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Alergia a los Ácaros

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¿Qué es la alergia a los ácaros?

La alergia a los ácaros o al polvo es la reacción alérgica que experimentan algunas personas cuando hay presencia de unos insectos de la familia de los arácnidos, microscópicos, que están presentes en el polvo. Los ácaros crecen en ambientes cálidos, húmedos, y se alimentan de las células de la piel que perdemos. Se encuentran sobre todo en las en las sábanas, toallas, tapicería, alfombras y en el suelo.

Las causas de la alergia a los ácaros son sus restos fecales que diariamente pueden llegar a producir hasta 20 partículas.

Tipos de alergia a los ácaros

No existen diferentes tipos de alergia a los ácaros.

Causas de la alergia a los ácaros

Las causas de la alergia a los ácaros son sus restos fecales que diariamente pueden llegar a producir hasta 20 partículas.

Nuestro sistema inmunitario reacciona ante una sustancia extraña produciendo una respuesta inflamatoria de las vías respiratorias, cuando la exposición es prolongada, puede producir asma.

Los ácaros pueden llegar a estar presentes entre 100 y 500 por gramo de polvo, y sus alérgenos solo son detectables cuando el polvo está en movimiento, es decir, cuando se barre, se limpia el polvo o se sacude la ropa de cama.

Síntomas de la alergia a los ácaros

Los síntomas principales de esta alergia son:

  • Estornudos
  • Lagrimeo y picor de ojos
  • Moqueo y congestión nasal
  • Goteo posterior de la nariz
  • Picor de garganta
  • Tos
  • Inflamación de la piel debajo de los ojos y de los párpados
  • Frotarse continuamente la nariz
  • Dificultad al respirar
  • Dolor en el pecho
  • Emitir pitidos o silbidos al respirar
  • Dificultad para dormir (por la tos, picor de garganta y dificultad de respiración)

Tratamiento de la alergia a los ácaros

El tratamiento de la alergia a los ácaros puede ser:

  • Tratamiento sintomático a base de antiinflamatorios, analgésicos, antihistamínicos, broncodilatadores o descongestionantes, entre otros.
  • Tratamiento hiposensibilizante de los ácaros a través de las vacunas que deben ser adecuadas a cada persona.

Pruebas complementarias de la alergia a los ácaros

Las pruebas complementarias para la alergia pueden ser:

  • Análisis de sangre
  • Pruebas cutáneas

Factores desencadenantes de la alergia a los ácaros

El factor desencadenante es una respuesta del sistema inmunológico ante un agente alérgeno como son los excrementos de los ácaros presentes en el polvo.

Factores de riesgo de la alergia a los ácaros

Hay una serie de factores de riesgo como:

  • Antecedentes familiares, es común que haya alergia a los ácaros en varios miembros de la familia.
  • Estar de manera continuada expuesto a los ácaros del polvo.
  • Edad, son más susceptibles de padecer alergia los niños pequeños, debido a que su sistema inmune es más inmaduro.

Complicaciones de la alergia a los ácaros

Las complicaciones de la alergia a los ácaros puede ser asma e incluso reacciones alérgicas graves como la anafilaxia.

También pueden aparecer infecciones en vías respiratorias y senos paranasales.

Prevención de la alergia a los ácaros

La prevención de los ácaros consiste principalmente en reducir la exposición a estos alérgenos, debido a que es muy difícil eliminarlos del polvo. Para ello se debe:

  • Usar mascarilla y guantes durante la limpieza.
  • Utilizar un aspirador en lugar de barrer con escoba.
  • Emplear paños húmedos en lugar de secos cuando se limpia el polvo.
  • Usar ropa de cama, colchones, almohadas, mantas o toallas hipoalergénicas.
  • Lavar frecuente la ropa de cama y toallas a más de 50º.
  • Limitar el uso de alfombras y eliminar las moquetas del suelo.
  • Revisar los aparatos de aire acondicionado tanto de frío como de calor.
  • Evitar, en la medida de lo posible, la humedad de las habitaciones por encima de 50%.

Especialidades a las que pertenece

El tratamiento de la alergia a los ácaros pertenece a la especialidad médica de Alergología.

Preguntas frecuentes

¿Dónde se encuentran los ácaros?

Los ácaros se encuentran en el polvo y en la ropa de cama, toallas, alfombras, almohadones o tapicerías.

¿Cuánto tiempo puede vivir un ácaro?

Los ácaros tienen una vida media de entre 10 y 19 días.

¿Por qué se producen las alergias?

Las alergias se producen porque el sistema inmunológico reacciona ante la exposición a un alérgeno.

¿Cuáles son los diferentes tipos de alergias?

Existen diferentes tipos de alergia, las más comunes son la alergia al polen, a los ácaros, a los hongos, a ciertos medicamentos, al pelo de animales, a algunos alimentos y al látex, entre otras.

