Urticaria

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¿Qué es la urticaria?

La urticaria es un proceso inflamatorio de la piel de carácter transitorio, caracterizado por la presencia de una erupción pruriginosa (que produce picor).

La urticaria es un proceso inflamatorio de la piel de carácter transitorio, caracterizado por la presencia de una erupción pruriginosa (que produce picor).

La urticaria puede aparecer en el 10-20% de la población general y hasta un 30% de los casos puede evolucionar a cronicidad. La urticaria aguda es más frecuente en los jóvenes y niños, y la crónica en adultos, apareciendo más comúnmente en mujeres.

La urticaria en sí misma es un proceso de gravedad leve-moderada, pero su evolución a expresiones sintomáticas de mayor afectación en el organismo, puede llevar a desarrollar un proceso grave en determinadas circunstancias.

Tipos de urticaria y causas

Según su evolución se clasifica en:

  • Urticaria aguda: Episodio aislado de menos de 6 semanas de duración.
  • Urticaria aguda recidivante: Episodios intermitentes de duración variable en un periodo mayor a 6 semanas.
  • Urticaria crónica: Brotes que aparecen a diario o casi a diario durante más de 6 semanas.

Según su causa:

  • Inmunológica (alérgica):
    • Infecciosas: Producidas por infecciones víricas (virus de Epstein Barr, citomegalovirus, etc.), bacterias (estreptococo), parásito, etc.
    • Alimentarias: Alergia al huevo, la leche, el pescado, frutos secos, mariscos, legumbres, etc.
    • Desencadenadas por la toma de fármacos: Penicilina y sus derivados, antiinflamatorios no esteroideos, contrastes radiológicos, etc.
    • Desencadenadas tras la picadura de un insecto, por hipersensibilidad a esa picadura.
    • Producidas por la inhalación de sustancias como polvo, polen, etc.
    • Por contacto con plantas, orugas, cosméticos, pelo de animales etc.
  • De causa no inmunológica:
    • Físicas: Por frío, calor, sol, roce o frotamiento (dermografismo), etc.
    • Colinérgicas: Por calor durante la realización de ejercicio físico, emoción, etc.
    • Hereditarias: Edema angioneurótico familiar, etc.
    • Secundarias a enfermedades sistémicas: Tumores, enfermedades del sistema endocrino, vasculitis, etc.
  • Idiopáticas o de causa desconocida.

Síntomas de la urticaria

La lesión que aparece en la piel típicamente es el llamado habón o roncha. Se trata de una lesión roja, sobreelevada, circunscrita, con la región central blanquecina. Habitualmente produce picor y si se aprieta con el dedo, la lesión blanquea. Característicamente las lesiones aparecen y desaparecen, pudiendo durar el proceso durante horas o semanas.

Tratamiento para la urticaria

Es fundamental la eliminación de los posibles factores desencadenantes, bien los que causan directamente la urticaria o las que puedan aumentarla. Además, se debe hidratar la piel y evitar el rascado. A nivel farmacológico, se inicia el tratamiento con la indicación de antihistamínicos.

Si es preciso, se pueden asociar varios fármacos de este tipo. Para lesiones más intensas y extendidas, se añaden además corticoides. En ocasiones se asocia un  fármaco como la ranitidina.

Cuando existe una de las complicaciones por evolución de la urticaria como el angioedema o una anafilaxia, se administra a los pacientes adrenalina. Además, actualmente existen estudios sobre el tratamiento de la urticaria con fármacos como Ciclosporina A, Ketotifeno, anti Ig-E (Omalizumab), tiroxina o bloqueantes de los canales de calcio, con resultados moderados.

Pruebas complementarias del tratamiento de la urticaria

El diagnóstico principal de la urticaria es clínico, por el interrogatorio médico y la exploración física. Además, para el estudio de la urticaria crónica o cuando haya alguna sospecha de la causa de la reacción, se puede realizar una analítica de sangre  con determinación de hormonas tiroideas, hemograma, bioquímica básica, serología vírica (detección de anticuerpos contra determinados virus), PCR, proteinograma y otra serie de determinaciones analíticas específicas según la sospecha que se tenga de la posible causa (crioglobulinas, triptasa sérica, estudio de autoinmunidad, etc.)

Se puede añadir al estudio un análisis de orina, determinación de parásitos en heces, estudio específico de alérgenos, radiografía de tórax o biopsia de la piel.

Hay que decir que sólo en un 30% de los casos es posible identificar el factor que produce la urticaria.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         

Factores desencadenantes de la urticaria

Existen distintos agentes que pueden desencadenar en una persona una urticaria como medicamentos (antiinflamatorios, algunos antibióticos, analgésicos, contrastes radiológicos, etc), alimentos (fresas, clara de huevo, cacahuete, etc), sustancias que se inhalan (pólenes, escamas de animales, polvo doméstico, proteínas del látex, etc), infecciones producidas por virus (virus de la hepatitis B, etc) o bacterias (helicobacter pylori o estreptococos) y hongos (candida albicans). La picadura de  un insecto también puede desencadenar una urticaria.

Factores de riesgo de la urticaria

El factor de riesgo para padecer una urticaria es la exposición a los agentes que pueden desencadenar la reacción.

Existen enfermedades y síndromes que se asocian con la posible aparición de urticaria como urticaria pigmentosa, crioglobulinemia, urticaria-vasculitis, lupus eritematoso sistémico, enfermedades autoinmunes del tiroides, etc.

Complicaciones de la urticaria

  • Evolución de la urticaria a angioedema (afectación de las capas más profundas de la piel) en tejidos laxos con aparición de edema e hinchazón en regiones faciales como párpados y labios, que persiste más tiempo y se acompaña de sensación de quemazón.
  • Shock anafiláctico: Es una reacción grave y generalizada del organismo producida por una hipersensibilidad sistémica con una activación inflamatoria que puede poner en riesgo la vida del paciente.

Prevención de la urticaria

  • La única prevención que se puede realizar es, en caso de ser conocedores del agente que desencadena la reacción, no tener ningún contacto con él.
  • En aquellos pacientes con urticaria crónica, a fin de disminuir y prevenir la aparición de los brotes se puede pautar un tratamiento antihistamínico de forma crónica.

Especialidades a las que pertenece la urticaria

Inicialmente una urticaria puede ser diagnosticada y tratada por un médico de atención primaria o en el servicio de urgencias hospitalarias, según el sitio donde se atienda al paciente. Si existen dudas diagnósticas, el paciente puede ser valorado por el dermatólogo y, para completar el estudio de la posible causa que produce la urticaria, también interviene la atención del especialista en alergología.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la urticaria crónica?

La urticaria crónica es aquella que aparece a brotes a diario o casi todos los días, durante más de 6 semanas.

¿Qué es la urticaria colinérgica?

Es una forma de urticaria que afecta sobre todo a adolescentes y adultos jóvenes desencadenada por un aumento de la temperatura corporal. En ella aparecen múltiples y pequeñas ronchas en el cuello y tronco cuando se inicia la sudoración  haciendo ejercicio físico intenso, por exposición al calor, a estímulos gustativos o por tensión emocional. Las lesiones duran minutos y producen picor intenso. En ocasiones se asocian síntomas como dolor de cabeza, mareo, dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarrea.

¿Existe la urticaria por frío o calor?

Sí, dentro de las urticarias desencadenadas por un agente físico se describen los cambios de temperatura como posible causas: al beber agua fría, tener contacto con aire u objetos fríos, etc. O al aumentar la temperatura corporal con el ejercicio físico, por el calentamiento corporal en la ducha, etc.

¿Qué es el rash cutáneo?

Un rash cutáneo es una erupción con enrojecimiento y picor en la piel.

¿Es lo mismo urticaria que sarpullido?

