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Anorexia Nerviosa
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Anorexia Nerviosa

¿Qué es la anorexia nerviosa? La anorexia nerviosa o, anorexia, como se la denomina comúnmente, es un trastorno de desorden alimentario cuya principal característica recae en tener un peso extremadamente bajo (por debajo de lo que se considera saludable), a consecuencia de la propia restricción alimentaria del individuo por miedo a engordar. La persona anoréxica tiene una percepción distorsionada de su peso y su cuerpo, lo que la lleva a evitar el aumento de peso, ingiriendo menos cantidad de comida, provocando el vómito después de comer, o tomando laxantes o diuréticos. La anorexia es una enfermedad común grave que, aunque puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente en mujeres adolescentes de clase social media y media-alta, también es común en bailarinas, gimnastas y modelos. Tipos de anorexia Existen dos tipos distintos de anorexia: Tipo restrictivo : es una anorexia o bajada drástica de peso ocasionada por la restricción de comidas y la realización intensa de ejercicio. Tipo bulímico : también denominado purgativo o compulsivo. La reducción de peso se consigue provocando vómitos o ingiriendo laxantes después de darse atracones de comida. Causas de la anorexia nerviosa La anorexia nerviosa puede desencadenarse por la combinación de diferentes factores genéticos, psicológicos y socioculturales como: Depresión. Ansiedad. Obesidad. Pérdidas afectivas. Trastorno obsesivo compulsivo. Insatisfacción personal o corporal. Sucesos traumáticos. Sentimiento de perfeccionismo. Antecedentes familiares. Cultura del país con respecto a los patrones de belleza. Presión por parte de grupos sociales. Síntomas de la anorexia nerviosa Los síntomas de la anorexia a menudo pueden pasar desapercibidos durante bastante tiempo porque el propio enfermo los trate de ocultar. Algunos síntomas físicos presentados son: delgadez extrema, cansancio, mareos, desmayos, ausencia de menstruación, piel seca, dolor de abdomen , presión arterial baja, deshidratación, sensación de frío constante, callosidades en los nudillos por la provocación de los vómitos, anemia, estreñimiento, caída del cabello, problemas dentales y arritmias, entre otros. En cuanto a los síntomas emocionales y de conducta, puede presentarse un régimen estricto o saltarse las comidas poniendo excusas, preocupación por los alimentos, sobre todo los de alta carga calórica, mentir acerca de la comida, acudir al baño siempre inmediatamente después de comer para provocar los vómitos, miedo a engordar, quejarse del aspecto y peso, distorsión de la imagen corporal , irritabilidad, tristeza , falta de apetito sexual, vestirse con muchas capas de ropa, mirarse continuamente al espejo, aislamiento social, baja autoestima...etc. Tratamiento de la anorexia nerviosa El tratamiento más urgente de la anorexia nerviosa es la r ealimentación para intentar alcanzar cuanto antes un aumento del peso (es posible que se necesite una sonda nasogástrica para recibir los alimentos). Educación nutricional para volver a coger buenos hábitos alimenticios y tratar de recuperar la normalidad biológica en los indicadores sanguíneos y regreso de la menstruación. Posteriormente, se tratan de resolver los problemas psicológicos con un psicoterapeuta o grupo de apoyo. Es un proceso largo, ya que primero hay que hacer entender al paciente que tiene una enfermedad y luego proceder a mejorar su autoestima y el resto de problemas psíquicos que se presenten. Si la desnutrición o los desórdenes psíquicos son graves, se debe hospitalizar al paciente para controlar los signos vitales, la deshidratación y otras afecciones, aunque el tratamiento continúe después en el domicilio. También pueden prescribirse algunos medicamentos antidepresivos como parte de ayuda complementaria al tratamiento. Pruebas complementarias de la anorexia nerviosa Algunas pruebas son determinantes para el diagnóstico y ayudan a determinar si existen otras complicaciones derivadas de la anorexia: Análisis de sangre con hemograma completo: para hacer un recuento de la células sanguíneas, medir la cantidad de albúmina y electrolitos, y comprobar la función hepática, renal y tiroidea. Análisis de orina. Evaluación psicológica. Radiografías o pruebas de densidad ósea. Electrocardiografía. Factores desencadenantes de la anorexia nerviosa Algunos de los factores que pueden desencadenar la anorexia nerviosa son el exaltamiento de la delgadez en la mujer que promueve l a cultura occidental y la presión de determinados grupos sociales , algunos actos, como ponerse a dieta, cambiar de casa o de instituto, terminar una relación sentimental, la muerte de un familiar y el estrés emocional. Factores de riesgo de la anorexia nerviosa Las niñas y mujeres adolescentes son más propensas a sufrir esta enfermedad. El paciente que haya tenido un pariente que ha sufrido anorexia en alguna ocasión, corre más riesgo de padecerla por los cambios en los genes específicos y, si ya se ha padecido anorexia previamente o no se reconoce el problema, también es más fácil sufrir