Pediculosis

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¿Qué es la pediculosis?

La pediculosis, también conocidos como piojos, es un tipo de ectoparásito (parásitos externos), muy contagioso, producida por una infestación del piojo. Afecta las partes del cuerpo con vello o pelo del cuerpo o de la ropa, infectados con huevos o larvas de piojos (liendres) o piojos adultos. Las etapas larvarias de este insecto se alimentan con sangre humana, provocando gran picazón. La pediculosis se contagia fácilmente de persona a persona durante el contacto directo. Tiene distribución mundial y puede afectar a todos los niveles sociales y razas. Es más frecuente en niños de 5-15 años en edad escolar y suele ser más común en el sexo femenino. Es una enfermedad común y es leve, ya que responde muy bien al tratamiento y sobre todo no pone en riesgo la vida de la persona que la padece.

La pediculosis es un tipo de enfermedad que no presenta riesgos para la vida de las personas. Se puede producir una dermatitis por el rascado continuo sobre la piel donde pica el piojo.

Tipos de pediculosis

La pediculosis se clasifica según el lugar donde se manifieste, esta puede ser:

  • Pediculus humanus capitis: son los piojos de la cabeza, están normalmente localizados sobre el cuero cabelludo. Producen picazón intensa sobre todo parte posterior de la cabeza y detrás de las orejas y afectan mayormente a niños de edad escolar. Está infestacion no tiene que ver con la falta de higiene, aunque en lugares de hacinamiento y escasas condiciones higiénicas son más frecuentes.
  • Pediculus humanus pubis: el piojo del pubis se conoce con el nombre científico Phthirus pubis, y se conoce comúnmente como ladilla. Son criaturas pequeñas de seis extremidades que invaden el vello de la región púbica y la infestan con sus huevos. Estos piojos también pueden infestar el vello axilar y las cejas, pero son arrastrados a la región púbica. Son frecuentes entre personas sexualmente activas.
  • Pediculosis del cuerpo: los piojos se encuentran o viven en las prendas de ropa y depositan sus huevos. Solo salen  del cuerpo y se dirigen a la piel para alimentarse con la sangre del huésped y luego regresan a la ropa. Se pueden ver en personas que rara vez se quitan la ropa y viven en situaciones de hacinamiento donde las personas viven muy juntas y sin higiene. Se transmiten por el contacto corporal o por compartir vestimenta. Presentan pápulas pruriginosas, excoriaciones y áreas de pigmentación.

Causas de la pediculosis

La causas de la pediculosis, es principalmente la deposición de los huevos pequeños sobre el cuero cabelludo que lucen como escamas, pero en lugar de desprenderse del cuero cabelludo, permanecen firmemente adheridos. Estos pueden sobrevivir en la ropa, tapetes y en la cama hasta 10 días y sus huevos pueden vivir por más de dos semanas. También se diseminan fácilmente y se pueden pegar cuando se entra en contacto cercano con una persona infestada o toca sus ropas.

Tanto los piojos de cabeza como los corporales, pueden transmitirse mediante el contacto directo con una persona infestada. El compartir ropa, peines o cepillos también puede facilitar la transmisión de estos insectos. Mientras que otros medios son posibles, los piojos púbicos son transmitidos con mayor frecuencia a través del contacto sexual.

Síntomas de la pediculosis

Los síntomas de la pediculosis incluyen: sentir prurito intenso en el cuero cabelludo, picazón o rascarse en el área del cuerpo de la que los piojos se alimentan. Huevos de piojo o liendres en el pelo y pequeños bultitos rojos o llagas provocadas por el rascado, entre otros síntomas.

Tratamiento para la pediculosis

El tratamiento para la pediculosis consiste en matar las liendres, ninfas y piojos. Existen tratamientos con pediculicidas tópicos que suelen ser muy eficaces, como son Permetrina, Lindano, Malation, Benzoato de bencilo y medicamentos orales utilizados en caso de resistencia como son la Ivermectina, suprimen la conducción de los impulsos nerviosos de los insectos y Trimetropim sulfa. Para el prurito o picazón también se pueden administrar antihistamínicos orales o de personas con piojos en la cabeza. El uso de Lindano no se recomienda en bebés, niños pequeños y mujeres embarazadas o que estén lactando. Se recomienda repetir el tratamiento entre 7-10 días después para asegurar que no hayan sobrevivido liendres. Hay peines especiales llamados liendreras, disponibles para retirar las liendres del cabello. Se deben seguir al pie de la letra las instrucciones del medicamento utilizado  con relación a la dosis y duración del tratamiento.

Pruebas complementarias del tratamiento de la pediculosis

Las pruebas diagnósticas para el tratamiento de la pediculosis, es principalmente la exploración y observación directa del piojo y las liendres en el cuero cabelludo. Frecuentemente se detecta la infestación por la visualización de liendres. También existen otras formas como son: el peine de dientes finos llamado liendrera, más más rápido y útil para encontrar los piojos y liendres principalmente en región occipital y retroauricular. Lupa con luz o lámpara de cuello de ganso, o lámpara de luz ultravioleta o de wood.

Factores desencadenantes de la pediculosis

El factor desencadenante principal de la pediculosis es tener contacto con una persona infestada de piojos.

Factores de riesgo de la pediculosis

Los factores que aumentan el riesgo de tener pediculosis incluyen:

  • Los niños de edad escolar primaria tienen mayor riesgo de tener pediculosis.
  • Los piojos de la cabeza suelen migrar de un cabello a otro, independientemente de la higiene de la persona.
  • Las personas que tienen relaciones sexuales sin protección y sin conocer a su pareja sexual tienen más riesgo de tener pediculosis púbica.
  • La personas que viven muy juntas o hacinamientos, como albergues, campos de refugiados o que vivan en la calle, que no se cambien la ropa y con poca higiene para el aseo son propensos a la pediculosis corporal.

Complicaciones de la pediculosis

La pediculosis es un tipo de enfermedad que no presenta riesgos para la vida de las personas. Se puede producir una dermatitis por el rascado continuo sobre la piel donde pica el piojo.

Prevención de la pediculosis

Para prevenir la pediculosis se debe:

  • Evitar el contacto físico con personas infestadas y sus pertenencias, especialmente ropa, accesorios para la cabeza y ropa de cama.
  • Es muy valiosa la educación de la salud con relación al ciclo vital de los piojos, el tratamiento apropiado y la importancia de lavar la ropa y la ropa de cama con agua caliente o lavarla en seco, para destruir los piojos y liendres.
  • Hacer una inspección directa periódica de la cabeza de los niños y, cuando sea indicado, del cuerpo y de la ropa, especialmente en colegios, instituciones, asilos y campamentos de verano.
  • Revisar frecuentemente la cabeza de los niños usando el peine.

Especialidades a las que pertenece la pediculosis

Las especialidades a las que pertenece la pediculosis son dermatología, medicina de familia o general y en casos de niños, pediatría.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una liendre?

Las liendres son los huevos depositados por los piojos hembras en el pelo de las personas, donde permanecen hasta que se abren de 8-10 días aproximadamente. Tienen una forma de cápsula ovalada, de color blanco cuando son visibles y amarillentas cuando están vacías o muertas (secas), se pueden confundir muy fácilmente con la caspa. Poseen una membrana que las rodea y hace que se fijen al pelo por medio de una sustancia gomosa similar a la de un pegamento.

¿Qué es un piojo?

Los piojos, también llamados Pediculus humanos capitis, son insectos parasitarios que se encuentran en el pelo de las personas. El piojo adulto tiene un tamaño de 2 a 4 mm. de largo, tiene 6 patas y su color es de marrón a grisáceo. Las hembras son las que depositan las liendres y por lo general son más grandes que los machos, y pueden vivir hasta 30 días en la cabeza de la persona. Para sobrevivir, el piojo adulto necesita alimentarse de sangre.

¿Por qué se usa vinagre con los piojos?

El vinagre se usa para los piojos porque contiene ácido acético, que permite disolver el cemento que mantiene a las liendres pegadas al cabello. También es un antiséptico y el olor fuerte que tiene no le gusta a los piojos. El uso del vinagre puede facilitar su extracción pasando un peine fino de la raíz a la punta. Es uno de los remedios caseros más antiguos que se utiliza para tratar los piojos. Aunque en ocasiones  no suele ser efectivo en todos lo casos y se debe acudir a otros tratamientos.

¿Qué son las ladillas?

La ladillas son llamadas pthirus pubis, y son piojos púbicos, los cuales son pequeños insectos parasitarios que se adhieren a la piel y el vello del área genital. Se transmiten durante el contacto sexual y sobreviven alimentándose de la sangre de la persona que lo tiene.

