Acceder
Close
  1. Savia
  2. Blog
  3. ¿Cómo llevar dieta flexitariana al trabajo?
Ayuda a tus empleados
Ayuda a tus empleados a llevar una vida más sana y feliz
Nuestros planes Savia Empresas buscan el bienestar físico y mental de tus empleados. Pide información o personaliza tu propio plan con los servicios que ofrece Savia.
Pedir información
Personalizar el plan

¿Cómo llevar dieta flexitariana al trabajo?

Nutrición

Cuando se trata de maximizar el rendimiento y fomentar un ambiente de trabajo positivo, la nutrición juega un papel fundamental. Introducir la dieta flexitariana en el lugar de trabajo no solo es un gesto hacia la salud individual de cada empleado, sino también una estrategia holística que beneficia a toda la organización. Descubre en este post en qué consiste la dieta flexitariana, cuáles son sus beneficios y cómo sería un menú semanal fácil y rápido de adaptar al entorno laboral.



¿Cómo llevar dieta flexitariana al trabajo?

¿Cuál es la dieta flexitariana?


La dieta flexitariana surge de la combinación de la palabra «flexible» y «vegetariano». Es decir, es una dieta en la que se promueve el consumo de alimentos de origen vegetal como base de la alimentación, complementado ocasionalmente con carne y otros productos de origen animal.


Creada por la nutricionista Dawn Jackson Blatner, la dieta flexitariana se aleja de la rigidez de otros regímenes alimentarios, priorizando el consumo de verduras, frutas, legumbres, semillas, frutos secos y granos integrales sin excluir los nutrientes de origen animal.


Beneficios de la alimentación flexitariana


Adoptar una dieta flexitariana puede tener un impacto significativo en la salud individual y el bienestar general:


  1. Mejora de la salud cardiovascular: La reducción en el consumo de carne, especialmente carne roja y procesada, puede disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas.
  2. Control de peso: Al enfocarse en alimentos de origen vegetal, que suelen ser menos calóricos y más ricos en fibra, facilita el mantenimiento de un peso saludable.
  3. Prevención de diabetes y otras enfermedades: Muchas patologías -sobre todo gastrointestinales- son consecuencia de una mala alimentación.
  4. Impacto ambiental positivo: Reducir el consumo de carne contribuye a la disminución de la huella de carbono, apoyando la sostenibilidad ambiental.
  5. Versatilidad y variedad: La dieta flexitariana ofrece una amplia gama de opciones y combinaciones alimenticias, evitando la monotonía y fomentando el disfrute de la comida.


Ejemplos de dieta flexitariana para el trabajo


Seguir una dieta flexitariana consiste, básicamente, en aumentar el consumo de vegetales y reducir el resto de alimentos cárnicos y del mar a momentos esporádicos.


Menú semanal para el trabajo de dieta flexitariana


Este ejemplo de dieta flexitariana puede facilitar la planificación y asegurar la variedad y comodidad también en el entorno laboral:


Lunes:

  • Desayuno: Tostada de pan integral con hummus y una pieza de fruta.
  • Almuerzo: Ensalada de espinacas, garbanzos, pimiento, pepino y queso feta.
  • Cena: Curry de lentejas con arroz integral.

Martes:

  • Desayuno: Café o té, una tostada integral con queso y nueces y una fruta.
  • Almuerzo: Sándwich de verduras asadas con hummus en pan integral.
  • Cena: Pollo al horno con puré de calabaza y ensalada verde.

Miércoles:

  • Desayuno: Yogur de soja con almendras y mango.
  • Almuerzo: Bowl con quinoa, verduras variadas y tofu a la plancha.
  • Cena: Pasta integral con salsa de tomate y albóndigas de lentejas.

Jueves:

  • Desayuno: Avena con frutas y nueces.
  • Almuerzo: Ensalada de cuscús con zanahoria, almendras y hierbas frescas.
  • Cena: Filete de salmón con espárragos y patatas al horno.

Viernes:

  • Desayuno: Batido de frutos rojos con espinacas y avena.
  • Almuerzo: Wrap de vegetales con aguacate y frijoles negros.
  • Cena: Pizza con base de coliflor, tomate, mozzarella y rúcula.


