parte médica de control de factores de riesgo, por medicina de familia, donde el médico debe realizar un control exhaustivo de los mismos. Preguntas frecuentes ¿Cuáles son los síntomas de la trombosis cerebral? Los síntomas de la trombosis cerebral dependen de la zona afectada por la misma. Los más comunes son la hemiparesia de una zona del cuerpo, derecha o izquierda, puede asociarse o no a alteración del habla, lo que se conoce como afasia. En los casos de hemiparesia se suele asociar a desviación de la comisura bucal y dificultad en la movilidad del párpado, en otras ocasiones, si la afectación es a otro nivel, se puede producir alteración al tragar, lo que da lugar a atragantamientos frecuentes del paciente y, puede aparecer también, en forma de vértigo mantenido. ¿Qué diferencia hay entre un ictus y un derrame cerebral? Realmente no hay diferencia entre ambas, es una forma más científica o más vulgar de denominar el daño neurológico a nivel cerebral, que se produce por una rotura de un vaso en cuyo caso se conoce como ictus o derrame hemorrágico o bien por obstrucción de un vaso conociéndose entonces como ictus por embolia . ¿Qué es lo que provoca una trombosis? La trombosis se provoca por el cierre u obstrucción de una arteria o vena. Las causas más frecuentes son las placas de ateromas, seguida de coágulos de sangre que se producen en la mayoría de los casos como consecuencia de una fibrilación auricular. ¿Cuáles son los tipos de embolia? Los tipos de embolia dependen de la causa del émbolo que lo produce. Émbolos grasos cuando se forma por grasa, émbolos por coágulos sanguíneos o embolia de líquido amniótico . ¿Qué es un coma inducido y para qué sirve? El coma inducido es la situación en la cual se procede a sedar de forma profunda al paciente , con el fin de reducir el consumo de oxígeno y otras sustancias por parte del cuerpo, permitiendo que el cerebro y el resto del organismo tengan una mejor recuperación. Se usa en especial en los casos de traumatismos cerebrales, para que haya un menor consumo de oxígeno por parte del cerebro y este tenga una menor inflamación como respuesta al trauma, permitiendo una recuperación óptima del paciente.
Trombosis
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Trombosis

¿Qué es la trombosis? La trombosis consiste en la coagulación y formación de un trombo de sangre en el interior de las venas o el corazón. Los trombos son depósitos intravasculares compuestos por fibrina, hematíes, plaquetas y leucocitos. La formación del trombo es la consecuencia del desequilibrio entre los diferentes mecanismos que intervienen en la trombogénesis . Al desprenderse parte del trombo, puede viajar por todo el torrente sanguíneo formando un émbolo. Es un serio problema de salud pública en España, ya que presenta una mortalidad del 12% aproximadamente, con una alta incidencia de presentación en edades superiores a 65 años.  Los esfuerzos están en la prevención, ya que es 100% prevenible . Tipos de trombosis Existen diferentes tipos de trombosis: En relación al nivel de oclusión: Ocluyente: cuando el vaso queda totalmente obstruido. Mural: cuando la obstrucción del vaso es parcial. En relación a la ubicación del trombo: Trombosis de precipitación: producida principalmente en las arterias y el corazón, se basa en el desprendimiento de las plaquetas. Trombosis por coagulación: se forma en las venas y es producida por una mezcla de fibrina y plaquetas. Trombosis hialina: se crea en capilares, producida igualmente por fibrina y plaquetas. Causas de la trombosis La trombosis puede ser causada por múltiples factores: Enlentecimiento del flujo de sangre, la causa más frecuente es la inmovilización del cuerpo. Lesiones en la pared vascular causadas por heridas. Aumento de la coagulación sanguínea. Enfermedades neoplásicas que originan trombos. Síntomas de la trombosis Los síntomas de trombosis dependen de su localización, siendo las más frecuentes la trombosis venosa profunda, tromboflebitis y tromboembolismo pulmonar. Trombosis venosa profunda: se caracteriza por dolor, aumento de volumen o hinchazón en el miembro afectado, acompañado de sensibilidad al tacto y enrojecimiento de la piel. Tromboembolismo pulmonar: se presenta con dificultad para respirar, taquicardia, dolor torácico, hemoptisis (tos con sangre) e hipotensión arterial. Tromboflebitis: es una trombosis en una vena superficial, prácticamente