¿Es verdad que los piojos se hacen resistentes a los productos de erradicación?

Los piojos pueden hacerse resistentes a los productos de erradicación, sólo cuando se usan en las personas que no tienen piojos, es decir, si lo utilizan de manera preventiva, puede que algunos tratamientos ya no sean efectivos para erradicarlos porque le crean resistencia.

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¿Qué es la pediculosis? La pediculosis, también conocidos como piojos, es un tipo de ectoparásito (parásitos externos), muy contagioso, producida por una infestación del piojo. Afecta las partes del cuerpo con vello o pelo del cuerpo o de la ropa, infectados con huevos o larvas de piojos (liendres) o piojos adultos. Las etapas larvarias de este insecto se alimentan con sangre humana, provocando gran picazón. La pediculosis se contagia fácilmente de persona a persona durante el contacto directo. Tiene distribución mundial y puede afectar a todos los niveles sociales y razas. Es más frecuente en niños de 5-15 años en edad escolar y suele ser más común en el sexo femenino. Es una enfermedad común y es leve, ya que responde muy bien al tratamiento y sobre todo no pone en riesgo la vida de la persona que la padece. Tipos de pediculosis La pediculosis se clasifica según el lugar donde se manifieste, esta puede ser: Pediculus humanus capitis : son los piojos de la cabeza, están normalmente localizados sobre el cuero cabelludo. Producen picazón intensa sobre todo parte posterior de la cabeza y detrás de las orejas y afectan mayormente a niños de edad escolar. Está infestacion no tiene que ver con la falta de higiene, aunque en lugares de hacinamiento y escasas condiciones higiénicas son más frecuentes. Pediculus humanus pubis : el piojo del pubis se conoce con el nombre científico Phthirus pubis , y se conoce comúnmente como ladilla. Son criaturas pequeñas de seis extremidades que invaden el vello de la región púbica y la infestan con sus huevos. Estos piojos también pueden infestar el vello axilar y las cejas, pero son arrastrados a la región púbica. Son frecuentes entre personas sexualmente activas. Pediculosis del cuerpo : los piojos se encuentran o viven en las prendas de ropa y depositan sus huevos. Solo salen  del cuerpo y se dirigen a la piel para alimentarse con la sangre del huésped y luego regresan a la ropa. Se pueden ver en personas que rara vez se quitan la ropa y viven en situaciones de hacinamiento donde las personas viven muy juntas y sin higiene. Se transmiten por el contacto corporal o por compartir vestimenta. Presentan pápulas pruriginosas, excoriaciones y áreas de pigmentación. Causas de la pediculosis La causas de la pediculosis, es principalmente la deposición de los huevos pequeños sobre el cuero cabelludo que lucen como escamas, pero en lugar de desprenderse del cuero cabelludo, permanecen firmemente adheridos. Estos pueden sobrevivir en la ropa, tapetes y en la cama hasta 10 días y sus huevos pueden vivir por más de dos semanas. También se diseminan fácilmente y se pueden pegar cuando se entra en contacto cercano con una persona infestada o toca sus ropas. Tanto los piojos de cabeza como los corporales, pueden transmitirse mediante el contacto directo con una persona infestada. El compartir ropa, peines o cepillos también puede facilitar la transmisión de estos insectos. Mientras que otros medios son posibles, los piojos púbicos son transmitidos con mayor frecuencia a través del contacto sexual. Síntomas de la pediculosis Los síntomas de la pediculosis incluyen: sentir prurito intenso en el cuero cabelludo, picazón o rascarse en el área del cuerpo de la que los piojos se alimentan. Huevos de piojo o liendres en el pelo y pequeños bultitos rojos o llagas provocadas por el rascado, entre otros síntomas. Tratamiento para la pediculosis El tratamiento para la pediculosis consiste en matar las liendres, ninfas y piojos. Existen tratamientos con pediculicidas tópicos que suelen ser muy eficaces, como son Permetrina, Lindano, Malation, Benzoato de bencilo y medicamentos orales utilizados en caso de resistencia como son la Ivermectina , suprimen la conducción de los impulsos nerviosos de los insectos y Trimetropim sulfa . Para el prurito o picazón también se pueden administrar antihistamínicos orales o de personas con piojos en la cabeza. El uso de Lindano no se recomienda en bebés, niños pequeños y mujeres embarazadas o que estén lactando. Se recomienda repetir el tratamiento entre 7-10 días después para asegurar que no hayan sobrevivido liendres. Hay peines especiales llamados liendreras, disponibles para retirar las liendres del cabello. Se deben seguir al pie de la letra las instrucciones del medicamento utilizado  con relación a la dosis y duración del tratamiento. Pruebas complementarias del tratamiento de la pediculosis Las pruebas diagnósticas para el tratamiento de la pediculosis, es principalmente la exploración y observación directa del piojo y las liendres en el cuero cabelludo. Frecuentemente se detecta la infestación por la visualización de liendres. También existen otras formas como son: el peine de dientes finos llamado liendrera, más más rápido y útil para encontrar los piojos y liendres principalmente en región occipital y retroauricular. Lupa con luz o lámpara de cuello de ganso, o lámpara de luz ultravioleta o de wood . Factores desencadenantes de la pediculosis El factor desencadenante principal de la pediculosis es tener contacto con una persona infestada de piojos . Factores de riesgo de la pediculosis Los factores que aumentan el riesgo de tener pediculosis incluyen: Los niños de edad escolar primaria tienen mayor riesgo de tener pediculosis. Los piojos de la cabeza suelen migrar de un cabello a otro, independientemente de la higiene de la persona. Las personas que tienen relaciones sexuales sin protección y sin conocer a su pareja sexual tienen más riesgo de tener pediculosis púbica. La personas que viven muy juntas o hacinamientos, como albergues, campos de refugiados o que vivan en la calle, que no se cambien la ropa y con poca higiene para el aseo son propensos a la pediculosis corporal. Complicaciones de la pediculosis La pediculosis es un tipo de enfermedad que no presenta riesgos para la vida de las personas . Se puede producir una dermatitis por el rascado continuo sobre la piel donde pica el piojo. Prevención de la pediculosis Para prevenir la pediculosis se debe : Evitar el contacto físico con personas infestadas y sus pertenencias, especialmente ropa, accesorios para la cabeza y ropa de cama. Es muy valiosa la educación de la salud con relación al ciclo vital de los piojos, el tratamiento apropiado y la importancia de lavar la ropa y la ropa de cama con agua caliente o lavarla en seco, para destruir los piojos y liendres. Hacer una inspección directa periódica de la cabeza de los niños y, cuando sea indicado, del cuerpo y de la ropa, especialmente en colegios, instituciones, asilos y campamentos de verano. Revisar frecuentemente la cabeza de los niños usando el peine. Especialidades a las que pertenece la pediculosis Las especialidades a las que pertenece la pediculosis son dermatología, medicina de familia o general y en casos de niños, pediatría. Preguntas frecuentes ¿Qué es una liendre? Las liendres son los huevos depositados por los piojos hembras en el pelo de las personas, donde permanecen hasta que se abren de 8-10 días aproximadamente. Tienen una forma de cápsula ovalada, de color blanco cuando son visibles y amarillentas cuando están vacías o muertas (secas), se pueden confundir muy fácilmente con la caspa. Poseen una membrana que las rodea y hace que se fijen al pelo por medio de una sustancia gomosa similar a la de un pegamento. ¿Qué es un piojo? Los piojos, también llamados Pediculus humanos capitis , son insectos parasitarios que se encuentran en el pelo de las personas. El piojo adulto tiene un tamaño de 2 a 4 mm. de largo, tiene 6 patas y su color es de marrón a grisáceo. Las hembras son las que depositan las liendres y por lo general son más grandes que los machos, y pueden vivir hasta 30 días en la cabeza de la persona. Para sobrevivir, el piojo adulto necesita alimentarse de sangre. ¿Por qué se usa vinagre con los piojos? El vinagre se usa para los piojos porque contiene ácido acético, que permite disolver el cemento que mantiene a las liendres pegadas al cabello. También es un antiséptico y el olor fuerte que tiene no le gusta a los piojos. El uso del vinagre puede facilitar su extracción pasando un peine fino de la raíz a la punta. Es uno de los remedios caseros más antiguos que se utiliza para tratar los piojos. Aunque en ocasiones  no suele ser efectivo en todos lo casos y se debe acudir a otros tratamientos. ¿Qué son las ladillas? La ladillas son llamadas pthirus pubis, y son piojos púbicos, los cuales son pequeños insectos parasitarios que se adhieren a la piel y el vello del área genital. Se transmiten durante el contacto sexual y sobreviven alimentándose de la sangre de la persona que lo tiene. ¿Es verdad que los piojos se hacen resistentes a los productos de erradicación? Los piojos pueden hacerse resistentes a los productos de erradicación, sólo cuando se usan en las personas que no tienen piojos, es decir, si lo utilizan de manera preventiva, puede que algunos tratamientos ya no sean efectivos para erradicarlos porque le crean resistencia.
Cómo cuidar la Dermatitis Atópica en Bebés y Niños
Artículo especializado