recaídas. Complicaciones de la anorexia nerviosa La anorexia puede tener muchas complicaciones, algunas de ellas especialmente graves: No reconocer la enfermedad y convertirla en un estilo de vida. Disminución de glóbulos blancos y aparición de infecciones. Pérdida del conocimiento. Arritmias. Convulsiones. Deshidratación. Debilitamiento de los huesos. Caries dental. Fallecimiento. Prevención de la anorexia nerviosa Algunas recomendaciones útiles para prevenir la anorexia son: Tener buenos hábitos alimentarios: comer siguiendo unos horarios preestablecidos, hacerlo sentado…etc. No aislarse socialmente. Mantener la comunicación con la familia. Evitar mirarse al espejo con frecuencia. Eludir la báscula y pesarse constantemente. Acudir a psicoterapia individual, familiar o con grupos de apoyo. Especialidades a las que pertenece la anorexia nerviosa El diagnóstico y tratamiento de la anorexia nerviosa es multidisciplinar, normalmente es realizado de forma coordinada por la los especialistas en medicina familiar, medicina interna, psiquiatría, psicología, endocrinología y ginecología. Preguntas frecuentes: ¿Cuáles son los tipos de anorexia? En los tipos de anorexia nerviosa se puede diferenciar un subtipo restrictivo , en el cual el enfermo disminuye de peso mediante dietas, una restricción alimentaria y la realización de ejercicio físico intenso o, un subtipo bulímico , compulsivo o purgativo, en el que el enfermo recurre a atracones de comida para después desprenderse de lo comido provocándose vómitos o tomándose laxantes. ¿Qué tipo de enfermedad es la anorexia? La anorexia es un trastorno de la conducta alimentaria, habitualmente con origen neurótico o psiquiátrico. ¿Cuáles son las principales causas de la anorexia? Las principales causas de la anorexia tienen un origen psicológico (trastornos obsesivos, depresión, insatisfacción personal…), s ociocultural (patrones de belleza establecidos en países occidentales y presión de grupos sociales a los que pertenece el individuo) y/o genético (antecedentes en familiares de primer grado). ¿Qué es la anorexia nerviosa purgativa? La anorexia nerviosa purgativa consiste en darse atracones de comida para posteriormente purgarse o eliminar los alimentos ingeridos mediante la toma de diuréticos, laxantes o la provocación auto inducida de vómitos. ¿Qué es la bulimia? La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria consistente en la toma recurrente y descontrolada de grandes cantidades de comida (atracones), que después provocan en el enfermo un fuerte sentimiento de vergüenza o culpabilidad , derivando en la auto provocación de vómitos o la toma de laxantes para tratar de eliminar los alimentos y calorías ingeridos.  
Insomnio
Enfermedad

Insomnio

Actualizado el 10/01/2022 Dormir es una de las actividades que junto con la alimentación y un entorno confortable son esenciales para la vida y la salud. Las alteraciones del sueño −y, especialmente, el insomnio− provocan serias consecuencias para la salud y el bienestar. De este modo, no solo es importante descansar el tiempo suficiente, sino que el sueño sea de calidad. ¿Qué es el insomnio? El insomnio es el trastorno de sueño más frecuente. Se caracteriza por la dificultad para conciliar el sueño, permanecer dormido durante la noche o despertar antes de la hora prevista. Se trata de un trastorno con un alto componente subjetivo que también podría definirse como la insatisfacción con la cantidad o la calidad del sueño, ya que el insomnio da lugar a la sensación de cansancio y fatiga al día siguiente. Se considera como insomnio crónico cuando los problemas de sueño se prolongan durante más de un mes. El insomnio afecta a una de cada tres personas adultas, siendo más frecuente en las personas mayores, en las mujeres y en personas con enfermedades psiquiátricas y problemas psicológicos. Más de la mitad de los problemas de insomnio se acaban cronificando. En ocasiones, puede tratarse de un síntoma de otra enfermedad y puede ser causa de múltiples trastornos que afectan a la calidad de vida. Además, es conocido que la deprivación de sueño comporta un riesgo metabólico, con mayor incidencia de resistencia a la insulina y diabetes. Finalmente, los estudios muestran que el insomnio crónico se asocia con un mayor riesgo de depresión, ansiedad, abuso de sustancias, suicidio, accidentes de tráfico y una posible disfunción inmunológica. Causas del insomnio Las causas más frecuentes de insomnio incluyen: Las alteraciones emocionales reactivas y enfermedades psiquiátricas. Patologías que originan molestias físicas como dolor, malestar, excitación, parestesias, picores, etc. El consumo habitual de sustancias estimulantes como café, té, cola, etc., pueden provocar insomnio en personas sensibles. También las bebidas alcohólicas pueden producir alteraciones del sueño con insomnio y sueño superficial. Los trabajos por turnos y las circunstancias ambientales (ruidos, calor, incomodidad, etc.) pueden ser causa de insomnio. El síndrome de las piernas inquietas con una irresistible necesidad de moverlas constituye una de las causas más frecuentes de insomnio. Se relaciona con déficit de hierro, neuropatías