1. Home
  2. Contenidos de salud
  3. Operación de Hernia de Hiato

Operación de Hernia de Hiato

Regístrate y recibe un mes de servicios ilimitados gratuitos en Savia
Videoconsulta 24 horas
Chat médico 24 horas
Evaluador de síntomas
Regístrate ahora gratis

Definición

La operación de hernia de hiato es una cirugía que recoloca el estómago herniado a su posición anatómica original, con el fin de reparar el funcionamiento de las válvulas así como aumentar la presión del esfínter y así impedir que el contenido gástrico del estómago refluya hacia el esófago.

  La hernia de hiato se produce cuando la zona superior del estómago sobresale a través de un orificio existente en el diafragma (músculo que separa la cavidad torácica de la cavidad abdominal) llamado hiato, y por el cual penetra el esófago para convertirse en estómago.

Es decir, la operación coloca el estómago para que los jugos gástricos y el reflujo gastroesofágico no suban hacia arriba por el tracto digestivo.

La hernia de hiato se produce cuando la zona superior del estómago sobresale a través de un orificio existente en el diafragma (músculo que separa la cavidad torácica de la cavidad abdominal) llamado hiato, y por el cual penetra el esófago para convertirse en estómago.

Uno de los principales problemas de la hernia de hiato puede estar asociado a causar el reflujo gastroesofágico, por lo que en muchos casos esta intervención se considera una cirugía antirreflujo, lo cual es un problema crónico que si no se trata bien puede causar síntomas más graves y considerarse como mejor opción la operación de la misma.

¿Cómo es la operación de hernia de hiato?  

La operación de hernia de hiato se llama médicamente hablando Funduplicatura de Nissen, la cual consiste en reconstruir la barrera antirreflujo, que es la que va a impedir que los alimentos vuelvan al esófago una vez que ya han pasado al estómago, evitando así que vuelva a producir acidez, ardor o dificultad para digerir determinados tipos de alimentos.

Se realiza con anestesia general. El cirujano repara la hernia de hiato fortaleciendo la abertura del diafragma con suturas para impedir que el estómago protruya hacia arriba a través de dicha abertura u orificio en la pared muscular.

Luego puede colocar una malla en la zona reparada para protegerla más. Se envuelve la parte superior del estómago alrededor del extremo del esófago con suturas. Las suturas crean presión, lo cual impide que el ácido gástrico y los alimentos se devuelvan desde el estómago hacia el esófago.

Esta operación se puede realizar de tres maneras:

  • Reparación por laparoscopia: se realizan de 3 a 5 pequeñas incisiones en el abdomen. Por una de ellas se introduce un endoscopio (un tubo delgado con una cámara diminuta), con el que se puede observar por dentro todo el procedimiento, y por el resto de incisiones se introduce material quirúrgico y se realiza la reparación. Esta técnica es la más utilizada por los cirujanos.
  • Cirugía abierta: se realiza una incisión  en el abdomen del paciente y por medio de una sonda se coloca el estómago en su sitio. Dicha sonda se retira 1 ó 2 semanas después de la operación.
  • Funduplicatura endoluminal: se trata de una técnica en la que se introduce un endoscopio a través de la boca hacia el esófago sin realizar ningún corte, el cirujano introduce una especie de grapa para unir las partes del esófago y estómago que están afectadas, y con eso evita que se produzca el reflujo.

La operación de hernia de hiato puede durar de 1 a 2 horas, el tiempo va a depender del tipo de técnica seleccionada por el cirujano y de las condiciones de cada paciente.

¿Para quién está indicada?

  • La cirugía de hernia de hiato está indicada para tratar la llamada “enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)”, siempre y cuando se hayan probado anteriormente otros tratamientos menos agresivos, como el uso de medicamentos inhibidores de la bomba de protones (medicamentos cuya acción principal es la reducción pronunciada y duradera de la producción de ácido en el jugo gástrico), cambios en el estilo de vida y en la alimentación, y no hayan funcionado.
  • Pacientes que cuyos síntomas no mejoran después de un tratamiento médico, es decir, que no han obtenido resultados positivos a través de él.
  • Personas que tienen ardor y acidez estomacal y regurgitan el contenido del estómago al esófago.
  • Pacientes con problemas de esófago que  producen úlceras, sangrado y estrechamiento.
  • Si la hernia de hiato le está causando al paciente problemas de neumonía por broncoaspiración y tos crónica.

¿Por qué se realiza?  

La operación de hernia de hiato se lleva a cabo para curar la enfermedad por reflujo gastroesofágico,  que puede llegar a afectar gravemente a la salud de las personas que la padecen.

Se realiza además para eliminar por completo la hernia de hiato y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Riesgos de la operación de hernia de hiato   

Los riesgos de la operación de hernia de hiato son los propios de un procedimiento quirúrgico como son:

  • Los del uso de la anestesia general, la cual podría causar alguna reacción alérgica.
  • Distensión abdominal, que con el paso de los días irá mejorando poco a poco.
  • Dolor y dificultad al tragar.
  • Infección.
  • Sangrado.
  • Mala cicatrización.
  • Daño al esófago, hígado o intestino delgado, pero estos síntomas son muy infrecuentes.

Preparación

Los días previos a la intervención el médico le hará al paciente un examen físico completo, analíticas de sangre, manometría esofágica (una prueba que muestra si el esófago está funcionando adecuadamente), así como endoscopia de vías digestivas altas y radiografías de esófago.

Así mismo, se realizará un electrocardiograma y se informará al paciente del procedimiento que se ha elegido y sobre la anestesia que se va a usar.

Puesto que se utilizará anestesia general se debe acudir a la intervención en ayunas, por lo que 8h antes no se podrá consumir ningún alimento. En caso de tomar fármacos que afecten a la coagulación el médico suspenderá su administración como por ejemplo la aspirina y los AINES (antiinflamatorios no esteroides como por ejemplo el ibuprofeno).  

Cómo es la recuperación de una operación de hernia de hiato

Después de la operación el paciente permanecerá en el hospital hasta eliminar por completo la anestesia, y en caso de cirugía abierta, su estancia será mayor.

A las 12h podrá empezar a tomar líquidos y luego una dieta blanda en pequeñas cantidades, podrá  moverse, caminar, ducharse, y a partir de las 48h generalmente se podrá volver a casa.

Los primeros días puede que tenga algunas molestias que se podrán controlar con analgésicos orales.

Después de la intervención, los pacientes pueden tener dificultad para tragar algunos alimentos, eructar o algunas molestias abdominales. Para evitar eso o disminuir estos síntomas se recomienda dieta líquida o triturada durante la primera semana.

Respecto a la alimentación, estará contraindicado tomar bebidas frías, refrescos o comer alimentos que se aglutinan, como arroz o pasta, y durante un mes la medicación se deberá administrar triturada.

El paciente podrá retomar las actividades de la vida diaria a las 7-8  semanas tras la operación y podrá empezar a consumir aquellos alimentos que le producían  molestias hasta ahora.

Resultados

Los resultados de la operación de hernia de hiato suelen ser muy satisfactorios para el paciente.  La finalidad que tiene esta cirugía es aliviar el dolor, eliminar el reflujo y la acidez y, por tanto, ayudar al organismo en su correcto funcionamiento.

Es importante recordar que para que los resultados sean positivos y vayan aumentando después de la intervención, el paciente debe seguir las indicaciones prescritas por el médico.

Entre los resultados más relevantes después de realizar la operación tenemos la desaparición de los síntomas derivados del reflujo, como el ardor, volver a  disfrutar de los alimentos que antes no podía consumir, así como un aumento de energía y del estado de ánimo.

La calidad de vida mejora considerablemente en todos los aspectos en general, por lo que le permite al paciente recuperar y vivir su actividad diaria con normalidad y sin molestias.

Preguntas frecuentes

¿Qué se puede comer con hernia de hiato?

Lácteos desnatados (yogur, queso... etc.), pescados blancos, carnes con poca grasa como pollo o pavo, infusiones de romero o sábila (aloe vera), caldos y zumos no ácidos, frutas maduras, en compota o al horno, verduras y hortalizas evitando la coliflor, alcachofas o coles de Bruselas, y como grasas podemos usar aceite de oliva.

¿Qué es la incompetencia del hiato?

La incompetencia del hiato es la incapacidad del esfínter esofágico inferior (válvula que separa el esófago del estómago), para permanecer cerrado una vez que ha pasado la comida, por lo que facilita el paso del contenido gástrico  hacia el esófago y, normalmente, produce vómitos.

¿Qué es el hiato esofágico?

El hiato esofágico es el orificio por el que el esófago atraviesa el diafragma, pasando por la porción torácica a la abdominal para llegar así al estómago. Será el encargado de contraerse y cerrarse cuando hayan pasado por él los alimentos.

