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Lesiones causadas por accidentes laborales

Fisioterapia en el Trabajo

Si hablamos de lesiones laborales o accidentes de trabajo seguramente pienses que ocurren solo en una fábrica o construcción. Pero no solo los trabajos físicos están expuestos a peligros o a la posibilidad de sufrir lesiones. También el trabajo de oficina, con tareas repetitivas, puede ocasionar lesiones laborales que, si no se tratan correctamente, pueden agravarse con el paso del tiempo. Descubre qué son las lesiones laborales, cuáles son las más comunes y cómo actuar correctamente ante un accidente o lesión de trabajo.



Lesiones causadas por accidentes laborales

¿Qué son las lesiones laborales?

Una lesión laboral o accidente de trabajo es cualquier lesión, enfermedad o daño (incluyendo el psicológico) que le ocurra al empleado mientras realiza su trabajo. También consideramos lesión laboral la producida durante el trayecto que realiza el empleado entre el centro laboral y su domicilio (accidente in itinere) y la derivada de una enfermedad existente pero agravada por el trabajo.


Con la modalidad de teletrabajo englobamos como lesiones de trabajo los daños sufridos por el empleado en su propio domicilio durante la jornada laboral.


Identificar una lesión laboral o accidente laboral -y diferenciarla del resto de enfermedades o daños- no es algo complejo: tiene que existir una relación causa-efecto entre el trabajo a desempeñar y la lesión sufrida. Las lesiones laborales más comunes son la tendinitis, síndrome del túnel carpiano, dolor de espalda, accidente automovilístico, esguinces, caídas, cortes, quemaduras…



¿Cómo ocurren las lesiones laborales?

Son numerosas las causas de las lesiones laborales, pero las más frecuentes son: ambientes inseguros o sin señalización, desconocimiento de los riesgos asociados o desinformación por parte de la empresa, mal uso de equipos de protección, imprudencias por parte de los empleados, posturas incorrectas y movimientos o gestos repetitivos.


Podemos agrupar en tres las causas básicas de los accidentes laborales:

  • Hechos fortuitos (fuera de control tanto por parte de la empresa como de los trabajadores).
  • Condiciones de seguridad.
  • Actos peligrosos e imprudentes por parte de los empleados.


¿Cómo prevenir y evitar accidentes laborales?

Muchos accidentes laborales se pueden evitar con un plan de prevención, identificando riesgos y proporcionando materiales necesarios para un correcto desempeño por parte del empleado.


La empresa debe aportar información a los empleados sobre los riesgos existentes, cómo prevenirlos y qué hacer en caso de que ocurra un accidente de trabajo.


Estas son algunas de las formas en las que podemos prevenir y evitar accidentes laborales:

  • Mantenimiento apropiado de las instalaciones: limpieza, orden, señalización…
  • Garantizar los equipos de protección.
  • Información y cumplimiento de las normas de seguridad en el ambiente de trabajo.
  • Formación permanente sobre prevención de riesgos laborales.
  • Realización de un plan de emergencia.
  • Incorporación de materiales y equipos ergonómicos.
  • Acondicionamiento físico apropiado y una correcta higiene postural.
  • Comprobar que todos los equipos estén correctamente mantenidos y certificados.


¿Cómo actuar ante un accidente o una lesión de trabajo?

La empresa está obligada a ofrecer asistencia médica a su equipo en caso de que sufran un accidente de trabajo. Tanto la empresa como el trabajador deben saber cómo es el procedimiento a seguir en caso de que se produzca un accidente laboral:

 

  1. Si sufres un accidente laboral -sin gravedad- debes comunicárselo a tu responsable.
  2. Acude a la mutua de accidentes de trabajo que te corresponda con el volante de asistencia médica que debe facilitarte la empresa.
  3. Notifica a la empresa mediante un escrito lo que ha ocurrido: el lugar, la hora y la tarea que estabas haciendo cuando ocurrieron los hechos. Informa también de la atención médica recibida.
  4. Finalmente, la empresa debe investigar el accidente y evaluar los riesgos para poder subsanar y evitar situaciones peligrosas.

Las lesiones de trabajo pueden ser muy leves (no requieren atención médica, con un botiquín adecuado es suficiente), leves (atención médica sin baja laboral) o graves (atención médica con baja laboral).


Las lesiones laborales más comunes (dolor de espalda, tendinitis, esguinces…) están relacionadas con dolores musculares. Con los planes de Savia Empresas puedes contar con el servicio Fisioterapia en el Trabajo para garantizar la salud de tus empleados. Infórmate sin compromiso.