Para potenciar el rendimiento de cada empleado debes garantizar su salud física, mental y emocional. La nutrición, como componente esencial de las estrategias de bienestar corporativo, marca la diferencia no solo en la vida de los equipos, sino en el futuro de la empresa. En Savia Empresas contamos con servicios de Nutrición adaptados a las necesidades de cada empresa, para fomentar un ambiente laboral más productivo y sostenible gracias a la alimentación saludable dentro y fuera del trabajo. Infórmate sin compromiso.

Artículos relacionados
Alimentos que ayudan a dormir para descansar mejor y rendir al día siguiente
Alimentos que ayudan a dormir para descansar mejor y rendir al día siguiente
Dormir bien empieza bastante antes de meternos en la cama. La hora a la que cenamos, la cantidad, los alimentos que elegimos e incluso ese último café de la tarde pueden influir en cómo llegamos a la noche. Y cuidar esas elecciones tiene beneficios que van más allá del descanso. Cada 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón , una fecha que recuerda la importancia de cuidar la salud cardiovascular y prestar atención a hábitos cotidianos como la alimentación. Una dieta saludable y equilibrada forma parte de las medidas que ayudan a proteger la salud del corazón. Por eso, cuando buscamos alimentos que ayudan a dormir, podemos aprovechar para mirar la cena desde una perspectiva más amplia: elegir alimentos nutritivos que formen parte de una dieta equilibrada y, al mismo tiempo, organizar nuestras comidas para favorecer un buen descanso. La investigación ha encontrado asociaciones entre una alimentación rica en frutas, verduras, fibra y fuentes saludables de proteínas y grasas y una mejor calidad del sueño. Al mismo tiempo, todavía hacen falta más estudios para establecer relaciones de causa y efecto con alimentos concretos. La buena noticia es que podemos utilizar lo que ya sabemos para organizar mejor nuestras cenas y favorecer un descanso que nos permita afrontar el día siguiente con más energía. ¿Qué cenar para dormir bien? Una cena pensada para descansar puede ser sencilla. El objetivo es llegar a la cama con una digestión cómoda y haber cubierto adecuadamente las necesidades nutricionales del día. Podemos imaginar el plato en tres partes: verduras, una fuente de proteína y una ración adecuada de hidratos de carbono, adaptando siempre cantidades y alimentos a las necesidades de cada persona. Por ejemplo: Crema de calabacín con tortilla y una pequeña guarnición de patata Verduras asadas con pescado y arroz Ensalada templada de garbanzos con verduras Pollo con verduras y boniato Tortilla con espinacas acompañada de pan integral Yogur natural con avena y fruta cuando necesitamos una opción ligera y adecuada a nuestro contexto. La hora también importa. Las comidas copiosas muy cerca de acostarse pueden interferir con el descanso, por lo que resulta preferible dejar cierto margen para la digestión. El NHS recomienda evitar las cenas abundantes a última hora de la noche . Más que buscar una “cena perfecta”, interesa encontrar una combinación que resulte nutritiva, suficiente y fácil de digerir. Alimentos para dormir profundamente y rendir más al día siguiente Cuando hablamos de alimentos para dormir profundamente, encontramos varios nutrientes implicados en procesos relacionados con el sueño. Entre ellos aparecen el triptófano y otros componentes vinculados a la síntesis y disponibilidad de serotonina y melatonina. Esto ha llevado a estudiar diferentes grupos de alimentos. Huevos . Aportan proteínas y contienen triptófano, por lo que pueden formar parte de una cena equilibrada. Pescado . Además de proteína, algunas variedades aportan ácidos grasos omega-3. La investigación nutricional continúa estudiando la relación entre determinados nutrientes y la calidad del sueño. Lácteos . Leche, yogur o quesos frescos aportan proteínas y triptófano. Pueden incorporarse a la cena o utilizarse como opción posterior cuando encajan dentro de la alimentación habitual. Avena y otros cereales integrales . Aportan hidratos de carbono complejos y fibra y pueden combinarse con fuentes proteicas para construir una cena completa. Frutos secos . Nueces, almendras o pistachos aportan grasas insaturadas, proteínas y diferentes micronutrientes. Una pequeña ración