¿Dónde se encuentra la hernia de hiato?

La hernia de hiato se localiza en la parte superior del estómago, una parte del mismo que sobresale a la altura del orificio esofágico u hiato diafragmático.

¿Qué es un reflujo en el estómago?

El reflujo en el estómago es una patología que se produce cuando el contenido gástrico del mismo refluye a través del esófago causando ardor, acidez y diversas molestias.

Artículos relacionados Ver todos
Relaciones sexuales y precauciones en la nueva normalidad
Artículo especializado

Relaciones sexuales y precauciones en la nueva normalidad

Las relaciones sexuales se vinculan de diferentes formas con la salud. En primer lugar, las relaciones sexuales constituyen un elemento importante de la calidad de vida de las personas y de la salud física y psicológica. En segundo lugar, los problemas de salud pueden afectar a la sexualidad. De este modo, afecciones como la diabetes, el dolor crónico, la depresión, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, entre otras, pueden afectar al funcionamiento sexual. Finalmente, las relaciones sexuales pueden ser una vía de propagación de infecciones, las enfermedades de transmisión sexual (ETS). La nueva pandemia de la COVID-19 plantea nuevos retos en las relaciones humanas, incluyendo las relaciones sexuales, ya que son una posible vía de contagio. ¿Tienes dudas? Re gístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Salud sexual durante la pandemia En tiempos de pandemia, las intervenciones que incluyen períodos prolongados de cuarentena, el distanciamiento social y el confinamiento en el hogar tienen efectos en las relaciones personales. La salud sexual también se puede ver afectada, con la influencia que ello supone sobre la calidad de vida en el corto y largo plazo. Las investigaciones en el campo de la sexualidad muestran una asociación entre el sexo y una mayor satisfacción, mayores niveles de confianza, intimidad y amor en las relaciones. De igual modo, las relaciones sexuales determinan una capacidad mejorada para percibir, identificar y expresar emociones y un mayor grado de madurez en el funcionamiento psicológico. En muchos aspectos, las relaciones sexuales, junto a muchos otros elementos, se están viendo afectados por la pandemia de la COVID-19, con la repercusión que esto puede tener para las relaciones de pareja y la salud. Relaciones sexuales y COVID-19 Hasta la fecha se sabía que los coronavirus no se transmiten a través del contacto sexual, si bien sí se pueden identificar en las heces y secreciones intestinales. En el caso del SARS-CoV-2, el virus causante de la COVID-19, no existen evidencias de que pueda ser transmitido a través de relaciones sexuales vaginales o anales, si bien no es descartable que estas puedan producirse, ya que, por ejemplo, el nuevo coronavirus ha podido ser detectado en el semen de pacientes convalecientes de COVID-19. De este modo, el virus podría estar presente y proliferar en el tracto reproductor masculino, especialmente en presencia de inflamación sistémica. Incluso, aunque el virus no se replicase dentro del sistema reproductor masculino, sí podría persistir. En este sentido, si pudiera probarse en futuros estudio que el SARS-CoV-2 se transmite sexualmente, la transmisión sexual podría ser una parte crítica de la prevención de la expansión de la enfermedad. La abstinencia, las prácticas sexuales seguras y el uso de preservativo podrían considerarse medios preventivos necesarios. Por otro lado, sí se han encontrado evidencias de transmisión oro-fecal de la COVID-19 y eso implica que las prácticas oro-anales pueden representar un riesgo de infección. En mujeres embarazadas con la infección que dieron a luz mediante parto vaginal no se ha observado transmisión al feto de forma generalizada, por lo que la transmisión transvaginal no parece ser una vía clara de contagio. Si necesitas un ginecólogo aquí puedes encontrar uno cercano. Encuentra aquí dónde te puedes hacer el test de la COVID-19 o un test de ETS . Relaciones sexuales con parejas estables y ocasionales En el caso de las parejas estables, no es necesario establecer precauciones con el coronavirus, si ninguna de las dos personas presenta síntomas. Tampoco si ya han pasado la enfermedad y no están en periodo de incubación o de cuarentena o tienen anticuerpos, y si no han tenido relaciones recientes con otras personas. En el caso de relaciones con parejas ocasionales, al igual que estornudar y toser sin la distancia de uno o dos metros, supone un riesgo, besarse lo supone todavía mayor. En términos de riesgo de transmisión de SARS-CoV-2, durante la práctica de relaciones sexuales, algunos estudios han mostrado que la mayor cantidad de virus están presentes en la saliva y, por lo tanto, besarse se convierte en una práctica arriesgada. De este modo, los encuentros sexuales con parejas ocasionales requerirán de ciertas medidas para prevenir el coronavirus. Estas serán similares si la relación es con una pareja estable si alguno de los miembros de la pareja presenta síntomas o ha dado positivo de COVID-19 [link contenido COVID-19] . En estos casos lo más conveniente es llevar a cabo prácticas sexuales seguras. En cualquier caso, es preciso tener presente que la incubación de la enfermedad es larga (hasta 14 días) y que hay personas que no presentan síntomas, pero sí pueden contagiar. En definitiva, cada pareja puede realizar la práctica sexual que más le guste, manteniendo medidas preventivas que eviten el contagio. La primera recomendación es evitar los besos e incluso el uso de la mascarilla durante la práctica sexual. Si necesitas un ginecólogo aquí puedes encontrar uno cercano. Encuentra aquí dónde te puedes hacer el test de la COVID-19 o un test de ETS . Consejos para prevenir el contagio del SARS-CoV-2 Evitar los besos con parejas desconocidas. El coronavirus se transmite a través de la saliva, por lo que hay que extremar la precaución. Evitar el sexo anal. Al igual que en la saliva, el virus también ha sido encontrado en las deposiciones de personas infectadas. Tratar de limitar las relaciones sexuales a aquellas con la pareja habitual. Seguir una correcta higiene general y de las manos, antes de la práctica sexual y después. Lavar y desinfectar los juguetes sexuales, si es el caso. Utilizar preservativos y otras medidas preventivas para disfrutar de una buena salud sexual. Las relaciones a distancia son opciones seguras que se practican cada vez con más frecuencia. Ser responsables y prudentes en estos tiempos es siempre recomendable. En definitiva, mantener relaciones sexuales con una nueva pareja es una práctica arriesgada. La única forma segura es tener relaciones sexuales con la pareja habitual o poner en práctica relaciones sexuales seguras como el sexo virtual, una práctica que muchas parejas pueden haber descubierto o haber puesto en valor durante el confinamiento.   ¿Tienes dudas? Re gístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Revisión ginecológica
Artículo especializado

