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Procesos y Fases de la Rotura de Ligamentos
Artículo especializado

Procesos y Fases de la Rotura de Ligamentos

No se puede hablar de rotura de ligamentos sin hacerlo de esguince, una de las lesiones más frecuentes, que afecta sobre todo a los tobillos, los pies, las rodillas y las muñecas. Sin embargo, también los vemos en la columna cervical, hombro, codo y cadera.  Porque… ¿es lo mismo rotura parcial que esguince grado II?, ¿y rotura completa que esguince grado III? Ahora saldremos de dudas. El ligamento es una estructura semielástica formada por fibras de tejido conectivo que unen dos articulaciones y les confiere estabilidad y movimiento. La lesión más frecuente que puede sufrir un ligamento es, con diferencia, un esguince. En la mujer el más común es el de tobillo y en el hombre el de rodilla. La torcedura o entorsis durante la práctica de actividad deportiva (futbol y básquet los más comunes) es el mecanismo más frecuente de lesión, pero también al bajar las escaleras, en un bordillo, en un socavón. En ocasiones, la torcedura conlleva a la caída al suelo y, por tanto, a una contusión ósea directa sobre la zona. Según la fuerza de torsión, distensión o giro de la articulación la lesión provocada puede alcanzar diferentes grados de gravedad. En general, si se oye un chasquido articular asociado al mecanismo de torsión suele indicar lesión más grave (incluso rotura de ligamentos) pudiendo asociarse a una fractura ósea. Otros síntomas sugerentes de gravedad podrían ser: dolor intenso con impotencia funcional absoluta, inflamación inmediata, aparición de hematoma, deformidad, bloqueo articular o inestabilidad. En definitiva, llamamos esguince de ligamento a la lesión provocada por una distensión brusca en la articulación afecta . Un estiramiento de intensidad superior a la elasticidad propia del ligamento provoca que las fibras del mismo se estiren o elonguen más de lo normal pudiendo llegar incluso a romperse. Tipos Según el grado de distensión o fuerza transmitida al ligamento durante la torcedura podremos encontrarnos un esguince de ligamento grado I o leve (lesión de menos del 5% de fibras del ligamento), un esguince de ligamento grado II o rotura parcial (lesión de menos del 50% de fibras del ligamento) o un esguince de ligamento grado III o rotura completa (lesión del 100% de fibras del ligamento). Si la rotura es completa tendré una inestabilidad en esa articulación. Es importante afinar el diagnóstico y el grado de gravedad pues va a condicionar el tratamiento y el tiempo de recuperación. ¿Qué debo hacer si sufro una torcedura en una articulación? La primera medida, siempre, es aplicar hielo local (no directamente sobre la piel. Se debe interponer un paño para evitar la lesión cutánea del frío directo. Seguidamente hay que acudir a urgencias donde te evaluaremos y te trataremos. Es evidente que se deben valorar todos los ligamentos que componen la articulación (los ligamentos del compartimento interno y externo) así como su estabilidad. No podemos obviar la palpación ósea de dicha zona pues es frecuente encontrarse pequeños arrancamientos óseos en caso de torcedura y distensiones severas. Durante la exploración, podremos apreciar si se trata de un esguince grado I o leve, o bien si existe una lesión de mayor magnitud que pudiera haber roto el ligamento parcial o totalmente. ¿Cómo lo sabemos? Simplemente porque la articulación estará inestable en caso de rotura completa. Solicitaremos, en primer lugar, una radiografía para descartar una lesión ósea asociada a la ligamentosa. Si detectamos una lesión ósea y precisamos continuar el estudio podremos solicitar un TAC. Nuestra valoración de urgencias finaliza con la colocación de un vendaje (que variará en función de la lesión). La llamaremos fase aguda o de inmovilización. En un esguince grado I colocaremos un vendaje simple y funcional, mientras que en una lesión grado II-III precisaremos colocar un vendaje compresivo para tratar la inflamación aguda. Indicaremos una pauta médica y un tratamiento antitrombótico (si se trata de una lesión que precise inmovilización prolongada). Recomendaremos descarga de la articulación mediante muletas (extremidades inferiores) o cabestrillo (extremidades superiores) para disminuir la inflamación aguda. En la siguiente visita de control revaloraremos nuevamente la estabilidad articular. Si sospechamos de una rotura En caso de sospecha de rotura de ligamento continuaremos nuestro estudio mediante la solicitud de una prueba diagnóstica que valore las partes blandas , pudiendo ser una ecografía o una resonancia magnética nuclear (RMN). Ya sabes que los ligamentos no pueden visualizarse en una radiografía. Actualmente se solicita la resonancia por la riqueza de información que nos aporta. Mientras esperamos el resultado de esta prueba seguimos el tratamiento médico según la evolución de la lesión. Una vez tenemos el resultado en la mano, es cuando debemos concretar el tratamiento definitivo.  Si tan sólo se diagnostica una rotura parcial del ligamento la trataremos de forma convencional hasta su curación. Sin embargo, en caso de rotura completa de ligamento (también llamado esguince grado III) vamos a valorar diferentes condicionantes que nos llevará a decidir la mejor opción terapéutica. Qué tener en cuenta a la hora de tratar una rotura completa En la decisión de tratamiento de una rotura completa de ligamento entran en juego muchos factores : edad del paciente, actividad deportiva habitual, actividad habitual, comorbilidades, etc. El tratamiento puede ser ortopédico (con vendaje ya sea compresivo o yeso) o quirúrgico (con intervención quirúrgica), en función del perfil del paciente y los riesgos quirúrgicos que le pueda acarrear. En el caso de un deportista profesional siempre se opta por la opción quirúrgica por tratarse de la opción más rápida de estabilizar y recuperar la lesión. Independientemente del tratamiento realizado, tras un periodo de inmovilización se requerirá, sin duda, un tratamiento rehabilitador-fisioterápico. Será la fase subaguda o de rehabilitación funcional que finalizará con la fase de curación. Tiempo de recuperación En función del grado de lesión, el tiempo de recuperación va a cambiar sustancialmente. Así en un esguince grado I estaremos recuperados en tres o cuatro semanas, mientras que un esguince grado II puede requerir de seis a ocho, y uno de grado III puede prolongarse más de tres meses. En todos los casos se recomienda, sin embargo, un tratamiento rehabilitador para volver a poner la articulación en marcha tras el periodo de inmovilización (cuanto más largo vamos a necesitar más rehabilitación). Antes de pasar por todo esto, ¿puedo prevenirlo de alguna manera? Sé que lo sabes, pero tenemos que insistir: no te olvides de calentar el músculo y las articulaciones antes de iniciar el ejercicio . Facilitará el estiramiento de las fibras durante el mismo y en caso de lesión es posible que evitemos la rotura completa del ligamento. En caso de lesión, no dudes en acudir a urgencias.
Operación o Tratamiento Conservador en la Rotura de Menisco
Artículo especializado

