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La motivación laboral: qué es, cómo implementarla y qué beneficios tiene

Wellbeing

El éxito de una empresa está protagonizado por su activo más valioso: los empleados. Pero sin duda el secreto está en la motivación de su capital humano. Hay dos tipos de empleados: los que acuden al trabajo solo por tener un sueldo a final de mes y los que están entusiasmados con su trabajo. La motivación en el trabajo es la fuerza que impulsa a los empleados a dar lo mejor de sí mismos y a tener una actitud positiva en el entorno laboral. Son muchos los beneficios que tiene la motivación laboral en el entorno corporativo, por eso en este post te contamos cuáles son los tipos de motivación laboral que puedes implementar en tu empresa.



La motivación laboral: qué es, cómo implementarla y qué beneficios tiene

¿Qué es la motivación laboral?

El objetivo de cualquier técnico o director de Recursos Humanos tiene que ser retener el talento y mejorar la productividad de la empresa, por eso deben saltar las alarmas cuando un empleado asegura no sentirse motivado.


Entonces, ¿qué es la motivación laboral? Es la capacidad que tiene la empresa de mantener implicados a sus empleados para obtener el máximo rendimiento y alcanzar los objetivos empresariales. Esta motivación está estrechamente ligada a la productividad y rentabilidad, además de mejorar el compromiso y relación de la empresa con su capital humano.



Beneficios de motivación en el trabajo

Son numerosos los beneficios de mantener motivados a los empleados: el aumento de la productividad, mayor creatividad e innovación mejorando la calidad de los productos y servicios, reducción del absentismo laboral y aumento de la lealtad.


La motivación en el trabajo puede ayudar a mejorar la satisfacción y el compromiso de los empleados, lo que contribuye a la retención del talento y al éxito a largo plazo de la empresa.



Tipos de motivación laboral

Clasificamos los tipos de motivación laboral según el origen de la motivación, el carácter del estímulo percibido y el nivel de necesidad:


Tipos de motivación laboral según el origen de la motivación

  • Intrínseca: surge de dentro de uno mismo, la satisfacción por el trabajo bien hecho.
  • Extrínseca: es la motivación inducida por elementos externos (ej: aumento de sueldo). En este caso, la empresa sí influye pudiendo aumentarla o disminuirla.

Tipos de motivación según el carácter del estímulo percibido

  • Positiva: las recompensas o premios determinan este tipo de motivación.
  • Negativa: el factor motivador está ligado a un castigo o amenaza que puede sufrir el trabajador si no hace su trabajo bien.

Tipos de motivación según el nivel de necesidad:

  • Primaria: si el empleado actúa para satisfacer sus necesidades básicas.
  • Social: si la actuación del empleado está provocada por querer ser aceptado por un determinado grupo social.


Estrategias para implementar la motivación laboral en la empresa

Las empresas pueden valorar diversas formas de impulsar la motivación laboral de sus empleados. Estas son algunas de las estrategias y ejemplos de motivación laboral más comunes:


  • Política de incentivos: los logros se deben reconocer y premiar. Puede ser tanto a nivel económico o en forma de premios, por ejemplo, aumentar los días de vacaciones.
  • Oportunidades de desarrollo de carrera: la empresa puede facilitar la promoción laboral del trabajador para que se sienta motivado por la posibilidad de ascender tanto de puesto como de salario.
  • Definición y comunicación correcta: a través de reuniones periódicas con los empleados. Ofreciéndoles la oportunidad para expresar sus opiniones y conocer con exactitud qué tienen que hacer, de cuánto tiempo disponen y cuáles son los objetivos.
  • Reorganización del organigrama: asignación correcta de los empleados en puestos de trabajos según sus competencias es clave para contar con equipos motivados. No hay nada peor que un trabajador infravalorado.
  • Oferta de beneficios adicionales: seguros de salud o programas de wellbeing como los que ofrecemos en Savia Empresas para cuidar la salud física, mental y emocional de los empleados.

