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Coagulación Intravascular Diseminada

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¿Qué es la coagulación intravascular diseminada?

La coagulación intravascular diseminada también conocida como coagulopatía de consumo y síndrome de desfibrinación, es una enfermedad en la que se forman coágulos de sangre y trombos que obstruyen las venas pequeñas. Esta circunstancia altera todo el proceso de coagulación y de la fibrinolisis (degradación natural de la fibrina para que no se produzcan trombos) porque se produce un aumento del uso de plaquetas, factores de la coagulación y de los inhibidores naturales, lo que provoca hemorragias y sangrados excesivos.
La prevención de la coagulación intravascular diseminada consiste en tratar la enfermedad de base que está desencadenado este trastorno.

Se presenta como una complicación secundaria a varias enfermedades y se caracteriza por la activación de la secuencia de coagulación, que conduce a la formación de trombos en toda la microcirculación.  El daño en la microcirculación se manifiesta como microangiopatía y fallo orgánico múltiple. No existe un perfil epidemiológico específico ya que va a depender de la enfermedad de base que lo provoque. Es una situación grave que, si no se trata a tiempo y de forma rápida, puede ser mortal.

Tipos de coagulación intravascular diseminada

Los tipos de coagulación intravascular diseminada son:

  • Coagulación intravascular diseminada (CID) aguda: puede presentarse en forma de  hemorragia, trombosis o ambas. Es de presentación aguda en múltiples localizaciones, generalmente viene acompañada de petequias y púrpura. Se produce por una infección localizada, un traumatismo en los tejidos, por complicaciones obstétricas o sepsis (infección generalizada).
  • Coagulación intravascular diseminada (CID) crónica: presenta menos manifestaciones clínicas y son alteraciones leves de los estudios de coagulación. La manifestación más frecuente es la trombosis. Las personas que padecen cáncer, embarazo con feto muerto y retenido, hepatitis, lupus eritematoso sistémico o nefropatías son más propensas a desarrollar este tipo de complicación.
  • Coagulación intravascular diseminada (CID) localizada: puede presentarse tras un  hemangioma gigante, aneurisma de aorta abdominal, telangiectasia, púrpura trombocitopénica o rechazo agudo de un trasplante renal.

Causas de la coagulación intravascular diseminada

Las causas de la coagulación intravascular diseminada son:

  • Sepsis e infecciones.
  • Trauma y destrucción de tejidos.
  • Calamidades obstétricas (desprendimiento de placenta, parto prematuro, aborto...).
  • Neoplasias sólidas y leucemias.
  • Cardiopulmonares.
  • Vasculares (hemangiomas, aneurisma de aorta, pre-eclampsia).
  • Fallo hepático severo.
  • Reacciones inmunológicas y tóxicas (reacción transfusional, rechazo de trasplantes o venenos animales).
  • Hemólisis, hipoxia, acidosis severa, hipotermia e hipertermia.

Síntomas de la coagulación intravascular diseminada

Los síntomas de la coagulación intravascular diseminada son: sangrado, posiblemente de muchas partes del cuerpo, coágulos de sangre, hematomas, hipotensión y presión arterial baja 90/60 mmhg o menos. Los síntomas generales son fiebre, acidosis, proteinuria, petequias, cianosis distal, hemorragia por sitios de punción, dolor abdominal, hemorragias ocultas en heces, hipoxemia, taquipnea, hematuria oliguria y hemorragia vaginal.

Tratamiento de la coagulación intravascular diseminada

No existe un tratamiento específico para tratar la coagulación intravascular diseminada. Lo importante es reconocer y tratar la enfermedad de base que está ocasionando el trastorno de la coagulación intravascular diseminada. Es más importante el tratamiento precoz de lo que la ha producido, que tratar de corregir de forma aislada un parámetro de la coagulación alterado.

Los tratamientos complementarios pueden ser:

  • Transfusiones de plasma para reponer los factores de coagulación de la sangre en caso de que se presente un sangrado excesivo.
  • Hemoderivados (plasma, plaquetas, crioprecipitados y concentrados de factores) que no están indicados para corregir parámetros de laboratorio, pero sí en aquellos pacientes con alto riesgo de sangrado.
  • Anticoagulantes (heparina) para prevenir la coagulación de la sangre si se está presentando una gran cantidad de coágulos.
  • Agentes antifibrinolíticos: son eficaces en el bloqueo de la fibrinolisis por lo que pueden estar indicados en pacientes con fibrinolisis masiva. Hay que tener en cuenta que se deben administrar siempre con heparina.