Revisión ginecológica

Tras el confinamiento, ahora puede ser un buen momento para poner en orden las revisiones de salud, entre ellas, la revisión ginecológica . Por qué es importante la revisión ginecológica Las revisiones ginecológicas periódicas son importantes para la salud de la mujer, ya que están enfocadas a la prevención y detección de cáncer ginecológico, cáncer de mama y enfermedades de transmisión sexual. Desde la primera revisión, que tiene lugar cuando la mujer comienza a mantener relaciones sexuales, su objetivo es explorar el aparato reproductor femenino con el fin de detectar a tiempo las alteraciones que puedan derivar en el desarrollo de patologías. Desde ese momento, además de la identificación de alteraciones, las revisiones ginecológicas tienen una finalidad preventiva, detectando factores de riesgo que deban corregirse. Forman parte de esta estrategia las revisiones para descartar el cáncer de cérvix con una citología cada 3 años (desde los 25 a los 65 años), si bien se pueden realizar con una periodicidad menor. También se realizan revisiones para identificar posibles casos de cáncer de mama cada 2 años a partir de los 50. En este caso, se deben tener en cuenta los efectos adversos derivados de la exposición a la radiación de forma acumulativa, por lo que se puede incluir de manera alterna a las mamografías la realización de ecografías mamarias , situando el inicio a los 40 años. ¿Necesitas hacerte una revisión ginecológica? Encuentra un ginecólogo cerca de ti . Si tienes dudas también puedes hablar gratis por Chat  con uno de nuestros ginecólogos. Qué incluye una revisión ginecológica La revisión ginecológica en nuestro país suele incluir, además de la correspondiente entrevista , una exploración mediante ecografía vaginal para explorar los ovarios y el útero y, sobre todo, una citología . Además, según la edad, las características personales y los factores de riesgo, el ginecólogo podrá solicitar el correspondiente examen mamario , con el fin de detectar de manera precoz un posible cáncer de mama. Entrevista clínica En la entrevista se lleva a cabo una historia clínica detallada, con la revisión de los antecedentes personales , incluyendo las patologías padecidas, intervenciones, alergias a medicamentos, etc. También se incluye un apartado sobre antecedentes familiares (los hechos más destacables de salud en la familia). Seguidamente, se incluye un apartado sobre la historia menstrual , en la que se recoge la edad de aparición de la menarquia y sus características. Si es el caso, también se incluirán los antecedentes obstétricos , con el número de gestaciones y su curso, tipo de lactancia, abortos, etc. Finalmente, se repasarán los aspectos sexuales más destacables, incluyendo la edad de las primeras relaciones sexuales, frecuencia, utilización de métodos anticonceptivos, número de compañeros sexuales, etc. Exploración física La exploración física consiste en un reconocimiento general y una exploración genital y mamaria. En la exploración genital se incluye la inspección de los genitales externos , incluyendo los labios mayores y menores, las características del clítoris, de la desembocadura del meato uretral y del himen. Por último, se realiza la inspección de la vagina y el cuello uterino . La exploración mamaria tiene como objetivo detectar cualquier anormalidad. La exploración se complementa con un tacto de las áreas ganglionares de la axila y la zona clavicular, así como una exploración de los pezones. Pruebas complementarias Las pruebas rutinarias en la revisión ginecológica son la citología y la colposcopia . La citología en la revisión ginecológica La prueba consistente en la obtención de una muestra celular del cuello uterino (o cérvix) y su posterior examen en busca de alteraciones precancerosas que podrían evolucionar a cáncer de cérvix . El cérvix es la parte final del útero que se comunica con la vagina. Para obtener la muestra celular del cérvix, el especialista en ginecología utiliza un instrumento denominado espéculo. No se trata de una prueba dolorosa para la paciente. Resultados de la citología ginecológica El objetivo de la citología es hallar señales de alteración celular. Dado que el cáncer de cérvix progresa muy lentamente ?desde las primeras alteraciones celulares hasta la aparición del cáncer de cérvix pueden pasar 10-15 años? localizar las células alteradas de forma temprana permite tomar medidas para evitar el desarrollo de la enfermedad. En este sentido, cuando se aprecian alteraciones en la citología, se puede llevar a cabo el test de detección del virus del papiloma humano (VPH) , el principal causante del cáncer de cérvix. Mediante esta prueba se puede detectar la presencia de genotipos de riesgo alto e intermedio. También se puede llevar a cabo la citología y el test del VPH de manera conjunta, lo que recibe el nombre de cotest . Cada cuánto hay que hacerse una citología En España se recomienda realizar una primera citología a los 25 años de edad. Si bien no existe un consenso en cuanto a la periodicidad, en mujeres inmunocompetentes se recomienda repetir la citología cada 3 años. En el caso de mujeres inmunocomprometidas, se recomienda hacer la citología de forma anual. Si se han seguido las revisiones regularmente sin haber detectado ninguna alteración, se recomienda no continuar con las citologías a partir de los 65 años. Colposcopia La colposcopia también forma parte de las pruebas rutinarias de la revisión ginecológica. Consiste en realizar un examen visual detallado del cuello uterino, la vagina y la vulva. Para la exploración se utiliza el colposcopio, un sistema de lentes ópticas con un foco luminoso que permite examinar el cérvix con precisión. La colposcopia suele realizarse cuando se han detectado alteraciones a partir de una exploración preliminar del cuello del útero, o cuando aparecen alteraciones en los resultados de la citología. ¿Necesitas hacerte una revisión ginecológica? Encuentra un ginecólogo cerca de ti . Si tienes dudas también puedes hablar gratis por Chat  con uno de nuestros ginecólogos. Otras pruebas Además de las citadas, pueden estar indicadas otras pruebas y exploraciones complementarias de prescripción facultativa en función de la edad y los antecedentes clínicos de las pacientes. Entre ellas destacan las biopsias de diferentes tejidos, la ecografía ginecológica , la histeroscopia, la mamografía, la ecografía mamaria y las pruebas para el estudio de la fertilidad. Cáncer de cérvix: virus del papiloma humano y factores de riesgo El objetivo de las revisiones ginecológicas es ? además de impedir el cáncer ginecológico y de mama ? la prevención y detección de enfermedades de transmisión sexual, entre otras, la gonorrea, la sífilis y la clamidiasis, todas ellas con pruebas de diagnóstico específicas. De igual modo, el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de cérvix es la infección por el VPH , cuyo contagio también se produce por transmisión sexual. De este modo, se estima que a los 50 años el 80% de las mujeres sexualmente activas estarán o habrán estado infectadas en algún momento con el virus. No obstante, en la mayoría de mujeres la infección es transitoria, de manera que en unos pocos meses el virus desaparecerá o quedará inactivo.  En cualquier caso, para el desarrollo de cáncer de cérvix además de la infección por VPH es necesaria la presencia de otros factores de riesgo, entre los que se encuentran: Ser fumadora. Tomar anticonceptivos orales. Estar inmunocomprometida. Haber tenido más de un hijo. El VPH incluye una amplia familia de 100 tipos de virus diferentes. De estos, cerca de 40 afectan de manera específica a la zona ano-genital. Los subtipos VPH-16 y 18 son los de mayor capacidad cancerígena, y se relacionan con el 70% de los cánceres de cérvix. Prevención del cáncer de cérvix La prevención del cáncer de cérvix incluye diferentes estrategias: El uso del preservativo, aunque su protección frente a la infección del VPH es parcial. La vacunación frente a las cepas más frecuentes de VPH. En primer lugar, de las niñas. Además, se recomienda que sean vacunadas todas las mujeres sexualmente activas que no hayan sido vacunadas previamente. La citología periódica. ¿Necesitas hacerte una revisión ginecológica? Encuentra un ginecólogo cerca de ti . Si tienes dudas también puedes hablar gratis por Chat con uno de nuestros ginecólogos. Descargar infografía Revisión Ginecológica
Embarazo gemelar
Artículo especializado