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Una reacción alérgica es una respuesta por hipersensibilidad ante la exposición a determinadas sustancias ( alérgenos ) por desencadenar una respuesta inmunitaria tras entrar en contacto con la persona susceptible por cualquier vía: cutánea, conjuntiva, respiratoria, digestiva…. El contacto puede ser por inhalación, por ingesta, por fricción, por inyección… Cómo se manifiesta Es frecuente que ante la primera exposición al alergeno sólo se produzca una reacción leve que puede, incluso, pasar desapercibida, aunque la persona queda sensibilizada ante dicho alergeno. Por ello, es tras la segunda exposición cuando suelen manifestarse los síntomas floridos. Las reacciones alérgicas son muy frecuentes en la práctica médica. La respuesta inmunitaria que se desencadena ante el alergeno aparece poco después de la exposición (e incluso unas horas más tarde). La reacción alérgica puede ser local (como la picadura de un insecto o la fricción con una planta) o generalizada (ante la ingesta de un fármaco). Asimismo, podemos encontrarnos diferentes grados de gravedad, siendo en su mayoría de carácter leve, aunque no podemos desestimar las reacciones alérgicas graves por ser potencialmente mortales. La forma más grave recibe el nombre de anafilaxia o shock anafiláctico. Llamamos anafilaxia a la reacción de hipersensibilidad sistémica o generalizada, de carácter grave y potencialmente mortal que suele aparecer de forma inmediata tras la exposición. Es una reacción aguda que puede presentar diferentes síntomas y progresar rápidamente a una obstrucción de vía aérea u otra situación fatal. Precisa atención médica inmediata. Alérgenos más frecuentes          Los alérgenos más frecuentes son el polen (platanero, olivo, gramíneas, parietaria..), los hongos ambientales , los ácaros de polvo, los epitelios de algunos animales (perros, gatos, caballos y roedores), determinados alimentos (fresas, melocotón kiwi, marisco, leche, trigo, frutos secos…), fármacos (antiinflamatorios y penicilina) y el veneno de insectos (abejas o avispas). Las reacciones de hipersensibilidad más frecuentes son las tópicas por contacto o picadura y las farmacológicas.          Las reacciones a fármacos constituyen el tercer motivo de consulta en los servicios de alergología. Los antiinflamatorios no esteroideos y los antibióticos betalactámicos (derivados penicilínicos) son los agentes causales más frecuentes en nuestro medio. Son dosis-independiente (cuanta más alta la dosis ingerida, más efecto), aunque la reacción suele aparecer cuando el individuo toma un fármaco a una dosis convencional perfectamente tolerada por el resto de la población. En este aspecto es importante asegurarnos de que la alergia que presenta es secundaria al fármaco ingerido por diferentes motivos. En primer lugar, para el paciente que es etiquetado de alérgico a un determinado fármaco ello le supone la renuncia a un grupo terapéutico de fármacos para el resto de su vida. En segundo lugar, ante la aparición de un cuadro alérgico relevante, es recomendable que la persona se someta a pruebas de alergia para confirmar su hipersensibilidad. La confirmación de una alergia a un fármaco implica un condicionante importante en la prescripción médica futura del paciente.          Otro tipo de alergia sería la atopia, término que se refiere al estado de hipersensibilidad anormal de ciertos individuos ante una cierta exposición a sustancias perfectamente toleradas por el resto de la población. Existe predisposición familiar y se asocia a niveles elevados de Inmunoglobulina E (IgE) en sangre. Se puede manifestar con diferentes síntomas: eccema, disnea, tos irritativa, lagrimeo nasal u ocular, picor nasal u ocular… La tríada atópica incluye la dermatitis atópica , el asma bronquial alérgico, y la rinitis alérgica. Cómo prevenir y tratar Es evidente que la mejor manera de evitar la aparición de una crisis alérgica es evitando la exposición al alergeno, pero en ocasiones no resulta factible por lo que debemos buscar alternativas médicas para minimizar o bloquear la respuesta alérgica. Para ello disponemos de un tratamiento sintomático o antihistamínico (se administra vía oral, tópica, intramuscular o endovenosa) y de un tratamiento inmunológico (mediante la administración de vacunas específicas). Asimismo, para aquellos casos que lo precisen emplearemos otros fármacos específicos como pueden ser los broncodilatadores en los pacientes con asma alérgica. Adaptándonos a la forma arbitraria de presentación de los episodios alérgicos distinguiremos diferentes patrones clínicos: alergia crónica, alergia estacional y alergia aguda intermitente. Aquellos individuos que presentan episodios puntuales (alergia intermitente) son tratados de forma sintomática sólo cuando presentan una crisis. En casos de periodos largos sintomáticos (sobre todo en primavera y otoño) haremos un tratamiento estacional. Para aquellos pacientes sintomáticos durante todo el año incrementaremos el arsenal terapéutico enfocándolo hacia la inmunoterapia con vacunas, antihistamínicos y evitación de la exposición al alergeno. Por supuesto ante la aparición de una anafilaxia hablamos de una emergencia médica en la que debe administrarse medicación endovenosa o parenteral inmediata y en la que no dudaremos en solicitar atención médica urgente.
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¿Qué es la alergia al látex? La alergia al látex es una reacción inmunológica de hipersensibilidad inmediata mediada por los anticuerpos IgE, en este caso, específica frente al látex. Es una reacción negativa del cuerpo al contacto directo o indirecto a ciertas proteínas con los materiales que contiene látex , debido a que el cuerpo los identifica y actúa como si fuese una sustancia dañina. El látex, o también conocido como caucho o goma , proviene de un líquido que se encuentra en los árboles de caucho tropical llamado Hevea Brasiliensis. Se hacen unos cortes en el tronco del árbol y, por esos cortes sale la savia del árbol o látex natural. Ese líquido se extrae y se somete a varios procesos industriales y químicos, tras los cuales se obtiene el látex con distintas características.   Tipos de alergias al látex Existen dos tipos de alergia al látex: Alergia al látex inmediata: cuando están presentes los anticuerpos frente a las proteínas del látex. Al entrar en contacto directo al látex, la reacción se produce de forma inmediata y rápida, ocasionando síntomas que, en algunos casos, pueden ser leves como enrojecimiento, picor, hinchazón, o muy graves como un shock anafiláctico. Alergia al látex retardada: es la más común de las alergias al látex, los síntomas que presenta son debidos a los aditivos químicos que se asocian al látex y suelen aparecer después de las 8-48h después del contacto, sólo con manifestaciones superficiales en la piel y locales. En la mayoría de casos de una alergia inmediata es debido a que ya existía antecedentes de una retardada. Causas de una alergia al látex La alergia al látex se produce porque el sistema inmunitario identifica el látex como una sustancia perjudicial y activa a determinados anticuerpos para combatirlo. La causa más frecuente de alergia al látex supone el contacto con productos que tengan látex, entre ellos, guantes, preservativos y globos. Algunos cosméticos de belleza como el pegamento para pestañas contienen altas cantidades de látex que también producen alergia. El látex contiene numerosos componentes, algunos son proteínas que pueden dar alergia. Esos componentes se desprenden y entran en contacto con el cuerpo si se toca directamente el objeto de látex y, otras veces, se desprenden y quedan flotando en el aire pudiendo depositarse sobre el cuerpo del alérgico o ser respirados . Síntomas de una alergia al látex Los síntomas de la alergia suelen aparecer entre los 30-60 minutos después del contacto, a veces de modo inmediato. Los síntomas de la alergia al látex pueden incluir: Enrojecimiento de la piel Picazón Erupción cutánea Dolor Dificultad para respirar Hinchazón del área Pulso débil o rápido Tos Edema de las conjuntivas Mareo Pérdida de conocimiento Shock anafiláctico Tratamiento de una alergia al látex El tratamiento más adecuado es evitar el contacto y uso de productos que contengan el material látex. A veces es necesario, en caso de reacciones alérgicas graves anteriores, que el paciente porte consigo una inyección de epinefrina en todo momento. Para reacciones leves, el médico puede recetar antihistamínicos o corticosteroides , que se pueden tomar después de la exposición al látex para controlar la reacción y ayudar a aliviar las molestias. Pruebas complementarias de una alergia al látex Para el diagnóstico y tratamiento de la alergia al látex se realiza una prueba cutánea para ayudar a determinar si la piel reacciona a la proteína del látex . En esta prueba, se usa una aguja diminuta para colocar una pequeña cantidad de látex debajo de la superficie de la piel, en el antebrazo o en la espalda. Si se presenta una reacción al látex, se formará un pequeño bulto. A veces es necesario realizar análisis de sangre para determinar la sensibilidad al látex. Factores desencadenantes de una alergia al látex El factor desencadenante principal de la alergia al látex es el contacto directo o indirecto con el látex o las proteínas que los conforman . Factores de riesgo de una alergia al látex Los factores que aumentan el riesgo de