Hipotensión

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¿Qué es la hipotensión?

La hipotensión es la disminución de la tensión arterial por debajo de los límites normales, determinándose de forma frecuente el tener menos de 90 mm/Hg (milímetros de mercurio) para la tensión arterial sistólica (la alta), y menos de 60 mm/Hg para la tensión arterial diastólica (la baja).La presencia de hipotensión es un signo frecuente que puede aparecer en forma leve y fisiológica por ejemplo en mujeres jóvenes, pero también como signo de gravedad de entidades patológicas que puede poner la vida del paciente en riesgo.
La hipotensión puede ser tratada por distintos especialistas médicos, ya que aparece en diversos cuadros clínicos

Tipos de tensión

  • Hipotensión ortostática: se produce cuando la tensión arterial sistólica disminuye 20 mm/Hg cuando una persona pasa de estar tumbado (en decúbito), a estar levantado y erecto. Es una alteración frecuente en personas mayores que provoca hasta un 30% de los síncopes (pérdidas de conciencia) que padecen.
  • Hipotensión posprandial: se trata de una disminución de 20 mm/Hg o mayor de la presión arterial sistólica pasados 90 minutos tras una comida. Es frecuente también en ancianos (35% de los institucionalizados).
  • Hipotensión asintomática crónica: se presenta como una variabilidad fisiológica en algunos pacientes, cuya tensión arterial es habitual y ligeramente baja sin provocarles ningún síntoma. Es más frecuente en personas jóvenes, sobre todo en mujeres, y más si están embarazadas.
  • Hipotensión grave asociada a shock: se produce de forma secundaria a una patología que deriva en una situación extremadamente grave en la que existe una imposibilidad del organismo de mantener una perfusión sanguínea adecuada en los órganos y tejidos, por lo que no les llega el suficiente oxígeno para realizar sus funciones.
  • Hipotensión vasovagal: aparece por una disfunción de la regulación neurológica, dándose de forma más frecuente en personas jóvenes.

Causas de la hipotensión

  • Enfermedades del corazón: bradicardia, alteraciones valvulares, infarto agudo de miocardio, insuficiencia cardiaca.
  • Enfermedades endocrinas: alteraciones en el tiroides o las glándulas paratiroides, insuficiencia suprarrenal y la diabetes.
  • Falta de aporte de líquidos suficientes al organismo y deshidratación.
  • Embarazo.
  • Reacción alérgica grave.
  • Traumatismo o herida con pérdida de sangre o hemorragia interna.
  • Alteraciones neurológicas.
  • Diarrea y vómitos.
  • Anemia.
  • Padecer insuficiencia renal.
  • Tratamiento con diálisis.
  • Sufrir un golpe de calor.
  • Infecciones graves.
  • Toma de fármacos: diuréticos, vasodilatadores, digoxina, antiarrítmicos y psicofármacos (sedantes e hipnóticos).
  • Alcohol y otras drogas.

Síntomas de la hipotensión

La hipotensión puede provocar síntomas como cansancio, debilidad muscular, sensación de mareo e inestabilidad, enlentecimiento del pensamiento o confusión, visión borrosa, náuseas o vómitos, pérdida de conocimiento o síncope.

Tratamiento para la hipotensión

En una hipotensión leve es importante la ingesta de líquidos para mantener el volumen sanguíneo (de 1.5 a 2 litros de agua al día). También se debe realizar el ajuste o retirada de cualquier fármaco que potencialmente pueda producir o contribuir a la aparición de hipotensión.

En pacientes con hipotensión ortostática se aconseja evitar estar de pie de forma prolongada y tras estar tumbado, al levantarse deben quedarse durante unos minutos sentados antes de levantarse de forma completa. Se aconsejan una serie de medidas posturales para aumentar la tensión arterial como son: cruzar una pierna delante de la otra y tensar los músculos durante 30 segundos, adoptar una posición en cuclillas, o inclinar el cuerpo hacia adelante.

En pacientes con hipotensión arterial pospandrial, se indica que la alimentación se fragmente en 6 comidas durante el día, en raciones pequeñas.

En pacientes con hipotensión moderada-servera se realiza una reposición de líquidos administrando sueros intravenosos. Asimismo, si ha habido pérdida importante de sangre, se puede realizar una transfusión sanguínea.

En ocasiones es preciso administrar fármacos como agentes vasoactivos, hemoderivados, suplementación de oxígeno y/o ventilación mecánica...etc.

Por otra parte se debe tratar la causa o enfermedad específica que ha desencadenado la disminución de la tensión arterial.

Pruebas complementarias del tratamiento de la hipotensión

La hipotensión es una alteración que se diagnóstica con la realización de la toma de presión arterial utilizando un esfingomanómetro o tensiómetro.

