Sarampión

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¿Qué es el sarampión?

El sarampión es una enfermedad vírica altamente contagiosa, clasificada como una de las llamadas enfermedades exantemáticas, que se caracterizan por aparición de síntomas generales y que afectan a la piel con la presencia de “granitos” o “manchitas”.

El sarampión, aunque se considera una enfermedad vírica benigna en la mayoría de los casos, puede derivar en complicaciones que pueden llegar a ser graves.

Es una enfermedad que, antes de la vacunación generalizada contra el sarampión, se presentaba en niños de 5 - 9 años con epidemias recurrentes cada 2 - 5 años sobre todo en invierno y primavera. Con la introducción de la vacuna en España a partir de 1973 de forma individual, por un lado, y de forma conjunta con la vacuna triple vírica, que incluye la vacuna de la rubéola y la parotiditis, la frecuencia de aparición disminuyó de forma radical, siendo excepcional su presentación y elevándose también la edad de presentación por encima de los 10 años.

Aunque se considera una enfermedad vírica benigna en la mayoría de los casos, puede derivar en complicaciones que pueden llegar a ser graves.

Tipos de sarampión

  • Sarampión de presentación típica: presenta la sintomatología típica de la enfermedad.
  • Sarampión hemorrágico o negro: complicación del sarampión donde se producen múltiples lesiones hemorrágicas.
  • Sarampión modificado: se presenta en pacientes parcialmente inmunizados (menores de 9 meses, vacunación parcial y forma raras de sarampión recurrente). Los síntomas en este caso son menos intensos.

Causas del sarampión

La causa del sarampión es el contagio del virus del sarampión (un mixovirus de la familia paramixovirus), transmitido por la vía respiratoria de una persona infectada (a través de gotas de saliva, mocos, etc.). El periodo de transmisión de un paciente a otro se produce desde 10 días antes de la aparición de las primeras lesiones dérmicas.

Síntomas del sarampión

Inicialmente se tiene un periodo llamado prodrómico que dura aproximadamente 2 - 4 días, en el que aparece irritación de la conjuntiva del ojo (lo blanco del ojo), lagrimeo, estornudos, moqueo continuo, dificultad para tragar (disfagia), tos seca, afonía, malestar general, dolores generalizados o molestias con la luz (fotofobia). A los pocos días aparece fiebre alta.

Durante los tres y cuatro primero días del inicio de los primeros síntomas se observan unas pequeñas ”manchas”  blanco-azuladas en la mucosa (revestimiento) del interior de la boca (manchas de Koplik), que son características de esta enfermedad. Posteriormente aparece un erupción o “sarpullido” en la piel, que comienza en la cabeza (detrás de las orejas) y se va extendiendo por el cuello, tronco, brazos y piernas, pudiendo afectar a las palmas de las manos y plantas de los pies. En raras ocasiones pueden verse afectados los oídos, pulmones y cerebro. Tras tres días, desaparecen en el mismo orden que aparecieron dando lugar a una descamación de la piel (excepto en palma de manos y planta de los pies).

Tratamiento para el sarampión

En los casos de sarampión típico sin complicaciones el tratamiento va destinado al control y disminución de los síntomas. Se pautan antitérmicos para disminuir la fiebre, lavados oculares con suero, adecuada hidratación bebiendo abundantes líquidos y reposo en el domicilio.

Solo en el caso de complicaciones como sobreinfecciones bacterianas se pauta un tratamiento antibiótico y, en caso de complicaciones graves y mala evolución del tratamiento, se hospitaliza al paciente.

Diagnóstico del sarampión

El diagnóstico se realiza, sobre todo, a través la exploración física y la valoración de los síntomas que presenta el paciente. Si existen dudas, se puede solicitar una analítica para detectar los anticuerpos (proteínas del sistema de defensa que reconocen al virus).

Factores desencadenantes del sarampión

Hay más riesgo de sarampión entre aquellas personas que no han sido vacunadas antes de entrar en las edades más propensas, además, las defensas bajas también pueden ser un desencadenante de la enfermedad. A continuación, vemos un listado de cuáles son los factores más potenciales para padecer el sarampión.

Factores de riesgo del sarampión

  • Bajo nivel socioeconómico.
  • Vivir en países con baja tasa de vacunación.
  • Padecer un estado de inmunodepresión (defensas bajas), por ejemplo, enfermos con virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o SIDA.
  • Edad menor a 2 años.

Complicaciones del sarampión

  • Aparición de una infección bacteriana secundaria como otitis media aguda o neumonía (infección en el pulmón)
  • Desarrollo de sarampión hemorrágica con sangrados nasales, orales e intestinales.
  • Meningoencefalitis: infección grave del cerebro y las membranas que lo recubren.
  • Neumonía de células gigantes (cuadros respiratorios graves poco frecuentes).
  • Complicaciones menos frecuentes son: la afectación del músculo cardíaco; la miocarditis o la disminución de las plaquetas o trombopenia.
  • Si la infección se produce en una mujer embarazada, hay una alta probabilidad de muerte fetal o aparición de malformaciones asociadas.

Prevención del sarampión

  • Vacunación infantil generalizada.
  • No estar en contacto con pacientes infectados.

Especialidades a las que pertenece el sarampión

El sarampión puede ser diagnosticado y tratado por el pediatra de atención primaria o el médico de familia. Si existen complicaciones es frecuente que se precise la hospitalización del paciente.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre sarampión y varicela?

El sarampión y la varicela son dos enfermedades llamadas exantemáticas, que producen la aparición de “salpullido” en la piel, en el caso del sarampión son manchas rojas pequeñas que pueden confluir (unirse) y formar “manchas” de mayor tamaño. Después de tres o cuatro días desaparecen las “manchas” y aparece descamación de la piel. En el caso de la varicela aparecen lesiones más vesiculosas, (como ampollitas pequeñas), que se rompen y forman costras. Estas lesiones “conviven” en distinto estadio evolutivo.

En la varicela la sensación de picor aparece de manera más frecuente que en el sarampión.  El periodo de contagio en el sarampión se da desde 10 días antes de la aparición de las lesiones y en la varicela es de dos días previos a la aparición de las lesiones hasta la formación de las costras. La fase prodrómica es de menor duración en la varicela.

Si he tenido la varicela… ¿Puedo tener el sarampión en el futuro?

Sí, porque son dos enfermedades originadas por dos virus diferentes.

Si me vacuno… ¿Quiere decir que ya no tendré el sarampión nunca?

Con solo la primera dosis, la vacuna evita la enfermedad durante el resto de la vida en más del 90 % de los pacientes.

¿A qué edad hay que ponerse la vacuna contra el sarampión?

En España, como en la mayoría de los países desarrollados, la vacuna forma parte del calendario de vacunación infantil: la primera dosis se recomienda entre los 12 y 15 meses de edad, aunque puede adelantarse la vacunación hasta los 6 meses si existen brotes epidémicos o si se va a realizar un viaje a zona de riesgo. La segunda dosis de vacuna es entre los 3 y los 6 años (se recomienda a los 3 - 4 años). Los lactantes vacunados antes de 1 año requerirán dos dosis adicionales más.

Si ya he tenido sarampión, ¿no lo tendré más?

