Acceder
Close
  1. Savia
  2. Blog
  3. Teletrabajo y dolor muscular: los riesgos de una mala postura al trabajar
Ayuda a tus empleados
Ayuda a tus empleados a llevar una vida más sana y feliz
Nuestros planes Savia Empresas buscan el bienestar físico y mental de tus empleados. Pide información o personaliza tu propio plan con los servicios que ofrece Savia.
Pedir información
Personalizar el plan

Teletrabajo y dolor muscular: los riesgos de una mala postura al trabajar

Fisioterapia en el Trabajo

Desde la pandemia son muchas las personas que han optado por la modalidad de teletrabajo (100% teletrabajo o de forma híbrida). Si bien el teletrabajo nos permite conciliar, reducir gastos de transporte, una mayor flexibilidad… También debemos asociarlo a ciertos dolores musculares debido al sedentarismo y a malas posturas delante del ordenador.


Entonces, ¿existe relación entre el teletrabajo y las molestias especialmente en cuello o espalda? Así es. En este post te explicamos cuáles son las lesiones más comunes y qué medidas puedes aplicar para trabajar cómodamente en tu hogar.



Teletrabajo y dolor muscular: los riesgos de una mala postura al trabajar

Lesiones más comunes por culpa del teletrabajo

Nuestro cuerpo no está concebido para pasar largos periodos de tiempo en la misma posición. Esto nos lleva a realizar posturas incorrectas como recostarnos en la silla, doblarnos sobre la mesa… Y como no, el resultado son dolores musculares derivados de largas jornadas y malas posturas frente al ordenador.


Las lesiones más comunes a causa del teletrabajo son: dolor de espalda, cuello y hombros, lumbalgia, dolor de muñecas y entumecimiento de las piernas. Asimismo, también podemos padecer de fatiga visual, dolor de cabeza y problemas de concentración.


La causa de estas lesiones puede deberse a la falta de equipos ergonómicos, el uso inadecuado de monitores y ausencia de movimiento.



Medidas para prevenir los dolores musculares frente al ordenador

Las medidas para prevenir la aparición de dolores musculares entran dentro de las competencias de la prevención de riesgos laborales. Aunque no debemos alertarnos por pequeñas contracturas musculares, sí debemos conocer las pautas y medidas que nos ayuden a trabajar en una postura correcta:


  • Coloca el escritorio a una altura adecuada. La mesa debe coincidir con la altura de los codos cuando estamos sentados. Los codos deben estar en descanso y flexionados formando un ángulo de 90º.
  • Ajusta la pantalla o monitor para que la parte superior quede a la altura de los ojos. Además, la distancia adecuada entre los ojos y la pantalla debe ser de entre 40 y 55 cm.
  • Usa un teclado ergonómico y un ratón con buen soporte para la muñeca.
  • Realiza pequeños descansos de forma frecuente para estirar la espalda y cuello. Es importante cambiar de vez en cuando la postura para no sentir entumecimiento.
  • Mantén una postura correcta delante del ordenador: apoya por completo la espalda en el respaldo de la silla, siéntate lo más atrás posible, mantén la espalda recta y los hombros relajados.
  • Apoya los pies en el suelo, ligeramente separados y mantén las rodillas al mismo nivel de las caderas.
  • Usa una silla ergonómica: con apoyabrazos, respaldo reclinable y cojín para la zona lumbar.
  • Intenta trabajar con luz natural. Si eso no es posible, recurre a lámparas de luz cálida en lugar de fría. Evita reflejos o deslumbramientos. Cuidar la vista mientras trabajamos nos ayudará a evitar posturas incorrectas de cuello y cervicales.

Si tienes equipo trabajando en remoto, asegúrate de proporcionarles materiales ergonómicos y comunicarles las medidas de prevención de riesgos laborales.


Y recuerda: cuida de tu postura corporal y acude a un especialista si lo necesitas. En Savia Empresas disponemos del servicio Fisioterapia en el Trabajo que te ayudará a aliviar los dolores musculares y remitir las dolencias.