puede incorporarse al yogur, la avena o una ensalada. Legumbres . Lentejas, garbanzos o alubias combinan proteína vegetal, hidratos de carbono y fibra. Su tolerancia por la noche dependerá de cada persona, especialmente si producen molestias digestivas. La evidencia disponible invita a mirar el patrón alimentario completo. Las dietas con mayor presencia de fibra, frutas, verduras y grasas insaturadas se han asociado con mejores indicadores de sueño, aunque la relación entre alimentación y descanso continúa siendo objeto de investigación. ¿Qué frutas ayudan a dormir? La fruta puede formar parte perfectamente de la alimentación durante la tarde o la noche. Algunas variedades han despertado especial interés científico por su composición. El kiwi, por ejemplo, se ha estudiado en relación con diferentes parámetros del sueño, aunque la evidencia disponible todavía es limitada para convertirlo en una recomendación específica para tratar problemas de sueño. Las cerezas, especialmente algunas variedades ácidas, también han sido investigadas por su contenido en melatonina y compuestos bioactivos. Los resultados son prometedores en determinados estudios, pero todavía necesitamos más investigación antes de atribuirles un efecto directo sobre el descanso. En la práctica, podemos ampliar bastante el abanico de frutas y cómo incorporarlas: Kiwi : solo, con yogur natural o queso fresco Plátano : con yogur, avena o una pequeña cantidad de frutos secos Cerezas : como fruta de temporada después de la cena Frutos rojos : con yogur natural o kéfir Manzana o pera : enteras o cocinadas si así resultan más fáciles de digerir Aquí merece la pena evitar la idea de que determinadas frutas para dormir funcionan como un somnífero natural. Su mayor valor está en formar parte de una alimentación variada y adecuada a las necesidades de cada persona. Alimentos con triptófano que favorecen el descanso El triptófano es un aminoácido esencial: nuestro organismo necesita obtenerlo a través de la alimentación. Además, participa en la síntesis de serotonina y melatonina, moléculas relacionadas con la regulación del ciclo sueño-vigilia. Por esta razón, se ha investigado su posible relación con el descanso. Una revisión sistemática y metaanálisis encontró que la suplementación con triptófano podía mejorar algunos parámetros del sueño, especialmente el tiempo despierto después de haber conciliado el sueño, aunque sus efectos no fueron iguales para todas las variables analizadas. Entre los alimentos con triptófano para dormir que podemos integrar dentro de una dieta habitual encontramos: Huevos : tortilla, huevo cocido o revuelto Lácteos : leche, yogur, kéfir, queso Pescados : salmón, atún, sardinas Carnes : pollo, pavo Legumbres : garbanzos, lentejas, soja Frutos secos y semillas : nueces, almendras, semillas de calabaza Cereales : avena y otros cereales integrales La presencia de triptófano convierte estos alimentos en opciones interesantes dentro de una alimentación equilibrada, pero su efecto depende del conjunto de la dieta, las cantidades, las combinaciones de nutrientes y otros muchos factores relacionados con el sueño. Lo que tomas por la tarde también puede llegar contigo hasta la cama Podemos preparar una cena estupenda y, aun así, haber tomado algo horas antes que dificulte conciliar el sueño. El ejemplo más evidente es la cafeína. Café, té, bebidas de cola, bebidas energéticas y algunos productos con chocolate pueden aportar cantidades variables. Su efecto y tolerancia cambian entre personas, por lo que alguien puede notar alteraciones incluso varias horas después de consumirla. El NHS aconseja evitar café, té y otras fuentes de cafeína durante las seis horas anteriores a acostarse . También recomienda limitar el alcohol antes de dormir: aunque inicialmente puede producir somnolencia, puede empeorar la calidad del sueño durante la noche. Las cenas muy abundantes o difíciles de digerir también pueden resultar incómodas al acostarnos. Por eso, mejorar la alimentación relacionada con el descanso puede empezar mucho antes de preguntarnos qué ponemos en el plato a las nueve de la noche. Dormir mejor también puede ayudarnos a comer mejor La relación entre sueño y alimentación funciona en ambas direcciones. Dormir poco puede influir en nuestra conducta alimentaria y en la