desarrollar esta alergia pueden ser: Personas sometidas a múltiples cirugías. Niños con espina bífida, un defecto de nacimiento que afecta el desarrollo de la espina dorsal o anomalías urinarias congénitas. Trabajadores sanitarios. Personas que trabajan con cauchos. Personas con antecedentes personales o familiares de alergias. Personas que utilizan preservativos de manera muy continua. Complicaciones de una alergia al látex La alergia al látex puede tener complicaciones como: Choque anafiláctico grave. Cicatrices causadas por las erupciones cutáneas. Dolor en las áreas de la reacción. Prevención de una alergia al látex La mejor forma de prevenir la alergia al látex es evitando el contacto con los objetos o lugares donde esta sustancia se encuentre . Algunos objetos que contienen látex y que conviene evitar son: guantes, alfombras, globos, juguetes, gomas elásticas, chupetes, borradores, preservativos, gafas de natación, mangos de raquetas, pegamentos, estetoscopios, tubos intravenosos, algunos cosméticos, etc. Especialidades a las que pertenece La alergia al látex pertenece a la especialidad de alergología. La alergología es la especialidad médica que comprende el conocimiento , diagnóstico y tratamiento de la patología producida por mecanismos inmunológicos, especialmente de la hipersensibilidad o alergia. Preguntas frecuentes ¿Qué alimentos contienen látex? Algunos alimentos tienen componentes parecidos a los del látex, y se pueden tener reacciones cruzadas . Esto quiere decir que la persona con alergia conocida a látex puede empezar a tener síntomas cuando come esos alimentos. Los alimentos más frecuentes son plátano, castaña, kiwi, aguacate y maracuyá. ¿Cuáles son las plantas que tienen látex? La planta que contiene látex es el árbol tropical Hevea brasiliensis, llamado también árbol de caucho tropical. S e hacen unos cortes en el tronco del árbol y por ellos sale la savia del árbol o látex natural . ¿Cómo se quita el látex de la piel? Para quitar el látex de la piel es necesario lavar bien el área con agua tibia con jabón. Luego, arrancar de forma cuidadosa los pedazos de látex sobre la piel . A veces es necesario saturar las áreas donde el látex se ha atascado. Por último, enjuagar toda la piel con agua tibia al terminar de retirar todo el látex. ¿Qué frutas producen alergia? Entre las frutas que producen alergia podemos encontrar: melocotón, albaricoque, cereza, ciruela, fresa, manzana, kiwi, mandarina, maracuyá, etc . ¿Qué alimentos contienen la proteína LTP? Frutas como melocotón, albaricoque, cereza, manzana, ciruela, fresa, pera, uva, limón, naranja, mandarina, plátano, kiwi, frambuesa, mora y granada. También se encuentran en hortalizas como col, coliflor, brócoli, repollo, espárrago, lechuga, tomate, zanahoria, apio, perejil y nabo. Y, en algunos cereales como maíz, trigo y cebada.
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Con la llegada de la primavera, aparece a nuestro alrededor la dichosa alergia. ¿Qué debes saber sobre ella? Por el aumento previsible de casos a medio o largo plazo, es de esperar un incremento en la demanda sanitaria en un futuro por estos procesos, con el consiguiente impacto sobre la salud pública y los recursos sanitarios necesarios y/o disponibles. Su abordaje incumbe a numerosos estratos de la sociedad, desde los hogares y las escuelas, hasta las empresas. ¿Qué es? La alergia es una respuesta exagerada (reacción de hipersensibilidad) del sistema defensivo (sistema inmunitario) del ser humano, que identifica como nocivas determinadas sustancias inocuas (como pueden ser los pólenes de algunas plantas, los ácaros del polvo doméstico…), habitualmente toleradas por la mayoría de las personas. Esta respuesta inapropiada y equivocada, en lugar de ser beneficiosa, es claramente perjudicial para el paciente y produce una serie de alteraciones inflamatorias de la piel y de las mucosas, que originan los diferentes signos y síntomas de las enfermedades alérgicas. Por qué se produce Existen unos factores predisponentes genéticos en la persona que padece alergia y unos factores ambientales desencadenantes (denominados alergenos). Los antecedentes familiares son muy importantes. Pero es conveniente destacar que “no se nace alérgico”, se tiene sólo una predisposición genética a serlo y, si concurren determinadas circunstancias, se puede llegar a convertirse en alérgico. TIPOS DE ALÉRGENOS Existen numerosos tipos diferentes de alérgenos: Inhalados o aeroalergenos (pólenes, ácaros, pelo de animales…). Alimentarios (proteínas de la leche de vaca, huevo, frutas, gluten, frutos secos…). Fármacos (antibióticos, antiinflamatorios, anestésicos…). De contacto (níquel, cromo, perfumes, tintes de cabello…). Ocupacionales o laborales (látex, harina de trigo…). Veneno de insectos (abejas, avispas…) Todas estas sustancias pueden sensibilizar a la persona predispuesta , de modo que su sistema inmunitario produzca una serie de anticuerpos, habitualmente del tipo denominado “Inmunoglobulina E (IgE)” contra estos alergenos. El aumento de la temperatura, con inviernos más suaves, el “efecto invernadero” y la mayor contaminación atmosférica están provocando variaciones al alza en las concentraciones atmosféricas de pólenes, y el número de insectos y de hongos asociados a enfermedades alérgicas, por lo que es plausible que el número e intensidad de los casos de alergia se incrementen en el futuro. Existe también la llamada “ teoría de la higiene ”, que describe que nuestros hijos viven en ambientes limpios, se bañan con mucha frecuencia y están vacunados de numerosas enfermedades (¡afortunadamente!). Además, están sometidos al uso masivo de antibióticos (no siempre indicados) y están libres de enfermedades parasitarias. Todo ello favorece que el sistema inmunitario “se equivoque” de enemigos, puesto que no halla bacterias o parásitos contra los que combatir, y se oriente a sustancias, en principio, inocuas. Por tanto, esta teoría postula que las alergias serían el tributo exigido por el desarrollo sociosanitario. Frecuencia Se estima que entre el 30% y el 40% de la población mundial se encuentra afectada por alguna alergia. En España, las cifras son similares: una de cada cuatro personas la padece. Se ha calculado que, si uno de los progenitores es alérgico, la probabilidad de que un niño padezca alergia es aproximadamente del 50% y, si ambos progenitores son alérgicos, la probabilidad se acerca, entonces, al 70%. Signos y síntomas Estas enfermedades combinan su carácter crónico con la aparición de exacerbaciones o brotes agudos. Los cuadros clínicos más frecuentes son los siguientes: Rinitis alérgica: la más frecuente. Produce estornudos, secreción nasal acuosa, picor de nariz y congestión nasal. Puede clasificarse en función de su severidad en leve, moderada o grave, y también en función de sus manifestaciones en intermitente o persistente. Conjuntivitis alérgica: cursa con enrojecimiento conjuntival, lagrimeo y picor ocular. Asma alérgico: el asma produce tos, dificultad respiratoria (disnea) y ruidos inspiratorios y espiratorios torácicos (sibilancias). Se clasifica igual que la rinitis alérgica. Urticaria y angioedema: se caracteriza por la aparición de ronchas (habones) que suelen picar (prurito), durar menos de 24 horas, aunque pueden ir apareciendo nuevas lesiones. Cuando afecta a las partes más profundas de la piel y aparecen hinchazones, sobre todo en labios y párpados, hablamos de angioedema. La urticaria-angioedema puede ser de curso agudo (días), subagudo o crónico (duración superior a seis semanas). Dermatitis atópica o eccema atópico: afecta habitualmente a los lactantes, pero también a jóvenes y adultos. La sequedad cutánea es su característica principal, que provoca picor (prurito) intenso e induce al rascado que, a su vez, provoca lesiones inflamatorias con enrojecimiento y descamación (eccema). Puede ser calificada de leve, moderada o grave, en función de la extensión e intensidad de las lesiones cutáneas. Dermatitis alérgica de contacto. Alergia alimentaria: las manifestaciones clínicas más frecuentes son picor o hinchazón de labios y boca y, en ocasiones, náuseas, vómitos y/o dolor abdominal o dermatitis atópica o urticaria. Los casos más graves pueden producir anafilaxia. Anafilaxia: es la forma clínica más grave. Es una reacción de hipersensibilidad de instauración rápida, generalizada o sistémica y que amenaza la vida. Presenta síntomas a nivel cutáneo (enrojecimiento, prurito, urticaria y/o angioedema), o a nivel de otros órganos, digestivo (náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea), respiratorio (rinitis, asma), cardiovascular (hipotensión, taquicardia) o neurológico (mareo e incluso pérdida de conocimiento). Puede ser mortal. En edades pediátricas los cuadros alérgicos acarrean absentismo escolar y en edades adultas, absentismo laboral. Los cuadros clínicos mal controlados provocan, además, alteraciones en el descanso nocturno, pérdida de la capacidad de concentración y, en definitiva, pérdida de calidad de vida tanto en su ámbito físico, como psíquico o social. Diagnóstico El médico de atención primaria es el primero en atender al paciente alérgico. El especialista en alergología aporta la visión integral de los distintos procesos que presenta el enfermo. No obstante, el manejo incluye un equipo multidisciplinar que incluye a otorrinolaringólogos, neumólogos, dermatólogos, inmunólogos, intensivistas, internistas… El alergólogo