Cómo cuidar la Dermatitis Atópica en Bebés y Niños

La dermatitis atópica se considera una manifestación en la piel de la llamada enfermedad atópica, una condición muy frecuente en el mundo desarrollado. Combina manifestaciones de tipo alérgico como asma o rinoconjuntivitis con sensibilidad en la piel que provoca picor y eccemas. Suele tener una base genética, y depende en gran manera del estilo de vida. ¿Por qué es tan frecuente en nuestro medio? Se cree que los hábitos de higiene , que nos previenen de muchas enfermedades infecciosas, provocan una maduración distinta del sistema inmunitario, que hace que seamos más sensibles al ambiente. Se ha demostrado que los niños criados en granjas, o alejados del centro de las ciudades, con más contacto con animales y plantas desde la infancia, tienen menos atopia. Por el contrario, la higiene diaria con jabón, y el desarrollo en un ambiente menos contaminado hacen que nuestra piel y mucosas (los bronquios, la nariz, etc. sean más sensibles y manifiesten inflamación ante el contacto con desencadenantes. ¿Entonces la dermatitis atópica es una alergia? No se considera una alergia estrictamente. Aunque los niños atópicos tienen otras manifestaciones alérgicas, la dermatitis atópica tiene brotes ante desencadenantes tanto exógenos o externos (polvo, sequedad, proteínas de la leche) como internos (estrés), y no es tan fácil de estudiar mediante pruebas de alergia como, por ejemplo, el asma. ¿Cómo es la piel de los niños atópicos? La piel del niño atópico es más sensible , y padece una pérdida de la función de retención de agua que hace que tienda a la sequedad. Además, tiene una mayor tendencia a sobreinfectarse. Como el picor es el síntoma habitual, y éste produce una necesidad de rascarse, la piel se va engrosando y endureciendo mediante un proceso llamado “liquenificación”. Es una piel arrugada, más gruesa y seca, que tiene propensión a agrietarse y formar fisuras . La dermatitis atópica se manifiesta durante la primera infancia en la cara, sobre todo en las mejillas, o en el área del pañal. Posteriormente afecta mucho a las zonas de flexura de los codos y las rodillas, a los párpados, y finalmente cualquier zona del cuerpo. El síntoma habitual es el picor muy intenso, que puede motivar trastornos de atención y del sueño, y disminuir el rendimiento escolar. ¿Cuál suele ser la evolución? En general, los niños con dermatitis mejoran a medida que se hacen mayores. Un pequeño grupo persiste en la edad adulta, con una forma llamada “dermatitis atópica del adulto” . Suelen ser los niños con asma bronquial más grave, y con historia de otros problemas alérgicos. La dermatitis del adulto puede ser la forma más grave e incapacitante de la enfermedad. ¿Cómo se cuida la piel de un niño atópico? No bañarle cada día : se desaconseja bañar a un niño atópico cada día. Es preferible bañarlo a días alternos, y siempre con agua a temperatura tibia y sin jabones. Especialmente desaconsejables son los geles o aceites que tienen muchos detergentes o tensioactivos y forman mucha espuma. Los productos adecuados son los syndet (sin detergentes) que hacen poca espuma y limpian por arrastre. Hidratar su piel : hay que entender que la piel de estos niños tiene poca tendencia a retener agua. Cuando nos bañamos, la capa córnea de la piel se humedece e hidrata, pero inmediatamente debemos aplicar una sustancia hidratante para evitar que el agua se evapore. Esta es la función de las cremas hidratantes: añadir una capa de grasa que evite la pérdida de agua. Por ello, hay que secar poco al niño y sin frotar al salir del baño, y aplicar la hidratante entonces, sin esperar. Existen innumerables cremas hidratantes para la piel atópica, y no siempre las más caras son las mejores. Hay que tener en cuenta que, cuanto más grasas sean, más hidratarán, aunque su cosmética será peor y tendrán menos facilidades de aplicación. El uso de hidratantes que contienen urea, ácido láctico, avena u otros productos también se recomienda, y es mejor seguir las indicaciones del dermatólogo o el pediatra que fiarse de la presión de la publicidad y las campañas de marketing. Evitar que sude y pase calor : debe vestirse por capas, con algodón en contacto con la piel, y poner o sacar ropa en función del entorno. Los niños atópicos tienen tendencia a sudar y a manifestar picor cuando se acaloran. Humidificar el ambiente : es conveniente hacerlo, sobre todo en invierno cuando la calefacción y los lugares cerrados mantienen el aire seco. También es conveniente proteger al niño de ambientes con polvo y humo. En cuando a la alimentación, es cierto que algunos niños pequeños pueden tener brotes de dermatitis atópica en relación con alimentos como proteínas de la leche de vaca o huevos, y que en ocasiones los pediatras la manejan introduciendo el alimento más tarde. En esto, cada pediatra puede tener un criterio diferente, y es conveniente seguir las indicaciones de un solo profesional. Los probióticos pueden ayudar a madurar el sistema inmunológico y en ocasiones son recetados en pastillas o suplementos para los niños atópicos, según indicaciones del pediatra o el dermatólogo.
Qué hacer para Tratar la Dermatitis del Pañal
Artículo especializado

Qué hacer para Tratar la Dermatitis del Pañal

Con este nombre, nos referimos al conjunto de cambios de inflamación o infección que aparecen en la piel cubierta por el pañal en los bebés o las personas mayores. En general están causados por el contacto de la piel con las heces y la orina, la oclusión, la irritación, el roce, la humedad y la sobreinfección. En la actualidad, con los pañales absorbentes más eficaces, se suele ver menos que hace décadas. ¿Cómo se produce? El contacto con la orina o las heces pueden causar una dermatitis química por irritación directa , que se ve empeorada cuando el niño tiene diarrea, o cuando se descuida el cambio de pañal. Si ayudan la oclusión y la humedad, puede haber una sobreinfección por bacterias u hongos que complican el cuadro. En ancianos, sobre todo en personas encamadas con enfermedad de Alzheimer u otros tipos de demencia, puede ocurrir el mismo problema. Al inicio del siglo XX se creía que el causante de la dermatitis era el amoníaco de la orina , pero hoy sabemos que no es cierto, y que los causantes son una combinación de diversos factores y sustancias, sobre todo las proteasas, enzimas presentes en las heces. Por ello, la principal causa de dermatitis del pañal hoy en día son las diarreas, que aumentan el contacto de la piel con las heces. En otros casos puede venir causada por un descuido en el cambio de pañal . ¿Existe dermatitis del pañal en todos los bebés? Es fácil de entender que, en países subdesarrollados , en los que los bebés van desnudos sin llevar ningún tipo de pañal, no se produce ningún tipo de dermatitis. En el mundo desarrollado , esta dermatitis ha existido sobre todo en la época en que los bebés llevaban “paños” de algodón o pañales con poca capacidad de absorción. La mejoría de los materiales de los pañales desechables durante los años 80, con geles que pueden absorber gran cantidad de orina, aislando la piel de la humedad, ha conducido a una mucha menor frecuencia de dermatitis del pañal. ¿Puede confundirse con otras enfermedades de la piel? Efectivamente, hay otras enfermedades de la piel que pueden afectar al área del pañal. Son la dermatitis atópica , la dermatitis seborreica , la psoriasis, las candidiasis (infecciones por hongos), los impétigos (infecciones por bacterias), o enfermedades más raras como las histiocitosis o ciertos déficits de vitaminas (pelagra, acrodermatitis enteropática). Ante una dermatitis del área del pañal, un pediatra puede solicitar una consulta a un dermatólogo para descartar estas posibilidades. En caso de sospecha, pueden ser necesarios análisis de sangre o una biopsia de la piel. ¿Cuál es el tratamiento? En todos los casos, cabe aislar a la piel de la orina y las heces utilizando un pañal más eficaz , prescindiendo del pañal unas horas al día, o colocando al bebé un pañal de talla superior para que “ventile” más la zona. Si el ambiente es caluroso, se puede colocar al bebé desnudo encima de una toallita o empapador unas horas. En cuanto al tratamiento a aplicar, es todo un arte que depende de cada pediatra y cada dermatólogo, y de la situación de irritación, maceración y/o infección presente. Se emplean mucho las cremas antibacterianas o las cremas antifúngicas , pero en algunas ocasiones también pueden provocar irritación sobreañadida, por lo que hay que reservarlas a los casos donde de verdad se sospeche infección. Una norma para detectar los hongos (en general los del género Candida, que son los más frecuentes) es buscar en la zona pequeñas pústulas o granitos rojos con un “collarete” de descamación. El niño puede estar inquieto por picor, escozor y dolor. En otros casos, se prefieren soluciones secantes como la eosina, que tiene el inconveniente de manchar de color rojo la zona. Una solución muy empleada son las pastas al agua o las llamadas “pastas Lassar”, pero repitamos que cada “maestrillo tiene su librillo” y que es mejor dejarse aconsejar por el pediatra o dermatólogo habitual. ¿Y la prevención? Como ya hemos mencionado, es fundamental utilizar pañales adecuados , con una capacidad óptima de absorción y un buen sistema de sujeción. Los cambios de pañal deben ser frecuentes, y la tendencia es emplear agua y manopla en vez de las clásicas “toallitas” impregnadas de crema y perfumes, que pueden causar problemas de alergia a los niños sensibles, aunque ahora existen marcas muy mejoradas, antiirritantes y seguras. También son muy útiles las “cremas barrera”, que crean una capa protectora entre la piel y el pañal. Pueden aplicarse con cada cambio de pañal, pero no cuando la piel está muy inflamada , macerada o infectada, porque pueden contribuir a empeorarlo.
Qué hacer si mi bebé vomita
Contenido de salud

