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Consejos para desconectar en vacaciones, ¡olvídate del trabajo!

Psicología

Queda poco para que llegue uno de los momentos más esperados del año: las vacaciones de verano. Pero, aunque resulte paradójico, para muchas personas empieza uno de sus mayores retos, desconectar del trabajo. Aunque no estén físicamente en la oficina, su mente puede seguir atrapada en reuniones pendientes, conversaciones complejas, correos electrónicos o tareas por realizar. Si formas parte de ese grupo de personas, no estás solo. Casi el 70% de los españoles afirma que es incapaz de desconectar del trabajo durante las vacaciones de verano. Y esto, por supuesto, tiene un gran impacto en el bienestar emocional, en la productividad y en la calidad del descanso.


Por ello, desde Savia, salud digital MAPFRE, hemos creado esta guía con algunos consejos prácticos y técnicas para desconectar del trabajo en vacaciones. ¡Compártela con tu equipo!



Consejos para desconectar en vacaciones, ¡olvídate del trabajo!

La importancia de desconectar del trabajo


Desconectar del trabajo no es simplemente una recomendación. Es esencial para mantener un buen equilibrio emocional y prevenir problemas como el estrés crónico o el síndrome de burnout.


Cuando logras desconectar en vacaciones, el cerebro se libera de la tensión acumulada, facilitando la recuperación emocional y física. Estudios recientes, como el realizado por Sodexo, afirman que por cada 10 horas de vacaciones de una persona, su desempeño mejora un 8%. Paralelamente, también aumenta la fidelización del talento, ya que después de las vacaciones los empleados vuelven con más energía y nuevas ideas.


Consejos para desconectar del trabajo en vacaciones


Antes de empezar tus vacaciones -y también durante- recuerda seguir los siguientes consejos para desconectar del trabajo de forma efectiva:


  • Organiza tus tareas pendientes: Dedica unos días para cerrar temas pendientes, delegar tareas y comunicar claramente a tu equipo las prioridades durante tu ausencia. Saber que todo está organizado te permitirá relajarte desde el primer día.
  • Establece límites claros de comunicación: Comunica a tus compañeros y clientes tus fechas exactas de descanso, dejando claro que no estarás disponible durante este periodo. Activa la respuesta automática del correo electrónico indicando cuándo volverás y quién puede atender las urgencias en tu ausencia.
  • Evita revisar continuamente el móvil o correo electrónico: Una de las técnicas más efectivas para desconectar del trabajo es limitar el tiempo que dedicas a revisar el teléfono móvil. Intenta apagar las notificaciones de correos electrónicos y chats laborales como Teams o Slack.

Mejores técnicas para desconectar del trabajo


Más allá de las recomendaciones anteriores, estas son algunas de las mejores técnicas para desconectar del trabajo, especialmente útiles para desconectar en verano:


  • Practica mindfulness: La meditación o mindfulness es una técnica eficaz para centrarte en el presente. Realizar pequeñas sesiones diarias (10-15 minutos) te ayudará a alejar los pensamientos relacionados con el trabajo.
  • Realiza actividades físicas y al aire libre: Caminar, practicar deporte o rodearte de naturaleza libera endorfinas, mejora el estado de ánimo y ayuda a distraer la mente de preocupaciones laborales. El ejercicio físico moderado es una de las mejores estrategias para desconectar del trabajo en vacaciones y mejorar tu bienestar integral.
  • Desarrolla nuevas aficiones o hobbies: Descubre o retoma actividades que te apasionen y que no estén relacionadas con tu ámbito profesional.
  • Dedica tiempo a las relaciones personales: Aprovecha para disfrutar de tu familia y amigos, fortaleciendo lazos y desconectando completamente de tu entorno laboral. Socializar es fundamental para tu bienestar emocional y reduce significativamente los niveles de estrés.

Desconectar del trabajo en vacaciones mejora la calidad de vida personal e impacta directamente en la salud laboral y en la productividad al regresar. Desde Savia, salud digital MAPFRE, ponemos a disposición de las empresas comprometidas con la salud de sus empleados herramientas y servicios de Psicología con las que alcanzar ese equilibrio tan necesario entre trabajo y descanso. Tengan o no seguro médico y siempre con la garantía de MAPFRE. Infórmate sin compromiso.

