Adenoidectomía

La adenoidectomía, también conocida como extirpación de adenoides, es una cirugía que sustrae las glándulas adenoides o vegetaciones. Este proceso se suele realizar, en su gran mayoría, en niños. Esta operación se realiza para evitar posibles afecciones o enfermedades como la otitis, bronquitis o infecciones en el tracto respiratorio superior. Las adenoides se inflaman e impiden la respiración por fosa nasal, obligando a coger aire por la boca que es lo que provoca las diferentes enfermedades.

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Adenoidectomía (Extirpación de vegetaciones)

La adenoidectomía, también conocida como extirpación de adenoides, es una cirugía que sustrae las glándulas adenoides o vegetaciones. Este proceso se suele realizar, en su gran mayoría, a niños.... Esta operación se realiza para evitar posibles afecciones o enfermedades como la otitis, bronquitis o infecciones en el tracto respiratorio superior. Las adenoides se inflaman e impiden la respiración por las fosas nasales, obligando al niño a coger aire por la boca, que es lo que provoca las diferentes enfermedades. Ver más

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Gabinete Otorrinolaringólogo IntegralTENERIFE

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Adenoidectomía (Extirpación de vegetaciones)

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Clínica Santa ElenaMADRID

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Definición

La adenoidectomía es una intervención quirúrgica que consiste en la extirpación del tejido adenoideo (vegetaciones), que se encuentra en la rinofaringe, área anatómica situada detrás del paladar, en la parte posterior de las fosas nasales.

El tejido adenoideo forma parte del sistema de defensas del organismo. Durante el crecimiento, la cantidad de tejido va disminuyendo y puede desaparecer durante la adolescencia, pero a veces persiste en la edad adulta. Si produce síntomas de obstrucción de las vías respiratorias altas o infecciones de repetición, se procede hacer una adenoidectomía.

¿Cómo es una adenoidectomía?

La adenoidectomía se realiza bajo anestesia general, ocupándose el médico anestesista de evaluar su efecto y la situación del paciente. Previamente se le realizará al paciente un electrocardiograma y un estudio analítico general y de coagulación que será valorado por el anestesista.

Se inicia la intervención accediendo hasta las adenoides a través de la boca del paciente. La técnica consiste en cortar o legrar (raspar) las adenoides. El médico especialista que lleva a cabo este tipo de intervenciones es el otorrinolaringólogo.

Tras la intervención, queda una superficie sangrante que tiende a coagularse espontáneamente en un breve espacio de tiempo si la capacidad de coagulación de la sangre del paciente es normal.

En ocasiones, se administra durante la intervención por vía intravenosa un corticoide, que es un fármaco de acción antiinflamatoria potente, para ayudar a la posterior recuperación. Además, a veces se aplican sustancias en forma de pasta sobre la zona quirúrgica durante unos minutos, que ayudan a la coagulación de la herida.

¿Para quién está indicada?

La adenoidectomía es una de las intervenciones quirúrgicas más frecuentemente realizadas en edad infantil.

La adenoidectomía se indica en aquellos pacientes en los que el tejido adenoideo se ha desarrollado demasiado, lo que produce la obstrucción u ocupación de la rinofaringe. Esta ocupación puede originar problemas como obstrucción nasal, síndrome de apnea del sueño (pausas y dificultad en la respiración), infecciones (adenoiditis), complicaciones como otitis o complicaciones que se extienden a las vías respiratorias bajas (bronquitis, asma, etc.). En estos casos en los que se producen síntomas e infecciones frecuentes está indicada la retirada del tejido adenoideo.

También se puede realizar en los casos en los que se quiere analizar el tejido adenoideo porque haya sospecha de malignidad, es decir, presencia de un tumor.

¿Por qué se realiza?

La adenoidectomía permite mejorar la ventilación nasal, disminuyendo la incidencia de algunas infecciones de la vía área y/o la intensidad de los ronquidos y la apnea.

Riesgos de una adenoidectomía

Los riesgos y complicaciones de la adenoidectomía pueden ser:

  • Complicaciones generales de toda intervención quirúrgica derivadas de la anestesia, así como de los riesgos propios de las enfermedades que pueda padecer el paciente como enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes mellitus, hipertensión…etc.
  • Persistencia de una pequeña cantidad de adenoides.
  • Sangrado importante o hemorragia persistente tras la intervención por la nariz o con vómitos sanguinolentos. Esta complicación habitualmente puede requerir un tratamiento de taponamiento para realizar una compresión de la región intervenida, pero si aún así persiste, puede ser necesaria la reintervención quirúrgica. Así mismo, si la pérdida de sangre es importante, es posible que requiera la administración de transfusiones sanguíneas.
  • Puede existir una aspiración accidental de la sangre, que puede llegar a obstruir las vías respiratorias.
  • Infección de la herida quirúrgica.
  • Aparición de una voz nasalizada o “gangosa” por insuficiencia del velo del paladar (parte posterior del paladar), para ocluir las fosas nasales al emitir ciertas palabras.