Por lo general, el organismo de un paciente que padece la enfermedad se queda con un recuerdo inmunológico (en el sistema de defensa), sobre cómo reconocer al virus si toma contacto con él para poderlo eliminar. Solo podría volver a padecer Sarampión en caso de que el virus con el que toma contacto sufra una mutación (alteración de su estructura) muy importante, provocando que falle el reconocimiento del virus por parte del organismo.
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El virus respiratorio sincitial (o VRS ) es un virus que origina infecciones en el aparato respiratorio . Aunque puede afectar a personas de cualquier edad es especialmente peligroso en niños menores de dos años. En este grupo de edad puede causar una enfermedad potencialmente muy grave denominada bronquiolitis . El VRS tiene muchas características similares al coronavirus por lo que supone una doble amenaza para los bebés y niños pequeños, especialmente en otoño e invierno. ¿Tienes dudas? Regístrate en Savia   y habla gratis con un pediatra. El VRS es un virus muy contagioso. Se difunde con las secreciones respiratorias de las personas infectadas, y al igual que el coronavirus, se puede adquirir la infección por contacto con las gotitas de saliva que emite una persona infectada al hablar o toser. El VRS sobrevive hasta media hora en las manos y varias horas en las superficies de los objetos contaminados con secreciones. Por ello, una forma primordial de trasmisión es a través de las manos , o por contacto con objetos contaminados como juguetes, los barrotes de las cunas, un chupete, etc. La puerta de entrada son los ojos, la mucosa nasal o la boca. La infección por VRS es muy frecuente en los niños pequeños. En España se estima que las infecciones por el VRS originan anualmente entre 15.000 y 20.000 visitas pediátricas a los servicios de  urgencia y de 7.000 a 14.000 hospitalizaciones . La infección es tan frecuente que a la edad de dos años la mayoría de los niños ya han pasado alguna infección por este virus. Además, la infección no produce inmunidad duradera y son frecuentes las reinfecciones , aunque generalmente cursan de manera más leves que la primoinfección , o primera infección con el virus. En  los  niños  mayores  y  en  los adultos la infección por VRS suele ser asintomática o cursa simplemente  como un resfriado  común . Sin embargo, en niños menores de dos años la infección pueden originar un cuadro de bronquilitis, que es la infección de las vías respiratorias pequeñas, o una neumonía que es la infección del tejido pulmonar. Estas complicaciones asociadas a la infección por VRS son potencialmente muy graves e incluso mortales . El 2-3% de los menores de 12 meses con una primoinfección por VRS necesitará ingreso hospitalario y, de ellos, el 2-6% requerirá un ingreso en una unidad de cuidados intensivos. Los signos y síntomas de la infección por el VRS suelen aparecer entre cuatro y seis días después de la exposición al virus. La infección suele comenzar como un resfriado, con congestión nasal , moqueo y algunas décimas de fiebre . En niños pequeños, después de 1 a 3 días, el virus puede propagarse al aparato respiratorio inferior, y producir una bronquiolitis o una neumonía . Entonces, aparecen síntomas y signos más llamativos como   irritabilidad , rechazo de la alimentación , fiebre , tos intensa , respiración rápida, dificultad para respirar , que puede hacer que el niño prefiera estar sentado en lugar de acostado, y un color azulado de la piel a causa de falta de oxígeno, lo que conocemos como cianosis . Otro signo característico de la bronquiolitis son los sibilantes , los cuales son unos ruidos como silbidos que se producen al respirar, especialmente durante la espiración y que se deben a la inflamación de la vía respiratoria. En caso de una evolución favorable, el cuadro suele durar de 10 a 12 días , aunque hay en un pequeño porcentaje de casos puede durar hasta un mes. ¿Tienes dudas? Regístrate en Savia   y habla gratis con un pediatra. Según algunos estudios, los niños que han padecido cuadros de bronquiolitis durante la época de lactante presentan tres veces más disposición a padecer asma en edades posteriores que el resto de los niños. Sin embargo, otros estudios no han corroborado estos resultados. Existen algunos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que se produzcan formas graves de infección por VRS. Algunos de estos factores de riesgo son prematuridad , bajo peso al nacer (menor de 2500 g), enfermedades congénitas (como cardiopatías, neumopatías o problemas del sistema inmunitario), una edad menor de 6 meses , tabaquismo materno en el embarazo, tabaquismo pasivo en el hogar, o ausencia de lactancia materna . También existen factores de riesgo social , como la dificultad de los cuidadores de valorar los signos de alarma, o la dificultad del acceso a los servicios sanitarios. Por la coexistencia con el coronavirus , ahora más que nunca es muy importante estar pendiente de posibles signos y síntomas que puedan indicar una infección respiratoria en los niños pequeños. Es necesario acudir con urgencia al médico si se observa que un niño pequeño tienen alguno de los siguientes signos de alarma : Hace pausas prolongadas en la respiración o tiene color azulado en los labios o las uñas. Tiene un aumento de la frecuencia respiratoria o nota un aumento de su trabajo respiratorio. No come o vomita. Tiene mal estado general, está somnoliento o muy irritable. Tiene fiebre alta. Por fortuna, en la actualidad existen muchos recursos diagnósticos y terapéuticos, e incluso un tratamiento preventivo en personas de riesgo, como los bebés prematuros, que minimizan el riesgo de complicaciones graves secundarias a la infección por VRS. También existen pruebas diagnósticas que pueden permitir a los sanitarios distinguir el VRS del coronavirus . A día de hoy no existe ninguna vacuna para el VRS. Sin embargo, se pueden tomar precauciones para ayudar a prevenir la propagación de la infección por VRS, muchas de las cuales son similares a las que se toman para prevenir la infección por coronavirus: Hay que lavarse las manos con frecuencia y enseñar a los niños la importancia de lavarse las manos. Hay que evitar el contacto del niño con personas que tengan fiebre o síntomas respiratorios. Esto es particularmente importante en caso de  bebés prematuros y en los primeros dos meses de vida de todos los bebés. Hay que mantener limpios los objetos y las superficies de la casa. Es muy importante lavar los juguetes con regularidad . Los pañuelos de papel usados hay que desecharlos de inmediato. No hay que compartir vasos de bebidas con otras personas . Es importante no fumar. Los bebés que están expuestos al humo de tabaco tienen mayor riesgo de contraer VRS y de tener síntomas más graves. En caso de que se fume nunca hay que hacerlo dentro de la casa o del coche. En resumen, el VRS es un virus respiratorio que comparte la vía de transmisión del coronavirus y que también cursa con sintomatología respiratoria. La infección por VRS es muy frecuente en niños pequeños especialmente en otoño e invierno y puede dar complicaciones graves como la bronquiolitis . Por ello es esencial seguir medidas higiénicas estrictas para evitar la propagación del virus y estar pendientes de posibles síntomas de alarma para acudir rápidamente al médico en caso necesario. ¿Tienes dudas? Regístrate en Savia   y habla gratis con un pediatra.
Relaciones sexuales y precauciones en la nueva normalidad
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Relaciones sexuales y precauciones en la nueva normalidad