presenta los mismos síntomas de la trombosis venosa profunda pero además existe calor, sensibilidad y visualización del trayecto venoso inflamado. Tratamiento de trombosis El tratamiento es a base de anticoagulantes, que pueden ser vía oral como la warfarina o acenocumarol, por vía subcutánea, como las heparinas sódicas o heparinas de bajo peso molecular como hibor o clexane, o los nuevos anticoagulantes orales entre los cuales destacan dabigatrán (Pradaxa), rivaroxabán (xarelto), apixaban (eliquis) o edoxaban (lixiana). La duración del tratamiento varía según la localización, profundidad de la trombosis y la historia clínica del paciente. Existen otras modalidades terapéuticas como el tratamiento trombolítico o fibrinólisis, dirigida por un catéter hasta el sitio de la trombosis y, por último, el tratamiento quirúrgico, que consiste en la colocación de filtros o embolectomías cuando los trombos son muy grandes o aparecen en sitios complicados. Pruebas complementarias de la trombosis Entre las pruebas complementarias de la trombosis destacan: Ecografía: se realiza sobre la zona en la que se sospecha trombosis, normalmente en miembros inferiores o superiores. Análisis de sangre: se mide una sustancia denominada DÍMERO D, la cual se encuentra elevada en paciente con trombosis, sobretodo en tromboembolismo pulmonar. También, antes del inicio del tratamiento con anticoagulantes, es importante realizar pruebas de coagulación y en casos en donde se sospeche alteraciones en la coagulación por problemas hereditarios, los marcadores que el especialista considere necesario. Tomografía computarizada o Resonancia magnética, para visualizar las venas, en ocasiones en 3D, y demostrar si tienen coágulos. Factores desencadenantes de la trombosis Los factores desencadenantes suelen ser los siguientes: Enlentecimiento de la circulación sanguínea. Daño en el endotelio (capa interna) de los vasos sanguíneos. Hipercoagulabilidad, es la mayor tendencia a formar coágulos. Factores de riesgo de la trombosis Son múltiples los factores de riesgo y, en ocasiones, los pacientes presentan más de uno de ellos: Trastornos de la coagulación hereditarios, lo que hace que la persona propensa al presentar otro factor de riesgo puede aumentar su incidencia de presentación, en ocasiones por si solas no producen trombosis. Reposo prolongado, al no ayudar la musculatura a la circulación sanguínea. Heridas o cirugías asociadas a procesos de cicatrización y activación de los factores de coagulación. Medicación hormonal, las píldoras anticonceptivas y la terapia de reemplazo hormonal favorecen en el organismo una activación del sistema de la coagulación, que puede propiciar una trombosis. Obesidad, el aumento del tejido lipídico conduce a un estado pro inflamatorio en el cuerpo con activación del sistema procoagulante, además del aumento de la presión en las venas de pelvis y piernas. Fumar, la nicotina es una sustancia procoagulante que afecta sobretodo a pacientes que ya tienen algún otro factor de riesgo. Neoplasias, ciertos tipos de cáncer como el de ovario o vejiga, excretan sustancias procoagulantes que pueden producir trombosis. Del mismo modo, el tratamiento con quimioterapia puede producir riesgo de trombosis. Insuficiencia cardiaca, el estasis venoso, la función cardiaca y pulmonar limitada hacen que este tipo de pacientes sean más propensos a sufrir trombos a nivel pulmonar. Enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedades como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn con componente hereditario, al crear un estado inflamatorio, activan el sistema de coagulación produciendo trombosis sobre todo en el área intestinal y pulmonar. Edad, se ha evidenciado un aumento significativo de la incidencia de trombosis a partir de los 60 años. Complicaciones de la trombosis La complicación con mayor mortalidad es la embolia, esta es la migración del trombo al torrente sanguíneo, pudiendo llegar a los pulmones, cerebro o corazón.  