Qué hacer si mi bebé vomita

Introducción En muchos casos los bebés vomitan, pero, hay que tener en cuenta que no todos los vómitos son iguales. Algunos bebés presentan una regurgitación tras las tomas, es un vómito muy escaso, lo que se puede conocer como una bocanada, esto puede ocurrir tanto si el bebé es alimentado a base de biberón, como si es alimentado con pecho. Otra situación posible es cuando el bebé vomita de forma abundante, si un bebé alimentado con pecho o biberón comienza a vomitar de forma abundante, se debe acudir al pediatra. Igualmente se debe hacer este proceso si se acompaña de fiebre, ya que, es posible que un bebé con una infección presente como primer síntoma vómitos continuados. Pasos a seguir cuando tu bebé vomita Si tu bebé vomita tras la toma, no necesitas realizar nada, tan solo incorporarle tras la toma y procurar no moverlo mucho para no favorecer el vómito. Siempre que el bebé vomita se debe tomar la temperatura, por si pudiera tener origen en un  proceso infeccioso; también se debe observar al bebé si se encuentra adormilado o no hace pis , estas son señales de que se encuentra deshidratado. Si continúa vomitando pasadas unas doce horas debemos acudir a un centro médico. En principio, si el bebé es alimentado con leche materna, no se deben suspender las tomas, en casos de lactantes más cercanos al año, puede ser necesario darles una rehidratación para evitar que se deshidrate y les pueda dañar. La rehidratación se hace con soluciones hiposódicas para niños, nunca con bebidas isotónicas que no son beneficiosas al bebé. Si tu bebé vomita de forma continua o incoercible, debes acudir a un consultorio médico donde valoren cuál es la causa de los vómitos y te indiquen el tratamiento a seguir.  ¿Que podría producir los vómitos en tu bebé? Los vómitos del bebé pueden producirse por un exceso de comida, por enfermedades víricas leves del sistema gastrointestinal, pero, también, por infecciones de garganta, de oídos o de orina. En bebés, los procesos infecciosos producen vómitos con facilidad, siempre que el bebé vomite debemos observarle y poner el termómetro por si tuviera fiebre, acudiendo al pediatra si los vómitos se mantienen más de 12 o 24 horas. Cómo evitar la deshidratación en bebés Para evitar la deshidratación del bebé, continuaremos dándole de mamar o el biberón si es un lactante, ofreciéndole entre las tomas cucharaditas de agua o de solución de rehidratación oral para bebés, siempre en cucharaditas para que no beba grandes cantidades que pueden dar lugar a que el bebé vomite más. Si se trata de un bebé que ha comenzado a alimentarse, no se le forzará a comer, ya que esto puede favorecer que el bebé vomite. Es importante darle leche en fórmula adaptada o darle de mamar si lo hiciera y ofrecerle agua en pequeñas cantidades. Pese a ello, si el bebé vomita durante más de 24 horas, se debe ir a un centro médico para que examinen al niño. Cuándo recurrir a un médico Las causas para acudir a un médico en el caso de que un bebé vomite son vómitos que se mantienen durante más de 24 horas, deshidratación en el niño que se nota por decaimiento general del bebé , la falta de lágrimas al llorar, la piel y la boca seca o si no hace pis. También es motivo para acudir al médico si el bebé presenta fiebre por encima de 38 grados o esta no cede con facilidad. Preguntas frecuentes ¿Se debe dar alimento a un bebé que presenta vómitos? Un bebé que presenta vómitos puede ser alimentado con la leche materna o la leche adaptada, no debe ingerir alimentos sólidos durante unas seis horas y, cuando se le empieza a ofrecer, nunca se le deberá forzar a comer si el bebé no quiere. Entre tomas se le debe ofrecer agua o soluciones de rehidratación oral propias de los niños, nunca se les debe dar bebidas isotónicas que tienen la concentración de iones y azúcares inadecuadas para la salud de un niño. ¿Puede ser el vómito una reacción normal al biberón? Los niños pueden vomitar tras las tomas, pero estos vómitos no son abundantes, es una bocanada que puede producirse por regurgitación del bebé al expulsar el aire que ha podido tragar al alimentarse. Si el vómito es abundante y permanente, no se puede considerar normal para el niño y es necesario consultar con el médico para conocer la causa por la que se produce esta situación. En otras ocasiones un niño puede vomitar por tolerar mal una fórmula adaptada y, al cambiarle la misma, mejora de forma rápida. Concepción Sebastián Fernández Licenciada en medicina y cirugía. Especialista en medicina familiar y comunitaria
Varicela
Enfermedad