Las relaciones sexuales se vinculan de diferentes formas con la salud. En primer lugar, las relaciones sexuales constituyen un elemento importante de la calidad de vida de las personas y de la salud física y psicológica. En segundo lugar, los problemas de salud pueden afectar a la sexualidad. De este modo, afecciones como la diabetes, el dolor crónico, la depresión, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, entre otras, pueden afectar al funcionamiento sexual. Finalmente, las relaciones sexuales pueden ser una vía de propagación de infecciones, las enfermedades de transmisión sexual (ETS). La nueva pandemia de la COVID-19 plantea nuevos retos en las relaciones humanas, incluyendo las relaciones sexuales, ya que son una posible vía de contagio. ¿Tienes dudas? Re gístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Salud sexual durante la pandemia En tiempos de pandemia, las intervenciones que incluyen períodos prolongados de cuarentena, el distanciamiento social y el confinamiento en el hogar tienen efectos en las relaciones personales. La salud sexual también se puede ver afectada, con la influencia que ello supone sobre la calidad de vida en el corto y largo plazo. Las investigaciones en el campo de la sexualidad muestran una asociación entre el sexo y una mayor satisfacción, mayores niveles de confianza, intimidad y amor en las relaciones. De igual modo, las relaciones sexuales determinan una capacidad mejorada para percibir, identificar y expresar emociones y un mayor grado de madurez en el funcionamiento psicológico. En muchos aspectos, las relaciones sexuales, junto a muchos otros elementos, se están viendo afectados por la pandemia de la COVID-19, con la repercusión que esto puede tener para las relaciones de pareja y la salud. Relaciones sexuales y COVID-19 Hasta la fecha se sabía que los coronavirus no se transmiten a través del contacto sexual, si bien sí se pueden identificar en las heces y secreciones intestinales. En el caso del SARS-CoV-2, el virus causante de la COVID-19, no existen evidencias de que pueda ser transmitido a través de relaciones sexuales vaginales o anales, si bien no es descartable que estas puedan producirse, ya que, por ejemplo, el nuevo coronavirus ha podido ser detectado en el semen de pacientes convalecientes de COVID-19. De este modo, el virus podría estar presente y proliferar en el tracto reproductor masculino, especialmente en presencia de inflamación sistémica. Incluso, aunque el virus no se replicase dentro del sistema reproductor masculino, sí podría persistir. En este sentido, si pudiera probarse en futuros estudio que el SARS-CoV-2 se transmite sexualmente, la transmisión sexual podría ser una parte crítica de la prevención de la expansión de la enfermedad. La abstinencia, las prácticas sexuales seguras y el uso de preservativo podrían considerarse medios preventivos necesarios. Por otro lado, sí se han encontrado evidencias de transmisión oro-fecal de la COVID-19 y eso implica que las prácticas oro-anales pueden representar un riesgo de infección. En mujeres embarazadas con la infección que dieron a luz mediante parto vaginal no se ha observado transmisión al feto de forma generalizada, por lo que la transmisión transvaginal no parece ser una vía clara de contagio. Si necesitas un ginecólogo aquí puedes encontrar uno cercano. Encuentra aquí dónde te puedes hacer el test de la COVID-19 o un test de ETS . Relaciones sexuales con parejas estables y ocasionales En el caso de las parejas estables, no es necesario establecer precauciones con el coronavirus, si ninguna de las dos personas presenta síntomas. Tampoco si ya han pasado la enfermedad y no están en periodo de incubación o de cuarentena o tienen anticuerpos, y si no han tenido relaciones recientes con otras personas. En el caso de relaciones con parejas ocasionales, al igual que estornudar y toser sin la distancia de uno o dos metros, supone un riesgo, besarse lo supone todavía mayor. En términos de riesgo de transmisión de SARS-CoV-2, durante la práctica de relaciones sexuales, algunos estudios han mostrado que la mayor cantidad de virus están presentes en la saliva y, por lo tanto, besarse se convierte en una práctica arriesgada. De este modo, los encuentros sexuales con parejas ocasionales requerirán de ciertas medidas para prevenir el coronavirus. Estas serán similares si la relación es con una pareja estable si alguno de los miembros de la pareja presenta síntomas o ha dado positivo de COVID-19 [link contenido COVID-19] . En estos casos lo más conveniente es llevar a cabo prácticas sexuales seguras. En cualquier caso, es preciso tener presente que la incubación de la enfermedad es larga (hasta 14 días) y que hay personas que no presentan síntomas, pero sí pueden contagiar. En definitiva, cada pareja puede realizar la práctica sexual que más le guste, manteniendo medidas preventivas que eviten el contagio. La primera recomendación es evitar los besos e incluso el uso de la mascarilla durante la práctica sexual. Si necesitas un ginecólogo aquí puedes encontrar uno cercano. Encuentra aquí dónde te puedes hacer el test de la COVID-19 o un test de ETS . Consejos para prevenir el contagio del SARS-CoV-2 Evitar los besos con parejas desconocidas. El coronavirus se transmite a través de la saliva, por lo que hay que extremar la precaución. Evitar el sexo anal. Al igual que en la saliva, el virus también ha sido encontrado en las deposiciones de personas infectadas. Tratar de limitar las relaciones sexuales a aquellas con la pareja habitual. Seguir una correcta higiene general y de las manos, antes de la práctica sexual y después. Lavar y desinfectar los juguetes sexuales, si es el caso. Utilizar preservativos y otras medidas preventivas para disfrutar de una buena salud sexual. Las relaciones a distancia son opciones seguras que se practican cada vez con más frecuencia. Ser responsables y prudentes en estos tiempos es siempre recomendable. En definitiva, mantener relaciones sexuales con una nueva pareja es una práctica arriesgada. La única forma segura es tener relaciones sexuales con la pareja habitual o poner en práctica relaciones sexuales seguras como el sexo virtual, una práctica que muchas parejas pueden haber descubierto o haber puesto en valor durante el confinamiento.   ¿Tienes dudas? Re gístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
La “nueva normalidad” en tiempos de coronavirus y los niños: ¿cómo afrontar la vuelta al cole?
Artículo especializado

La “nueva normalidad” en tiempos de coronavirus y los niños: ¿cómo afrontar la vuelta al cole?

Por desgracia, el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 está presente en todas las conversaciones, afecta nuestra vida y nuestras rutinas de múltiples maneras, y es motivo diario de preocupación. Los niños y niñas perciben la preocupación que se genera tanto en los adultos a su cargo como en la sociedad en general. Por ello, es importante cuidar su salud física y emocional en la “nueva normalidad” , y no descuidar medidas encaminadas a mantener su salud como la vacunación infantil o el seguimiento de hábitos saludables . Para que nuestros hijos e hijas afronten la nueva situación de manera correcta es necesario hablar con ellos con sinceridad y explicarles la situación sin alarmismo pero de una manera rigurosa, y en un lenguaje comprensible. Esto les puede ayudar a entender qué está pasando , hacer que se sientan más seguros , y  superar algunos de los miedos que puedan presentar. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. Algunas recomendaciones para hablar con los niños son las siguientes: Hay que comenzar por estar bien informado . Se puede acudir a fuentes de información fiable como las páginas web del Ministerio de Sanidad o de las distintas Comunidades Autónomas . También las Sociedades Científicas de las distintas ramas de la medicina ofrecen información específica para pacientes con alguna patología concreta (por ejemplo, niños con asma, inmunodeprimidos, etc.). Tras conocer los datos verdaderos y las recomendaciones oficiales ya estamos preparados para hablar con nuestros hijos y darles el apoyo que necesitan. Para comenzar una conversación hay que elegir un momento en el que los niños probablemente quieran hablar, como durante las comidas. Hay que preguntarles qué saben ya del tema, y sobre todo qué dudas o preocupaciones tienen. Estas dudas, miedos o incertidumbres pueden guiar la conversación. Cuando se habla con los niños hay que escucharlos de forma activa y responder a sus preguntas o dudas con información veraz y de una manera que puedan entender. Es probable que no se tengan todas las respuestas, en ese caso hay que ser sincero y buscar la información en fuentes oficiales. También hay que comentarles que hay muchos rumores e información errónea, y que no pueden creer todo lo que lean o escuchen. Es importante hablar con los niños con frecuencia para detectar nuevas dudas y ver cómo están afrontando la situación. Al ser una pandemia tan cambiante, se puede ofrecer información actualizada sobre el virus o sobre las recomendaciones para su prevención, en un lenguaje cercano y comprensible. Siempre hay que animar a los niños a que expresen sus sentimientos y decirles que es normal que estén afectados o preocupados. También hay que animarles para que consulten siempre que tengan alguna pregunta o duda. Respecto al contenido de las conversaciones , se puede aclarar al niño qué es el coronavirus , las consecuencias en la salud y la forma de transmisión . Se puede comentar que en los niños pueden tener la enfermedad sin sentirse mal o tener solo síntomas leves parecidos a los de un resfriado. También se puede hablar del gran esfuerzo que se está haciendo para superar la situación, y que los expertos están haciendo un gran trabajo para prevenir la enfermedad o curarla sin complicaciones en caso de que se produzca.  En cualquier caso, además de hablar con los niños, hay que tomar medidas prácticas , que pueden ser útiles tanto en su vida familiar como en la vuelta al colegio. Hay que animarles a que se laven las manos con frecuencia y de manera correcta , especialmente cuando vuelven a casa, antes de las comidas, y después de toser, de estornudar, o de sonarse la nariz. Para ello, es importante demostrarles cómo hay que lavarse bien las manos , incluyendo todos los dedos y espacios interdigitales, y durante al menos 40-60 segundos. También deben conocer que cuando se tose o estornuda hay que hacerlo en un pañuelo desechable , y luego tirarlo a la basura, o cómo toser en el ángulo del codo. Igualmente, hay que destacar con ellos la importancia del distanciamiento social y el uso correcto de la mascarilla, las cuales deben estar homologadas y ser adecuada para su edad. Deben aprender que hay que evitar el contacto cercano con las personas que no viven en casa, aunque no parezcan que están enfermas. Además, en lugar de chocar la mano, tocarse los puños, o abrazar a las personas que no viven en casa, es mejor sonreír y saludar con un movimiento de la mano . ¿Tienes dudas? Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.   Por otra parte, hay otras medidas que se pueden tomar para ayudar a los niños a afrontar la situación:   Hay que mantener la calma , pues los niños siguen el ejemplo de los adultos para saber cómo reaccionar. También hay que tener paciencia y mostrarles apoyo y cariño incondicional. El mantenimiento de rutinas ayuda a los niños a predecir cuál es el plan y tener una sensación de control de la situación. Se puede limitar el acceso a las noticias sobre coronavirus, que puede llegar a ser agobiante, o el acceso a redes sociales o a información que puede ser falsa. El hecho de que se recomiende pasar más tiempo en casa es una oportunidad para ser creativo en cuanto a maneras para divertirse , pasar más tiempo con los seres queridos , mantener la actividad física en familia, y disfrutar con contactos sociales de manera virtual . Hay que evitar los gestos de discriminación o rechazo hacia otras personas afectadas, tratar de usar el sentido del humor para afrontar las situaciones, y ofrecer mensajes de confianza y esperanza , pues en el fondo la situación es temporal y “de todo se sale”. También es importante que nos cuidemos los adultos : dormir lo suficiente, hacer ejercicio físico, seguir una dieta saludable y buscar asesoramiento psicológico en caso necesario. Mantenernos sanos también es una manera de ayudar a nuestros hijos. Otra duda que surge con frecuencia es la vacunación de los niños durante a pandemia. Es muy importante que los niños reciban todas las vacunas contempladas en el calendario de vacunación en el momento que le corresponden para obtener protección en este momento y en el futuro. La infección por coronavirus no presenta ningún riesgo específico relacionado con las vacunas o con la vacunación. Hay que seguir las instrucciones de las autoridades sanitarias para saber dónde y cuándo se administran las vacunas. Si los s ervicios de vacunación se interrumpieran temporalmente , hay que asegurarse de que los niños se ponen al día con las dosis no administradas lo antes posible una vez que se reanuden los servicios. En cualquier caso, todas las dudas sobre la salud física o emocional de los niños y niñas se pueden resolver fácilmente consultado con un pediatra o con un psicólogo , lo que puede hacerse de manera presencial o telemática. En caso de notar que los niños presentan cualquier trastorno, como problemas persistentes con el sueño , dificultad para concentrarse , falta de esperanza , tristeza excesiva , o simplemente que parece que se preocupan demasiado por la situación, es el momento de buscar el asesoramiento de un profesional. ¿Tienes dudas? Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Revisión ginecológica
Artículo especializado