periféricas e insuficiencia renal crónica. El tratamiento con algunos fármacos como anticonvulsivantes, broncodilatadores (teofilina), antidepresivos (bupropión, fenelcina, fluoxetina, venlafaxina), descongestivos (fenilpropanolamina, seudoefedrina), β-bloqueantes, esteroides (prednisona), estimulantes (dextroanfetamina, metanfetamina, metilfenidato). Finalmente, un número reducido de casos no tienen una causa identificable del insomnio. Se trata de insomnio esencial o funcional. El tratamiento estará enfocado a paliar los síntomas, generalmente con medicación hipnótica. Síntomas de los trastornos del sueño y del insomnio El insomnio determina la falta de energía y disminución de la concentración de la persona, además de alteraciones del comportamiento e irritabilidad motivados por la falta de descanso. Cuando existe un trastorno del sueño, los síntomas que permiten sospechar de su presencia incluyen: Apneas o interrupciones de la respiración. Ronquidos frecuentes. Somnolencia durante el día. Dificultad para conciliar el sueño. Interrupciones frecuentes del sueño. Por otro lado, los síntomas del insomnio suelen incluir: Problemas de concentración. Alteraciones del comportamiento. Pruebas para el diagnóstico del insomnio Las pruebas que se suelen llevar a cabo para diagnosticar el insomnio son: La Polisomnografía. Se trata de la prueba más habitual para el estudio de los trastornos de sueño. En ella se lleva a cabo el registro de diferentes variables fisiológicas como la actividad cerebral, la frecuencia respiratoria, los niveles de oxígeno en sangre, el ritmo cardiaco y la actividad muscular y ocular mientras se duerme. La polisomnografía permite detectar las anomalías que se producen en las diferentes fases del sueño. Además del insomnio, permite el diagnóstico de otras patologías como apnea obstructiva, narcolepsia y síndrome de piernas inquietas, entre otras. Test de latencia de sueño múltiple. Es utilizada para detectar los casos de hipersomnia. Se somete al paciente a cinco periodos diarios de dos horas para dormir. Si el sueño aparece antes de cinco minutos y se entra en fase REM antes de tres minutos se trata de hipersomnia. Actinografía. Se utiliza para averiguar la estructura del sueño durante varios días. Se sitúa un reloj que incorpora un velocímetro para detectar los movimientos de brazos y piernas a lo largo del día y de la noche. Tratamiento para el insomnio El tratamiento del insomnio contempla la adquisición de buenos hábitos de sueño y, en ocasiones, el uso de tratamientos farmacológicos. De este modo, si no es posible determinar claramente la causa del insomnio, se deberá recurrir a un tratamiento sintomático combinado que debe incluir siempre medidas de higiene de sueño y terapia cognitivo-conductual. También puede incluir tratamiento farmacológico a corto plazo. Higiene del sueño Las medidas contempladas dentro de la higiene del sueño incluyen unos hábitos correctos de sueño: Acostarse y levantarse a horas similares. Hacer ejercicio durante el día No dormir por el día. No realizar actividades activadoras ni tomar bebidas excitantes en las últimas horas de la tarde. No comer en exceso antes de acostarse. Mantener una habitación cómoda sin estímulos. La terapia conductual consiste en indicar al paciente que intente mantenerse despierto, dando lugar a pérdida de ansiedad por el sueño. Las terapias de control de estímulos y de relajación también pueden ser de ayuda. Tratamiento farmacológico El tratamiento farmacológico puede ir dirigido a tratar una enfermedad de base, como es el caso de ansiolíticos o antidepresivos. Las benzodiazepinas y los fármacos hipnóticos se pueden utilizar para los trastornos del sueño solo si se requiere una respuesta inmediata a los síntomas, el insomnio es severo y las medidas no farmacológicas no producen los efectos deseados. Por último, los neurolépticos, de efecto sedante, pueden ser usados en pacientes con insomnio refractario al tratamiento. El uso de melatonina parece tener efecto en el insomnio de personas mayores de 55 años, sobre todo cuando tienen alteraciones de los ritmos circadianos. Factores desencadenantes del insomnio Los factores desencadenantes del insomnio suelen ser  el estrés y las enfermedades mentales  como depresión y ansiedad. Complicaciones y consecuencias del insomnio La presencia de insomnio puede provocar: Cambios de humor. Dificultad para la concentración. En el insomnio familiar letal se puede producir la muerte del individuo (es una enfermedad neurológica en que el insomnio es solo un síntoma). Preguntas frecuentes ¿Cuánto aguanta una persona sin dormir antes de enfermar? No hay datos concretos que nos permitan conocer cuánto se puede estar sin dormir antes de caer enfermo. Se conocen casos de soldados durante la segunda guerra mundial que estuvieron sin dormir hasta cinco días, sin presentar graves trastornos posteriores. También hay datos de una persona que estuvo sin dormir hasta 11 días. Las personas que sufren insomnio no están sin dormir y muchas de ellas tienen microsueños de minutos que pueden ser reparadores. ¿Dormirse enseguida, despertándose muchas veces es insomnio? El despertarse