Ganglión
Atención presencial cuando la necesites
Videoconsulta para resolver tus dudas
Un médico te llama en menos de una hora
Chat médico 24 horas los 365 días del año
Regístrate

¿Qué es un ganglión?

También conocido como quiste sinovial, quiste ganglionar o glangioma, un ganglión es un quiste que se produce por la acumulación de líquido sinovial en las articulaciones, sobre todo en las muñecas y tobillos. Pertenece a la especialidad de reumatología y la traumatología y es una dolencia de tipo grave.
Para evaluar si el paciente presenta un ganglión el médico realizará una exploración física de la zona donde se encuentre el bulto.

Tipos de gangliones

El ganglión puede aparecer en diferentes zonas articulares, sin embargo, no existe una clasificación específica de los tipos de gangliones. La zona más frecuente donde se producen es en las muñecas y en los tobillos.

Causas de un ganglión

Un ganglión es un bulto benigno que se produce en los tendones o articulaciones de las muñecas y tobillos generalmente. Estos bultos suelen tener forma redonda u ovalada y en su interior reside un líquido de textura gelatinosa.

Suelen tener unos 3 centímetros de diámetro y se forma al moverse los tendones o tejidos de la articulación de su zona normal, aglutinándose y formándose el bulto.

Síntomas de un ganglión

Los principales signos y síntomas que indican la presencia de un ganglión son:

  • Aparición de bultos en las articulaciones, sobre todo en las manos o pies.
  • Bultos en forma redonda u ovalada.
  • No suelen presentar dolores, a no ser que presionen un nervio.
  • Debilidad muscular.

Tratamiento para el ganglión

Por lo general un ganglión no suele requerir un tratamiento exhaustivo a no ser que genere dolor o limitaciones del movimiento, en cuyo caso, el paciente podrá ser tratado según la gravedad con:

  • Inmovilizar la zona: de esta forma se previene que el quiste se haga más grande, de la misma forma que evita el dolor y hace que el tamaño del quiste se minimice.  
  • Intervención quirúrgica: en algunos casos es necesario recurrir a una cirugía para eliminar totalmente el quiste.
  • Aspiración por aguja: esta técnica se emplea para mediante el uso de una aguja a través de la cual se aspira o se drena todo el líquido que contiene en su interior.

A pesar de eliminar el quiste por cualquiera de las técnicas anteriores este puede volver a aparecer.

Pruebas complementarias del tratamiento de ganglión

Para evaluar si el paciente presenta un ganglión el médico realizará una exploración física de la zona donde se encuentre el bulto. De esta forma evaluará si tiene dolor o no ante la presión y con una luz podrá comprobar si está relleno de líquido sinovial, o si, por el contrario, se trata de un forma sólida.

Por último, para cerciorarse del diagnóstico, el médico solicitará pruebas de imagen e incluso una aspiración por la cual se extrae líquido del bulto para evaluarlo.

Factores desencadenantes de los gangliones

Los gangliones se producen porque el tendón o el tejido articular se desplaza de su posición normal, por tanto, cualquier sobreesfuerzo, tensión o actividad que provoque esta desviación, será un factor desencadenante del ganglión.

Factores de riesgo de un ganglión

A pesar de que el ganglión se puede presentar en cualquier persona, hay una serie de factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecerlas:

  • Sexo: es más común en mujeres que en hombres.
  • Edad: las mujeres de entre 20 y 40 años tienen mayor riesgo de padecerlo. Las personas mayores de 65 años son otro sector de riesgo.
  • Antecedentes clínicos: si el paciente sufre artrosis o ha sufrido alguna lesión articular o en el tendón el riesgo de sufrir, el ganglión aumenta.

Complicaciones de un ganglión

  • Pérdida parcial del movimiento.
  • Anomalía o lesión nerviosa y/o vascular.
  • Reaparición del ganglión.
  • Cicatrices dolorosas y poco estéticas.

Prevención de los gangliones

  • Práctica de ejercicios de relajación.
  • Practicar estiramientos.
  • Evitar mantener la muñeca en posición tensa durante mucho tiempo.
  • No realizar actividades que aumenten la presión de la muñeca.
  • Evitar posturas con presión extrema en las muñecas a la hora de dormir.

Especialidades a las que pertenece un ganglión

El ganglión es una enfermedad que ha de ser tratada por la especialidad médica de reumatología.

Preguntas frecuentes:

¿Qué pasa si tienes un ganglión duro en la muñeca?

El ganglión es un tumor benigno, es decir, no produce cáncer, por tanto, si se presenta en la muñeca o en cualquier otra parte y no produce molestias ni dolor, el principal tratamiento será reposo. En caso contrario, el paciente podrá tener inmovilizada la zona durante algunas semanas o necesitar una intervención quirúrgica para devolver el movimiento a la muñeca.

¿Qué es un quiste sinovial en la columna?

Un quiste sinovial en la columna supone la acumulación de líquido cefalorraquídeo en la zona baja de la columna vertebral, lo que puede producir la ciática en el paciente. Suelen ser dolorosos y también pueden encontrarse en otras zonas de la columna vertebral, aunque son bastante menos frecuentes. Se les conoce como quistes de Tarlov.

¿Qué es un fibroma en el pie?

El fibroma plantar es el ganglión que se desarrolla en el pie debido a una acumulación de líquido sinovial. Se encuentra localizado entre la capa de piel y la primera capa muscular.

¿Qué es un quiste en la rodilla?

Este quiste recibe el nombre de Baker y se produce cuando la rodilla se hincha debido a un aumento de la presión en la articulación, por una acumulación excesiva de líquido sinovial en la rodilla. En pacientes de edad avanzada puede desencadenar en una artritis.

¿Qué es un quiste radicular? 

Un quiste radicular es el que se produce en la zona bucal del paciente, generalmente en la raíz del diente. Suelen ser quistes indoloros que se desencadenan por caries o lesiones dentales.

 

