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Síndrome de Fibromialgia
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Síndrome de Fibromialgia

Dolor, cansancio, alteraciones en el estado de ánimo… son síntomas que refieren las personas con fibromialgia , un síndrome que no fue reconocido como enfermedad hasta 1992 y que afecta, y mucho, a la calidad de vida de quienes lo sufren. Te explicamos cómo se llega al diagnóstico y en qué consiste el tratamiento. ¿Por qué se le llama síndrome? Por tratarse de un conjunto de síntomas entre los que destacan el dolor crónico musculoesquelético generalizado junto con fatiga, insomnio o mala calidad de sueño, y alteraciones en el estado de ánimo. El síndrome de fibromialgia (SFM) es más frecuente en mujeres (les afecta 10 veces más que a hombres) y en el rango de edad entre los 30 y los 50 años. En su inicio costó catalogarlo por la diversidad e inespecificidad de sus síntomas, y fue reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 1992. El dolor Su causa es desconocida, aunque su principal síntoma, el dolor, se asocia a la llamada sensibilización central. Existe una fuerte relación entre la fibromialgia y una alteración en la modulación del dolor, que explica la respuesta dolorosa aumentada que aparece ante estímulos de baja intensidad. Dicho de otra manera, estas personas sufren más dolor que el resto de la población con el mismo estímulo. Y este bajo umbral de tolerancia al dolor ocasiona una hiperestesia o hipersensibilidad ante mínimos estímulos. [ Por otro lado, se aboga por una predisposición genética y ambiental , siendo más frecuente en hijos de progenitores con fibromialgia y en aquellas personas con mala calidad de sueño, obesidad, inactividad física e insatisfacción laboral y personal. ¿Cómo se confirma el diagnóstico? El diagnóstico del SFM es absolutamente clínico. No existe ninguna prueba que lo confirme. Para etiquetar de fibromiálgica a una persona debemos basarnos en los síntomas, junto con una exhaustiva exploración física y una analítica (básicamente para descartar otras causas como enfermedades reumáticas). Entonces, ¿los dolores generalizados sin causa aparente equivalen a fibromialgia? La respuesta es: no. Existen unos criterios diagnósticos que deben tenerse en cuenta. Hasta hace pocos años el dolor se valoraba mediante la exploración sistemática de los llamados “ puntos gatillo ”, que son un total de 18, y son unos lugares anatómicos específicos cuya palpación provoca un dolor local o irradiado. Si una persona tenía dolor al palpar un mínimo de 11 de los 18 puntos se consideraba una exploración positiva y sugestiva de fibromialgia. En 2010 se definieron unos criterios diagnósticos que debían estar presentes durante al menos tres meses con una intensidad similar y sin otra causa que los justificara.  Se valoraba un índice de dolor generalizado y una escala de gravedad de síntomas . Posteriormente, fueron modificados con la introducción de unos cuestionarios en forma de autoencuesta que debía cumplimentar el paciente. ¿QUÉ MÉDICO ME LLEVA? Normalmente es controlado por el reumatólogo, aunque durante el seguimiento pueden intervenir el traumatólogo, el rehabilitador, la clínica del dolor e incluso el psiquiatra (por asociarse a oscilaciones en el estado de ánimo). ¿Cuándo sospecharemos el diagnóstico de SFM? Dolor: es generalizado, de inicio insidioso e intermitente (pero progresivo). Debe tener una duración de tres meses y sin otra causa aparente. Es de predominio muscular, aunque puede ser articular. Son frecuentes la cefalea y la dismenorrea (dolor menstrual). Fatiga: presente en el 90% de los pacientes, es el síntoma más comúnmente asociado. Puede ser más incapacitante que el propio dolor. Alteraciones del sueño: insomnio de primera o segunda fase (cuesta coger el sueño o se despiertan durante la noche) o sueño no reparador (se despiertan con sensación de “no descanso”). Distimia: alteraciones en el estado de ánimo como depresión y/o ansiedad son frecuentes (tres de cada cuatro pacientes). Otros síntomas:  disfunción sexual (hasta en un 97% de los pacientes), síndrome del intestino irritable, sequedad ocular, palpitaciones, bruxismo, acufenos (pitidos), sobrepeso u obesidad, etc. ¿Qué pruebas podemos solicitar antes estos síntomas? Ante un posible SFM podemos encontrarnos con una exploración física normal. No obstante, solicitamos una analítica completa para descartar otras enfermedades. Diversas entidades pueden cursar con un dolor similar, por ejemplo, enfermedades musculo esqueléticas (artritis reumatoide, espondilo artritis, lupus eritematoso sistémico o poli mialgia reumática) o neurológicas (esclerosis múltiple o neuropatías periféricas). Algunos fármacos pueden causar dolor generalizado como esta tinas, inhibidores de la bomba de protones y bifosfonatos. ¿Cómo abordamos el tratamiento del SFM? El tratamiento debemos enfocarlo en la reducción de síntomas para mejorar el entorno médico del paciente. Disponemos de un tratamiento farmacológico y de un tratamiento no farmacológico, pero no existe un tratamiento estándar ni específico. Centrándonos en los síntomas predominantes de cada paciente individualizaremos su tratamiento. En cuanto a las medidas no farmacológicas podríamos mencionar: Concienciación del paciente y comprensión de su enfermedad: debemos fomentar una actitud positiva por su parte, pues influye fuertemente en la respuesta al tratamiento. Ejercicio físico: mejorando el bienestar físico y psicológico conseguiremos disminuir el dolor y mejorar la calidad de sueño. Es preferible el ejercicio aeróbico de baja potencia (caminar, trotar, nadar, aquagym, pilates, bailar, pedalear, etc). Tres sesiones a la semana de 30 minutos de duración son suficientes. Otras actividades aconsejadas serían: yoga, taichi, meditación o masaje corporal. Psicoterapia: el estado de ánimo influye en la evolución de la enfermedad. El tratamiento farmacológico debe abordar aquellos síntomas invalidantes, pero empleando la mínima dosis eficaz y durante periodos de tiempo controlados. No hay ningún fármaco aprobado con indicación específica para la fibromialgia. Por ello, el tratamiento será sintomático: Analgésicos y antiinflamatorios para el dolor. Relajantes musculares o antidepresivos para mejorar el descanso y el estado de ánimo. Otros: los fármacos anticonvulsivantes (gabapentina y pregabalina) han demostrado eficacia en el control de algunos síntomas.  A pesar de que los síntomas suelen persistir y fluctuar a lo largo del tiempo debemos fomentar que el paciente tenga una vida activa y recurra al tratamiento médico sólo cuando sus síntomas se intensifiquen. La convivencia con el SFM es más fácil si el paciente es conocedor de su patología y de su abordaje. Asimismo, el optimismo y una buena calidad de sueño van a influir positivamente en el control de la enfermedad.
Espondilitis Anquilosante
Artículo especializado

Espondilitis Anquilosante

Cualquier patología que afecta a una articulación limitará su movilidad y, por tanto, la calidad de vida de quien la sufre, que será mayor o menor en función de la gravedad de dicha afectación. Es lo que ocurre en la espondilitis anquilosante , una enfermedad crónica de carácter inflamatorio que afecta básicamente a la columna vertebral y a la articulación sacroilíaca y produce un anquilosamiento entre vértebras que se sueldan entre sí, además de posibles cuadros de sacroiliitis, espondilitis, espondiolodiscitis, entesitis y artritis. ¿Por qué se produce? Las causas son, a día de hoy, poco específicas. Algunos expertos hablan de una posible relación entre ciertos gérmenes intestinales y la enfermedad , pero este es un tema que aún ha de seguir estudiándose. Hay indicios, eso sí, que indican que esta relación puede existir. Por otro lado, parece que hay un componente genético , como el que se conoce como HLAB27. Es un presente en un pequeño porcentaje de la población general (8% de los caucásicos), aunque no significa que todas las personas que presentan este gen desarrollarán la enfermedad, ya que sólo el 10% de los portadores llegarán a sufrirla. De hecho, se aconseja hacer un estudio genético únicamente a las personas que presentan sintomatología de espondilitis anquilopoiética (síntomas inflamatorios de articulaciones). Afecta de manera más habitual a gente joven entre 20-30 años y es raro su inicio pasados los 45 años. Su prevalencia es mayor en hombres que en mujeres. ¿Cuáles son sus síntomas? La espondilitis puede cursar con brotes y se caracteriza por un dolor especialmente localizado en la zona lumbar o en la parte central de la columna vertebral, de aparición nocturna, que despierta al paciente y le obliga a levantarse en muchas ocasiones. El hecho de no ser un dolor mecánico sirve para realizar el diagnóstico diferencial con otras patologías relacionadas con problemas de la columna como las artrosis o discopatías. Acompañando a este dolor, el paciente refiere una rigidez matutina que puede durar entre 30 minutos y horas y, por tanto, limita en gran medida sus posibilidades de realizar una vida en condiciones normales. Otra zona típica de afectación son las articulaciones sacrolíacas, y en este caso se caracteriza por un dolor en la zona de los glúteos que puede confundirse con un dolor parecido a la ciática ya que se irradia a la parte posterior de las extremidades inferiores. Afectación más allá de las articulaciones Además de las articulaciones propiamente dichas, la espondilitis provoca alteraciones en otras estructuras como son los tendones ocasionando entesitis , que es la inflamación de la zona de inserción del tendón en el hueso. No es propiamente una afectación articular, pero sí que llega a limitar la movilidad, el tendón de Aquiles o el esternón son localizaciones donde pueden aparecer molestias. Existen también manifestaciones extra articulares, enfermedades inflamatorias que no afectan a estructuras óseas, sino que se encuentran en otras localizaciones. La presencia de dolor, ojo rojo, sensibilidad a la luz (fotofobia), disminución de la visión o visión borrosa debe hacer pensar en una uveítis que requiere de un diagnostico precoz porque puede conducir a ceguera. La Enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa , que afectan al intestino, son posibles patologías también asociadas a la espondilitis que causan diarreas o pérdidas de peso sin motivo justificado. Por último, pero no menos importante, lesiones cutáneas de extensión variable que afectan a zonas articulares (rodillas y codos) de manera más importante, pero que pueden afectar también a la cabeza son signos de psoriasis una enfermedad autoinmune que ocasiona descamación. ¿Cómo se diagnostica? La sintomatología típica de esta enfermedad, los dolores nocturnos localizados en la zona central-lumbar son bastante indicativos de dicha patología, pero serán las pruebas complementarias las que ayuden al diagnóstico. El diagnóstico por la imagen es determinante ya que se observa en las radiografías, la existencia de lesiones típicas en las vértebras y articulaciones sacroilíacas, aunque hay casos en que se necesiten otras pruebas como una resonancia magnética. ¿Cómo se trata? En cuanto al abordaje terapéutico, éste debe ser combinado e incluir tanto terapia farmacológica como actividad física. La batería de fármacos actuales son tres: los corticoides, los antiinflamatorios, los fármacos modificadores de la enfermedad (FAME) y las terapias biológicas . Los dos primeros actúan reduciendo la sintomatología, básicamente el dolor y la inflamación, pero no tienen efecto sobre el curso de la patología, mientras que los FAME sí pueden ser útiles en los casos en que existen manifestaciones extraarticulares. Siempre será el especialista quien decida la opción terapéutica más adecuada a cada caso. Además del tratamiento farmacológico es esencial mantenerse activo, hay que evitar al máximo el sedentarismo siempre adaptándose a las características individuales, sobre todo al ser una enfermedad que cursa a brotes. Es recomendable conseguir realizar sesiones de ejercicios en los que se combinen ejercicios de tipo aeróbico con ejercicios cuyo objetivo es el trabajo muscular para tonificar y fortalecer la musculatura. Antes de empezar siempre hay que realizar unos minutos de calentamiento para que el cuerpo se vaya adaptando de manera progresiva. En cuanto a los ejercicios de tipo aeróbico, andar, bicicleta o nadar se pueden incluir en la rutina y además todos ellos pueden ayudar a expandir la caja torácica. Respecto al trabajo muscular, conviene centrarse en grupos musculares grandes y en movilizar aquellas zonas más afectadas por la propia espondilitis. Es importante buscar el consejo de un profesional. Complementario a esta terapia, es importante no olvidar que una dieta adecuada es otra recomendación conveniente, sobre todo para evitar el sobrepeso y la obesidad que empeorarían la sintomatología articular. En aquellas personas en las que la enfermedad se presenta también en el intestino es necesario consultar con un especialista.
Hábitos Saludables para Evitar la Epilepsia
Artículo especializado