Revisión ginecológica

Tras el confinamiento, ahora puede ser un buen momento para poner en orden las revisiones de salud, entre ellas, la revisión ginecológica . Por qué es importante la revisión ginecológica Las revisiones ginecológicas periódicas son importantes para la salud de la mujer, ya que están enfocadas a la prevención y detección de cáncer ginecológico, cáncer de mama y enfermedades de transmisión sexual. Desde la primera revisión, que tiene lugar cuando la mujer comienza a mantener relaciones sexuales, su objetivo es explorar el aparato reproductor femenino con el fin de detectar a tiempo las alteraciones que puedan derivar en el desarrollo de patologías. Desde ese momento, además de la identificación de alteraciones, las revisiones ginecológicas tienen una finalidad preventiva, detectando factores de riesgo que deban corregirse. Forman parte de esta estrategia las revisiones para descartar el cáncer de cérvix con una citología cada 3 años (desde los 25 a los 65 años), si bien se pueden realizar con una periodicidad menor. También se realizan revisiones para identificar posibles casos de cáncer de mama cada 2 años a partir de los 50. En este caso, se deben tener en cuenta los efectos adversos derivados de la exposición a la radiación de forma acumulativa, por lo que se puede incluir de manera alterna a las mamografías la realización de ecografías mamarias , situando el inicio a los 40 años. ¿Necesitas hacerte una revisión ginecológica? Encuentra un ginecólogo cerca de ti . Si tienes dudas también puedes hablar gratis por Chat  con uno de nuestros ginecólogos. Qué incluye una revisión ginecológica La revisión ginecológica en nuestro país suele incluir, además de la correspondiente entrevista , una exploración mediante ecografía vaginal para explorar los ovarios y el útero y, sobre todo, una citología . Además, según la edad, las características personales y los factores de riesgo, el ginecólogo podrá solicitar el correspondiente examen mamario , con el fin de detectar de manera precoz un posible cáncer de mama. Entrevista clínica En la entrevista se lleva a cabo una historia clínica detallada, con la revisión de los antecedentes personales , incluyendo las patologías padecidas, intervenciones, alergias a medicamentos, etc. También se incluye un apartado sobre antecedentes familiares (los hechos más destacables de salud en la familia). Seguidamente, se incluye un apartado sobre la historia menstrual , en la que se recoge la edad de aparición de la menarquia y sus características. Si es el caso, también se incluirán los antecedentes obstétricos , con el número de gestaciones y su curso, tipo de lactancia, abortos, etc. Finalmente, se repasarán los aspectos sexuales más destacables, incluyendo la edad de las primeras relaciones sexuales, frecuencia, utilización de métodos anticonceptivos, número de compañeros sexuales, etc. Exploración física La exploración física consiste en un reconocimiento general y una exploración genital y mamaria. En la exploración genital se incluye la inspección de los genitales externos , incluyendo los labios mayores y menores, las características del clítoris, de la desembocadura del meato uretral y del himen. Por último, se realiza la inspección de la vagina y el cuello uterino . La exploración mamaria tiene como objetivo detectar cualquier anormalidad. La exploración se complementa con un tacto de las áreas ganglionares de la axila y la zona clavicular, así como una exploración de los pezones. Pruebas complementarias Las pruebas rutinarias en la revisión ginecológica son la citología y la colposcopia . La citología en la revisión ginecológica La prueba consistente en la obtención de una muestra celular del cuello uterino (o cérvix) y su posterior examen en busca de alteraciones precancerosas que podrían evolucionar a cáncer de cérvix . El cérvix es la parte final del útero que se comunica con la vagina. Para obtener la muestra celular del cérvix, el especialista en ginecología utiliza un instrumento denominado espéculo. No se trata de una prueba dolorosa para la paciente. Resultados de la citología ginecológica El objetivo de la citología es hallar señales de alteración celular. Dado que el cáncer de cérvix progresa muy lentamente ?desde las primeras alteraciones celulares hasta la aparición del cáncer de cérvix pueden pasar 10-15 años? localizar las células alteradas de forma temprana permite tomar medidas para evitar el desarrollo de la enfermedad. En este sentido, cuando se aprecian alteraciones en la citología, se puede llevar a cabo el test de detección del virus del papiloma humano (VPH) , el principal causante del cáncer de cérvix. Mediante esta prueba se puede detectar la presencia de genotipos de riesgo alto e intermedio. También se puede llevar a cabo la citología y el test del VPH de manera conjunta, lo que recibe el nombre de cotest . Cada cuánto hay que hacerse una citología En España se recomienda realizar una primera citología a los 25 años de edad. Si bien no existe un consenso en cuanto a la periodicidad, en mujeres inmunocompetentes se recomienda repetir la citología cada 3 años. En el caso de mujeres inmunocomprometidas, se recomienda hacer la citología de forma anual. Si se han seguido las revisiones regularmente sin haber detectado ninguna alteración, se recomienda no continuar con las citologías a partir de los 65 años. Colposcopia La colposcopia también forma parte de las pruebas rutinarias de la revisión ginecológica. Consiste en realizar un examen visual detallado del cuello uterino, la vagina y la vulva. Para la exploración se utiliza el colposcopio, un sistema de lentes ópticas con un foco luminoso que permite examinar el cérvix con precisión. La colposcopia suele realizarse cuando se han detectado alteraciones a partir de una exploración preliminar del cuello del útero, o cuando aparecen alteraciones en los resultados de la citología. ¿Necesitas hacerte una revisión ginecológica? Encuentra un ginecólogo cerca de ti . Si tienes dudas también puedes hablar gratis por Chat  con uno de nuestros ginecólogos. Otras pruebas Además de las citadas, pueden estar indicadas otras pruebas y exploraciones complementarias de prescripción facultativa en función de la edad y los antecedentes clínicos de las pacientes. Entre ellas destacan las biopsias de diferentes tejidos, la ecografía ginecológica , la histeroscopia, la mamografía, la ecografía mamaria y las pruebas para el estudio de la fertilidad. Cáncer de cérvix: virus del papiloma humano y factores de riesgo El objetivo de las revisiones ginecológicas es ? además de impedir el cáncer ginecológico y de mama ? la prevención y detección de enfermedades de transmisión sexual, entre otras, la gonorrea, la sífilis y la clamidiasis, todas ellas con pruebas de diagnóstico específicas. De igual modo, el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de cérvix es la infección por el VPH , cuyo contagio también se produce por transmisión sexual. De este modo, se estima que a los 50 años el 80% de las mujeres sexualmente activas estarán o habrán estado infectadas en algún momento con el virus. No obstante, en la mayoría de mujeres la infección es transitoria, de manera que en unos pocos meses el virus desaparecerá o quedará inactivo.  En cualquier caso, para el desarrollo de cáncer de cérvix además de la infección por VPH es necesaria la presencia de otros factores de riesgo, entre los que se encuentran: Ser fumadora. Tomar anticonceptivos orales. Estar inmunocomprometida. Haber tenido más de un hijo. El VPH incluye una amplia familia de 100 tipos de virus diferentes. De estos, cerca de 40 afectan de manera específica a la zona ano-genital. Los subtipos VPH-16 y 18 son los de mayor capacidad cancerígena, y se relacionan con el 70% de los cánceres de cérvix. Prevención del cáncer de cérvix La prevención del cáncer de cérvix incluye diferentes estrategias: El uso del preservativo, aunque su protección frente a la infección del VPH es parcial. La vacunación frente a las cepas más frecuentes de VPH. En primer lugar, de las niñas. Además, se recomienda que sean vacunadas todas las mujeres sexualmente activas que no hayan sido vacunadas previamente. La citología periódica. ¿Necesitas hacerte una revisión ginecológica? Encuentra un ginecólogo cerca de ti . Si tienes dudas también puedes hablar gratis por Chat con uno de nuestros ginecólogos. Descargar infografía Revisión Ginecológica
Embarazo gemelar
Artículo especializado