Artículos relacionados Ver todos
Prótesis de Hombro
Contenido de salud
Prótesis de Hombro
Definición La artroplastia de sustitución del hombro es una técnica de cirugía mayor que consiste en la sustitución de la articulación del hombro que está enferma o fracturada, reemplazandola por una articulación artificial llamada prótesis. Esta sustitución puede ser necesaria de forma completa (prótesis total) o de sólo una parte (prótesis parcial). También se puede realizar un reemplazo de la superficie de la articulación en la parte superior del húmero, a modo de capuchón,  preservando más parte del hueso. Son las llamadas prótesis de reemplazo de superficie. Por último, en las situaciones en las que hay afectación del manguito de los rotadores (grupo de tendones de músculos que están fijos en la articulación del hombro y que le proporcionan estabilidad), se puede implantar la llamada prótesis invertida del hombro, en la que las estructuras protésicas de reemplazo de la articulación se colocan en posición contraria u opuesta a la posición normal anatómica de la articulación. ¿Cómo es la prótesis de hombro? La cirugía se realiza en el quirófano. Primeramente se coloca al paciente en la camilla en una posición de semisentado. Se administra la anestesia (habitualmente general)  por parte del médico anestesista quien controlará su efecto durante toda la cirugía y la situación del paciente. Se realizan todos los preparativos de colocación de material quirúrgico estéril. Se limpia y desinfecta la zona quirúrgica con aplicación de antiséptico (sustancia que destruye los gérmenes). Se realiza un sondaje vesical (colocación de un tubito en la vejiga para el control de la eliminación de la orina). La operación dura de una hora y media a dos horas. La intervención consiste en practicar una incisión (corte) en la región anterior del hombro de unos 10 a 15 centímetros, hasta acceder a visualizar todos los elementos de la articulación. Se extraen entonces las piezas dañadas y se da forma al hueso para poder colocar la prótesis. Luego se procede a mejorar la fijación de las piezas para lo que puede ser necesaria la utilización de cemento (sustancia especial para fijación), para unir el o los componentes de la prótesis al hueso. También se pueden unir al tener los componentes protésicos una superficie porosa que se adhiere de forma natural al hueso. Es muy posible que se tenga que realizar un reajuste de los ligamentos (elementos a modo de “cordones” de unión entre las partes de la articulación)  que hay alrededor de la articulación. Una vez colocada y fijada la prótesis los demás elementos de la articulación, se procede a cerrar la herida quirúrgica y así termina la cirugía. El paciente pasa entonce a la sala de reanimación donde despertará de la anestesia. ¿Para quién está indicada? La indicación fundamental es calmar el dolor y secundariamente, dependiendo de cada caso, mejorar la movilidad del hombro. Varias patologías pueden afectar a la articulación del hombro causando dolor y discapacidad, lo que puede llevar a la indicación final de su sustitución por una prótesis: La fractura compleja de la parte superior del húmero a veces impide su reconstrucción a través de una fijación de los segmentos fracturados (osteosíntesis) y colocación de los fragmentos en su lugar. Esto es motivo para que el traumatólogo tenga que indicar la utilización de una prótesis de hombro para asegurar la función adecuada del hombro y con ello del brazo. Las enfermedades que conllevan una degeneración de la articulación importante y que agotan todas las vías de tratamiento, son otra de las indicaciones. Dentro de estas enfermedades se encuentran: Artrosis severa (enfermedad en la que se produce un desgaste progresivo del cartílago o tejido que amortigua los huesos del hombro lo que produce que lentamente la articulación del hombro se vuelva rígida y dolorosa). Artritis Reumatoide (enfermedad en la que se produce una i nflamación crónica de la articulación que puede dañar progresivamente el cartílago y eventualmente causar su desaparición lo que provoca dolor y rigidez). Artritis postraumática (afectación que se puede producir después de una grave lesión en el hombro, como fracturas de los huesos que componen el hombro o roturas de los tendones o ligamentos del hombro, que pueden dañar el cartílago de la articulación con el tiempo, lo que a largo plazo  causa dolor en el hombro y limita su función) La necrosis avascular ( enfermedad que ocurre cuando el suministro de sangre al hueso (parte superior del húmero) se interrumpe. Debido a ésto  las células óseas mueren por no tener suministro de sangre (osteonecrosis), lo que puede finalmente causar la destrucción del hombro. La prótesis de hombro también está indicada en la artropatía del manguito de los rotadores ( cambios en la articulación del hombro debidos al desgarro del manguito rotador, que es el desprendimiento del hueso de un grupo de tendones de músculos que movilizan el hombro y hacen que la articulación permanezca estable, y que puede conducir a la artritis con la destrucción del cartílago articular). A veces las prótesis del hombro fracasan, generalmente debido a su aflojamiento, desgaste, infección y dislocación del implante. Cuando esto ocurre, puede ser necesaria la realización de una segunda cirugía de reemplazo de la  prótesis, llamada cirugía de revisión de prótesis de hombro. ¿Por qué se realiza? El propósito principal de la intervención es aliviar el dolor e intentar mejorar la función articular cuando los tratamientos no quirúrgicos como los fármacos y los cambios de actividad ya no son útiles para aliviar el dolor que la enfermedad produce en el hombro. Riesgos de la prótesis de hombro Complicaciones derivadas de la propia técnica quirúrgica y de la situación vital de cada paciente según el padecimiento de enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, enfermedades del corazón, obesidad, etc. que pueden ser potencialmente serias y afectar a todos los órganos y sistemas, pudiendo llegar hasta un riesgo vital,  y requerir tratamientos complementarios, tanto médicos como quirúrgicos. Fracturas del hueso húmero, durante la intervención o más tardíamente.   Infección de la herida quirúrgica, superficial o profunda (infección del implante, que puede obligar a la extracción de la prótesis si el tratamiento antibiótico fracasa). Lesión de los vasos sanguíneos (los que llevan la sangre por el cuerpo) adyacentes. Si se afecta un gran vaso puede producirse una hemorragia masiva y puede requerir la administración de una transfusión de sangre. Lesión o afectación de los nervios adyacentes, lo que podría ocasionar trastornos de la sensibilidad o del movimiento (parálisis) que pueden ser irreversibles. Producción de trombos (obstrucción) en vasos sanguíneos (venas): trombosis en el brazo o en los pulmones. Complicaciones cutáneas: necrosis o muerte del tejido, cicatrices anómalas (queloides), etc. Luxación de la prótesis (cuando la prótesis se sale de su lugar), o inestabilidad de los componentes de la prótesis que puede exigir su reducción e incluso recambio. Disminución de la movilidad del hombro por posibles variaciones de la longitud del hueso, desequilibrio o los tejidos blandos que forma parte de la articulación o mal posicionamiento de los componentes protésicos. Aflojamiento de la prótesis o desgaste de la misma, que puede implicar la necesidad de un recambio protésico prácticamente siempre, con un peor resultado clínico previsto respecto a la colocación de la prótesis inicial. Calcificaciones de los tejidos que rodean a la prótesis que pueden causar dolor y/o limitar la movilidad de la misma. Rigidez articular post-operatoria. Rotura del Manguito rotador (grupo de tendones del hombro). Hematomas. Dolor, que en general es de menor cuantía que el pre-operatorio. Preparación Antes de la decisión de la implantación de la prótesis de hombro, el traumatólogo le indicará la realización de una radiografía de hombro o, si fuera necesario, la realización de una resonancia magnética del hombro, para poder evaluar mejor la situación de la enfermedad y tomar la mejor decisión en cuanto al tipo de prótesis a utilizar. El paciente se deberá realizar un estudio preanestésico con analítica de sangre, radiografía de tórax y electrocardiograma. En la consulta de anestesiología, el anestesista le indicará al paciente el tipo de anestesia que se va a utilizar en su intervención. Debe permanecer en ayunas 8 horas antes de la realización de la cirugía. El paciente debe advertir de sus posibles alergias medicamentosas, padecimiento de enfermedades como  alteraciones de la coagulación, enfermedades cardiopulmonares, existencia de prótesis, marcapasos. También debe informar al médico de los fármacos que toma o cualquier otra circunstancia. No se deben portar objetos metálicos como anillos, pendientes, etc. Cómo es la recuperación de la prótesis de hombro El alta hospitalaria dependerá del estado general de salud del paciente, de la aparición de complicaciones y del protocolo del centro hospitalario donde se realiza la intervención. Si la evolución es buena, el tiempo de ingreso es aproximadamente de cuatro o cinco días. En los primeros días el brazo se pone en un cabestrillo. Tras los primeras 24 a 48 horas de la intervención, se iniciará el movimiento progresivo de la articulación en periodos cortos, manteniendo el uso habitual del cabestrillo. Después de unos 10 días se inicia el tratamiento rehabilitador, realizando fisioterapia para que progresivamente, durante todo el tiempo de recuperación, el paciente vaya adquiriendo movilidad en la articulación, mejore el estado de la musculatura que existe alrededor de la articulación y aumente la estabilidad de la articulación. El tiempo medio de recuperación completa es de unos 6 meses, aunque este tiempo puede aumentar según el estado previo de la articulación y la enfermedad que la afecta, el tipo de prótesis y las características del paciente. Resultados Si la indicación es correcta para la patología del paciente y es realizada por un equipo especializado, la tasa de éxito es muy alta.  