Embarazo gemelar

¿Cómo ocurren los embarazos gemelares o múltiples? El embarazos gemelar o  múltiple en los que se produce la gestación simultánea de 2 o más fetos puede desarrollarse de las siguientes formas: Embarazo producido por la fecundación de dos o más óvulos diferentes en la misma ovulación por otros tantos espermatozoides distintos. Los óvulos pueden proceder de un solo ovario o de los dos ovarios. De forma fisiológica, se acepta que son fecundados en el mismo coito. Cuando se producen por reproducción asistida, pueden desarrollarse por la estimulación de varios óvulos con tratamientos hormonales o por las transferencias dentro del útero de varios embriones ya fecundados de diferentes óvulos y espermatozoides. Se trata de la coincidencia de la formación de 2 o más embriones diferentes en el tiempo . Es los que, en términos médicos, se denomina gestación bicigótica, bicorial y biamniótica. Embarazo producido por la gestación de un solo embrión o huevo (un óvulo fecundado por un espermatozoide), que precozmente se divide de forma única o múltiple. Se denomina gestación monocigótica . Embarazo producido por la asociación de los procesos anteriores. Este tipo de embarazos, actualmente, ha incrementado su frecuencia debido al uso de técnicas de reproducción asistida .  ¿Cómo se forman los gemelos? En el caso de los embarazos producidos por la fecundación de dos o más óvulos a la vez, cada embrión se desarrolla de forma independiente. Son niños genéticamente diferentes , que pueden ser del mismo o distinto sexo y no tienen por qué parecerse físicamente más de lo que se pueden parecer dos hermanos. En el desarrollo de este tipo de embarazos se observa, según progresa el embarazo, dos cavidades amnióticas ( biamnióticos ) y dos placentas ( bicoriales ).    En el caso de gemelos producidos por la división de un embrión (gestación monocigótica), da lugar a niños genéticamente iguales, con el mismo sexo, grupo sanguíneo, etc. Son niños con rasgos físicos y psíquicos casi idénticos . Este tipo de gestaciones, según el momento en la que el embrión se divida, pueden desarrollarse como: Gestación bicorial-biamniótica: con dos placentas y dos cavidades amnióticas. En este caso la división de produce muy precozmente, durante los 3 primeros días después de la fecundación. Gestación monocorial-biamniótica: con dos placentas y una cavidad amniótica. Se produce cuando la división tiene lugar entre el 4º y el 8º día tras la fecundación. Gestación monocorial-monoamniótica: con una sola placenta y cavidad amniótica. Habitualmente tienen dos cordones umbilicales y, de forma más rara, aparece un solo cordón que se divide en dos. Son mucho menos frecuentes y se producen cuando la división del embrión se desarrolla entre los días 9º y 13º después de la fecundación. Por último, pueden aparecer las gemelos siameses o unidos, gestación que se desarrolla así cuando la división del embrión se produce entre los días 13º y 15º después de la fecundación. Tiene una incidencia muchísimo menor y va asociado habitualmente a alteraciones congénitas. ¿Cómo es el seguimiento de un embarazo gemelar? El seguimiento de este tipo de embarazos es similar al de una gestación única, aunque se ajustan las revisiones para reforzar el seguimiento y descartar la aparición de posibles complicaciones y alteraciones fetales que, al poder ser frecuentes, hacen que este tipo de embarazos se consideren de riesgo. El diagnóstico ecográfico del embarazo gemelar o múltiple en el primer trimestre es fundamental y, en ocasiones, sobre todo si la primera ecografía transvaginal se realiza muy precozmente, puede haber dudas sobre la presencia real de una gestación múltiple. El diagnóstico ecográfico de cuál es el tipo de embarazo múltiple que presenta la gestante puede aumentar las visitas para realizar controles ecográficos, tanto en ese periodo, como posteriormente para el seguimiento del resto del embarazo, pudiendo ser bisemanales o semanales. El control materno en cuanto al aumento de peso y la evolución de su tensión arterial también se realiza de forma estrecha. ¿Cómo se realiza el parto en este tipo de embarazos? De forma general, los partos de este tipo de embarazos son precoces , lo que determina en muchos de los casos el nacimiento de fetos prematuros (inmaduros y con bajo peso).  En el proceso del parto, el control del posible sufrimiento fetal y de la salud de la madre es fundamental. Se controla mucho el tiempo de evolución del parto, ya que, es normal que pueda alargarse tanto la fase de dilatación como el periodo expulsivo, debido a la gran distensión uterina que favorece que las contracciones puedan ser irregulares y no muy intensas . Por este motivo, en muchas ocasiones y según la prematuridad del parto y la presentación de los fetos (si están con la cabeza hacia abajo o con los pies), así como la aparición de otros posibles riesgos que lo aconsejen, el ginecólogo realizará si es preciso la indicación de llevar a cabo una cesárea. El embarazo gemelar, ¿tiene otros síntomas? Los síntomas que presenta la embarazada en este tipo de gestaciones se puede decir que son similares al reto de embarazos, pero, con una intensidad a veces aumentada y en ocasiones más precoces. Las gestantes de embarazos múltiples, durante los primeros meses de embarazo , pueden presentar episodios más intensos de vómitos y náuseas que en una gestación de un solo embrión, por el aumento hormonal que se produce ( gonadotropina coriónica ). Según avanza el embarazo, la distensión abdominal para albergar un útero con mayor aumento de volumen produce en la madre una sobrecarga de peso que repercute en su capacidad de movimiento, aparición de dolores de espalda y dolores abdominales de una forma más precoz. Es más frecuente también la aparición de hemorroides, estreñimiento, aumento de la frecuencia miccional, aparición de edemas en las piernas o varices. La aparición de anemia en la madre puede ser también más frecuente que en un embarazo único. Por último, la aparición en el último trimestre de preeclampsia con aumento de la tensión arterial y los edemas puede estar favorecido por el incremento de peso y la dificultad del retorno venoso en estas gestantes. El embarazo gemelar, ¿puede generar mayores complicaciones? Sí, este tipo de embarazos pueden estar asociados de forma frecuente a mayor posibilidad de abortos , rotura prematura de la membrana amniótica, placenta previa, desprendimiento prematuro de la placenta, torsión umbilical, etc. Además, en cuanto al desarrollo de los fetos, también se pueden dar complicaciones, con una incidencia mayor de malformaciones congénitas. Asimismo, pueden aparecer otro tipo de complicaciones graves en los fetos como muerte de uno de ellos, gemelos discordantes con una diferencia de tamaño importante entre ellos, aparición del síndrome de transfusión feto-fetal, etc.
Parto en agua
Artículo especializado

Parto en agua

¿Qué es el parto en agua?  El parto en el agua es una alternativa al parto tradicional que, en muchos países, ha ido aumentando en frecuencia para muchas embarazadas como alternativa a la hora de dar a luz a sus bebés, con inmersión de la gestante en una piscina o bañera con agua caliente.   ¿Qué condiciones se dan para realizar el parto en agua?  Las mujeres que pueden someterse a este tipo de parto deben haber llevado un embarazo normal, sin complicaciones y sin presentar enfermedades añadidas o sobrevenidas durante la gestación . En este sentido, solo pueden elegir este tipo de técnicas las mujeres cuyo embarazo se clasifique como:  Gestación de bajo – medio riesgo.  Mujeres que presenten signos de trabajo de parto activo, con contracciones uterinas regulares y una dilatación en torno a los 4 cm.  Se debe tener un registro cardiotocográfico normal del feto al menos durante la media hora anterior al inicio de la técnica.  Habitualmente, se debe poner una vía venosa periférica por si fuera necesario administrar suero o cualquier otro fármaco.  La paciente, antes de someterse a esta técnica, debe firmar un documento de consentimiento informado.  El desarrollo del parto se da en un ambiente cómodo, con una temperatura ambiental controlada de aproximadamente 24ºC y una temperatura del agua en torno a los 37ºC. Se debe mantener el agua limpia y clara, renovándola adecuadamente. Durante el parto, se realizan los controles maternos y fetales estipulados para detectar sufrimiento fetal o riesgo materno (registro cardiotocográfico intermitente mediante telemetría sumergible, etc.). Además, se procura que la mujer realice ingesta de líquidos de manera frecuente. Beneficios del parto en agua  Se ha demostrado el beneficio para la gestante con un embarazo sin complicaciones, en cuanto al alivio del dolor durante la primera fase del parto cuando las contracciones uterinas son ya dolorosas. Disminuye así el uso de anestesia farmacológica (epidural, raquídea...) y se puede, además, reducir el tiempo del trabajo de parto en esta fase.   La mamá se encuentra más relajada y con mayor posibilidad de movimiento y sobrelleva mejor las molestias típicas de esta fase que se van intensificando según avanza el parto. Se ha observado la menor necesidad de instaurar tratamiento con oxitocina en los partos bajo el agua, ya que, de manera fisiológica, esta hormona puede aumentar su producción en la mujer con esta técnica, produciéndose también una liberación de serotonina.  Con este tipo de partos se busca humanizar más el proceso y reducir la medicación a la mínima imprescindible para que el parto se produzca de forma lo más fisiológica posible.  Durante su desarrollo, se ha descrito una mejor dilatación del suelo pélvico con esta técnica, además de una disminución del número de episiotomías realizadas a las pacientes y el sufrimiento de desgarros en el periné . También, se ha descrito un aumento de la satisfacción materna en cuanto a su experiencia al dar a luz con esta modalidad.  Asimismo, se ha objetivado una disminución de la tensión arterial de la mujer si esta es sumergida hasta los hombros.  Riesgos del parto en agua  Dentro de los riesgos de esta técnica se están estableciendo muchos estudios para evaluar la seguridad y eficacia para la gestante y el bebé.   No se han descrito grandes complicaciones o riesgos para la gestante por el hecho de que se desarrolle el parto en el agua.  Por el contrario, no está del todo claro el hecho de que, en la segunda fase del parto o expulsivo , esta técnica aporte mayores beneficios que el parto convencional para el bebé.  Aunque es infrecuente, sí se han descrito casos de complicaciones graves, como infecciones o sepsis del feto, aspiración de agua en el recién nacido y producción de neumonía, rotura del cordón umbilical, encefalopatía hipóxico-isquémica del recién nacido, intoxicación hídrica con hiponatremia, muerte del bebé o persistencia de complicaciones neurológicas a largo plazo, etc... por lo que las recomendaciones de los expertos por ese motivo se pueden ceñir a su uso sólo en la primera fase del parto.   Precauciones durante el parto en agua   Habitualmente, se utiliza esta técnica con el fin de aliviar y mejorar la asistencia a la embarazada en la primera fase del parto, no siendo el fin último el que el periodo expulsivo del parto cuando nace finalmente el bebé se realice dentro del agua. Para ese momento, los profesionales suelen preferir vaciar la bañera y así evitar que surja cualquier complicación asociada a la técnica y que, como se han descrito en la literatura científica, pueden llegar a ser muy graves.  En la última fase del parto, el alumbramiento, cuando se expulsa la placenta, hay que extremar la precaución , no existiendo evidencia científica que avale un beneficio en este sentido, relacionándose sin embargo el mantener a la mujer en el agua con un aumento del tiempo preciso para que se produzca esta expulsión.  Recomendaciones tras el parto  Las recomendaciones tras el parto de forma fisiológica y sin complicaciones usando esta técnica son similares a las de los partos semejantes por vía vaginal fuera del ambiente hídrico.  Se deben extremar las precauciones y vigilancia del feto si la fase expulsiva del parto, cuando tiene fin el nacimiento del bebé, se precipita antes de haber retirado el agua, por las posibles complicaciones que puedan desencadenarse en el bebé que, aunque infrecuentes, siempre han de tenerse en cuenta. Medidas de higiene y cuidado del bebé y la madre, actividad física, alimentación sana y equilibrada, el desarrollo de la lactancia materna si es posible, etc., son los aspectos tratados por el médico y la matrona a la hora de dar el alta a la paciente.
Flujo en el embarazo
Artículo especializado

