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Retención de líquidos en las piernas: cómo evitarla

Fisioterapia en el Trabajo

A lo largo de la jornada laboral podemos sentir que nuestras piernas o pies están hinchados, pesados y, en algunas ocasiones, doloridos. Esto podría ser un signo de retención de líquidos (también conocido como edema). La retención de líquidos es la hinchazón causada por la acumulación de líquido en los tejidos del cuerpo que, si bien puede ser incómoda, hay varias estrategias que podemos poner en práctica para prevenir y aliviar sus síntomas.


Retención de líquidos en las piernas: cómo evitarla

 
 

Síntomas de retención de líquidos en las piernas

 
 

Los síntomas pueden variar, pero los más comunes incluyen:

 
 

  • Hinchazón o inflamación en las piernas, pies y tobillos.

  • Piel estirada o brillante.

  • Aumento de peso repentino o rápido.

  • Sensación de pesadez en las piernas.

  • Rigidez en las articulaciones.

  • Dolor en las partes del cuerpo afectadas.

  • Piel con hoyuelo o hendidura, también conocido como fóvea, después de haber sido presionada durante unos segundos.

 
 

Si estos síntomas persisten o se acompañan de otros más graves como dificultad para respirar, debes buscar atención médica.
 


¿Cómo eliminar la retención de líquidos en las piernas?

 
 

Identificar las causas de retención de líquidos en las piernas es el primer paso para abordar este problema: dieta alta en sodio, problemas de circulación, insuficiencia cardíaca, ciertos medicamentos, embarazo, poca hidratación o estar de pie durante largos períodos de tiempo.

 
 

Los edemas leves, por lo general, desaparecen por sí solos. No obstante, seguir estos consejos acelera el proceso de eliminar la retención de líquidos en las piernas:

 
 

  • Mantente activo: el ejercicio regular puede ayudar a mejorar la circulación y reducir la retención de líquidos.

  • Eleva tus piernas: cuando estés sentado, trata de elevar las piernas por encima del nivel del corazón. Esto puede facilitar el drenaje de los líquidos.

  • Controla tu dieta: intenta limitar la ingesta de sal, alcohol o bebidas con gas, ya que puede contribuir a la retención de líquidos. También es beneficioso mantenerse bien hidratado y comer alimentos ricos en potasio, como bananas y espinacas.

 
 

También puedes ayudarte con masajes en círculos ascendentes en las piernas o utilizar diuréticos naturales como el té verde, la cola de caballo o el hibisco.

 
 

Retención de líquidos en los pies

 
 

La retención de líquidos en los pies es similar a la de las piernas, compartiendo las mismas causas y síntomas. Los consejos para eliminar la retención de líquidos en las piernas se aplican también a la retención de líquidos en los pies. Asegúrate de usar zapatos cómodos y de la talla correcta, ya que el calzado demasiado ajustado -al igual que la ropa- puede empeorar la hinchazón.
 


Retención de líquidos en las piernas: ¿cómo aliviar el dolor?

 
 

Si la retención de líquidos en tus piernas causa dolor, hay varias estrategias que puedes emplear para aliviarlo:

 
 

  • Masajes anticelulíticos o específicos para movilizar los líquidos retenidos. Alivia la tensión muscular y el dolor asociado a la retención de líquidos en las piernas poniéndote en manos de profesionales como nuestro equipo de Fisioterapia.

  • Compresión: las medias de compresión pueden ayudarte a reducir la hinchazón y el dolor.

  • Medicación: en algunos casos, el médico puede recetar medicamentos diuréticos para ayudar a eliminar el exceso de líquido.

  • Tratamientos de cabina como la maderoterapia, presoterapia o drenaje linfático manual.
  •  

 
La retención de líquidos no tiene por qué ser un obstáculo que nos impida realizar las tareas diarias. En la mayoría de las ocasiones puede ser manejada con cambios de estilo de vida, autocuidado y tratamientos con profesionales de la salud como los de Savia Empresas.