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Dos semanas durmiendo hasta tarde, moviéndote más, sin silla de oficina ni pantalla fija durante horas. Y de repente, el lunes de vuelta, ocho horas seguidas en la misma postura. El cuerpo lo nota casi de inmediato: tensión en el cuello, pesadez en los hombros, rigidez en la zona media de la espalda… La espalda alta es una de las zonas más afectadas por el trabajo de oficina y una de las que más se resiente con la vuelta brusca a la rutina sedentaria tras el verano. La buena noticia es que unos pocos estiramientos bien elegidos, hechos en el propio puesto de trabajo, pueden marcar una diferencia real en cómo termina el día. Por qué la espalda alta acumula tanta tensión en el trabajo La zona de la espalda alta , que comprende la región dorsal y la musculatura de cuello y hombros, es la que más carga soporta cuando se trabaja frente a un ordenador. Mantener los brazos extendidos hacia el teclado durante horas acorta los músculos pectorales y tensa los de la espalda alta , que trabajan de forma continua para sostener la postura. A eso se suma la tensión que genera la concentración sostenida: muchas personas aprietan los hombros hacia las orejas sin darse cuenta cuando están bajo presión, lo que acaba traduciendo el estrés mental directamente en contractura muscular. Un ensayo clínico publicado en el Brazilian Journal of Physical Therapy con 142 trabajadores de oficina demostró que quienes incorporaron estiramientos regulares en su jornada redujeron de forma significativa las molestias en cuello y hombros a lo largo de seis meses. El efecto, además, fue acumulativo: cuanto más constante era la práctica, mejor el resultado. Tras el verano, ese proceso se acelera porque el cuerpo ha estado acostumbrado a moverse con más libertad y vuelve de golpe a una demanda postural estática que no ha practicado en semanas. Cuándo y con qué frecuencia estirar La frecuencia importa tanto como la técnica. Un solo estiramiento al final del día tiene un impacto limitado. Lo que produce resultados reales es interrumpir el sedentarismo de forma regular a lo largo de la jornada. Una pauta razonable es levantarse y dedicar entre dos y tres minutos a estirar cada hora u hora y media de trabajo continuado. Eso no requiere salir del despacho ni perder tiempo: la mayoría de los estiramientos que funcionan para la espalda alta se pueden hacer de pie junto a la silla o incluso sentado. El momento en que más se nota el beneficio es justo antes de que aparezca la tensión, no después. Esperar a que la contractura esté instalada para estirar es menos efectivo que interrumpir el ciclo antes de que el músculo llegue a ese punto de saturación. Estiramientos de espalda alta que funcionan en el trabajo Apertura de pecho con manos entrelazadas: de pie o sentado, entrelaza las manos detrás de la espalda a la altura de los glúteos. Lleva los hombros hacia atrás y hacia abajo, abre el pecho y mantén la posición entre 20 y 30 segundos. Este estiramiento contrarresta directamente el acortamiento de los pectorales que produce trabajar con los brazos hacia delante. Retracción de escápulas: sentado con la espalda recta, lleva los omóplatos hacia la columna como si quisieras juntarlos, mantén dos o tres segundos y suelta. Repite diez veces. Es el movimiento contrario al que hace el cuerpo cuando está encorvado frente al ordenador y activa la musculatura dorsal de forma muy directa. Flexión lateral de cuello: sentado, inclina la cabeza hacia un lado llevando la oreja hacia el hombro, sin levantar este. Mantén 20 segundos y cambia de lado. Alivia la tensión acumulada en el trapecio superior, que es el músculo que más se carga con la postura de teclado y ratón. Rotación de cuello: con la cabeza en posición neutra, gira lentamente hacia un lado hasta donde llegues sin forzar. Mantén cinco segundos, vuelve al centro y repite al otro lado. Tres veces por lado son suficientes para recuperar movilidad cervical tras un bloque largo de trabajo. Estiramiento del dorsal en silla: sentado, levanta un brazo, dóblalo por el codo y lleva la mano hacia la espalda. Con la otra mano, empuja suavemente el codo hacia abajo. Mantén 20 segundos por lado. Trabaja el dorsal ancho y la zona lateral de la espalda alta, que se tensiona con la postura de teclado prolongada. Movilización de escápula en círculos: de pie o sentado, lleva los hombros hacia arriba, hacia atrás, hacia abajo y hacia delante trazando un círculo lento y amplio. Cinco círculos en cada dirección. 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En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de Fisioterapia y Rehabilitación permite a los empleados consultar con un fisioterapeuta especializado a través de videoconsulta, sin desplazamientos y en el momento que lo necesiten. Para valorar una contractura persistente, recibir una rutina de estiramientos personalizada o resolver dudas sobre ergonomía, el acceso es inmediato. Infórmate sin compromiso.