Operación o Tratamiento Conservador en la Rotura de Menisco

¿Alguna vez te has girado bruscamente y has notado un dolor agudo en alguno de los laterales de la rodilla? Pues podría tratarse de un pequeño pinzamiento meniscal. Sobre la rodilla… Sabemos que la rodilla es una articulación compleja dotada de importantes estructuras ligamentosas que le confieren estabilidad y de dos estructuras cartilaginosas amortiguadoras llamadas meniscos:  menisco medial o interno y menisco lateral o externo. La articulación de la rodilla está compuesta por tres huesos: fémur, tibia y rótula. La rodilla es una articulación cuyo movimiento principal es la flexo-extensión, pero de manera accesoria posee también un movimiento de rotación que solo aparece cuando la rodilla está flexionada. Los meniscos son unos discos de tejido cartilaginoso con forma de media luna ubicados dentro de la articulación de la rodilla , entre el fémur y la tibia. El menisco medial se encuentra en la cara interna y el lateral en la cara externa de la articulación. ¿Sabías que el menisco absorbe el 40% de la carga que soporta la articulación? Lesiones meniscales Las lesiones meniscales son muy comunes, siendo más frecuentes en varones que en mujeres (ocho veces más frecuente en varones que en mujeres). La mayoría de los pacientes son deportistas jóvenes entre 18 y 45 años y más de la mitad, jugadores de futbol. El mecanismo lesional más característico es aquel provocado por una pequeña flexión y rotación de la rodilla estando el pie fijo en el suelo . Es decir, un giro de la rodilla estando ésta un poco flexionada. Se lesiona con más frecuencia el menisco interno que el externo. La lesión meniscal puede asociarse a otras lesiones de rodilla en una tercera parte de los casos (sobre todo las que afectan al ligamento cruzado anterior). Hablamos de lesiones complejas de rodilla para referirnos a aquellas que implican a diferentes estructuras . Voy a mencionarte alguna que, seguro, has oído alguna vez: Tríada de O´Donoghue : se la conoce como triada desgraciada por tratarse de una lesión importante de la rodilla que puede poner en peligro la vida profesional de un deportista. Implica la lesión de tres estructuras: la rotura del ligamento cruzado anterior, el menisco interno y el ligamento lateral interno. Supone tratamiento quirúrgico ineludiblemente y un tiempo prolongado de recuperación. Pentada desgraciada : aún más grave que la anterior dado que consiste en la lesión del ligamento cruzado anterior, el ligamento lateral interno, el ligamento lateral externo y los dos meniscos. Por tanto, si tan sólo te has roto el menisco debes considerarte afortunado. ¿Cómo se clasifican las lesiones meniscales? Las lesiones meniscales se clasifican en función del trazo de la lesión o en función de la ubicación de la lesión dentro del menisco . Así, podemos encontrar: desgarros longitudinales (los más frecuentes), rotura en asa de cubo (afecta a todo el borde interno meniscal), desgarros en pico de loro o en raqueta, roturas transversales u horizontales, desinserciones periféricas y quistes meniscales (más frecuentes en el menisco externo). ¿Cómo se llega al diagnóstico de una lesión meniscal? Es fundamental estar atentos a la información facilitada por el paciente en cuanto a la descripción del mecanismo lesional y los síntomas que notó inmediatamente después. Si has pasado por ello recordarás que, tras la rotación en semiflexión, aparece un dolor en la interlínea de la rodilla (interna o externa) junto con una impotencia funcional que nos dificulta cargar sobre ella. Es posible que tengamos, incluso, la rodilla bloqueada en semiflexión sin posibilidad de extenderla. Debemos realizar una exploración integral de la rodilla donde comprobaremos si existe líquido intraarticular, si la rodilla está estable y si existe bloqueo articular. Mención aparte tienen las maniobras específicas de exploración meniscal cuya positividad nos ayudará en el diagnóstico, pero no serán concluyentes. Mencionaremos el signo de McMurray, realizado en todas las exploraciones de rodilla. Desencadena dolor y posible chasquido en la interlínea articular afectada al forzar la extensión-rotación de la rodilla desde la flexión. Normalmente, en urgencias realizamos una radiografía para descartar una lesión ósea cuando además ha habido una contusión directa pero los meniscos no pueden visualizarse en una radiografía por lo que, cuando la sospecha de la lesión meniscal es alta, solicitaremos una resonancia magnética por ser la prueba prínceps para el estudio de las estructuras no óseas de la rodilla. Es importante que sepas que la resonancia no se realiza en urgencias, se hace de forma programada. Tratamiento Una vez tengamos la confirmación diagnóstica debemos pensar en el tratamiento más indicado según los hallazgos de la resonancia . Existen diferentes alternativas terapéuticas a largo plazo , pero normalmente en fase aguda se realiza un tratamiento sintomático con un vendaje, antiinflamatorio vía oral y deambulación en descarga (con muletas). No olvidemos que, en muchas ocasiones, el menisco sólo sufre una inflamación aguda reversible (llamada meniscitis) por el traumatismo. En este caso, la resonancia será negativa y tan sólo precisaremos tratamiento de la fase aguda. En función de la lesión hallada en la resonancia las alterativas terapéuticas podrían ser : Rehabilitación si la lesión meniscal es poco relevante o en una persona poco deportista. Infiltración local si la lesión es superficial. Artroscopia para revisión de la articulación y reparación meniscal (si el menisco está roto). Dicha reparación puede ser una sutura del menisco (cuando la lesión es periférica) o una resección del fragmento (meniscectomía parcial). Actualmente, la tendencia quirúrgica es conservadora. A pesar de que la resección meniscal soluciona la fractura, a largo plazo puede conllevar un proceso artrósico de ese compartimento de la rodilla. La resección completa del menisco (actualmente casi en desuso excepto en lesiones amplias) puede multiplicar la carga articular del compartimento hasta un 700% ocasionando daños secundarios en el cartílago articular. Tras la cirugía siempre se indicará un tratamiento rehabilitador hasta la total recuperación, siendo posible la reincorporación laboral a las pocas semanas. Si has llegado hasta aquí te habrá quedado claro que debemos evitar las rotaciones bruscas de rodilla . Por favor, ten cuidado al levantarte de la silla. Dra. Ana García Especialista en Medicina del Deporte y el Trabajo Médico consultor de Advance Medical
Operación del Túnel Carpiano
Artículo especializado

Operación del Túnel Carpiano

También conocido como enfermedad del guitarrista, por el constante movimiento de mano y muñeca (mecanismo muy asociado a su desarrollo), el síndrome del túnel carpiano (STC) es frecuentísimo: afecta hasta a un 90 % de la población, siendo mucho más común en mujeres entre los 40 y los 60 años. Es bilateral en el 50% de los casos, aunque normalmente hay un lado dominante en el que es más severo. Como dato curioso, decir que los síntomas empeoran durante el embarazo por el efecto hormonal. Un poco de anatomía La definición médica del síndrome del túnel carpiano es una neuropatía por atrapamiento en una zona anatómica determinada. Concretamente, es la compresión del nervio mediano a su paso por el túnel del carpo . Voy a facilitarte una breve explicación anatómica para que quede perfectamente claro. En la cara anterior de la muñeca encontramos el túnel del carpo, que es un conducto formado por los huesos de la muñeca y el ligamento transverso del carpo. Por ese conducto o túnel transcurren los tendones flexores y el nervio mediano (que recoge la sensibilidad del primer, segundo y tercer dedo de la mano). Si el diámetro del túnel disminuye, las estructuras de su interior se ven comprometidas o atrapadas. En el caso del nervio, ocasionará síntomas característicos como hormigueos o parestesias. Con esta explicación ya podemos intuir el tratamiento a largo plazo… Seguro que lo has deducido. Para que el nervio no sufra debemos descomprimirlo y ello supone la sección del ligamento transverso del carpo (lo abordaremos más adelante). Qué factores se relacionan o predisponen a sufrirlo Algunos de ellos son: obesidad, movimientos repetitivos de mano y muñeca, menopausia, enfermedades reumáticas y traumatológicas, enfermedades metabólicas (hipotiroidismo o diabetes), insuficiencia renal, fracturas del carpo, etc.  En muchos casos se asocia a un traumatismo repetido (por ello es frecuente en trabajadores en línea, peluqueras, carniceras, cajeras, envasadores, modistas, informáticos…) En estas situaciones, podemos evitar sufrirlo realizando pequeñas pausas cada dos horas para realizar estiramientos (con el codo extendido hacemos movimientos circulares con la muñeca). En algunas empresas se produce rotación de los trabajadores por las diferentes máquinas para evitar movimientos idénticos todos los días. ¿Qué síntomas pueden hacer sospechar de un STC? Los primeros síntomas suelen comenzar de forma insidiosa y gradual con calambre s u hormigueo (parestesias) en los dedos (especialmente el primero, segundo y tercer dedo) y de predominio nocturno . Es típica la sensación de adormecimiento, acorchamiento, tumefacción o pérdida de fuerza en dichos dedos. A medida que los síntomas progresan, se hacen evidentes durante el día , de forma que aparece dificultad para coger objetos pequeños, abrir botes e incluso hacer la pinza. Las parestesias nos llevan a realizar pequeñas sacudidas de la mano que alivian nuestros síntomas (se conoce como el signo de sacudida o de Flick). ¿Cómo exploramos estos síntomas? Existen unas maniobras que dan muchas pistas sobre el STC: Signo de Tinel : cuando percutimos con el martillo sobre el ligamento anular de la muñeca (situado en la cara anterior) produciremos una sensación de calambre irradiado a los dedos segundo y tercero. Signo de Phalen : la extensión máxima de la muñeca mantenida durante dos minutos provoca parestesias en los mismos dedos. El resultado de estas maniobras ya nos sugiere que se trata de STC, pero nuestra sospecha diagnóstica debe confirmarse con la realización de una prueba muy sensible y específica: la electromiografía . Con ella se registra la actividad eléctrica de la conducción nerviosa. Es útil para confirmar el diagnóstico y valorar la severidad de la compresión. En caso de sospecha de STC se estudia el nervio mediano a su paso por el carpo y se evidencia y cuantifica el grado de afectación. En caso positivo, encontraremos un retraso en la conducción nerviosa sensitiva y motora de nervio mediano por encontrarse atrapado en el túnel del carpo. Esta prueba es muy útil en el estudio de muchas otras patologías como pueden ser una ciática, una neuropatía o una miopatía. ¿No hacen falta pruebas de imagen para confirmarlo? En muchas ocasiones llegamos al diagnóstico con un buen interrogatorio, la exploración física y la realización de la electromiografía . Puede ocurrir que sea preciso descartar otras causas como una cervicobraquialgia por una posible hernia discal cervical o un compromiso nervioso en otra zona anatómica de la extremidad superior. Por ese motivo, es posible que optemos por realizar pruebas de imagen para afinar el diagnóstico. Así, podríamos solicitar una radiografía o una resonancia magnética para estudiar la columna cervical o una ecografía para estudiar el canal del nervio, por ejemplo. En caso de confirmación diagnóstica, ¿debo operarme? Ello va a depender de los síntomas que tengas y de su severidad . En caso de afectación leve se tiende al tratamiento conservador con el uso de una férula dorsal nocturna que mantenga la muñeca en posición neutra evitando posiciones forzadas al dormir. Se puede aconsejar medicación vía oral para tratar los síntomas de forma puntual. La infiltración local de corticoides proporciona una mejoría clínica pero sólo se recomienda en una ocasión pues no se ha evidenciado mejoría clínica con infiltraciones seriadas. Persigue el minimizar los síntomas. ¿Y si no mejoro? La persistencia de los síntomas a lo largo de meses a pesar del tratamiento médico o la presencia de síntomas severos constituyen una indicación quirúrgica. Actualmente, disponemos de la posibilidad de cirugía abierta (con incisión en la piel y abordaje del túnel carpiano) o cirugía artroscópica (sin incisión quirúrgica y accediendo por unos orificios o portales de entrada). Los resultados son similares pero el tiempo de recuperación postquirúrgica es inferior en el segundo caso. Tenemos que admitir que los síntomas de esta neuropatía no suelen mejorar inmediatamente tras la cirugía (por ello en el postoperatorio inmediato la mayoría de pacientes se quejan de persistencia de síntomas). Ello es debido a que el nervio puede tardar en recuperarse hasta seis meses tras una compresión mantenida. No debemos obviar que este atrapamiento del nervio en el canal del carpo puede reaparecer al cabo de unos años.
Todos los Detalles sobre el Síndrome de Wartenberg
Artículo especializado