No, un sarpullido es una forma coloquial de denominar a cualquier tipo de reacción de la piel en la que se produzca un enrojecimiento y aparición de lesiones más o menos sobreelevadas y grandes, o “granitos”. Una urticaria es el término médico que describe una lesión característica llamada habón, que aparece como una placa con bordes rojizos y algo más elevados y centro más blanquecino que es evanescente, es decir, aparece y desaparece en el transcurso de 24 horas

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Definición El Prick test, es un conjunto de pruebas cutáneas de la alergia, que se realizan en la piel del paciente para determinar aquellas sustancias a las que puede presentar alergias, mediante la exposición cutánea al alérgeno. Para identificar dichos alérgenos, se puede analizar de dos formas: En laboratorio : se miden las sustancias que aparecen en la sangre ante diversos alérgenos, observando la creación o no de anticuerpos. In vivo :  de forma que se suministran cutaneamente diferentes alérgenos en la piel del paciente, hay tres tipos: Hipersensibilidad inmediata: consisten en la punción de la piel suministrando una dosis controlada del alérgeno. Se examina la reacción a los 15 minutos.  Se le denomina prick test. Hipersensibilidad tardía: consiste en la administración de un parche con el alérgeno, y examinar la reacción a las 48 horas. También reciben el nombre de patch test o pruebas epicutáneas. Provocación: No se administran cutaneamente si no mediante vía nasal, bronquial, oral o conjuntival, el alérgeno al paciente. De manera que se diagnostican alergias derivadas que afectan a las vías respiratorias, nasales, etc.  Preparación Consiste en una prueba ambulatoria que no requiere ingreso hospitalario. El médico indicará al paciente cuando debe dejar de tomar antihistamínicos o corticoides antes de la prueba, ya que los resultados pueden aparecer alterados al minimizarse las reacciones a los alérgenos. Cómo se realiza el prick test Las pruebas de alergia como el prick test se suelen realizar en los servicios de alergología. Allí el paciente entrará en la consulta, y bien en la zona interior del brazo o en la espalda se procederá a iniciar el prick test. Se suministrarán varias gotitas de los diferentes alérgenos, y mediante una leve punción se levantará la piel para que la gota  penetren cutaneamente . Al lado de cada gota suministrada se pondrá una marca para identificar cada tipo de alérgeno. El médico pedirá al paciente que espere 15 minutos para ver si se produce reacción, la cual se verá en caso de que aparezca enrojecimiento, picor y una pápula (pequeña ampolla que se resuelve espontáneamente) en la zona del pinchazo. En caso de que se realice el patch test, se aplicará el parche al paciente y este deberá volver a las 48 horas para ver los resultados. Complicaciones del prick test El prick test es una prueba de la alergia muy segura , ya que las dosis administradas son pequeñas y no suelen producir más que una alteración cutánea de la zona con la aparición de sarpullidos y/o pápulas. No obstante, en caso de que la reacción alérgica que sufra el paciente sea muy aguda, puede producirle un shock anafiláctico, por ello es necesario realizar las pruebas en los servicios de alergología para que el paciente no corra ningún riesgo y sea tratado con rapidez en caso necesario. Resultados Los resultados se obtienen el mismo día que se realiza el Prick Test. Tras los 15 minutos de espera, el paciente vuelve a la consulta y se observa el tamaño de las pápulas y las zonas enrojecidas, en caso de que se hayan producido. Los resultados del Prick Test pueden ser por tanto: Negativo: en caso de que no exista pápula o el eritema (enrojecimiento de la piel) sea menor de 1 mm. Positivo:  en función del tamaño de la pápula y el eritema, puede ser: Un positivo (+): cuando el eritema no supera los 3 mm y la pápula es muy pequeña o inexistente. Doble positivo (++) : cuando la pápula tiene unos 3 mm de diámetro y el eritema no llega a los 5 mm. Triple positivo (+++): Cuando la pápula es de más 3 mm de diámetro, junto con el eritema. Si se realiza la prueba del parche, Patch Test se interpretarán los resultados a las 48 horas de la misma manera. Preguntas frecuentes ¿Es lo mismo prick test que las pruebas cutáneas? El prick test es un tipo de  prueba cutánea, por lo que no son completamente lo mismo ya que hay otros tipos de pruebas cutáneas como el patch test . ¿Qué es el IgE en sangre? El IgE, llamado inmunoglobulina E, es un anticuerpo que se genera en la sangre del paciente ante la presencia de diversos alérgenos. Es la base de las pruebas de la alergia que se realizan en los laboratorios mediante la extracción de sangre . ¿Qué es la prueba intradérmica? Es el proceso mediante el cual el paciente recibe la sustancia del alérgeno mediante una punción en el brazo o espalda, de manera que el alérgeno queda bajo la superficie de la piel, por lo que recibe el nombre de intradérmica . ¿Qué es la inmunoglobulina E? Ante la posibilidad de que una persona tenga alergia a una sustancia en concreto, se realiza el análisis de la inmunoglobulina E (IgE). Esta prueba se basa en suministrar la sustancia alérgena en la sangre, y esperar a que el sistema inmunológico produzca anticuerpos, que se denominan inmunoglobulina E . Cada alérgeno necesita una inmunoglobulina E distinta, y se encuentra en los pulmones, piel y membranas mucosas. ¿Qué es la inmunoglobulina M? La inmunoglobulina M (IgM), es el primer anticuerpo que genera el sistema inmunológico ante una infección . Se encuentra en mayor abundancia en el líquido linfático y la sangre.
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Cuando la toma de un medicamento produce reacciones en la piel hablamos de una toxicodermia o toxidermia. Aunque no hayamos escuchado este término antes, lo cierto es que las toxicodermias son muy frecuentes, pero sólo una pequeña parte son potencialmente graves. Conozcamos más sobre ellas. ¿Una toxicodermia es una alergia? Su diagnóstico y tratamiento compete más al dermatólogo que al alergólogo , porque sólo en algunas el mecanismo de producción es alérgico. La forma más frecuente de toxicodermia es el llamado exantema morbiliforme, que recuerda a las erupciones asociadas con las infecciones víricas infantiles, y no suele estar provocado por mecanismos alérgicos. Muchos pacientes piden pruebas de alergia cuando han tenido reacciones a medicamentos, y hay que explicarles muy claramente que no siempre sirven para estudiar la mayoría de estos cuadros. Incluso, algunos pacientes piden pruebas “para saber si son alérgicos”, y tampoco es posible siempre realizarlas con esta orientación. Un medicamento puede provocar toxicodermia sin haberlo hecho antes, y además puede no provocarla siempre que se vuelve a tomar ese medicamento. Esta compleja situación hace que tenga que ser el especialista en dermatología el que oriente al paciente sobre la reacción de forma muy individualizada . Tipos y causas Cualquier medicamento puede provocar toxicodermia, aunque algunos con mayor frecuencia . Es el caso de los antiepilépticos, algunos psicofármacos o antibióticos como las sulfamidas. Sin embargo, medicamentos tan utilizados como el ibuprofeno también pueden causar toxicodermias, y no hay manera de prevenirlo ni saberlo: Exantema morbiliforme: se manifiesta como una erupción generalizada, que empieza por el tronco y avanza de forma centrífuga hacia las extremidades, con enrojecimiento y picor. Suele aparecer entre uno y 10 días después de la administración del medicamento causante. Exantema fijo medicamentoso : se manifiesta con lesiones circulares rojas o violáceas que aparecen unos días después de recibir el fármaco, y vuelven a aparecer en la misma localización si el paciente vuelve a tomar el mismo fármaco. Puede afectar a piel y a las mucosas, como