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Los síntomas de la fatiga muscular suelen presentarse de forma progresiva: Pérdida de fuerza y potencia : Dificultad notable para realizar movimientos que antes resultaban sencillos.   Sensación de pesadez y rigidez : Los músculos se sienten tensos o «cargados», especialmente al inicio o al final del turno laboral.   Aparición de espasmos o temblores : Contracciones involuntarias que indican un agotamiento de la comunicación entre el sistema nervioso y el músculo.   Molestias localizadas o dolor sordo : Una sensación de incomodidad que persiste incluso después de cesar la actividad física. Alteración de la coordinación : Aumento de la torpeza motriz, lo que en entornos industriales o de carga eleva el riesgo de accidentes laborales. ¿Qué tomar para el cansancio muscular? Cuando aparece cansancio muscular , muchas personas buscan una solución rápida: café, suplementos, bebidas energéticas o vitaminas. Sin embargo, lo primero es revisar lo básico. El músculo necesita energía, hidratación y descanso para funcionar bien. Por eso, antes de pensar en qué tomar, conviene observar si durante el día estás cubriendo estas necesidades: Agua suficiente Comidas completas y regulares Aporte adecuado de proteínas Frutas, verduras y alimentos ricos en minerales Descanso nocturno de calidad Pausas activas durante la jornada Algunos suplementos o ayudas nutricionales pueden tener sentido en casos concretos, pero deberían valorarse según la situación individual. Y si la fatiga muscular aparece de forma frecuente, se acompaña de dolor intenso o no mejora con descanso, lo más prudente es consultar con un profesional sanitario. Posibles tratamientos para la fatiga muscular El tratamiento de la fatiga muscular depende de su causa. No se aborda igual una sobrecarga puntual que una molestia persistente por mala postura, falta de fuerza, estrés o una lesión previa. Algunas medidas habituales son: Descanso y recuperación : El descanso permite que el músculo repare el esfuerzo acumulado. Esto no implica dejar de moverse por completo, sino alternar actividad y recuperación de forma equilibrada. Pausas activas durante el trabajo : Levantarse, movilizar cuello, hombros, espalda y piernas ayuda a reducir la tensión acumulada. Pequeñas pausas de movimiento pueden cambiar mucho cómo llega el cuerpo al final del día. Estiramientos suaves : Los estiramientos pueden aliviar la rigidez, especialmente cuando el problema viene de posturas mantenidas. Deben realizarse sin rebotes, sin dolor y acompañados de respiración tranquila. Fortalecimiento progresivo : Muchas molestias aparecen cuando algunos músculos trabajan demasiado y otros participan poco. En esos casos, fortalecer glúteos, core, espalda o piernas puede ayudar a repartir mejor la carga. 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Estiramientos de psoas después del trabajo
Estiramientos de psoas después del trabajo
Termina tu jornada laboral, te levantas de la silla y notas una rigidez extraña en la zona de la pelvis, como si te costara «estirarte» del todo o como si algo tirara hacia dentro. ¿Te suena esta sensación? Lo que sucede es que pasar muchas horas sentado, con poca movilidad, hace que ciertos músculos se acorten sin que apenas lo notemos. Uno de los más afectados es el psoas ilíaco , un músculo profundo que conecta la zona lumbar con las piernas y que influye directamente en la postura y el bienestar general. Por eso, incorporar estiramientos de psoas en tu día a día es clave para influir positivamente en tu postura y en tu bienestar general. Con el tiempo, esta tensión (a menudo silenciosa) acaba tirando de tus vértebras lumbares hacia adelante, convirtiéndose en la causa real de muchos dolores de espalda que solemos achacar erróneamente a la silla del trabajo o a la edad. Cuidar este músculo, es fundamental para recuperar la agilidad perdida y transformar por completo la energía de un profesional al final del día. Beneficios de realizar ejercicios para el psoas después del trabajo El psoas cumple una función clave en el equilibrio del cuerpo. Cuando se mantiene en tensión durante largos periodos, pueden aparecer molestias que van más allá de la zona lumbar. Regalarle unos minutos a este músculo al cerrar el ordenador es la mejor inversión para tu salud física a largo plazo: Al liberar la tensión acumulada, permites que la zona lumbar recupere su curvatura natural de forma inmediata, reduciendo drásticamente las molestias al caminar o al estar de pie después de trabajar. Más allá de evitar el dolor, estos movimientos ayudan a que la zona abdominal se libere de la presión mecánica, favoreciendo una mejor respiración diafragmática y mejorando incluso los procesos digestivos que suelen volverse lentos tras el sedentarismo.  El simple hecho de estirar el psoas conscientemente ayuda a que el cerebro reciba la señal de que la jornada laboral ha terminado, facilitando una transición mucho más saludable hacia tu tiempo de descanso. Para nadie es un secreto que, durante la jornada laboral, el sedentarismo es frecuente. Pequeños hábitos, como los estiramientos para el psoas , pueden ayudar a prevenir molestias que, con el tiempo, se vuelven recurrentes.  