Preparación

Para poder realizarse una adenoidectomía el paciente, o en el caso de los menores de edad, sus padres o responsables legales, deben firmar un documento llamado consentimiento informado, donde se informa de cómo será la intervención, sus posibles riesgos y alternativas de tratamiento si las hubiera.

Debe informar al médico de si toma alguna medicación de forma crónica. El especialista puede indicarle que unos días antes de la intervención, deje la toma de medicamentos que influyan en la coagulación de la sangre como aspirina, ibuprofeno… etc.

Así mismo, el paciente debe comunicar al médico si padece alguna otra enfermedad o alergia medicamentosa.

Es recomendable que los días previos a la intervención, el paciente realice una adecuada hidratación bebiendo abundantes líquidos. Debe acudir en ayunas de 8 horas previas el día de la intervención y no debe portar ningún objeto metálico (joyas, monedas, etc.).

Para el estudio preanestésico al paciente se le realizará una analítica de sangre, un electrocardiograma y una radiografía de tórax. Todo ello será evaluado por el médico anestesista, quien hará la indicación de la anestesia a utilizar.

Cómo es la recuperación de una adenoidectomía

Justo después de la adenoidectomía el paciente es llevado desde el quirófano a una zona de recuperación donde permanecerá en observación. Durante las siguientes 4 – 6 horas sólo podrá ingerir líquidos fríos.

Tras un periodo de observación de 6 – 8 horas, si no hay complicaciones u otras circunstancias clínicas que indiquen lo contrario, el paciente puede regresar a su casa.

Después de la intervención es habitual la expulsión de una pequeña cantidad de sangre e incluso coágulos, por la nariz o por la boca.  Se debe tener precaución a la hora de realizar esfuerzos si el paciente se “suena” la nariz.

Puede existir un pequeño dolor de garganta y oídos durante la deglución, que responde bien al tratamiento con fármacos analgésicos (para el dolor).

También pueden aparecer vómitos de color oscuro que, durante las primeras horas, se consideran normales y que están en relación con la pequeña cantidad de sangre deglutida durante la intervención.  La halitosis o mal olor del aliento es frecuente y desaparece en unos días. El dolor de cabeza también es posible y si es intenso, el paciente debe consultar con el médico.

Debe mantener reposo relativo en el domicilio durante 7 días.

La dieta ha de ser blanda durante los dos primeros días evitando los alimentos excesivamente calientes o fríos, picantes o ácidos.

El otorrino indica al paciente la fecha de revisión después de la primera semana.

Si existe un sangrado abundante, fiebre alta o dolor incontrolable con la medicación, el paciente debe acudir a urgencias hospitalarias.

Resultados

Los resultados de una adenoidectomía se evalúan tras la recuperación, valorando la mejoría clínica del paciente en cuanto a la desaparición o disminución de los síntomas, y complicaciones que la presencia del tejido adenoideo hipertrofiado (aumentado de tamaño) producía antes de la intervención. El paciente respira mejor y habitualmente tiene menos infecciones.

La primera revisión tras la intervención se realizará a la semana por el otorrino que ha realizado la cirugía.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre una adenoidectomía y una amigdalectomía?

La adenoidectomía es la extirpación del tejido adenoide (vegetaciones), que está situado en la rinofaringe (detrás de las fosas nasales); y la amigdalectomía es la extirpación de las amígdalas (anginas), que están situadas en la parte posterior de la faringe. Ambas son tejido linfoide (del sistema de defensa), y ambas se extirpan sobre todo cuando son causa de infecciones de repetición y obstrucción de las vías respiratorias superiores. En ocasiones se puede realizar una intervención en la que se realiza la extirpación de las dos, lo que se denomina amigdaloadenoidectomía.

¿Cuánto se tarda en hacer una adenoidectomía?

La adenoidectomía puede durar entre 30 – 45 minutos.

¿El postoperatorio en niños y en adultos es el mismo?

La hipertrofia o aumento de tamaño de las adenoides no es típico que suceda en adultos, en ocasiones antes de la intervención se realiza una toma de una muestra de tejido o biopsia para descartar que el aumento del tejido no sea debido a un proceso maligno. Por este motivo, depende de la causa por la que se realiza una adenoidectomía, la recuperación puede ser algo diferente, sobre todo si la retirada de las adenoides se completa con otro tipo de técnica quirúrgica que amplíe la intervención. En estos casos puede ser diferente el postoperatorio con respecto a la cirugía en los niños.

¿Es dolorosa una adenoidectomía?

La adenoidectomía se realiza habitualmente bajo la acción de la anestesia general, por lo que la intervención en sí no es dolorosa. Sí pueden sentirse molestias o dolor en el periodo de recuperación, que son habitualmente bien toleradas con la administración de fármacos analgésicos.

¿Debo ir acompañado a una adenoidectomía?

Es conveniente ir acompañado a la realización de la adenoidectomía ya que, como toda intervención quirúrgica, no está exenta de riesgos. Además, tras el alta el paciente puede estar molesto o sufrir leves sangrados y es aconsejable estar en reposo relativo durante los siguientes 2 – 7 días posteriores, sin realizar esfuerzos, conducir, etc. Los niños siempre deben acudir junto con los padres o responsables legales.

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