la zona genital, y a veces puede provocar ampollas. Toxicodermias urticariformes : tienen el aspecto de una urticaria, con habones o ronchas que aparecen y desaparecen rápido, y se acompañan de intenso picor. Pueden tener un mecanismo alérgico. El síndrome de Stevens-Johnson y la necrólisis epidérmica tóxica son cuadros graves que aparecen como una erupción que confluye y se acompaña de despegamiento de la piel, con lo que el paciente puede tener la gravedad de un gran quemado. Las mucosas (ojos, genitales) pueden estar gravemente afectadas. Su gravedad es tal que requiere del ingreso en una unidad de cuidados intensivos para el tratamiento Síndrome DRESS : es un tipo de toxicodermia que, además de una erupción en la piel, puede afectar a otros órganos, como el hígado y el riñón. Su causa más frecuente son los fármacos antiepilépticos. Pustulosis exantemática aguda : es una reacción que incluye aparición de pústulas generalizadas y descamación, junto con fiebre y síntomas generales. Es importante no confundirla con una infección. Dermatitis de contacto sistémicas : algunos pacientes presentan alergia de contacto a determinadas sustancias como los metales o los conservantes, y la ingestión de estas puede provocar una erupción generalizada. Para estudiarla cabe diagnosticar la alergia de contacto con unas pruebas específicas llamadas pruebas epicutáneas, que realizan alergólogos o dermatólogos. ¿Qué tratamiento tienen las toxicodermias? La primera medida terapéutica debe ser, evidentemente, la suspensión del medicamento causante . En muchos casos, sobre todo en pacientes de edad avanzada, es frecuente la polimedicación, y no siempre es posible atribuir la reacción de la piel a uno u otro medicamento. En estos casos, deben intentar suspenderse aquellos fármacos que el paciente ha empezado a tomar más tarde, y sustituirlos por otros. Además, es conveniente prestar atención a productos “naturales” u homeopáticos que el paciente haya consumido, porque también pueden ser los causantes de una reacción medicamentosa. En algunos casos, la toxicodermia puede requerir tratamiento con corticoides tópicos u orales, antihistamínicos u otros medicamentos , a criterio del dermatólogo. ¿Cómo prevenir las toxicodermias? Es importante evitar la automedicación. Por parte del médico, se deben prescribir medicamentos adecuados y a las dosis correctas. Debe minimizarse la toma de productos de herboristería o de medicina natural y homeopática, de dudosa eficacia y no exentos en ocasiones de efectos secundarios.
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¿Qué es la urticaria? La urticaria es un proceso inflamatorio de la piel de carácter transitorio , caracterizado por la presencia de una erupción pruriginosa (que produce picor). La urticaria puede aparecer en el 10-20% de la población general y hasta un 30% de los casos puede evolucionar a cronicidad. La urticaria aguda es más frecuente en los jóvenes y niños, y la crónica en adultos, apareciendo más comúnmente en mujeres. La urticaria en sí misma es un proceso de gravedad leve-moderada , pero su evolución a expresiones sintomáticas de mayor afectación en el organismo, puede llevar a desarrollar un proceso grave en determinadas circunstancias. Tipos de urticaria y causas Según su evolución se clasifica en: Urticaria aguda : Episodio aislado de menos de 6 semanas de duración. Urticaria aguda recidivante : Episodios intermitentes de duración variable en un periodo mayor a 6 semanas. Urticaria crónica : Brotes que aparecen a diario o casi a diario durante más de 6 semanas. Según su causa: Inmunológica (alérgica): Infecciosas: Producidas por infecciones víricas (virus de Epstein Barr , citomegalovirus, etc.), bacterias (estreptococo), parásito, etc. Alimentarias: Alergia al huevo, la leche, el pescado, frutos secos, mariscos, legumbres, etc. Desencadenadas por la toma de fármacos: Penicilina y sus derivados, antiinflamatorios no esteroideos, contrastes radiológicos, etc. Desencadenadas tras la picadura de un insecto, por hipersensibilidad a esa picadura. Producidas por la inhalación de sustancias como polvo, polen, etc. Por contacto con plantas, orugas, cosméticos, pelo de animales etc. De causa no inmunológica : Físicas: Por frío, calor, sol, roce o frotamiento (dermografismo), etc. Colinérgicas: Por calor durante la realización de ejercicio físico, emoción, etc. Hereditarias: Edema angioneurótico familiar, etc. Secundarias a enfermedades sistémicas: Tumores, enfermedades del sistema endocrino, vasculitis, etc. Idiopáticas o de causa desconocida. Síntomas de la urticaria La lesión que aparece en la piel típicamente es el llamado habón o roncha. Se trata de una lesión roja, sobreelevada, circunscrita, con la región central blanquecina. Habitualmente produce picor y si se aprieta con el dedo, la lesión blanquea. Característicamente las lesiones aparecen y desaparecen, pudiendo durar el proceso durante horas o semanas. Tratamiento para la urticaria Es fundamental la eliminación de los posibles factores desencadenantes, bien los que causan directamente la urticaria o las que puedan aumentarla. Además, se debe hidratar la piel y evitar el rascado. A nivel farmacológico, se inicia el tratamiento con la indicación de antihistamínicos. Si es preciso, se pueden asociar varios fármacos de este tipo. Para lesiones más intensas y extendidas , se añaden además corticoides. En ocasiones se asocia un  fármaco como la ranitidina. Cuando existe una de las complicaciones por evolución de la urticaria como el angioedema o una anafilaxia, se administra a los pacientes adrenalina. Además, actualmente existen estudios sobre el tratamiento de la urticaria con fármacos como Ciclosporina A, Ketotifeno, anti Ig-E (Omalizumab), tiroxina o bloqueantes de los canales de calcio, con resultados moderados. Pruebas complementarias del tratamiento de la urticaria El diagnóstico principal de la urticaria es clínico, por el interrogatorio médico y la exploración física. Además, para el estudio de la urticaria crónica o cuando haya alguna sospecha de la causa de la reacción, se puede realizar una analítica de sangre  con determinación de hormonas tiroideas, hemograma, bioquímica básica, serología vírica (detección de anticuerpos contra determinados virus), PCR, proteinograma y otra serie de determinaciones analíticas específicas según la sospecha que se tenga de la posible causa (crioglobulinas, triptasa sérica, estudio de autoinmunidad, etc.) Se puede añadir al estudio un análisis de orina, determinación de parásitos en heces, estudio específico de alérgenos, radiografía de tórax o biopsia de la piel. Hay que decir que sólo en un 30% de los casos es posible identificar el factor que produce la urticaria .                