ingesta energética. Una revisión sistemática y metaanálisis de estudios de intervención encontró cambios en la ingesta cuando se restringían las horas de sueño, lo que refuerza la conexión entre ambos hábitos. Y aquí aparece una relación especialmente interesante con el rendimiento diario. Después de una noche de descanso insuficiente podemos sentir más cansancio y tener más dificultades para mantener nuestras rutinas. Cuando esto se repite, alimentación y sueño pueden terminar condicionándose mutuamente. Cuidar la cena, mantener horarios razonablemente regulares, reducir los estimulantes durante las últimas horas del día y construir una alimentación equilibrada son pequeñas decisiones que pueden favorecer ese círculo en la dirección adecuada. Si los problemas para dormir se mantienen durante semanas, afectan a la vida cotidiana o aparecen acompañados de otros síntomas, conviene consultar con un profesional sanitario para estudiar qué puede estar ocurriendo. Desde Savia, salud digital Mapfre, el servicio de Nutrición permite contar con profesionales que pueden ayudarte a revisar tus hábitos alimentarios y adaptar horarios, cantidades y elecciones de alimentos a tus necesidades y estilo de vida.
Alimentos saciantes para el trabajo: qué comer para controlar el hambre entre horas
Alimentos saciantes para el trabajo: qué comer para controlar el hambre entre horas
Son las 12:30 y todavía quedan un par de horas para comer. Aparece el hambre, abrimos el cajón de la oficina o nos acercamos a la máquina de vending y elegimos lo primero que encontramos. A media tarde, la escena puede repetirse. El picoteo durante la jornada laboral muchas veces tiene más relación con la improvisación que con la falta de voluntad. Llegar con demasiada hambre a determinados momentos del día, elegir alimentos que sacian durante poco tiempo o pasar muchas horas entre comidas puede hacer que terminemos comiendo más de lo que realmente necesitamos. Por eso, tener a mano alimentos saciantes puede ser una estrategia sencilla para gestionar mejor el apetito en el trabajo. Proteínas, fibra, agua y una adecuada densidad nutricional son algunos de los factores que influyen en cuánto tiempo nos sentimos satisfechos después de comer. ¿Qué hace que un alimento sea más saciante? La saciedad es la sensación que aparece después de comer y que permite mantener el hambre a raya durante un tiempo. La composición de los alimentos influye mucho en ella. Las proteínas, por ejemplo, suelen producir una respuesta de saciedad elevada. La fibra también ayuda porque ralentiza la digestión y aumenta el volumen de la comida. Los alimentos ricos en agua, como frutas y verduras, permiten aumentar ese volumen con una densidad energética generalmente menor. También importa cómo combinamos los alimentos. Una manzana puede funcionar como tentempié. Si la acompañamos con un yogur natural o un pequeño puñado de frutos secos, incorporamos proteínas o grasas que pueden prolongar la sensación de saciedad . Por eso, más que buscar un ingrediente capaz de « quitar el hambre «, resulta útil aprender a construir combinaciones que nos permitan llegar cómodamente hasta la siguiente comida. Alimentos saciantes que puedes llevar al trabajo Preparar un tentempié antes de salir de casa evita depender cada día de lo que encontremos en la oficina. Estas son algunas opciones fáciles de transportar: Yogur natural o kéfir. Aportan proteínas y pueden combinarse con fruta, avena o frutos secos para conseguir una opción más completa. Fruta entera . Manzana, pera, naranja, mandarina o frutos rojos aportan agua y fibra. Consumir la pieza entera permite aprovechar mejor su fibra que tomar únicamente su zumo. Frutos secos naturales o tostados . Nueces, almendras, avellanas o pistachos combinan fibra, grasas insaturadas y proteínas. Una pequeña porción puede resultar muy práctica para llevar en el bolso o dejar en el trabajo. Hummus con verduras . Zanahoria, pepino o pimiento cortados en tiras acompañados de hummus forman un tentempié rico en fibra y con proteína vegetal. Huevos cocidos . Son fáciles de preparar con antelación y aportan proteínas de alta calidad. Si se transportan al trabajo, conviene mantenerlos refrigerados. Avena . Puede prepararse la noche anterior con yogur o leche y añadir fruta. Su contenido en fibra, especialmente