dispone de una serie de pruebas ‘in vivo’ (pruebas cutáneas y de exposición o provocación) e in vitro (analíticas de laboratorio), en las que se analiza la Inmunoglobulina E total (IgE) y las IgE específicas frente a determinados alérgenos inhalados, alimentarios, medicamentosos, parasitarios u ocupacionales. En la actualidad, el diagnóstico molecular permite realizar diagnósticos más exactos en Alergología. Con él puede obtenerse el perfil real de sensibilización específico del paciente y plantear así el mejor tratamiento personalizado. Tratamiento En el momento actual, la vacunación antialérgica (o inmunoterapia específica) se ratifica como el tratamiento más eficiente con que combatir y prevenir ciertas enfermedades alérgicas, con capacidad de mejorar los síntomas, detener su progresión y prevenir el desarrollo de nuevas sensibilizaciones. Los alérgicos a hongos y/o ácaros deben evitar la utilización de humidificadores y deben ventilar y limpiar con frecuencia la casa, así como evitar vivir con objetos que acumulen polvo (moquetas, alfombras, cortinas…). Los alérgicos no deben fumar ni tampoco se debe fumar en su presencia (fumadores pasivos). El alergólogo recomendará el tratamiento más adecuado para cada paciente. El tratamiento integral incluye cuatro apartados: medidas de control ambiental (desalergenización), tratamiento farmacológico (antihistamínicos...), tratamiento con vacunas (inmunoterapia) y la educación sanitaria de pacientes y sus familiares. Dra. Gemma Cardona Médico consultor de Advance Medical
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¿Qué es la alergia al polen? La alergia al polen, o también conocida como alergia primaveral, es la reacción del sistema inmunológico que actúa como defensa y protección ante un agente alérgeno que, en este caso, son las partículas de polen que de desprenden de las flores masculinas hasta el aparato reproductor femenino de otras flores para que se produzca la fecundación. Afecta al 30% de la población y comienza en el mes de marzo y se alarga durante abril, mayo y junio, meses de mayor polinización. El polen es invisible al ojo humano y, una sola planta, puede producir miles de granos que en conjunto dan un aspecto de polvillo amarillo que se desplaza por el aire. Tipos de polen alérgenos Los diferentes tipos de polen que pueden dar alergia son: Gramíneas: es la más presente y forma parte del césped, pasto, todos los cereales (trigo, centeno, etc.), o muchas plantas silvestres Salicáceas: como el sauce llorón o el álamo negro Cupresáceas: como el ciprés o las arizónicas Betuláceas: como el abedul, el aliso o el avellano Urticáceas: como las ortigas o la parietaria Fagáceas: como el roble, el castaño o el haya Oleáceas: como el olivo, fresno, el jazmín o el lilo Plantagináceas: muchas plantas silvestres o las malas hierbas Poligonáceas: como la acedera, las plantas ornamentales o el trigo sarraceno Platanus: como el plátano de sombra Populus: como el álamo o el chopo Causas de una alergia al polen La causa principal es la hipersensibilidad al polen que producen determinadas plantas y que el sistema inmunológico reacciona de manera exagerada en su función protectora y producen reacciones inflamatorias que originan los típicos síntomas de alergia. Síntomas de una alergia al polen Los síntomas de la alergia al polen varían según la época del año, el tiempo de exposición al alérgeno y de los niveles de concentración de polen atmosférico. Los síntomas de una alergia al polen pueden ser: Conjuntivitis, picor, lagrimeo y sensación de arenilla en los ojos Picor de garganta Estornudos Dolor de cabeza Problemas respiratorios, pitos en el pecho, congestión nasal, rinitis, tos o incluso asma Irritabilidad Fatiga Tratamiento de una alergia al polen El tratamiento de la alergia al polen consiste en la administración de: Antihistamínicos, broncodilatadores o corticoides, que ayudan a aliviar los síntomas, como la ebastina o la loratadina. También los descongestionantes nasales en forma de spray. Inmunoterapia, desensibilización o vacuna de la alergia que tiene gran eficacia, más que demostrada, para frenar, e incluso hacer desaparecer la alergia. Se trata de tratamientos individualizados y de larga duración, que se pueden administrar por vía subcutánea, oral o sublingual. Las vacunas consisten en administrar dosis cada vez más elevadas del alérgeno que provoca la alergia hasta un máximo establecido por el alergólogo, por ello es importante hacer revisiones periódicas, para poder establecer el mejor el grado de sensibilidad. Pruebas complementarias de una alergia al polen Las pruebas complementarias de una alergia son: Historia clínica y exploración física. Es importante saber cuándo y cómo aparecen los síntomas de alergia. Prueba Prick test: consiste en administrar una pequeña cantidad de diferentes muestras de polen en el antebrazo, se pica la piel para que entre en contacto el alérgeno y así evaluar las diferentes reacciones transcurridos 15-20 minutos. Análisis de sangre: para la detección de anticuerpos que reaccionan a los alérgenos específicos del polen. Inhalación: también se puede administrar directamente, a través de la inhalación, el posible alérgeno y esperar a ver qué respuesta provoca. Esta prueba se debe realizar en un centro médico debido al riesgo que conlleva y a la necesidad de estar vigilado en todo momento. Factores desencadenantes de una alergia al polen El factor desencadenante de la alergia al polen es el contacto con el polvo del alérgeno concreto . Dentro del grano de polen, hay una serie de proteínas que son las causantes de dichas reacciones alérgicas y, según sea la sensibilidad a ella y la respuesta inmunológica, desencadenará una serie de inflamaciones, provocando los síntomas de la alergia. Factores de riesgo de una alergia al polen Los factores de riesgo de la alergia al polen pueden ser: Contaminación: las plantas se defienden ante la misma generando nuevas proteínas, llamadas proteínas de estrés, que producen mayor respuesta alérgica en las personas. La incidencia es mayor en ciudades y menor en zonas rurales donde no hay contaminación. Aumento de la concentración atmosférica en días cálidos y secos, que hacen que suban las temperaturas y, con ello, el periodo de polinización. En días fríos y lluviosos disminuye la polinización. Viento: hace que el polen caído se levante hasta alturas donde es fácil respirarlo. Estaciones del año donde la polinización es mayor como primavera, durante los meses de marzo a junio. Complicaciones de una alergia al polen Una de las complicaciones de la alergia al polen es el asma bronquial con opresión torácica, dificultad respiratoria o silbidos en el pecho, sobre todo por la noche. En casos extremos y con menor frecuencia, puede haber un shock anafiláctico que precisaría de asistencia médica urgente. Prevención de una alergia al polen No se puede prevenir la alergia, pero se pueden tomar medidas para reducir la exposición al polen de manera parcial: Consultar los niveles de concentración de polen antes de salir al campo, a la calle o realizar actividades al aire libre y, evitar en la medida de lo posible, salir fuera de casa si esos niveles son altos. En caso de necesitar salir de casa hay que protegerse con gafas de sol y mascarilla que cubra nariz y boca y evitar las horas de mayor polinización, entre las 5 y 10h de la mañana y las 19 y 22h de la tarde. Cerrar las ventanas durante el día. Limpieza diaria de la casa con paños húmedos y evitar corrientes de aire. Después de haber estado al aire libre, es recomendable darse una ducha y cambiarse de ropa. No abrir las ventanillas del coche durante los viajes, para evitar la entrada de polen. Evitar ir en moto o bicicleta durante las horas de mayor polinización. Usar filtro antipolen en los vehículos y en los aparatos de aire acondicionado. Evitar cortar el césped los días de mayor polinización. No tender la ropa en el exterior durante la época de polinización. Cambiar regularmente la ropa de cama. Procurar irse de vacaciones cuando las concentraciones de polen sean bajas y elegir destinos de playa. No dormir cerca de árboles o plantas. Seguir con rigurosidad el tratamiento pautado por el alergólogo. Especialidades a las que pertenece El médico especialista que trata la alergia al polen es el alergólogo. Preguntas frecuentes ¿Dónde se encuentra el polen de una planta? El polen se encuentra en el interior de las plantas, son las células sexuales masculinas. ¿Cuáles son los tipos más comunes de alergias? Los tipos de alergias más comunes son, entre otras: alergia al polvo, polen, animales, alimentos, al sol, medicamentos, moho, metales, etc. ¿Cómo saber si tengo asma o alergia? Se puede saber si se tiene asma cuando hay dificultad respiratoria, silbidos en el pecho u opresión torácica. También, cuando hay picor en alguna parte del cuerpo, dolor de cabeza, tos, dificultad para respirar, moqueo de nariz, lagrimeo de ojos, etc. ¿Cómo se transmiten las alergias? Aunque hay un componente hereditario en casos concretos como la atopia, las alergias no se transmiten ni se contagian de unas personas a otras, es necesario estar en contacto directo con el alérgeno. ¿Qué provoca el asma en las vías respiratorias? El asma provoca en las vías respiratorias, tos, opresión en el pecho, dificultad respiratoria, mucosidad, silbidos o pitidos al respirar o falta de aire.
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Artículo especializado

