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Diferencia entre TAC y Resonancia

Servicio de Radiodiagnóstico

Las técnicas de diagnóstico por imagen como la tomografía axial computarizada sirven para analizar diferentes tejidos y órganos internos de forma no invasiva.

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En algunas ocasiones, para completar el estudio y llegar al diagnóstico de una patología es necesario realizar pruebas de imagen. Algunas de ellas son la tomografía axial computarizada (TAC) y la resonancia magnética .





¿Qué es el TAC?

La tomografía axial computarizada, TAC o escáner es una prueba diagnóstica por imagen en la que se utilizan rayos X sobre las áreas del cuerpo a estudiar. Posteriormente, toda la información obtenida es recogida por un ordenador que las ensambla para generar imágenes detalladas de diferentes planos o cortes de la zona de interés, permitiendo reconstrucciones anatómicas multiplanaes y tridimensionales.

Mediante las imágenes de un TAC se pueden analizar diferentes estructuras del organismo, aportando una gran resolución anatómica. Permite el estudio de diferentes partes del cuerpo y detectar enfermedades:

  • Cerebro: infecciones, tumores, accidentes cerebrovasculares y fracturas.

  • Aparato digestivo: tumores, infecciones y obstrucción intestinal.

  • Aparato urinario: litiasis, infecciones y tumores.

  • Aparato musculo esquelético: Tumores y fracturas.

  • Pulmones: neumonía, trombos, enfermedades pulmonares y tumores.

Hoy en día, esta técnica permite confirmar muchos de los diagnósticos que se llevan a cabo.

Debido a la utilización de rayos X, la radiación ionizante es el elemento que limita el uso del TAC. La dosis que utiliza es muy superior a la de una radiografía. La radiación se acumula y puede causar daño en los tejidos a largo plazo.


Preparación y explicación de la prueba

No es necesario ir en ayunas a no ser que se precise un estudio con contraste.

Se trata de una prueba no invasiva e indolora.

La máquina es circular como una rosquilla. El paciente debe tumbarse sobre la mesa del TAC. Debe estar tranquilo y quieto durante la prueba. Suele durar unos 20 minutos, dependiendo de la zona anatómica a estudiar.

A veces se necesita utilizar contraste intravenoso para visualizar mejor las imágenes o para un estudio concreto.

Es necesario informar cuando se está embarazada o dando lactancia, si tiene alergia al contraste o padece diabetes o asma.


¿Qué es la resonancia magnética?

La resonancia magnética es una técnica de diagnóstico basada en la imagen que utiliza un potente imán y ondas de radiofrecuencia muy altas para obtener imágenes de la zona anatómica a estudio. Estas imágenes oportunamente tratadas por un programa informático son analizadas por un médico radiólogo. De este modo, se obtiene información muy detallada y específica de la región corporal estudiada. El informe de la resonancia se entregará al médico solicitante que junto con el resto de información clínica hará un diagnóstico.

Se trata de una prueba no invasiva que no utiliza rayos X.

La resonancia nos informa sobre detalles de los órganos, vasos y tejidos músculo-esqueléticos, existiendo diferentes tipos en función de la zona que se quiere estudiar:

  • Resonancia magnética de huesos y articulaciones. Permite el estudio de la anatomía musculo esquelética y detectar infecciones, tumores, lesiones de ligamentos y músculos, fracturas óseas, etc.

  • Resonancia magnética de mama. Permite junto con la mamografía y ecografía mamaria estudiar tumores en las mamas.

  • Resonancia magnética del cerebro y medula espinal. Permite estudiar accidentes cerebrovasculares, tumores, esclerosis múltiple, hemorragias, lesiones en ojos, oído, etc.

  • Resonancia magnética de órganos internos. Permite el estudio de hígado, páncreas, bazo, riñones, ovarios, próstata, etc.

  • Resonancia magnética del corazón y sus vasos. Permite estudiar la estructura y función del corazón y así diagnosticar enfermedades del sistema cardiovascular.

Está indicada para estudio de diferentes enfermedades y en personas que no pueden realizarse TAC por ser alérgicas a los contrastes que utilizan.


Preparación y explicación de la prueba

Antes de la prueba hay que quitarse todos los objetos metálicos (joyas, relojes, dentadura, audífonos, etc.).

Es necesario avisar si es portador de marcapasos cardíaco, electrodos cardiacos o cerebrales, grapas usadas en las cirugías de los aneurismas, desfibrilador automático implantable, implantes cocleares y cualquier fragmento u objeto metálico introducido por accidente o cirugía en el organismo.

No es necesario acudir en ayunas, salvo que la prueba se realice con contraste.

Al comenzar la prueba el paciente se tumbará en una mesa que se moverá y le desplazará al interior de la máquina, que es como una especie de túnel. Se escucharán unos ruidos que darán fe del funcionamiento del aparato. La prueba suele durar entre 30 y 60 minutos.

En algunas ocasiones por problemas de claustrofobia, ansiedad o uso pediátrico es necesario realizar la prueba con sedación. También existen aparatos abiertos para personas con obesidad o para personas que por diferentes motivos no toleran la prueba cerrada.

Se debe informar al médico si se está embarazada o lactando, se padece insuficiencia renal grave, alergia al contraste o se ha sido trasplantado de hígado.


Principales diferencias entre TAC y RM

Una de las principales diferencias entre el TAC y la RM es que la segunda no utiliza rayos X y, por lo tanto, no presenta los efectos adversos de la radiación.

La duración de la exploración por TAC es menor que la que la resonancia.

El TAC no hace apenas ruido y es más abierto, por lo que no genera los problemas de claustrofobia y ansiedad de la resonancia, que es como un tubo alargado y más ruidoso.

Los equipos para realizar la resonancia son más caros que el TAC.

En el TAC no existen los problemas con los objetos metálicos como en la resonancia.

En definitiva, la resonancia magnética y el TAC son pruebas que facilitan el diagnóstico de diversas patologías, mediante distintas técnicas no invasivas. Cada una de estas pruebas tiene unas indicaciones específicas y debe ser el médico el que decida cuál es la más adecuada en función de la sospecha clínica y las características del paciente.