Otra complicación muy severa es la sepsis (infección generalizada) que se origina cuando las bacterias colonizan el coágulo y este se transforma en un émbolo circulando por todo el torrente sanguíneo . Prevención de la trombosis La trombosis es una enfermedad que se puede evitar si se realizan las siguientes medidas de prevención: Uso de medias de compresión para acelerar el flujo sanguíneo en los vasos profundos de las extremidades inferiores. Caminar o realizar ejercicios moderados con las piernas. No fumar. Evitar estar sentado por tiempo prolongado, como por ejemplo durante viajes en avión o coche, realizando pequeñas paradas con recorridos para evitar el estasis sanguíneo. Ingerir la medicación que el médico indique para evitar la hipercoagulabilidad. Si se tiene reposo en cama, es importante mover las extremidades. Especialidades a las que pertenece Las especialidades a las que pertenece la trombosis son angiología y cirugía vascular, también medicina interna y, en ocasiones, hematología. Preguntas frecuentes ¿Qué produce la trombosis? La trombosis se produce por un aumento en la tendencia a formar coágulos y estos a su vez pueden migrar a diversas partes del cuerpo. ¿Qué es una tromboflebitis en la pierna? La tromboflebitis en la pierna es un proceso inflamatorio en una vena superficial que hace que se formen coágulos. ¿Cuál es la vitamina k y para qué sirve? Es una vitamina soluble que desempeña un papel importante en la coagulación, formación de huesos y prevención de una enfermedad cardiaca. En la coagulación, la vitamina K es fundamental para la síntesis de varios factores de la cascada de la coagulación. Algunos de los medicamentos que se utilizan como anticoagulantes orales, como la warfarina y el acenocumarol, son antagonistas de la vitamina K, por tanto, si se consume, puede haber variabilidad en la dosis respuesta del medicamento. ¿Qué es la tromboflebitis? La tromboflebitis es un proceso inflamatorio de una vena superficial en la que se produce trombosis a nivel de una o más venas. ¿Qué es el signo de Homans? Es un signo clínico para el diagnóstico de trombosis venosa profunda y consiste en la aparición de dolor en la pantorrilla cuando se hace dorsiflexión del pie en pacientes con trombosis.
Pancreatitis
Enfermedad

Pancreatitis

¿Qué es la pancreatitis? La pancreatitis es un proceso inflamatorio de la glándula pancreática (páncreas), de gran tamaño. Se ubica detrás del estómago y se encarga de fabricar jugos digestivos o enzimas que ayudan a descomponer los alimentos en la parte superior del duodeno o intestino delgado. El páncreas también es el encargado de producir insulina y glucagón, dos hormonas que ayudan a controlar los niveles de azúcar en sangre y que constituyen la principal fuente de energía del organismo. La pancreatitis se desencadena por la activación inapropiada de las enzimas pancreáticas, resultado de una autodigestión del páncreas. La inflamación puede ser súbita (aguda) o progresiva (crónica). Es más frecuente en hombres que en mujeres y suele aparecer entre los 30 y los 60 años. Es una enfermedad grave. Los casos leves de pancreatitis pueden desaparecer sin tratamiento , pero los casos graves pueden causar complicaciones potencialmente mortales. Tipos de pancreatitis Existen dos tipos de pancreatitis: Pancreatitis aguda : es un proceso inflamatorio agudo del páncreas con afectación variable de otros tejidos próximos y de órganos distantes, que se se produce generalmente por los cálculos biliares (piedras  en la vesícula biliar) o a un consumo excesivo de alcohol, fenómenos que pueden provocar una autodigestión del páncreas por las enzimas que produce. Tiene pocos días de duración. Pancreatitis crónica : es un proceso inflamatorio persistente (crónico) del parénquima y/o sistema ductal del páncreas, que tiene como consecuencia fibrosis y compromiso de sus funciones. Se debe generalmente a una repetición de la pancreatitis aguda. La ingesta  prolongada y excesiva de alcohol también puede ser la causa de la pancreatitis crónica. Causas de la pancreatitis La pancreatitis tiene lugar cuando las enzimas digestivas se activan mientras están en el páncreas, lo que irrita las células del páncreas y provoca inflamación. Cuando el páncreas funciona normalmente, las enzimas que segrega no se vuelven activas hasta alcanzar el duodeno. Pero, cuando el páncreas está inflamado, las enzimas se activan precozmente (mientras todavía están dentro del páncreas) y empiezan a atacar sus estructuras internas.   