Embarazo gemelar

¿Cómo ocurren los embarazos gemelares o múltiples? El embarazos gemelar o  múltiple en los que se produce la gestación simultánea de 2 o más fetos puede desarrollarse de las siguientes formas: Embarazo producido por la fecundación de dos o más óvulos diferentes en la misma ovulación por otros tantos espermatozoides distintos. Los óvulos pueden proceder de un solo ovario o de los dos ovarios. De forma fisiológica, se acepta que son fecundados en el mismo coito. Cuando se producen por reproducción asistida, pueden desarrollarse por la estimulación de varios óvulos con tratamientos hormonales o por las transferencias dentro del útero de varios embriones ya fecundados de diferentes óvulos y espermatozoides. Se trata de la coincidencia de la formación de 2 o más embriones diferentes en el tiempo . Es los que, en términos médicos, se denomina gestación bicigótica, bicorial y biamniótica. Embarazo producido por la gestación de un solo embrión o huevo (un óvulo fecundado por un espermatozoide), que precozmente se divide de forma única o múltiple. Se denomina gestación monocigótica . Embarazo producido por la asociación de los procesos anteriores. Este tipo de embarazos, actualmente, ha incrementado su frecuencia debido al uso de técnicas de reproducción asistida .  ¿Cómo se forman los gemelos? En el caso de los embarazos producidos por la fecundación de dos o más óvulos a la vez, cada embrión se desarrolla de forma independiente. Son niños genéticamente diferentes , que pueden ser del mismo o distinto sexo y no tienen por qué parecerse físicamente más de lo que se pueden parecer dos hermanos. En el desarrollo de este tipo de embarazos se observa, según progresa el embarazo, dos cavidades amnióticas ( biamnióticos ) y dos placentas ( bicoriales ).    En el caso de gemelos producidos por la división de un embrión (gestación monocigótica), da lugar a niños genéticamente iguales, con el mismo sexo, grupo sanguíneo, etc. Son niños con rasgos físicos y psíquicos casi idénticos . Este tipo de gestaciones, según el momento en la que el embrión se divida, pueden desarrollarse como: Gestación bicorial-biamniótica: con dos placentas y dos cavidades amnióticas. En este caso la división de produce muy precozmente, durante los 3 primeros días después de la fecundación. Gestación monocorial-biamniótica: con dos placentas y una cavidad amniótica. Se produce cuando la división tiene lugar entre el 4º y el 8º día tras la fecundación. Gestación monocorial-monoamniótica: con una sola placenta y cavidad amniótica. Habitualmente tienen dos cordones umbilicales y, de forma más rara, aparece un solo cordón que se divide en dos. Son mucho menos frecuentes y se producen cuando la división del embrión se desarrolla entre los días 9º y 13º después de la fecundación. Por último, pueden aparecer las gemelos siameses o unidos, gestación que se desarrolla así cuando la división del embrión se produce entre los días 13º y 15º después de la fecundación. Tiene una incidencia muchísimo menor y va asociado habitualmente a alteraciones congénitas. ¿Cómo es el seguimiento de un embarazo gemelar? El seguimiento de este tipo de embarazos es similar al de una gestación única, aunque se ajustan las revisiones para reforzar el seguimiento y descartar la aparición de posibles complicaciones y alteraciones fetales que, al poder ser frecuentes, hacen que este tipo de embarazos se consideren de riesgo. El diagnóstico ecográfico del embarazo gemelar o múltiple en el primer trimestre es fundamental y, en ocasiones, sobre todo si la primera ecografía transvaginal se realiza muy precozmente, puede haber dudas sobre la presencia real de una gestación múltiple. El diagnóstico ecográfico de cuál es el tipo de embarazo múltiple que presenta la gestante puede aumentar las visitas para realizar controles ecográficos, tanto en ese periodo, como posteriormente para el seguimiento del resto del embarazo, pudiendo ser bisemanales o semanales. El control materno en cuanto al aumento de peso y la evolución de su tensión arterial también se realiza de forma estrecha. ¿Cómo se realiza el parto en este tipo de embarazos? De forma general, los partos de este tipo de embarazos son precoces , lo que determina en muchos de los casos el nacimiento de fetos prematuros (inmaduros y con bajo peso).  En el proceso del parto, el control del posible sufrimiento fetal y de la salud de la madre es fundamental. Se controla mucho el tiempo de evolución del parto, ya que, es normal que pueda alargarse tanto la fase de dilatación como el periodo expulsivo, debido a la gran distensión uterina que favorece que las contracciones puedan ser irregulares y no muy intensas . Por este motivo, en muchas ocasiones y según la prematuridad del parto y la presentación de los fetos (si están con la cabeza hacia abajo o con los pies), así como la aparición de otros posibles riesgos que lo aconsejen, el ginecólogo realizará si es preciso la indicación de llevar a cabo una cesárea. El embarazo gemelar, ¿tiene otros síntomas? Los síntomas que presenta la embarazada en este tipo de gestaciones se puede decir que son similares al reto de embarazos, pero, con una intensidad a veces aumentada y en ocasiones más precoces. Las gestantes de embarazos múltiples, durante los primeros meses de embarazo , pueden presentar episodios más intensos de vómitos y náuseas que en una gestación de un solo embrión, por el aumento hormonal que se produce ( gonadotropina coriónica ). Según avanza el embarazo, la distensión abdominal para albergar un útero con mayor aumento de volumen produce en la madre una sobrecarga de peso que repercute en su capacidad de movimiento, aparición de dolores de espalda y dolores abdominales de una forma más precoz. Es más frecuente también la aparición de hemorroides, estreñimiento, aumento de la frecuencia miccional, aparición de edemas en las piernas o varices. La aparición de anemia en la madre puede ser también más frecuente que en un embarazo único. Por último, la aparición en el último trimestre de preeclampsia con aumento de la tensión arterial y los edemas puede estar favorecido por el incremento de peso y la dificultad del retorno venoso en estas gestantes. El embarazo gemelar, ¿puede generar mayores complicaciones? Sí, este tipo de embarazos pueden estar asociados de forma frecuente a mayor posibilidad de abortos , rotura prematura de la membrana amniótica, placenta previa, desprendimiento prematuro de la placenta, torsión umbilical, etc. Además, en cuanto al desarrollo de los fetos, también se pueden dar complicaciones, con una incidencia mayor de malformaciones congénitas. Asimismo, pueden aparecer otro tipo de complicaciones graves en los fetos como muerte de uno de ellos, gemelos discordantes con una diferencia de tamaño importante entre ellos, aparición del síndrome de transfusión feto-fetal, etc.
Parto en agua
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Parto en agua