¿Qué es la intolerancia a la histamina? Causas y síntomas

¿Qué es la intolerancia a la histamina? La histamina es una sustancia natural que produce el organismo que se encuentra en los órganos y tejidos. También es ingerida a través de los alimentos. Su fabricación, liberación y control de la cantidad de histamina necesaria es fundamental para que el organismo funcione correctamente, por tener muchas funciones en el mismo. Cuando la histamina ingerida por los alimentos no se descompone de manera correcta, produce una serie de síntomas y consecuencias que afectan principalmente al tracto digestivo y que se conoce como intolerancia a la histamina y puede afectar al 2% de las personas. Causas de la intolerancia a la histamina La causa principal de intolerancia a la histamina es debido a un déficit en una enzima llamada Diaminooxidasa (DAO) que se encuentra en muchos tejidos, entre ellos, en el tubo digestivo (intestino delgado y colon ascendente). La DAO (diaminooxidasa) precisa la presencia de vitamina B6 y C y de cobre para que cumpla su función, es decir, se sintetiza y es secretada a la luz del intestino para que descomponga la histamina que hay en los alimentos ingeridos y, de esta manera, regular su nivel en sangre.  También puede haber una liberación excesiva de histamina en las células del sistema inflamatorio como mastocitos y basófilos ante diferentes estímulos. Otra de las causas de la intolerancia a la histamina puede ser la ingesta elevada de alimentos liberadores de histamina endógena. Síntomas de la intolerancia a la histamina Los síntomas no suelen darse de manera inmediata , sino que pueden aparecer a los pocos días. Nunca son síntomas aislados, sino que van asociados varios juntos. Estos afectan a diferentes órganos y partes del cuerpo y pueden ser, entre otros: Alteraciones intestinales: Dolor de estómago Colon irritable Diarrea Reflujo gástrico y pirosis Estreñimiento Flatulencias Náuseas  Sensación de saciedad Hinchazón de estómago Astenia (falta de apetito) Alteraciones respiratorias: Tos y estornudos Dificultad para respirar, asma Aumento de la mucosidad nasal  En casos más graves puede haber edema de lengua o de glotis Alteraciones en la piel: Piel seca Picor Dermatitis Edemas Psoriasis Urticaria Alteraciones generales: Dolor crónico, fibromialgia y dolor muscular Dolor de huesos, sobre todo, en espalda y columna Dolor en tejidos blandos Migraña Mareos Desajustes hormonales como amenorrea, síndrome premenstrual, ovarios poliquísticos e incluso infertilidad Cansancio injustificado Ansiedad Depresión  Alteraciones del sueño Diagnóstico de la intolerancia a la histamina No hay una prueba específica para hacer un diagnóstico de intolerancia a la histamina. Se puede hacer un análisis para detectar los niveles de actividad de la DAO (diaminooxidasa) en el organismo. También es importante asociarlo a la clínica que presenta la persona, para determinar el diagnóstico . Tratamiento y prevención de la intolerancia a la histamina El tratamiento y, especialmente, la prevención para la intolerancia a la histamina, está enfocado a la dieta y a un aporte añadido de vitaminas. La dieta debe consistir en: Alimentos frescos, por ser pobres en histamina Vigilar el estado de los alimentos, ya que cualquier pequeña alteración durante su almacenamiento o deterioro, puede producir un aumento de histamina, como es el caso del pescado y marisco Guardar correctamente los alimentos y mantener medidas higiénicas durante su preparación Aumentar la ingesta de Vitaminas, sobre todo vitamina B6, vitamina C y de ácido fólico, magnesio, cobre y zinc Tomar suplementos de DAO (diaminooxidasa) antes de las comidas  Evitar consumir bebidas alcohólicas Disminuir la ingesta de alimentos ricos en histamina como son chocolate, frutos secos, fresas, algunos colorantes, glutamato, clara de huevo, crustáceos, etc. Evitar la toma de medicamentos como antiinflamatorios, analgésicos, contrastes yodados, algunos antibióticos e, incluso, algunos antihistamínicos
Alergia Alimentaria
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Alergia Alimentaria

¿Qué es una alergia alimentaria? Las alergias alimentarias son respuestas inflamatorias exageradas del sistema inmunológico, mediadas por Inmunoglobulina E hacia un alimento . En este tipo de reacción, se deben cumplir tres condiciones principales para dar las características clínicas: contacto con las proteínas alergénicas del alimento, mediación de inmunoglobulina E y liberación de histamina por mastocitos y basófilos. Su prevalencia es de hasta 3% en adultos y 6% en niños, y se estima que siga en aumento debido a la carga genética de las personas, el estado de barrera de la mucosa intestinal y la forma de presentación de los alimentos con elevada cantidad de conservantes . Tipos de alergias alimentarias Existen principalmente dos tipos de alergias alimentarias: Alergias mediadas por Inmunoglobulina E: son de acción inmediata y presentan síntomas cutáneos, respiratorios o gastrointestinales. Alergias no mediadas por Inmunoglobulina E: ofrecen una respuesta más retardada ante el alimento que produce la alergia, afectando principalmente a vías digestivas y piel. Este tipo de alergia se encuentra frecuentemente asociado a proteínas de mayor magnitud que las mediadas por IgE, y tienen mayor riesgo de presentar reacciones de alergias cruzadas a otras proteínas grandes como, por ejemplo, alergia a la leche de vaca y la soja. Causas de una alergia alimentaria La causa principal de la alergia alimentaria es común a todos los tipos de alergia, existe una respuesta alterada del sistema inmunitario, reconociendo el alimento como potencialmente dañino pero que, en realidad, son inofensivos, desencadenando una serie de respuestas inflamatorias que culminan con la liberación de histamina produciendo los clásicos síntomas de alergia. Si el cuerpo se ve expuesto una segunda vez a este mismo alimento, la memoria inmunológica actúa y provoca una nueva liberación de histamina con la consiguiente sintomatología. Se han identificado alrededor de 70 alimentos que producen síntomas alérgicos. En niños, se debe mayormente a huevos, leche, trigo, soja, cacahuetes y otro tipo de frutos secos; en adultos, a las frutas, verduras y frutos secos, además de al polen y látex que frecuentemente pueden ocasionar reacciones cruzadas con alimentos previamente ingeridos, sin presentar síntomas alérgicos ya que el sistema inmunitario no distingue las proteínas similares pudiendo reaccionar en conjunto . Síntomas de una alergia alimentaria Los síntomas de la alergia alimentaria son variables y dependen del tipo de alergia alimentaria. En general, se pueden observar los siguientes: Sensación de prurito o picazón orofaríngea: es uno de los síntomas más frecuentes y precoces en aparecer; en ocasiones, producida por frutas y verduras, también suele producirse inflamación de los labios por contacto. Síntomas cutáneos: se pueden presentar lesiones de dermatitis atópica y lesiones eccematosas pruriginosas, urticaria con lesiones prominentes enrojecidas o angioedema, presentando edema en varias partes del cuerpo. La más peligrosa es la laringe por la obstrucción de la vía aérea. Síntomas respiratorios: puede manifestarse como rinitis, broncoespasmo o exacerbación del asma en personas con antecedentes previos de esta patología. Síntomas digestivos e intestinales: asociados a lesiones cutáneas y más frecuentes en alergias no mediadas por IgE, puede producir episodios autolimitados de vómitos y evacuaciones líquidas. Tratamiento de una alergia alimentaria El único tratamiento 100% efectivo es evitar el consumo de aquellos alimentos que puedan causar alergia, pero si esto ocurriera o si es la primera exposición a ese alimento, existen una serie de fármacos que pueden ayudar a mejorar la sintomatología. Si los síntomas son leves o moderados, sin afectación de vías aéreas, es aconsejable iniciar un tratamiento a base de antihistamínicos. Los de última generación no producen sueño y actúan rápidamente; deben iniciarse al instante de la aparición de los síntomas o ante la sospecha de que se ha ingerido un producto con trazas de algún alérgeno, y se debe mantener por un tiempo prudencial, ya que las células que producen las reacciones alérgicas se encuentran sensibles y cualquier exposición posterior con alimentos parecidos que antes no eran alérgenos puede hacer una reacción cruzada y producir síntomas. Si la reacción alérgica es grave o con compromiso de las vías respiratorias, suelen indicarse corticoides intramusculares o intravenosos, además de epinefrina. Algunas personas con antecedentes de reacciones de anafilaxia, deben llevar consigo un autoinyector de epinefrina. Pruebas complementarias de una alergia alimentaria No existe una prueba específica y certera para detectar la alergia a los alimentos, algunas de las que se realizan son: Medición en sangre de los niveles de Inmunoglobulina E, esta no es específica y puede dar falso positivo o negativo. Pruebas cutáneas o prick test, en el caso de alimentos no es tan efectiva como para el polen, ya que, al realizar los extractos para alimentos vegetales y pinchar al paciente en el antebrazo, estos extractos se destruyen rápidamente originando que la prueba no sea fiable al 100%. De realizarse esta prueba, se deben esperar 20 minutos para la aparición de lesión tipo pápulas eritemato. El tamaño de esta elevación de la piel no guarda relación con el grado de alergia. Prueba de provocación oral, se ingieren pequeñas cantidades del alimento para observar si produce o no reacciones alérgicas. Debe realizarse bajo la presencia de personal de salud especializado con tratamiento de emergencia cercano. También puede realizarse a la inversa, es decir, eliminando alimentos cada semana hasta que desaparezcan los síntomas de alergia. Factores desencadenantes de una alergia alimentaria Los principales factores desencadenantes de una alergia alimentaria son: Cereales que contienen gluten como trigo, cebada, espelta, avena y centeno. Huevos y derivados. Pescado y crustáceos. En relación al pescado, la presencia del parásito anisakis, puede llegar a producir incluso reacciones de anafilaxia. Maní, soja y, en general, frutos secos. Leche y derivados, por la lactosa. Reacciones adversas a los aditivos químicos, como el sulfito. Factores de riesgo de una alergia alimentaria Los factores de riesgo de una alergia alimentaria son: Edad: más frecuentes en bebés y lactantes con sistema digestivo inmaduro. Antecedentes familiares: es mayor el riesgo si en la familia hay antecedentes de primera línea (madre o padre) de rinitis alérgica, atópica o alergias a los alimentos. Presencia de otro tipo de alergia: son frecuentes las reacciones cruzadas de distintos alérgenos. Asma: pacientes con asma tienen mayor probabilidad de presentar exacerbación de broncoespasmo, por la presencia de alérgenos alimentarios. Complicaciones de una alergia alimentaria En algunas ocasiones, puede ocurrir una reacción anafiláctica o reacción alérgica severa como complicación que produzca , no solamente alteraciones en las vías respiratorias superiores e inferiores, sino, además, afectación del estado general con hipotensión, taquicardia y síncope que, si no se trata a tiempo, puede causar la muerte del paciente. Prevención de una alergia alimentaria Si ya se conoce previamente a qué alimentos se es alérgico, lo más importante es leer bien el etiquetado de los productos, y no consumir hasta aquellos que contengan trazas del alimento alérgeno. Si ya se ha consumido inadvertidamente el alimento, se debe ingerir el antialérgico y acudir a urgencias lo antes posible o, si se es alérgico severo, el médico probablemente indicará auto inyección de epinefrina, que se debe llevar encima en todo momento. Especialidades a las que pertenece Las especialidades médicas a la que pertenece la alergia alimentaria son alergología, urgencias, medicina interna y dermatología . Preguntas frecuentes ¿Qué es la intolerancia y cómo se manifiesta? Una intolerancia es una reacción adversa que sucede con menos gravedad que una alergia, la mayoría se manifiestan con síntomas gastrointestinales. En ocasiones, se puede comer pequeñas porciones del alimento sin que aparezcan síntomas. ¿Qué es la intolerancia a la fructosa? Es una intolerancia producida por la dificultad de absorción y metabolización de la fructosa (azúcar que se encuentra mezclado con la glucosa en la miel y en muchas frutas) en el intestino, ocasionando síntomas gastrointestinales. ¿Qué es la intolerancia al gluten? Es una intolerancia a todos aquellos alimentos que contengan gluten como son el trigo, avena, centeno y cebada. Tiene una base inmune-inflamatoria en el intestino delgado que impide la absorción de nutrientes. ¿Cuáles son los alimentos con fructosa? La fructosa es un tipo de azúcar que se encuentra generalmente en frutas, vegetales y miel.  A las personas con intolerancia a la fructosa se les aconseja no ingerir frutas incluso el tomate, cereales o harinas integrales, harina de soja, alcachofa, remolacha, zanahoria, miel, jarabe de maíz, néctar de agave, maple, melaza y azúcar de palma de coco, entre otros. ¿Cuáles son los medicamentos que causan alergias? Todos los medicamentos pueden causar reacciones alérgicas en la primera toma o en tomas posteriores. Algunos como la penicilina y derivados, aspirina, analgésicos no esteroideos (AINES) o contrastes yodados, son los que más frecuentemente producen reacciones alérgicas severas.
Prick Test
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Prick Test