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El 68% no dispone de servicios corporativos de salud o bienestar; sin embargo, el 66% de quienes no reciben ninguno desearía contar con ellos. Pero disponer de un recurso no garantiza que se use, de hecho, el 80% de las personas que tiene acceso al servicio más común, la atención psicológica, no lo utiliza. ¿El motivo? Desde SaviaMapfre identifican tres barreras principales: falta de personalización, dudas sobre la confidencialidad y una comunicación insuficiente . Cuatro de cada diez empleados no perciben que su responsable fomente el uso de estos servicios. A ello se suma la convivencia de generaciones y momentos vitales muy distintos: mientras una persona joven puede priorizar el apoyo psicológico, la educación financiera o el teletrabajo, otra con responsabilidades familiares puede necesitar conciliación, y un perfil próximo a la jubilación puede valorar más la fisioterapia o la telemedicina. Para Alfredo Hernández, el problema no es tanto la falta de oferta como la falta de confianza. La comunicación debe comenzar antes de poner en marcha cualquier servicio y explicar con claridad por qué se ofrece, cómo funciona y qué garantías lo protegen. En recursos sensibles, como la atención psicológica, es esencial recordar que los profesionales mantienen los mismos estándares de confidencialidad y protección de datos que en una consulta privada. También conviene eliminar pasos innecesarios : el acceso a un psicólogo o a un médico debe ser directo, sin prescripción previa ni intermediación de Recursos Humanos. Escuchar, observar y actuar antes de que el malestar se cronifique Henar Vega situó la primera señal de alarma en algo aparentemente sencillo: un cambio respecto al comportamiento habitual. Participar menos en las reuniones, dejar de proponer ideas, mostrarse más apagado o comenzar a llegar tarde pueden indicar que algo está ocurriendo. 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Falta de personalización Los empleados perciben que lo que se ofrece no está alineado con lo que cada uno necesita en su etapa vital concreta. Una desarrolladora de 27 años tiene preocupaciones distintas a las de una manager de 43 o a las de un encargado de 56. Un programa de bienestar genérico que no distingue entre esos perfiles difícilmente va a conectar con ninguno de ellos. Como sintetiza uno de los responsables de RRHH en el focus group: «Ese ‘café para todos’ es algo que tristemente escucho mucho». Estigma y desconfianza El 56% de los trabajadores declara que lo que les impide recurrir a los servicios de bienestar de su empresa es no confiar en que sean completamente confidenciales. Un 13% adicional evita usarlos porque teme que afecte a su imagen profesional. El miedo a que la empresa parametrice lo que se comparte, o a que la información llegue a quien no debe, es una barrera real que ninguna comunicación genérica sobre confidencialidad ha logrado desactivar del todo. Falta de comunicación y papel de los managers El 40% de los empleados no percibe que su responsable fomente el uso de los servicios disponibles. El estudio documenta que en muchos equipos sigue existiendo un relato informal de que usar estos servicios es aprovechar para ausentarse del trabajo. Cuando ese mensaje viene del manager, aunque sea implícito, neutraliza cualquier iniciativa que RRHH haya puesto en marcha. El papel de los líderes: el bienestar que no baja del CEO no llega al equipo Una de las conclusiones más contundentes del estudio es que el bienestar corporativo no se puede gestionar solo desde RRHH. Para que funcione, tiene que estar integrado en la cultura, y eso requiere que la alta dirección lo impulse y que los managers lo lideren desde el ejemplo. El estudio describe tres niveles de implicación.  La alta dirección y RRHH impulsan el bienestar desde la estrategia corporativa y actúan como educadores para el resto de la organización.  Los managers lideran desde el ejemplo y actúan como paraguas protector para no trasladar la presión al equipo.  