Prueba de Esfuerzo

La prueba de esfuerzo, también conocida como ergometría, es una técnica diagnóstica que tiene como objetivo registrar los datos del corazón, mientras el paciente realiza un esfuerzo físico controlado por el especialista. La prueba se realiza con un electrocardiograma. Si estás interesado en este tratamiento, ponte en manos de los mejores profesionales para que te aconsejen y asesoren acerca de él.

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¿En qué consiste?

¿Has comenzado hace poco a hacer ejercicio y notas que tus pulsaciones están muy elevadas o que te cansas mucho? ¿Te has propuesto realizar una actividad física regularmente y no sabes si estás preparado para ello? ¡Esta es tu prueba! Mediante la prueba de esfuerzo se determinará si tu cuerpo está preparado para la realización de deporte. La prueba consiste en someter al paciente a un ejercicio constante en una bicicleta estática o en una cinta andadora, donde se va incrementando la intensidad cada minuto. Al mismo tiempo se coloca una máscara para realizar una espirometría y se analiza también el ritmo cardíaco. Se llevan a cabo diferentes mediciones en sangre para evaluar los niveles de lactato y al mismo tiempo se combina con otras pruebas como examen postural, pesaje o auscultación.

¿En qué me ayuda?

Gracias a la realización de esta técnica podrás conocer cómo responde tu cuerpo cuando realizas deporte. Averiguarás cuál es tu frecuencia cardíaca máxima, así como el consumo máximo de oxígeno o dónde se encuentra el umbral del metabolismo aeróbico (aquel en donde se consume oxígeno para su realización) y el anaeróbico. Conocer si presentas las características mínimas requeridas para la realización de un determinado deporte, hará que no te la juegues y puedas saber hasta donde puedes llegar. Para algunas pruebas muy duras, como el maratón, es una prueba imprescindible para sentirte seguro durante la carrera.

Opciones disponibles

Prueba de esfuerzo consumo de oxigeno

La prueba de esfuerzo es una técnica en la que se analiza la capacidad de un paciente, concretamente de su corazón y de sus pulmones para poder llevar a cabo un ejercicio intenso. Para ello se analizan diferentes parámetros para conocer el tipo de metabolismo que se está llevando a cabo, así como para evaluar cuál es el grado máximo de consumo de oxígeno ante un determinado esfuerzo. Si quieres conocer más sobre esta prueba y cuáles son sus ventajas no dudes en continuar leyendo.

Disponible en: Tarragona

desde 124 €

Prueba de Esfuerzo (Ergometría)

La prueba de esfuerzo, también conocida como ergometría, es una prueba diagnóstica que tiene como objetivo registrar los datos del funcionamiento del corazón mientras el paciente realiza un esfuerzo físico controlado por el especialista. La prueba se realiza con un electrocardiograma y con un controlador del consumo de oxígeno para medir la capacidad funcional pulmonar máxima de un individuo. Es la prueba que mejor determina la adaptación del organismo al ejercicio de una forma no invasiva, y se suele realizar sobre una cinta de correr o sobre una bicicleta estática.

Disponible en: Barcelona, Viladecans, Tarragona, Sabadell, Reus, Madrid, Lleida

desde 59 €

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Definición

La prueba de esfuerzo o ergometría es una prueba diagnóstica que se realiza con el objetivo de poner en evidencia alteraciones cardiovasculares,  no presentes en reposo, y que pueden manifestarse con el ejercicio.

Para ello, se utiliza el registro de un electrocardiograma (ECG), que monitoriza el ritmo del corazón, a la vez que crea un registro de la tensión arterial durante e inmediatamente después de que un paciente haya realizado ejercicio, como correr en una cinta o pedalear en una bicicleta estática.

Las pruebas se realizan siguiendo un protocolo, en el que se añaden niveles progresivos de carga y esfuerzo, hasta alcanzar una frecuencia cardíaca máxima de 140 a 175 latidos por minuto, según la edad y sexo del paciente o, en el caso de que ocurra, hasta que se detecta dolor torácico o alteraciones en el electrocardiograma. Si esto ocurre indicaría que puede haber una obstrucción en un vaso sanguíneo (arteria) del corazón, que no permite la llegada del flujo necesario de sangre a un territorio determinado.

