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Bronquitis

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¿Qué es la bronquitis?

La bronquitis es una inflamación de la mucosa bronquial (revestimiento de los bronquios, parte inferior del aparato respiratorio), debida a la acción de un agente irritante, alérgico o infeccioso. Es una patología más frecuente en niños y en personas fumadoras, aunque puede ocurrir en sujetos sanos. La incidencia de la bronquitis aguda es de 4,7% pacientes por año. Su gravedad depende de la afectación y del desarrollo de la enfermedad, y de si aparece en pacientes como una enfermedad de base, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Puede ser grave si la capacidad pulmonar y con ello la saturación de oxígeno en sangre, se ven disminuidos de forma importante. Su evolución y forma de presentación determinará el requerimiento de ingreso hospitalario o el tratamiento ambulatorio del paciente.
El tratamiento de la bronquitis aguda se dirige a aliviar los síntomas con la toma de analgésicos y antitérmicos, sumada a una adecuada hidratación.

Tipos de bronquitis

  • Bronquitis aguda: episodio habitualmente autolimitado de unos 10 días de duración, producido por una infección que se inicia frecuentemente como un catarro o gripe que después produce tos con flemas.
  • Bronquitis crónica: es un tipo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfermedad en donde se produce un daño con inflamación constante de la pared de los bronquios, con lo que se producen episodios de tos y abundante expectoración (flemas).

Causas de la bronquitis

La causa más frecuente de la bronquitis aguda son las infecciones por virus respiratorios (influenza A y B, virus parainfluenza, virus respiratorio sincicial, rinovirus...etc.) Puede producirse también por una infección desarrollada por bacterias  como la Mycoplasma pneumoniae o la Chlamydia pneumoniae.

La bronquitis crónica se desarrolla por el daño mantenido de sustancias como el humo del tabaco en la mucosa del aparato respiratorio. Además, existe una colonización de microorganismos (bacterias), de forma contínua en las vías aéreas inferiores, que genera una inflamación permanente de la mucosa de los bronquios. Esta inflamación constante favorece que bacterias (como Estafilococo pneumoniae, Haemophilus influenzae, o Branhamella catarrhalis) o algunos virus (como rinovirus, adenovirus, o virus influenza) produzcan sobre-infecciones añadidas que desencadenen en episodios de agudización de la bronquitis crónica.

Síntomas de la bronquitis

La bronquitis aguda se inicia con un cuadro de infección de las vías respiratorias superiores, (catarro o gripe): dolor de garganta, fiebre, malestar general, congestión nasal y moqueo, dolores en las articulaciones y músculos. A este cuadro se le añade una tos con expectoración (flemas), mucosa que es persistente. La coloración de las flemas es blanquecina-transparente y de consistencia espesa y si se vuelven amarillento-verdosas puede ser debido a que se haya producido una infección bacteriana. Además, el paciente puede tener una autoescucha de ruidos respiratorios (sibilancias), sensación de presión en el pecho y fatiga, sobre todo cuando realice esfuerzos.

Habitualmente es un cuadro limitado que se resuelve en unos 10-15 días, aunque el paciente puede mantener una tos más seca (sin expectoración), durante semanas después de haberse resuelto la bronquitis.

En la bronquitis crónica se produce un cuadro clínico de reagudización del EPOC, con un aumento de la tos con mayor mucosidad, pudiendo aparecer pus en el esputo y mayor fatiga. En ocasiones también se puede acompañar de fiebre.

Tratamiento de la bronquitis

El tratamiento de la bronquitis aguda se dirige a aliviar los síntomas con la toma de analgésicos y antitérmicos, sumada a una adecuada hidratación. A veces se asocia la toma de fármacos antitusivos cuando existe una tos muy persistente y no hay mucha mucosidad. Solo si se sospecha que el orígen de la infección es bacteriano, se indica la toma de antibióticos por parte del médico. Si el paciente nota sensación de falta de aire y presenta sibilancias que escuchará el médico en la exploración y si, además, la saturación de oxígeno en la sangre baja de manera inadecuada, el médico le pautará al paciente un tratamiento que se administra por vía inhalatoria, con fármacos que ayudan a abrir los bronquios (broncodilatadores), para aliviar la sensación de falta de aire.

En el caso de bronquitis crónica en pacientes que han sido diagnosticadas de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el tratamiento casi siempre es la administración de fármacos por vía inhalada, que abren los bronquios e intentan bajar la inflamación (broncodilatadores, corticoides, etc.) En ocasiones, es preciso que el médico prescriba al paciente el uso de terapia con oxígeno.