Los empleados, a su vez, adoptan la cultura por imitación y actúan como termómetro, levantando la mano ante los problemas cuando el entorno se lo permite. El problema es que ese flujo descendente se rompe con frecuencia en el nivel intermedio. Como señala uno de los participantes en el focus group: «Sigue habiendo un relato entre el management de ‘esto la gente lo aprovecha para ausentarse del trabajo’; así, el bienestar todavía no está en su discurso». Mientras el manager no integre el bienestar en su forma de liderar, el programa de RRHH quedará en el papel. Los tres niveles del bienestar corporativo El estudio propone un modelo de madurez que ayuda a entender en qué punto se encuentra cada organización y hacia dónde debería avanzar. El nivel 1, reactivo, es donde se encuentra la mayoría de las empresas: el bienestar se gestiona como un catálogo de beneficios sociales administrado únicamente por RRHH, con alta oferta de plataformas y bajo uso real por parte del personal. El nivel 2, preventivo, incorpora iniciativas más personalizadas basadas en datos y aborda riesgos psicosociales, pero sigue existiendo fricción con los managers, que no han integrado el bienestar en su forma de gestionar equipos. El nivel 3, estratégico y transversal, es el objetivo: el bienestar está integrado en los KPIs de negocio, los managers están formados en habilidades relacionales y el efecto cascada positivo ocurre de forma natural. La mayoría de las empresas se encuentra entre el nivel 1 y el 2. Alcanzar el nivel 3 requiere un cambio que va más allá de los programas: requiere cultura. El propio estudio lo resume con precisión: abordar el desgaste emocional no es un gasto, sino una necesidad financiera. El 77% de los trabajadores ve el bienestar como una inversión a largo plazo. Y los datos lo respaldan: un empleado cuidado tiene un retorno directo y medible en su rendimiento diario, se reduce la rotación y se mejora el clima laboral general. Desde Savia, salud digital Mapfre, acompañamos a las empresas en ese camino mediante soluciones de salud y bienestar que permiten ofrecer a los empleados acceso a diferentes especialidades y recursos adaptados a sus necesidades.
Comunicación asertiva en el trabajo: qué es, ejemplos y beneficios
Comunicación asertiva en el trabajo: qué es, ejemplos y beneficios
En el trabajo, comunicarnos implica mucho más que transmitir información. También necesitamos expresar desacuerdos, pedir ayuda, establecer límites, dar feedback, explicar qué necesitamos o defender una idea delante de otras personas. La comunicación asertiva ofrece herramientas para hacerlo con claridad, respeto y seguridad. Aprender a utilizarla puede mejorar las relaciones profesionales, facilitar conversaciones difíciles y reducir parte de la tensión que generan los conflictos o las expectativas poco claras. Definición de comunicación asertiva: ¿qué significa realmente? La comunicación asertiva es una forma de expresar pensamientos, sentimientos, necesidades y opiniones de manera clara y directa, teniendo en cuenta al mismo tiempo los derechos y necesidades de las demás personas. El NHS la describe como la capacidad de comunicar cómo nos sentimos y qué necesitamos utilizando un estilo calmado y abierto. En la práctica, una persona asertiva puede decir que está en desacuerdo durante una reunión, explicar que necesita más tiempo para completar una tarea o señalar una conducta que le ha incomodado manteniendo un tono respetuoso. La asertividad también implica escuchar. Una conversación efectiva deja espacio para comprender la perspectiva de la otra persona y buscar una respuesta adecuada para ambas partes. Recursos de psicología del NHS destacan precisamente aspectos como hablar de manera clara y concisa, mantener un tono calmado, escuchar atentamente y expresar las propias necesidades con firmeza y respeto. Tipos de comunicación asertiva Para entender qué es la comunicación asertiva , ayuda situarla entre los otros dos estilos con los que convive en cualquier equipo. Comunicación pasiva La persona evita expresar sus ideas o necesidades, cede ante las opiniones de los demás y teme el conflicto. Con el tiempo, esa falta de expresión genera resentimiento, frustración acumulada y una sensación de que las propias opiniones no cuentan. En el trabajo, la comunicación pasiva produce malentendidos que nadie resuelve, errores que nadie señala y sobrecargas que nadie menciona hasta que ya es tarde. Comunicación agresiva El polo opuesto: la persona impone su criterio sin tener en cuenta el del otro, utiliza un tono que intimida o presiona y prioriza sus propias necesidades por encima de las relaciones. A corto plazo puede parecer efectiva, pero deteriora la confianza, genera miedo y destruye la colaboración dentro del equipo. Comunicación asertiva Se sitúa entre los dos extremos. Permite expresar lo que se piensa y lo que se necesita con claridad y firmeza, sin atacar a la otra persona y sin renunciar a lo que es legítimo defender. Se comunica con seguridad y convicción, sin temor a ser juzgado, y se está dispuesto a negociar y encontrar soluciones que beneficien a todas las partes.  