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          Factores desencadenantes de la urticaria Existen distintos agentes que pueden desencadenar en una persona una urticaria como medicamentos (antiinflamatorios, algunos antibióticos, analgésicos, contrastes radiológicos, etc), alimentos (fresas, clara de huevo, cacahuete, etc), sustancias que se inhalan (pólenes, escamas de animales, polvo doméstico, proteínas del látex, etc), infecciones producidas por virus ( virus de la hepatitis B, etc ) o bacterias ( helicobacter pylori o estreptococos) y hongos ( candida albicans ). La picadura de  un insecto también puede desencadenar una urticaria. Factores de riesgo de la urticaria El factor de riesgo para padecer una urticaria es la exposición a los agentes que pueden desencadenar la reacción. Existen enfermedades y síndromes que se asocian con la posible aparición de urticaria como urticaria pigmentosa, crioglobulinemia, urticaria-vasculitis, lupus eritematoso sistémico, enfermedades autoinmunes del tiroides, etc. Complicaciones de la urticaria Evolución de la urticaria a angioedema (afectación de las capas más profundas de la piel) en tejidos laxos con aparición de edema e hinchazón en regiones faciales como párpados y labios, que persiste más tiempo y se acompaña de sensación de quemazón. Shock anafiláctico : Es una reacción grave y generalizada del organismo producida por una hipersensibilidad sistémica con una activación inflamatoria que puede poner en riesgo la vida del paciente. Prevención de la urticaria La única prevención que se puede realizar es, en caso de ser conocedores del agente que desencadena la reacción, no tener ningún contacto con él. En aquellos pacientes con urticaria crónica, a fin de disminuir y prevenir la aparición de los brotes se puede pautar un tratamiento antihistamínico de forma crónica. Especialidades a las que pertenece la urticaria Inicialmente una urticaria puede ser diagnosticada y tratada por un médico de atención primaria o en el servicio de urgencias hospitalarias, según el sitio donde se atienda al paciente. Si existen dudas diagnósticas, el paciente puede ser valorado por el dermatólogo y, para completar el estudio de la posible causa que produce la urticaria, también interviene la atención del especialista en alergología. Preguntas frecuentes ¿Qué es la urticaria crónica? La urticaria crónica es aquella que aparece a brotes a diario o casi todos los días, durante más de 6 semanas. ¿Qué es la urticaria colinérgica? Es una forma de urticaria que afecta sobre todo a adolescentes y adultos jóvenes desencadenada por un aumento de la temperatura corporal. En ella aparecen múltiples y pequeñas ronchas en el cuello y tronco cuando se inicia la sudoración  haciendo ejercicio físico intenso, por exposición al calor, a estímulos gustativos o por tensión emocional. Las lesiones duran minutos y producen picor intenso. En ocasiones se asocian síntomas como dolor de cabeza, mareo, dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarrea. ¿Existe la urticaria por frío o calor? Sí, dentro de las urticarias desencadenadas por un agente físico se describen los cambios de temperatura como posible causas: al beber agua fría, tener contacto con aire u objetos fríos, etc. O al aumentar la temperatura corporal con el ejercicio físico, por el calentamiento corporal en la ducha, etc. ¿Qué es el rash cutáneo? Un rash cutáneo es una erupción con enrojecimiento y picor en la piel. ¿Es lo mismo urticaria que sarpullido? 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Reacción Alérgica, Conducta a Seguir
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Una reacción alérgica es una respuesta por hipersensibilidad ante la exposición a determinadas sustancias ( alérgenos ) por desencadenar una respuesta inmunitaria tras entrar en contacto con la persona susceptible por cualquier vía: cutánea, conjuntiva, respiratoria, digestiva…. El contacto puede ser por inhalación, por ingesta, por fricción, por inyección… Cómo se manifiesta Es frecuente que ante la primera exposición al alergeno sólo se produzca una reacción leve que puede, incluso, pasar desapercibida, aunque la persona queda sensibilizada ante dicho alergeno. Por ello, es tras la segunda exposición cuando suelen manifestarse los síntomas floridos. Las reacciones alérgicas son muy frecuentes en la práctica médica. La respuesta inmunitaria que se desencadena ante el alergeno aparece poco después de la exposición (e incluso unas horas más tarde). La reacción alérgica puede ser local (como la picadura de un insecto o la fricción con una planta) o generalizada (ante la ingesta de un fármaco). Asimismo, podemos encontrarnos diferentes grados de gravedad, siendo en su mayoría de carácter leve, aunque no podemos desestimar las reacciones alérgicas graves por ser potencialmente mortales. La forma más grave recibe el nombre de anafilaxia o shock anafiláctico. Llamamos anafilaxia a la reacción de hipersensibilidad sistémica o generalizada, de carácter grave y potencialmente mortal que suele aparecer de forma inmediata tras la exposición. Es una reacción aguda que puede presentar diferentes síntomas y progresar rápidamente a una obstrucción de vía aérea u otra situación fatal. Precisa atención médica inmediata. Alérgenos más frecuentes          Los alérgenos más frecuentes son el polen (platanero, olivo, gramíneas, parietaria..), los hongos ambientales , los ácaros de polvo, los epitelios de algunos animales (perros, gatos, caballos y roedores), determinados alimentos (fresas, melocotón kiwi, marisco, leche, trigo, frutos secos…), fármacos (antiinflamatorios y penicilina) y el veneno de insectos (abejas o avispas). Las reacciones de hipersensibilidad más frecuentes son las tópicas por contacto o picadura y las farmacológicas.          Las reacciones a fármacos constituyen el tercer motivo de consulta en los servicios de alergología. Los antiinflamatorios no esteroideos y los antibióticos betalactámicos (derivados penicilínicos) son los agentes causales más frecuentes en nuestro medio. Son dosis-independiente (cuanta más alta la dosis ingerida, más efecto), aunque la reacción suele aparecer cuando el individuo toma un fármaco a una dosis convencional perfectamente tolerada por el resto de la población. En este aspecto es importante asegurarnos de que la alergia que presenta es secundaria al fármaco ingerido por diferentes motivos. En primer lugar, para el paciente que es etiquetado de alérgico a un determinado fármaco ello le supone la renuncia a un grupo terapéutico de fármacos para el resto de su vida. En segundo lugar, ante la aparición de un cuadro alérgico relevante, es recomendable que la persona se someta a pruebas de alergia para confirmar su hipersensibilidad. La confirmación de una alergia a un fármaco implica un condicionante importante en la prescripción médica futura del paciente.          Otro tipo de alergia sería la atopia, término que se refiere al estado de hipersensibilidad anormal de ciertos individuos ante una cierta exposición a sustancias perfectamente toleradas por el resto de la población. Existe predisposición familiar y se asocia a niveles elevados de Inmunoglobulina E (IgE) en sangre. Se puede manifestar con diferentes síntomas: eccema, disnea, tos irritativa, lagrimeo nasal u ocular, picor nasal u ocular… La tríada atópica incluye la dermatitis atópica , el asma bronquial alérgico, y la rinitis alérgica. Cómo prevenir y tratar Es evidente que la mejor manera de evitar la aparición de una crisis alérgica es evitando la exposición al alergeno, pero en ocasiones no resulta factible por lo que debemos buscar alternativas médicas para minimizar o bloquear la respuesta alérgica. Para ello disponemos de un tratamiento sintomático o antihistamínico (se administra vía oral, tópica, intramuscular o endovenosa) y de un tratamiento inmunológico (mediante la administración de vacunas específicas). Asimismo, para aquellos casos que lo precisen emplearemos otros fármacos específicos como pueden ser los broncodilatadores en los pacientes con asma alérgica. Adaptándonos a la forma arbitraria de presentación de los episodios alérgicos distinguiremos diferentes patrones clínicos: alergia crónica, alergia estacional y alergia aguda intermitente. Aquellos individuos que presentan episodios puntuales (alergia intermitente) son tratados de forma sintomática sólo cuando presentan una crisis. En casos de periodos largos sintomáticos (sobre todo en primavera y otoño) haremos un tratamiento estacional. Para aquellos pacientes sintomáticos durante todo el año incrementaremos el arsenal terapéutico enfocándolo hacia la inmunoterapia con vacunas, antihistamínicos y evitación de la exposición al alergeno. Por supuesto ante la aparición de una anafilaxia hablamos de una emergencia médica en la que debe administrarse medicación endovenosa o parenteral inmediata y en la que no dudaremos en solicitar atención médica urgente.
Alergia al Látex
Enfermedad

