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Dolor miofascial: causas, tratamientos y cómo aliviarlo

Fisioterapia en el Trabajo

Conocer las causas y señales del dolor miofascial es el primer paso para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida, tanto diaria como laboral. Este malestar, que surge de tensiones acumuladas en los músculos y la fascia, puede limitar la movilidad y afectar a la productividad. En este artículo podrás descubrir qué es el dolor miofascial y cuáles son las técnicas de tratamiento más efectivas para un abordaje integral.



Dolor miofascial: causas, tratamientos y cómo aliviarlo

¿Qué es el dolor miofascial?


El dolor miofascial, también denominado síndrome del dolor miofascial, es una molestia que se origina tanto en los músculos como en el tejido conectivo (fascia). Pero, ¿qué significa realmente este término? El prefijo “myo” se refiere a los músculos, mientras que la “fascia” conforma la capa de tejido conectivo que recubre y conecta las estructuras corporales.


Este síndrome de dolor miofascial se produce con la activación de puntos gatillo (PGM) o «trigger points«, zonas hiper irritables en el músculo, por diversas razones: posturas prolongadas, estrés físico o emocional e incluso por la falta de descanso adecuado.


Síntomas del síndrome miofascial


El síndrome miofascial se manifiesta a través de una serie de síntomas característicos que, si se detectan a tiempo, pueden gestionarse de forma eficaz:


  • Dolor profundo y constante que no desaparece o empeora.
  • Dolor referido a otra zona (dolor diferido).
  • Sensibilidad en puntos gatillo.
  • Rigidez muscular debido a la tensión y falta de elasticidad en los músculos.
  • Fatiga y dificultad para dormir a causa del dolor.

Además de limitar la movilidad, el dolor miofascial suele manifestarse como dolor de hombro, dolor de espalda, dolor de cabeza tensional y dolor facial.


Causas del dolor miofascial


Es importante conocer las múltiples causas del dolor miofascial para abordar el problema desde su raíz y mejorar la calidad de vida de los empleados:


  • Posturas inadecuadas: Pasar muchas horas frente al ordenador o en reuniones puede favorecer la aparición de puntos gatillo.
  • Estrés y tensión emocional: El estrés laboral, además de afectar a la salud mental, provoca tensión en los músculos y favorece el dolor miofascial.
  • Lesiones y sobreuso muscular: Actividades repetitivas o movimientos bruscos pueden dañar el tejido muscular y desencadenar el síndrome.
  • Falta de actividad física: La inactividad o la práctica insuficiente de ejercicio pueden contribuir a la rigidez y debilidad muscular, aumentando el riesgo de desarrollar dolor miofascial.

Una adecuada gestión de estos factores puede reducir significativamente la incidencia del síndrome miofascial. Aquellas empresas que invierten en ergonomía y en programas de bienestar observan una disminución en el absentismo y un aumento en la productividad.


Técnicas de tratamiento para el dolor miofascial


El tratamiento para el dolor miofascial incluye, por lo general, medicamentos (sujetos a prescripción médica), fisioterapia y actividad física:


  • Fisioterapia: La intervención de un fisioterapeuta especializado es fundamental para identificar y tratar los puntos gatillo. Mediante técnicas manuales, masajes y estiramientos se busca descomprimir la tensión, mejorar la circulación y relajar la musculatura.
  • Corrección postural: Asesorar a los empleados sobre la correcta ergonomía en el puesto de trabajo es una medida preventiva clave.
  • Ejercicio físico: Si el dolor lo permite, un programa de ejercicios personalizados puede ayudar a mejorar la postura y prevenir recurrencias del dolor.
  • Técnicas de relajación: La incorporación de actividades como yoga, meditación o técnicas de respiración contribuye a reducir la tensión muscular y el estrés.

En conclusión, comprender qué es el dolor miofascial, reconocer los síntomas y conocer las causas es esencial para implementar estrategias eficaces de prevención y tratamiento. Con el apoyo de especialistas y programas de salud corporativos como los de Savia, es posible minimizar el impacto del síndrome miofascial y fomentar un ambiente de trabajo dinámico y saludable. Infórmate sin compromiso.

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