betaglucanos, la convierte en una opción interesante para desayunos o meriendas. Legumbres . También pueden salir del plato de cuchara. Garbanzos tostados o pequeñas ensaladas de legumbres son opciones fáciles de preparar y combinan proteínas vegetales y fibra. Qué evitar si quieres mantener la energía estable durante la jornada Los alimentos ultraprocesados, los snacks azucarados y los productos con harinas refinadas producen el efecto contrario al que prometen: una subida rápida de glucosa seguida de una bajada que genera más hambre y menos concentración. Son los que más se consumen en el entorno laboral y los que menos sirven para sostener el rendimiento durante la tarde. La diferencia no está en comer más o menos, sino en qué se come. Un puñado de almendras y una manzana a media mañana mantienen el hambre a raya hasta el almuerzo. Una bolsa de patatas fritas, aunque tenga más calorías, te puede dejar con hambre en menos de una hora. Cuando el hambre entre horas aparece todos los días Sentir hambre entre comidas forma parte de las señales normales del organismo. Sin embargo, cuando ocurre continuamente o sentimos que necesitamos picar durante toda la jornada, puede ser interesante –y hasta necesario– revisar el conjunto de nuestra alimentación. Un desayuno poco completo, comidas con escasa cantidad de proteínas o fibra, horarios demasiado separados, descanso insuficiente e incluso determinadas rutinas laborales pueden influir en cómo percibimos el apetito. Un dietista-nutricionista puede valorar esos factores y ayudar a organizar las comidas según los horarios, necesidades energéticas, preferencias y objetivos de cada persona. En Savia, salud digital Mapfre, el servicio de Nutrición permite recibir asesoramiento profesional y personalizado para construir una alimentación equilibrada que encaje con la rutina laboral y con las necesidades individuales. La solución al picoteo de oficina puede empezar mucho antes de abrir el cajón de los snacks: en cómo organizamos lo que comemos durante todo el día.
Qué vitaminas y minerales necesita tu cuerpo en la vuelta al trabajo
Qué vitaminas y minerales necesita tu cuerpo en la vuelta al trabajo
Septiembre activa un reflejo muy habitual: comprar un multivitamínico. La sensación de cansancio tras el verano, la vuelta a la exigencia laboral y el convencimiento de que algo le falta al cuerpo llevan a mucha gente a buscar en los suplementos una solución rápida. A veces tiene sentido. Otras veces, no tanto. La diferencia está en saber qué está pasando realmente. El cansancio de septiembre puede tener un origen nutricional concreto (un déficit real de algún micronutriente) o puede ser simplemente el resultado de semanas de horarios irregulares, sueño de peor calidad y un cambio brusco de ritmo. En el primer caso, un suplemento específico puede ayudar. En el segundo, tomar vitaminas no va a cambiar nada. Por qué el cuerpo llega cansado a septiembre El verano, con todo lo que tiene de positivo, también deja algunas consecuencias físicas que se notan al volver. Las noches más cortas o de menor calidad, el alcohol más frecuente, la alimentación menos estructurada y la deshidratación acumulada son factores que afectan a los niveles de ciertos micronutrientes y que pueden traducirse en fatiga, menor concentración y un estado de ánimo menos estable de lo habitual. A eso se suma el cambio brusco de ritmo: pasar de días sin urgencias a una agenda llena de reuniones y plazos en cuestión de horas supone un esfuerzo de adaptación real para el sistema nervioso. Ese esfuerzo consume recursos, y si las reservas ya estaban bajas, el cansancio se instala con más facilidad. Los micronutrientes más relevantes para la vuelta al trabajo Vitaminas del grupo B, especialmente B6 y B12 Son las más directamente implicadas en el metabolismo energético: ayudan al cuerpo a transformar los carbohidratos, las grasas y las proteínas en energía utilizable. La B12, además, es esencial para el funcionamiento del sistema nervioso y para la producción de glóbulos rojos.  