Hábitos Saludables para Evitar la Epilepsia

Un 1% de los niños menores de 14 años están diagnosticados de epilepsia. Es una enfermedad crónica neurológica que puede afectar a niños y adultos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en todo el mundo hay 50 millones de personas que padecen epilepsia: es uno de los trastornos neurológicos más comunes. ¿Qué es la epilepsia? Actualmente sabemos que la epilepsia se caracteriza por crisis producidas por descargas de impulsos desordenados y generalizados de las neuronas . Son provocadas por alteraciones en el equilibrio de los neurotransmisores (sustancias que transmiten señales entre neuronas). Los griegos ya describían la epilepsia como una enfermedad divina o sagrada ( morbus divinus o morbo sacro ) ya que pensaban que sólo un dios podía ser capaz de tirar a las personas al suelo y producirles convulsiones. Según la mitología griega, Hércules padecía epilepsia y se la llamó, también, la “enfermedad de Hércules”. Hipócrates no compartía esa visión mágica y la llamó Gran Enfermedad ( morbus maior ). Los romanos pensaron que era una enfermedad contagiosa y la llamaron morbus comiciales , por el hecho de que, si una persona presentaba una crisis en un comicio, éste se suspendía y se purificaba para evitar el contagio. En la Edad Media, los epilépticos corrían con peor suerte, ya que se pensaba que estaban poseídos por espíritus o demonios. ¿La epilepsia se hereda? Hay tipos de epilepsia con una carga hereditaria muy clara . Hay muchos genes implicados. En otros tipos, la herencia no es tan evidente y la aparición de epilepsia puede ser debida a múltiples factores. Es importante tener en cuenta los antecedentes familiares en la evaluación del niño. Tipos de epilepsia Existen dos grandes tipos de epilepsia según el tipo de crisis que produzcan. A su vez, estas se pueden subdividir en idiopáticas (no sabemos la causa de la epilepsia) o criptogenéticas o sintomáticas (dónde existe una causa orgánica o lesión que justifica la epilepsia). Crisis focales o parciales: se inicia en una parte localizada del cerebro, donde las neuronas empiezan a tener una actividad desordenada. En función de la región cerebral afectada (foco epiléptico) tendrán diferentes manifestaciones clínicas o tipos de crisis. Pueden acompañarse, o no, de pérdida de conocimiento. Pueden ser de varios tipos: Crisis epiléptica focal simple : el niño presenta síntomas motores que producen sacudidas rítmicas de una parte del cuerpo durante segundos o minutos. Crisis epiléptica focal compleja : el niño presenta movimientos rítmicos de una parte del cuerpo y pierde el conocimiento, pero sin perder el tono muscular, es decir, se puede quedar inmóvil sin responder varios segundos o unos pocos minutos y se acompaña de movimientos automáticos con la boca, con las manos. El conocimiento se recupera poco a poco y queda con un estado de confusión mental que dura varios minutos. Crisis focal con generalización secundaria : sucede cuando una crisis epiléptica parcial simple o compleja se extiende desde el foco epiléptico a toda la superficie cerebral. Espasmos epilépticos: Aparecen en lactantes. Consisten en una flexión o extensión brusca del cuerpo y de la cabeza durante 1 a 5 segundos. Son muy graves y de difícil control. Crisis generalizadas: empiezan a la vez en todas las áreas del cerebro, por lo tanto, todas las neuronas realizan descargas de impulsos desordenados. Esto conlleva, irremediablemente, a una pérdida de conocimiento. Pueden ser de varios tipos: Crisis de ausencias: el niño permanece absorto e inmóvil con el conocimiento perdido y con la mirada fija durante 10 a 15 segundos. Pueden producirse movimientos oculares y parpadeo de otras partes del cuerpo. La recuperación es muy rápida y muchas veces pasan desapercibidas por su brevedad. Se repiten con mucha frecuencia, a veces varias en el día, por lo que pueden ser una causa de bajo rendimiento escolar. Crisis mioclónica: el niño presenta una sacudida brusca de todo el cuerpo o bien de una parte, sobre todo de los miembros superiores, que provocan una caída al suelo. Crisis atónica: el niño cae de forma brusca por pérdida del tono muscular y de la conciencia durante muy pocos segundos y se recupera de forma instantánea. Crisis tónico-clónica: el niño presenta una pérdida brusca de conocimiento y cae al suelo si se está de pie. Al inicio provoca rigidez de todo el cuerpo (fase tónica) y después movimientos rítmicos de todo el cuerpo (fase clónica). En las crisis generalizadas con caída al suelo el mayor peligro es que la persona (niño o adulto) se lesione durante la caída. ¿Se conocen las causas? La mayor parte de las epilepsias (siete de cada 10 casos) tienen una causa no conocida , sobre todo en los niños, y podrían ser atribuidas a: Problemas del desarrollo cerebral durante la gestación. Hipoxia (falta de oxígeno) durante o después del parto. Traumatismos craneoencefálicos. Tumores cerebrales. Encefalitis o meningitis (infecciones del sistema nervioso central). Antecedentes de epilepsia en la familia. Además de los tipos de crisis, hay síndromes ya descritos con patrones muy definidos que son típicos en la infancia, como el síndrome de West o el de Lennox-Gastaut . ¿Cómo se diagnostica la epilepsia? Tras la primera crisis convulsiva el pediatra y el neurólogo pediátrico ponen en marcha una serie de pruebas que son claves para la confirmación del diagnóstico: Historia clínica: es fundamental saber cómo fue la crisis, la edad de niño, en qué circunstancias, el tipo de movimientos y si perdió la conciencia. Los antecedentes familiares son fundamentales también. Análisis de sangre: es un estudio general importante para pautar los fármacos antiepilépticos. Electrocardiograma: es fundamental para descartar enfermedades del corazón relacionadas con la pérdida de conciencia. Electroencefalograma: es un registro de la actividad eléctrica del cerebro y que nos permite observar, objetivamente, las descargas de las neuronas. Se puede diagnosticar el síndrome epiléptico y localizar el foco. Pruebas de imagen (TAC o Resonancia magnética): en los casos que se sospeche alguna lesión cerebral, como un tumor o una malformación vascular. Estudios genéticos: en los casos que se sospeche un componente hereditario. Medidas generales para evitar las crisis y mejorar el control de la epilepsia Las medidas más importantes para evitar las crisis son las siguientes: Cumplir rigurosamente con el tratamiento pautado por el neuropediatra. Acudir a los controles regularmente y realizarse las analíticas pertinentes para evaluar si los niveles de fármacos anticomiciales son adecuados. Es importante que la familia o el adolescente anote en un calendario las crisis que va teniendo, describiendo el contexto en el que se dieron. Evitar factores desencadenantes como: Alcohol y drogas (en adolescentes). Dormir poco. Es importante seguir un horario regular de sueño. No llegar al agotamiento en cualquier actividad física. Evitar deportes bruscos o de riesgo. Evitar la hipoglucemia. En las adolescentes, la menstruación puede incrementar el número de crisis. Mirar la televisión a una distancia mínima de tres metros. Si el joven acude a discotecas, es aconsejable que se coloque de espaldas de los focos de luz. Informar al centro escolar de la enfermedad del niño. Comentar siempre al pediatra que el niño toma anticomiciales , ya que algunos fármacos, si se dan a la vez, pueden disminuir su eficacia.
Últimos Tratamientos y Avances de la Esclerosis Múltiple
Artículo especializado