Flujo en el embarazo

¿Cómo varía el flujo vaginal en el embarazo? El embarazo se caracteriza por cambios hormonales y estos traen consigo modificaciones en la secreción vaginal de la embarazada. Es importante conocer qué flujo vaginal es normal según el trimestre del embarazo que se encuentre y cual es objeto de revisión médica por ser patológico. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. En general, la secreción vaginal durante el embarazo es clara y transparente o blanquecina con discreto olor. Su volumen se incrementa conforme evoluciona el embarazo para reducir el riesgo de infecciones vaginales y uterinas, se produce a partir de las hormonas placentarias y por la producción del tapón mucoso.  En el segundo trimestre, puede aparecer un flujo asalmonado después de mantener relaciones sexuales o tras un examen ginecológico por encontrarse la zona sensible sin que esto sea patológico. Aunque es importante tener en cuenta que todo flujo rosado o asalmonado durante más de 24 horas debe ser evaluado por el especialista.  A partir de las últimas semanas de embarazo, este se transforma en más pegajoso, igualmente con un olor discreto que puede ser de color asalmonado o con hilos de sangre . Se debe principalmente a la pérdida progresiva del tapón mucoso cuando el cuello uterino comienza el proceso de dilatación para el parto. ¿Qué puedo hacer en caso de aumento del flujo? En caso de que aumente el flujo vaginal, es importante estar pendiente de sus características, como son consistencia y color , para así poder descartar ciertas enfermedades. Algunos ejemplos de tipos de flujo vaginal: Aumento de la secreción transparente: podemos estar ante la presencia de escape de líquido amniótico, por lo cual, debemos acudir inmediatamente a urgencias. Blanco y grumoso: con escozor en el área genital, está fuertemente asociado a Cándidas. Esto puede ser común durante el embarazo, el médico indicará tratamiento sin afectar al feto. Verde o amarillo: sugiere una infección por Clamidia o Tricomomas y esto puede ir asociado a eritema y escozor de genitales. Este flujo vaginal tiene un típico olor fétido. Es importante acudir al médico de forma oportuna, ya que, de no ser tratado, pueden aparecer complicaciones en el bebé años después de su nacimiento a nivel del sistema nervioso central y del desarrollo, así como trastornos de fertilidad en la mujer. Gris: este tipo de coloración asociada con olor a pescado que aumenta después de las relaciones sexuales, nos hacen sospechar que la paciente presenta vaginosis bacteriana, producido por un desequilibrio bacteriano en la vagina. Aunque es común que se presente, es importante su tratamiento para evitar complicaciones posteriores. Color café: secreción que se observa a inicios del embarazo debido a la implantación. No debe ser motivo de preocupación excepto si aparece después de los primeros meses. Rosado: este tipo de secreción vaginal puede aparecer el primer mes o al finalizar el embarazo de manera normal, pero, ante la duda, es preferible que todo flujo vaginal rosado o asalmonado que persista más de 24 horas sea evaluado por el médico tratante, para descartar la enfermedad en el mismo. Roja: es una urgencia, sobre todo si viene acompañado de dolor abdominal o coágulos en cualquier momento del embarazo. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. De manera general, podemos evitar la incomodidad del aumento del flujo con las siguientes medidas: Mantener la zona genital limpia y seca. Aumentar las medidas de higiene, utilizando jabones con pH neutro. Emplear protectores o compresas de algodón diario y cambiarlas durante el día las veces que sea necesario. Limpiarse correctamente al ir al sanitario, de adelante hacia atrás. Utilizar ropa interior de algodón. No realizar lavados o duchas vaginales. No utilizar perfumes vaginales. No usar óvulos, pomadas o cremas sin antes consultar al médico.  ¿En qué casos debería consultar con un especialista? Se debe acudir al médico si se presentan algunos de los siguientes síntomas : Flujo líquido transparente parecido a la orina Ardor o picor por el flujo Irritación vaginal Escozor al orinar Mal olor del flujo Flujo espumoso o con sangre Flujo vaginal acompañado de dolor abdomino-pélvico y fiebre ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Hemartrosis
Artículo especializado

Hemartrosis

¿Qué es la hemartrosis? La hemartrosis o hemartros hace referencia a la presencia de sangre dentro de una cavidad articular producida por una hemorragia o derrame, que suele aparecer en grandes articulaciones como la rodilla. Síntomas de hemartrosis La hemartrosis produce un aumento de líquido dentro de la articulación y, con ello, un aumento de la presión intraarticular, lo que conlleva la aparición de dolor, inflamación, enrojecimiento, deformidad y disminución de la movilidad de la articulación afectada. Esta movilidad reducida, si persiste a largo plazo, puede desencadenar alteraciones musculares de aquellos músculos que movilizan la articulación. Causas de hemartrosis Una de las causas más frecuentes de la aparición de una hemartrosis es el padecimiento de hemofilia, ya que, debido a las alteraciones en la coagulación de la sangre que sufren estos pacientes, tienen mayor predisposición a alteraciones con sangrado espontáneo. Igualmente, puede aparecer en otras alteraciones o déficit de la coagulación de la sangre, así como en aquellos pacientes que deben tomar anticoagulantes orales.  Otra de las posibles causas es que el paciente deba ser sometido a un tratamiento trombolítico , por ejemplo, tras padecer un infarto, que precipite una hemorragia intraarticular. Enfermedades graves como neoplasias del aparato locomotor que puedan afectar a estructuras articulares (condrosarcomas, osteosarcomas, etc) u otro tipo de enfermedades que pueden producir hemartros son la sinovitis vellonodular pigmentada. Traumatismos que afecten a las estructura de la articulación también pueden producir una hemartrosis, por ejemplo, aquellos que puedan producir lesiones de algunos ligamentos, fracturas óseas, lesión de la membrana sinovial o de los meniscos en la articulación de la rodilla, etc. También pueden desencadenarlo aquellas enfermedades que producen inflamación articular ya sea por infecciones como la artritis séptica o por afecciones reumáticas o vasculares, como la osteocondritis disecante. Además, se puede producir una hemartrosis en aquellos procesos quirúrgicos o exploratorios de cualquier articulación como en las artroscopias o tras cirugías abiertas. Tratamiento de la hemartrosis Como tratamiento no farmacológico inicial para la disminución de la inflamación se puede aplicar frío local, además de la inmovilización transitoria de la articulación para que permanezca en reposo con vendaje compresivo. Además, debe controlarse el dolor con fármacos analgésicos y antiinflamatorios. En pacientes hemofílicos también suele ser preciso la administración de factores de la coagulación.  Si el derrame es severo, puede ser necesaria la evacuación del líquido acumulado en la articulación mediante una artrocentesis. En pacientes que padecen hemofilia, en ocasiones se precisa un tratamiento diferente para eliminar el sangrado de la membrana sinovia l de la articulación mediante la acción de una sustancia radioactiva , técnica llamada sinoviortesis, con lo que se consigue su destrucción. Otra alternativa es proceder a la eliminación quirúrgica de la membrana sinovial mediante una sinovectomía. En el proceso de recuperación tardía, la fisioterapia y rehabilitación es una terapia fundamental para poder recuperar de forma progresiva la movilidad de la articulación con la estimulación de la función muscular que moviliza la misma. Pruebas complementarias realizadas en caso de hemartrosis Para el diagnóstico de la hemartrosis, el médico realiza un interrogatorio al paciente sobre sus antecedentes personales, si padece una patología de la sangre, si toma algún medicamento que interfiere en la coagulación sanguínea, si ha tenido algún traumatismo, etc. Tras ello, procede a la exploración física de la articulación para objetivar los signos inflamatorios y la disminución de la capacidad funcional de la articulación. Después, se pueden realizar pruebas de imagen como una radiografía o una resonancia magnética nuclear. Pero, habitualmente, lo que determina el diagnóstico es la punción con aspiración intrarticular del líquido que ha derivado en la tumefacción de la articulación. Con ello, se analiza en el laboratorio el líquido extraído corroborando el diagnóstico con la detección de sangre dentro del líquido intraarticular, algo que puede observarse en la mayoría de las ocasiones a nivel macroscópico cuando se realiza la extracción del líquido. Factores desencadenantes de la hemartrosis El factor desencadenante es la rotura de un vaso sanguíneo con producción de una hemorragia a nivel intraarticular, provocado por un traumatismo, enfermedad inflamatoria o hematológica, o por una técnica diagnóstica o quirúrgica en la articulación. Complicaciones de la hemartrosis Dependiendo de la evolución de la hemartrosis y el tiempo de inmovilización de la articulación, así como de si los episodios se repiten o son causados por enfermedades graves de base, pueden aparecer complicaciones como la pérdida de masa muscular y fuerza de la musculatura que moviliza esa articulación, alteraciones de la estructura de la articulación (cartílago articular, etc.), deformidad de la articulación y dolor crónico de la misma, entre las complicaciones más frecuentes.  Prevención de la hemartrosis La prevención puede basarse, sobre todo, en los pacientes que padecen hemofilia, en evitar el estrés de actividades deportivas que impliquen impactos de alta energía como la carrera, fútbol, etc. Así como evitar situaciones en las que sea más fácil poder sufrir un accidente espontáneo (tropiezos, resbalones, caídas en escaleras, etc.). Además, estos pacientes, por las características de su patología, deben evitar determinados fármacos que favorecen el sangrado como el ácido acetilsalicílico, por ejemplo. Igualmente, deben tener precauciones de estas características aquellos pacientes que tomen fármacos anticoagulantes.  Preguntas frecuentes ¿Qué es la hemartrosis post artroscopia? Se trata de la presencia de una hemorragia intraarticular producida tras la realización de una artroscopia (técnica utilizada para la realización de un diagnóstico o un tratamiento en una articulación mediante la cual se introduce una cámara pequeña dentro de la articulación por medio de pequeñas punciones). Puede ser uno de los riesgos que se produzcan al realizar la técnica debido a la lesión de alguna estructura que sangre hacia la articulación. ¿Qué relación existe entre la hemartrosis y la hidrartrosis? Ambos términos determinan un aumento de líquido dentro de la articulación. En el caso de la hemartrosis, el aumento de líquido viene provocado mayoritariamente por un sagrado y, en la hidrartrosis, se establece un aumento de líquido sinovial, el líquido que encontramos de forma fisiológica en las articulaciones.
Parto inducido
Artículo especializado