¿Qué es el parto en agua?  El parto en el agua es una alternativa al parto tradicional que, en muchos países, ha ido aumentando en frecuencia para muchas embarazadas como alternativa a la hora de dar a luz a sus bebés, con inmersión de la gestante en una piscina o bañera con agua caliente.   ¿Qué condiciones se dan para realizar el parto en agua?  Las mujeres que pueden someterse a este tipo de parto deben haber llevado un embarazo normal, sin complicaciones y sin presentar enfermedades añadidas o sobrevenidas durante la gestación . En este sentido, solo pueden elegir este tipo de técnicas las mujeres cuyo embarazo se clasifique como:  Gestación de bajo – medio riesgo.  Mujeres que presenten signos de trabajo de parto activo, con contracciones uterinas regulares y una dilatación en torno a los 4 cm.  Se debe tener un registro cardiotocográfico normal del feto al menos durante la media hora anterior al inicio de la técnica.  Habitualmente, se debe poner una vía venosa periférica por si fuera necesario administrar suero o cualquier otro fármaco.  La paciente, antes de someterse a esta técnica, debe firmar un documento de consentimiento informado.  El desarrollo del parto se da en un ambiente cómodo, con una temperatura ambiental controlada de aproximadamente 24ºC y una temperatura del agua en torno a los 37ºC. Se debe mantener el agua limpia y clara, renovándola adecuadamente. Durante el parto, se realizan los controles maternos y fetales estipulados para detectar sufrimiento fetal o riesgo materno (registro cardiotocográfico intermitente mediante telemetría sumergible, etc.). Además, se procura que la mujer realice ingesta de líquidos de manera frecuente. Beneficios del parto en agua  Se ha demostrado el beneficio para la gestante con un embarazo sin complicaciones, en cuanto al alivio del dolor durante la primera fase del parto cuando las contracciones uterinas son ya dolorosas. Disminuye así el uso de anestesia farmacológica (epidural, raquídea...) y se puede, además, reducir el tiempo del trabajo de parto en esta fase.   La mamá se encuentra más relajada y con mayor posibilidad de movimiento y sobrelleva mejor las molestias típicas de esta fase que se van intensificando según avanza el parto. Se ha observado la menor necesidad de instaurar tratamiento con oxitocina en los partos bajo el agua, ya que, de manera fisiológica, esta hormona puede aumentar su producción en la mujer con esta técnica, produciéndose también una liberación de serotonina.  Con este tipo de partos se busca humanizar más el proceso y reducir la medicación a la mínima imprescindible para que el parto se produzca de forma lo más fisiológica posible.  Durante su desarrollo, se ha descrito una mejor dilatación del suelo pélvico con esta técnica, además de una disminución del número de episiotomías realizadas a las pacientes y el sufrimiento de desgarros en el periné . También, se ha descrito un aumento de la satisfacción materna en cuanto a su experiencia al dar a luz con esta modalidad.  Asimismo, se ha objetivado una disminución de la tensión arterial de la mujer si esta es sumergida hasta los hombros.  Riesgos del parto en agua  Dentro de los riesgos de esta técnica se están estableciendo muchos estudios para evaluar la seguridad y eficacia para la gestante y el bebé.   No se han descrito grandes complicaciones o riesgos para la gestante por el hecho de que se desarrolle el parto en el agua.  Por el contrario, no está del todo claro el hecho de que, en la segunda fase del parto o expulsivo , esta técnica aporte mayores beneficios que el parto convencional para el bebé.  Aunque es infrecuente, sí se han descrito casos de complicaciones graves, como infecciones o sepsis del feto, aspiración de agua en el recién nacido y producción de neumonía, rotura del cordón umbilical, encefalopatía hipóxico-isquémica del recién nacido, intoxicación hídrica con hiponatremia, muerte del bebé o persistencia de complicaciones neurológicas a largo plazo, etc... por lo que las recomendaciones de los expertos por ese motivo se pueden ceñir a su uso sólo en la primera fase del parto.   Precauciones durante el parto en agua   Habitualmente, se utiliza esta técnica con el fin de aliviar y mejorar la asistencia a la embarazada en la primera fase del parto, no siendo el fin último el que el periodo expulsivo del parto cuando nace finalmente el bebé se realice dentro del agua. Para ese momento, los profesionales suelen preferir vaciar la bañera y así evitar que surja cualquier complicación asociada a la técnica y que, como se han descrito en la literatura científica, pueden llegar a ser muy graves.  En la última fase del parto, el alumbramiento, cuando se expulsa la placenta, hay que extremar la precaución , no existiendo evidencia científica que avale un beneficio en este sentido, relacionándose sin embargo el mantener a la mujer en el agua con un aumento del tiempo preciso para que se produzca esta expulsión.  Recomendaciones tras el parto  Las recomendaciones tras el parto de forma fisiológica y sin complicaciones usando esta técnica son similares a las de los partos semejantes por vía vaginal fuera del ambiente hídrico.  Se deben extremar las precauciones y vigilancia del feto si la fase expulsiva del parto, cuando tiene fin el nacimiento del bebé, se precipita antes de haber retirado el agua, por las posibles complicaciones que puedan desencadenarse en el bebé que, aunque infrecuentes, siempre han de tenerse en cuenta. Medidas de higiene y cuidado del bebé y la madre, actividad física, alimentación sana y equilibrada, el desarrollo de la lactancia materna si es posible, etc., son los aspectos tratados por el médico y la matrona a la hora de dar el alta a la paciente.
Flujo en el embarazo
Artículo especializado

Flujo en el embarazo

¿Cómo varía el flujo vaginal en el embarazo? El embarazo se caracteriza por cambios hormonales y estos traen consigo modificaciones en la secreción vaginal de la embarazada. Es importante conocer qué flujo vaginal es normal según el trimestre del embarazo que se encuentre y cual es objeto de revisión médica por ser patológico. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. En general, la secreción vaginal durante el embarazo es clara y transparente o blanquecina con discreto olor. Su volumen se incrementa conforme evoluciona el embarazo para reducir el riesgo de infecciones vaginales y uterinas, se produce a partir de las hormonas placentarias y por la producción del tapón mucoso.  En el segundo trimestre, puede aparecer un flujo asalmonado después de mantener relaciones sexuales o tras un examen ginecológico por encontrarse la zona sensible sin que esto sea patológico. Aunque es importante tener en cuenta que todo flujo rosado o asalmonado durante más de 24 horas debe ser evaluado por el especialista.  A partir de las últimas semanas de embarazo, este se transforma en más pegajoso, igualmente con un olor discreto que puede ser de color asalmonado o con hilos de sangre . Se debe principalmente a la pérdida progresiva del tapón mucoso cuando el cuello uterino comienza el proceso de dilatación para el parto. ¿Qué puedo hacer en caso de aumento del flujo? En caso de que aumente el flujo vaginal, es importante estar pendiente de sus características, como son consistencia y color , para así poder descartar ciertas enfermedades. Algunos ejemplos de tipos de flujo vaginal: Aumento de la secreción transparente: podemos estar ante la presencia de escape de líquido amniótico, por lo cual, debemos acudir inmediatamente a urgencias. Blanco y grumoso: con escozor en el área genital, está fuertemente asociado a Cándidas. Esto puede ser común durante el embarazo, el médico indicará tratamiento sin afectar al feto. Verde o amarillo: sugiere una infección por Clamidia o Tricomomas y esto puede ir asociado a eritema y escozor de genitales. Este flujo vaginal tiene un típico olor fétido. Es importante acudir al médico de forma oportuna, ya que, de no ser tratado, pueden aparecer complicaciones en el bebé años después de su nacimiento a nivel del sistema nervioso central y del desarrollo, así como trastornos de fertilidad en la mujer. Gris: este tipo de coloración asociada con olor a pescado que aumenta después de las relaciones sexuales, nos hacen sospechar que la paciente presenta vaginosis bacteriana, producido por un desequilibrio bacteriano en la vagina. Aunque es común que se presente, es importante su tratamiento para evitar complicaciones posteriores. Color café: secreción que se observa a inicios del embarazo debido a la implantación. No debe ser motivo de preocupación excepto si aparece después de los primeros meses. Rosado: este tipo de secreción vaginal puede aparecer el primer mes o al finalizar el embarazo de manera normal, pero, ante la duda, es preferible que todo flujo vaginal rosado o asalmonado que persista más de 24 horas sea evaluado por el médico tratante, para descartar la enfermedad en el mismo. Roja: es una urgencia, sobre todo si viene acompañado de dolor abdominal o coágulos en cualquier momento del embarazo. ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta. De manera general, podemos evitar la incomodidad del aumento del flujo con las siguientes medidas: Mantener la zona genital limpia y seca. Aumentar las medidas de higiene, utilizando jabones con pH neutro. Emplear protectores o compresas de algodón diario y cambiarlas durante el día las veces que sea necesario. Limpiarse correctamente al ir al sanitario, de adelante hacia atrás. Utilizar ropa interior de algodón. No realizar lavados o duchas vaginales. No utilizar perfumes vaginales. No usar óvulos, pomadas o cremas sin antes consultar al médico.  ¿En qué casos debería consultar con un especialista? Se debe acudir al médico si se presentan algunos de los siguientes síntomas : Flujo líquido transparente parecido a la orina Ardor o picor por el flujo Irritación vaginal Escozor al orinar Mal olor del flujo Flujo espumoso o con sangre Flujo vaginal acompañado de dolor abdomino-pélvico y fiebre ¿Tienes dudas?  Regístrate ahora  en Savia y habla gratis con nuestros especialistas médicos por chat o videoconsulta.
Parto inducido
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Parto inducido