La reducción del dolor y el aumento de la movilidad es un objetivo conseguido en la mayoría de las intervenciones. El paciente seguirá las revisiones pautadas por el traumatólogo para ver la evolución de la prótesis y valorar la posible existencia de complicaciones posteriores a la cirugía. Los primeros 2 o 3 años son críticos para valorar el éxito de la cirugía, si no hay complicaciones en ese periodo, normalmente el paciente puede disfrutar de la prótesis unos 15 años después de su instauración, dependiendo del tipo de prótesis, la fijación empleada y la actividad que el paciente realice. De forma progresiva con el tiempo, el paciente puede notar  algo de empeoramiento porque pueda mover menos la articulación, tenga menos fuerza o le duela un poco más. En las revisiones el traumatólogo puede detectar a largo plazo un desgaste del hueso provocado por la propia prótesis que por lo general, no va a afectar a su función ni a provocar dolor intenso. Preguntas frecuentes ¿Cuánto dura la recuperación de la prótesis de hombro? Tras la intervención el paciente puede iniciar una movilidad relativa en torno al mes posterior a la intervención, durante la que en la mayoría de ese tiempo tendrá que utilizar un cabestrillo y podrá presentar dolor y limitación importante de los movimientos. La recuperación es progresiva y se puede tardar en alcanzar de forma completa en término medio unos 6 meses, aunque puede aumentar ese tiempo dependiendo del tipo de prótesis utilizada, las características propias del paciente, la existencia o no de alguna complicación posterior a la cirugía, y de la enfermedad inicial que propició la indicación de la prótesis de hombro. ¿Cuál es la artroplastia de hombro sin prótesis? Una artroplastia sin prótesis hace referencia a la eliminación de la superficie de la articulación del hombro dañadas cuyo deterioro ocasiona dolor e incapacidad de movilización de la articulación. Una vez eliminados el extremo o extremos de los huesos recubiertos de cartílago destruido o desgastado, se pueden dejar así esas partes recreando una articulación fibrosa que no produce dolor pero es inestable y con limitación del movimiento. También se pueden realizar descompresiones en partes de la articulación que producen proliferación o inflamación de estructuras, y realizar reparaciones de tendones que puedan estar rotos en la articulación (como el manguito de los rotadores). El acceso a la articulación en estos casos se suele realizar mediante una artroscopia (introducción de una pequeña cámara por medio de pequeñas incisiones sobre la articulación). ¿Cuál es la rehabilitación de la prótesis de hombro? Normalmente se comenzará con ejercicios pasivos de movilización al día siguiente de la intervención, pero se utiliza un cabestrillo durante unas tres semanas para permitir una buena cicatrización de los tejidos. Después de este tiempo, comenzará con la realización de actividades sencillas y movimientos activos, pautados por el médico rehabilitador y el fisioterapeuta según el estado del paciente, la patología de base de la articulación y el tipo de prótesis. Se pueden aplicar técnicas de fisioterapia para disminuir el dolor y la inflamación como la cinesiterapia activa y pasiva o la electroterapia. Tipos de prótesis de hombro: Prótesis tota l: en ella se sustituyen las dos partes de la articulación,  la parte externa del omóplato (cavidad glenoidea) que tiene forma de media luna y la cabeza del húmero que es la otra parte de la articulación. Prótesis parcial : en ella se sustituye sólo la parte de la cabeza humeral. Prótesis invertida: en ella los componentes de la articulación se colocan en una posición anatómicamente invertida, es decir, la parte superior del húmero es cóncava (forma de media luna hacia arriba), como suele ser de forma natural la parte superior de la articulación que corresponde al omóplato, y ésta última en la prótesis invertida tiene una forma redondeada, como suele ser la parte superior del húmero de forma natural. ¿Qué es la prótesis de hombro invertida? Es la prótesis de hombro en la que la colocación de las partes de la prótesis se realiza de forma inversa a la forma que habitualmente tiene la articulación del hombro de forma natural es decir, la “bola” del hombro (parte superior del húmero) pasa a estar fijada en la escápula, y la “cavidad” pasa a estar en el húmero .
Factor Reumatoide
Contenido de salud
Factor Reumatoide
Definición El factor reumatoide es un autoanticuerpo del tipo Ig M que tiene acción contra los anticuerpos Ig G del organismo. Esta sustancia se eleva en ciertas enfermedades crónicas y en enfermedades reumáticas. Para realizar el factor reumatoide se precisa de un extracción de sangre venosa. Tipos de resonancia reumas Los tipos de resonancia utilizados en reumatología son: Resonancia magnética sin contraste : es una prueba de imagen en la cual no se introduce contraste y permite ver músculos, huesos y tendones con gran precisión. Resonancia magnética con contraste :  es una prueba de imagen en la que se introduce una sustancia a través de la vena que se va a fijar a ciertas células como pueden ser las tumorales. Esta pruebas de imagen se realizan mediante campos magnéticos que dan lugar a imágenes, las cuales van a ser tratadas por un ordenador hasta dar resultados en dos o tres dimensiones Preparación La prueba de factor reumatoide, al ser una prueba de laboratorio, no precisa de ninguna preparación previa . Se va a realizar una extracción de sangre venosa, la cual se enviará al laboratorio de inmunología, donde se estudiará la presencia o no de factor reumatoide y el nivel sanguíneo que presenta. El paciente no tiene que acudir en ayunas para realizar la prueba. Cómo se analiza el factor reumatoide El factor reumatoide se analiza buscando anticuerpos Ig M , y dentro de ellos los que se producen frente a los anticuerpos Ig G normales del organismos en una muestra de sangre que se habrá obtenido por punción venosa. Esta punción se suele realizar en la venas del codo. Sustancias ingeridas como la metildopa  o haber administrado una vacuna al paciente pocos días antes pueden alterar el resultado de la prueba. Complicaciones de un factor reumatoide muy elevado Las complicaciones del factor reumatoide elevado no existen, simplemente la presencia de un factor elevado nos marca probabilidad de que exista una enfermedad. Dicha enfermedad debe sospecharse por la clínica del paciente. Así, el factor reumatoide se encuentra elevado en enfermedades como la artritis reumatoide y el síndrome de Sjöegren, y puede ser positivo en otras enfermedades reumáticas, como las enfermedades mixtas del tejido conectivo, infecciones como tuberculosis, la hepatitis C, la sarcoidosis, la crioglobulinemia o la dermatomiositis. Tuberculosis: infección bacteriana causada por un germen llamado Mycobacterium tuberculosis . La bacteria suele atacar los pulmones, pero puede también dañar otras partes del cuerpo. Hepatitis C: inflamación del hígado. Crioglobulinemia:   presencia de proteínas anormales en la sangre. Dermatomiositis: enfermedad del tejido conectivo, caracterizada por una inflamación de los músculos y de la piel. Resultados Se considera un valor normal del factor reumatoideo hasta titulaciones de 1:80. Por encima de estos valores se consideran título positivo. De todas formas, aunque el valor sea negativo, no siempre se puede descartar por ello el diagnóstico de síndrome de Sjöegren o de artritis reumatoide, y en casos en que el resultado sea positivo, este se puede dar por otras causas también. Los resultados estarán a disposición del médico en una semana , el reumatólogo será la persona más adecuada para hacer una correcta interpretación de estos resultados Preguntas frecuentes ¿Qué es la artritis? La artritis es la inflamación de una articulación con síntomas de enrojecimiento, aumento de tamaño y calor, además de rigidez articular y dolor intenso. Las causas pueden ser autoinmunes, como la artritis reumatoide, pero también infecciosas o por acúmulo de cristales, como ocurre en la artritis gotosa; la psoriasis también puede dar lugar a un tipo de artritis. ¿Qué es la artrosis? La artrosis es un enfermedad degenerativa que se produce por el desgaste de los cartílagos articulares dando lugar a un roce entre los huesos que no se debería producir. Sus síntomas son dolor y deformidad articular, pero no suele acompañarse de enrojecimiento, ni calor, lo cual la diferencia de la artritis. Aunque es una enfermedad degenerativa puede aparecer con frecuencia en personas de unos 50 años. También puede ser más precoz en articulaciones dañadas por una lesión previa como una fractura. Presenta como síntoma el dolor , que se dará al movilizar la articulación y se calmará en reposo. También presenta rigidez de predominio matutino que mejora al calentar la articulación. ¿Qué ejercicios son buenos para la artritis? El ejercicio es bueno para la artritis , ya que va a permitir mantener el movimiento articular y en lo posible la fuerza muscular. Serán buenos movimientos de levantamiento de brazos sin peso, los movimientos de flexo-extensión articular en manos y en muñecas, movimientos de rotación interna y externa de los codos y de las muñecas o balanceo de los brazos hacia atrás y adelante en todo su recorrido articular. En posición tumbado se debe separar, levantar,  girar, abrir y cerrar las piernas. Igualmente doblaremos y extenderemos la rodilla y los pies. También procederemos a realizar movimientos de flexoextensión del cuello así como giro en ambos sentidos. Para fortalecer los músculos se van a realizar ejercicios de flexo-extensión articular con pequeños pesos de entre 500 gr y 1 Kg, que se deberán desarrollar en días alternos y no más de 10 minutos. ¿Qué es el reúma? El reúma es el nombre vulgar, por el cual se designan aquellas enfermedades del sistema músculo esquelético que producen dolor ,  que pueden ser tan variadas como artrosis, artritis reumatoide, artritis psoriásica, y enfermedades como el lupus, la dermatomiositis, la esclerodermia, la enfermedad mixta del tejido conectivo. ¿Cuántos tipos de artritis hay? Existen diversos tipos de artritis: Artritis reumatoide juvenil o del anciano : hay inflamación mediada por autoanticuerpos. Artritis psoriásica es la inflamación articular : se da en personas que también tienen psoriasis. Artritis gotosa : es la artritis que se produce por el depósito de cristales de ácido úrico en las articulaciones. Artritis infecciosas : son las inflamaciones producidas por una enfermedad infecciosa, como puede ser la tuberculosis.
Reconstrucción Ligamentos Laterales de Rodilla
Contenido de salud
Reconstrucción Ligamentos Laterales de Rodilla