Artículos relacionados
¿Puede la fisioterapia mejorar la ansiedad? Así actúa sobre el estrés físico
¿Puede la fisioterapia mejorar la ansiedad? Así actúa sobre el estrés físico
En ocasiones el estrés se instala en el cuerpo antes de que seamos conscientes de él. Los hombros suben, la mandíbula se tensa, la respiración se vuelve más corta y la espalda termina la jornada mucho más rígida de lo habitual. La ansiedad también puede sentirse así. Aunque solemos asociarla con pensamientos, preocupación o nerviosismo, el cuerpo participa activamente en la respuesta de estrés . Cuando esa activación se mantiene durante demasiado tiempo, pueden aparecer tensión muscular, cefaleas, molestias cervicales, sensación de opresión o incluso cambios en la forma de respirar. Cada 8 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Fisioterapia , una fecha que recuerda el papel de estos profesionales en el cuidado de la salud, el movimiento y la autonomía de las personas. Y también es una buena oportunidad para hablar de una faceta menos conocida de esta disciplina: cómo puede ayudar a aliviar algunas manifestaciones físicas relacionadas con el estrés y la ansiedad . Lo que el estrés le hace al cuerpo (y por qué eso importa) El estrés y la ansiedad , más allá de ser estados mentales, también son respuestas físicas completas que el organismo activa ante una amenaza percibida: el corazón se acelera, la respiración se vuelve más superficial, los músculos se tensan, y el cortisol sube. Cuando esa respuesta se activa de forma puntual, es funcional. Cuando se mantiene de forma crónica, el cuerpo empieza a pagar el precio. Las manifestaciones físicas más frecuentes de la ansiedad sostenida incluyen contracturas en cuello, hombros y zona dorsal, dolor de cabeza tensional, respiración torácica superficial que mantiene el sistema nervioso en alerta, fatiga muscular sin causa aparente, molestias digestivas y sensación de presión en el pecho. Todos esos síntomas tienen una dimensión corporal real que no desaparece solo con trabajar la parte cognitiva o emocional. Ahí es exactamente donde entra la fisioterapia . Al actuar directamente sobre el cuerpo, puede interrumpir el ciclo físico que alimenta la ansiedad : cuando la tensión muscular baja, el sistema nervioso recibe una señal de que la amenaza ha pasado. El cuerpo se regula, y la mente lo nota. ¿Es efectiva la fisioterapia para el estrés? Puede resultar especialmente útil cuando el estrés está acompañado de síntomas físicos. Por ejemplo: Tensión cervical recurrente. Contracturas en hombros y espalda. Dolores de cabeza asociados a tensión muscular. Mandíbula cargada o bruxismo. Respiración superficial. Sensación de rigidez corporal. Molestias musculoesqueléticas que aumentan en periodos de presión laboral. El beneficio suele venir de combinar distintas estrategias y adaptarlas a la situación de cada persona. Además, el propio movimiento tiene un papel relevante dentro del bienestar. World Physiotherapy destaca la actividad física como una herramienta fundamental para mantener la salud y prevenir múltiples problemas asociados al sedentarismo. ¿Por qué tratar el estrés y la ansiedad con fisioterapia? Porque muchas veces el cuerpo mantiene la tensión incluso después de que haya terminado aquello que la provocó. Termina la reunión. Se entrega el proyecto. Llega el fin de semana. Y, aun así, los hombros siguen rígidos. Trabajar físicamente esa respuesta puede ayudar a romper el círculo entre tensión, dolor y aumento del estrés . Además, cuando una persona aprende a reconocer dónde acumula tensión y qué movimientos o ejercicios le ayudan a liberarla, gana herramientas que puede utilizar de forma autónoma en su día a día. Eso es especialmente útil en el entorno laboral, donde los periodos de alta carga mental suelen coincidir con muchas horas sentado, menos movimiento y peores hábitos posturales. Técnicas de fisioterapia para el estrés y la ansiedad Terapia manual para liberar tensión muscular Cuando cuello, hombros o espalda permanecen contraídos durante demasiado tiempo, el fisioterapeuta puede trabajar sobre esas zonas mediante técnicas manuales destinadas a mejorar la movilidad y disminuir la sensación de rigidez. La intervención dependerá siempre de la valoración individual y del origen de las molestias. Trabajo respiratorio La respiración es una de las conexiones más claras entre cuerpo y estado emocional. Aprender a utilizar mejor el diafragma y reducir patrones respiratorios demasiado rápidos o superficiales puede ayudar a disminuir la tensión de la musculatura accesoria de cuello y tórax. Además, dedicar unos minutos