Parto inducido

¿Qué es el parto inducido? El trabajo de parto inducido es la estimulación de las contracciones uterinas durante el embarazo, antes de que se inicie de forma natural el trabajo de parto de forma vaginal, mediante la utilización de medicamentos. Esto se realiza cuando existe alguna preocupación por la salud de la madre o del bebé, y después de evaluar el estado del cuello uterino materno para la realización de este procedimiento. Consta de dos fases : Maduración cervical: se consigue la dilatación del cuello uterino por donde pasará el feto, se realiza con la colocación de prostaglandinas en el hospital por parte del equipo sanitario. Inducción al parto: cuando ya el canal del parto se encuentra a punto, se procede a administrar oxitocina, lo que aumenta las contracciones uterinas. En esta fase, debe estar monitorizada tanto la madre como el bebé su frecuencia cardiaca y la realización de la amniótica, que consiste en la rotura de la bolsa amniótica de forma artificial para propiciar el periodo expulsivo. ¿En qué situaciones se realiza el parto inducido? El médico especialista evaluará cada caso tomando en cuenta algunos factores de riesgos maternos como edad, presencia de enfermedades previas, edad gestacional y estado del cuello uterino, así como factores de riesgo del feto como posición, tamaño y peso para decidir la inducción. Algunos motivos comunes de inducción son: Embarazo prolongado: después de dos semanas de la fecha prevista de parto sin la aparición de contracciones uterinas efectivas. Rotura prematura de membranas: paciente que ingresa con rotura de las membranas sin contracciones uterinas eficientes y no existe ninguna complicación fetal o materna que impida la inducción que puede tardar hasta 24 horas. Corioamnionitis: infección del líquido amniótico en casos de fisura o rotura de la bolsa. Retraso del crecimiento fetal: si el peso estimado del feto es menor al 10% de lo considerado para la edad gestacional, el médico puede indicar la inducción del parto previa realización de estudios ecosonográficos. Oligoamnios: presencia de menor cantidad de líquido amniótico de la esperada para el final del embarazo, por lo cual, se puede poner en riesgo al bebé. Diabetes gestacional: presencia de diabetes durante el embarazo. Hipertensión arterial inducida por el embarazo: la cual se encuentre controlada al momento de la inducción. Desprendimientos de placenta leves de la pared interna del útero: ya sea de forma parcial o completa. Muerte fetal: en estos casos se induce para extraer el óbito. Inducción de parto por motivos sociales: son causas consensuadas entre médico y paciente como partos muy rápidos, mal acceso a un centro hospitalario, vivir en zonas muy alejadas en las cuales es preferible el beneficio de la inducción al riesgo del parto. ¿Cuánto tiempo se espera antes de proceder a inducir el parto? El médico debe cerciorarse mediante ecografía de que la edad gestacional del feto sea al menos de 39 semanas o más antes de la inducción, para reducir riesgos de complicaciones para él bebe. Beneficios del parto inducido Los beneficios del parto inducido son: Garantizar la seguridad y bienestar del feto. Garantizar la supervivencia del bebé en aquellos casos donde existen factores de riesgo maternos. Minimizar la ansiedad y angustia. Seguridad, en caso de localizaciones lejanas o de difícil acceso. Riesgos del parto inducido Los riesgos de la inducción del parto son los siguientes: Baja frecuencia cardiaca fetal: el uso de medicamentos para inducir el trabajo de parto como la oxitocina y la prostaglandina, al producir contracciones uterinas, puede disminuir el aporte de oxígeno al bebé y disminuir su frecuencia cardiaca. Infección: la presencia de rotura prolongada de membrana amniótica tiene mayor riesgo de producir infección. Rotura uterina: sucede en pacientes con cesáreas anteriores o cirugías previas de útero en donde puede ocurrir un desgarro en esa cicatriz previa en el momento del trabajo de parto, siendo necesario una cesárea de emergencia con posterior extirpación del útero. Fracaso de inducción: existe una probabilidad en la que, iniciada la inducción, el trabajo de parto no se lleve a cabo sobre todo en pacientes primerizas y sea necesario una cesárea de emergencia. Aumenta la probabilidad de requerir ayuda instrumental como fórceps.  Precauciones durante el parto inducido No todas las pacientes se encuentran aptas para la inducción del parto , el médico debe indicarlo tras evaluarla y, normalmente, están exentas aquellas pacientes con: Antecedentes de cesáreas anteriores en menos de 5 años o cirugías mayores de útero. Diagnóstico de placenta previa en este embarazo. Feto en posición vertical. Prolapso de cordón umbilical. Infección activa por herpes genital. Antecedentes en el embarazo de bajo crecimiento fetal. Antecedentes en el embarazo de patología cardiaca fetal. Desproporción pélvico-cefálica.  Carcinoma cervical uterino invasor. Condilomatosis importante del canal vaginal. Recomendaciones tras el parto Después del parto, si este fue exitoso por inducción, las recomendaciones son las mismas que en un parto vaginal natural; con la revisión de sangrado vaginal, aseo del área y evitar las infecciones intrauterinas con respecto a la madre. En relación al bebé, verificar si existe sufrimiento fetal agudo o traumatismo fetal por parto precipitado o infección por paso del canal vaginal.
Riesgos en el embarazo
Artículo especializado