Definición La reconstrucción de ligamentos laterales de rodilla es una cirugía reconstructiva que consiste en reparar los ligamentos laterales dañados en la misma. Se realiza reemplazando el ligamento lesionado por un segmento de tejido sano de un tendón, de la misma rodilla o de un tejido donante de otra parte del cuerpo . Este procedimiento puede restaurar de forma parcial o completa los movimientos de la articulación. Los ligamentos laterales se clasifican en ligamento medial o interno y ligamento externo. Su función es dar estabilidad a la rodilla evitando que la pierna se mueva hacia los lados cuando la sometemos a un esfuerzo . Estos ligamentos se encuentran en la parte lateral y media de la rodilla. El ligamento lateral interno evita que, cuando hacemos un movimiento de la rodilla hacia dentro, se vaya o se doble excesivamente, lo mismo sucede con el ligamento lateral externo pero con el movimiento de la rodilla hacia fuera. Ambos tienen la función de mantener la estabilidad de la parte interna y externa de la rodilla. ¿Cómo es el tratamiento? Las lesiones de los ligamentos pueden ser por un esguince, una rotura parcial, o  rotura completa. Dependiendo de la lesión el especialista le realizará un tratamiento individualizado que le permita tratar y corregir la lesión. Esguince : rotura de algunas fibras del ligamento que se caracteriza por dolor moderado  e inflamación leve, pero donde se mantiene el movimiento y la estabilidad de la rodilla. Generalmente se trata con inmovilización, frío local, y analgésicos para regenerar la estructura afectada. Rotura parcial : se produce cuando el ligamento se rompe parcialmente porque sobrepasa el límite de elasticidad. Produce más dolor, también inflamación e inestabilidad de la articulación, así como pérdida moderada de la funcionalidad de la misma. Rotura completa : se produce cuando el ligamento termina rompiéndose por completo, produciendo gran inestabilidad a la articulación y provocando dificultad para caminar o ponerse de pie.  En este caso hay que someter al paciente a una cirugía para reconstruir el ligamento. Este procedimiento quirúrgico lo realiza un cirujano traumatólogo mediante una artroscopia. Se empieza administrando anestesia al paciente, que puede ser general o raquídea (en la cual no sentirá nada de la parte inferior del cuerpo). El cirujano realizará tres pequeñas incisiones en la zona de la rodilla. Por una, introducirá un artroscopio (pequeño instrumento en forma de tubo que permite visualizar la articulación y así tratar la lesión) y por las otras las herramientas quirúrgica para reparar el ligamento. Puede volver a colocar el ligamento desgarrado o reconstruir el ligamento roto con un injerto de la porción de tendón rotuliano (el que conecta la rótula con la tibia). El injerto puede ser del mismo paciente (autoinjerto) o de un donante. El médico realizará pequeños agujeros en la tibia y el fémur, donde estaba unido el ligamento desgarrado, y donde insertará el nuevo ligamento. Lo fijará con grapas o tornillos quirurgicos y eventualmente el hueso crecerá alrededor del injerto y fijará el ligamento. La incisión se cerrará  con suturas o grapas quirúrgicas y se colocará un vendaje estéril. ¿Para quién está indicada?    La reconstrucción de ligamentos laterales de rodilla está indicada para: Para  tratar y reparar las roturas parciales y completas de los ligamentos laterales de la rodilla. Para eliminar la inestabilidad de la rodilla. Este tratamiento está principalmente indicado para los deportistas que practican fútbol, baloncesto, tenis.. etc. que tienen un desgarro o rotura de los ligamentos. Cuando existe sensación de inestabilidad en las actividades normales de la vida diaria, o en los casos en que los que el paciente desea retomar actividades que involucran la maniobra de frenado brusco. ¿Por qué se realiza? La reconstrucción de los ligamentos laterales de rodilla se realiza porque esta es una de las articulaciones que más se utilizan del cuerpo humano por lo que es de las que está más expuesta a sufrir lesiones debido a las actividades que realizamos diariamente o al realizar algún deporte . Las rodillas son las encargadas de darnos movilidad y estabilidad, por lo que si se produce alguna lesión o problema en ellas hay que tratar de solucionarlo lo más pronto posible, para evitar consecuencias más graves. La rotura de los ligamentos laterales de la rodilla produce dolor en la zona al apoyar el pie en el suelo o simplemente al mover la rodilla, y una gran sensación de inestabilidad (quiere decir que se siente floja o se mueve). Los ligamentos son fundamentales para el correcto funcionamiento de la rodilla y la lesión de uno o varios de ellos no permite o limita la realización de ciertos movimientos. Se realiza también cuando el paciente ha sufrido un desgarro o una rotura tras un movimiento brusco. Riesgos Generalmente el riesgo en la reconstrucción de ligamentos laterales de la rodilla es mínimo. Podemos encontrar riesgos relacionados con la anestesia, infecciones, o hemorragias. Puede existir el riesgo de desgarro del injerto, rechazo del mismo , entumecimiento de las zonas de la rodilla donde se realizaron las incisiones, rigidez y menos amplitud en los movimientos, así como incapacidad para lograr un alivio de los síntomas. Preparación Antes de realizar el procedimiento el médico debe realizar una exploración completa de ambas rodillas para comparar los hallazgos y descartar otras lesiones asociadas. El médico le explicará al paciente el procedimiento y le dará la oportunidad de preguntar cualquier duda o información en relación con la misma. Se le realizara al paciente un examen físico completo para asegurarse de su estado de salud, que puede ir acompañado de analíticas de sangre, electrocardiograma y alguna otra prueba diagnóstica. Es importante informar al médico si el paciente está tomando alguna medicación y si es alérgico. No tomar medicación que pueda afectar la coagulación sanguínea como las aspirinas (medicamentos anticoagulantes). Dejar de fumar y tomar alcohol días antes de la cirugía. Se le pedirá que ayune 8 horas antes del procedimiento. Es posible que el anestesiólogo le dé un sedante que le ayude a relajarse, por lo que se recomienda que el paciente vaya acompañado para que le ayuden a desplazarse después de la cirugía. Cómo es la recuperación   En general el tiempo de recuperación para la cirugía de reconstrucción de ligamentos laterales de rodilla va en fases y también dependerá de la condición del paciente. En las primeras tres semanas es importante que disminuya la inflamación de la rodilla  con ayuda de antiinflamatorios, elevando la pierna, y aplicando hielo en la pierna. Entre las tres y seis semanas después de la cirugía el paciente debe realizar ejercicios de rehabilitación para mejorar los movimientos y fuerza de la pierna, y empezar con sus actividades diarias. A partir del tercer o cuarto mes el paciente puede valorar empezar a trotar sin llegar a correr. Es a los seis meses, y previa revisión por el médico, cuando el paciente podrá volver a sus actividades deportivas después de haberse realizado la cirugía. Si se produce una rotura parcial de los ligamentos laterales, el paciente puede regresar a sus actividades cotidianas y deportivas  entre las 3 y 4 semanas siguientes. El paciente usará muletas y un inmovilizador de rodilla las primeras semanas. Después de la intervención se recomienda que el paciente realice sesiones de rehabilitación, que le permitan recuperar la movilidad, estabilidad de la rodilla y fortalecer la articulación. Resultados La reconstrucción de estos ligamentos tiene muy buenos resultados , permitiendo que el paciente recupere su movilidad y estabilidad de la rodilla en poco tiempo. Para ello es muy importante la rehabilitación que tiene un papel fundamental de cara a fortalecer la rodilla para su recuperación total. Si la lesión se maneja de manera adecuada, la mayoría de los pacientes con lesiones en los ligamentos laterales pueden volver a practicar deportes, y retomar las actividades normales de la vida diaria sin ningún tipo de inconveniente. Preguntas frecuentes ¿Qué es el ligamento lateral de rodilla? Los ligamentos laterales conectan la tibia con el fémur en la porción interna de la rodilla, impidiendo parcialmente el desplazamiento de la tibia sobre el fémur, así como el desplazamiento de la rodilla hacia el interior, ayudado en este caso, por el ligamento cruzado anterior que  tiene la función de mantener la estabilidad de la rodilla. ¿Cómo se produce una rotura de ligamentos laterales? La rotura de los ligamentos se produce por un giro del cuerpo con el pie fijo en el suelo, o por golpes en la parte externa de la rodilla provocando un estiramiento excesivo del ligamento. ¿Cómo se llama la lesión de ligamentos? Las lesiones de ligamentos son principalmente conocidas como desgarros o esguinces. ¿Qué es una distensión de ligamentos? Una distensión de ligamentos es el cambio en el tamaño o la forma de los ligamentos , ya sea porque se estira o se contrae en exceso de un modo forzado o sobreesfuerzo, como consecuencia de movimientos bruscos de rotación o de flexión. ¿Qué une un ligamento? Los ligamentos son bandas de tejido muy sólido y elástico que unen los huesos en las articulaciones.
Prótesis de Rodilla
Contenido de salud
Prótesis de Rodilla
¿Qué es una prótesis de rodilla?   La prótesis de rodilla es la colocación quirúrgica de una pieza artificial, en general metálica, que sustituye el normal funcionamiento de la articulación de la rodilla. Puede ser una prótesis total, con presencia de zona tibial o femoral o, por el contrario, solo con una de las dos zonas.    Tipos de prótesis de rodilla   Los tipos de prótesis de rodilla son: Prótesis unicompartimental: se utiliza cuando sólo está afectada una parte de la rodilla. De esta manera, se trata de sustituir la parte de la rodilla afectada, se usa en muy pocas ocasiones, debido a que no evita que el resto de la rodilla se afecte por la enfermedad y tuviera que realizarse una segunda intervención. Prótesis total: se trata de sustituir las dos superficies articulares. Está formada por una parte tibial que suele ser metálica, una parte femoral, en general, también de metal y dentro de este de cromo-cobalto, un componente patelar que suele ser de polietileno.   Cómo se utiliza una prótesis de rodilla   La prótesis de rodilla se usa para sustituir una articulación de rodilla afectada por una artritis reumatoide o bien por una artrosis, siendo este el caso más frecuente por el cual se sustituye una articulación. Permite usar la articulación normalmente, evitando el dolor y mejorando la movilidad del paciente. La prótesis de rodilla tiene una parte tibial que se fija sobre la meseta tibial, una parte femoral que se sitúa sobre los cóndilos femorales y, entre ambas, se sitúa una pieza de polietileno que evita la fricción entre las dos zonas. La pieza de polietileno suele estar fija sobre la parte tibial de la prótesis y permite el deslizamiento de la zona femoral sobre la tibial, si se sitúa también el componente patelar este será de polietileno y se desliza también sobre la parte femoral en su zona anterior.   Operación de la prótesis de rodilla La operación de prótesis de rodilla es una técnica quirúrgica de cirugía mayor, en ella, se somete al paciente a una anestesia general y proceder a realizar una incisión en la zona anterior de la rodilla, que suele ser de entre 25 y 30 centímetros. Después, se corta la parte inferior del húmero y la superior de la tibia, y se sustituye la parte inferior del fémur por la prótesis metálica femoral y, en la parte tibial, se sustituye por una parte también metálica que reemplaza a la meseta tibial. Ambas zonas van a ir fijadas por cemento o por vástagos que se introducen dentro del hueso. Posteriormente, se reparan y fijan los músculos y tendones de forma adecuada para dar estabilidad a la prótesis, y se cierra la incisión quirúrgica. Esta cirugía dura unas 2 horas. Las prótesis, hoy en día, son de metal o de materiales cerámicos que dan buenos resultados quirúrgicos con pocas complicaciones.   