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¿Qué es la varicela? La varicela es una enfermedad infecciosa vírica contagiosa causada por el virus varicela zoster , que produce la aparición de lesiones en la piel . Afecta sobre todo a niños de 1-9 años . Su frecuencia ha disminuido desde la implantación de la vacuna en el calendario infantil aunque todavía presenta una alta incidencia. Cuando se presenta en niños, habitualmente no es una enfermedad grave. Es más peligroso si se contagia a un adulto porque en esos casos sí pueden existir complicaciones de forma más frecuente. Tipos de varicela No hay diferentes tipos de varicela. Causas de la varicela La causa de la infección es el contagio por el virus de la varicela zoster , el cual penetra por vía respiratoria y se multiplica, inicialmente en el aparato respiratorio, boca y faringe, después viaja por la sangre o el sistema linfático llegando al hígado, bazo y ganglios sensitivos, para llegar a la sangre y de ésta hasta la piel, produciendo las lesiones cutáneas. Síntomas de la varicela La varicela tiene un periodo de incubación de 10-24 días , tras lo cual se inicia un cuadro de fiebre y malestar general seguido de una erupción dérmica en distintas fases evolutivas: pápulas (lesiones rojizas algo elevadas), vesículas (ampollas pequeñas) y costras que aparecen en brotes durante 2-4 días. Las lesiones se presentan inicialmente en el tronco y la cara, extendiéndose progresivamente por el resto del cuerpo. Son poco dolorosas pero pican mucho , pudiéndose sobreinfectar por bacterias,  frecuentemente, por el rascado. Las costras desaparecen en 1 - 2 semanas y aunque de manera general no suelen dejar cicatrices, en ocasiones aparecen en la zona donde ha estado la lesión algo deprimida en la piel y a veces pigmentada (coloreada). En adultos el cuadro clínico suele manifestarse de forma más grave y se complica con mayor frecuencia. También se presenta con mayor afectación en niños inmunodeprimidos (con las defensas bajas) y en hijos de madres que hayan pasado la enfermedad durante la gestación (aunque esto suele ser más raro) pudiendo nacer bebés con mal desarrollo de las extremidades, cicatrices cutáneas, anomalías oculares o alteraciones del sistema nervioso central. Tratamiento para la varicela En pacientes sanos con adecuado sistema de defensas se indica tratamiento sintomático , aconsejando baños con jabón de avena, desinfección de vesículas rotas con antisépticos (betadine, etc.) y, si existe sobreinfección de las lesiones, se dará tratamiento antibiótico tópico. Si hay un picor intenso se pueden tomar antihistamínicos orales. Está contraindicado la toma de salicilatos como la Aspirina por riesgo de desarrollo del Síndrome de Reye (daño cerebral súbito y alteración hepática). En pacientes con las defensas bajas, o que presenten varicela neonatal (al nacer) o dentro del periodo de los dos primeros años de vida, cuando hay complicaciones, enfermedades crónicas de la piel, o se presenta la infección en niños mayores de 12 años, está indicado el tratamiento con un fármaco antivírico llamado Aciclovir. Pruebas complementarias del tratamiento de varicela El diagnóstico de la varicela es fundamentalmente clínico . Se puede realizar un estudio en el laboratorio de microbiología de las muestras obtenidas de los tejidos afectados por la infección (raspado cutáneo, líquido de las vesículas, secreciones respiratorias, etc) para la detección de la presencia del virus. Así mismo, puede detectarse por medio de un análisis de sangre. La presencia de anticuerpos específicos (proteínas del sistema de defensa) contra el virus producidos por el organismo durante la infección. Factores desencadenantes de la varicela El factor que desencadena la infección es el contacto con secreciones respiratorias de un paciente con la enfermedad o con el líquido que contienen las vesículas que aparecen en la piel. Factores de riesgo de la varicela El factor de riesgo fundamental es el contacto con un paciente enfermo de varicela, sobre todo, en los siguientes casos: Las personas de cualquier edad que nunca hayan tenido varicela anteriormente ni hayan sido vacunadas contra varicela. Mujeres embarazadas susceptibles (no vacunadas ni que hayan pasado la enfermedad). Los niños recién nacidos, especialmente aquellos que nacieron de forma prematura o cuyas madres nunca habían contraído varicela antes del embarazo Las pacientes con alteraciones del sistema inmune, o que estén tomando medicamentos que lo alteren. Pacientes con enfermedades de la sangre, médula ósea o que afecten al sistema linfático (de defensa). Complicaciones de la varicela Complicaciones relacionadas con la propia enfermedad: Estomatitis (afectación por las lesiones de la mucosa, revestimiento oral), dificultad para alimentarse, diarrea y deshidratación. Complicaciones infecciosas : Sobreinfección de las lesiones cutáneas por una bacteria (habitualmente por streptococcus pyogenes o staphylococcus aureus ), infecciones de los tejidos blandos profundos, conjuntivitis (afectación ocular), otitis media o externa (afectación del oído), sepsis (reacción orgánica inflamatoria exagerada), etc. Complicaciones neurológicas : Meningitis (afectación de las membranas que recubren el cerebro y la médula), encefalitis (afectación del encéfalo), parálisis facial, etc. Complicaciones hematológicas (de la sangre): Coagulación intravascular diseminada, púrpura trombocitopénica, etc. Afectación de otros órganos : Pulmón (neumonía vírica), corazón (miocarditis, pericarditis), Hígado (hepatitis), riñón (glomerulonefritis), etc. Prevención de la varicela Actualmente existe una vacuna del virus de la varicela que es eficaz en la prevención de la enfermedad particularmente en niños sanos. La eficacia de esta vacuna en adultos y en niños inmunodeprimidos (con defensas bajas) es algo inferior. Cuando se presenta la enfermedad en un paciente debe evitarse el contacto con él para prevenir el contagio de la infección, sobre todo en niños inmunodeprimidos y mujeres embarazadas, personas no vacunadas o que no hayan pasado la enfermedad. Se puede administrar la inmunoglobulina hiperinmune (anticuerpos, es decir, proteínas externas específicas contra el virus) en gestantes no inmunizadas previamente que hayan estado en contacto con el virus unos 5 días antes del parto. También se puede utilizar en el recién nacidos de madres que hayan tenido la enfermedad antes del parto para reducir la posibilidad de aparición de la enfermedad. También está indicado en paciente inmunodeprimidos y en todos aquellos con riesgo de padecer complicaciones de la enfermedad tras contacto con un paciente con varicela. Especialidades a las que pertenece la varicela La varicela puede ser diagnosticada y tratada por el pediatra de atención primaria o el médico de familia . Si existen complicaciones, o factores de riesgo de mala evolución de la enfermedad, los pacientes serán derivados para ingreso hospitalario y tratamiento por el servicio de enfermedades infecciosas y aquellos especialistas de los que se necesite su intervención en el tratamiento según el órgano afectado, edad del paciente, etc. (pediatría, neurología, cuidados intensivos, etc.) Preguntas frecuentes: ¿Cómo se contagia la varicela? La transmisión la varicela se produce de persona a persona a través del contacto directo con las vesículas cutáneas que contienen el virus y a través de secreciones respiratorias por contacto con pacientes que padecen varicela. ¿Cuánto tiempo dura la varicela? Desde la aparición de los primeros síntomas de malestar general y fiebre hasta la desaparición de las lesiones dérmicas, pueden pasar en trono a 10 - 15 días. ¿Qué es el sarampión? El sarampión es una enfermedad vírica altamente contagiosa , clasificada como una de las llamadas enfermedades exantemáticas, que se caracterizan por aparición de síntomas generales y que afectan a la piel con la presencia de “granitos” o “manchitas” ¿Cuántas veces en la vida se puede tener varicela? Una vez contraída y pasada la enfermedad, el organismo presenta inmunidad para esa manifestación inicial de la varicela y no vuelve a desarrollarse. Lo que sí puede pasar es que el virus permanezca en el organismo acantonado y dé lugar con los años, a una reactivación de su actividad, en cuyo caso el virus produce una infección localizada en la piel llamada herpes zoster .
Hipoglucemia
Enfermedad

Hipoglucemia

¿Qué es la hipoglucemia? La hipoglucemia es una bajada de la cantidad de azúcar en la sangre por debajo de 60 mg/ml. En los recién nacidos son más frecuentes en los niños pretérmino, llegando a ser hasta del 14% de los casos. En los niños a término suele darse como mucho en un 7%. Las hipoglucemias en los diabéticos son más frecuentes en pacientes con insulina o secretagogos que con otros tratamientos hipoglucemiantes. Es una situación urgente de revertir ya que es grave porque puede poner en peligro la vida del individuo. Causas de la hipoglucemia La causa principal de la hipoglucemia es la alteración hormonal a nivel de hipófisis y tiroides . También se puede producir en pacientes normales sin alteraciones hormonales por causa de falta de alimento, exceso de ejercicio , o descarga insulínica en el páncreas. Síntomas de la hipoglucemia Los síntomas son: malestar, cansancio, adormecimiento, temblor, sudoración profusa, palpitaciones, mareos, visión borrosa, dolor de cabeza, convulsiones y trastorno del comportamiento. Tratamiento para la hipoglucemia El tratamiento para la hipoglucemia es dar azúcar de forma rápida. Se puede dar un producto azucarado como pueden ser los zumos de frutas , o también se puede dar directamente un sobre de azúcar disuelto en un vaso de agua. En casos muy difíciles de revertir y en pacientes diabéticos, puede ser necesario darles Glucagón mediante inyección subcutánea. Pruebas complementarias del tratamiento de la hipoglucemia La prueba complementaria será la determinación de glucosa en sangre capilar, hasta normalización de la misma, cada media hora. Factores desencadenantes de la hipoglucemia Los factores desencadenantes de la hipoglucemia son la falta de aporte de hidratos de carbono en la dieta , o el exceso de insulina en la sangre. Factores de riesgo de la hipoglucemia Son factores de riesgo para sufrir hipoglucemia en los pacientes en tratamiento con insulina y con secretagogos como Repaglinida y Glibenclamida . Los largos periodos de ayuno sin ingesta de hidratos de carbono , el periodo neonatal en niños pretérmino que tienen más problemas en regular hormonalmente sus niveles de glucemia, y también en niños a término en especial si son hijos de madres diabéticas. Complicaciones de la hipoglucemia Daños neurológicos. Convulsiones. Pérdida de conocimiento. Coma. Prevención de la hipoglucemia No realizar ejercicio en ayunas. Ingesta adecuada de hidratos de carbono. Control capilar de glucemia. Especialidades a las que pertenece la hipoglucemia En el caso de hipoglucemias neonatales se trata de control con pediatras neonatólogos, en el resto de casos, se controla por el endocrino. Preguntas frecuentes: ¿Qué es la hipoglucemia en bebés? La hipoglucemia en bebés es la bajada de azúcar que se puede producir en los recién nacidos, más frecuente en niños prematuros, en niños nacidos a término que presentan madres diabéticas en el embarazo, y en niños con retraso en el crecimiento intrauterino. ¿Qué puede ocasionar la hipoglucemia? Las hipoglucemias se producen por el exceso de insulina o por la falta de hidratos de carbono. En personas con tratamiento con insulina o fármacos secretagogos (fármacos que producen la secreción de insulina), se pueden producir hipoglucemias. En los neonatos que no tienen aún una buena regulación hormonal también se produce por parte del organismo un exceso de insulina que es la que causa la hipoglucemia. Las personas que tienen largos periodos de ayuno pueden presentar una hipoglucemia por falta de ingesta. ¿Qué diferencia hay entre hiperglucemia e hipoglucemia? Las hiperglucemias son valores por encima de lo normal de azúcar en sangre (son niveles normales entre 70 y 129 mg/dl). La hipoglucemia son valores por debajo de lo normal de azúcar en sangre . Para tener síntomas de hipoglucemia, la glucosa deberá de estar por debajo de 60 mg/dl. ¿Cuáles son los niveles normales de azúcar en sangre? Los niveles normales de azúcar en sangre son diferentes antes y después de la ingesta, así, en ayunas se consideran normales niveles de entre 70 y 128 mg/ml, por encima de estas cifras se habla de hiperglucemia, cuando se ha consumido alimento se considera que a las dos horas de haberlo ingerido los niveles de azúcar deben estar por debajo de 140 mg/ml ¿Qué es la hipoglucemia reactiva? La hipoglucemia reactiva o hipoglucemia postprandial es la que se produce unas cuatro horas después de comer y no necesita un tratamiento especial, salvo el regular la ingesta de alimentos. Suele ser suficiente con no comer alimentos azucarados con el estómago vacío y  hacer cinco comidas al dia.  
Diagnóstico y Alimentación en la Hipoglucemia
Artículo especializado