Todos los Detalles sobre el Síndrome de Wartenberg

Cuando el paciente llega a consulta con síndrome de Wartenberg, normalmente lo hace con una férula, molestias a lo largo de todo el día y un poco cansado de tener que tomar antiinflamatorios. Aquí el papel del fisioterapeuta tiene una gran importancia. Veamos cómo puede ayudar. El síndrome de Wartenberg es una enfermedad poco común que se caracteriza por comprimir la rama sensitiva del nervio radial. Este nervio es el que inerva la superficie dorsal (superior) del antebrazo, el pulgar y el segundo y tercer dedo. Cuando se ve comprimido produce dolor, hormigueo y pérdida de sensibilidad en cualquier parte de su recorrido. Por suerte, no es muy común y, en cualquier caso, el diagnóstico de esta patología se hace mediante una entrevista y una exploración médica con el médico de familia o neurólogo ya que en algunas ocasiones precisa de alguna prueba complementaria como la elecromiografía, la ecografia o la radiografía para la confirmación del diagnóstico. ¿Cómo aparece este síndrome? Seguramente esta sea la pregunta que más me hacen los pacientes. El saber cómo aparece ayuda a evitar recaídas , ya que cuando conocemos las causas de aparición ponemos medios. Por desgracia, este síndrome no tiene un sólo mecanismo de aparición, sino que presenta múltiples causas que hacen que el nervio se vea comprimido. Algunas serían: Variaciones anatómicas Sobreesfuerzos Traumatismo (fractura, contusión) Relojes de pulsera muy ajustados Exposición repetida al frío intenso Y menos común sería la presencia de masas (tumores, lipomas…) ¿Qué tratamiento tiene? Después de ser diagnosticados de este síndrome los pacientes suelen ponerse nerviosos ya que al escuchar que algo está presionando el nervio creen que la solución es la de intervenir quirúrgicamente. Indicaros que podéis estar tranquilos, pues el mejor tratamiento es el no quirúrgico. En un estudio publicado en International Orthopaedics , se encontró que el 71% de pacientes con tratamiento conservador tuvieron buenos o excelentes resultados, mientras que el 74% con tratamiento quirúrgico tuvieron un resultado parecido. Esto quiere decir que no por pasar por quirófano se van a obtener mejores resultados. En este caso el tratamiento conservador que consistirá en reposo con férulas, modificaciones en la actividad laboral (evitar movimientos repetitivos) y antiinflamatorios no esteroideos para controlar el dolor, serán una muy buena opción de tratamiento. Pero cabe recordar que cada caso es un mundo y al final la decisión de tratamiento debe ser acordada conjuntamente con el médico que lleva el caso. ¿Y qué papel tiene el fisioterapeuta en este síndrome? Cuando el paciente llega a consulta normalmente aparece con una férula, molestias a lo largo de todo el día y un poco cansado de tener que tomar antiinflamatorios para paliar este cuadro. Aquí el papel del fisioterapeuta tiene una gran importancia . Desde el ámbito de la fisioterapia intentaremos paliar el dolor mediante la estimulación eléctrica directa (TENS) y los ultrasonidos. Además, paralelamente intentar liberar el nervio mediante el abordaje neurodinámico. ¿Qué es el abordaje neurodinámico? Pues, para empezar, este tipo de abordaje tiene en cuenta que el sistema nervioso es un todo continuo, un tejido interconectado, tanto en el plano funcional como físico, y por ello es una técnica que consiste en realizar diferentes tensiones que pueden generarse en un punto determinado de la estructura , implicando de esta manera un efecto de movilización en otro más distanciado. Este tipo de terapia la debería realizar un fisioterapeuta especializado en neurodinámica. Además, este abordaje va acompañado de ejercicios que el paciente debería realizar en casa. Como fisioterapeutas, ayudamos al paciente en su recuperación, pero si el no pone de su parte para hacer los ejercicios que se le pautan, de poco servirá el tratamiento que podamos hacer en consulta, por ello es importante la total implicación para una mejor y rápida recuperación. ¿Cuánto voy a tardar en curarme? Por desgracia, esta pregunta no tiene nunca una única respuesta. La mejoría de la sintomatología dependerá del grado de implicación del paciente, y de la causa . Hay personas que pueden estar más tiempo de reposo que otras y que hacen todos los días los ejercicios que el fisioterapeuta le prescribe. Todo esto, favorece la recuperación. Es por ello que el tiempo que se tardará en curarse dependerá de muchos factores que son imposible de predecir. RECUERDA… Si notas dolor y pérdida de sensibilidad en la cara superior del brazo, pulgar y segundo y tercer dedo de la mano no estaría de más acudir al médico para comentar la sintomatología y que este valore la situación. ¿Cómo puedo evitarlo? Evitar este síndrome pasa por evitar los movimientos repetitivos que inflamen la musculatura del antebrazo y que podrían ser uno de los causantes del atraimiento nervioso. No llevar el reloj de pulsera muy apretado, y evitar repetidas exposiciones al frío también ayuda. Para el resto de factores, realmente poco se puede hacer dado que en caso de una variación anatómica ya se nace con ella. Como recomendación permitirme deciros que tengáis paciencia . Estoy seguro de que con la ayuda de los médicos y los fisioterapeutas conseguiréis una rápida mejoría de los síntomas que permitirá que volváis a las actividades de la vida diaria lo antes posible.
Qué Es una Tendinopatía
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Qué Es una Tendinopatía

¿Qué es un tendón y para qué sirve? Ante todo, vamos a recordar que un tendón es un haz de fibras de tejido conjuntivo semielástico que une el músculo al hueso . Más claramente, es como una goma elástica que confiere al músculo la capacidad de extenderse. ¿Y qué pasa si esta goma se inflama por cualquier motivo? Hablaríamos de una tendinitis, que es un tipo de tendinopatía. ¿Tendinitis o tendinopatía? Para ser puristas no. La tendinitis es una inflamación del trayecto tendinoso que produce dolor, incapacidad funcional e incluso crepitación. En cambio, deberíamos utilizar el término tendinopatía para hacer referencia a cualquier afectación del tendón, sea o no tendinitis . Entonces, ¿existen otras lesiones en el tendón diferentes a la tendinitis?  Por supuesto que sí: ruptura parcial o total del tendón, calcificación intratendinosa, desinserción tendinosa y tendinosis (degeneración de las fibras que componen el tendón, normalmente como consecuencia de la edad). Ahora ya tenemos claro que una tendinitis es un tipo de tendinopatía . Por ello, ante una afectación del tendón, si no tenemos la certeza de que se trate de una inflamación o tendinitis, debemos usar el término de tendinopatía. ¿Cuál es el principal síntoma que debe hacernos pensar en una tendinopatía? El dolor intenso al realizar algún movimiento en el que se vea involucrado ese tendón y, por extensión, la incapacidad funcional de la zona. Un dolor en el tendón puede ser debido a una simple posición forzada al dormir cuya evolución va a ser buena a las pocas horas. Sin embargo, puede debutar así un problema de tendón, de un día para otro y sin ningún traumatismo desencadenante. Tengo que decirte que, cuando esto ocurre, es porque el tendón hace tiempo que sufre alguna patología. ¿Por qué se originan las tendinopatías? Las tendinopatías pueden ser causadas por factores muy diferentes . Estos son los más relevantes: Sobrecarga tendinosa : es frecuente en el ámbito laboral pero no olvidemos que también utilizamos el tendón cuando realizamos actividad deportiva o cuando jugamos con nuestros hijos, por ejemplo. Microtraumatismos repetitivos : una simple calcificación puede ser la causante de un dolor insoportable en una articulación (muy frecuente en el hombro). Sería el equivalente a un cálculo renal, pero, en nuestro caso, el depósito de calcio u otro material sería en el espesor del tendón. Degeneración fisiológica : por desgaste. Alteraciones anatómicas : es posible que los espacios por lo que discurren los tendones se vean comprometidos por deformidades óseas que conlleven a desequilibrios biomecánicos. ¿Qué hacer en caso de sospechar una tendinopatía?  Debemos acudir a visita médica . Tanto el traumatólogo como el reumatólogo pueden abordar esta patología al inicio. Cuando los recursos médicos se agotan y debe recurrirse a la cirugía es el traumatólogo quién la realiza. ¿Cómo se confirma el diagnóstico? En la mayoría de los casos los síntomas que manifiesta el paciente son decisorios. Debemos confirmar el diagnóstico mediante una exploración física exhaustiva y, muy probablemente, mediante una prueba complementaria . ¿Qué pruebas son necesarias? Normalmente la primera prueba que se realiza ante un dolor en una articulación es una radiografía para ver la calidad ósea y descartar la posible presencia de una calcificación, por ejemplo. Pero no olvidemos que los tendones son radiotransparentes por lo que no nos va a ser posible estudiar su trayecto en una radiografía. Si realmente la sospecha de lesión tendinosa es alta vamos a precisar la realización de una ecografía o una resonancia magnética nuclear para llegar al diagnóstico definitivo. Tratamiento Una vez se llegue al diagnóstico de certeza tenemos que abordar el tratamiento más indicado para cada caso. La batería de tratamientos utilizada es muy amplia. Voy a tratar de darte una pincelada al respecto. En fase aguda se opta por la inmovilización temporal de la articulación afecta, la aplicación de hielo local y el tratamiento mediante antiinflamatorios vía oral.   En fase subaguda puede realizarse tratamiento rehabilitador o fisioterapia . Cuando el proceso se cronifica se recurren a otras alternativas terapéuticas como la infiltración local de corticoides (en ocasiones es preciso realizar más de una infiltración), la infiltración de plasma rico en factores de crecimiento (PRFC) y la artroscopia (que permite la visualización y reparación del tendón dañado). PLASMA RICO EN FACTORES DE CRECIMIENTO, EN QUÉ CONSISTE Por su importancia en la actualidad, vamos a hacer especial hincapié en el tratamiento mediante PRFC (Plasma Rico en Factores de Crecimiento). Se obtiene a partir de una extracción de sangre de la propia persona en la que se separan sus componentes en dos: Plasma Rico en Plaquetas (PRP) y Plasma Pobre en Plaquetas (PPP). Del primero se obtiene un gel de proteínas rico en plaquetas que se inyecta en el lugar afectado . Es, pues, un producto autólogo (obtenido del propio paciente) y, por tanto, bioseguro. Induce la liberación de factores de crecimiento plaquetarios con propiedades biológicas que favorecen la regeneración de los tejidos.  Es una de las opciones terapéuticas en pacientes con procesos artrósico-degenerativos, aunque, como el resto de tratamientos, no todos los pacientes tratados obtienen el beneficio esperado. Los objetivos que persigue son el alivio del dolor y el mantenimiento de su capacidad funcional. Finalmente, cuando se ha controlado el dolor, se recomienda ejercicio terapéutico (ejercicios musculares isométricos e isotónicos moderados) para fortalecer el tendón. Se intenta la reincorporación del paciente a su actividad cotidiana de manera progresiva para recuperar la calidad de vida anterior. Consejos para prevenir Realiza un calentamiento previo al inicio de la actividad deportiva, así como estiramientos musculares antes y después de la misma. Evita realizar movimientos repetitivos (establece periodos de descanso entre ellos). Aplica frío local tras la práctica deportiva. Aborda el dolor incipiente antes de que se desencadene la tendinopatía.
Cómo se Trata la Trocanteritis
Artículo especializado

