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Dermatitis atópica

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¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica o eczema atópico es una enfermedad de la piel que suele presentarse en forma de brotes y mucho picor, que se incluye junto con otras manifestaciones de atopia (como la rinitis, el asma, la conjuntivitis o la fiebre del heno, entre otras), entendiendo esta atopia como una hipersensibilidad de la piel y de las mucosas contra sustancias de su entorno. Es un motivo muy común de consulta en atención primaria, sobre todo en pediatría. Es una enfermedad crónica, no grave, que puede aparecer a cualquier edad, aunque se da de forma más característica en la infancia. Su incidencia es similar en ambos sexos, aunque en la infancia algo más frecuente en varones. Existen diferencias étnicas y zonas geográficas muy significativas que sugieren la influencia de factores ambientales en la aparición de la enfermedad.
Las manifestaciones clínicas de la dermatitis atópica son heterogéneas. La forma típica es una afectación de la piel con eczemas.

Tipos de dermatitis atópica

Se puede dividir las formas de la presentación de la dermatitis atópica en:

  • Formas atípicas: se diferencian por la edad de presentación, la formas de la lesiones y su distribución:
    • Fase del lactante: desde el nacimiento hasta los dos años de edad. Predomina el eczema, de inicio frecuentemente en las mejillas, progresando al resto de la cara y dejando libre el triángulo nasolabial. Después puede progresar con el crecimiento hacia las extremidades.
    • Fase infantil: desde los 2 hasta los 10 años. Aparecen lesiones más secas con mucho picor en zonas de flexura del cuerpo (anterior de los codos, corvas de las rodillas...etc.)
    • Fase del adolescente y adulto joven: desde los 10 hasta los 23 años, como continuación del eczema infantil o como inicio de la enfermedad. Aparecen placas rojizas engrosadas en cara y pliegues. Sólo el 2% persiste en mayores de 45 años.
  • Formas atípicas o menores:
    • Queilitis descamativa: en niños de 3-10 años, con aparición en la piel circundante del labio de sequedad, descamación y muchas fisuras.
    • Pitiriasis alba: en niños de 2-6 años, con aparición de placas redondeadas que en verano se ven más claras y cubiertas de una fina capa de descamación, en zonas como mejillas, frente y cara superoexterna de los brazos.
    • Eczema atópico de manos: lesiones descamativas y rojizas que producen mucho picor.
    • Dishidrosis: aparición de vesículas de pequeño o gran tamaño en los espacios entre los dedos, las caras laterales de estos, las palmas de las manos y las plantas de los pies. Suele aparecer entre los 20-40 años.
    • Prurigo simple: pequeñas lesiones redondeadas persistentes que, cuando curan, dejan cicatrices hiper o hipocoloreadas.
    • Liquen simple crónico: placas ovaladas e irregulares con bordes precisos con la piel engrosada y erosionada, que producen mucho picor y aparecen en las zonas de roce.
    • Prurigo nodular: afectación poco frecuente que aparece sobre todo en mujeres que están en la perimenopausia (fase previa a la menopausia). Aparecen lesiones voluminosas, redondeadas cubiertas de escamas o costras y erosiones, frecuentemente en extremidades y que producen mucho picor.

Causas de la dermatitis atópica

Se trata de una enfermedad determinada genéticamente en la que el defecto fundamental sigue siendo desconocido. Existe una influencia clara de alteraciones del sistema inmunológico (de defensa), así como otros factores ambientales y corporales: reactividad de los vasos sanguíneos cutáneos anormal, alteración del metabolismo de los ácidos grasos esenciales y alteraciones de las estructura cutánea.

Síntomas de la dermatitis atópica

Las manifestaciones clínicas de la dermatitis atópica son heterogéneas. La forma típica es una afectación de la piel con eczemas, que son lesiones enrojecidas que cursan en brotes, con picor (prurito), y que  aparecen sobre todo en las zonas de flexura del cuerpo. La piel de las zonas afectadas se ven pálidas, engrosadas, secas y con descamación.