Diagnóstico y Alimentación en la Hipoglucemia

Uno de los temas más tratados en nutrición debido a sus consecuencias negativas en nuestro metabolismo y en la salud en general, es el control glucémico y el papel que juega la insulina en su regulación. Estos conceptos ya son conocidos por muchas personas que sufren algún tipo de diabetes, que es la enfermedad más común en la que hay una alteración de la respuesta de la insulina ante la ingesta de glucosa (azúcar presente en los alimentos que contienen hidratos de carbono). No obstante, personas metabólicamente sanas también pueden experimentar en algún momento de su vida alguna situación en la que sus valores de glucosa en sangre (glucemia) estén alterados y disminuyan a valores menores de lo recomendado : estaremos, pues, ante una situación de hipoglucemia. ¿Qué ocurre en mi cuerpo ante una hipoglucemia? Una hipoglucemia es una disminución de los valores de glucosa en sangre por debajo de la normalidad , considerándose normales valores entre 70 y 100 mg/dl en ayunas.  Cuando una dieta es baja en carbohidratos (y, por lo tanto, en glucosa), nuestro organismo pone en marcha una serie de mecanismos compensatorios, ahorrando glucógeno para situaciones de “emergencia “en las que las células gluco-dependientes (células del tejido nervioso, eritrocitos, células de la retina o de la médula renal) puedan utilizar la glucosa como fuente de energía.  No obstante, puede haber situaciones extremas en las que estas células queden desprovistas de glucosa ocasionando una serie de síntomas: Sudoración fría. Taquicardia. Sensación de hambre de aparición brusca. Palidez. Sensación de mareo y de debilidad. Temblores y nerviosismo. Irritabilidad o ansiedad (alteraciones del comportamiento). Dificultad para hablar, confusión mental y pérdida del conocimiento (si la hipoglucemia es muy severa y se produce un coma hipoglucémico). Hay que destacar que, si la hipoglucemia es muy severa y se prolonga durante muchas horas, puede producir consecuencias irreparables como daño cerebral, coma o muerte . ¿Cómo sé si tengo una hipoglucemia? En personas no diabéticas, la hipoglucemia se diagnostica ante la denominada “tríada de Whipple” , que implica: Valores glucémicos muy bajos. A la hora de establecer cuál es el nivel de glucemia a partir del cual se define una hipoglucemia en adultos, existen dos criterios: según la American Diabetes Association se define para valores inferiores a 70 mg/dl y según la Sociedad Española de Diabetes para valores inferiores a 60 mg/dl. Sintomatología propia de una hipoglucemia. Mejoría de los síntomas ante la estabilización de la glucemia hacia valores normales. En base a esta tríada , debemos tener en cuenta que hay personas que pueden experimentar: Hipoglucemias asintomáticas, aún teniendo valores muy bajos de glucemia. Hipoglucemias sintomáticas, cuya aparición se puede dar a valores muy diferentes de glucosa ya que depende de cómo haya sido la glucemia en los días previos (a glucemias altas, los síntomas aparecen a niveles de glucosa superior a lo normal) o de si se trata de una persona que haya tenido hipoglucemias frecuentes, en cuyo caso experimentará síntomas a niveles muy inferiores a los normales. También es importante saber que, en niños, las hipoglucemias se manifiestan más tarde si están jugando o si están muy concentrados en algo. ¿Cómo actuar? Por todo lo expuesto en el punto anterior, ante la sospecha de una hipoglucemia es indispensable determinar los niveles de glucosa con un medidor específico en el que se deberá depositar una pequeña gota de sangre del dedo, que se extrae con una aguja especial llamada lanceta. Dicha medición debe realizarla tu médico de cabecera, aunque también hay farmacias que disponen de utensilios para ello. Además, hay que tener en cuenta el historial de glucemias de cada persona y en qué momento del día se está realizando la medición para determinar el tipo de hipoglucemia que se está experimentando para actuar en consecuencia. ¿Quién y en qué situaciones se da una hipoglucemia? Una hipoglucemia se puede dar en múltiples situaciones y personas (tanto adultos como niños), por ello, existen diferentes criterios para su clasificación . Según el tiempo de aparición: Hipoglucemia reactiva o postprandial: aparece a las dos o cuatro horas después de comer algún alimento rico en hidratos de carbono. Hipoglucemia basal o en ayunas: aparece en las primeras horas de la mañana o después de un ayuno prolongado y puede estar relacionada con alguna enfermedad. Según su causa de aparición: Hipoglucemias por descompensaciones metabólicas transitorias (por ejemplo, el aumento de la sensibilidad a la insulina en la fase precoz del embarazo). Hipoglucemias por neoplasias pancreáticas (insulinoma), endocrinopatías (hiperinsulinismo), hepatopatías, neoplasias extrapancreáticas, hipoglucemia autoinmune, sepsis con fallo multiorgánico, errores congénitos del metabolismo. Hipoglucemias reactivas idiopáticas (sin causa conocida), Hipoglucemias por alteraciones funcionales del aparato digestivo. Hipoglucemia neonatal, que se puede dar de forma transitoria durante los primeros 5-7 días de vida del niño y es debida a una falta de reservas energéticas, a un agotamiento precoz de dichas reservas y a una inmadurez del sistema hipotálamo-hipofisario. Hipoglucemias iatrogénicas (por sobredosis de fármacos: insulina, hipoglucemiantes orales, ácido acetilsalicílico). Según su gravedad: Hipoglucemia severa: cuando se precisa de otra persona para administrar alimentos o medicación hiperglucemiante ya que el paciente puede experimentar coma, convulsiones o alteraciones neurológicas. Hipoglucemia moderada: cuando se experimenta alteración de la función motora, confusión o conducta inadecuada, pero el paciente está suficientemente consciente para autotratarse. Hipoglucemia leve: cuando es el propio paciente el que tiene la necesidad de tomar alimento, sin presentar alteración neurológica. No obstante, en personas sanas, los mayores desencadenantes de una hipoglucemia pueden ser: la toma en exceso de una medicación hipoglucemiante, una incorrecta alimentación o un exceso de actividad física que puede reducir los niveles de glucemia. De hecho, la hipoglucemia puede ocurrir hasta 12 horas después de haber hecho ejercicio. Tratamiento y pautas de alimentación ante una hipoglucemia reactiva El objetivo principal ante una hipoglucemia es reestablecer los niveles normales de glucosa en sangre . Si se sospecha de una hipoglucemia reactiva postprandial se deberá iniciar una pauta dietética consistente en la toma de 15 gramos de azúcar simple y repetir la medición de la glucemia una vez transcurridos 15 minutos después de esta ingesta (algunas personas utilizan la regla mnemotécnica del “15/15” como recordatorio). Si la glucemia sigue baja (<70 mg/dl), se debe repetir la ingesta de 15 gramos de azúcares hasta que los valores se normalicen. Ideas para consumir 15 gramos de azúcares: 150 ml o ¾ de vaso de refresco azucarado. Un vaso (200 ml) de zumo de fruta o de bebida isotónica (con azúcares). Un vaso de agua con tres cucharaditas o dos sobres de azúcar (15 gramos en total). 2-3 pastillas de glucosa o gel de glucosa. Una gelatina de frutas. Además, en estas situaciones hay que evitar ciertos alimentos que, aunque contengan azúcares, también contienen grasas que dificultan que los azúcares pasen de forma rápida al torrente sanguíneo. Entre estos alimentos destacamos: los dulces o caramelos, helados, galletas, chocolates, bollería industrial, cruasanes, etc.) Por último, una vez que se han estabilizado los valores de glucemia, se deben ingerir carbohidratos complejos (arroz, pasta, pan, yogur o fruta) y llevar a cabo una alimentación saludable el resto de los días, manteniendo los controles de glucemia que haya establecido su médico.
Exantema Infantil: Cómo Tratarlo y Evitarlo
Artículo especializado