muchas veces es una forma de insomnio, en el que el sueño está fragmentado. No obstante, todos tenemos microdespertares a lo largo de la noche. Solo cuando tras despertarse el paciente no se vuelve a dormir rápidamente podemos hablar de insomnio. ¿Es verdad que cuanto más mayores nos hacemos, menos dormimos? Cuando vamos cumpliendo años se observa una tendencia a dormir menos, además de variar el patrón de sueño. Así, un adulto de más de 60 años puede dormir cinco horas y estar descansado. Además, en personas mayores el patrón de sueño se altera. En general, comienzan a tener sueño antes y se despiertan más temprano. ¿Cuántas horas se necesita dormir? En general se dice que hay que dormir entre 7 y 8 horas, pero estas cifras varían a lo largo de la vida. Los bebés pueden dormir hasta 20 horas y los adultos por encima de 65 años pueden dormir tan solo cinco horas. Además, hay personas que necesitan dormir menos. Lo importante es si el paciente presenta síntomas de cansancio y si se encuentra bien durante el día. ¿Qué es el insomnio crónico? Se habla de insomnio crónico cuando el paciente tiene problemas para dormir de más de un mes de duración. Se produce en la mayoría de los casos en personas de edad avanzada o en personas con problemas de salud mental. También puede producirse en situaciones de estrés y normalizarse al desaparecer la situación estresante. ¿Qué especialidad se encarga del diagnóstico y tratamiento del insomnio? La especialidad que trata el insomnio es la medicina del sueño, en la que pueden participar profesionales de diferentes especialidades como psiquiatría y psicología. Bibliografía Sociedad Española del Sueño. Insomnio. Consultado: 28/12/2021 . Sociedad española de Medicina de Familia y Comunitaria. Recomendaciones de valoración clínica y tratamiento inicial del insomnio en Atención Primaria. Consultado: 28/12/2021 . López de Castro F et al. Abordaje terapéutico del insomnio. Medicina de Familia. SEMERGEN 2012; 38(4): 233-240. DOI: 10.1016/j.semerg.2011.11.003 . Buysse DJ. Insomnia. JAMA. 2013; 309(7): 706-16. Doi: 10.1001/jama.2013.193 . Bollu PC, Kaur H. Sleep Medicine: Insomnia and Sleep. Mo Med 2019; 116(1): 68-75. PMID: 30862990; PMCID: PMC6390785 .
Psicología Infantil
Enfermedad

Psicología Infantil

Actualizado el 10/01/2022 La psicología infantil está centrada en el estudio del comportamiento de los niños, teniendo en cuenta el desarrollo físico, cognitivo, social y afectivo, que se produce en las primeras etapas de la vida. ¿Qué es la psicología infantil? La Psicología Infantil aborda el comportamiento, el desarrollo y las necesidades psicológicas de niños, adolescentes y de sus familias. De este modo, se encarga del estudio y tratamiento de los problemas psicológicos que se pueden producir dando lugar a patologías como autismo, hiperactividad, adicciones, acoso, etc. Desarrollo infantil Determinadas situaciones relacionadas con el desarrollo de los niños y adolescentes pueden influir en su comportamiento: Factores ambientales . El entorno en el que crece el niño es un factor clave a la hora de desarrollar su carácter y funcionamiento. Son clave el entorno familiar y escolar. Existen niños especialmente susceptibles en los que pequeños cambios son suficientes para alterar su comportamiento. Otros presentan una gran capacidad de adaptación, incluso ante situaciones graves. Factores biológicos. Las alteraciones durante el embarazo y el parto y los antecedentes familiares de enfermedades mentales son factores que influyen en el comportamiento de los niños. De igual modo, la  genética puede condicionar de manera importante el desarrollo y el comportamiento del niño, así como la predisposición a padecer determinadas patologías psicológicas. De este modo, el análisis de los factores ambientales y biológicos puede permitir comprender su comportamiento y la presencia de trastornos en el ámbito social, emocional y afectivo o en el aprendizaje. Función de un psicólogo infantil Los psicólogos infantiles trabajan para prevenir y tratar patologías y trastornos a través de la investigación, la educación y la atención directa al paciente. Entre sus funciones también está promover conductas que mejoren la salud psicológica y física y tratar el comportamiento y los aspectos emocionales que tienen lugar en los más jóvenes. La intervención psicológica infantil se sirve de técnicas diferentes a las utilizadas con adultos. El psicólogo infantil debe partir de un conocimiento profundo en otras áreas de la psicopatología, incluyendo la psicología evolutiva, de la educación y el desarrollo neurocognitivo, entre otras. Evaluación psicológica El proceso de evaluación psicológica debe utilizar unas herramientas psicométricas adaptadas a las características de los pacientes en edad infantil. Una de las evaluaciones previas necesarias es el grado de desarrollo neurocognitivo del niño. Además, para llevar a cabo una evaluación psicológica se deberá tener en cuenta que los tiempos de trabajo son menores, puesto que los niños son más propensos al agotamiento y la pérdida de atención. Trastornos psicológicos más comunes en niños Los trastornos psicológicos más habituales en niños tienen una repercusión directa en su manera de comportarse, aprender y manejar las emociones, lo que suele causar problemas en sus actividades y suele ser motivo de preocupación en sus padres. Entre los trastornos más comunes destacan: Problemas de ansiedad. Depresión. Trastornos de la conducta. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Trastorno obsesivo-compulsivo. Trastorno por estrés postraumático. Otras afecciones que afectan el aprendizaje, el comportamiento y las emociones de los niños incluyen las discapacidades del aprendizaje y del desarrollo y patologías como el autismo. Además, se cuentan también el consumo de sustancias, especialmente en adolescentes, y las autolesiones. Técnicas de la psicología infantil Es importante tener en cuenta que las habilidades comunicativas de los niños, especialmente los de menor edad, son limitadas. Esto es todavía más notorio cuando se trata de describir e identificar emociones, afectos y sentimientos. De este modo, se hace indispensable que el psicólogo infantil domine las herramientas y técnicas psicológicas necesarias para trabajar con los más jóvenes interaccionando con ellos de una forma natural. En este sentido, se pueden utilizar técnicas basadas en el dibujo, los juegos, así como la representación y expresión corporal. Preparación Es importante la implicación de la familia y, en su caso, de los educadores del niño a la hora de afrontar una terapia o evaluación psicológica infantil. De este modo, los padres o adultos a cargo del niño deberán acudir previamente a una cita con el psicólogo infantil para preparar la estrategia. Duración de las terapias psicoterapéuticas infantiles La duración de las terapias en psicología infantil puede ser muy variable y dependerá de la patología y las características de partida de cada niño. A grandes rasgos, las terapias infantiles suelen durar unos meses hasta que se nota una mejoría en el niño, y posteriormente tendrán lugar citas concretas para revisar que la evolución es la adecuada. En cualquier caso, la realización de una evaluación psicológica ante un comportamiento anormal o llamativo para los padres o educadores no conlleva necesariamente la presencia de una patología o trastorno psicológico ni la necesidad de una terapia. Preguntas frecuentes ¿En qué se diferencian la psicología infantil y la de adultos? La psicología analiza la situación psicológica y emocional del individuo para generar pautas de mejora que puedan redundar en un mayor bienestar y calidad de vida, enfrentando trastornos y patologías. La psicología infantil tiene en cuenta, además, el entorno y las circunstancias biológicas del niño haciendo un especial hincapié en el desarrollo físico y emocional. ¿Son especiales los psicólogos para niños? Los psicólogos infantiles están especializados en la rama de la psicología infantil, por tanto, conocen el desarrollo de los niños y cómo abordar los trastornos y patologías que se pueden dar en esta etapa de la vida. ¿Qué técnicas o terapias utiliza la psicología infantil? La psicología infantil desarrolla terapias mediante juegos o de manera colectiva con la participación de los padres o familiares para que el niño se sienta a gusto durante su puesta en marcha y pueda comportarse de forma espontánea. ¿Cuál es la edad mínima recomendada para ir al psicólogo? No existe una edad mínima recomendada para acudir al psicólogo. Ante disfunciones en el desarrollo y el comportamiento de los pequeños siempre es recomendable consultar con un profesional. ¿Qué es la psicología infanto-juvenil? La psicología infanto-juvenil es aquella que centra su estudio y tratamiento en pacientes desde su nacimiento hasta llegar a la etapa adulta. ¿De qué modo ha afectado la pandemia de la COVID-19 a la psicología infantil? Los niños y adolescentes constituyen un colectivo especialmente vulnerable ante situaciones estresantes inesperadas de carácter global como la pandemia de la COVID-19. Entre los principales riesgos a los que han estado expuestos destaca el estrés psicosocial. La cuarentena, la hospitalización del niño o un familiar son situaciones que pueden generar altos niveles de estrés. Además, la limitación de acceso a los servicios de salud mental durante los momentos más graves de la pandemia ha agravado los problemas psicológicos previos del niño o provocado nuevos problemas. Este hecho ha sido especialmente grave en el caso de colectivos con patologías como la diversidad funcional o el autismo. Bibliografía Asociación Española de Psicología del niño y adolescente. Asociación Española de Pediatría. En Familia. Comportamiento en niños preescolares: algunas dificultades. Consultado: 27/12/2021 . Parrish C et al. Pediatric medical psychology. Int Rev Psychiatry 2020; 32(3): 284-297. Doi: 10.1080/09540261.2019.1705258 . Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. La salud mental de los niños. Tipos de afecciones. 22/03/2021. Consultado: 27/12/2021 . Plataforma de Asociaciones de Psiquiatría y Psicología Clínica por la Salud Mental de la Infancia y Adolescencia de España. Salud Mental en la Infancia y la Adolescencia en la era del COVID-19. 2020. Consultado: 27/12/2021 .