Tratamiento para la dermatitis atópica

De forma habitual se utilizan tratamientos de aplicación cutánea local, con pomadas con corticoides o con componentes inmunosupresores, que disminuyen la reacción alérgica y la inflamación. Para la disminución del picor, se usan fármacos antihistamínicos, ya que se debe evitar el rascado de las lesiones para no empeorar su evolución.

En el caso de sobreinfección, pueden ser necesario el tratamiento antibiótico local u oral, según la extensión, tipo de infección y edad del paciente.

Cuando hay lesiones más graves o extensas se plantea el uso de fototerapia.

Pruebas complementarias del tratamiento de la dermatitis atópica

No existe ningún tipo de prueba complementaria específica que pueda ser utilizada para el diagnóstico de la dermatitis atópica de forma útil. El diagnóstico se basa en la evaluación clínica del paciente. Los médicos en ocasiones utilizan la guía de diagnóstico de Hanifin y Rajka como punto de referencia, donde se establecen los criterios clínicos de presentación de la enfermedad.

Factores de riesgo que pueden desencadenar la dermatitis atópica

El principal factor de riesgo es tener antecedentes familiares de eczema, alergia, rinitis alérgica o asma, así como presentar infecciones concomitantes en la piel.

Complicaciones de la dermatitis atópica

  • Sobreinfección de las lesiones.
  • Aparición de afecciones oculares como blefaritis (inflamación de los párpados) o queratoconjuntivitis (sequedad crónica de la conjuntiva y la córnea).
  • Eritrodermia atópica: complicación poco frecuente que consiste en aparición de lesiones muy extensas, afectando incluso a uñas y pelo.
  • Empeoramiento de las lesiones por presentación de ansiedad debida a la intolerancia del intenso picor.

Prevención de la dermatitis atópica

  • Los pacientes con dermatitis atópica deben evitar las temperaturas extremas y los contrastes bruscos de temperaturas.
  • Se deben utilizar tejidos vegetales naturales, como el algodón o el lino, evitando otros industriales como la lycra.
  • Es recomendable el uso de detergentes suaves y un buen aclarado de la ropa.
  • En la higiene diaria se deben usar jabones suaves, no agresivos, con pH ácido o neutro.
  • Evitar la exposición a alérgenos identificados como tales para el paciente.
  • Evitar en lo posible el rascado o frotado de las lesiones.
  • Se debe aplicar una crema hidratante (emoliente), para tratar y prevenir la alteración de la piel.
  • Se recomienda evitar alimentos ácidos, ya que pueden irritar la piel, así como excitantes, como el café, el cacao y el alcohol, ya que estos incrementan el prurito.
  • Se deben buscar ambientes con humedad, evitando sitios con sequedad importante.

Especialidades a las que pertenece la dermatitis atópica

La dermatitis atópica puede ser diagnosticada y tratada por el médico de familia y por el dermatólogo, quien evaluará y tratará a aquellos pacientes con dermatitis más resistentes al tratamiento y con complicaciones.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la dermatitis pruriginosa?

La dermatitis pruriginosa puede hacer referencia a la dermatitis atópica o a alguna de sus manifestaciones atípicas (prurigo simple, prurigo nodular), ya que un síntoma cardinal de esta patología es el picor o prurito.

¿Qué es la dermatitis crónica?

Es aquel tipo de dermatitis que se presenta con un periodo de evolución alargado en el tiempo.

¿Hay remedios caseros que realmente funcionen contra la dermatitis atópica?

En la literatura médica contrastada no se describe ningún tipo de “remedios caseros” que hayan demostrado una efectividad real.

¿Qué es la dermatitis alérgica?

La dermatitis alérgica o dermatitis de contacto es una reacción de la piel como respuesta a agentes externos que actúan como irritantes o sensibilizantes, y que se presenta en forma de lesiones rojizas con vesículas (pequeñas ampollas) que, cuando evolucionan y se cronifican, aparecen como piel alterada, seca, sobreelevada y rugosa, pudiendo aparecer fisuras.

¿Es contagiosa la dermatitis?

No, la dermatitis atópica no es una enfermedad contagiosa. Solo si existe una sobreinfección de las lesiones, esta infección cutánea sí se puede contagiar (como cualquier otra infección).