Exantema Infantil: Cómo Tratarlo y Evitarlo

En la mayoría de los casos los exantemas traducen una infección que el niño superará de forma normal sin tratamiento y sin complicaciones, pero hay que estar atentos a ciertos signos y síntomas de alarma que pueden traducir una situación grave. ¿Qué es? Un exantema es una e rupción en la piel que acompaña a una enfermedad general, normalmente de causa vírica . La infancia es una época de la vida en que aparecen muchos exantemas, ya que el niño debe estar en contacto con muchos microorganismos nuevos para él, y pasar muchas infecciones. Algunas de ellas, como el sarampión o la rubeola, son controladas mediante vacunas desde hace décadas. ¿Qué tipos hay? Existen exantemas que producen máculas y pápulas (manchas rojas o granitos), pústulas (granitos con pus), petequias y púrpura (manchas más oscuras, que parecen hematomas), enrojecimiento de todo el cuerpo (eritrodermia), despegamiento de la piel, o afectación sólo de algunas zonas como el síndrome mano-boca-pie. ¿Pueden diferenciarse las causas de todos los exantemas? No siempre puede saberse la causa de cada exantema sin realizar un análisis de sangre y determinar si el organismo ha producido anticuerpos contra la infección. Esto no suele hacerse para no someter al niño a pruebas innecesarias. Sin embargo, existen algunos muy característicos, como: Exantema súbito, sexta enfermedad o roséola infantum : primero el niño tiene fiebre, generalmente alta y durante tres días, la fiebre baja y entonces (cuando el niño está contento y sano) aparece el exantema, en forma de manchitas de color rojo o rosado, pequeñas, en el tronco, el cuello y la espalda. Al estirar o apretar la piel, las manchitas desaparecen. Es una virasis por herpes virus 6 que cura sin necesitar ningún tratamiento. Eritema infeccioso, síndrome de la cara abofeteada o quinta enfermedad : fiebre, aparición de enrojecimiento en ambas mejillas con aspecto de “cara abofeteada” y posteriormente aparición de una erupción reticulada en los miembros, que reaparece cuando se baña al niño o con los cambios de temperatura, y dura semanas. Está producido por el parvovirus B19. Enfermedad mano-boca-pie: es frecuente en niños pequeños. Causa aftas o heridas en la boca, y granitos en las manos, los pies y el área del pañal. Se contagia a través de las manos contaminadas con heces, ya que el virus que la provoca es un enterovirus, que viene del intestino. No tiene tratamiento específico, sólo antitérmicos. Escarlatina : dolor de garganta y faringitis, fiebre y aparición de una erupción de puntitos rojos que confluyen en las flexuras de los codos o el cuello, formando rayas llamadas “líneas de pastia”. Cuando cura, la piel se “pela” o descama. Es una infección por una bacteria, el estreptococo. Tiene tratamiento específico, con antibióticos. ¿Cuáles deben despertar alarma? Como la mayoría de los casos, se trata de un niño con fiebre y una erupción, y no es fácil diferenciar aquellas situaciones que pueden acarrear un pronóstico grave, sobre todo el primer y el segundo día de la enfermedad, cuando no hay ningún signo de sospecha. En general, hay que pensar en algo más que una viriasis leve cuando la fiebre es elevada y dura más de tres días, y cuando el niño está muy postrado. O cuando aparecen los siguientes signos: Petequias y púrpura : pueden anunciar una meningitis potencialmente grave. Lengua enrojecida y ganglios hinchados junto con fiebre muy alta que no cede a los tres días: puede ser el inicio de una enfermedad de Kawasaki Despegamiento de la piel : puede indicar un síndrome de Stevens Johnson o un síndrome del shock tóxico por estafilicocos o estreptococos. Normas sobre el bebé con fiebre y exantema Como norma general, si un niño de menos de seis meses tiene fiebre, hay que acudir al pediatra o a urgencias, porque en estos meses hay más posibilidades de que sea una infección por bacterias (las infecciones víricas son más raras porque el niño tiene anticuerpos que le ha pasado su madre por la placenta y por la leche materna). Si el niño tiene entre seis meses y dos años , la fiebre es el resultado de las virasis habituales a esta edad. Se puede tratar la fiebre durante dos o tres días y acudir al pediatra si continúa, o si el niño tiene mal estado general, o signos de alarma como petequias. Ante un exantema, estirar o apretar la piel. Si las manchitas desaparecen y no son fijas, suele ser una infección banal. De todas maneras, siempre hay que acudir al pediatra en casos de duda.
Rubéola
Enfermedad