Bulimia
Enfermedad

Bulimia

¿Qué es la bulimia? La bulimia es un trastorno psiquiátrico en el que aparece una alteración de la conducta alimentaria, ya que el paciente presenta episodios de compulsión hacia la ingesta de grandes cantidades de comida , seguidos de maniobras dirigidas a compensar esta ingesta con la auto provocación de vómitos , toma de fármacos laxantes o diuréticos. Son personas que están muy preocupadas por su aspecto físico y su peso. En la mayoría de los casos aparece en el sexo femenino en edad adulta y afecta hasta el 4% de la población. Es una enfermedad de una gravedad moderada-severa, ya que si persiste en el tiempo puede conllevar la aparición de complicaciones graves. Causas de la bulimia La causa última de aparición de la bulimia se desconoce, aunque se sabe que hay factores genéticos, ambientales, biológicos y psicológicos que, combinados, pueden influir en su aparición. Síntomas de la bulimia Aparece una preocupación excesiva por el peso y el aspecto físico , pudiendo existir una distorsión de la propia imagen corporal. Pueden ser pacientes con normopeso o sobrepeso. Habitualmente presentan trastornos de ansiedad o depresión , otros trastornos compulsivos, o trastornos de la personalidad. En ocasiones se asocia a adicciones a sustancias como alcohol. Aparecen alteraciones de los hábitos de alimentación, disminuyendo de forma drástica la ingesta en algunas comidas del día y realizando “atracones” de grandes cantidades de comida calórica en otras, habitualmente por la noche. Tras estos episodios, los pacientes tienen una sensación de culpabilidad que les lleva habitualmente a autoinducirse el vómito. Estas acciones las hacen con ocultación de sus personas cercanas. También pueden ingerir de forma inadecuada fármacos como diuréticos y laxantes . Estas costumbres llevan a los pacientes a padecer efectos secundarios de las mismas como alteraciones digestivas o de los iones corporales, entre otras. Tratamiento de la bulimia El tratamiento se realiza por los profesionales de forma multidisciplinar . En general se indica el tratamiento psicoterápico, terapias de refuerzo positivo, cambios en el estilo de vida y los patrones de alimentación asociados a la toma de fármacos antidepresivos como la Fluoxetina o la Venlafaxina , y otros fármacos como neurolépticos o Benzodiazepinas . Si es preciso se hace una intervención psicológica en factores que pueden influir a nivel familiar, social, escolar, etc. Diagnóstico de la bulimia El diagnóstico se realiza fundamentalmente en base a la evaluación psicológica del paciente, en el que se aprecian las alteraciones de su comportamiento. Pruebas complementarias de la bulimia Se pueden realizar análisis de sangre para determinar si existen alteraciones asociadas a los procesos de purga (vómitos). Pueden estar indicadas otro tipo de pruebas para diagnosticar posibles complicaciones asociadas a la bulimia como alteraciones cardíacas, mediante la realización de un electrocardiograma, o una radiografía de tórax en el caso de que se produzcan neumonías por aspiración debidas a los vómitos. Factores de riesgo que pueden desencadenar la bulimia Tener antecedentes familiares de bulimia. Ser una persona con baja autoestima y con rasgos de impulsividad importante. Influencia de los cánones de belleza de la sociedad actual. Desarrollar trabajos en los que se exige un peso y forma física determinada (modelo, gimnasta, o bailarina, por ejemplo). Vivir en un país desarrollado. Complicaciones de la bulimia Dilatación o rotura gástrica tras ingesta excesiva. Hernia de hiato o perforación esofágica. Rotura diafragmática. Aumento del tamaño de las glándulas salivales y la glándula parótida. Pancreatitis. Edema crónico. Trastornos menstruales. Arritmias cardíacas por trastornos de los iones por los vómitos. Alteraciones renales. Erosión del esmalte dental. Colon irritable, retención de líquidos, aparición de grasa en las heces...etc, por el uso continuado de fármacos laxantes y diuréticos. Prevención de la bulimia Estimulación desde la infancia por los padres para la realización de una dieta variada y equilibrada sin ejercer presión excesiva en los niños y adolescentes que tengan sobrepeso sobre la realización de dietas hipocalóricas. Estimulación de la autoestima desde la infancia. Evitar el aislamiento social . Campañas informativas que modifiquen las exigencias de cánones sociales de belleza poco realistas. Especialidades a las que pertenece la bulimia La bulimia es un trastorno cuyo tratamiento y diagnóstico inicial se realiza por el médico psiquiatra, pero la carga terapéutica se realiza de forma multidisciplinar por el psiquiatra, psicólogo y el médico de familia o pediatra. Preguntas frecuentes: ¿Qué es el trastorno del comedor compulsivo? Se trata de un trastorno alimentario en el que existe un consumo incontrolado con “atracones” de comida que no se siguen de métodos compensatorios como los vómitos (algo que sí ocurre en la bulimia), en el que existe una malnutrición por exceso de comida con aparición de obesidad y enfermedades asociadas. ¿Cuáles son