Epilepsia

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¿Qué es la epilepsia?

La epilepsia es una enfermedad neurológica que genera en el paciente movimientos involuntarios de su cuerpo y que se denominan como convulsiones, de ahí que otra de sus acepciones sea la de convulsiones generalizadas. Es una alteración neurológica que afecta a todas las edades y que pertenece a la especialidad de neurología, se trata de una enfermedad de tipo grave.
Si el paciente padece epilepsia puede sufrir consecuencias en su estado de salud a nivel cognitivo, neurológico, psicológico y emocional.

Tipos de epilepsia

La epilepsia se clasifica según el tipo de crisis que padece el paciente:

  • Crisis generalizadas: afectan a ambos hemisferios del cerebro. Hay diferentes tipos, siendo la más común la crisis generalizada tónico-clónica (primero rigidez en las extremidades y después por todo el cuerpo, puede provocar la pérdida de conocimiento y la relajación de esfínteres).
  • Crisis parciales: la anomalía se registra en una sola parte del cerebro, aunque luego puede extenderse por todo él. La más frecuente es la crisis parcial simple, que en función de la parte del cerebro a la que afecte, así dañará la función corporal.
  • Espasmos: son movimientos bruscos y rápidos y representan normalmente el inicio de la epilepsia, sobre todo en los niños.

Causas de la epilepsia

Al igual que con otras enfermedades no existe una causa clara que determine el origen de la epilepsia, sin embargo, en un 50% de los casos se desarrolla por antecedentes de herencia genética que hayan padecido epilepsia, debido a anomalías en el cráneo y en el cerebro por contusiones, trastornos o infecciones.

Síntomas de epilepsia

La epilepsia tiene su origen en una alteración en el cerebro, por ello los síntomas están relacionados con el proceso coordinador de este. Los principales síntomas son:

  • Ansiedad o miedo.
  • Confusiones.
  • Desmayos con pérdida de conocimiento.
  • Espasmos no controlados, sobre todo de brazos y piernas.

Tratamiento para la epilepsia

El tratamiento más común para la epilepsia es la toma de medicamentos denominados anticonvulsivos o antiepilépticos. Ajustar la dosis exacta a cada paciente puede ser muy complejo ya que esta dependerá de la edad, de las convulsiones y otros factores.

Si la medicación resulta eficaz y las convulsiones quedan controladas puede darse el caso de que el paciente deje de tomarla y no vuelva a sufrir convulsiones. No obstante, en otras situaciones, si no hace efecto y el paciente empeora este puede ser sometido a una intervención quirúrgica.

Pruebas complementarias del tratamiento de epilepsia

Para determinar si el paciente padece epilepsia, primero se establece un examen neurológico, donde se estudian las habilidades motoras, el funcionamiento mental y el comportamiento del paciente junto con otros aspectos neurológicos desarrollados.

Después se realizarán una serie de pruebas médicas para terminar el diagnóstico:

  • Análisis de sangre.
  • Diagnóstico por imagen, como resonancia magnética y tomografías.
  • Electroencefalograma.

Factores desencadenantes de la epilepsia

En función del origen de la epilepsia en cada paciente puede tener un factor desencadenante distinto. En el caso de que sea por herencia genética puede producirse de manera brusca o evolutiva por la transmisión de los genes de la familia, o puede que no llegue a aparecer.

En caso de ser originada por factores externos, puede ser tras un accidente en el que se produzca un traumatismo craneoencefálico o a una infección que afecte al cerebro.

Factores de riesgo de la epilepsia

La epilepsia tiene mayor tendencia a desarrollarse en pacientes que presenta ciertos factores de riesgo como:

  • Herencia familiar, si hay antecedentes familiares que la hayan padecido.
  • Demencia.
  • Daños en el cráneo. Las contusiones en el cerebro por accidentes pueden aumentar el riesgo de epilepsia.
  • Anomalías en el cerebro debido a infecciones que provoca su inflamación.

Complicaciones de la epilepsia

  • Golpes por caídas al perder el conocimiento. 
  • Accidentes con el coche o moto al sufrir un ataque mientras se conduce.
  • Depresión.
  • Ahogo al sufrir un ataque en la piscina o mar. 
  • Ansiedad.
  • Muerte súbita.

Prevención de la epilepsia

  • Evitar situaciones de riesgo que puedan provocar traumatismos cerebrales.
  • Cumplir con el calendario de vacunación.
  • Llevar una dieta alimenticia, completa y sana.
  • Tomar medidas ante enfermedades cardíacas y cerebrovasculares.

Especialidades a las que pertenece la epilepsia

La epilepsia es tratada por especialistas en neurología. 

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las consecuencias de tener epilepsia?

Si el paciente padece epilepsia puede sufrir consecuencias en su estado de salud a nivel cognitivo, neurológico, psicológico y emocional

Estas alteraciones pueden presentan lesiones neurovasculares en el cerebro, cambios de humor, pérdida de memoria o alteraciones en su desarrollo intelectual, entre otras, según cada caso y paciente. 

¿Qué hacer cuando alguien tiene un ataque de epilepsia?

Lo primero mantener la calma, después debemos quitar todos los objetos peligrosos que están cerca de la persona que padece la crisis para que no se golpee con ellos y debajo de la cabeza colocarle una almohada o algo blanco para que no se lesione contra el suelo. Ponerle de lado para facilitarle la respiración y nunca intentar bloquear a la fuerza las convulsiones. 

El paciente se recuperará gradualmente, es importante que se permanezca con él hasta que se encuentre bien y haya superado la crisis. 

¿Qué provoca los ataques epilépticos?

Hay diferentes factores que pueden provocar ataques epilépticos a una persona que la padece, algunos son:

  • Dormir poco. 
  • Estrés. 
  • Consumo de drogas y/o alcohol 
  • Luces brillantes con parpadeos. 
  • No tomarse la medicación. 

¿Qué es la epilepsia severa?

La epilepsia severa hace alusión al tipo más grave, ya que el paciente sufre diferentes ataques epilépticos, desde crisis atónicas hasta convulsiones. 

¿Qué es una crisis atónica?

La crisis atónica provoca que el paciente caiga de forma súbita por la pérdida de la fuerza muscular y del conocimiento. Dura unos pocos segundos y después el paciente vuelve en sí, pero suele darse junto con otros ataques epilépticos.