Últimos Tratamientos y Avances de la Esclerosis Múltiple

¿Sabías que es la principal causa de discapacidad neurológica de causa no traumática en pacientes jóvenes? En España la prevalencia es de 40-80 casos por cada 100.000 habitantes. Estoy segura de que has oído hablar de esta enfermedad crónica neurológica. Vamos a hacer una breve introducción sobre la esclerosis múltiple para profundizar después sobre las novedades terapéuticas de los últimos años. ¿Qué es? Se trata de una enfermedad neurológica de causa desconocida. Es mucho más frecuente en personas con antecedentes familiares de esta enfermedad, pero no es una enfermedad hereditaria. Como curiosidad científica se asocia al antígeno HLA-DRB1*1501. Se caracteriza por la presencia de unas lesiones focales con pérdida de mielina en la sustancia blanca del sistema nervisoso central, denominadas placas.  Esta pérdida de mielina en el axón es la responsable de la discapacidad irreversible de los pacientes. ¿Qué es la mielina? Es la sustancia que envuelve los axones de las neuronas y actúa como aislante permitiendo una conducción más rápida de los impulsos nerviosos. La pérdida de mielina en esas áreas provoca un enlentecimiento en la conducción nerviosa axonal y, por tanto, retrasos o bloqueos en la conducción de la información .  Ello provoca la aparición de los síntomas (a nivel del cerebro provoca atrofia cerebral y en el resto discapacidad progresiva). Los síntomas están sometidos a una gran variabilidad que va a depender de la localización de las placas desmielinizantes . SUSTANCIA GRIS Y SUSTANCIA BLANCA Recordemos la diferencia entre la sustancia gris y la blanca. La sustancia gris es la encargada de las funciones intelectuales superiores (lenguaje y razonamiento). La sustancia blanca lo es del equilibrio, la marcha, la coordinación y la función vesical (control esfínteres). ¿Qué síntomas ocasiona la esclerosis múltiple? Suele debutar entre los 20 y los 40 años, siendo su edad media de presentación los 30 años. Y es más frecuente en mujeres. Puede ocasionar alteraciones de la sensibilidad y alteraciones motoras. El síntoma inicial más frecuente es la alteración de la sensibilidad en forma de hormigueo o acorchamiento de uno o más miembros o del tronco. La alteración motora se caracteriza por torpeza o debilidad y se acompaña de hipertonía (tono muscular aumentado). Otros síntomas asociados pueden ser: disartria (dificultad en el habla), disfagia (dificultad al tragar), vértigo, alteraciones visuales (diplopia o visión doble, alteración de la visión de los colores, pérdida de la agudeza visual…), inestabilidad en la marcha, temblor, alteración en el control de esfínteres (estreñimiento, incontinencia)… Vamos a mencionar también el signo de Lhermitte por ser característico. Se trata de una sensación eléctrica que recorre la espalda de cabeza a pies cuando el paciente flexiona el cuello. Otras alteraciones que pueden manifestarse durante la evolución de la enfermedad pueden ser: dolor, fatiga, deterioro cognitivo (memoria reciente, razonamiento), trastornos afectivos como depresión, movimientos anormales… ¿Cómo evoluciona esta enfermedad? Existen diferentes formas clínicas de evolución de pronóstico diferente: Síndrome clínicamente aislado ; el paciente tiene un brote inicial aislado. Remitente recidivante : cursa con recurrencias clínicas tras la cuál puede haber recuperación parcial o completa. Supone el 80% de los casos. Secundariamente progresiva: cursa con recurrencias y la enfermedad progresa entre ellas. Primariamente progresiva : la enfermedad es progresiva desde el inicio, sin brotes. ¿A QUÉ LLAMAMOS BROTE? A la aparición de síntomas neurológicos de duración superior a 24 horas. Como curiosidad, en el embarazo hay menos tasas de brotes, pero en el puerperio se aumenta el riesgo. ¿Cómo se confirma el diagnóstico? Existen diferentes pruebas diagnósticas, aunque la resonancia magnética es la prueba que permite detectar las lesiones desmielinizantes, así como monitorizar la evolución de la enfermedad y descartar otras causas. ¿Qué pronóstico tiene esta enfermedad? La esclerosis múltiple es una enfermedad con gran variabilidad entre los individuos por lo que es difícil predecir el pronóstico. La expectativa de vida tras el diagnóstico es de 25-35 años , siendo el tiempo medio entre el inicio de la enfermedad y la discapacidad muy variable en función de la forma de presentación de la misma. Aquí debemos mencionar la llamada Esclerosis Múltiple Benigna , caracterizada por una mínima progresión o una mínima discapacidad durante décadas. Ocurre en un tercio de pacientes. Por el contrario, existen formas muy agresivas, pero son las menos frecuentes. ¿Cuál es el tratamiento más adecuado para esta enfermedad? Al hablar del tratamiento debemos tener presente tres abordajes diferentes: El tratamiento durante los brotes o recaídas : se emplean glucocorticoides, aunque existen pacientes que no responden. El tratamiento para modificar la evolución de la enfermedad : hasta hace pocos años estos fármacos se administraban por vía intravenosa o subcutánea. Por su importancia, vamos a hacer hincapie en estos tratamientos. Los tratamientos empleados en primera línea són: Interferón beta : interfieren inhibiendo la desmielinización. Se administra en forma de inyección. Acetato de glatirámero (comercializado como Copaxone): eficaz en la reducción de exacerbaciones.  Indicado en pacientes que han tenido un primer episodio y tienen alto riesgo de evolución. Se administra en forma de inyección subcutánea (abdomen, brazos, caderas y muslos). Muy bien tolerado. Debe guardarse en la nevera. Teriflunomida: de reciente incorporación. Novedoso por ser vía oral. Dimetil fumarato (vía oral). En segunda línea tendríamos: Natalizumab: demostró que reducía la tasa de recurrencias y la progresión de la enfermedad. Efectos secundarios mayores. Se administra vía endovenosa cada 28 días. Fingolimod (vía oral). En tercera línea: Mitoxantrona: frena el proceso destructivo de la mielina a nivel celular. Efectos adversos frecuentes. Alemtuzumab (administración endovenosa). Existen otros posibles tratamientos: azatioprina, ciclofosfamida, metotrexato, inmunoglubulinas… El tratamiento de los síntomas de la enfermedad va encaminado a aliviar las molestias que influyen negativamente en la calidad de vida de estos pacientes. Podríamos contemplar estas posibilidades terapéuticas: Fármacos: diazepam, baclofeno, clinidina, tizanidina. Se prescribirá el fármaco más adecuado según el síntoma que presente el paciente (dolor, fatiga, depresión, alteración de esfínteres, disfunción sexual, temblor…) Tratamiento no farmacológico : ejercicios para potenciar el movimiento, ejercicios de estiramiento muscular, estimulación electromagnética… ¿Existen terapias alternativas para esta enfermedad? Existen muchas terapias propuestas como tratamiento alternativo: ácidos grasos, acupuntura, aromaterapia, naturopatía, homeopatía, iridología , hipnosis, yoga, oxígeno hiperbárico… Pero la mayoría de estos tratamientos carece de base científica. La búsqueda de nuevos recursos terapéuticos para esta enfermedad es incesante. El objetivo es convertir la esclerosis múltiple en una enfermedad estable y bien tolerada. Las líneas de investigación están orientadas hacia nuevos fármacos orales y otras alternativas terapéuticas como anticuerpos monoclonales y trasplantes o terapia celular. La investigación es muy optimista al respecto.
Disnea: Aguda o Crónica
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Disnea: Aguda o Crónica