las consecuencias de la bulimia? La bulimia se puede asociar al desarrollo de patologías digestivas importantes como esofagitis, rotura diafragmática, dilatación gástrica , etc. Alteraciones renales y cardíacas como consecuencia de la pérdida de iones debido al consumo de diuréticos y los vómitos,  y además hay asociación con otras alteraciones psicológicas como adiciones o aislamiento social, entre otras. ¿Cómo se puede prevenir la bulimia? Estimulación de la autoestima desde la infancia, hábitos alimenticios adecuados y una alimentación variada. Evitar el aislamiento social y promover campañas informativas que modifiquen las exigencias de cánones sociales de belleza poco realistas. ¿Qué es la vigorexia? La vigorexia es un trastorno del comportamiento en el que aparece una obsesión de conseguir un cuerpo musculoso , por lo que el paciente no para de realizar ejercicio físico y toma además complementos alimenticios ricos en proteínas, carbohidratos, hormonas y anabolizantes. ¿Cuál es la diferencia entre anorexia y bulimia? Son dos trastornos de la conducta alimentaria. La bulimia se da normalmente en edades más tardías , los pacientes están menos demacrados y pueden tener normopeso, al contrario que en la anorexia. En la bulimia los pacientes son más impulsivos , tienen menos hiperactividad que los pacientes anoréxicos pero más trastornos psicopatológicos asociados. En la bulimia se dan menos trastornos menstruales . La bulimia puede evolucionar a anorexia pero raramente se produce al revés.  
Depresión
Enfermedad

Depresión

Actualizado el 10/01/2022 La depresión es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga total de enfermedad. Se estima que el 5% de los adultos de todo el mundo (280 millones) padecen depresión. Se trata de una enfermedad mental que puede causar gran sufrimiento a la persona afectada y alterar sus actividades cotidianas. En el peor de los casos, puede llevar al suicidio. Sin embargo, existen tratamientos eficaces para la depresión, ya sea leve, moderada o grave. ¿Qué es la depresión? La depresión o síndrome depresivo es un trastorno afectivo en el que la persona experimenta una afectación en los sentimientos y pensamientos con un estado de ánimo de tristeza, irritabilidad y una sensación de vacío. Se produce una pérdida del disfrute o del interés en actividades de manera continuada durante al menos dos semanas. La edad de presentación más frecuente es entre los 15 y 45 años, dándose con mayor frecuencia en mujeres y en personas con acontecimientos vitales y situaciones psicosociales desfavorecidas. Tipos Los episodios depresivos pueden clasificarse en leves, moderados o graves, en función de la intensidad de los síntomas, así como de las repercusiones en el funcionamiento de la persona. Entre un 20 y un 30% de los trastornos depresivos se convierten en crónicos. Existen diferentes clasificaciones de los trastornos afectivos. En ocasiones es difícil distinguir entre los diferentes trastornos depresivos, pero se puede hacer una distinción entre: Depresión mayor:  episodio único o recidivante grave, cuya duración es mayor de dos semanas. Episodio depresivo. Puede ser leve, moderado y grave. La duración también es mayor de dos semanas. Trastorno distímico: trastorno que perdura en el tiempo más de dos años. Trastorno bipolar . Los episodios depresivos se alternan con periodos de episodios maníacos. Causas La depresión es el resultado de las interacciones complejas que se establecen entre factores biológicos, psicológicos y sociales. En la depresión suele acontecer una disfunción de los neurotransmisores. En ocasiones, dicha alteración aparece de forma endógena con una clara influencia genética sin haber factores desencadenantes externos. En otras, las circunstancias vitales desfavorecidas, cambios hormonales, enfermedades neurológicas inflamatorias o infecciones pueden influir en la aparición de la depresión. Síntomas Los síntomas de la depresión se pueden dividir en cuatro grandes grupos: Síntomas relacionados con el estado de ánimo: Aparece un estado de ánimo triste. En los casos más graves puede transformarse en una anestesia afectiva o falta de sentimientos. Falta de interés. Imposibilidad de disfrute. En muchos pacientes el estado de ánimo cambia a lo largo del día, notando mejoría al finalizar la tarde. Síntomas biológicos o somáticos: Alteraciones del sueño como insomnio e hipersomnia. Disminución del apetito y de peso. Disminución del apetito sexual. Alteraciones del comportamiento: Disminución de la atención y la concentración. Afectación de la conducta y del cuidado personal. Agitación psicomotriz o inhibición (síndrome catatónico). Pensamientos depresivos: Percepción negativa de la propia vida. Baja autoestima y desesperanza. Pensamientos delirantes de culpa, ruina o enfermedad. De forma infrecuente, alucinaciones, especialmente auditivas. Ideas y pensamientos relacionados con la muerte y el deseo de que la vida se termine. Tratamiento para la depresión En función de la intensidad y las características de los episodios depresivos se pueden dispensar tratamientos