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Ejercicios para Trabajar la Pronunciación de las Letras

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¿Es tu pronunciación perfecta e impecable? ¿Crees que puedes mejorar la articulación de tu idioma materno o de tu segunda lengua? Casi seguro que la respuesta es sí. Hablar como un locutor radiofónico requiere de entrenamiento y práctica. Aquí vamos a compartir algunos consejos para mejorar la pronunciación.

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En los problemas graves de pronunciación se debe acudir a un profesional en el tema: el logopeda. Como todos podemos mejorarla, os dejamos un decálogo aplicable a cualquier lengua.

¿Qué es la pronunciación?

Es la manera en que una palabra se articula fonéticamente en un idioma determinado. Muchas personas (niños y adultos) tienen problemas de pronunciación, en ocasiones, ambientales, es decir (han aprendido mal a pronunciar ciertos fonemas y palabras) o bien por problemas anatómicos (frenillo corto o hipotonía de los músculos de la cara).

Causas de una mala pronunciación en niños

Su nombre científico es dislalia y significa, tal cual, mala pronunciación. Las causas que pueden llevar a un niño a un trastorno del habla son las siguientes:

  • Retraso fonológico: no existe un problema articulatorio, si no que el niño simplifica los sonidos porque no puede producir los más complejos de su lengua materna. Es un retraso del desarrollo del habla.
  • Trastornos fonéticos: se debe a que el niño no adquirió, correctamente, los patrones de movimiento necesarios para la producción de algunos sonidos. Esto se traduce en que el niño no mueve los músculos del aparato fonatorio (cara, boca y lengua) como debería y comete omisiones, sustituciones y distorsiones de algunos fonemas.
  • Alteraciones físicas y anatómicas: algunas malformaciones en los órganos que intervienen en el habla pueden impedir pronunciar algunos sonidos. También lesiones en el sistema nervioso pueden ocasionar alteraciones en el movimiento y coordinación de los músculos implicados en la articulación del lenguaje. Entre estas alteraciones podemos encontrar: labio leporino, mala oclusión dental o frenillo lingual corto.
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Problemas de dicción y cómo ejercitarla

En los problemas graves de pronunciación se debe acudir a un profesional en el tema: el logopeda. Como todos podemos mejorarla, os dejamos un decálogo aplicable a cualquier lengua de manera divertida para mejorar sin darnos cuenta:

  • Cantar: las canciones son perfectas para practicar la pronunciación. Primero escucha atentamente, lee la letra (para resolver dudas y entender bien el texto) y empieza a cantarla. Puedes cantar solo, apuntarte a un coro o en un karaoke con amigos. Sea cual sea la manera, cantar es un ejercicio estupendo para mejorar la dicción y, de paso, alegrarte el día. Además, aprender a cantar es una técnica excelente para aprender a no forzar la voz y respirar adecuadamente.
  • Practicar con trabalenguas: aprenderte o leer trabalenguas es un método muy divertido para mejorar dicciones específicas de algún fonema en concreto: “s”, “gr”, “bl”… Puedes encontrar muchísimos en internet. Empieza leyéndolo lentamente y continúa repitiéndolo cambiando la velocidad o el tono.
  • Leer del revés: las palabras largas son una buena herramienta para realizar este ejercicio. Encuentra una palabra larga, de tres sílabas o más, y escríbela o léela del revés y pronúnciala en voz alta. Es una manera sencilla de realizar gimnasia con la lengua. No olvides que la lengua es un músculo. Un truco: te puedes grabar para escucharte y objetivar errores de dicción que sean susceptibles de mejorar.
  • Leer en voz alta: escoge un poema, un texto teatral o uno narrativo y léelo en voz alta, dramatizando y entonando. Grabar este tipo de ejercicios es muy beneficioso para oírte y para mejorar, no sólo la dicción, sino también tu capacidad interpretativa. Para un ejercicio más intenso lee el mismo texto mordiendo un lápiz. Es una manera muy eficaz de relajar la musculatura de la cara y mejorar la dicción.
  • Recita de memoria: en relación con el punto anterior, un sistema para mejorar la pronunciación y automatizarla sería aprenderte un texto o poema de memoria y declamarlo haciendo hincapié en una correcta pronunciación y dramatización. Puedes escuchar a algún actor de doblaje e imitarlo.
  • Escucha activa: aprender por imitación, escuchar a “los grandes”, audiolibros o programas de radio que te gusten puede ser de gran ayuda para mejorar, no solo la pronunciación, si no el vocabulario y las estructuras gramaticales.
  • Gimnasia facial: imita a los cantantes profesionales y realiza ejercicios de gimnasia facial para tonificar y relajar los músculos de la cara y la lengua. Inflar o desinflar las mejillas reteniendo el aire unos segundos, alternar el lado derecho y el izquierdo (se puede hacer lo mismo con agua). Abrir y cerrar la boca grande, masajear las mejillas y mover o girar la lengua en todas las direcciones, así como hacer tocar la lengua en todas las piezas dentales.
  • Ejercicios respiratorios: puedes elegir un sonido y realizar inspiraciones y espiraciones nasales y bucales. Para fortalecer la musculatura y mejorar la dicción, y también realizar este tipo de ejercicios soplando pompas de jabón o bolitas de papel utilizando cañitas de tomar refrescos.
  • Masticar chicle: si tenemos problemas de dicción asociados a una hipotonía o debilidad muscular, mascar chicle (sin azúcar) es un ejercicio delicioso para fortalecer la musculatura.
  • Repetir sonidos y jugar con las sílabas: pa, pa, pa… Escoge una consonante y una vocal o dos consonantes (bl, pl, br…) y repítela, cambiando el tono (puedes ir de grave a agudo y al revés) o realizar el sonido más fuerte o más suave. Este es un ejercicio ideal para mejorar la articulación.

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