Alergia al Látex

¿Qué es la alergia al látex? La alergia al látex es una reacción inmunológica de hipersensibilidad inmediata mediada por los anticuerpos IgE, en este caso, específica frente al látex. Es una reacción negativa del cuerpo al contacto directo o indirecto a ciertas proteínas con los materiales que contiene látex , debido a que el cuerpo los identifica y actúa como si fuese una sustancia dañina. El látex, o también conocido como caucho o goma , proviene de un líquido que se encuentra en los árboles de caucho tropical llamado Hevea Brasiliensis. Se hacen unos cortes en el tronco del árbol y, por esos cortes sale la savia del árbol o látex natural. Ese líquido se extrae y se somete a varios procesos industriales y químicos, tras los cuales se obtiene el látex con distintas características.   Tipos de alergias al látex Existen dos tipos de alergia al látex: Alergia al látex inmediata: cuando están presentes los anticuerpos frente a las proteínas del látex. Al entrar en contacto directo al látex, la reacción se produce de forma inmediata y rápida, ocasionando síntomas que, en algunos casos, pueden ser leves como enrojecimiento, picor, hinchazón, o muy graves como un shock anafiláctico. Alergia al látex retardada: es la más común de las alergias al látex, los síntomas que presenta son debidos a los aditivos químicos que se asocian al látex y suelen aparecer después de las 8-48h después del contacto, sólo con manifestaciones superficiales en la piel y locales. En la mayoría de casos de una alergia inmediata es debido a que ya existía antecedentes de una retardada. Causas de una alergia al látex La alergia al látex se produce porque el sistema inmunitario identifica el látex como una sustancia perjudicial y activa a determinados anticuerpos para combatirlo. La causa más frecuente de alergia al látex supone el contacto con productos que tengan látex, entre ellos, guantes, preservativos y globos. Algunos cosméticos de belleza como el pegamento para pestañas contienen altas cantidades de látex que también producen alergia. El látex contiene numerosos componentes, algunos son proteínas que pueden dar alergia. Esos componentes se desprenden y entran en contacto con el cuerpo si se toca directamente el objeto de látex y, otras veces, se desprenden y quedan flotando en el aire pudiendo depositarse sobre el cuerpo del alérgico o ser respirados . Síntomas de una alergia al látex Los síntomas de la alergia suelen aparecer entre los 30-60 minutos después del contacto, a veces de modo inmediato. Los síntomas de la alergia al látex pueden incluir: Enrojecimiento de la piel Picazón Erupción cutánea Dolor Dificultad para respirar Hinchazón del área Pulso débil o rápido Tos Edema de las conjuntivas Mareo Pérdida de conocimiento Shock anafiláctico Tratamiento de una alergia al látex El tratamiento más adecuado es evitar el contacto y uso de productos que contengan el material látex. A veces es necesario, en caso de reacciones alérgicas graves anteriores, que el paciente porte consigo una inyección de epinefrina en todo momento. Para reacciones leves, el médico puede recetar antihistamínicos o corticosteroides , que se pueden tomar después de la exposición al látex para controlar la reacción y ayudar a aliviar las molestias. Pruebas complementarias de una alergia al látex Para el diagnóstico y tratamiento de la alergia al látex se realiza una prueba cutánea para ayudar a determinar si la piel reacciona a la proteína del látex . En esta prueba, se usa una aguja diminuta para colocar una pequeña cantidad de látex debajo de la superficie de la piel, en el antebrazo o en la espalda. Si se presenta una reacción al látex, se formará un pequeño bulto. A veces es necesario realizar análisis de sangre para determinar la sensibilidad al látex. Factores desencadenantes de una alergia al látex El factor desencadenante principal de la alergia al látex es el contacto directo o indirecto con el látex o las proteínas que los conforman . Factores de riesgo de una alergia al látex Los factores que aumentan el riesgo de desarrollar esta alergia pueden ser: Personas sometidas a múltiples cirugías. Niños con espina bífida, un defecto de nacimiento que afecta el desarrollo de la espina dorsal o anomalías urinarias congénitas. Trabajadores sanitarios. Personas que trabajan con cauchos. Personas con antecedentes personales o familiares de alergias. Personas que utilizan preservativos de manera muy continua. Complicaciones de una alergia al látex La alergia al látex puede tener complicaciones como: Choque anafiláctico grave. Cicatrices causadas por las erupciones cutáneas. Dolor en las áreas de la reacción. Prevención de una alergia al látex La mejor forma de prevenir la alergia al látex es evitando el contacto con los objetos o lugares donde esta sustancia se encuentre . Algunos objetos que contienen látex y que conviene evitar son: guantes, alfombras, globos, juguetes, gomas elásticas, chupetes, borradores, preservativos, gafas de natación, mangos de raquetas, pegamentos, estetoscopios, tubos intravenosos, algunos cosméticos, etc. Especialidades a las que pertenece La alergia al látex pertenece a la especialidad de alergología. La alergología es la especialidad médica que comprende el conocimiento , diagnóstico y tratamiento de la patología producida por mecanismos inmunológicos, especialmente de la hipersensibilidad o alergia. Preguntas frecuentes ¿Qué alimentos contienen látex? Algunos alimentos tienen componentes parecidos a los del látex, y se pueden tener reacciones cruzadas . Esto quiere decir que la persona con alergia conocida a látex puede empezar a tener síntomas cuando come esos alimentos. Los alimentos más frecuentes son plátano, castaña, kiwi, aguacate y maracuyá. ¿Cuáles son las plantas que tienen látex? La planta que contiene látex es el árbol tropical Hevea brasiliensis, llamado también árbol de caucho tropical. S e hacen unos cortes en el tronco del árbol y por ellos sale la savia del árbol o látex natural . ¿Cómo se quita el látex de la piel? Para quitar el látex de la piel es necesario lavar bien el área con agua tibia con jabón. Luego, arrancar de forma cuidadosa los pedazos de látex sobre la piel . A veces es necesario saturar las áreas donde el látex se ha atascado. Por último, enjuagar toda la piel con agua tibia al terminar de retirar todo el látex. ¿Qué frutas producen alergia? Entre las frutas que producen alergia podemos encontrar: melocotón, albaricoque, cereza, ciruela, fresa, manzana, kiwi, mandarina, maracuyá, etc . ¿Qué alimentos contienen la proteína LTP? Frutas como melocotón, albaricoque, cereza, manzana, ciruela, fresa, pera, uva, limón, naranja, mandarina, plátano, kiwi, frambuesa, mora y granada. También se encuentran en hortalizas como col, coliflor, brócoli, repollo, espárrago, lechuga, tomate, zanahoria, apio, perejil y nabo. Y, en algunos cereales como maíz, trigo y cebada.
Qué Debes Saber Sobre la Alergia
Artículo especializado

