¿Qué es la listeriosis?

La listeriosis es una infección producida por la bacteria “listeria monocytogenes” presente en animales, es una zoonosis. Es una infección poco frecuente con una morbilidad de unos 30%, pero una mortalidad elevada en grupos de riesgo que puede llegar al 70%. En los casos de infección en recién nacidos la mortalidad ronda el 50%.

La listeria se puede adquirir a través de carnes, leche y monocytogenes de verduras contaminadas por animales enfermos, que no son correctamente tratadas, o también por aguas contaminadas.

¿Por qué se desarrolla la listeriosis?

La listeria se desarrolla por la contaminación de ciertos alimentos, entre ellos, la leche cruda y los quesos que con ella se fabrica, carne cruda o mal cocinada, verduras crudas, embutidos, paté.

La listeria se adquiere por vía gástrica, por la ingestión de estos productos contaminados, también por contacto con animales contaminados por esta bacteria en las granjas. 

Estos productos contaminados por la “listeria monocytogenes” dan lugar al contagio en las personas. Las mujeres embarazadas que sufren la enfermedad pasan la misma a través de la placenta al feto, ya que, en la placenta, pueden aislarse listerias.

Causas de la listeriosis

La causa de la listeriosis es la infección por consumo de leche cruda o carnes mal preparadas, también se puede encontrar la listeria en ciertas verduras y en aguas contaminadas.

Las personas que ingieren la bacteria pueden desarrollar la enfermedad, siendo más sensibles a las mismas las personas mayores de 50 años, los inmunodeprimidos, las mujeres embarazadas, los fetos y los recién nacidos.

Síntomas de la listeriosis

La infección por la bacteria da lugar a una infección gastrointestinal, que puede estar acompañada de fiebre, en algunos casos, en especial en personas inmunodeprimidas, puede dar lugar a septicemia, en mujeres embarazadas la infección en el feto puede dar lugar a partos prematuros o muertes al nacer. Los bebés recién nacidos son más sensibles a la bacteria y pueden sufrir meningitis con mayor frecuencia.

En los casos de recién nacidos afectados en el momento del parto o cercano a él, pueden sufrir la muerte hasta en el 50% de los casos.

En las infecciones durante el primer trimestre de embarazo se suele producir un aborto.

En los adultos puede ocasionar gastroenteritis, neumonías, septicemia, meningitis y encefalitis.

Puede dar lugar también a letargo, pérdida de apetito, ictericia, dificultad respiratoria, vómitos, erupción cutánea y shock, son los síntomas más frecuentes en los recién nacidos afectados por esta bacteria.

Los niños que sobreviven tras una afectación fetal de la listeria pueden tener daños cerebrales y del sistema nervioso central a largo plazo asociados a retraso en el desarrollo, pudiendo dar lugar a minusvalías permanentes en estos niños.

Diagnóstico de la listeriosis

El diagnóstico de la listeria se debe hacer mediante la búsqueda de la bacteria en orina, en heces, en sangre, en el líquido cefalorraquídeo y, en mujeres embarazadas, se debe buscar en el líquido amniótico.

Prevención de la listeriosis

La prevención de la listeria pasa por el cocinado efectivo de las carnes y por un control de garantía de la zoonosis en animales, para que la bacteria no pueda contaminar los alimentos que se obtienen de estos.

Es necesario lavarse bien las manos después de manipular alimentos crudos o tocar animales de granja que puedan estar contaminados, y desinfectar los utensilios que se utilizan para manipular estos alimentos 

Tratamiento de la listeriosis

El tratamiento de la listeria se realiza mediante antibióticos, entre ellos, el tratamiento más eficaz es la ampicilina y trimetopim sulfametoxazol.

¿Es contagiosa la listeriosis?

No, la listeriosis no es contagiosa persona a persona, solo se contagia por ingestión de leche cruda, carnes mal cocidas, embutidos y verduras o aguas contaminadas por la listeria.

Sin embargo, sí se produce una transmisión vertical de la madre al feto a través de la placenta.

Grupos de riesgo

Los grupos de riesgos para la listeria y su mortalidad son en primer lugar los adultos mayores de 50 años, siendo más peligrosa según aumenta la edad del paciente.

Pacientes inmunodeprimidos, como enfermos con tratamientos anticancerígenos, con tratamientos inmunosupresores y con tratamiento corticoideo y, también, pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes.

El último grupo de riesgo son las mujeres embarazadas que, durante el primer trimestre de embarazo pueden sufrir un aborto, en casos más avanzados pueden sufrir un parto prematuro y, en la época próxima al parto, el feto puede infectarse tanto a nivel intraútero como en el momento del parto. Estos niños tienen un riesgo de mortalidad de hasta el 50% de los casos. Las madres que están embarazadas van a transmitir a través de su sangre la infección a la placenta, produciendo una corioamnionitis y, a través de esta, se va a transmitir la infección al feto.

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