a una respiración más lenta favorece una sensación general de calma. Ejercicio terapéutico Moverse también forma parte del tratamiento. Ejercicios específicos para movilidad cervical, columna, hombros o musculatura torácica ayudan a recuperar patrones de movimiento que pueden haberse vuelto rígidos durante periodos prolongados de estrés . Educación postural y pausas activas Un fisioterapeuta también puede detectar hábitos cotidianos que están aumentando la tensión. La altura de la pantalla, la postura frente al ordenador, permanecer horas en la misma posición o acumular reuniones sin levantarse pueden influir mucho más de lo que parece. Introducir pequeños cambios durante la jornada ayuda a reducir esa carga física acumulada. Lo que la fisioterapia no reemplaza La honestidad en este punto es importante. La fisioterapia puede reducir las manifestaciones físicas de la ansiedad , mejorar la regulación del sistema nervioso y romper el ciclo de tensión muscular que alimenta el malestar emocional. Pero no trabaja las causas cognitivas ni los patrones de pensamiento que sostienen la ansiedad a largo plazo. Una persona con ansiedad generalizada, un trastorno de pánico o un cuadro clínico establecido necesita tratamiento psicológico o psiquiátrico como eje central. La fisioterapia puede ser un apoyo muy valioso dentro de ese tratamiento, pero no es un sustituto. Saber eso no le resta valor: le da el lugar correcto. Y ese lugar, bien aprovechado, puede marcar una diferencia real en cómo vive una persona su proceso de recuperación. Cuándo tiene sentido combinar fisioterapia y psicología La combinación de ambas disciplinas es especialmente útil en situaciones donde la ansiedad se ha instalado en el cuerpo de forma muy visible: dolor crónico que no responde a tratamiento convencional, tensión muscular sostenida que no mejora con el trabajo físico solo, fatiga persistente sin causa médica identificable, o dificultad para dormir asociada a un nivel de activación corporal que no cede. En todos esos casos, trabajar simultáneamente la parte corporal y la emocional produce resultados más rápidos y más duraderos que hacerlo de forma aislada. El fisioterapeuta y el psicólogo se complementan desde lados distintos del mismo problema. En Savia, salud digital Mapfre, los colaboradores tienen acceso al servicio de Fisioterapia y Rehabilitación y al servicio de Psicología , ambos disponibles por videoconsulta desde cualquier dispositivo. Cuando la ansiedad tiene cuerpo y mente como protagonistas, tener ambos recursos al alcance en un mismo lugar marca la diferencia.
Estiramientos de espalda alta para el trabajo: cómo aliviar la tensión al volver de vacaciones
Estiramientos de espalda alta para el trabajo: cómo aliviar la tensión al volver de vacaciones
Dos semanas durmiendo hasta tarde, moviéndote más, sin silla de oficina ni pantalla fija durante horas. Y de repente, el lunes de vuelta, ocho horas seguidas en la misma postura. El cuerpo lo nota casi de inmediato: tensión en el cuello, pesadez en los hombros, rigidez en la zona media de la espalda… La espalda alta es una de las zonas más afectadas por el trabajo de oficina y una de las que más se resiente con la vuelta brusca a la rutina sedentaria tras el verano. La buena noticia es que unos pocos estiramientos bien elegidos, hechos en el propio puesto de trabajo, pueden marcar una diferencia real en cómo termina el día. Por qué la espalda alta acumula tanta tensión en el trabajo La zona de la espalda alta , que comprende la región dorsal y la musculatura de cuello y hombros, es la que más carga soporta cuando se trabaja frente a un ordenador. Mantener los brazos extendidos hacia el teclado durante horas acorta los músculos pectorales y tensa los de la espalda alta , que trabajan de forma continua para sostener la postura. A eso se suma la tensión que genera la concentración sostenida: muchas personas aprietan los hombros hacia las orejas sin darse cuenta cuando están bajo presión, lo que acaba traduciendo el estrés mental directamente en contractura muscular. Un ensayo clínico publicado en el Brazilian Journal of Physical Therapy con 142 trabajadores de oficina demostró que quienes incorporaron estiramientos regulares en su jornada redujeron de forma significativa las molestias en cuello y hombros a lo largo de seis meses. El efecto, además, fue acumulativo: cuanto más constante era la práctica, mejor el resultado. Tras el verano, ese proceso se acelera porque el cuerpo ha estado acostumbrado a moverse con más libertad y vuelve de golpe a una demanda postural estática que no ha practicado en semanas. Cuándo y con qué