Cómo se Trata la Trocanteritis

Es una de las causas más frecuentes de dolor de cadera , pero ¿habías oído hablar alguna vez de la trocanteritis (también llamada bursitis trocanterea o síndrome del trocánter mayor)? Se trata de una inflamación local en la cara externa de la cadera, concretamente en un área anatómica del fémur llamada trocánter donde hay una bursa (bolsa con líquido sinovial, que actúa a modo de cojín alrededor de una articulación entre huesos, tendones y/o músculos. A quién suele afectar Se da mucho más frecuentemente en mujeres (tres veces más que en hombres) aunque también es muy común en corredores de fondo y ciclistas por sobrecarga mecánica, y en porteros de fútbol por caídas repetidas hacia el mismo lado. Aunque puede presentarse a cualquier edad, predomina entre los 40 y los 60 años y es más frecuente en personas obesas. Síntomas Típicamente suele debutar con un dolor en la cara externa o lateral de la cadera , que aumenta con los movimientos de rotación y separación de las piernas. Se detecta aumento del dolor al sentarse o subir escaleras y durante la noche al acostarse sobre el lado afectado.  Es muy frecuente la irradiación del dolor hacia la rodilla, por la cara externa del muslo, por lo que puede confundirse fácilmente con otras patologías como una ciática. Diagnóstico El diagnóstico es fundamentalmente clínico (guiándonos por los síntomas que manifiesta el paciente). Sin embargo, es preciso realizar una exploración exhaustiva donde evidenciamos si existe dolor a la palpación selectiva de la región externa de la cadera (trocánter) y observamos aumento de dolor con el movimiento (al flexionar y rotar hacia afuera la cadera). Los dolores de la trocanteritis se caracterizan por no permitir al paciente dormir de costado (apoyado sobre esa cadera), lo que obliga a buscar una postura antidolorosa, dando como resultado un sueño intranquilo. También suelen presentarse molestias al subir escaleras, comenzar a andar después de estar sentado o tras una actividad deportiva. ¿Has tenido alguna vez unos síntomas parecidos? Entonces sabrás que es un dolor bastante invalidante pues limita las actividades de la vida diaria tan básicas como tumbarse de lado sobre la cadera, caminar, cruzar las piernas, sentarse sobre una superficie dura o conducir. ¿Es necesaria alguna prueba diagnóstica para llegar al tratamiento? En principio, una buena exploración tras escuchar con atención los síntomas que manifiesta el paciente puede ser suficiente para llegar al diagnóstico. Sin embargo, solemos recurrir a las pruebas complementarias para descartar una posible causa desencadenante como puede ser una calcificación en dicha zona. Una radiografía, si bien es cierto que, en muchas ocasiones, no nos aporta información relevante, en otras sí nos permite visualizar, por ejemplo, la presencia de una calcificación peritrocantérea. En cuanto a la ecografía , podemos estudiar las partes blandas pudiendo valorar si existe líquido o derrame en forma de bursitis trocantérea. Una resonancia magnética nuclear nos permite visualizar con más detalle la bursa y la inserción del grupo muscular que se inserta en esta región anatómica. No obstante, antes de etiquetar este dolor en la cadera debemos descartar otras entidades médicas . Hemos de considerar que no todos los dolores de la cara externa de la cadera son debidos a una trocanteritis. De entre otras posibles causas podríamos citar una tendinitis, un dolor de ciática, una sacroileítis, un dolor artrósico… Se debe pensar en todas estas posibles causas. Tratamiento El tratamiento va a depender del grado de afectación y del tiempo y la forma de evolución . Así, en dolores incipientes y leves puede ser suficiente la aplicación de frío local, el reposo relativo y la toma de algún analgésico o antiinflamatorio en fase aguda. Sin embargo, en dolores más invalidantes o de instauración brusca se puede requerir una infiltración local e, incluso, un tratamiento rehabilitador específico (onda corta, aparatos de infrarrojos o magnetoterapia). Consejos en caso de dolor debido a una luxación Evitar dormir del lado del dolor (la presión continuada sobre la prominencia ósea de la cadera va a empeorar nuestro dolor). Aplicar frío local Tomar un tratamiento sintomático para el dolor (analgésico o antiinflamatorio). Si no mejoramos, en dos o tres días es conveniente acudir a visita médica. No olvidemos que es muy posible la reaparición de síntomas en forma de varios episodios de dolor al año. En este caso, y tras agotar otros recursos terapéuticos, puede contemplarse la posibilidad de cirugía con la finalidad de revisar la zona de dolor y realizar una limpieza quirúrgica. Sería el último eslabón terapéutico. En función de la gravedad, siempre hay un tratamiento indicado . No hay que desanimarse, pues  existe un gran arsenal de tratamientos para el abordaje de la trocanteritis.
De Qué Avisan los Vértigos Cervicales
Artículo especializado

De Qué Avisan los Vértigos Cervicales

¿Por qué al hablar de vértigos especificamos que son cervicales? ¿Existen otros tipos de vértigo? ¿En qué casos el dolor cervical se acompaña de sensación de mareo e inestabilidad? El vértigo cervical cursa con síntomas vertiginosos (inestabilidad, náuseas y vómitos) acompañados de sintomatología cervical (en la mayoría de casos por una contractura muscular importante que dificulta el aporte vascular a la zona del oído). La causa más relevante de vértigo cervical es el estrés y su tratamiento, como veremos, debe considerar los síntomas del vértigo y los de la contractura cervical. Una vez conseguida la curación debemos realizar ejercicios posturales a diario para tonificar el músculo y evitar recaídas. En caso de sufrir vértigo cervical es importante iniciar el tratamiento cuando los síntomas empiecen a florecer, pues será más fácil controlarlos. ¿Por qué un vértigo puede ser cervical? El vértigo es una sensación repentina de rotación externa, inestabilidad y desequilibrio que puede acompañarse de sensación nauseosa e incluso vómitos. La duración del cuadro es variable, sin embargo, es una situación muy invalidante para la persona que lo sufre. ¿Qué otros síntomas puedo encontrarme en el vértigo de origen cervical? En general tendremos dolor en la columna cervical junto con hipersensibilidad y contractura muscular en los trapecios . Puede existir dolor selectivo en la región occipital con movilidad disminuida y dolorosa en todo el rango de movimiento y acompañado de sensación de inestabilidad. Este cuadro debe hacernos sospechar de un vértigo cervical. ¿PENSABAS QUE EL VÉRTIGO SÓLO PODÍA TENER ORIGEN AUDITIVO? Ni mucho menos. Una contractura cervical importante puede comprometer el flujo sanguíneo cerebral y ocasionar un cuadro vertiginoso . En realidad, existen dos tipos de vértigo: uno de origen periférico, donde el oído interno es el principal responsable como regulador del equilibrio, y el otro de origen central, donde el cerebro el responsable. Y ¿por qué una contractura cervical puede ocasionar una sensación vertiginosa? Por conflicto vascular, es decir, ante una contractura importante el aporte vascular hacia el oído puede verse comprometido y ello origina la inestabilidad ante determinados movimientos. Causas Ante la aparición de un vértigo las primeras causas a descartar serían un problema de oído (tapón de cera, infección, otolitos, neurinoma del nervio acústico) , o un problema cervical (cervicoartrosis, contractura cervical, sobrecarga muscular…). Cuando el posible origen del vértigo se focaliza en la columna cervical debemos hacer hincapié en la exploración de la misma. Debemos palpar la columna cervical ósea, así como la musculatura paravertebral. Es importante solicitar al paciente que realice todos los movimientos cervicales necesarios para explorar esta zona (flexión y extensión, lateralización y rotación). Con mucha probabilidad detectaremos movimientos dolorosos que nos sugerirán el origen preciso del dolor. Es frecuente encontrarnos con una musculatura paravertebral dolorosa o hipersensible a la palpación por tener un tono muscular aumentado. Observaremos que cuando el paciente gira la cabeza nota aumento de su sensación de inestabilidad. Al interrogar al paciente es frecuente que nos confiese una situación de estrés en la esfera personal o laboral , aunque, en muchas ocasiones, se dan ambas situaciones a la vez. ¿Qué aconsejamos en estas situaciones? En fase aguda es importante el tratamiento médico de los síntomas . Posteriormente, debemos abordar las posibles causas y evitar posibles recaídas. Ante todo, debemos tratar el cuadro vertiginoso, tanto la sensación de inestabilidad como los posibles síntomas acompañantes (nauseas o vómitos). Cuando el cuadro vertiginoso comienza a remitir debemos abordar el cuadro cervical según nuestra exploración. Puede ser necesario el uso puntual de un collarín cervical y el tratamiento mediante antiinflamatorios y relajantes musculares. La aplicación de calor local será muy beneficiosa en esta etapa. Cuando los síntomas agudos (vértigo y cervicalgia) comienzan a remitir es cuando recomendamos un tratamiento rehabilitador de columna cervical para mejorar el tono muscular y erradicar los síntomas en su totalidad. ¿Existe alguna terapia alternativa? Desde luego que sí, tengo que mencionártelas, a pesar de no formar parte de la medicina tradicional. Podríamos considerar la acupuntura, la homeopatía y la osteopatía . Las manipulaciones osteopáticas en la zona cervicodorsal y la relajación de la musculatura cervical colaborarán en la mejoría de los síntomas, aunque bajo ningún concepto debemos dejarnos manipular si no se trata de un profesional. ¿Conoces la maniobra de Epley? Se utiliza para el tratamiento del vértigo de origen auditivo y consiste en la manipulación mediante unas maniobras de reposicionamiento de oído interno . Es llevada a cabo normalmente por los otorrinolaringólogos. Su tasa de éxito es alta pero también la de recaídas en menos de un año. Durante la manipulación se desencadenan síntomas vertiginosos que pueden llevar al cese de la prueba por malestar del paciente. ¿Podemos hacer algo para prevenir episodios futuros? ?Es importante potenciar la musculatura paracervical mediante ejercicios de tonificación . Pero también debemos evitar posturas mantenidas durante un tiempo prolongado.
Cómo Curar una Úlcera
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Cómo Curar una Úlcera