La prueba de esfuerzo para el estudio de determinadas alteraciones del corazón (como por ejemplo las arritmias), varía dependiendo de las diferentes situaciones clínicas. No es la misma para pacientes sedentarios que empiezan desde cero un programa de actividad física, que para un deportista que va a iniciar un programa de entrenamiento, así como para pacientes que presentan dolor torácico, o aquellos con alteraciones en el electrocardiograma (ECG).

Además, la ergometría o prueba de esfuerzo convencional, también permite realizar una estimación pronóstica, funcional y terapéutica de los pacientes que han sufrido un infarto cardíaco.

Tipos de prueba de esfuerzo

  • Prueba de esfuerzo convencional: provocación de un estrés cardíaco a través del ejercicio en una cinta de correr (modificando velocidad y pendiente), o en una bicicleta estática (variando la velocidad y la resistencia). Existen dos protocolos para hacerlo:
    • Protocolo de Bruce: en el que se realizan incrementos de intensidad de forma discontinua en etapas de 3 minutos.
    • Protocolo de Naughton: en el que se producen incrementos de intensidad de forma continua. Se puede realizar como prueba diagnóstica de una enfermedad, que sirve para valorar la respuesta del organismo tras la realización de un tratamiento farmacológico o quirúrgico (revascularización). Para evaluar la capacidad funcional y determinar si debe concederse o no una incapacidad laboral a un paciente, o para saber cómo responde una persona que realiza ejercicio, ya sea de forma inicial o de forma profesional.
  • Pruebas de esfuerzo no convencionales: se usan para mejorar el diagnóstico cuando el resultado de la ergometría convencional es dudoso.
    • Prueba de esfuerzo con análisis de gases o ergoespirometría: esta técnica añade a la ergometría clásica el análisis de los gases respiratorios, lo que permite obtener información, no solo del aparato respiratorio, sino también del metabolismo energético durante el ejercicio.
    • Prueba de esfuerzo con ecocardiograma: se realiza un ecocardiograma durante la prueba para observar las alteraciones de la contracción del corazón, que se producen cuando existe isquemia (falta de oxígeno en el corazón). Se puede realizar mediante una ergometría convencional,  con la realización de un electrocardiograma antes y después de terminar la prueba de esfuerzo. También se puede hacer el ecocardiograma durante la realización de la propia prueba, utilizando una camilla especial ergométrica adaptable, para poder poner el tórax del paciente, que se sujeta a la camilla, en un ángulo de unos 45º. Esta camilla tiene a los pies de la misma un sistema de pedales de bicicleta estática, que se gradúa para incrementar la carga durante el esfuerzo.
    • Prueba de esfuerzo con perfusión isotópica: se realiza inyectando una sustancia radiactiva (isótopo), dos minutos antes de terminar el esfuerzo. Esta sustancia se fijará en las fibras del músculo del corazón sanas y no se fijará en las que haya una isquemia o infarto. Seguidamente, se realiza una prueba de imagen (gammagrafía o tomografía por emisión de fotones conocida como SPECT), en la que se aprecian las zonas donde no se ha fijado esa sustancia.
  • Pruebas de esfuerzo con estimulación farmacológica: se utilizan cuando no se puede realizar la ergometría convencional porque existe alguna contraindicación. Se busca, mediante la administración de un fármaco,  producir un efecto similar al que provoca el esfuerzo físico real en el músculo cardíaco: aumento de consumo de oxígeno, de la frecuencia cardíaca, de la tensión arterial… etc. Para evaluar la respuesta del organismo a ese estrés, se puede realizar antes y después de la estimulación un ecocardiograma,  o realizar el mismo procedimiento de perfusión isotópica con la realización posterior de una prueba de imagen (gammagrafía).

Preparación

El paciente aceptará la realización de la exploración, tras la correspondiente explicación, mediante la firma del consentimiento informado.