frecuencia estirar La frecuencia importa tanto como la técnica. Un solo estiramiento al final del día tiene un impacto limitado. Lo que produce resultados reales es interrumpir el sedentarismo de forma regular a lo largo de la jornada. Una pauta razonable es levantarse y dedicar entre dos y tres minutos a estirar cada hora u hora y media de trabajo continuado. Eso no requiere salir del despacho ni perder tiempo: la mayoría de los estiramientos que funcionan para la espalda alta se pueden hacer de pie junto a la silla o incluso sentado. El momento en que más se nota el beneficio es justo antes de que aparezca la tensión, no después. Esperar a que la contractura esté instalada para estirar es menos efectivo que interrumpir el ciclo antes de que el músculo llegue a ese punto de saturación. Estiramientos de espalda alta que funcionan en el trabajo Apertura de pecho con manos entrelazadas: de pie o sentado, entrelaza las manos detrás de la espalda a la altura de los glúteos. Lleva los hombros hacia atrás y hacia abajo, abre el pecho y mantén la posición entre 20 y 30 segundos. Este estiramiento contrarresta directamente el acortamiento de los pectorales que produce trabajar con los brazos hacia delante. Retracción de escápulas: sentado con la espalda recta, lleva los omóplatos hacia la columna como si quisieras juntarlos, mantén dos o tres segundos y suelta. Repite diez veces. Es el movimiento contrario al que hace el cuerpo cuando está encorvado frente al ordenador y activa la musculatura dorsal de forma muy directa. Flexión lateral de cuello: sentado, inclina la cabeza hacia un lado llevando la oreja hacia el hombro, sin levantar este. Mantén 20 segundos y cambia de lado. Alivia la tensión acumulada en el trapecio superior, que es el músculo que más se carga con la postura de teclado y ratón. Rotación de cuello: con la cabeza en posición neutra, gira lentamente hacia un lado hasta donde llegues sin forzar. Mantén cinco segundos, vuelve al centro y repite al otro lado. Tres veces por lado son suficientes para recuperar movilidad cervical tras un bloque largo de trabajo. Estiramiento del dorsal en silla: sentado, levanta un brazo, dóblalo por el codo y lleva la mano hacia la espalda. Con la otra mano, empuja suavemente el codo hacia abajo. Mantén 20 segundos por lado. Trabaja el dorsal ancho y la zona lateral de la espalda alta, que se tensiona con la postura de teclado prolongada. Movilización de escápula en círculos: de pie o sentado, lleva los hombros hacia arriba, hacia atrás, hacia abajo y hacia delante trazando un círculo lento y amplio. Cinco círculos en cada dirección. Este movimiento descontractura la musculatura periescapular y mejora la circulación en la zona. Lo que los estiramientos no pueden resolver solos Los estiramientos son eficaces para prevenir y aliviar la tensión muscular acumulada, pero tienen un límite. Una contractura ya instaurada, un dolor que lleva varios días sin ceder o una molestia que se irradia hacia el brazo o la mano son señales de que el problema necesita valoración profesional. La ergonomía del puesto de trabajo también forma parte de la ecuación. Estirar cada hora tiene menos efecto si la pantalla está mal posicionada, si la silla no permite mantener los pies apoyados o si el teclado obliga a mantener los hombros elevados. Revisar la configuración del puesto es tan importante como los estiramientos en sí. En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de Fisioterapia y Rehabilitación permite a los empleados consultar con un fisioterapeuta especializado a través de videoconsulta, sin desplazamientos y en el momento que lo necesiten. Para valorar una contractura persistente, recibir una rutina de estiramientos personalizada o resolver dudas sobre ergonomía, el acceso es inmediato. Infórmate sin compromiso.
Fatiga muscular en el trabajo: ¿Qué hacer?
Fatiga muscular en el trabajo: ¿Qué hacer?
La jornada laboral exige una demanda constante de energía a nuestro sistema locomotor. Ya sea por mantener posturas prolongadas frente a un escritorio o por la repetición de movimientos de carga, los músculos pueden alcanzar un límite de resistencia. La sensación de pesadez que surge a mitad de la tarde o la falta de fuerza para completar tareas habituales son manifestaciones directas de que el cuerpo está operando bajo un nivel de fatiga muscular que requiere atención inmediata. Este cansancio muscular puede parecer una molestia menor, pero cuando se repite en el entorno laboral conviene vigilarlo. Es una señal de que el músculo está trabajando por encima de su capacidad de recuperación o que el cuerpo no está