Cuando hablamos de úlceras, no nos referimos a una enfermedad en concreto sino a una situación, la de una herida de curación lenta, que puede estar causada por muchas enfermedades. Hablaremos de las más comunes, las úlceras de decúbito y las úlceras de las piernas de causa vascular, frecuentes en las personas de edad avanzada.  Los dos tipos de úlcera más comunes y cómo se producen Úlcera de decúbito Afectan a las personas mayores con movilidad reducida o encamadas , por ejemplo, los pacientes con enfermedad de Alzheimer u otras demencias. Son llagas que comienzan como un enrojecimiento de la piel, que progresan con despegamiento de la misma, y siguen la evolución como úlceras más o menos profundas. Pueden estar o no sobreinfectadas, y aparecen sobre zonas de apoyo y prominencias óseas como la zona sacra o los talones. Se producen porque la inmovilización de la zona y la presión comprometen el riego sanguíneo de la piel. Úlcera vascular de las piernas Las llagas de las piernas afectan a personas mayores con múltiples enfermedades como diabetes, insuficiencia venosa (varices), aterosclerosis (taponamiento de las arterias) o diabetes. Pueden ser arteriales (por compromiso del riego arterial), venosas (por estancamiento de la sangre por mal retorno venoso), o pueden ser mixtas o multifactoriales, influyendo en su formación la diabetes, la hipertensión, u otras enfermedades de la sangre. Constituyen un p roblema muy frecuente y que requiere de estudios y pruebas específicas. En general, son un problema que debe abordar tanto el cirujano vascular (porque en algunos casos la solución puede ser una operación) como el dermatólogo o el médico de familia. Síntomas de las úlceras Las úlceras pueden tener formas y aspecto diferentes y pueden o no acarrear dolor. En cualquier caso, siempre pueden ser una fuente de infecciones y de merma de la calidad de vida . En el caso de las úlceras de decúbito, son un problema para el enfermo encamado, y también para sus cuidadores, que deben dedicar más tiempo y esfuerzo a la movilización y las curas del paciente Diagnóstico de las úlceras Según el tipo de úlceras, puede ser necesario realizar estudios como exploraciones vasculares (Doppler, arteriografía, angio-resonancia), biopsias del tejido de la úlcera, cultivos microbiológicos para descartar una infección, o análisis de sangre. Están dirigidos a conocer el tipo de úlcera y determinar cuál es su manejo más adecuado . Tratamiento de las úlceras El tratamiento será: Primero se ha de tratar el proceso causante , sea una insuficiencia venosa o arterial que requieran de una intervención quirúrgica, una diabetes que requiera un control metabólico más estricto, o un paciente encamado que requiera más movilización o protección de las zonas afectadas. En segundo lugar, independientemente de la causa, una úlcera debe mantenerse limpia y sin infección . Existen múltiples apósitos curativos que van más allá de una simple gasa sujeta con un esparadrapo. Estos apósitos “inteligentes” contienen sustancias como los hidrocoloides, los alginatos o el ácido hialurónico, que son capaces de acelerar la curación. Para emplearlos, debe prescribirlos siempre un médico o el personal de enfermería, y determinar en cada momento cuál es el más adecuado. Existe todo “un arte” sobre cómo manejar una úlcera en sus diferentes formas y fases, según esté más seca o más húmeda, infectada o no infectada. En muchas ocasiones, la compresión adecuada de las piernas con medias o vendas es importantísima para acelerar la curación, así como mantener las extremidades elevadas para mejorar el retorno venoso. Si se sospecha que hay una infección de la úlcera, se debe recurrir a antibióticos , ya sean tópicos (en cremas) como orales, siempre prescritos por un médico. TEN EN CUENTA QUE… Hay que pensar que cuando una úlcera se inflama y pica más , una posibilidad es estemos desarrollando una alergia de contacto por los múltiples antibióticos en crema o los apósitos que se han ido aplicando. En este caso se tiene que suspender todo lo que no sea imprescindible, e intentar hacer unas pruebas de alergia de contacto o “epicutáneas” para conocer exactamente a qué se es alérgico y poder evitarlo. Medidas preventivas de una úlcera En las úlceras de decúbito , es importante realizar cambios posturales, y utilizar colchones especiales “anti-escaras” para evitar que el anciano encamado “se llague”. En las úlceras vasculares , el principal factor que previene su aparición es un estilo de vida saludable, que impida el desarrollo de obesidad, diabetes o enfermedad cardiovascular. Es importantísimo abandonar el hábito de fumar. En las personas con problemas de retorno venoso, el uso de medias compresivas es fundamental para mejorar la circulación, así como el realizar ejercicio físico, pero evitar las situaciones que impliquen estar de pie mucho tiempo sin moverse.
Calidad de Vida de las Personas que Llevan Prótesis
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Calidad de Vida de las Personas que Llevan Prótesis

Los ojos, los brazos, las manos, las piernas, el pabellón auditivo, la mama o las articulaciones pueden ser reemplazados por prótesis. El objetivo principal es que la prótesis cumpla las mismas funciones que la parte faltante o sustituida . Cuando la indicación de la prótesis está establecida y, a pesar de ser una cirugía complicada, su colocación va a suponer un cambio espectacular en la calidad de vida del paciente. Una prótesis es un instrumento diseñado para reemplazar una parte faltante o enferma del cuerpo o para sustituir una parte del cuerpo con la finalidad de mejorar su función.  Como curiosidad, diremos que la palabra prótesis procede del griego y se traduciría por “poner antes”. Es decir, sustituye una parte dañada por un artilugio que contacta con la parte sana. La filosofía es retirar la parte dañada y conectar la prótesis con la parte sana. Tipos de prótesis Prótesis ortopédicas : en nuestro medio, afortunadamente, la gran mayoría de prótesis son colocadas para reemplazar articulaciones artrósicas, sobre todo caderas y rodillas. Serían, pues, prótesis ortopédicas que reemplazan un miembro o una articulación del cuerpo, cumpliendo casi la misma función que un miembro natural, sea una pierna, un brazo, un pie, una rodilla, una mano, etc. Prótesis estéticas: su finalidad es devolver el aspecto físico a una persona tras una amputación, por ejemplo, de una mama afecta de cáncer de mama o de un ojo tras un accidente de tráfico. Prótesis funcionales : son las empleadas para sustituir amputaciones ya sean traumáticas o por enfermedades metabólicas o por agenesias de nacimiento. En el entorno laboral son, desgraciadamente, frecuentes tras atrapamientos de extremidades en maquinarias industriales. ¿Prótesis u ortesis? Antes de continuar vamos a incidir en un punto: ¿es lo mismo una prótesis que una ortesis? La respuesta es “no”. Es frecuente utilizar ambos nombres como sinónimos, sin embargo, siendo puristas, no son equivalentes. Una ortesis no sustituye ni total ni parcialmente a un miembro, sino que es un dispositivo que se aplica externamente al cuerpo mejorando su estructura o función. Por ejemplo, una ortesis sería una plantilla, cuya finalidad es la de mejorar el apoyo podal y la marcha. Otro ejemplo sería un corsé, cuyo objetivo sería corregir desviaciones de la columna vertebral. ¿Podríamos llamar ortesis a un recambio de la articulación de la rodilla? La respuesta es “no” y ya sabemos por qué: porque en este caso se habría sustituido a la rodilla artrósica por una articulación nueva o prótesis total de rodilla. ¿Y qué sería un collarín cervical? Clarísimamente una ortesis. ¿Aprecias la diferencia? En adelante ya sabremos diferenciar los dos conceptos claramente. ¿SABÍAS QUE… La primera prótesis fue encontrada en una momia egipcia en el año 300 a.C. Sus materiales han ido evolucionando a lo largo del tiempo, siendo inicialmente de madera y actualmente de titanio. Hoy en día existen innumerables prótesis comercializadas de cualquier estructura anatómica : prótesis auditivas, prótesis oculares, prótesis sexuales, prótesis dentales, etc. Prótesis articulares La primera cirugía de reemplazo de rodilla se realizó en 1968. Han cambiado mucho las técnicas quirúrgicas y los materiales empleados desde entonces. El reemplazo total de rodilla es considerado como uno de los procedimientos más exitosos de la medicina en la actualidad . Su indicación no es sólo la artrosis severa, también se emplea como tratamiento definitivo en enfermedades reumáticas y osteodegenerativas. La edad media de los pacientes sometidos a una cirugía de reemplazo total de rodilla o cadera oscila entre los 50 y los 80 años pudiendo realizarse en pacientes más jóvenes afectos de patología reumática severa, sobre todo. No existen contraindicaciones absolutas para la colocación de una prótesis articular. Sin embargo, debe valorarse el riesgo quirúrgico en pacientes comprometidos . Asimismo, el paciente debe ser conocedor de las posibles complicaciones que pueden aparecer tras la cirugía y antes de someterse a la misma. Es importante recordar que tras la cirugía el paciente deberá someterse a un tratamiento rehabilitador que comienza a las 24 horas de salir de quirófano. La finalidad perseguida es restablecer el movimiento articular y desempeñar las actividades cotidianas normales. ¿Qué aporta una prótesis? En más del 90% de casos el paciente experimenta una reducción drástica del dolor y una mejoría significativa en su actividad cotidiana (vuelve a realizar actividades que no realizaba desde hacía tiempo debido al dolor). Recordemos que entra en quirófano con una rodilla afecta de artrosis severa y sale del mismo con una rodilla de titanio. ¿Hay algún inconveniente? Ya hemos mencionado la posibilidad de complicaciones post-quirúrgicas (las más frecuentes son la infección de la herida o la aparición de un problema vascular). El gran inconveniente sería que la prótesis articular tiene una fecha de caducidad, es decir, también se desgasta como el hueso original . Por ello se recomienda recambio de prótesis cuando el material se deteriora. Por eso, cuanto más tarde se coloque la primera prótesis menos recambios tendrá que sufrir el paciente. La actividad excesiva o el exceso de peso pueden agravar el desgaste normal de una prótesis, por ello se desaconsejan la práctica de actividades de alto impacto como correr o saltar con frecuencia. Ello no quiere decir que la persona portadora de una prótesis no pueda disfrutar de las siguientes actividades con toda normalidad: caminar, nadar, conducir, senderismo, bicicleta, baile, yoga, gimnasia o cualquier deporte de bajo impacto. ¿Y qué ocurre si la prótesis se desgasta? Ningún problema. Podemos colocar un nuevo recambio.