Como preparación previa del paciente, es importante que este no tome bebidas alcohólicas, bebidas con cafeína ni comidas copiosas tres horas antes de la realización de la prueba. Tampoco debe estar en ayunas de forma prolongada, por el riesgo de sufrir un descenso de azúcar en sangre (hipoglucemia) mientras realiza la prueba.

No debe realizar actividad física intensa o ejercicio inhabitual en las doce horas anteriores.

El paciente debe llevar ropa confortable y calzado cómodo para la realización de la prueba.

Es recomendable que, si el paciente tiene mucho vello en el pecho, se afeite para que las pegatinas de los electrodos, que se adhieren a la piel para registrar la actividad eléctrica en el electrocardiograma, se peguen mejor y el registro sea de mayor calidad.

A veces, el médico puede indicar la suspensión de la toma de algunos fármacos para que no alteren los resultados de la prueba (betabloqueantes, verapamilo… etc.)

Cómo se realiza la prueba de esfuerzo

La prueba se realiza en una sala ventilada que permite mantener una temperatura ambiente en torno a los 21 ºC.

Al paciente le colocarán unos electrodos en el pecho, que son los que llevarán la información de la actividad eléctrica del corazón hacia un aparato. Este tiene una pantalla donde se registra un trazado de líneas, el electrocardiograma, en tiempo real.

Además, se le pondrá un manquito en el brazo que es el que ayuda a registrar la tensión arterial (parte del esfingomanómetro o tensiómetro), y se realizará un electrocardiograma (ECG), previo a la prueba, tumbado boca arriba y otro de pie.

Se inicia el ejercicio de forma suave, en la cinta de correr o en la bicicleta estática. Cada tres minutos el nivel de esfuerzo solicitado al paciente se incrementa para que el corazón se vaya acelerando hasta llegar a la frecuencia cardíaca deseada.

Durante la prueba, paralelamente, se registrará la frecuencia cardíaca (FC) y la presión arterial, al inicio en reposo, al menos en los mismos momentos en los que se registra el ECG durante el desarrollo de la prueba y al final de cada estadio (cada 3 minutos).

En el momento en el que el paciente llega a su máximo esfuerzo y no puede continuar, debe comunicarlo al médico para que la prueba finalice. La prueba se considera concluyente cuando el paciente ha alcanzado el 85% de la frecuencia cardíaca máxima para su edad. También se dará por finalizada la prueba en cualquier momento en el que se produzca un acontecimiento clínico importante: si se detecta alguna alteración de la conducción del impulso cardíaco (arritmia) grave, si se presentan alteraciones en la presión arterial, alteraciones en el electrocardiograma o el paciente presenta un dolor torácico que aumenta de forma progresiva (angina de pecho).

En el momento de la finalización también se realiza el registro de un electrocardiograma, de la frecuencia cardíaca y de la tensión arterial.

Complicaciones de la prueba de esfuerzo

El riesgo asociado a la realización de la prueba depende de las características clínicas del paciente.

Hay riesgo de aparición de síntomas como cansancio muscular, dolor en las piernas, mareo, aumento de la tensión arterial y dolor torácico.

Entre las complicaciones graves, que pueden aparecer durante la realización de la prueba de esfuerzo, se encuentran el infarto de miocardio, alteraciones de la conducción eléctrica del impulso cardíaco (la taquicardia supraventricular sostenida y/o la fibrilación ventricular), el accidente cerebrovascular o, en último extremo, la muerte.

Resultados

La valoración de los resultados de la prueba de esfuerzo o ergometría consiste en la evaluación de un conjunto de datos recogidos durante su realización, como son la capacidad de ejercicio, la respuesta clínica, los resultados del electrocardiograma y la respuesta de la tensión arterial y la frecuencia cardíaca del paciente. Todos estos datos le servirán al médico que evalúa al paciente para establecer el diagnóstico y/o tomar decisiones importantes en el manejo (diagnóstico o terapéutico) del paciente.