Definición El Prick test, es un conjunto de pruebas cutáneas de la alergia, que se realizan en la piel del paciente para determinar aquellas sustancias a las que puede presentar alergias, mediante la exposición cutánea al alérgeno. Para identificar dichos alérgenos, se puede analizar de dos formas: En laboratorio : se miden las sustancias que aparecen en la sangre ante diversos alérgenos, observando la creación o no de anticuerpos. In vivo :  de forma que se suministran cutaneamente diferentes alérgenos en la piel del paciente, hay tres tipos: Hipersensibilidad inmediata: consisten en la punción de la piel suministrando una dosis controlada del alérgeno. Se examina la reacción a los 15 minutos.  Se le denomina prick test. Hipersensibilidad tardía: consiste en la administración de un parche con el alérgeno, y examinar la reacción a las 48 horas. También reciben el nombre de patch test o pruebas epicutáneas. Provocación: No se administran cutaneamente si no mediante vía nasal, bronquial, oral o conjuntival, el alérgeno al paciente. De manera que se diagnostican alergias derivadas que afectan a las vías respiratorias, nasales, etc.  Preparación Consiste en una prueba ambulatoria que no requiere ingreso hospitalario. El médico indicará al paciente cuando debe dejar de tomar antihistamínicos o corticoides antes de la prueba, ya que los resultados pueden aparecer alterados al minimizarse las reacciones a los alérgenos. Cómo se realiza el prick test Las pruebas de alergia como el prick test se suelen realizar en los servicios de alergología. Allí el paciente entrará en la consulta, y bien en la zona interior del brazo o en la espalda se procederá a iniciar el prick test. Se suministrarán varias gotitas de los diferentes alérgenos, y mediante una leve punción se levantará la piel para que la gota  penetren cutaneamente . Al lado de cada gota suministrada se pondrá una marca para identificar cada tipo de alérgeno. El médico pedirá al paciente que espere 15 minutos para ver si se produce reacción, la cual se verá en caso de que aparezca enrojecimiento, picor y una pápula (pequeña ampolla que se resuelve espontáneamente) en la zona del pinchazo. En caso de que se realice el patch test, se aplicará el parche al paciente y este deberá volver a las 48 horas para ver los resultados. Complicaciones del prick test El prick test es una prueba de la alergia muy segura , ya que las dosis administradas son pequeñas y no suelen producir más que una alteración cutánea de la zona con la aparición de sarpullidos y/o pápulas. No obstante, en caso de que la reacción alérgica que sufra el paciente sea muy aguda, puede producirle un shock anafiláctico, por ello es necesario realizar las pruebas en los servicios de alergología para que el paciente no corra ningún riesgo y sea tratado con rapidez en caso necesario. Resultados Los resultados se obtienen el mismo día que se realiza el Prick Test. Tras los 15 minutos de espera, el paciente vuelve a la consulta y se observa el tamaño de las pápulas y las zonas enrojecidas, en caso de que se hayan producido. Los resultados del Prick Test pueden ser por tanto: Negativo: en caso de que no exista pápula o el eritema (enrojecimiento de la piel) sea menor de 1 mm. Positivo:  en función del tamaño de la pápula y el eritema, puede ser: Un positivo (+): cuando el eritema no supera los 3 mm y la pápula es muy pequeña o inexistente. Doble positivo (++) : cuando la pápula tiene unos 3 mm de diámetro y el eritema no llega a los 5 mm. Triple positivo (+++): Cuando la pápula es de más 3 mm de diámetro, junto con el eritema. Si se realiza la prueba del parche, Patch Test se interpretarán los resultados a las 48 horas de la misma manera. Preguntas frecuentes ¿Es lo mismo prick test que las pruebas cutáneas? El prick test es un tipo de  prueba cutánea, por lo que no son completamente lo mismo ya que hay otros tipos de pruebas cutáneas como el patch test . ¿Qué es el IgE en sangre? El IgE, llamado inmunoglobulina E, es un anticuerpo que se genera en la sangre del paciente ante la presencia de diversos alérgenos. Es la base de las pruebas de la alergia que se realizan en los laboratorios mediante la extracción de sangre . ¿Qué es la prueba intradérmica? Es el proceso mediante el cual el paciente recibe la sustancia del alérgeno mediante una punción en el brazo o espalda, de manera que el alérgeno queda bajo la superficie de la piel, por lo que recibe el nombre de intradérmica . ¿Qué es la inmunoglobulina E? Ante la posibilidad de que una persona tenga alergia a una sustancia en concreto, se realiza el análisis de la inmunoglobulina E (IgE). Esta prueba se basa en suministrar la sustancia alérgena en la sangre, y esperar a que el sistema inmunológico produzca anticuerpos, que se denominan inmunoglobulina E . Cada alérgeno necesita una inmunoglobulina E distinta, y se encuentra en los pulmones, piel y membranas mucosas. ¿Qué es la inmunoglobulina M? La inmunoglobulina M (IgM), es el primer anticuerpo que genera el sistema inmunológico ante una infección . Se encuentra en mayor abundancia en el líquido linfático y la sangre.
Glositis
Enfermedad