Se pueden realizar otras pruebas secundarias a fin de detectar las posibles causas que provocan la hipotensión, como un electrocardiograma, una analítica de sangre, un cultivo de sangre y orina para detección de bacterias que pueden producir infecciones, una radiografía de tórax y de abdomen, y un TAC o resonancia magnética cerebral. Para detectar la hipotensión ortostática puede utilizarse el test de la mesa basculante, en el que se tumba al paciente en una mesa durante unos minutos para posteriormente ponerle en posición casi de pie y ver cómo reacciona el sistema neurocardiovascular.

Factores desencadenantes de la hipotensión

Los factores desencadenantes fundamentales son una alteración de la función de bombeo del corazón, una hemorragia, la deshidratación, un cambio brusco de posición corporal y una alteración de los mecanismos neurológicos de control de la tensión arterial.

Factores de riesgo de la hipotensión

  • Escasa ingesta de líquidos.
  • Padecer una enfermedad grave.
  • El embarazo.
  • El calor extremo.
  • Padecer gastroenteritis.
  • Edad (más frecuente en paciente mayores y adolescentes).
  • La menstruación.
  • El sedentarismo.

Complicaciones de la hipotensión

  • La mayor complicación que puede causar la hipotensión es la falta de riego sanguíneo y de oxigenación de los órganos y tejidos que, en los casos extremos, puede llevar a un fallo multiorgánico, muerte tisular (de los tejidos) y parada cardiorrespiratoria, con el fallecimiento del paciente.
  • En los episodios agudos y autolimitados de hipotensión arterial, el mayor riesgo es la pérdida de conocimiento debido a que, tras ella, el paciente puede sufrir un traumatismo por caída que puede llegar a ser severo, sobre todo a nivel de la cabeza.

Prevención de la hipotensión

  • La mayor prevención de la hipotensión arterial es la adecuada hidratación.
  • Es conveniente un control exhaustivo de las enfermedades que padece el paciente como el hipotiroidismo, insuficiencia cardíaca, diabetes...etc. para evitar que estas patologías puedan causar de forma secundaria una hipotensión.
  • Si existe un herida externa con abundante pérdida de sangre siempre ha de taponar la herida ejerciendo presión, para evitar la salida de esta y así, la producción de un shock hipovolémico.
  • Se debe realizar un adecuado control de los fármacos que se toman, su dosificación y la posible aparición de efectos secundarios.
  • Es aconsejable no realizar cambios posturales bruscos en pacientes con hipotensión ortostática.
  • Es conveniente realizar comidas frecuentes y no abundantes.
  • Evitar el consumo de alcohol.
  • Elevación del cabecero de la cama durante el sueño en pacientes con hipotensión ortostática.
  • Uso de medias de compresión en miembros inferiores.
  • Realizar ejercicio físico de 20 a 30 minutos, al menos 3 veces por semana.

Especialidades a las que pertenece la hipotensión

La hipotensión puede ser tratada por distintos especialistas médicos, ya que aparece en diversos cuadros clínicos. Cuando existe una disminución de tensión grave, se considera una urgencia médica que se trata en el contexto de la causa de esa hipotensión, administrando fluidos por vía intravenosa por el médico especialista que esté tratando al paciente.

Preguntas frecuentes:

¿Qué causa la presión arterial baja?

La deshidratación es una causa frecuente de hipotensión, así mismo, la toma de algunos fármacos o el alcohol, alteraciones cardíacas, el embarazo, etc. pueden producir una presión baja.

¿Cuándo se considera la presión baja?

Generalmente se considera hipotensión o presión arterial baja unas cifras de tensión arterial por debajo de 90 mm/Hg para la tensión arterial sistólica y de 60 mm/Hg para la diastólica.

¿Qué causa la tensión alta?

La tensión arterial elevada puede aparecer de forma primaria por el endurecimiento de las paredes de las arterias con la disminución de su distensibilidad, y resistencia y por la alteración de la regulación que el riñón ejerce sobre ella. Así mismo, puede aumentarse de forma secundaria por diversas patologías, como la ansiedad crónica, el síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS), una coartación aórtica, enfermedades renales o endocrinas, así como la toma de fármacos y drogas, cuya acción en el organismo puede provocar un aumento de la tensión arterial.

¿Cuándo se considera la tensión alta?

Se establece que existe una tensión arterial  elevada cuando sus cifras son mayores de 140 mm/Hg para la tensión sistólica y 90 mm/Hg para la tensión diastólica.

¿Qué comer para subir la tensión?

Es fundamental un aumento de ingesta de líquidos en forma de agua, zumos, caldos etc, así como alimentos con alto contenido en agua, como frutas y verduras. Se puede añadir en los alimentos un aporte de sal controlado o ingerir alimentos con alto contenido en sodio. Alimentos con excitantes como el café o el té pueden activar el sistema nervioso y con ello aumentar la tensión arterial.