Qué Debes Saber Sobre la Alergia

Con la llegada de la primavera, aparece a nuestro alrededor la dichosa alergia. ¿Qué debes saber sobre ella? Por el aumento previsible de casos a medio o largo plazo, es de esperar un incremento en la demanda sanitaria en un futuro por estos procesos, con el consiguiente impacto sobre la salud pública y los recursos sanitarios necesarios y/o disponibles. Su abordaje incumbe a numerosos estratos de la sociedad, desde los hogares y las escuelas, hasta las empresas. ¿Qué es? La alergia es una respuesta exagerada (reacción de hipersensibilidad) del sistema defensivo (sistema inmunitario) del ser humano, que identifica como nocivas determinadas sustancias inocuas (como pueden ser los pólenes de algunas plantas, los ácaros del polvo doméstico…), habitualmente toleradas por la mayoría de las personas. Esta respuesta inapropiada y equivocada, en lugar de ser beneficiosa, es claramente perjudicial para el paciente y produce una serie de alteraciones inflamatorias de la piel y de las mucosas, que originan los diferentes signos y síntomas de las enfermedades alérgicas. Por qué se produce Existen unos factores predisponentes genéticos en la persona que padece alergia y unos factores ambientales desencadenantes (denominados alergenos). Los antecedentes familiares son muy importantes. Pero es conveniente destacar que “no se nace alérgico”, se tiene sólo una predisposición genética a serlo y, si concurren determinadas circunstancias, se puede llegar a convertirse en alérgico. TIPOS DE ALÉRGENOS Existen numerosos tipos diferentes de alérgenos: Inhalados o aeroalergenos (pólenes, ácaros, pelo de animales…). Alimentarios (proteínas de la leche de vaca, huevo, frutas, gluten, frutos secos…). Fármacos (antibióticos, antiinflamatorios, anestésicos…). De contacto (níquel, cromo, perfumes, tintes de cabello…). Ocupacionales o laborales (látex, harina de trigo…). Veneno de insectos (abejas, avispas…) Todas estas sustancias pueden sensibilizar a la persona predispuesta , de modo que su sistema inmunitario produzca una serie de anticuerpos, habitualmente del tipo denominado “Inmunoglobulina E (IgE)” contra estos alergenos. El aumento de la temperatura, con inviernos más suaves, el “efecto invernadero” y la mayor contaminación atmosférica están provocando variaciones al alza en las concentraciones atmosféricas de pólenes, y el número de insectos y de hongos asociados a enfermedades alérgicas, por lo que es plausible que el número e intensidad de los casos de alergia se incrementen en el futuro. Existe también la llamada “ teoría de la higiene ”, que describe que nuestros hijos viven en ambientes limpios, se bañan con mucha frecuencia y están vacunados de numerosas enfermedades (¡afortunadamente!). Además, están sometidos al uso masivo de antibióticos (no siempre indicados) y están libres de enfermedades parasitarias. Todo ello favorece que el sistema inmunitario “se equivoque” de enemigos, puesto que no halla bacterias o parásitos contra los que combatir, y se oriente a sustancias, en principio, inocuas. Por tanto, esta teoría postula que las alergias serían el tributo exigido por el desarrollo sociosanitario. Frecuencia Se estima que entre el 30% y el 40% de la población mundial se encuentra afectada por alguna alergia. En España, las cifras son similares: una de cada cuatro personas la padece. Se ha calculado que, si uno de los progenitores es alérgico, la probabilidad de que un niño padezca alergia es aproximadamente del 50% y, si ambos progenitores son alérgicos, la probabilidad se acerca, entonces, al 70%. Signos y síntomas Estas enfermedades combinan su carácter crónico con la aparición de exacerbaciones o brotes agudos. Los cuadros clínicos más frecuentes son los siguientes: Rinitis alérgica: la más frecuente. Produce estornudos, secreción nasal acuosa, picor de nariz y congestión nasal. Puede clasificarse en función de su severidad en leve, moderada o grave, y también en función de sus manifestaciones en intermitente o persistente. Conjuntivitis alérgica: cursa con enrojecimiento conjuntival, lagrimeo y picor ocular. Asma alérgico: el asma produce tos, dificultad respiratoria (disnea) y ruidos inspiratorios y espiratorios torácicos (sibilancias). Se clasifica igual que la rinitis alérgica. Urticaria y angioedema: se caracteriza por la aparición de ronchas (habones) que suelen picar (prurito), durar menos de 24 horas, aunque pueden ir apareciendo nuevas lesiones. Cuando afecta a las partes más profundas de la piel y aparecen hinchazones, sobre todo en labios y párpados, hablamos de angioedema. La urticaria-angioedema puede ser de curso agudo (días), subagudo o crónico (duración superior a seis semanas). Dermatitis atópica o eccema atópico: afecta habitualmente a los lactantes, pero también a jóvenes y adultos. La sequedad cutánea es su característica principal, que provoca picor (prurito) intenso e induce al rascado que, a su vez, provoca lesiones inflamatorias con enrojecimiento y descamación (eccema). Puede ser calificada de leve, moderada o grave, en función de la extensión e intensidad de las lesiones cutáneas. Dermatitis alérgica de contacto. Alergia alimentaria: las manifestaciones clínicas más frecuentes son picor o hinchazón de labios y boca y, en ocasiones, náuseas, vómitos y/o dolor abdominal o dermatitis atópica o urticaria. Los casos más graves pueden producir anafilaxia. Anafilaxia: es la forma clínica más grave. Es una reacción de hipersensibilidad de instauración rápida, generalizada o sistémica y que amenaza la vida. Presenta síntomas a nivel cutáneo (enrojecimiento, prurito, urticaria y/o angioedema), o a nivel de otros órganos, digestivo (náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea), respiratorio (rinitis, asma), cardiovascular (hipotensión, taquicardia) o neurológico (mareo e incluso pérdida de conocimiento). Puede ser mortal. En edades pediátricas los cuadros alérgicos acarrean absentismo escolar y en edades adultas, absentismo laboral. Los cuadros clínicos mal controlados provocan, además, alteraciones en el descanso nocturno, pérdida de la capacidad de concentración y, en definitiva, pérdida de calidad de vida tanto en su ámbito físico, como psíquico o social. Diagnóstico El médico de atención primaria es el primero en atender al paciente alérgico. El especialista en alergología aporta la visión integral de los distintos procesos que presenta el enfermo. No obstante, el manejo incluye un equipo multidisciplinar que incluye a otorrinolaringólogos, neumólogos, dermatólogos, inmunólogos, intensivistas, internistas… El alergólogo dispone de una serie de pruebas ‘in vivo’ (pruebas cutáneas y de exposición o provocación) e in vitro (analíticas de laboratorio), en las que se analiza la Inmunoglobulina E total (IgE) y las IgE específicas frente a determinados alérgenos inhalados, alimentarios, medicamentosos, parasitarios u ocupacionales. En la actualidad, el diagnóstico molecular permite realizar diagnósticos más exactos en Alergología. Con él puede obtenerse el perfil real de sensibilización específico del paciente y plantear así el mejor tratamiento personalizado. Tratamiento En el momento actual, la vacunación antialérgica (o inmunoterapia específica) se ratifica como el tratamiento más eficiente con que combatir y prevenir ciertas enfermedades alérgicas, con capacidad de mejorar los síntomas, detener su progresión y prevenir el desarrollo de nuevas sensibilizaciones. Los alérgicos a hongos y/o ácaros deben evitar la utilización de humidificadores y deben ventilar y limpiar con frecuencia la casa, así como evitar vivir con objetos que acumulen polvo (moquetas, alfombras, cortinas…). Los alérgicos no deben fumar ni tampoco se debe fumar en su presencia (fumadores pasivos). El alergólogo recomendará el tratamiento más adecuado para cada paciente. El tratamiento integral incluye cuatro apartados: medidas de control ambiental (desalergenización), tratamiento farmacológico (antihistamínicos...), tratamiento con vacunas (inmunoterapia) y la educación sanitaria de pacientes y sus familiares. Dra. Gemma Cardona Médico consultor de Advance Medical
Qué Debes Saber Sobre la Urticaria
Artículo especializado

Qué Debes Saber Sobre la Urticaria

Cuando la piel pica y se llena de ronchas seguramente estamos ante una urticaria. En la mayoría de casos, una urticaria no es una enfermedad alérgica y tiene un buen tratamiento sin es diagnosticada por el especialista adecuado, generalmente el dermatólogo. ¿Cómo es la  erupción de la urticaria? La urticaria se caracteriza por ronchas o habones que son evanescentes , es decir, que van cambiando de lugar con  las horas, y no son fijos. Afecta más a hombres que a mujeres , generalmente en la edad media de la vida. Los habones son rojos, con bordes muy nítidos, y sin descamación o ampollas en la superficie de la piel. Pican intensamente. Algunos pacientes con urticaria (sobre todo las formas agudas) presentan además angioedema, una hinchazón de zonas como la boca, las palmas, las plantas o los párpados. En pocos casos el angioedema puede afectar al interior de la boca o el aparato respiratorio, provocando ahogo, ronquera o dificultad para respirar. La urticaria crónica, que puede durar meses o incluso años, es una enfermedad tremendamente invalidante. El paciente puede sufrir continuamente brotes de ronchas y picor, que interfieren con el sueño y alteran la vida diaria. Además, el carácter impredecible de los brotes hace que el paciente viva en un estado de incertidumbre continuo, pendiente de la posibilidad de tener un episodio. Tipos de urticarias Urticarias agudas y crónicas La urticaria aguda es aquella en la que ha habido un episodio aislado, o varios episodios durante poco tiempo. En la urticaria crónica, el paciente tiene que haber sufrido brotes de habones al menos durante seis semanas. En la mayoría de los casos, los brotes de urticaria pueden durar unos cinco años y desaparecer, aunque hay pacientes en los que no desaparecen y los pueden tener toda la vida, con el problema que comportan. Urticarias espontáneas En las urticarias espontáneas, más de la mitad de los pacientes tienen fenómenos de autoinmunidad, es decir, una inflamación de la propia piel provocada por su propio sistema inmunitario. Los episodios aparecen sin ningún desencadenante claro, aunque algunos pacientes los relacionan con cambios de tiempo o estrés. Urticarias inducibles Algunos pacientes tienen urticarias llamadas físicas o inducibles, en las que los brotes están relacionados con el frío, la exposición al sol o a la luz, la presión o el roce, el calor, el sudor, e baño o el ejercicio físico. En estos casos, la urticaria puede inducirse con pruebas, como exponer el paciente a un cubito de hielo (urticaria por frío) o a diversas fuentes de luz (urticaria solar). El tratamiento es similar al de las urticarias espontáneas, pero debe incluir en muchos casos evitar el desencadenante. Por ejemplo, las personas con urticaria por frío deben abrigarse, y las personas con urticaria solar deben utilizar fotoprotectores especiales. ¿Cómo se trata? La mayoría de las urticarias se tratan primero con antihistamínicos no sedantes, a dosis que pueden ir desde una a cuatro pastillas al día. Si no se controlan con estos medicamentos, la siguiente opción de tratamiento es el omalizumab, un bloqueador de la inmunoglobulina E que se administra en los hospitales en forma de inyección. Una alternativa son inmunosupresores (medicamentos que actúan sobre las células del sistema inmunitario) como la ciclosporina, que puede usarse cortos periodos de tiempo, debido a su posible efecto tóxico sobre el riñón. Los corticoides orales no suelen usarse para la urticaria, y si se emplean sólo debe ser durante un periodo muy corto de tiempo, nunca para el tratamiento a largo plazo. ¿Hay algunos alimentos o medicamentos que deban evitarse? Respecto a la dieta, no parece ser útil eliminar alimentos , aunque es aconsejable no comer conservas o comidas que lleven gran cantidad de colorantes o aditivos, o alimentos muy fermentados , como el queso curado. En cualquier caso, hay que dejarse aconsejar por el dermatólogo y el alergólogo. Sí es importante no tomar antiinflamatorios, codeína (contenida en algunos jarabes para la tos) o aspirina, ya que pueden empeorar la urticaria. ¿Hay algo que se deba modificar en el estilo de vida? Hay urticarias que empeoran con el estrés, por lo que se recomienda llevar una vida ordenada en cuanto a pautas de sueño y horas de las comidas , dormir lo suficiente y hacer una dieta saludable. Durante los brotes de urticaria es recomendable hacer reposo físico hasta que está controlado el brote.
Qué hacer para Tratar la Dermatitis del Pañal
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Qué hacer para Tratar la Dermatitis del Pañal