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Osteopenia
Enfermedad

Osteopenia

¿Qué es la osteopenia? La osteopenia es una disminución de la densidad mineral ósea por la que el hueso se vuelve más poroso, disminuyendo su masa, en la que todavía no se han presentado cambios definitivos en su estructura. La osteopenia es una alteración de diagnóstico densitométrico, es decir, se establece con la realización de una densitometría ósea al paciente, determinando con ello lo que es, según los resultados de esta prueba, la disminución de la densidad ósea comprendida entre 1 y 2.5 desviaciones estándar por debajo del valor de referencia de la población normal. Se puede considerar un paso previo a la osteoporosis, aunque no todo el mundo que presenta osteopenia va a desarrollar una osteoporosis en el futuro. Junto con la osteoporosis, la osteopenia es la enfermedad ósea más frecuente. Afecta en su mayoría a mujeres mayores de 50 años, aumentando su prevalencia según aumenta la edad. La osteopenia es una alteración de una gravedad leve-moderada, siendo un factor de riesgo que se suma a la osteoporosis, la edad, riesgo de caídas... etc, para el padecimiento de fracturas óseas. Causas de la osteopenia La osteopenia viene determinada por el pico máximo de masa ósea que cada individuo tiene y que se suele alcanzar a en torno a los 25-30 años. A partir de los 40 años la masa ósea va disminuyendo, habiendo un desbalance en los procesos de destrucción y producción de hueso que se producen durante toda la vida adulta, determinado por factores genéticos y la disminución de estrógenos en mujeres postmenopáusicas. Síntomas de la osteopenia La osteopenia en sí misma, como la osteoporosis, no produce síntomas claramente achacables a su padecimiento , salvo cuando se producen fracturas o microfracturas óseas. Tratamiento para la osteopenia El tratamiento de la osteopenia está basado en la indicación de realización de medidas generales como realizar ejercicio (andar, correr, nadar...) y administrar en la dieta un adecuado aporte de calcio y vitamina D. Cuando se determina analíticamente que existe déficit de estos dos componentes, el médico puede indicar un tratamiento específico según la carencia que se establezca de vitamina D y calcio en el paciente. En principio, los fármacos que se utilizan para el tratamiento de la osteoporosis no están aprobados para su uso en el tratamiento de la osteopenia, reservándose a los casos de diagnóstico de osteoporosis asociados a un aumento real de riesgo de fracturas. Pruebas complementarias del tratamiento de la osteopenia Se puede realizar una analítica de sangre con determinación de calcio, fósforo y fosfatasa alcalina, entre otros. La prueba complementaria de referencia para poder decir que un paciente tiene osteopenia es la densitometría ósea o DEXA ( Dual Energy X-Ray Absorptiometry ), prueba precisa que utiliza una mínima radiación y es un estudio rápido de realizar. Se establecen los  valores en columna lumbar y cadera, de tal manera que se indica que existe osteopenia cuando los resultados de su índice “T-score” son entre -1.0 y -2.4, desviaciones estándar en comparación a una población de referencia con una densidad mineral ósea normal. Factores de riesgo que pueden desencadenar la osteopenia Los principales factores de riesgo para el desarrollo de la osteopenia son : El déficit de estrógenos asociado a la menopausia. La edad, a partir de los 50 años sobre todo. Cuanto mayor edad tenga el individuo, más riesgo existe de que este padezca osteopenia. Antecedentes familiares de osteopenia, osteoporosis o fracturas óseas. Toma de determinados fármacos como glucocorticoides sistémicos, heparina, anticonvulsivante...etc. Padecimiento de enfermedades como hipogonadismo (testículos u ovarios no funcionales), hiperparatiroidismo, artritis reumatoide, síndrome de malabsorción, enfermedad celíaca...etc. Alimentación deficiente y alteraciones alimentarias derivadas de patologías como anorexia o bulimia. Complicaciones de la osteopenia Desarrollo de osteoporosis. Fracturas óseas, siendo más frecuentes en columna, cadera y antebrazo. Desarrollo de alteraciones biomecánicas como pérdida de altura, deformidad en la columna, dorso-lumbalgias,  etc. Prevención de la osteopenia Realización de ejercicio físico aeróbico como caminar a paso vivo, correr, montar en bicicleta o saltar, por ejemplo. Garantizar una exposición solar diaria en manos, cara y brazos al menos durante 10-15 minutos al día, dos a tres veces por semana. Evitar el consumo de tabaco. Dieta variada y que contenga suficiente aporte de calcio (1gr/día en mujeres premenopáusicas; 1.2-1.5 gr/día durante el embarazo y la lactancia y 1.5 gr/día en mujeres postmenopáusicas). Evitar tóxicos como el alcohol y un exceso de ingesta de café. Especialidades a las que pertenece la osteopenia La osteopenia puede ser valorada y diagnosticada por el médico de atención primaria, el médico reumatólogo y el traumatólogo . En ocasiones, en las revisiones ginecológicas de las paciente en edad postmenopáusica, el ginecólogo también valora realizar una densitometría para diagnosticar la influencia de este proceso fisiológico en los huesos. Preguntas frecuentes ¿Qué debe comer una persona con osteopenia? Es recomendable comer alimentos ricos en calcio como leche, quesos, yogures, yema de huevo, frutos secos, legumbres, espinacas, grelo, brócoli, acelga, cardo, col lombarda...etc. También alimentos que contengan vitamina D como el pescado azul (salmón, sardinas o caballa) ¿Qué es la osteopenia periarticular? Es la pérdida de densidad mineral ósea producida alrededor de las articulaciones. ¿Cuál es el médico especialista en osteopenia? El reumatólogo es el médico especialista en osteopenia y osteoporosis. ¿Qué diferencia hay entre la osteopenia y la osteoporosis? La diferencia entre osteoporosis y osteopenia es la cuantía o importancia de la pérdida total de masa ósea del hueso. Así, se considera osteopenia la disminución de la densidad ósea comprendida entre 1 y 2.5 desviaciones estándar por debajo del valor de referencia de la población normal, y osteoporosis una densidad ósea inferior a 2.5 desviaciones estándar respecto al pico de masa ósea en adultos sanos. ¿Qué es el reuma? El término reuma no es un término médico, es una denominación coloquial para referirse al conjunto de patologías que afectan al aparato locomotor.
Espondilosis
Enfermedad

