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Coronavirus y bronquiolitis por el virus respiratorio sincitial: una doble amenaza en niños pequeños

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El virus respiratorio sincitial (o VRS ) es un virus que origina infecciones en el aparato respiratorio. Aunque puede afectar a personas de cualquier edad es especialmente peligroso en niños menores de dos años. En este grupo de edad puede causar una enfermedad potencialmente muy grave denominada bronquiolitis. El VRS tiene muchas características similares al coronavirus por lo que supone una doble amenaza para los bebés y niños pequeños, especialmente en otoño e invierno.

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El VRS es un virus muy contagioso. Se difunde con las secreciones respiratorias de las personas infectadas, y al igual que el coronavirus, se puede adquirir la infección por contacto con las gotitas de saliva que emite una persona infectada al hablar o toser. El VRS sobrevive hasta media hora en las manos y varias horas en las superficies de los objetos contaminados con secreciones. Por ello, una forma primordial de trasmisión es a través de las manos, o por contacto con objetos contaminados como juguetes, los barrotes de las cunas, un chupete, etc. La puerta de entrada son los ojos, la mucosa nasal o la boca.

La infección por VRS es muy frecuente en los niños pequeños. En España se estima que las infecciones por el VRS originan anualmente entre 15.000 y 20.000 visitas pediátricas a los servicios de  urgencia y de 7.000 a 14.000 hospitalizaciones. La infección es tan frecuente que a la edad de dos años la mayoría de los niños ya han pasado alguna infección por este virus. Además, la infección no produce inmunidad duradera y son frecuentes las reinfecciones, aunque generalmente cursan de manera más leves que la primoinfección, o primera infección con el virus.

En  los  niños  mayores  y  en  los adultos la infección por VRS suele ser asintomática o cursa simplemente  como un resfriado  común. Sin embargo, en niños menores de dos años la infección pueden originar un cuadro de bronquilitis, que es la infección de las vías respiratorias pequeñas, o una neumonía que es la infección del tejido pulmonar. Estas complicaciones asociadas a la infección por VRS son potencialmente muy graves e incluso mortales. El 2-3% de los menores de 12 meses con una primoinfección por VRS necesitará ingreso hospitalario y, de ellos, el 2-6% requerirá un ingreso en una unidad de cuidados intensivos.

Los signos y síntomas de la infección por el VRS suelen aparecer entre cuatro y seis días después de la exposición al virus. La infección suele comenzar como un resfriado, con congestión nasal, moqueo y algunas décimas de fiebre. En niños pequeños, después de 1 a 3 días, el virus puede propagarse al aparato respiratorio inferior, y producir una bronquiolitis o una neumonía. Entonces, aparecen síntomas y signos más llamativos como  irritabilidad, rechazo de la alimentación, fiebre, tos intensa, respiración rápida, dificultad para respirar, que puede hacer que el niño prefiera estar sentado en lugar de acostado, y un color azulado de la piel a causa de falta de oxígeno, lo que conocemos como cianosis. Otro signo característico de la bronquiolitis son los sibilantes, los cuales son unos ruidos como silbidos que se producen al respirar, especialmente durante la espiración y que se deben a la inflamación de la vía respiratoria.
En caso de una evolución favorable, el cuadro suele durar de 10 a 12 días, aunque hay en un pequeño porcentaje de casos puede durar hasta un mes.

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Según algunos estudios, los niños que han padecido cuadros de bronquiolitis durante la época de lactante presentan tres veces más disposición a padecer asma en edades posteriores que el resto de los niños. Sin embargo, otros estudios no han corroborado estos resultados.

Existen algunos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que se produzcan formas graves de infección por VRS. Algunos de estos factores de riesgo son prematuridad, bajo peso al nacer (menor de 2500 g), enfermedades congénitas (como cardiopatías, neumopatías o problemas del sistema inmunitario), una edad menor de 6 meses, tabaquismo materno en el embarazo, tabaquismo pasivo en el hogar, o ausencia de lactancia materna. También existen factores de riesgo social, como la dificultad de los cuidadores de valorar los signos de alarma, o la dificultad del acceso a los servicios sanitarios.

Por la coexistencia con el coronavirus, ahora más que nunca es muy importante estar pendiente de posibles signos y síntomas que puedan indicar una infección respiratoria en los niños pequeños. Es necesario acudir con urgencia al médico si se observa que un niño pequeño tienen alguno de los siguientes signos de alarma:

  • Hace pausas prolongadas en la respiración o tiene color azulado en los labios o las uñas.
  • Tiene un aumento de la frecuencia respiratoria o nota un aumento de su trabajo respiratorio.
  • No come o vomita.
  • Tiene mal estado general, está somnoliento o muy irritable.
  • Tiene fiebre alta.

Por fortuna, en la actualidad existen muchos recursos diagnósticos y terapéuticos, e incluso un tratamiento preventivo en personas de riesgo, como los bebés prematuros, que minimizan el riesgo de complicaciones graves secundarias a la infección por VRS. También existen pruebas diagnósticas que pueden permitir a los sanitarios distinguir el VRS del coronavirus.

A día de hoy no existe ninguna vacuna para el VRS. Sin embargo, se pueden tomar precauciones para ayudar a prevenir la propagación de la infección por VRS, muchas de las cuales son similares a las que se toman para prevenir la infección por coronavirus:

  • Hay que lavarse las manos con frecuencia y enseñar a los niños la importancia de lavarse las manos.
  • Hay que evitar el contacto del niño con personas que tengan fiebre o síntomas respiratorios. Esto es particularmente importante en caso de  bebés prematuros y en los primeros dos meses de vida de todos los bebés.
  • Hay que mantener limpios los objetos y las superficies de la casa. Es muy importante lavar los juguetes con regularidad.
  • Los pañuelos de papel usados hay que desecharlos de inmediato.
  • No hay que compartir vasos de bebidas con otras personas.
  • Es importante no fumar. Los bebés que están expuestos al humo de tabaco tienen mayor riesgo de contraer VRS y de tener síntomas más graves. En caso de que se fume nunca hay que hacerlo dentro de la casa o del coche.

En resumen, el VRS es un virus respiratorio que comparte la vía de transmisión del coronavirus y que también cursa con sintomatología respiratoria. La infección por VRS es muy frecuente en niños pequeños especialmente en otoño e invierno y puede dar complicaciones graves como la bronquiolitis. Por ello es esencial seguir medidas higiénicas estrictas para evitar la propagación del virus y estar pendientes de posibles síntomas de alarma para acudir rápidamente al médico en caso necesario.

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