encontrando espacios suficientes para descansar. ¿Qué es la fatiga muscular? La fatiga muscular es la disminución de la capacidad del músculo para generar fuerza o mantener un esfuerzo. En términos sencillos: el músculo responde peor porque está cansado, sobrecargado o no ha recuperado bien. La literatura científica la define como una reducción de la fuerza o potencia máxima tras una actividad muscular continuada. En el trabajo, esto puede ocurrir por causas muy distintas: permanecer muchas horas en la misma postura, hacer movimientos repetitivos, cargar peso, tener una mala ergonomía o acumular estrés físico y mental. Principales síntomas de la fatiga muscular Reconocer las señales de alerta es el primer paso para una gestión saludable del esfuerzo. Los síntomas de la fatiga muscular suelen presentarse de forma progresiva: Pérdida de fuerza y potencia : Dificultad notable para realizar movimientos que antes resultaban sencillos.   Sensación de pesadez y rigidez : Los músculos se sienten tensos o «cargados», especialmente al inicio o al final del turno laboral.   Aparición de espasmos o temblores : Contracciones involuntarias que indican un agotamiento de la comunicación entre el sistema nervioso y el músculo.   Molestias localizadas o dolor sordo : Una sensación de incomodidad que persiste incluso después de cesar la actividad física. Alteración de la coordinación : Aumento de la torpeza motriz, lo que en entornos industriales o de carga eleva el riesgo de accidentes laborales. ¿Qué tomar para el cansancio muscular? Cuando aparece cansancio muscular , muchas personas buscan una solución rápida: café, suplementos, bebidas energéticas o vitaminas. Sin embargo, lo primero es revisar lo básico. El músculo necesita energía, hidratación y descanso para funcionar bien. Por eso, antes de pensar en qué tomar, conviene observar si durante el día estás cubriendo estas necesidades: Agua suficiente Comidas completas y regulares Aporte adecuado de proteínas Frutas, verduras y alimentos ricos en minerales Descanso nocturno de calidad Pausas activas durante la jornada Algunos suplementos o ayudas nutricionales pueden tener sentido en casos concretos, pero deberían valorarse según la situación individual. Y si la fatiga muscular aparece de forma frecuente, se acompaña de dolor intenso o no mejora con descanso, lo más prudente es consultar con un profesional sanitario. Posibles tratamientos para la fatiga muscular El tratamiento de la fatiga muscular depende de su causa. No se aborda igual una sobrecarga puntual que una molestia persistente por mala postura, falta de fuerza, estrés o una lesión previa. Algunas medidas habituales son: Descanso y recuperación : El descanso permite que el músculo repare el esfuerzo acumulado. Esto no implica dejar de moverse por completo, sino alternar actividad y recuperación de forma equilibrada. Pausas activas durante el trabajo : Levantarse, movilizar cuello, hombros, espalda y piernas ayuda a reducir la tensión acumulada. Pequeñas pausas de movimiento pueden cambiar mucho cómo llega el cuerpo al final del día. Estiramientos suaves : Los estiramientos pueden aliviar la rigidez, especialmente cuando el problema viene de posturas mantenidas. Deben realizarse sin rebotes, sin dolor y acompañados de respiración tranquila. Fortalecimiento progresivo : Muchas molestias aparecen cuando algunos músculos trabajan demasiado y otros participan poco. En esos casos, fortalecer glúteos, core, espalda o piernas puede ayudar a repartir mejor la carga. Revisión ergonómica : La altura de la silla, la pantalla, el teclado, el calzado o la forma de cargar peso pueden influir más de lo que parece. Ajustar el entorno reduce tensión innecesaria. Fisioterapia : Cuando la fatiga se mantiene, limita el movimiento o genera dolor recurrente, la fisioterapia permite valorar el origen de la molestia y adaptar el tratamiento. Si la fatiga muscular persiste o aparecen dolencias como contracturas, lumbalgias o tendinitis, el acompañamiento profesional marca la diferencia. Contar con un cuerpo libre de dolores es, en última instancia, la mejor garantía de rendimiento. Desde Savia, salud digital Mapfre, facilitamos este cuidado con un servicio de fisioterapia para empresas totalmente flexible. Contamos con especialistas titulados que se adaptan a la realidad de tu equipo, ya sea mediante sesiones en la propia oficina, en clínica, a domicilio o incluso a través de videoconsultas con apoyo de IA para la rehabilitación.

Podemos impulsar la productividad en tu empresa mejorando el bienestar de tu equipo

Suscríbete a nuestra newsletter
Suscríbete a nuestra newsletter