Los principales síntomas que se valoran son: la aparición de dolor torácico, hipotensión o falta de progresión de la presión arterial con el esfuerzo, mareo, palidez cutánea, sudor frío o náuseas. Todos estos síntomas se correlacionan con la presencia o no de alteraciones registradas gráficamente en el electrocardiograma, datos que dan al médico información sobre si existe o no expresión clínica de una angina de pecho (cardiopatía isquémica).

Según estos síntomas y signos, los resultados se clasifican en:

  • Prueba de esfuerzo negativa: cuando se consigue realizar sin ninguna alteración, con una respuesta fisiológica del organismo al esfuerzo adecuada. Según el motivo de indicación de la prueba y la asociación o no de factores de riesgo, el médico evaluador indicará la conveniencia o no de vigilar posteriormente al paciente.
  • Prueba de esfuerzo dudosa: la prueba no da resultados claramente alterados, pero la situación o patología del paciente, hacen indicar su vigilancia para la repetición posterior de la prueba o, en su defecto,  realizar la prueba de esfuerzo con perfusión isotópica para asegurar el diagnóstico de la posible alteración que exista.
  • Prueba de esfuerzo positiva (+): en ese caso, se repite la ergometría con perfusión isotópica.  Su resultado puede ser:
    • Negativo: el médico, teniendo en cuenta los factores de riesgo del paciente, indicará un tratamiento y valorará la repetición de la prueba de esfuerzo al mes, para confirmar el diagnóstico y ver la evolución clínica.
    • Nuevamente positivo para isquemia: el médico indicará la realización de una coronariografía (prueba de diagnóstico radiológica que permite la visualización del recorrido de los vasos del corazón, llamadas arterias coronarias), para detectar la presencia de posibles obstrucciones en su luz, que impiden la adecuada circulación de sangre hacia el tejido cardiaco.
  • Prueba de esfuerzo altamente positiva (+++): indica al médico evaluador que existe una obstrucción en la circulación del corazón. Esto produce que la sangre no llegue bien a todo el tejido cardíaco cuando requiere más flujo sanguíneo durante la realización de ejercicio. El médico indicará la realización de otras pruebas diagnósticas para detectar dónde se localiza la obstrucción y, con ello, poder tratar al paciente: coronariografía, cateterismo cardíaco, es decir la introducción de un catéter (tubo flexible muy fino en una arteria del brazo o de la pierna, que es conducido hasta el corazón para poder evaluar distintos parámetros y estructuras), angioplastia o colocación de stent coronario.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura una prueba de esfuerzo?

La prueba suele durar de 6 a 12 minutos, ya que una duración mayor  puede dificultar la valoración de la misma por el cansancio que sienta el paciente. En total, el tiempo dedicado a la preparación, ejercicio y reposo requerido para la prueba ronda los 30 minutos.

¿Cómo se llama también la prueba de esfuerzo?

La prueba de esfuerzo también se denomina ergometría.

¿Supone algún riesgo para el paciente hacer una prueba de esfuerzo?

El riesgo de padecer alguna complicación durante la prueba depende de la situación clínica previa del paciente. En casos de padecimiento de enfermedad coronaria importante, pueden presentarse alteraciones graves del ritmo cardíaco, síncope y, de forma menos frecuente, infarto de miocardio o insuficiencia cardíaca. El riesgo de muerte es de 1 por cada 10.000 personas que realizan la prueba.

¿Es mejor hacer la prueba en bici estática o en cinta de correr?

El objetivo es evaluar la respuesta del organismo durante un esfuerzo lo más fisiológico posible. La técnica en la bicicleta estática precisa de un aprendizaje previo por parte del paciente de cómo utilizarla, sin embargo, caminar y correr de forma progresiva en una cinta rodante, no precisa de ese manejo, por lo que es un esfuerzo realizado de forma más natural. Por ese motivo suele ser la forma de realización de la prueba de esfuerzo más usada.

¿Descarta la prueba de esfuerzo cualquier problema cardíaco?

No, todas las enfermedades que pueden afectar al corazón se diagnostican con la realización de la prueba de esfuerzo.

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