Riesgos en el embarazo

Principales riesgos en el embarazo  A continuación, se enumeran los principales riesgos en el embarazo. Alcohol y tabaco   Son de los tóxicos que más pueden consumir algunas mujeres antes de estar embarazadas. Para algunas, existe dificultad en el hecho de reducir su consumo una vez saben que están en gestación. Su efecto negativo en el embarazo está muy estudiado.   Se sabe, por ejemplo, que las mujeres embarazadas que fuman tienen un riesgo aumentado de hasta un 40% de tener recién nacidos de bajo peso, siendo este porcentaje más elevado según aumenta la cantidad de cigarrillos que fume la mujer. Esta afectación del peso del feto puede iniciarse hacia la semana 22 de la gestación, siendo evidente en la semana 28 de embarazo.  Además, el consumo de tabaco durante el parto se asocia con un aumento de la mortalidad perinatal, así como la afectación del feto por distintas enfermedades , retraso psicomotor en el bebé o, incluso, el aumento de la muerte súbita del recién nacido. Es también causa de que la mujer tenga un parto adelantado (parto pretérmino), así como de la aparición de otras complicaciones de la gestación como presentar placenta previa, desprendimiento prematuro de placenta, rotura prematura de membranas, aborto espontáneo, etc.  El alcohol es otro tóxico que influye muy negativamente tanto en la madre como en el feto . La mujer, como paciente, puede presentar complicaciones graves si existe un abuso del consumo de alcohol como intoxicaciones agudas, pancreatitis, alteraciones hepáticas, delírium tremens o síndrome de abstinencia si se suprime su consumo de forma brusca y sin control médico.   Las complicaciones que puede desencadenar el alcohol en el desarrollo del embarazo son múltiples y graves: abortos, muerte fetal intraútero, hemorragias, parto pretérmino, etc. El niño se va a ver afectado directamente por la cantidad de alcohol que ingiera la madre, pudiendo desarrollar alteraciones como el síndrome alcohólico fetal o el síndrome de abstinencia del recién nacido.   Cafeína La cafeína como estimulante del sistema nervioso central es una sustancia cuyo consumo no es recomendable durante el embarazo. Se han realizado distintos estudios para evaluar la repercusión de su consumo durante el mismo, asociándolo a alteraciones fetales como crecimiento retardado, parto prematuro, bajo peso al nacer, aborto, etc., no siendo recomendable el consumo mayor a 200 miligramos de cafeína al día .  Alimentos La embarazada debe seguir una dieta variada rica en fruta, verdura, hortalizas, legumbres y frutos secos, con una proporción adecuada de hidratos de carbono , proteínas, grasas y un aporte añadido de ácido fólico que suele complementarse de forma farmacológica para evitar alteraciones neurológicas fetales.  La embarazada debe evitar determinados alimentos que puedan favorecer la infección por algunos patógenos. Así, se debe eliminar el consumo de pescado fresco, sin congelar, para evitar l a infección con anisakis . Estos alimentos deben haber sido congelados previamente a -18ºC. Además, es recomendable evitar el consumo de carne poco hecha o cruda, por el riesgo de poder adquirir toxoplasmosis, quesos no pasteurizados que pueden contener bacterias como la Listeria , reducir el consumo de sal y, la que se tome, debe ser sal yodada, no abusar del consumo de mariscos o pescados como el pez espada, el atún y otros que puedan contener mayor proporción de metales pesados. Además, las frutas y verduras deben consumirse con un buen lavado previo, evitando en la medida de lo posible su consumo fuera de casa si no se puede asegurar esta higiene. Medicamentos Todos los fármacos deben ser prescritos por un médico, ya que, muchos de ellos pueden ser potencialmente dañinos para el feto, pudiendo provocar malformaciones fetales , debido a que los fármacos pueden pasar al cuerpo del bebé por medio de la circulación placentaria maternofetal. Por ello, debe ser el facultativo el que prescriba el medicamento más adecuado según la patología o síntomas que haya que tratar en un momento dado a la futura mamá.  Ejercicios El ejercicio es beneficioso para la mujer en el embarazo y muy recomendable para prevenir enfermedades como la diabetes gestacional, la hipertensión, la lumbalgia, etc. Pero siempre debe estar adaptado a la época vital fisiológica que la mujer está viviendo en cuanto a su capacidad y resistencia, así como al riesgo que algunos deportes pueden presentar, como ejercicios que requieran un gasto energético alto, contacto físico intenso o que supongan un riesgo real de caída.  Otras drogas El consumo de otras drogas como cocaína o heroína durante la gestación tiene efectos negativos seguros para la madre y el feto. Así, estas drogas pueden producir alteraciones como convulsiones en el feto o hemorragia cerebral, parto prematuro, aborto, infecciones, insuficiencia placentaria, preeclampsia y sufrimiento fetal intraparto, entre otros.  Edad:   Las mujeres mayores de 35 años pueden presentar un riesgo aumentado de padecer alguna complicación en su embarazo, incrementando el riesgo de la aparición de anomalías congénitas en el feto, mayor riesgo de muerte intraútero del feto en comparación con los embarazos en mujeres más jóvenes, parto adelantado (pretérmino), alteraciones en la implantación de la placenta, sangrados uterinos o un aumento de enfermedades de base que pueda padecer de por sí la embarazada.   ¿Cuándo se produce un embarazo de riesgo?   Se considera que existe un embarazo de riesgo cuando este está asociado a una mayor probabilidad de que aparezcan complicaciones y enfermedades e, incluso, riego de muerte para el feto y/o la madre.    Este tipo de riesgo se evalúa desde la primera visita médica en el embarazo, teniendo en cuenta los antecedentes médicos de la mujer gestante, si presenta patologías previas o no, cómo han sido otros embarazos si los ha habido, las características socioeconómicas de la mujer (edad, hábitos tóxicos, riesgo laboral, etc.), y la propia historia evolutiva del embarazo que se está controlando (aparición de enfermedades asociadas como diabetes gestacional, infecciones, embarazo múltiple, hemorragias uterinas, ...). Según todas estas consideraciones, los médicos clasifican el nivel de riesgo de ese embarazo como riesgo bajo o cero (no implica que haya ausencia de riesgo), bajo, moderado o embarazo de alto riesgo.  Evitar estos riesgos, ¿me ayudará a evitar un embarazo de riesgo?  Evitar el consumo de sustancias que se saben tóxicas o, en otros casos, no recomendables en según qué dosis o frecuencia de consumo, o no realizar actividades que impliquen riesgo de traumatismos, caídas, esfuerzo físico excesivo, etc., favorece que la valoración del riesgo durante el embarazo sea menor si la mujer evita todas aquellas cosas que se sabe pueden llegar a ser dañinas para ella y su bebé. No obstante, el riesgo bajo o cero no incluye una ausencia de riesgo y, aparte de seguir las recomendaciones de vida saludable en el embarazo, hay que tener en cuenta que existen otros factores que pueden incrementar el riesgo en el embarazo y que no son modificables ni prevenibles por la mujer gestante.
Acidez en el embarazo
Artículo especializado

Acidez en el embarazo

¿Qué es la acidez?   La acidez o pirosis hace referencia a la sensación de quemazón y dolor detrás del esternón, que puede provocar la regurgitación del contenido de ácido del estómago hacia el esófago. Este reflujo viene determinado por la existencia de una incompetencia del esfínter esofágico inferior, “puerta” de separación entre el esófago y el estómago , que favorece la aparición de ese reflujo gastroesofágico. También puede provocar que esa sensación de molestia ascienda hasta la faringe, llegando a notarse un sabor agrio en la boca.  ¿Es normal padecer acidez en el embarazo?  Sí, dentro de los síntomas frecuentes en el embarazo y según progresa la evolución de este, que la mujer embarazada presente acidez es normal, apareciendo hasta en un 70% de las pacientes. Esto es debido a la mayor presión intraabdominal que se produce según crece el feto y que favorece la aparición de este síntoma.  Si la mujer empieza a notar esa sensación de quemazón frecuente según avanza el embarazo, debe consultar este síntoma a su médico de familia o a su ginecólogo para que evalúen la indicación de iniciar algún tratamiento que alivie los síntomas y prevenga las posibles complicaciones que pueda producir en la embarazada.  ¿Qué síntomas presenta la acidez en el embarazo?  Durante el primer trimestre del embarazo y debido a la posible aparición de otros de los síntomas más frecuentes en la gestación, que son las náuseas y los vómitos, habituales en los primeros meses (hiperémesis gravídica), puede aparecer esa sensación de quemazón y molestia retroesternal.   Según avanza la gestación y aumenta el tamaño del bebé, en el segundo y, sobre todo, el tercer trimestre del embarazo, aparece de forma más frecuente e intermitente la sensación de quemazón y/o dolor retroesternal que aumenta, sobre todo, tras las comidas y más aún si estas son copiosas o si se tumba nada más comer. Además, en ocasiones, puede acompañarse de disfagia (sensación de dificultad para la deglución) o sensación de regurgitación de alimentos.  Causas de acidez en el embarazo  En una paciente sana, sin ninguna patología gastrointestinal previa, el mero hecho del embarazo puede provocar esta sintomatología como una de las causas más frecuentes de consulta durante la gestación.   Esto es así por la combinación de varios factores: la propia mecánica del desplazamiento de los órganos abdominales que van siendo relegados y recolocados en el abdomen según el feto aumenta su tamaño y, consecuentemente, el aumento de la presión dentro del abdomen. Esto puede provocar que el tono del esfínter esofágico inferior sea menor , favoreciendo el paso del jugo gástrico hacia el esófago. Además, puede existir una disminución de la actividad propulsora del propio esófago inferior (efecto que hace que progrese el bolo alimenticio) que favorece el reflujo. Además, se combina el aumento de la presión intragástrica con una disminución de la presión intraesofágica que favorece ese ascenso.  El dolor y la sensación de quemazón se producen por el efecto dañino que pueden producir los ácidos gástricos sobre la mucosa o revestimiento del esófago, ya que, la misma no está preparada para soportar esa acidez del contenido gástrico y puede producir inflamación de la misa o esofagitis por reflujo.  Por otra parte, en ocasiones, la paciente tiene antecedentes de pirosis o reflujo previo que puede verse intensificado por el embarazo. Además, la paciente puede padecer patologías que lo favorezcan como una hernia hiatal.  ¿Cómo puedo evitar la acidez en el embarazo?  De forma completa no se puede evitar siempre la aparición de la acidez, porque según progresa el embarazo, va a existir un aumento de la presión intraabdominal por el crecimiento del bebé. Lo que siempre se pueden tomar son medidas que disminuyan su aparición:  No realizar comidas copiosas.  Evitar comer en tiempos cercanos al descanso, procurando realizar sobre todo la cena, al menos dos horas antes de acostarse.  Elevar la posición del cabecero de la cama (se pueden poner mantas o cojines debajo del colchón para ello).  Evitar las comidas picantes y fuertes, así como alimentos como el chocolate, el café, el té, comidas muy grasas, etc.  No utilizar prendas ajustadas que aumenten la presión en el abdomen.  Tratamiento de la acidez en el embarazo  El médico hace las indicaciones terapéuticas en cada caso y según la evolución de la sintomatología que presente la paciente.   Habitualmente, si tras tomar las medidas de prevención indicadas, los síntomas no mejoran, se prescriben fármacos antiácidos que no se absorben, preferiblemente en presentación líquida , para neutralizar la composición ácida y dañina del jugo gástrico para la mucosa esofágica. Estos fármacos actúan como una película protectora de la misma y presentan un bajo riesgo para el feto, siendo los de primera elección.  Si existe riesgo para la madre por la intensidad de los síntomas y el posible daño que pueda sufrir la paciente, el médico puede pautar otros fármacos que sí se absorben y cuya función es disminuir la secreción ácida gástrica , como son los antiulcerosos antihistamínicos H2, como la Famotidina , cuyo uso es aceptado en el embarazo.
Parto natural
Artículo especializado