Rubéola

¿Qué es la rubéola? Conocida también como tercera enfermedad , sarampión alemán o sarampión de los tres días . La rubéola es una enfermedad infecciosa exantemática producida por un virus del género Rubivirus . Antes de la introducción de la vacunación infantil, la rubéola afectaba más a los niños entre 5 y 9 años . Desde el desarrollo de la vacuna la prevalencia de la enfermedad, en niño, ha disminuido drásticamente y pueden verse más episodios en adulto. Es una enfermedad endémica , con presentación de casos anuales aislados y ciclos epidémicos sobre todo en primavera , existiendo mayor riesgo en aquellas regiones donde hay una baja vacunación contra la rubéola (en estos casos con afectación infantil mayoritariamente). Suele ser un proceso benigno autolimitado , aunque siempre hay riesgo de que surja una complicación. Tipos de rubéola Rubéola en la infancia y adultos (postnatal): Padecimiento de las manifestaciones clásicas de la enfermedad con lesiones dérmicas en la piel (exantema). Rubéola prenatal o síndrome de rubéola fetal: A través de la transmisión de la mujer embarazada se producen malformaciones congénitas en el feto o embrión. Causas de la rubéola La causa de la rubéola es la infección por el virus de la rubéola ( Rubivirus de la familia Togaviridae ), transmitido por vía respiratoria (secreciones, saliva, etc), de persona a persona por contacto prolongado con un paciente que padece la enfermedad. El virus se reproduce en la mucosa del sistema respiratorio y a través del sistema linfático llega a la sangre, desde donde se localiza posteriormente en la piel. En el caso de mujeres embarazadas, el virus llega a la placenta lo que puede dar lugar a una infección del feto. Síntomas de la rubéola Rubéola en la infancia y adultos: Tras un periodo de incubación de 14 - 21 días, aparece la fase prodrómica de 1 - 2 días de duración en la que se presentan síntomas catarrales , malestar general y aumento del tamaño de los ganglios linfáticos (adenopatías) cervicales y retroauriculares (detrás de las orejas). Después, aparece la fase exantemática con aparición de una erupción dérmica a modo de pequeñas manchas no confluentes (que no se unen) en la cara y después en el resto del torso, desapareciendo al tercer día con mínima descamación. Rubéola prenatal: La rubéola durante el embarazo puede presentarse en el embrión o en el feto de múltiples maneras; desde la no afectación al aborto o muerte fetal. Las manifestaciones más frecuentes en el recién nacido son la sordera, retraso mental, afectaciones oculares, cardiopatías congénitas, lesiones hepáticas, microcefalia (desarrollo insuficiente del cráneo), fisura palatina (deformación del paladar y el labio), etc. Tratamiento para la rubéola El tratamiento es sintomático con administración de analgésicos como el paracetamol para el control de la fiebre y el malestar general. En el caso de complicaciones o afectación congénita en el recién nacido, dependerá del tipo de manifestación que presente el paciente se requerirá un tipo u otro de tratamiento (cirugía, rehabilitación, etc). Pruebas complementarias del tratamiento de rubéola El diagnóstico es fundamentalmente clínico . Puede realizarse una analítica de sangre para la determinación de serología, cultivo o detección de anticuerpos (detección del virus en sangre o de producción de sustancias de defensa específicas contra el virus). Factores desencadenantes de la rubéola El principal factor de riesgo que desencadena la rubéola es no estar vacunado . Factores de riesgo de la rubéola No haber recibido la vacuna contra la rubéola contenida en la vacuna triple vírica. Complicaciones de la rubéola Artralgias (dolores articulares). Artritis (infección e inflamación de las articulaciones). Encefalitis (infección e inflamación del cerebro). Dolor testicular. Hepatitis (inflamación e infección del hígado). Púrpura trombocitopénica (enfermedad hemorrágica con destrucción de las plaquetas). En la rubéola prenatal pueden desarrollarse sordera, cataratas, afectación cardíaca y otras malformaciones. Prevención de la rubéola Vacunación (con virus atenuado dentro de la vacuna llamada triple vírica). Adecuada higiene de manos y medidas de prevención en aquellos pacientes que presenten la enfermedad para evitar su transmisión (uso de pañuelos de papel, reposo domiciliario, etc). Especialidades a las que pertenece la rubéola En casos de rubéola no complicada, el diagnóstico y tratamiento puede llevarse a cabo por el médico de familia o pediatra . Si existen complicaciones dependerá del tipo de manifestación clínica . Debe realizarse una evaluación hospitalaria por el servicio médico específico que trate cada complicación (neurología, hematología, etc.) En el caso de infecciones producidas en una mujer embarazada , el ginecólogo será el encargado de hacer el seguimiento de la paciente junto con el apoyo de otros especialistas como médico internista, etc. Los niños con rubéola congénita serán evaluados y tratados en el servicio de pediatría hospitalaria. Preguntas frecuentes ¿Cuál es la vacuna de la rubéola? La vacuna de la rubéola se incluye en la vacuna triple vírica junto con la vacuna del sarampión y la de la parotiditis (paperas). ¿Cuánto tiempo dura la rubéola? Desde los primeros síntomas hasta la desaparición de las lesiones dérmicas pueden pasar en torno a 8 días (la fase prodrómica catarral de 1-5 días y las lesiones dérmicas 2-3 días). ¿Qué efectos produce la rubéola? La forma más frecuente de presentación es un proceso catarral de vías respiratorias altas, aumento del tamaño de los ganglios linfáticos (estaciones del sistema de defensa) detrás de las orejas y en la nuca, con aparición de un “sarpullido” rosado en la cara que se extiende por todo el tronco y desaparece en 3 días. ¿Cómo se transmite la rubéola? La rubéola se transmite por vía respiratoria a través de las pequeñas gotas que se expulsan con los estornudos, la tos, la saliva, secreciones, etc. Y por el contacto de persona a persona (sólo se transmite entre humanos). La rubéola congénita se transmite de la madre al feto a través de la placenta . ¿Qué pasa si una mujer embarazada tiene la rubéola? Dependiendo del momento del embarazo en el que la madre adquiera la infección, el feto puede adquirir unas malformaciones u otras, sufriendo el llamado síndrome de rubéola fetal.
El Ibuprofeno en Niños
Artículo especializado

El Ibuprofeno en Niños

El ibuprofeno es uno de los fármacos más populares en todas las casas: alivia el dolor, reduce la inflamación y baja la fiebre. Pero no debemos olvidar que, a pesar de su efecto casi “mágico”, en algunas ocasiones es un medicamento con más efectos secundarios de los que creemos y que debe administrarse de manera adecuada. Un poco de historia Su descubridor fue el farmacéutico inglés Stewart Adams en su laboratorio de Nottingham en 1961. Fue lanzado por el laboratorio Boots, tras los primeros ensayos clínicos, en 1969, como tratamiento de la artritis reumatoide. Desde 1983 está disponible en las farmacias sin necesidad de prescripción médica. Hay más de 50 presentaciones de ibuprofeno: jarabe, tabletas, crema, spray, gel, granulados y supositorios . A pesar de que el Dr. Adams focalizó sus investigaciones en el tratamiento de enfermedades reumatológicas de tipo inflamatorio, probó su propio descubrimiento para aliviar la cefalea de un día de resaca. Suponemos que le funcionó. Su abuso es perjudicial A pesar de ser uno de los fármacos más baratos y resolutivos de la historia, junto con la aspirina y el paracetamol, tiene muchos detractores debido a sus muchos efectos secundarios. Su venta libre no ayuda a su uso responsable y eso provoca que se emplee de manera abusiva y descontrolada provocando, por ejemplo, daño renal en mayores de 65 años. ¿Qué es el ibuprofeno y para qué sirve? Es un analgésico y antiinflamatorio no esteroideo (AINE), es decir, que no forma parte de la familia de los corticoides. Se utiliza para aliviar el dolor (cefalea, dolor dental, muscular y posquirúrgico). Su capacidad antiinflamatoria lo hace ideal para tratar enfermedades inflamatorias sistémicas, como la artritis reumatoide, o bien para tratar el dolor de causa inflamatoria, como el que ocasiona una amigdalitis o una otitis. Otros de sus efectos beneficiosos es ser un potente antipirético o antitérmico , es decir, con capacidad para bajar la fiebre. ¿Tiene muchos efectos secundarios en los niños? Su venta libre no significa que sea un fármaco libre de efectos adversos. Lo que sí es cierto es que es un fármaco seguro siempre que se administre de manera correcta y a las dosis adecuadas. Es imprescindible, en los niños, consultar a su pediatra sobre qué dosis es la correcta, ya que ésta varía (y se calcula) en función del peso del niño. En los casos de fiebre o dolor, debemos saber que el fármaco de primera línea, es decir, el que daríamos primero, si no podemos consultar al pediatra, no sería el ibuprofeno, sino el paracetamol. Los efectos secundarios más frecuentes del ibuprofeno son: Molestias abdominales: dolor de estómago, náuseas, vómitos y diarrea. Mareo, fatiga o somnolencia. Erupción cutánea. Otros efectos más raros serían: hepatitis, alteraciones en la sangre (neutropenia o anemia) y reacciones cutáneas o del sistema nervioso. ¿Cómo se administra? Es importante dar una dosis adecuada , en función del peso del niño y, si no tenemos acceso al pediatra, consultar bien el prospecto del fármaco. La presentación más frecuente de ibuprofeno en los niños es el jarabe , pero éste puede presentarse en diferentes concentraciones, por lo que los mililitros pueden varias de una marca a otra. Pasos más importantes: El niño ha de ser mayor de tres meses. Es mejor darlo con el estómago lleno , tras las comidas, para evitar daños en la mucosa digestiva. Hay que agitar bien el jarabe antes de administrarlo. Verificar la fecha de vencimiento y nunca administrar un jarabe caducado. Comprobar la concentración del jarabe, el peso del niño y la dosis adecuada. Administrar el jarabe con el dosificado r que trae la caja. Esto te puede ayudar a calcular los mililitros exactos, ya que muchas jeringas se pueden dosificar directamente con el peso del niño. Nunca utilices una cuchara medidora de cocina ni una taza o cuentagotas de otro producto. Las pastillas o los comprimidos masticables no se recomiendan para niños menores de seis años porque podrían presentar peligro de asfixia. Si el niño vomita la dosis en menos de 20 minutos tras su toma, puedes volvérsela a dar. Si te has olvidado una dosis, dásela lo antes posible pero no le dobles la dosis o le des dos para compensar. Podría ser tóxico. Dosificación En función de la dosis que pautemos, podemos ofrecer el ibuprofeno cada seis u ocho horas. Recuerda que si tu pediatra no te ha calculado la dosis, debes consultar el prospecto y utilizar las jeringuillas dosificadoras del mismo jarabe. Mantén siempre alejados y guardados bajo llave todo tipo de fármacos. ¿Qué niños no pueden tomarlo? Niños alérgicos al ibuprofeno y a otros AINES (antiinflamatorios no esteroideos) Bebés menores de tres meses Si tienen antecedentes de sangrado digestivo relacionados con el ibuprofeno u otros AINES Si presentan enfermedad inflamatoria intestinal Si tienen problemas de coagulación Se debe tomar con precaución y consultar siempre al pediatra si el niño presenta: Función hepática alterada Enfermedad renal Asma grave Insuficiencia cardíaca o hipertensión arterial