El tejido que recubre el interior del páncreas , encargado de fabricar enzimas, se lesiona debido a la actividad enzimática y, por lo tanto, deja de producir nuevas enzimas. Las causas principales de la pancreatitis en más de un 80% de los casos están provocadas por cálculos (piedras) biliares inadvertidas y el abuso del alcohol. Otras causas menos frecuentes son la genética, los traumatismos, o el consumo de algunos medicamentos, drogas o toxinas. Otro motivo es cualquier tumor o inflamación que obstruya el conducto que drena el páncreas. Síntomas de la pancreatitis Los síntomas de la pancreatitis incluyen: dolor en la zona abdominal superior , dolor abdominal que se extiende a la espalda, taquicardia, dolor abdominal que empeora después de comer, náuseas, fiebre, dolor con la palpación al tocarse el abdomen, vómitos, pérdida de peso de forma involuntaria, sangrado pancreático, que se manifiesta en manchas cutáneas similares a moratones en los costados o cerca del ombligo y heces de aspecto aceitoso y mal olor.   Tratamiento para la pancreatitis En los dos tipos de pancreatitis, no hay un tratamiento curativo . El de la pancreatitis aguda se enfoca en “dejar descansar” el páncreas mediante una dieta absoluta (no tomar nada) entre 2 y 4 días. Esto suele implicar la colocación de sonda nasogástrica y la administración de analgésicos intravenosos e hidratación por vena. En la pancreatitis crónica, el tratamiento es analgésico y se administran fármacos que ayuden a que las enzimas pancreáticas realicen adecuadamente su función. Hay que tener en cuenta que, en estos casos, con cada brote habrá más daños que irán limitando el funcionamiento del páncreas. Pruebas complementarias del tratamiento de la pancreatitis Para el diagnóstico y tratamiento de la pancreatitis es necesario realizar pruebas como: análisis de sangre para detectar niveles elevados de enzimas pancreáticas, tomografía computarizada para detectar cálculos biliares, ecografía abdominal para detectar cálculos biliares e inflamación del páncreas , o resonancia magnética para detectar anomalías en la vesícula, el páncreas y los conductos. Factores desencadenantes de la pancreatitis No se conoce un factor específico que pueda desencadenar este trastorno. Factores de riesgo de la pancreatitis Entre los factores que aumentan el riesgo de tener pancreatitis están: alcoholismo, cálculos biliares, ciertos medicamentos, fibrosis quística, antecedentes familiares de pancreatitis, niveles altos de calcio en la sangre, niveles altos de triglicéridos en la sangre , cáncer de páncreas, tabaquismo, sobrepeso y obesidad. Complicaciones de la pancreatitis Las complicaciones de la pancreatitis incluyen: Pseudoquistes. Insuficiencia renal . Problemas respiratorios . Diabetes. Desnutrición. Cáncer de páncreas . Prevención de la pancreatitis Para prevenir la pancreatitis es necesario: Evitar el sobrepeso . No tomar alcohol . Evitar el consumo de tabaco . Especialidades a las que pertenece la pancreatitis La pancreatitis pertenece a la especialidad de gastroenterología. La gastroenterología es la parte de la medicina que se ocupa del estómago y los intestinos y sus enfermedades, así como del resto de los órganos del aparato digestivo. Preguntas frecuentes ¿Cuál es la función del páncreas? El páncreas  es el encargado de fabricar jugos digestivos o enzimas, que ayudan a descomponer los alimentos en la parte superior del intestino delgado. El páncreas también es el encargado de producir insulina y glucagón, dos hormonas que ayudan a controlar los niveles de azúcar en sangre, la principal fuente de energía del organismo. ¿Por qué se inflama el bazo? El bazo se puede inflamar debido a muchas enfermedades , como infecciones, enfermedad hepática y algunos tipos de cáncer que pueden causar un aumento de tamaño del bazo. ¿Cuál es la función del bazo? El bazo forma parte del sistema linfático , que combate las infecciones y mantiene el equilibrio de los líquidos del cuerpo. Contiene los glóbulos blancos que luchan contra los gérmenes. El bazo también ayuda a controlar la cantidad de sangre del organismo y destruye las células envejecidas y dañadas. ¿Qué pasa si se rompe el bazo? Al romperse el bazo se produce un sangrado de este órgano, con lo consiguiente se produce una hemorragia interna. En algunas ocasiones, en el momento del traumatismo puede no ocurrir una rotura completa del bazo, si no una laceración o una rotura pequeña que produzca un pequeño sangrado. Existen otras causas de rotura de bazo aparte del traumatismo; esto puede ocurrir en enfermedades que produzcan una inflamación importante del bazo, de manera que se rompa la membrana que lo rodea, y por consiguiente aparece su hemorragia.