Mantener la motivación en una empresa no es fácil, son muchos los factores estresantes que conviven en el día a día de una organización. Por eso, desde Savia Empresas queremos ayudarte. Consulta nuestros programas de wellness y escoge, entre nuestros servicios, los que mejor se adapten a las necesidades de tu equipo.

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Después de las vacaciones, muchas personas sienten que es el momento perfecto para recuperar rutinas, organizarse mejor o empezar a cuidarse más. Con esa motivación llegan también las listas de propósitos: hacer ejercicio cinco días a la semana, comer siempre saludable, dormir ocho horas, meditar todos los días o dejar de mirar el móvil antes de dormir. El problema es que intentar cambiar demasiadas cosas al mismo tiempo suele generar el efecto contrario. Cuando los objetivos resultan difíciles de mantener, es fácil abandonar a los pocos días y sentir que todo el esfuerzo ha servido de poco. La psicología del comportamiento propone un enfoque diferente: empezar por cambios muy pequeños, fáciles de repetir y sostenibles en el tiempo. Son los llamados microhábitos , acciones sencillas que, mantenidas de forma constante, pueden producir mejoras importantes en el bienestar. 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Proponerse “hacer deporte todos los días” activa la resistencia del cerebro, que detecta una exigencia alta y responde con procrastinación. Proponerse “ponerme las zapatillas de deporte nada más llegar a casa” es tan pequeño que el cerebro no lo percibe como una amenaza. Y una vez puestas las zapatillas, el siguiente paso sale solo. El error más frecuente al intentar cambiar de hábitos en septiembre La motivación suele ser intensa durante los primeros días después de las vacaciones. Sin embargo, confiar únicamente en ella puede jugar en contra. Uno de los errores más habituales consiste en querer transformar toda la rutina de golpe: cambiar la alimentación, empezar un nuevo deporte, dormir antes, organizar mejor el trabajo y reducir el tiempo frente a las pantallas, todo al mismo tiempo. El cerebro necesita tiempo para automatizar nuevos comportamientos. 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En Savia, salud digital Mapfre, ayudamos a las empresas a cuidar la salud física y emocional de sus equipos mediante nuestros Programas de Bienestar , que combinan acciones de prevención, promoción de hábitos saludables y acceso a profesionales de distintas especialidades.
Sudoración por las Noches: Causas
Sudoración por las Noches: Causas
Despertarse en mitad de la noche con la ropa o las sábanas empapadas puede resultar desconcertante. En ocasiones ocurre después de una noche especialmente calurosa o por haber utilizado demasiadas mantas. Sin embargo, cuando la sudoración aparece con frecuencia o resulta más intensa de lo habitual, es normal preguntarse si existe alguna causa médica detrás. Los sudores nocturnos pueden tener explicaciones muy diversas. A veces están relacionados con factores ambientales o cambios hormonales; en otras ocasiones pueden ser el primer síntoma de una enfermedad que conviene valorar con un profesional sanitario. Conocer por qué aparecen y aprender a identificar las señales de alerta ayuda a actuar con mayor tranquilidad y a consultar cuando realmente es necesario. Qué son los sudores nocturnos y por qué se producen Los sudores nocturnos , conocidos médicamente como hiperhidrosis nocturna , son episodios de sudoración excesiva que ocurren durante el sueño y que van más allá de lo que explicaría el calor ambiental. La distinción es importante: sudar porque la habitación está a 30 grados en verano es una respuesta fisiológica normal. Sudar de forma empapada con el aire acondicionado puesto y en pleno invierno es otra cosa. El mecanismo es el mismo en ambos casos: el hipotálamo, la región del cerebro que actúa como termostato del cuerpo, detecta que la temperatura interna ha subido y activa las glándulas sudoríparas para refrigerar el organismo. La diferencia está en por qué se activa