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Este ejercicio permite activar el estiramiento sin necesidad de tumbarse, por lo que puede integrarse fácilmente en pausas durante el trabajo . Cómo estirar el psoas en la cama Sales del trabajo, llegas a casa, te tumbas en la cama y sientes ese cansancio acumulado en la zona lumbar o en las caderas. Aprovecha ese momento, sin necesidad de levantarte, para liberar tensión. Estirar el psoas en la cama es una forma sencilla y muy efectiva de relajar la musculatura de manera pasiva, dejando que el propio cuerpo haga el trabajo. Estiramiento con pierna colgando Túmbate boca arriba muy cerca del borde del colchón. Flexiona una rodilla y llévala hacia el pecho, sujetándola con ambas manos. Deja que la otra pierna cuelgue de forma natural por fuera de la cama. En esta posición, no necesitas empujar ni forzar porque la gravedad se encarga de estirar el psoas de la pierna que queda suspendida. A medida que mantienes el ejercicio, notarás cómo la zona frontal de la cadera empieza a soltarse. Si respiras de forma lenta y profunda, el cuerpo irá “cediendo” poco a poco, reduciendo la sensación de rigidez. Este tipo de estiramiento también favorece la liberación de la zona lumbar, permitiendo que la columna descanse sin la presión que genera un psoas acortado durante el día. Realizarlo antes de dormir puede ayudarte a cerrar la jornada con una sensación más ligera y a preparar el cuerpo para un descanso más reparador. Rodillas al pecho Después de liberar una pierna, puedes complementar el ejercicio con un movimiento más global: Lleva ambas rodillas hacia el pecho. Abrázalas suavemente sin generar tensión en los hombros. Mantén la posición durante unos segundos. Este gesto ayuda a relajar la zona lumbar y a equilibrar la musculatura después del estiramiento anterior. Mejores ejercicios para estirar el psoas Además de los estiramientos más básicos, existen otras variantes que puedes incorporar según tu nivel de movilidad y cómo responda tu cuerpo. Una de las más recomendadas es la postura del puente, un ejercicio que no solo estira y también activa. Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Eleva la cadera hacia el techo de forma progresiva. Activa los glúteos al subir, manteniendo el control del movimiento. A diferencia de otros estiramientos, este ejercicio trabaja desde el equilibrio muscular. Mientras el psoas se alarga, los glúteos (que suelen estar poco activados tras muchas horas sentado) empiezan a recuperar su función. Este tipo de activación es clave porque muchas molestias las atribuimos a la falta de estiramiento, pero algunas nacen de descompensaciones mantenidas en el tiempo. Más allá del ejercicio concreto, hay algo que marca la diferencia: la regularidad. Dedicar unos minutos al día, con movimientos controlados y una respiración consciente, ayuda a que el cuerpo recupere su movilidad sin necesidad de forzarlo. 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Ejercicios de bajo impacto para después del trabajo
Ejercicios de bajo impacto para después del trabajo
Tras horas de reuniones, llamadas o tareas que agotan mentalmente, la idea de salir a correr o levantar pesos puede resultar más desalentadora que motivadora. Sin embargo, el sedentarismo acumulado durante el día pide a gritos una activación que nos devuelva la vitalidad sin castigar nuestras articulaciones. Para esto existen los ejercicios de bajo impacto , una forma inteligente y amable de cuidar el organismo, permitiéndonos ganar fuerza y movilidad sin someter a los huesos y tendones a tensiones innecesarias. Incorporarlos al final del día puede marcar una diferencia clara en cómo te sientes, tanto física como mentalmente. ¿Qué son los ejercicios de bajo impacto? A diferencia de las actividades de alto impacto (como saltar o correr), donde ambos pies pierden el contacto con el suelo y el cuerpo debe amortiguar el peso en cada caída, los ejercicios de poco impacto mantienen siempre al menos un punto de apoyo firme. Esto reduce drásticamente la carga sobre las rodillas, la cadera y la