Pruebas complementarias para la coagulación intravascular diseminada

Las pruebas complementarias para el diagnóstico de la coagulación intravascular diseminada se fundamentan en el cuadro clínico, en identificar las causas y en valorar los sangrados y/o trombosis. No existe ningún análisis o prueba que pueda ser considerado como específico ni tiene la suficiente sensibilidad y especificidad por sí sola. Las pruebas que se deben realizar son:

  • Hemograma con recuento de plaquetas y resto de células sanguíneas.
  • Análisis de frotis de sangre.
  • Tiempo parcial de tromboplastina (TPT)
  • Tiempo de protrombina (TP).
  • Examen de fibrinógeno en sangre.
  • Exceso de generación de plasmina, niveles elevados de PDF.
  • Prueba de dímero D.

Factores desencadenantes de la coagulación intravascular diseminada

Los factores desencadenantes de la coagulación intravascular diseminada son la liberación del factor tisular o sustancia tromboplastina en la circulación y la lesión muy extendida de células endoteliales.

Factores de riesgo de la coagulación intravascular diseminada

Los factores de riesgo de la coagulación intravascular diseminada son:

  • Sepsis, infección en la sangre por bacterias Gram(-) y Gram(+),
  • Accidentes obstétricos como desprendimiento de placenta, parto prematuro, preeclampsia, eclampsia, mola hidatiforme o aborto.
  • Infección por virus como VIH, hepatitis, varicelas o citomegalovirus.
  • Quemaduras.
  • Traumatismos.
  • Neoplasias, especialmente ciertos tipos de leucemia.
  • Mordeduras de víbora y picadura de araña.
  • Enfermedades hepáticas.
  • Inflamación del páncreas.
  • Cirugías o anestesias recientes.
  • Hemangioma grande (vaso sanguíneo que no está bien formado).

Complicaciones de la coagulación intravascular diseminada

Las complicaciones de la coagulación intravascular diseminada son:

  • Hemorragia severa.
  • Falta de circulación en órganos vitales, en las manos y en las piernas.
  • Sepsis.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Muerte.

Prevención de la coagulación intravascular diseminada

La prevención de la coagulación intravascular diseminada consiste en tratar la enfermedad de base que está desencadenado este trastorno.

Especialidades a las que pertenece la coagulación intravascular diseminada

La especialidad médica principal a la que pertenece la coagulación intravascular diseminada es la hematología, pero dependiendo la causa que la produce se pueden sumar otras especialidades.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una coagulopatía?

La coagulopatía son trastornos hemorrágicos que afectan a la capacidad de coagulación normal (formación de coágulos) que tiene la sangre y que pueden estar causados por alteración de los vasos sanguíneos o por anomalías en la sangre.

¿Cuáles son los trastornos de coagulación?

Los trastornos de coagulación o hemorrágicos son un grupo de afecciones en las cuales hay un problema con el proceso de coagulación sanguínea del cuerpo. Suelen ser a consecuencia de otras enfermedades, pero también pueden ser hereditarios o el efecto secundario de algunos medicamentos. Los trastornos de coagulación incluyen:

  • Defectos adquiridos de la función plaquetaria.
  • Defectos congénitos de la función plaquetaria.
  • Coagulación intravascular diseminada (CID).
  • Deficiencia del factor II.
  • Deficiencia del factor V.
  • Deficiencia del factor VII.
  • Deficiencia del factor X.
  • Deficiencia del factor XI (hemofilia C).
  • Enfermedad de Glanzmann.
  • Hemofilia A.
  • Hemofilia B.
  • Púrpura trombocitopénica idiopática (PTI).
  • Enfermedad de Von Willebrand (tipos I, II, III).

¿Qué pasa si no coagula la sangre?

Cuando la sangre no coagula lo que ocurre es que se tiene alterado el mecanismo de coagulación de la sangre. La persona puede sufrir severas hemorragias internas y externas ante mínimas lesiones o golpes.

¿Cuál es el tiempo normal de coagulación?

La prueba del tiempo de protrombina (TP) mide el tiempo que tarda en formarse un coágulo en una muestra de sangre. Se mide en segundos. La mayoría de las veces los resultados se dan como “índice internacional normalizado (IIN)”. El rango normal para del tiempo de coagulación (TP) es de 11 a 13.5 segundos aproximadamente y el IIN de 0.8 a 1.1 segundos.