ese mecanismo. Cuando lo que dispara la señal no es el calor exterior, puede haber una causa hormonal, emocional, farmacológica o médica detrás. Los especialistas distinguen dos tipos. Los sudores nocturnos primarios ocurren sin una causa médica identificable y suelen estar relacionados con el estrés o con una tendencia constitucional a sudar más. Los secundarios tienen una causa subyacente concreta: una enfermedad, un cambio hormonal o un medicamento. Identificar el tipo es el primer paso para saber cómo actuar. Principales causas de la sudoración nocturna Cambios hormonales Es la causa más frecuente. En mujeres, los sudores nocturnos son uno de los síntomas más habituales de la perimenopausia y la menopausia: el descenso de estrógenos altera la regulación de la temperatura corporal y provoca los conocidos sofocos , que también ocurren de noche. Pero los cambios hormonales no son exclusivos de esta etapa: el ciclo menstrual, el embarazo y el postparto también pueden generar episodios de sudoración nocturna . En hombres, los niveles bajos de testosterona (lo que se conoce como andropausia) pueden producir un efecto similar. Estrés y ansiedad El sistema nervioso autónomo, que regula la sudoración, es muy sensible al estado emocional. Cuando el estrés o la ansiedad se mantienen durante el día, el cuerpo puede seguir en estado de activación durante la noche. Eso se traduce en sudoración aunque no haya ninguna causa física que lo justifique. Es uno de los mecanismos más comunes y, al mismo tiempo, uno de los que más se pasan por alto. Medicamentos Varios fármacos de uso habitual tienen la sudoración nocturna como efecto secundario reconocido. Los antidepresivos, especialmente los inhibidores de la recaptación de serotonina, encabezan la lista. También pueden producirla algunos antidiabéticos, fármacos para la presión arterial, terapias hormonales, antipsicóticos y ciertos analgésicos. Si los sudores nocturnos comenzaron al poco de iniciar un nuevo tratamiento, esa relación merece comentarse con el médico. Infecciones Algunas infecciones tienen la sudoración nocturna como síntoma característico. La tuberculosis es el ejemplo clásico, pero también pueden producirla infecciones bacterianas, la endocarditis o el VIH. En estos casos, los sudores nocturnos suelen ir acompañados de otros síntomas como fiebre, pérdida de peso o cansancio pronunciado. Alteraciones del tiroides El hipertiroidismo , que ocurre cuando la glándula tiroides produce más hormona de la necesaria, estimula de forma excesiva el sistema nervioso simpático. Las glándulas sudoríparas se activan más de lo normal, tanto de día como de noche. Además de sudoración, el hipertiroidismo suele manifestarse con palpitaciones, pérdida de peso sin causa aparente e intolerancia al calor. Diabetes e hipoglucemia nocturna En personas con diabetes que siguen tratamiento con insulina u otros hipoglucemiantes, una bajada de azúcar durante la noche puede activar la sudoración como respuesta de alerta del organismo. Despertar sudado y con sensación de confusión o debilidad puede ser una señal de hipoglucemia que conviene valorar. Apnea del sueño La apnea obstructiva del sueño, que provoca interrupciones repetidas de la respiración durante la noche, genera un esfuerzo físico y un estado de activación que puede traducirse en sudoración. Suele acompañarse de ronquidos intensos, cansancio durante el día y sensación de sueño no reparador. Factores que pueden aumentar los sudores nocturnos Además de las causas principales, hay factores del estilo de vida que pueden intensificar o desencadenar los episodios de sudoración nocturna en personas que ya tienen cierta predisposición. Alcohol y cafeína: ambas sustancias tienen efecto vasodilatador y pueden elevar la temperatura corporal, lo que activa el mecanismo de sudoración. Consumirlos en las horas previas al sueño aumenta la probabilidad de sudar durante la noche. Comidas copiosas o muy especiadas por la noche: la digestión genera calor. Una cena abundante o con alimentos termogénicos, como el picante o el