¿Cómo podemos definir la disnea? Es una sensación subjetiva de malestar respiratorio en la que uno nota que su respiración es cualitativa y cuantitativamente insuficiente. Hacemos referencia a disnea aguda si se instaura en minutos, horas o unos pocos días. Puede deberse a patologías de nueva aparición o a patologías crónicas reagudizadas como puede ser una crisis asmática o una descompensación en un paciente crónico respiratorio. ¿Qué sospecharemos ante una disnea de inicio brusco? Debemos descartar entidades relevantes como neumotórax espontáneo, neumonía, embolismo pulmonar, angioedema, arritmia cardiaca, infarto agudo de miocardio, insuficiencia cardíaca, crisis de pánico…. Una apreciación respecto a la disnea psicógena (de causa no orgánica), que será diagnosticada como tal sólo tras descartar todas las otras posibles causas. Como curiosidad, las principales causas de disnea en la infancia serían la bronquiolitis, la epiglotitis, la laringitis, la aspiración de un cuerpo extraño , etc. ¿Cómo se clasifica? Existen diferentes clasificaciones que se manejan en función de la patología de base que tenga el paciente. Las dos clasificaciones más empleadas son: Clasificación de la New York Heart Association (NYHA ): recomienda su escala para medir la disnea y definir la capacidad funcional en pacientes con insuficiencia cardiaca de base. Cuantifica cuatro clases: Clase I: ausencia de síntomas que impidan su actividad ordinaria. Clase I I: presencia de síntomas con su actividad ordinaria. Clase III : presencia de síntomas que le impiden su actividad ordinaria. Clase IV: síntomas ante mínimos esfuerzos o en reposo. Es la más grave. La escala de disnea del Medical Research Council es la recomendada por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) cuando hay una enfermedad pulmonar obstructiva de base. Hablaríamos de: Clase 0: no sensación de falta de aire al correr en llano o subir cuestas. Clase 1 : sensación de falta de aire al correr en llano o subir cuestas. Clase2 : anda más despacio que las personas de su edad en llano por falta de aire o tiene que parar para respirar cuando anda a su propio paso en llano. Clase 3 : para para respirar después de andar unos 100 metros o tras pocos minutos en llano. Clase 4 : la falta de aire le impide salir de casa o se presenta al vestirse o desnudarse. ¿Cómo actuar en la disnea aguda? Centrándonos en la disnea aguda de cualquier causa debemos remarcar que es siempre una situación potencialmente grave que requiere una actuación médica urgente. El manejo es complicado, siendo necesario administrar, de forma inmediata, fármacos vía parenteral (endovenosa o intramuscular) así como otras medidas de apoyo como oxígeno en forma de mascarilla a alto flujo con medicación broncodilatadora. No podemos dudar. Debemos acudir inmediatamente a urgencias donde, si es factible, se hará un interrogatorio dirigido (en ocasiones el estado del paciente no nos lo permite y debemos interrogar a los acompañantes o, actuar directamente), una exploración (fundamental es la auscultación y la monitorización de la saturación de oxígeno o pulsioximetría) y administraremos medicación parenteral y, muy probablemente, una nebulización.  Por supuesto, si se trata de un paciente con antecedentes respiratorios y dispone de un aerosol broncodilatador en casa puede administrárselo hasta ser visitado médicamente. Cuando la causa es una anafilaxia Sin duda, la causa de disnea que más angustia a cualquier edad es la debida a una anafilaxia que suele instaurarse en pocos minutos y acompañarse de s ensación de ausencia de entrada de aire y de muerte inminente. Es debida a una reacción de hipersensibilidad sistémica. Es grave y puede ser mortal. Se trata de una reacción aguda , con presentaciones clínicas variadas. Puede progresar rápidamente hacia la obstrucción de la vía aérea o una situación de shock. Por ello, en urgencias, ante un caso de disnea aguda grave por anafilaxia actuaremos de forma muy dirigida y sospechando las principales causas : farmacológica (sobre todo por alergia a antibióticos y contrastes radiológicos), alimentaria (alergia a frutas, frutos secos, marisco, pescado, huevo o leche, fundamentalmente) o picaduras de insecto. ¿Cuáles son los principales síntomas de gravedad? Especial alarma nos creará el paciente que esté obnubilado o adormecido , con mucosas azuladas o cianosis (indicativas de poca o insuficiente oxigenación tisular), una frecuencia cardíaca o respiratoria elevadas (sugieren esfuerzo compensatorio), h ipotensión , tiraje intercostal (o sobrecarga de musculatura respiratoria), ruido al inspirar o saturación de oxígeno baja. Cuando el paciente está estabilizado, en caso de disnea leve-moderada (estando el paciente bien ventilado) realizamos una batería de pruebas (radiografía de tórax, electrocardiograma, analítica, gasometría…) ¿Qué sospecharemos ante una disnea subaguda? Cuando la disnea es progresiva en su evolución sospecharemos una afectación cardiaca, una enfermedad pulmonar o una anemia . Es este caso la instauración será lenta y a su vez progresiva. En cuanto al tiempo de duración, hablaremos de disnea crónica para referirnos a aquella de más de un mes de evolución. Asimismo, es importante hacer mención de determinadas situaciones que pueden agravar la disnea y le confieren un nombre específico. Para tu conocimiento te nombraré las más comúnmente empleadas entre el colectivo médico: Trepopnea es la disnea que se produce en decúbito lateral (con el paciente estirado y de lado). Es característica del derrame pleural y de algunas cardiopatías. Ortopnea es la que se produce en decúbito supino (con el paciente estirado y mirando hacia arriba): Es característica de la insuficiencia cardiaca y de enfermedades respiratorias. Disnea paroxística nocturna es aquella que despierta al paciente por la noche obligándole a permanecer sentado y se asocia a tos y en ocasiones a sibilancias o pitidos al respirar. Característica de la insuficiencia cardiaca, obesidad y enfermedades crónicas respiratorias. Disnea de esfuerzo es aquella que aparece ante un aumento de solicitud, normalmente al realizar una actividad física. Debe descartarse una patología isquémica como la angina de pecho. ¿Cómo se diagnostica? La mayoría de los pacientes con disnea crónica tiene uno de estos diagnósticos de base: asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfermedad intersticial pulmonar, disfunción miocárdica u obesidad/sedentarismo. Todo paciente con disnea debe ser valorado de forma integral. Asimismo, es importante la valoración de otros posibles síntomas que describa como dolor torácico, palpitaciones, tos, dolor al tragar, fiebre, etc. En el momento del estudio es muy importante descartar las dos principales causas: respiratoria y cardíaca. La secuencia óptima de las pruebas diagnósticas a utilizar en la disnea crónica no está establecida. Se solicitan pruebas diagnósticas de forma secuencial, en función de las características clínicas del paciente, por ejemplo, en un paciente con sospecha de patología respiratoria la primera prueba sería una espirometría para evidenciar su capacidad pulmonar mientras que ante la sospecha de insuficiencia cardiaca empezaríamos con un electrocardiograma y una radiografía de tórax . Existe una prueba específica que empleamos en urgencias cuando una persona sufre una crisis de disnea y sospechamos una insuficiencia cardíaca. Se trata del llamado Péptido natriurético y nos permite saber con rapidez si se trata de una insuficiencia cardíaca o no. Valores elevados sugieren cierto grado de insuficiencia cardíaca y se asocia a peor pronóstico. Sus concentraciones en sangre están relacionadas con la gravedad de la insuficiencia cardíaca.  Si los resultados son normales debe pensarse en otra posible causa de los síntomas, distinta de la insuficiencia cardíaca. Esta determinación sanguínea la utilizamos con frecuencia. El estudio posterior del paciente dependerá de la orientación diagnóstica (respiratoria, cardíaca, ansiedad…). El tratamiento dependerá, obviamente, de la causa que los ha llevado a la disnea. En ocasiones, existe más de una causa que contribuye a la presencia de disnea, y ello debe ser tenido en cuenta a la hora de prescribir el tratamiento. No obstante, no podemos dudar en la conducta a seguir ante un caso de disnea aguda o crónica descompensada: ¡debemos acudir a urgencias!
¿Qué es el Herpes Zoster?
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¿Qué es el Herpes Zoster?

Conocido comúnmente como “culebrilla”, el herpes zóster es una infección de la piel causada por el virus varicela-zóster , un virus de la familia de los herpesvirus, similar por lo tanto al herpes simple que produce las “calenturas” en el labio. Son infecciones muy frecuentes y, aunque en la mayoría de los casos se resuelven sin secuelas, pueden comportar complicaciones en algunos pacientes. En el caso del zóster, la más importante es un dolor intenso y prolongado. ¿Cómo se produce? El virus varicela-zóster se manifiesta en dos fases. La primera es la varicela , una infección típica de niños, que hasta hace pocos años se debía pasar de forma natural, como otras enfermedades víricas muy conocidas (la rubeola, el sarampión, etc), hasta que se ha instaurado la vacuna en el calendario vacunal. Tanto si se pasa de forma natural como con la vacuna (la vacuna consiste en realidad en administrar el virus más débil o atenuado), el virus queda latente o escondido en el organismo, y puede dar lugar al zóste r en una segunda fase en algún momento de la vida. Es decir, la enfermedad o la vacuna crean anticuerpos, pero estos no son capaces de neutralizar el virus completamente. Esta segunda fase, el zóster, consiste en una reactivación del mismo virus, sólo en un territorio de la piel, de forma unilateral Es, por lo tanto, como pasar una “ segunda varicela ” en una zona de la piel, con la diferencia de que en esta fase la enfermedad puede provocar como complicación un intenso dolor, y no sólo picor, como la varicela. ¿A quién afecta? Puede aparecer a cualquier edad sobre cualquier persona que haya pasado la varicela o haya sido vacunada para esta enfermedad, ya que tiene el virus latente, y éste puede volver a crecer y viajar a la piel para producir los síntomas. En general, el zóster aparece a edades más avanzadas, a partir de los 60 años . También es típico que aparezca en situaciones de estrés o enfermedades que comportan “bajadas de defensas”, como una pulmonía o un tratamiento con quimioterapia para un cáncer. Síntomas La zona más frecuentemente afectada es la región torácica o lumbar, apareciendo las lesiones típicas sobre una franja en forma de cinturón que abarca desde la línea media del abdomen a la línea media de la espalda, es decir, sólo media circunferencia del cuerpo. Por ello, se le conoce comúnmente como “culebrilla”. En la piel primero hay un intenso dolor o escozor , que puede parecer un esguince o un “tirón” de una costilla, o incluso puede simular el dolor de una angina de pecho, un fuerte golpe, o un infarto de miocardio. En 24 o 48 horas aparece enrojecimiento , y granitos con líquido en su interior, agrupados sobre la zona, que duran una o dos semanas hasta que se van secando y formando costras. Puede dejar cicatrices si ha sido muy intenso. El zóster puede afectar a cualquier zona del cuerpo, incluso la cara, con una posible afectación del ojo que puede comportar gravedad y necesitar de la colaboración de un oftalmólogo para su correcto diagnóstico y tratamiento. El síntoma más temido: la neuralgia postherpética El virus provoca inflamación en los nervios de la piel , y una vez eliminado correctamente con tratamiento, ese dolor puede persistir semanas o meses, y necesita ser tratado para no interferir con la calidad de vida. La neuralgia postherpética aparece más cuanto más avanzada es la edad (en general por encima de los 70 años), cuanto más extenso es el zóster, o cuanto más debilitado este el paciente. Puede ser un dolor muy intenso, continuo, que impide el sueño , como “un puñal clavado” o como “latigazos”. En otros casos, el dolor se describe más como quemazón o escozor . Como en el momento de presentarse la neuralgia, lo único que hay es inflamación en los nervios, deben administrarse tratamientos dirigidos a controlarla, y en general no está recomendado seguir administrando más antibióticos contra el virus (antivíricos). En muchos casos, el tratamiento de la neuralgia puede necesitar de la colaboración de un neurólogo (especialista en las enfermedades del sistema nervioso). Diagnóstico Cualquier médico entrenado, y por supuesto un dermatólogo, somos capaces de reconocer la clínica de un herpes zóster. En casos de duda, puede obtenerse líquido por raspado de los “granitos” de la piel, y realizarse una citología , que es una prueba rápida que puede confirmar la infección de las células por el virus. Si existen dudas sobre si el paciente ha pasado o no la varicela o ha sido vacunado, el médico puede pedir una prueba en sangre llamada “serología” para saber si el cuerpo ha producido anticuerpos para el virus, y si la infección es pasada o reciente. En las primeras 24 o 48 horas, cuando sólo hay dolor y no se observa nada en la piel, puede ser difícil asegurar que se trata de un zóster. Cuando existe esa posibilidad, el médico puede dar tratamientos para el dolor, y dar una cita al paciente para el día siguiente para volver a explorar la piel. Esto es muy importante, porque el tratamiento para frenar al virus (con antivíricos) será más eficaz cuanto antes se inicie, en los primeros dos o tres días del comienzo del zóster. Tratamiento El tratamiento es sencillo si se diagnostica a tiempo, y se basa en el empleo de los antivíricos en pastillas. Estos son aciclovir, famciclovir o brivudina entre otros. Los antivíricos en pomada , como los que se dan para los herpes simples del labio, no son eficaces para el herpes zóster. El tratamiento suele durar una semana, y las dosis son diferentes para cada medicamento. El médico puede necesitar ajustar la dosis si el paciente es mayor, o diabético o tiene alguna enfermedad que haga que el riñón funcione mal. El paciente debe aplicar en la piel alguna solución secante , como povidona o alcohol, para ayudar a secar las lesiones y que hagan costras lo más rápido posible. En el caso de presentarse neuralgia, puede ser necesario dar analgésicos como paracetamol, metamizol o codeína, y en casos en los que no se controle, hay que recurrir a medicamentos más potentes como gabapentina o pregabalina. En casos muy invalidantes, con dolor que no responde a medicamentos, el paciente puede ser remitido por el dermatólogo o el neurólogo a una clínica del dolor, una consulta realizada habitualmente por anestesistas, para la administración de otros tratamientos. Medidas preventivas Si un paciente con herpes zóster está en contacto con personas que no hayan pasado la varicela, como niños muy pequeños, o mujeres embarazadas que pueden pasarle la infección al bebé, debe evitar tocarlas o compartir toallas u objetos que la puedan transmitir. Por lo demás, no existe una manera de evitar el herpes zóster. La vacuna para la varicela, que se lleva administrando más de 10 años, no ha demostrado reducir de momento la incidencia del zóster.
Inmunoterapia Contra el Cáncer
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Inmunoterapia Contra el Cáncer