Espondilosis

¿Qué es la espondilosis? La espondilosis, también conocida como osteoartritis o artritis vertebral , es un proceso degenerativo y progresivo de los discos intervertebrales , que puede provocar la pérdida de estructura y función espinal normal. Es una patología que está caracterizada principalmente por el desgaste de los discos que se encuentran entre las vértebras de la columna. Dicha pérdida de volumen provoca episodios de dolor que pueden llegar a ser incapacitantes. Los discos intervertebrales son los que dan soporte a la columna al proveer amortiguación natural para mantener diferentes posturas. Este trastorno puede afectar las diferentes regiones de la columna como son cervical (cuello), torácica (parte media de la espalda), y lumbar (parte baja de la espalda). Es una enfermedad muy común, es más frecuente en hombres que en mujeres y  en personas entre los 40 a 60 años. Tipos de espondilosis Los tipos de espondilosis se clasifican según la zona de la columna vertebral más afectada por la enfermedad, como son: Espondilosis cervica l: es la condición que afecta a los discos intervertebrales en la parte alta de la espalda, así como a los huesos del cuello. Se caracteriza por dolor de cabeza, de hombros y cuello, siendo un padecimiento común en personas que soportan más estrés en la zona, como los deportistas. Espondilosis lumbar: es la que afecta el área lumbar de la espalda o parte baja. Este tipo de espondilosis es un tanto más común, debido a que tiene una estrecha relación con las lesiones deportivas. La mayoría de los dolores en esta zona tienen otros orígenes, aun cuando se demuestre la existencia del desgaste discal. Es muy común en mujeres, ya que tiene una relación directa con el periodo de gestación. Espondilosis dorsal: es un tipo muy poco común de esta condición, afectando la zona torácica. Los dolores o molestias de esta zona  son debidos principalmente a la edad, la mala postura o a trabajos muy pesados. Causas de la espondilosis La espondilosis, como muchas de las otras condiciones degenerativas que afectan a huesos y articulaciones, es producto de una vida de presión anormal y desgaste excesivo de la estructura ósea, debido a potenciales abusos físicos y al envejecimiento. Los discos actúan como amortiguadores entre las vértebras de la columna vertebral. Hacia los 40 años, los discos vertebrales de la mayoría de las personas comienzan a deshidratarse y a encogerse, lo que crea mayor contacto de los huesos entre las vértebras. La distribución inadecuada de la presión sobre la columna vertebral, las malas posturas por largos periodos de tiempo, las hernias en los discos, el crecimiento excesivo de huesos y la deshidratación de los discos, podrían ser otras causas. Síntomas de la espondilosis El principal síntoma de la espondilosis es el dolor en las diferentes zonas de la espalda, cercana al área desgastada, que puede parecer una distensión muscular. El dolor puede ser leve o profundo, y tan intenso, que incluso el paciente no puede moverse. Los síntomas a menudo se presentan de manera lenta con el tiempo, pero pueden comenzar o empeorar súbitamente. La inflamación o hernia de los discos vertebrales puede provocar dolor de cabeza, de espalda o inmovilidad de la zona afectada, lo cual también puede causar espasmos musculares y una crisis de dolor. Tratamiento de la espondilosis El objetivo del tratamiento de la espondilosis es aliviar el dolor, ayudar a mantener las actividades habituales tanto como sea posible, y evitar lesiones permanentes a la médula espinal y los nervios. Entre las opciones más comunes de tratamiento tenemos: la fisioterapia , que contribuye a reducir la incomodidad sufrida y a aliviar las tensiones entre los discos vertebrales, masajes especializados, quiropráctica, osteopatía, y las terapias de compresas frías en casa. El uso de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios es común cuando el dolor se agudiza. En el último de los casos y solo cuando el paciente experimenta limitaciones en el movimiento, dolor insoportable o pérdida de la sensibilidad, el médico podría contemplar la opción quirúrgica. La cirugía para espondilosis se basa en aliviar la presión existente en la médula espinal y los nervios. Pruebas complementarias del diagnóstico de la espondilosis Para el diagnóstico y el tratamiento de la espondilosis se realizan pruebas como: radiografías , ya que con esta prueba el desgaste o la hernia discal serán visibles fácilmente. También puede realizarse una resonancia magnética o una tomografía axial computarizada, en las cuales el médico o especialista puede definir si el desgaste de los discos es el causante del dolor. Factores de riesgo de la espondilosis Entre los factores que aumentan el riesgo de tener la espondilosis están: la edad , ya que mientras más se envejece más riesgo se tiene de padecer esta enfermedad, los trabajos que requieren hacer movimientos repetitivos del cuello, adoptar una postura incómoda, el sobrepeso , tener una mala nutrición, ya que la descalcificación ósea es un factor principal para sufrir esta enfermedad, predisposición genética, tabaquismo y las lesiones traumáticas anteriores parecen aumentar el riesgo de espondilosis, entre otros factores. Complicaciones de la espondilosis  Si la médula espinal o las raíces nerviosas se comprimen gravemente como resultado de espondilosis el daño puede ser permanente. Otras complicaciones podrían incluir: Incapacidad para retener las heces o la orina. Pérdida de la función o sensibilidad muscular. Equilibrio deficiente. Prevención de la espondilosis Para prevenir esta enfermedad es necesario: Mantener una buena postura al sentarse o estar de pie. No levantar objetos pesados o hacerlo de manera apropiada. No fumar o tomar alcohol en exceso. Mantener un peso saludable. Hacer ejercicio periódicamente. Especialidades a las que pertenece Las especialidades médicas a las que pertenece la espondilosis son la ortopedia , que es la especialidad médica y quirúrgica dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y lesiones del sistema musculoesquelético. La neurocirugía, que se ocupa del diagnóstico y tratamiento de trastornos del cerebro, la médula espinal, la columna vertebral y los nervios periféricos de todas partes del cuerpo. Preguntas frecuentes ¿Qué es la espondilosis lumbar baja? La espondilosis lumbar baja es la que se da cuando el desgaste de los discos intervertebrales se encuentra en la región lumbar, la cual comprende entre las vértebras L1 a L5. ¿Cuáles son los signos de la espondilosis? La espondilosis presenta signos degenerativos en el cuerpo vertebral, con deformaciones y osteofitos (espolones óseos) que son proyecciones de hueso en forma de pico de loro. ¿Cuál es la zona lumbar de la espalda? La zona lumbar de la espalda comprende entre las vértebras L1 y L5. ¿Cuál es la zona cervical de la espalda? La zona cervical de la espalda comprende entre las vértebras C1 a C7.
Síndrome Piriforme
Enfermedad

Síndrome Piriforme

¿Qué es el síndrome piriforme? El síndrome piriforme o síndrome piramidal se refiere a la irritación del nervio ciático cuando pasa por el músculo piramidal, que es un músculo pequeño situado profundamente dentro de la región de la cadera y de la región glútea. Este conecta el sacro (la región más baja de la columna) con el fémur (hueso del muslo). Cuando la cadera está en extensión, su función es de rotador externo, sin embargo, con la articulación de la cadera flexionada, el músculo se convierte en abductor del fémur. Es una afección más frecuente en el campo de la actividad física y el deporte. Afecta más a las mujeres que a los hombres y es poco común. La mayoría de las personas que tienen el síndrome piriforme mejoran con el tratamiento y los cambios en el estilo de vida. Si no se trata esta afección, puede causar daños permanentes en los nervios. Tipos de síndromes No hay más tipos de síndromes comunes asociados al síndrome piriforme . Causas del síndrome piriforme El síndrome piriforme está causado predominantemente por un acortamiento o una contractura del músculo piramidal . Esto se traduce en un engrosamiento de sus fibras musculares causando una presión y atrapamiento del nervio ciático y provocando un cuadro clínico de dolor característico del nervio ciático, con irradiación al miembro inferior en el recorrido del mismo . Las causas que generan este síndrome son: Sobrecargas por mala práctica deportiva (o errores del entrenamiento), como no respetar el tiempo de descanso, no realizar calentamientos y estiramientos antes de realizar la actividad, secuencialidad de la realización de las actividades físicas, etc. Escoliosis (columna desviada) o simetría anatómica de los miembros inferiores (pierna más larga que la otra). Desequilibrio muscular. Hiperpronación del pie. Operaciones quirúrgicas en la cadera. Síntomas del síndrome piriforme Los síntomas del síndrome piriforme pueden incluir: Sensibilidad o un dolor breve en el glúteo. Adormecimiento u hormigueo en el glúteo a lo largo de la parte trasera de la pierna. Dificultad para sentarse. Dolor al sentarse que empeora si se continúa sentado. Dolor que empeora con la actividad. El dolor, usualmente afecta solo a un lado de la parte inferior del cuerpo. Pero también puede ocurrir en ambos lados al mismo tiempo. Tratamiento del síndrome piriforme El tratamiento del síndrome piriforme requiere en primer lugar suspender por completo cualquier actividad física que produzca dolor, por lo que tendrá que estar en reposo. En un primer momento se debe aplicar hielo durante 20 a 30 minutos, cada 3 o 4 horas hasta que el dolor vaya desapareciendo. En este caso, siempre que la persona presente dolor, el tratamiento debe de tratar disminuir la tensión del músculo piriforme. Las sesiones de fisioterapia son una gran opción de tratamiento para disminuir el dolor y la incomodidad , siendo, generalmente, muy eficaces con masajes de descarga. De todos modos, es ideal que el paciente descanse y no fuerce la zona afectada. El tiempo de recuperación, dependerá de muchos factores como la edad, estado de salud o si ha tenido una lesión piriforme con anterioridad y puede ir de 2 a 6 semanas, según la gravedad de ésta. Pruebas complementarias del síndrome piriforme Además de la exploración física de la pierna y columna, las pruebas complementarias para el diagnóstico del síndrome piriforme son, la resonancia magnética y la tomografía axial computarizada (escáner). Factores desencadenantes del síndrome piriforme No se conoce un factor en específico que pueda desencadenar el síndrome piriforme . Factores de riesgo del síndrome piriforme Entre los factores que aumentan el riesgo de tener el síndrome piriforme están: Practicar deportes sin hacer un calentamiento y estiramiento adecuado previo. El sexo suele ser más frecuente en las mujeres que en los hombres. No utilizar la protección adecuada al realizar algún deporte. La sobrecarga que genera un exceso de actividad física o abuso de ellas. Un accidente cerebrovascular . Alguna lesión traumática. Escoliosis. Desequilibrio muscular. Estar mucho tiempo sentado o en una misma postura. Complicaciones del síndrome piriforme Las complicaciones pueden incluir: Dolor que puede extenderse por semanas. Se puede encontrar casos en el que el síndrome piriforme aparece y desaparece . Dificultad para controlar los pies y tropiezos al caminar. Prevención del síndrome piriforme Para prevenir el síndrome es necesario: Practicar ejercicio de manera regular. Evitar correr o ejercitarse en cuesta o superficies desniveladas. Hacer calentamiento y estiramiento antes de hacer ejercicio. No acostarse por períodos prolongados en posiciones que generan más presión en las caderas. Especialidades a las que pertenece El síndrome piriforme pertenece a la especialidad de la ortopedia y la traumatología, estas se encargan del diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y prevención de lesiones y enfermedades del sistema musculoesquelético del cuerpo humano. Este complejo sistema incluye los huesos, las articulaciones, los ligamentos, los tendones, los músculos. Preguntas frecuentes ¿Qué es la forma piriforme? Hace referencia a la forma parecida a la de una pera que tiene el músculo piramidal. Este está situado en la cara posterior del muslo, a nivel inferior del músculo glúteo menor. Tiene su origen en la superficie anterolateral del sacro y su inserción en el borde superior del trocánter mayor del fémur. ¿Cómo es el dolor de ciática? Se refiere a dolor, debilidad, entumecimiento u hormigueo en la pierna. Es causado por lesión o presión sobre el nervio ciático. La ciática es un síntoma de otro problema de salud. No es una enfermedad por sí sola. La ciática ocurre cuando hay presión o daño al nervio ciático. Este nervio comienza en la región lumbar y baja por la parte posterior de cada pierna. Este nervio controla los músculos de la parte posterior de la rodilla y región inferior de la pierna. ¿Dónde se encuentra el músculo piramidal? Es un músculo pequeño situado profundamente dentro de la región de la cadera y de la región glútea. Este conecta el sacro (la región más baja de la columna) con el fémur (hueso del muslo). Cuando la cadera está en extensión, su función es rotador externo, sin embargo, con la articulación de la cadera flexionada el músculo se convierte en abductor del fémur. ¿Qué medicamento es bueno para el dolor del nervio ciático? Los analgésicos como paracetamol o ibuprofeno que son antiinflamatorios no esteroideos (AINES). En algunos casos se utilizan inyecciones o medicación con corticoides.
Enfermedad de Osgood Schlatter
Enfermedad