¿Qué es el parto inducido? El trabajo de parto inducido es la estimulación de las contracciones uterinas durante el embarazo, antes de que se inicie de forma natural el trabajo de parto de forma vaginal, mediante la utilización de medicamentos. Esto se realiza cuando existe alguna preocupación por la salud de la madre o del bebé, y después de evaluar el estado del cuello uterino materno para la realización de este procedimiento. Consta de dos fases : Maduración cervical: se consigue la dilatación del cuello uterino por donde pasará el feto, se realiza con la colocación de prostaglandinas en el hospital por parte del equipo sanitario. Inducción al parto: cuando ya el canal del parto se encuentra a punto, se procede a administrar oxitocina, lo que aumenta las contracciones uterinas. En esta fase, debe estar monitorizada tanto la madre como el bebé su frecuencia cardiaca y la realización de la amniótica, que consiste en la rotura de la bolsa amniótica de forma artificial para propiciar el periodo expulsivo. ¿En qué situaciones se realiza el parto inducido? El médico especialista evaluará cada caso tomando en cuenta algunos factores de riesgos maternos como edad, presencia de enfermedades previas, edad gestacional y estado del cuello uterino, así como factores de riesgo del feto como posición, tamaño y peso para decidir la inducción. Algunos motivos comunes de inducción son: Embarazo prolongado: después de dos semanas de la fecha prevista de parto sin la aparición de contracciones uterinas efectivas. Rotura prematura de membranas: paciente que ingresa con rotura de las membranas sin contracciones uterinas eficientes y no existe ninguna complicación fetal o materna que impida la inducción que puede tardar hasta 24 horas. Corioamnionitis: infección del líquido amniótico en casos de fisura o rotura de la bolsa. Retraso del crecimiento fetal: si el peso estimado del feto es menor al 10% de lo considerado para la edad gestacional, el médico puede indicar la inducción del parto previa realización de estudios ecosonográficos. Oligoamnios: presencia de menor cantidad de líquido amniótico de la esperada para el final del embarazo, por lo cual, se puede poner en riesgo al bebé. Diabetes gestacional: presencia de diabetes durante el embarazo. Hipertensión arterial inducida por el embarazo: la cual se encuentre controlada al momento de la inducción. Desprendimientos de placenta leves de la pared interna del útero: ya sea de forma parcial o completa. Muerte fetal: en estos casos se induce para extraer el óbito. Inducción de parto por motivos sociales: son causas consensuadas entre médico y paciente como partos muy rápidos, mal acceso a un centro hospitalario, vivir en zonas muy alejadas en las cuales es preferible el beneficio de la inducción al riesgo del parto. ¿Cuánto tiempo se espera antes de proceder a inducir el parto? El médico debe cerciorarse mediante ecografía de que la edad gestacional del feto sea al menos de 39 semanas o más antes de la inducción, para reducir riesgos de complicaciones para él bebe. Beneficios del parto inducido Los beneficios del parto inducido son: Garantizar la seguridad y bienestar del feto. Garantizar la supervivencia del bebé en aquellos casos donde existen factores de riesgo maternos. Minimizar la ansiedad y angustia. Seguridad, en caso de localizaciones lejanas o de difícil acceso. Riesgos del parto inducido Los riesgos de la inducción del parto son los siguientes: Baja frecuencia cardiaca fetal: el uso de medicamentos para inducir el trabajo de parto como la oxitocina y la prostaglandina, al producir contracciones uterinas, puede disminuir el aporte de oxígeno al bebé y disminuir su frecuencia cardiaca. Infección: la presencia de rotura prolongada de membrana amniótica tiene mayor riesgo de producir infección. Rotura uterina: sucede en pacientes con cesáreas anteriores o cirugías previas de útero en donde puede ocurrir un desgarro en esa cicatriz previa en el momento del trabajo de parto, siendo necesario una cesárea de emergencia con posterior extirpación del útero. Fracaso de inducción: existe una probabilidad en la que, iniciada la inducción, el trabajo de parto no se lleve a cabo sobre todo en pacientes primerizas y sea necesario una cesárea de emergencia. Aumenta la probabilidad de requerir ayuda instrumental como fórceps.  Precauciones durante el parto inducido No todas las pacientes se encuentran aptas para la inducción del parto , el médico debe indicarlo tras evaluarla y, normalmente, están exentas aquellas pacientes con: Antecedentes de cesáreas anteriores en menos de 5 años o cirugías mayores de útero. Diagnóstico de placenta previa en este embarazo. Feto en posición vertical. Prolapso de cordón umbilical. Infección activa por herpes genital. Antecedentes en el embarazo de bajo crecimiento fetal. Antecedentes en el embarazo de patología cardiaca fetal. Desproporción pélvico-cefálica.  Carcinoma cervical uterino invasor. Condilomatosis importante del canal vaginal. Recomendaciones tras el parto Después del parto, si este fue exitoso por inducción, las recomendaciones son las mismas que en un parto vaginal natural; con la revisión de sangrado vaginal, aseo del área y evitar las infecciones intrauterinas con respecto a la madre. En relación al bebé, verificar si existe sufrimiento fetal agudo o traumatismo fetal por parto precipitado o infección por paso del canal vaginal.
Riesgos en el embarazo
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Riesgos en el embarazo