¿Existe luz al final del túnel? La inmunoterapia puede ser la clave que nos ayude a ganar definitivamente la batalla en la lucha contra el cáncer. La inmunoterapia es un tratamiento que ha aparecido en los últimos años como herramienta fundamental en el tratamiento de determinados tipos de cáncer . En pocos años, este tipo de tratamiento ha pasado a ser uno de los avances más importantes en la lucha contra el cáncer. Prueba de ello es que en el año 2013, la prestigiosa revisa Science designó a la inmunoterapia contra el cáncer “Revelación del año”. ¿Qué papel tiene el sistema inmune en el cáncer? El tratamiento con inmunoterapia contra el cáncer se basa en la estimulación del sistema inmune para frenar o erradicar las células tumorales . Antes de proseguir, es muy importante conocer el papel que desempeña el sistema inmune frente al cáncer. El sistema inmune (las defensas) es un sistema que tiene nuestro organismo para identificar y eliminar células que nuestro cuerpo identifica como extrañas (ajenas). Así pues, cuando sufre una infección por un virus o una bacteria, por ejemplo, el sistema inmunitario es capaz de identificar que esas células no son células propias y actúa contra ellas, destruyéndolas. Esta identificación la realiza mediante la identificación de las proteínas que presentan las células en sus membranas (sus paredes). Como hemos comentado, las células tumorales son células de nuestro organismo que sufren una mutación que provoca que crezcan sin control. En muchas ocasiones, esa mutación provoca que aparezcan nuevas proteínas en la superficie celular y gracias a ello, el sistema inmune puede actuar contra ellas y eliminar el tumor o frenar su crecimiento. De hecho, el sistema inmune elimina muchas células que sufren mutaciones incluso antes de que lleguen a provocar tumores. Gran parte de los cánceres están provocados por defectos en el sistema inmune , que deja de identificar a las células tumorales como células ajenas y deja de actuar sobre ellas. ¿Y cómo actúa la inmunoterapia? La inmunoterapia es un tipo de tratamiento que intenta estimular al sistema inmune del organismo para que éste sea el encargado de luchar contra las enfermedades. Tipos de inmunoterapia Anticuerpos monoclonales : los anticuerpos son proteínas que produce el organismo para identificar y eliminar células nocivas (generalmente infecciones). Hoy en día, los avances científicos nos han permitido crear anticuerpos en un laboratorio. Esos anticuerpos pueden tener principalmente dos objetivos: unirse a las células tumorales como agentes extraños y facilitar que el sistema inmune del paciente identifique más fácilmente esas células o, por el contrario, unirse a las células tumorales bloqueando su funcionamiento y frenando de esa manera su reproducción y crecimiento. Inmunoterapias no específicas (citoquinas): son tratamientos que mejoran el funcionamiento del sistema inmune del paciente. Ejemplos de ellos son las interleuquinas, que aumentan el crecimiento y la actividad de las células inmunitarias, o los interferones, que mejoran la respuesta inmunitaria contra el cáncer. Vacunas: las vacunas clásicas ya eran un tipo de inmunoterapia. Cuando nos vacunamos frente a una infección, no estamos haciendo otra cosa que estimular al sistema inmune para que detecte y actúe rápidamente en caso de que se identifique un determinado virus o bacteria. Este tipo de estimulación también se puede utilizar en el tratamiento contra el cáncer. El objetivo de las vacunas contra el cáncer es que el organismo reconozca las células tumorales y las destruya antes de que estas lleguen a provocar una enfermedad. Transferencia celular adoptiva: es un tipo de terapia en la que se extraen células del sistema inmune del paciente (glóbulos blancos -células T) que se modifican en un laboratorio para hacer que sean más efectivas en la detección y eliminación de un tipo de células cancerosas. Esas células se cultivan y multiplican en el laboratorio y se vuelven a introducir en el paciente de forma que puedan actuar contra su cáncer. ¿Cuándo se utiliza? El tratamiento con inmunoterapia ha evolucionado mucho en los últimos años. Cada vez son más los estudios que buscan demostrar su eficacia para nuevos tipos de tumores. Aunque su uso no es tan extendido como el de las quimioterapias tradicionales, cada vez son más los tipos de tumores que pueden tratarse ya con este tipo de fármacos. Cánceres como el de pulmón, el melanoma, el cáncer de vejiga o el cáncer de cérvix son ejemplos en los que la eficacia de la inmunoterapia ya está totalmente comprobada. ¿Qué efectos secundarios puede presentar? Tal y como el resto de tratamientos contra el cáncer, la inmunoterapia también puede ocasionar efectos secundarios no deseados. Estos efectos dependerán del tipo específico de inmunoterapia, pero los más frecuentes son síntomas similares a los de una gripe, debilidad, mareos, fatiga o problemas digestivos. Algunos tipos de inmunoterapias pueden favorecer la aparición de infecciones e incluso de otros tumores. En ocasiones, pueden producirse reacciones alérgicas al tratamiento (como a cualquier otro tratamiento), que pueden ser incluso graves. Aunque pueda parecer que existen muchos efectos adversos, es importante valorarlos con su médico especialista, puesto que en general, el beneficio potencial de utilizar este tipo de fármacos es infinitamente superior.
Cómo Combatir la Candidiasis Oral en Bebés y Niños
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Cómo Combatir la Candidiasis Oral en Bebés y Niños

La candidiasis oral o muguet está provocada por la levadura Candida albicans . Es un hongo que suele provocar síntomas por sobrecrecimiento, ya que forma parte de la flora normal de la boca y la zona genital. En bebés, se considera habitual que tengan muguet en algún momento de las primeras semanas de vida. Lo mismo ocurre en personas ancianas, diabéticas o debilitadas por la edad o los tratamientos que alteran las defensas. ¿Cuándo es más frecuente? Se observa muguet con mayor frecuencia entre el nacimiento y los seis meses de edad, es decir, en lactantes. Es más frecuente en los niños prematuros o en aquellos debilitados por alguna enfermedad. En condiciones normales la levadura Candida está en la boca del bebé formando parte de su flora, y su crecimiento se controla con un equilibrio con el resto de la flora . En situaciones de desequilibrio de la flora (disbiosis) es cuando la Candida crece y prolifera en exceso provocando las manifestaciones clínicas. Es frecuente que este desequilibrio aparezca de forma fisiológica, debido a la inmadurez del sistema inmunológico del bebé. También es frecuente tras tratamientos con antibióticos o corticoides, que acarrean una alteración del sistema inmunitario local. Puede ocurrir en la madre que está dando el pecho, afectando el pezón y la areola mamaria , y contagiando al niño durante la lactancia. ¿Qué aspecto tiene? El muguet se manifiesta por placas blancas en la lengua, el paladar o la mucosa de las mejillas, con un aspecto que recuerda a la leche, el requesón o el yogur sin deglutir. Al intentar limpiarlas vemos que no se desprenden con facilidad, o que lo hacen dejando un fondo sangrante . Es frecuente que haya afectación también en las comisuras de los labios, o grietas y enrojecimiento alrededor de la boca. Si el bebé tiene una capa blanca en la lengua que se aclara y desprende fácilmente, lo más habitual es que sean en realidad restos de leche. No es raro que el muguet oral se acompañe de candidiasis en la zona del pañal, otra zona donde típicamente puede producirse sobrecrecimiento de Candida. ¿Cómo se trata? En muchas ocasiones la infección es pasajera y cura sin tratamiento. A criterio del pediatra o el dermatólogo, se recetarán al niño soluciones o geles antifúngicos (generalmente miconazol o nistatina) que se aplicarán con suavidad en el interior de la boca afectada. Algunos pediatras añaden también suplementos de probióticos para mejorar la disbiosis, como los yogures que contienen lactobacilos.   ¿Y cómo se previene? Sólo en algunos casos es posible la prevención . Se trataría de candidiasis provocadas o empeoradas por contagio con el pezón infectado de la madre, o con objetos contaminados, como biberones, muñecos o chupetes, que deben siempre estar limpios y desinfectados . En el caso de una madre con los pezones afectados por candidiasis, debería interrumpir la lactancia materna hasta la curación, y aplicar una crema antifúngica .
Qué Obtenemos con la Punción Lumbar
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Qué Obtenemos con la Punción Lumbar