Su déficit, que es más frecuente en personas que siguen dietas vegetarianas o veganas y en mayores de 50 años, produce fatiga pronunciada, dificultad para concentrarse y sensación de niebla mental. Las vitaminas B se encuentran en carnes, pescados, huevos, lácteos, legumbres y cereales integrales. Vitamina D España tiene sol durante todo el año, pero eso no garantiza niveles adecuados de vitamina D. El trabajo en interiores, el uso de protector solar y las horas de exposición fuera de los picos de síntesis hacen que el déficit de vitamina D sea muy prevalente, incluso en países mediterráneos.  Su deficiencia se asocia a fatiga, debilidad muscular, mayor susceptibilidad a infecciones y bajo estado de ánimo. En septiembre, cuando la exposición solar empieza a reducirse, revisar los niveles con un análisis de sangre es una buena idea antes de suplementar. Magnesio Es un mineral fundamental para la función muscular, la producción de energía y el funcionamiento del sistema nervioso. Su déficit puede causar cansancio, calambres musculares, irritabilidad y dificultad para dormir bien, síntomas que encajan perfectamente con cómo muchas personas se sienten al volver del verano.  Hierro La deficiencia de hierro es una de las causas más frecuentes de fatiga crónica, especialmente en mujeres en edad fértil. Se manifiesta como cansancio desproporcionado al esfuerzo, palidez, menor concentración y sensación de debilidad. Tomar hierro sin una deficiencia confirmada por analítica no solo no ayuda, sino que puede ser perjudicial: el exceso de hierro genera estrés oxidativo y puede dañar el hígado y el corazón. Esta es una de las vitaminas que más claramente requiere valoración médica previa. Vitamina C Tiene un papel bien documentado en la función inmunológica y en la absorción del hierro no hemo (el que proviene de fuentes vegetales). En septiembre, con el inicio de la temporada de resfriados y el estrés de la vuelta al trabajo , mantener niveles adecuados es especialmente relevante. Se obtiene fácilmente de frutas y verduras de temporada: pimientos, cítricos, kiwi, brócoli, perejil. Qué conviene no tomar sin consultar antes El mercado de los suplementos en España mueve miles de millones de euros al año, y una parte significativa de eso se vende sin que haya una necesidad real detrás. Hay algunos casos que merecen especial cautela. Hierro sin analítica previa . Como hemos mencionado, tomar hierro sin confirmar un déficit puede ser contraproducente. Si el cansancio persiste y se sospecha anemia, el primer paso es siempre el análisis de sangre. Multivitamínicos de alta dosis. Los suplementos que contienen dosis muy por encima de los requerimientos diarios no ofrecen más beneficios que los que tienen dosis estándar. Las vitaminas hidrosolubles como la C o las del grupo B se eliminan por la orina si hay exceso, pero las liposolubles como la A, D, E y K se acumulan en el tejido graso y su exceso puede ser tóxico. Suplementos para la energía con estimulantes. Muchos productos comercializados como “energizantes” contienen cafeína, taurina u otros estimulantes que no corrigen ningún déficit nutricional. Dan una sensación temporal de activación que puede enmascarar un cansancio que necesita otra respuesta. Cuándo el cansancio de septiembre merece más que un suplemento Hay una diferencia entre el cansancio de adaptación que se resuelve en dos o tres semanas con la vuelta a la rutina y el cansancio persistente que no cede aunque los hábitos hayan vuelto a su cauce. Este segundo tipo puede indicar un déficit nutricional real, un problema tiroideo, anemia u otras causas que requieren diagnóstico médico. La señal más clara ante la que actuar es el cansancio que no mejora después de tres o cuatro semanas de vuelta a la normalidad, en especial, si se acompaña de otros síntomas como pérdida de peso sin causa aparente, palpitaciones o cambios en el estado de ánimo, o interfiere de forma significativa con el rendimiento en el trabajo. En Savia, salud digital Mapfre, los empleados tienen acceso al servicio de Telemedicina con médicos especializados y al servicio de Nutrición con dietistas-nutricionistas, ambos disponibles por videoconsulta desde cualquier dispositivo. Para hacer una valoración del cansancio, interpretar unos resultados de una analítica o recibir orientación sobre qué suplementos tienen sentido en cada caso, el acceso es inmediato y sin esperas. Infórmate sin compromiso.

Podemos impulsar la productividad en tu empresa mejorando el bienestar de tu equipo

Suscríbete a nuestra newsletter
Suscríbete a nuestra newsletter