Mejores ejercicios para el estiramiento del psoas ilíaco Cuando el psoas lleva horas en tensión, no responde bien a movimientos bruscos. Lo que necesita es tiempo, control y una ejecución consciente. Uno de los estiramientos para el psoas más efectivo y sencillo de realizar en casa es la zancada profunda, también conocida como posición del caballero. Estiramiento psoas en zancada (posición del caballero) Para empezar a liberar la zona: Da un paso largo hacia adelante con una pierna. Apoya la rodilla de la pierna de atrás en el suelo (mejor sobre una superficie acolchada). Mantén el tronco completamente erguido, evitando arquear la zona lumbar. Desplaza la cadera suavemente hacia delante. En este punto deberías notar una apertura clara en la parte frontal de la cadera de la pierna que queda atrás. Mantén la posición durante unos 30 segundos, respirando de forma profunda y constante. Controlar la respiración ayuda a que el músculo reduzca la tensión de forma progresiva. Al cambiar de lado, es habitual notar diferencias entre una pierna y otra. Esa asimetría es una señal de cómo el cuerpo se adapta a las posturas que solemos mantener durante el día. Este ejercicio permite activar el estiramiento sin necesidad de tumbarse, por lo que puede integrarse fácilmente en pausas durante el trabajo . Cómo estirar el psoas en la cama Sales del trabajo, llegas a casa, te tumbas en la cama y sientes ese cansancio acumulado en la zona lumbar o en las caderas. Aprovecha ese momento, sin necesidad de levantarte, para liberar tensión. Estirar el psoas en la cama es una forma sencilla y muy efectiva de relajar la musculatura de manera pasiva, dejando que el propio cuerpo haga el trabajo. Estiramiento con pierna colgando Túmbate boca arriba muy cerca del borde del colchón. Flexiona una rodilla y llévala hacia el pecho, sujetándola con ambas manos. Deja que la otra pierna cuelgue de forma natural por fuera de la cama. En esta posición, no necesitas empujar ni forzar porque la gravedad se encarga de estirar el psoas de la pierna que queda suspendida. A medida que mantienes el ejercicio, notarás cómo la zona frontal de la cadera empieza a soltarse. Si respiras de forma lenta y profunda, el cuerpo irá “cediendo” poco a poco, reduciendo la sensación de rigidez. Este tipo de estiramiento también favorece la liberación de la zona lumbar, permitiendo que la columna descanse sin la presión que genera un psoas acortado durante el día. Realizarlo antes de dormir puede ayudarte a cerrar la jornada con una sensación más ligera y a preparar el cuerpo para un descanso más reparador. Rodillas al pecho Después de liberar una pierna, puedes complementar el ejercicio con un movimiento más global: Lleva ambas rodillas hacia el pecho. Abrázalas suavemente sin generar tensión en los hombros. Mantén la posición durante unos segundos. Este gesto ayuda a relajar la zona lumbar y a equilibrar la musculatura después del estiramiento anterior. Mejores ejercicios para estirar el psoas Además de los estiramientos más básicos, existen otras variantes que puedes incorporar según tu nivel de movilidad y cómo responda tu cuerpo. Una de las más recomendadas es la postura del puente, un ejercicio que no solo estira y también activa. Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Eleva la cadera hacia el techo de forma progresiva. Activa los glúteos al subir, manteniendo el control del movimiento. A diferencia de otros estiramientos, este ejercicio trabaja desde el equilibrio muscular. Mientras el psoas se alarga, los glúteos (que suelen estar poco activados tras muchas horas sentado) empiezan a recuperar su función. Este tipo de activación es clave porque muchas molestias las atribuimos a la falta de estiramiento, pero algunas nacen de descompensaciones mantenidas en el tiempo. Más allá del ejercicio concreto, hay algo que marca la diferencia: la regularidad. Dedicar unos minutos al día, con movimientos controlados y una respiración consciente, ayuda a que el cuerpo recupere su movilidad sin necesidad de forzarlo. Aun así, hay momentos en los que la rigidez se mantiene o aparece de forma recurrente. Cuando esto ocurre, es habitual que los estiramientos en casa no sean suficientes o que surjan dudas sobre si se están realizando correctamente. A veces, la ayuda de un profesional es justo lo que necesitas para dejar de poner parches al dolor y entender, de una vez por todas, por qué aparece y cómo hacer que no vuelva . En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de fisioterapia para empresas está pensado para acompañar este proceso desde una perspectiva práctica y personalizada. A través de sesiones adaptadas a cada persona, es posible identificar desajustes, tratar contracturas profundas y mejorar la higiene postural en el día a día. El cuerpo no se queja sin motivo. Infórmate sin compromiso.

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