La punción lumbar es un procedimiento utilizado para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo (en adelante LCR) o barrera física que rodea al encéfalo y a la médula espinal. Entre las funciones del LCR está proteger al encéfalo y la médula de lesiones frente a los movimientos bruscos, transportar nutrientes, eliminar sustancias de desecho y ayudar a mantener la presión a un nivel constante dentro del cráneo. Para realizar una punción lumbar es necesario tener firmado el consentimiento informado por parte del paciente en el que se le informa de forma detallada de la técnica a realizar y de sus posibles complicaciones. Es muy importante que el paciente sea conocedor, en todo momento, de lo que se le va a realizar, así como su finalidad. No olvidemos que una punción es una técnica invasiva que puede ocasionar no sólo incomodidad sino también pánico en aquellos pacientes con belonefobia (fobia a las agujas). ¿En qué casos indicamos una punción lumbar? La indicación prínceps de una punción lumbar es la confirmación diagnóstica de una infección del sistema nervioso central , aunque también es útil en casos de hemorragia subaracnoidea, cáncer, enfermedades desmielinizantes y en la enfermedad de Guillen-Barré. ¿Cuándo realizamos una punción lumbar urgente? Cuando sospechamos una infección grave del sistema nervioso central (meningitis o encefalitis). Los síntomas que nos harán sospechar son: fiebre, cefalea, vómitos y signos meníngeos (como rigidez de nunca). En el resto de casos se opta por la realización de un TAC craneal en primer lugar. Posteriormente, podemos realizar una punción lumbar para completar el estudio cuando ya disponemos de un diagnóstico por imagen, por ejemplo, en caso de una hidrocefalia o de una esclerosis múltiple. Otra indicación de la punción lumbar sería la administración de determinados fármacos que deban actuar directamente en el sistema nervioso central (por ejemplo, antineoplásicos). A pesar de que no existen contraindicaciones absolutas para la realización de una punción lumbar debemos tener especial precaución en algunos casos como pueden ser la existencia de signos inflamatorios o infecciosos en el lugar donde está prevista la inyección (podría suponer un foco de infección del LCR) o en caso de un paciente muy inestable o con alteración de la coagulación (podríamos provocarle un sangrado). ¿Cómo se realiza una punción lumbar? Se debe realizar en condiciones de máxima asepsia, con material estéril, así como mascarilla y guantes . Normalmente, el paciente es colocado en posición fetal (de lado). Se infiltra un poco de anestesia en el lugar donde vamos a realizar la punción para minimizar las molestias en el paciente. Las agujas de punción lumbar pueden tener diferente calibre dependiendo de si son para adultos o para niños. Al obtener la muestra de LCR se colocará en un tubo estéril que será analizado en el laboratorio. Podemos extraer hasta 40 ml sin riesgo de complicaciones. Tras la punción retiramos la aguja y colocaremos un apósito estéril en la zona de la punción. El paciente deberá permanecer en posición supina (estirado boca arriba) durante unas y beber mucho líquido para facilitar su recuperación. Es muy importante advertir de la posible cefalea post-punción dado que aparece con relativa frecuencia. ¿Tienes curiosidad por saber en qué lugar realizamos la punción? El lugar específico de punción es entre las vértebras lumbares L3 y L4 en adultos o entre L4 y L5 en niños [. . ¿Por qué a este nivel? Para minimizar el riesgo de lesión medular (en adultos la médula termina entre L1 y L2 y en niños entre L2 y L3). Una vez que la muestra está en el tubo y antes de enviarla al laboratorio examinamos su aspecto macroscópico. En condiciones normales el LCR normal es claro como el agua y se vuelve turbio en las infecciones. ¿Quieres saber qué analizamos del LCR en el laboratorio? Miramos el contenido celular, el nivel de glucosa (la concentración de glucosa en el LCR oscila entre 45-80 mg/dl, aproximadamente el 60-70% de la glucemia plasmática) y la concentración de proteínas , entre otras cosas. Como dato curioso, decirte que en caso de meningitis el valor de glucosa en el LCR está disminuido y las proteínas aumentadas, aunque pueden existir otras posibles causas. ¿Tiene alguna complicación? Como hemos adelantado, a pesar de que la PL es un procedimiento relativamente seguro, no está exento de complicaciones, aunque se extremen las precauciones . De entre las posibles complicaciones destaca, por su mayor frecuencia, la cefalea post-punción. Aparece entre el 10% y el 30% de los casos. Cursa con cefalea frontal y occipital que suele aparecer entre las 12 y las 24 horas de la punción. Su duración media es de unos cinco días. El dolor empeora de pie y mejora al estirarnos. Puede acompañarse de náuseas, vómitos y mareo. Su tratamiento es el reposo y los analgésicos por vía oral. Debe consultarse con el médico si no evoluciona favorablemente. Otras posibles complicaciones pueden ser una meningitis (poco frecuente), un sangrado o un dolor de tipo ciático. A pesar de tratarse de un procedimiento mínimamente cruento, aporta una información médica relevante en pacientes con sospecha de patología del sistema nervioso central. Así, si no está contraindicada por algún motivo especial, es una prueba diagnóstica solicitada frecuentemente en el estudio de enfermedades neurológicas.
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Listeriosis
Enfermedad

Listeriosis

¿Qué es la listeriosis? La listeriosis es una infección producida por la bacteria “listeria monocytogenes” presente en animales, es una zoonosis. Es una infección poco frecuente con una morbilidad de unos 30%, pero una mortalidad elevada en grupos de riesgo que puede llegar al 70%. En los casos de infección en recién nacidos la mortalidad ronda el 50%. La listeria se puede adquirir a través de carnes, leche y monocytogenes de verduras contaminadas por animales enfermos, que no son correctamente tratadas, o también por aguas contaminadas. ¿Por qué se desarrolla la listeriosis? La listeria se desarrolla por la contaminación de ciertos alimentos, entre ellos, la leche cruda y los quesos que con ella se fabrica, carne cruda o mal cocinada, verduras crudas, embutidos, paté. La listeria se adquiere por vía gástrica, por la ingestión de estos productos contaminados , también por contacto con animales contaminados por esta bacteria en las granjas.  Estos productos contaminados por la “listeria monocytogenes” dan lugar al contagio en las personas . Las mujeres embarazadas que sufren la enfermedad pasan la misma a través de la placenta al feto, ya que, en la placenta, pueden aislarse listerias. Causas de la listeriosis La causa de la listeriosis es la infección por consumo de leche cruda o carnes mal preparadas , también se puede encontrar la listeria en ciertas verduras y en aguas contaminadas. Las personas que ingieren la bacteria pueden desarrollar la enfermedad, siendo más sensibles a las mismas las personas mayores de 50 años , los inmunodeprimidos, las mujeres embarazadas, los fetos y los recién nacidos. Síntomas de la listeriosis La infección por la bacteria da lugar a una infección gastrointestinal , que puede estar acompañada de fiebre, en algunos casos, en especial en personas inmunodeprimidas, puede dar lugar a septicemia, en mujeres embarazadas la infección en el feto puede dar lugar a partos prematuros o muertes al nacer . Los bebés recién nacidos son más sensibles a la bacteria y pueden sufrir meningitis con mayor frecuencia. En los casos de recién nacidos afectados en el momento del parto o cercano a él, pueden sufrir la muerte hasta en el 50% de los casos. En las infecciones durante el primer trimestre de embarazo se suele producir un aborto . En los adultos puede ocasionar gastroenteritis, neumonías, septicemia, meningitis y encefalitis. Puede dar lugar también a letargo, pérdida de apetito, ictericia, dificultad respiratoria, vómitos, erupción cutánea y shock, son los síntomas más frecuentes en los recién nacidos afectados por esta bacteria. Los niños que sobreviven tras una afectación fetal de la listeria pueden tener daños cerebrales y del sistema nervioso central a largo plazo asociados a retraso en el desarrollo, pudiendo dar lugar a minusvalías permanentes en estos niños. Diagnóstico de la listeriosis El diagnóstico de la listeria se debe hacer mediante la búsqueda de la bacteria en orina, en heces, en sangre, en el líquido cefalorraquídeo y, en mujeres embarazadas, se debe buscar en el líquido amniótico. Prevención de la listeriosis La prevención de la listeria pasa por el cocinado efectivo de las carnes y por un control de garantía de la zoonosis en animales, para que la bacteria no pueda contaminar los alimentos que se obtienen de estos. Es necesario lavarse bien las manos después de manipular alimentos crudos o tocar animales de granja que puedan estar contaminados, y desinfectar los utensilios que se utilizan para manipular estos alimentos   Tratamiento de la listeriosis El tratamiento de la listeria se realiza mediante antibióticos , entre ellos, el tratamiento más eficaz es la ampicilina y trimetopim sulfametoxazol. ¿Es contagiosa la listeriosis? No, la listeriosis no es contagiosa persona a persona , solo se contagia por ingestión de leche cruda, carnes mal cocidas, embutidos y verduras o aguas contaminadas por la listeria. Sin embargo , sí se produce una transmisión vertical de la madre al feto a través de la placenta. Grupos de riesgo Los grupos de riesgos para la listeria y su mortalidad son en primer lugar los adultos mayores de 50 años , siendo más peligrosa según aumenta la edad del paciente. Pacientes inmunodeprimidos , como enfermos con tratamientos anticancerígenos, con tratamientos inmunosupresores y con tratamiento corticoideo y, también, pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes. El último grupo de riesgo son las mujeres embarazadas que, durante el primer trimestre de embarazo pueden sufrir un aborto, en casos más avanzados pueden sufrir un parto prematuro y, en la época próxima al parto, el feto puede infectarse tanto a nivel intraútero como en el momento del parto. Estos niños tienen un riesgo de mortalidad de hasta el 50% de los casos. Las madres que están embarazadas van a transmitir a través de su sangre la infección a la placenta, produciendo una corioamnionitis y, a través de esta, se va a transmitir la infección al feto.
Embolia
Enfermedad