Glositis

¿Qué es glositis? También conocida como inflamación de la lengua o lengua geográfica, la glositis es una enfermedad que afecta a la lengua provocando su inflamación por diferentes motivos, dándose de manera indiferente en cuanto a sexo y edad. Pertenece a la especialidad de gastroenterología y es considerada una dolencia de tipo leve. Tipos de glositis La glositis se puede dividir en varios tipos según sus síntomas y su gravedad, algunos de ellos son: Glositis aguda : se produce de manera brusca, generalmente ante una reacción alérgica. Puede complicarse con la aparición de síntomas más graves. Glositis crónica : en este caso la inflamación de la lengua se produce de manera regular en el paciente, teniendo su origen por lo general en la presencia de otra enfermedad. Glositis atrófica : cuando la lengua pierde gran parte de las papilas que la conforman se produce este tipo de glositis, la cual viene acompañada también de un aumento de la coloración roja de la lengua así como de cambios en su textura. Causas de la glositis La glositis se caracteriza principalmente por la inflamación de la lengua y hay diferentes causas que provocan esta enfermedad. Entre las más comunes están: Xerostomía : esta enfermedad provoca la sequedad de la cavidad bucal por ausencia de saliva, lo que propicia la aparición de glositis. Reacciones alérgicas : estas suelen ser la causa principal de la glositis, ya que una reacción alérgica a medicamentos, alimentos o cualquier sustancia provocará la inflamación de la lengua. Lesiones en la lengua : llevar prótesis dentales o padecer quemaduras son algunas de las causas que pueden desencadenar la inflamación de la lengua y por tanto la glositis. Otras enfermedades : la glositis puede aparecer como un síntoma de otras enfermedades que afectan al sistema inmunitario, afectando a su vez a los músculos de la lengua y a sus papilas. También un nivel bajo de hierro puede ser causa de glositis, e incluso el virus del herpes bucal. Síntomas de glositis Los síntomas de la glositis se manifiestan directamente en la lengua, siendo los principales: Alteración del color de la lengua hacia un tono más rojizo. Hinchazón o inflamación de la lengua. Aumento de la sensibilidad de la lengua así como aparición de dolor. Imposibilidad para tragar, comer e incluso hablar, debido a la inflamación. Disminución del número de papilas en la superficie de la lengua. Tratamiento para la glositis El tratamiento a seguir que el médico indicará al paciente suele consistir, en aspectos generales, en mantener una buena higiene bucal diaria y en la toma de antibióticos si existen virus o bacterias en la boca causantes de la glositis y/o analgésicos si el paciente presenta dolor. Pruebas complementarias del tratamiento de glositis El diagnóstico de la glositis suele realizarse mediante una exploración física de la lengua y la cavidad bucal del paciente. Durante este examen físico se observará la textura, el color y la consistencia de la lengua, así como la inflamación de la misma y a su vez de los ganglios linfáticos del cuello. El examen físico más los síntomas que le comunique el paciente determinarán si este padece glositis. Factores desencadenantes de glositis La glositis se produce cuando el paciente presenta una inflamación de la lengua acompañada de otros síntomas como el cambio de rojez y textura de la lengua. Por tanto, cualquier elemento que provoque esta sintomatología será un factor desencadenante, siendo los más comunes las reacciones alérgicas y las lesiones en la lengua. Factores de riesgo de glositis Existen una serie de factores de riesgo que pueden aumentar la posibilidad de que un paciente sufra glositis. Estos factores son: Consumo de alimentos picantes. Si el paciente padece alergia a algún alimento. El uso de dentaduras postizas o prótesis dentales que irriten la lengua. Alteraciones cutáneas en la boca como herpes. Sequedad bucal o presencia de lesiones en la boca. Enfermedades que afecten al sistema inmunitario. Tener el hierro bajo. Complicaciones de la glositis Molestias en la boca y lengua. Alteración en el habla o la masticación. Daño en las vías respiratorias. Problemas para respirar. Prevención de glositis Mantener buena higiene bucodental. Usar hilo dental y colutorios. Realizar revisiones periódicas con el médico. Evitar consumir alimentos que irritan la boca o la lengua. No introducir instrumentos en la boca que puedan provocar lesiones. No consumir alcohol ni tabaco. Especialidades a las que pertenece la glositis La glositis es tratada por especialistas de la rama médica de gastroenterología, encargados de los órganos del aparato digestivo. Preguntas frecuentes: ¿Qué significa tener la lengua blanca? Generalmente tener la lengua blanca es un indicativo de una mala higiene bucal o de una alteración del estómago como la gastritis. ¿Qué hacer cuando se te hincha la lengua? En un primer momento el paciente debe evaluar los últimos alimentos que tomó y si toma algún medicamento suspender el tratamiento por si se tratase de una reacción alérgica.  Debe acudir al médico para que le evalúen y le indiquen el mejor tratamiento para reducir la inflamación. ¿Qué es la lengua geográfica? La lengua geográfica es un tipo de glositis, una enfermedad inflamatoria que provoca la hinchazón de la lengua y la presencia de manchas sobre la misma al no haber papilas, dando una apariencia de mapa. ¿Qué es glosidinia? La glosidina, también conocida como síndrome de la boca ardiente, es una enfermedad que produce picor, ardor y escozor en la cavidad bucal, sobre todo en la lengua.  En algunas ocasiones también puede expandirse a los labios. ¿Qué es la queilosis? La queilosis es una enfermedad que afecta a los labios y la boca apareciendo heridas en las los labios e incluso úlceras . Esto se produce por una deficiencia de vitamina B2, generalmente debido a una mala alimentación.  
Cuándo Podemos Sufrir Toxicodermia
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Cuándo Podemos Sufrir Toxicodermia