Preguntas frecuentes:   ¿Cómo se puede cuidar una prótesis de rodilla?   Las prótesis de rodilla están pensadas para permitir a la persona que realice su actividad de forma normal, pero se deben evitar ejercicios bruscos y caídas sobre todo los primeros meses. Hay que evitar también vestirse poniéndose la ropa de pie, mejor sentado en una silla o en el borde de la cama, así se proporciona estabilidad y se evitan caídas. Es necesario ponerse primero el calcetín o la pernera de la zona operada, usar mecanismos que ayuden a vestirse sin tener que doblarse en exceso y, al desnudarse, el proceso es al revés, debiendo quitarse, por último, el lado operado. Cuando un paciente se siente, debe hacerlo en una silla firme, no muy baja, con las rodillas flexionadas o estiradas y los pies rectos. Cuando el paciente se vaya a levantar de la silla deberá ponerse en el borde de la misma y apoyarse en brazos o en bastones para levantarse. No se debe permanecer sentado más de 45 a 60 minutos, ni ponerse de cuclillas. Al subir escaleras, hay que apoyar primero la pierna de la rodilla no operada. Al bajar, deberá usarse primero la rodilla operada, puede ser necesario subir y bajar escalón a escalón y se debe permanecer agarrado a la barandilla mientras se hace este ejercicio. Para entrar o bajar del coche, se debe hacer desde la altura del asfalto y no desde la cera, girando el cuerpo y evitando girar la rodilla, puede ser necesaria ayuda para subir las piernas. El asiento debe estar lo más atrás posible y con la parte de la rodilla pegada al asiento. Cuando se comience a hacer ejercicio, este debe ser de bajo impacto y no podrá realizar deportes de contacto. Caminar y nadar son los ejercicios más recomendados.   ¿Es posible que una prótesis de rodilla se infecte?   Sí, las infecciones en las prótesis es una de las complicaciones más frecuentes tras la cirugía , siendo menos frecuente tras pasar un tiempo.  Las infecciones se producen entre el 1 y el 3 % de los casos. Es una infección aguda cuando aparece hasta 3 meses tras la cirugía, en estos casos se suele solucionar con un tratamiento antibiótico precoz, que evite la retirada de la prótesis. La infección crónica es la que se produce tras 3 meses de ser colocada la prótesis, suele ser necesario retirarla y poner una nueva para lograr la resolución del problema.   ¿Se puede hacer deporte con una prótesis de rodilla?   Con una prótesis de rodilla se puede realizar deporte, pero éste debe ser de bajo impacto . Entre los deportes que se pueden realizar están el senderismo, la natación, el golf o jugar al tenis, no se debe practicar esquí bajando pendientes, ni fútbol.   ¿Es necesaria rehabilitación al tener una prótesis de rodilla?   Sí, es necesaria la rehabilitación, sobre todo porque es importante aprender una serie de normas que ayudarán a mantener la prótesis en las mejores condiciones posible, entre ellas la forma de vestirse, de subir y bajar escaleras, la forma de entrar y salir del coche, etc. Todo esto facilitará la vida al paciente.   ¿Cuáles son las mejores prótesis de rodilla?   El cirujano es quien conoce la situación del paciente, tanto basal como de desarrollo de su vida, y es quien mejor puede aconsejar al paciente sobre el mejor tipo de prótesis de rodilla para cada caso.
Espondilitis Anquilosante
Artículo especializado
Espondilitis Anquilosante
Cualquier patología que afecta a una articulación limitará su movilidad y, por tanto, la calidad de vida de quien la sufre, que será mayor o menor en función de la gravedad de dicha afectación. Es lo que ocurre en la espondilitis anquilosante , una enfermedad crónica de carácter inflamatorio que afecta básicamente a la columna vertebral y a la articulación sacroilíaca y produce un anquilosamiento entre vértebras que se sueldan entre sí, además de posibles cuadros de sacroiliitis, espondilitis, espondiolodiscitis, entesitis y artritis. ¿Por qué se produce? Las causas son, a día de hoy, poco específicas. Algunos expertos hablan de una posible relación entre ciertos gérmenes intestinales y la enfermedad , pero este es un tema que aún ha de seguir estudiándose. Hay indicios, eso sí, que indican que esta relación puede existir. Por otro lado, parece que hay un componente genético , como el que se conoce como HLAB27. Es un presente en un pequeño porcentaje de la población general (8% de los caucásicos), aunque no significa que todas las personas que presentan este gen desarrollarán la enfermedad, ya que sólo el 10% de los portadores llegarán a sufrirla. De hecho, se aconseja hacer un estudio genético únicamente a las personas que presentan sintomatología de espondilitis anquilopoiética (síntomas inflamatorios de articulaciones). Afecta de manera más habitual a gente joven entre 20-30 años y es raro su inicio pasados los 45 años. Su prevalencia es mayor en hombres que en mujeres. ¿Cuáles son sus síntomas? La espondilitis puede cursar con brotes y se caracteriza por un dolor especialmente localizado en la zona lumbar o en la parte central de la columna vertebral, de aparición nocturna, que despierta al paciente y le obliga a levantarse en muchas ocasiones. El hecho de no ser un dolor mecánico sirve para realizar el diagnóstico diferencial con otras patologías relacionadas con problemas de la columna como las artrosis o discopatías. Acompañando a este dolor, el paciente refiere una rigidez matutina que puede durar entre 30 minutos y horas y, por tanto, limita en gran medida sus posibilidades de realizar una vida en condiciones normales. Otra zona típica de afectación son las articulaciones sacrolíacas, y en este caso se caracteriza por un dolor en la zona de los glúteos que puede confundirse con un dolor parecido a la ciática ya que se irradia a la parte posterior de las extremidades inferiores. Afectación más allá de las articulaciones Además de las articulaciones propiamente dichas, la espondilitis provoca alteraciones en otras estructuras como son los tendones ocasionando entesitis , que es la inflamación de la zona de inserción del tendón en el hueso. No es propiamente una afectación articular, pero sí que llega a limitar la movilidad, el tendón de Aquiles o el esternón son localizaciones donde pueden aparecer molestias. Existen también manifestaciones extra articulares, enfermedades inflamatorias que no afectan a estructuras óseas, sino que se encuentran en otras localizaciones. La presencia de dolor, ojo rojo, sensibilidad a la luz (fotofobia), disminución de la visión o visión borrosa debe hacer pensar en una uveítis que requiere de un diagnostico precoz porque puede conducir a ceguera. La Enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa , que afectan al intestino, son posibles patologías también asociadas a la espondilitis que causan diarreas o pérdidas de peso sin motivo justificado. Por último, pero no menos importante, lesiones cutáneas de extensión variable que afectan a zonas articulares (rodillas y codos) de manera más importante, pero que pueden afectar también a la cabeza son signos de psoriasis una enfermedad autoinmune que ocasiona descamación. ¿Cómo se diagnostica? La sintomatología típica de esta enfermedad, los dolores nocturnos localizados en la zona central-lumbar son bastante indicativos de dicha patología, pero serán las pruebas complementarias las que ayuden al diagnóstico. El diagnóstico por la imagen es determinante ya que se observa en las radiografías, la existencia de lesiones típicas en las vértebras y articulaciones sacroilíacas, aunque hay casos en que se necesiten otras pruebas como una resonancia magnética. ¿Cómo se trata? En cuanto al abordaje terapéutico, éste debe ser combinado e incluir tanto terapia farmacológica como actividad física. La batería de fármacos actuales son tres: los corticoides, los antiinflamatorios, los fármacos modificadores de la enfermedad (FAME) y las terapias biológicas . Los dos primeros actúan reduciendo la sintomatología, básicamente el dolor y la inflamación, pero no tienen efecto sobre el curso de la patología, mientras que los FAME sí pueden ser útiles en los casos en que existen manifestaciones extraarticulares. Siempre será el especialista quien decida la opción terapéutica más adecuada a cada caso. Además del tratamiento farmacológico es esencial mantenerse activo, hay que evitar al máximo el sedentarismo siempre adaptándose a las características individuales, sobre todo al ser una enfermedad que cursa a brotes. Es recomendable conseguir realizar sesiones de ejercicios en los que se combinen ejercicios de tipo aeróbico con ejercicios cuyo objetivo es el trabajo muscular para tonificar y fortalecer la musculatura. Antes de empezar siempre hay que realizar unos minutos de calentamiento para que el cuerpo se vaya adaptando de manera progresiva. En cuanto a los ejercicios de tipo aeróbico, andar, bicicleta o nadar se pueden incluir en la rutina y además todos ellos pueden ayudar a expandir la caja torácica. Respecto al trabajo muscular, conviene centrarse en grupos musculares grandes y en movilizar aquellas zonas más afectadas por la propia espondilitis. Es importante buscar el consejo de un profesional. Complementario a esta terapia, es importante no olvidar que una dieta adecuada es otra recomendación conveniente, sobre todo para evitar el sobrepeso y la obesidad que empeorarían la sintomatología articular. En aquellas personas en las que la enfermedad se presenta también en el intestino es necesario consultar con un especialista.
Magnetoterapia
Contenido de salud
Magnetoterapia