Embolia

¿Qué es la embolia? La embolia es la obstrucción de un vaso sanguíneo por un trombo que se ha formado en otra parte del organismo , dando lugar a una falta de riesgo de la zona afectada. Las embolias pueden ser grasas, en este caso son secundarias a fracturas de huesos largos de gran tamaño, como puede ser el fémur, embolias de líquido amniótico como complicación del parto y, embolia ateromatosa, que es la más frecuente y se produce cuando una placa de ateroma se desprende dando lugar a una obstrucción en otra zona. Tipos de embolia Los tipos de embolia se pueden clasificar: Según el lugar donde se produce: embolia arterial o venosa, conforme afecte a una arteria o una vena. Según el órgano que afecte: embolia cerebral, embolia arterial cardiaca, o embolismo pulmonar. Según la causa: embolia grasa, embolia de líquido amniótico o embolia ateromatosa. Causas de la embolia La causa de la embolia es la obstrucción de la vena o la arteria por un coágulo de sangre, una placa de ateroma u otros factores. Esta causa no se genera en la zona que se obstruye, sino en otra localización del cuerpo y, a través del torrente sanguíneo, se desplaza hasta obstruir una determinada zona. Síntomas de la embolia El síntoma de la embolia, cuando esta es arterial, son los derivados de la falta de riego sanguíneo que se produce en la zona. En las embolias cerebrales se producen los ictus con afectación diferente según la zona dañada, pero, en general, con una hemiparesia. En el caso de embolias en una extremidad, se produce una cianosis (coloración azulada) de la zona afecta con un dolor intenso, que precisa retirar el émbolo lo antes posible para recuperar el riego sanguíneo y de esta forma recuperar la extremidad. En los casos de embolias en arterias cardiacas, da lugar a un infarto de miocardio . En las embolias pulmonares se produce una alteración en el riego sanguíneo pulmonar , lo que provoca una fatiga intensa y dolor en la zona torácica. Las embolias venosas profundas producen un aumento de tamaño, enrojecimiento, dolor y presencia de un cordón venoso en la zona afectada. Tratamiento de la embolia El tratamiento de la embolia es la retirada o lisis del coágulo, para restituir el flujo sanguíneo necesario . Se administran sustancias trombolíticas como la estreptoquinasa. También se puede realizar una embolectomía, extracción del coágulo por medio de una sonda que se introduce en la arteria afectada, tratando de disolver o extraer el émbolo. Además, se puede situar en la arteria un stent mediante una sonda. En algunos casos puede ser necesario realizar un by-pass, que es una técnica quirúrgica que realiza un nuevo recorrido para evitar la zona obstruida. Como tratamiento preventivo posterior, puede ser conveniente el uso de tratamientos anticoagulantes o de fármacos que evitan la agregación plaquetaria, como es el caso del ácido acetilsalicílico a bajas dosis. Pruebas complementarias de la embolia Entre las pruebas complementarias a realizar se encuentran las pruebas de imagen de la zona afectada mediante TAC o angiografía , también se puede realizar eco-doppler. Entre las pruebas analíticas está el dímero D, estudio del factor VIII y estudios de activación del plasminógeno. Factores desencadenantes de la embolia El factor desencadenante de la embolia es un coágulo de sangre o una embolia grasa o ateromatosa que obstruye una arteria . Factores de riesgo de la embolia Son factores de riesgo para una embolia la fibrilación auricular, la hipercoagulabilidad sanguínea (aumento del número de plaquetas), el parto en los casos de embolias por líquido amniótico y las fracturas de huesos largos como el fémur o húmero. Complicaciones de la embolia Las complicaciones de la embolia son el daño que se puede producir en la zona afectada por la falta de riego , dando lugar a una isquemia que puede concluir en la pérdida de la función del órgano o de una falta de él. En los casos de embolias cerebrales puede quedar una hemiparesia, una afasia (alteración en el habla), en las embolias de arterias cardiacas un infarto de miocardio y, en las extremidades, puede llegar a producirse una gangrena del área afectado. Prevención de la embolia El control adecuado del colesterol, de la glucemia y de la hipertensión, junto con el tratamiento anticoagulante y antiagregante plaquetario, son las medidas preventivas más importantes. Especialidades a las que pertenece Las embolias son tratadas en la parte quirúrgica por cirugía vascular y, en la parte médica de control de factores de riesgo, por medicina de familia, donde el médico debe realizar un control exhaustivo de los mismos. Preguntas frecuentes ¿Cuáles son los síntomas de la trombosis cerebral? Los síntomas de la trombosis cerebral dependen de la zona afectada por la misma. Los más comunes son la hemiparesia de una zona del cuerpo, derecha o izquierda, puede asociarse o no a alteración del habla, lo que se conoce como afasia. En los casos de hemiparesia se suele asociar a desviación de la comisura bucal y dificultad en la movilidad del párpado, en otras ocasiones, si la afectación es a otro nivel, se puede producir alteración al tragar, lo que da lugar a atragantamientos frecuentes del paciente y, puede aparecer también, en forma de vértigo mantenido. ¿Qué diferencia hay entre un ictus y un derrame cerebral? Realmente no hay diferencia entre ambas, es una forma más científica o más vulgar de denominar el daño neurológico a nivel cerebral, que se produce por una rotura de un vaso en cuyo caso se conoce como ictus o derrame hemorrágico o bien por obstrucción de un vaso conociéndose entonces como ictus por embolia . ¿Qué es lo que provoca una trombosis? La trombosis se provoca por el cierre u obstrucción de una arteria o vena. Las causas más frecuentes son las placas de ateromas, seguida de coágulos de sangre que se producen en la mayoría de los casos como consecuencia de una fibrilación auricular. ¿Cuáles son los tipos de embolia? Los tipos de embolia dependen de la causa del émbolo que lo produce. Émbolos grasos cuando se forma por grasa, émbolos por coágulos sanguíneos o embolia de líquido amniótico . ¿Qué es un coma inducido y para qué sirve? El coma inducido es la situación en la cual se procede a sedar de forma profunda al paciente , con el fin de reducir el consumo de oxígeno y otras sustancias por parte del cuerpo, permitiendo que el cerebro y el resto del organismo tengan una mejor recuperación. Se usa en especial en los casos de traumatismos cerebrales, para que haya un menor consumo de oxígeno por parte del cerebro y este tenga una menor inflamación como respuesta al trauma, permitiendo una recuperación óptima del paciente.
Trombosis
Enfermedad

Trombosis

¿Qué es la trombosis? La trombosis consiste en la coagulación y formación de un trombo de sangre en el interior de las venas o el corazón. Los trombos son depósitos intravasculares compuestos por fibrina, hematíes, plaquetas y leucocitos. La formación del trombo es la consecuencia del desequilibrio entre los diferentes mecanismos que intervienen en la trombogénesis . Al desprenderse parte del trombo, puede viajar por todo el torrente sanguíneo formando un émbolo. Es un serio problema de salud pública en España, ya que presenta una mortalidad del 12% aproximadamente, con una alta incidencia de presentación en edades superiores a 65 años.  Los esfuerzos están en la prevención, ya que es 100% prevenible . Tipos de trombosis Existen diferentes tipos de trombosis: En relación al nivel de oclusión: Ocluyente: cuando el vaso queda totalmente obstruido. Mural: cuando la obstrucción del vaso es parcial. En relación a la ubicación del trombo: Trombosis de precipitación: producida principalmente en las arterias y el corazón, se basa en el desprendimiento de las plaquetas. Trombosis por coagulación: se forma en las venas y es producida por una mezcla de fibrina y plaquetas. Trombosis hialina: se crea en capilares, producida igualmente por fibrina y plaquetas. Causas de la trombosis La trombosis puede ser causada por múltiples factores: Enlentecimiento del flujo de sangre, la causa más frecuente es la inmovilización del cuerpo. Lesiones en la pared vascular causadas por heridas. Aumento de la coagulación sanguínea. Enfermedades neoplásicas que originan trombos. Síntomas de la trombosis Los síntomas de trombosis dependen de su localización, siendo las más frecuentes la trombosis venosa profunda, tromboflebitis y tromboembolismo pulmonar. Trombosis venosa profunda: se caracteriza por dolor, aumento de volumen o hinchazón en el miembro afectado, acompañado de sensibilidad al tacto y enrojecimiento de la piel. Tromboembolismo pulmonar: se presenta con dificultad para respirar, taquicardia, dolor torácico, hemoptisis (tos con sangre) e hipotensión arterial. Tromboflebitis: es una trombosis en una vena superficial, prácticamente presenta los mismos síntomas de la trombosis venosa profunda pero además existe calor, sensibilidad y visualización del trayecto venoso inflamado. Tratamiento de trombosis El tratamiento es a base de anticoagulantes, que pueden ser vía oral como la warfarina o acenocumarol, por vía subcutánea, como las heparinas sódicas o heparinas de bajo peso molecular como hibor o clexane, o los nuevos anticoagulantes orales entre los cuales destacan dabigatrán (Pradaxa), rivaroxabán (xarelto), apixaban (eliquis) o edoxaban (lixiana). La duración del tratamiento varía según la localización, profundidad de la trombosis y la historia clínica del paciente. Existen otras modalidades terapéuticas como el tratamiento trombolítico o fibrinólisis, dirigida por un catéter hasta el sitio de la trombosis y, por último, el tratamiento quirúrgico, que consiste en la colocación de filtros o embolectomías cuando los trombos son muy grandes o aparecen en sitios complicados. Pruebas complementarias de la trombosis Entre las pruebas complementarias de la trombosis destacan: Ecografía: se realiza sobre la zona en la que se sospecha trombosis, normalmente en miembros inferiores o superiores. Análisis de sangre: se mide una sustancia denominada DÍMERO D, la cual se encuentra elevada en paciente con trombosis, sobretodo en tromboembolismo pulmonar. También, antes del inicio del tratamiento con anticoagulantes, es importante realizar pruebas de coagulación y en casos en donde se sospeche alteraciones en la coagulación por problemas hereditarios, los marcadores que el especialista considere necesario. Tomografía computarizada o Resonancia magnética, para visualizar las venas, en ocasiones en 3D, y demostrar si tienen coágulos. Factores desencadenantes de la trombosis Los factores desencadenantes suelen ser los siguientes: Enlentecimiento de la circulación sanguínea. Daño en el endotelio (capa interna) de los vasos sanguíneos. Hipercoagulabilidad, es la mayor tendencia a formar coágulos. Factores de riesgo de la trombosis Son múltiples los factores de riesgo y, en ocasiones, los pacientes presentan más de uno de ellos: Trastornos de la coagulación hereditarios, lo que hace que la persona propensa al presentar otro factor de riesgo puede aumentar su incidencia de presentación, en ocasiones por si solas no producen trombosis. Reposo prolongado, al no ayudar la musculatura a la circulación sanguínea. Heridas o cirugías asociadas a procesos de cicatrización y activación de los factores de coagulación. Medicación hormonal, las píldoras anticonceptivas y la terapia de reemplazo hormonal favorecen en el organismo una activación del sistema de la coagulación, que puede propiciar una trombosis. Obesidad, el aumento del tejido lipídico conduce a un estado pro inflamatorio en el cuerpo con activación del sistema procoagulante, además del aumento de la presión en las venas de pelvis y piernas. Fumar, la nicotina es una sustancia procoagulante que afecta sobretodo a pacientes que ya tienen algún otro factor de riesgo. Neoplasias, ciertos tipos de cáncer como el de ovario o vejiga, excretan sustancias procoagulantes que pueden producir trombosis. Del mismo modo, el tratamiento con quimioterapia puede producir riesgo de trombosis. Insuficiencia cardiaca, el estasis venoso, la función cardiaca y pulmonar limitada hacen que este tipo de pacientes sean más propensos a sufrir trombos a nivel pulmonar. Enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedades como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn con componente hereditario, al crear un estado inflamatorio, activan el sistema de coagulación produciendo trombosis sobre todo en el área intestinal y pulmonar. Edad, se ha evidenciado un aumento significativo de la incidencia de trombosis a partir de los 60 años. Complicaciones de la trombosis La complicación con mayor mortalidad es la embolia, esta es la migración del trombo al torrente sanguíneo, pudiendo llegar a los pulmones, cerebro o corazón.  Otra complicación muy severa es la sepsis (infección generalizada) que se origina cuando las bacterias colonizan el coágulo y este se transforma en un émbolo circulando por todo el torrente sanguíneo . Prevención de la trombosis La trombosis es una enfermedad que se puede evitar si se realizan las siguientes medidas de prevención: Uso de medias de compresión para acelerar el flujo sanguíneo en los vasos profundos de las extremidades inferiores. Caminar o realizar ejercicios moderados con las piernas. No fumar. Evitar estar sentado por tiempo prolongado, como por ejemplo durante viajes en avión o coche, realizando pequeñas paradas con recorridos para evitar el estasis sanguíneo. Ingerir la medicación que el médico indique para evitar la hipercoagulabilidad. Si se tiene reposo en cama, es importante mover las extremidades. Especialidades a las que pertenece Las especialidades a las que pertenece la trombosis son angiología y cirugía vascular, también medicina interna y, en ocasiones, hematología. Preguntas frecuentes ¿Qué produce la trombosis? La trombosis se produce por un aumento en la tendencia a formar coágulos y estos a su vez pueden migrar a diversas partes del cuerpo. ¿Qué es una tromboflebitis en la pierna? La tromboflebitis en la pierna es un proceso inflamatorio en una vena superficial que hace que se formen coágulos. ¿Cuál es la vitamina k y para qué sirve? Es una vitamina soluble que desempeña un papel importante en la coagulación, formación de huesos y prevención de una enfermedad cardiaca. En la coagulación, la vitamina K es fundamental para la síntesis de varios factores de la cascada de la coagulación. Algunos de los medicamentos que se utilizan como anticoagulantes orales, como la warfarina y el acenocumarol, son antagonistas de la vitamina K, por tanto, si se consume, puede haber variabilidad en la dosis respuesta del medicamento. ¿Qué es la tromboflebitis? La tromboflebitis es un proceso inflamatorio de una vena superficial en la que se produce trombosis a nivel de una o más venas. ¿Qué es el signo de Homans? Es un signo clínico para el diagnóstico de trombosis venosa profunda y consiste en la aparición de dolor en la pantorrilla cuando se hace dorsiflexión del pie en pacientes con trombosis.
Pancreatitis
Enfermedad