Hay además variantes que combinan la asertividad con otros enfoques. La comunicación asertiva y empática añade una capa de reconocimiento activo de las emociones del otro antes de expresar las propias. La comunicación asertiva y dialógica incorpora la disposición al consenso y la construcción colectiva de soluciones. Ambas son especialmente útiles en contextos de liderazgo o de gestión de conflictos dentro de los equipos. Ejemplos de comunicación asertiva en el trabajo La teoría sobre asertividad es fácil de entender. Lo que cuesta es saber cómo suena en situaciones concretas. Estos son algunos ejemplos de cómo se traduce en el día a día laboral. Ante una petición que no se puede asumir: Versión pasiva: «Bueno, lo intento, aunque no sé si voy a poder.» (Y luego no se cumple el plazo ni se dice nada.) Versión agresiva: «¿Otra vez yo? Ya tengo suficiente trabajo, busca a otro.» Versión asertiva: «Ahora mismo tengo la agenda completa hasta el jueves. Puedo tenerlo listo el viernes, o si es urgente, cuéntame qué priorizo para liberar tiempo antes.» Ante un feedback negativo recibido: Versión pasiva: «Sí, tienes razón, lo siento, lo haré mejor.» (Sin entender qué hay que cambiar.) Versión agresiva: «No estoy de acuerdo para nada, creo que lo hice bien.» Versión asertiva: «Entiendo tu valoración. ¿Puedes decirme en qué parte concretamente crees que mejoraría? Quiero entenderlo bien para ajustarlo.» Ante un conflicto con un compañero: Versión pasiva: No decir nada y acumular molestia durante semanas. Versión agresiva: «Siempre haces lo mismo, es que no se puede trabajar contigo.» Versión asertiva: «Quiero comentarte algo porque creo que nos afecta a los dos. Cuando ocurre X, a mí me genera Y. ¿Podemos hablar sobre cómo gestionarlo?» Lo que tienen en común todas las versiones asertivas es que van al hecho concreto, expresan el impacto en primera persona y abren una vía de solución sin atacar a la otra persona. Comunicación asertiva en el trabajo: cómo incluirla Desarrollar la comunicación asertiva requiere práctica, no solo buena voluntad. Hay algunas técnicas que los psicólogos especializados en habilidades sociales usan con frecuencia en este proceso. El mensaje en primera persona En lugar de hablar de lo que el otro hace mal, se habla del impacto que eso genera en uno mismo. «Cuando se toman decisiones sin consultarme, me resulta difícil hacer bien mi trabajo» comunica lo mismo que «nunca me consultas nada», pero sin atacar y sin generar defensividad en el otro. El disco rayado Repetir de forma tranquila y sin escalada la posición propia ante una presión que busca hacerla cambiar. Útil para mantener un límite sin entrar en debate sobre si ese límite es razonable o no. El banco de niebla Reconocer que puede haber algo de verdad en lo que el otro dice, sin por eso ceder en lo esencial. «Es posible que tengas razón en que podría haberlo comunicado antes. Y aun así, necesito que no se cambien los plazos sin avisarme.» La pregunta como herramienta Ante una crítica vaga o una demanda poco clara, preguntar por los detalles concretos en lugar de defenderse o ceder. «¿En qué parte concretamente ves el problema?» es asertivo y eficaz al mismo tiempo. Entrenamiento con apoyo profesional La asertividad es una habilidad que se puede aprender y trabajar de forma estructurada. Para personas que tienen dificultades para poner límites, para decir que no o para expresar desacuerdo sin que les genere un coste emocional elevado, el trabajo con un psicólogo especializado en habilidades de comunicación acelera significativamente ese proceso. Beneficios de la comunicación asertiva en el entorno laboral Al propiciar un mejor clima laboral y prevenir la aparición de malentendidos, los equipos de trabajo rinden mejor y más a gusto, lo cual también influye positivamente en la productividad. Pero los beneficios van más allá del rendimiento. Establecer y comunicar límites saludables es crucial para el bienestar mental, ya que reduce el estrés y la ansiedad relacionados con la sobrecarga de trabajo y las expectativas poco realistas. Cuando las personas pueden decir lo que necesitan sin miedo a las consecuencias, la tensión acumulada baja, los conflictos se resuelven antes de cronificarse y la relación entre compañeros se sostiene sobre una base más real y más duradera. Para las organizaciones, el impacto también es concreto: menos malentendidos que generan errores, menos conflictos que consumen tiempo y energía, equipos que se coordinan mejor y líderes que generan más confianza porque comunican con claridad lo que esperan y por qué. En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de Psicología pone a disposición de los empleados profesionales especializados en habilidades de comunicación y bienestar emocional. A través de videoconsultas personalizadas, es posible trabajar la asertividad, la gestión de conflictos y las habilidades relacionales que marcan la diferencia en el día a día del trabajo.

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