Principales riesgos en el embarazo  A continuación, se enumeran los principales riesgos en el embarazo. Alcohol y tabaco   Son de los tóxicos que más pueden consumir algunas mujeres antes de estar embarazadas. Para algunas, existe dificultad en el hecho de reducir su consumo una vez saben que están en gestación. Su efecto negativo en el embarazo está muy estudiado.   Se sabe, por ejemplo, que las mujeres embarazadas que fuman tienen un riesgo aumentado de hasta un 40% de tener recién nacidos de bajo peso, siendo este porcentaje más elevado según aumenta la cantidad de cigarrillos que fume la mujer. Esta afectación del peso del feto puede iniciarse hacia la semana 22 de la gestación, siendo evidente en la semana 28 de embarazo.  Además, el consumo de tabaco durante el parto se asocia con un aumento de la mortalidad perinatal, así como la afectación del feto por distintas enfermedades , retraso psicomotor en el bebé o, incluso, el aumento de la muerte súbita del recién nacido. Es también causa de que la mujer tenga un parto adelantado (parto pretérmino), así como de la aparición de otras complicaciones de la gestación como presentar placenta previa, desprendimiento prematuro de placenta, rotura prematura de membranas, aborto espontáneo, etc.  El alcohol es otro tóxico que influye muy negativamente tanto en la madre como en el feto . La mujer, como paciente, puede presentar complicaciones graves si existe un abuso del consumo de alcohol como intoxicaciones agudas, pancreatitis, alteraciones hepáticas, delírium tremens o síndrome de abstinencia si se suprime su consumo de forma brusca y sin control médico.   Las complicaciones que puede desencadenar el alcohol en el desarrollo del embarazo son múltiples y graves: abortos, muerte fetal intraútero, hemorragias, parto pretérmino, etc. El niño se va a ver afectado directamente por la cantidad de alcohol que ingiera la madre, pudiendo desarrollar alteraciones como el síndrome alcohólico fetal o el síndrome de abstinencia del recién nacido.   Cafeína La cafeína como estimulante del sistema nervioso central es una sustancia cuyo consumo no es recomendable durante el embarazo. Se han realizado distintos estudios para evaluar la repercusión de su consumo durante el mismo, asociándolo a alteraciones fetales como crecimiento retardado, parto prematuro, bajo peso al nacer, aborto, etc., no siendo recomendable el consumo mayor a 200 miligramos de cafeína al día .  Alimentos La embarazada debe seguir una dieta variada rica en fruta, verdura, hortalizas, legumbres y frutos secos, con una proporción adecuada de hidratos de carbono , proteínas, grasas y un aporte añadido de ácido fólico que suele complementarse de forma farmacológica para evitar alteraciones neurológicas fetales.  La embarazada debe evitar determinados alimentos que puedan favorecer la infección por algunos patógenos. Así, se debe eliminar el consumo de pescado fresco, sin congelar, para evitar l a infección con anisakis . Estos alimentos deben haber sido congelados previamente a -18ºC. Además, es recomendable evitar el consumo de carne poco hecha o cruda, por el riesgo de poder adquirir toxoplasmosis, quesos no pasteurizados que pueden contener bacterias como la Listeria , reducir el consumo de sal y, la que se tome, debe ser sal yodada, no abusar del consumo de mariscos o pescados como el pez espada, el atún y otros que puedan contener mayor proporción de metales pesados. Además, las frutas y verduras deben consumirse con un buen lavado previo, evitando en la medida de lo posible su consumo fuera de casa si no se puede asegurar esta higiene. Medicamentos Todos los fármacos deben ser prescritos por un médico, ya que, muchos de ellos pueden ser potencialmente dañinos para el feto, pudiendo provocar malformaciones fetales , debido a que los fármacos pueden pasar al cuerpo del bebé por medio de la circulación placentaria maternofetal. Por ello, debe ser el facultativo el que prescriba el medicamento más adecuado según la patología o síntomas que haya que tratar en un momento dado a la futura mamá.  Ejercicios El ejercicio es beneficioso para la mujer en el embarazo y muy recomendable para prevenir enfermedades como la diabetes gestacional, la hipertensión, la lumbalgia, etc. Pero siempre debe estar adaptado a la época vital fisiológica que la mujer está viviendo en cuanto a su capacidad y resistencia, así como al riesgo que algunos deportes pueden presentar, como ejercicios que requieran un gasto energético alto, contacto físico intenso o que supongan un riesgo real de caída.  Otras drogas El consumo de otras drogas como cocaína o heroína durante la gestación tiene efectos negativos seguros para la madre y el feto. Así, estas drogas pueden producir alteraciones como convulsiones en el feto o hemorragia cerebral, parto prematuro, aborto, infecciones, insuficiencia placentaria, preeclampsia y sufrimiento fetal intraparto, entre otros.  Edad:   Las mujeres mayores de 35 años pueden presentar un riesgo aumentado de padecer alguna complicación en su embarazo, incrementando el riesgo de la aparición de anomalías congénitas en el feto, mayor riesgo de muerte intraútero del feto en comparación con los embarazos en mujeres más jóvenes, parto adelantado (pretérmino), alteraciones en la implantación de la placenta, sangrados uterinos o un aumento de enfermedades de base que pueda padecer de por sí la embarazada.   ¿Cuándo se produce un embarazo de riesgo?   Se considera que existe un embarazo de riesgo cuando este está asociado a una mayor probabilidad de que aparezcan complicaciones y enfermedades e, incluso, riego de muerte para el feto y/o la madre.    Este tipo de riesgo se evalúa desde la primera visita médica en el embarazo, teniendo en cuenta los antecedentes médicos de la mujer gestante, si presenta patologías previas o no, cómo han sido otros embarazos si los ha habido, las características socioeconómicas de la mujer (edad, hábitos tóxicos, riesgo laboral, etc.), y la propia historia evolutiva del embarazo que se está controlando (aparición de enfermedades asociadas como diabetes gestacional, infecciones, embarazo múltiple, hemorragias uterinas, ...). Según todas estas consideraciones, los médicos clasifican el nivel de riesgo de ese embarazo como riesgo bajo o cero (no implica que haya ausencia de riesgo), bajo, moderado o embarazo de alto riesgo.  Evitar estos riesgos, ¿me ayudará a evitar un embarazo de riesgo?  Evitar el consumo de sustancias que se saben tóxicas o, en otros casos, no recomendables en según qué dosis o frecuencia de consumo, o no realizar actividades que impliquen riesgo de traumatismos, caídas, esfuerzo físico excesivo, etc., favorece que la valoración del riesgo durante el embarazo sea menor si la mujer evita todas aquellas cosas que se sabe pueden llegar a ser dañinas para ella y su bebé. No obstante, el riesgo bajo o cero no incluye una ausencia de riesgo y, aparte de seguir las recomendaciones de vida saludable en el embarazo, hay que tener en cuenta que existen otros factores que pueden incrementar el riesgo en el embarazo y que no son modificables ni prevenibles por la mujer gestante.
Acidez en el embarazo
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Acidez en el embarazo

¿Qué es la acidez?   La acidez o pirosis hace referencia a la sensación de quemazón y dolor detrás del esternón, que puede provocar la regurgitación del contenido de ácido del estómago hacia el esófago. Este reflujo viene determinado por la existencia de una incompetencia del esfínter esofágico inferior, “puerta” de separación entre el esófago y el estómago , que favorece la aparición de ese reflujo gastroesofágico. También puede provocar que esa sensación de molestia ascienda hasta la faringe, llegando a notarse un sabor agrio en la boca.  ¿Es normal padecer acidez en el embarazo?  Sí, dentro de los síntomas frecuentes en el embarazo y según progresa la evolución de este, que la mujer embarazada presente acidez es normal, apareciendo hasta en un 70% de las pacientes. Esto es debido a la mayor presión intraabdominal que se produce según crece el feto y que favorece la aparición de este síntoma.  Si la mujer empieza a notar esa sensación de quemazón frecuente según avanza el embarazo, debe consultar este síntoma a su médico de familia o a su ginecólogo para que evalúen la indicación de iniciar algún tratamiento que alivie los síntomas y prevenga las posibles complicaciones que pueda producir en la embarazada.  ¿Qué síntomas presenta la acidez en el embarazo?  Durante el primer trimestre del embarazo y debido a la posible aparición de otros de los síntomas más frecuentes en la gestación, que son las náuseas y los vómitos, habituales en los primeros meses (hiperémesis gravídica), puede aparecer esa sensación de quemazón y molestia retroesternal.   Según avanza la gestación y aumenta el tamaño del bebé, en el segundo y, sobre todo, el tercer trimestre del embarazo, aparece de forma más frecuente e intermitente la sensación de quemazón y/o dolor retroesternal que aumenta, sobre todo, tras las comidas y más aún si estas son copiosas o si se tumba nada más comer. Además, en ocasiones, puede acompañarse de disfagia (sensación de dificultad para la deglución) o sensación de regurgitación de alimentos.  Causas de acidez en el embarazo  En una paciente sana, sin ninguna patología gastrointestinal previa, el mero hecho del embarazo puede provocar esta sintomatología como una de las causas más frecuentes de consulta durante la gestación.   Esto es así por la combinación de varios factores: la propia mecánica del desplazamiento de los órganos abdominales que van siendo relegados y recolocados en el abdomen según el feto aumenta su tamaño y, consecuentemente, el aumento de la presión dentro del abdomen. Esto puede provocar que el tono del esfínter esofágico inferior sea menor , favoreciendo el paso del jugo gástrico hacia el esófago. Además, puede existir una disminución de la actividad propulsora del propio esófago inferior (efecto que hace que progrese el bolo alimenticio) que favorece el reflujo. Además, se combina el aumento de la presión intragástrica con una disminución de la presión intraesofágica que favorece ese ascenso.  El dolor y la sensación de quemazón se producen por el efecto dañino que pueden producir los ácidos gástricos sobre la mucosa o revestimiento del esófago, ya que, la misma no está preparada para soportar esa acidez del contenido gástrico y puede producir inflamación de la misa o esofagitis por reflujo.  Por otra parte, en ocasiones, la paciente tiene antecedentes de pirosis o reflujo previo que puede verse intensificado por el embarazo. Además, la paciente puede padecer patologías que lo favorezcan como una hernia hiatal.  ¿Cómo puedo evitar la acidez en el embarazo?  De forma completa no se puede evitar siempre la aparición de la acidez, porque según progresa el embarazo, va a existir un aumento de la presión intraabdominal por el crecimiento del bebé. Lo que siempre se pueden tomar son medidas que disminuyan su aparición:  No realizar comidas copiosas.  Evitar comer en tiempos cercanos al descanso, procurando realizar sobre todo la cena, al menos dos horas antes de acostarse.  Elevar la posición del cabecero de la cama (se pueden poner mantas o cojines debajo del colchón para ello).  Evitar las comidas picantes y fuertes, así como alimentos como el chocolate, el café, el té, comidas muy grasas, etc.  No utilizar prendas ajustadas que aumenten la presión en el abdomen.  Tratamiento de la acidez en el embarazo  El médico hace las indicaciones terapéuticas en cada caso y según la evolución de la sintomatología que presente la paciente.   Habitualmente, si tras tomar las medidas de prevención indicadas, los síntomas no mejoran, se prescriben fármacos antiácidos que no se absorben, preferiblemente en presentación líquida , para neutralizar la composición ácida y dañina del jugo gástrico para la mucosa esofágica. Estos fármacos actúan como una película protectora de la misma y presentan un bajo riesgo para el feto, siendo los de primera elección.  Si existe riesgo para la madre por la intensidad de los síntomas y el posible daño que pueda sufrir la paciente, el médico puede pautar otros fármacos que sí se absorben y cuya función es disminuir la secreción ácida gástrica , como son los antiulcerosos antihistamínicos H2, como la Famotidina , cuyo uso es aceptado en el embarazo.