Parto natural

¿Qué diferencia al parto natural de otros tipos? El parto natural es un proceso fisiológico en el cual la mujer culmina su gestación a término de forma espontánea e inicia un proceso de dilatación del cérvix que, con la atención y apoyo adecuados agregado a mínimos procedimientos invasivos médicos, puede dar a luz al bebé sin poner en riesgo su vida o la del niño sin ningún tipo de medicación.  Se diferencia del parto normal, en el que en este se pueden administrar agentes anestésicos para evitar el dolor a la madre o inductores de las contracciones para acelerar el proceso; o de la cesárea que es un procedimiento quirúrgico y, como tal, invasivo, programado para la extracción del bebé sin producirse dilatación del cérvix materno de forma espontánea. ¿Cómo y dónde se realiza un parto natural? Los centros hospitalarios, en su mayoría, cuentan con sala de parto natural que se asemejan a habitaciones de casas con zonas de movimiento, descanso, bañera, luz natural y artificial regulable, material de apoyo como pelotas, lianas, aromaterapia, musicoterapia y sillas, entre otras. No obstante, existe personal cualificado para este tipo de parto, en este caso, las matronas, que acompañan a la paciente en todo el proceso, aunque siempre hay un equipo multidisciplinar que participa en el proyecto, sobre todo, si llegase a presentar una emergencia obstétrica. Pacientes de bajo riesgo obstétrico que no presenten las siguientes patologías son candidatas al parto natural: hipertensión, diabetes, enfermedades cardiacas, enfermedades vasculares y renales, hipertiroidismo, anemia severa y antecedente de cesárea anterior. Además de haber alcanzado las contracciones uterinas regulares y dolorosas y una dilatación cervical de al menos 5 centímetros son los criterios para el ingreso a estos “cuartos de parto” donde las comadronas guiarán todo el proceso a través del cual la madre, respetando sus tiempos fisiológicos con técnicas de relajación, respiración controlada, uso de pelotas, cuerdas o hidroterapia, realizará su trabajo de parto. Si existiese alguna complicación, actuaría rápidamente el equipo multidisciplinar. ¿Cuánto tiempo llevará un parto natural? Cada parto es diferente y su duración está asociada a numerosos factores como experiencia anterior de la madre, umbral del dolor y anatomía del cérvix. En general, podemos colocar una duración media por etapa: Fase de dilatación: en mujeres primerizas puede ser hasta 20 horas y en multíparas 12 horas. Fase de parto: desde los  20 minutos para multíparas hasta las 4 horas para primerizas. Fase de alumbramiento: entre 10 y 60 minutos. Hay que destacar que estos números son un promedio, cada parto es único y lo más importante es seguir las recomendaciones de la matrona que estará monitorizando a la madre y al bebé . ¿Cómo puedo manejar el dolor en el parto natural? Existen diferentes técnicas de manejo del dolor, no farmacológico , que durante el embarazo nuestra matrona nos puede ir enseñando, como son: Agua: tomar baños y duchas con agua caliente que no superen los 37 grados centígrados son un excelente método para disminuir el dolor, ya que reduce la ansiedad, aumenta la sensación de control del dolor y acorta el periodo de dilatación disminuyendo la producción de adrenalina que cuando está en altas concentraciones endurece el cuello del útero y retrasa la dilatación. Además, no se produce compresión externa de la cava inferior que se traduce en una mayor oxigenación del feto. El momento para iniciar los baños de agua caliente no está determinado, se aconseja a partir de los 4 centímetros de dilatación y no más de 2 horas. Ejercicios de respiración y relajación: son técnicas que previamente deben ser aprendidas en clases de educaciones maternales y puestas en práctica al inicio de trabajo de parto sin necesidad de ningún instrumental especial para disminuir la tensión muscular y ansiedad psicológica. Aunque no hay una reducción objetiva del dolor con estas técnicas, al existir una disminución de la ansiedad, se reduce la percepción de dolor. Masajes: los masajes relajantes durante el parto estimulan la producción de endorfinas, disminuyen el estrés, relajan la musculatura, mejora el flujo sanguíneo y la oxigenación de los tejidos. Para un buen ejercicio se precisa entrenamiento, aunque el simple contacto físico ya ha demostrado efecto beneficioso. Libertad de movimientos: esta sencilla medida facilita el afrontar el progreso natural del parto, pudiendo conseguir que se acorte el trabajo de dilatación hasta en un 50%, reduciendo la intensidad de las contracciones si se coloca en posición de espalda, a  la vez que ayuda a que el parto progrese. Es importante que la paciente elija la mejor postura en la cual se encuentre más cómoda y se produzcan menos alteraciones de la frecuencia cardiaca fetal. Pelotas de parto: las pelotas de fitball relajan la musculatura de la pelvis proporcionando apoyo y facilitando el descenso del bebé y la corriente sanguínea hacia la placenta. Uso de TENS: el método de estimulación nerviosa eléctrica transcutáneo es un método de analgesia utilizado en varias patologías con el objetivo de inhibir la transmisión de impulsos nociceptivos a nivel medular e inhibir la información dolorosa. Su efecto analgésico es limitado, puede ser manejado por la propia paciente mientras deambula y no conlleva riesgo para el feto. Beneficios del parto natural Entre los beneficios del parto natural se encuentran: Recuperación temprana para la madre Fortalecimiento vínculo madre-hijo, ya que el contacto es inmediato Escaso riesgo de padecer endometritis Favorecimiento de la liberación de oxitocina, por lo cual, se estimula la liberación de la leche materna Mejor oxigenación cerebral para el bebé  Escaso riesgo de hemorragia o complicaciones gastrointestinales maternas producto de la cirugía Riesgos del parto natural Contracciones uterinas con poca intensidad que no permiten la dilatación completa del cérvix Parto múltiple Anomalías de cordón umbilical o líquido amniótico Pelvis estrecha Distocia de hombros y, en general, alteraciones en cuanto a la presentación del bebé  Presencia de líquido meconial Parto prematuro Precauciones durante el parto natural Durante el parto pueden aparecer situaciones que nos hagan derivar a la madre a un parto normal o cesárea como puede ser: Sangrado vaginal Contracciones uterinas excesivas Alteraciones en el latido fetal Presencia de líquido meconial Recomendaciones tras el parto Las recomendaciones después del parto son mantener una alimentación sana , realizar ejercicios pélvicos para evitar la incontinencia urinaria y recuperación del tono muscular y vigilar el sangrado vaginal.