Con este nombre, nos referimos al conjunto de cambios de inflamación o infección que aparecen en la piel cubierta por el pañal en los bebés o las personas mayores. En general están causados por el contacto de la piel con las heces y la orina, la oclusión, la irritación, el roce, la humedad y la sobreinfección. En la actualidad, con los pañales absorbentes más eficaces, se suele ver menos que hace décadas. ¿Cómo se produce? El contacto con la orina o las heces pueden causar una dermatitis química por irritación directa , que se ve empeorada cuando el niño tiene diarrea, o cuando se descuida el cambio de pañal. Si ayudan la oclusión y la humedad, puede haber una sobreinfección por bacterias u hongos que complican el cuadro. En ancianos, sobre todo en personas encamadas con enfermedad de Alzheimer u otros tipos de demencia, puede ocurrir el mismo problema. Al inicio del siglo XX se creía que el causante de la dermatitis era el amoníaco de la orina , pero hoy sabemos que no es cierto, y que los causantes son una combinación de diversos factores y sustancias, sobre todo las proteasas, enzimas presentes en las heces. Por ello, la principal causa de dermatitis del pañal hoy en día son las diarreas, que aumentan el contacto de la piel con las heces. En otros casos puede venir causada por un descuido en el cambio de pañal . ¿Existe dermatitis del pañal en todos los bebés? Es fácil de entender que, en países subdesarrollados , en los que los bebés van desnudos sin llevar ningún tipo de pañal, no se produce ningún tipo de dermatitis. En el mundo desarrollado , esta dermatitis ha existido sobre todo en la época en que los bebés llevaban “paños” de algodón o pañales con poca capacidad de absorción. La mejoría de los materiales de los pañales desechables durante los años 80, con geles que pueden absorber gran cantidad de orina, aislando la piel de la humedad, ha conducido a una mucha menor frecuencia de dermatitis del pañal. ¿Puede confundirse con otras enfermedades de la piel? Efectivamente, hay otras enfermedades de la piel que pueden afectar al área del pañal. Son la dermatitis atópica , la dermatitis seborreica , la psoriasis, las candidiasis (infecciones por hongos), los impétigos (infecciones por bacterias), o enfermedades más raras como las histiocitosis o ciertos déficits de vitaminas (pelagra, acrodermatitis enteropática). Ante una dermatitis del área del pañal, un pediatra puede solicitar una consulta a un dermatólogo para descartar estas posibilidades. En caso de sospecha, pueden ser necesarios análisis de sangre o una biopsia de la piel. ¿Cuál es el tratamiento? En todos los casos, cabe aislar a la piel de la orina y las heces utilizando un pañal más eficaz , prescindiendo del pañal unas horas al día, o colocando al bebé un pañal de talla superior para que “ventile” más la zona. Si el ambiente es caluroso, se puede colocar al bebé desnudo encima de una toallita o empapador unas horas. En cuanto al tratamiento a aplicar, es todo un arte que depende de cada pediatra y cada dermatólogo, y de la situación de irritación, maceración y/o infección presente. Se emplean mucho las cremas antibacterianas o las cremas antifúngicas , pero en algunas ocasiones también pueden provocar irritación sobreañadida, por lo que hay que reservarlas a los casos donde de verdad se sospeche infección. Una norma para detectar los hongos (en general los del género Candida, que son los más frecuentes) es buscar en la zona pequeñas pústulas o granitos rojos con un “collarete” de descamación. El niño puede estar inquieto por picor, escozor y dolor. En otros casos, se prefieren soluciones secantes como la eosina, que tiene el inconveniente de manchar de color rojo la zona. Una solución muy empleada son las pastas al agua o las llamadas “pastas Lassar”, pero repitamos que cada “maestrillo tiene su librillo” y que es mejor dejarse aconsejar por el pediatra o dermatólogo habitual. ¿Y la prevención? Como ya hemos mencionado, es fundamental utilizar pañales adecuados , con una capacidad óptima de absorción y un buen sistema de sujeción. Los cambios de pañal deben ser frecuentes, y la tendencia es emplear agua y manopla en vez de las clásicas “toallitas” impregnadas de crema y perfumes, que pueden causar problemas de alergia a los niños sensibles, aunque ahora existen marcas muy mejoradas, antiirritantes y seguras. También son muy útiles las “cremas barrera”, que crean una capa protectora entre la piel y el pañal. Pueden aplicarse con cada cambio de pañal, pero no cuando la piel está muy inflamada , macerada o infectada, porque pueden contribuir a empeorarlo.
Alergia al Polen
Enfermedad