Enfermedad de Osgood Schlatter

¿Qué es la enfermedad de Osgood Schlatter? La enfermedad de Osgood Schlatter u osteocondrosis juvenil es un crecimiento doloroso de la protuberancia de la tibia , justo debajo de la rodilla (tuberosidad tibial), que produce una inflamación del hueso, cartílago y/o tendón de la parte superior de esa zona tibial que es el lugar donde se adhiere el tendón de la rótula. Generalmente, ocurre en niños y adolescentes de 12 a 14 años y en niñas de 10 a 13 años. La diferencia en el rango de edad se debe a que las niñas entran en la pubertad antes que los niños. La enfermedad suele desaparecer sola, una vez que los huesos del niño dejan de crecer. Es más frecuente en los niños que en las niñas pero, como cada vez hay más niñas que hacen deporte, esto está cambiando. Es la causa más común de dolor en la rodilla en niños, sobre todo atletas adolescentes. Es una enfermedad leve, la mayoría de los casos mejoran espontáneamente después de algunas semanas o meses. Se puede decir que se cura una vez que el niño completa su crecimiento. Enfermedades de la tibia Existe otro tipo de enfermedad de la tibia además de la Osgood Schlatter que es la Enfermedad de Blount , también conocido como tibia vara, que consiste en un trastorno del crecimiento que afecta a los huesos de la parte inferior de la pierna, provocando que estos se arquean hacia fuera. Puede afectar a personas en cualquier momento del proceso de crecimiento, pero es más frecuente en niños menores de cuatro años y en adolescentes. Causas de la enfermedad de Osgood Schlatter La enfermedad de Osgood-Schlatter se caracteriza por la inflamación del tendón rotuliano y los tejidos blandos que lo rodean. La causa es un continuo tirón que soporta el tendón rotuliano en el área inferior a la rodilla. Durante las actividades que comprenden correr, saltar y flexionar, como el fútbol, el baloncesto, el voleibol y el ballet, los músculos del muslo (cuádriceps) tiran del tendón que conecta la rótula con el cartílago de crecimiento en la parte superior de la tibia. Esta tensión repetitiva puede ocasionar que el tendón tire del cartílago de crecimiento donde se inserta en la tibia, lo que genera el dolor e inflamación relacionados con la afección. En algunos casos, el organismo puede intentar cerrar ese hueco con el crecimiento de hueso nuevo, lo que puede formar un bulto óseo en ese lugar. Síntomas de la enfermedad de Osgood Schlatter El principal síntoma de la enfermedad de Osgood Schlatter es una hinchazón dolorosa sobre una protuberancia en el hueso de la pierna inferior (tibia).  El dolor suele empeorar al realizar ciertas actividades, como correr, arrodillarse y saltar , y se alivia con el reposo. Por lo general, la enfermedad ocurre en una sola rodilla aunque también puede ser en ambas y genera un incremento de la tensión de los músculos que hay alrededor de la rodilla (los isquiotibiales y el cuádriceps). El malestar puede durar entre semanas y meses, y puede volver a aparecer hasta que se deje de crecer. Tratamiento de la enfermedad de Osgood Schlatter La enfermedad de Osgood-Schlatter casi siempre se resuelve sin tratamiento. Los síntomas suelen desaparecer cuando se detiene el crecimiento de los huesos. Los analgésicos como paracetamol, ibuprofeno o naproxeno sódico (AINES) pueden ser de ayuda. Realizar fisioterapia con ejercicios para estirar los cuádriceps, puede ayudar a reducir la tensión en el lugar en donde el tendón de la rótula se une a la tibia. Una cintilla colocada sobre el tendón rotuliano también puede aliviar la tensión. Los ejercicios de fortalecimiento de los cuádriceps y las piernas en general, pueden ayudar a estabilizar la articulación de la rodilla. En muy pocos casos, si el dolor es debilitante y no disminuye después del período de crecimiento, se puede recomendar cirugía para extirpar la protuberancia ósea. Pruebas complementarias de la enfermedad de Osgood Schlatter El diagnóstico de la enfermedad de Osgood Schlatter se realiza mediante una exploración física, donde el médico examinará la rodilla para buscar puntos sensibles, inflamación, dolor y enrojecimiento. Se pueden realizar radiografías para observar los huesos de la rodilla y la pierna y examinar más de cerca la región donde el tendón de la rótula se conecta a la tibia. Factores desencadenantes de la enfermedad de Osgood Schlatter No se conoce un factor específico que pueda desencadenar la enfermedad de Osgood Schlatter. Factores de riesgo de la enfermedad de Osgood Schlatter Los principales factores de riesgo de la enfermedad de Osgood-Schlatter incluyen: Edad: la enfermedad ocurre durante los periodos de crecimiento de la pubertad. Los niños de 12 a 14 años y en niñas de 10 a 13 años. El sexo: es más frecuente en niños. Deportistas: la enfermedad sucede con más frecuencia en las personas que practican deportes que involucran correr, saltar y hacer cambios de dirección rápidos. Personas que presentan rigidez de los cuádriceps ya que puede aumentar la tensión que ejerce el tendón de la rótula en el cartílago de crecimiento en la parte superior de la tibia. Complicaciones de la enfermedad de Osgood Schlatter Las complicaciones de la enfermedad de Osgood-Schlatter son poco frecuentes. Si ocurren, podrían ser: Dolor crónico o inflamación localizada. Bulto óseo en la tibia justo debajo de la rótula, incluso después de solucionar los síntomas. Este bulto puede permanecer, hasta cierto grado, durante toda la vida , pero no suele afectar el funcionamiento de la rodilla. Rara vez, puede provocar que el cartílago de crecimiento se despegue de la tibia. Prevención de la enfermedad de Osgood Schlatter No existe una forma efectiva de prevenir la enfermedad de Osgood Schlatter. Especialidades a las que pertenece La enfermedad de Osgood Schlatter pertenece a la especialidad de ortopedia y la traumatología. La ortopedia es una especialidad médica dedicada a corregir o evitar las deformidades o traumas del sistema musculoesquelético del cuerpo humano. La traumatología es la enfermedad que aborda la patología del sistema musculoesquelético. Preguntas frecuentes ¿Qué es la osteocondrosis? La osteocondrosis es una enfermedad que afecta a los niños y adolescentes (más a menudo en varones de 4 a 13 años) en fase de crecimiento. Los extremos de los huesos se alargan y amplían el crecimiento de la epífisis y la diáfisis (zonas centrales y de los extremos) de los huesos. En esta etapa se pueden experimentar los fenómenos de necrosis y degeneración de huesos y cartílagos. ¿Qué es la epifisitis? Es un problema óseo doloroso que se produce por la inflamación (hinchazón) del cartílago de crecimiento del talón. El cartílago de crecimiento, también llamado placa epifisaria, es una zona en el extremo de un hueso en desarrollo donde, con el tiempo, las células de cartílago se convierten en células óseas. Mientras sucede esto, los cartílagos de crecimiento se expanden y se unen entre sí. Es el mecanismo de crecimiento de los huesos. ¿Qué ejercicios se recomiendan para la enfermedad de Osgood Schlatter? Los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento del cuadricep son la mejor opción terapéutica para la enfermedad de Osgood Schlatter. ¿Cuál es la tibia anterior? El tibial anterior es un músculo que se sitúa en la parte inferior de la pierna y se extiende desde la rodilla hasta el metatarso . Su función es estabilizar el tobillo y permitir la dorsiflexión del pie, es decir, elevar la punta del pie al caminar. La tibia anterior es la cara delantera de la tibia.