psicoterapéuticos o/y farmacológicos. En cuanto a los primeros, se pueden implementar diferentes estrategias como la activación conductual, la terapia cognitivo-conductual y la psicoterapia interpersonal. En relación con los psicofármacos, se pueden utilizar medicamentos antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos. La elección del fármaco la realiza el médico según las características clínicas del paciente. En cualquier caso, los antidepresivos no son el tratamiento de primera elección para casos de depresión leve. Tampoco están indicados en casos de depresión infantil ni como tratamiento de primera elección en adolescentes. Finalmente, uno de los retos del tratamiento es la adherencia terapéutica, ya que una parte importante de los pacientes abandona el tratamiento y otro porcentaje significativo no lo cumple como le ha sido prescrito. Pruebas complementarias para el diagnóstico de la depresión Aunque en la práctica se usan poco, los médicos pueden utilizar cuestionarios de evaluación de la depresión que pueden ser útiles para confirmar el diagnóstico y valorar la gravedad. También pueden ser útiles para el seguimiento clínico y evaluar la respuesta al tratamiento. Pruebas complementarias como análisis de sangre y las pruebas de imagen, se reservan solo para los casos en los que se sospecha que existe una enfermedad de base que es la causante de los síntomas depresivos. Factores de riesgo para la depresión Existen factores psicosociales que se pueden relacionar con un mayor riesgo de padecer depresión: Estado civil. Existe una mayor frecuencia de trastornos afectivos en personas separadas o divorciadas. La depresión mayor es más frecuente en varones solteros y en mujeres casadas. Nivel socioeconómico. Se observa una mayor incidencia de trastornos depresivos en niveles socioeconómicos bajos. Consumo de alcohol y de drogas. Puede favorecer la aparición de depresión. Predisposición genética. Tener antecedentes de familiares con depresión. Complicaciones de la depresión Existe una relación entre la depresión y la salud física. Por ejemplo, las enfermedades cardiovasculares pueden producir depresión, y, a su vez, la depresión aumenta el riesgo de patologías cardiovasculares. Otras complicaciones que se pueden derivar de la depresión incluyen: Deterioro de las relaciones sociales, familiares y laborales. Adicciones (alcohol y drogas). Cronificación de la enfermedad, recaídas. Prevención de la depresión Entre las estrategias que se han mostrado eficaces para prevenir la depresión se encuentran los programas escolares para promover un modelo de afrontamiento positivo entre niños y adolescentes. De igual modo, las intervenciones dirigidas a los padres de niños con problemas de conducta pueden reducir los síntomas depresivos de los padres y mejorar los resultados de sus hijos. Otras actuaciones que pueden ayudar a prevenir la depresión incluyen: Realizar ejercicio físico, especialmente en personas mayores. Una alimentación sana y variada. Unos hábitos de descanso adecuados. Tener una vida social activa. Programar las actividades de la vida diaria, evitar el estrés y la sobrecarga laboral. Disfrutar de espacios para uno mismo y para el ocio. Preguntas frecuentes ¿Hay distintos grados de depresión? Sí, puede haber distintos grados de intensidad en los que se presentan los síntomas de la depresión. La depresión leve debe ser tratada en primera instancia con tratamientos no farmacológicos. ¿En qué consiste un test de depresión? Se trata de formularios con preguntas que el médico hace al enfermo para ayudar al diagnóstico de la depresión y evaluar la progresión del paciente frente al tratamiento. Los más frecuentemente utilizados son el Beck Depression Inventory, el Hamilton Rating Scale for Depression o el Montgomery Asberg Depression Rating Scale. ¿Cómo saber si tengo depresión? La mejor forma de saber si se tiene depresión es atender a los síntomas de la depresión y consultar con el médico. ¿Qué es la depresión crónica? La depresión crónica es aquella que presenta una duración mayor de dos años. Habitualmente se presenta con una intensidad leve en forma de distimia. ¿Qué especialidades médicas se encargan de la depresión? La depresión es una patología que puede ser tratada y diagnosticada por el médico de familia y el especialista en psiquiatría. En la parte psicoterapéutica del tratamiento participa el psicólogo . Bibliografía Organización Mundial de la Salud. Depresión. 13/09/2021. Consultado: 29/12/2021 . Ministerio de Sanidad. Guía de Práctica Clínica sobre el Manejo de la Depresión en el Adulto. 2014. Consultado: 29/12/2021 . Sociedad Española de Psiquiatría. La depresión es, más que nunca, un reto para la salud pública en Europa. 17/02/2015. Consultado: 29/12/2021 . Sociedad Española de Medicina Interna. Depresión. Consultado: 29/12/2021 . Schramm E et al. Review of dysthymia and persistent depressive disorder: history, correlates, and clinical implications. Lancet Psychiatry 2020; 7(9): 801-812. Doi: 10.1016/S2215-0366(20)30099-7 .
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