Definición La magnetoterapia es una técnica de la medicina física que consiste en la utilización de los campos magnéticos aplicados sobre el organismo con fines terapéuticos. ¿Cómo es la magnetoterapia? Se tumba al paciente en una camilla que es de acero inoxidable (material amagnético). La zona a tratar se coloca en el centro  y sobre él un utensilio llamado solenoide, que es el que produce campos magnéticos pulsados de baja o media intensidad, según el efecto que se quiera conseguir. La magnetoterapia es una terapia que no aplica calor. Si notamos que el solenoide está caliente es por el paso de la corriente a través de él, pero este calor no se transmite al paciente. La duración de cada sesión depende de la patología a tratar y la zona. De forma habitual suelen durar alrededor de 30 minutos (entre 15 a 60 minutos). Se recomienda que, para que se favorezcan los efectos de la terapia, las sesiones se apliquen de forma continuada, pudiendo ser en días alternos. Según los efectos que se quieran conseguir con la técnica, se pueden utilizar campos magnéticos de intensidad media-alta con los que predomina el efecto antiedematoso  y la reparación ósea y de otros tejidos corporales, o de intensidad baja, con los que se consigue un efecto analgésico (disminución del dolor), de relajación muscular y activador del flujo sanguíneo y la oxigenación de los tejidos. ¿Para quién está indicada? Las aplicaciones terapéuticas de la magnetoterapia están dirigidas fundamentalmente al tratamiento de las alteraciones de la formación de hueso (como osteoporosis, pseudoartrosis o retraso en la consolidación -curación- de las fracturas), y también como tratamiento de contracturas de grandes grupos musculares o cuadros de insuficiencia vascular (arterial, venosa o linfática). Además, facilita la cicatrización de las heridas, úlceras y quemaduras (dermatitis atrófica, úlceras por decúbito... etc). ¿Por qué se realiza? La magnetoterapia se aplica para producir en los tejidos un efecto antiinflamatorio, para disminuir el dolor (antiálgico) y para la estimulación la formación de hueso (callo óseo) en el tratamiento  de las fracturas, así como para conseguir un efecto trófico sobre los tejidos, es decir, estimular la nutrición, vascularización y oxigenación celular para favorecer su recuperación. Riesgos de la magnetoterapia De forma general, la magnetoterapia es un método bastante seguro, con escasos riesgos o complicaciones. Dentro de los posibles efectos secundarios se han descrito: Somnolencia. Cefalea (dolor de cabeza) leve. Puede prevenirse al disminuir la intensidad del campo magnético. Puede ser frecuente que los síntomas de los pacientes se perciban al inicio del tratamiento como intensificados, aunque a partir de la tercera sesión de tratamiento esa sensación irá desapareciendo, llegando a remitir de forma completa como máximo después de seis sesiones. Puede existir la sensación de hormigueo en la zona tratada. También el aumento de la diuresis (cantidad de orina que se expulsa), y el aumento de la supuración en caso de tratamiento de infecciones, favoreciendo de este modo la eliminación de cuerpos extraños. Preparación Se debe informar siempre al médico prescriptor, antes del tratamiento de las patologías que se padecen. Se debe tener en cuenta ya que en patologías como trombosis (coágulos en los vasos sanguíneos), hemorragias activas, embarazo, fiebre o en pacientes portadores de marcapasos, esta técnica está contraindicada. No se debe portar ningún tipo de metal (anillos, pulseras...). Resultados La magnetoterapia es una terapia eficaz, cómoda, indolora e inocua para el paciente con aplicación en un amplio grupo de patologías. Ayuda en el proceso de recuperación en muchas patologías y tras intervenciones quirúrgicas como complemento terapéutico, disminuyendo así el tiempo de afectación por enfermedad del paciente. Preguntas frecuentes ¿Cuáles son los aparatos para la magnetoterapia? En el mercado existen diversos tipos de aparatos de magnetoterapia. Para ser fiables todos deben llevar el certificado de la comunidad europea (CE), seguida de 4 dígitos. El solenoide es el aplicador más frecuentemente utilizado. Está situado en un cilindro de plástico y ahí se produce el campo magnético. Dentro de ese cilindro se introduce la parte del cuerpo a tratar. Existen generalmente dos diámetros de solenoide, los de pequeño tamaño para extremidades; y los de diámetro más grande para poder introducir el resto del cuerpo. Además, existen dispositivos especiales para la aplicación de la magnetoterapia de forma general en todo el cuerpo. Están constituidos por un aplicador o solenoide desplazable por encima del cuerpo, impulsado por medio de un pequeño motor, y una camilla donde el paciente se sitúa. Otro mecanismo de aplicación es por medio del uso de dos solenoides que se pueden situar en oposición (uno frente a otro) o en serie (uno al lado de otro). Otro tipo de aplicadores que existen en el mercado son placas de forma cuadrada o redonda, que se sitúan una frente a otra en la zona a tratar. Normalmente precisan su uso para el tratamiento en un periodo largo. Dentro de los distintos tipos de dispositivos de magnetoterapia los hay que usan solo campos magnéticos de baja frecuencia y otros dispositivos que pueden aplicar campos magnéticos de baja y media-alta frecuencia. ¿Qué se siente con la magnetoterapia? La aplicación de la magnetoterapia no produce ningún dolor o molestia. A lo largo de las sesiones se irán notando sus efectos beneficiosos sobre el organismo (analgesia o disminución del dolor, relajación... etc.). ¿Cómo hacer magnetoterapia en casa? Se debe tener claro que no se padece ninguna enfermedad o situación médica que contraindique la utilización de magnetoterapia. Para ello, se debe consultar al médico o a un fisioterapeuta que sepan informar al paciente así como asesorarle sobre si la patología que quiere tratar el paciente es clara candidata a mejorar por medio de esta técnica. Después de tener estos términos seguros, se tiene que adquirir una máquina portátil de magnetoterapia, de las cuales hay varias en el mercado. Siempre que se adquiera una, debe estar certificada con el símbolo CE seguido de cuatro dígitos. ¿Qué es la magnetoterapia en kinesiología? La kinesiología es la ciencia de los movimientos, especialmente higiénicos y terapéuticos. La kinesioterapia o cinesiterapia utiliza los movimientos y el ejercicio para tratar patologías, aliviar síntomas y prevenir enfermedades o incapacidades. En este sentido, a veces dentro de la kinesioterapia se utilizan técnicas complementarias como la magnetoterapia para favorecer la recuperación de los tejidos, producir mayor analgesia y aumentar la vascularización (llegada de la sangre a los tejidos) u oxigenación de éstos. ¿Qué es la magnetoterapia pulsátil? La magnetoterapia pulsátil o terapia de Campos Magnéticos Pulsantes (CMP) es un método de tratamiento médico rehabilitador. Su aplicación sobre el organismo produce una excitación de los tejidos y células a nivel global o local, mediante campos magnéticos agrupados en grupos de impulsos, lo que propicia el intercambio de sustancias (iones) en las células, incrementando el nivel de utilización de oxígeno y normalizando la circulación a nivel celular. Estos cambios bioquímicos en el organismo producen un efecto analgésico o de control del dolor, de relajación muscular, activador de la circulación sanguínea y de reparación de tejidos.
Prótesis de Cadera
Contenido de salud
Prótesis de Cadera
¿Qué es una prótesis de cadera?   La prótesis de cadera es la sustitución de la articulación de la cadera, formada por la cabeza del fémur y el cotilo pélvico, por una pieza o articulación artificial, ya sea metálica o porcelánica. Dicha sustitución tiene como fin lograr una buena funcionalidad y una disminución del dolor.   Tipos de prótesis de cadera   Los tipos de prótesis son: Prótesis total de cadera: es la que se usa en los casos de artrosis de cadera. Tiene un doble componente, el femoral formado por el vástago y la cabeza femoral, y el cotilo pélvico formado por el cotilo y una inserción acetabular que va a articular con la cabeza femoral. Prótesis parcial: es la que se suele usar en casos de rotura femoral. Está formada por un vástago y la cabeza femoral que va a articular en el cotilo pélvico del paciente. Pueden también usarse en los casos en que el paciente anda poco, debido a que hay poca fricción con el cotilo. Este tipo de prótesis es menos agresivo en su colocación.   En cuanto a los materiales pueden ser:  Prótesis con cabeza metálica y acetábulo de polietileno, es la más antigua en el mercado, presenta un mayor desgaste por el rozamiento, haciendo necesaria que la parte de polietileno sea más gruesa. Cabeza femoral y acetábulo cerámico, este tipo de prótesis tiene menor desgaste, presenta como problema su facilidad para romperse. Cabeza femoral cerámica y acetábulo de polietileno, se desgasta menos que la de metal y tiene un menor riesgo de rotura. Cabeza femoral de metal y el acetábulo de policarbonato uretano, permite el uso con cabezas más grandes y menor riesgo de rotura. Es de las prótesis que menos tiempo lleva en el mercado. Cómo se utiliza una prótesis de cadera La prótesis de cadera tiene un doble componente; femoral y acetabular. El componente femoral tiene una forma de media esfera, imitando la cabeza del fémur. El componente acetabular tiene forma cóncava y, en él, se articula la cabeza femoral que permite los movimientos propios de la articulación femoral, deslizándose en el acetábulo. No siempre que se pone una prótesis de cadera se tienen los dos componentes, si el acetábulo está en buenas condiciones, solo se sitúa la cabeza femoral esférica que articula con el acetábulo natural del paciente.     Operación de la prótesis de cadera La operación de prótesis de cadera es una técnica quirúrgica de cirugía mayor. Se somete al paciente a anestesia general, y el especialista realiza una incisión de unos 20 centímetros, procede a serrar el hueso a nivel del cuello femoral y, mediante fresado, realiza la cavidad donde se inserta el vástago, sobre el que se encuentra la pieza de cabeza femoral. El vástago puede cementarse, posteriormente, se procede a actuar, si es necesario, sobre el acetábulo, situando la pieza acetabular en su posición y procediendo a articular la cabeza femoral sobre este, luego se reparan e insertan los tendones y músculos en su lugar anatómico, procediendo al cierre de la incisión tras comprobar el normal movimiento de la cadera. La duración de esta cirugía es de unas 2 horas aproximadamente. Preguntas frecuentes: ¿Cómo se puede cuidar una prótesis de cadera?   En las prótesis de cadera la deambulación es precoz, en la mayoría de los casos se inicia tras 24 horas de la cirugía. En las primeras semanas, la deambulación precisa de dos bastones, para ayudar a mantener el equilibrio. Posteriormente, se puede deambular con tan solo un bastón, no se debe llevar cosas en las manos, si precisa llevar algo será recomendable portarlo en una mochila, pero hay que evitar un peso excesivo. Al sentarse debe permanecer la cadera elevada respecto a la rodilla, es necesario el uso de alzadores en el uso del inodoro, y protegerse de caídas, para ello se deben retirar las alfombras de la casa y controlar las superficies resbaladizas como el suelo del baño o la ducha. Cuando se permanezca sentado, siempre ha de estar la cadera más alta de la rodilla, y no se debe estar sentado por períodos más largos de 45 minutos . No conviene cruzar las piernas y los pies deben estar apoyados en el suelo cuando se está sentado, y siempre en una posición de frente. No dormir boca abajo y situar una almohada entre las piernas para no apoyar la cadera operada.     ¿Cuáles son los mejores ejercicios para la prótesis de cadera?   Los mejores ejercicios tras la operación de prótesis de cadera son aquellos que ayuden al fortalecimiento y recuperación de la musculatura implicada en el proceso. Por ejemplo: Fortalecimiento del cuádriceps, en una posición tumbada con las piernas estiradas y una pequeña toalla bajo las rodillas, contraer el músculo de la pierna de forma que se ejerza presión sobre la toalla. Fortalecimiento del glúteo en posición boca arriba, tratar de contraer el glúteo elevando la pelvis. Adductores de cadera, colocar una pequeña pelota entre las rodillas con las caderas ligeramente flexionadas y apretar la misma. Flexión de cadera y rodilla, intentando llevar el talón hacia el glúteo. Cuando se ha logrado el fortalecimiento de esta musculatura, se podrá comenzar a hacer sentadillas, y a apoyarse en un solo pie.   ¿Qué es una prótesis de cadera no cementada?   En los casos de prótesis no cementada, l a prótesis se fija por medio de tornillos, no siendo necesario añadir cemento para la fijación de la misma. Para ello, se usan materiales biocompatibles y resistentes a la degradación, es necesario una buena vitalidad del hueso donde se fija la prótesis y de un buen encaje entre el hueso y la misma. Con este tipo de prótesis se trata de eliminar las complicaciones que a medio y largo plazo da el uso de cemento para la fijación de la pieza.   La prótesis de cadera cementada se realiza cuando, tras poner el vástago femoral o bien el cotilo acetabular, además de fijación con tornillos, es necesario añadir cemento óseo, para lograr una sujeción de la prótesis de forma correcta.    ¿Qué movimientos se deben evitar con una prótesis de cadera?   Los movimientos a evitar en prótesis de cadera son todos aquellos en los cuales la cadera quede más abajo de la rodilla, especialmente se debe de controlar el uso del inodoro, que se debe de hacer con un alzador y no permanecer sentado en sillones bajos. En estos casos es necesario situar un cojín para que la cadera permanezca más alta que la rodilla, se debe tener cuidado también con los asientos de los coches. No se deben cruzar las piernas, por tanto, es necesario, al dormir, situar una almohada entre las piernas para evitar este movimiento de forma involuntaria. T ampoco se debe dormir del lado de la cadera operada, es importante situar una almohada sobre la espalda o una pelota para impedir este movimiento. Se debe evitar coger objetos del suelo, por el peligro de doblar la cadera más allá de 90 grados y no se debe girar sobre la pierna operada, la pierna debe de permanecer siempre alineada.   ¿Cuáles son las mejores prótesis de cadera?   El médico elige la prótesis más adecuada para cada caso. En el momento actual se están usando prótesis sin cementar, ya que permiten menos complicaciones. La prótesis con cabeza femoral metálica y acetábulo de policarbonato tienen mejores resultados de rozamiento y permiten no usar cemento óseo.
Las Principales Causas de Agotamiento
Artículo especializado
Las Principales Causas de Agotamiento
Cansancio, decaimiento, debilidad, fatiga… Estos son algunos de los sinónimos que se asocian al agotamiento, que se define como la “acción de agotar o agotarse”, siendo agotar “cansar extremadamente”. En cualquier caso, no es un estado positivo, y debe valorarse adecuadamente para conocer el origen y poder realizar acciones para combatirlo y revertirlo, así como para evitar de nuevo su aparición. Aquí nos centraremos en el agotamiento causado por el estrés y por el sobreentrenamiento . Algunas causas… Largas y densas jornadas laborales, la práctica de actividad física o estados emocionales complejos pueden ser algunas de las causas que lleven a la presencia de esta sintomatología. No sólo se refleja en la existencia de cuadros en los que una persona se queja de molestias físicas, sino que también afecta a la esfera psicológica . Síndrome del quemado La existencia de agotamiento asociado al ámbito laboral, el archiconocido estrés laboral, tiene nombre propio, y se conoce como el síndrome del “quemado”, que fue mencionado por primera vez por el psiquiatra estadounidense Herbert Freudenberger en los años 70 refiriéndose a aquellas profesiones del campo sanitario. Hoy en día, sin embargo, cualquier profesional puede sufrirlo. Este estrés laboral se acompaña de la incapacidad del trabajador para reaccionar ante ciertas situaciones, que no deberían generar dificultades de antemano, pero que no es capaz de gestionar . Los síntomas son de diversa índole siendo el primero una total falta de energía, acompañado de falta de eficiencia en el trabajo y, como consecuencia, de un bajo rendimiento laboral. Llegar a este punto no sólo va a depender del trabajador, de su carácter y sus expectativas laborales, sino también de la misma empresa por la falta de claras directrices por su parte o estilos de mando excesivamente rígidos. El diagnóstico puede venir dado por indicadores relacionados con la apatía, la falta de compromiso laboral y la sensación de estar “perdiendo el tiempo” en el trabajo, si se compara con épocas anteriores en las que el trabajo le resultaba interesante y gratificante, pasando ahora a ser indiferente. Además, estos pueden ir acompañados de síntomas más físicos como cefaleas, problemas para dormir o trastornos gástricos. La labilidad emocional (con reacciones exageradas a situaciones normales) es otro de los síntomas que pueden hacer levantar sospechas y que, sumado a alguno de los anteriores, puede requerir de una consulta con el especialista. Tomar medidas Abordar la problemática es necesario para conseguir revertir el proceso. En este sentido, acudir a un profesional que ofrezca las herramientas adecuadas es completamente necesario, pero hay algunas pautas que se pueden seguir: Buscar momentos de ocio para reducir la “carga”: la actividad física solo o en grupo y una vida social más plena son algunas de las opciones a este nivel. Proponerse nuevos retos y metas, ya que de este modo se obliga a salir de la rutina. La perfección no existe, así que se trata de sentirse bien con el trabajo bien hecho. Por parte de las empresas también pueden realizarse acciones que ayuden a prevenir estas situaciones, como realizar talleres dentro de sus agendas formativas para gestionar situaciones de estrés. Síndrome del sobreentrenamiento Pero no sólo el campo laboral puede ocasionar síntomas de agotamiento; la práctica de actividad física también. En el deportista se habla de síndrome de sobreentrenamiento. Excesiva carga de entrenamiento, falta de descanso, déficit de progresión… pueden ser algunas de las causas que generen esta fatiga que merma las capacidades del deportista. Tanto el amateur como el profesional pueden revelar síntomas que hagan pensar en este síndrome. Hoy en día, hay muchos deportistas amateurs que se exigen como los profesionales, a nivel de marcas y rendimiento sin tener presente que ellos no sólo se dedican a la práctica deportiva, sino que habitualmente existe un compromiso laboral, que les impide seguir programas de entrenamiento adecuados a las horas de descanso necesarias. Cuando la disminución del rendimiento se asocia a cambios en el apetito o la presencia de desmotivación, hay que pensar en que quizás ha habido un hecho o una suma de estos que han generado estas circunstancias hasta entonces ajenas a la vida diaria. Aunque también es cierto que los síntomas son muy individualizados y subjetivos y que no puede generalizarse. Algunos de los síntomas más objetivos que pueden ayudar a su diagnóstico son: Mayor frecuencia cardiaca y tensión arterial en reposo. Mayor número de infecciones por la existencia de una función inmunológica deprimida. Y ello debería valorarse por un profesional. Ejercitarse produce en el organismo una serie de reacciones metabólicas que generan radicales libres y la presencia de estrés oxidativo y, como consecuencia, aparece un envejecimiento temprano , que aumenta el riesgo de lesiones y enfermedades. En aquellas situaciones en los que los niveles de exigencia física asociada al deporte son excesivamente elevados el estrés oxidativo es también mayor y por tanto el riesgo previamente mencionado también lo será. Las lesiones músculo-esqueléticas suelen ser las más frecuentes asociadas a esta elevada exigencia física. El tratamiento de esta situación compleja de gestionar para un deportista, consiste en básicamente en la reducción de la carga e intensidad del entrenamiento o el descanso. Hay que añadir que es importante reconocer cual o cuales han sido el origen, a modo de prevención posterior.
Tratamientos más Adecuados para la Gota
Artículo especializado
Tratamientos más Adecuados para la Gota
Puede que no sepamos exactamente qué es ni por qué se produce, pero seguro que te suena que se manifiesta con dolor e inflamación del primer dedo del pie. Pues bien, la gota es una enfermedad producida por el depósito de cristales de urato monosódico (comúnmente hablamos de ácido úrico) en las articulaciones, las zonas de su alrededor y el tejido subcutáneo. Se trata de un proceso crónico, a pesar de que las manifestaciones clínicas no siempre están presentes. Al principio de la enfermedad los síntomas se dan en forma de crisis de gota. Se producen diversos episodios de artritis (inflamación de la articulación), de duración variable, y entre los cuales existen periodos más o menos prolongados en los que no se presentan síntomas. La hiperuricemia El depósito de cristales de ácido úrico se debe a la existencia de una hiperuricemia prolongada , es decir, la existencia de unos niveles elevados de ácido úrico en la sangre. La hiperuricemia es, por lo tanto, una condición necesaria para que aparezca la gota, aunque no es la única. Puede existir una hiperuricemia asintomática, es decir, la presencia de concentraciones elevadas de ácido úrico en ausencia de manifestaciones clínicas de inflamación articular. Hablamos de hiperuricemia cuando los niveles en sangre son superiores a 7 mg/dL. La prevalencia de hiperuricemia se estima cercana al 10%. Aproximadamente un 10% de las personas con hiperuricemia acaban padeciendo gota. Por otro lado, de los pacientes que tienen gota, un 80%- 90% presentan niveles elevados de ácido úrico. Tipos de gota Desde un punto de vista del origen de la enfermedad, la gota puede ser primaria, sin que haya ningún factor externo que la cause, sino una alteración del metabolismo del ácido úrico que haga que el organismo lo produzca más o lo excrete menos, y secundaria, por factores externos, ya sean alimentarios o diversas enfermedades. Algunas de las causas de la gota secundaria son: Dieta rica en purinas. Alcohol. Actividad física intensa. Psoriasis. Enfermedad de Paget. Enfermedades hematológicas y neoplásicas. Quimioterapia citotóxica. Enfermedad