Pancreatitis

¿Qué es la pancreatitis? La pancreatitis es un proceso inflamatorio de la glándula pancreática (páncreas), de gran tamaño. Se ubica detrás del estómago y se encarga de fabricar jugos digestivos o enzimas que ayudan a descomponer los alimentos en la parte superior del duodeno o intestino delgado. El páncreas también es el encargado de producir insulina y glucagón, dos hormonas que ayudan a controlar los niveles de azúcar en sangre y que constituyen la principal fuente de energía del organismo. La pancreatitis se desencadena por la activación inapropiada de las enzimas pancreáticas, resultado de una autodigestión del páncreas. La inflamación puede ser súbita (aguda) o progresiva (crónica). Es más frecuente en hombres que en mujeres y suele aparecer entre los 30 y los 60 años. Es una enfermedad grave. Los casos leves de pancreatitis pueden desaparecer sin tratamiento , pero los casos graves pueden causar complicaciones potencialmente mortales. Tipos de pancreatitis Existen dos tipos de pancreatitis: Pancreatitis aguda : es un proceso inflamatorio agudo del páncreas con afectación variable de otros tejidos próximos y de órganos distantes, que se se produce generalmente por los cálculos biliares (piedras  en la vesícula biliar) o a un consumo excesivo de alcohol, fenómenos que pueden provocar una autodigestión del páncreas por las enzimas que produce. Tiene pocos días de duración. Pancreatitis crónica : es un proceso inflamatorio persistente (crónico) del parénquima y/o sistema ductal del páncreas, que tiene como consecuencia fibrosis y compromiso de sus funciones. Se debe generalmente a una repetición de la pancreatitis aguda. La ingesta  prolongada y excesiva de alcohol también puede ser la causa de la pancreatitis crónica. Causas de la pancreatitis La pancreatitis tiene lugar cuando las enzimas digestivas se activan mientras están en el páncreas, lo que irrita las células del páncreas y provoca inflamación. Cuando el páncreas funciona normalmente, las enzimas que segrega no se vuelven activas hasta alcanzar el duodeno. Pero, cuando el páncreas está inflamado, las enzimas se activan precozmente (mientras todavía están dentro del páncreas) y empiezan a atacar sus estructuras internas.   El tejido que recubre el interior del páncreas , encargado de fabricar enzimas, se lesiona debido a la actividad enzimática y, por lo tanto, deja de producir nuevas enzimas. Las causas principales de la pancreatitis en más de un 80% de los casos están provocadas por cálculos (piedras) biliares inadvertidas y el abuso del alcohol. Otras causas menos frecuentes son la genética, los traumatismos, o el consumo de algunos medicamentos, drogas o toxinas. Otro motivo es cualquier tumor o inflamación que obstruya el conducto que drena el páncreas. Síntomas de la pancreatitis Los síntomas de la pancreatitis incluyen: dolor en la zona abdominal superior , dolor abdominal que se extiende a la espalda, taquicardia, dolor abdominal que empeora después de comer, náuseas, fiebre, dolor con la palpación al tocarse el abdomen, vómitos, pérdida de peso de forma involuntaria, sangrado pancreático, que se manifiesta en manchas cutáneas similares a moratones en los costados o cerca del ombligo y heces de aspecto aceitoso y mal olor.   Tratamiento para la pancreatitis En los dos tipos de pancreatitis, no hay un tratamiento curativo . El de la pancreatitis aguda se enfoca en “dejar descansar” el páncreas mediante una dieta absoluta (no tomar nada) entre 2 y 4 días. Esto suele implicar la colocación de sonda nasogástrica y la administración de analgésicos intravenosos e hidratación por vena. En la pancreatitis crónica, el tratamiento es analgésico y se administran fármacos que ayuden a que las enzimas pancreáticas realicen adecuadamente su función. Hay que tener en cuenta que, en estos casos, con cada brote habrá más daños que irán limitando el funcionamiento del páncreas. Pruebas complementarias del tratamiento de la pancreatitis Para el diagnóstico y tratamiento de la pancreatitis es necesario realizar pruebas como: análisis de sangre para detectar niveles elevados de enzimas pancreáticas, tomografía computarizada para detectar cálculos biliares, ecografía abdominal para detectar cálculos biliares e inflamación del páncreas , o resonancia magnética para detectar anomalías en la vesícula, el páncreas y los conductos. Factores desencadenantes de la pancreatitis No se conoce un factor específico que pueda desencadenar este trastorno. Factores de riesgo de la pancreatitis Entre los factores que aumentan el riesgo de tener pancreatitis están: alcoholismo, cálculos biliares, ciertos medicamentos, fibrosis quística, antecedentes familiares de pancreatitis, niveles altos de calcio en la sangre, niveles altos de triglicéridos en la sangre , cáncer de páncreas, tabaquismo, sobrepeso y obesidad. Complicaciones de la pancreatitis Las complicaciones de la pancreatitis incluyen: Pseudoquistes. Insuficiencia renal . Problemas respiratorios . Diabetes. Desnutrición. Cáncer de páncreas . Prevención de la pancreatitis Para prevenir la pancreatitis es necesario: Evitar el sobrepeso . No tomar alcohol . Evitar el consumo de tabaco . Especialidades a las que pertenece la pancreatitis La pancreatitis pertenece a la especialidad de gastroenterología. La gastroenterología es la parte de la medicina que se ocupa del estómago y los intestinos y sus enfermedades, así como del resto de los órganos del aparato digestivo. Preguntas frecuentes ¿Cuál es la función del páncreas? El páncreas  es el encargado de fabricar jugos digestivos o enzimas, que ayudan a descomponer los alimentos en la parte superior del intestino delgado. El páncreas también es el encargado de producir insulina y glucagón, dos hormonas que ayudan a controlar los niveles de azúcar en sangre, la principal fuente de energía del organismo. ¿Por qué se inflama el bazo? El bazo se puede inflamar debido a muchas enfermedades , como infecciones, enfermedad hepática y algunos tipos de cáncer que pueden causar un aumento de tamaño del bazo. ¿Cuál es la función del bazo? El bazo forma parte del sistema linfático , que combate las infecciones y mantiene el equilibrio de los líquidos del cuerpo. Contiene los glóbulos blancos que luchan contra los gérmenes. El bazo también ayuda a controlar la cantidad de sangre del organismo y destruye las células envejecidas y dañadas. ¿Qué pasa si se rompe el bazo? Al romperse el bazo se produce un sangrado de este órgano, con lo consiguiente se produce una hemorragia interna. En algunas ocasiones, en el momento del traumatismo puede no ocurrir una rotura completa del bazo, si no una laceración o una rotura pequeña que produzca un pequeño sangrado. Existen otras causas de rotura de bazo aparte del traumatismo; esto puede ocurrir en enfermedades que produzcan una inflamación importante del bazo, de manera que se rompa la membrana que lo rodea, y por consiguiente aparece su hemorragia.