Contenido Artículos especializados Dislalia en Niños y Cómo se Trata

Dra. Esther Martínez García

Especialista en Pediatría, colaboradora de Advance Medical

Uno de los problemas del lenguaje que es más frecuente en niños menores de cinco años son los trastornos de articulación o dislalia. Es muy frecuente que los padres se preocupen cuando observan que su hijo no tiene una pronunciación correcta de algunos fonemas. En la mayoría de los casos no es nada grave y mejora con el tiempo.

La causa más frecuente de la dislalia en niños es la inmadurez de la capacidad fonadora del niño, que forma parte del desarrollo del niño y que mejora sin ninguna intervención.

¿Qué es la dislalia?

Es un trastorno del lenguaje que afecta a la articulación de éste, en lo que a la pronunciación de algunos fonemas se refiere. Esto se refleja en una mala pronunciación que la familia o la escuela detecta fácilmente. Hasta los cinco años, la mala pronunciación puede formar parte del desarrollo normal del niño. Con el tiempo y, a medida que madura el lenguaje y la capacidad fonológica, el trastorno desaparece sin tratamiento.

Causas de la dislalia

La causa más frecuente es la inmadurez de la capacidad fonadora del niño, que forma parte del desarrollo del niño y que mejora sin ninguna intervención.

En otros casos, una mal posición anatómica de la lengua o los labios, alteraciones del movimiento de la musculatura que interviene en la articulación de los fonemas o bien una incorrecta respiración pueden ser causa de dislalia. Si estos patrones articulatorios persisten y no se corrigen precozmente, puede automatizarse y ser más difíciles de corregir. Descartar estas causas anatómicas o funcionales, distinguiéndolas de la dislalia por inmadurez del desarrollo, es fundamental para realizar una intervención precoz y lograr su resolución.

Tipos de dislalia infantil

  • Dislalia funcional o evolutiva:

Es la más frecuente. Se caracteriza por el mal funcionamiento de los órganos implicados en la articulación de los fonemas. Algunos ejemplos serían los cambios de fonemas al hablar como la “R” por la “S” o la “S” por la “Z”.

Todos los niños presentan este tipo de alteraciones en los primeros años de su vida, pero es a partir de los cuatro años cuando se puede hablar de dislalia.

  • Dislalia orgánica:

Este tipo de dislalia provoca una dificultad en el lenguaje debido a problemas orgánicos, que englobarían anomalías del sistema nervioso central o bien malformaciones de algún órgano del aparato fonador.

Los trastornos asociados más frecuentes

  •         Disglosias: es un trastorno de la articulación de origen no neurológico, provocado por malformación o lesión de los órganos fonatorios.
  •         Disartrias: es un trastorno del sistema nervioso central y se caracteriza por una pérdida del control motor.
  •         Dislalia audiógena.
  •         El niño pronuncia mal porque no oye bien, es decir, el origen es un problema auditivo. Si el niño no oye correctamente, no es capaz de reproducir los sonidos bien. Por eso es tan importante el screening universal de la audición mediante los potenciales evocados en los neonatos.

¿Cómo podemos identificar la dislalia en el niño?

Los niños empiezan a hablar con una mala pronunciación, cometiendo errores en fonemas y estructuras gramaticales y, evidentemente, es totalmente normal. La madurez, el crecimiento y la gran capacidad de aprender hacen que, en unos años, su lenguaje sea pulido y correcto. Es a partir de los tres años cuando hay una mejora significativa en la pronunciación y en la organización del lenguaje, por lo tanto, a partir de esta edad, los niños se expresan de manera fluida y se les entiende perfectamente.

Sospecharemos que un niño presenta una dislalia que requiera intervención cuando la evolución del niño no es la esperada en la pronunciación y articulación de las palabras.

¿A quién debemos acudir?

Si se sospecha, desde la familia o la escuela, la presencia de dislalia, el profesional que nos puede evaluar y proponer un tratamiento adecuado es el logopeda.

Es importante insistir en la importancia de la atención temprana y del diagnóstico precoz para evitar la automatización de la mala articulación, los problemas de socialización o burlas derivados de este y el daño en la autoestima que esto puede producir.

¿Cómo se trata?

No es un trastorno grave, pero debemos corregirla a tiempo para evitar problemas de comportamiento o conducta. El especialista adecuado es el logopeda, quien diagnosticará y planificará un tratamiento adecuado para cada paciente.

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