Alergia al Polen

¿Qué es la alergia al polen? La alergia al polen, o también conocida como alergia primaveral, es la reacción del sistema inmunológico que actúa como defensa y protección ante un agente alérgeno que, en este caso, son las partículas de polen que de desprenden de las flores masculinas hasta el aparato reproductor femenino de otras flores para que se produzca la fecundación. Afecta al 30% de la población y comienza en el mes de marzo y se alarga durante abril, mayo y junio, meses de mayor polinización. El polen es invisible al ojo humano y, una sola planta, puede producir miles de granos que en conjunto dan un aspecto de polvillo amarillo que se desplaza por el aire. Tipos de polen alérgenos Los diferentes tipos de polen que pueden dar alergia son: Gramíneas: es la más presente y forma parte del césped, pasto, todos los cereales (trigo, centeno, etc.), o muchas plantas silvestres Salicáceas: como el sauce llorón o el álamo negro Cupresáceas: como el ciprés o las arizónicas Betuláceas: como el abedul, el aliso o el avellano Urticáceas: como las ortigas o la parietaria Fagáceas: como el roble, el castaño o el haya Oleáceas: como el olivo, fresno, el jazmín o el lilo Plantagináceas: muchas plantas silvestres o las malas hierbas Poligonáceas: como la acedera, las plantas ornamentales o el trigo sarraceno Platanus: como el plátano de sombra Populus: como el álamo o el chopo Causas de una alergia al polen La causa principal es la hipersensibilidad al polen que producen determinadas plantas y que el sistema inmunológico reacciona de manera exagerada en su función protectora y producen reacciones inflamatorias que originan los típicos síntomas de alergia. Síntomas de una alergia al polen Los síntomas de la alergia al polen varían según la época del año, el tiempo de exposición al alérgeno y de los niveles de concentración de polen atmosférico. Los síntomas de una alergia al polen pueden ser: Conjuntivitis, picor, lagrimeo y sensación de arenilla en los ojos Picor de garganta Estornudos Dolor de cabeza Problemas respiratorios, pitos en el pecho, congestión nasal, rinitis, tos o incluso asma Irritabilidad Fatiga Tratamiento de una alergia al polen El tratamiento de la alergia al polen consiste en la administración de: Antihistamínicos, broncodilatadores o corticoides, que ayudan a aliviar los síntomas, como la ebastina o la loratadina. También los descongestionantes nasales en forma de spray. Inmunoterapia, desensibilización o vacuna de la alergia que tiene gran eficacia, más que demostrada, para frenar, e incluso hacer desaparecer la alergia. Se trata de tratamientos individualizados y de larga duración, que se pueden administrar por vía subcutánea, oral o sublingual. Las vacunas consisten en administrar dosis cada vez más elevadas del alérgeno que provoca la alergia hasta un máximo establecido por el alergólogo, por ello es importante hacer revisiones periódicas, para poder establecer el mejor el grado de sensibilidad. Pruebas complementarias de una alergia al polen Las pruebas complementarias de una alergia son: Historia clínica y exploración física. Es importante saber cuándo y cómo aparecen los síntomas de alergia. Prueba Prick test: consiste en administrar una pequeña cantidad de diferentes muestras de polen en el antebrazo, se pica la piel para que entre en contacto el alérgeno y así evaluar las diferentes reacciones transcurridos 15-20 minutos. Análisis de sangre: para la detección de anticuerpos que reaccionan a los alérgenos específicos del polen. Inhalación: también se puede administrar directamente, a través de la inhalación, el posible alérgeno y esperar a ver qué respuesta provoca. Esta prueba se debe realizar en un centro médico debido al riesgo que conlleva y a la necesidad de estar vigilado en todo momento. Factores desencadenantes de una alergia al polen El factor desencadenante de la alergia al polen es el contacto con el polvo del alérgeno concreto . Dentro del grano de polen, hay una serie de proteínas que son las causantes de dichas reacciones alérgicas y, según sea la sensibilidad a ella y la respuesta inmunológica, desencadenará una serie de inflamaciones, provocando los síntomas de la alergia. Factores de riesgo de una alergia al polen Los factores de riesgo de la alergia al polen pueden ser: Contaminación: las plantas se defienden ante la misma generando nuevas proteínas, llamadas proteínas de estrés, que producen mayor respuesta alérgica en las personas. La incidencia es mayor en ciudades y menor en zonas rurales donde no hay contaminación. Aumento de la concentración atmosférica en días cálidos y secos, que hacen que suban las temperaturas y, con ello, el periodo de polinización. En días fríos y lluviosos disminuye la polinización. Viento: hace que el polen caído se levante hasta alturas donde es fácil respirarlo. Estaciones del año donde la polinización es mayor como primavera, durante los meses de marzo a junio. Complicaciones de una alergia al polen Una de las complicaciones de la alergia al polen es el asma bronquial con opresión torácica, dificultad respiratoria o silbidos en el pecho, sobre todo por la noche. En casos extremos y con menor frecuencia, puede haber un shock anafiláctico que precisaría de asistencia médica urgente. Prevención de una alergia al polen No se puede prevenir la alergia, pero se pueden tomar medidas para reducir la exposición al polen de manera parcial: Consultar los niveles de concentración de polen antes de salir al campo, a la calle o realizar actividades al aire libre y, evitar en la medida de lo posible, salir fuera de casa si esos niveles son altos. En caso de necesitar salir de casa hay que protegerse con gafas de sol y mascarilla que cubra nariz y boca y evitar las horas de mayor polinización, entre las 5 y 10h de la mañana y las 19 y 22h de la tarde. Cerrar las ventanas durante el día. Limpieza diaria de la casa con paños húmedos y evitar corrientes de aire. Después de haber estado al aire libre, es recomendable darse una ducha y cambiarse de ropa. No abrir las ventanillas del coche durante los viajes, para evitar la entrada de polen. Evitar ir en moto o bicicleta durante las horas de mayor polinización. Usar filtro antipolen en los vehículos y en los aparatos de aire acondicionado. Evitar cortar el césped los días de mayor polinización. No tender la ropa en el exterior durante la época de polinización. Cambiar regularmente la ropa de cama. Procurar irse de vacaciones cuando las concentraciones de polen sean bajas y elegir destinos de playa. No dormir cerca de árboles o plantas. Seguir con rigurosidad el tratamiento pautado por el alergólogo. Especialidades a las que pertenece El médico especialista que trata la alergia al polen es el alergólogo. Preguntas frecuentes ¿Dónde se encuentra el polen de una planta? El polen se encuentra en el interior de las plantas, son las células sexuales masculinas. ¿Cuáles son los tipos más comunes de alergias? Los tipos de alergias más comunes son, entre otras: alergia al polvo, polen, animales, alimentos, al sol, medicamentos, moho, metales, etc. ¿Cómo saber si tengo asma o alergia? Se puede saber si se tiene asma cuando hay dificultad respiratoria, silbidos en el pecho u opresión torácica. También, cuando hay picor en alguna parte del cuerpo, dolor de cabeza, tos, dificultad para respirar, moqueo de nariz, lagrimeo de ojos, etc. ¿Cómo se transmiten las alergias? Aunque hay un componente hereditario en casos concretos como la atopia, las alergias no se transmiten ni se contagian de unas personas a otras, es necesario estar en contacto directo con el alérgeno. ¿Qué provoca el asma en las vías respiratorias? El asma provoca en las vías respiratorias, tos, opresión en el pecho, dificultad respiratoria, mucosidad, silbidos o pitidos al respirar o falta de aire.
¿Qué es la intolerancia a la histamina? Causas y síntomas
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¿Qué es la intolerancia a la histamina? Causas y síntomas

¿Qué es la intolerancia a la histamina? La histamina es una sustancia natural que produce el organismo que se encuentra en los órganos y tejidos. También es ingerida a través de los alimentos. Su fabricación, liberación y control de la cantidad de histamina necesaria es fundamental para que el organismo funcione correctamente, por tener muchas funciones en el mismo. Cuando la histamina ingerida por los alimentos no se descompone de manera correcta, produce una serie de síntomas y consecuencias que afectan principalmente al tracto digestivo y que se conoce como intolerancia a la histamina y puede afectar al 2% de las personas. Causas de la intolerancia a la histamina La causa principal de intolerancia a la histamina es debido a un déficit en una enzima llamada Diaminooxidasa (DAO) que se encuentra en muchos tejidos, entre ellos, en el tubo digestivo (intestino delgado y colon ascendente). La DAO (diaminooxidasa) precisa la presencia de vitamina B6 y C y de cobre para que cumpla su función, es decir, se sintetiza y es secretada a la luz del intestino para que descomponga la histamina que hay en los alimentos ingeridos y, de esta manera, regular su nivel en sangre.  También puede haber una liberación excesiva de histamina en las células del sistema inflamatorio como mastocitos y basófilos ante diferentes estímulos. Otra de las causas de la intolerancia a la histamina puede ser la ingesta elevada de alimentos liberadores de histamina endógena. Síntomas de la intolerancia a la histamina Los síntomas no suelen darse de manera inmediata , sino que pueden aparecer a los pocos días. Nunca son síntomas aislados, sino que van asociados varios juntos. Estos afectan a diferentes órganos y partes del cuerpo y pueden ser, entre otros: Alteraciones intestinales: Dolor de estómago Colon irritable Diarrea Reflujo gástrico y pirosis Estreñimiento Flatulencias Náuseas  Sensación de saciedad Hinchazón de estómago Astenia (falta de apetito) Alteraciones respiratorias: Tos y estornudos Dificultad para respirar, asma Aumento de la mucosidad nasal  En casos más graves puede haber edema de lengua o de glotis Alteraciones en la piel: Piel seca Picor Dermatitis Edemas Psoriasis Urticaria Alteraciones generales: Dolor crónico, fibromialgia y dolor muscular Dolor de huesos, sobre todo, en espalda y columna Dolor en tejidos blandos Migraña Mareos Desajustes hormonales como amenorrea, síndrome premenstrual, ovarios poliquísticos e incluso infertilidad Cansancio injustificado Ansiedad Depresión  Alteraciones del sueño Diagnóstico de la intolerancia a la histamina No hay una prueba específica para hacer un diagnóstico de intolerancia a la histamina. Se puede hacer un análisis para detectar los niveles de actividad de la DAO (diaminooxidasa) en el organismo. También es importante asociarlo a la clínica que presenta la persona, para determinar el diagnóstico . Tratamiento y prevención de la intolerancia a la histamina El tratamiento y, especialmente, la prevención para la intolerancia a la histamina, está enfocado a la dieta y a un aporte añadido de vitaminas. La dieta debe consistir en: Alimentos frescos, por ser pobres en histamina Vigilar el estado de los alimentos, ya que cualquier pequeña alteración durante su almacenamiento o deterioro, puede producir un aumento de histamina, como es el caso del pescado y marisco Guardar correctamente los alimentos y mantener medidas higiénicas durante su preparación Aumentar la ingesta de Vitaminas, sobre todo vitamina B6, vitamina C y de ácido fólico, magnesio, cobre y zinc Tomar suplementos de DAO (diaminooxidasa) antes de las comidas  Evitar consumir bebidas alcohólicas Disminuir la ingesta de alimentos ricos en histamina como son chocolate, frutos secos, fresas, algunos colorantes, glutamato, clara de huevo, crustáceos, etc. Evitar la toma de medicamentos como antiinflamatorios, analgésicos, contrastes yodados, algunos antibióticos e, incluso, algunos antihistamínicos