jengibre, puede elevar la temperatura corporal lo suficiente para activar la sudoración durante las primeras horas de sueño. Ropa o ropa de cama inadecuada: los tejidos sintéticos o poco transpirables retienen el calor y la humedad. Incluso en personas sin ninguna causa médica, este factor puede ser suficiente para provocar sudoración durante la noche . Temperatura del dormitorio: una habitación por encima de los 18-20 grados dificulta que el cuerpo baje su temperatura interna durante el sueño, que es lo que fisiológicamente necesita para descansar bien. El calor ambiental es la causa más frecuente y la más fácil de resolver. Tabaco: la nicotina estimula el sistema nervioso simpático y puede alterar la regulación térmica, especialmente en fumadores habituales. Cuándo preocuparse por la sudoración nocturna La mayoría de los episodios de sudoración nocturna tienen causas benignas y se resuelven al identificar y modificar el factor que los provoca. Pero hay situaciones en las que consultar con un médico es lo más prudente. Conviene buscar valoración médica cuando la sudoración nocturna es frecuente o intensa, cuando aparece sin una causa ambiental clara, cuando interrumpe el sueño de forma habitual o cuando se acompaña de alguno de estos síntomas: fiebre, escalofríos, pérdida de peso sin explicación, cansancio persistente, tos que no cede, inflamación de los ganglios, dolor localizado o cambios en el apetito. La combinación de sudores nocturnos con pérdida de peso involuntaria y cansancio es la que más habitualmente lleva a los médicos a descartar causas que requieren atención prioritaria. Si esos tres síntomas coinciden, la consulta médica no debería postergarse. También merece atención si los sudores nocturnos comenzaron de forma repentina sin ningún cambio aparente en los hábitos o en la medicación, o si persisten durante varias semanas sin mejoría. Cómo reducir la sudoración nocturna Cuando la causa está identificada y tiene tratamiento específico, la sudoración mejora al tratarla. Pero hay medidas generales que ayudan a reducir los episodios con independencia de la causa. Mantener el dormitorio fresco y bien ventilado: una temperatura de entre 16 y 19 grados favorece el descenso de la temperatura corporal que el sueño requiere. El ventilador o el aire acondicionado a temperatura moderada puede marcar una diferencia significativa en noches calurosas. Elegir ropa de cama y pijama de fibras naturales: el algodón, el bambú y el lino transpiran mucho mejor que los tejidos sintéticos. Permiten que la humedad se evacúe y reducen la sensación de calor acumulado. Evitar alcohol, cafeína y cenas copiosas en las horas previas al sueño: reducir estos factores de forma coherente con el descanso mejora la calidad del sueño en general y puede reducir la sudoración nocturna de forma notable. Gestionar el estrés antes de dormir: una rutina de desconexión en los treinta o cuarenta minutos previos al sueño (sin pantallas, sin trabajo, sin conversaciones que activen el sistema nervioso) ayuda a que el cuerpo llegue a la cama en un estado de menor activación. Ducharse con agua templada-fresca antes de dormir: baja la temperatura corporal de forma directa y facilita la conciliación del sueño, especialmente en noches de calor. Revisar la medicación con el médico: si los sudores nocturnos coinciden con el inicio de un nuevo tratamiento, comentarlo con el profesional puede abrir la posibilidad de ajustar la dosis o explorar alternativas. Cuando la sudoración nocturna es frecuente, molesta o va acompañada de otros síntomas, tener acceso rápido a un médico marca la diferencia entre resolver el problema a tiempo o dejarlo avanzar sin diagnóstico. En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de Telemedicina permite a los empleados consultar con un médico desde cualquier dispositivo, en el momento que lo necesiten y sin desplazamientos. Una evaluación inicial puede aclarar si los sudores nocturnos tienen una causa sencilla o si requieren un estudio más completo.

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