Anestesiología y Reanimación

La anestesiología y reanimación es una especialidad médica que tiene como objetivo la docencia, estudio y aplicación de técnicas que protejan y alivien al paciente del dolor de las operaciones quirúrgicas, antes, durante y después de la operación. Mantener las funciones vitales mientras se realiza la operación y en caso de ser necesario la reanimación del paciente. Todo este proceso deberá estar monitorización por parte del especialista, para verificar que la salud del paciente durante la operación es la correcta.

¿Tienes dudas sobre el tratamiento?

o llámanos al 900 908 600

L-J de 9:00h a 19:00h

V de 9:00h a 18:00h

Hola. Somos Savia.
¿Cómo estás?

Definición

La anestesiología y reanimación es la parte de la medicina que controla el dolor durante las cirugías y en las horas posteriores a las mismas. También se encarga de las unidades del dolor y por tanto el tratamiento del dolor crónico. El médico especialista en anestesiología debe realizar los estudios de grado en medicina de seis años, tras ellos, someterse al examen MIR, y, tras aprobar dicho examen, realizar una formación de cuatro años hospitalaria (residencia).

Pruebas más comunes de anestesiología y reanimación

Analítica de sangre: es necesaria previa a la cirugía ya que permite conocer posibles descompensaciones que den lugar a problemas durante la operación. Será importante controlar en el recuento sanguíneo que el paciente no presente anemias ni infecciones que puedan contraindicar la cirugía. También deberá tener el riñón y el hígado bien, así como unos niveles de azúcar adecuados. Para estos últimos parámetros mencionados se usará la bioquímica sanguínea.
Radiología de tórax: permite conocer el estado de los pulmones, ya que en las anestesia generales es necesario realizar ventilación mecánica, siendo preciso comprobar la ausencia de enfermedades pulmonares como la bronquitis crónica.
Electrocardiograma: permite conocer el ritmo cardíaco y el estado general del corazón ya que los pacientes con arritmias pueden tener un mayor riesgo quirúrgico. También permite conocer si el paciente ha presentado eventos cardíacos desconocidos, como pueden ser infartos.
Pruebas de coagulación: son necesarias para prevenir posibles hemorragias. Además del estudio básico, en aquellos pacientes en los que se conocen alteraciones de la coagulación previamente, se pueden necesitar estudios de coagulación más complejos que permitan conocer la necesidad de introducir factores de coagulación antes o durante la cirugía si fuera necesario.
Consejos sobre medicación anticoagulante previa a la cirugía: aquellos pacientes que toman anticoagulantes orales deberán ser aconsejados por su anestesista sobre si deben tomarlos o no, o sobre si deben sustituir la toma oral de estos productos por anticoagulantes inyectables como la heparina de bajo peso molecular.

Tratamientos más comunes de anestesiología y reanimación

Sedación: es una técnica anestésica que se usa en intervenciones menores o en pruebas diagnósticas que pueden producir dolor. Se realiza durante un periodo breve de tiempo y durante la misma se introduce un fármaco por vía intravenosa que produce relajación y sueño al paciente. Se usa en situaciones de corta duración y durante la misma el paciente tiene monitorizado el nivel de oxígeno y el pulso. Es menos profunda que una anestesia general. Se usa por ejemplo en pruebas molestas como la gastroscopia o la colonoscopia, entre muchas otras.
Infiltración: inyección de un anestésico junto con un corticoide en una zona de dolor y/o inflamación. Son especialmente importantes en procesos de dolor articular o tendinoso.
Anestesia epidural: es la introducción de un anestésico en el espacio epidural, que es la zona que rodea a la médula espinal en la columna vertebral. Provoca una pérdida de sensibilidad en la zona inmediatamente inferior al lugar de la inyección. Es un tipo de anestesia que se usa cada vez en mayor medida, ya que produce menos complicaciones y mejor recuperación que una anestesia general, y se usa especialmente en las cirugías abdominales. La técnica se realiza con el paciente sentado y se introduce la anestesia entre dos vértebras, a diferente altura según la zona que se quiera anestesiar.
Bombas de infusión intratecal: se va a usar en pacientes con dolor crónico que no responden a otros tratamientos. Este sistema introduce a través de una sonda situada en el espacio que rodea la médula espinal, un medicamento analgésico. La sonda se encuentra conectada a una bomba que se sitúa bajo la piel del paciente y que contiene en su interior el medicamento a suministrar de forma programada conforme a la pauta que se indique para aliviar el dolor.
Terapia regenerativa con plasma rico en plaquetas: en esta terapia se usa plasma rico en plaquetas extrayendo plasma del propio paciente, que se centrifuga separando la parte con las plaquetas. Dicha sustancia puede ser inyectada al paciente, ya que no presenta peligro de reacción alguna al ser de él mismo. Este plasma actúa como antiinflamatorio y regenerador por acción de las sustancias que las plaquetas que se van a producir durante el momento de la coagulación. Su uso principal es a nivel de articulaciones.

Enfermedades más comunes de anestesiología y reanimación

  • Dolor crónico.
  • Cirugía torácica.
  • Cirugía abdominal.
  • Control postanestésico.
  • Cirugías traumatológicas con control postoperatorio del dolor.

¿Tienes dudas?