renal crónica. Deshidratación. Ciertos fármacos (tiacidas, diuréticos de asa, salicilatos, ciclosporina). Intoxicación por plomo. Enfermedades endocrinas (hiperparatiroidismo, hipotiroidismo). Cómo se diagnostica El diagnóstico de la gota suele ser clínico , con la presencia de la inflamación de la articulación, frecuente en el primer dedo del pie (crisis de podagra), que se aprecia tumefacto, rojo y muy doloroso al tacto. Se pueden realizar pruebas de imagen para valorar el nivel de afectación de la articulación si se dan episodios repetidos de artritis aguda. El diagnóstico de certeza nos lo daría la visualización de cristales de ácido úrico en el líquido sinovial, pero a la práctica esta prueba rara vez se realice, a menos que los síntomas no mejoren con el tratamiento y se sospeche la acumulación de otro tipo de cristales. Los pacientes con gota de larga evolución pueden presentar acúmulos de cristales de ácido úrico en las zonas que rodean las articulaciones y el tejido subcutáneo. Son los llamados tofos y se localizan con frecuencia en el codo, la oreja o la zona del tendón de Aquiles. El papel de la dieta De cara al tratamiento de la gota y la hiperuricemia, la alimentación es esencial . Se habla mucho de alimentos que pueden agravar la gota, pero la realidad es que existe poca evidencia sobre este tema. De todos modos, lo que sí se sabe con certeza es: Alimentos con un efecto nocivo : Carne roja. Marisco. Pescado (más el azul que el blanco). Alimentos con un elevado contenido de fructosa (salvo las cerezas). Alimentos con efecto protector : Lácteos. Legumbres. Frutos secos. Café, incluido el descafeinado. Otras medidas a tener en cuenta para reducir el riesgo de gota e hiperuricemia son: Reducir el consumo de alcohol. Combatir el sobrepeso y la obesidad. realizar una actividad física moderada y adecuada a cada uno. Cómo se trata El objetivo del tratamiento farmacológico de la gota se focaliza en eliminar la inflamación mediante la disolución de los cristales de ácido úrico del líquido articular y los tejidos afectados , así como la prevención de las crisis de gota. Se logrará disolver estos cristales en la medida en que se reduzcan los niveles en sangre de ácido úrico. La primera opción para corregir los niveles en sangre de ácido úrico son las medidas higienicodietéticas. Si después de unos tres a seis meses no se ha logrado descender los niveles de ácido úrico de manera significativa, deberá añadirse entonces el tratamiento farmacológico para reducir de la uricemia. Esto no implica que no se deba seguir manteniendo las medidas no farmacológicas indicadas previamente. Los principales fármacos empleados para la reducción de los niveles en sangre de ácido úrico son: Alopurinol. Febuxostat. Benzobromarona. El tratamiento reductor del ácido úrico en sangre debe mantenerse a largo plazo para conseguir la completa disolución de los cristales y evitar la recurrencia de la hiperuricemia. El tratamiento de las crisis agudas de gota se basará en el control del dolor. Los principales fármacos que se emplean para el control de estas crisis son: AINE (antiinflamatorios no esteroides), como ibuprofeno, diclofenaco, dexketoprofeno. Antiinflamatorios del grupo COXIB, como rofecoxib, lumiracoxib y etoricoxib. Corticoides, ya sea vía oral o incluso intraarticulares. Colchicina: es un fármaco muy empleado en el tratamiento de los ataques de gota a pesar de que la evidencia científica de que se dispone es escasa. Pese a que se ha demostrado su eficacia desde un punto de vista sintomático cuando se usa a dosis bajas, es frecuente que cause alteraciones digestivas, como náuseas, dolor abdominal y diarreas. Asimismo, al iniciar un tratamiento reductor de la uricemia con frecuencia se pueden desencadenar crisis agudas de gota, por lo que es recomendable no comenzar el tratamiento durante un ataque agudo y, con frecuencia, se realiza un tratamiento preventivo de nuevas crisis agudas mediante el uso de colchicina. Si sospechas que puedes tener gota, no te automediques . Consulta con tu médico y, si es posible, pide visita con un reumatólogo.
Reconstrucción Ligamentos del Tobillo
Contenido de salud
Reconstrucción Ligamentos del Tobillo
Definición La reconstrucción de ligamentos de tobillo es un procedimiento quirúrgico que se realiza para reparar, ajustar o fortalecer uno o más ligamentos del tobillo que estén rotos o desgarrados. Los ligamentos son tejidos conectivos fibrosos que unen los huesos entre sí, con la función de unir estructuras y mantenerlas estables. El objetivo de la cirugía es mejorar la estabilidad general de la articulación, apretando o reparando los ligamentos que pueden haberse estirado por torceduras, esguinces, otras lesiones, o degeneración. Durante la cirugía, se vuelven a unir los dos ligamentos, o parte de un tendón lateral alrededor del tobillo, y  se puede utilizar para reparar el ligamento desgarrado. ¿Cómo es una reconstrucción de ligamentos de tobillo? La reconstrucción de ligamentos de tobillo se realiza por un cirujano ortopédico, que es un médico que se especializa en la cirugía de los huesos, ligamentos y tendones. Es una cirugía ambulatoria, bajo anestesia general o en algunos casos con anestesia regional (se adormece sólo la pierna afectada donde se realizará la cirugía). Existen varias técnicas para realizar este procedimiento, entre las más específicas están: El procedimiento de Brostrom que consiste en realizar una incisión en forma de “C” sobre la parte lateral del tobillo, se localizan los ligamentos laterales del tobillo y se reparan mediante suturas especiales o anclas diseñadas para colocar dentro de uno de los huesos del tobillo, como el hueso peroné. Al colocar estas suturas en los ligamentos afectados le aporta fuerza a la reparación de este. Otra técnica es mediante una artroscopia de tobillo , que se hace realizando una incisión pequeña en el tobillo, introduciendo una pequeña cámara con instrumentos para visualizar y reparar la lesión, con la diferencia de que se hacen incisiones más grandes para poder reparar los ligamentos.  Otro método es utilizar un tendón para sustituir los ligamentos rotos, se hace tomando una porción de los tendones de la parte fuerte del tobillo, la cual se entrelaza con la fíbula (uno de los huesos de la pierna) o el peroné (hueso largo que está en la parte externa o fuera del tobillo).  Esta cirugía dura aproximadamente 2 horas, pero dependerá del grado de la lesión de los ligamentos. ¿Para quién está indicada? La reconstrucción de ligamentos de tobillo se indica en pacientes con inestabilidad del tobillo o esguinces repetidos, que pueden ser crónicos severos, persistentes y sintomáticos. También está indicada cuando existen fracasos de cirugías previas y mala calidad en los tejidos blandos o pacientes hiperlaxos (se refiere a mayor flexibilidad de las articulaciones, músculos, cartílagos y tendones de las personas deportistas con peso elevado). ¿Por qué se realiza? Una reconstrucción de ligamentos de tobillo se realiza cuando los restos de ligamentos son muy débiles o insuficientes, cuando no se pueden volver a unir los extremos del ligamento mediante una sutura, algo que solo es posible en lesiones recientes, y se lleva a cabo una sustitución del ligamento por tejido propio, denominada reconstrucción de ligamento. Riesgos de una reconstrucción de ligamentos de tobillo Los riesgos que se pueden encontrar son: reacciones alérgicas a la anestesia, infecciones, lesión a nervios y estructuras vasculares, inestabilidad funcional, pérdida de amplitud de los movimientos, sangrado y formación de coágulos. Preparación Antes de la cirugía es necesario evitar tomar medicamentos anticoagulantes, como la aspirina y/o sintrom (medicamento relacionado con enfermedades cardiacas o vasculares). No fumar en los días previos a la cirugía. No debe tomar o beber nada antes del procedimiento si su médico se lo indica. Es necesario realizar todos los estudios necesarios: examen físico completo, análisis de sangre, electrocardiogramas y alguna prueba específica para decidir qué procedimiento se va a realizar. Cómo es la recuperación de una reconstrucción de ligamentos de tobillo Después del procedimiento, el paciente deberá permanecer en observación el tiempo que el médico indique. El paciente puede estar con un yeso o con una férula por unas dos semanas. Sentirá algo de dolor y molestias , especialmente los primeros días, que pueden mejorar con analgésicos. Mantener la pierna elevada el tiempo que el médico le indique, ya que puede ayudar a reducir la inflamación y el dolor. Es recomendable el uso de muletas para no apoyar el tobillo por varias semanas. Pueden pasar hasta 6 semanas antes de poder apoyar de nuevo el tobillo. Después de 12 semanas el paciente podrá volver a realizar sus actividades cotidianas. La recuperación total se espera entre los 6 y 12 meses post cirugía. Resultados Los resultados de una reconstrucción de ligamentos del tobillo suelen ser satisfactorios en cuanto a la reparación anatómica. También podemos decir que los resultados de la cirugía pueden variar basándose en la severidad de la lesión inicial. Los pacientes que persisten con inestabilidad después de cirugía pueden mejorar con fisioterapia o utilizando una tobillera. También pueden ser necesarias nuevas cirugías para reconstruir los ligamentos. Aunque es un procedimiento que tiene grandes resultados, en algunos casos, puede que el ligamento no se cure adecuadamente, provocando que el paciente presente dolor o incomodidad al realizar trabajos físicos. Preguntas frecuentes ¿Cuál es el tiempo de recuperación de una reconstrucción de ligamentos de tobillo? La recuperación puede variar según el tipo de procedimiento utilizado. En la mayoría de los casos se obtiene una recuperación total del tobillo entre los 6 y 12 meses después de la cirugía. ¿Podré volver a hacer deporte? Sí. Para que la terapia tenga éxito, es imprescindible un tratamiento posterior personalizado basado en fisioterapia y medicina deportiva. Por eso, los pacientes deben cumplir una fase de rehabilitación de varios meses para poder recuperar la capacidad total para practicar deporte . ¿Qué es la técnica de Brostrom? Es la cirugía que se realiza con más frecuencia para la reconstrucción de ligamentos de la rodilla y el tobillo . Es la técnica de elección para la inestabilidad crónica de tobillo, que consigue unos buenos resultados funcionales y de regreso al deporte, con una buena estabilidad del tobillo. El tiempo de recuperación con la utilización de esta técnica es de 1 a 2 meses. ¿Cómo se lesionó un ligamento de tobillo? Ocurre cuando los ligamentos se estiran o se desgarran y no se pueden volver a unir sin intervención . Una ruptura parcial se produce cuando parte del ligamento se rompe. Una ruptura completa se produce cuando todo el ligamento se rompe.