Cuando la toma de un medicamento produce reacciones en la piel hablamos de una toxicodermia o toxidermia. Aunque no hayamos escuchado este término antes, lo cierto es que las toxicodermias son muy frecuentes, pero sólo una pequeña parte son potencialmente graves. Conozcamos más sobre ellas. ¿Una toxicodermia es una alergia? Su diagnóstico y tratamiento compete más al dermatólogo que al alergólogo , porque sólo en algunas el mecanismo de producción es alérgico. La forma más frecuente de toxicodermia es el llamado exantema morbiliforme, que recuerda a las erupciones asociadas con las infecciones víricas infantiles, y no suele estar provocado por mecanismos alérgicos. Muchos pacientes piden pruebas de alergia cuando han tenido reacciones a medicamentos, y hay que explicarles muy claramente que no siempre sirven para estudiar la mayoría de estos cuadros. Incluso, algunos pacientes piden pruebas “para saber si son alérgicos”, y tampoco es posible siempre realizarlas con esta orientación. Un medicamento puede provocar toxicodermia sin haberlo hecho antes, y además puede no provocarla siempre que se vuelve a tomar ese medicamento. Esta compleja situación hace que tenga que ser el especialista en dermatología el que oriente al paciente sobre la reacción de forma muy individualizada . Tipos y causas Cualquier medicamento puede provocar toxicodermia, aunque algunos con mayor frecuencia . Es el caso de los antiepilépticos, algunos psicofármacos o antibióticos como las sulfamidas. Sin embargo, medicamentos tan utilizados como el ibuprofeno también pueden causar toxicodermias, y no hay manera de prevenirlo ni saberlo: Exantema morbiliforme: se manifiesta como una erupción generalizada, que empieza por el tronco y avanza de forma centrífuga hacia las extremidades, con enrojecimiento y picor. Suele aparecer entre uno y 10 días después de la administración del medicamento causante. Exantema fijo medicamentoso : se manifiesta con lesiones circulares rojas o violáceas que aparecen unos días después de recibir el fármaco, y vuelven a aparecer en la misma localización si el paciente vuelve a tomar el mismo fármaco. Puede afectar a piel y a las mucosas, como la zona genital, y a veces puede provocar ampollas. Toxicodermias urticariformes : tienen el aspecto de una urticaria, con habones o ronchas que aparecen y desaparecen rápido, y se acompañan de intenso picor. Pueden tener un mecanismo alérgico. El síndrome de Stevens-Johnson y la necrólisis epidérmica tóxica son cuadros graves que aparecen como una erupción que confluye y se acompaña de despegamiento de la piel, con lo que el paciente puede tener la gravedad de un gran quemado. Las mucosas (ojos, genitales) pueden estar gravemente afectadas. Su gravedad es tal que requiere del ingreso en una unidad de cuidados intensivos para el tratamiento Síndrome DRESS : es un tipo de toxicodermia que, además de una erupción en la piel, puede afectar a otros órganos, como el hígado y el riñón. Su causa más frecuente son los fármacos antiepilépticos. Pustulosis exantemática aguda : es una reacción que incluye aparición de pústulas generalizadas y descamación, junto con fiebre y síntomas generales. Es importante no confundirla con una infección. Dermatitis de contacto sistémicas : algunos pacientes presentan alergia de contacto a determinadas sustancias como los metales o los conservantes, y la ingestión de estas puede provocar una erupción generalizada. Para estudiarla cabe diagnosticar la alergia de contacto con unas pruebas específicas llamadas pruebas epicutáneas, que realizan alergólogos o dermatólogos. ¿Qué tratamiento tienen las toxicodermias? La primera medida terapéutica debe ser, evidentemente, la suspensión del medicamento causante . En muchos casos, sobre todo en pacientes de edad avanzada, es frecuente la polimedicación, y no siempre es posible atribuir la reacción de la piel a uno u otro medicamento. En estos casos, deben intentar suspenderse aquellos fármacos que el paciente ha empezado a tomar más tarde, y sustituirlos por otros. Además, es conveniente prestar atención a productos “naturales” u homeopáticos que el paciente haya consumido, porque también pueden ser los causantes de una reacción medicamentosa. En algunos casos, la toxicodermia puede requerir tratamiento con corticoides tópicos u orales, antihistamínicos u otros medicamentos , a criterio del dermatólogo. ¿Cómo prevenir las toxicodermias? Es importante evitar la automedicación. Por parte del médico, se deben prescribir medicamentos adecuados y a las dosis correctas. Debe minimizarse la toma de productos de herboristería o de medicina natural y homeopática, de dudosa eficacia y no exentos en ocasiones de efectos secundarios.
Antihistamínico
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Antihistamínico

¿Qué es un antihistamínico? Los antihistamínicos son un grupo de medicamentos que sirven para tratar y aliviar los síntomas de la alergia , que tienen en común la característica de inhibir los efectos de la histamina, uniéndose a los receptores H1 para no producir síntomas en la piel y la mucosa respiratoria como picor, ronchas, estornudos, lagrimeo y mucosidad. Los antihistamínicos se clasifican, desde el punto de vista clínico, en fármacos de primera generación o clásicos y de segunda generación o no sedantes . Los antihistamínicos de primera generación, penetran en el sistema nervioso central , siendo poco selectivos en sus acciones, causando somnolencia, sedación, aumento del apetito, visión borrosa, retención de orina, inhibición de vómito y mareos . Se transforman en el hígado rápidamente en metabolitos inactivos, por lo cual, es necesario ingerirlos varias veces al día. Los antihistamínicos de segunda generación actúan de forma más selectiva sobre los receptores H1, penetrando de menor manera en el sistema nervioso central, por lo cual, produce menos somnolencia y no afectan a la conducción, ni al rendimiento laboral. Además, también presenta menos interacciones medicamentosas. Presentan posología única diaria en fase aguda y crónica. ¿Para qué enfermedades se usa? Los antihistamínicos, en general, se usan en el tratamiento de todas las enfermedades causadas por el aumento de histamina , como pueden ser: Rinitis alérgica o estacional Conjuntivitis Enfermedades dermatológicas Angioedema Dermatitis atópica Asma bronquial Fiebre del heno Alergias medicamentosas y alimentarias Broncoespasmo producido por otras causas Efectos secundarios de un antihistamínico Los antihistamínicos de primera generación tienen mayores efectos secundarios a nivel del sistema nervioso central, como somnolencia, dificultad para la concentración, mareos, vértigo, alteraciones en la coordinación, reflejos y desplazamientos voluntarios. En general, los de primera y segunda generación, pueden producir taquicardias , alteración en el ritmo cardiaco, hipotensión ortostática, ansiedad, exacerbación glaucoma, retención urinaria, resequedad de la boca, visión borrosa y, en raras ocasiones, dolor torácico y convulsiones. Antihistamínicos de primera generación, como el dimenhidrinato, se han utilizado por su efecto antiemético en el primer trimestre del embarazo, sin un aumento significativo del riesgo fetal; igualmente, a partir del segundo trimestre, puede indicarse por cortos periodos, previa autorización por el médico de cabecera, antihistamínicos de segunda generación . Es importante, si se está embarazada, no auto medicarse y acudir al médico antes de tomar cualquier medicamento. La mayoría de los antihistamínicos de segunda generación se excretan el 1% de la dosis administrada a la madre por la leche materna, por lo que son medicamentos seguros en el periodo de lactancia, ya que no aumentan el riesgo de los efectos adversos sobre los lactantes. Igualmente, es importante antes de tomar cualquier medicamento, primero acudir al médico. ¿Con qué medicamentos pueden tener interacciones los antihistamínicos? Los antihistamínicos son metabolizados en el hígado , puede tener interacciones con gran cantidad de fármacos, como son: Antibióticos: eritromicina, claritromicina, azitromicina Antifúngicos: fluconazol Antihistamínicos H2 como cimetidina y ranitidina Antidepresivos como fluoxetina, sertralina y paroxetina Antirretrovirrales usados en el tratamiento para combatir el SIDA Es importante, dentro de las interacciones de los antihistamínicos, los efectos cardiacos que producen prolongación del intervalo QT en el electrocardiograma cuando son combinados con los siguientes medicamentos : Antiarrítmicos como la quinidina Antiparasitarios y antipalúdicos como la irvermectina Antieméticos como el primperam Neurolépticos y psicotrópicos Formas de administración de los antihistamínicos Los antihistamínicos se pueden administrar por vía oral en forma de comprimidos/cápsulas, tabletas masticables y jarabes. Los antihistamínicos de primera generación, también se encuentran en ampollas que se pueden colocar por vía endovenosa o intramuscular. Preguntas frecuentes ¿Los antihistamínicos son tratamiento agudo o crónico? En general, los antihistamínicos son tratamientos que persiguen contrarrestar los síntomas de enfermedades agudas como enrojecimiento de la piel, broncoespasmo y lagrimeo, entre otros; no curan la enfermedad. Sin embargo, existen muchas enfermedades alérgicas de carácter estacional, las cuales son persistentes, que se benefician del uso continuo de estos medicamentos por sus propiedades antiinflamatorias. ¿Todos los antihistamínicos me hacen aumentar de peso? Los antihistamínicos de primera generación, por su acción sobre el sistema nervioso central en los receptores H1, así como a través de la inhibición de otros receptores como serotonina, aumentan el apetito . Este efecto secundario desapareció con los de segunda generación. ¿Cuáles son los antihistamínicos más usados? Primera generación : difenhidramina, dimenhidrinato, clorfeniramina, dexclorfeniramina, ketotifeno, azatadina y ciproheptadina. Segunda generación : bilastina, cetirizina, desloratadina, ebastina, loratadina, levocetirizina, fexofenadina, y mizolastina. ¿Es igual la dosis de niños y adultos? La dosis pediátrica debe calcularse según los kilogramos de peso del paciente , en cambio, la dosis de adulto no. Aunque comparten la similitud en relación a los intervalos de horarios en la toma de medicamentos. Si usted o alguien de su familia necesita estos medicamentos, debe acudir al médico de cabecera, quien indicará el antihistamínico que más le conviene en la dosis exacta.