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Hepatitis C

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¿Qué es la hepatitis C?

La hepatitis C, también conocida como VHC o HCV, es una enfermedad vírica que afecta al hígado produciendo alteraciones en el organismo. Se da tanto en hombres  como en mujeres, teniendo mayor riesgo de sufrirla aquellas personas que practican sexo sin protección, consumen drogas intravenosas, o trabajan en el sector sanitario. Pertenece a la especialidad de infectología y es considerada una enfermedad de tipo grave.
Como la hepatitis C puede tardar en presentar síntomas hasta varios años después, es importante que los pacientes que tienen factores de riesgo se realicen la prueba.

Tipos de hepatitis

Todas las hepatitis afectan directamente al hígado, pero se diferencian según su gravedad y forma de contagio. Las principales hepatitis son:

  • Hepatitis A: es el tipo de hepatitis más leve. Se contagia por el consumo de agua o alimentos infectados por materiales fecales. Producida por el virus VHA.
  • Hepatitis B: esta hepatitis se transmite mediante fluidos corporales infectados por el virus como la sangre, el semen, la saliva, las lágrimas, la orina y los fluidos vaginales. En la mayoría de los casos se hace crónica. Producida por el virus VHB.
  • Hepatitis C: el contagio se produce por el contacto directo con la sangre infectada. Suele ser crónica. Producida por el virus VHC.
  • Hepatitis D: es la hepatitis más grave. Es el virus más dañino de esta enfermedad y solo se desarrolla si el paciente también sufre hepatitis B, además las vías de contagio son las mismas: fluidos corporales infectados. Producida por el virus VHD.

Causas de la hepatitis C

La hepatitis C es una enfermedad vírica que afecta al hígado llegando incluso a anular sus funciones si no se trata correctamente la enfermedad.

El virus de la hepatitis C se transmite a través de sangre contaminada que entra en el torrente sanguíneo de una persona sana por diferentes motivos, como la práctica de sexo sin protección, el consumo de drogas inyectables o el contagio al estar expuestos al virus.

Síntomas de la hepatitis C

Esta enfermedad en muchas ocasiones no presenta síntomas hasta casi diez años después de haberse contraído. Por ello, es importante realizarse análisis de sangre, ya que los síntomas no siempre son evidentes. Los principales de la hepatitis C son:

  • Ictericia (color amarillo de la piel y de los ojos).
  • Pérdida de apetito y bajada de peso.
  • Orina oscura.
  • Ascitis (retención de líquidos en el abdomen).
  • Aumento de sangrado y presencia de hematomas.
  • Inflamación de las piernas.
  • Fiebre.
  • Fatiga.
  • Somnolencia.
  • Desorientación.
  • Ramificaciones de los vasos sanguíneos.

Tratamiento para la hepatitis C

Para tratar la hepatitis C el paciente debe tomar medicamentos antivirales así como vacunarse contra la hepatitis A y la hepatitis B de forma que no se complique su recuperación, ya que ambas enfermedades también afectan al hígado.

En algunos casos, si el hígado está muy dañado, el paciente deberá someterse a un trasplante.

Pruebas complementarias del tratamiento de hepatitis C

Como la hepatitis C puede tardar en presentar síntomas hasta varios años después, es importante que los pacientes que tienen factores de riesgo se realicen la prueba.

La prueba se basa en una analítica sanguínea para detectar la presencia del virus VHC, y en caso de que este dé positivo, se realizarán análisis complementarios para comprobar la cantidad de virus que hay en la sangre e identificar el genotipo.

Por otro lado, se realizarán pruebas en el hígado para evaluar si existe daño hepático.

Factores desencadenantes de la hepatitis C

La hepatitis C se desarrolla cuando el virus VCH ingresa en la sangre del paciente, por tanto, cualquier acción que pueda provocar este suceso es un factor desencadenante.

Factores de riesgo de la hepatitis C

Existen una serie de factores de riesgo que pueden provocar que el paciente tenga mayor tendencia a sufrir la hepatitis C. Estos factores de riesgo son:

  • Practicar sexo con muchas personas sin protección.
  • Consumir drogas intravenosas.
  • Haber padecido una enfermedad de transmisión sexual.
  • Padecer VIH.
  • Si la madre del paciente tenía hepatitis C.
  • Si se realizó un tatuaje o piercing en un lugar sucio y con material no esterilizado.
  • Trabajar en el sector de la salud y estar expuesto.
  • Recibir transfusiones de sangre o trasplantes de órganos dañados.

Complicaciones de la hepatitis C

  • Cirrosis.
  • Ascitis.
  • Encefalopatía hepática.
  • Cáncer de hígado.
  • Daño hepático con insuficiencia.

Prevención de la hepatitis C

  • No consumir drogas inyectables.
  • Mantener una buena higiene.
  • Acudir al médico con la presencia de síntomas.
  • Vacunación de la hepatitis A y B.
  • Mantener relaciones sexuales seguras.
  • Elegir centros certificados para la realización de piercings y tatuajes.

Especialidades a las que pertenece la hepatitis C

La hepatitis C es una enfermedad vírica, por tanto, es tratada por la especialidad médica de infectología.

Preguntas frecuentes:

¿Qué tipo de hepatitis es la más peligrosa?

La hepatitis D, puesto que para desarrollarse el paciente también estará contagiado de la hepatitis B, lo que ocasiona que los síntomas se agraven.

También es de gravedad la hepatitis autoinmune.

¿Qué es el VHC positivo?

El VHC es el Virus de la Hepatitis C, por tanto un VHC positivo significa que el paciente está infectado por el virus y por tanto padece hepatitis C.

¿Cuál es la hepatitis que se transmite sexualmente?

La hepatitis B. No obstante, la hepatitis C también puede transmitirse sexualmente si durante el coito se produce un sangrado o fisura aunque sea mínimo.

¿Cómo se puede contagiar la hepatitis?

La hepatitis se puede contagiar por los fluidos corporales (VHB, VHD), por la sangre (VHC) o por el consumo de alimentos o agua contagiados (VHA) por el virus.

¿Qué es el anti-VHC?

El anti-VHC son los anticuerpos que genera el organismo ante la presencia del virus de la hepatitis C para hacerle frente, por tanto, es un indicativo de que el paciente sufre esta enfermedad.