columna, minimizando el riesgo de lesiones y facilitando la recuperación. Es un mito pensar que este tipo de entrenamiento es «demasiado suave». El deporte de bajo impacto puede ser tan exigente como tú decidas, elevando las pulsaciones y trabajando la musculatura profunda, pero siempre con un enfoque preventivo. Es la opción ideal para quienes buscan longevidad física y bienestar mental tras una jornada de oficina, asegurando que el ejercicio sea un aliado y no un foco adicional de fatiga. Beneficios del deporte de bajo impacto Tras varias horas de inactividad, hay músculos que prácticamente “se desconectan”. Los glúteos o los estabilizadores del core, por ejemplo, tienden a inhibirse cuando pasamos mucho tiempo sentados. Al activarlos de forma progresiva, el cuerpo recupera parte de su equilibrio natural. 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Esto contribuye a reducir los niveles de cortisol acumulados durante la jornada y facilita una transición más natural hacia el descanso. Cómo incorporar ejercicios de poco impacto en la rutina Uno de los errores más habituales es pensar que el ejercicio tiene que ser estructurado, largo o exigente para ser útil. En realidad, lo que marca la diferencia es la regularidad. Estas son algunas formas sencillas de integrarlo en tu día a día: Dedicar 10–15 minutos al terminar la jornada. Aprovechar momentos de transición (antes de ducharte o antes de cenar). Combinar movimientos suaves con respiración consciente. Empezar con pocos ejercicios y repetirlos de forma constante. El cuerpo responde mejor a pequeños hábitos mantenidos en el tiempo . 10 ejercicios de bajo impacto para hacer después del trabajo Después de una jornada laboral, lo ideal es elegir movimientos que ayuden a liberar tensión, activar la circulación y recuperar movilidad. Aquí tienes una selección de ejercicios de poco impacto que puedes hacer en casa: Marcha en el sitio Caminar sin desplazarte, elevando ligeramente las rodillas, activa la circulación sin impacto. Elevaciones de talones Colócate de pie Eleva los talones y mantén unos segundos Baja de forma controlada Este ejercicio mejora la circulación en piernas, y es especialmente útil tras estar muchas horas sentado. Sentadillas controladas Baja lentamente como si fueras a sentarte Mantén la espalda recta Sube activando piernas y glúteos Sin impacto, pero muy efectivas para activar el cuerpo. Puente de glúteos Túmbate boca arriba Eleva la cadera Activa glúteos al subir Ayuda a compensar la inactividad de la jornada. Rotaciones de cadera De pie, realiza círculos amplios con la cadera Mantén el movimiento fluido Favorece la movilidad en una de las zonas más rígidas tras el trabajo. Estiramiento de espalda (gato-vaca) En posición de cuadrupedia Alterna entre arquear y redondear la espalda Este movimiento libera la tensión acumulada en la columna. Zancada suave Da un paso hacia delante Flexiona ligeramente ambas piernas Mantén el equilibrio Activa sin impacto y mejora la movilidad. Balanceo de brazos De pie, deja caer los brazos y muévelos suavemente Acompaña con una respiración relajada Ayuda a soltar tensión acumulada en hombros. Estiramiento lateral Eleva un brazo por encima de la cabeza Inclina el torso hacia el lado contrario Abre la zona costal y mejora la respiración. Respiración diafragmática Coloca una mano en el abdomen Inhala profundamente Exhala lentamente Este ejercicio cierra la rutina ayudando a reducir la activación del sistema nervioso. A pesar de que estos ejercicios son seguros, cada persona tiene un punto de partida y unas metas diferentes. Por eso, en Savia, salud digital Mapfre, ponemos a tu disposición servicios de actividad física y entrenamiento personal . Contar con la supervisión de un profesional permite que tu rutina sea realmente efectiva, adaptando cada movimiento a tu condición física actual y evitando descompensaciones. Invertir en un entrenamiento bien dirigido es la forma más directa de asegurar que tu cuerpo siga siendo tu mejor herramienta de trabajo durante muchos años.

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