Pruebas complementarias de la bronquitis

En pacientes con bronquitis aguda habitualmente no es preciso realizar ninguna prueba complementaria y solo con la exploración física, el médico puede realizar el diagnóstico.

En caso de complicaciones o en los pacientes con bronquitis crónica con mal control, se puede realizar:

  • Analítica de sangre con hemograma, bioquímica.
  • Radiografía de tórax.
  • Pulsioximetría o gasometría arterial (para saber la saturación de oxígeno en la sangre).
  • Cultivo del esputo y Gram (para la detección de bacterias).
  • Estudio de la secreción nasal y faríngea (frotis con PCR) para la detección del virus de la gripe A.

Factores de riesgo que pueden desencadenar una bronquitis

  • El tabaco es el principal causante de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Si un paciente quiere evitar padecer bronquitis crónicas debe dejar de fumar.
  • Contraer infecciones respiratorias como resfriados, gripe... etc.
  • Tener enfermedad por reflujo gástrico, ya que los jugos gástricos irritan de forma crónica la mucosa de la garganta y pueden favorecer la aparición de infecciones.
  • Tener alteraciones del sistema inmune (de defensa) del organismo, lo que favorece poder padecer infecciones respiratorias.

Complicaciones de la bronquitis

  • Aparición de insuficiencia respiratoria, con disminución de la oxigenación de la sangre.
  • Infección en el tejido pulmonar (neumonía).
  • Aparición de manifestaciones extrapulmonares de la infección producida por los virus o bacterias, como por ejemplo, complicaciones neurológicas, alteraciones musculares como rabdomiolisis (desintegración de las fibras de los músculos esqueléticos), anemia...etc.
  • En un paciente con EPOC que presente frecuentes reagudizaciones de la bronquitis, a largo plazo se produce un disminución de la capacidad funcional de su organismo.

Prevención de la bronquitis

  • No fumar.
  • Evitar otros irritantes pulmonares: humo de otros fumadores, inhalación de vapores y gases de sustancias tóxicas, respirar aire contaminado... etc.
  • Realizar una adecuada higiene de manos y evitar exponerse de forma cercana a las pequeñas gotas que expulsan pacientes con alguna infección respiratoria cuando tosen o estornudan.
  • No exponerse a cambios bruscos de temperatura.
  • Realizar una adecuada hidratación para que la mucosidad sea fluida.
  • Practicar ejercicio físico y llevar una dieta sana y equilibrada.
  • Ponerse la vacuna de la gripe y el la del neumococo.

Especialidades a las que pertenece la bronquitis

La bronquitis puede ser diagnosticada y tratada por el médico de familia y por el neumólogo. En caso de complicaciones y en aquellos casos en los que exista una enfermedad de base como la EPOC con afectación importante del paciente, será el especialista en neumología quien evaluará al paciente, tanto en consultas como en un ingreso hospitalario si se precisa, con el apoyo y seguimiento del médico de atención primaria.

Preguntas frecuentes:

¿Cómo sé si tengo bronquitis o neumonía?

Para saber si un paciente tiene bronquitis o neumonía este debe ser evaluado por un médico, quien, según los hallazgos de la exploración física, determinará si se realiza al paciente una radiografía de tórax y será ahí donde podrá descartarse la existencia de neumonía.

¿Es contagiosa la bronquitis?

Aquellas bronquitis que son producidas por una infección, ya sea causada por un virus o una bacteria, sí pueden ser contagiadas por los llamados fómites: saliva, pequeñas gotas expulsadas con la tos, los estornudos, mucosidad...etc.

¿Cuál es la duración de la bronquitis?

Una bronquitis aguda puede durar de 10 a 15 días habitualmente si no existen complicaciones. La bronquitis crónica es un proceso contínuo en el que hay mejoras clínicas y empeoramientos del paciente.

¿Qué diferencia hay entre la bronquitis aguda y la bronquitis crónica?

La bronquitis aguda es un cuadro limitado en el tiempo en el que se produce una inflamación de los bronquios que puede ser autolimitada o resultar por el tratamiento aplicado. En la bronquitis crónica el tiempo de evolución es mayor, hay una inflamación crónica de los bronquios, siendo un tipo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica conocida como EPOC.

¿Cuándo debo ir al médico cuando tengo bronquitis?

Si el paciente presenta dificultad para respirar con sensación de fatiga, fiebre alta o se padece una enfermedad pulmonar de base, se debe consultar al médico.