Los condilomas acuminados, verrugas genitales o anogenitales, son pequeñas proliferaciones dérmicas, generalmente benignas, que aparecen en la región genital o genito-anal, causadas por la infección del virus del papiloma humano (VPH). Se consideran una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más frecuentes y afectan hasta el 1,7% de la población general, y hasta el 25% de los pacientes VIH positivos. La incidencia máxima de los condilomas acuminados se observa entre los 20 y 29 años. Su gravedad va a depender del serotipo de virus que produzca la lesión, ya que algunos de ellos producen condilomas que pueden llegar a degenerar en lesiones cancerígenas.
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Los tipos de condilomas o verrugas genitales son:
La causa es la infección por parte de el virus del papiloma humano (VPH), en un 90% de los casos debidos a los serotipos 6 y 11, que desarrollan lesiones con menor riesgo de malignización. En otras ocasiones, sobre todo en pacientes inmunodeprimidos, pueden producirse por los serotipos 16, 18, 31, 33 y 35, que sí están asociados con el desarrollo de lesiones cancerosas.
La infección se produce por contagio a través de relaciones sexuales, aunque también puede adquirirse por transmisión en el canal del parto de una madre infectada.
Se caracterizan por presentarse como pequeñas pápulas o lesiones que confluyen y crecen formando masas similares a la forma de una coliflor. Aparecen en el pene, sobre todo en el glande y la cara interna de la piel del prepucio. En la mujer aparecen en la vulva, los labios menores y en el introito vaginal. En estos casos es frecuente que también existan lesiones en el cuello uterino. En ambos sexos puede aparecer en la región perianal, junto con lesiones en ano y recto.
Habitualmente no producen síntomas, aunque en ocasiones pueden producir molestias o dolor, picor o sangrado. A veces se maceran y producen mal olor.
En los pacientes inmunodeprimidos las lesiones suelen ser de mayor extensión, y en las mujeres embarazadas adquieren mucho mayor tamaño.
Hoy en día existen diferentes opciones de tratamiento sin que haya, hasta el momento, evidencias suficientes que demuestren que alguna de ellas es superior a las demás. En un 20-30% de los casos, en los 3-6 primeros meses, se produce una curación espontánea, por lo que en ocasiones la actitud de observación sin tratamiento es una opción elegida por los médicos según las características del paciente.
Menos los tratamiento quirúrgicos, en las demás terapias pueden surgir recurrencias de la enfermedad.
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Habitualmente la exploración física y el interrogatorio clínico son suficientes para determinar el diagnóstico de las lesiones. Se realiza una exploración física extensa mediante un examen vaginal con espéculo (una especie de pico de pato que ayuda a la apertura de la vagina para poder inspeccionar con una lámpara), colposcopia, anoscopia y proctoscopia (exploraciones en las que se utiliza una pequeña cámara con luz para visualizar el cuello uterino, el ano y el recto). Solo en casos de duda diagnóstica se realizará una biopsia (extracción de una pequeña parte de lesión), para el análisis en el laboratorio de anatomía patológica.
Cuando se diagnostican este tipo de lesiones en el paciente, es recomendable que su pareja se someta a una exploración física para descartar la posible presencia de lesiones. Además, es aconsejable que tanto al paciente como a su pareja, se les realice un estudio serológico para descartar otras enfermedades de transmisión sexual (analítica de sangre con determinación de sífilis, VIH, y virus de la hepatitis B y C).
El factor desencadenante de la posible aparición de las lesiones condilomatosas es adquirir la infección por el virus del papiloma humano.
Esta patología puede ser tratada por el especialista en dermatología, muchas veces con participación del médico especialista en ginecología y el médico de familia.
Un condiloma perianal es la aparición de una lesión dérmica sobreelevada con forma de coliflor producida por el virus del papiloma humano en las proximidades del ano.
El condiloma acuminado es una lesión dérmica de coloración rosada o blanco-grisácea, que puede ser plana o pediculada, con proyecciones ramificadas y morfología similar a una coliflor.
La vía de transmisión es a través de las relaciones sexuales y por contagio materno-fetal.
El molusco contagioso es una afectación dermatológica benigna y autolimitada que se produce por la infección de un virus poxvirus (Molluscipox virus), que origina la aparición de pequeñas lesiones sobreelevadas (pápulas) con el centro deprimido (umbilicadas).
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